Bueno chicas, lamento haber tardado tanto, ayer dia 5 de junio me casé y hoy os publico de nuevo, como en la luna de miel tendré tiempo de descanso, el próximo quizá lo tenga más prontito. Muchas gracias Leslie08, Nora Cg, y Ttaticarri , vuestros reviews me ayudaron muchísimo con el bajón que tenía, me encantan los comentarios en general pero cuando son largos disfruto muchísimo. Ahora, terminados los agradecimientos, paso a daros el capítulo que estabais esperando y que tiene un guiño a una película que me pareció muy interesante.
Capítulo 34: Bailando con lobos.
—Mira a quien tenemos aquí, la pequeña zorra mentirosa, ¿a qué debo el honor?
—Hola señor Malfoy— dijo cerrando la puerta de la habitación y sentándose delante de él en su cama, observando su semblante, la parte de la cabeza que tenía rapada la última vez, ahora tenía una escasa pelusa rubia— ¿Cómo se encuentra?
—Mucho mejor, ahora no solo tengo que imaginar como matarte sin magia, puedo hacerlo.
—Vengo en son de paz señor Malfoy— Lucius rió
—¿En son de paz? No, si quisieras la paz conmigo, tendrías que sufrir mucho.
—Si eso es lo que quiere…pero creo que preferiría que le diera esto—Lilly sacó de su bolso la varita de Lucius— La dejé tras un ladrillo de la entrada del hospital, no soy tan tonta como para llevármela conmigo.
—Trae, ya la guardo yo…— dijo Lucius intentando cogerla, pero Lilly se apartó.
—¿Y que me torture cuando la tenga en sus manos? Creo que le di demasiado fuerte en la cabeza.
—¿Así que no vienes a liberarme? ¿Casi me matas y te presentas para regodearte?
—En realidad, he venido a que me ayude
—Ya le dije a tu madre que te había faltado oxígeno durante el parto, pero no tenía ni idea de que seguía sin llegarte al cerebro a día de hoy.
—Si me ayuda…es posible que muera o que me quede atrapada en un submundo para siempre, eso me alejaría de su familia ¿no es lo que quiere? —Ambos se miraron, había captado la atención de Lucius.
—Imaginemos que tu oferta me interesase, ¿Qué se supone que habría de hacer y de qué forma esconderías que te ayudo? Si te pasa algo por la locura que lleves planeada en tu cabeza y yo colaboro, mi mujer no me lo perdonaría.
—Necesito que me enseñe algunos hechizos, y como utilizar algunos objetos oscuros; nadie sabrá nada, si acudo a usted es porque de todas las personas que conozco es la única que no intentará protegerme porque mi vida le es completamente indiferente.
—No lo es, de hecho, te deseo una muerte entre terrible sufrimiento
—Justo lo que necesito entonces, no tendrá reparos en enseñarme cosas peligrosas.
—¿Y cómo vas a hacer un solo hechizo con eso que llevas? — Preguntó Lucius mirando los brazaletes con desprecio.
—Me colé en su despacho y he leído los libros de su biblioteca privada…con los tipos diferentes de magia sin varita…y…he conseguido algunos resultados.
—Aaaaah— Dijo Lucius entendiendo algo —Por eso estás tan consumida ¿verdad? —Lilly miró al suelo avergonzada— Ese tipo de magia te da un subidón sin igual, te hace creer que te llenas de energía, aunque realmente…te la está quitando y cuando te das cuenta de ello ya estás desmayada en el suelo, es como…esa droga de los muggles, la cocaína—Lucius recorrió su cuerpo con los ojos— Y pareces gravemente enganchada ¿por qué esa desesperación? Nadie se arriesga a practicar ese tipo de magia a menos que tenga un gran motivo.
—Han secuestrado a Harry y a Ginny y yo sé quién ha sido, pero no puedo encontrarle. —Lucius rio
—Mientes…no es por eso por lo que prácticas, si así fuera serías una estúpida Gryffindor…piensa mejor, que no te de vergüenza reconocer que eres más egoísta que un león.—Lilly enmudeció unos instantes.
—Mi padre…está ayudando en su búsqueda y tengo miedo de que le pase algo.
—O…dicho de otra manera…ha pasado toda tu vida pendiente de Potter y cuando por fin te reúnes con él, vuelve a hacerlo y no puedes soportar la idea porque te mueres de celos.
—Eso no es verdad, yo quiero a Harry, es mi amigo, y Ginny también, quiero que estén a salvo, pero no quiero que mi padre muera y para eso, he estado investigando la forma de...
—Entonces tu plan es encontrarlos a ellos antes de que lo haga él— Lilly asintió—porque si tú mueres…no importa, habrás hecho algo heroico, pero si él muere, te dan igual las vidas que salve, habrá muerto por otros que no son tú, y eso te carcome.
—Basta, no es cierto. — advirtió Lilly ofendida
—Te carcome porque estás sola, tu madre de mentira murió y te dejó sola. No te está ayudando mi hijo así que habrá hecho algo que te haya apartado de él, sola otra vez. Tu madre de verdad te parió y te dejó sola, tu padre te mandó lejos nada más nacer y te quedaste sola con un vacío que jamás podías llenar.—A Lilly se le aguaron los ojos—Cuando os reunisteis creías que todo cambiaría pero conociendo a Severus, eso no sería así, te ha decepcionado, no encuentras justificadas las razones de su abandono, no encuentras justificado que no sea como tú te imaginabas, pero de alguna manera mantienes la esperanza de que cuando os conozcáis más, ya no te sentirás así nunca, peeero…ese secuestro amenaza tus posibilidades y te quieres agarrar a un clavo ardiendo, aunque el clavo te mate.
—No…no es verdad—dijo ella limpiando algunas lágrimas
—Si no lo fuera, no vendrías suplicando ayuda a la persona que más te desprecia. Eres patética—Lilly se quedó en silencio sintiendo que no podía quitarle la razón—Sin embargo…te ayudaré—hizo una pausa el suficiente tiempo para disfrutar de su estúpida esperanza—pero no será gratis, tendrás que hacer algo por mi.
—¿Usted también va a querer que me desnude o algo peor? —Lucius entornó los ojos.
—¿Por qué iba a querer eso?
—Es lo que se suele querer de mi—Lucius enarcó las cejas, y le saltaron las alarmas, pero no le importó, ni era asunto suyo ni le afectaba en lo más mínimo lo que le ocurriese a esa chiquilla.
—Yo no me follo a chiquillas, aunque tu vida me trae sin cuidado, tengo un hijo y no querría que alguien abusase de él de la forma que planteas…y quiero lo suficiente a mi mujer como para provocarte un trauma similar, aunque es muy tentador torturarte con algo así, mi mujer y mi hijo son razones de peso suficientes como para no recurrir a esos métodos— se aclaró la garganta— Yo solo necesitaré tu firma.
—¿Mmm mi firma? No lo entiendo. — dijo parpadeando sin comprender
—Es muy sencillo, sabrás lo abultada que era la fortuna de las hermanas Black, la cámara de mi cuñada Bellatrix está embargada por el ministerio, la de mi mujer está intervenida, destinada a pagar al ministerio lo que nos exijan por sentencia, la mía está secuestrada; únicamente quedaría sin cercenar la cámara de una hermana Black.—sonrió con malicia.
—Pero mi madre solo poseía en su cámara lo que le correspondió hasta los 19, cuando le hicieron de lado, según me contó, "solo tendría lo que le correspondía mientras fue un orgullo para la familia Black"
—Eso no es exactamente así, en Gringotts hay otra cámara con el nombre de Andrómeda, cuya única heredera…eres tú; mi mujer partió en dos su propia herencia debido a que su hermana aceptó cuidarte…aunque nunca hizo uso de ella.
—Pero si está a nombre de mi madre no soy la única heredera, Tonks era su hija real, y yo la adoptiva por tanto… seríamos las dos y la mitad pertenecería a Teddy Lupin.—Lucius puso una mueca de disgusto.
—Tu hermanastra, o lo que fuera, renegó de ser una Black hace mucho tiempo, cuando su querido tio Sirius murió a manos de Bellatrix; las repulsas tienen consecuencias en los contratos y legados mágicos y esta es una, la herencia de las hermanas Black de la línea de Andrómeda se extiende a la siguiente generación Black que no haya renegado de serlo.
—Yo heredé 300.000 galeones y una casa en noruega ¿de cuánto es la otra cámara?
—Millones…muchos, millones. —Lilly abrió los ojos desmesuradamente
—¿Y por qué no le dice a su mujer que saque la mitad que estuvo poniendo?
—Veo, que no has entendido lo que te he dicho antes sobre que, las repulsas tienen consecuencias en los legados mágicos…al ingresar ese dinero para su hermana, se creó un vínculo mágico; tu hermanastra rechazó su apellido y su parte de la herencia fue a parar a ti…pero si tú renunciaras…solo existiría una persona que sería "la siguiente generación Black que no hubiera renegado de serlo"—Lilly unió los hilos.
—Draco…—concluyó ella, Lucius sonrió— quiere que yo sea la llave para recuperar su dinero.
—No solo el mío…—hizo una pausa— También…a cambio de mi ayuda…quiero…tu renuncia a esos 300.000, y a la casa.
