Bueno, no he recibido muchos mensajes ni reviews por el último capítulo, espero de verdad que os gustase, doy por hecho que habréis esperado a la segunda parte del último capítulo para decirme algo. A pesar de todo, he visto como mi historia empieza a ser añadida a muchos favoritos asi que estoy contenta. Os adelanto que en los tres/cuatro próximos capítulos se avecinan cosas muy fuertes. Me gustaría que me contestaseis a una pregunta, preveo que el fic va a ser algo más largo de lo que era en principio entonces ¿Preferís todos los capítulos en esta historia o que haga una segunda parte con los que resten? Espero vuestras respuestas. Besos.

Capítulo 30: Navidad, agridulce navidad: Parte II

Ron y Ginny habían pasado un viaje magnífico, Ginny había sido invitada a presenciar los entrenamientos y partidos amistosos que las Holyhead Arpies daban allí esa temporada. La capitana se había fijado en ella por las noticias de la prensa, una de las heroínas del mundo mágico viendo a su equipo supuso tanto honor para ella que quisieron que se uniese a un entrenamiento como jugadora, y contra todo pronóstico, quedaron gratamente impresionadas, pues no era habitual que una chica del público o una personalidad importante tuviera unas capacidades de quidditch tan superiores.

Ron, por su parte, había dominado cinco dragones ayudado por Charlie, se sorprendió de haber sido capaz de calmar a esas bestias peligrosas y a penas salir rasguñado, descubrió que en realidad los dragones eran criaturas muy sensibles, si les tratabas con amor eran tan adorables como un perrito, un perrito que podía asarte a la parrilla en tres segundos si le cabreabas, pero, al fin y al cabo, un ser adorable si era bien cuidado. Su hermano le presentó a dos especímenes, uno era "Norberta" la dragona que Hagrid había cuidado durante su tiempo de bebé, después adoptada por la compañía de Charlie; era una dragona muy segura de sí misma, constantemente preparada para la acción, obediente y noble, no por ello, menos fiera cuando debía serlo. La otra dragona, "Trevi" era apenas un cachorro, un cachorro de siete metros que había sido criada por un circo, sus criadores allí fueron cariñosos, aunque la explotaban para las actuaciones y cuando sufrieron un incendio, el dueño la vendió a unos traficantes. Esos monstruos trataron mal a quien consideraban un monstruo, marcaron su piel, limaron sus dientes e hicieron sangrar sus oídos con el sonido de los cencerros.

Cuando Charlie la recibió tuvo mucho miedo, pensaba que un dragón tan torturado daría muchos problemas; sin embargo, junto con Norberta, cuidó de ella y se sorprendieron al ver que, a pesar de expulsar fuego muy precipitadamente, era extremadamente sensible, casi parecía humana, a veces lloraba, y solo ver esos cencerros la hacían asustarse mucho pero, contra todo pronóstico había salvado a tres cuidadores de la muerte, arriesgando su propia integridad cuando llegó de Hungría un fiero colacuerno que intentó aplastar a unos compañeros de Charlie.

Esa historia ayudó a Ron a comprender mejor el trabajo de su hermano y la psicología de los impulsos. Cuando estaba a lomos de Trevi no podía evitar pensar en esa chica de ojos negros que había robado su corazón, a solas con la naturaleza tenía mucho tiempo para pensar. Constantemente las reacciones de Trevi podían llevarle a la muerte, pero cuando él tomaba el control y calmaba sus miedos, el vuelo era apaciguado y tranquilo, más estable incluso que montar en escoba. Una vez, Ron se había levantado mareado, llovía y cuando Trevi se agitó por culpa de la niebla Ron tuvo miedo y olvidó todas las normas, gritó, se enredó con las riendas, se escurrió, Trevi soltó fuego sobre un poblado y acabaron chocándose en una cueva. Charlie le hizo entender más tarde, que cuando una criatura a la que se le supone mucho poder como un dragón, es tratada con desconfianza, miedo e inseguridad acaba por traducir todo eso en destrucción.

Lilly Snape le robaba el sueño, pensó en su voz, pensó en lo intensa que era para todo y eso le encantaba. Ambos tenían personalidades explosivas pero muy diferentes, Ron, era más parecido a un león, valiente, siempre en guardia, siempre alerta, rugiendo ante las amenazas, su instinto de protección en ocasiones era excesivo, pero ello aseguraba su supervivencia y su lugar. Lilly era parecida a un dragón; la mayoría de su fiereza era el disfraz con el que vestía su sensibilidad, y no era consciente de todo el poder que tenía.

—Aún no me puedo creer que estés con una Slytherin hermanito, precisamente tú— dijo Charlie en tono divertido mientras comía un muslo de pollo frente a la hoguera que había montado en el salón de su cabaña.

—Bueno, para ser exactos, ya no lo estoy, me dejó después de lo que le hice al idiota de Malfoy.

—Es una chica con principios, eso debería de hacer que te guste más, si fuese el perfil típico de esa casa, tu castigo hubiera sido hacerte presenciar que se acostaba con él, las serpientes, en su mayoría son frías y vengativas, pero hay algunas que solo quieren que respetes su lugar y ojo no lo hagas.

—¿Te refieres a las serpientes de verdad o a su casa?

—A las dos— mordió un poco de carne del muslo que comía— pero por todo lo que me has contado, esa Lilly es especial pero, asumiendo que es como Malfoy, o como el resto de la casa en general, solo le quitas de su lugar, se supone que si te has enamorado de ella, es porque has visto algo, si das por hecho que haría lo mismo que tus prejuicios sobre su casa te dictan, significará que te podrías haber enamorado de cualquier otra chica que pasase por delante en un día receptivo.

—¿Insinúas que cree que para mi solo es "una más"?

—Vamos a recapitular Ron— Charlie bebió un poco de vino de su vaso de peltre y se lo cedió a Ron— tu exnovia número uno, casi consigue que la expulsen y la manden a un reformatorio juvenil, le ha pegado por acercarse a ti y la humilla cada vez que tiene oportunidad, y tu exnovia número dos está contigo a todas horas, es tu mejor amiga y encima es perfecta.

—Hermione no es….bueno a veces resulta….todo el mundo tiene fallos aunque no se me ocurre ninguno.

—Empezamos por ahí, se unas cuantas cosas de mujeres, si en Rumanía le dices a tu novia que tu ex es perfecta te amputan los miembros.

—En Rumanía y en todas partes— dijo Ginny apareciendo con un plato para unirse a la cena— Si Harry me dijera que Cho es perfecta acabaría deseando que Voldemort le hubiera matado antes que enfrentarse a las consecuencias.

—Nunca le he dicho que pensase que Hermione es perfecta, nunca ha mostrado celos de ella ni me ha dicho nada. — se defendió Ron ofendido.

—Oh por favor qué ciego estás. — dijo ella con molestia

—¿Tú sabes algo verdad? Y no me lo cuentas— Reclamó Ron

—No— dijo Ginny hastiada

—Vamos Ginn, explícaselo. — Pidió Charlie con ternura

—¿Para qué? No me va a creer, siempre que intento decirle como es el mundo se cree más listo que yo y hace lo que quiere, y luego la fastidia como es obvio. — dijo molesta

—Esta vez se creerá lo que le digas ¿verdad Ron? — este, con reticencia, asintió.

—Bien, empiezo por el principio y voy a decirte cosas que he visto y que ella misma no dice. — suspiró profundamente— Ron, Lilly te entregó su primera vez, y tú fuiste tan idiota de decirle que Lavender había hecho lo mismo y que Hermione casi lo había hecho, que no sabías qué tenias pero que eras el imán de las primeras veces, ella te sonrió ¿recuerdas? Yo casi te mato.

—Eso fue una conversación privada en tu cuarto del hospital, creía que estabas dormida. Pero aparte de eso, vamos, fue una broma, ella lo sabía— le restó importancia

—Sí, estoy segura de que se partió de la risa cuando fue comparada con la puta de Lavender, puesta a la misma altura que ella por acostarse contigo demasiado pronto. El mensaje para ella fue "Hermione decidió esperar y conocerme mejor, es una mujer respetable, tú eres como la tonta del bote de Lavender que se ha abierto de piernas". La hiciste sentir una zorra.

—Eso no es cierto, me lo habría dicho, que tú seas retorcida no quiere decir que ella no sepa distinguir el humor— Ginny miró a Charlie con una ceja levantada, reprochándole que efectivamente había hablado para nada.

—Ron, Ginny está en lo cierto, esa chica ha de amarte de verdad, te puedo asegurar que ninguna podría tomarse eso a broma, lo raro es que no te diese una bofetada por insensible—apoyó Charlie

—Nah, venga ya….

—¿Cómo crees que Hermione hubiese reaccionado si le dijeras eso? —Preguntó Ginny

—Se habría puesto a llorar y se hubiera indignado— dijo Ron

—¿Por qué? — preguntó Ginny invitándole a adivinar la respuesta como a un niño pequeño

—Porque es muy insegura y se hubiera creído que echaba de menos algo de mi ex que….— Ron cayó en la cuenta y enmudeció unos segundos—mierda, soy idiota.

—Ahora empezamos a hablar el mismo idioma— Concluyó Ginny sonriendo.

—Bueno ¿y qué más te ha dicho?

—No es lo que me ha dicho, es lo que sé, es lo que me pregunta, constantemente tiene dudas sobre si algo te gustará, quiere hacer las cosas bien, y luchar contra su padre es muy duro para ella.— explicó la pelirroja.

