Tras la lectura de esos pergaminos, la gente comenzó a murmurar, los profesores comenzaron a hablar preocupados por lo que habían leído, Mcgonagall estaba enfadada, muy enfadada. Sirius estaba atónito de cómo unos críos podían tener tanto odio en su interior. Hagrid no daba crédito a lo que leía, Lilly le caía bien y Snape aunque era raro era buena persona, siempre había protegido a Harry, era normal que protegiera al hijo de sus amigos. La señora Pompfrey observaba de reojo a Lilly, preparada para actuar si lo de la última vez se repetía, el profesor Flitwick y el profesor Slugorn decidieron fingir que no había ocurrido nada y siguieron hablando de sus cosas y Severus, mantenía una cínica mirada hacia Draco. Draco miró a su amiga a la derecha, quien tenía los ojos fijos en el pergamino. Tomó fuertemente la mano de Lilly bajo la mesa y se puso a susurrarle.

—Que no noten que te afecta, tu y yo sabemos que es mentira, esos cuervos de skeeter están aquí dentro, no les des la satisfacción de ver que sus palabras tienen efecto en ti. — Le susurró entre dientes

—¡A la mierda! ¡¿Quién coño ha sido?! — Gritó Pansy Parkinson subiéndose a la mesa de Slytherin y haciendo voltearse a todo el comedor—¡Dejad de leer esta basura, hoy hablan de mis amigos, pero mañana pueden hablar de cualquiera de vosotros! ¡Venga Asquerosos de Skeeter, dad la maldita cara!

—¡Cierra la boca Parkinson! — dijo un alumno de Ravenclaw, haciendo impactar unos huevos revueltos en la cara de Pansy, Blaise Zabinni saltó de su asiento y lanzó una tarta de manzana a Ryan Perks, el Ravenclaw que había tirado primero, le siguieron Crabbe y Goyle, que de paso golpearon a tres Gryffindors, los cuales respondieron. Se sucedió una reacción en cadena hasta que todos estuvieron atacando o defendiéndose, todos, a excepción de dos personas, una era Luna Lovegood, quien observaba la batalla con unas orejeras extravagantes, asegurando que cada trozo de comida tenía parte del alma de su lanzador, la otra era Lilly Snape quien estaba con la espalda apoyada en la pared, con las piernas cruzadas, tomando un café con absoluta tranquilidad, con la mirada fija en el pergamino con una expresión seria, no afectada, sino indiferente, parecía que alguien hubiera tomado el control de su mente. Draco detuvo un par de tortitas que iban en dirección a la cara de su amiga.

—¡Lilly agáchate! — le dijo Draco mientras se defendía, ella ni se inmutó

—Como igualmente nos van a castigar a todos, paso de gastar energía — dio un sorbo de café— además después tendré que limpiar yo todo esto, es uno de mis castigos. — La profesora Mcgonagall hizo un hechizo que volatilizó toda la comida que estaba por el aire en un segundo y con un encantamiento sonorus dio un ejemplar regaño y subsiguiente castigo a todos los alumnos.

—¡Si el profesor Dumbledore viviera, ahora mismo estarían ustedes convertidos en animales porque es lo que son!. Si este colegio no les ha enseñado a comportarse hasta ahora, tengan por seguro que no volverán a olvidar las normas de convivencia, todos los alumnos de séptimo y sexto curso quedan castigados sin comer durante los tres próximos días, si convencen a algún alumno de otro curso de sacar comida de aquí, esta se desintegrará como acaba de hacer ahora, y si intentan robar alimento de las cocinas aténganse a terribles y transfigurativas consecuencias, así aprenderán a apreciar el alimento como se merece. ¡Se suspenden las clases de sus cursos hasta que limpien este estropicio, sin varitas! — la profesora Mcgonagall hizo aparecer escobas muggles, recogedores, cubos de agua, lejía, trapos, cepillos y jabón en todas las mesas.

Los alumnos se quejaron, muchos, como Draco no habían tenido que limpiar, y sobre todo limpiar de forma muggle, nada en su vida, Lilly sin embargo se quedó encantada de tener ayuda en su castigo. Los profesores, caminaban entre las mesas vigilando que nadie hiciera trampa y castigaron a quien lo intentase. El profesor Snape disfrutó mucho haciendo sufrir a Ron por su incapacidad de barrer con un brazo, pisándole a Harry lo que había fregado y criticando algunas manchas que Hermione no podía limpiar, diciéndole que hasta que no hubiera limpiado de forma perfecta su parte de la mesa no se movería de ahí.

Poco después, mientras Lilly limpiaba el suelo de rodillas reconoció los zapatos de su padre cerca de ella

—¿Qué ocurre profesor? — dijo manteniendo la corrección que el horario escolar exigía.

—Vigilo que no te hagas daño con ningún cristal roto — dijo Severus fingiendo cinismo, pero diciéndolo de verdad, su hija tenía la camisa arremangada del calor y Severus vio como de nuevo tenía el antebrazo lleno de feas quemaduras. — Deja de limpiar — dijo en voz baja—tienes el brazo en carne viva.

—Ni de coña, después de cómo nos pone el artículo ese no voy a ser la única alumna que no esté limpiando —le susurró Lilly

—Directora — Severus hizo un gesto discreto y Mcgonagall se acercó— creo que la señorita Snape debería ir a la enfermería, ha debido de hacerse algún… tipo de quemadura química en el antebrazo —Lilly maldijo a su padre mentalmente mientras hacía caso omiso de las órdenes y seguía limpiando. Mcgonagall miró a Severus entre interrogante y divertida, desde que se supo de la existencia de esa chiquilla y Severus ejercía como padre estaba constantemente pendiente de si a su pequeña se le rompía una uña, claramente trataba de hacerse el duro y si bien su hija no era una adolescente fácil, pero, aun así, se desvivía por la muchacha.

—Estoy bien directora, puedo seguir limpiando— atajó Lilly, Severus puso cara de desesperación, pero la ocultó rápidamente.

—Déjeme verle querida— Dijo Mcgonagall, Lilly dejó de limpiar, se levantó y le mostró el brazo a regañadientes—Merlín bendito ¿qué se ha hecho aquí? Márchese ahora mismo a la enfermería.

—No profesora, no me duele, de verdad que puedo hacer lo mismo que mis compañeros.

—No quiero correr riesgos señorita Snape, además, según he observado usted no ha movido un músculo mientras se cernía la batalla campal, vaya a la enfermería.

—No quiero— dijo Lilly, no quería ser una paria en su casa, Mcgonagall se sorprendió tanto que su cara llamó la atención de Pansy—No voy a irme, no pueden obligarme— Lilly se arrodilló de nuevo para volver a limpiar

—¿Qué no podemos obligarte? — dijo Severus entre dientes con gran enfado en un tono solo audible para Mcgonagall—Veremos si no— Severus asió a su hija de la axila, levantándola del suelo llamando la atención de todos. La tomó del brazo fuertemente e ignorando lo que el resto de alumnos estuviera barriendo o fregando arrastró a su hija fuera del gran comedor

—¡Suéltame! —le dijo su hija haciendo volverse a la gente de Gryffindor

—¡Camina! —Bramó Snape, sacándola del gran Comedor y llevándola a la enfermería. En la enfermería Severus le contó a la señora Pompfrey lo que había pasado el día anterior cuando vio el brazo de Lilly, le dijo que se autolesionaba, que la curó pero que esa misma mañana debía haber hecho algo de nuevo o que no la había curado bien. La señora Pompfrey curó el brazo de Lilly y por consejo de Severus le pidió retirarse la camisa, pues no se fiaba de que se hubiera hecho daño de nuevo. Tras curarla Madame Pompfrey le dio unas cremas que debía aplicarse para que no aparecieran de nuevo, así como venir cada tres horas a revisión. Lilly abandonó la enfermería como alma que lleva al diablo, enfadada con todo el mundo mientras Severus se quedaba hablando con la enfermera.

