Holiiii ya sé que ha pasado mucho tiempo desde el último capítulo y que os dejé con la miel en los labios cuando Lilly encerró a sus padres y se marchó para hacer el gran hechizo. Siento haber tardado tanto, a parte de mis problemas de ansiedad que me han condicionado mucho y paralizado en ocasiones, he estado con muchísimo trabajo que no me ha dejado respirar, el capítulo me ha costado mucho de hacer porque quería daros un digno capítulo de segunda temporada. Pero bueno, después de todo este tiempo, espero que sigáis conmigo y os guste tanto como a mi este inicio de segunda temporada. Os espero en reviews, os quiero, besos.
CAPÍTULO 40
Irinna llegó con Sirius al despacho de Mcgonagall, dentro no había nadie, por lo que Irinna, habló con todos los cuadros del despacho para que avisaran a la directora, no sabía la magnitud que alcanzaría lo que estaba haciendo Lilly pero temía que se descontrolara.
—Sirrrius, avisa a Ronald Weasley y a Draco Malfoy, que vengan con nosotros.
—Pero Irinna son solo críos.
—¿Uno fue morrrtifago y el otro un hérrroe mágico que forrrma parrrte de la Orrrden no es cierrrto?—preguntó ella, harta de que en Hogwarts sobreprotegieran tanto.
—Sí
—Pues entonces son mayorrrcitos parrra enfrentarrrrse a su herrrrmana y novia. Si Lillian no razona solo quedarrrá la verrrtiente emocional.
—¿Quieres usarlos de cebo?—se preocupó Sirius
—Cebo no, distracción, ella nunca les harrría daño.
—Quizá no conscientemente, pero ¿y si se descontrola?
—Les harrremos un hechizo de protección preventiva, lo más probable es que yo me lleve lo peorrr de su irrra, ellos serrrán el ultimo recurrrso, os harrré una señal, si veis torrrmenta, venid.—Dijo Irinna encaminándose a la salida.
—Para para…—dijo Sirius tocando su hombro.—Tendremos que hacer un hechizo de localización, ni siquiera sabemos dónde está.
—Está bien, ve a avisarrr a los chicos, cuéntales lo que me has contado a mi, yo buscarrré a Lillian y cuando la encuentre te mandaré el mensaje.
…..
…
Lilly corrió hacia el bosque, ignorando a todo aquel profesor o alumno que se cruzaba, la hora de la cena estaba muy próxima por lo que podría encontrarse con todo el mundo yendo hacia el gran comedor o tener la suerte de no ver a nadie, pero debía apresurarse, no sabía de cuánto tiempo dispondría antes de que su padre movilizara cielo y tierra para detenerla. Sintió una presión muy fuerte en el pecho, la ansiedad y el miedo la devoraban por dentro, la última vez que estuvo en el bosque sola, Bellatrix la atacó y se quedó en coma, y sabia que aún no estaba preparada para hacer lo que tenía en mente, pero era ahora o nunca.
Tras una hora andando rápido, se detuvo en los límites de terreno marcados para el colegio, se había adentrado en la zona peligrosa; a todo el peligro mortal del hechizo que preparaba, se le sumaba que cualquier criatura podía devorarla en plena realización, pero si no se arriesgaba, sabía que el futuro de su novio y de su padre era la muerte, el de su hermano el olvido, y el de ella el encierro, por lo que, hizo de tripas corazón y abrió el libro de Grindewald sin protección ninguna. Lo primero que hizo, fue posicionar sus manos en la tierra, debía absorber toda la magia que fuera posible para soportar el hechizo; cuando lo hubo hecho, invocó la energía de su línea sucesoria para reunir soporte ancestral suficiente como seguro que impediría su muerte si el hechizo resultaba superior a sus capacidades , eso contando con que tuviera la maestría suficiente para ser capaz de utilizar todo a la vez. Por último, la runa de fuego, el paso previo a iniciar el hechizo pórtico.
—´"Tenebris sume mihi potestatem….—Lilly notó el poder fluyendo a través de sus brazos y por fin sintió un dragón dibujarse en las palmas de sus manos, quedaba la ultima parte, la que despedía fuego— Ignis —empezó a formar la runa de fuego pero un dolor agudo le impidió terminarla—¡aaah!—Una especie de látigos salidos de la nada, enrollaron su brazo y tiraron hacia atrás, haciéndola caer y dislocándole un hombro. Miró el origen de ese amarre y vio que procedía de una muy enfadada Irinna.
—Ni pienses que voy a perrrmitirrr que te vayas.—La joven anduvo hasta Lilly con la varita en ristre, pero Lilly tenía motivos más fuertes que ella para jugarlo todo a una carta. Tocó las cuerdas que retenían uno de sus brazos y con un hechizo que hizo brillar su mano, estas se desintegraron, quemando la parte de la manga de camisa que amarraban y marcando la piel de Lilly.
—Váyase— dijo manteniendo la distancia, Irinna avanzaba y Lilly lanzaba conjuros manuales para frenarla pero duraban pocos segundos, la runa estaba sin terminar y estaba consumiendo mucho poder y concentración.
—¿Ya ni siquierrra usas la varrita?—Irinna lanzó un hechizo que Lilly desvió, haciendo caer un árbol. —No podrás mantenerrr ambas cosas mucho más, abandona antes de matarrrte , estás siendo estúpida Lillian—Dijo Irinna con autoridad.
—¡Debería estar orgullosa, por fin controlo mi poder, es lo que siempre ha intentado enseñarme!—Respondió la joven Snape, luchando por mantener el hechizo activo y desviar los ataques de Irinna sin herirla ni salir más lastimada, cosa que el dolor del hombro le dificultaba, pero trataba de ignorarlo, pues había soportado dolores peores.
—¡¿Orgullosa?! ¡¿De que hayas mentido, engañado, y a saberrr cuantas cosas más porrr salirrrte con la tuya?! —Irinna atacó el brazo herido de Lilly y la runa decreció en su formación—¡Oh sí, segurrro que es todo lo que una profesorrra desea de su mejorrr alumna!
—¡No es un capricho, solo le estoy salvando la vida a mi padre y rescatando a mis amigos!¡Algo que no tendría que hacer si alguien me creyera y me ayudara! ¡Si no me deja hacer esto, dentro de unos meses estará lamentándose ante la tumba de mi padre!.
—¡Ya te han ayudado!¡Es imposible que eso que haces lo consigas sola!—Reprochó Irinna, Lilly enmudeció.— Quien sabe las barrrbarridades que has hecho parrra conjurrarr esas cosas, solo te ha desquiciado más de lo que ya estabas.—Lilly se enfadó al oír esas palabras.
—"Braquium"— La muñeca con la que Irinna sujetaba la varita se rompió, el ruido seco del crujido de sus huesos, resonó antes del grito de la joven directora de Durmstrang, que se apoyó en un árbol para controlar el joven Snape se acercó a ella y la miró a los ojos como a una igual—¿Le preocupan de verdad las barbaridades que he hecho o lo que le preocupa es que no haya sido capaz de impedírmelo o de sospecharlo?—El orgullo de Irinna estaba herido, eso era evidente, pero no podía permitir que eso la distrajera, la niña había cometido el error de acercarse demasiado, cosa que Irinna aprovechó; saltó para agarrarse a una rama cercana con el brazo izquierdo, se impulsó y pudo patear el estómago de la hija de Severus, haciéndola caer al suelo. Por miedo a perder la ventaja con la que ahora contaba, lo primero que hizo antes de sanarse fue inmovilizar físicamente a Lilly cuando se encontraba de espaldas en la tierra.
—Cómo has hecho esto, es algo que sabré cuando estés atada en casa de tu padre, con poción chupaesencia inundando tus venas, eso si el ministerrrio no te descubre primerrro y te lleva a un reforrrmatorrrio. Dominarrr tu poderrr no es solo serrr la más poderrrosa, es algo que nunca has entendido, control significa saberrr usarrr el terrrmino medio, o pensarrr que las acciones más básicas del serrr humano pueden anularrr tus hazañas mágicas. Las arrrtes oscurrras solo te hacen verrr lo que tus miedos alimentan, no son reales Lillian y mientras seas incapaz de distingirrrlo, lo mejorrrr, es que no puedas moverte.— Petrova sacó las mismas esposas que usaron cuando la detuvieron, las esposas trueno, las había tomado de su despacho justo antes de marcharse, por si era necesario contener su poder. Lilly se removió bajo Irinna asustada, pataleando para zafarse, la runa estaba decreciendo, y si se anulaba el hechizo y la encerraban, su padre moriría, o lo haría ella tratando de repetir el hechizo.
—Si lo que veo es mentira, y no distingo lo que es real de lo que no….contésteme a una pregunta…y le prometo que si no es cierto, iré con usted voluntariamente—mintió Lilly.
—Y yo me lo creo—dijo Irinna sarcásticamente preparándose para esposarla sin que pudiese zafarse de alguna manera.
—¿Perdió usted una hija?—Irinna se quedó completamente bloqueada, eso le valió a Lilly como respuesta para confirmar su certeza y para aprovechar su distracción. Con un movimiento brusco se quitó a Irinna de encima, haciéndola caer a su lado boca arriba. Lilly se posicionó sobre ella esta vez, aplastó su muñeca rota para que no pudiera moverse y apuntó con su varita a la garganta de su profesora—los hechizos que conozco sin la varita serían demasiado dañinos y no quiero matarla pero oblígueme a actuar y no dudaré en aplicar lo que aprendí en Durmstrang para dejarla fuera de combate.—Irinna la miró con rabia, Lilly conjuró un "peso invisible" que actuaría como inmovilizador, así la aurora no podría levantarse para interrumpirla. La joven Snape aprovechó ese momento para completar la runa de fuego, y esperó lo peor, pues este era el punto en el que todo se torcía. Irinna captó lo complicado que el proceso debía ser y que la chica debería estar concentrada, si físicamente no podía moverse, debería atacarla psicológicamente para distraerla y frustrar el hechizo, aunque no quisiera hablar de ciertos temas con ella.
—Me has mentido….te metiste en mi mente cuando te saqué del ministerrrio, porrr eso lo sabías— Lilly no la atendió, no podía parar ahora por contestarle—he de admitirrrlo, me alegro de que no puedas serrrr aurorrra, gracias a mi, tus obsesiones habrían acabado con tu carrera cuando estuvierrras en lo más alto, aunque segurrro que hubierrras sido una morrrtifaga excelente, eso sí—dijo Irinna reprendiéndose a sí misma, viendo con decepción lo que estaba conjurando. A Lilly le dolió que creyera eso realmente, pero no le sorprendía, ahora ni siquiera ella misma sabía de lo que era capaz por cumplir su cometido.
—Le he dicho la verdad, nunca me metí en su mente, no quería encontrar cosas de mi padre y usted y tampoco sabía como inmersionarme en ella. Lo sé porque lo he visto —ambas se quedaron mirando mutuamente mientras una luz parpadeante se iba haciendo más y más grande—me proyecté al futuro, usted lloraba sobre la tumba de mi padre y se lamentaba de no haberme creído, yo estaba encerrada en algún sitio del que ni siquiera intentaba salir porque todos los que me importaban habían muerto o me habían olvidado. Lupin le dijo que tenía que ir a sacarme porque yo, era la hija de su marido y por tanto, su familia. Para terminar de convencerla, le dijo que no podía perder otra hija.—las dos enmudecieron.—Si mis visiones fueran reflejo de mis miedos…¿Cómo podría saber eso?—Lilly volvió al hechizo, pasó la página de ese libro y siguió sus instrucciones, algo que a Irinna no se le pasó por alto.
—Ambas vimos como errra yo quien morrría en los brazos de tu padre, no quisiste reconocerrrlo perrro lo viste Lillian.—Lilly pensó que era cierto y empezó a plantearse cual de los dos futuros era el verdadero; la luz se volvió verde y eso no debía pasar—Las dos sabemos que errras tú quien me mataba.