—Lo sé, pero eso no es por mí, casi siempre viene llorando porque han discutido por alguna estupidez que se le ocurre a él.

—Ron, a veces, sin querer acabas dándole la razón a su padre; ella vino a sentarse en nuestra mesa casi desde el principio y cuando su padre vino a separaros, chantajeando a toda nuestra casa y la echaron de allí, en lugar de marcharte con ella a la mesa de Slytherin o iros con Luna a la de Ravenclaw te quedaste en la nuestra, sentado con Hermione, es lógico que se sentase con el único que está con otra Gryffindor y puede entender lo difícil que es vencer ese tipo de obstáculos, Malfoy.

—Ay Ron, me pones realmente difícil apoyarte en estos momentos— dijo Charlie lamentando que ni Bill ni Percy ni Fred ni George, que estaban con él siempre, no hubieran ejercido más de hermanos mayores y tuviera que enseñarle sobre mujeres su hermana menor. —Pero antes de que me pierda ¿Cómo dejan entrar al padre de una alumna en Hogwarts para separarla de su novio y puede chantajear a Gryffindor?

—Snape es su padre— dijeron Ginny y Ron a la vez.

—Vete ya de esta casa, vete ya y pasa por una joyería, cómprale un anillo y cásate con esa chica, si es capaz de desafiar a su padre y su padre es Snape por ti, es amor verdadero.

—Yo también la amo, pero Ginny omite algo, una cosa es que se siente con Malfoy y otra que esté desnuda con él en el baño de prefectos. Por muchas razones que Malfoy tuviera para hacer lo que hizo, ¿qué es lo que se le pasó por la cabeza para meterse con él en el agua? —

Ginny respiró profundamente, era cierto, Malfoy podía querer averiguar por qué Lilly tenía esas cicatrices, pero difícilmente se justificaba que ella se metiera con él; no obstante, Ginny había sentido la tortura a la que sometían a Lilly desde que conocieron a Johan. Cuando estuvo en coma pudo ver, que Johan la torturaba todas las noches, intentaba que hiciera magia sin varita y si no lo conseguía la castigaba; después, cuando Lilly le contó todo lo que pasó al despertar todo coincidía; cuando estuvo recuperada lo veía en sueños, debía ser que la marca que Johan les hizo, de alguna manera las conectaba. Comprendía que meterse en una bañera con Malfoy parecía una invitación al sexo, ella misma, si le hubiese pillado de novia de Dean o de Michael, se hubiera metido y seguramente, tenido relaciones con Malfoy pero sabía que a Lilly, Malfoy no le gustaba, no obstante, apenas dormía, lloraba mucho, los estudios la superaban, y los interrogatorios terminaron por elevar su ansiedad

—Ron…no puedo decirte por qué…pero Lilly, no estaba en la mejor de las situaciones para tomar una decisión. — excusó Ginny

—¿Tú sabes algo que yo no se no? ¿Algo grave? ¿Es por lo que Malfoy hizo lo que hizo?

—Sí, lo sé

—Entonces dímelo, si puedo resolverlo todo volverá a la normalidad y mi novia no hará ese tipo de cosas.

—No he dicho que solucionar eso le haga monja, he dicho que quizá tomaba las decisiones porque lo que le pasaba le impedía pensar con mucho juicio.

—¿Y qué es?

—No puedo decirlo, es mi amiga y es un secreto

—¡Charlie dile que me lo diga!¡Me está saboteando la relación! — reclamó Ron acusadoramente.

—Ron, son amigas, y el problema de tu relación no se va a solucionar porque Ginny te desvele sus secretos — espetó Charlie con firmeza

—¡Eres un idiota Ron! ¡Solo intento ayudarte, la relación te la cargaste tú solito acusando de un delito grave a Malfoy por celos, pudo haber tenido muchos problemas por tu culpa! ¡Además son hermanos y Snape jamás permitiría que pasara nada entre ellos!

—¡¿Qué has dicho?!— Ginny se tapó la boca —Mierda, mierda tengo que volver ¡¿Cómo no me lo habías dicho?! No hubiera tenido celos de saber que eran hermanos ¡¿Y como es posible que lo sean?! ¿Malfoy es hijo de Snape?

—No…es…es algo complicado, Malfoy es hijo de Malfoy y Snape es el padre de Lilly, pero Narcissa Malfoy es la madre de ambos, es una cosa extraña, pero…no puedes decir nada Ron, Lilly ni siquiera lo sabe y Draco tampoco. — El cerebro de Ron cortocircuitó — Harry escuchó a Snape explicárselo a Madame Pompfrey.

—¿Harry lo sabia y no se le ocurrió decírmelo? — preguntó enfadado

—Vale, tranquilizaros los dos— interrumpió Charlie — En primer lugar, wow, Hogwarts no era tan interesante cuando yo estudiaba, en segundo lugar, si Malfoy y esa chica son hermanos pero no lo saben es irrelevante, siguen pudiendo hacer de todo, y en tercer lugar, Ron, lo importante es lo siguiente ¿Tú amas a esa chica?

—Sí, pero nos hemos dado un tiempo por mis celos y porque ella tiene miedo de arrasarlo todo por una pelea entre Malfoy y yo, o por una pelea de ella con su padre o con Lavender, dice que necesita aprender a controlar sus emociones.

—¿Tú crees que Trevi podría dejar de tirar fuego cuando se siente amenazada?

—Charlie, en serio, lo de relacionar los dragones con todo, empieza a ser preocupante — dijo Ginny.

—Me refiero hermanita, a que, Trevi no podrá dejar nunca de tirar fuego, es su naturaleza, es una dragona, no va a cambiar quien es y me parece que esa chica es un poco similar, tiene unos poderes que asustan, vale, tendrá que vivir con ellos, pero no es algo que pueda hacer sola, lo que hacemos los domadores de dragones es enseñarles cuando lo que ven no es una amenaza de verdad, neutralizamos sus miedos, les ayudamos a distinguir cuando han de luchar y cuando tienen solo que volar.

—¡Jajajaja!— rio Ginny— muy bueno, Ron domando a Lilly Snape, buena suerte con eso, como no sea en la cama no sé en qué vas a poder tú controlarla.

—No se trata de domar Ginny, se trata de confianza, es muy sencillo, si por lo que me ha contado Ron, su vida es tan inestable, debe haber algo que sea seguro y constante en lo que se pueda apoyar; si Malfoy es lo único que ella ve estable, lo único que ve que no cambia o que no perderá por mucho que haga se apegará a Malfoy, aunque no tenga ningún sentimiento romántico, estar con él le hará sentir segura y la sensación de seguridad para un ser tan pasional, es algo que vale oro.

—Tiene sentido— dijo Ron con tristeza— siempre que le ha pasado algo, o que ha tenido miedo de algo, me contaba que "Draco le había dado un consejo" o que "menos mal que Malfoy estaba por ahí".

—Ron pero es normal, Malfoy está en su casa y son amigos, pasan más tiempo juntos inevitablemente, como Harry, Hermione y tú— se compadeció Ginny

—Ya pero, yo soy quien debería de conseguir que se sienta segura, daba por hecho que como es Slytherin querría resolver las cosas a su forma.

—Lección número uno, las casas son una mentira, sí, nos dividen por carácter, si siempre estás con personas iguales que tú, la vida no tendría sentido. Cuando estaba en Hogwarts había una chica a la que siempre miraba, Elisabeth Renaldi, me gustaba, pero nunca me acerqué a ella porque era de Slytherin y tenía entendido que hacen sufrir en las relaciones debido a su orgullo. Dos años después de Hogwarts, por casualidades varias cené con ella y empezamos a hablar, era la persona más dulce que había conocido y me confesó que estaba colada por mi en el colegio, pero como era Gryffindor, no se atrevió porque tenía entendido que los Gryffindor eramos unos mujeriegos.

—Y nunca te hemos conocido novia— dijo Ginny con rentintín.

—A eso voy, eso es una tontería, tu actúa igual que lo harías si ella fuera de Gryffindor, porque si la quieres, has de actuar como te guíe el corazón, no los prejuicios. — Ron asintió— Necesitas hablar más con ella, decirle cuanto la quieres, hacerle ver que pase lo que pase estarás ahí para ella. Eso hará que pueda controlar sus poderes, el amor, es de las emociones más fuertes.

—Charlie, el romántico domador de dragones— enunció Ginny— qué cosas más bonitas dices, de verdad no sé cómo no tienes una legión de mujeres tras de ti.

—¿Quién dice que no la tenga? —rio Charlie— pero estoy casado con mi trabajo Ginny, la mujer que me ame deberá amar los dragones y a las criaturas mágicas como yo, porque si no, seré incapaz de hacerla feliz y encontrar eso es muy difícil.

—¿Crees que estoy a tiempo de conseguir eso que dices? Que vuelva conmigo y hacerla sentir segura a mi lado — Le preguntó Ron a Charlie.

—Harry me ha dicho que está muy triste por no poder ir contigo al baile, y antes de que me lo preguntes, sí, ha dicho exactamente que está triste por no poder ir contigo. Te quiere Ron, y eso, como persona observadora imparcial, como tu hermana y como su mejor amiga, te lo puedo asegurar al 100%— ayudó Ginny, observando que la disposición de su hermano había cambiado, Ron sonreía con esperanza, pero pronto su sonrisa se convirtió en tristeza—¿Qué ocurre?