—Tómate esto, lo necesitas— dijo dándole unas ampollas con diferentes pociones — Es para el estado de nervios que llevas Severus, vas a acabar con un infarto si sigues así.

—Esa niña…no puedo descuidarme ni un segundo, ahora ya no solo tengo que preocuparme de que no le hagan daño, también de que ella no se lo haga, no sé qué tan desgraciada la hago para que necesite hacer eso.

—Oh Severus no te preocupes por eso.

—¿Qué es? ¿una fase adolescente? ¿La fase de me voy a castigar va después de la del te odio? ¿Cuándo llega la fase en la que me quiere y hace lo que le digo?

—Esa fase termina a los siete años Severus — dijo Poppy entre risas— pero te digo que no has de preocuparte porque no es tu hija quien se ha provocado esas cicatrices.

—¿Cómo dices? — dijo Snape tras ingerir la primera poción

—Si se las hubiera hecho ella, al menos conscientemente, la dirección de los patrones sería distinta, también serían heridas menos profundas y con un trazo más corto. Solo me cuadran dos posibilidades, la primera que alguien se lo esté provocando y que ella lo haya querido ocultar o…que las provoque su propio cuerpo, como cuando estuvo tan enferma ¿Ha hecho magia sin varita últimamente? — Severus hizo memoria

—Ahora que lo dices…hubo un par de veces que hizo cambiar el tiempo muy fuertemente, al menos…son las que he podido ver.

—Hay una chica…Irinna Petrova, que se ha convertido en directora de Durmstrang este curso, es una excelente bruja que tiene la misma enfermedad que Lilly quizá ella desde su experiencia te puede ayudar, ha pasado por mucho y a su cuerpo le ocurrían cosas parecidas de las que le ocurren a tu hija.

—Iré a visitarla, estoy muy preocupado por ella Poppy— Severus pasó su mano por el pelo exasperado—si alguna vez Potter me agotó la paciencia, no es ni comparación con lo que consigue esta niña.

—Tomate las pociones Severus, te ayudarán— recomendó la sra. Pompfrey, últimamente el profesor Snape tenía un nivel de estrés superior al habitual.

..

Pasaron dos días, Lilly seguía castigada por las noches a pesar de la ausencia de su padre, se había asegurado de que Mcgonagall velase su cumplimiento el resto de la semana mientras él estaba de viaje. Todavía no había hablado con Ron, y eso la estresaba, ella lo quería, pero por otra parte no podía pretender que lo que hizo no reportara consecuencias. El hambre en los alumnos de sexto y séptimo estaba pasando factura, todos estaban cansados, irritables, impacientes, el ambiente no podía ser peor.

Ese día, tras la clase de Historia de la magia los estudiantes se agolpaban en en los terrenos a la hora del recreo, la mayoría salían en parejas o en grupos pero ella prefería estar sola, con todo lo de Johan, sus obligadas visitas a la enfermería cada tres horas, sus castigos, rendir en las clases y obviar a todo aquel que le preguntase que tal con Malfoy en la cama, evitar a Ron, y evitar a Draco, prefería ir al lago a leer un libro, adelantar tareas o simplemente descansar. Apoyada sobre un árbol cerraba los ojos con la cara mirando hacia el cielo, respiró, a veces sentía ganas de desaparecer, de que todo a su alrededor parara y ella pudiera estar tranquila

—Vaya vaya ¿a quién tenemos aquí? — dijo una vocecilla irritante

—Brown déjame en paz no quiero tener que oírte— dijo cansada sin ni siquiera necesitar abrir los ojos.

—Oh pues lamento que me tengas que oír, pero estás en mi zona de relax

—¿Ahora los terrenos son tuyos?

—Es mío lo que yo quiero que lo sea…y eso se aplica a todo— Lilly la miró curiosa ¿qué quería decir con eso?

—Pues ahora estoy yo, vuelve por dónde has venido

—Lo haría, pero este árbol es como…qué se yo…Ron Weasley, lo estabas usando, pero ha llegado alguien mejor para respetarlo como se merece.

—¿No quedamos ya en que tus intentos eran patéticos y que él no te quería?

—Pues para no quererme me retuvo toda la noche en su cama — dijo Lavender con malicia, Lilly la miró con odio, los ojos se le aguaron ligeramente, no podía ser, ¿Ron se había olvidado de ella tan rápido?

—Eso es mentira — dijo Lilly queriendo convencerse más a ella misma que a quien pasaba por delante.

—Oh querida no llores, estaba cantado que eras de usar y tirar, todas entráis esporádicamente en la vida de Ron pero al final siempre acaba volviendo a mí. ¿Pero qué esperabas? Te follaste a Malfoy, eso para Ron es peor que si fueras mortífaga.

—¡No me follé a Malfoy!— gritó Lilly, la gente se giraba y muchos se quedaban a contemplar la discusión

—Oh perdona, quería decir que no solo te follaste a Malfoy, también a Zabinni, a Parkinison, seguro que, a medio Slytherin, ¿es por eso que tu papi quiere que duermas con él? ¿Para asegurarse de que no se ve lo zorra que eres?¿O quizá para comprobar que no pierdes la falda desde tu cuarto de camino a clase?

—Cierra esa boca si no quieres que te la cierre yo— advirtió Lilly sacando la varita.

—Uuuuh qué miedo…— se burló Lavender, quien ya estaba acompañada de Parvati y Padma Patil, ellas eran tres, secundadas por algunas Gryffindor y Hufflepuff que estaban aburridas y querían jarana— adelante úsala, ¿qué más castigos te pueden caer? Por cierto ¿qué has hecho para ser castigada? ¿Es por estar con Malfoy desnuda en el baño de prefectos? — Lavender chasqueó la lengua varias veces—Seguro que el profesor Snape debe de estar profundamente decepcionado contigo por la vergüenza de hija que tiene.

—¡Cállate! — dijo Lilly conteniéndose, Lavender sacó el artículo que los ADS habían repartido hacía dos días y lo leyó en voz alta, por si acaso las sirenas y el calamar gigante no se habían enterado de los cotilleos; Lilly sabía que la estaba provocando de nuevo así que tomó su mochila para largarse de allí, no quería más problemas.

—Dime una cosa Snape, al leer esto tengo la sensación de que quieres meterte en líos, llamar la atención, pero no te sale bien ¿no crees que Hogwartts no es tu lugar? ¿Por qué no llamas a mami para que te pueda sacar de aquí? Oh…es verdad… está muerta. — Lilly se giró lentamente

—Brown, voy a darte cinco segundos para disculparte…y si no lo haces vas a tragarte esa mierda de periódico y te lo incendiaré en la garganta. — le amenazó.

—¿Disculparme? ¿por decir que tu madre está muerta? ¿que acaso no fuiste a su funeral? — Lavender había tocado una fibra muy muy sensible con esa última pregunta sin saberlo, Lilly no había podido ir al funeral de su madre, era algo que no dependió de ella pero que aun así no se perdonaba. Lilly sacó la varita de su túnica y Lavender se rio, la última vez que se habían enfrentado Lilly no salió bien parada y quedó en ridículo.

—Venga Snape, que tú sabes…primero la reverencia…después coges la varita con fuerza y puedes probar fallidamente a hacer un flipendo— Dijo Lavender con sorna, secundada por las gemelas Patil.

—¡Detraxertunt! —conjuró Lilly, el hechizo dio de lleno en el hombro de lavender, su ropa empezó a desintegrarse y su piel a resquebrajarse como si se la estuvieran arrancando a tiras hasta el codo y que poco a poco seguiría avanzando; Parvati y Padma se asustaron mucho, fueron a ayudar a su amiga y juntas lanzaron maleficios contra Lilly mientras protegían a Brown. Más gente comenzó a acercarse impactada ¿Dónde había aprendido eso? De la nada empezó a llover furiosamente.

—¡Disempra! ¡Reductio! — dijeron a la vez, Lilly salió despedida hacia atrás, pero bloqueó el reductio.

