Y por fin ya llegó, ya está aquí, ya se presenta ante nosotros el tan ansiado momento, la navidad, y seguro que sabéis lo que se espera, no quiero haceros sufir demasiado, serán dos partes y en ambas va a haber muchas lágrimas.

Parafraseando a Dumbledore "tengo dos palabras para vosotros" : ¡A leer!

Cap 29: Navidad, agridulce navidad

Lilly se despertó con un dolor de cabeza horrible, sentía la boca pastosa, la garganta seca, y dolor en la entrepierna. Se frotó los ojos y sintió como los pegotes de rímel se le atoraban en sus pestañas y lagrimales y le manchaban los dedos. Abrió los ojos y respiró profundamente, comenzó a pensar en la noche anterior, recordaba el baile con Harry, el quidditch, los bailes de después, y la post fiesta de Seamus; recordaba haber llegado a Gryffindor escoltada por el resto de integrantes de la casa, que Seamus había repartido vasos con alcohol a todo el mundo y las cosas se pusieron divertidas. Dejó de poder hablar fluidamente a partir del cuarto coctel de Gryffindor (sumando ello a los consumidos en el baile) y de pronto las cosas se volvían borrosas. Había bailado muy pero que muy indecorosamente con Cormac Mcglaggen a ritmo de música latina muy sugerente, había hecho el pino sobre un barril de cerveza y casi se le salen los pechos del vestido y después…conjuraron calderos, y ella hizo pociones con alcohol ¿Pero cuales hizo? ¿Habrían sobrevivido todos?

Se incorporó y sintió una brisa en la piel de su espalda, se miró a sí misma, estaba en una habitación de colores rojos y dorados, la ropa de cama era roja, la madera que sujetaba el dosel estaba completamente rota, estaba bajo una sábana de felpa, desnuda y con el pelo enmarañado.

—Oh mierda… ¿qué diantres he hecho? — Corrió el dosel y se inclinó para ver el nombre que figuraba en la madera de los pies de la cama— Que no sea Cormac, por favor que no sea Cormac, por favor que no sea…— Los ojos de Lilly se abrieron como platos cuando leyó del revés Harry J. Potter — ¡Mierda! ¡no no no no no! ¡por favor que sea Cormac, Harry no por Dios Harry no! — dijo tapándose la cara, de pronto le venían imágenes a la cabeza, Harry le quitaba el vestido, de espaldas, la besaba, la tiraba a la cama, la hacía suya muchas veces y encima le dolían sus partes privadas ¿Por Dios qué había pasado? —¡No no no no!

—No grites— dijo una voz entrando por la puerta— Que tengo resaca— se quejó alguien, era Neville, miró a Lilly y se sorprendió —¿Qué haces todavía aquí?

—No…lo sé— dijo nerviosa—dime que viste algo por favor…— rogó Lilly por una explicación llorosa, tener de nuevo la sensación de haber tenido sexo y no haberse enterado le traía muy malos recuerdos. Se sentó en el borde de la cama mirando al suelo, como si buscara sus zapatos, avergonzada.

—Nnnno….después de los cubos de tequila no recuerdo nada

—¿Cubos de tequila? No recuerdo nada de eso—Neville se encogió de hombros

—¿Esa no es…la cama de Harry?—Lilly asintió tapando sus ojos

—Ufff…— dijo Neville— Pobre Ron

—Y pobre Ginny— dijo ella fustigándose por dentro

—Deberías irte

—Lo sé…no merezco estar en este cuarto

—No, lo digo porque el tren a Londres sale en 30 minutos

—¡¿Qué?! ¡joder! ¿Dónde está mi vestido? — dijo buscándolo como loca, Neville se encogió de hombros de nuevo, no encontraba nada, y el único baúl que seguía en la habitación era el de Harry; ella no podía salir de esa habitación solo con la ropa interior, por lo que, tomó una camiseta azul clara con una línea azul oscura en el cuello, unos pantalones vaqueros que ajustó con un cinturón y los zapatos de tacón de la noche anterior. Igual de camino encontraba el vestido.

Al bajar a la sala común encontró a Lupin muy enfadado, él era el auror de guardia y no había sabido de su paradero en toda la noche, Sirius no le devolvía los patronus y Severus tampoco, este último ni siquiera abrió la puerta cuando llamó en la madrugada. Había estado toda la noche buscándola hasta que forzó el despacho de Sirius y encontró el mapa del merodeador, Lilly aparecía en Gryffindor. Saber eso relajó sus nervios, en Gryffindor también estaba Harry y estaba Hermione por tanto su preocupación se disipó. A la mañana siguiente decidió esperarla dentro de Gryfindor, siempre se había ganado a la señora Gorda con halagos y al recordarle en su juventud lo dejó pasar. Divisó la sala común de su casa, eso le traía tantos recuerdos, vio bebidas en el suelo y restos de haber hecho una fiesta, eso también le traía recuerdos, James y Sirius eran muy dados a ello aunque rezaba porque siendo profesor, a Sirius no se le ocurriera haberse unido.

Pocos minutos antes de encontrarse con la chica Snape, Lavender Brown bajó las escaleras de la torre de las chicas, y le dijo que Lilly había subido a la habitación de los chicos con Harry Potter.

Lupin al ver a la irreverente Slytherin le echó la bronca por irresponsable, por haber bebido, por haber descuidado su seguridad, por impuntual y por perder el vestido, pues eso denotaba mucho desdén por su persona.

—Estoy muy decepcionado contigo ¿acaso habrías hecho esto si no fuese yo quien estaba encargado de tu guardia? —Lilly agachaba la cabeza con vergüenza. Abandonaron Gryffindor y fueron a las mazmorras, hasta el despacho de Snape para que Lilly tomara su baúl, menos mal que Severus no estaba para verla así vestida.

—Lo siento Lupin, no sé qué me ocurrió, había tenido una semana muy dura y quería…divertirme—se excusó.

—¿Perdiendo el sentido con alcohol? Sí, Lavender ya me ha contado las consecuencias de eso. —la pequeña Snape lo miró asustada

—¿Qué te contó? — preguntó, desconociendo si realmente quería saber la respuesta.

—Creo que por la ropa que llevas puesta ya lo sabes—Lilly se miró y enrojeció

—La verdad es que no recuerdo nada—Lilly aprovechó los últimos momentos que le quedaban de poder hacer magia y con una floritura de la varita se cambió de ropa—me siento fatal Lupin, de verdad que lo lamento. —Remus torció el gesto, agradeciendo no tener a Lilly de hija, pues el puchero que hacía cuando estaba triste, ganaría todas las batallas de ser él su padre, resultaba enternecedor.

—Bueno, solo no lo vuelvas a hacer y ten más cabeza la próxima vez ¿de acuerdo? — Lilly sonrió un poco y asintió, pensando que ojalá Remus fuese su padre, había sido tan civilizado y comprensivo, no estaba acostumbrada a que a pesar de reprocharle sus acciones no acabara todo en un drama. Lilly, juntó sus muñecas para que Remus, le pusiera los brazaletes que diseñó el ministerio, para impedirle hacer magia en vacaciones, Remus se despidió de ella, dándole unas palmaditas de ánimo en el hombro y se fue.

Lilly, con su baúl, se dirigió a los terrenos de la escuela, los carruajes les acercarían a Hogsmade y después emprenderían su viaje en tren. La chica apresuraba el paso, al fin, faltándole el aliento, consiguió alcanzar el último carruaje que partía de Hogwarts; cuando llegó al tren, todos los compartimentos estaban llenos, así que, durante unas horas se las arregló para estar en los baños del tren, caminar por los pasillos, hablar con algunos compañeros y echar una pequeña siesta en el silencioso vagón del maquinista.

—Bella durmiente— dijo Draco despertándola— si otro prefecto te encuentra aquí te vas a llevar una bronca tremenda ¿Cómo es que no estás en un compartimento?

—Me he quedado dormida, casi se van sin mí, quería ver si podía estar en algún compartimento, pero el único libre era el de Brown y las Patil, así que estoy aquí y tengo la espalda destrozada— Draco hizo un gesto de compasión—Aunque…merezco estar en el suelo, porque soy mala persona y las malas personas son basura y la basura merece estar aquí— dijo derrotista

—Y cuando pensaba que no podías alcanzar un nuevo nivel de dramatismo vienes tú y me enseñas lo equivocado que estoy. ¿No estás acostumbrada a la resaca eh? Venga, ¿qué has hecho? ¿vaciar la reserva de alcohol de tu padre y montar una fiesta? Eso nos pasa a todos.

—Si te lo cuento, vas a verme como lo peor de la sociedad.

—Créeme, conozco a lo peor de la sociedad, y no eres tú— Lilly lo miró angustiada—Ven conmigo al compartimento de prefectos, Hermione me ha evitado todo el día, está con Potter— dijo con resignación, aunque sentía que era lo mejor, no se atrevía a mirarla a la cara después de acostarse con Astoria— Pansy está con Blaise, están haciendo guarradas en el baño de los chicos y como los de Raven y Huffle se liaron ayer, se creen que me creo lo de que van a hacer rondas voluntarias de vigilancia así que te puedes quedar.

—Gracias— dijo Lilly llegando al compartimento de dos vagones más allá y sentándose en frente de Draco.

—A ver…cuéntame lo que te hace ser una basura

—Si te lo cuento tienes que jurarme que no se lo dirás a nadie— Draco levantó la palma de su mano en señal de juramento— Ni a Pansy ni a Blaise— Draco repitió el gesto— Ni a Hermione, sobre todo, no se lo puedes contar a ella. — Draco se puso tenso, ya le mentía suficiente y la gran mayoría de cosas que le ocultaba, a excepción de la más grave, era por ella.

—No me gusta mentirle a mi novia Lilly, quizá deberías hablar con Pansy entonces.

—No puedo, lo trivializaría

—Bueno ¿y qué tal zorriweasley? Sois superamiguitas desde que os conocéis a pesar de haber pasado medio trimestre en el hospital— Lilly tapó su cara con las manos y negó con la cabeza

—Si se lo contase a ella, acabaría muerta en segundos

—Vamos mujer no exageres…ni que te hubieras liado con Potter— Dijo riéndose, Lilly empezó a llorar. — ¡No! ¿qué dices? ¡Dime que es broma!

—No voy a decirte nada hasta que me jures que no le dirás nada a Granger— Draco hizo un hechizo insonorizando el compartimento.

—¡Vale te lo juro, pero por las barbas de Merlín habla!

—Creo… que me he acostado con Potter

—Para para para, como que... ¿crees que te has acostado con él?

—Anoche me emborraché muchísimo ¿recuerdas lo borracha que estuve en tu fiesta de premios anuales? Ahí estaba sobria y en pleno rendimiento en comparación con ayer

—Oh Lilly….¿por qué bebiste tanto? Tu tolerancia al alcohol es una mierda

—Lo sé pero…quería divertirme y olvidarme y…

—Y pensaste voy a meterme una espada de Gryffindor a ver que tal sienta— Lilly volvió a llorar y Draco reparó en que había sido un insensible— Perdona…bebiste mucho y qué más

—Fui a Gryffindor, allí hicieron una postfiesta y me descontrolé, bailé con Cormac Mcglaggen como una auténtica fulana, me restregué tanto con él que no me extrañaría que se hubiese ...

—Al grano por favor— dijo Draco con un gesto de desagrado.

—Bueno, esta mañana me he despertado desnuda, con un dolor ahí abajo como si me hubieran golpeado con un martillo, he visto que estaba en la cama de Potter y lo último que me viene a la cabeza es él quitándome el vestido y él follándome.

