CAP.3 ENTRADA A HOGWARTS
Estaban a punto de llegar a la estación de Hogsmade, Hermione se refrescó de nuevo la cara, el cuello y el pecho, para relajarse de su altercado con el egocéntrico de Malfoy quien, por desgracia, la había oído gemir. ¿Por qué lo había hecho? vale, era cierto que nadie se había acercado de esa forma y era cierto que esos abdominales eran muy sugerentes y esos hombros muy fuertes, y que había soñado que lo hacía con él pero, ¿por qué habría reaccionado así?, ¿por qué habría sentido unos latidos ardientes en su hemisferio sur que la habían hecho sentir placer? "¡NO! no y no, eso no podía ser, ¡¿O SÍ ?!" ¿Se estaba volviendo loca? ¿Le habría hecho una imperius?, quizá se estaba consintiendo y no era malo, pero igual que muchas chicas podía tener mal gusto para los hombres "¡NO! NO NO", seguro que eso no era, seguro que cuando estaba de espaldas Malfoy le había lanzado algún hechizo que alterara sus hormonas, sí, eso debía ser, ¿Sino por qué habría sentido placer al sentir "esa cosa"de ese rubio que tanto odiaba, ese rubio de aliento mentolado y de abdominales marcados, con ese cabello ahora más revuelto y esos ojos grises tan fríos, que acababan quemando por dentro?
—¡YA! basta estúpida no pienses así, que no pareces tú—Se dijo en voz alta dándose una bofetada, estaba convencida de que esto era producto de las ideas de Ginny y ya se estaba arrepintiendo de haber seguido sus consejos.
Tras respirar un poco, recuperó sus colores habituales, y quiso hacer cualquier cosa que alejara los pensamientos que había tenido con anterioridad. Decidió ir a revisar el tren, supervisando que todo estuviera correcto entre los alumnos, especialmente con los de primer y segundo año; su comportamiento era similar al de animales enjaulados, correteando de un extremo a otro, soltando ranas de chocolate y probando sin autorización las cosas que hacían sus varitas, sin ni siquiera comprender como se realizan los hechizos.
Ella no podía comprenderlo, no era tan difícil estar sentado y hablar tranquilamente, ella no era así cuando llegó a Hogwarts; aunque ella no era el ejemplo de una típica niña.
—Hola Hermione —dijo Neville con su asidua amabilidad, seguido por Luna, la cual llevaba un gorro hecho de aguacates y unas enormes flores moradas
—Neville—saludó ella con una sonrisa abrazando a su simpático amigo— Hola Luna—sonrió, la chica saludó con la mano y elogió la ropa de Hermione, esta lo agradeció— ¿qué tal las vacaciones? —Neville enrojeció un poco.
—Oh, muy interesantes—dijo la rubia— la abuela de Neville es una señora muy peculiar y muy inteligente, me ha enseñado a hacer estas coronas tropicales—comentó señalándose la cabeza—¿quieres una? son última moda en el caribe, son un repelente natural de torposoplos.
—Oh..mmm gracias pero es que...no suelo llevar cosas en la cabeza, me distraen cuando estudio—dijo la castaña sin saber cómo hacer sonar el rechazo de ese horrible complemento de la forma más amable y educada posible.
—Como quieras, pero, al alejar los torposoplos te concentrarías mejor— comentó la Ravenclaw con dulzura.
—¿Habéis pasado las vacaciones juntos? —preguntó Hermione cambiando de tema al darse cuenta de las palabras de Luna.
—Sí, es que... bueno, después de la guerra quisimos...pasar más tiempo juntos...poniéndonos al día—dijo Neville nervioso y rojo; Hermione dedujo entonces lo que allí pasaba; realmente los encontraba una pareja adorable.
—Oh, ya entiendo—dijo sonriente—enhorabuena chicos.
— Gracias—dijo Neville tocándose la nuca, un poco sonrojado—¿qué tal tus vacaciones?
—Bueno, mucho más diferentes de lo que estoy acostumbrada, demasiadas entrevistas de periódicos y revistas que ni conocía, invitaciones a eventos pomposos, de gente que dice haberse solidarizado durante la guerra con las víctimas, pero que en realidad emigró a otros países hasta que pasara, muchos juicios en el ministerio— bufó—la verdad, al principio fue un poco agotador, pero, luego me concentré en buscar a mis padres y relajarme visitando a los chicos en la madriguera los fines de semana.