—¡Cállese!—gritó Lilly por los fallos que estaba cometiendo por culpa de la desconcentración
—¡¿Y si con esto has cambiado el futuro a peor?! ¡¿Y si por tu culpa tu padre muriera hoy en lugar de dentro de unos meses?!
—¡Está bien protegido, cállese! —Lilly rajó su brazo para fortalecer el hechizo y que no se rompiera, la luz parpadeante se hizo estable, volvió a ser amarilla y tan grande como ella, no tenia que pronunciar ningún hechizo habiendo marcado la runa, pero el libro aconsejaba hacerlo si el hechizo por si solo no lograba realizarse, si lo dejaba a mitad, podría morir, podría matar a todo el mundo, podría tragársela un vacío del que nunca saldría, fuera como fuera, tenia que acabarlo— "Phesmalis Siprum, Emnis Abortum, Falisa Quisa Exilum San"— bajo sus pies, se formó un pentagrama de fuego, que iba elevándose a medida que completaba más el hechizo. Lilly comenzó a sangrar por los oidos, sus ojos se volvieron más azules que nunca, su pelo comenzó a aclararse. Del fuego surgieron un par de serpientes que se enrollaron en su cuerpo y la mordieron. Emitió un grito de dolor que la llevó al suelo, no desfallecía todavía pero le faltaba poco. De pronto, el cielo se encapotó y una tormenta eléctrica detonó, Irinna se había soltado del hechizo, como había predicho, no podía aguantar dos hechizos al mismo tiempo, y la lluvia que las empapaba estaba apagando el pentagrama, rompiendo las uniones, las serpientes desaparecieron, Lilly comprendió que estaba contrarrestando el hechizo, Irinna estaba luchando ahora con su magia interna, los rayos la cercaban, la estaban orillando para romper su avance en la creación del portal.
—¡Déjalo ya, o nos matarrrás a todos!—Lilly se arrodilló, haciendo uso de la magia sifónica para volver a reavivar el fuego, Irinna lanzó un par de explosiones a su alrededor para impedirlo.
—¡Os mataré si paro!—La tierra comenzó a temblar, como la última vez que estuvo en el bosque, pero a diferencia de antaño, esta vez, lo provocaba Irinna.—¡Vas a tener que matarme si no quieres que termine el hechizo, porque si lo detengo voluntariamente habrá consecuencias!
—No me hace falta matarrrte—ambas se miraron decididas, ninguna iba a dar su brazo a torcer y las dos lo sabían, solo una iba a quedar en pie. A la vez, las dos lanzaron rayos despedidos de sus manos, estos chocaron, el de Lilly adquirió un color negro, el de Irinna, azul. Finalmente, el poder pudo más que la pericia, Lilly había entrenado muy bien, y la oscuridad respondía a su voluntad.
—¡Suelte!, ¡por favor no quiero hacerle daño!—Pidió Lilly cuando vio que el rayo estaba a punto de romper las defensas de Irinna, ese hechizo podría matarla y no quería.
—¡Tendrás que arriesgarrrte, porrrque no voy a dejarrr que Severrrus pierrrda a su hija!—Lilly desvió los rayos hacia arriba para evitar matar a Irinna y un árbol ardiendo se desplomó entre ellas. Antes de que Irinna lo sorteara para volver a la carga, Lilly la impulsó muchos metros hacia atrás con una ráfaga de aire gracias al control del viento. Conjuró el pentagrama de nuevo, el fuego la envolvía, las serpientes volvieron a morderle, cada vez eran más, y un humo negro surgía de la gran luz que había conjurado. Todo estaba saliendo como decía el libro que debía salir, comprendió que debía entregarse, dejarse llevar y no desfallecer, pero entonces, escuchó un ruido extraño, un quejido angustioso. Irinna se encontraba atravesada por un hombro contra la rama del primer árbol que hizo caer, perdiendo mucha sangre. Lilly intentó levantarse, para ir a ayudarla, veía con horror lo que acababa de hacer pero esta vez, ya no pudo deshacerse el hechizo, unas ligaduras de fuego la amarraron de rodillas, estaba completamente vinculada.
—¡Irinna!—gritó una voz, Lilly vio aparecer a Sirius a lo lejos, pero no venia solo, Draco y Ron venían detrás de él en escoba—¡¿Qué has hecho Lilly?! ¡¿Qué has hecho?!—Sirius se inclinó sobre Irinna, la sangre había empapado toda su túnica y apenas podía respirar. Incorporó a Irinna sobre su brazo y examinó su herida, ella le miró con miedo.
—Ve con ella…—dijo Irinna entre jadeos.—te necesita más que yo…
—¿Y quién te ayuda a ti?
—No necesito que me salven, ayúdala a ella.
—A juzgar por la estaca que te habrá atravesado un pulmón, yo no diría lo mismo.—Sirius rebuscó en su túnica por si había alguna poción que pudiera servir, pero nada haría el suficiente efecto.
—Escúchame—dijo Irinna con dificultad— yo morrrirrré en poco tiempo, y la magia que he hecho hoy me habrá restado más vida de la que podía disponerrr, quizá me queden un mes o dos, perrrro ella es una niña, esta confundida y asustada, tiene toda la vida porrr delante, no dejes que se sacrifique en vano.
—Ella no va a morir, y tú tampoco, primero daré una alerta máxima a San Mungo, después me ocuparé de ella.
…
Lilly no podía ver qué estaba pasando con Irinna, las llamas frente a ella iban creciendo cada vez más, y entre eso y la tormenta que todavía se cernía sobre ellos, la visión era difícil. Las montañas nevadas que había tras Hogwarts empezaron a tirar nieve en forma de pequeños aludes, el hechizo perturbaba la naturaleza.
—¡Lilly, sal de ahí!—pidió Ron viniendo desde su izquierda
—¡No te acerques Ron!—Él no hizo caso, sorteó el árbol caído y se acercó al círculo de fuego en el que Lilly estaba.
—¡No pienso dejarte aquí!
—¡Si me sacas de aquí moriréis todos, voy a salvar a Harry y a tu hermana, yo empecé esto y lo voy a terminar, ni tú, ni mi padre ni nadie, acabareis muertos por mi culpa!
—¡Nada de lo que ha pasado es por tu culpa! ¡Por favor, recapacita, encontraremos otra manera, te lo juro, por favor, no quiero que mueras!—Ron quiso avanzar un poco pero Lilly lo empujó con telequinesis.
—Yo tampoco quiero, pero esta es la única manera, lo siento Ron—dijo entre lágrimas
—¡Pues para, como me prometiste!—dijo una voz que venía desde su derecha, la de su hermano—¡Estás atada por fuego, tienes serpientes en tu cuerpo, me juraste que si estabas a punto de morir pararías, hazlo, para!.
—¡Esto es diferente, ahora sé lo que va a pasar, y sé que tenía razón!¡No puedo parar y dejar que eso se cumpla!—Draco sacó su varita y le apuntó con ella.
—Entonces te pararé yo.
—¡Draco no seas estúpido, mira lo que acabo de hacer con Petrova, es un suicidio!—Gritó al verlo acercarse unos pasos más.
—Pues si tu no paras, nos suicidaremos juntos.
—¿Y qué hay de Granger?¿La dejarás sola?¿Que hay de tus padres?
—¡Tu maldito novio está aquí y no te está importando dejarle sin ti!
—¡Eso no es cierto!—Miró a Ron—¡Sí me importas!¡Te quiero más de lo que he querido a nadie, pero no puedo quedarme sentada mirando mientras sé lo que va a ocurrir!
—¡Nadie dice que te quedes mirando, te juro que haremos lo que sea, pero deja que lo hagamos sin poner en peligro tu vida!—le suplicó Ron.
—¡Todos ponéis en peligro vuestras vidas, mi padre, el tuyo, Harry, tú, Hermione, toda la Orden lo hacéis, tu hermano Fred murió por una causa que creía justa, y arriesgaba su vida, mi hermanastra Tonks también. —Lilly negó con la cabeza—Lo siento, pero no voy a quedarme esperando a que otro muera por mi.
—¡Imperio!—conjuró Draco, Lilly pudo protegerse a tiempo de la maldición y al mirar a Ron a los ojos comprendió que la habían distraído coordinadamente.
—Solo queremos protegerte a toda costa—Excusó Ron con sinceridad.
—Se acabaron las distracciones.— Draco y Lilly se miraron enfadados, la joven Snape se dirigió a Draco sin romper su círculo y con un sencillo hechizo le trasladó a la prisión de sangre que había hecho para proteger a sus padres. Después levantó un velo negro a su alrededor y agrietó la tierra, creando un terreno imposible de saltar para acceder a donde estaba, nadie la vería, nadie la oiría, nadie cruzaría. El hechizo se fortaleció debido a sus malos actos involuntarios, había dañado Hogwarts, a su hermano, a su novio, a su profesora y la magia del ambiente era tremendamente poderosa, al fin, la luz gigante se concentró en un círculo, Lilly tomó su mochila con lo que creía necesario para rescatar a sus amigos y, pidiendo perdón en sus adentros a todo el que amaba, cruzó el portal.
—¡Lilly, espera!—Ron corrió rápidamente, saltando las grietas enormes en la tierra, el velo y el fuego y cuando estaba a punto de rozar a su novia, un enorme perro negro lo apartó con violencia, aterrizando varios metros atrás y viendo como Lilly desaparecía.—¡No! ¡¿Por qué has hecho eso?! ¡Estaba a punto de impedírselo!—Gritó Ron, empujando a Sirius cuando este se hubo transformado.
—Hubieras muerto Ron, por eso me he transformado, he visto que un centauro ha disparado en su dirección y la flecha se ha desintegrado, probablemente si la hubieras tocado hubieras muerto tú también, mira tu mano, seguramente tu uña la rozó.—Ron vio como todo su dedo corazón hasta casi el antebrazo estaba en carne viva, empezó a sentir el dolor cuando se observó; lloró amargamente, no por el dolor, sino por la pérdida, quien sabía qué habría pasado con Lilly, si seguiría viva, si se habría perdido en el espacio o a donde habría ido, y esa angustia lo estaba destrozando por dentro.
—¿Estáis bien?—dijo Bane, el centauro, acercándose al ver el destrozo de los límites—Hemos sentido magia oscura, estaba previsto, pero no creíamos que fuera a ser tan poderosa.
—Nosotros estamos bien…—Aseguró Sirius, Bane giró la cabeza y señaló a una desmayada Irinna—las alfombras de San Mungo están llegando para ella, espero que no sea demasiado tarde.—Bane miró al cielo, vislumbrando algo con interés. Sirius se dio cuenta de que llegaban ocho sanadores y se dispuso a explicarles lo ocurrido resumidamente, mientras los sanadores seccionaban con magia la rama y trasladaban a Irinna a una alfombra voladora. La herida era muy grave y antes de volar, debían hacer unos hechizos de protección.
—Algo es diferente ahora, las estrellas han cambiado, algo ha pasado antes de lo que los astros decían, eso va modificar el destino.—Ron reaccionó nervioso.
—¿Para mal?¿Es por Lilly Snape?—Bane se quedó absorto en el cielo.
—El destino de la señorita Snape es el mismo, la profecía que Firenze lanzó sobre ella es correcta, los obstáculos para la chica serán más grandes pero ha salvado dos vidas que estaban condenadas a muerte, las estrellas dicen que ahora vivirán.
—¿Qué dos vidas?—preguntó Ron, esperanzado de que fueran a referirse a Harry y a su hermana, si su destino era el mismo significaba que Lilly estaba viva y eso le alentaba, no había muerto, al menos, no había muerto; antes de que se diera cuenta, Bane se había ido y Ron se quedó abatido, viendo el desastre que su novia había organizado.
—¡Lillian!— escuchó la voz del profesor Snape desde el cielo, él, Narccisa y Draco Malfoy iban montados en la escoba de este último; cuando alcanzaron el suelo, Snape fue corriendo hacia los sanadores de San Mungo, quería ver lo que le había pasado a Lilly.