—¿Lo sabe alguien más? — Lilly encogió los hombros con incertidumbre

—Sé que Longbottom lo sabe porque me ha visto despertar, pero no sé si alguien más nos vio.

—Oh dios, si Longbottom lo sabe ya puedes ponerte a cubierto porque te van a llegar los Avadas de los Weasley desde Rumanía. Aunque si te soy sincero me sorprende que lo hayáis hecho. — Draco puso una mano en su barbilla pensativo

—Ya, yo también me decepciono de mí misma, gracias

—No he dicho decepción, he dicho sorpresa, después de que Weasley nos viera compartiendo un baño no te acercaste ni a darme los buenos días en dos semanas, pero ¿te acuestas con Potter por un poco de alcohol? No me cuadra, en especial por Potter, es el perfecto novio y amigo, me extrañaría que les hiciera eso ¿él había bebido?

—No me acuerdo, creo…creo que no o quizá sí no sé

—¿Él qué ha hecho cuando os habéis despertado? ¿Qué te ha dicho?

—Nada, ni siquiera estaba cuando yo me he despertado

—Extraño, estabais en una cama de 80 centímetros, al despertarse uno, el otro se tendría que haber despertado.

—¿Qué quieres decir?

—Que, aunque no quieras, para salir de dudas, vas a tener que hablar con Potter, quizá el sí recuerde lo que pasó.

—No lo sé Draco…yo creo que es evidente, lo tengo grabado en mi mente…tomándome.

—¿Y si no fue él? ¿Y si fue Mcglaggen y…te hizo algo…se intentó propasar, o estabais a punto de hacerlo y Potter intervino y te llevó a su cuarto?

—No creo, aunque eso cuadraría con el hecho de que no he encontrado mi vestido por ninguna parte.

—¿Dices ese vestido tan tremendamente caro que te hacía esas tetas tan espectaculares?

—¿Tanto se… notaban? —Preguntó medio halagada, medio cohibida

—Si llevas ese vestido era para lucirlo ¿de dónde coño lo sacaste por cierto?

—Harry me lo regaló

—Oooouuu….ammm….bueno entonces puede que sí te acostaras con él

—¿Por qué dices eso?

—Veamos, te hace saltarte el castigo de tu padre, te presentas hecha un pivón con el vestido que llevabas, se de vestidos de gala y ese era el más bonito que he visto en la vida, y ningún hombre regala algo tan caro y personal como eso si no hay algo más…sexual detrás.

—Así que… ¿Cuándo tú me regalaste el vestido para la fiesta clandestina en la torre de premios anuales pretendías algo sexual conmigo? — preguntó molesta, no había reparado en ese sentido, no había llegado a preguntarle a Harry por qué le regaló ese vestido.

—Estabas en mi lista de opciones, pero como te dije, te lo regalé por tu cumpleaños.

—Que había sido unos cinco meses antes de esa fiesta ¿por qué supones que no era un regalo de cumpleaños también?

—Porque Potter no es espléndido con el dinero si no le importa lo suficiente, así que…si no te pretendía, quizá fue para… ¿convencerte?

—Su manera de convencer a alguien no es comprándole, para que lo sepas, yo no me lo esperaba, acepté ir con él mucho antes de recibirlo, simplemente fui porque me lo pidió, si algo le hubiera motivado a hacerme un regalo, sería el agradecimiento.

—¿Y por qué fuiste? Sabias que te meterías en un problema con Severus— Lilly se encogió de hombros

—Ginny está en Rumanía, Hermione iba contigo y Mcgonagall le pidió que abriera el baile, únicamente me imaginé en esa situación y le ayudé como te ayudaría a ti si lo hubieses necesitado, es lo que hacen las buenas amigas yo…solo estoy enamorada de Ron.

—Pues se palpaba una química muy fuerte entre vosotros como para tratarse solo de amistad, de hecho, creo que, si Weasley os hubiera visto, seguramente se habría liado a avadas con Potter, cosa que…viendo el resultado no hubiera estado fuera de lugar.

—Corté con Ron…al día siguiente de que te inculpase falsamente con Banks— Draco se quedó de piedra.

—¿Y por qué no has dicho nada desde entonces? Creía que habíamos acordado que me contarías las cosas — dijo Draco entendiendo el humor tan cambiante, triste y enfurecido de su amiga ese último mes.

—Supongo que sentía que si no lo decía no sería tan real, pero…al intentar elegir qué ponerme para el baile me derrumbé, le echo de menos y…encima fui yo quien decidió ponerle un punto a nuestra relación. —Draco tomó las manos de su amiga y pensó unos momentos.

—¿Cortaste con Weasley por lo que me hizo? ¿Cortaste con él por mí y encima estás enamorada de él? — preguntó temiendo la respuesta afirmativa, Lilly se limitó a mirar al suelo y a contener las lágrimas aguando sus ojos

—Corté con él porque lo que hizo estuvo mal y porque…estuve a punto de perder el control de mis poderes al veros pelear, Ron necesita reflexionar sobre sí mismo y sobre la confianza que tiene en mi y yo necesito…ser capaz de controlar el monstruito que llevo dentro para no volar Hogwarts porque me altere una escena de celos.

—Lo siento mucho Lil…si te sirve de consuelo, Weasley hizo lo más Slytherin que se podía hacer, no sabría decir si yo hubiese hecho lo mismo de ser tú mi novia y verte con él.

—Y es por eso que rompí con él Draco, esa forma de actuar es rastrera y no tiene nada que ver con la casa, yo también soy Slytherin y jamás haría algo como eso, eres un gran amigo, pero jamás me enamoraría de ti, tu forma de pensar y de actuar…no son lo que yo busco en una relación.

—Lo entiendo…no todo el mundo está preparado para el gran Draco Malfoy— dijo Malfoy queriendo hacerla sonreír y consiguiéndolo— ¿Potter lo sabía? —Lilly asintió—Entonces es imposible que se acostara contigo

—¿Por qué dices eso?

—Porque por mucho que no lo trague, sé que antes moriría que traicionar a su mejor amigo, quizá pueda tener un desliz con su novia, pero con la comadreja jamás, Hermione me contó que pudo haber pasado algo entre ella y Potter el año pasado y que llegó un punto en el que…quizá pudo pasar, pero a pesar de

estar solos y de haber discutido con él no pasó nada jamás…eso y que tiene demasiado complejo de héroe como para montar ese drama, antes me creo que te quitase el vestido para que estuvieses cómoda, te quedaras desnuda y él se quedase abrazándote mientras llorabas por Weasley.

—¿Lo dices en serio? — dijo llegando a dudar, Draco asintió

—Vas a tener que hablar con él a ver qué ha pasado, aunque no te aseguro que con Mcglaggen…no hicieras nada, si dices que bailaste así, básicamente es provocar que acabe atándote en su cama y no soltándote hasta que termine contigo, pero la solución es fácil, no se lo digas a Weasley y no sufrirá.

—¿Por qué dices eso? —Preguntó confundida

—Mcglaggen intentó obligar a Hermione a practicarle sexo oral en mi fiesta—Lilly sintió terror, viejos recuerdos le vinieron a la mente, empezó a hiperventilar ¿y si de nuevo había pasado? ¿Y si había sido el juguete sexual de un capullo violador y ella ni siquiera había podido ser consciente? —Por eso te digo que…provocar a un tio como él...es comprar todos los boletos para que haga lo que quiera contigo, aunque tú no quieras, es como si la vida te castigara por hacer lo que no debes, es muy cruel, pero…—Lilly sintió una ola de furia e impotencia al oír esas palabras

—¿Y qué hizo Hermione para que él le hiciera eso?

—Nada, por eso llegué yo a tiempo, a Hermione la vida no podía castigarla por nada y evitó que Cormac hiciese algo que no debía.

—¡¿Dices que alguien si te hechiza, te deja inconsciente, te folla quitándote tu dignidad, tu cuerpo, tu …tu…amor propio, tu virginidad, la culpa es tuya porque habrías hecho algo?!—chilló rompiendo a llorar, se puso a pensar ¿qué había hecho ella? ¿entrometerse? ¿saltarse el toque de queda? ¿No contrarrestar bien el hechizo?

—Eh eh eh —la detuvo Draco—¿Qué estás diciendo? ¿Quién ha hablado de dejar inconsciente, de virginidad y de….?—La mente de Draco tardó unos segundos en conectar— Lilly…¿No me dijiste que perdiste la virginidad con Weasley?— Lilly lo miró mordiéndose la lengua y se limpió las lágrimas, había querido decirlo muchas veces, realmente se había planteado confesárselo a Draco pero oyéndole hablar, pensó que él creería que era culpa suya, Theo siempre fue su amigo a pesar de lo mal que se llevaron en las últimas y ella no era nadie.

—Y así fue — dijo recuperando el tono tragando sus ganas de gritar— lo decía por una amiga…has dicho que es como si fuera un castigo.

—Lo es.

—No puedo creer que digas eso— dijo negando con la cabeza.

—Es lo que ha pasado en mi caso— se atrevió a decir Draco, quería enterrarlo, pero quizá compartirlo con Lilly le ayudaría a liberarse de culpa. Pansy no había querido hablarle por bailar con Astoria, Hermione le evitaba, Blaise no le creería, pero Lilly…era distinta, ella podría comprenderlo, era sensible pero también era fría si tocaba serlo, y estaba seguro de que cuanto antes asumiera que era un castigo y lo confirmara con otra persona, antes podría seguir con su vida.

—¿Cómo que …a ti? — dijo completamente desubicada la hija de Snape.

—¿Recuerdas que ayer no aparecí en el baile después de que apareciese Astoria? — Lilly asintió— Fue porque anoche me acosté con ella.

—¿Perdón? — Lilly parpadeó varias veces hasta que las palabras se alinearon en su mente

—Sí…Astoria primero me obligó a bailar con ella diciéndome, que como me moviera soltaría una cápsula de veneno sobre Hermione y moriría en treinta segundos, empezó diciendo que solo quería hablar y vaya que si hablamos— Draco le contó a Lilly, que su familia estaba arruinada, le contó cómo se había retomado su matrimonio, como su padre había vendido, su cuerpo, su amor, su futuro e incluso a su propio nieto para poder mantener lo que les quedaba, las condiciones, tanto si existían hijos como si no existían, que los regalos de navidad que recibiría los había comprado Astoria, que ahora dependían de su cámara de Gringotts, y sobre todo que su mansión, ya no era su mansión.— Astoria me ofreció devolverme mi casa en el momento, no supeditándola al matrimonio, si rompía con Hermione y la hacía sufrir y me negué…así que decidió ser más agresiva— Draco se aclaró la garganta— me amenazó con que si no lo hacía, con una palabra suya a su padre echaría a mis padres de casa esa misma noche.

—Hija de puta…— la voz de Lilly denotaba un enfado muy, muy contenido

—Así que le supliqué….yo…le supliqué que no me hiciera hacer eso, que haría lo que fuera y lo que fuera…acabó siendo que me llevó a la cama de mi novia, abrió las piernas y me ordenó agacharme y hacerla disfrutar y lo hice— Draco hablaba con cinismo, con veneno pero con auto reproche, los ojos de Lilly centelleaban como si en ellos hubiese fuego—pero ahí…no acabó la cosa, iba a irme y me dijo que "eso no era todo lo que ella quería, que las personas que no pueden pagar con dinero, pagan por su cuerpo", así que me desnudé, se la metí y la estuve mirando de frente mientras gemía, porque no me dejó no verle la cara ¿Y sabes lo peor?— Draco hablaba con una tranquilidad cínica que le recordaba mucho a su padre pero parecía que se jactara de sí mismo como castigo por no impedirlo.