—Oye no he visto a Harry ni a Ron a bordo ¿no habrán decidido no volver a Hogwarts verdad? —preguntó Neville preocupado por sus amigos y compañeros de cuarto.
—Sí que están en el tren— comentó la heroína del mundo mágico, en ese momento un crio de primero jugando con otro amigo la empujaron mientras corrían, haciendo que casi perdiera el equilibrio. —a lo mejor tantos renacuajos corredores te han hecho confundirte, además ¿de verdad crees que les permitiría no volver? —los tres chicos rieron.
—Quien sabe, Ron dijo que no llegaría vivo a los E.X.T.A.S.I.S. y Harry dijo que prefería la vuelta de Umbridge antes que volver a pasar por algo similar a los T.I.M.O.S.
—Par de exagerados— comentó Hermione negando con la cabeza— en fin, voy a vigilar a los de tercero y cuarto, me gusta que Sortilegios Weasley tenga mucho éxito pero, como prefecta es una pesadilla—los chicos se despidieron y Hermione pasó varias horas revisando a los alumnos más traviesos de esos cursos. El descuento especial a Gryffindors que ofrecían los productos creados por los gemelos eran un colador para el tráfico de artículos de broma.
Finalmente, se dio por vencida, aceptando que no podía ir alumno por alumno de cada una de las cuatro casas requisando todo. Decidió volver a su compartimento, tenía los cristales oscurecidos, ¿qué podía ocurrir ahora? Voldemort ya no estaba y los mortifagos habían sido encerrados. Se puso nerviosa, no quería que la prevista tranquilidad que había planeado para este curso se esfumara; sin embargo, no dejaría atrás a sus amigos, si las cosas no andaban como debían ella era necesaria y no iba a darles la espalda, por lo que, sin pensarlo entró.
—¡Oh Merlín! — dijo ella al ver lo que se encontró allí, tapándose los ojos para no recibir más imágenes en sus retinas. Una mano la arrastró dentro rápidamente. Ginny y Harry completamente rojos de vergüenza "vestidos" con sus uniformes de Gryffindor, Ginny estaba sentada encima del regazo del chico, sin camisa dejando a la vista el sujetador negro y plateado que se compró ese día que fueron a Londres muggle y que realzaba sus encantos. Harry no estaba en mejor situación que Ginny, tenía la camisa abierta por la mitad del pecho, y los pantalones desabrochados mostraban la evidente erección a través de los boxers, estaba completamente despeinado (más de lo habitual), y justo cuando Hermione entró, estaba besando con desespero el cuello de la pelirroja.
—¡Hermione! —dijeron los amantes al unisono.
—¿Qué haces aquí? —dijo Harry muy nervioso, cruzando nerviosamente las piernas mientras Giny se vestía.
—Pues venía a veros, pero no me esperaba esto y...Harry por Dios tápate — pidió Hermione dejando de mirar a Harry para que se arreglara— ¿Dónde está Ron? Ginny no me digas que has vuelto a darle amortentia para que siga a la señora del carrito de golosinas y así librarte de él. —advirtió en tono de prefecta.
—Jajajaja, no, lo juro—rio Ginny, recordó esa situación.
Ella andaba de novia entonces con Dean Thomas regresaban a Hogwartts de las vacaciones de navidad, e iba a encontrarse con él en una parte del tren, pero, por desgracia, se cruzó con Ron quien fue tan desagradable que se ganó un correctivo que nunca olvidaría.
—¿A dónde vas Ginny?
—¿Que te importa Ronald? — escupió Ginny un poco tímida, pues Harry estaba detrás de él.
—¿Vas a besuquearte otra vez con ese idiota de Thomas verdad?
—¿Thomas? ¿desde cuándo lo llamas por el apellido? se supone que es tu amigo, además, te estaba buscando a ti, idiota, Dean no quiere malos rollos contigo y me mandó hace una hora a entregarte esto — dijo la pelirroja entregándole a Ron su golosina favorita, ranas de chocolate y Ron no dudó en llevársela a la boca de golpe
—Buezho pegio que no frea que westho cambia nuada—"habló" Ron, con la rana en la boca y se fue con Harry tras de él.
