4.—Premios anuales sollozos y nuevas amistades
Las caras de todos reflejaban una profunda estupefacción, algunos no entendían como después de que se supiera la verdad de que él mató al antiguo director le dejaban volver, otros se llevaban las manos a la cabeza previendo sus desastrosas notas con dicho profesor, la mesa de Gryffindor en particular era un elenco de expresiones faciales, pero ningunas eran tan enigmáticas como las del trío de oro y ninguna cabeza con tantos dilemas como la de Harry Potter. El profesor Snape avanzó con cierta dificultad hasta el púlpito que había frente a la mesa de los profesores.
—Gracias alumnos por esta bienvenida—hizo una pausa observando a todo el comedor, meditando las palabras que decir, eso nunca le había importado, pero ahora su hija iba a formar parte de sus alumnos y si el odio que había cultivado estos años se podía reducir para ella, que así fuera— Supongo, que deben estar exultantes de saber que me tendrán de nuevo impartiéndoles clase— comentó el grasiento profesor con su habitual sarcasmo— es de esperar, que muchos de ustedes se estén preguntando si debido a lo que ha sucedido necesitan la asignatura de Defensa Contra las Artes Oscuras y sobre todo, a mí, para enseñarles. Lo que crean de mi persona es asunto suyo, mi deber es impartir clase, el suyo estudiar, si quieren historias fantásticas y cuentos de aventuras, acudan a Potter, le encanta narrar hazañas— una risita general resonó en el salón— a las preguntas que les decía les respondo, SÍ, es necesario, nunca se conocen por completo las artes oscuras y el daño que pueden causar, la mayoría de ustedes piensan que están aquí hoy por capricho de la suerte, pero no es así del todo, los conocimientos nos ayudan a vencer las adversidades y hacer como que esa maldad no existe ya, les priva de cuantiosas posibilidades de salir con vida de situaciones como las que han experimentado.— hizo una pausa— Sé, que pensarán que grandes magos, a pesar de sus conocimientos perecieron en el camino, sin embargo, sería un insulto a la memoria de esos magos, no poner todos los medios para prever que vuelvan a ocurrir o para defenderse como es debido, en el caso de que ocurrieran— carraspeó— Espero que nadie vuelva a vivir lo pasado, pero espero también, que sus vivencias les sirvan de aprendizaje, no hablo por los hechizos ni por las pociones sino de la perseverancia, la inteligencia, la lealtad y la capacidad de mantener la esperanza; esas características son algo que todas las casas poseen, ustedes están en ellas porque poseen esas cualidades en mayor o menor medida, cada persona define a su casa, no al revés, por eso han de honrarlas, y la forma de hacerlo, es recordando que si ustedes pueden seguir en pie es gracias a que en su momento tuvieron la esperanza de un mundo mejor, muchos han muerto pero quiero decirles que los valores que han demostrado en su lucha hace que nuestros fallecidos se sientan orgullosos de ustedes allá donde estén.—
Muchos alumnos soltaban pequeñas lágrimas, el discurso de Snape había sido digno del mismísimo Dumbeldore y vino seguido de un largo aplauso. Seguidamente habló Mcggonagal conmovida también por el discurso.
—Muchas gracias Severus— agradeció la directora manteniendo el temple— alumnos, quiero que sepan que el profesor Snape a parte de impartirles DCAO seguirá al mando de la casa Slytherin. —Se oyó un vitoreo en dicha casa—Cambiando de tema, cuando el banquete finalice, anunciaré a los cuatro Premios anuales del colegio, recogerán sus bandas y distintivos y serán fotografiados por el señor Willony, fotógrafo del Diario El Profeta.
El convite transcurrió con cierta normalidad, el discurso del profesor Snape estuvo en boca de todos, así como el misterio de su supervivencia; sí que era cierto que nunca se encontró su cuerpo, ¿pero ¿quién le habría ayudado? No se había ganado el aprecio de nadie como director y solo Potter sabia la verdad, era realmente un misterio. Dos horas después, la mitad de las velas se apagaron, unas alfombras púrpuras llenaron los pasillos de entre cada mesa, comenzó a sonar una melodía ceremonial y Mcgonaggal con la varita en el cuello amplificando su voz, leyó un pergamino dorado.
—Premio anual de la casa Huppelpuff, ¡Susan Bonnes! —quien fue aplaudida por su casa.
—Premio anual de la casa Ravenclaw, ¡Zhacarias Smith! —aplaudido también por sus compañeros azules.
—Premio anual de la casa Slytherin: ¡Draco Lucius Malfoy! — Este fue elogiado fuertemente por los Slytherin, pero mucho menos por Hufflepuff y Ravenclaw y nada por Gryffindor. Sin embargo, a pesar de algunos aplausos reprimidos, las miradas tímidas y atrevidas de muchas chicas de Hogwartts eran atraídas por ese rubio.