—¿Hay algo peor? — dijo apretando los dientes

—Me corrí, Lilly, lo hice dentro de ella, sobre las sábanas de Hermione, con sus fotos en la mesilla y con su olor mezclado con el de Astoria— Lilly dejó correr dos lágrimas por sus mejillas, sabía que Ginny había sufrido exactamente eso, lo que más le dolió fue tener un orgasmo con su violador y Draco estaba atravesando justo lo mismo.

—Draco…eso…es violación esa guarra, retorcida, hija de puta te violó ¡y voy a matarla ahora mismo!, me da igual si acabo en Azkaban, por lo menos su asesinato merecerá la pena— Lilly se levantó, dispuesta a tirar a Astoria por la ventana, no sin antes asegurarse de haberla torturado mucho, muchísimo. Sin embargo, Draco cerró la puerta con magia.

—No harás ni dirás nada

—¡¿Por qué no?! ¡Como mínimo deberías decírselo a Hermione, tiene derecho a saberlo! ¡Tiene derecho a arrancarle la piel a tiras a esa puta! ¡Tiene derecho a consolarte por lo que te ha hecho, a ayudarte a superarlo!

—¿Y para qué? ¿Para que me mire con pena cada vez que me desnude o hagamos el amor? ¿Para que se pase la vida pensando que tenía que haber insistido más cuando nos interrumpió? ¿Para que piense que si en lugar de buscarme en un baño me hubiera buscado en la habitación hubiera impedido lo que pasó? ¿Para que crea que si hubiera puesto hechizos de protección sobre su cuarto o sobre mi algo hubiera cambiado? ¿Para que el resto de nuestras vidas se plantee si cuando estamos en la cama me viene un recuerdo traumático de mi violación? ¿Para que crea que tengo un trauma? — Preguntaba Draco con alarmante serenidad

—¡Tienes un trauma! ¡En el momento estúpido te llegas a plantear que algo tan horrible te ha pasado porque te lo merecías, es un trauma!

—¡Pero es que lo merecía, Lillian!—Gritó Draco por primera vez, Lilly se quedó paralizada, había usado su nombre completo y le había gritado, eso jamás había pasado. Draco, después de unos segundos, respiró— Astoria nunca, ha sido así, yo, me he pasado la vida riéndome de ella, humillándola, dándole ilusiones y luego quitándoselas, poniéndole los cuernos, haciéndola creer que mi matrimonio con ella no me hacía gracia por culpa suya, la comparaba con Pansy, le decía que nunca podría casarme con alguien nada popular, y pagó a todas para que fueran sus amigas, le dije que no me gustaban las rubias y se tintó de morena, le dije que era estúpida porque fue solo una broma y volvió a hacerse rubia, se le estropeó el pelo de tanto tinte, se lo cortó, le dije que me gustaban las chicas de pelo largo. Cuando me aburrí de eso le dije que no podría casarme con alguien que no sabía cómo sería en la cama, perdió la virginidad conmigo, le dije que había sido poca cosa, que no podría evitar serle infiel con algo tan básico sexualmente como eso…¿y sabes lo que hizo?

—No importa lo que….

—Folló con su hermana, por mi— Lilly se quedó callada— me dijo que no me quería perder y que había convencido a su hermana para hacer un trio conmigo, para demostrarme que era la esposa que yo necesitaba. Y yo, pude haber parado esa barbaridad, pero en lugar de eso, acepté. Nunca la obligué a nada claro, pero, como me ponía cachondo me dio igual lo que eso le supusiera familiarmente. Me las follé diecisiete veces en un día ¿Y sabes lo que le dije después? —Draco hizo una pausa riendo para evitar llorar— Le dije que era una puta y que no sabía si eso me gustaba en quien iba a ser mi esposa.

—Nadie niega que no fueses un cabronazo pero…

—Pero nada Lilly, ahora me comprendes, fui un cabronazo, la volví completamente loca solo por diversión, no era consciente, pero ni siquiera tenía ganas de plantearme el daño que le hacía y no me importaba y ahora, que mi familia está desesperada y que he encontrado a la mujer que amo por encima de todo, ella ha cobrado su venganza ¿Y sabes por qué? Porque después de cómo me comporté, esa es la clase de basura que merezco a mi lado, no merezco a Hermione y la vida lo sabe, es su forma de ponerme en mi lugar, que no merezco a Granger es algo que sé, ella merece alguien que sea buena persona y yo soy lo opuesto. Merezco a mi futura esposa, porque, lo que le hice a ella, solo porque me amaba y me divertía ver hasta donde llegaba, no tiene nombre, merezco que después de haberme burlado de tu novio por pobretón, mi familia esté en la ruina y tenga que rebajarme a follar a una sociópata para pagar porque mi familia tenga un techo. Así que, querida amiga, es por esto por lo que te aseguro que cuando estas mierdas pasan es porque algo se ha hecho en el pasado que hay que pagar. — Lilly comenzó a llorar, no podía creerse que Draco se sintiera así y que mantuviese la idea del castigo.

—Eso es como decir que te mereces la muerte por haber sido mortífago. — dijo ella sintiéndose rota.

—Solo digo que todo ocurre por algo— Lilly se levantó harta, no podía seguir escuchando eso, iba a marcharse, pero antes quiso decir una cosa que le quemaba en el corazón

—Theo…—se quedó callada, Draco la miró atento ¿qué tenía que ver ese en todo esto? Los ojos se le inyectaron en sangre, Draco se levantó alarmado, Lilly volvió a ser incapaz de pronunciar lo que no quería aceptar— violó a Ginny Weasley, dime, ¿Qué había hecho ella para merecer eso eh? Nunca ha dañado a nadie, siempre ha sido buena y siempre ha querido lo mejor para todo el mundo ¿Qué puta culpa tenía? — Le tembló el labio.

—No sabía eso…— dijo dolido, Theo jamás había sido así, no hasta que Voldemort le hizo torturar a sus padres de castigo por dudar de su lealtad. Hasta poco antes de este curso, él era una persona completamente diferente

—¡Pues ya lo sabes! — sollozó, Draco volvió a hacer que se sentara, esta vez, en lugar de en frente se sentó al lado, Lilly lloraba mucho, demasiado quizá, y recordó algo que le había llamado la atención al principio.

— Pero…Weasley, no era virgen ¿verdad? —Lilly cortó su llanto, Draco activó sus alarmas— Tu amiga…la que me has dicho antes…Weasley no es virgen desde hace dos años, todo el mundo lo sabe.

—No he dicho que mi amiga fuera ella

—¿Tienes dos amigas a las que…?

—Sí —cortó ella intuyendo por donde iba a ir la conversación— es una chica de Durmstrang, no la conoces— Draco asintió, ya sabía lo que tenía que hacer

—Ven aquí— Draco la abrazó, intentó entrar en la mente de Lilly sin que ella lo notara, pero le fue imposible arañar la superficie siquiera, desistió antes de que se diese cuenta de que había intentado practicar legeremancia; Lilly apretó su abrazo enterrando sus ojos en el cuello de Draco, si no podía entrar, entonces no le daría más cosas en qué pensar. Sin que Lilly se diera cuenta puso su varita tras la cabeza de ella —Obliviate— susurró, Draco borró de su mente esos fuertes momentos de discusión desde el momento en el que mencionó que no estaba seguro de lo que había provocado a Cormac.

—¿De qué…de qué hablábamos? — preguntó ella sin entender nada —¿Por qué lloro? —Draco fingió reír

—Creo que porque la resaca te confunde — le lanzó una manzana— ten, recupera fuerzas, y haz lo que hablábamos, habla con Potter, estoy seguro de que lo más aventurado que hizo anoche fue cargar contigo hasta la cama sin que le vomitaras encima— Lilly sonrió y asintió, le dio las gracias por sus consejos y marchó en busca de Harry, ajena a las cosas tan sumamente graves que había dicho y escuchado.

..

..

—Son hermanos Harry, Lilly y Draco son hermanos, Snape me lo dijo en confidencia, y yo se lo solté anoche a Lavender— dijo torturándose, llevaban dos horas conversando, Hermione no paraba de castigarse por beber demasiado, por no ser responsable, por no haber podido afrontar con madurez el no encontrar a Draco.

Se había enterado de que le dijo a Dean que "siempre había tenido curiosidad de cómo era hacerlo con un chico negro", se había enterado de que cantó en público, algo que la aterrorizaba, pues aunque cantase bien ella no creía que lo hiciera, se enteró de que practicó algunos hechizos prohibidos para divertirse con los demás y que la habían coreado, pero después de eso se acordó de lo peor, Lavender empezó a hablar de Ron y de lo que lo amaba, y Hermione, turbada por el alcohol, le dijo que Lilly cortó con él (algo que Lav-Lav aprovechó para enviarle una declaración escrita de amor a Ron, de nuevo) le había pedido perdón por "robarle el novio" en sexto, Lavender le había enseñado llorando las cicatrices que Lilly le dejó en los hombros, razón por la cual, no volvería a sentirse atractiva. Entonces Lavender empezó a decir cosas horribles de Lilly, Hermione trató de defenderla, de ignorar lo que decía Lavender, de mediar en la medida de lo posible; evitó que Lavender fuera a romperle los dientes a Lilly mientras bailaba con Cormac y le dijo que se había enterado por Amanda Becker de que todo Slytherin había hecho una timba ilegal apostando por cuando se acostaría la hija de Snape con Draco, todos la consideraban una zorra y eso para ellos no era malo, pero opinaban que estaban tardando demasiado en acostarse y darles un cotilleo jugoso.

Fue ahí, cuando Hermione confesó que ella era la novia de Draco y entre risas le dijo que no estaba preocupada en absoluto, porque el profesor Snape le había dicho que Draco y Lilly eran hermanos y que estaba poniendo todos los medios para impedirles acostarse. Recordó como Lavender abrió la boca, como se lo contó a Padma y a Parvati y como le sonsacaron los detalles que le dio el profesor Snape. Al despertar, estaba sobre el estómago de "Lav-Lav; no hablaron de nada, hicieron como si nada hubiera pasado, pero apenas vio a otro Gryffindor se puso a contarle que Harry y Lilly habían subido juntos a su habitación.

—Está empeñada en destruirla, y yo le he dado armas, ya va sugiriendo que dormisteis juntos, si se acuerda de todo…— gimoteó— No me puedo creer que haya sido capaz de desvelar un secreto que no es mio y que encima me ha contado Snape, Lilly va a acabar destrozada y Draco también y todo por mi culpa, y Snape me va a matar...quizá intente que me expulsen.

—No me preocupa que diga que subimos juntos, Seamus tuvo que ayudarme a evitar que Lilly saltara por la ventana porque quería perseguir un pájaro y en lugar de la escoba cogió el atizador de la chimenea. Estaba tan borracha que no sabía ni quien era y Seamus lo puede atestiguar. En cuanto a lo otro, vamos, no seas tonta Hermione, ¿Cómo van a expulsarte? Además…no tienes por qué haber desvelado tú esa información, quizá Snape se lo dijo a más gente.

—Sí, quizá se lo haya dicho a los profesores lo cual me convierte en la única sospechosa posible, porque estoy segura al 100% que soy la única alumna a la que se lo ha dicho— comentó con angustia— ¿Y se puede saber por qué no estás más alterado? Te he dicho que Lilly y Draco son hermanos

—Yo … ya lo sabía—Hermione abrió la boca indignada

—¿Y no me dijiste nada?