—¡Perforabunt sagittis!— Una horda de pequeñas flechas impactaron en las piernas de Padma y Parvati, haciendo que se arrodillaran para quitárselas muy doloridas.

—¡Suffocatio!— conjuró lavender, era un conjuro dirigido a asfixiarla, por poco consiguió esquivarlo. En ese momento, Hermione y Pansy, alertadas como prefectas por el resto de alumnos, corrieron a intervenir. Lilly conjuró una retaila de conjuros no verbales que debilitaron enormemente a su contrincante.

—¡Attabraquium!—dijo Hermione con intención de atarles las manos e impedirles hacer nuevos maleficios, pero Lilly, mientras seguía luchando con Lavender rechazó el hechizo de Hermione sin ni siquiera mirarla, dejándola inconsciente; Pansy la auxilió, intentó desarmar a Lilly, pues en este punto era Lavender quien no suponía ninguna amenaza, sin embargo, cuando lo intentó, casi se repitió lo ocurrido con Hermione, con la diferencia de que la varita de Pansy se congeló, haciéndola inservible

—¿Qué ocurre aquí? — preguntó Sirius llegando junto con Banks

—¡Sepárenlas! — pidió Pansy aterrorizada, estaba segura de que Lilly no estaba ni siquiera siendo consciente de lo débil que estaba Lavender, quien por orgullo seguía luchando, pero tenía la piel resquebrajada en muchas partes del cuerpo, flechas clavadas rebotadas del hechizo de las gemelas Patil y muchas cicatrices y quemaduras. Sirius conjuró un hechizo "depulso" para hacerlas caer.

—¡Traslatio! — dijo Banks, las varitas de Lilly y Lavender desaparecieron de sus manos, materializándose en el bolsillo de Banks. Lilly al verse sin varita se lanzó a modo de placaje sobre Lavender, la cual forcejeaba clavándole las uñas donde podía.

—¡Vas a tragarte tus putas palabras! — Lilly arrugó el artículo de los ADS y pegándole un puñetazo en la garganta a Lavender consiguió abrirle la boca— ¡Trágatelo, trágate el maldito papel que tanta gracia te hace! — tapó la nariz de Lavender, ella abrió la boca, Lilly metió la bola de papel y le apretó la mandíbula a Lavender. Consiguió lo que quería, se tragó el artículo que tanto le hacía burlarse. De pronto, sin que Lilly mirase más allá, unas manos la separaron de Lavender, era Banks apartándola de encima de la Gryffindor, hecho que aprovechó Lavender para encajar una patada en el estómago de Lilly. La chica Snape sin poder procesar todos los movimientos en su mente, se encontró a los pocos segundos, habiendo arrebatado la varita a un auror y conjurando una maldición peligrosa

—¡Sectumsempra! — alguien conjuró un escudo protector alrededor de Lavender, que provocó una onda expansiva apabullante. Esa magia tiró al suelo a la pequeña Snape y al levantarse comprobó lo que había pasado. Mcgonagall había llegado para intervenir y la miraba furibunda

—Caballeros…— dijo Mcgonagall a Sirius y Lumierre— ahora me ocupo yo — Banks desapareció y Sirius miró la escena preocupado. — señorita Parkinson lleve a Granger a la enfermería, señor Longbotton ayude a la señorita Brown y llévela también con la señora Pompfrey, señorita Bones, señorita Atkins, ustedes acompañen a las hermanas Patil, señorita Snape, usted vaya a mi despacho, hasta que decida si la expulso o no, permanezca allí y no se le ocurra salir, Sirius , acompáñala y asegúrate de que no se pelea con nadie por el camino y después déjala allí hasta mi llegada.

Sirius tomó a Lilly de la túnica y la condujo hasta el despacho de Mcgonagall, Lilly estaba en estado de shock, repasaba lo ocurrido y no se lo creía, no peleaba así desde hacía mucho, ni siquiera se había dado cuenta de que estaba lloviendo a mares cuando el día era bastante soleado, su brazo volvía a estar en carne viva, ¿se habría turbado tanto que había usado su magia en algo más que en el tiempo? Sirius dijo la contraseña que movía la gran águila de piedra y se internaron en sus alas, el despacho se abrió, Lilly pasó dentro y Sirius se quedó en el umbral de la puerta.

—¿Cree que me expulsarán? — dijo Lilly con un hilo de voz, Sirius la miró con enfado

—Reza porque así sea, créeme que sería el menor de tus problemas— Lilly abrió los ojos como platos y sintió cortársele la respiración

—¿Cómo que el menor? eso…no puede…no le he hecho nada…no pueden expulsarme por pelearme — dijo turbada

—Claro que no, de ser así a tu padre y a mí nos habrían expulsado en primero, pero tú no te has peleado, tú has usado hechizos muy avanzados, algunos de magia oscura ¿Tienes idea de lo que hace el Sectumsempra?— Lilly encogió los hombros

—So…solo se la teoría, que Potter lo usó una vez, no pensé que fuera algo distinto al resto de hechizos.

—Es un hechizo de la cosecha de tu padre ¿qué esperabas? ¿Sabes para quien lo inventó? Para James y para mi ¿y sabes lo que pasó cuando me la hizo? Me desangré, me salvaron por segundos.

—No lo sabía…— dijo apenada, Sirius respiró

—¿Eres consciente de que has cometido un delito verdad?

—¡¿Un delito?! ¿Por lanzarle maldiciones avanzadas?

—¡No, maldita sea! Le has quitado a un auror su varita, eso es un delito y eres mayor de edad, si solo te expulsan da gracias, tu destino ahora depende de los cargos que presente Banks y de lo condescendiente que quiera ser Mcgonagall, pero ¿quieres que te diga lo más probable? Lo más probable es que te expulsen, te rompan la varita y destituyan a tu padre hasta terminar una investigación que nunca acabará, eso sin contar con que te hagan un reporte de oscuridad.

—¿Qué es un reporte de oscuridad? — preguntó asustada

—Es una alerta del ministerio, serás clasificada como bruja peligrosa con y sin varita.

—¿Y qué voy a hacer sin varita?

—A mí no me lo preguntes, sabes la respuesta, no has necesitado magia para convocar un diluvio, ni la necesitaste para hacer temblar los cimientos del colegio y Banks lo sabe— la mirada de Lilly suplicando una explicación le hizo compadecerse—Te podrán unos brazaletes de peltre que te impedirán hacer magia, el tiempo que lo estimen necesario. — Lilly se sentó en uno de los sillones sintiendo el mundo caerse, abrazó sus rodillas y hundió su cabeza en ellas. —Hablaré con Remus, quizá él pueda conseguir algo como auror guardián de Hogwarts. — dijo con pena, yéndose del despacho de Mcgonagall queriendo que nada hubiera pasado.

Lilly se quedó allí, temblando por todo lo que se le podía venir encima, ¿qué le había pasado? ¿en qué momento había dejado de ser una chica normal para pasar a ser un arma de destrucción masiva? Había mandado a cuatro personas a la enfermería, asustado a una de sus mejores amigas, hecho que el resto del colegio le temiera, le había quitado la varita a Banks y ni siquiera lo recordaba, eso era el colmo, había cometido un delito y ni siquiera se acordaba de como lo había hecho.

—¿Un mal día? — dijo una voz afable, Lilly miró alrededor sin ver de dónde provenía esa voz — Aquí arriba— Lilly subió la cabeza, le hablaba el retrato de Albus Dumbledore— Con las veces que te he visto aquí este curso, me han venido a la memoria viejos tiempos, tu padre también visitaba demasiado este despacho a tu edad, y también el señor Black, junto con el señor Potter, la eterna enemistad.

—No creo que me vea más…le he quitado a un auror su varita…seguro que me expulsan, y eso que ni siquiera lo hice adrede.