—Premio anual de la casa Gryffindor ¡Hermione Jane Granger! — Los alaridos de celebración de los leones resonaron, todos estaban muy orgullosos de su compañera y amiga, pero pocos la distinguían debido a su cambio
— "Vaya por qué tenía que ser hoy cuando nos anunciaran, justamente hoy que rompo las reglas de vestimenta que no he roto en 7 años"— pensó Hermione. Se levantó, y cuando lo hizo, todo el comedor empezó a aplaudir de nuevo, mientras andaba hasta la directora para juntarse con sus compañeros premiados al frente de todo el Gran Comedor, los chicos la miraban con deseo, la piropeaban, algunos hasta con finas obscenidades, estaba siendo incluso aplaudida por ¿Slytherin?, no podía ser, juraría que había visto a Parkinson aplaudiendo, serian imaginaciones suyas. Se reunió con los otros tres galardonados y la directora, quien la miró con algo de reprobación.
—Señorita Granger ¿por qué va vestida de esa forma? ¿Olvidó usted las normas? —le preguntó en un tono solo audible para ella.
—Lo siento profesora, no tuve tiempo de cambiarme—Dijo Hermione un poco avergonzada, odiando por dentro a Malfoy, a los niños alborotadores y a Harry y Ginny, por culpa de ellos no había tenido tiempo de cambiar de atuendo.
—¿En ocho horas de trayecto no ha tenido tiempo Granger?
—¿Nnnnnno?—dijo aún más roja de lo que ya estaba.
—Que no vuelva a ocurrir Granger, ahora colóquese al lado de Malfoy y detrás de la señorita Bonnes, les van a fotografiar.
—Si, profesora— contestó con desgana y abatimiento, ya que no le hacía gracia tener que juntarse con Malfoy, que quería irritarla de nuevo.
—Veo Granger, que no te has cambiado, ¿qué pasa? ¿quieres que vuelva a hacerte lo de esta mañana o quieres que vaya a más? —Dijo Malfoy por lo bajo, sonriendo mientras les hacían fotos.
— Malfoy no seas tan triste y repetitivo y cómprate un amigo al que incordiar ¿quieres? mi paciencia no es infinita y no estoy para tus bromitas infantiles—dijo Hermione sin abandonar la sonrisa de pose para la foto.
—Eso me gustaría comprobarlo...a ver qué hace tu paciencia si hago esto—Draco deslizó discretamente su mano por la cintura de ella, que hizo a Hermione pegar un saltito con cara de enojo que llamó la atención del fotógrafo.
—Hey chicos, no os mováis que sino la foto sale mal—Dijo el fotógrafo.
—Como vuelvas a hacer eso Malfoy te dejo sin hijos, te lo juro—Dijo la Premio anual entre dientes, recuperando la compostura, pero para su desgracia, el rubio no se rindió tan fácil y repitió lo de momentos atrás. Sin embargo, Hermione no se movió, ¿quería fastidiarla? muy bien, pues ella le dejaría recuerdo de su varita. No iba a usar magia, lo haría al más puro estilo muggle. Terminando la última foto, rápidamente alzó un poco su varita cogiéndola bastante más adelante de su empuñadura, la cogió con fuerza, e hizo un movimiento fuerte con su brazo hacia detrás, de forma, que golpeó las partes nobles de Draco con la dura empuñadura de su varita. Eso provocó un gritito ahogado de él apenas audible, quien luchaba con esfuerzo por mantener sus facciones inalterables.
—¿Lo repetimos Malfoy o quieres que vaya a más? —dijo Hermione con burla.
—Señorita Granger, Señor Malfoy los espero en mi despacho en una hora junto con sus compañeros premiados para comunicarles sus funciones.
—Si, profesora— dijeron ambos y se fueron cada uno por su lado. Salieron del Gran Comedor, Draco puso rumbo a Slytherin para acompañar a Pansy; esta, en realidad no estaba muy contenta con el nombramiento de Draco, ya que eso significaba que lo trasladarían a una torre privada, por lo cual, no tendría quien la ayudara en su, según ella, "superada depresión". En la sala común, Draco se sentó junto a Pansy y Blaise Zabinni en frente de ellos, la chica comentó sus pensamientos con Draco, justificándolos en que lo echaría de menos, este pasó un brazo por sus hombros con ternura y empezaron a elucubrar las fiestas que montarían, siempre y cuando la torre del tostón de Granger no estuviera cerca, puesto que les delataría por cada mínima norma no cumplida a la perfección.