—Snape, para —dijo Sirius deteniéndolo.
—Apártate y deja que vea que le ha pasado a mi hija, Black.—rugió Severus, más autoritario que nunca. Sirius lo contuvo arriesgándose a una pelea.
—No es tu hija Severus, es Irinna, está muy grave, no saben si sobrevivirá.—El mundo se cayó encima de Severus, el corazón se le paró, solo sintió algo así cuando Lily Evans murió , otra vez, la persona a la que quería moriría en sus brazos. Pero eso no era lo peor, él había dado por hecho que Irinna vencería, pensar que ella iba a intervenir le calmó durante ese angustioso tiempo en el que estuvieron encerrados. Pensó que Irinna estaba observando desde lejos, discretamente, como solía hacer o que estaría recogiendo pruebas que no alertaran al Ministerio, pensó que ella había lanzado la alerta máxima a San Mungo para atender a Lilly. Ahora confirmaba lo que tanta gente le había dicho, "tu hija es igual que tú", él no veía parecido ninguno, pero ahora era evidente, él habría logrado engañar a todos a esa edad, él habría practicado artes muy oscuras por su cuenta, él habría hecho lo imposible por salirse con la suya y él estaba muy por encima de la media, tanto, que lo subestimaban, igual que había hecho él con su niña, al subestimarla había tomado su camino, al subestimarla lo había superado, arriesgando la vida a cualquier precio.
—¿Nuestra hija le ha hecho eso?—preguntó Narcissa nerviosa, mientras ellos discutían, ella se había acercado y preguntado a los sanadores.
—No a propósito, imagino.
—¿Dónde está? ¿Dónde está mi Lilly, Sirius?— preguntó Narcissa, temblando, temiendo la respuesta y apretando la mano de Severus. Sirius se encogió de hombros con pesar.
—No lo sé, ella…..lo consiguió…creó un portal y….desapareció, lo siento Cissy, Irinna intentó impedírselo, tu hijo y Ron casi consiguen convencerla pero…
—¿Y tú?—preguntó Snape enfadado, necesitaba echar la culpa a alguien, no soportaba ese peso en su interior.—¿Dónde estabas tú? El hombre a quien mi hija fue capaz de confesarle cosas inconfesables, el que la apoya y la aceptó en la Orden, ¿te quedaste simplemente mirando como mi hija se entregaba a la muerte?—Sirius contuvo las ganas de discutir, a pesar de todo el odio que se profería mutuamente con Snape, lo comprendía, su reacción era natural, él mismo culpó a todo el mundo cuando se llevaron a Harry.
—Yo procuraba que tu novia respirase, una rama le ha atravesado el pulmón, quien sabe si el corazón, sin mi, no habría 8 sanadores tratando de salvarle la vida.
—Ve con Irinna, Severus —dijo Narcissa, Severus no sabía que hacer, por un lado, le destrozaba saber que podría no volver a ver a Irinna, por el otro, sentía el deber de buscar a su hija debajo de cada piedra, por si en realidad no se había ido, por si todos habían visto y buscado mal, por si en realidad un hechizo solo la había lanzado lejos.— Lillian no está Sev —dijo Narcissa conteniendo el llanto y sabiendo lo que pensaba el padre de su hija—Irinna se está muriendo, ve aunque solo sea para despedirte de ella.—Severus, incapaz de pensar por si mismo, obedeció a Narcissa y se acercó a la joven rodeada de médicos.
—Oh, Merlín, Irinna ¿Qué te ha…?
—Señor, apártese, tenemos que llevarla a San Mungo inmediatamente, tenemos que operarla.—dijo un sanador maniobrando con otros, uno estaba sobre Irinna, conteniendo la hemorragia que salía de su pecho, otro inmovilizaba la cabeza y los demás hacían múltiples hechizos.
—Quiero ir con ella.— Severus sentía una culpa enorme, ella no estaría en esa situación si su hija no se le hubiera ido a él de las manos, ella no estaría así si no le hubiera pedido que ayudara a su hija, ni habría soportado tanta magia si él le hubiera prestado la atención debida a Lilly, habiéndola prácticamente obligado a hacerse cargo de una niña que no era suya.
—¿Es usted un familiar?
—Soy….—se aclaró la garganta, tomó valor para decir lo que no le había dicho a la cara a la chica y lo que realmente quería ser—soy su novio y me voy a casar con ella.
—De acuerdo, suba a la alfombra y sujete su cabeza mientras nosotros nos ocupamos de mantenerla estable.— Severus siguió las instrucciones de los sanadores, puso la cabeza de Irinna sobre sus rodillas, querría haber sujetado su mano pero no podía, por lo que se limitó a acariciarle el pelo y a susurrarle palabras de ánimo.
Cuando llegaron a San Mungo, Snape se quedó en una sala separada por un cristal mientras los sanadores operaban a Irinna. Al cabo de un tiempo, sacaron a Irinna de la sala de operaciones y una enfermera se acercó a él
—Señor Snape—dijo una enfermera pasadas unas horas tras la operación—la señorita Petrova se encuentra estable, la han llevado a la habitación 394, sigue dormida, le han sacado más de 100 astillas de los pulmones pero solo se han necesitado hechizos quirúrgicos sencillos, por suerte la rama de roble blanco atravesó un pulmón por tres zonas, pero ninguna rozó el corazón, ha tenido suerte, unos milímetros más y estaría muerta, aunque los doctores están impresionados con la respuesta de su cuerpo, la curación ha sido casi milagrosa. ¿Sabe lo que ocurrió para que acabara así?
—Una criatura….se salió de control, ella intentó contenerla pero, fue demasiado tarde.—explicó Snape, pensando en lo metafórico de sus palabras, confesar la verdad implicaría que San Mungo debería dar parte al ministerio y aunque este se fuese a enterar igualmente, esta versión les daría algo de tiempo.
—De acuerdo—contestó la enfermera escribiendo en sus notas. —puede pasar a verla.— Severus se encaminó hasta la habitación y se sentó al lado de la cama de Irinna, tomó su mano y la contempló, era tan bella, tan perfecta y tan angelical que no comprendía cómo podía estar con un esperpento como él, cuya única virtud era la inteligencia y ahora se demostraba, gracias a su hija, que ni siquiera era más listo que una cría de 18 años.
—Mmmh—escuchó, Irinna había despertado, él se apresuró a revisar que todo estuviera bien—Hvor jeg er?
—Irinna, soy Severus…¿Cómo te encuentras?
—Severrrus….¿dónde estoy?
—En el hospital…en San Mungo ¿Llamo al sanador?¿te duele algo?— Irinna se frotó los ojos y miró a su alrededor, recordó lo que había ocurrido, que había perdido la consciencia en los brazos de Sirius segundos después de ver como Lilly desaparecía por completo.
—Solo el hombro, la muñeca y el orrrgullo…—Conectó sus ojos con Snape y después bajó la mirada—Severrrus, lo siento tanto…lo intenté, te jurrro que lo intenté perrro….Lilly…fue más fuerrrte que yo.
—También fue más fuerte, y más lista que yo…no es tu culpa, yo debí haberme hecho cargo de mi hija más diligentemente, creí que estaba madurando pero…parece que al igual que su padre, estar muy callada y con un perfil bajo, significa estar planeando algo grande.
—Aún no sé cómo es posible que aprendierrra todo lo que aprendió….la estuve vigilando te lo prometo, hice guarrrdia porrr las noches porrr si se escapaba, registré su cama, su arrrmarrrio, las parredes y el suelo de su cuarrrto y no encontré nada.
—Lo estuvo aprendiendo desde que me fui por primera vez…cuando Draco apareció en mi despacho con el mismo hechizo que nosotros nos contó que Lilly no había parado de mentir, que robó unos libros en la mansión Malfoy, que había consumido una droga que usaban los mortifagos para aguantar despierta y multiplicar su rendimiento y que la escondía a plena vista porque nadie creería que es tan estúpida para guardar algo ilegal en el cajón del baño junto con sus productos de higiene.
—O sea que…me la jugó desde el principio…vine parrra ayudarrrte a contenerrrla y acabé poniéndoselo más fácil—se reprochó derrotada.
—De no haber estado tú, estoy seguro de que habría muerto.
—No me excuses más Severrrus, he fracasado completamente, he perrrdido mi instinto….y con él a tu hija….lo siento tanto, si no me hubierrra ido esta mañana…quizá podría haberrrla parrrado antes.—se flageló con lágrimas que apartaba de su cara con rabia.
—No pienso permitir que te culpes—Severus enlazó su mano con la que Irinna tenía vendada y con la otra mano metió un mechón de pelo tras su oreja.—casi mueres por salvarla, y jamás me voy a perdonar que hayas estado al borde de la muerte por culpa de una hija a la que está claro que no sé educar, entender, ni controlar. He estado más preocupado por salvarla de algo que iba a venir a por ella, en lugar de salvarla de ella misma, y lo más patético de todo es que ella misma fue quien me advirtió que era más peligroso que me ayudara a mis espaldas y no le di crédito.
—Ya, perrro si yo no hubierrra vuelto a Durmstrang…hubierrrra podido encontrarrrla antes….
—Tuviste tus motivos para irte y tenías una reunión.
— Hubierrra podido cambiarrr la reunión a otro día, muchas veces tuve motivos perrro…
—Pero ninguna de las veces fue que yo fui un idiota contigo—se quedaron en silencio— no es un secreto que no soy agradable con la gente y sé que contigo soy diferente, pero no debí montarte esa escena—Irinna se quedó muda al oír esas palabras.
—No Severrrus yo estaba sensible y….me enfadé porque…—se miraron a los ojos—creí que…te había demostrado más que suficiente que no me interrresaba estarrr con otros…sabes que tengo posibilidad de hacerrrlo perrro…entre mi trabajo, tu hija…y nuestra…conexión…yo…no entendí que lo dudarrras—contestó sin atreverse a desvelar el último motivo.
—Me abrumó el simple hecho de imaginarte en los brazos del otro, como te he dicho, no soy un ser muy agradable y…en mi cabeza era lógico que…en cuanto te dieras cuenta de todo a lo que podrías aspirar…ya no estaría en tu vida y no podía soportar eso.
—¿Crees que te echarrría de mi vida si me hubierrra acostado con otro?
—Creo que literalmente cualquiera sería mejor que yo, y en concreto, tú, mereces muchísimo más que el mejor de los hombres, eres única Irinna, eres formidable, preciosa, inteligente, paciente, fuerte, y eres un bendito ángel, por Merlín, no sé qué has hecho en tu otra vida para merecer una cosa como yo—hizo una pausa, pensó en lo que le había dicho Narcissa, no quería alejar otra vez a la mujer que amaba por ser un cobarde— no me preocupaba que te acostases con Lupin o con Black, eso me daba ganas de lanzarles un cruccio, lo que me preocupaba, era que te enamorases de alguno de ellos.
—¿Porrr qué te preocupaba eso?—preguntó Irinna, queriendo asegurarse al 100% de que estaba entendiendo las cosas bien y no estaba malinterpretando sus palabras.
—Porque te quiero, maldita sea, he intentado resistirme, he intentado contenerme, pero, constantemente estás en mi cabeza, cuando estoy contento quiero compartirlo contigo, cuando me siento desgraciado te necesito ahí, cuando algo me hace gracia quiero oír tu risa, cuando estoy enfadado tú me das calma y cuando estoy rendido, tú me das fuerza.— Irinna lo abrazó por los hombros y lo atrajo hacia sí para besarlo fuertemente.
—Yo también te quierro maldito imbécil, y, no sabes el miedo que he pasado, pensando que si te lo decía…me aparrrtarrías de ti. No podía dejarrr de pensarrr que te enfadarrrías si te decía lo que sentía, si creerrrias que lo había estropeado todo.
—No sabes el miedo que he pasado yo, creyendo que iba a perderte, ya no imagino mi vida sin ti, Irinna.— Severus la besó de vuelta, pero unos segundos después Irinna se separó.