—¿Has dicho que Lilly no sabía que es hermana de Malfoy?¿Que Snape no se lo ha contado?— Ginny asintió—Lilly me dijo una vez que sentía que su padre la había abandonado porque no era lo suficientemente buena, si descubre que su madre verdadera la rechazó también, se hundirá— Ginny se sintió fatal, eso era cierto.

—Entonces ya sabes lo que debes hacer Ron, debes de estar para ella.—Concluyó Charlie.

..

..

Las semanas pasaron, los Weasley volvieron de Rumanía. Por navidad, en su casa, recibieron a Teddy y a Remus y a Harry y a Sirius, ahora eran una familia como ambos siempre habían querido. Sin embargo, ni a Arthur ni a Hermione (que sabían lo planeado) les sorprendió que Harry diera la noticia de que tenía que irse urgentemente a París con Ginny.

El día de navidad transcurrió con normalidad, Hermione y Ron hablaron de la carta que Lavender le había escrito a Ron. Hermione tenía miedo de sacar el tema porque ignoraba lo que había escrito, pero Ron la tranquilizó, diciéndole que ni siquiera llegó a abrirla y que la mandó al fuego de una chimenea (cosa que Hermione agradeció, porque no recordaba cuantas cosas le habría dicho a esa pirada). Esa conversación, dio lugar a lo ocurrido la noche del baile, Hermione le comentó lo sucedido, que Malfoy desapareció, que lo estuvo buscando por todas partes, que Snape se enfadó con Lilly por llevar un vestido escotado, que Sirius reverenció a Mcgonagall para ponerle la banda, que Sirius estaba saliendo con Celeste Within y que la nueva profesora estaba liada con Snape. Por último confesó que acabó en la sala común bebiendo muchísimo y haciendo tonterías.

—Siempre me pierdo lo mejor, pero lo de la novia de Snape, habré de verlo para creerlo.

—Pues créelo, tienen una química innegable, Snape no nos ha quitado puntos en dos semanas, y es la mujer más guapa que he visto en la vida.

— ¿Y qué problema mental tiene para que le guste Snape?

—Lo mismo dice Sirius—Siguieron hablando y Hermione le dio más detalles de su aventura con el tequila

—Jajajaja, hubiera dado mi vida por verte borracha, maldita sea. — dijo Ron desternillándose cuando Hermione le contó, roja como el pelo de él, lo que le había dicho a Dean

—Cállate Ronald, hoy ha sido muy incómodo, no he podido mirarle a la cara.

—¿Seguías queriendo averiguar cómo era en la cama mirándole los pantalones? — Hermione le lanzó un cojín a Ron mientras este se ahogaba de tanto reir—Pídele una foto por navidad.

—¡Eres el peor amigo del mundo! — dijo conjurando cojines que le golpeasen en ráfaga. Al terminar, ambos se miraron y se rieron.

—¿Y Lilly…—Hermione lo miró atenta— estaba bien? Me dijo Ginny que Harry le había dicho que no se estaba tomando muy bien que yo no fuese al baile.

—Bueno no debería decirte esto pero, viendo que los dos sois unos tontos orgullosos incapaces de comunicaros lo diré—hizo una pausa— Lilly lloró por ti esa noche, te echaba de menos ¿contento?

—No, no quiero que llore

—No fue un llanto trágico ni nada, estaba bebiendo un poco, y comenzamos a hablar de los hombres porque Draco había desaparecido y Lilly…comenzó a lamentarse de vuestra ruptura, dijo que no tenía que haberte dejado, que te amaba, que te echaba de menos y que la culpa era suya, que era normal que te provocase celos.

—¿Y qué le dijiste?

—Que el motivo por el que rompió contigo era justo porque lo que hiciste no fue normal ni ético y fuiste un inmaduro.

—Recuérdame que si alguna vez intentan encarcelarme no te llame para declarar a mi favor, creo que hasta Severus Snape me hubiera ayudado más—dijo Ron con molestia

—Vamos, te arrepentiste al segundo porque viste que lo que hiciste era una barbaridad, se que te afecta que sean tan amigos pero lo que hiciste estuvo lo suficientemente mal como para romper contigo, pero…no durará mucho.

—¿A qué te refieres?

—A que siguió repitiendo que te ama, así que la alenté a seguir su corazón, espero que no me equivocase— dijo con reproche

—No te preocupes, estas semanas fuera me han venido muy bien para entender ciertas cosas, seré lo que ella merece y esta vez saldrá bien—Hermione sonrió complacida y abrazó a Ron— Oye…y lo de Malfoy…¿al final lo encontraste?

—No, no sé donde estuvo toda la noche, imagino que estuvo en Slytherin, es el único sitio donde yo no puedo entrar—dijo triste, advirtió en Ron una mueca de preocupación. —¿Qué ocurre Ronald?—preguntó con tono duro

— ¿No te has planteado que estuviera acostándose con Greengrass y que por eso no le viste?

—No, en primer lugar, porque me encontré a Greengrass yendo a Slytherin después de buscarlo mucho rato y en segundo lugar, porque Draco no me haría eso. — aseguró con un tono muy tembloroso.

— ¿Me quieres convencer a mi o a ti? — preguntó Ron, Hermione lo miró enfadada. — Pudo quedar y acostarse con ella en Slytherin.

—¡He dicho que no Ronald! —espetó nerviosa, luego respiró— Draco ha cambiado, no es el idiota que era antes.

—Si tú lo dices…—Ron encogió los hombros nada convencido, pero se había prometido, no competir con Malfoy ni perjudicarse aunque el otro le provocase; era el novio de su mejor amiga y el hermano de la mujer que amaba, al igual que le pasaba con Snape, Ron sabía que tendría que aprender a soportarlo de una manera u otra sin que Lilly sufriera por ello.

—¿Y no se te ha ocurrido preguntarle en el tren?

—No, me sentía muy avergonzada porque…dije algo que no debía a alguien que no debía, un secreto que atañe a Draco, que me dijo el profesor Snape en confidencia y como bebí tanto…solté la lengua — bufó volviendo a sentir culpabilidad— así que me pasé el viaje intentando averiguar quien lo sabia y todo lo que había corrido para medir las consecuencias.

—¿Snape te dijo un secreto a ti? ¿Por qué?¿Qué te dijo? — Hermione sopesó su respuesta, no quería preocuparle, pero siempre se lo habían contado todo y si él quería a Lilly debía saber ciertas cosas.

—Lilly y Draco son hermanos Ron, Snape y la sra. Malfoy tuvieron un affair y…se produjo lo que los científicos llaman un "embarazo multiple heteroparental" solo hay 10 en el mundo y uno de ellos en el mundo mágico, el de Lilly y Draco. Se que es duro de aceptar, pero… ahora que las cosas se están poniendo feas, cree que si alguien fuese a atacar a Draco lo haría a través de mí, y si atacase a Lilly, lo harían a través de ti.

—Lo de que eran hermanos…ya lo sabía, a Ginny se le escapó hace una semana, pero… ¿Por qué dices que las cosas se están poniendo feas?

—Lilly está en peligro Ron, un peligro muy grande, tanto que Snape se halla superado, y le ha pedido a Sirius, a Lupin , a Draco, a Harry y a mi que la protejamos y le mantengamos al tanto de lo que hace.

—Pero… ¿no lo haréis verdad? Quiero decir, protegerla obviamente, pero, ¿informar de sus movimientos? Es como fingir ser sus amigos para espiarla.

—Creemos que alguien puede estar usando la maldición imperio con ella—Hermione le contó lo de la pesadilla de Lilly, le contó lo de la caja de rosas que había recibido en su cuarto, le contó que Sirius, Lupin y Snape tenían evidencias de que Bellatrix estaba viva, le contó sobre la tortura y que parecía no recordarla; en ese momento Ron recordó que Ginny le dijo que sabía lo que le ocurría a Lilly pero que era un secreto que no le podía decir.

—Hermione ¿Snape le pidió a Ginny que la protegiera también? — preguntó

—Que yo sepa, no, Snape en persona nos lo pidió a Draco y a mi, Sirius se lo dijo a Harry de su parte, pero según tengo entendido Harry no le ha dicho nada tampoco ¿Por qué lo preguntas?

—Ginny me dijo que cuando Malfoy y Lilly se metieron en el baño de prefectos…

—¡Oh Ron por favor otra vez no!— dijo Hermione levantándose indignada

—Escúchame, Ginny me dijo que Lilly no estaba en su mejor momento para decidir juiciosamente.

—Ron eso es una frase hecha, significa que no le pareció acertado lo que hizo

—¡No era una frase hecha Hermione!— espetó Ron, molesto porque su amiga le considerase tan necio como para no conocer una frase hecha— intenté sonsacarle información a Ginny y me dijo que tenían un secreto que no me podía contar, algo grave que impedía que Lilly tomase una decisión válida, algo como queriendo decir que lo estaba pasando tan mal que su juicio estaba nublado.

—¿Por qué Ginny iba a esconder algo que nos podría decir como ayudarla? Son muy amigas.

—Tengo una teoría—Ron hizo una pausa— ¿y si…alguien les hizo algo a las dos? Todo fue muy extraño antes de que Lilly y yo rompiéramos, yo sigo sin creerme que mi hermana intentase suicidarse, o que fuese un desafortunado accidente ahí hubo algo raro, Lilly no me dijo como encontró a mi hermana, eludía el tema cuando podía y Ginny hizo todo lo posible por permanecer en el hospital el mayor tiempo que pudo y cuando les preguntabas algo todo eran respuestas muy genéricas, no comprometedoras.

—Draco también dijo que era muy raro lo de Ginny, según él, si alguien intenta suicidarse no actuaría como lo hizo Ginn e incidió en que Lilly lo sabría, así que intentó sacarle información.