—No sabes que daño me ha hecho, será zorra…al parecer la belleza no hace a la chica, estaba como loca en el tren, y ahora reacciona así por una broma, no lo entiendo—Maldijo con dolor.
—Draco, venga, te lo tenías bien merecido.
—¿Pero ¿qué dices, te has golpeado la cabeza acaso?
—Digo, que las técnicas de seducción no funciona igual en todas, memo.
—No era para seducirla idiota, solo era para fastidiarla.
—Bueno, eso lo has conseguido, fastidiada estaba desde luego, pero lo que pasa es que te la ha devuelto como castigo jajaja—Draco la empujó en broma, y Pansy lo imitó divertida, pero pronto, su sonrisa se desvaneció con lo que allí divisaba; en frente se pusieron a comerse a besos su exnovio Theo, con Daphne Greengrass, una chica que Pansy odiaba con el alma, ellos voltearon y vieron a Draco y a Pansy, pero un instante después volvieron a devorarse.
—Ahora te veo Draco, tengo que ir a hacer unas cosas—dijo la chica con lágrimas en los ojos yéndose. Esa escapada urgente de su amiga, hizo que a Draco le hirviera la sangre, Pansy era como una hermana pequeña para él y más en esos momentos difíciles que estaba pasando, no le gustaba verla sufrir.
—Oye, vosotros, ¿qué os pasa? ¿no tenéis educación? —Dijo a distancia de manera muy despreciativa.
—No es culpa mía que a Pansy le guste mi novio Draquito—Dijo Daphne con su odiosa voz de niña mimada.
— Tú, te callas, idiota, y como vuelvas a llamarme así, ve pensando cómo salir del país, porque te perseguiré y te arruinaré la vida.
—Draco, no está bien que trates así a tu futura cuñada—respondió la chica con superficialidad, emitiendo una risita estúpida al final de la frase.
—Mira, Greengrass, que por un fallo burocrático no se haya podido anular el contrato de matrimonio con tu hermana, no quiere decir que me vaya a casar con ella, ya que haré todo lo posible por evitarlo, ni tú ni ella, me importáis lo más mínimo, ¿Queda claro? bien pues ahora lárgate... ¡Largo! — La chica miró a Draco con furia y susurrando la palabra "imbécil" se fue, dejando solos a Draco, a Theo y a Blaise.
—¡¿Tu que te has creído Theo?!, como vuelvas a dañar a Pansy te juro por mi vida que te mato.
—Mira Draco, Pansy fue un jueguecito pasajero, es una loca y no la quiero, pensé que ya le había quedado claro, ¿que eres ahora, su matón particular? Bueno, pues dile a tu jefa que, por mí, se puede suicidar ahora mismo, que su vida no me importa lo más mínimo y que me deje en paz— Draco no aguantó más y le propinó un puñetazo en la cara que hizo que a Nott se le rompiese la nariz.
—Tienes suerte de que ahora tenga que irme a una reunión Theo, porque de no ser así te aseguro que me pasaría el rato dándote la paliza de tu vida—Concluyó dándole otro puñetazo, esta vez, en el estómago. Blaise, observando que Theodore iba a responder la pelea se interpuso entre ambos.
—Eh, eh, parad—intervino el chico calmando los ánimos— Draco, vete, no te conviene meterte en lios—Draco decidió hacer caso a Blaise, calmarse e irse dejando al que fue su amigo tirado en el suelo. Se dirigió al despacho de Mcggonagal, allí, ya lo esperaban todos y cierta chica lo miraba con una mezcla de enfado y burla.
—En primer lugar, enhorabuena por su nombramiento, por ser premios anuales gozarán ustedes de más privilegios que los demás, en sus horas libres podrán vestir como les plazca y se les permitirá volver a altas horas de la noche en periodos festivos, además, el toque de queda se retrasará una hora para ustedes y pueden ir a las cocinas en un momento dado o escribir en sus pergaminos de torre los alimentos que quieran y estos serán trasladados a sus torres. Compartirán dos torres. —Draco se aventuró a intervenir con su acostumbrado aire de superioridad.
—Pero profesora, somos cuatro.
—Veo que sabe contar joven Malfoy, qué menos viniendo de un premio anual—comentó con sarcasmo— pero no esperaría tener una torre solo para usted ¿no?, esto no es su casa y como he dicho, compartirán la torre y lógicamente será por parejas.
—¿Y qué parejas serán esas, directora? —Dijo Susan Bonnes mirando a Draco con cierta lujuria, deseaba con fuerza que fuese él con quien debía compartir, pues no solo era muy guapo, en el fondo siempre le había parecido que tenía gracia, y si no le tocaba con él por lo menos que le tocase con Granger, todos menos Smith, que era un redomado insoportable.