—Dime, ¿Cuánto esfuerzo te está costando no decirle a Malfoy una verdad que merece saber, desde que Snape te lo contó?

—Muchísimo, es injusto que se lo oculten, pero no puedo creerme que no me lo hayas contado ¿Ron lo sabía? —Harry negó con la cabeza— Harry ¿Cómo no se lo dijiste? Con todo el complejo que tenía con Draco por Lilly.

—Tú y yo sabemos que el problema de Ron no se acababa con que fuesen hermanos, además te recuerdo que lo son, pero no lo saben, si hubieran querido acostarse o besarse ya lo hubieran hecho, y quizá Ron, de saberlo cuando lo supe yo, se lo hubiese soltado cuando vendió a Malfoy por culpa de sus celos. —Hermione inclinó la cabeza admitiendo que sería exactamente lo que hubiera pasado.

—Un momento Harry… ¿tú desde cuando lo sabes? ¿y como lo sabes?

—Lo sé desde que Lilly estuvo en coma, entré a la enfermería con la capa de invisibilidad y oí como Snape se lo decía a Madame Pompfrey.

—Yo no hubiera podido aguantar tanto— admitió Hermione—no creo que Draco lo tome a mal, quizá le guste, pero…no quiero pensar en lo que pasará cuando Lilly se entere.

—¿Cuándo Lilly se entere de qué? — Dijo una voz desde la puerta del compartimento.

—Lilly… ammm—Hermione pensó— bueno…es que…anoche…amm— Hermione miró a Harry en busca de ayuda

—Lavender te oyó decir que habías roto con Ron y le mandó una carta para que volviera con ella, Dios sabe lo que le habrá dicho. — ayudó Harry, Lilly pareció irritada pero su cara cambió en seguida a una de tristeza.

—Bueno…ya, arreglaremos eso—carraspeó—Harry necesito que hablemos…—entró y se sentó en frente de él— en…privado—Hermione se extrañó de esa reacción, pero no le dio importancia, iría a buscar a la mujer del carrito.

—¿Qué ocurre?

—Necesito que me cuentes qué recuerdas de...lo que hicimos anoche.

—¿De qué me hablas? — preguntó reprimiendo una sonrisa.

—Jamás he bebido tanto y no...recuerdo muchas cosas, pero…quiero que me lo aclares porque yo…estoy confusa, y aterrada y…sintiéndome la mayor zorra del reino.

—Si lo dices por Mcglaggen…

—No, lo digo por ti y por mi.

—Me estás mareando un poco. Dime qué recuerdas exactamente— Lilly bufó y su cara adquirió un tono rojizo.

—Recuerdo…que me quitaste la cremallera del vestido, que me ayudaste a quitarme los zapatos, que me besaste el cuello por detrás, yo te besé y ...tú me tiraste a la cama…te quitaste la camisa y …lo hicimos; y hoy el dosel estaba roto y me he levantado desnuda, en tu cama y…con un dolor ahí abajo considerable—Harry asintió mientras escuchaba y cuando Lilly terminó comenzó a reírse algo sonrojado. —¿Qué te parece tan gracioso? No creo que Ginny ni Ron se rían.

—Oh sí, Ginny se reiría— hizo una pausa— lo único cierto de lo que "recuerdas" es que te quité el vestido y los zapatos, porque te lo empapaste en alcohol cuando Dean sacó el cubo de whisky de fuego, te pusiste nerviosa por haberte manchado y te metiste bajo la ducha, estabas empapada e ibas a pillar una pulmonía y los zapatos te los quité porque no podías dormir con ellos, me temo...que el resto de lo que cuentas lo…soñaste.

—Dices que ¿he tenido un sueño erótico contigo? —Harry asintió resistiendo reír por respeto.

—Oh dios mío, estaría muy avergonzada si no me sintiera tan aliviada, ¿sabes lo que era pensar que habíamos traicionado a Ginny y a Ron de esa forma? — sonrió— no sabes lo contenta que estoy de haberlo hecho contigo solo en sueños

—Visto así, claro, es un gran alivio y…gracias, supongo ¿estuve bien? —Lilly sonrió

—Oh sí, estuviste genial Potter, aunque… ¿por qué entonces estaba roto el dosel y siento tanto…

—¿Dolor? Oh sí, se me había olvidado esa parte, te subiste a la cama y quisiste…probar a bailar pole dance porque nunca lo habías hecho, pero…obviamente, el peso venció y te caíste sobre la madera de los pies, si hubieras sido un hombre tendríamos que haberte llevado a la enfermería. Iba a llevarte a la cama de Ron, pero te quedaste tan dormida que me dio pena despertarte.

—Pues gracias Harry y lo siento por depender de tus cuidados.

—No importa, ya me lo compensarás…se de un trabajo de DCAO infumable que tenemos que hacer para después de navidad que se me hace un poco largo— Lilly rio.

—Dalo por hecho— Lilly anduvo aliviada por el pasillo del tren, tanto que ni le afectaba que Lavender le hubiera enviado a Ron una carta de amor. Fue de nuevo al compartimento de Draco y lo vio fumar, al principio de curso lo había dejado pero de pronto lo hacía de nuevo, y en sus ojos había una gelidez que Lilly no sabía ó al compartimento y quiso saber qué ocurría pero Draco disimuló muy bien, sabía que sería su vida en adelante, un constante disimulo; Lilly le contó lo que había hablado con Harry.

—¿Ves? Te dije que era improbable— Lilly asintió, Draco decidió cambiar de tema, ahora venían las vacaciones e iban a estar juntos— espero que te guste mi casa, me ha dicho mi madre que tu padre y tú os quedaríais estas navidades ¿Tienes ganas?

—Claro...estoy…deseando conocer a tu madre y tu mansión, dicen que es impresionante— dijo tratando de ser amable y cortés, Draco pareció haber comido algo en mal estado, su mansión era impresionante, pero ya no era suya.

— No es para tanto… ¿Seguro que quieres venir no? No pareces del todo convencida.

—Oh sí sí … es solo que, son las primeras navidades que paso sin mi madre y bueno, para mí es algo extraño.

—Nacissa Malfoy, aunque parezca desde fuera lo contrario, es muy maternal créeme te tratara como a una hija—Lilly sonrió triste, le hubiera gustado haber aprovechado más tiempo con su madre.

—Mi padre me comentó que es maravillosa, estoy segura de que me caerá bien— por fin, el tren detuvo sus ruedas y vislumbraron la estación, Lilly y Draco tomaron un carruaje encargado por Narcissa rumbo a la mansión Malfoy. Una vez allí, cuando pasaron el umbral de la puerta vieron como Severus, que había ido por polvos flú desde Hogwartts, y Narcissa los esperaban.

—No entiendo porque si vamos al mismo sitio no podamos ir de la misma manera—dijo la chica a su padre

—Porque yo soy profesor y vosotros alumnos Lillian, aún tienen que prevalecer ciertos privilegios—Lilly, ignorando por completo a su padre se dirigió a Narcissa que la miraba con, según ella, adoración.

—Encantada señora Malfoy, soy Lilly Snape, gracias por invitarme a pasar las navidades con usted. — dijo Lilly en un tono tan amable y cortés que nunca había sido dirigido a Severus desde que conoció a su hija, quizá la primera vez que se vieron, pero desde entonces, solo les rodeaba la hostilidad.

—No tienes nada que agradecer preciosa, estás en tu casa y por cierto llámame Cissy—sonrió la mujer—muchachos— dijo Narcissa a los nuevos elfos que moraban su casa, siervos anteriormente, de Bellatrix Lestrange. — subid el baúl de nuestros invitados a sus habitaciones, quiero que cuando entren se encuentren cómodos. —Narcissa le dio un tour a Lilly por la enorme mansión; primero le enseñó el vestíbulo, el cual estaba pobremente iluminado y suntuosamente decorado. Las ventanas tenían forma de diamante y una gran alfombra lo cubría en su mayoría. En las paredes, había retratos de antiguos miembros de la familia que parecían seguirla con una mirada maligna. Al final del vestíbulo, se imponía una pesada puerta de madera con manilla de bronce que conducía a la siguiente habitación, un salón.

El salón era una sala grande con una hermosa chimenea de mármol trasmontada por una ventana dorada y sobre la que había un espejo con marco dorado. El suelo de la habitación estaba tan limpio y pulido que se veían reflejadas las y lámparas de araña que colgaban del techo. En la pared, había un gran cuadro de la familia Malfoy, Lucius, en aquel retrato se veía regio, no tenía la pinta con la que Lilly le había conocido; su cabello estaba perfectamente lacio, limpio y peinado, su piel brillaba, estaba perfectamente bien afeitado y sonreía con orgullo, casi podía resultar guapo a la vista en lugar de dar pena. Su ropa denotaba distinción y poder en lugar de parecer un hombre disfrazado de vieja gloria, vestía una túnica de seda de colores negros y granates y apoyaba en el suelo un báculo que resultaba amenazante. A su lado, Narcissa lucía una melena rubia recogida en un bonito peinado, sus labios estaban pintados de rojo y su gesto era muy parecido al de Lucius. Su vestido era de un precioso color rubí, le hacía una figura impresionante y junto con la estola de color azabache que colgaba de sus hombros parecía la mujer más bella, elegante y distinguida del mundo. Por último, estaba Draco, en medio de sus padres vestido con un traje completamente negro, una camisa blanca y una corbata oscura, miraba al frente del cuadro, sonriente pero retante, clavando sus ojos grises en aquel que lo mirase, parecía que de un vistazo podía seducirte aún a pesar de tener unos 15 años en esa pintura.

—Vaya…es un retrato de familia impresionante— dijo Lilly que se había quedado mirando la pintura un buen rato.

—Mi padre lo encargó a un pintor famoso hace unos años.

—Estáis formidables, parecéis la…familia perfecta, me quedaría mirándolo durante horas. — Draco iba a hablar, pero calló en el último segundo ¿la familia perfecta? Nunca había reparado en ello, pero ahora que se fijaba bien era cierto, era justo lo que PARECÍAN, aparentaban ser felices además de ricos y guapos como si todo a su alrededor fuera bonito, pero cuan equivocados estaban entonces o cuantas mentiras le habían hecho creer a él. Lucius siempre se había esforzado por hacer creer a Draco que eran los mejores en todo, los más listos, los más poderosos y Narcissa, siempre le había parecido la mejor madre del mundo, le habían hecho creer que su vida era tan fácil y simple que cuando se dio cuenta de la verdad por poco se muere.

Si todo hubiera ido tan bien como le hacían creer siempre, su padre no hubiera perdido todo por un error, si su padre hubiera sido tan allegado de Voldemort, este no hubiera dejado que se pudriera en Azkaban, pues liberó a su tía en cuanto tuvo oportunidad, pero no a él. Ese cuadro era el reflejo perfecto de la vida que le habían hecho creer a Draco que tenía, sus padres le habían pintado el mundo de un rosa tan bonito que le fue imposible distinguir la realidad.