—La profesora Mcgonagall sabe que aún te queda mucho aprendizaje para controlar tus poderes, eres joven y el sistema de educación que impartieron en Durmstrang contigo, aunque egresa magos muy poderosos y talentosos, no se esfuerza demasiado en el perdón o en la calma verdadera, no es lo mismo calmarse para la técnica de un hechizo que calmarse para obtener paz.

—Aunque eso sea cierto, no creo que ella lo considere una excusa, si Banks lo pide…me romperán la varita, me pondrán un reporte de oscuridad y me esposarán para que no pueda hacer magia— dijo triste y atemorizada

—A mí me pusieron un reporte de oscuridad — Lilly lo miró sorprendida— en 1927, todo mago que ha sido más poderoso que la media tiene uno, tu padre lo tiene sin ir más lejos.

—Él fue mortífago, yo no.

—En efecto, lo fue, hace mucho tiempo, aunque tú no se lo perdones todavía— dijo Dumbledore con la mayor de las templanzas.

—Le perdoné ser un mortífago, lo que no le perdoné fue que me dejara sin padre durante 16 años ¿Qué tiene eso que ver con que me puedan romper la varita e impedir hacer magia?

—Las emociones, son nuestra más poderosa fuente de magia Lilly, y en tu interior hay mucha ira todavía, mucho rencor y mucho miedo, mucho dolor, todo ello se plasma en la magia que intentas reprimir, te pasarán cosas inexplicables constantemente si en lugar de amar tu magia, la temes.

—¿Usted no le temería? Causo desastres como este sin ni siquiera darme cuenta.

—¿Pero no es eso lo que te ha traído aquí hoy verdad? — Lilly encogió los hombros, Dumbledore rio melancólicamente—Eres idéntica al pequeño Severus, tan orgullosa y tan hermética—Lilly no contestó, solo metió un mechón de su pelo tras la oreja— Has de aceptar cuando te pasan cosas accidentalmente, al igual que has de aceptar las que ocurren por tu propia voluntad, aunque tu voluntad se exceda y supere tus previsiones…lo que hoy veo, es una niña que se ha pasado tres pueblos peleando contra otra niña a la cual odia y cuya crispación ha provocado que haga cosas que jamás haría.

—Usted no estaba allí— dijo negando con la cabeza, pero admitiendo en el fondo que era cierto.

—Siempre me ha resultado gracioso la capacidad que tenía para enterarme de todo lo que pasaba en este colegio, aunque yo no estuviera, supongo que no he perdido facultades a pesar de ser un retrato. —hizo una pausa— eres buena persona Lilly, no dudes de ello a pesar de los últimos sucesos.

—Usted no sabe nada de mi — dijo ella dejando de mirarle

—¿Qué debería saber? ¿Qué mataste a Theodore Nott porque os hizo cosas imperdonables a la señorita Weasley y a ti? — Lilly lo miró con los ojos rojos, siempre decían que Dumbledore podía saber cosas sin explicación alguna, pero había algo que le daba mucho miedo.

—¿Sabe mi padre lo que…?

—¿Lo que Theodore os hizo para que tomaras esa decisión? — Lilly asintió

—No de mis labios, y tampoco creo que lo sepa de los de Black, pero sabes que es un hombre muy inteligente y sagaz, lo acabará averiguando— ella hundió de nuevo la cabeza en sus rodillas— es noble que quieras protegerle de la verdad aun a costa de tu sufrimiento.

—Ya le doy demasiado que sufrir, no quiero que tenga otro motivo más, sé que le sobrepaso.

—¿Y no consideras que le duele en igual medida saber que mataste desconociendo la razón?

—Prefiero que elucubre mis motivos a que los sepa, no quiero que me mire como a una muñeca rota, lo siento si soy demasiado orgullosa para no querer que eso pase. —Dumbledore la miró con dulzura— de todas formas, todo eso dará igual cuando me rompan la varita, me expulsen y mi padre pierda su trabajo por mi culpa, Banks me odia y si pudiera pedir cárcel para mí la pediría.

—¿Aceptarías el consejo de un viejo que ha visto muchos caminos malograrse por la carencia de humildad?

—Si lo que sea que me aconseje puede librarme de esto, adelante.

—Bueno, no sé si el resultado se alterará, pero inclinará la balanza en tu favor, Banks es buen auror, a pesar de sus muchos defectos, es posible que te tenga cierta inquina por culpa de tu padre y las similitudes que cree ver entre vosotros. Muchos no olvidan los errores de juventud, sin embargo, a pesar de como creas que te odia, al final del día, es un hombre haciendo su trabajo quizá hacerle entender que no eres tan mala como piensa y reparar el daño os ayude a ambos.

—¿Está diciendo…que me disculpe con él? — Dumbledore inclinó la cabeza—¿De verdad cree que eso serviría de algo?

—Solo sé que conocí a un niño a cuyo corazón le hubieran hecho falta muchas disculpas para tener su alma en paz, que de haber pedido las disculpas que necesitaba dar no se hubiera sentido tan desgraciado y que de haber sido hechas todas a tiempo no hubiera volcado su dolor en los alumnos de Gryffindor. — se quedaron en silencio unos segundos, Lilly entendió perfectamente lo que quería decir.

—Dicen que usted es la persona más sabia conocida, sería muy estúpida si no le hiciera caso. — Dumbledore rio, en ese momento una lechuza se coló por la ventana y le dio a Lilly una carta con caligrafía verde, Mcgonagall le decía que había tenido que acudir a San Mungo con Lavender Brown, que saliera de su despacho y que se encontrarían a la mañana siguiente.

..

..

Severus había viajado hasta Escandinavia para conocer a la tal Irinna Petrova, necesitaba respuestas para ayudar a su hija, necesitaba que hacer como actuar, como dominar el poder de su hija para evitarle más daño a Lilly.

Perrrrdone mi retraso dirrrectorr Snape— dijo la chica entrando en su despacho de dirección; Irinna Petrova era una mujer de 29 años alta, delgada, con voz dulce, una tez blanca como la nieve, unos ojos verdes turquesas, un pelo de color morado que llegaba por la cintura, parecía moverse a cámara lenta y un temple y porte más majestuoso e imponente que el de muchos ejércitos.

—Profesor en realidad, dejé la dirección.

—¿En serrrio? Es una pena, dejando a parrrte las implicassiones políticas Hogwarrrts erra un ejemplo de disciplina militar el año pasado.

—Comprendo que lo admire dado que Durmstrang es…una especie de escuela militar

—No puedo quitarrrle la razón en eso profesorrr— la chica se sentó en su sillón y cruzó las piernas— me dijo Poppy que nessesitaba mi ayuda urrrgentemente, digame, ¿cómo puedo serrrvirle?

—Estoy aquí por mi hija, Lillian Snape, aquí sería conocida como Lillian Prince— la chica dio un respingo profundo y miró fijamente a Severus, eso hizo que él se preocupara.

—Sí, Lillian Prrrince, clarrro que la conossí, me odiaba porrrr tratarrr de protergerrrla de ella misma perro veía tanto de mi en ella que erra mi obligasssion velarrr porrr su bien, perrro parrra una niña como ella...erra difícil verrrr lo más esenssial.

—¿A qué se refiere?

—Creo que usted ya se hassse una idea profesorrr perro sígame, le mostrarré lo que quierro decir…— Irinna movió su varita y de la pared se levantó una puerta, invitó a pasar a Severus y tras esta se abrieron otras tres, entraron en una sala iluminada con antorchas, había lagos iluminados con luces de color granate, se oían pequeños tambores procedentes de los cuadros que colgaban en las paredes— Aquí está — dijo señalando el último cuadro, dentro de este habían varias fotos, Severus vio primero una foto de su hija sonriendo orgullosa junto a Igor Karkarov, su expresión era mucho más feliz de lo que era ahora, y su aspecto diferente, su pelo era más corto, en esa foto su hija tendría unos 11 años peinaba un flequillo y mechones rubios en su mata azabache, en otras fotos similares estaba posando en formación con un grupo de chicos y dos chicas, en otro vestía una equipación deportiva junto a Viktor Krum y más integrantes, en la siguiente había un recorte de periódico, Severus no entendía el idioma pero el emblema del torneo de los tres magos coronaba la noticia, leía una lista de nombres con números al lado el nombre de su hija estaba marcado con el número, 14, y de nuevo el de Viktor Krum con el número 17.