—Se harán por sorteo señorita Bonnes, sin embargo, no serán todavía trasladados allí, ya que esa parte del castillo todavía se está reconstruyendo, las parejas se designarán cuando la reforma concluya. Ahora, señorita Bonnes, señor Smith, ustedes pueden irse, quiero hablar con sus compañeros. Los mencionados se fueron y a Hermione le ponía nerviosa estar en una misma estancia con Malfoy, por lo que se cansó del incesante silencio.
—¿Ocurre algo profesora?— preguntó Hermione
—Sí Granger — hizo una pausa—sé de sobra que ustedes no se soportan desde que entraron en Hogwarts, pero ya son mayorcitos como para andar con rabietas infantiles, por lo que quiero que se traten con respeto mutuamente, no pido que se lleven bien, solo les pido respeto; ustedes además de premios anuales son prefectos, son los que más ejemplo deben dar, así que controlen su odio ya que, si por algún casual, les llega a tocar juntos en dicho sorteo, Hogwarts terminaría saliendo por los aires con todos nosotros dentro si no se controlan, así que a partir de ahora, sean adultos—Concluyó Mcgonagal y a Draco se le ocurrió una pequeñita venganza contra Hermione.
—Por mi está bien profesora, nada me gusta más que llevarme bien con mis compañeros—dijo Draco ante la mirada de duda evidente de la directora—Sin embargo, trate de que no me toque con Granger porque ella, y siento mucho tener que confesarlo Granger, ella me acosa sexualmente solo porque le he dicho que estaba guapa, ha tenido la osadía de no cambiarse rompiendo las normas e insinuándoseme.
—¡¿Que yo que?!—Gritó Hermione.
—Veré que puedo hacer señor Malfoy ahora váyanse —Dijo Mcgonaggal con un gesto de cansancio, harta de la situación. Los dos alumnos salieron del despacho y llegando al pasillo, Hermione pudo gritarle, estaba realmente encolerizada.
—Te juro que esta me la pagas Malfoy no te vas a salir con la tuya—le dijo dándole un empujón y dejándolo atrás.
—¡Granger!—Dijo haciendo que ella se volteara, cuando lo hizo, Draco la tomó de la muñeca y acorraló en un pasillo—eres muy cabezota, te empeñas en creer que vas a ganarme y yo no me rindo nunca, me encanta que seas...¿como decirlo? tan testaruda tan...esperanzada creyendo que puedes librarte de mí, jugar a ser la más lista, como si fuera un vulgar muggle o, esa comadreja que te sigue a todas partes, soy mucho más que eso, así que si quieres jugar a ver quién es más resistente, jugaremos.
—Mira Malfoy, lamento mucho tu infancia desgraciada, que nadie jugara contigo porque eres insoportable, y que tus únicos amigos fueran dos gorilas descerebrados y una barbie ñoña y estúpida, pero no voy a ser el pasatiempo de tu insulsa vida. En otra época ni te hubieras acercado a mí y ahora pareces desesperado por mi atención y la verdad, prefiero lo de antes, solo verte cerca me produce nauseas además...¿es que acaso te golpeaste la cabeza?
— No, es que fastidiarte me resulta francamente divertido y me encantan los retos— Hermione lo retó con la mirada sin dejar ganar su duelo de ojos. Inesperadamente para ambos, Malfoy decidió besarla con pasión, le gustaban los retos, pero también le encantaban las mujeres que se ponían a su altura. Ella, al principio no reaccionó, pero después se derritió en sus labios; se separaron y se miraron; qué desesperación había en sus ojos, qué ganas de ganar al otro. Hermione recobró un instante la cordura y le propinó otra bofetada, pero eso no lo detuvo a él, al contrario, parecía que le gustó, instantes después, fue Hermione la que se acercó a besarle. Draco le quitó la túnica que cubría su hermoso atuendo, la subió a su cintura de forma que quedara con las piernas enrolladas a él y la empotró en otra pared, cosa que la hizo perderse en ese momento de pasión olvidando donde estaba, quien era y lo que hacía.
A Draco esto le agradó y bajó su mano hasta la cadera de la castaña, ella suspiró por el contacto de su mano en el cuerpo
—Malfoy ...ah...de...debemos...parar...estamos en un pasillo, nos pueden ver— dijo ella sin dejar de morder el lóbulo de la oreja del rubio, quien estaba empezando a notar el calor femenino de su acompañante.
—Realmente, no quieres...que...paremos...Granger — Dijo con la voz entre cortada.
—Realmente no—La parte racional de Hermione quería poner fin a ese encuentro placentero que no tenía por qué pasar, pero su parte pasional quería dejarse perder por ese morbo prohibido, él era su enemigo y seguramente se arrepentiría; el rubio se aventuró a bajar la mano, llegando a rozar superficialmente el centro de placer de ella por encima de la ropa.