—Parrra, esperrra un momento ¿no me estarrás diciendo esto porrrque creías que iba a morrrirr verdad?
—¿Sabes por qué me quedé atrapado con Narcissa en mi despacho?—Irinna frunció el ceño y negó con la cabeza ¿Qué tenía eso que ver?—Le pedí a Narcissa que viniera porque…me carcomía haberte perdido y quería su opinión de mujer sobre nuestra conversación—Metió su mano en el bolsillo y sacó la carta arrugada que le había mandado a Cissy, Irinna la leyó y sonrió, la letra de Severus denotaba nerviosísimo y duda, y su forma de narrar era atropellada y caótica, todo lo que no era él y la respuesta de Narcissa justo detrás de la carta "Voy a tu despacho, me lo cuentas todo con detalle y analizamos las razones por la que habrás sido un idiota con ella", no pudo sino hacerle reír.
—¿Qué "me preguntaste sutilmente si me veía con otras personas"?—rio— Te faltó marcarme tu nombre en la espalda para que Remus entendiera que solo tú podías besarme.
—Así que sí te diste cuenta…—concluyó Snape algo avergonzado.
—Obviamente…—se miraron con complicidad—¿entonces…esto quiere decir que…somos…pareja?—Severus sintió algo que muy pocas veces había sentido antes, felicidad, solo la recordaba con Lilly Evans de niño, cuando al fin se reunió con su hija de nuevo y la mañana de navidad cuando su hija y Draco abrían los regalos, pensar en tener eso diariamente, con la mujer que quería y tenia a su lado era maravilloso.
—Entre nosotros…sí…para el hospital, eres mi prometida…les dije que me voy a casar contigo.
—¿Para que te dejarrran venirrr conmigo?—se quedaron callados.
—En principio así fue, aunque en realidad… dijiste que si cuando te despidieran seguía queriendo casarme contigo me dirías que sí y…parece que siguen queriendo despedirte y mi oferta siempre ha seguido en pie.
—¿Te casarías conmigo dentro de tres meses entonces?
—Me casaría contigo ahora mismo si pudiera, aunque no tengo anillo.
—No necesito un anillo, necesito otra cosa—Severus se quedó expectante, pensando en que ojalá no fuera algo más caro que un anillo de compromiso— a ti, solo a ti.
—Está bien, como has sido tan cursi, me veo en la obligación de responder de la misma forma —Severus se posicionó a su lado, hincó una rodilla en el suelo y tomó su mano.—Irinna Petrova ¿me harias el honor, de convertirte en mi esposa?—Irinna se puso roja.
—Te dije que no quería nada cursi.
—Ya, pero tú has empezado esa guerra con lo que me has dicho, así que te fastidias y te tragas mi petición de matrimonio tremendamente formal y tradicional.
—Ese ya es más tu estilo….—dijo Irinna con una gran sonrisa—Si, Severus, me casaré contigo.—Severus se levantó y la besó fuertemente.
—Me alegro, pero si no te regalo un anillo Narcissa me matará. —Irinna rió.
—Ahorrra que soy tu prometida puedo decirrrte que te prohíbo gastarrrte lo que Narrrcisa aconseje que te gastes, esa mujerrr tiene lamparrras en su baño que valen más que toda mi casa.
—¿Ves? Esto es por lo que te quiero, nadie cree que pienses así, te creen una princesita solo por ser preciosa, los alumnos piensan que te echo amortentia en el café, los he oído.
—Como siempre te he dicho…los alumnos son estúpidos.
—Decididamente, vamos a ser el mejor matrimonio del mundo—Irinna sonrió y besó a Severus tiernamente. Por fin, no había necesidad de justificar la dulzura de sus besos. Se quedaron en silencio unos momentos e Irinna abrazó a Severus por el pecho, pensaba en la visión que tuvo con Lilly, ella moría en sus brazos cuando él por fin le decía que la quería, quizá había sido producto del hechizo o quizá era algo que había cambiado como consecuencia de sus actos. Pensó también en las palabras de la chica "Lupin le decía que yo era la hija de su marido" lo cual significaba que en el futuro que Lilly vio, sí se casaba con Severus, ¿implicaría eso que todo iba a seguir su curso y que él moriría o se habría evitado? Decididamente no podía ser una alucinación, porque nadie salvo Lupin, sabía lo de su hija y por la rotundidad con la que Lilly había hablado no parecía mentir cuando afirmó que no se metió en su mente.
En adelante, todo iba a complicarse mucho más, ahora Severus haría una investigación descubierta sobre su hija, no se andaría por las ramas, todo lo iba a preguntar a bocajarro e iba a registrar hasta el último rincón de la mente de quien hiciera falta y si encontraba por accidente lo que le pasó a su hija se hundiría. Tenía que decírselo todo y explicarle por qué lo escondió, él necesitaba la verdad.
—Tu cara ha cambiado ¿ocurre algo?—preguntó Severus
—No quiero romperrr el momento, esto ha sido lo más feliz que me ha pasado en años.
—A mi también, pero tu mente está cavilando algo, y no es bueno, si vamos a casarnos es normal que me preocupe…y ambos sabemos que esto es solo una pausa a todo lo que está pasando fuera.
—Debo decirrrte algo Severrrus— éltomó la mano de Irinna
—¿Es por tu estado de salud?
—Es porrrr tu hija Severrrus—dijo Irinna no queriendo contestar a eso último, para no darle más preocupaciones.—Hay algo que no te dije parrra no preocuparrrte y no comprometerrr la misión, perrro debes saberrrlo— Severus se quedó en silencio—Cuando detuvieron a Lillian, Banks tenia…ropa interiorrr de tu hija que probaba que mintió cuando dijo que no conocía a Nott, en esa ropa había pruebas de que…la primerrra relación sexual de tu hija fue con ese chico. En su momento, no entendí porrr qué habría mentido en eso perrro, cuando vi su carrra…y lo bloqueada que estaba, me imaginé…
—No….—dijo Severus en forma de ruego, negando con la cabeza y acelerando su respiración.—no no no no…por favor…
—Hechicé a Banks parrra poderrr saberrr la verrrdad, le pregunté a tu hija y se derrumbó sobre mi—Severus contuvo las lágrimas, callado, a la espera de lo que Irinna relataba, ella le explicó todo lo que había visto en la mente de Lilly y todo lo que hablaron después entre mujeres, la situación había cambiado y era necesario entenderla para encontrarla.
—Así que, Nott violó a mi hija…en mis propias narices y yo…no solo no fui capaz de protegerla sino que ni siquiera fui capaz de averiguar la verdad—dijo con una voz lúgubre, se abrió los botones de la túnica y cerró los ojos, le costaba respirar—¿Por qué no me lo dijiste?—preguntó sin mirarla, estaba enfadado, muy enfadado, era una inutilidad como padre y había sido Irinna quien había tenido que cubrir esa habilidad en su ausencia y ser ella quien los protegiera a ambos.
—Porrr dos razones, la primerrra, tú no podías hacerrr nada, eso ya había pasado hace meses y decirrrtelo solo habrría comprometido una misión en la que tu vida corría peligro, y la segunda, tu hija me lo suplicó, le dije que al menos lo hablarrra con Narcissa, perrro no querría que ninguno de vosotros lo supierrra, tampoco su novio y no estaba segurrra de que sus amigos le fuerrran a creerrrr, se abrió conmigo y…lo único que pude hacerrr fue prometerrrrle que no te lo iba a decirrr.— Severus se levantó sin decir una palabra, y caminó hasta la ventana, susurrando improperios sobre lo mal que había hecho todo con su hija, Irinna ya esperaba esa reacción. Sollozó silenciosamente , dejando que las lagrimas corrieran por sus mejillas hasta desaparecer en su túnica.
—Te prometo, que recuperrrarrremos a tu hija, aunque me cueste la vida, la tendrás de vuelta.
—Tengo algo muy claro Irinna, no voy a perderos a ninguna de las dos.—se ató los botones de la túnica que había necesitado soltar para respirar, secó su cara con la manga de la túnica y se irguió, cerró los ojos para relajarse, se giró hacia la joven de pelo morado y volvió a hablar—Cuando te recuperes busca un vestido, no se lo digas a tu ministro si no quieres, pero he perdido suficiente en esta vida para darme cuenta de que todo lo que me importa desaparece, y si mi hija lleva algo de razón en su supuesto futuro, no quiero morirme antes de casarme contigo.
—En su visión…ya estábamos casados, me lo dijo a mi, yo errra tu viuda, de hecho.
—Habrá que evitar eso entonces…
—Pues pongámonos manos a la obra.
—Tú estás hospitalizada, concéntrate en recuperarte, te han tenido que operar y necesitas descansar, yo me ocuparé de mi hija.
—Llama a los sanadorrres voy a pedirrr el alta—dijo Irinna con intención de levantarse
—No, debes descansar, ya estabas enferma antes de lo de hoy Irinna, no creo que tanto esfuerzo haya ayudado a tu salud, la última vez que hablamos antes de mi vuelta no parecías haber mejorado.— Irinna recordó como la encontró Sirius antes de irse de Durmstrang, Severus tenía razón pero no creía que el tiempo que le quedase pudiera ser desperdiciado en descanso.
—He pasado porrr cosas peorrres que que una rama me atraviese los pulmones Severrus, puedo con ello, no porrr nada llegué a serrr la aurrrorra más joven del siglo. Me han operrrado en hospitales muggles, y en hospitales mágicos de campaña militarrr, esta es, una vez más.—Severus frunció los labios con desaprobación, Irinna era terca, pero él lo era más.
—Comprendo que las operaciones sean algo rutinario en la vida de una aurora pero, si todavía no tienes un diagnóstico de lo que pasa con tus poderes, de por qué te desmayas y te encuentras sin fuerzas, deberías esperar por si respondes de forma diferente a la medicación. — Irinna lo miró a los ojos y finalmente, para gran sorpresa de Severus, ella asintió.
—Está bien, esperrrarré un poco, porrr si acaso.—Severus le dio las gracias y la besó muy brevemente, para despedirse, tras esa última noticia, expresar afecto era lo más difícil que podía hacer— Severrrus si Draco os ha dicho todo eso, puede saberrr más, interrogad a sus amigos, tu hija últimamente se juntaba con Astorrria Greengrass, quizá ella sepa algo, y registradlo todo, incluso su mochila, pude fijarrrme que el hechizo lo estaba sacando de un libro, perrro no sé de cual.
—De acuerdo—agradeció Severus, se quedó dubitativo, no sabia si como su prometida ahora debía besarla o no, era un momento en el que necesitaba encerrar sus sentimientos o explotaría.
—Vete, estarrré bien, tienes que ocuparrrte de lo importante.
—Gracias Irinna.—Ella le sonrió discreta pero cálidamente y justo en el momento en el que Severus abandonaba la habitación, se cruzó de frente con Remus y Sirius.
—¿Qué hacéis vosotros aquí?¿Se sabe algo de Lilly?
—No, de momento nada, Kingsley y Mcgonagall están interrogando a todo aquel que conociera a Lilly y Narcissa le está haciendo un tercer grado privado a su hijo a pesar de ser el primero que habló con Minerva—explicó Sirius.
—Bien, me uniré a ambos interrogatorios y luego haré los míos propios.—Dijo satisfecho de la rapidez.
—¿Cómo está Irinna?—preguntó Remus—Sirius me ha contado que estaba muy grave.
—Han tenido que operarla pero está estable, ahora va a descansar por si acaso su estado de salud interviniera en su recuperación.
—Menos mal—contestaron Lupin y Sirius al unísono
—Gracias por salvarla Black, sin ti no hubiera sobrevivido.
