Sé que he estado muy desaparecida y que todas las veces me pasa algo digno de un fic propio pero aunque tarde aquí sigo y ojalá a quien le guste mi fic lo siga leyendo, porque es una parte muy importante de mi vida que me gusta compartir con quienes me creeis. Tuve miedo de no poder volver a hacerlo, me dieron parálisis graves (cuya causa sigo desconociendo) que hicieron que no pudiera mover brazos, piernas o ni tan siquiera hablar, lo cual impidió que escribiera y a mi madre le diagnosticaron cancer justo antes de navidad, por lo cual, aunque escribir sea mi via de escape, me condicionó mucho el tiempo. Si has llegado hasta aquí muchas gracias, un capitulo nuevo fresquito os está esperando.

((((Mini resumen anterior: Lilly está en la época de los merodeadores, su familia y sus enemigos la están buscando, ella no recuerda ni su nombre, se ha hecho amiga de Lily Evans, Severus Snape joven y James Potter (quienes la rescataron al salir herida del portal y le han dado una nueva identidad. Astoria informó a Draco y Hermione de que Lilly estaba en el pasado, le enseñó a Draco el documento donde su hermana gemela renunciaba a su herencia, le dijo que lo consignó Lucius, que los Malfoy volvían a tener dinero y ambos renunciaron a su matrimonio concertado.)))))

CAP. 44

BAD ROMANCE

Draco se las ingenió para colarse en el despacho de Snape y trasladarse a su casa tras enterarse de que había recuperado su dinero, nada le encajaba; la fecha en la que estaba firmada la renuncia de su hermana a su herencia, era la misma en la que habían discutido y ella había intentado contarle lo de Theo, se acordaba porque ese fue el día en el que salió la noticia del hallazgo de ropa interior femenina entre las prendas de Theo.

—Willow— llamó Draco a su elfo

—Amo Draco ¿Qué hace aquí? ¿Qué puede hacer Willow por usted?

—¿Está mi madre en casa?

—No amo, su madre le ha dicho a Willow que salía a organizar cosas importantes.

—¿Qué hay de mi padre, está aquí?

—Sí amo, el amo Lucius se encuentra en su estudio.

—Perfecto— Draco iba a emprender la marcha pero algo en su cabeza lo detuvo—Willow, una pregunta….¿cuando Lilly estuvo con nosotros, viste u oíste algo que no debieras? ¿Te ordenó algo a nuestras espaldas?—el elfo comenzó a temblar y a autocastigarse.—Para de golpearte y habla, es urgente.

—Willow le dijo a la señorita que eso no estaba bien, pero ella le dijo a Willow que como hija de mi señora Cissy también era mi ama y debía obedecerla.

—Cuando le interesaba sí era lista…—murmuró Draco— Te ordeno que me digas todo lo que viste, oíste o te ordenó, no tendrás represalias.

—La señorita Lilly hizo que el amo Lucius sangrara por la cabeza. Cuando Willow los encontró, ella estaba llorando y estaba muy nerviosa, usted estaba inconsciente por la bebida, ella le ordenó a Willow que les llevase a un hospital muggle y que no dijera nada a usted ni su madre y Willow así lo hizo.

—¿Algo más?

—Cuando el amo Lucius trajo al ama Lilly ebria, tras la noche, Willow tuvo que limpiar y encontró restos de polvo de hada asiática en la ropa de la señorita, y encontró también libros del amo Lucius bajo su colchón.—Por la expresión del elfo, supo que no había más información y subió a encontrar a su padre, el cual le recibió con sorpresa.

—¿Qué estás haciendo tú aquí?¿Para qué pago un colegio interno?

—Di mejor, para qué paga mi hermana un colegio interno—Draco le lanzó el documento a su padre, y este acumuló odio en sus ojos.

—¡¿Esa maldita puta a la que llamas hermana ya se ha ido de la lengua?!

—No tienes derecho a insultarla así y no, ella no me ha dicho nada, no puede, nadie sabe dónde está, ha sido Astoria, ha renunciado a nuestro matrimonio; hemos renunciado.

—¡¿Qué habéis hecho qué?! ¡¿Quiénes os creéis?! Su padre y yo tenemos negocios, Draco, no puedes hacer lo que te plazca así como así. No pienso dejar que ese matrimonio se anule, tu madre está muy ilusionada.

—Me encantará saber qué opinará mi madre cuando le diga que tú hiciste que mi hermana renunciara a su herencia, que te pusiera como condición que cancelaras mi matrimonio hace casi un mes, y que tú no lo hayas hecho, que te hayas quedado con el dinero de la hija de quien se acostó con tu mujer ¿no te da vergüenza?.— Lo encaró Draco, que recibió como respuesta una bofetada.

—Tu hermanastra, es la vergüenza, su sola existencia ya resulta vomitiva, te pone en peligro a ti, a tu madre y a su padre, cualquier acuerdo que implique apartarla de vuestro lado, será beneficioso para nuestros seres queridos. ¿No te das cuenta de cómo ha jugado con todos? ¿De que no le bastaba con robar nuestros libros sino que además también pedía sempertertum por carta en Borguin & Burke a nuestras espaldas? Sus motivos no eran los únicos importantes para hacer cosas "no del todo honestas"; vuestra protección, la tuya y la de tu madre, era mi prioridad, no pediré perdón por eso.—la mente de Draco hizo click, su padre le estaba mintiendo y comprendió quizá el por qué…¿quitarla de en medio y llevarse dinero a cambio? El sueño de su padre.

—Nunca le dije a nadie que Lilly compraba sempertertum por carta….

—Compraba, robaba…el hecho es, hijo mio…—intentó cortar Lucius

—Dije que lo compraba…no cómo lo había conseguido; eso me lo dijo ella a mi…únicamente a mi, yo era el único que sabía ese detalle porque vi en su mente que alguien se lo enviaba…esa excusa me pareció extrañísima pero quise creerla….la única forma de que supieras eso sería que ella misma te lo hubiera contado, pero tú la odias...

—Draco, no pienses estupideces.

—O quizá es lo que le dijiste que dijera. Tú tienes sempertertum en casa, me lo dabas a mi en el pasado, ¿fue por eso, no? Te ofreciste a darle de eso a cambio de su herencia….—Lucius sopesó qué contestar, decir que no, sería insultar la inteligencia de su hijo, quizá hacerle enfadar y provocar que se chivara a Narcissa y eso era lo último que podía pasar.

—Ella estaba dispuesta a lo que fuera por proteger a su padre, mejor yo, que cualquier malnacido; ella quería droga, yo se la proporcioné, si en el transcurso se quitaba de en medio con una sobredosis pues, un problema menos, pero luego lo pensé mejor y controlé los envíos porque sé que inexplicablemente la quieres.

—Si mamá se entera…—empezó Draco

—Si tu madre se entera le contaré lo que la zorra de su hija llegó a ofrecerme a cambio de "mis servicios".—A Draco se le llenaron los ojos de lágrimas, por lo pasado con Banks y conociendo la desesperación de Lilly, entendió lo que ello significaba. No pudo evitar torcer la boca en un gesto de asco.

—Dime que no fuiste tan miserable de aceptar….por favor papá dime que…

—Obviamente que no, muchacho, tiene tu edad, la vi nacer y quiero a tu madre, no soy un monstruo.

—No sé lo que eres, pero si quisieras a mamá no habrías colaborado para la destrucción de su hija, yo estuve desesperado cuando tú estuviste en azkaban y me encargaron esa misión, Snape me ayudó, como mínimo podrías haberle devuelto el favor.

—Y eso hice, no le dejé coger todas las pociones que quiso, se las racioné, ella quería salvar a su padre y tenía razón, al fin y al cabo, tuvo una visión donde moría y lo ha evitado, los ayudé a ambos.

—¿Cómo sabes eso?—interrogó Draco extrañado— Lo de su visión…

—Petrova—dijo Lucius rápidamente—lo mencionó cuando la visité en el hospital.