—¡Hermione! ¿qué haces?! ¿¡te has vuelto loca!?
—Ron... yo…estaba, estaba…—Hermione estaba muerta de vergüenza de ser encontrada así, todavía subida a la cintura del rubio.
—Me estaba satisfaciendo, ¿que no lo ves Weasley? ¡Lárgate y déjanos en paz!—Gritó Draco enfadado de que rompieran su momento. Hermione se bajó de la cintura de Malfoy y persiguió a Ron.
—No me esperaba esto de ti Hermione, me lo habría esperado incluso de mi hermana, pero no de ti — Dijo Ron decepcionado, yéndose como alma que lleva el diablo.
—No Ron, espera puedo explicarlo, yo…—Pero Ron ya no estaba, oyó a Malfoy reír, se giró y le mandó un maleficio que lo hizo caer al suelo — ¡¿Por qué has dicho eso tarado de mierda, sabes el lio que me has buscado?!
—¿Por qué te pones así Granger? Tú también colaborabas en lo que hacíamos y no te ha disgustado en absoluto, ¿qué pasa, acaso la comadreja es tu novio?
—¡No le llames así, y no, no es mi novio!
—Entonces deja de comportarte como una loca desquiciada — terminó Draco, yéndose con sus andares arrogantes rápidamente para no encontrar consecuencias de lo que acababa de decir. Hermione se fue a los baños de Mirtle La Llorona, oyó un llanto, supuso que era el fantasma, se mojó la cara y susurró cosas inentendibles con mucha rabia.
—¡Maldito Malfoy!— gritó dándole un puñetazo al espejo, el cual se hizo añicos y cortó el dorso de su mano, haciéndola sangrar copiosamente — ¡AAAHHH! Ufff... ahhh tenía que habérsela dado a él en esa estúpida cara aaayy — dijo arrodillándose del dolor de su mano.
Momentos después, vio dos pies delante de ella, recorrió el cuerpo de quien la veía de abajo a arriba y se encontró con la mirada de Pansy Parkinson. Pensó que se burlaría de ella o la remataría, pero no fue así, notó en los ojos de la morena Slytherin una tremenda tristeza, como si un dementor le hubiese arrancado sus recuerdos felices.
—¿Te ayudo? — Dijo la chica — Esa herida no pinta bien.
—A ver si adivino ¿me ayudarás a morir cortando mis venas con el resto de cristales porque así el mundo será feliz con una sangre sucia menos?—respondió Hermione preparándose para el ataque.
— No...— dijo la morena con un deje de tristeza, ella ya no era la chica de antes, pero nadie salvo sus cercanos amigos podía saberlo; la muchacha de antaño, que era quien Granger veía, sí se merecía esas palabras — no veo que tengas díctamo cerca y a menos que sepas hacer hechizos con la mano izquierda te vas a desangrar.
—Sí, lo sé — dijo Hermione más relajada, vio como Pansy se sentaba a su lado y cogía su mano; ¿qué le pasaba hoy a los Slytherins? ¿acaso se habían cambiado el cuerpo con gente normal y con sentimientos? — ¿Como lo vas a hacer? — preguntó con reservas, tenía miedo de que le lanzara algún maleficio ahora que estaba sin poder defenderse.
—Así— la morena apuntó con su varita a la mano de la Gryffindor—Vulnera Sanentum— pronunció Pansy, ese hechizo se lo había enseñado Draco, no sabía de donde lo había sacado, pero sirvió para curar la herida de Hermione.—Draco nos lo enseñó el año pasado, Snape le salvó así del hechizo raro de Potter.
—Gracias Parkinson.—Agradeció Hermione obviando la referencia a su amigo.
—No es nada Granger, después de lo mal que te he tratado todos estos años ni salvarte la vida sería suficiente para compensarlo, no tienes nada que agradecer, en realidad todo lo que me ha pasado ha sido por ser tan mala pécora...con todo el mundo, me lo tengo todo merecido— dijo la chica con lágrimas en los ojos, la voz quebrada, y una sonrisa forzada que le habían enseñado a poner para no mostrar debilidad.
—¿Quieres hablar de algo? —dijo Hermione un poco contrariada e incómoda, en el fondo tenía deseos de ayudar a alguien que era o se sentía débil, pero el hecho de que fuera la persona que tanto había detestado siete años la dejaba en un complicado dilema.
—No gracias, estoy, estoy bien — dijo rompiendo a llorar en sus rodillas trágicamente. Hermione se juntó más a ella, la abrazó y le dio unas pequeñas palmaditas en la espalda para calmarla.