—Oh —exclamó Sirius al oír ese derroche de humildad y agradecimiento.—De nada…era lo que tenía que hacer.— Severus se despidió con un gesto de asentimiento y se marchó sin decir ni una palabra más. El camino hasta Hogwarts, aunque solo fueran dos chimeneas de distancia, le daba tiempo para pensar en todos los sentimientos que se alojaban en su mente. En primer lugar, salía de San Mungo siendo un hombre prometido con la mujer que amaba; en segundo lugar, salía confirmando que era el peor padre del mundo. Si paraba a pensarlo, su hija había dado señales durante meses, señales que él había ignorado; su continua necesidad de llamar la atención de sus seres queridos, los cortes, las pesadillas, los secretos, las continuas mentiras, la explosividad, la violencia a cada provocación, todo estaba ahí; al menos, eso explicaba el asesinato de Nott, quien tenía suerte de estar muerto, puesto que la tortura que había pensado que merecía no era ni comparable a la muerte.
Ahora se planteaba si las continuas súplicas de Lilly para que se quedara tenían o no que ver con su miedo a que volviera a pasarle, saber eso le había cambiado para siempre, a partir de ese momento, dedicaría cada minuto de su vida a salvaguardar la seguridad de su hija. Debía poner todo en marcha para encontrar a Lilly, quizá de haber sido más estricto y de haber interrogado periódicamente a sus amigos hubiera podido evitar su marcha, pero en lugar de eso, decidió escuchar a Lupin, a Arthur Weasley y a Narcissa que le aconsejaron y prohibieron atentar contra la intimidad de su hija; quizá por una vez le hubiera valido la pena hacer caso a Lucius y "atar en corto a esa niña". El esfuerzo que tuvo que hacer para no moler a palos a Draco cuando confesó que su hija se estaba tomando Semperteptum , fue mayúsculo, él le había pedido protegerla y Draco prefirió "guardarle el secreto a su hermana", no sabia muchos detalles porque les urgía saber lo que estaba ocurriendo en el bosque e intentar salir de allí para parar a Lilly, pero sin duda, Draco, Weasley y todo aquel que hubiera tenido amistad con su hija iban a ser interrogados más duramente que Igor Karkarov en su vista de libertad.
…
—¿Podemos pasar?—preguntó Remus llamando a la puerta.
—Remus, Sirrrius—saludó Irina con una sonrisa amable—No teníais que molestarrros en venirrr.
—Sirius me dijo que estabas muy grave, no sabíamos si…habrías sobrevivido.
—De no haberrr sido porrr él estarrría muerrrta, desde luego.—Irinna miró a Sirius a la vez que Lupin—Gracias Sirrrius.
—No me las des, tú habrías hecho lo mismo.—contestó el padrino de Harry.
—¿Habéis averiguado algo?
—Narcissa quizá haya sacado algo, ha estado dos horas gritándole a su hijo, y Ron encontró el libro que Lilly utilizó para hacer el portal, la tormenta lo había chamuscado un poco, pero no se han atrevido a tocarlo, van a esperar a que llegue Snape.—contestó Sirius
—Temo lo que pueda descubrir, cada vez que sabe algo nuevo de Lilly se le parrrrte el alma.
—¿Se lo has contado verdad?—preguntó Lupin, Irinna asintió.—Se le notaba en la cara.
—Va a tenerrr que desgranarrr cada detalle de la vida de su hija, va a interrogarrr a cada uno de sus amigos y a hacerrr lo imposible porrr averriguarr cosas que no sabe, eventualmente iba a descubrirrr lo que le ocurrió, y prefierrro que lo sepa porrr mi antes de que lo sepa accidentalmente.
—Eso es cierto.—Admitió el hombre lobo— ¿Y le has contado lo tuyo?
—Eso no necesita saberrrlo, tiene que concentrarrrse en Lilly, demasiado se va a distraerrr si nos casamos como parrra darrrle más razones parrra preocuparrrse.
—¿¡Casaros!?—exclamó Sirius, Irina frunció los labios, lo había dicho sin pensar, imaginaba que el efecto de la medicación también actuaría sobre su filtro de información.
—¿Cómo habéis pasado de no admitir que os queréis a casaros?—Preguntó Lupin.
—Bueno en realidad él me lo pidió en navidad porrrque en Durmstrang me lo exigen parrra contiuarrr en mi puesto y él quiso hacerrrme el favorrr perrro, le dije que no porrrque no querría contraerrr matrimonio porrrr ese motivo y, bueno, hoy, después de estarrr hablando un rato, me dijo que no me querria perrrderrr y una cosa llevó a la otra…y nos vamos a casarrr.
—Enhorabuena futura novia…—dijo Remus.
—Imagino que como gracias a mi estáis juntos tendré un asiento en esa boda ¿no?—dijo Sirius, no se quería perder eso por nada del mundo.
—¿Gracias a ti?— se extrañó ella
—Sin mí, estarías muerta, muerta no te casarías, igual Snape lo haría, es muy rarito, lo veo capaz de ponerle un velo a un tarro de formol pero…tú no darías el sí quiero. Así que…¿Dónde podré sentarme?
—Podrás sentarrrte en la última fila, siempre y cuando te hayan hecho un hechizo silenciadorrr previo y vayas vestido de mujerrr.—sonrió Irinna con malicia.
—Me compensa, además tengo una cubertería de plata que quiero quitarme de encima.—Irinna y Remus rieron, esta vez el tono de Sirius había sido muy diferente al de las otras veces, era amable y cordial y se notaba que en ningún momento tenía intención de ofender o discutir.
—¿Señorita Petrova?—dijo la sanadora parada en la puerta—Necesitamos hablar con usted, es por sus resultados. —Irinna respiró hondo y tragó saliva, Remus le apretó la mano en señal de apoyo, ella hubiera deseado que esa mano fuera la de Severus, pero ya era tarde, y además, se esperaba lo peor.
—Deje que se queden, si me viene a decirrr lo que creo los voy a necesitarrr.
—Como quiera—la sanadora se aclaró la garganta y pasó con un enfermero que portaba un gran pergamino enrollado bajo el brazo.—Bueno, después de operarla observamos que las heridas más superficiales se iban sanando milagrosamente, eso nos sorprendió, porque aún no le habíamos administrado las pociones curativas, consultamos su historial y vimos las pruebas que se había hecho por su enfermedad pero nada respondía a ese tipo de curación. Pensamos que pudo ser el semperteptum que había consumido previamente como su amigo nos dijo, pero la sustancia había desaparecido por completo de su cuerpo, así que le administramos poción de Weffruger por si debíamos detener el avance de algunas células que se reproducían muy rápido. Nos dimos cuenta de que tiene usted la prolactina por las nubes ¿se lo habían dicho?
—Sí, Madame Pompfrey y el sanadorrr que vino a casa de los Malfoy me lo refirrierron perrro no le dieron imporrrtancia.
—A nuestro enferrrmerrro, Paulus —señaló al enfermero del pergamino—se le ocurrió una idea ¿ha sufrido usted desmayos, perdidas de energía e hipersensibilidad?
—Sí…porrr ello quise que madame Pompfrey me examinarrra.
—¿Ha sangrado por la nariz o ha vomitado últimamente más de lo normal?.
—Sí, sanadorrra, porrr favorrr dígame de qué se trata, y cuanto me queda
—Bueno, le quedan todavía seis meses y dos semanas aunque se le pasará todo cuando lo expulse de su cuerpo—dijo la sanadora con una leve sonrisa.
—Perrdone pero no le entiendo.
—Está usted embarazada señorita Petrova.— Todo se quedó en silencio, Irinna rió con sarcasmo.
—Eso…—rió de nuevo— eso es imposible.
—¿Ha tenido relaciones sexuales en los últimos tres meses?—preguntó la sanadora.
—Sí perrro…
—¿Con qué frecuencia?
—Pues…2,3 veces a la semana hasta hace un mes perrro…—respondió nerviosa, estaban abriendo una herida que había cerrado hace mucho tiempo y estaba segura de que se habían equivocado, no quería falsas esperanzas.
—¿Y tomaron precauciones?
—No perrro…
—Oh, es usted un egoísta—dijo la sanadora mirando a Sirius—¿tanto le costaba hacerse un hechizo anticonceptivo? Ah claro, pensó que como mujer se lo haría ella, ni se molestó en comprobarlo por no restarse placer.
—Yo no soy su novio—se defendió Sirius, la sanadora miró a Lupin.
—Hay que ver…usted, que tiene pinta de responsable, ¿a su edad aún no sabe lo que puede pasar?
—Yo tampoco soy su novio, señora—dijo Lupin con calma.
—¡Basta!—cortó Irinna—Mi novio, mi prometido, es el hombre que ha estado esperando mientras me operaban, perrrro independientemente de la responsabilidad que hayamos tenido en nuestras relaciones, usted no es nadie para aleccionarrr, yo también sé cómo se hacen los bebés, no soy ninguna cría. De hecho, tuve uno que perrrdí con cinco meses de embarrrazo porrr una misión en la que me hirierrron siendo aurrrorra, me operrraron, sin pociones anestésicas y me dijerrron que porrr culpa de mis herrridas jamás podría tenerrr hijos de nuevo. He estado cinco años teniendo diferrrentes relaciones y no me he quedado embarazada, explique eso.
—Eso fue por lo que tardamos más tiempo en su operación, lo que usted dice es lo que reflejaban los informes, pero no su cuerpo—La sanadora indicó al chico que desplegara el pergamino, en el que habían unas formas dibujadas con luz plateada.—Como usted dice, su ovario izquierdo está completamente destruido, pero el derecho solo tiene en ese mismo estado el 30% de su masa, por lo que el 70% sigue funcionando. También hemos comprobado que hace dos años estuvo en coma durante un mes ¿es correcto?
—Sí…—dijo Irinna confundida, ¿era posible? ¿de verdad era posible?
—Ese mes, implicó un reposo que por lo visto empezó a curar su ovario derecho, llegando al 50% de su funcionamiento, habrá tenido ciclos muy irregulares.
—Eso…es…cierrrto perrro…me dijerrron que no podría….—se repetía Irinna.
—Las condiciones y formación de los sanadores de un hospital militar en Europa del Este hace cinco años, no son las condiciones y formación que tenemos en este hospital hoy en día, los sanadores debieron dar por perdidos ambos al funcionar solo el 10% de su ovario en ese momento, el porcentaje era tan bajo que no podía preverse una recuperación.
—¿Entonces….no me muerrrro…es…estoy embarrrazada?
—De un fuerte niño de diez semanas—sonrió la sanadora—será un bebé poderoso, igual que la madre, eso explica por qué estaba usted tan débil y sus síntomas, la poción chupaesencia estaba dando toda la energía a su hijo y cohibiendo la suya, además de los típicos síntomas de embarazo, como estar más cansada, ser más despistada, ser más sensible, mareos, vómitos, etc etc. Así que le haremos revisiones periódicas para comprobar que todo está bien.—El enfermero y la sanadora hicieron varios conjuros y los deslizaron sobre Irinna, su vientre se iluminó en color azul y luego, blanco.
—Aún no…me lo creo, es….una locura—sonrió aliviada— fantástico pero, una locura.—La doctora guardó su varita en el bolsillo de su bata.
—Todo está bien, volveremos en unas horas con pociones correctoras de valores, para que no siga sufriendo tantos bajones y rechazo a la medicación—Los sanadores se fueron e Irinna se quedó sola con ambos merodeadores.
—Mujer con la que se acuesta, mujer que deja embarazada, menudo vigor…—dijo Sirius para romper el silencio.
—Sirius…no seas crio—dijo Lupin.
—Solo digo que es increíble que Snape "acierte" de esa forma, por favor, le ha curado la infertilidad a esta mujer, tiene una fábrica de niños.
—Dos hijos no es una fábrica de niños, y eres un exagerado, Snape no le ha curado nada.
—No, fue Lillian—reflexionó Irinna— ella me dejó en coma hace dos años, de no haberrr ocurrido eso, no estaría embarazada hoy.
—¿Quieres que avisemos a Snape para que venga?