—Pero perdería todo lo que tengo— dijo Lilly angustiada de pensar que todo lo que su madre había guardado para ella, acabaría en manos de ese malnacido. Lucius se levantó, se puso tras ella y le habló al oído.
—¿Qué es un poco de dinero, comparado con…salvar a tus amigos de una muerte segura? ¿Qué es un poco de dinero…comparado con que todos dejen de mirarte como un monstruito y empiecen a verte como una salvadora? ¿Qué es un poco de dinero, comparado con librar a Draco, a quien, según dijiste, "adorabas con el alma", de un matrimonio desgraciado?
—De eso lo podría liberar usted.
—No, no puedo, los Greengrass tienen nuestra casa en su poder, tengo muchos negocios que hacer para derrocarlos y que el matrimonio de Draco pueda anularse sin consecuencias ¿es que acaso quieres que tu hermano solo pueda librarse de la ruina si tiene un hijo con una mujer que odia y que evitará quedarse embarazada para tenerlo subyugado? ¿Es que no quieres a Draco? ¿Tan vacía estás? — Los ojos de Lilly se humedecieron, claro que le quería, pero sus palabras la habían devastado.
—Draco me ha dicho cosas horribles hoy, me ha hecho mucho daño…—dijo compungida.
—Seguro que sí, Draco puede ser muy venenoso a veces, pero es un chico frágil, aguanta más de lo que puede y eso a veces se traduce en duras palabras…que luego lo torturan…si te soy sincero, no creo que mi hijo sea capaz de soportar ese matrimonio, temo que llegue a intentar suicidarse de nuevo.
—Draco nunca ha…—Lilly miró a Lucius a los ojos y se horrorizó, no mentía, era cierto, y ella no lo sabía, Draco había llegado a sentirse tan mal que quiso acabar con su vida, e imaginarlo le partió el corazón—Oh dios mio…
—¿Ves Lillian? Y tú pensando en el dinero… ¿es acaso tan horrible sacrificarte por tu hermano? ¿por los que quieres? Piensa en todo lo que puedes perder por avaricia y egoísmo. Solo con mi ayuda podrás obtener las respuestas que buscas y salvarlos a todos, a Draco...a tus amigos, a tu padre…piénsalo un momento… es muy posible que muera si tú no haces algo, ¿Qué es un poco de dinero, comparado con la vida de tu padre? —susurró Lucius a su oído mientras apretaba el hombro de la chica, disfrutando del sufrimiento que le causaban esos pensamientos. Finalmente, Lilly asintió mientras lloraba silenciosamente.
—Está bien…lo haré, firmaré la renuncia a mi herencia. —Lucius anduvo hasta quedar delante de ella.
—Buena chica— Lucius, regodeándose en el cinismo más mezquino, besó su frente— Tu padre debería sentirse orgulloso de la hija que tiene.
—Mi padre no se sentiría orgulloso de mi, ni, aunque yo acabase con el hambre en el mundo. —contestó afligida, mirándose los pies, sin atreverse a romper la distancia que habia acortado Lucius.
—Oh, qué lástima— dijo Lucius fingiendo empatía—Verás cómo lo consigues.
—No lo creo, pero no importa, lo importante ahora es…encontrar a la persona que…
—Alto ahí, niña. — advirtió Lucius—no pretenderás que te de clases particulares en un hospital muggle, con una bata indigna y con el pelo de esta manera…si quieres mis conocimientos, habrás de sacarme de aquí primero, y…darme mi varita. — Lilly lo miró dubitativa. —No voy a torturarte…tengo comprobado que no me hace falta la magia para eso—La joven Snape sintió vergüenza de ser tan débil— pero a ti, si te hace falta la magia para encontrar a tus amigos, y sin salir de aquí…me temo que…
—Está bien, está bien—interrumpió Lilly con hastío. De su delicada y temblorosa mano, la varita pasó a la firme y posesiva de Lucius, quien acto seguido, arregló su cabello, volviéndolo a dejar parejo y brillante. Su atuendo cambió por un elegante pantalón, un chaleco y una camisa de seda y una túnica de mago de la mejor calidad, sus anillos familiares y su bastón con cabeza de serpiente. De nuevo, Lucius Malfoy recuperaba su porte.
—Ah y….necesitaré beber algo, los negocios han de hacerse bien hidratados, y pagas tú, por supuesto…ahora…sácanos de aquí, hasta yo sé que una desaparición en un hospital infestado de sucios muggles llamaría demasiado la atención del ministerio y ninguno deseamos eso.—Sin mediar palabra, Lilly sacó de su bolso la poción que había utilizado al entrar y sopló sus virutas sobre Lucius; hecho eso, como si fueran invisibles, atravesaron todo el lugar, nadie sería capaz de recordarles.
Una vez fuera, se dirigieron al callejón más recóndito y solitario que pudieron encontrar, Lilly vigiló que nadie pudiera verlos y Lucius sonreía bucólico.
—Ahora le toca a usted, háganos aparecer lejos de aquí—Lilly vio con impaciencia como Lucius rodaba y se retiraba los anillos de su mano derecha—¿No puede hacer eso luego? Pueden descubrirnos en cualquier momento.
—Oh solo me estoy acomodando, no te preocupes, se lo que tengo que hacer.
—Pues dese prisa. — respondió ella.
—Muy bien— Sin que Lilly lo esperase, una bofetada le cruzó la cara tan fuerte que hizo pitar sus oídos y perder el equilibrio sobre un charco. Acto seguido Lucius la enganchó del cuello de la camisa y juntó su cara con la de ella— No vuelvas a hacerte la listilla conmigo nunca más ¿te queda claro? — Lilly aún se recuperaba del dolor y no podía procesar toda la información desde su cerebro a sus labios, pero por suerte, Malfoy interpretó su silencio como sumisión. Aparecieron en el caldero chorreante, la gente los miraba extraño. Lucius Malfoy había dejado de ser bien recibido en la mayoría de los locales, pero debido a que la gente aún le tenía miedo, muchos no se atrevían a ser desagradables con su persona y se conformaban con condenarle con la mirada; a ella la miraban con desprecio, con desaprobación, con asco, aparte de estar sucia y empapada por culpa del charco en el que había caído, la aparición había desacomodado su ropa de una manera un poco indecente; lo más probable era que pensasen que era una prostituta barata, al menos, con un hombre que le doblaba la edad, con aspecto rico y ella con aspecto de necesitar limosna urgente, era lo que parecían.
—Una copa de bourbon para mi y botella de whisky de fuego para mi amiga, Tom.— ordenó Lucius.
—No, gracias, yo no quiero nada, y no soy su amiga—contradijo Lilly.
—Mi amiga es una chica vergonzosa Tom, muy discreta, haz como que no la he pedido para ella y trae lo que te he pedido. —Lucius taladró con la mirada al mesero y este fue al almacén a por la orden.
—Pero yo no quiero beber, no aguanto bien el alcohol y me sienta fatal— se quejó ella.
—Oh pero vas a hacerlo, tú has hecho que durante días esos muggles me toquen, me humillen, me hagan pruebas metiendo sondas por mis cavidades, me duerman con su química impura, me traten de tú y me aten a la cama, me den ordenes, me den comida repugnante y si osaba contradecirles me dejaban atado a la cama aunque me hiciera mis necesidades encima…y en todo ese tiempo no dejaba de pensar...cómo me vengaría de ti.
—Yo no sabía que le iban a hacer todo eso…
—Pobre niña, quiso jugar con el fuego de los mayores y ha acabado chamuscada, tú actúas según te dictan tus impulsos, las consecuencias de tus actos ni te las planteas, y eso te hace mucho más mezquina que lo que pueda ser yo, porque yo me enorgullezco del mal que hago y preveo lo que puede pasar, pero tú…tú vas de víctima, te crees una víctima y acabas haciendo que los demás paguen por ti; es hora de ser mayor y responsabilizarte.
—¿Acaso no le ha bastado con desposeerme de todos los bienes por los que mi madre luchó? ¿O con desencajarme la mandíbula de un golpe?
—Oh, estás entendiéndolo mal todo Snape, lo del dinero, es mi precio por instruirte en algo que nadie más se prestaría a enseñarte, la bofetada es por herirme y casi matarme, hubieras dejado viuda a una mujer y huerfano de padre a un niño. ¿Sabes lo que hubiera sido eso para ellos?— preguntó con malicia.
—Eso fue un accidente.
—Uno perfectamente evitable con un control que no has querido practicar hasta ahora. Lo de la botella, sí que es una venganza…quiero ver como lo pasas mal, como voy a debilitarte tanto que podría hacer lo que quisiera contigo sin que opusieras resistencia, quiero que vomites, que no puedas andar, que no sepas a dónde vas, y cuando estés al borde del coma etílico te llevaré a MI casa y te lanzaré a los brazos de tu padre, para que vea lo patética que eres.— Lilly esgrimió un gesto de dolor por esas palabras y Lucius se acercó a su oído para hablarle violentamente— Agradece que no estamos en 1920, si en esa época la bastarda de mi mujer fuera insumisa te desnudaría en una plaza pública y te azotaría hasta que sangraras y suplicaras clemencia; tras eso, cuando todo el mundo hubiera visto que aprendes la lección, te hubiera vendido a cualquier granjero o mercader de esclavos por un precio menor de lo que vendería a un cerdo, porque es…lo que valdrías…y para mi…lo que hoy en dia sigues valiendo, y si no fuera por lo que amo a tu madre, lo estarías pasando mucho peor, así que beberás hasta que tengas más alcohol que sangre en las venas muchacha desagradecida. ¿Te queda claro?— Tom llegó con la botella y la copa de Bourbon y le cedió la botella a la chica— Te he hecho una pregunta…
—Me queda claro…— Lucius sonrió y conjuró un pergamino y una pluma.