En otras fotos sujetaba el escudo de Durmstrang y varios premios, junto a Igor Karkarov de nuevo, vestía capas de varios colores, las cuales eran coronadas con insignias.

—¿Qué es todo esto?

—Su hija errra una alumna excepsssional, fui una de sus profesorras en prácticas, erra de las mejores alumnas en todas las materias, erra rival de Viktorr Krumm en quidditch, fue de las únicas alumnas en conseguirrr entrarrrr al club de duelo de Durmstrang siendo menor de tressse años, algo que solo consiguierrron otros dos alumnos de esta escuela, una fui yo….el otrrro fue Gelerrt Grindewald, imagino que sabe que el club de duelo de Durmstrang nada tiene que verrr con el resto de escuelas de magia…los de Durmstrang son…extrrremadamente peligrosos, muchos no han sobrrevivido perrrro a ella se le dejó partissiparr porque su potenssial erra imprrresionanteIgorrr la entrrrenaba, entrró al club a mitad de su primerrr año y al llegarrrr a tercerrro ya había ganado muchos campeonatos nasssionales. Erra una alumna ejemplarrrr, muy buena tanto en las arrrrtes oscurras como en su defensa.

—No sabía nada de esto…— dijo Severus dolido y sorprendido a la vez— es decir, sé que mi hija es portentosa en DCAO, yo imparto esa asignatura y su potencial y su habilidad son innegables, pero desconocía este punto. ¿Le gusta el quidditch? Ni si quiera ha mostrado interés en formar parte del equipo ni en venir a los partidos.

—Ya llegarrremos a eso…la historrrria es larrrga— adelantó la señorita Petrova.— Como disse usted, Lillian errra muy buena en esas técnicas, sin embarrrgo, no lo erra en algo esensssial parra nuestras disiplinas… la batalla física le fallaba mucho; la batalla física es como una maldission crucciatus, se debe sentirrrr, perro su hija no lo hassía, ella erra técnica, metódica perro no dejaba marrrgen a la improvissasion….algo que suplía con inteligensssia y entrrrenamiento. Una vess acudí a uno de sus campeonatos nasssionales, querria estudiarrla y me di cuenta de algo que me alerrrtó, muchas de sus tácticas, de sus victorrias errrran resultado de magia exterrrna, no de sus hechissos. Erra algo que hubiera podido verrrse fassilmente en batalla física, perro Igorr obligaba a los profesorrres a aprrrobarrla parra que se pudierrra presentar a los campeonatos…y ella acabó sabiéndolo, dejó de intentarrr controlarrrr sus emossiones más negativas mientras peleaba y a parrtirr de cuarrrto empessarron los problemas.

—¿Problemas? — Severus estaba enfadado, nunca le dijo nada a Igor para saber de su hija pero intentó hablar tanto con él cuando estuvieron en Hogwarts que le extrañó que jamás le mencionara todas esas cosas.

—Cuando estaba en cuarto currso, se inforrrmó a los alumnos de que se selebrraria en Hogwartts el torneo de los tres magos, y tanto los profesorrres como los alumnos presentaron sus candidatos, su hija erra una de ellos. Obviamente, estábamos de acuerrrdo en que erra una gran bruja y duelista perro erra peligrosso enfrrrentarrla a todo aquello. Ese año, yo asumí batalla física y le dije que si no demostraba serrr tan buena luchadorrra como duelista no perrmitirría que parrrtisipasse. Sin embargo, desde ese año empezarron a pasarrr cosas extrañas…el otro luchadorrr morría sin explicassión de un infarrrto mientras luchaba, un torrrnado impedía la lucha, ella se desmayaba y pasaba días sin desperrtarr…ahí me di cuenta…de lo que pasaba,.

En quinto, tenía la serrrtessa que su hija tenia un poderrr superriorr al resto, mas allá de lo que se pensaba, comensé a prresionarrla parra que se controlarra perro ella cada vesss soportaba menos la prrresión, la sala se inssendiaba las cosas se rompían…erra demasiado. Trraté de enseñarrla a controlarse perro solo provoqué que tuvierrra más miedo de ella misma cuando me dejó inconsciente durrrante un mes.

—¿Ella pudo contra usted? — dijo Severus sin poder creérselo, había investigado a esa chica antes de venir, nada más terminar sus estudios, incluso mientras los terminaba, muchos ministerios la habían requerido de jefa suprema de su delegación internacional de aurores y solo se retiró para impartir docencia.

—Y podría con usted si se lo prropusierra, ¿Ha probado a usar la legemerransia con ella? Uno de mis prrofesorres lo intentó, y el resultado fue que su hija pudo conosserrr las intimidades de su profesorrr de cuando contaba cinco años de edad, todo ello en menos de 2 minutos y sin usarrr varrita. — eso le encajó a Severus con el problema que tuvo aquel día con la poción de la mente.

—¿Qué pasó después de que la dejara inconsciente?

—Su novio la dejó, le tenía demasiado miedo parra estarrr con ella, eso la deprrrimió más, y fue cuando dejó el quidditch, su equipo competía con el de su ex novio y jamás nadie pudo acusarrrla de nada perro ella supo que fueron sus poderes quienes tirrarron a todo el equipo contrincante de sus escobas desde 20 metrrros de alturrra, por suerrrte no hubo víctimas que lamentarrr perro ella no fue la misma, mantuvo un perfil bajo, dejó de jugar y verr Quidditch, los campeonatos, todo lo que implicarra un enfrrrentamiento no medido y prrrogramado causaba desastres. Su madrrre se preocupó mucho, y me pidió ayuda parra prrotegerrla perro no pude hasserr nada más de intentarr dissiplinarr su mente, pues lo que me temía implicarría llevar al límite su resistenssia.

—¿Qué se temía?

—Me temía y me temo que pudierrra serrr una obscurrial tarrrdia como yo lo fui,nasí sin las ensimas protectorras de magia accidental perro eso desembocó en la formassión de un obscurrial al tratarrr de sircunstansiass fuerrron diferrentes perro al mismo tiempo parresidass, mis padres erran muggles y odiaban la magia…yo trataba de remprimirrla todo lo posible perro eso me ocasionó enfermedades, cambios en mi pelo y en mi piel ¿Ve mi cabello? Yo erra rubia y un día cambió y jamás volvió a serr el mismo…mis ojos…erran negros como los suyos y …— la chica se levantó la falda hasta la espinilla— esto no es un encantamiento accessorrio, mi tobillo empessó a crearrr escamas de sirrena, no pasaba de ahí perro cada vess que mi magia se volvía superriorr o que la usaba sin querrerr eso volvía, me herría y me recordaba que yo erra diferente.

—¿Y cómo se curó? — preguntó extrmadamente preocupado.

—Jamás lo hisse profesorrr, simplemente assepté mi condissión perro como le digo, solo pude averriguarrlo cuando estuve al límite…maté a mis padres sin querrerr, sin darrrme cuenta, tras una discusión muy fuerrte , eso me hisso replantearme las cosas, comensé a controlarrme, a asseptarr quien erra, a dominarme, fue muy muy difícil perro lo conseguí. Perro claro parra todo ello se nessesita mucho control mental…mucha calma y mucha estabilidad emocional…factorrres que Lilly nesessitaba aprenderr…sigue siendo una niña, perro ya es mas poderrosa de lo que yo erra a su edad.— Severus se recostó en una pared, respirando hondo no sabía que podría hacer.

—¿Entonces, como puedo ayudarla?

—Hágale saberrr que nada de lo que haga, por muy horrible que sea lo apartarrá de su lado.

—¿Incluso si matase a alguien? — preguntó Severus temiéndose que a eso se refería la chica.