Si hoy en día volvieran a pintar ese cuadro él bajaría la mirada, le avergonzaba ver su reflejo, su madre no estaría vestida tan milimétricamente perfecta, estaría como se veía ahora, con ojeras de preocupación, olvidándose del maquillaje, con un simple gancho en el pelo para apartar los mechones principales de la cara y por supuesto mirando con amor y pena a su padre, el cual en lugar de su báculo tendría una copa de brandy rebosante, una barba de tres días, un cabello desarreglado y sucio, casi peor que el de Snape y las ropas negras que le habían quedado de mortífago, ya que las sedas, las casullas y los damascos los habían tenido que vender para pagar las multas tan elevadísimas del ministerio. Al fondo ya no se vería su jardín perfectamente podado y con los pavos reales paseando por las fuentes, hacía tiempo que los pavos los habían regalado a la familia Greengrass para incentivar la boda, el reflejo de lo que eran estaba en ese salón, el salón donde los mortífagos escupieron a su apellido, el salón a cuya mesa se sentaban todos esos asesinos y de la cual los elfos no habían podido hacer desaparecer el cerco de la sangre que dejó la profesora Charity Barbech.

—Mamá, seguro que a Lilly le apetecerá más ver su habitación que el resto de la mansión, tenemos muchos días para explorarla, estamos cansados del viaje— dijo Draco queriendo alejar la realidad y queriendo ocupar su mente con la navidad.

—Muy bien, seguidme— el salón abría otra puerta a un elegante pasillo, algo lúgubre pero hechizante gracias a los cristales que colgaban de las lámparas de araña que marcaban el paso; subieron una escalera de madera maciza y torcieron a la derecha— tu habitación está al lado de la de Draco, confío en que la encuentres de tu gusto, espero…que no te importe que sea la habitación más pequeña, no he tenido demasiado tiempo de prepararlo todo y…querría haberlo renovado, pero…

—Por favor señora Malfoy, no se preocupe, yo con cualquier cosa me conformo, incluso puedo compartir habitación con Draco, mientras tenga un sofá y una almohada puedo apañarme unos días. — le cortó Lilly.

—Ninguna invitada mía va a dormir en un sofá, y menos teniendo habitaciones de sobra y por favor querida, llámame Cissy— dijo Narcissa sonriente mostrándole al fin, lo que se escondía tras la puerta. Lilly entró y quedó maravillada; nada más entrar se veía una gran cama decorada con mantas de terciopelo blanco y azul, tras la cama un cabecero del mismo material y color presidía en el centro y tras este, de suelo a techo, se alzaba una pared llena de espejos enmarcados de marquetería azul, los cuales reflejaban la maravillosa luz de la ventana y de las lámparas de araña que colgaban del techo.

En frente de la cama, un gran armario se alzaba majestuoso, como si pidiera ser anfitrión de toda la ropa de Lilly para siempre. Al fondo, en la ventana, Narcissa había hecho colocar tres sofás de color blanco y una pequeña mesita de té por si a Lilly le apetecía merendar en su cuarto o invitar a alguien a tomar el té o simplemente deseaba leer con una perfecta luz. Lilly ya creía estar en el cielo hasta que un elfo salió de una puerta y le indicó que tenía listo su aseo privado si deseaba darse un baño. Como si de una niña en una tienda de golosinas se tratara Lilly corrió a adentrarse para verlo, una bañera gigante de mármol blanco empotrada en la ventana reinaba en el lavabo. A cada lado de la bañera había una cantidad ingente de velas de diferentes tamaños. En el otro lado, los frascos de cristal que guardaban los jabones, aceites esenciales, y perfumes vertían una preciosa luz que hacía brillar los ojos de Lilly.

—Cien centellas… ¿Pue…puedo quedarme a vivir aquí para siempre? — dijo con la boca un poco entreabierta mirando todo embobada. Severus, visiblemente molesto, apartó a Narcissa de la vista y los oídos de los jóvenes y mientras Draco le enseñaba a Lilly el armario con hechizo de extensión indetectable, él salió con la mujer al pasillo y cerró la puerta tras de sí.

—¿Te has vuelto loca? ¿Qué pretendes dándole todo eso? ¿es que no podías poner un colchón en la habitación de Draco y dejarle tres cajones para guardar la ropa? ¿Tenías que darle la habitación más perfecta del mundo?

—Severus conoces a mi hijo ¿de verdad te fías de que comparta habitación con nuestra hija? — Severus lo meditó un momento

—Bueno pues podías habernos puesto en un mismo cuarto a ella y a mi, no tiene por qué rodearse de comodidades imposibles, los Malfoy no son los Snape, y mi casa cabe en esa habitación ¿Quieres que sea una frustrada el resto de su vida por no poder acceder a eso?

—¡Claro que no! Solo…pensé que le gustaría

—Narcissa, le has creado la habitación de una reina a una niña cuyo padre como mucho puede permitirse la habitación del mozo de cuadra.

—Soy su madre — dijo en voz baja— puede acostumbrarse a esto, puede vivir aquí.

—De eso nada, no pienso dejar que Lucius se le acerque ¿crees que él, que la alejó de ti siendo un bebé, le iba a dejar compartir la mansión que él heredó? Por favor, ella es el vivo recuerdo de nuestra aventura.

—Lo siento Severus no…no pensé que esto fuera malo, le di la habitación más pequeña para evitar lo que dices…era el vestidor de Draco antes de que…el señor oscuro se instalara aquí, después sirvió de almacén, los elfos han trabajado mucho.

—Está bien….supongo que la excusa de que es navidad podrá servir.— dijo compadeciéndose de las buenas intenciones de Narcissa.

—Piénsalo, también es bueno que esté contenta, vamos a confesarle lo nuestro y quizá…ser feliz estos días la haga más receptiva— Severus rio con sarcasmo.

—Narcissa, Lilly quizá tenga tu diplomacia cuando no se juega nada o sea la perfecta señorita en un entorno civilizado o en un evento de sociedad como tú, pero por desgracia, es tan mezquina, rencorosa e hija de puta como yo, cuando algo la irrita y créeme, si algo hace estallar a nuestra hija es que le mientan.

—¿No me dijiste que tenía tendencia a mentirte?

—Nunca dije que fuese coherente o predicase con el ejemplo, es una adolescente— Narcissa respiró con resignación.

—Bueno, entonces…esperemos que estos días antes de navidad sirvan para que nos hagamos buenas amigas y pueda comprender por qué hicimos lo que hicimos.

—Narcissa, no tienes que ser su amiga, eres su madre, quizá te odie unos años pero sobornarla no es la manera de hacerle comprender que la abandonamos por miedo a Lucius, y por miedo al señor oscuro, lo hicimos por protegerla, es muy probable que no lo entienda…pero…con el tiempo seguro que termina comprendiendo nuestros motivos.

—Merlín te oiga Severus, Merlín te oiga— deseó Narcissa.

Cinco días pasaron y todo iba sobre ruedas, parecía que la familia "Snape-Malfoy" fuera lo más perfecto que le hubiera ocurrido a la institución de la familia, hablaban, reían, incluso, Lilly llegó a convencer a Severus de ponerse un gorrito de Santa Claus aquella mañana de navidad. Severus había decidido que desayunaría antes de abrir ningún regalo, no le gustaba esa época del año y como era la primera vez que no la pasaba solo o en Hogwarts no quería tener que explicar por qué su cara no era la de un estúpido bobalicón agradecido `porque recibe un par de calcetines. Narcissa llegó con una bandeja flotante de chocolate caliente, puso una mano sobre el hombro de Severus y le brindó una taza cariñosamente.

—Hoy va a ser el día D, nuestros chocolates llevan un extra de alegría— le susurró Narcissa

—¿Cuan fuerte es esa alegría?

—De doce años de envejecimiento— dijo ella con una media sonrisa que Severus le devolvió. A los pocos minutos, Draco y Lilly bajaron aún en pijama y al ver los regalos se lanzaron a por ellos como un par de niños. En ese momento, para Severus Snape el tiempo se detuvo, su corazón latió fuertemente, y de pronto tuvo una sensación de felicidad que hacía décadas que no sentía. El olor a chocolate y galletas recién hechas, el calor de la chimenea, una mujer como Narcissa tendiéndole cariñosamente el desayuno, las bromas de Draco resonando en el salón, el sonido del papel de regalo abriéndose y la risa de su hija de fondo. Lilly lo miró sonriente. ¿Se habría equivocado al no intentar criarla y al no animar a Narcissa a ser una familia? ¿Era eso lo que se había estado perdiendo? ¿Era eso la felicidad?

—Bueno bueno, está bien, yo seré la primera— dijo Narcissa en una conversación con sus hijos que Severus se había perdido. Se sentó bajo el árbol y tomó una pequeña caja que provenía de Lucius Malfoy. Al abrirla se cubrió la boca de la impresión y soltó unas lágrimas, todos, en especial Draco, pensaron que Lucius se había vuelto loco comprándole una pulsera de rubíes y diamantes a su esposa pero lo que nadie sabía era su significado. Gran parte de la deuda con el ministerio de Magia tuvo que pagarse con las joyas de Narcissa, pues sus cuentas se quedaron congeladas por encontrarse en una investigación y la mayoría de objetos de valor de Lucius tenían origen oscuro y ahora casi nadie los recompraba por miedo a ser apresados. Esa pulsera fue la que Lucius le regaló en su primera cita, la que le hizo saber que estaría con él para siempre y Lucius la había recuperado y eso era algo tremendamente especial.

El siguiente regalo que abrió fue el de Severus y Lilly, un juego exclusivo de té con 50 servicios para los eventos que convocaba Narcissa, ese juego tenía la capacidad de calentar el contenido de las tazas de forma constante sin quemar por fuera a quien la sostuviese, ya no tendría que estar preocupándose de si sus invitadas recibieran un te frio o de si abandonaban su taza a la mitad por no parecer groseras calentando un té que había perdido su calor por haberse dejado llevar por una grata conversación.

Por último, su hijo Draco le regaló un camafeo que tenía un hechizo de localización con su sangre. Draco sabía que desde que fue elegido para ser mortífago, Narcissa sufrió muchísimo, no podía dormir, apenas respirar pensando que su pequeño estaría muerto por cumplir mal las ordenes o estaría detenido en Azkaban. No obstante, el fin de la guerra no mejoró ese miedo, ahora temía que le detuvieran ilegalmente o que algún antiguo mortífago se lo encontrase o quisiese encontrarlo para hacerle pagar por traidor. Por esta razón, gracias a ese camafeo podría saber si Draco estaba bien y donde estaba en cuestión de segundos.

Severus por su parte recibió una botella de Whisky de fuego de colección exclusiva por parte de Narcissa, un abrigo de piel de oso negro por parte de Draco, y por parte de su hija el mejor regalo que probablemente le hubieran hecho jamás. Cuando Lilly se escabulló a Hogsmade con la capa de Harry no pudo resistirse a comprar eso, sabía que era el deseo más puro de su padre y no agotaba el dinero en efectivo que había apartado de la herencia de Andrómeda. Era un caldero de Wolframio, con unas paredes de Iridio y aleación en la base de Osmio. El wolframio era el metal más duro conocido por la naturaleza, lo cual era perfecto para las pociones explosivas, tenía una alta densidad y un altísimo punto de fusión. Sus paredes, que a menudo entraban en contacto con líquidos hirviendo y ácidos muy potentes para las pociones más peligrosas eran de Iridio, el metal más resistente a la corrosión de todo el universo y la placa de la base, era de Osmio, el elemento más duro del planeta, resistente a temperaturas realmente extremas.

—Lillian este caldero…es impresionante… ¿Cómo has…?

—Te contaré la historia otro día, hoy es navidad. — Severus aceptó esa premisa, y como quizá esa armonía no siguiera esa noche quería mantenerla todo lo posible. — Mira dentro, hay otro regalo— indicó la chica— Severus miró dentro y miró a su hija evitando reírse por haberle regalado el libro "Cómo entender a tu hija bruja adolescente y no perecer en el intento"

—Creo que este me hará más falta— dijo Severus planteándoselo seriamente.