—No, él debe concentrarrrrse en Lilly, además, no quierrro decirrrle que estoy embarrrazada, justo ahorrra que desaparece su hija, parrecerria que intento sustituirrrla, o justo ahorrra que hemos decidido tenerrr una relación, parecerrría que lo he planeado.
—Eso solo son bobadas que pensaría una mujer, Snape no pensará más allá de que es otra boca que alimentar y que esta vez le tocará cambiar pañales.—dijo Sirius despreocupado.
—Y en que te quiere y que esta vez podrá disfrutar de la infancia que no pudo disfrutar con Lilly—comentó Remus mirando con reproche a Sirius en cada palabra.
—Severrrus está roto porrr dentro ahorrra mismo, su hija ha desaparrrecido, acaba de saberrr que la han violado, tiene que interrogarrr a medio colegio y pensarrr como explicarrrle todo esto al ministerrrio, y seguirrr en su puesto de trabajo si es que Mcgonagall no estima necesarrrio que se vaya porrr los escándalos. Quierrre casarrrse conmigo antes de que me pueda perderrr ¿creéis de verrrdad que saberrr que tiene un bebé en camino es lo mejorrr ahorrra mismo? Explotarrria.
—Es el padre, tiene que saberlo ¿o no lo es?—dijo Lupin.
—Sí, es el padre, no hay ninguna posibilidad de que sea otro, perrro no quierrro que lo sepa todavía, tiene muchas cosas en la cabeza y esto solo le preocuparrría más.
….
….
Lilly había creado el portal, lo había conseguido, sin embargo, nada más cruzarlo se vino abajo, pues no había sido capaz de soportar todo lo que su cuerpo había hecho, era demasiado para ella y no estaba preparada; calló sobre algo suave pero duro y lo último que alcanzó a ver, fueron pies acercándose a ella. Al despertar, se dio cuenta de que estaba tumbada sobre sábanas de seda y un mullido colchón, la cama tenía un armazón de oro y un dosel de la misma seda que las sábanas. Portaba una muselina blanca a modo de pijama, y la habitación que la rodeaba estaba llena de lujos.
—Ah, al fin despiertas —dijo una voz que nunca había escuchado, pero que por alguna razón, se le hacía conocida. Lilly se giró y se encontró con unos ojos rojos contemplándola, al principio creyó que eran los de Johan pero cuando consiguió enfocar la vista se dio cuenta de que miraba a una mujer. Se encontraba tremendamente mareada, todo le daba vueltas, era como si le hubieran golpeado fuertemente la cabeza. La mujer chasqueó los dedos y cuatro chicas entraron con toallas, frascos y artilugios de belleza.
—¿Qué está pasando?¿Don…dónde estoy? ¿Quién eres?—Preguntó Lilly confundida mientras esas chicas la desnudaban y la metían en una tina de agua caliente llena de espuma; sentaba bien, eso era innegable, pero no entendía nada ¿Dónde la había llevado el portal?
—Soy Lady Colette Caroline de Liebheart….princesa de Noctem, pero la gente me llama Colette, a menos que sean súbditos, claro.
—¿Colette?— preguntó Lilly con odio recordando ese nombre, esa era la que iba a matar a su padre. Se fijó más en ella, la había visto anteriormente, cuando Harry se hizo pasar por ella en navidad y pudo comprar regalos en Hogsmade, ella era la mujer que absorbió su atención desde la casa de los gritos, la que la dejó inmóvil y embobada.
—Sé lo que piensas.
—Lo dudo bastante—respondió intentando no mostrar lo débil que se sentía.
—Oh, sí Lilly, verás te he estado observando a través de muchos ojos, tus prácticas con Lucius te llevaron a ver cosas inalcanzables para los demás...pero el futuro es cambiante. Por supuesto, hubiera matado a tu padre entre mucho dolor y sufrimiento si hubiera descubierto por cual de mis soldados se hacía pasar, a los traidores, espías e intrusos se les castiga de forma ejemplar. No obstante, ya que estás aquí, no necesitará infiltrarse, y toda operación y estrategia relacionada contigo queda cancelada.
—Voy a matarte si tengo oportunidad.—Un estirón de pelo la distrajo, esas cuatro muchachas que Colette había llamado le habían lavado el cabello y estaban peinando su melena, parecían ajenas a todo lo que ellas hablaban.
—No me cabe duda de que lo harías, aunque dudo que tengas la oportunidad sinceramente…ahora que vamos a ser familia puedo ser tu único apoyo, no creo que Johan sea un marido cariñoso, necesitarás una amiga.
—No te entiendo…yo nunca…—Colette chasqueó los dedos y un vestido se acercó volando hasta su campo de visión.
—¿Reconoces eso?—Lilly lo miró atentamente, era el vestido del baile, no lo había perdido, lo había robado Johan.— Te lo regalamos nosotros, a Johan le pareció necesario encantar el vestido con un hechizo de la paranoia, dijo que aceleraría tu proceso, le advertí que podías volverte loca y que no serías tan tonta como para aceptar un regalo misterioso. —Collete chasqueó la lengua— pero me fallaste, perdí la apuesta y durante toda la noche tu cuerpo estuvo absorbiendo un ungüento que afectaría a tus percepciones más adelante.—Lilly se quedó atónita ¿entonces sus obsesiones no le pertenecían solo a ella?¿todo lo que la había atormentado tenia origen en ese maldito vestido?—Ahora será tu vestido de novia, la orden era prepararte en cuanto despertaras, han pasado tres días desde que llegaste aquí, así que hoy mismo te casarás con mi hermano.
—No haré tal…—Colette le inyectó algo en el cuello y muchas cosas pasaron por su mente, información que su cerebro no tenía la rapidez para procesar—¿Qué es eso?
—Conocimiento líquido de nuestras costumbres, una creación de nuestros alquimistas, es importante que sepas las funciones que tendrás como reina y los deberes que has de cumplir, no hay tiempo de explicarlo, todo se asentará a su debido tiempo.—las muchachas sacaron a Lilly de la bañera y le pusieron un albornoz para secarla.
—Mi cabeza….—se quejó Lilly con molestia, debiendo ser sujetada por una doncella para no desfallecer, las fuerzas en su interior eran mínimas y su mente trabajaba a mil por hora —¿qué me habéis hecho? ¿por qué estoy así?
—Estás así porque tu cuerpo se está revelando, sufres el síndrome de abstinencia del sempertertum querida, te estás purgando de todo lo que has consumido y pagando el esfuerzo mágico que hiciste.—Lilly cayó al suelo sin ser capaz de ponerse en pie, apoyando su espalda en el armazón de la cama.
—Deberías sobreponerte, o tus amigos se preocuparán—Tras la puerta, unos guardias empujaron a Ginny y a Harry.
—¡Oh, Merlín!—dijeron los tres, Harry y Ginny fueron a abrazar a Lilly, esta pudo fijarse en que estaban extremadamente delgados, estaban sucios y lucían cansados y magullados.—Harry, Ginny —dijo ella abrazándolos y llorando por verlos así, estos correspondieron el abrazo fuertemente.—Lo siento, siento que por mi culpa os hayan hecho esto.
—No es tu culpa, no se te ocurra pensar eso—dijo Harry preocupado por el aspecto de su amiga.
—¿Qué le habéis hecho?— preguntó Harry con furia.
—Nada, eso se lo ha hecho ella misma —dijo Collete sonriendo, le hacia gracia que se sintieran en posición de reclamar—sentiros afortunados de todo lo que se ha drogado y destruido para poder encontraros, simplemente sus capacidades están respondiendo.
—Hayas hecho lo que hayas hecho por liberarnos, ya has arriesgado bastante tu vida, encontraremos la manera de salir, no les des lo que quieren.—Le susurró Ginny a Lilly.
—Os sacaré de aquí, os lo juro.— Sin que pudieran mediar más palabra, los separaron a la fuerza y Colette y Lilly volvieron a quedarse solas.
—Quizá puedas, cuando seas reina podrás dar órdenes, puede que consigas que los liberen—en los ojos de Lilly se dibujó la esperanza— siempre y cuando Johan no ordene que les maten.
Pasaron unas horas en las que Lilly fue recuperándose un poco, al menos podía ver sin que todo diera vueltas y tenerse en pie, la habían peinado y maquillado, su pelo nunca había estado tan brillante y su piel era porcelana, estaba llena de joyas. A pesar de la resistencia que intentó oponer, le pusieron el vestido del baile y la sacaron de la alcoba. Conforme iba caminando, se iba sintiendo mejor ¿Qué era lo que estaba ocurriendo? No era que tuviese especial ilusión por casarse con el psicópata que sería su marido, pero algo le estaba pasando. Al llegar a lo que parecía una iglesia, vio a Harry y a Ginny en la última fila atados y custodiados por Bellatrix, quien la miraba con burla. Ellos negaron con la cabeza, asustados, no querían que eso ocurriera. Lilly se quedó inmóvil, las grafías se movían por las paredes, podía sentir una magia abismal en ese lugar, los rituales practicados allí, habían dotado al ambiente de una energía más fuerte que la que sintió en Hogwarts, más del triple de lo que reunió para hacer el portal, prácticamente podía respirar magia y poder ¿Qué estaba pasando?, sus piernas estaban más firmes, su cabeza más centrada, sus fuerzas como nuevas.
Un guardia soltó a Harry y le ordenó acompañar a Lilly al altar, por lo que, aun esposado, se situó en el centro de la sala para recorrer el largo pasillo con Lilly apoyada en su brazo.
—Lilly no lo hagas, si te casas con él nunca podrás escapar.—le susurró Harry
—Estoy pensando en la forma de librarme de esto, pero no me han dejado demasiadas opciones. Si me niego probablemente os maten al momento. —respondió Lilly.
—Le oí decir a ella que para que el matrimonio sea válido….
—He de entregarme voluntariamente —se miraron el uno al otro—creo que ella quiere que sepa más de lo que debería, lo que no sé es por qué.—dijo Lilly intentando comprender la razón por la que Collete le había inyectado eso, casarse era algo que sabía hacer sin instrucciones, por mucho ritual desconocido que hubiera.
—Ella no ha sido excesivamente cruel, Ginny y yo creemos que quiere traicionar a Johan sin que se note.
—Noctem no perdonaría una traición al rey, pero si hubiera un desafortunado accidente como que yo estallase, solo ella podría ser reina.— las ataduras mágicas de Harry se desvanecieron, ambos se miraron, la mano de Lilly brillaba ligeramente. —No te pares, haz como si siguieran ahí—Lilly lo comprendió todo, tocó su vestido, sus joyas y todo lo que podía, por eso había dejado de sentirse mal, su vestido del baile había sido hechizado con algo oscuro en el pasado, eso era magia, todo lo que veía era magia muy, muy poderosa, dejando a Hogwarts a la altura de los muggles. Su cuerpo estaba recibiendo todo lo que suplicaba a gritos cuando despertó, magia oscura, poder ilimitado. Era tal la energía, que ella había puesto en marcha la magia sifónica sin darse cuenta; ahora con los conocimientos de Collete sabía qué era lo más poderoso de la sala y pensaba usarlo para salir de ahí y salvar a sus amigos.
—Pero ella solo podría ser reina si tú no te has casado antes.
—Es cierto….—Lilly sonrió de medio lado.
—¿Qué estás pensando? Aquí es una locura, está rodeado de guardias y magos superiores.
—Hazle saber a Ginny que hoy volveremos a casa y cuando sea el momento, asegúrate de noquear a Bellatrix.— llegaron al altar, Lilly besó a Harry en la mejilla y le prometió que todo saldría bien. Subió los tres escalones "torpemente" y se puso al lado de Johan, fingió estar tan débil como al despertar, esa sería su baza, él no esperaría nada si parecía que apenas podía tenerse en pie. El sacerdote comenzó la ceremonia remontándose a la historia del reino y la unión de las especies, después, dirigiéndose a Johan, impuso un un collar de oro con los escudos de sus antepasados y entre canticos mencionó a los reyes y reinas de Noctem. Finalmente, ambos tuvieron que verter su sangre en un cáliz ardiente y beberlo, siendo amenazada entre susurros por Johan para que no se le ocurriera vomitarlo; mientras con una mano donaban su sangre, y luego bebían, la otra se posicionaba sobre el grimorio sagrado.