— Tranquila...— tragó saliva — todo va a salir bien, sea lo que sea— fue lo único que pudo decir la Gryffindor ante tal cuadro, era imposible no compadecerse de ella, pero era también muy extraño encontrarse consolando a su eterna acosadora y aún más extraño tener deseos de ayudarla.
—No Granger, no estoy bien, nada saldrá bien, estoy cansada de mentir diciendo que sí, ¡No puedo más con esta situación! no soporto ver al chico que amo en brazos de otra, es lo peor—Hermione en ese momento se sintió culpable, recordó lo ocurrido hace unos momentos con Ron, no estaba segura de que el estuviera enamorado de ella aún, pero le pareció que lloraba al verla subida a las piernas de Draco.
—¿Que te ha pasado?
—¡Que soy estúpida Granger eso pasa, me enamoré de la persona equivocada estuve casi un año con él, pero él solo me utilizó para acostarse conmigo!¿¡Como se puede fingir que amas a alguien tanto tiempo eh, cómo?! encima me quedé embarazada una semana antes de romper con él, lo pasé fatal. Descubrí que mi familia me adoptó, que yo procedía de unos muggles que me abandonaron porque les asustaba, y se lo dije a él, creí que se lo tomó bien y le dije que estaba embarazada. Pareció hacerle muchísima ilusión o eso me hizo creer, a la semana siguiente me citó en Londres muggle y se estaba besando con Daphne Greengrass, fui a pedirle una explicación y su respuesta fue "lo siento nena yo aspiro a más que tú, me lo he pasado muy bien en la cama contigo pero no pienso hacerme cargo de ese crio que proviene de una rama de impuros como tú" Aún así yo seguía queriendo tener al niño, quería aunque fuera un pedacito de Theo en mi vida, yo lo amaba como nadie a pesar de todo, me dispuse a volver a Londres mágico, era de noche, llovía y no se veía nada y en un momento sentí que algo muy pesado chocaba contra mi.— A Pansy se le cortó el habla—Desperté a la semana en un Hospital muggle tenía muchas agujas introducidas en mi piel, vi a Draco a mi lado , supuse que algún sanador o "medicos" como los llaman allí era mago o squibb y reconoció a Draco en una de las fotos que llevaba en mi cartera. Dijo que los sanadores le habían dicho que yo me había salvado pero mi niño...había muerto en el acto — Pansy terminó su relato ya no podía llorar más, se le habían secado las lágrimas.
—Pansy...wow…yo...lo siento mucho jamás pensé que estuvieras sufriendo tanto...—en ese momento Hermione cambió por completo su visión acerca de la Slytherin, no era esa zorra mala y fría que siempre había demostrado ser, solo una chica que había tenido demasiados pájaros en la cabeza, que había sufrido desgracias— Si alguna vez necesitas algo, ya sea consuelo , ayuda con los deberes, sustituirte en las rondas de prefectos...lo que sea, tu dímelo que de ahora en adelante aquí me tienes a tu disposición.
—Gracias... no lo merezco, pero muchas gracias — dijo la morena más tranquila— tú también me tienes para lo que necesites — Pansy le sonrió y le tendió la mano a Hermione—¿Crees que tú y yo podríamos llegar a ser amigas? Me gustaría demostrarte que, no soy tan despreciable realmente, he madurado y…quiero enmendar mis errores ¿me dejarías?
—Supongo que todo el mundo se merece una segunda oportunidad — dijo sonriendo, al contrario que Draco, Pansy se había disculpado, se había mostrado vulnerable, había reconocido sus errores y su propósito de enmienda, y eso merecía su colaboración — Seamos amigas, claro que sí — Contestó Hermione estrechándole la mano.
…
—Agh, venga ya, esto no puede ser—dijo la muchacha, el periódico se arrugaba en sus manos, la portada del periódico escandinavo "Svenchol" daba la noticia "La meteórica carrera de la reciente directora de Durmstrang" y sentía como si le hubieran hecho tragar bilis; era su antigua profesora, una joven, preciosa e inteligentísima mujer que sin llegar a alcanzar la treintena era todo lo que cualquier bruja podría desear, por ello, la odiaba.— Bffff—suspiró— No seas envidiosa, que no te importe lo que sea de doña perfecta, ya no tendrás que volver a verla jamás— se repitió a sí misma.
La joven Snape arrojó el periódico al fuego, puso las manos en sus caderas y miró a su alrededor, su padre la mantenía, de nuevo, confinada, era desesperante, quería obedecer, y no salir, pero era aburrido; decidió limpiar el caótico y maloliente despacho de su padre, o más bien, tener una excusa para curiosear sin que le cayera una bronca. Primero recogió los libros que estaban por el suelo, después cerró todos los tarros, etiquetó todas las pociones y por último organizó los pergaminos y se dispuso a guardarlos por orden de fechas en el cajón más fino; no obstante, allí encontró una caja con una nota.