—Firma la renuncia a tu herencia, no me he olvidado de esto…no te daré ni una sola respuesta sin que tú cumplas primero. — Lilly tomó el papel y lo leyó, no podía creerse lo que iba a hacer, todo a lo que iba a renunciar, desde ese momento en adelante, su única "fortuna" sería lo que Severus tuviera en su cámara de Gringotts, que a juzgar por sus túnicas y la casa en la que vivían en la calle de la hilandera debía ser muy, pero que muy poco. Maldijo su suerte internamente, una o dos veces más, pero, finalmente, firmó.
—Brindemos pues, por nuestra asociación…ahora…si que es un placer hacer negocios contigo. —Lilly, con nauseas y a regañadientes bebió, impulsada por Lucius el primer vaso de un trago y este le dejó claro que debía beber tras cada respuesta que diera y, tras su primer lingotazo, Lucius permitió que empezase a contar la historia desde el inicio. Evidentemente, Lilly omitió lo de Theo, solo inventó que intentaron usar un hechizo prohibido contra Lavender Brown, uno que casi funciona, que Ginny la ayudó porque le debía una muy grande, pero que las cosas se torcieron cuando recibieron una carta amenazante citándolas a una reunión en Borguin&Burke.
—Y allí nos encontramos con usted—explicó—el hombre que nos recibió es el que le echó de la tienda.
—¿Ese petulante con cara de pervertido sexual es quien te está chantajeando? ¿Quien tiene a Potter?, vamos, no me hagas reír.
—Eso creo,ese hombre no es un brujo normal, al contrario que usted, él cree que el mestizaje es la clave para el poder, porque a lo largo de generaciones se van adquiriendo habilidades que otros magos no pueden soñar con poseer; y, por lo que sea, mi sangre es algo extraordinario que él necesita…le dije que no quería dársela y sin ni siquiera usar una varita, le ordenó a Ginny que dejara de respirar y a mi que le cortase el cuello a ella si osaba hacerlo, y cuando le estaba diciendo que no pensaba hacerlo, Ginny se estaba desangrando.
—¿Control mental sin varita…necesidad de la sangre de una niña….? Eso me suena a…una facción vampírica que existió en Estados Unidos hace muchísimo tiempo, pero se extinguieron hace un siglo, quizá quedase algún descendiente.
— Sé que su padre sí era vampiro, pero él, es capaz de hacer hechizos, tiene varita, pero no la usa. No tiene colmillos, nunca ha extraído la sangre directamente de mí, tenía una especie de escarabajo succionador con cristal en el centro que me hace desmayarme y cuando despierto ya no está. Una vez le pregunté por qué necesitaba tanta sangre y me dijo que su clan se alimentaba de lo que él conseguía.
—Eso se llama mentalidad de colmena, parte de la base de que todos piensan, viven y actúan a una, todo para todos. —hizo una pausa, tomó una servilleta y un lapicero—mientras dibujo más vale que no pares de beber—Lilly volvió a beber, sintiendo como el licor le quemaba la garganta.—¿el escarabajo que dices…se parece a este?—preguntó al tiempo que le enseñaba el dibujo.
—¡Sí! Es justo este, ¿Cómo lo sabe?
—Vendí una réplica hace unos años, pero has interpretado mal su función, es un objeto oscuro, muy antiguo, durante las guerras celtas los videntes los utilizaban para predecir el éxito o fracaso de la contienda, no solo te extrae la sangre, es un decodificador.
—¿Un qué?
—Un aparato que estudia el código de tu sangre, la manera en la que la magia se forma en ti, en resumidas cuentas…si te enviaron esto, no solo era para conseguir tu sangre, sino para estudiarte, para estudiar como reaccionas a según qué situaciones.
—Hijo de puta…—susurró Lilly, esa era la razón del por qué, cada vez que la trasladaba encontraba una manera más y más fácil de desestabilizarla o torturarla.
—Si eso es todo…no entiendo por qué no vas a Borgin&Burke y te libras de él.
—Porque no está allí, y el tendero no recordaba haber conocido a ese hombre, entré a la trastienda y solo había eso, una trastienda, cada vez que he ido a su castillo nos ha trasladado él y no era una aparición normal, ni un vuelo o algo parecido.
—¿Cómo cuando sueñas que te caes?
—¡Si!¡exacto, es la misma sensación!
—Entonces, es posible que os traslade a través de portales, es una magia muy antigua y extremadamente peligrosa, oscura, tú has ido a Durmstrang ¿es que no te lo enseñaron? —preguntó con condescendencia
—Me enseñaron la teoría, y nos lo enseñaron en Historia, que no es precisamente mi asignatura favorita, y no es que nuestros profesores estuvieran tan locos como para arriesgarse a perdernos en el tiempo y el espacio. Evidentemente estudiamos su procedencia, radica en el Stonehenge se dice que, había magos que se negaban a usar varitas y provocaban masacres y los brujos y brujas que sí las usaban se aliaron para encerrar a los primeros entre runas sagradas e hicieron un portal para enviarlos a…otra dimensión y que esa es la única vez que la magia blanca usó artes oscuras. Aunque hay leyendas que dicen que, solo les hicieron pensar que se habían ido y que aprovecharon ese portal para crear más.
—¿Sabes lo que significa eso? —Lilly mordió su labio con inseguridad y terminó negando—Que si eres capaz de pronunciar todo eso es que no has bebido suficiente así que…adelante—Lilly le dedicó la mirada de odio más profunda que tenía y dio un sorbo pero Lucius no se conformó y levantó la base del vaso con la intención de que todo el alcohol que contenía cayera en su garganta. Lilly tragó y se tapó la boca sintiendo las arcadas; aparte de no gustarle del todo ese licor, estaba sintiendo como su estómago lo rechazaba.
—¿Ahora me va a decir qué significa?— dijo irritada apretando de nuevo los labios ante una nueva náusea.
—Cuando bebas tres vasos más como ese, del tirón— dijo él con una sonrisa— estoy disfrutando mucho de ver lo poco que te gusta y lo mal que te está sentando, así que…por favor, continúa.—Lilly bufó, cerró los ojos e intentó hacerse a la idea, no llevaba ni la mitad de la botella y ya sentía como su hígado se revelaba; él estaba disfrutando y ella pensó seriamente en utilizar esa botella para estampársela en la cabeza a Malfoy, pero se contuvo, solo él le daría las respuestas que buscaba y como ya tenía antecedentes violentos que le habían valido los brazaletes, no quiso arriesgarse a acabar en el reformatorio de brujas jóvenes.
—¿Contento?— dijo casi suplicante, sentía un ardor en el puente de la nariz y un dolor de cabeza como nunca había sentido.
—Mucho, si te hubieran enseñado más disciplina no sería necesario enseñarte que tus actos tienen consecuencias así que…piensa que la culpable de que pase esto es tu madre falsa.
—Usted tiene que lavarse la boca para hablar de mi madre—Respondió ella con desprecio sin mirarle. Lucius no dijo nada en un primer momento, esperó a que Tom se fuera a atender el llamado de una de las habitaciones de arriba y asegurándose de que estaban solos, se levantó del taburete alto en el que estaba sentado junto a ella, se puso detrás de la chica, le tapó la boca, apoyó la cabeza de ella en su hombro y hundió la varita en su espalda. Pronunció un hechizo candente y Lilly sintió como su temperatura corporal se elevaba poco a poco hasta que su espalda le quemaba, le dolía, no podía verlo pero estaba segura de que la tenía como un hierro al rojo vivo.
—La historia que te contaron es incorrecta, así que ahora te voy a dar yo una clase, en efecto, esos magos nunca se fueron, muchos de los sagrados 28 dicen ser descendientes de "Los encerrados", una de esas familias que siempre lo dijeron son los Black y si ello fuera cierto, tú descenderías de ellos, una de las señales es la capacidad de hacer magia sin varita , algo que parece que sabes hacer, y la única leyenda que hay, es que creareis portales que os trasladarán de planos y de tiempos y eso creará una paradoja tan grande que destruiréis el mundo si no os detienen…— le susurró Lucius al oído mientras la torturaba de forma discreta. Cuando sintió las lágrimas de la chica en la mano que le tapaba la boca le dedicó unas palabras más —créeme, me encantaría ser el primero en evitarle al mundo el caos que puedas provocar, pero tenemos un contrato y yo respeto eso, siempre y cuando no me toques las narices, así que….cuida tus palabras.— En ese momento, retiró la varita, Tom bajó a la zona de cantina de nuevo y Lilly seguía apoyada en el hombro de Lucius, sin todavía poder moverse.
—¿Ocurre algo?—preguntó Tom
—Mi amiga estaba perdiendo el equilibrio, creo que es su primer negocio fructífero, es tan joven que se ha emocionado bebiendo muy rápido.