—¿Y? ¿qué averiguó?

—Nada, porque los pillaste en el baño de prefectos y no pudo saber nada

—Maldita sea, ¿voy a tener que pedir siempre perdón por ese dia? Pudo intentarlo de nuevo.

—No, no pudo, Lilly se cerró en banda. Pero lo que dices tiene mucho sentido, el día en el que Ginny acabó en San Mungo, fue el mismo en el que Harry y Lilly discutieron en pociones y los castigaron, ¿recuerdas lo que dijo Harry?

—Que parecía tener doble personalidad, que Ginny interrumpió el castigo y se pusieron muy misteriosas. Harry también dijo que Lilly se desmayó por algo que le comentó Ginny…¿qué le pudo haber dicho?

—Ni idea, pero lo que dices tiene demasiado sentido como para no estar relacionado, voy a escribirles a Snape y a Draco una lechuza. — En ese momento, Sirius entró en el cuarto en el que estaban para informar a los chicos de que la cena estaba lista y ellos provecharon para contarle lo que habían teorizado antes de bajar.

—Eso…encaja, que ambas estuvieran metidas en lo que piensa Snape, explicaría lo que Harry me dijo y significaría que no es coincidencia— Hermione y Ron quedaron sorprendidos y molestos ¿Harry les ocultaba algo?, Sirius captó esa sensación— Fue algo que comentó por encima, Snape, encontró una carta dirigida a Lilly tras su tortura, en ella, firmaba un tal Johan.

—¡Ginny no dejaba de decir ese nombre cuando dormía en el hospital !— dijo Hermione

—Informaré a Snape de todo esto, pero ahora bajemos a cenar antes de que Molly monte en cólera por hacer esperar a todos. — dijo Sirius.

Cuando hubieron bajado cenaron agradablemente, siempre era igual en casa de los Weasley, decoración preciosa, amabilidad desmedida, platos deliciosos, aunque este año, había una silla vacía al lado de George que nadie se atrevió a llenar. Todos hicieron su mejor esfuerzo por hacer una cena agradable, Teddy fue el protagonista, con sus pompas de saliva de colorines. Era muy parecido a Tonks, el alma de la fiesta, era un niño muy risueño y todos le adoraban. Hermione miró a Ron con ternura, tenía muy buena mano con los bebés y resultaba enternecedor como conseguía hacer reír tanto a Teddy y George tenía una capacidad innata para dormirlo, y Percy hablaba de que cuando se casase con Penélope querían hijos en seguida. Cuando sirvieron el postre, el patronus de un ciervo y de un caballo entraron por la ventana. Todos temían eso, normalmente de esa forma se comunicaban problemas, pero esta vez, no fue así, la voz de Ginny y de Harry resonó en la madriguera anunciando su compromiso.

La señora Weasley comenzó a gritar y a saltar ilusionada se puso a llorar, abrazó a su marido, quien la levantó de una vuelta sobre sí mismos, él lo sabía pero aun así lloraba también, y lloró de alegría tanto, que no pudo atinar para cortar el postre, acabando el mismo en el jardín, su pequeña Ginny, iba a acompañarla al altar. Percy y George le dieron la enhorabuena al unísono. Bill y Fleur ofrecieron su ayuda y experiencia en organización de una boda. Sirius le dijo a su ahijado "¡Bien hecho muchacho!" a voz en grito, y se abrazó con Lupin llorando como Molly de la emoción, hasta en esto, Harry era parecido a James, él se había llevado a Lilly a Italia en las vacaciones de verano de sexto curso y había hincado la rodilla y ofrecido el anillo en Venecia; al empezar séptimo todo Hogwarts chorreaba amor y envidia por su compromiso. Ron no se lo creía, sería padrino de boda, su hermana y su mejor amigo ¡iba a ser familia de Harry y eso era genial! Hermione iba a ser dama de honor, iba a ver a su mejor amigo casarse con Ginny, quien había soñado con ser novia de Harry desde antes de conocerle y ahora iba a ser su esposa, nada podía ser más perfecto.

Tras el anuncio, dispusieron todo para celebrar la noticia al día siguiente y comenzaron a darse los regalos de navidad. Por supuesto no podía dejar de haber un suéter para cada uno con la inicial de su nombre, con la diferencia de que, ese año, George le pidió a su madre que le hiciera solo uno con la F y la G. Teddy tuvo un pijama entero de color turquesa con la T en medio de su cuerpecito, Sirius recibió un sueter morado con la S, Lupin uno amarillo con la R y por primera vez, Fleur recibió el suyo de color rosa y una F estilizada, algo que la hizo abrazar a su suegra, sintiéndose por fin muy aceptada. Tanto la novia de Percy, como la que la señora Weasley seguía creyendo la novia de Ron, recibieron por lechuza su sueter correspondiente.

Por el orden en el que se sentaron fueron abriendo y enseñando sus regalos, por lo que Hermione fue la última en hacerlo; todo el mundo se sorprendió mucho cuando un regalo con el escudo de los Malfoy se abrió ante Hermione viéndose obligada a confesar su relación. Fleur le dijo, para romper la tensión, que si había cambiado y era feliz era lo importante; el resto no dijo nada, solo se limitó a creer que estaba loca. El regalo de Malfoy eran ocho libros forrados en piel de dragón y unos pendientes de diamantes, algo ostentoso para ella porque no solía usar joyas de ese tipo para nada, pero dijo que ya tenía con qué combinar el vestido que llevase a la boda de Ginny.

Por último, abrió un presente del que no se había percatado, venía envuelto en un papel de sortilegios Weasley y una etiqueta muy graciosa con una G.

—Oh George, no tenías por qué regalarme nada— dijo Hermione sorprendida— Es un broche muy bonito, pero me da miedo ponérmelo ¿Qué hace? no quiero que al suéter de Molly le pase nada—explicó riendo. George entrecerró los ojos y alargó el brazo para examinarlo. Era un broche de piedras preciosas, pero no parecía nada de broma.

—Lo…siento Hermione pero…esto no es de Sortilegios Weasley, el papel de regalo y la etiqueta sí lo son pero…el broche no, aunque me parece que se pone en el pelo—George encogió los hombros y lanzó el broche a la mesa para que Hermione lo volviera a alcanzar; de repente una luz salió del broche y como si de un proyector de cine muggle se tratase, unas imágenes empezaron a mostrarse. La primera imagen, era la cara de Draco, Hermione sonrió, él estaba serio, con unos ojos gélidos, una expresión que Hermione veía mucho al principio de su convivencia; de pronto la escena se alejó y se vio como Draco estaba en el umbral de la puerta de la habitación de Hermione, ataviado con la túnica de gala del baile y una mujer apareció junto a su cama, de espaldas al espectador, se quitó el vestido quedando en medias y corsé, y besó a Draco, él se quitó la túnica y la camisa.

—Hermione, creo que a Malfoy se le ha colado un….regalo privado vuestro entre los demás— dijo Ron con incomodidad, Draco volteó a la chica sobre la cama y todos vieron la cara de Astoria Greengrass

—No soy yo, Ron— dijo ella temblando, intentó destruir el broche con la varita pero no sirvió de nada, era imperturbable, Hermione, avergonzadisima de lo que se estaba viendo, tomó el broche en sus manos y decidió subir las escaleras, hecha un mar de lágrimas.

—Y luego quieren que no le odie— Dijo Ron enfadado, corriendo detrás de Hermione. Ella cerró su puerta y no le dejó entrar, la oía llorar desde dentro, Ron no iba a rendirse, bajó al salón a por su varita y cuando volvió y pudo repeler los hechizos bloqueadores de la puerta, vio a Hermione rota de dolor , abrazando sus rodillas en el suelo, mirando hacia las escenas proyectadas en el techo, Malfoy estaba envistiendo a Greengrass sobre la cama de ella , observó como Draco apretaba la estructura del dosel de la cama, ella sabia que ese gesto significaba que había tenido un orgasmo.— Hermione….— dijo Ron delicadamente; el broche de pronto dejó de proyectar imágenes y se elevó en el aire, comenzando a hablar

—"Te dije que te haría un regalo de navidad Granger, espero que lo hayas disfrutado tanto como yo. Con mis mejores deseos, Astoria Greengrass"— Ron metió el broche en un baúl y lo apretujó entre multitud de mantas. Después de eso, corrió a abrazar a su amiga.

—Tenías razón debí haberte hecho caso, no tenía que haberme fiado de él, soy idiota y todo el mundo ha visto como me engañaba—Hermione enterró sus ojos en el pecho de Ron y se quedó llorando.

—Tranquila, no podías saber que esto pasaría— dijo él lamentando haber acertado, Hermione acabó rendida llorando y Ron la metió en la cama cuando el desahogo se convirtió en cansancio. Arropó a Hermione y bajó a tomar el aire.

Tras un rato en el jardín oyó a Malfoy aparecerse, estaba con semblante enfadado y caminaba con paso muy firme, tenía que ser una broma.

—Oh, Weasley, perfecto, dime, ¿Dónde está Hermione? Tengo que hablar con ella. — Como respuesta, Malfoy recibió un puñetazo en la cara que lo tiró al suelo.

—Hijo de puta, ¿te crees que Hermione es la zorra de Parkinson? ¿Que a ella la puedes engañar todo lo que quieras y no pasará nada? ¿que va a aceptar que no la respetes como se merece? Vuelve por donde has venido, no quiero que te vea. —Draco le dio a Ron un puñetazo de vuelta.