"¿Como puede estar salvando el mundo y a veces ser tan memo a la vez?"pensaba Ginny, esa rana llevaba amortentia por dentro, sus propios hermanos las habían creado y utilizado en muchas ocasiones cuando ella estaba en cuarto. Después, Ginny se encontró con Dean.
—Hola ¿cómo está mi pelirrojilla favorita? — Dijo Dean abrazándola por la espalda.
—Hola cielo ¿cómo estás? —Dijo Ginny dando le un beso en la boca, Dean se apartó con un poco de brusquedad.
—¿Mi amor estás segura? a ver si tu hermano viene y nos abronca como si estuviéramos lanzando maldiciones.
—No te preocupes Dean, no creo que Ron nos moleste en un tiempo—En ese momento, oyeron que un compartimento se abría con fuerza a unos metros de ellos.
—¡Aurelia Felisa te amo! ¡sí, te amo no importan nuestros 50 años de diferencia, estoy enamorado de ti, ven conmigo amor mio veeeen!— Decía Ron detrás de la señora que vendía golosinas y que se alejaba de él gritándole pervertido y huyendo con el carrito. Ese día, Ron, tuvo que pedirle a Harry las golosinas que quería, ya que la señora huía despavorida de él y menos mal que Hermione consiguió curarle antes de que hiciera algo peor.
—No Hermione, ya me echaste la bronca por eso, aunque te estuvieras cayendo de la risa conmigo, Ron fue a patrullar los pasillos y a buscarte— explicó Ginny terminando de abrocharse la camisa; esa frase le hizo saber a Hermione que en realidad Ron estaba en el cómodo compartimento de prefectos echando un sueñecito, pues de haber estado patrullando, se hubieran visto.
—¡¿Y aprovecháis la ocasión para...esto?! ¿qué hubiera pasado si hubiese sido Ron el que entrase y no yo?
—Que Ron mata a Harry y Voldemort se lo agradece desde la tumba—Dijo Ginny con sorna.
—¡Ginny! —apercibió Hermione.
—Ya, vale, lo siento, no te enfades, pero es que Harry y yo no hemos podido estar juntos este verano aun estando en la misma casa, con Ron irrumpiendo cada instante.
—Ginny, Harry, a mí me encanta que estéis juntos, no me enfada eso en absoluto, aunque subáis tanto la temperatura. El problema es que no quiero que nos enfademos entre nosotros por vuestra falta de discreción, este no es un lugar íntimo y ya sabéis como se pondría Ronald si os viese como os he visto yo; la próxima vez hacédmelo saber de alguna forma y yo distraeré a Ron, solo quiero que mis dos mejores amigos sean felices y tengan un minuto para respirar.
—Eres la mejor, te doy mi palabra de que Ron no se enterará de nuestros...encuentros románticos.
—Bueno, yo diría que son algo más que románticos querido amigo, seguro que, en un castigo del colegio, esto, se calificaría de conducta lasciva—Contestó Hermione haciendo reír por lo bajo a Ginny y enrojecer a Harry—Debería cambiarme ya, antes de llegar a Hogsmade—En ese momento, el tren se detuvo—No puede ser, ¡¿ya hemos llegado?! ¡Oh no, y yo vestida así!
—Mira el lado positivo Hermione, así estas guapísima— dijo Ginny tratando de tranquilizarla, y al ver su mirada la pelirroja continuó—Ya sé que no es correcto, pero ponte la túnica encima, yo iré delante de ti cuando entremos al gran comedor, nos sentamos y nadie nota nada ¿ok? no creo que porque te vean un poquito diferente te saquen al frente de todo el Gran Comedor ¿no?
—Supongo que llevas razón, nadie puede tener tan mala suerte—dijo Hermione, resignada, colocándose su túnica de Gryffindor, sintiendo una constante paranoia de que todos la observaban.
…..
—¿Y…vuestros padres cómo están? — Preguntó Pansy un poco triste.
—Mi padrastro ya no forma parte de mi vida, lo dejaron, mi madre se ha ido a Ibiza con un chico de 25 años que tiene tres yates y diez hoteles en Arabia, así que la casa vuelve a estar sola. — explicó Blaise.
— La mía se ocupa para no pensar, les da días libres a los elfos para ponerse a limpiar, incluso les ha ordenado que ensucien para tener algo que hacer. Mi padre sigue con secuelas de haber estado un mes en Azkaban, el whisky de fuego vuela más que mi lechuza. — relató Draco mirando el paisaje con amargura.