—¿De verdad? — preguntó desconfiado—Usted me suena de algo, creo que la he visto antes por aquí ¿La está molestando?—escrutó el hombre, Lilly pensó unos segundos, no podía decir la verdad y solamente se cruzó con Tom cuando, acompañada por su padre, fue a comprar los útiles para Hogwarts y ni siquiera hablaron, si le reconocía seguramente sería por las noticias sobre ella y de saberlo, seguramente el escándalo sería mayor porque ¿qué haría bebiendo la hija bastarda de Narcissa Malfoy con su marido?¿qué negocios podían tener? Lo que se pudiera elucubrar era mucho peor de lo que era en realidad.
—No…— dijo con la poca voz que podía sacar, forzándose con todas sus energías a sonreír— solo me he desubicado un poco, menos mal que…él ha evitado que me cayese hacia atrás.
—Creo que mi amiga y yo iremos a sentarnos a una de las mesas con sillas bajas y cómodas para que…no se caiga, no sea que tires la botella y le toque a Tom limpiar eh querida…— Contestó Lucius complacido de conseguir exactamente lo que quería.
—Yo siempre digo que si se emborrachan ensucien lo menos posible—contestó él, deshaciendo sus sospechas y viendo como Lucius sujetaba del hombro y de la cintura a la chica hasta llegar a una mesa vio nada extraño, él le apartó el asiento, ella se sentó y siguieron conversando.
—Por un momento he pensado que ibas a ser tan necia de decir la verdad, menos mal que has superado mis expectativas, eres muy parecida a tu padre, siempre al filo de la tortura y la muerte pero cuando estás en peligro, sabeis lo que os conviene — se aclaró la garganta—En fin, ¿Por dónde íbamos?
—Portales…—dijo ella con la voz ronca—yo solo he llegado a dominar un poco la magia sifónica y un par de rituales arcanos, jamás sería capaz de crear un portal a otro mundo, aunque parece que todos están empeñados en creer que voy a provocar el apocalipsis.
—Precisamente, que pienses que "un par de rituales arcanos y dominar algo la magia sifónica" son como dominar cualquier cosa sin importancia, cuando son los pilares para invocar portales, es lo que te convierte en una buena candidata para cumplir la leyenda. Tu padre, era muchísimo más poderoso que nadie que haya conocido, excepto el señor Oscuro y ese viejo loco de Dumbledore, y él consiguió realizar un ritual arcano después de practicar un año y medio, bajo la enseñanza del mismísimo señor Tenebroso, y hacerlo casi le costó la vida. ¿Cuánto llevas tú practicando y con quién? —Lucius le sirvió un vaso de nuevo y con un gesto le ordenó terminarlo; ella ya había dado por perdido el acabar medianamente sobria esa noche.
—Desde la noche de navidad…yo sola—Lucius abrió los ojos de la impresión, y en ellos se reflejó miedo por un segundo.
—Impresionante, he de admitirlo, pero te voy a pedir que los practiques lo más lejos posible de mi esposa y mi hijo, hacer magia de esa índole puede traer consecuencias muy nocivas y no quisiera que les pille cerca; habrás de hacerlos sola, lo más apartada que puedas, de esa forma no pondrás a nadie en peligro y obtendrás mejores resultados. En cuanto a la magia sifónica, la clave, es la concentración y eso lo puedes conseguir con el filtro de muertos en vida.
—Eso te deja en coma
—No, si en lugar de ingerir la poción te aplicas dos gotas en cada ojo, tu cuerpo se pondrá en un estado de automatismo, pero tu mente estará concentrada en aquello que quieras conseguir.
—¿Como sabe tanto de estas cosas?— preguntó Lilly con un tono más agudo del habitual, producto del alcohol en su sangre, Lucius curvó un poco sus labios.
—La gente cree que he mantenido mi fortuna de la nada, pero no es así; la base del poder, es el saber. Incluso, cuando no lo quieren saber, sí quieren, y la información tiene un precio, bien lo has comprobado. —Esta vez Lilly bebió sin que se lo hubieran ordenado.
—Pero esa información, no me sirve…de nada… seré mejor en esas disciplinas, pero yo no quiero abrir portales, yo quiero encontrar a Ginny y a Harry, y sacarlos de ahí.
—¿Y cómo vas a hacerlo si quien persigues se mueve entre portales?
—Nada me asegura que haya cambiado de plano, podría ser un hechizo fidelio
—Si él no quiere que le encuentres, un hechizo fidelio sería como un jugador profesional en escoba de juguete; si quieres encontrar a alguien tan poderoso, habrás de jugar a su juego, ¿o es que piensas que los mortifagos éramos convocados a un casting por medio de lechuza?
—¿Y…qué tendría que hacer para…abrir un portal? En caso de que me atreviera.
—Eso no te lo puedo enseñar, pero puedo darte lo que te lo puede decir, habrás oído hablar del Libro Negro de Grindewald…
—Es una lectura prohibida en Durmstrang, demasiado oscura para que alguien la estudie, incluso, en Durmstrang; se quemaron todas las copias cuando le derrocaron.
—No todas…gracias a mi bisabuelo, yo conservo una de ellas, pero no puedo desvelar donde está escondida, y a mi casa no vas a entrar ese libro, así que…te lo enviaré cuando estés en la escuela, allí…te daré instrucciones de lo que precisas.— Lilly respiró temerosa pero, era lo que tenía que hacer, era lo que tenía que arriesgar por salvar la vida de su padre y la de sus amigos; cuando lo hiciera, la dejarían de ver como un monstruo, como una demente o como un ser peligroso, quizá empezaran a mirarla como la gente miraba a Irinna, a pesar de su poder, respeto, admiración, algo de temor y sobre todo, confianza. Ella aspiraba al menos, a no recibir rechazo por hacer magia sin varita.
Lucius y ella hablaron largo y tendido de más especificaciones técnicas de los rituales arcanos, la magia sifonica, la expresión y la magia de sangre y como estas influirían en su desarrollo para hacer un portal que localizase a Johan. Sin embargo, pronto la conversación no pudo seguir, pues Lucius ordenó otra botella, esta vez, de absenta y, tras dos vasos, el habla de Lilly era incoherente, su sinceridad se había desatado, empezó a confundir a Lucius con Draco y apenas podía mantener el peso de la cabeza sobre su brazo, se caía, estaba lista para ser presentada a su padre en uno de sus momentos más vergonzosos.
…
…
Tras ello, y pasadas casi dos horas, Severus llegó a la Mansión Malfoy con el corazón en un puño, el pulso lo tenía acelerado y apenas podía respirar.
—¡Narcissa!— gritó al atravesar la chimenea, vio como en el salón había algunos libros, una poción que olía muy fuerte, sangre, y tres sillas vacías— ¡Narcissa!¡¿Dónde estás?!
—Severus— dijo la mujer desde las escaleras del piso de arriba, bajó rápidamente—No grites, hay un sanador arriba y necesita concentrarse.
—¿Un sanador? — preguntó atropelladamente—¡¿Qué ha ocurrido? ¿Es Lilly?! —Narcissa cerró los ojos, sintiéndose fatal.
—No, no es Lilly, cuando vimos que se había escapado de aquí, Irinna hizo un hechizo de localización muy complicado, supo que uno normal no funcionaría dado que el hechizo de ocultamiento de la mansión está ligado a ella y a Draco, así que tuvo que hacer magia de sangre usándonos a Draco y a mi para conseguir encontrarla.
—Esa mujer…—Severus pareció serenarse— es, realmente formidable—Narcissa se sintió ofendida pero no lo mostró— ¿Ha conseguido localizarla?
—Más o menos…pudo averiguar que está en Londres, que estaba a salvo, y que estaba en una taberna, pero… cuando estaba a punto de decirnos exactamente dónde, Irinna empezó a sangrar por la nariz y…se desmayó; ahora el sanador está con ella. —Severus, sin dirigirle más atención a Narccisa subió las escaleras con premura desmedida.
—¿Qué solo se acuestan? Y una mierda— dijo Narcissa para sí, jamás usaba ese lenguaje en público, pero Dios, como necesitaba decir esas cosas, aunque fuera en soledad para gestionar su frustración—¡Recuerda que seguimos buscando a NUESTRA hija ¿quieres?!— Dijo alzando la voz para que no se le perdiera ninguna palabra mientras subía; Severus, muy ofendido, se detuvo y volvió hacia Narcissa.
—A veces te juro que no sé quién es más cría, si Lillian, o tú. Esa mujer está arriesgando su vida y su salud por TU hija, no se te ocurra olvidarlo, es brillante, conoce los problemas de Lilly, y por si no lo sabes, se juega también su trabajo y además no espera nada a cambio.
—Pareces estar ciego querido, claro que espera algo a cambio, cuando una mujer se entrega tanto…es que se está enamorando.
—Le he pedido matrimonio—la cortó Severus, no quería revelarle esa conversación a nadie, pero necesitaba detener a su amiga en su intento por convencerle de que dejase a Irinna porque sentía algo por él; él no quería escuchar eso. Narcissa se quedó blanca y Severus se marchó.
—Merlín bendito, eres tú quien se está enamorando de ella…—dijo anonadada ¿Cómo iba a tomarse eso Lilly? ¿Cómo Irinna no le habia dicho nada con la de conversaciones que habían compartido? ¿Como su amigo no le había dicho una noticia así? ¿Dónde estaba su anillo? — ¿Y qué te ha dicho? — Severus se fue sin decir nada, dejando a una desconcertada señora Malfoy.