— Johan Hyperion Taurus de Liebheart, hijo de Nauritus Liebheart y Catilye Bribbon, hermano de Collete Caroline Liebheart, tú, que tras la muerte de tu padre asumiste el cargo de príncipe heredero por derecho natural y sin que la primogénita hubiere completado su prueba de fertilidad, se te instituyó como regente del reino hasta que pudieras desposar esposa digna de poder para el reino, tu poder será suyo y el suyo tuyo cuando realicéis el sagrado juramento.—la llama del cáliz se extendió hasta el techo de la iglesia.— Encontrándonos en tu enlace real, deberás jurar convertir a esta esposa en tu reina y como tal, entregar su vientre y los frutos que este pueda dar a las necesidades del reino, deberás jurar hacerte responsable de su educación como monarca y sus consecuentes errores, deberás jurar que convertida en reina e instituida como tal, no permitirás que se relacione con seres inferiores y que procurarás que vuestros herederos sean reyes y reinas dignos de la corona.
—Sobre el grimorio sagrado yo, JURO.— dijo Johan, el libro se iluminó levemente y Lilly sintió como su mano podía absorber su magia, no sabía si era normal o no, pero miró de reojo a sus amigos, tras ellos una runa de fuego se acababa de completar, el poder que ese lugar emanaba era tal, que solo necesitaba pensar.
—Lillian Marie Snape —volvió a hablar el sacerdote—hija de Severus Snape y Narcissa Black, hermana de Draco Lucius, descendiente de puras líneas de sangre mágica, como reina de Noctem, en este el día de tu enlace, habrás de jurar, entregar tu vida y voluntad a tu reino y a tu rey, deberás jurar obedecer los designios de tu esposo y entregar tu vientre y sus frutos a las necesidades del reino. Deberás jurar no relacionarte con seres inferiores y educar a vuestros herederos para que sean reyes y reinas dignos de la corona.— el sacerdote calló, esperando su respuesta, Lilly seguía nutriéndose del libro, no comprendía como Johan no era capaz de darse cuenta de que estaba practicando magia sifónica, quizá la creía tan débil que subestimaba su capacidad. Se aclaró la garganta y miró a Johan, y ese último vistazo a quien más odiaba fue todo lo que necesitó para hacer lo más arriesgado de su vida.
Gracias a los conocimientos que Collete había inyectado en su mente, supo que si arrojaba el cáliz ardiente sobre Johan todos sentirían un dolor inmenso que le daría unos minutos.
—Sobre el grimorio sagrado, yo…. —con telequinesis y un rápido movimiento rompió el cáliz llameante sobre su compañero de altar y este, al igual que todo su reino colmena, se retorcieron notando el fuego en sus entrañas—NO JURO, que te jodan rey de los psicópatas.—Harry supo que era el momento, con un codazo rompió la nariz de Bellatrix y desencajó su mandíbula, forcejeó con ella por su varita y saltaron chispas que dejaron inconsciente a la mortífaga. Lilly corrió por el pasillo hasta el final hasta estar junto con sus amigos y liberó a Ginny,
—¿Cómo es posible que….?—empezó a preguntar la pequeña de los Weasley.
—No hay tiempo de explicarlo, invocad vuestras varitas, tenemos que irnos—Harry obedeció esa orden y sus benditas varitas acudieron a ellos, la extrañaban más que su libertad.
—¿Ahora qué hacemos?—preguntó Harry.
—Estad atentos a cualquiera que intente algo mientras hago el hechizo.—Lilly se concentró y tocó el suelo, sintió escozor en los ojos y vio como su cabello negro se volvía de color castaño oscuro— Phesmalis Siprum, Emnis Abortum, Falisa Quisa Exilum San— Un círculo en forma de pentagrama se formó a sus pies, de él salieron serpientes que se enroscaron en los brazos de Lilly, pero sus mordeduras fueron menos dolorosas que la primera vez.—Auch—se quejó al sentir los colmillos.
—¡Lilly!—dijeron ambos Gryffindor, agachándose para auxiliarla.
—¡No me toquéis, esto es así, cuando yo os diga cruzad!—unas cuerdas de fuego se adhirieron a Lilly y un humo negro subió de los vértices del pentagrama. Tras un rato, un viento de ninguna parte rodeó a los tres.
—¡¿Y qué hay de ti?!— gritó Ginny
—Iré después de vosotros, el portal debe mantenerse abierto mientras pasáis, debo asegurarme de que nada más que nosotros cruce.—Harry y Lilly se miraron con ternura, Ginny tenía los ojos abnegados en lágrimas por el miedo de que les ocurriera algo y las ansias de libertad. La joven Snape pudo concentrarse a pesar de los gritos de todos los asistentes a la boda a sus espaldas, el panorama era horrible, incluso los niños gritaban y suplicaban su muerte, Harry y Ginny (quienes los miraban de frente) estaban convencidos de que su amiga no sabía que eso estaba ocurriendo pero por una vez, decidieron pensar como Slytherins, necesitaban salir, implicara lo que implicara. Por fin, frente a los tres muchachos, una luz brillante como el mismo sol resplandeció, Lilly sonrió victoriosa.
—¿A dónde nos llevará?
—A San Mungo, es un lugar seguro.
—Será mejor que crucemos de uno en uno, parece un hechizo muy difícil de mantener—Propuso Harry, Lilly lo pensó, no sabía si podría sostener el portal con dos personas cruzando a la vez, por lo que asintió.— Ginny…
—Ni lo pienses, te secuestraron porque iban a por mi, tú cruzarás primero—Harry, por la mirada de su prometida supo que no iba a poder ganar esa batalla, por lo que besó a Ginny y se despidió de Lilly. Ginny se volvió hacia su amiga y se puso a su altura—Júrame que no tendré que explicarle a tu padre que te has sacrificado por nosotros.
—Te lo prometo—Ginny besó la frente de su amiga y siguió a Harry. Por fin, el portal fue lo suficientemente estable, tanto que pudo ver San Mungo al otro lado y a sus amigos allí. Lilly se levantó y caminó hacia la brillante luz.
—Ni lo sueñes— Lilly cayó al suelo sintiendo mucho dolor, Bellatrix se puso encima de ella, le había golpeado la cabeza con algo. —¿El libro de Grindewald no?—rió Bellatrix— debiste proteger el hechizo con velas y sal, si no cualquiera puede entrar.—pelearon un poco y Bellatrix clavó su dedo en una de las mordeduras de serpiente—Tu magia será la que me devuelva al señor tenebroso, así que necesito al jefe fuerte—Bella hizo un corte en el brazo de Lilly, la inmovilizó y dio de beber su sangre al primer niño que había cerca; la mordedura hizo gritar a la chica mientras otros se acercaban para hacer lo mismo; esos críos parecían ser medio vampiros y sus dientes rasgaban su piel aún más que las serpientes del portal..
—Deteneros niños.—ordenó Johan, este se aproximó a su súbdita favorita y a Lilly, a la cual impidió moverse de un solo pestañeo—quédate donde estás Bella, vas a poder disfrutar de esto.—Johan se acuclilló y mostró su rostro quemado, todavía derritiendose por el fuego maligno a la joven Snape, quien sangraba por todo el cuerpo—quiero que sepas una cosa, en cualquier momento, someteré tu mente, con hechizos, con pociones, con drogas muggles, o con palizas, sea como sea lo haré, y cuando lo consiga, te casarás conmigo y jurarás, después de eso, serás mi maldita esclava, te tendré atada en la pared de una celda, dejaré que mis nobles hagan lo que quieran contigo y cada noche, te follaré hasta que te quedes embarazada, después de eso, no serás nada más que un útero con patas, me deberás dos herederos así que reza al cielo y al infierno por tener gemelos porque si no el proceso se repetirá hasta que me des el segundo. Una vez hayas dado hijos al reino, aprovecharé tus sobras para invocar a una verdadera reina.—Johan se levantó y se dio la vuelta pero se detuvo—Ah por cierto, que sepas, que yo tenía poseído a Theodore Nott la noche en la que te violó, ahora ya puedo devolverte el recuerdo, nunca estuviste desmayada, un imperius bastó para que hicieras todo lo que yo te dije plenamente consciente, fue divertido desvirgarte por ambas puertas y oírte chillar de dolor—rió—Cuando creíste matarlo de un golpe, mi espíritu abandonó su cuerpo, y cuando lo enterraste vivo, el verdadero Nott, el maravilloso amigo de tus amigos, murió intentando respirar algo que no fuera tierra.
—¿Lo has oído? Mataste a un buen chico ¿puedo torturarla para que sepa lo que sufrió?—preguntó Bellatrix sonriendo.
—Por supuesto Bellatrix, te lo has ganado, pero puedes ser más cruel todavía, muéstrale la muerte de su madre, seguro que te acuerdas.—La risa diabólica de Bellatrix fue lo más tétrico que muchos habían escuchado jamás.
—Alto—dijo una voz
—Cállate Collete—ordenó Johan
—Johan, ella ha absorbido mucho poder de estas paredes, ha debido de hacer eso sin darnos cuenta, si la fuerzas es posible que acabe con toda existencia.
—Tu función era bañarla, vestirla y hacer que dijera "juro", sigue fallándome y te ejecutaré a ti la primera, me dará igual que seas mi hermana—dijo Johan con desprecio.
—Cuanto voy a disfrutar esto—Bellatrix se metió en la mente de la joven Snape y la llevó a ese fatídico día, Andrómeda estaba cocinando y Bellatrix apareció tras ella, Andromeda tomó su varita y la enervó contra su hermana, la mortífaga rió y comenzó un duelo que destrozó prácticamente toda la estancia. Béllatrix, aprovechando un forcejeo en el suelo producto de un choque de conjuros clavó un cuchillo de carne en el corazón de Andrómeda, esta cayó sobre Bellatrix pero duró poco tiempo, la sádica de su hermana mayor pisó su cuello y cuando le preguntó por sus últimas palabras Andrómeda juró "mis hijas te matarán", eso llamó la atención de Bellatrix pues solo era conocedora de Nimphadora, no obstante, pensó que era otra asquerosa bastarda de un muggle y disfrutó torturando a Andrómeda asegurándole que si tenia la oportunidad las haría ver como estaba muriendo como una cucaracha boca arriba; con un avada la luz de los ojos llorosos de Andrómeda se apagó, Bellatrix retiró el cuchillo del corazón de su hermana mediana y lamió la sangre de este.
—"No te merecías esta sangre limpia Andie, debías haberla aprovechado mejor"—cortó profundamente el cuello de su hermana ya muerta, del cual brotó sangre— "se me olvidaba decirte, que le daré tu cabeza como regalo a la ultima de tus hijas que sobreviva, diviértete en el infierno, hermana."
Un grito huracanado destrozó los tímpanos de Bellatrix y de todo el que estuviera alrededor, el dolor de ese grito era tan pero tan intenso que podría hacer morir de pena a cualquiera, algo explotó, una onda expansiva sumió el reino de Noctem en una bola de fuego gigante y sembró un silencio sordo en todo lo que estaba alrededor, las montañas se rompieron, los árboles se congelaron y los ríos se tiñeron de sangre.
Al despertar, todo a su alrededor estaba en llamas, había un sinfín de cuerpos ensangrentados junto a ella, hombres, mujeres, niños, ancianos, la ceniza llovía, al igual que la ropa, los zapatos y los escombros. Se movía a trompicones, su ropa estaba rasgada y quemada, tenia frío y tomó una túnica del suelo, anduvo sobre tierra y cristales, no sabía dónde estaba ni quien era , solo una luz de color azul enfocaba sus ojos y acaparaba su atención; por alguna razón esa luz la atraía, no había razón para no seguirla, no había razón para no atravesarla y fundirse con ella.