—Sabía que seguías enamorado de ella, haz lo que quieras Weasley, no eres rival para mi

—No estoy enamorado de ella, lo estoy de Lilly, pero tú te mereces lo más bajo de la sociedad, eres un ex mortífago, eres asqueroso y rastrero, no sabes lo que me arrepiento de haberte salvado la vida el año pasado, eres basura Malfoy y solo te mereces basura a tu lado—Ron le empujó, Draco le devolvió el empujón y desde ahí, las cosas se pusieron feas, Draco tenía mucha rabia corriendo en sus venas, se sentía engañado por su madre, se sentía burlado por Snape, se sentía culpable porque a Lilly la hubieran abandonado, se sentía asqueado de si mismo desde hacia días desde que lo de Astoria ocurrió, quería llorar, gritar y reventar cosas y estaba tan, pero tan al límite que Ron lo estaba pagando con sus costillas. Un haz de luz azul aventó a Draco al otro lado del jardín, Hermione ayudaba a Ron a levantarse y miraba impasible a Draco.

—Hermione….—Draco, respirando con dificultad se acercó a ella, tomó sus manos y volvió a hablar—estoy harto, ya está, le he dicho a mi madre lo nuestro, ya es oficial, y le he dicho que no pienso acatar sus órdenes, me da igual lo que les pase, no pienso casarme con esa puta de Astoria, nada nos impedirá estar juntos— Sin que Hermione dijera una palabra, Ron se acercó para arrancarle la cabellera pero se quedó helado cuando Draco se arrodilló y sacó un anillo de la túnica.— Hermione Granger, tú eres la mujer de mi vida y esta noche lo he tenido más claro que nunca, quiero que estemos juntos para siempre, ¿quieres casarte conmigo?

Hermione tomó el anillo entre sus dedos en lugar de ponérselo. Un anillo de diamantes, no iban a juego con sus pendientes, lo que significaba que nada era planeado, había sido todo muy corrido, seguramente Astoria le hubiera dicho lo que le envió y él quiso arreglarlo con el gesto más romántico que se le ocurría. Seguro que toda su relación era una mentira, seguro que ahora que era una heroína su sangre no importaba tanto y sus padres aceptarían su noviazgo por interés. No podía concebir lo estúpida que había sido, como no se había dado cuenta desde el principio, ella solo servía para limpiar el apellido Malfoy; pues esta vez, no sería a su costa. Hermione tomó su varita, lanzo el anillo hacia arriba y lo hizo explotar.

—¡Eres un jodido desgraciado!, ¡olvídate de mí Malfoy, no quiero saber nada de ti nunca más! Te ha salido bien el teatro, me lo había creído, pero ya se acabó, se te ha caído la máscara, ya he visto de lo que eres capaz.

—¡¿Qué?! ¿Pero de qué estás hablando? — dijo Draco completamente fuera de lugar, no entendía nada.

—¿Qué de qué hablo? ¡Accio!— el broche de Astoria vino a las manos de Hermione y se lo lanzó al suelo a Draco que todavía estaba arrodillado. Las imágenes volvieron a proyectarse desde el principio, Draco sintió como su mundo se caía, Astoria había mandado un objeto oscuro a Hermione, un broche de momentos inolvidables, hacían que una persona grabara en su mente aquello que más le dolía nada más verlo y la muy hija de puta de su prometida se había asegurado de que ella viera cada acción que hizo.

—Hermione….yo….te juro que no es lo que parece, te lo puedo explicar.

—¡Adelante! ¡explícame como no es lo que parece cuando le practicas sexo oral hasta que tuvo un orgasmo! — dijo Hermione explotando de rabia, Ron, por la espalda hizo un hechizo para silenciar la madriguera, no quería que todo el mundo oyera la desgracia que ya habían visto horas antes. —¡Dime, ¿qué pasó eh? ¿Qué te lo pidió por favor?

—¡No, no por favor Hermione es complicado, no es lo que tú piensas, créeme!

—¡¿Qué te crea?! ¡¿Qué vas a hacer?! ¡¿excusar que te la follaste porque te practicó una maldición imperio?! — Las imágenes siguieron reproduciéndose, Draco no podía mirar, solo miraba al suelo, avergonzado, humillado y derrotado por los hechos, Astoria había capturado los momentos más degradantes de su vida y Hermione los había visto como una muestra de infidelidad; deseaba decirle lo que pasó pero no pensó que lo creería—Oh mira, en ese momento exacto es cuando te estás corriendo, sí, se te ve muy obligado. — adujo Hermione con sarcasmo

—Lo estaba, ella me…—Draco bufó, en sus ojos había lágrimas, se cubrió la cara y se arrodilló quedando sentado sobre sus talones— Hermione yo no quería hacerte eso, te lo juro.

—Hermione, venga, no te tortures— dijo Ron, extrañado de la reacción de Malfoy y no queriendo que su amiga lo pasase peor.

—¿Torturarme yo? ¿Por este mortífago asqueroso? No, para nada, ya sufrí buscándole esa noche, como no se me ocurriría que sería capaz de follarse a otra en mi propio cuarto— dijo con sarcasmo, negó con la cabeza, arrancó el colgante de la rosa que Draco le dio esa noche y se quitó los pendientes que le había regalado para navidad— Dale estas baratijas a tu prometida, a mí no me vas a comprar, tú y yo hemos acabado para siempre, cásate con ella, sois tal para cual.

—¡No quiero casarme con ella, quiero casarme contigo! — gritó Draco con desespero, tomó la mano de Hermione antes de que se fuera, ella cayó a su altura, él seguía de rodillas. —Por favor…Hermione no me dejes, te amo, no puedo vivir sin ti — dijo acercando la mano de ella a su corazón.

—Entonces ya sabes que hacer, coge tu varita, rájate la marca tenebrosa como hiciste el año pasado y esta vez asegúrate de que nadie te encuentre, si no puedes vivir sin mí, entonces muérete, porque a mí no me tendrás. — Hermione se zafó de su agarre, se levantó del suelo y se metió en la Madriguera con Ron. Ron, miró a Draco muy contrariado, se había quedado llorando, ¿sería la reacción de alguien inocente o de alguien que sabe que la ha fastidiado mucho? — Cerró la puerta tras de sí y Hermione se quedó llorando apoyada en la pared, lamentando lo que acababa de decir, había sacado un veneno impropio de ella, pero estaba tan, tan enfadada que solo había encontrado esas palabras y ahora solo podía llorar sintiendo como su corazón se resquebrajaba milímetro a milímetro. Ron miró por la ventana, Malfoy se había quedado quieto en el suelo y al cabo de un rato desapareció.

..

..

Lilly lloraba muchísimo, sentía como la sangre que corría por sus venas eran cuchillas clavándose en su piel; no podía creer la mentira que era su vida, no podía creerse que su propia madre la hubiera despreciado. Siempre había tenido la horrible sensación de que no era lo suficientemente buena, en cualquier ámbito, porque de serlo, su padre la hubiera querido.

En una ocasión, cuando Aaron cortó su relación con ella en Durmstrang, Lilly le dijo a Andrómeda esa frase mientras lloraba, que estaba rota, que algo había mal en ella, su madre le dijo que no había nada malo en ella, que las personas eran diferentes y ese chico no podía apreciar lo especial que era, Lilly le reprochó que de ser tan especial tendría un padre y si su propio padre no la quiso en su vida, cómo iba a hacerlo su novio. Andrómeda le dio una bofetada, le dijo que los motivos de su padre nunca fueron la falta de amor o el no considerarla suficiente, pero ella no se lo creía, aunque al menos, le quedaba el consuelo de que su madre la amaba con locura.

Pero ahora todo había cambiado, la realidad le había golpeado tan fuerte que sentía ganas de morir, si ahora viniera Bellatrix a matarla no tendría fuerzas para oponer resistencia. Sentía que se hundía en la cama, que cada vez sus penas la atrapaban más entre sus garras; sus ojos, apretados como nunca, estaban tan empapados en lágrimas que no la dejaban ver y ser cerrados por completo. Se odiaba a sí misma, odiaba nunca haber sido suficiente, odiaba tener que aceptar que la persona que la había amado tanto no era la mujer que le había dado la vida, puesto que esta debía de haberla amado como amó a su otro hijo. Odiaba saber que su padre había decidido si ser su padre en función de la disposición de Lucius Malfoy; odiaba a Lucius Malfoy pero lo peor era, que no era el malo de esta historia, los malos eran Severus y Narcissa.

Lilly y James Potter habían amado tanto a su hijo que se sacrificaron, Alice y Frank Longbottom también; Severus había amado tanto a Lilly Evans que sacrificó su vida por la de Harry, Narcissa había amado tanto a Draco que arriesgó su vida mintiendo al señor tenebroso, pero ¿qué pasaba con ella? ¿qué había hecho para que sus padres no la quisieran cerca? ¿Tan peligrosa era? ¿tanto molestaba? ¿Tan grave era su existencia que la única persona que le había demostrado su amor era la única que no tenía por qué hacerlo? Recordó la lucha que había tendido con Bellatrix al principio de curso "ojalá la hubiese matado, así todo sería más fácil para todos" recordó el sueño que tuvo de su vida perfecta, era tan patético solo aspirar a un desayuno de cumpleaños en familia, tan patético solo querer unos padres implicados en su vida, era tan patético desear que la abrazaran…era patético, ella era patética.