Cuando entró a la habitación de Irinna, sintió un alivio inmediato, estaba despierta, sentada en un sillón de lectura, sin aparentes daños físicos graves; cruzaron las miradas, ella por un segundo se alegró de verle, un segundo, después retiró sus ojos hacia el suelo, conteniendo unas pequeñas lágrimas. Irinna se sentía tremendamente avergonzada de haber perdido a Lilly; una niña, una maldita niña de 17 años había burlado sus protecciones, contrarrestado sus hechizos sin necesidad de una varita y agotado sus fuerzas. Estaba perdiendo facultades, había sido jefa de la división internacional de aurores con la edad de la joven Snape y ahora no podía ni ejercer de niñera. La autoestima de Irinna se encontraba en modo autodestructivo, ella no admitía fallos, ella era cuidadosa, organizada, fuerte, siempre lo tenía todo atado, una cosa es que esa chica por la naturaleza de su poder la venciera en duelo, y otra muy distinta que burlase su inteligencia, eso era degradante, si la joven Snape lo hacía ¿por qué no el resto de alumnos?
—Irinna, ¿estás bien? Me ha dicho Narcissa que te has desmayado intentando localizar a Lilly— dijo Severus acercándose a su preciosa amiga de cabello morado, hincando la rodilla en el suelo para cerciorarse de que no tenía heridas.
—Cissy podía haberrr omitido ese detalle— dijo con molestia— Lo siento Severrrus, Lilly…se me escapó y no sé cómo ha ocurrido, he estado muy pendiente de ella perrro…no ha sido sufissiente...—bufó— quissá el ministro tenga rasssón y no estoy preparrada parrra mi cargo, si empiesso a fallarrr tan rápido.—Severus tomó la mano de Irinna y ella lo miró con sorpresa.
—No estás acostumbrada a que te diga esto, pero deja de decir estupideces Irinna, estás más que capacitada y eres una bruja excelente, Durmstrang perdería mucho si no te tuviera al mando, tú misma lo dijiste.
—Eso errra antes de que una niña con la mayorrría de edad recién cumplida se burrlase de mi.
—He sido doble espía casi 20 años, y era mucho más fácil eso que lidiar con mi hija— Irinna sonrió con ternura— yo nunca he estado hecho para ser padre, de hecho, hice una apuesta con una amiga cuando estudiaba a que no lo sería; ganó ella por culpa de Narcissa y el whisky de fuego.
—Deberrría seguirrr buscándola, aún no he podido saberrr donde está exactamente.
—Inspire profundamente señorita Petrova—El sanador le clavó una jeringa en el cuello; inconscientemente Irinna agarró la mano de Severus con fuerza y este le devolvió el apretón. Narcissa entró en la habitación y vio ese momento, analizó su lenguaje corporal; por mucho que se negaran a admitirlo, entre esos dos había puro fuego— Ya puede respirar— el mago, pasó su varita por delante de ella tres veces y tras ello, se materializó un pergamino muy grande—Hmmm
—¿Qué ocurre doctorrr?
—Tienes las enzimas ribonucleicas por las nubes, naciste con ello, lo sé, pero…algo está mal, con tu edad…deberían bajar, no subir. —Irinna se preocupó.
—Me inyectan la possion chupaessencia todos los meses, eso no puede ser.
—Hay más cosas, tu circulación es un desastre, plaquetas bajas y la prolactina alta… ¿fumas o consumes pociones alucinógenas?
—No
—¿Mantienes relaciones sexuales con frecuencia? —Severus enrojeció e Irinna sonrió pícaramente.
— Norrrmalmente dos o tres veces porr semana. Sonmenos de las que quisierrra pero supongo que…sí
—¿Menos de las que quisieras? —Dijo Severus sin saber si debía sentir excitación u ofensa.
—Si porrr mi fuerrra lo harrríamos unas tres o cuatro veces al día perro…tengo que trabajarrr,.
—¿Haríamos? ¿quieres decir que…no hay otros que…
—Severus, no debería importarte, esas cosas no se les preguntan a las amigas—intervino Narcissa con diversión, ganándose una mirada de odio de su amigo. Severus se molestó con Narcissa, pero no sabía por qué, realmente ella tenía razón, no debería importarle, pero le importaba. Bueno, no era ningún delito tener curiosidad, ni eso significaba nada.
—¿Y son satisfactorias? Me refiero, ¿tienes problemas para respirar durante el acto o…problemas para alcanzar el éxtasis?—Irinna rió
—Son, incrrreiblemente satisfactorrrias —Severus sin darse cuenta esgrimió una sonrisita de orgullo, algo que molestó un poco a Narcissa, jamás le había gustado no ser la más guapa o deseable del lugar, y a pesar de ser consciente de que Irinna era más joven y más bella, le gustaba saber que era deseada por amigos suyos como siempre lo fue por Severus—¿Qué tiene eso que verrr con mi desmayo?
—Si se tratase de anemia, hipertensión arterial, o una reacción alérgica a la poción chupaesencia, debido a la enfermedad que tienes combinado con lo anterior, podría influir en tu vida íntima. ¿estas atravesando situaciones de estrés elevado por casualidad, insomnio?
—Algo más del habitual— dijo Irinna con delicadeza, la verdad es que Lilly le truncaba los nervios, pero no quería hacer sentir mal a Severus.
—Esa podría ser la causa, mientras lo investigo, intente relajarse, tómese las pociones que le he recetado tres veces al día y dígale a su novio que la saque a cenar o le haga un masaje, eso ayuda con el estrés, y coma algo para recuperarse del desmayo.
—Gracias doctor, lo tendremos en cuenta, buenos días— dijo Severus echando al sanador de ahí por la situación incómoda que había creado. Poco después Narcissa, Severus e Irinna, bajaron a la cocina, allí Draco les esperaba comiendo una manzana.
—¿Te encuentras bien querida? Te has golpeado fuerte en la cabeza al desmayarte— preguntó Narcissa
—Algo marrreada perrro sí…lo malo es…que con lo que me ha inyectado no puedo repetirrr el hechisso parrra localissarrr a Lilly.— Un "plop" sonó en la cocina, Lucius apareció imponente en la sala, de espaldas a todos los presentes.
—Lucius querido ¿qué haces aquí? No te esperaba hasta mañana— Dijo Narcissa, Lucius sonrió, tenía a la chica Snape apoyada en el pecho, sujeta de la cintura sin apenas poder tenerse en pie.
—Lo sé mi amor, pero mira lo que me he encontrado en el Caldero Chorreante—Lucius se giró triunfante y soltó "por accidente" a la chica, que cayó al suelo de golpe.—No tuve corazón para dejarla allí, sola y ebria como un pirata que ha encontrado un botín, una botella de Whisky de fuego, chupitos, absenta… quien sabe lo que le hubieran llegado a hacer si no aparezco yo.
—Oh querido, gracias— Narcissa se acercó a Lucius y lo besó tiernamente, conmovida por su gesto. Draco se acercó a su hermana y ayudó a levantarse del suelo a pesar de los intentos de ella para apartarlo.
—Siéntala en el sillón de su cuarto, Draco. — ordenó Severus, debía hablar muy seriamente con su hija, había llegado demasiado lejos. Draco la cargó en brazos, ella podía andar, pero tardaba demasiado; cuando entraron llevó a Lilly al sillón junto a la chimenea, se arrodilló y le quitó los zapatos como antaño hizo ella con él. La miró un momento, le besó la frente y le acomodó el cabello.
—Perdóname por las burradas que te he dicho esta mañana, no era yo…lo que te dije…fue horrible, por favor, no creas ni por un segundo nada de lo que…—apoyó su frente en la clavícula de ella— si yo he contribuido a este estado…lo siento mucho, no hago más que dañar a las mujeres que amo, mi madre, Pansy, Hermione…y ahora tú…
—Yo ya estaba dañada…—dijo Lilly con una voz ronca. Antes de que Draco pudiera replicar, Severus entró en el cuarto de la chica.
—Draco, desaparece.
—Estaba hablando con ella señor.
—Has tenido muchos días para ello, fuera. — Draco se fue, no sin antes murmurar una impertinencia, pero Severus la dejó pasar, ya se la cobraría en el colegio. Narcissa le dijo a Severus que iba a ayudar a Lucius a instalarse, a pesar de haber traído a su hija, conocía el carácter de su marido, querría disfrutar del sufrimiento de esa niña y del de su padre. Severus miró a su hija con enfado, Lilly miraba sus rodillas, rehuyendo los ojos de su padre.
—Mírame Lilly— Lilly negó con la cabeza enérgicamente, como haría una niña pequeña—Lillian Marie Snape, mírame ahora mismo, he dicho— ella levantó la cabeza lentamente y cruzó sus ojos vidriosos con los ojos oscuros de su padre—¿A ti que te pasa por la cabeza para irte de esa casa y beber de esta manera? ¿Qué entiendes cuando te digo que no te muevas de un sitio porque te pueden matar?
— Era la única manera de…—tragó saliva—Yo no quería beber, pero…tenía que hacerlo…— dijo mareada, sintiendo náuseas.