"Estimado Severus, encontré esto en tu despacho cuando tomé posesión de mi cargo como directora, lo he reunido todo dentro de esta caja, me pareció demasiado personal para decidir tirar algo a pesar de los tachones. Haz con ello lo que estimes conveniente.
Minerva Mcgonagall"
La curiosidad era intrínseca en aquella chica, a veces era demasiada, pero su padre nunca lo sabría. Abrió la caja y dentro había muchos papeles, la gran mayoría, arrugados, manchados de té, con infinidad de tachones, con agujeros que delataban como la pluma había traspasado el pergamino, pequeñas cuartillas con palabras apuntadas, todo un caos, hasta que finalmente, un pergamino liso destacó entre los demás.
Querida hija:
No sé si alguien te hará llegar esto porque todos me odian, Si lees esto, probablemente es que estoy muerto. He dejado a un elfo encargado de llevarte esta carta, ya que nadie puede saber quién eres, no es seguro; a estas alturas, no sé si el Señor Tenebroso habrá triunfado, o yo habré cumplido mi misión. La primera vez que nos vimos, calaste en seguida el secreto que llevo manteniendo dieciséis años, soy espía, y desde entonces estoy en el bando de la Orden del Fénix. Si alguna vez te ves en la obligación de limpiar mi nombre para salvar tu vida, diles que pregunten al retrato de Dumbledore, tras él hay una carta de su puño y letra que lo explica todo.
Lamento tener que explicarte los motivos de mi muerte de esta forma, pero a veces hay cosas más grandes que salvarse a uno mismo o seguir vivo para tu familia. Para mi desgracia, eso más grande que tú y que todos, se llama Harry Potter, es por él por lo que te has quedado sin padre, pero sin su supervivencia, este mundo sería horrible y peligroso para ti y yo solo soy un peón más que debe sacrificarse para un bien mayor.
Tu madre y yo decidimos enviarte a Durmstrang para mantenerte lejos de todo esto, el Señor Tenebroso no sabe que existes porque tú serías la pieza que usaría para manipularme y por desgracia, hay promesas que no se pueden incumplir y vidas, como la tuya, que no pienso poner en riesgo, pero siempre podrás usar esta carta para reprocharle a Potter que no tienes padre por su culpa.
Deseo que hagas tu vida y te olvides de mi, al fin y al cabo te abandoné y deberías odiarme por ello, aunque eres tonta por no hacerlo ya, las razones no son importantes, pero es importante que tú salgas adelante, estudies lo que sea que te guste, creo que tu madre me dijo que querías ser aurora, formes una familia y vivas en un mundo en el que jamás tengas que temer por tu vida. Me gustará pensar que he contribuido a que puedas vivir en paz.
Te pido que oigas lo que oigas de mi, no intentes rebatirlo, cambia tu apellido, cambia de país, y olvídate del Severus Snape que te cuenten, serás más feliz con la idílica imagen que tu madre te dio de mi.
Aunque no lo creas, te quiero.
Buena suerte Lillian.
—¿En serio tachó te quiero y puso buena suerte? — se indignó la muchacha. Sentía ganas de llorar, opresión en el pecho , dificultades para respirar, entonces su padre sí preveía morir, e iba a morir por Harry Potter, dejándola huérfana a conciencia. ¿Un mundo más feliz? ¿Olvidame? ¡Venga ya! La chica recogió todo y salió del despacho. Para no pensar se puso a limpiar la casa entera, pero no era del todo efectivo, se puso a limpiar de forma muggle pero tampoco funcionaba. ¿Cómo fingía no saber nada? ¿Cómo fingía no haber leído lo que hizo?
Finalmente decidió que tomar un poco el aire no le iría mal. Se dirigió a la puerta principal, cerrada con magia; la puerta trasera, cerrada también ¿las ventanas? Obviamente. Rebuscó entre las cosas de su padre y no le fue difícil encontrar una piedra entre sus útiles de pociones.
—"Crash"— Ventana rota, al final, los métodos muggles eran útiles de vez en cuando. La chica se las arregló para salir por la ventana al callejón y respiró en busca de calma.
—Ahí no vas a encontrar nada que robar– Dijo una voz femenina a sus espaldas.
—¿Disculpe?
—Que abandones este barrio niña, no hay nada que robar y menos en esa casa.
—No…no vengo a robar nada, y como dice, mucho menos en esta casa—repitió con cara de desagrado. —es que me he quedado encerrada.
—¿Ahí dentro? ¿Sigue siendo la casa de los Snape? — preguntó la mujer juzgándola por su vestimenta de arriba abajo.