A su hermano gemelo le habían encargado protegerla, protegerla porque ella no se valía por si misma al parecer, antes de todo lo ocurrido en el curso no le pasaba nada, pero su padre encargó su protección. De su padre no era ni la sombra, no podía ni soñar ser más lista, más sagaz o más hábil que él, ni siquiera podía soñar con alcanzarle y él lo sabía, lo había sabido siempre de alguna forma y Narcissa, tenía en tan alta estima su matrimonio que no fue capaz de romperlo por ella, por alguien tan insignificante, quizá había acertado.

De pronto comenzó a sentir mucho dolor en el lugar en el que Bellatrix le trazó a cuchillo la marca tenebrosa; algo extraño había pasado, sus brazos ya no estaban llenos de quemaduras, estaban lisos, sin ningún rasguño. En otra ocasión, se hubiera alegrado pero ahora podría ver con perfecta claridad a su cuerpo gritándole "asesina" mediante esa marca tenebrosa hecha de su sangre. Lo bueno de las quemaduras es que ocultaban y deformaban esa herida, pero ahora, su brazo estaba liso y firme, no sabía por qué, y la marca se veía bien brillante y roja como la sangre. Lilly, agotada se puso su pijama y una bata encima, necesitaba estar cómoda, quería dormir y no despertar, pero no conseguía relajarse.

Bajó a prepararse un té que la recompusiera, y cuando por fin lo hizo después de echar a los elfos para poder estar sola, algo perturbó su calma. Un portazo en la gran mansión la sacó de sus pensamientos. Dos cabelleras rubias aparecían por la cocina.

El señor Malfoy cargaba a un semi inconsciente y mojado Draco, no por la lluvia, pues el señor Malfoy estaba seco. Lucius, llevaba con una expresión de gran enfado, su túnica estaba manchada de vómito, al igual que la túnica y los zapatos de Draco.

—Draco — dijo Lilly con preocupación, abandonando su té.

—¿Vas a venir a ayudarme o vas a quedarte ahí parada, estúpida? — dijo Lucius mirándola con desprecio, Lilly no sabía por qué, pero el tono del sr. Malfoy invitaba a partes iguales a obedecer y a mandarlo a la mierda, pero por razones que desconocía, obedeció. Sentó a Draco en una silla, su padre le desabotonó la túnica, y le quitó la camisa, manchada de alcohol. —Quítale los zapatos, idiota ¿no ves que está empapado? ¿acaso quieres que coja una pulmonía? — Lilly iba a contestar, pero por Draco no lo hizo, se arrodilló y le quitó los zapatos con cuidado de no mancharse. Lilly vio a Draco con el torso descubierto, recordó que cuando vio a Draco así en el baño de prefectos, le excitó bastante entonces, pero ahora ese sentimiento, le avergonzaba sabiendo que había compartido útero con él.

—¡Willow!— Lucius llamó a su nuevo elfo doméstico y el pequeñín apareció— Lava esto— le tiró su túnica y la de Draco además de la camisa de este— limpia los zapatos de Draco, limpia el estropicio que ha hecho en el jardín y prepárale un baño.—el elfo obedeció, Lilly estaba segura de que a ese elfo lo había tratado mejor que a ella. Lucius tomó una poción del armario; sin permiso, tomó la tetera donde Lilly había preparado su té, sirvió una taza y echó siete gotas de poción purgante. — Haz que se la beba niña.

—¿Por qué? ¿Qué es eso? — Lucius se acercó amenazante, ese hombre tenía un efecto apabullante.

—Mira a mi hijo…anda, míralo — Lilly miró a su hermano—¿Qué crees que le pasa?

—Que está borracho— dijo cayendo en la cuenta de la pregunta tonta que había hecho

—¿Y qué piensas que le doy? ¿Fertilizante para caballos? — Lilly intentó darle a Draco de beber té pero él se apartaba.

—Nnnno quiero…déjame— dijo Draco apestando a whisky de fuego, Lucius puso los ojos en blanco, achacando la imposibilidad de medicar a su hijo a la inutilidad de la chica; le quitó la taza y lo intentó él— aparta eso…sabe mal — dijo Draco bamboleándose.

—Haberlo pensado antes de beberte media cantina— Lucius cogió a su hijo del pelo de la nuca, le abrió la boca y le hizo tragar, Draco eructó, Lilly jamás había creído que vería eso. Lucius echó un poco de poción reconstituyente en una taza y se lo brindó a Draco para que fuera bebiendo, él lo hizo, la reconstituyente estaba buena y calentita. Lucius y Lilly se quedaron en silencio; la chica notó como los ojos grises de Lucius la taladraban.

—Ya está Draco, en seguida te sentirás mejor— dijo ella queriendo terminar con esa sensación de ser observada, no tenía nada que decirle a ese hombre.

—Así que tú eres la bastarda de mi mujer—Lilly lo miró con odio—Oh sí, así mira tu padre cuando algo no le gusta.

—Déjeme en paz. — dijo ella cogiendo su taza de té y mirando hacia otro lado.

—Veo que ya os lo han dicho…—dijo con desilusión

—¿No veía eso cuando Draco se bebía una destilería entera? — dijo ella con sarcasmo.

—La verdad es que no, me ha contado no se qué estupideces de Astoria y su desgraciada vida amorosa. Una pena, me hubiera encantado verte despertar a tu padre enterándote de la noticia por mí, habría disfrutado mucho.

—Usted fue el culpable de que yo no pudiera tener una familia, creo que ya disfrutó bastante de su crueldad cuando yo nací.

—¿Qué yo soy el culpable de tu familia perfecta frustrada? — Lucius rio con una sonrisa venenosa— No, eso es culpa de tu querido padre, nadie le pidió que te abandonara, solo que te alejaran de mí, pudo decir que eras hija de una muggle muerta en el parto o marcharse contigo, muchos mortifagos desempeñaban su papel en el extranjero, pero al parecer…eras demasiada responsabilidad y no te quería. — Lilly estaba demasiado débil emocionalmente como para discutir eso, porque por desgracia, lo veía exactamente igual de como lo estaba escupiendo Malfoy.

—Forzó a su mujer a que me abandonara— dijo Lilly repitiendo las palabras de Narcissa.

—No, yo solo le dije que me divorciaría de ella si osaba criarte al lado de mi hijo, y que les delataría al ministerio, habrás de admitir que tomaron el camino fácil, culparme a mí, en lugar de asumir las consecuencias o…luchar por ti.

—¿Usted no estaba visitando a su madre? Creía que no iba a tener que verle.

—Y lo estoy, pero el tabernero me llamó para decirme que mi hijo estaba tratando de ahogarse en una fuente de lo borracho que estaba y tuve que acudir a sacarlo. Un padre siempre ha de estar cuando su hijo lo necesita ¿no crees? — dijo Lucius, haciendo entristecer más a Lilly, todo lo que no pudo hacer sufrir a Snape debido a lo que había hecho por Draco, lo estaba consiguiendo con Lilly, merecía una lección—¿Te han contado como te concibieron?

—No creo que ningún hijo desee conocer esa información, estoy segura de que Draco ignora como le concibieron usted y la señora Malfoy.

—Oh vaya, ¿no la llamas mamá? Eso le habrá disgustado—Lucius se sirvió una taza del té de Lilly mientras sonreía— Era un día soleado, tu padre llegó a mi casa buscando consuelo de amigo…la sangre sucia que le gustaba, Lilly Evans se acababa de casar con James Potter y él estaba tan destrozado que no se acordaba de que yo me había ido de misión esa misma mañana. No obstante, le dio igual que no estuviera, ya que se consoló muy bien follándose a mi mujer ¿te lo puedes creer? Yo era su único amigo ¿y como pagó mi apoyo? Tirándose a la mujer de su amigo, todo un caballero, claro que sí.

Provienes de eso, de que tu padre quisiera follarse a Evans y casarse con ella y al no poder lo hizo con Narcissa, no me extrañaría que le hubiera puesto una peluca pelirroja pero resulta perturbador que te pusiera el nombre de la chica que quería beneficiarse.

—Cállese — dijo Lilly, ese dato era lo que le faltaba para terminar de sentirse asquerosa, indeseada y sobrante. Unas lágrimas salían por sus mejillas, Lucius se acercó a ella, tomó su mentón un segundo y negó con la cabeza mientras chasqueaba la lengua.

—Estás hecha una pena, no pienses que es personal, yo te quise, ¿sabes? cuando me dijeron que iba a tener gemelos me emocioné tanto….te iba a llamar Scarlett, te hice una habitación preciosa, organicé todo minuciosamente, creo que hasta supe el vestido que te compraría para tu boda, te hubiera dado una vida a la altura pero mi mujer…tuvo que sentirse culpable y confesar que no sabía si yo era el padre o lo era Severus, me confesó todo, el inútil de tu padre ni siquiera sabía que la había dejado embarazada y se asustó al verla. —rio amargamente— él tenía "derecho a saberlo" ¿y todo para qué? Al final tu padre ni siquiera te quiso, te mandó con Andrómeda y yo no pude llevar a Draco a Durmstrang. Entiendo que puedas odiar a tu madre, de haber sido menos egoísta primando el dejar de sentirse culpable ahora te regalaría, no sé, una casa en la ribera francesa por ser buena chica y no emborracharte como tu hermano.