—¡¿Qué tenías que hacerlo maldita desgraciada?!¡¿Tenías que casi causarme un infarto al no encontrarte?!¡¿Tienes idea de lo que me asustas cada vez que te vas?!
—¡¿Qué yo te asusto?! ¿Y qué hay de ti?! ¡¿Cómo crees que estoy cuando informas de que sigues vivo a la puta de tu novia antes que a mi?!—Severus le dio una pequeña bofetada correctiva.
—Que sea la última, la ÚLTIMA vez en tu vida que insultas a Irinna ¡¿está claro?!¡la última!, es tu profesora y le vas a tener el respeto que merece, y no es mi novia, pero si lo fuera, no te incumbe. — Lilly bajó la cabeza convulsionando los hombros un poco, llorando de la impotencia.
—¡¿Y cómo se te ocurre aparecer en la Orden de esta manera, hablar de MI vida sexual, desafiarme en público y decir a todos los presentes que has investigado por tu cuenta ?!¡¿no sabes que si hubiera habido algún auror que no fuera Lupin pueden detenerte si te pillan haciendo magia?!—Lilly empezó a lloriquear.
—¡No pensé en eso! ¡Solo…solo quería ayudar…y lo otro…yo…yo…lo siento estaba enfadada porque te fuiste!, solo quería…—balbuceó— no quiero que te pase nada, yo te quiero —Lilly lo abrazó llorando y Severus la apartó de golpe, pues sabía que, aunque eso fuera cierto y solo lo dijera porque estaba borracha, tenía que ponerle un alto a su hija, en otra ocasión le hubiera dado una poción purgante nada más llegar, pero esta vez iba a hablar claro y no quería que su hija le escondiera nada, al fin y al cabo, los borrachos siempre dicen la verdad. Irinna entró silenciosamente en la habitación, ubicándose en el umbral de la puerta.
—¿Me quieres y te dedicas a humillar, insultar, y burlar a una persona que me importa? Mira lo que le ha pasado a Irinna por intentar localizarte, vamos mírala. — dijo señalando a la preciosa directora, que tenía siete puntos de sutura en la frente y un moretón en la barbilla. Lilly miró a Irinna con pesar, ella tenía los brazos cruzados, pero lejos de enfadarse, pues ya conocía de sobra a esa chiquilla y estaba acostumbrada a sus pataletas, la miró con indulgencia.
—Lo siento Irinna—Dijo la chica con voz suave y compungida, pues seguía lloriqueando. La mencionada se sorprendió de esa disculpa, al igual que el profesor Snape.
—¿De verdad lo sientes Lillian? — preguntó Severus ablandándose un poco. Lilly miró a Irinna, luego a su padre, repitió esta secuencia dos veces más, se ensimismó casi un minuto y cuando su padre chasqueó los dedos para hacer que retomase el hilo, ella le pidió que se acercara. Empezó a hablar en voz bajita, como si Irinna no pudiera oírlos, aunque evidentemente, sí podía.
—En realidad, siento ser capaz de dañarla, porque…eso me hace sentir un monstruo, pero…en parte, no siento remordimiento por hacérselo porque…—Lilly miró a Irinna—la odio, ella representa todo lo que yo jamás podría aspirar a ser, no me extraña que mi padre se la tire, yo también lo haría si no la odiase tanto…es preciosa, es lista, tiene mi puto poder y puede controlarlo, le temen, le respetan, a ella jamás le tomarían el pelo, porque yo soy estúpida, pero ella es doña perfecta.—calló unos segundos— ¿No le dirás nada a mi padre verdad Sirius? Pensará que soy una puta psicópata…pero tú me entiendes… a ti puedo contarte cualquier cosa. — dijo ella apoyando la cabeza en el hombro de su padre. — Ojalá tú fueras mi padre, sería todo tan fácil…
—Sirius…—repitió Severus, empujó ligeramente a su hija al respaldo del sillón y se levantó dándole la espalda, eso le había dolido muchísimo; las mujeres habían preferido a Sirius sobre él en el pasado, pero que su hija fuese una de ellas le hacía sentir como si él fuese de cristal y le hubieran golpeado con un bate. —Vale, por hoy es suficiente, lárgate a dormir. —dijo con el tono borde y gélido que usaba de coraza.
—No puedo…tengo que intentar encontrar a Harry y a Ginny—Lilly intentó levantarse, pero se cayó de nuevo sobre el sillón.
—Con lo borracha que vas, lo único que vas a encontrar es el suelo. — dijo Severus con dureza, tomó a su hija del brazo para llevarla a la cama.
—Hmmm…papá…me encuentro fatal…
—Ah….ahora vuelvo a ser tu padre, qué conveniente—Justo en ese momento, Lilly vomitó en el suelo.
—Mmmmhhh—gruñó Severus con enfado
—No te prrreocupes Severrus—dijo Irinna, limpiando con la varita el estropicio, él la miró agradecido y preocupado a la vez.
—Tú no deberías hacer magia después de desmayarte.
—Crreo que podré con eso…—Lilly volvió a vomitar, Irinna repitió el hechizo de limpieza.
—Vete a descansar Irinna, me parece que con todo lo que ha bebido tengo para rato, voy a darle una poción purgante para que termine lo antes posible; todavía no entiendo que sea tan irresponsable de emborracharse tanto y tampoco…por qué necesita hacerlo.—Irinna ayudó a Severus a acostar a su hija y cuando estaban frente a frente, esta, le tomó la mano.
—Si necesitas cualquierrr cosa, llama a mi puerrrta, voy a quedarrrme despierrrta leyendo—dijo Irinna con sinceridad.
—Vale, te veo más tarde—Severus le dio un beso en los labios que Irinna correspondió inconscientemente; tras ello, se miraron mutuamente con los ojos muy abiertos, Severus había hecho eso sin pensar y no tenía claro por qué había sido tan automático; durante sus salvajes encuentros se besaban, algo que no hacía con ninguna de las meretrices o desgraciadas desesperadas que pasaban por su cama, pero un beso que no precedía al sexo era extraño, Irinna se lo dio a él cuando la defendió del primer ministro de Noruega; sin embargo, él lo achacó a que quizá era la forma que tuvo la chica de agradecer su intervención, pero esta vez había sido algo tan casual que le asustaba.
—Nos…vemos…luego— Dijo Irinna tragando saliva, también dudando de cómo comportarse. Severus se quedó con su hija en la habitación; pasada una hora tuvieron que trasladarse al baño, Severus le dio la poción purgante para disminuir los vómitos pero parecía que iban a más, dos horas después, le dio poción reconstituyente para que al menos no fueran tan seguidos pero eso tampoco funcionaba. Severus terminó preocupándose de que su hija acabara deshidratada, pues a parte de lo que estaba vomitando había adelgazado tanto que su cuerpo podría no tener energía para soportarlo. Finalmente, terminó inyectando a su hija "suero de werewog" una poción que evitaba la deshidratación en situaciones extremas; si funcionaba, Lilly dejaría de vomitar dentro de dos horas, si no, habría que llevarla a San Mungo.
—Eso duele— dijo Lilly temblando de debilidad, quejándose del pinchazo, descansando su frente en ambos antebrazos apoyados en la porcelana del urinario.
—Más te dolerá un lavado de estómago y una alimentación intravenosa, créeme. — Dijo Severus sentándose en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, próximo a su hija por si tenía que auxiliarla. Miró su reloj de bolsillo, estaba agotado, en los últimos días habría dormido un total de cuatro o cinco horas y esto remataba sus energías. Lilly refirió estar mareada y su padre dobló una toalla a modo de cojín para que apoyase la cabeza, ella se acostó sobre la misma y Snape le tomó la temperatura poniendo la mano en su frente; no tenía fiebre, pero estaba pálida con los labios azulados.
—Profesor…—dijo una voz masculina que entraba al lavabo de Lilly— ¿Cómo está Lilly?
—Pasando la peor borrachera de su vida, Draco, y más le vale que sea la peor.—dijo contemplando a su hija, acariciando su pelo para aliviar su mal momento.
—Déjeme cuidar de ella, usted lleva mucho tiempo—pidió Draco recibiendo una mirada escrutadora ¿ese chico manchándose las manos porque sí?— creo que parte de la culpa de su estado es mía…hemos…discutido muy fuerte.
—¿Por qué habéis discutido? — preguntó Severus extrañado, su hija se llevaba muy bien con Draco y durante el curso había observado como él era su paño de lágrimas, incluso, notaba que ella confiaba más en Malfoy que en el idiota que tenía por novio. Draco miró a Lilly, ella le estaba mirando con los ojos vidriosos, no sabía si conscientemente o no, pero algo le dijo que debía callar; al fin y al cabo lo que le había ocurrido era muy fuerte y mientras lloraba esa mañana lo que más temía es que su padre se enterara; no podía hacerle eso, no podía destrozarla todavía más; si ella ya sentía miedo y vergüenza de que lo pudiera saber Snape, y él la había hecho sentir sucia y culpable al no apoyarla, esto sería cavar la tumba de su amistad, si es que después de lo que le había hecho no estaba ya enterrada.