—Sí pero…mmm…solo vengo a.…limpiar—dijo por seguridad
—Con lo sucio y descuidado que es el dueño tendrás mucho trabajo, qué raro que limpie, ¿es que acaso alguna enferma mental se ha mudado con él?
—Su hija—dijo algo molesta.
—Por el amor de Dios, pobre criatura, nadie merece a ese…anormal como padre.
—¿Y usted es…?—preguntó Lilly, dubitativa; esa carta de su padre acerca de "lo que podían decir de él" no creía que se extendiera a los muggles.
—Petunia, Petunia Dursley, me mudé a la antigua casa de mis padres hace un año y por lo que vi…Snape sigue viviendo en la misma casucha—hizo una pausa—soy la vecina de tres casas a la derecha.
—Un placer señora, yo…quería salir al mercado—mintió.
—Está calle abajo pero ya ha cerrado—se quedaron calladas unos segundos y la chismosa que había en Petunia salió a pasear—¿Y cómo es la hija de ese hombre? Un horror me figuro.
—No, la verdad es que es guapísima, y al contrario que él, es un encanto…pero me consta que odia la decoración. —comentó la muchacha riendo por dentro.
—No sé cómo es la decoración, pero me extraña que no sea solo madera podrida y un camastro, de seguro todo olerá a zapatos viejos y armarios cerrados; él siempre ha sido desagradable de ver…no sé cómo mi hermana podía pasar tantas horas ahí dentro.
—¿Su hermana frecuentaba esta casa? —preguntó con seguridad.
—Oh sí, no sé cómo no se le pegaba el olor de esa familia, pero a Lily le gustaba la caridad.
—Qué curioso, su hija también se llama Lily—Petunia dio un respingo por lo que acababa de oír y porque la puerta se había abierto de golpe y se encontró de cara con Severus. Tantos años, tantos gritos y tantos sentimientos encontrados no fueron suficientes para hacer menos tenso ese momento.
—Entra dentro niña—dijo Severus empujando del brazo a su hija hacia el interior.
—Voy a llamar al ministerio de trabajo, que tu casa necesite más de un mes para limpiarse no es culpa de la criada sino tuya.
—¿Criada? —Severus miró a su hija, que estaba dentro pero seguía en el umbral— Es mi hija y como le hables de ella a alguien me encargaré de que te acuerdes Petunia, supe que tu hijo quiso ir a un cirujano, ¿quieres que a tu marido le crezcan ramas en el hombro?
—Tiene la edad de Harry... y su nombre…¿su madre no será…?
—No, gracias a Dios tiene suerte de no estar emparentada contigo, Potter no tuvo esa fortuna.
—Eres horrible, y tu hija quiere escapar de ti, pobre niña, vestida, así como una pordiosera…creía que era una ladrona cuando la he visto.
—¿Quieres que hablemos de como hacías vestir a tu sobrino? si no recuerdo mal, vistió la misma camiseta durante siete años. —Petunia le miró con desprecio, después miró a la muchacha y se retiró airada, no sin antes recibir un hechizo del olvido cuando ya no miraba.
—Vaya…es increíble lo que te odia esa mujer ¿De verdad eras amigo de su hermana?
—¡¿Es que eres tan estúpida que no puedes entener la frase "no salgas de casa"?!
—¡Es infernal estar aquí!¡No tengo nada que hacer ni nadie con quien hablar! ¡No me dejas leer de tu biblioteca ni tengo nada que no sea mi ropa!
—¿Quieres una cosa más que añadir? Hoy te quedas sin cenar, por desobediente.
—¡¿Qué?! Oh vamos no puedes hacer eso, es como si me tuvieras presa.
—Exacto, estás confinada hasta que sea seguro que salgas de aquí, por el momento, si precisas salir lo harás conmigo bajo un hechizo de ocultamiento.
—¡Eres horrible, te odio!—dijo la joven subiendo las escaleras furiosa.
—Como mucha gente, ponte a la cola, querida.—Su interacción terminó con un portazo, Severus se lamentó segundos después; estaba nervioso, no sabia como tratar a una niña, lidiaba con adolescentes a diario, pero ella era su hija y todavía no sabia como preguntarle un montón de cuestiones que necesitaba saber antes de presentarla en el colegio, así sabría como vigilarla. Rezaba porque fuese seleccionada en su casa y así se lo transmitió a Mcgonagall, pero tenia varios planes; si caía en la casa verde encargaría a Draco su protección, en Hufflepuff contaba con alumnos que lo respetaban demasiado como para negarle cualquier cosa, Ravenclaw era fácil, convertiría a Lovegood en su sombra, eso le apartaría a los chicos pero si la elegida era Gryffindor…seria su momento de cobrar sus sacrificios a Potter, aunque eso supusiera una incómoda conversación.