Draco recibió un conjunto de libros que le apasionaban por parte de Hermione junto a un sobre privado que solo podía abrir cuando estuviese solo. Severus y Lilly supieron de quien provenía, pero Narcissa se limitaba a alegrarse por los regalos de su hijo.

Por parte de Pansy y Blaise recibió un artefacto muggle de alargamiento de miembro viril llamado "extender plus" claramente, en referencia a la reducción de pene que Hermione y Pansy le habían hecho meses atrás, ahora gracias a la relación de noviazgo de Pansy su amigo Blaise también era conocedor de ello. Lo que ninguno sabía es que su broma ya no tenía sentido, pues una noche decidió que le haría tantísimo sexo oral a Hermione y le daría tantísimos orgasmos que ella sola deshizo su maleficio y rogó por ser llenada por Draco. Al principio no le hizo gracia, pero la nota que acompañaba Pansy diciendo "te conozco y sé qué cara habrás puesto, pero solo imagina que le hubiera pasado a Blaise y verás que es muy divertido" hizo que empezara a carcajearse segundos después. Por suerte, tanto su madre como Severus como Lilly ignoraban lo que era eso.

Por parte de sus padres recibió unos guantes de piel de Dragón, una túnica de seda color esmeralda, un perfume nuevo y reloj que medía el tiempo y las estrellas de los universos cercanos descubiertos recientemente por los astrofísicos del mundo mágico. Draco parecía haber olvidado con qué dinero se habían comprado esos regalos, había vuelto a fumar, pero no los cigarrillos normales; a pesar de todo lo que había sermoneado a su desconocida hermana, a Pansy y a Blaise, decidió que no los quería para animarse sino para seguir adelante de una forma más sencilla y rescató unos que hacía mucho tiempo mantenía ocultos.

Por parte de Lilly recibió un vuelapluma para aligerar su carga de trabajo debido a su cargo de premio anual y un chivatoscopio, ya que, debido a los recientes acontecimientos, Lilly quería que sus seres queridos estuviesen protegidos. No sabía cuándo Johan daría el golpe de gracia, pero para que sus amigos estuviesen seguros y pudieran tener opciones de escapar prefería proveerles de protección.

Por último, Lilly, se dispuso a abrir sus regalos, y quedó francamente maravillada. Draco le había regalado dos vestidos más, ella se rio y le dijo que debido a su conversación del tren se sentía en su punto de mira perverso, a lo que Draco le respondió que solo lo hizo porque le quedaban mejor los vestidos de pasarela que el pijama y que uno de ellos, el dorado, cambiaba de color según el estado de ánimo.

Encontró un regalo de Ron, era un falso Diriclaw. Los diriclaws eran pájaros incapaces de volar, pero disponen de un impresionante sistema para escapar del peligro. Puede desaparecer en un estallido de plumas y reaparecer en cualquier otro punto del mundo. No obstante, este regalo había sido creado con magia, no era la critatura original, puesto que de ser así sería una crueldad; por lo tanto, podría trasladar a Lilly unos kilómetros o quizá a otra ciudad, siempre y cuando corriese peligro. Ese regalo la conmovió, pero no fue el único presente de la familia Weasley, de Ginny recibió un maravilloso set de maquillaje mágico que podía servir tanto para diario, como para eventos como para elaborados disfraces y de la señora Weasley un jersey tejido a mano de color verde esmeralda con una "L" en el centro.

Llegó al regalo de su padre con cierto miedo

—Oh…es una pulsera preciosa…—dijo Lilly sorprendida de que su padre tuviera gusto en joyas, no era más que una sencilla pulsera de plata, con tres picos en su centro simulando una pequeña corona color azabache.

—Era de tu abuela, una de las pocas reliquias familiares que puedes tener—Lilly se sintió conmovida, tenia algo de su familia, algo que le daba una historia, que le hacía sentir incluida. —Según decía, ayudaba a ser fuerte, no se ni como pero, ella creía eso.

—Gracias, esto es tan especial— Lilly besó a su padre en la mejilla y siguió desenvolviendo regalos, cuando abrió el segundo gritó de ilusión.

—¿¡Esto es de verdad?! ¡No puedo creerlo! Oooh y viene con la bufanda y el gorro del equipo ¡gracias! — abrazó a su padre, Draco se acercó para ver qué regalo había recibido su amiga. Severus jamás le diría que había acertado el equipo favorito de su hija y su ambición más "freak" porque se lo había dicho Irinna Petrova.

—¿Es un pase permanente para los partidos de los Appleby Arrows?—Preguntó Draco con extrañeza

—¡Sí!

—No tenía ni idea de que te gustaba el quidditch—Dijo Draco

—¿Gustarle? Al parecer mi hija casi se carga la elección de Viktor Krum como jugador de la liga profesional y si no llega a ser porque se retiró de las pruebas, quizá….

—¡Para para para! — dijo Draco girándose hacia Lilly — ¿me estás diciendo que todo este tiempo he tenido a una jugadora casi profesional en Slytherin sin saberlo? ¿qué haces que no estás en el equipo?

—Bueno es que…dejé el Quidditch por un tiempo…perdí la…perspectiva de la competencia sana…—se excusó Lilly

—¡A la mierda la competencia sana! ¡Vamos a aplastar a los demás y ganaremos la copa de las casas! Es nuestro último año, no pienso dejar que Potter se la lleve de nuevo.

—En eso estoy con Draco…— dijo Severus, Lilly se quedó sin saber qué decir, pero antes de que pudiera articular palabra, una lechuza desconocida entró por la ventana y soltó un paquete enorme en las manos de Lilly, marchándose inmediatamente.

—¿Qué es…eso? — preguntó Malfoy, Lilly se arrodilló para desenvolver el paquete y lo que vio la dejó sin respiración.

—Es una…prometheus 3000— dijo Lilly temblando— jo…der…— miró a su padre— Papá si esto es una forma de convencerme...puede que lo estés consiguiendo…es…es increíble…es preciosa.—agradeció abrazándolo más fuerte que antes.

—Yo no te la he regalado Lillian— Severus se levantó con intención de examinar ese regalo, no se fiaba de que ese tal Johan pudiera haber enviado una manzana envenenada.

—¡Eh tiene una nota! — dijo Draco tomándola y leyéndola—

"Recuerdo que la primera vez que monté en escoba fue la mejor sensación de mi vida, si tuviera que dejar el quidditch no soportaría no volver a sentirla. La otra noche en el baile me di cuenta de lo que lo echabas de menos, pero nadie puede saber que esto te lo he regalado yo o me matarían. A pesar de que esto va en contra de mis intereses creo que el equipo de Slytherin merece tenerte en sus filas, ninguna jugadora de tu calidad y talento merece quedarse mirando desde la última grada, pase lo que pase.

Atte: Harry Potter.

PS: En serio, si alguien se entera de que yo te he regalado esto mi novia me mata, mi equipo me mata y Ron me mata, así que, dile a todo el mundo que te la ha regalado el idiota de Malfoy. Guárdame el secreto"

Pd2: Esta noche haré lo que sabes, deséame suerte.

La habitación se quedó tensa y en silencio

—Maldito Potter— hizo una pausa— me ha llamado idiota, el idiota es él, enviando esto a mi casa, voy a escribirle a una pelirroja, dadme un minuto, veréis que risa.

—¡Eh eh eh! — le detuvo Lilly— no harás nada de eso porque entonces Ginny se creerá que tengo algo con Harry y no es verdad.

—Querida, te ha enviado una escoba de 600 galeones, si crees que no tienes algo con él, has de ser la única que no se ha dado cuenta— Intervino Narcissa por primera vez.

—No tengo nada, con Potter…—aclaró Lilly, miró a su padre de reojo, quien aún no había reaccionado— Draco devuélvela, no la quiero.

—¿Estás loca? ¿Devolver esta maravilla? Antes se la doy a mi elfo para que barra el suelo con ella

—¿Y…por qué no te la quedas tú? Tu juegas al quidditch— Draco rio

—¿E ir montado en un regalo de Potter? No, gracias, como te digo, la usaré para barrer.

—Vale, una cosa es una broma y otra cosa es blasfemar, no puedes usar esa pieza de ingeniería para barrer, eso se castiga con una muerte lenta y dolorosa. — Draco le puso una cara de chantaje— Mira, Potter sabe por qué dejé el quidditch y sabe que sería una temeridad para los jugadores que yo juegue también, ya solo es peligroso que lo vea.

—Por una vez estoy de acuerdo con Potter, no has de desperdiciar un don si lo tienes, y lo que fuera que te pasara es pasado, los jugadores sabemos que estamos expuestos a dolorosas lesiones y a rozar la muerte con los dedos, así que…si tienes una escoba, tienes talento y sabes jugar…—Draco le tendió la escoba— juega para nuestro equipo. — Lilly se giró y se dirigió a su padre.

—¿A ti…te parece bien que lo haga papá? — Severus abrió los ojos muy sorprendido, ¿su eternamente desobediente hija le estaba pidiendo opinión y permiso? Lo sopesó unos segundos, Irinna le había contado con todo lujo de detalles lo ocurrido, claro que su hija desconocía eso; Lilly solo le había contado una mínima parte de lo que pasó y le preocupaba que se aventurase a sentir demasiadas sensaciones en un ámbito de juego. No obstante, Irinna mencionó que era bueno que la pequeña tuviera distracciones, que se integrase más con sus compañeros y que esas distracciones, a él, le permitirían investigar mucho mejor lo que ocurría a su alrededor.

—Me parece…que estuviste a punto de ser jugadora profesional y… te iría bien centrar tu energía en un deporte, además a Slytherin le iría muy bien tener a otra estrella. — Lilly sonrió

—Entonces no se hable más, vamos al jardín a entrenar— dijo Draco

—¡Está nevando!

—¡No hay excusas, novata! — dijo Draco encaminándose hacia la puerta trasera

—¿Novata? Te vas a arrepentir de haber dicho eso, menuda paliza te voy a dar— dijo Lilly siguiéndolo fuera.

—Sev… ¿estás bien? — dijo Narcissa observando el gesto de Severus que mesaba nervioso su barbilla.

—Sí, es solo que…lo que Lilly acaba de hacer, preguntarme si me parece bien algo que sabe que puedo no aprobar, es el paso más grande que hemos dado en nuestra relación padre e hija.

—¿Pero eso es bueno no?

—Lo sería, si no fuera porque esta noche vamos a retroceder 50 cuando descubra que le hemos ocultado la verdad sobre su madre. — Narcissa se sentó a su lado y suspiró apesadumbrada.

—¿No crees que es posible que solo me odie a mí?

—Cuando conozcas más a fondo a Lillian, sabrás por qué eso es imposible. En fin, solo nos queda asumir que nos odiará hasta los 30 como mínimo.

..

Pasaron las horas y al fin llegó la fatídica noche, el momento del día que Severus y Narcissa más temían. Ambos estaban en la cocina con los elfos mientras sus hijos se encontraban en el piso de arriba.

—¿Más vino? — preguntó Severus abriendo la segunda botella

—En cantidades industriales por favor— pidió Narcissa — vas a tener que darme de nuevo esa gragea relajante, la anterior no me ha hecho nada, sigo con el corazón a mil por hora.