—Espero por el bien de nuestra familia que mamá no se entere, no sé si podrá soportar que supieras que ocurría algo y no hicieras nada; Lilly no es perfecta, eso está claro, pero fue capaz de hacer por su padre algo que no sé si a día de hoy, yo haría por ti—ésas palabras fueron duras para Lucius pero lo disimuló con una mueca de desdén— despréciala todo lo que quieras, pero cuando hizo el hechizo nos encerró a mamá y a mi en un círculo de protección para que nada nos dañara. Cuando vuelva le vas a devolver todo, sobre todo la casa de su madre en Noruega, así yo tenga que casarme con esa maldita psicópata que habéis elegido para mi, ella tendrá su dinero de vuelta.

—Pues ya puedes ponerte a hacer algo que nunca has hecho, ‑—hizo una pausa— trabajar, hijo mío, has vivido siempre a expensas de que tu madre y yo cumpliéramos tus deseos, llegamos a ese acuerdo para que tú no supieras que nos habíamos arruinado gracias al ministerio. Los negocios son así, el pez grande se come al pequeño y tu hermanastra, es un pececillo minúsculo. Pero está bien, le devolveré la casa de su estúpida madre falsa, sólo porque tú me lo pides.— Draco se iba a ir pero se detuvo un poco más.

—¿No sentiste ningún remordimiento al darle eso, teniendo en cuenta lo que me pasó a mí ? ¿Ni siquiera un poco?

—Según me dijo, la perseguía un psicópata por su sangre, su línea y su poder y quería salvar a su padre porque iban a utilizarlo contra ella; nunca supe si eso era verdad o simplemente delirios de una adicta, pero por si acaso era cierto, pensé que si un psicópata iba a por ella por su sangre y su línea, tú y tu madre formáis parte de la misma; entre ella o vosotros, tengo clara mi elección hijo, si por salvar una uña tuya tengo que empujarla a ella desde un precipicio, que así sea. No soy Severus, lo siento, los míos van primero.— Draco se quedó callado, no sabía si agradecerlo o maldecirle.

—Ella es mi familia también papá, la quiero, no quiero que sufra ni que le ocurra nada malo.

—He velado por ella como ya te he dicho.

—No darle todo lo que quiere para que no muera de una sobredosis no es velar por ella.—dijo Draco con un toque de desesperación.

—No está muerta a pesar de jugar con artes oscuras y hacer el hechizo más suicida que existe ¿no?—Concluyó Lucius dando la conversación por terminada; si esa cría estaba viva, era gracias a él, pues sus imprudencias y temeridades jugando con la magia oscura la hubieran consumido de no ser por sus enseñanzas. Draco abandonó el estudio y Lucius oyó como la chimenea de su salón crepitó llevando a Draco de vuelta a Hogwarts.

….

Lilly Snape estaba ansiosa por visitar Hogsmade, la semana había transcurrido con intensas miradas entre Sirius y ella, notitas en clase, risitas interminables; todo ello era excitante y divertido, Sirius la hacía sentir bien, era bromista, inteligente y las normas le importaban más bien poco, lo cual, le resultaba en parte irresistible. A pesar del poco tiempo transcurrido, los coqueteos cada vez eran más descarados y aunque nunca pasaba nada, la temperatura subía inconmensurablemente en sus adentros.

—Marlene, vamos, tengo que ducharme ¿qué haces?— se quejaba la joven Snape llamando a la puerta del lavabo de su habitación.

—Estoy con un nuevo método de rizado del cabello, no seas impaciente, solo tarda un poquito—respondió la aludida desde dentro del baño.

—¿Un poquito? Llevas un siglo ahí dentro.

—Desiste Marie—dijo Alice— es viernes de experimentos de belleza.

—¿Qué es eso?

—Marlene se pone a probar todas las cremas y novedades de belleza que aconseja la revista Corazón de Bruja todos los viernes por la noche porque "es cuando tiene tiempo", normalmente mientras nosotras estudiamos.—explicó Lily Evans.

—Pero yo tengo que ducharme, mañana he…—bufó—es igual, iré a los baños de la sala común.

—Terminarás antes que Marlene—sentenció Alice. La joven Snape tomó su neceser y su toalla, se puso la túnica encima del pijama y bajó las escaleras.

—¿Sigues levantada tan tarde Marie?—oyó la voz de James entrando por el hueco del retrato, seguido de Sirius.

—James, Sirius—sonrió ella, observando la equipación de quidditch que llevaban—No por gusto, Marlene ha acaparado el servicio, de lo contrario jamás hubiera bajado en camisón.—contestó un poco sonrojada.

—¿Por qué no? Te queda muy bien, a mi….me gusta—contestó Sirius

—No puedes hablar en serio—rió la joven Snape—es el típico camisón que se pondría una señora mayor, creo que es Mcgonagall quien elige los pijamas reglamentarios.

—No es obligatorio llevarlos a partir de cuarto curso, siempre los dan, pero puedes ponerte otra cosa si lo deseas—intervino James.

—Bueno, como no tengo otra cosa, seguiré llevando el camisón de la abuela—rió Lilly

—Siempre te puedes comprar uno en Hogsmade, me presto voluntario para acompañarte.—se ofreció Sirius

—Eso si te libras del castigo ¿recuerdas?—retó Lilly

—Lo haré, James me cubrirá ¿verdad hermano?

—Como nos pillen por tu culpa espero que memorices mi cara, porque no me dejarán volver a salir del despacho de Filch.—dijo James, los tres rieron.

—¿Vosotros de donde venís? ¿por qué lleváis esos uniformes tan favorecedores?

—Son los de quidditch, estoy haciendo las pruebas para cazador o buscador suplente— contestó Sirius, luego pensó en lo que le había contado James sobre Marie, que era una chica a la cual habían educado en casa y que había tenido épocas muy enferma, motivo por el cual, no había salido demasiado.—¿Sabes lo que es el quidditch?

—Ammm—Lilly Snape miró a James por una fracción de segundo y de golpe toda la información sobre ese deporte se presentó en su cabeza.—Sí…sí se podría decir que soy una biblioteca andante en temas de quidditch.

—Me apasionan las chicas que saben de quidditch—dijo Sirius con una mirada traviesa.

—A mi me apasionan los chicos que lo juegan…sobre todo si les queda tan bien el uniforme, te hace muy…varonil—contestó Marie sosteniéndole la mirada, enrojeciendo y mordiendo ligeramente su labio por accidente.

—Oh Merlín, estáis coqueteando sin ninguna vergüenza, voy a la habitación a ducharme, cuando vuelvas no me despiertes eh Canuto…

—Descuida— aseguró Sirius, James subió las escaleras y desapareció de su vista.

—¿Por qué te llama Canuto?—preguntó curiosa.

—Es una broma nuestra—dijo él, Lilly Snape se recostó sobre la pared manteniendo los ojos clavados en Sirius.

—Pobre James, le hemos incomodado—rio ella ligeramente. Sirius recargó el brazo en la pared donde ella estaba apoyada y se mesó la cabellera.

—Se le pasará…si supieras la de veces que he tenido que ser el sujeta velas cuando estaba con Lily…—rememoró Sirius—¿decías algo de que este jersey me hacía muy varonil?

—Aha…—respondió ella, la cercanía de Sirius la hacía sentir en sus adentros un calor excitante, que crecía y crecía cuando clavaba sus ojos en los de ella o estaba tan próximo que podía oler su perfume.

—Así que te gustan los machos alfa ¿no?

—Incorrecto…los machos alfa tienen la responsabilidad de ser el líder del grupo, de aparentar ser perfectos en determinadas ocasiones y de madurar antes que los demás, los betas sin embargo…suelen ser los amigos…más guapos, divertidos, rebeldes….

—Encajo más en la segunda descripción…

—Es `posible…—se quedaron en silencio, sonriéndose

—¿Y por qué decías que estabas aquí abajo?

—Porque tengo que ducharme, acicalarme el pelo y lavarme los dientes.

—Puedes hacerlo en nuestro cuarto

—¿No ha subido James a ducharse?—rio ella

—Echamos a James—resolvió Sirius compartiendo una mirada intensa con ella y riendo a continuación—o puedes quedarte aquí—Sirius se acercó mucho a ella— hueles a lavanda…—Sirius se atrevió a tocar el final de la trenza de Lilly— tu cabello está sedoso…y…los dientes…no tienen tanta importancia.

—Oh, claro que la tienen…si…hipotéticamente yo…quisiera besar a un chico por primera vez y tuviera un aliento espantoso quizá él no quisiera volver a saber de mi; sin embargo si yo supiera a manzana…o…a menta...quizá no querría parar de besarme.