—¿Y tú…cómo estás? ¿Te está afectando mucho…la situación? —preguntó Blaise con toda la delicadeza que pudo.
—¿Me quieres preguntar si he vuelto a intentar suicidarme, Blaise? — los tres se quedaron en silencio.
— Comprende que cuando lo supe, tuve miedo, te conozco desde los tres años, Draco. —repuso Blaise.
— No tienes que preocuparte, eso ya pasó, los sanadores de mentes de San Mungo estuvieron en mi casa y…ahora todo va mejor, a pesar de las circunstancias, claro— explicó Draco desganado.
—¿Entonces eso significa que no he de volver a darte humo rosa de la relajación? — preguntó Pansy mientras sacaba un cigarrillo de ese color.
—Por el momento no, me quedo con el normal y prefiero que si me das algo, no sea humo—bromeó Draco, esta rio.— ¿Tú como llevas la vuelta a la normalidad?
—Considerando que mis padres actúan como si la guerra no hubiera ocurrido, que he visto a mi reciente ex ligar con tres chicas solo en estas horas que llevamos de tren y que solo he llorado cinco veces, diría que bien, tengo ratos en los que puedo hablar normal, ya es algo.
—Pansy, ya te dije que desde la iniciación Theo no fue el mismo, puede que al principio cuando nos hicieron la marca sí, pero cuando le hicieron demostrar su lealtad y tuvo que torturar a sus padres, se le empezó a ir la cabeza y a hacer cosas extrañas.
—Pero es mi Theo, Draco, no puedo dejar que se pierda así. No…no es él, es mezquino, arrogante, desdeñoso y hasta da miedo.
—Pansy, yo también conozco a mi amigo de la infancia, odio decirte esto, pero ya no existe. — El tren se detuvo, Draco suspiró y se colocó la túnica sobre el uniforme— es igual, dejemos el tema, os propongo una apuesta: de aquí a que nos sentemos en nuestra mesa apuesto a que nos oímos cinco veces "mortífafgos, y/o "no sé cómo no estáis en azkaban.
—Yo apuesto por ocho— dijo Blaise.
—Yo tres, la gente comprende que no fue del todo nuestra culpa, además Blaise y yo nunca fuimos mortífagos, y tú nunca llegaste a hacerle nada a nadie.
—Excepto a Katy Bell y a Ron Weasley…
—Eso fueron accidentes, Blaise, y repito, la gente lo entenderá. —defendió Pansy.
—Lo dudo, pero acepto, el que pierda le debe una cerveza de mantequilla y los primeros deberes de historia a los demás. — propuso Draco.
…..
Poco después de arribar a la estación de Hogsmade, Ginny, Harry y Hermione, llegaron al Gran Comedor y se sentaron en su mesa, donde vieron a Ron que ya estaba comiendo. Hermione se sentía el centro de las miradas, y no se sentía para nada halagada, ya que el peso de romper las normas de la escuela, podía con ella.
Empezaron a cenar y todo parecía transcurrir con normalidad, aunque Hermione miraba a su alrededor constantemente ¿Cuándo la miraban hablaban de su atuendo o de lo que el cotilla de Zabinni habría dicho? Miró a la mesa de Slytherin para evaluar el ambiente de la misma, no parecía que en ella se estuviera fraguando un chisme. Por accidente, encontró su mirada con la de Malfoy, que estaba concentrado en su plato de pavo. En cuanto ella se cercioró de que él se había dado cuenta se giró lo más rápido que pudo e intentó pinchar algunos guisantes de su cena. En el transcurso de sus inútiles intentos una nota con elegante caligrafía llegó a sus manos.
"¿Me buscabas?, admito que ese vestido te sienta genial, pero no seas descarada Granger, derretirte por mí no hará que me quite la camisa más rápido ¿Cuándo repetimos?
Atte: D.M"
Eso era el colmo, ahora Malfoy estaba aburrido y no encontraba mejor forma de pasar el rato que fastidiando ¿repetir qué? ¿el mordisco que le dio? porque de ser así, ella estaría encantada; cogió el reverso de la hoja y le envió una contestación.
"Muérete imbécil
Atte: H.G."
Draco leyó la respuesta, divertido y miró a la chica que tanto le encantaba fastidiar, esperó a que ella le mirara de nuevo y le lanzó un beso en el aire, que obtuvo como respuesta una mueca de asco y un gesto con su dedo que, de haber sido vista por un profesor, le hubiesen llamado la atención. Draco volvió a reír.