—Claro, no hay nada mejor para acompañar el vino que un par de narcóticos, así Lillian podrá añadir a su lista de peores padres del mundo la anécdota de "mi madre se drogó y se emborrachó en navidad para confesarme que me abandonó y mi padre la ayudó, una divertida noche en San Mungo" — dijo Severus con sarcasmo.

—Dime algo, con ese sarcasmo tan irritante que tienes y que me hace desear tirarte por la ventana ¿Cómo pudiste llegar a ponerme caliente para que acabáramos follando encima de esta mesa? — Un elfo rompió los vasos que acababa de fregar y todos se quedaron en silencio.

—Seguid trabajando— ordenó Severus, quitándole a Narcissa la copa. Los elfos obedecieron. — No lo sé Narcissa, siempre has sido muy vanidosa, quizá te ponía que desease a otra que no fueras tú.

—Quizá, quien sabe— dijo Narcissa recuperando la copa— Ambos se dirigieron al salón y Severus por precaución le hizo tomar un poco de tónico estabilizante antes de que bajaran los chicos. Cuando ya estuvo algo más relajada, ordenaron a los elfos que les llamaran a cenar.

Llegó la cena, y la pinta de todo era exquisita, Narcissa ordenó a los elfos cocinar una pieza de caza de una calidad superior, acompañado con unas patatas horneadas a baja temperatura, especiadas con romero. La casa olía maravillosamente bien y los aperitivos tenían un aspecto muy sabroso. Draco y Lilly bajaron a cenar acicalados para la ocasión.

Draco decidió estrenar su nueva túnica esmeralda y Lilly se aventuró a estrenar el vestido de color dorado que Draco le había regalado, le hacía un cuerpo impresionante y estaba segura de que lo usaría en muchas ocasiones, pues el escote le hacía una figura magnifica, aunque, a gusto de sus padres era un poco excesivo para una niña de 17 años. En la larga mesa estaban enfrentados por una parte Lilly y Draco y por otra Narcissa y Severus. Tuvieron unas horas de charla trivial, los adultos les dejaron hablar del entrenamiento de Quidditch, de la fiesta que Blaise preparaba en su casa, de la graduación del colegio, del baile, de las parejas.

—De pronto un sobre de papel apareció en una llamarada de fuego azul y cayó en las manos de Lilly, la carta se movía como si tuviera algo dentro a punto de estallar— Severus se puso tenso y llevó la mano a su varita, su hija no llegó a abrir la carta cuando esta empezó a desplegarse sola y a hacer sonar la voz de Ginny Weasley en el salón

¡Lillian Snape! ¡Maldita Slytherin fría y manipuladora!...

—Creo que se ha enterado de lo de la escoba—susurró Draco

¡¿Cómo has podido saber esto durante una semana y no decirme nada?!¡¿Cómo has mantenido este secreto tanto tiempo sin inmutarte?! ¡Mis padres se han enterado ya de todo, Ron y mis hermanos aun no pueden creérselo,¡¿y sabes por qué?!¡Porque Harry lo ha hecho, me ha pedido matrimonio!¡En París! y he dicho que sí!— La carta emitió chispitas doradas—¡Siento haber interrumpido tu cena pero quería que te enterases antes que la prensa. Mañana lo celebramos en la madriguera, esperamos que puedas venir!

—Vaya, Weasley estará contenta, va a pegar un braguetazo enorme—dijo Draco dando un sorbito a su copa.

—Me da que solo piensa en lo que se aman— reprendió Lilly

—O en llamar la atención quizá Potter ha pasado mucho tiempo sin entrevistas de El Profeta y ha soltado el bombazo de este curso.— comentó Snape con desdén, recordando amargamente que James le pidió matrimonio a Lily Evans de una manera muy similar. No obstante, le había pedido a Narcissa que tanteara a su hija acerca de sus pretensiones románticas y planes de futuro.

—Ya que hablamos de amor— empezó Narcissa ignorando los comentarios de Severus y de Draco— Dime Lilly, ¿te gusta algún chico de Hogwarts? — Draco escupió el jugo de calabaza debido al atragantamiento a por la pregunta de su madre.

—Amm, bueno…—Lilly hizo una pausa— Sí, la…la verdad es que hay…un chico que me gusta mucho.

—¿Y él te ha correspondido? — Preguntó la mujer, Severus fingió mirar a otro lugar.

—Sí…lo…hizo…— dijo no muy segura, horas antes había comentado con Draco lo que podía significar que Weasley le enviase un regalo. Según él, Weasley seguía colado por ella y era su forma de decirle que quería volver ya, pero según Lilly podía significar que aceptaba su nueva realidad y con un regalo le trasmitía que no había problema si decidían ser amigos, algo, muy rebuscado, en opinión de Draco, quien creía firmemente que Weasley no pensaba tanto.

—¿Y…vais en serio? — Preguntó Narcissa con una sonrisa.

—Mamá, Lilly está siendo educada para no decirte que dejes el tema— intervino Draco con una sonrisa incómoda, Narcissa ya lo sabía, pero Severus quería saber algunas cosas antes de que ella dejara de hablarles para siempre y a ella también le interesaba, de pensar como ella podría buscarle un buen marido y sería su primer acto como madre.

—Oh querida…discúlpame…yo…

—No pasa nada Draco— redirigió Lilly—bueno…es solo que…es algo…complicado.

—Hombres ¿Quién los entiende verdad? Lo complican todo, tú no te preocupes de nada, si te hartas de que te compliquen la vida tengo muchos contactos para conseguirte un magnifico pretendiente. — Lilly rio, Draco deseó cerrarle la boca a su madre estampándole el puré de patatas en la cara, ¿también harían negocio económico matrimonial con su amiga? Bebió un vaso de vino del tirón, nadie pareció darse cuenta.

— A veces desearía que así fuera, las cosas serían más sencillas, no tendría ni que pensar — rio— Tu hijo es un buen partido para interesarse—bromeó—lástima que esté pillado.

—Sí, Astoria ha tenido mucha suerte— dijo Narcissa sonriente, Draco bebió otra copa.

—¿Astoria?, noo yo me refería a ...—recibió una patada de Draco en señal de que no debía decir que hablaba de Hemione Granger —¿Sigues comprometido con ella? — Draco rio cínico, bebió otra copa de trago, levantó un dedo antes de hablar y bebió un poco más.

—Oh sí, necesito que ese pedazo de puta sea mi esposa o habremos de…pagarles una indemnización ¿no madre? Y claro, como el ministerio nos ha quitado tanto, ahora el precio seré yo.

—Draco por dios ese lenguaje— dijo Narcissa apretando los labios—eso…eso no es así Lilly — Narcissa sonrió falsa e incómoda— Draco, Astoria te ama es tu futura esposa y has de respetarla, no puedes…coger y llamarla puta en medio de una cena…bueno ni nunca.

— ¿Y qué pasa? Ni que no fuera cierto, me vas a casar con ella por negocios, eso no lo puedo cambiar, pero no me podrás quitar el desprecio que siento. — dijo terminando su copa y disponiéndose a servirse otra.

—Draco, deja el vino cariño— dijo Narcissa apartando la botella de su alcance, decidió ignorar la indisciplina de Draco y centrarse en su hija.

—Pero…si la cosa fuera bien con ese muchacho… ¿te lanzarías a la aventura del matrimonio o…piensas en…estudios avanzados…trabajar quizá…? Yo me casé con Lucius nada más terminar el colegio… y poco después me quedé embarazada— dijo nostálgica.

—Madre…no le preguntes eso, no es lo más apropiado— intervino Draco elevando un poco la voz sin quererlo, sabiendo lo que pensar en eso le dolía a su amiga debido a su ruptura. Narcissa le devolvió la botella de vino para que se callara, ahora estaba centrada en su hija.

—No te preocupes Draco, cualquiera con un poco de suspicacia sabría que esa pregunta que me hace tu madre tiene la firma de Severus Snape ¿no papá?— Severus se hizo el loco— Bueno, Cissy ya que mi padre es incapaz de ejercer como tal y preguntarme como haría cualquier padre, te contestaré a ti; mi idea es hacer estudios superiores, pero aún no he decidido a qué me gustaría dedicarme porque tengo…varias opciones…no obstante, si estuviera muy enamorada, casarme con Ron Weasley, que es lo que a mi padre le tiene histérico, no obstaculizaría mis planes de estudios, al fin y al cabo el matrimonio es un contrato, si no, Draco no estaría prometido sin ni siquiera haberse graduado ¿no?

—Oooh….sssssupongo que sí— Narcissa tragó saliva— Te dije que no colaría— le susurró a Severus, al instante se dirigió a Lilly de nuevo— ya… bueno…entonces estoy …segura de que tu padre no le odiaría si tú le quieres tanto ¿verdad Severus? Seguro que…apoyas a tu hija con su elección amorosa o con el camino que siga — dijo Narcisa pinchando el brazo de Severus con sus uñas; sin embargo, cuando el profesor de DCAO se disponía a contestar a esa afirmación Lilly le interrumpió.

—No importa Cissy, además…desde hace unas semanas Ron y yo…decidimos darnos un tiempo así que, por lo pronto, en mi futuro solo está la Universidad— Snape se atragantó.

—Un momento ¿habéis cortado? — en la voz de Severus se advertía mucha esperanza, algo que hirió a Lilly profundamente.

—Nos…hemos dado un tiempo— se excusó ella sin mirarle.

—¿Cuánto? — Insistió Severus.

—No lo sé…un tiempo— contestó comenzando a enfadarse.

—La perpetuidad es una unidad de tiempo muy adecuada para estos casos hija mía, considérala. —repuso Snape con cinismo, hiriendo los sentimientos de su hija.

—¿Ron Weasley…no es…el amigo de Potter, Draco? — preguntó Narcissa, Draco asintió de forma seca sin intervenir en la conversación, solo bebiendo a sorbos la copa que tenía a mitad— ¿No es el mismo que le dijo a ese ese estúpido auror que tú habías secuestrado a Theodore?

—Lo es — respondió Draco, Narcissa entonces miró a Lilly

—Querida, tu padre tiene razón, no puedes ni plantearte regresar con un chico que hace algo así. — Lilly sonrió cínica, le parecía inaudito que fuesen tres exmortifagos quienes dijesen que no podía salir con Ron porque "hizo algo malo" pero no quería ser maleducada con Narcissa después de haber sido tan buena anfitriona.

—Cissy sé que tu intención es buena, pero agradecería que no volvieras a opinar sobre lo que debo hacer en mi vida amorosa, no eres mi madre.

—¿Y crees que tu madre lo aprobaría? — se atrevió a preguntar Narcissa en un tono muy suave.

—Creo que respetaría mis decisiones fueran cuales fueran— Narcissa sonrió.

—Lo dudo querida, conocía a mi hermana muy bien, ella hubiera sido la primera en preocuparse — Lilly se quedó helada y Draco cayó en la cuenta de las cosas en ese preciso momento.

—Pero Banks dijo que Bellatrix era su hermana, no dijo nada de usted—¿o sí lo dijo? La verdad es que cuando Banks pronunció el nombre de Bellatrix no quiso oír nada más.

—Y ahí tienes la prueba de lo mal que trabaja— Lilly miró a su padre.

—¿Por eso ella pagó el funeral de mi madre verdad? ¿Por eso sabe dónde está enterrada? — Severus asintió.

—Entonces Lilly y yo, somos primos ¿no es cierto? —concluyó Draco

—No exactamente— contestó Severus, los chicos expresaron estupefacción.

—Draco, Lilly— Narcisa respiró profundamente, miró al cielo en señal de ayuda y exhaló queriendo relajarse—Severus y yo…tuvimos una aventura hace unos años.