—Pues ese chico hipotético sería idiota…porque a mí me basta mirarte para no querer parar de besarte—susurró él, encontrando sus ojos a pocos centímetros de los de ella, con sus labios a punto de rozarse, como si un imán los atrajera entre sí.

—Marie, Marlene ya ha salido, puedes…—interrumpió Lily Evans, haciendo que ambos se separasen inevitablemente—Oh, hola Sirius ¿de dónde vienes?.

—Del campo de quidditch, las pruebas, ¿recuerdas?—respondió Sirius intentando ocultar su molestia.

—Ah, es cierto, seguro que han ido genial, James me dijo que tienes talento.

—Gracias Lil, eres muy buena—Respondió cortésmente, su amiga a veces era muy inoportuna, pero solo escondía bondad en su interior.

—Hasta mañana Sirius—Lilly Snape le dio un beso en la mejilla, ambos se miraron con los carrillos encendidos.

—Nos vemos Mery—le guiñó un ojo y sonrió.

—Es Marie…—le corrigió ella con una sonrisa, sabía que lo hacía adrede.

—Tú mandas Mery Marie —La mencionada se alejó de él, subiendo las escaleras con su amiga pelirroja.

—¿Así que Sirius eh?—Lily sonrió con picardía—¿las notitas de clase eran de él verdad?

—Sí—admitió roja Lilly Snape.

—Me alegro, es un buen chico, y muy buen amigo, pero ten cuidado, le gusta demasiado seducir y ser seducido, si te planteas algo con él habrás de saber que tienes un ejército de chicas queriendo mutilarle o mutilarte a ti por celos.—explicaba la pelirroja mientras entraban a la habitación.

—No había pensado nada todavía, es muy pronto para hablar de "algo con él" solo sé que lo veo y me arde todo el cuerpo.

—¿Os habéis atrevido a tratar un chisme sin nosotras?—´dijo Marlene— ¿Quién te calienta todo el cuerpo?

—Marlene no seas indiscreta— intervino Alice

—No lo soy, me intereso por el bien estar de mi amiga, imagínate que le han dado poción de la euforia o amortentia, es primordial comprobarlo— las cuatro rieron.

—Es solo un conocido que me resulta muy agradable a la vista, pero nada más— Dijo Lilly intentando restar importancia .

—¿Y ese conocido no será uno de los merodeadores cuyo nombre empieza por Sirius y acaba por Black no? — preguntó Alice

—´¿Quién es la indiscreta ahora?— reprochó Marlene con una sonrisa

—Puede que haya caído en que tu razonamiento es más que válido— replicó Alice.

—Malditas seáis— dijo Lilly riéndose —¿tanto se me nota? No quiero que piense que soy tan fácil, o sea, creo que si los dos tenemos claro lo que queremos del otro no importaría pero…¿y si se lo dice a sus amigos y se empieza a saber por toda la escuela? No quiero centrar la atención en mi y menos de esa forma.

—Para ser sinceras, tanto se os nota a los dos, él cumple todo lo que tú dijiste buscar en un chico y a Sirius le atrae todo lo que tenga pulso y encima le corresponda.—dijo Marlene

—Wow ¿así que le daría igual yo que un hinkypunk?—preguntó la joven Snape algo ofendida.

—Claro que no, eso no es cierto—defendió Lily Evans—Marie, Sirius es un chico mujeriego, eso es innegable, pero tiene un tipo que de hecho tú cumples, y no Marlene no me estoy refiriendo a las tontas que engatusa para acostarse con ellas, me refiero a que le gusten para intentar algo que implique más que irse a la cama.

—¿Quién ha dicho que yo quiera más que eso?—preguntó.

—Que te quedas sin saber cómo hablar y te pones roja como el pelo de Lily.— dijo Marlene.

—Porque me agrada físicamente, y pienso ciertas cosas que me hacen despistarme.— hubo un respingo general.

—Obviamente no le puedes decir eso a un chico, te trataría de cualquiera, y a sus amigos se lo va a contar, nada pasa en la vida de ninguno de esos sin que los otros tres se enteren.— Explicó Alice.—Además creo que te agrada más allá de lo físico, Lucius Malfoy por ejemplo, era objetivamente guapo pero es una persona despreciable que a menos que tu escala de valores esté por debajo del inframundo hace imposible que sea, "agradable a la vista"

—Marie, tú también le gustas, soy amiga de Sirius y se lo noto, únicamente has de estar pendiente de que vaya al ritmo que tu quieres y si solo es algo físico, no ilusionarte, a muchas les pasa con Sirius, pero si tú lo tienes claro…no debería de haber problema.—expuso la chica Evans. Lilly Snape sonrió aliviada de que su opinión no la constriñera o la hiciera pensar que actuaba incorrectamente; la conversación se redirigió a otros temas y finalmente quedaron dormidas.

—¿Así que la nueva eh? No pierdes el tiempo Canuto—dijo Remus conteniendo la sonrisa.

—Perdería menos tiempo si la querida novia de este no interrumpiera—dijo Sirius lanzando su camiseta sucia a la cara de James.—Casi nos besamos en la sala común, pero la prefecta tenía que salir de su cuarto.

—Dudo que Lily se espantara de un beso, ha visto cosas peores.—dijo James, Sirus lo miró interrogante— a Snivellus en bañador ¿te parece poco traumático? Mi chica es fuerte.— todos estallaron en carcajadas.

—Oh por favor qué asco, quien sabe la de roña acumulada que tendría, seguro que el mar ese día ennegreció—dijo Peter, provocando las risas de todos.

—¿Cuándo fue eso? ¿A los nueve? Porque la grasa que tenía en el pelo el día que empezamos Hogwarts estaba pegada a su cabeza por lo menos un año—continuó Sirius.

—¿Así que Lily ha sido la única testigo de que el agua alguna vez tocó al pelo grasiento? No me lo creo, tuvo que ser algo histórico, daría para una entrevista—siguió Peter.

—Venga chicos, vale ya, tenemos que superarlo, ya somos mayores—dijo Remus intentando poner cordura, a pesar de que le salía una sonrisa.

—No creo que pueda superar saber que mi amiga fue testigo de tal cosa—contestó Sirius.

—Al final voy a acabar pensando que te gusta él, has pasado de hablar de besar a una chica a hacer toda una disertación sobre la higiene de Severus —chinchó Remus.

—Querrás decir de la falta de higiene—murmuró James con malicia— pero es verdad nos estabas contando que casi la besas, cosa rara porque conforme coqueteabais pensaba que ibais a hacerlo ahí mismo delante de mi.

—Eso querría él, ir directamente al sexo—se rió Peter.

—Es un bombón de chica, la verdad es que estaría bien— bromeó Sirius

—Es amiga de Lily así que ten cuidado de como la tratas porque las consecuencias de lo cabrón que seas las voy a sufrir yo—advirtió James sintiendo un mini instinto de protección por la chica amnésica.

—No seré un cabrón, le seré sincero, que me gusta y podemos hacer cositas pero que soy un alma libre.

—Apuesto dos galeones a que ella le pega una bofetada en tres días—dijo Peter poniendo unas monedas encima de la mesa.

—Yo apuesto lo mismo pero que será una patada en la entrepierna en la cita de mañana—se sumó Remus.

—Yo apuesto diez galeones a que hay petición de matrimonio, ella cumple todas sus imposibles expectativas en mujeres, y como le haga daño, Lily lo castrará y Sirius aprecia mucho su hombría.

—Como se nota que eres rico y te encanta gastar el dinero en tonterías pero está bien, Lunático y yo ganaremos diez galeones.

—Gracias por tu fé amigo ¿pero no te has pasado un poquito? no tengo malas intenciones ni nada pero seguro que lo fastidio todo sin querer.—admitió Sirius.

—Solo trata de no fijarte en otra falda mientras estás con ella y piensa en el sermón que puedes recibir de mi novia y verás como todo sale rodado.

—James si quieres puedes apostar veinte galeones, tengo que hacer unas compras y me vendrá bien el dinero—rió Remus.