—Le dije que….—pensó rápido—ahora que Hermione me ha dejado se hiciera a la idea de que Weasley iría detrás de ella y se olvidaría de su relación porque no ha superado nunca su ruptura…—la mente de Draco siguió trabajando, debía ser creíble para Severus Snape— las cosas se calentaron le dije que yo siendo su hermano soy mucha mejor opción como novio que Weasley, ella se enfadó, me tiró cosas , todo derivó en el artículo de El profeta y….emmm…le dije que era una zorra por haberse acostado con todos esos alumnos , con Banks y con Black.
—Así que no solo le dijiste que era el segundo plato del inútil que tiene por novio, sino que además llamaste zorra a mi hija.
—Lo siento señor, no lo pienso de verdad, bueno lo de que cualquiera sería mejor como novio que Weasley sí lo creo, pero todo lo demás fue…porque…no sé, estaba enfadado.
—¿Tú sabes lo que Nott le hizo a Lillian Draco?— este se quedó blanco ¿lo sabía?
—Emmm….no señor¿…a qué se refiere?—Severus le contó la versión que Black le había relatado y cómo Lilly llegó a contarle eso a su tío. El alma se le cayó a los pies, era cierto que lo sabía, en el fondo lo sabía desde el principio, un interrogatorio a solas con Banks fue lo que le empezó a truncar para decir lo que si recordaba al 100%. Severus vio como a Draco se le llenaron los ojos de lágrimas, pero le dio igual.
—Así que la próxima vez que quieras llamar zorra a mi hija, vigila a quien tienes a tu alrededor primero y cómo la cuidas, porque yo tengo más de 1000 alumnos de los que ocuparme, y te pedí una sola cosa, que vigilaras y protegieras a lo más preciado que tengo en este mundo. Visto lo visto, quizá debí encargarle su vigilancia al señor Potter o a Black porque si gracias a ti el resultado es ese y luego la insultas, más le vale no tenerte cerca. —Escupió Severus con veneno, una cosa eran los rumores y las cosas que se dijeran por el colegio y otra que insultasen a su hija en su presencia, eso no iba a permitirlo bajo ningún concepto.
—Lo siento señor— dijo Draco sintiéndose culpable, ni siquiera lo había pensado, él debía cuidar de ella y ella, había sido ultrajada por alguien de su círculo más cercano sin que se percatase lo más mínimo y encima cuando busca apoyo se lo retiró por sus propios motivos egocéntricos, era despreciable.
—A mí no me pidas disculpas, pídeselas a ella mañana.
—Lo haré señor. —dijo bajando la cabeza, la expresión facial de Severus no invitó al chico a quedarse con él y con Lilly; Draco estaba preocupado, no sabía cómo volvería a entablar conversación con su amiga y hermana, tenía la esperanza de que quedarse con ella cuidadola con una borrachera tan grande, diera pie a empezar una conversación, pero por lo visto tendría que emplear el camino difícil.
..
Al día siguiente, Lilly despertó en el suelo del baño de su habitación, con la cabeza apoyada sobre el regazo de su padre tapada con una manta. Estiró sus músculos y frotó sus ojos.
—Al fin despiertas…—Dijo Severus, Lilly se incorporó y empezó a sentir un dolor de cabeza intenso.
—Oh Merlín— dijo sujetándose la frente, el aliento le sabía a una mezcla horrible de vomito, sangre y desinfectante, su pelo estaba sucio de tanto que sudó en el esfuerzo de vomitar y el estómago le temblaba como si al entrar una gota de agua se fuese a desintegrar. Maldijo internamente al hijo de puta de Lucius, no tuvo piedad de ella, recordó que al terminar la absenta le hizo esnifar polvos de hada asiática; una sustancia que le impediría dejar de vomitar con pociones purgantes y le impediría metabolizar el alcohol hasta 8 horas después. Recordó también, que había perdido todo su dinero y quiso morirse de la vergüenza que sentía por haber fallado a su madre y sintió mucho miedo pensando qué pasaría si su padre se enteraba de lo que había hecho; ahora comenzaba a sentir arrepentimiento, él se había quedado toda la noche con ella, cuidándola, quizá verla de una manera tan deplorable le había hecho darse cuenta a Severus de lo que ella lo necesitaba.
—Ten, para el dolor de cabeza—dijo Severus brindándole un tarrito de cristal, ella bebió y exhibió una mueca de asco al terminar.
—Gracias…—apoyó la espalda en la pared junto a su padre y acabó cruzando la mirada con él
—Esto tiene que parar Lilly…no puedes seguir comportándote como lo haces, va a acabar contigo, y conmigo también.
—Siento haberme emborrachado, no volverá a pasar, te lo prometo, fue una estupidez.—dijo automáticamente, sabía que tenía que pedir perdón por eso, aunque la culpa fuera de Lucius.
—Eso no me importa tanto Lillian
—¿No estás enfadado por haberme puesto tan borracha que no distinguía ni mis pies?
—Puedo comprender que te emborraches, yo también he sido joven y he bebido hasta acabar las existencias en un bar, no me gusta, no me parece bien, ni quiero que lo hagas, pero puedo comprender que forma parte de tu crecimiento y que quizá tengas más episodios como este.—Lilly respiró tranquila.
—Gracias por entenderlo.
—No me las des tan rápido —advirtió— que te emborraches lo entiendo, lo demás no —hubo un silencio incomodo, los ojos de Severus taladraron los de Lilly, ella tragó saliva— ¿Tienes idea de cómo se preocuparon todos cuando vimos que no estabas en Grinmuld Place? Granger se puso a llorar y se sintió culpable, al idiota de Weasley…con quien…me sorprendió verte besándote ayer, siendo que habíais cortado, le dio un ataque de pánico al no encontrarte, Arthur, Lupin, Kingsley y Mcgonagall fueron a comprobar si te habían detenido, ya que al hacer magia quizá habías alertado a tu auror de vigilancia; Molly le reprochó a Firenze sus palabras porque creyó que habías huido despavorida y Black fue a buscarte por las calles muggles usando la varita sin ningún disimulo.
—No pensaba que os fuerais a asustar tanto…—se excusó, realmente ni lo había pensado.
—¿Hablas en serio? Haz memoria de lo que te ha pasado las veces que te has escabullido o te has quedado sin protección ¿de acuerdo? acabaste en coma tres semanas, le cortaste el cuello a tu amiga, encarcelaron a Draco porque tu novio lo vendió con mentiras, te torturaron… ¿quieres que siga?
—No…—dijo bajando la cabeza
—Casi me da un infarto Lillian, y no es una forma de hablar, dices que tienes miedo de que me ocurra algo y cada vez que haces alguna estupidez o estas en peligro me dejas al filo del ataque cardiaco. —Lilly tapó su boca con preocupación.
—No sabía que…no sabía que te ocurría eso yo…no…no lo pensé—dijo angustiada.
—Ese es el problema hija, no piensas, piensas solo en ti misma
—Eso no es verdad—se defendió, si su padre supiera todo lo que habia sacrificado por ayudarle a él, a Harry, a Ginny, no diría eso.
—Permite que no me lo crea cuando el resultado de tu estupidez nocturna ha sido que todos estuvieran buscándote a ti y se olvidaran de Potter y Weasley, —Lilly sintió escuchar eso— cuando incluso eso tiene consecuencias en quien no piensas…¿sabes como se puso Narcissa cuando vio que no estabas? ¿Y Draco? Irinna tuvo que hacer un hechizo muy fuerte que le afectó a la salud y tuvo que venir un sanador.
—Otra vez Irinna —dijo con rabia— Tiene que chuparla muy bien para que la tengas tanto en la cabeza—espetó Lilly apretando los dientes.
—Pues la verdad es que sí, lo hace genial— le respondió Severus harto de la situación y de que su hija tratara ese tema con tal impertinencia, Lilly se quedó con la boca abierta, anonadada de haber recibido esa respuesta de su padre.
—No…necesitaba saber eso…—Dijo sintiendo nauseas al verse la imagen en su cabeza.
—¿Ah no? Me ha dado la sensación de que sí necesitabas saberlo porque has cogido la fea costumbre de airear mi vida sexual cada vez que menciono su nombre, si tanto interés tienes entonces te la contaré, la verdad es que su técinca es impecable y tiene un cuerpo que…
—¡Para!—dijo tapándose los oídos— ¡No quiero saber esas cosas, es asqueroso!
—Como ayer parecía que tomabas el tema con tanta naturalidad que eres capaz de desvelar que me acuesto con ella a mis compañeros, jefes y alumnos aunque eso pueda repercutir en mi trabajo, creía que tenias la suficiente madurez para afrontar las consecuencias.
—¡Simplemente no soporto que estés con ella! ¡No soporto que le des la razón en todo, no soporto que se acueste contigo porque te vuelve idiota, haces lo que ella dice, la defiendes siempre, la miras como si te fascinara!¡Has tenido 16 años para tener una relación con quien quisieras pero nooo tenías que tenerla ahora que me tienes a mi y con la jodida profesora que más odio en el mundo!¡Absorbe toda tu atención y eso me supera, te pasas horas hablando con ella, viajando a Noruega para verla o viniendo ella aquí y a mi no me haces ni puto caso!
—¿Todo es eso Lillian? ¿Por eso te comportas así? ¿Porque crees que la atención que mereces se la presto a ella?—Preguntó Severus sin perder la compostura, realmente Banks tenía razón cuando dijo lo de las graves carencias paternales de su hija y quizá eso era lo que provocaba su comportamiento.