—Que bien me lo voy a pasar este curso contigo Granger, muy bien. — dijo para sí mismo en voz alta.
—¿Que dices Draco? —cuestionó Pansy Parkinson, desviando la mirada de su ex devorando a besos a Daphne Greengrass, queriendo concentrarse en cualquier otra cosa, y Draco le había dado la excusa.
—¿Qué digo de qué?
—Pues acabas de decir "Que bien me lo voy a pasar este curso contigo Granger...muy bien"—Dijo Pansy imitando la voz de Draco—¿se puede saber que planeas?
—Nada que te importe—contestó el rubio secamente, pero al instante se arrepintió, su amiga a pesar de ser Slytherin, era bastante sensible— Perdona Pansy no quería hablarte así, es que ya sabes que no soporto que me saquen de mis pensamientos.
—Pero no tengo que pagarlo yo, ya soporto muchas cosas—dijo ella con tristeza. Draco se sintió culpable, su amiga acababa de salir de una relación con su amigo Theodore Nott, que la dejó de una forma bastante cruel, y ella, aunque decía que sí, no lo había superado.
Pansy y Draco eran unos amigos muy particulares, eran ex novios pero, si a alguno le pasaba algo malo, su consuelo era compartir cama esa noche, no lo hacían cuando estaban contentos, tenían muy claro que la amistad no debía mezclarse con el sexo cuando no era por consuelo. Draco sabía que su amiga no lo estaba pasando nada bien, ya que no le había pedido que "remediara su tristeza" y rechazó su oferta de hacerlo.
—Granger está realmente guapa ¿no crees? —dijo la morena cambiando de tema, recelando un poco de la mejoría de aspecto de Hermione y de su empeoramiento propio.
— ¿Qué dices Pansy? ¿estás loca? ¿Desde cuándo la crees guapa? es más... ¿desde cuándo a ti te da por resaltar algo bueno en una Gryffindor? ¿desde cuándo a ti te da por resaltar algo bueno en una sangre sucia?
—Desde que la guerra me ha hecho hacer dejar de creer en esas chorradas Draco, suficiente sufrimos y sufrieron nuestras familias por ideas como esas. Granger a pesar de no tener ascendencia mágica es una buena chica, y realmente inteligente; a ella nunca le pasará lo que a mí, con nadie, ya que yo puedo tener belleza pero con todo lo que me ha pasado, está claro que carezco de inteligencia y por lo visto, resulta que ella lo tiene todo...parece mentira que la situación se haya vuelto así — Draco abrazó a su amiga cuando vio que una lágrima rondaba su mejilla. Él realmente no le daba tanta importancia como antes a la sangre, pero puede que simplemente, lo hiciera por fastidiar a Granger. No continuó la conversación de Pansy, se fijó en la directora Mcgonagall, que dio un discurso acerca de la salvación del mundo mágico agradeciéndole a los que lucharon por ella, pero agregó algo que nadie, sobre todo Harry Potter se esperaban.
—Queridos alumnos, a pesar de que en nuestra mesa falta un asiento que llenar les aseguro que no es porque tengan una asignatura menos este año, no se alegren anticipadamente. —advirtió la estricta profesora— Este año verán a un profesor que ya conocen desde hace tiempo pero que por su grave estado de salud, muchos lo creyeron muerto y en cierta forma era mejor así, para no interrumpir su curación en caso de un equivocado deseo de venganza. Su profesor de DCAO es un hombre que siempre le fue muy fiel a nuestro amado ex-director hasta tal punto de enterrar su buena reputación como miembro de la Orden del Fénix para proteger al elegido desempeñando para ello una dolorosa orden de Dumbledore, acabar con su vida y traicionar a Voldemort. —hizo una pausa— Queridos alumnos den una calurosa bienvenida al profesor Snape—quien apareció en su silla de siempre un instante después.
El salón quedó en silencio unos segundos hasta que Harry se levantó, muchos que no conocían la historia entera acerca de Snape, pensaron que Potter le iba a lanzar una Avada Kedavra o que se iba a marchar indignado, pero se sorprendieron al ver, que este empezó a aplaudir, seguido de sus dos amigos y su novia y siendo imitado por el resto del Gran Comedor, si Harry lo perdonaba era por algo.