—Muy gracioso Remus, igual os tragáis vuestras palabras, James tiene razón ella cumple mis expectativas.—dijo Sirius sintiéndose ligeramente molesto.

—¿Pero tienes de eso?—preguntó el hombre lobo entre risas.

—Creo que Sirius tiene razón Lunático, la chica respira, tiene pechos, y no tiene pene….para Sirius ya lo tiene todo.—comentó Peter cubriéndose la cara ante el hechizo de Sirius que tiraba almohadones contra él.

—Eso es mentira, sí tengo exigencias y van más allá de eso, no soy tan golfo— los tres amigos enmudecieron, lo cual le hizo saber que ninguno de los tres coincidía con su visión.

—Ilumínanos por favor—retó Peter.

—Primero, es de Gryffindor, lo cual ya le supone unas cualidades que al resto no, ya es valiente, leal, honesta y encima si nos queremos enrollar está cerca, no habría riesgo de que me pillen y me castiguen por los pasillos. Segundo, tiene el pelo claro y eso me gusta y sus ojos me llaman mucho la atención; tercero, está buenísima, eso lo sabéis todos; cuarto, me continua las bromas y se ríe de mi humor, pero no como una de esas que solo ríen para agradar, le hago gracia de verdad; quinto, le gusta el quidditch, me ha dicho que es una biblioteca andante sobre quiditch, y por ultimo…es muy lista, cada vez que contesta una pregunta me la imagino desnuda dando clase con gafas de lista.

—De saber que las gafas te parecían eróticas hubiera ido con más cuidado—dijo James haciendo a todos reír.

—Vaya vaya, parece que Sirius se nos ha enamorado chicos— dijo Peter

—Tampoco te pases Colagusano, llevan una semana conociéndose, quién sabe si después ella es una celosa empedernida o le gustan todos o le van las cosas raras, incluso, quien sabe si a ella le gustará él.

—Por supuesto que le gusto Remus, me mira con cara de querer que lo hagamos sobre todas las superficies del colegio, pone unos ojos que me encienden como un hechizo incendio y ella también quería besarme antes.

—Pero de querer besarte a querer tener una relación hay diferencia, quizá después no aguante tu ego desmedido, o que medio colegio quiera cercenar tu descendencia — supuso Remus

— O tu carácter impulsivo —añadió James

—O que te rebeles y rebotes ante cualquier norma o figura de autoridad—completó Peter

—Vale, menos mal que sois mis mejores amigos, creo que si voy a preguntar a los Slytherin me dirán cosas más agradables que vosotros. —contestó Sirius sorprendido de esa lista de defectos que le habían sacado sus amigos.

—Bueno, el caso es que te gusta y mañana tenéis una cita, déjate llevar y no digas algo por lo que Lily te pueda reñir —aconsejó James.

Al día siguiente, era la visita a Hogsmade y todos los alumnos estaban muy emocionados, era invierno y les apetecía una humeante taza de cerveza de mantequilla y pasear con sus amigos por las tiendas.

—Hace un dia precioso ¿no os parece?—dijo Marlene mientras contemplaba la ventana.

—Pues sí, ya era hora de que dejara de llover los días que nos dejan salir al pueblo—contesto Alice contenta mientras se calzaba las botas.—¿Qué habéis pensado para hoy? Frank y yo vamos a ir al salón de té de Madame Pudipié.

—Yo iré con Marie a hacer unas compras y después he quedado para verme con Guilderoy Lockart.

—¿Y donde dejarás a Marie, Marlene?¿o la vas a llevar de carabina?— preguntó Lily.

—No me quedaría en esa cita ni aunque me pagaran por ello, yo iré a conocer Honey Dunkes, he oído que es genial—contestó Marie.—¿Y tú Lily qué harás?

—Oh, me quedaré aquí estudiando seguramente.

—¿James no va contigo?— preguntó Marlene

—James está castigadísimo y con toda la razón así que su dia de Hogsmade será un dia recogiendo la suciedad del establo de Criaturas Mágicas y se lo merece.

—¿Quieres venir con nosotras? No es justo que te quedes aquí porque él esté castigado.— propuso la joven Mckinon

—No me quedo por él, me quedo porque quiero adelantar con Pociones para el examen, solo es dentro de tres semanas.

—Ajá, bueno, vale, disfruta de eso…si puedes—contestó su amiga, Lily asintió sonriendo, Lilly Snape se despidió de ella, al igual que las demás. Alice tomó la delantera y se fue directa al pasillo para encontrarse con Frank y las otras dos chicas se quedaron unos minutos más en la sala común mientras Marlene tomaba unos pergaminos.—Marie, ¿me acompañas al campo de quidditch? Tengo que devolverle a Remus sus apuntes de Historia, él también se va a quedar estudiando como Lilly y los necesita.

—¿Claro, pero hay que ir al campo? ¿No estarán en su cuarto?

—Qué va, James y Sirius entrenan para las pruebas,y Peter y Remus siempre les acompañan llevarán allí al menos dos horas.—Al oír eso la joven Snape asintió con contenida alegría, ver a Sirius en equipación de quidditch le había gustado ¿Por qué no disfrutar de nuevo?. Al llegar allí, como Marlene había dicho, se encontraban practicando para las pruebas; ambas chicas se sentaron en las gradas junto a Peter y Remus y Marlene les preguntaba por sus planes.

—¿Y tú Marie?—preguntó Peter

—Si vuelta tan alto perderá perspectiva y ralentizará la persecución.—dijo pensando en voz alta.

—¿Cómo dices?—preguntó Remus

—Oh, perdón, hablo de James…está demasiado alto para coger la snitch, si su línea de vuelo es más baja tendrá más posibilidades de atraparla, concretamente tendrá 5,2 segundos de ventaja.

—Wow—susurró Remus a Peter— ¿y como ves a Sirius?

—Pues, es diestro, por lo que la protección en su brazo derecho le quitará ligereza a la hora de coger la quaffle.

—Pero una bludger le podría romper el brazo.— inquirió Peter.

—Es un riesgo que todo jugador asume, pero si hace un cazado en espiral, cogerá la quaffle, dará una vuelta sobre sí mismo y la bludger golpearía en la protección del brazo izquierdo.

—No sabía que eras toda una friki del quidditch Marie— comentó Marlene.

—Ni yo…—susurró la joven Snape.

—Chss Cornamenta, suspende el entrenamiento — le susurró Sirius a James

—¿Qué? ¿Por qué? ¿Acaso te estás muriendo?—preguntó James mirándolo como si estuviera loco, Sirius le señaló con la cabeza las gradas y entendió que lo decía por Marie. —Ni hablar, conoces las normas, a menos que estés para ir a San Mungo no se suspende nada.

—Vamos por favor, mírala, está guapísima, tengo que quedar para encontrarme con ella.

—Ya te voy a cubrir en el castigo, no hagas que me arrepienta, deja que te vea entrenar.

—Vamos, todos querían ir hoy a Hogsmade y el entrenamiento les impide disfrutar, si los liberas te tendrán como un mejor capitán.—Intentó Sirius pero James no claudicaba—y te haré los deberes de historia durante dos semanas.

—Tres y me harás también los de adivinación

—Hecho, pero suspende ya, no quiero que se vaya.—James hizo lo que Sirius le pedía, para su mala fortuna, Sirius tenía razón y todo el equipo se alegró de terminar pronto para disfrutar de un dia de compras. Juntos, volaron hasta las gradas y saludaron a sus amigos y a las chicas.

—Uff ha sido un entrenamiento muy intenso— dijo Sirius quitándose el jersey, haciendo que su posible conquista enrojeciera un poco y sus ojos fueran como imanes a su torso y sus amigos aguantaran la risa por el intento desesperado y evidente de llamar la atención de la chica— ¿me sujetas el jersey Marie? Tengo un calor…

—Por supuesto, es lo que tienen estos días de calor agobiante Sirius…¿a cuánto estamos chicos? ¿a tres o a dos grados?—dijo Marlene, desatando las risas de los demás.

—Cuando tú juegues al quidditch me dices si te acaloras Marlene.—repuso Sirius algo molesto de que su amiga en común no le dejara sacar sus armas de seducción.