….
El revuelo en San Mungo fue mayor al que hubiera habido en cualquier concierto cuando aparece su cantante, Ginny Weasley y Harry Potter habían aparecido, cansados, desnutridos, con varias heridas y moratones en su cuerpo, el ministerio al completo intentó interrogarlos pero los sanadores no permitieron que nadie perturbara su descanso. Los señores Weasley, sus hermanos y Hermione Granger llegaron apresurados, llorando y angustiados por ambos, temían que los hubieran mutilado, que estuvieran fuera de sí, que no reconocieran a nadie, que estuvieran en algún tipo de estado vegetativo tras ese largo secuestro o que solo les diera tiempo a despedirse.
Molly se deshizo en llanto cuando su hija la reconoció y le dijo que la amaba, Arthur daba gracias al cielo por recuperarla, y sus hermanos le preguntaban a los dos si estaba bien, qué les habían hecho, a quien tenían que matar, pero Molly no permitió que prosiguieran en sus preguntas, no quería que nada perturbase a Giny ni a Harry. Hermione y Ron abrazaron a Harry mientras el resto de los Weasley abrazaron a Harry terminaron, querían preguntarle por todo lo que había pasado, por el día del secuestro y si habían visto a Lilly pero les aterrorizaba la respuesta.
Cuando los Weasley dieron la noticia a la Orden, todos lo creían imposible, en especial Severus Snape. Solo habían pasado tres días desde que su hija desapareció, él llevaba casi un mes acercándose a los secuestradores y preveía necesitar tres más, pero su hija, tal y como había avisado, lo había conseguido, en tres días les había encontrado y había hecho volver a Weasley y Potter pero nadie decía nada de Lilly ¿estaría detenida? ¿estaría gravemente herida o en algún quirófano?¿Habría muerto para que ellos pudieran salir con vida de allí? Nadie le decía nada.
—Severrrus debes descansarrr, no has dorrrrmido desde que Lilly se fue.—decía Irinna preocupada, Severus no había dejado de trabajar en el colegio y la Orden y "dormía" en el sofá de su habitación de hospital una o dos horas si el sueño le vencía en su ardua búsqueda de su hija, había reunido todas las cosas de Lilly y realizaba un experimento en cada objeto por si se transformaba en algo distinto, algo que le diera una pista. Sabía que no estaba en Cracovia, por mucha magia que hiciera no podía trasladarse de país. Era cuestión de tiempo averiguar algo más.
—Descansaré cuando encuentre a mi hija, y ahora que Weasley y Potter han vuelto podré saber algo de su paradero o de sus secuestradores.—Contestó Snape abotonándose la túnica.
—No van a dejarrrte verrrla si está en cuidados intensivos, porrr lo que he sabido, ni siquierrra han perrrmitido entrarrrr a la habitación de Potterrr a los aurrrorrres del ministerrrio.
—Mi hija ha arriesgado su vida, la tuya, la de su novio, la de Black y la de Malfoy por encontrarlos y traerlos de vuelta, ellos serán quienes quieran verme a mí, de lo contrario, tengo la certeza de que Arthur Weasley los convencerá de que después de todo lo que ha hecho Lilly, es lo correcto.
—De acuerrrdo, entonces irrrré contigo.—Severus accedió a ello, y con su ayuda, Irinna se puso los zapatos y una bata de raso encima del camisón de hospital. Ella rezaba en su interior por no cruzarse en el hospital a su matrona, a su ginecosanadora o a la doctora que le dio la noticia de su embarazo mientras Severus estuviera en su presencia.
—Le repito que soy su tío — decía un hombre hastiado a la recepcionista
—¿Usted se cree que soy tonta? Su cara ha estado en los periódicos durante años, puede haberse tintado el pelo de rojo pero eso no le hace un Weasley, y mi compañera ya le dijo a noche y esta mañana, que un padrino no es familia y por lo tanto no puede entrar, buenos días señor Black.—La recepcionista le cerró la ventanilla de muy malas formas y Sirius dio un golpe seco en el mueble de madera que los separaba.
—Oh por favor, no puedo creer que hayas llegado a intentar algo tan patético.—Dijo Severus llegando a la planta donde Ginny y Harry estaban ingresados y observando la escena.
—¿Y cuál era tu plan genio? Soy el padrino de Harry, voy a ser prácticamente suegro de Ginny, soy familia.
—Transformación, poción multijugos, convertirte en chucho…no sé, algo así, es increíble que te escaparas de Azkaban y no seas capaz de colarte en una habitación de hospital.—Sirius miró a Severus con irritación y después a Irinna.
—¿Tú estás segura de que te quieres a casar con él? Sigues a tiempo de no arruinar tu vida.—Irinna se quedó blanca, no quería que Severus supiera que lo había dicho, y le preocupaba que Sirius dijera más cosas.
—¿Se lo has contado?—le preguntó Severus muy incómodo, no le avergonzaba Irinna ni casarse con ella, ni quería que fuera un secreto, no había pensado en ello, pero estaba convencido de que Black usaría su futuro matrimonio para señalar todos sus defectos a Irinna. Además, en la situación en la que se encontraban, temía que Narcissa pensara que quería abandonar a su hija y entregarse a su novia.
—Puede que lo mencionarrrra por accidente —respondió Irinna matando a Sirius con la mirada.
—Ah, ¿no le has dicho que me has invitado?
—¿Perdón?—reclamó Severus a Irinna
—Dije que solo vendrrría si se quedaba en la última fila, callado y vestía de mujerrr, como detalle porrr salvarrrme la vida.—En ese momento Arthur Weasley salió de la habitación de su hija y observó que Sirius y Severus se encontraban allí, estos se percataron de su presencia y le devolvieron la mirada; el señor Weasley sentía que debía hablar con ambos pero era claro que ambos querían saber de sus respectivos hijos. Arthur habló con la recepcionista y esta le indicó que solo podía pasar uno porque entre enfermeras y familia ya eran muchos en el cuarto de los pacientes, por lo que el patriarca de los Weasley hizo señas a Severus para que pasara dentro, y a Sirius para indicarle que podría pasar después.
—Maldita sea, más espera—se quejó Sirius, luego se dirigió a Irinna.—¿Tú no deberías estar descansando?
—Sí perro menos mal que no lo estoy haciendo, si no llego a estarrr delante quizá le hubierrras dicho a Severrrus una lista de nombres de niño parrra el hijo que esperrro en mi vientre.
—Ya sabes mi opinión…mejor que lo sepa cuanto antes.
—Lástima que tu opinión no imporrrte un sickle.
—Profesora Petrova, Sirius— una voz les distrajo de su conversación, Ron y Hermione habían salido de la habitación al enterarse de que Sirius estaba fuera, este, presa de la emoción por ver a Harry ni siquiera respondió el saludo y recorrió el camino que Severus había hecho.
—Hola señorrrita Grangerrr, señorrr Weasley ¿se encuentra usted bien?
—Sí, más o menos ¿Usted se encuentra bien? Sirius nos dijo que era muy probable que no sobreviviera…
—Hace falta mucho más parrra que yo muerrra señorrr Weasley, el señor Black solo estaba preocupado.
—Profesora…hay algo que queremos decirle, ¿podríamos…hablar en privado?—preguntó Hermione, Irinna, extrañada les condujo a su habitación del hospital.
—¿Qué ocurre señorrita Granger?
—Cuando terminó su lucha con Lilly, Ron encontró un libro un poco extraño justo donde ella hizo el hechizo— Hermione sacó su bolsito de cuentas e invocó el libro negro de Grindewald—No hemos querido tocarlo porque no sabemos qué puede hacer pero, lo he ojeado por encima y….parece que lo que hizo pudo haberlo sacado de aquí, no entiendo mucho de la magia que recomienda, con varita es imposible o muy débil pero es algo muy oscuro. Hablé con Draco cuando nos contó que Lilly tomaba una poción para aguantar despierta, no lo supo porque ella se lo contara, según recuerda, pelearon en la biblioteca por un libro y al tocarlo se metió en la mente de ella; casualmente hay un hechizo que "descubre secretos vergonzosos" y quizá todo provenga de la misma fuente. —Irinna creó un círculo de seguridad con la varita y encerró el libro dentro.
—Gracias señorrrita Granger y señorrr Weasley, creo que eso será muy útil parrrra averriguarrr muchas cosas, han hecho bien en no tocarrrlo, probablemente sea de esos libros cuyas páginas envenenan a quienes lo tocan.
—De nada profesora—asintió Hermione.
—Señorrr Weasley, ¿saben algo de su novia? Potterrr o su herrrmana les han contado algo?
—Por lo visto Lilly hizo otro portal, ella iba a cruzar la última para mantenerlo abierto y seguro para Harry y Ginny pero…a pesar de que el portal se mantuvo abierto bastante rato nadie salió de él.
—Ginny está destrozada porque no sabe si Lilly le mintió, antes de cruzar le prometió que cruzaría después, pero no lo hizo, y no sabe si ella sabía que no iba a cruzar o si le hicieron algo.—intervino Hermione—no nos han contado aún como consiguió liberarles ni donde estaban, pero según Harry, fue algo muy arriesgado que tramó Lilly en muy poco tiempo.
—Eso le pega mucho a la señorrrita Snape.—dijo Irinna temiéndose lo peor.—si se enteran de algo más, avísenme.—Los chicos asintieron, dejando a Irinna sola en la habitación; ella miró el libro, sintió que no era la primera vez que lo veía, la última vez que recordaba uno similar ella tenia 16 años, justo antes de que detuvieran a su mentor. Él había intentado convertirla en un arma y por los rumores que había escuchado, lo habría conseguido con un libro maldito si no le hubieran pillado.
….
— Nos van a encarcelar…. Nos enviarán a azkaban y moriremos allí, oh no, oh no…—decía un chico rubio estirándose del pelo y caminando en círculos.
—¿Quieres callarte? Tengo una resaca horrible, menuda idea la vuestra ¿se puede saber qué te pasa?
—Creo…creo que anoche hicimos algo…yo no me acuerdo de nada pe…pero pero…mira
—¿Quién es esa?—dijo su amigo asustado.
—No lo sé pero está llena de mordeduras, y tiene sangre y su ropa está hecha jirones.
—Maldita sea….—dijo el chico castaño llevándose las manos a la cabeza —¿está viva? Dime que está viva ¡por favor!
—Sí, respira, pero no he podido hacer que reaccione y ese está demasiado borracho, no se despierta.—ambos miraron a un tercer chico que yacía en el suelo sobre un charco de whisky de fuego.
—¿Has avisado a...?
—Sí pero estuvo castigado anoche dudo que esté despierto.—De pronto un chico de pelo negro azabache y ojos marrones terminó de subir las escaleras muy apresurado.
—¡Canuto, Colagusano, Lunático, panda de anormales sin cerebro, decidme que no es cierto que decidisteis emborracharos estando transformados y ahora hay una chica medio muerta llena de….oh dios mío.
—James…no tenemos ni idea de lo que pasó, a Sirius hay que llevarlo a la enfermería y ella…
—Peter, lleva a Sirius a la enfermería, no se te ocurra decirle a nadie lo que pasa aquí, ni siquiera a Sirius, si descubre que esto ha pasado no se lo perdonará nunca, y ya tiene bastante con lo que le ha hecho su familia, Remus, examina estas marcas y mira a ver si distingues una mordedura tuya, yo avisaré a Lily, es la mejor con las pociones.
—Pero James, Lily no sabe que somos animagos, la podrías meter en un lio solo por saberlo y no delatarnos—dijo Peter
—No lo sabe y es cierto, pero si algo le pasa a esta chica, se que ella preferirá arriesgarse por no delatarnos antes que dejarla morir o no curarla.—todos esgrimieron expresiones de angustia.—No os preocupéis, somos los merodeadores, futuros aurores y miembros de la Orden del Fénix, si alguien puede solucionar todo esto, somos nosotros.