—¡¿Te negaste a estar con mi madre, pero sí estuviste con su hermana?! —intervino la pequeña Snape indignada—¿Y tú sabiéndolo estuviste con él Cissy? ¿Se puede ser más rastreros?

—¿Cómo pudiste hacerle eso a papá? Snape es mi padrino y mi profesor ¿no te da vergüenza? ¿Por eso me protegió en sexto?

—Draco, te protegí porque había muchas cosas en juego y entre ellas entraba el aprecio que le tengo a tu familia— intervino Severus en defensa de sus acciones y de Narcissa.

—No claro, follarse a mi madre seguro que genera aprecio por su marido e hijo.

—¡Draco! — corrigió Narcissa— se respetuoso.

—¿Por qué iba a serlo? Tiene razón, a ninguno os importó una mierda como iba a afectar a los demás. — le defendió Lilly, Draco la respaldó y ambos empezaron a soltar improperios y reproches a sus padres.

—¡Basta, callaros de una vez! — ordenó Narcissa convocando dos chorros de agua fría sobre Draco y Lilly— Severus y yo tuvimos una aventura y es algo con lo que tendremos que vivir para siempre porque tuvo consecuencias— Narcissa sacó una pequeña llave de su manga derecha y se dirigió al cuadro de los Malfoy que había encandilado a Lilly al llegar. Con un movimiento de varita, lo retiró, dejando a la vista una caja fuerte de la cual sacó unos papeles.

—Leedlos— dijo Narcisa lanzando el documento a sus hijos de manera violenta. Draco y Lilly, aún, ligeramente congelados. se acercaron a la mesa y comenzaron a leer:

AREA DE MATERNIDAD

En el día 5 de junio de 1981 ingresa de urgencia en maternidad la bruja Narcissa Malfoy, cuatro semanas antes de lo calculado por su sanador. Se actúa con máxima premura por la naturaleza extraordinaria de su embarazo.

Se informa a los profesionales de que la bruja es paciente del único caso del mundo mágico de fecundación múltiple hetero parental. Se inician los preparativos y tras seis horas de maniobras nace el primero de los gemelos.

Nombre: Draco Lucius Malfoy

Hora de nacimiento : 21:00

Peso: 2kg y 500 gramos

Madre: Narcissa Malfoy-Black

Padre: Lucius Abraxas Malfoy

Estatus: Sangre Pura

Estado del infante: Bebé en perfecto estado de salud, primero del parto gemelar. Se analiza su sangre y se hace una prueba de paternidad, concluyendo que el primero de los gemelos es hijo del señor Lucius Abraxas Malfoy. Características físicas idénticas al primer progenitor, respiración normal. Enzimas ribonucleicas normales.

Pasada media hora desde primer parto nace la segunda hija del parto gemelar

Nombre: Lillian Marie Snape-Black

Hora de nacimiento: 21:30

Peso: 1kg y 900 gramos

Madre: Narcissa Malfoy - Black

Padre: Severus Snape – Prince

Estado del infante: Bebé con delicado estado de salud, segunda hija del parto gemelar heteroparental. Se analiza su sangre y se hace una prueba de paternidad, concluyendo que el segundo de los gemelos es hija del señor Severus Snape. Características físicas comunes a la madre y al progenitor. Respiración cortada. Enzimas ribonucleicas peligrosamente elevadas, dada la gravedad se procede a administrar, sin necesidad de consentimiento paterno, tres gotas de "poción chupaesencia", para evitar la muerte de la niña como consecuencia de ser superada por sus capacidades mágicas.

Recomendaciones: No estimular la realización de magia, reprimir en la medida de lo posible cualquier contacto con objetos mágicos y no realizar magia delante de la niña.

No permitir bajo ningún concepto el contacto con inferis, con sangre inferí o con objetos fabricados con dicha sangre; no exponer bajo ningún concepto a la realización de magia sin varita, la sangre inferí y la estimulación de la magia sin varita dispararían sus enzimas ribonucleicas de forma exponencial, pendiendo resultar en la muerte.

Advertidos por el servicio jurídico del Hospital San Mungo; Severus Snape y Narcissa Malfoy, deciden otorgar la tutela legal de su hija, Lillian Marie a Andrómeda Black, hermana de la madre, alegando que no se pueden hacer cargo de la niña por causas laborales (según manifiesta el padre) y futuros conflictos familiares (según la madre) firmando en este momento la cesión de su custodia a favor de Andrómeda Black.

El padre del primero de los hijos, Lucius Malfoy ordena desposeer del apellido Malfoy a la segunda de los hijos, quedando esta, con el apellido de soltera de su madre tras el apellido Snape.

Los padres acuerdan cambiar a Lillian Marie Snape Black, sus apellidos hasta su mayoría de edad o muerte de su tutora, pasando a llamarse hasta entonces, Lillian Marie Prince.

Hospital San Mungo

—Eres un cínico de mierda Snape— era la primera vez que Draco tuteaba a Snape, y por supuesto que le insultaba— cuando conocí a Lilly el primer día me dijo que la protegiera como una hermana, pero eso sí, que no se me ocurriera acostarme con ella como hacía con Pansy. En ese momento pensé que era por afán protector de padre, pero…era porque no cometiéramos incesto y por eso— rió enfadado— por eso cuando supo lo del baño de prefectos te enfadaste tanto…me pregunto qué coño hubierais hecho si nos llegamos a acostar.

—Entiende que hubiera sido muy horrible para vosotros saber que teníais relaciones y erais hermanos Draco, solo queríamos evitaros más daño— dijo Severus.

Leer las firmas de su padre y de Narcissa fue lo que más hirió a Lilly de todo lo que había leído. Sus ojos y sus mejillas se llenaron de lágrimas y sentía un fuerte nudo en la garganta que le impedía hablar e incluso respirar.

—¿Mas daño que saber que somos hermanos y que nuestra vida hubiera sido diferente de cambiar el espermatozoide que nos tocó? ¿Más daño que separarnos toda la vida? — dijo Draco con la voz calmada, pero con un claro tinte de rencor y enfado— ella nació enferma, pero como no salió de la semilla de mi padre, sino de la de él, os permitisteis abandonarla, cambiarle el nombre y hacer como si no hubiera existido.

—No, Draco, no es así…es mucho más complicado— dijo Narcissa sintiendo su corazón romperse. Tomó cariñosamente la mano de su hijo, el cual la apartó con desprecio y tiró la copa de vino contra la pared muy enfadado.

—¡¿Complicado?! ¡Yo lo veo muy simple madre! —dijo Draco con algunas lágrimas — ¡No paráis de mentirnos, no os importa cómo nos afecte lo que hagáis! ¡¿Cómo podéis ser tan falsos de fingir que nos queréis o que os importamos?! ¡si yo no hubiera nacido con el pelo rubio y los ojos de mi padre me hubieras abandonado a mí, o quizá a los dos, eres una mentira, madre y jamás te voy a perdonar lo que le hiciste a Lilly! — Draco dio un golpe a la mesa y comenzó a caminar hacia la salida. Narcissa fue tras él, pero a pesar de sus ruegos Draco seguía repeliendo su contacto

—¡Draco por favor, deja que te lo explique!

—¡No! ¡no quiero oír tus patéticas explicaciones madre; mira, iba a esconderte esto porque no quería que te disgustaras ni que a papá le diera un ataque, pero visto lo visto, ¡me encantará ver como esto te duele! — hizo una pausa—Hermione Granger, la sangre sucia, la amiga de Potter que mi tia torturó en este mismo salón ahora es mi novia, sí ¡MI NOVIA! Y si me caso con alguien será con ella porque la amo, no me casaré con la zorra que me has adjudicado, porque, aunque sea la basura que merezco a mi lado, voy a luchar por quien quiero, ¿y sabes qué? espero que sufráis mucho por ello. — Draco desapareció ante una Narcissa estupefacta que se llevaba la mano al corazón.

—Motivos laborales—intervino Lilly con los ojos inyectados en sangre por las lágrimas, interrumpiendo la discusión de Narcissa y Draco— pone que me abandonaste por motivos laborales….

—Lillian, cuando te conocí te dije…— dijo Severus fijándose en ella y rebajando el tono con el que había hablado a Draco, no se esperaba esa reacción de ella, había previsto gritos, insultos, amenazas, incluso que se escapara de casa, pero quedarse quieta llorando sin casi emitir un sonido, tan frágil y tan débil, no entraba en sus planes y eso había destrozado todas las defensas del grasiento profesor. — Se que no lo entiendes, pero…era muy peligroso— Se levantó de la mesa y se acercó a ella, hincó la rodilla en el frío suelo y tomó la mano de su hija, la cual no lo miraba. Narcissa vio la escena y se situó al lado de Severus — no pude poner otra cosa, en aquel entonces yo era mortífago, me dedicaba a eso.

—Lucius Malfoy también lo era ¿no? —se quedaron callados— y Draco tuvo un padre.

—Lilly, fue algo muy complicado, — intervino Narcissa—Lucius quería castigar a tu padre, para él eras la representación de la traición. Yo intenté que te aceptara, tenías mucho parecido a los Black y podrías haber pasado perfectamente por hija de los dos, pero él no quiso; me dijo que si le dejaba para cuidaros o alguien veía a Severus contigo saliendo del paritorio nos metería a tu padre y a mi en Azkaban y vosotros acabaríais en un orfanato o algo peor. Si conocieras a mi marido sabrías que hubiera cumplido sus amenazas. — Lilly, enfadada, zafó sus manos del agarre de su padre y se levantó de la silla airada.

—Los Potter dieron su vida por Harry, se enfrentaron a Voldemort, ¿pero vosotros…os deshicisteis de mi porque tu marido os amenazó? — negó con la cabeza—No era Lucius quien tenía que rechazar que yo pasara como una Black, eras tú — miró a su padre—¿Si Lucius hubiera aceptado ponerme su apellido te hubieras deshecho de mi así de fácil?— Severus jamás había pensado en eso, y ese momento dubitativo le ganó la peor mirada que había recibido nunca, peor que la de Lilly Evans cuando la llamó sangre sucia

—Lilly, por favor—Severus trató de explicar algo, pero Lilly levantó una mano negando con la cabeza.

— No quiero saber nada de vosotros, sabed que si ahora mismo no estoy en Grinmuld Place o en St. Ottery Cachpole es porque no os quedan polvos flú y estos brazaletes me impiden hacer magia y porque si saliera en escoba el auror que hace guardia en vuestra puerta me llevaría detenida.—tomó aire para respirar porque le costaba mucho hacerlo— Por lo que a mí respecta, mi madre está muerta, tuve una muy buena madre y no vas a ocupar su lugar Narcissa, así mueras en el intento y en cuanto a mi padre nunca he tenido uno, pero ojalá hubiera pasado como querías y te hubiese odiado por abandonarme porque sería más fácil. —secó sus lágrimas bruscamente— no me habléis, no os dirijáis a mí, no quiero saber nada de vosotros y si necesito algo se lo pediré a Draco que es el único que se ha portado como un hermano sin saber que lo era. —Un portazo que cerró el salón terminó toda conversación, Narcissa se quedó llorando arrodillada en el suelo, abrazada por un Severus que quería hacer lo mismo pero que se contuvo para dar fuerzas a su amiga. Lilly fue a su habitación y pasó la noche llorando, sentía que se ahogaba, que algo la iba a consumir, que nunca más podría sonreír, era como si un dementor se hubiera metido bajo su piel y la estuviera desposeyendo de todo lo que para ella algún día, significó la felicidad.