—En realidad, si hicierais un ataque coordinado por cada tres jugadores os haría falta menos esfuerzo y os acaloraríais menos, es más duro perseguir la quaffle a cada jugador contrario que permitir que lo pasen entre tres, en el noventa por ciento de las veces se suele fallar el tercer pase y frustras al equipo contrario.—Todos se quedaron en silencio hasta que James habló al respecto.

—Tienes toda la razón…el ataque sería más ágil— asintió — lo probaremos en el próximo entrenamiento.

—Es muy sexy que sepas tanto de quidditch—dijo Sirius sin tapujos, silenciando a todos, su disertación acerca de su deporte favorito lo había excitado muchísimo. Lilly Snape sonrió y clavó su mirada en él.

—Tu tatuaje también es muy sexy, y te sienta genial, te da un aspecto…rebelde—la tensión se podía cortar con cuchillo ambos desprendían unas ganas locas de devorar al otro.—En fin, nosotras tenemos que irnos porque Marlene quiere ir de compras a Madame Malkin.

—Oh sí, he de hacerme tres túnicas nuevas, Marie se quedará a elegir telas conmigo pero luego verá el pueblo mientras me toman medidas, luego yo tengo una cita.—dijo Marlene.

—Yo creía que algún chico guapo te habría invitado a pasar el día con él Marie.—dijo Sirius en clave.

—Es posible, pero si no apareciera nadie, mi idea es visitar honeydunkes, a ver si allí encuentro a alguien…

—Seguro que sí —Sirius le guiñó un ojo discretamente y ella se mordió el labio seductoramente en respuesta.

—Ah, James— ultimó Marlene— Lilly se ha quedado estudiando porque tú estás castigado, mas te vale compensarla.—el chico asintió avergonzado, las muchachas se fueron y de nuevo los merodeadores se quedaron solos.

—Vale, es cierto, Sirius tiene expectativas y ella sabe mucho de quidditch—dijo Remus.

—Me pregunto si también sabrá jugarlo— teorizó Peter.

—Seguramente, esas observaciones no suelen ser de alguien que mira desde las gradas, sino de quien ha jugado—se le escapó a James, quien se arrepintió al instante.

—Pregúntale Sirius, podríais invitarla a jugar, el guardián está algo flojo y nos vendría bien alguien así en el equipo.—`propuso Remus.

—Bueno, ya lo veremos, eso lo decido yo, además ya me he acostumbrado a Mcglaggen, no quiero crear problemas en el equipo— finalizó James, recordando que si querían que Marie pasara desapercibida, incluirla en el equipo de quidditch y que anunciaran su participación era lo contrario y tanto Lily como Snape pondrían el grito en el cielo si eso llegase a ser así.

Cuando Lily se quedó sola en su habitación estudiando oyó una lechuza picar en la ventana; la carta llevaba su nombre y reconocía la letra, respiró hondo y la abrió.

"Seguramente ya tengas planes para hoy con Potter, pero si te quedara un rato libre, podríamos ir a las tres escobas, ir solo no es lo mismo y no me gusta que me miren raro por sentarme al fondo sin compañía, si te apeteciera, por los viejos tiempos, estaré allí.

Severus S."

Lily Evans lo pensó un momento, es posible que James se pudiera enfadar, pero al fin y al cabo ella se había quedado estudiando porque él estaba castigado, aunque se lo hubiera negado a sus amigas. Las cosas no eran como en cursos anteriores, Alice se iba con Frank, Marlene se iba con Marie y luego con Gilderoy y Marie quería conocer todo y a ella no le apetecía hacer de guía.

"No tengo planes con nadie, pensaba estudiar, pero tu plan me gusta má érame fuera de mi sala común, me alisto y nos vamos

Lily Evans"

Severus no cabía en sí mismo de alegría, era el último en la casa de Slytherin, solo quedaban los niños de primero y segundo, Se puso su mejor camisa, la de los funerales, era la única que no estaba desgastada o remendada, el sueter que le habían regalado por su último cumpleaños y los pantalones, tenían un pequeño agujero en las presillas del cinturón pero lo taparía con la túnica. Se peinó todo lo bien que pudo y corrió hasta Gryffindor; al parecer, todo el mundo había salido ya, y solo vislumbró a esa preciosa pelirroja de ojos verdes con su suéter morado, sus trenzas y sus jeans, sonriéndole al verle.

—Hey, me gusta tu camisa, estás guapo— le sonrió ella.

—Gracias— dijo rojo como un tomate. A pesar de las miradas, salieron hasta Hogsmade y recordaron años pasados, anécdotas, aventuras, todo parecía ser tan maravilloso como antes.

—…Y cuando doblé la esquina la encontré con Aaron Spencer besándose, se puso histérica.—reía Lily— se lo dije a mi madre y la castigaron durante dos semanas, pero aprendió a no tirarle piedras a mi lechuza.

—Tu hermana siempre ha sido lo peor, espera, ¿Aaron Spencer?¿El hijo del panadero?

—El mismo

—¿Pero ese no estaba casado y esperando un bebé?

—Lo está—Severus rió, se sentía en una nube de color rosa, de nuevo oía a Lily reír a su lado y no en la distancia, de nuevo le dirigía la palabra y frases amables, de nuevo se pegaba a él para apaciguar el frío.

—Vaya, vaya, mira lo que ha traído el viendo por aquí —dijo una voz que arrastraba palabras, la sonrisa de ambos se borró, Lucius Malfoy y su novia Narcissa se habían encontrado en su camino a las tres escobas.

—Bueno, yo me voy de aquí— dijo Lily, la sola presencia de Lucius le repugnaba.

—No — la detuvo Severus— Hola Lucius, íbamos a las tres escobas.

—Dónde fueras no es el problema.—dijo Lucius con evidente desagrado.

—Yo no veo ningún problema.—Se mantuvo Severus.

—Lucius querido, déjales, vamos a ver esas esmeraldas que me habías dicho.—intervino Narcissa.

—Nadie ha pedido tu opinión Cissy—dijo Lucius de forma despectiva.—¿Por qué no dejamos que las mujeres miren este escaparate tan bonito mientras tu y yo hablamos un poco?— tomó a Severus del brazo y lo llevó a parte sin que a este le diera tiempo a responder.

—Dime…Evans ¿sigues prometida con Potter?—intentó hablar Narcissa.

—No soy su prometida, soy su novia, lo del compromiso se sacó de contexto—dijo Lily un poco cansada de seguir respondiendo lo mismo.

—¿Con el diamante que te puso en el dedo no te fue suficiente para decirle un inequívoco sí?

—No, algunas no cedemos a todo por unos cuantos kilates.

—Ya, solo jugáis con pobres desgraciados para que los novios no se relajen ¿verdad?

—Yo no estoy jugando con nad…

—Mira Evans, te voy a ser muy clara, a Severus le ha costado muchísimo superarte, de hecho, no creo que nunca lo haya hecho, pero por fin parecía haber entendido que no eras para él y ahora os encontramos aquí, Severus es mi amigo, no me gusta que jueguen con él, ya ha llorado muchísimo por ti, no es tu paño de lágrimas de cuando discutas con Potter o te aburras de él.

—No es mi paño de lágrimas ni nada parecido, es mi amigo también, desde mucho antes de que tú llegaras a su vida. Pero una gran razón para alejarme de él fue que propagaba todas las ideas de tu estúpido prometido, como la de matarme por existir, claro.

—Yo no me meto en las cosas de Lucius, pero te puedo decir que en su mayoría son todo palabras, nada más allá de lo que preocuparse ni exagerar.

—Quizá para alguien de la posición y privilegios de Malfoy sean solo palabras, pero Severus es muy influenciable, los mensajes de tu novio, pueden ser las acciones de Severus, dado que dudo mucho que Lucius se manche las manos con algo que no sea su acondicionador.

—Cree lo que quieras Evans, pero no juegues con él, es cruel mantenerlo en el anzuelo cuando sabes que quieres a Potter y no a él y es egoísta tenerlo como tu amigo "para no perderlo" porque no tienes el valor de decirle que a pesar de que esté enamorado de ti, nunca le vas a corresponder.

—Severus no está enamorado de mi— se negó a aceptar y enmudeció cuando vio a Severus regresar airado de su conversación con Lucius.

—Ya, sigue diciéndote eso para tener la conciencia tranquila.

—Bueno Cissy, vamos a ver la joyería que te había prometido.