En espessial si lo hasse, recuerrrdo que fue lo más durro que tuve que soporrrtarr cuando me pasó a mi— Severus suspiró —si ha llegado a matarrr alguien ha de saberrr el porrr qué, cuando yo maté a mis padrrrres…— Irinna hizo una pausa, tragó saliva y se recompuso— fue en una época horrible, mi novio acababa de dejarrrrme porrr mi mejorrrr amiga, no fui aseptada en la Univerrsidad Possionista de Escandinavia después de dos años intentándolo, estaba tan deprrrimida que empessé a tomarrr demasiado whisky de fuego, mis amistades intentaban ayudarrrme, con el descontrol de mi magia, con mis problemas emosssionales perro cada uno me desía una cosa y eso me suponía mucha…frrrrustrassión…sí su hija ha llegado a ese punto, sus amigos, su novio o algún professssor de confianssa han de saber por qué.

—Entonces, me da la razón en que si quiero interrogar a todo el que merodee alrededor de mi hija no sería descabellado en absoluto—Preguntó Snape, quien ya lo tenía planeado.

—Yo entiendo que serrría recomendable, es su padrrre, ha de protegerrrla. Perro eso sí, hágala entenderr que tiene su apoyo y que crree en que puede conseguirrlo, perro siga siendo usted mismo, si debe castigarrla porr meterrrse en lios o por desobedesserr a la autoridad ha de haserrlo, es importante que sepa o que crea que parra usted es una persona norrmal

—Para mi, y para cualquiera que aprecie la magia, ella es extraordinaria señorita Petrova.— Irinna sonrió.

—No me cabe duda, lo es sierrtamente..

En los días siguientes Irinna llevó a Snape a varios lugares para comprar ingredientes de pociones que no se encontraban en Inglaterra y daban gran resultado con las cicatrices de la magia, le enseñó técnicas que podía aplicar para controlar los arranques mágicos de su hija, le enseñó incluso batalla física para bloquear su explosión de forma que no fuese dañino para su cuerpo como fue lo que hizo Bellatrix. Irinna le proporcionó muchas cosas que podía poner en práctica y al final de las jornadas compartían cena, copas y debates interesantes.

El último día Irinna le escribió una carta a Lilly y se la brindó a su padre.

—¿Todo listo entonces? — dijo Irinna firmando unos documentos de última hora.

—Eso parece…muchas gracias por todo señorita Petrova.

—No es nada Severrus, perro crreo que ya puedess tutearme, en adelante llámame Irrina — Severus curvó la línea de sus finos labios y asintió

—Gracias entonces Irinna— se levantó para darle la mano a la directora de Durmstrang y ella se la estrechó, mas no la soltó.

—No hay de qué Severrus, solo habrrás de prometerrrme una cosa a cambio.

—Lo que sea

Prrométeme que cuando vaya a visitarrr a Lilly me harrás un hueco en tu agenda parra seguirrr…debatiendo.

—Dalo por hecho, te gustaría Hogwartts, te invitaré a una de mis clases, compartido con otra mente brillante creo que los alumnos aprenderían más que nunca y tendríamos mucho que debatir. — Irinna rio

—Estoy de acuerrdo perro me referría a que me hicierras un hueco personal— Severus enrojeció sorprendido

—Ammm…creo que…se lo que quieres decir, pero, imagino que será un malentendido idiomático

Parra nada,…me gustan los hombres serrios e inteligentes y tú erres el parrradigma de ambas cosas…si te parresierra bien…quizá podrriamos comparrtirr algo más que converrsassiones…cuando todo mejorre— Severus se quedó sin saber que decir, le parecía demasiado bueno para ser verdad, él jamás había pensado en una mujer que no fuera Lily Evans pero, estaba cerca de los 40 años, y esa chica de 29 le había dicho que quería compartir con él su tiempo, hablar con ella era agradable, estimulante y quizá una alegría de vez en cuando no le haría daño a nadie. Se aclaró la garganta para responder, por si acaso no era un sueño aceptó la invitación de la directora de Durmstrang.

..

..

Lumierre Banks caminaba por los pasillos chulesco, estaba de camino a las mazmorras, quería restregarle al profesor Snape lo implacable que iba a ser con los cargos contra su hija, disfrutar de verlo preocupado, de verlo turbado y de ver que él tenía el poder de hacerlo sentir así. Llamó a la puerta del despacho y Lilly abrió.

—Dile a tu padre que venga niña— espetó Lumierre

—Mejor pase usted— le invitó Lilly, él pasó con un gesto muy al estilo de Lucius Malfoy , tiró su túnica al sillón de Snape con desprecio y miró el despacho con desdén.

—¿Viene o no?

—En realidad mi padre no está señor Banks, pero yo sí que quería hablar con usted— Banks rio

—¿Vas a intentar chantajearme o amenazarme niña? ¿encerrarme aquí para que no presente cargos? — Lilly se contuvo, la verdad podría haber intentado cualquiera de esas cosas, pero ya no se sentía segura de sus propias decisiones por lo que decidió hacerle caso a Dumbledore.

—Solo quiero…disculparme por lo de esta mañana…le juro que no quería quitarle la varita, no…no sé qué me pasó.

—Te pasó que eres una bruja peligrosa querida y solo actuabas en tu esplendor. — dijo con ánimo de hundirla.

—Quizá tenga razón

—¿Me estás haciendo la pelota niña?

—No! Solo quiero que…— respiró— solo quiero que no me expulsen ni me rompan la varita, sé que fui una imbécil con usted, pero, no soy mala persona se lo juro, quiero hacer las cosas bien.

—¿Con que las cosas bien eh? — Lumierre levantó las cejas— Bueno puedes estar tranquila, no te romperán la varita porque al habérmela quitado, yo correría un riesgo peor en mi trabajo, pero eso no impide que te envíen a un reformatorio para jóvenes brujas rebeldes…no es Azkaban pero es una institución que se ocupa de meter en vereda a chicas problemáticas para que no sean una amenaza en el futuro. Podrías pagar por tus acciones con tres o cuatro años de estancia allí

—No…no por favor, no resistiré en un sitio como ese, tiene que haber otra alternativa—pidió Lilly

—Bueno la multa por quitarle la varita a un auror es muy alta…son unos 30.000 galeones

—Pero…mi padre no tiene tanto dinero— dijo débil

—Oh vaya no me digas que un profesor de Hogwatts no cobra lo suficiente y que se arruinaría por pagar esa cantidad— dijo con sarcasmo y fingida pena— de todas formas…tú si lo tienes ¿no eres una Black?

—Eso es casi un cuarto de mi herencia…

—Una lástima, supongo que el reformatorio de brujas rebeldes te enseñará lo que es bueno.

—¡Vale, vale! Espere, está bien, ¡lo sacaré!

—Demasiado tarde ya no me interesa, disfruta de tu expulsión querida— dijo comenzando su camino de ida

—¡No! — se interpuso Lilly— ¡por favor señor Banks, lo siento se lo suplico! —La cara de Lumierre cambió por completo

—¿Vas a suplicar mi favor y mi perdón señorita Snape? — Ella asintió rápidamente, Banks rio con suficiencia— Como voy a disfrutar de esto…— cogió el sillón de Severus y se sentó en él recostado como si le perteneciera.

— De rodillas Snape, se buena chica y suplica como se debe, espero quedar bien satisfecho. —Lilly supuso lo que quería decir, le daba asco, muchísimo asco, pero no quería que su destino fuera el peor, aunque el precio fuera algo que no se perdonaría en la vida. Se dijo a sí misma que solo era un mal trago que tenía que pasar, que se metería el miembro de Banks en la boca unos minutos y después habría conseguido lo que necesitaba, después de eso vomitaría y se lavaría los dientes como una posesa pero ahora debía ceder y evitar un mal mayor. Respiró muy hondo, desabotonó de golpe tres botones de la camisa y con una maestría que parecía innata, desabrochó los pantalones de Banks, cuanto antes empezara, antes acabaría.