—¡La odio papá!¡La odio y ni siquiera te importa!
—No has respondido a mi pregunta—Lilly bufó y pegó su cabeza a sus rodillas con desespero, ya tenía su respuesta—Vale, jugaré a tu juego, ¿por qué la odias?
—¿Por dónde empiezo? — fingió pensar—Cuando estaba en segundo curso quiso echarme del club de duelo porque "yo aún era muy joven", y más tarde descubrí lo hipócrita que era, ya que ella era la única que lo había conseguido en la historia del colegio, al parecer no quería una competidora. Cuando terminé tercero no quiso subirme una mísera décima para que pudiese acceder a participar en el torneo de los tres magos, y cuando Karkarov la obligó, se las ingenió para ponerme tal castigo por "falta de disciplina" que me prohibieron participar, y esa "falta de disciplina" por la que me castigó fue por gritarle que yo no había sido quien hizo explotar los calderos de la clase y herido a nueve personas, y no, se que no fui yo porque ese día me dormí en clase, por lo cual era imposible. Al prohibirme participar, en lugar de irme con mi novio y mi mejor amiga, se fueron solo ellos dos, ¿resultado? Me quedé sin novio y sin amiga porque se liaron entre ellos; en quinto, nos examinábamos de los TIMOS y ella se negó a calificarme con un Extraordinario porque según ella "ganaba los duelos con trampas" no ganaba "a su manera"; Me dijo que si le demostraba que era tan buena en lucha física como duelista me cambiaría la nota, puesto que sin una E yo no podría dedicarme a lo que quería, que era ser aurora. ¿Y te crees que lo hizo? No, me exigió más que a nadie, me presionó tanto que la dejé en coma un mes y ahí empecé a ser el monstruo; la gente me huía, mi novio me dejó porque me tenía miedo, La facción francesa de duelo, una élite en Defensa contra las Artes Oscuras me negó una beca que tenía preconcebida porque al volver ella no promocionó mi candidatura, al parecer soy lo suficientemente buena para dejarla fuera de combate pero no lo era para competir porque ganaba "a mi manera, no a la suya" y eso suponía que mis victorias podían acabar en muerte, así que perdí todas mis aspiraciones profesionales porque ella me cortó todos los malditos caminos; lo único que me alegró de que me encerraras en casa de la señora Egrid fue no tener que escuchar su estúpida voz ni verle su estúpida cara y ahora no solo está aquí, sino que está contigo; se ve que arrebatarme el futuro no era suficiente, también tenía que arrebatarme el amor de mi padre.
—No seas ridícula—contestó Snape con entereza— podré desear inflarte a maldiciones cuando te pones imposible pero el amor de un padre no desaparece nunca y en cuanto a lo que me cuentas, nada hubiera cambiado de no estar ella y lo lamento hija, pero no creo que nada sea culpa de Irinna.
—Claro que no, ¿cómo nada va a ser culpa de la preciosa y perfecta Irinna Petrova?—dijo ella con sarcasmo.
—En primer lugar, si Dumbledore o yo, nos hubiéramos enterado de que estabas en la lista del torneo te hubiéramos vetado especialmente, en segundo lugar, de haber venido no hubieras podido participar porque se prohibió a todos los menores de 17, excepto a Potter, claro; en cuanto a lo de "pelear a tu manera y no a la suya" me recuerda muchísimo a las protestas de alumnos con notas mediocres cuando yo enseñaba pociones; te pondré un ejemplo muy sencillo ¿qué pasa si a una poción de amor le agregas raíz de angélica en lugar de raíz de ajenjo?
—Nada, el efecto es exactamente el mismo porque la raíz de angélica combinada con el resto de ingredientes de la amortentia crea tiene el mismo resultado que la raíz de ajenjo.
—Correcto, pero ¿qué pasaría si la persona que ha ingerido la poción de amor hecha con raíz de angélica toma zumo de naranja en las ocho horas siguientes? —ella bufó
—Que su estómago explotaría porque la acidez de la naranja reaccionaría con el componente bicarbonatico del polvo que se obtiene al machacar la raíz de angélica, por lo tanto, desharía sus órganos internos.
—Brillante respuesta, ¿entonces deberíamos aprobar al alumno que hace esa poción con raíz de angélica siendo que puede ocasionar la muerte en función de lo que decides desayunar?
—Supongo que no— Lilly se mordió la lengua, su primer argumento contra el método de enseñanza de Irinna se había muerto.
—En segundo lugar, aunque hubieras obtenido una E en el TIMO o esa beca no habrías podido ser aurora, tienes antecedentes penales por robarle la varita a un auror y un reporte de oscuridad; si quisieras ser aurora no podrías tener nada de ello, y lo tienes. Quizá solo hubiera cambiado lo de tu novio, pero no te caracterizas por hacer buenas elecciones en cuanto al género masculino así que deberías darle las gracias, te libró de un completo imbécil, si alguien te quiere, no huirá, te querrá con tu magia descontrolada y la amará.
—¿Tú la amas?
—Me preocupo por ti pero por supuesto que…
—Me refería a Irinna, ¿tú la amas?
..
..
Había llegado el día de subir al tren rumbo a Hogwarts, Lilly se había tomado una poción para dormir el tiempo exacto del trayecto para no tener que hablar con Draco hasta llegar a Kings Cross. Una vez hubo cargado sus maletas subió y se metió en el compartimento que compartían Blaise y Pansy.
—¡Lilly!— la abrazó Pansy—¿Cómo estás? Draco me contó que no os han dejado salir desde que secuestraron a Potter, y que no te dejaban comunicarte con nadie. ¿Es verdad lo que me ha contado Hermione?¿Apareciste en la orden del fénix sin usar varita? ¿De verdad has tenido a la querida de Snape haciéndote de canguro?¿En serio le dijiste a Mcgonagall que follaban?
—Pansy basta ya, vas a asfixiarla con tanta pregunta— dijo Blaise con ternura
—Gracias Blaise—agradeció Lilly, se sentó en frente de la parejita y comenzó a responder—en cuanto a la primera pregunta, antes de que me lo digas, sí estoy muy delgada, ya lo sé, pero estoy bien, en cuanto al resto…la respuesta es sí.
—No sé como sigues viva después de desafiar a Snape de esa manera—dijo Blaise riendo.
—Oye…eso que publicaron en el profeta, sé que muchas cosas no, pero, ¿Y lo de Theo?¿Es cierto?— preguntó Pansy—Tranquila, antes de que Theo desapareciera apenas nos conocíamos, nadie te culparía si…— el compartimento se abrió, Draco entró en él mientras comía una manzana y dejó su baúl en el espacio superior, se sentó al lado de Lilly y esta se apartó lo más que pudo, Blaise y Pansy lo notaron.—¿Y bien?
—¿Y bien qué? — dijo Lilly con molestia sin mirar a su hermano.
—Que si te acostaste con Theo—Draco se atragantó y Lilly le dedicó una mirada como las que solía dedicar su padre cuando alguien la pifiaba.
—¿Por qué coño le haces esa pregunta Pansy?— preguntó Draco queriendo, demasiado tarde, ser un hermano protector.
—Porque como todo el jodido mundo, ella también lee el profeta — dijo Lilly con tono cortante a su hermano.
—En el profeta también dice que tú y yo nos hemos acostado, o que te has acostado con Black pero no te han preguntado por eso ¿verdad? ¿Es que sabéis algo?
—No hagas el ridículo ¿quieres? No preguntarían si fuera ese el caso— respondió la joven Snape irritada.
—Solo quiero ayudarte
—Quise tu apoyo y no me lo diste, guárdate la ayuda para quien la quiera.
—Lilly, no…lo entiendes, si me dejaras explicarme….
—¿Un poco tarde para explicaciones no te parece?
—Te dije que lo sentía
—Sentirlo no basta, ve a decirle a Hermione que lo sientes, a ver cual es el resultado.
—¿Pero ¿qué os pasa a vosotros dos? — dijo Pansy preocupada— Cuando leí que erais hermanos pensé que…seríais como íntimos ¿se puede saber por qué estáis enfadados?
—Lilly, no pienso lo que te dije, te lo juro.— Los ojos de Lilly se humedecieron y sintió un nudo en su garganta que si se desataba haría que ella rompiera a sollozar como nunca.
—Me voy con Ron— Lilly se levantó rauda y salió del compartimento, alejándose de Draco y sus amigos como alma que lleva el diablo.
—Maldita sea Draco ¿qué es lo que le has hecho? —preguntó Blaise sin comprender lo que acababa de suceder. — Draco bufó y tiró su pelo atrás durante un segundo.
—La he fastidiado pero bien Blaise….me contó algo, privado y….no supe reaccionar, si estaba destrozada he terminado de romperla.
—Genial Draco, otra mujer más que añadir a tu lista de corazones rotos.— respondió Pansy enfadada.
—Menos mal que me caso con Astoria entonces, así terminaré mi racha— se levantó— Me largo al compartimento de prefectos, cuando quieras vienes y cumples con tus obligaciones también ¿eh Pansy? Me he cansado de ser el único que es prefecto de verdad.— Draco, tremendamente molesto, triste y culpable se marchó del compartimento, estaba harto de hacerlo todo mal, no soportaba lo inútil que se sentía pero sabía que tenia que detener ese mal rumbo que estaba llevando su vida.