—Perfecto amor, Sev, te veo luego en la sala común, Evans…—se despidió con la cabeza.

—Black…— se despidió Lily, cuando el futuro matrimonio Malfoy se fue, ambos se miraron.

—¿Qué te ha dicho Cissy?— preguntó Severus

—Tonterías, ya sabes…¿y Malfoy que te ha dicho?

—Tonterías también ¿vamos a las tres escobas?—Lily sonrió

—Claro, me apetece mucho.

—Los de limón son los mejores— le susurró al oído, ella se giró y le dedicó una sonrisa.

—Al final te has podido librar del castigo.

—Le debo una muy grande a James, pero sí y adivina qué he traído conmigo— señaló a través de la ventana.

—Así que lo de la moto era cierto, debo de fiarme más de ti, aunque... me dijiste que era voladora y eso no lo he podido comprobar.—Sirius no intermedió palabra alguna, la tomó de la mano y la llevó hasta ella.

—Te voy a demostrar lo que hace esta preciosidad, sube— Marie montó detrás de Sirius y agarró su cintura, por el camino central de Hogsmade, Sirius activó un escudo de invisibilidad y en pocos segundos ya se encontraban subiendo en el aire. Sintiendo la fresca brisa, Lilly Snape vio en su cabeza una chica igual que ella, disfrutando de la altura y la velocidad, claramente había experimentado algo similar antes y era uno de sus grandes placeres, pues cuando fue a Londres con James Lily y Severus también sentía el vuelo como algo liberador.

Aterrizaron en un páramo que tenía una laguna, césped y un bonito campo de lavanda.

—Vaya, esto es precioso.

—¿Verdad que sí? James me descubrió este sitio, de pequeño venia aquí con su abuela, y la verdad es que es un lugar tranquilo donde pensar y ver pasar las horas.—Sirius comenzó a pasear por el césped y ella le siguió.

—No te hacía de esos chicos pensativos que se ensimisman mirando el horizonte—dijo ella deteniéndose al pie de los campos de lavanda donde decidieron sentarse.—Me da la impresión de que eres impulsivo y resolutivo.

—Te acercas a describirme pero hasta yo tengo mis momentos, esto viene bien para perder de vista a todo el mundo.

—A veces eso es liberador ¿verdad? Necesitar que el mundo pare para entender lo que está pasando en tu vida.

—Y tanto, parece que hables por experiencia—Lilly encogió los hombros y sonrió.

—En mi cabeza hay tantísimas cosas y a la vez tan pocas…que a veces solo quiero que todo se detenga.

—Yo igual…

—Bueno dejémonos de filosofía…voy a hacerte la típica pregunta Sirius ¿soy la primera que traes aquí?

—Sí, te lo juro

—Seguro que eso se lo dices a todas—retó ella.

—No, es cierto, nunca he traído a nadie aquí, más que nada porque las chicas con las que he salido tenían miedo a las alturas y llevarlas en mi moto y venir hasta aquí resultaba un poco imposible.

—Oh, o sea que soy la excepción circunstancial—dijo entre risas recostándose un poco en el césped.

—Eres diferente a todas las que he conocido, eso te lo puedo asegurar, y eso me encanta…una pena que Lily nos interrumpiera ayer…tenía muchas ganas de besarte.

—¿Ah si?—preguntó seductoramente, él asintió acercándose a ella.

—No he podido dejar de pensar en qué pasaría si te arrepentías y había perdido mi oportunidad para siempre— ella se tocó las puntas de su melena y le dedicó una mirada intensa.

—Bueno, los casi besos son bastante excitantes…sientes el calor de lo que va a ocurrir —ella se puso a recorrer la mandíbula de Sirius acariciando con un dedo, moviéndolo a donde describía — y te mueres porque ocurra. Después de los labios…empiezan los besos en el cuello…la clavícula, el pecho…la temperatura sube y sube hasta ser insoportable…teniendo que liberarnos de toda nuestra ropa…fusionándonos y…experimentando una sensación maravillosa que repetirías una y otra y otra vez…pero luego acaba y tienes que volver a empezar…cuando te quedarías para siempre estancado.

—Creo que nunca me habían descrito un beso de forma tan excitante…—dijo Sirius sabiendo desde ese momento que esa mujer le volvería completamente loco.

—Esperaba que me besaras mientras hablaba…pero has dejado volar mi imaginación—Sirius la tomó de la nuca y la besó, se tumbaron sobre el césped, devorándose el uno al otro, rodaron hasta los campos de lavanda, finalmente Lily permitió que él se quedara encima, su olor, sus músculos, su pelo se veían mucho mejor desde abajo. Sirius comenzó a besar su cuello, recorriendo con su lengua cada centímetro, a lo que el cuerpo de ella respondió erizando sus pezones, y provocando un suspiro de placer. Sirius sonrió, siguió haciendo lo mismo, ella sentía su cuerpo arder y a cada beso incendiaba sus adentros más y más abajo.

—Quiero seguir besándote, pero tu blusa no me deja— susurró Sirius a su oído.

—Pues quítamela—Sirius no recibiría la orden dos veces, procedió a deshacerse de la blusa de la joven Snape, la cual hizo lo mismo con la ropa de él. Al instante se encantaron, la chica besó su cuello y mordió uno de sus hombros, deslizando la lengua mediante besos, por sus pectorales. Sirius se quedó sentado y puso a "Marie" a horcajadas sobre él. Se detuvo un momento admirando el sujetador negro de la joven y como levantaba sus preciosos senos, apretó uno de ellos provocando su gemido, su mano entonces se deslizó dentro de su copa y entre sus dedos sostuvo uno de sus pezones, a lo que le siguió un sonoro jadeo. El mayor de los Black, desabrochó el sostén de Lilly contemplando como sus pechos caían con gracia, eran perfectos, preciosos y delataban su excitación, los mordió, quería oir su voz más aguda, lo cual tensaba cada vez más la tela de su pantalón.

Ella comenzó a notar como algo crecía bajo sus piernas y comenzó a rozarlo por encima de la ropa, miró a Sirius, el roce cada vez era más intenso, más fuerte, ambos deseaban que ocurriera, volvieron a besarse de forma salvaje y él volvió a posicionarse sobre ella; con cuidado, deslizó su mano bajo la falda y acarició su sexo, estaba caliente, húmedo, receptivo.

—¿Quieres que continúe?— preguntó Sirius entre jadeos, ni una sola vez había llegado a este momento de intimidad tan pronto, y rezaba porque no se arrepintiera, pero estaba deseoso de continuar, algo le decía que no sería capaz de no engancharse a esa chica, le resultaba adictiva. En respuesta, ella le desabrochó el cinturón y los botones de su pantalón mientras lo miraba a los ojos.

—No creo que pueda parar llegados a este punto—A Sirius se le formó una sonrisa traviesa, besó su cuello y rompió sus bragas, algo que incrementó la humedad de su cuerpo. Sacó su miembro y comenzó a introducirse en ella. Ella sentía como él atestaba su vagina con su virilidad, a cada deslizamiento se sentía más llena, él era cuidadoso pero eso la estaba torturando, dilataba su explosión, era un sufrimiento divertido, sucio y maravilloso. Comenzó a clavar las uñas en su espalda, ella abría más sus piernas, Sirius estaba aumentando el ritmo, ella suplicó más rapidez y más fuerza, estaba disfrutando como nunca, aunque no lo recordara, estaba segura de que esto era lo mejor que había sentido en su vida. Las embestidas se hicieron más bruscas, sus cuerpos comenzaron a perlarse en sudor, los gritos de placer se perdieron en el aire, el chico notaba como los adentros de ella aprisionaban su órgano viril cada vez más duro y grande. Iba a culminar, estaba seguro, pero deseaba su orgasmo, deseaba sus gritos, su nombre en esos labios carnosos. —Aaah, Sirius….no puedo aguantar más….—dijo en un tono agudo y entrecortado.

—No te contengas preciosa, entrégamelo…—ordenó mientras la besaba con sus últimas embestidas; por fin el orgasmo llegó, ninguno pudo contener sus fluidos durante más tiempo, eran pasión pura. Cuando terminaron se quedaron mirándose y sonriendo, ninguno quería decirlo en voz alta pero eso no se iba a quedar ahí, las ganas que se tenían no se habían esfumado por su encuentro, seguían ahí, quizá más intensas que antes.