—¡Eh eh eh! ¡¿pero qué estás haciendo?! —gritó Banks poniéndole la varita en el cuello—¡Para ahora mismo! ¿Pero qué te crees que te estoy pidiendo niña? ¡En primer lugar, soy gay y en segundo lugar eres una puta cría! — Se levantó, Lilly cerró los ojos y unas lágrimas pasaron por sus mejillas— ¡cúbrete! —ordenó, Lilly obedeció.

—Vale…vale…déjeme empezar de nuevo, dígame que tengo que hacer, como quiere que me disculpe— rogó ella, Banks a regañadientes le dio su mano

—Tómala entre tus manos— ella lo hizo— y ahora mientras sigues de rodillas dime tu nombre, y dime por qué te disculpas, y espero que lo hagas muy bien y que escojas muy bien las palabras. —Humillación y sumisión eso era lo que esperaba de ella, o más bien, de la familia Snape, quizá no era demasiado tarde para conseguir convencerle.

—Yo, Lillian Snape, Slytherin, le suplico a usted auror Banks que me perdone por mis actos de esta mañana— Banks la miró con desdén y antes de que se retirara retuvo su mano y siguió— le suplico que me perdone por haber sido tan arrogante y tan estúpida cuando me interrogó, le suplico que me perdone por haber puesto obstáculos a su trabajo —Banks empezaba a sonreír— Le suplico….que perdone a mi padre por ser un completo idiota con usted, le suplico…le suplico que tenga piedad de mi destino…le suplico que sepa perdonar a una cría estúpida, imbécil, egoísta y prepotente, le suplico que no presente cargos porque le juro que he aprendido la lección, le…suplico que acepte mi respeto y….— Lilly no sabía qué más decir, no sabía como humillarse más— que me disculpe de verdad— hubo un silencio, Lilly seguía de rodillas y sin mirarle; acto seguido Banks puso un pie sobre el sillón.

—Bésame la bota y mírame— dijo con abundante superioridad, claramente eso suponía más humillación para la chica e incluso para su padre, que practicarle una felación. Lilly, sintiéndose débil y sucia se inclinó a besar el zapato de Banks, teniendo que mirarle, y sintiendo que él disfrutaba de ver sus ojos rojos de impotencia — Ahora la otra— Lilly volvió a mirarle, iba a decir algo, pero se mordió la lengua, debía hacerlo si quería arreglar este desastre, eso sí que era un castigo y no limpiar las cocinas. Puso las manos en el suelo y cuando estuvo totalmente inclinada, como si hiciera una postura de yoga, besó el otro zapato de Banks; tanto le asqueó a ella y tanto le gustó a él que casi pudo oírlo sonreír, por si acaso no se movió.

—Muy bien Snape, te perdono, no presentaré cargos contra ti— hizo una pausa esperando la reacción de Lilly, ella se incorporó un poco, estando todavía de rodillas sobre sus pies, pero con la cabeza a la altura de los muslos de Banks, no ya de los tobillos.

—Gracias— dijo ella con un hilo de voz pensando y acertando que eso era lo que se esperaba, Banks acarició su cabeza como si de un perro agradando a su amo se tratara, contuvo su cara de angustia y se mantuvo callada hasta que Banks se fue.

Lilly se quedó en mitad del despacho todavía arrodillada, quieta, procesando la magistral humillación que Banks le había dado, lo sucia que se sentía y lo avergonzado que se sentiría su padre si lo hubiera visto, pero al final era lo que tenía que hacer, Banks lo había prometido, parecía que todo ese odio e inquina por ella habían desaparecido casi como Dumbledore había dicho que pasaría, lógicamente había subestimado el ego de Banks pero pensó que si se tratase de Lavender o de su padre con James Potter no querrían menos. Tres toques a la puerta la sacaron de su ensimismamiento, con dificultad se levantó y abrió la puerta.

—¿Puedo pasar? Se que me odias, pero…de verdad necesito hablar contigo.

—Ron…— suspiró tuvo ganas de lanzarse a sus brazos pero recordó lo que Lavender había dicho y se contuvo— está bien, pasa.

—¿Estás bien? He visto a Banks venir de aquí muy contento, parecía que lo hubieran ascendido.

—Estoy bien, Banks había venido porque se lo pedí yo, para disculparme por quitarle la varita.

—¿Así que es cierto? ¿Le quitaste la varita a un auror? — preguntó preocupado Ron Lilly asintió con pesar.

—¿Y qué te ha dicho?

—Que no presentaría cargos y que me perdona, al menos así, no me romperán la varita y mi padre no perderá su trabajo ahora…falta que Mcgonagall no quiera expulsarme.

—No lo hará, no has hecho algo tan malo…aunque sea por tu padre no lo hará.

—Sí pero a mi padre ya le debo suficiente…no hay semana que no tenga que solucionar alguno de mis líos.

—Ya…—dijo Ron con tristeza— en cuanto al que fue por mi culpa, se que ya te dije que lo sentía pero te lo digo de nuevo, lo siento, Malfoy y yo nos odiamos desde pequeños y verte con él así me hizo pensar lo que no era…

—Ron…— musitó ella

—Por favor déjame acabar…—pidió— Malfoy se ha pasado la vida humillándome y nunca le hago caso pero hay veces que…me siento como él quiere que me sienta, él es más inteligente que yo, tiene más dinero que yo, es más guapo que yo, y por alguna extraña razón parece que tenga un imán que os atrae a todas y al verte con él así en la bañera en ropa inerior…fue como si mis temores se confirmaran. Soy yo quien debe trabajar…lo de la autoestima y la confianza.

—Sí, deberías…—Lilly cerró los ojos y de ellos salió una lagrimita

—Así que lo que dijo tu padre era cierto— dijo Ron infiriendo por donde iba a ir la conversación, Lilly lo miró interrogante—Me dijo que se había metido en tu mente y la pena se te estaba acabando.

—¿Mi padre te dijo eso?— Ron asintió— ¿Cuándo?

—Ayer, fui con Harry y Hermione a ayudar a Malfoy y nos encontramos a tu padre, le pregunté por ti y me dijo eso...— dijo muy triste.

—¿Y tú te lo creiste?

—No al principio, pero…creo que se por donde va esto…y justo coincide con lo que me dijo.

—¿Ves lo que te digo Ron?— ella lloró— No siento pena por ti , me gustas tú, no nadie más, Ron yo a ti te quiero.

—Yo también te quiero Lilly, debí habértelo dicho antes.

—Nada hubiera cambiado Ron…porque tus sentimientos por mi los tengo claros, quizá me preocupara por ellos desde que Ginny está ingresada pero…tus ojos, me lo dicen todo, sin embargo, tú piensas que me das pena. Necesito a mi lado a alguien que confíe en mis sentimientos por él.

—¿Vas a dejarme?— dijo Ron confrontando su mirada con la de ella.

— No quiero, pero no puedo cambiar quien eres, la gente solo cambia si quiere cambiar, te quiero a ti y solo a ti, pero solo tú puedes cambiar como te tomas las cosas, no quiero a alguien que digas que es "mejor para mi" quiero que tú quieras ser mejor…pero yo eso no lo controlo, depende de ti.— dijo con la voz quebrada.— A parte…necesito poder controlarme yo misma…no quiero arriesgarme a hacerte algo…ya habrás visto a Hermione en la enfermería…soy peligrosa…y no estoy segura de poner contenerme a mi misma. No quiero dejarlo contigo, te quiero, pero quizá…deberíamos tomarnos un tiempo para…aclarar las cosas.

—¿Puedo enseñarte algo?— preguntó Ron, Lilly asintió, Ron sacó de su bolsillo un colgante de plata envejecida y lo puso en la mano de Lilly.

—Ron, de todas las personas que podrían intentar comprarme con regalos tu eres el último del que…

—Abre el colgante por favor— le pidió Ron, Lilly lo abrió con algo de miedo, esperando que no fuese un anillo, pero lo que encontró allí le sorprendió mucho

—Esto es…precioso….¿qué es?