—Yo no tengo la culpa de no ser Scarlett señor Malfoy — dijo Lilly con la voz temblorosa— créame, para mi hubiera sido muchísimo más fácil tener la vida tan bonita que me pinta, usted pudo hacerse cargo de mí y no quiso por orgullo, no lo pague conmigo. Soy Slytherin, tengo buenas notas, soy una bruja portentosa, Igor Karkarov, estaba orgullosísimo de mí, he sido campeona nacional de duelo y casi profesional en quidditch y además— Lilly se dirigió a su hermano, lo recompuso en la silla y evitó que se golpeara la cabeza con la mesa — adoro a Draco con toda mi alma. Podría haber disfrutado de eso en su familia, pero no quiso ¿y todo para qué? Para que su mujer llore por irresponsable y su hijo se emborrache al sentir que todo es una mentira, saben de mi existencia, perturbo su perfecta familia y usted solo se lleva el desdén y el hecho de tener que tragarse mi presencia y la de mi padre para el resto de su vida—Lucius la miró con desprecio, en sus adentros prefería una hija como Lilly, adoraba a Draco pero odiaba la debilidad, le había dicho cosas suficientes para que subiera corriendo a su habitación a llorar, pero no lo hizo y eso le había gustado. No obstante, había algo que no consentía y es tener que tragarse a Severus cuando no le era útil.

—¿Te he dicho que, cuando Draco cumplió poco más de un año le dije a tu madre que te encontrara? — Las alarmas de Lilly saltaron de golpe, miró a Lucius queriendo saber más.

—Eso es mentira

—¿Ah sí? Vivías en la calle Goodwin número siete, en una casa de dos plantas, tu habitación estaba acristalada y la de tu madre tenía un pensadero ¿me estoy acercando?—Lilly no dijo nada, de momento acertaba— estuve a punto de morir en una misión y en el que creía mi lecho de muerte me arrepentí de haber hecho que te desterraran y fui con tu madre a recuperarte, hasta que te vi los ojos, eran los de Severus, y el odio me volvió, pero no quería hacer infeliz a tu madre así que no dije nada, pero cuando te cargó en brazos algo pasó… y sin mediar palabra te volvió a dejar con Andrómeda un viaje de 40 chimeneas para que fuese tocarte y alejarte, claramente no eras hija mía y tenías algo mal…no sé aun el qué.

—No tengo nada mal— dijo queriéndose convencer sin conseguirlo

—Estoy seguro de que te gustaría…marcharte ahora mismo de esta casa, desaparecer y no volver jamás, yo te ayudaré— Lucius convocó un pequeño artefacto, parecido a un botón y se lo dio a Lilly— Es un transpositor de materia, parecido a un traslador, te llevará a donde desees ir, pero cuidado solo tiene un uso por persona y no podrás volver; yo de ti…me iría a un sitio donde no fuesen jamás a buscarte, no sé, dicen que Afganistán es bonita en esta época del año; desapareces de nuestras vidas, desapareces de la vida de tu padre, y todos vivimos con facilidad, me consta que tu padre se está dejando una fortuna para…curar tu enfermedad de nacimiento…pónselo fácil, libérale.— Los ojos de Lilly se llenaron de lágrimas, quería irse pero no tenía a donde y lo que Lucius le estaba diciendo cosas que no soportaba.

—Déjeme en paz.

—Eres patética, mendigando un poco de amor de dos padres que ni te quisieron ni te quieren.

—Mi padre sí me quiere, cállese— se defendió queriendo creerlo más fervientemente que nunca.

—¿Estás segura? Dime ¿te ha dicho ya que no quería tener hijos? Porque a mi mujer, vino a decirle que habías hecho no se qué travesura en el baño de prefectos, que le era imposible controlarte y que nunca debía de haber tenido hijos—Lilly rompió a llorar, era imposible que Lucius supiese de lo del baño de prefectos y cuando Irina le pegó la bofetada y había bebido, le dijo que nunca quiso hijos.

—¡Cállese! — le pidió Lilly no queriendo oír más.

—Ten un poco de dignidad y márchate, eres solo la representación de un polvo de despecho.

—¡He dicho que se calle! — chilló iracunda, algo ocurrió, algo explotó entre Lucius y ella de una forma tan fuerte que Lucius chocó contra la chimenea con la cabeza, Lilly miró sus manos, los brazaletes seguían en las muñecas ¿lo había hecho ella? No se lo explicaba —Se… ¿señor Malfoy? — dijo acercándose temerosa, Lucius no emitía ningún sonido; cuando estuvo a su altura se dio cuenta de que la cabeza le sangraba—¡Señor Malfoy…despierte, despierte por favor! — suplicó muy atemorizada— Abra los ojos…por favor…— Lilly empezó a hiperventilar, intentó que Draco le ayudase, pero estaba tan, tan borracho que no respondía. Subió a por su escoba y su bolso, pero no encontraba la forma de trasladar a Lucius en ella, no podía usar la varita para levantarlo y ella no era tan fuerte. Se puso a pensar en una opción, no sabía si resultaría, pero era lo único que le quedaba, pues no quería tener que pedir ayuda a sus padres.

—¡Willow! — con un "plop" el elfo hizo su aparición.

—¡Amo! — gritó el elfo nervioso— ¡tengo que avisar a la señora!

—¡No no no! — dijo Lilly cruzándose en su camino—Llévanos al hospital, a…un hospital muggle— Si Lilly llevaba a Lucius a San Mungo, la prensa hablaría de ello y tendría que explicar muchas cosas.

—El amo es un mago, tengo que avisar a mi ama

—¡Espera! ¿Draco es tu amo también verdad? — el elfo asintió—Seguro que sabes que soy la hija de tu ama, lo has oído cuando traías el postre…eso significa que también respondes ante mi ¿verdad?, como hija de tu ama, soy igual que Draco para ti— El elfo se puso nervioso, no sabía que decir, pero su lógica le decía que, si el hijo de su ama era su amo, la hija también lo sería.

—Supongo que si señorita.

—Vale — Lilly respiró agitada— no quiero que tengas problemas, así que te doy la orden de que no le digas nada a…mi madre…— No se creía haber dicho esas dos palabras, pero necesitaba hacerlo; el elfo sufría, no sabía qué tenía que hacer, si un amo se hacía daño, tenía que avisar al otro amo, pero si ella era su ama y le daba una orden debía cumplirla. Lilly posó la cabeza en el pecho de Lucius, respiraba, pero tenía un pulso muy débil. — Y…te doy la orden de que nos lleves a un hospital muggle— El elfo chasqueó los dedos y en un parpadeo, Lilly ya se encontraba sujetando a Lucius en el suelo de las urgencias de un hospital.

—Señorita…señorita ¿qué le pasa? — dijo un enfermero acercándose a Lilly— ¿Está usted bien?

—Ssss si…es…él…se ha dado…un golpe en la cabeza y…— comenzó a explicar, empezó a llorar de los nervios.

— ¿Qué ha pasado? — Lilly tuvo que pensar rápidamente, no le había dado tiempo a pensar qué decir—¡Jack, Ariadne, necesito ayuda para levantar a este hombre! — dijo el enfermero, que ayudado por sus compañeros subió a Lucius a una camilla.

—Yo…yo…lo encontré así, no sé, no sé qué le ha pasado…solo…cúrenlo por favor— suplicó llorando, Lucius era despreciable, pero era el padre de Draco y el marido de Narcissa, esto le era muy familiar a lo que pasó con Theo, sus manos estaban manchadas de sangre, él sangraba por la cabeza, no quería que muriera, no podía haber matado de nuevo.

—¿Cómo se llama el paciente? — preguntó la doctora que llevaba corriendo

—Lucius Malfoy, por favor no dejen que muera, no puede morir por favor — Lilly estaba histérica, no podía dejar de llorar, no entendía como lo había hecho ¿para qué estaban los brazaletes?

—Tranquila cariño, ayudaremos a tu padre— dijo la doctora. Se llevaron a Lucius a quirófano y ella se quedó en la sala de espera de las urgencias, llorando y tirándose del pelo, manchando, sus mejillas, su frente y sus raíces del cabello con la sangre que se había extendido en sus manos. Pasado un rato, una enfermera se le acercó para consolarla y preguntarle cosas de Lucius, su edad, su grupo sanguíneo, un montón de cosas de las que no sabía nada, ni siquiera su fecha de nacimiento, la enfermera empezó a sospechar.

—¿Y…como dices que te llamas querida? — Lilly la miró con nerviosismo, no podía exponerse, así que dijo lo único que se le ocurría.

—Scarlett Malfoy, yo…perdone…estoy muy nerviosa, mi padre nos abandonó siendo yo muy pequeña, no sé casi nada de él —La enfermera se retiró, pero Lilly comenzó a pensar que si el que estuviera en quirófano fuese Severus Snape, sus respuestas serían las mismas, no sabía ni cuando era el cumpleaños de su padre, ni su grupo sanguíneo, ni si tenía alguna enfermedad familiar, operaciones anteriores, alergias, nada. Sabía casi lo mismo de él que de Lucius Malfoy y eso era muy, pero que muy triste.

Se sucedieron las horas y por fin, la cirujana salió a hablar con Lilly.

—¿Señorita Malfoy? —ella no contestó—¿señorita Malfoy?— seguía ensimismada, la cirujana miró la historia y se agachó para llamar la atención de la chica. — ¿Scarlett? — Lilly aterrizó y miró a la doctora.

—Doctora… ¿ha ido todo bien?

—Todo ha salido bien, no se preocupe, hemos tenido que operar a su padre, tenía una hemorragia intracraneal, pero ya nos hemos ocupado de eso, hemos cortado la hemorragia. Lo hemos dejado descansar y en breve, el efecto de la anestesia desaparecerá ¿Podría decirme qué ocurrió?