—Tengo las piernas temblando por tu culpa—dijo ella entre risas pero agotada.

—Yo tengo todo el cuerpo temblando por la tuya Mery— respondió él.

— Que no recuerdes mi nombre después de haberme follado bestialmente está muy mal eh James…—bromeó ella.

—Si quieres que lo siga haciendo, habrás de saber que para mi, eres Mery, porque se te pone una cara muy graciosa cuando me dices que "es Marie"….asi que…señorita Mery Marie, ¿acepta usted mi apodo si prometo follarla bestialmente y como usted pida hasta el fin de los tiempos?

—Siempre y cuando mantenga su calidad y ritmo, acepto. —Ambos sonrieron y Sirius volvió a besarla.

—Deduzco entonces que te ha gustado…

—Seeeh, no ha estado mal—se miraron y ella comenzó a reírse— me ha encantado, no recuerdo haber disfrutado así nunca.—Sirius colocó las manos tras su cabeza, orgulloso y satisfecho.

—Oye…no pensaba llegar a hacerlo tan pronto pero aun así…¿te apetece venir conmigo a Hogsmade? Hay mucho que puedo enseñarte y podemos ir a tomar una cerveza de mantequilla.

—Claro, estaría genial.—Sirius asintió y contempló el cuerpo desnudo de la chica, aún tendido en el césped, deslizó el dorso de su mano por su silueta lentamente.

—Eres perfecta…—ella enrojeció, ambos comenzaron a vestirse mientras se piropeaban entre bromas — Por cierto, ¿Cómo te hiciste esa cicatriz? — preguntó Sirius fijándose en el antebrazo derecho de la joven, justo donde meses atrás Bellatrix se había encargado de grabar con su sangre un intento de marca tenebrosa.

—Oh…emm…— ella la contempló y la tocó, durante una décima de segundo, vio sangre, luces de hechizos defensivos y escuchó gritos, suponía que era otra de esas cosas que tenía que descubrir—si te soy sincera no tengo ni idea…pasó hace mucho tiempo y…no lo recuerdo.

—Yo también tenía una aquí—señaló su hombro—de una pelea desagradable con un Slytherin, pero decidí tatuarme para nunca darle el gusto de ver que había ganado un duelo.

—Pues dale las gracias a ese Slytherin, ese tatuaje ha hecho que me ponga muy caliente esta mañana.—Sirius la ayudó a subir a la moto y deslizó su mano por la espalda de ella para posarla en la parte alta de su trasero.

—Sabia que quitarme la camiseta surgiría efecto aunque Marlene haya tratado de ridiculizar mis intentos de conquista.—Lilly Snape lo besó y terminó mordiendo su labio.

—Sutil no has sido y todos allí sabíamos que no era necesario que te la quitaras, pero a mi me has alegrado la vista—Sirius sonrió y emprendieron camino de vuelta a Hogsmade.

Cuando llegaron al pueblecito, se anduvieron besando por las esquinas y riendo como niños; entraron al local de las tres escobas, ordenaron dos cervezas de mantequilla y estuvieron conversando un largo rato hasta que Sirius cortó a su acompañante al haber visto algo que no le gustaba ni un pelo.

—Marie, disculpa que te corte, pero ¿no había dicho Marlene que Lily se iba a quedar estudiando porque James estaba castigado?

—Sí, aunque Lily ha dicho que no era por él, que quería adelantar con las pociones. ¿por qué?

—¿No es la que está sentada al fondo?—Lilly Snape se giró para comprobar.

—Ah, sí es ella, me alegro de que haya salido, me daba pena que se quedase estudiando. Parece que James ha terminado el castigo.

—Salvo que ese no es James—ella miró a Sirius extrañada y se encogió de hombros.

—Habrá venido con un amigo—Sirius vio como Lily Evans se dirigía al servicio, bebió un sorbo de su cerveza y vio quien estaba con ella en la mesa.

—No, con un amigo no, con ÉL —sentenció— disculpa, he de defender el honor de mi hermano.—Sirius se levantó de su mesa, caminó hasta el fondo y vertió el contenido de su jarra sobre la cabeza de Severus Snape, quien al estar de espaldas no vio lo que se le acercaba.

—¿Pero qué mierda….?—comenzó a decir Severus, segundos antes de enfrentar a su contrincante—¡¿De qué coño vas Black?!—lo empujó, Sirius lo asió de la camisa para darle un puñetazo.

—Eh eh eh, ¿pero qué haces?—intervino la joven Snape separando a Sirius de un empujón—¿estás loco? Pídele disculpas, he visto como le has tirado la cerveza adrede.

—No necesito ni quiero que nadie me defienda.—dijo Severus queriendo emprender una pelea para destrozar a Sirius.

—Me da igual lo que quieras—respondió la joven Snape—Sirius ¿pero de qué vas? ¿Por qué has hecho eso?

—Porque esta serpiente rastrera intenta destrozar la relación de mi amigo y su novia y no pienso dejarle ¿aprovechando que James está castigado para ganarte a Lily? Ni sueñes que voy a permitírtelo.— volvieron a acercarse peligrosamente y "Marie" se puso en medio.

—Basta Sirius, te estás equivocando, Severus y Lily solo son amigos, se reconciliaron hace poco. Él solo quiere pasar el rato con su amiga

—¿Por qué le defiend….? Un momento, ¿este era tu amigo de Slytherin que no era un cerdo manipulador y retorcido?

—Sí ¿Cuál es el problema?

—¿Qué cual es el problema…? No puedes hablar en serio— hizo una pausa— Mery… de Lily se puede entender porque le lavó el cerebro de pequeña pero nadie que tenga un mínimo de dignidad y de amor propio puede ser amiga de este engendro asqueroso y mortífago y desde luego, si estás conmigo no puedes ser su amiga.—Hubo un silencio sepulcral entre ambos, Lilly Snape bajó la cabeza y asintió.

—Está bien, como tú quieras Sirius.

—Vámonos de aquí, este idiota ha de dar las gracias de que no le haya dejado un ojo morado.—Sirius tomó la mano de la joven Snape con mucha seguridad, pero esta se zafó.

—Me has dicho que si estaba contigo no podía ser su amiga, así que vete, me quedo con Snape.

—¿Disculpa? —preguntó Sirius completamente anonadado, eso no se lo esperaba en absoluto.—¿E…es broma no? Tú y yo….

—Tú y yo nada, tú me has hecho elegir y he elegido—Lilly cruzó los brazos y le mantuvo la mirada.

—Bien pues….—apretó los labios, sintió la rabia acumulándose, lo que iba a decir no era verdad ni lo sentía pero iba a darle donde más le podía doler— quédate con este despojo, de todas formas ya me has dado todo lo interesante que podías ofrecerme.— El mayor de los Black se marchó airado; Severus miró a "Marie" y esta tenia los ojos encharcados, pero no dejaba que sus lagrimas corrieran.

—No tenias por qué hacer eso —"agradeció" Severus.

—Nadie me dice lo que debo elegir.— dijo ella tragando grueso y sentándose en el sitio de su amiga.

—Eso lo respeto, pero ni se te ocurra llorar por ese imbécil.

—No lo hago, al fin y al cabo es un imbécil, que sabe dar donde jode, pero un imbécil.

—Sí Black es experto en destrozarte la moral si se lo propone.—"Marie" desvió la mirada—¿A qué se refería con lo que ha dicho?

—No tengo ni idea—mintió, pero no hicieron falta más palabras Severus lo comprendió y no insistió más.

—Ya estoy de vuelta—dijo Lily Evans volviendo del servicio— menuda cola había..oh…hola Marie, —sonrió Lily y miró a su amigo—Severus ¿qué te ha pasado?

—He sido yo, vine a tomar algo, y vi a Severus, he ido a saludarle y me he tropezado, me estaba ayudando a recordar el hechizo para arreglar el desastre.

—Vamos Sev, dale el día libre a la pobre —Lily hizo una floritura con la varita y toda la cerveza que había vertida sobre Snape se limpió. Ambos Snape compartieron una mirada cómplice, no pensaba dar las gracias por lo ocurrido con Sirius, era demasiado orgulloso para ello, pero esgrimió una leve sonrisa cuando su nueva amiga le evitó la humillación de contar que Black le había increpado y tirado una cerveza por estar con ella.