—Bueno, ¿recuerdas cuando nos colamos en los vestuarios de quidditch de Slytherin?— Lilly asintió—Llevábamos unas noches en las cuales, independientemente del tiempo, si nos veíamos siempre nevaba…así que esa noche, comprobé que tú lo provocabas y cuando te fuiste, encanté un copo de nieve y lo conservé…quería hacer algo bonito así que…pensé que…el fuego es el elemento de Gryffindor… así que…esclavicé un poco a Hermione para que me ayudara con eso, y al final…el resultado fue, que pudimos…pudo…conservar el copo de nieve en fuego azul, es algo que me recordaba a ti. Eres especial Lilly, pero, adoro tu especialidad aunque a veces sea peligrosa…eres como ese colgante, un copo de nieve capaz de sobrevivir al fuego.

Lilly lo abrazó muy muy fuerte y lloró.

—Ron, eso es lo más bello que nadie me ha dicho jamás…y esto… supera todos los regalos que pueda llegar a recibir en mi vida…pero…no puedo aceptarlo, no me sentiría bien…

—Lo hice hace un mes, lo tenía preparado para el baile de Halloween pero como se trasladó a diciembre para ser el baile de navidad te lo quería dar esa noche. La noche que inculpé a Malfoy me sentí muy mal conmigo mismo porque yo no soy así, y sentí que te había perdido, no quiero perderte Lil…pero entiendo que después de lo que hice…te repensaras nuestro futuro, así que por si acaso, quería que lo tuvieras…para que si no está todo perdido…y si te sientes mal por lo de Hermione o por hacer cambiar el tiempo sepas que se que eres diferente, pero me encanta tu diferencia y que…aunque me quieras echar de tu vida, yo estaré si me necesitas.— ella se acercó a él.

—No quiero que desaparezcas de mi vida, no quiero tampoco ser tu amiga porque no lo soportaría…cuando te veo quiero besarte, abrazarte y sentirte…no tener eso me duele pero…necesitamos hacer algo, hacer un esfuerzo por solucionar algo ahora…que quizá con el tiempo sea demasiado tarde.

—¿Puedo proponer algo?— Lilly asintió —Quédate el collar, me gustaría que lo tuvieras…y hablamos a la vuelta de navidad sobre nosotros,en una semana es el baile, y al dia siguiente nos iremos de vacaciones, yo no estaré, mi familia quiere que vayanos a ver a mi hermano Charlie entonces…quizá ese impás de tiempo…pueda hacer que seamos quienes queremos ser.

—Me parece una buena solución, no quiero perder lo que tenemos Ron ni quiero que el tiempo sane y haga olvidar demasiado.—Ron entonces asintió, se acercó a Lilly y le ofreció su mano

—¿Amigos de momento? —Preguntó Ron, Lilly mordió su labio y contuvo las lágrimas, quería besarle, pero esto era demasiado para ambos y confundiría las cosas. Alargó la mano para tomársela en señal de trato y se quedaron tomadas un tiempo.

—Supongo que sí. — se despidieron entre lágrimas

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A la mañana siguiente, Lilly se levantó con un ataque de ansiedad, el Ministerio había decidido hacer una vista rápida por su asunto, por lo tanto, no había podido hablar con Mcgonagall y explicarle lo sucedido, la noche anterior despertó a Pansy para poder desahogarse con alguien, le contó como había empezado la pelea, como se había disculpado con Banks y la carta de la vista rápida poco después de haberse "dado un tiempo" con Ron. Pansy le prometió ayudarla en lo que pudiera, le prometió no dejarla sola de nuevo por si Lavender volvía a atacar, le prometió apoyar su relación con Ron en el futuro si volvían, le prometió contarle todos los cotilleos que supiera de la relación de Draco y Hermione, en definitiva, le prometió ser una amiga mejor. Pansy invitó a Lilly a quedarse a dormir para que no estuviera sola y esta aceptó, solo pensar en qué pasaría cuando su padre se enterara la ponía muy nerviosa, que Hermione estuviese en la enfermería por su culpa le reconcomía, que Banks la traicionase le provocaba migrañas; tanta era la preocupación que Pansy le dio un potente filtro somnífero para que pudiera dormir jurando despertarla a tiempo al día siguiente, no obstante el miedo fue más fuerte que el sueño y Lilly se despertó media hora antes de que el micropuff que había hechizado para despertarlas, empezara a dar botes en sus caras.

—Vale, confía en mi, Lilly, Draco y yo nos las sabemos todas para las vistas disciplinarias, la imagen es importante pero no puede parecer que vas disfrazada, así que con brillo de labios bastará, tienen que verte como una alumna.

—Si, algo me explicó Draco cuando tuve el interrogatorio de Banks

—Esto no es lo mismo ni por asomo, aquí has de parecer el mayor angelito del cielo y se lo tienen que creer. Solo tiene que parecer que te has arreglado porque respetas al tribunal, su lugar de trabajo y te has puesto más formal de lo normal. —Pansy le lanzó una camisa blanca con las solapas redondeadas, un vestido azul cobalto de tirantes para ponerse encima de la misma, unas medias blancas y zapatos grises, cerrados con una tira en medio con hebilla.

Peinó el pelo de Lilly muy bien, con la raya del pelo al medio y con una diadema gris muy discreta que despejaba su rostro, unos pendientes pequeños de perlas y un collar de perlas bajo las solapas de la camisa que coronaban el sobrio vestido; todo ello era complementado con una túnica azul cobalto que le daba mucho aspecto de inocente. — Ya estás lista. — Lilly se miró al espejo y no le gustó lo que vio.

—¿Voy a que me interroguen o a que me adopten en un orfanato de 1950?

—Si consigues que quieran adoptarte tendrán más difícil la condena, la imagen es muy importante, y Lilly…nada, pero nada, de sarcasmo, hazles creer que eres una víctima de las circunstancias.

—Es que es así

—Perfecto, si parece que te lo crees serás más convincente.

—Pansy, es cierto.

—Agh…—Pansy se llevó la mano a la frente y suspiró— mira Lilly, yo te aprecio muchísimo y Draco ni te cuento, pero, eres una bruja que hizo temblar los cimientos de Hogwarts, que rompió todas las cristaleras, que cambia el tiempo a su antojo, que hace hechizos más avanzados que los de la academia de aurores y que utiliza las artes oscuras, además eres hija de Snape. A todos los ojos eres la fuerte y "la mala". Es cierto que has sufrido, pero en la guerra todos lo hemos hecho, no puedes perder los papeles por una provocación tan intencionada. Por eso te visto así, todo lo malo que te haya pasado has de contarlo, si puedes llorar llora pero sin exagerar, tienen que empatizar contigo no ser ridiculizados. Si Banks te traiciona solo suplica perdón ante el tribunal, no le amenaces ni le recuerdes vuestro momento-disculpa, y con esta ropa das aspecto de niña buena, haz que tu carácter te acompañe.

Tendrás tres jueces, uno será el jefe de aurores, otro será el jefe disciplinario de menores de edad, tu eres mayor de edad pero al haber cumplido los 17 hace poco aún te consideran niña y abogarán porque tu condena sea más último de los jueces es de la aplicación de las penas. Míralo siempre a él, enamóralos a todos pero principalmente a él.

—Vale…Merlín cuando mi padre se entere me encerrará en un bunker bajo Hogwarts y ni siquiera podré protestar.

—Tranquila, Draco y yo te visitaremos. —Lilly sonrió de medio lado y besó a Pansy en la mejilla. Pansy fue con Lilly hasta el despacho de Mcgonagall, allí se despidieron, Lilly trató de explicarle a Minerva todo lo ocurrido pero ella no quiso escucharla, simplemente le aseguró que no permitiría que la expulsen pero que debía ser humilde, responsable y respetuosa con las preguntas y decisiones del tribunal.