—Yo…estaba en mi habitación y de pronto oí un ruido muy fuerte, bajé a ver que era y lo encontré boca abajo sangrando en el suelo— explicó Lilly para que fuese creíble—¿se recuperará?

—Sí, no se preocupe, es posible que debido al golpe pueda sufrir síndrome postconmocional, son…problemas somáticos, cognoscitivos, incluso psicológicos, producto del traumatismo, nada de lo que preocuparse excesivamente.

—¿Puedo verle? — preguntó Lilly, quería comprobar por sí misma, que Lucius no había muerto, que no había vuelto a asesinar. La doctora le condujo hasta la habitación de Lucius, desde fuera oyó como gritaba al personal, como insultaba y pedía su varita.

—¡Señor Malfoy! — dijo la doctora entrando, él se giró creyendo que le habían reconocido— ¿Se puede saber qué hace con mi personal? ¡Acuéstese, acabamos de operarle!

—¡Cierra la boca muggle! ¡Explícame por qué tengo la mitad de mi cabeza sin pelo! ¿Qué me habéis hecho? ¿Por qué llevo esta cosa ridícula?¡Cualquiera puede ver mis intimidades! —dijo refiriéndose a la bata de hospital abierta por detrás ¿Dónde está mi varita?

—Relájese— dijo la doctora — A ver señor Malfoy, hemos tenido que operarle porque ha sufrido una hemorragia intracraneal, se dio un golpe en la cabeza muy fuerte, su hija lo trajo muy grave.

—¿Mi hija? Yo no tengo hijas— dijo con desprecio, la doctora hizo pasar a Lilly

—Su hija Scarlett le trajo con un traumatismo encefálico severo, si no llega a ser por ella, hubiese muerto— Lucius rio

—¿Mi hija Scarlett? —La miró con malicia— Jajaja claro, más le gustaría esta zorra asquerosa que yo fuera su padre ¡tú has intentado matarme, abominación de la naturaleza! ¡Hable con el ministerio, esa niña es una bruja poderosa y muy peligrosa! — Lilly comenzó a llorar, aún no se creía que estuviera vivo, pero tampoco que intentase delatarla y dijese que ni era su hija ni su salvadora. La doctora le dio unos golpecitos de consuelo en el hombro.

—Con que una bruja eeeeh— dijo la doctora encendiendo una linternita y enfocándola a los ojos de Lucius— siga la luz señor Malfoy

—Apague eso — ordenó Lucius, pero al final, cegado por la luz obedeció a la doctora.

—¿Cómo se llama?

—Lucius Abraxas Malfoy

—¿Cuándo nació?

—El 3 de octubre de 1954

—¿Dónde vive?

—En Wiltshire

—¿Grupo de sangre?

—Pfff, sangre limpia, por supuesto, muggle ignorante—le espetó con desdén, la doctora miró a Lilly extrañada.

—¿Qué día es hoy?

—25 de diciembre, apaga ya eso muggle estúpida, no me toques, me das asco— dijo con desprecio, la doctora lo ignoraba.

—¿Quién es el primer ministro?

—Kingsley Shakelbort, ese mestizo idiota. — La doctora miró a Lilly preocupada.

—¿Quién es la reina de Inglaterra?

—Una muggle con familia Squib, que rechazó casarse con mi antepasado Lucius primero, solo está donde está gracias a mi familia.

—Ajaaaa…claro…— la doctora miró los aparatos y unos papeles. —Y dice que su hija es una bruja ¿verdad?

—¡Esa no es mi hija! ¡Ese inmundo error de una noche es hija de mi mujer y un examigo mío, un espía traidor!

—Entonces…Scarlett es una bruja, bastarda con un padre…espía— La doctora miró a Lilly haciéndole entender que su padre estaba loco.

—¡No se llama así! ¡No la llame así, mi hija nunca nació!

—De acuerdo señor Malfoy — La doctora se dirigió hacia la pequeña Snape con una cara un poco desencajada, no entendía lo que estaba pasando. Por una parte, Lucius parecía normal cuando hablaba de su fecha de nacimiento, su vivienda o de su nombre, pero resultaba delirante cuando hablaba de cosas tan sencillas con el nombre de la reina o del primer ministro. Lo más alarmante de todo, era la seguridad con la que decía cosas tan raras, llevó a la chica tras la puerta de cristal que separaba la habitación del pasillo. — Señorita Malfoy…me temo que tendremos que trasladar a su padre a psiquiatría unos días, es posible que el golpe le haya afectado a la percepción de la realidad, no tiene signos físicos de que exista ninguna alteración, las constantes están bien, sus respuestas reflectoras y motrices son perfectas y su habla, aunque extraña no está afectada; por lo tanto, ha de ser psicológico. ¿Alguna vez le ha hablado de esta manera? —Lilly miró a Lucius, que en ese momento trataba con desprecio a un auxiliar que quería mullirle la almohada; se enfadó ¿ese hombre alguna vez era capaz de ser amable?, ya había pasado el susto, no estaba muerto, tenía media cabeza afeitada por una operación, pero no estaba muerto, y eso le tranquilizaba como nada. No obstante, todo lo que le había dicho, todo lo que le había querido herir no era perdonable, no al menos tan fácilmente.

—No, jamás me había tratado así— mintió— ¿Cuándo podrá salir?

—Cuando diga cosas coherentes— Lilly asintió y reprimió una risita maligna.

—¿Puedo darle un abrazo antes de que se lo lleven? Quizá él no sepa quién soy o me confunda con alguien…o me llame…bruja, pero yo sé lo que ese hombre es en mi vida. — dijo con una fingida cara de pena. La doctora accedió de inmediato, al fin y al cabo, era una chiquilla sufriendo por su padre.

—Yo de ti sería más amable "papá"— dijo cuando hubo cerrado la puerta

—Maldita zorra asquerosa, verás cuando te denuncie al ministerio, vas a pasar el resto del curso en un reformatorio y cuando salgas no tendrás más remedio que vender tu cuerpo en las calles a tipos asquerosos a los que nadie quiere ni tocar, como el despreciable de tu padre. — Lilly avanzó con paso firme y se sentó con Lucius en la cama.

—Escucha Lucius— solo unas horas habían bastado para perderle el respeto a ese hombre y pasar a tutearle— oficialmente, yo no te he hecho nada, mis brazaletes siguen puestos y en teoría no puedo hacer magia con ellos, tengo un auror que me vigila en la puerta de tu casa, Draco no ha sufrido ningún daño y estaba muy cerca de nosotros, y tú eres un exmortífago que me odia por representar la vez que no fue capaz de satisfacer a su mujer; si vas al ministerio y cuentas algo, yo soy una pobre niña que solo quiere ser amada por su familia y tú, el mortífago que quiere venganza. Tengo tu varita, te doy una oportunidad, para que te disculpes conmigo, con el auxiliar y las enfermeras a las que has maltratado y para que hagas el juramento inquebrantable de que no me denunciarás al ministerio y nos largaremos juntos de aquí como si nada hubiese pasado. — Lucius rio sarcásticamente.

—Vete al infierno zorra, nadie que no sea mi mujer ha obtenido una disculpa de mí, jamás y no vas a ser la excepción, mucho menos unos muggles asquerosos.

—Esos muggles te han salvado la vida—le reprochó indignada

—Por tu culpa — dijo clavando sus ojos en ella— No voy a jurar nada, en cuanto pueda, te denunciaré al ministerio y disfrutaré de verte con grilletes en el correccional de brujas rebeldes, dicen que ninguna sale con todos los miembros intactos, y la mitad acaban muertas, y así me gustaría verte, mutilada, y muerta. — Dijo con crueldad, Lilly se levantó.

—Muy bien, pues tú lo has querido— abrazó a Lucius y le habló al oído —Te van a llevar a la unidad psiquiátrica del hospital, buena suerte, convenciendo a los muggles de que no estás loco, hablando del ministro de magia y diciendo que soy una bruja con un padre espía, ya piensan que estás como una regadera. Espero que recuerdes Azkaban con cariño, porque aquí atan y medican a quien se porta mal. — Lucius henchido de rabia propinó tal golpe a Lilly que la dejó en el suelo, sangrando por la boca, la doctora a través del cristal lo vio y llamó a seguridad, los agentes entraron en la habitación y lo sujetaron para que la doctora le inyectara un sedante.

—Tranquilo papá, esta gente solo quiere ayudarte, relájate, piensa en mamá, piensa en nuestra familia, te queremos mucho— dijo Lilly simulando ser la hija amantísima.

—¡Te voy a matar perra! ¡Te voy a dar un destino peor que la muerte! — los agentes ajustaron las correas en muñecas y tobillos hasta que las manos de Lucius quedaron rojas de la presión—¡Soltadme escoria! ¡Os vais a enterar cuando recupere mi varita, os voy a torturar, si el señor Tenebroso estuviera aquí os parecería una monja comparado conmigo! ¡soltadme! ¡Juro por mi familia que no pararé hasta que me supliquéis la muerte! — la doctora la miró con pena y se marchó, Lilly le dedicó una última mirada de satisfacción a Lucius cuando se lo llevaban en el ascensor y sus ojos se cruzaron. Salió del hospital con una sonrisa que solo brindaba el placer de la venganza, ya estaba amaneciendo; se escondió en un callejón y de su bolso sacó la escoba que minutos antes había querido usar para ir al hospital. Elevó el vuelo rápidamente para no ser vista; había sido una noche durísima, pero por lo menos, a una de las personas que le causaban sufrimiento en su vida, le había dado una lección.