Severus volvió a la sala común de Slytherin, allí, Narcissa le esperaba frente a la chimenea.

—Al fin vuelves ¿qué tal la cita con la sangre sucia?

—No la llames así Cissy y no era una cita, aunque no te incumbe.

—Oye a mi me da igual lo que tengas con ella, pero Lucius está preocupado, te había costado mucho quitártela de la cabeza ¿y ahora te vas con ella mientras su novio está castigado?

—Se quedaba aquí por él, no era justo, solo ejercí de amigo.

—¿De amigo?¿Cuántas veces me he quedado yo sin planes porque Lucius tenía prohibido que le vieran? Por lo menos seis, y nunca me has ofrecido salir ni pasar el día en otra cosa ¿y a ella sí?

—¿Te estás poniendo celosa DE MI, Narcissa?

—Pfff no seas ridículo, pero eres mejor amigo con ella que conmigo, conmigo no tienes esos detalles —Severus puso los ojos en blanco— lo que implica que se trata de lo que yo digo, no era ejercer de amigo, era algo más.

—¿Y qué si lo era? No están bien, y ella está sufriendo ¿acaso no puedo ayudarla?

—No si no quieres que la maten, idiota—hizo una pausa— Sev, ella no va a dejar a Potter, no le gustas como tú quieres gustarle, alejarte es lo mejor para ambos. Si mi hermana, o Rodolphus o Rabastán se enteran de lo de hoy, considerarán que es una distracción y ya sabes lo que piensa Quien Tú Sabes de las distracciones.

—Por fin vuelve a dirigirme la palabra Cissy, no voy a renunciar a eso.

—Tú mismo, pero no podré excusarte más, he convencido a Lucius de que le has hecho una imperius porque la viste cambiarse y simplemente la deseas y que te daba vergüenza decirtelo.

—Yo jamás haría eso y lo sabes.

—Lo sé, pero te interesa que ellos crean esa versión; si te importa algo Evans, aunque no entiendo por qué, sé discreto.

—Vale—dijo con una mezcla de rabia y agradecimiento—¿alguna cosa más?

—Sí, ¿Quién era la otra?—Severus la miró desconcertado— Lo vi todo por la ventana del local de las tres escobas, mi primo es gilipollas, iba a entrar a tirarle de los pelos pero ella le plantó cara antes.

—La otra se llama Marie, es una buena chica, la tengo bajo mi protección, es una pesada, infantil, caprichosa e insistente a más no poder…pero no quiero que le ocurra nada malo.

—¿Pero tú no estabas por Evans?

—No es nada de eso, es como si fuera una hermana pequeña, muy parecida a ti en muchos aspectos si te soy sincero.

—Me vas a sonrojar pero a que adivino, está en Gryffindor.

—El sombrero se equivocó, es una Slytherin nata.— Expresó él con fastidio.

—Una pena que en realidad vista de la peor casa —Severus sonrió ligeramente— ¿y qué pasó?

—El idiota de tu primo se puso como un orangután por verme con Lily y cuando ella se fue al baño se me enfrentó, Marie se puso en medio, él le dijo que nadie que tuviera un mínimo de dignidad y amor propio sería amiga mía y le dijo que si quería serlo no podía estar con él.

—Mi primo y su visión dramática y extrema de la vida—dijo Narcissa—¿y bien?

—Le dijo que se quedaría conmigo.

—Oh Severus —Cissy sonrió—al igual le gustas

—Nah, para nada, se ve que estaban teniendo una cita o algo, y somos bastante contrarios Black y yo, me dijo que nadie le decía qué elegir, después de que él casi la hiciera llorar, claro.

—¿Lloró por elegirte?

—No, él le dijo algo…no sé bien….amm que ya le había dado todo lo interesante que podía ofrecerle. No sé a qué se referiría.

—Yo sí—dijo Narcissa ligeramente molesta, Severus la interrogó con la mirada—es igual, es un comentario hiriente para una chica, mi primo y su delicadeza…—pensó un momento—le daré una lección por eso que no olvidará.

—Cuenta conmigo, fastidiar a Black es mi pasatiempo favorito.

—No, esto necesita una firma femenina. —comentó con una expresión mezquina—dile a tu amiga…Marie…que si necesita a alguien en Slytherin puede contar conmigo.

—Mmm, qué rara estás, pero vale, se lo diré.

…..

Irina salió exhausta de la torre de premios anuales, era el tercer día seguido que realizaba los mismos hechizos desde que supieron que Lillian se encontraba en el pasado; había decidido practicar allí con Draco su conexión fraternal mística con Lilly, pero nada había servido, al final el chico se desmayaba, acababa con un inmenso dolor de cabeza o abriendo sus recuerdos más de lo que ambos querían. Se encaminó hasta el despacho de Severus, y cuando abrió la puerta no dio crédito a lo que veía, todo el suelo de la habitación estaba lleno de líneas de tiza, y todas ellas estaban manchadas con sangre.

Severrrus ¡¿perrrro qué haces?!— gritó alarmada al ver que su futuro marido tenia el brazo lleno de cortes profundos y sangrantes.

—No te asustes, lo tengo controlado—dijo él manteniendo la calma—Ten cuidado al andar, las líneas que ves son parte del hechizo.

—¿Qué hechizo?— preguntó Irinna llegando a su lado con dificultad.

—Uno de imitación…no es fácil pero estoy intentando replicar los hechizos que Lilly hizo en esta habitación, el problema es que son varios y he de identificar cual es cual, y no todos se pueden imitar pero, algunos, tienen su forma tradicional de realizarse.—dijo Severus consultando 4 libros que flotaban a su alrededor, entre ellos el libro negro de Grindewald.

—Así que varrrios hechizos los hizo aquí…—comentó Irinna castigándose por no haber estado más atenta.

—Esas líneas que ves en circulo al lado de la chimenea corresponden al hechizo prisión de sangre que nos hizo a Narcissa, a Draco y a mi; ese de allá, junto al fregadero, corresponde a un ritual arcano, y en su cuarto he encontrado, telequinesis, proyección astral y algo…que consiste en sacar la energía de los objetos, por lo que he visto es magia de sangre.

—He visto ese hechizo, se supone que esos objetos almacenan algún tipo de recuerdo o vivencia del mago al que le perrrrtenecen.

—¿Crees que intentaba encontrarme a través de ellos?

—No tenía otra obsesión que saberrr donde estabas perrro según he leído, la magia de sangre es la más rápida y efectiva para determinados objetivos siempre que se domine, clarrro…puede que fuera porrr ti o porr poderrr.—Severus localizó dos de los que Lilly había usado, un libro de anotaciones y su cofre, el cual ya no tenia su sortilegio protector original. Cayó en que su hija habría visto los momentos más oscuros y vergonzosos de su vida y se escarmentaba pensando que había seguido el ejemplo del Severus del pasado, visceral, impaciente y oscuro.

—Esa tiza está haciendo algo muy extraño—advirtió Irinna, la línea que se dibujaba hasta el supuesto tercer objeto había empezado a hacer remolinos y rallajos sin sentido, saltando sobre sí misma. Severus hechizó la tiza, que ahora levitaba, parecía recibir algún tipo de información.

—Dibujalo— ordenó Severus, el pequeño objeto mostró un retrato de la pulsera de su madre.

—Tu hija llevaba esa pulserra desde navidad, no se la quitaba parra nada

—Es un objeto de protección, perteneció a mi madre, probablemente esto sea lo que ha evitado que muera.

Severus, mirrra la página siguiente—advirtió Irinna, el libro de Grindewald, mostraba ahora un hechizo de conexión con antepasados, Severus repitió el conjuro que había utilizado en todo su despacho y se dibujaron los patrones que confirmaron sus sospechas y sobre los mismos, utilizaron sus varitas para replicar el hechizo que la joven Snape utilizó.

—Planum aprerire mortuis— pronunciaron juntos, una niebla invadió la habitación, la silueta de una mujer se dibujó ante sus ojos y cuando al fin pudieron vislumbrarla, Severus se quedó de piedra.

—¿Mamá?…