CAP. 47 TE ENCONTRARÉ
—Hola Gideon—saludó Narcissa entrando en casa de su futuro consuegro; le había enviado una carta pidiendo reunirse al saber que Astoria estaba en el hospital. Había escuchado decir a su hijo cosas muy duras sin que él se diera cuenta y su primo le había sugerido en más de una ocasión desde que llegó, que no podía ser buena madre si permitía que su hijo fuera desgraciado, más aun cuando lo sabía perfectamente. El señor Greengrass aceptó la visita y la recibió en la habitación que él usaba como estudio, un lugar agradable, lleno de libros y té. Gideon era un hombre guapo, de su misma edad, castaño, de ojos azules como el mandíbula marcada y rasgos dulces. —Ya me he enterado de lo de Astoria…os habréis asustado mucho.
—Gracias por venir Cissy, ha sido horrible, en San Mungo no saben lo que le ha pasado, alguien la ha torturado, es claro. Menos mal que Draco la encontró e hizo que se la llevaran al hospital. Hoy Cassandra se quedará con ella.
—Pensaba que Cassandra no se hablaba con Astoria.
—Tú eres madre, sabes cómo son esas cosas.
—Sí…lo sé…de momento Draco me odia por decirle que su renuncia y la de Tory no servían de nada. —Comentó Narcissa dispuesta a rectificar. Cuando fue al hospital a visitar a la que sería su nuera, oyó como Pansy hablaba con su hijo; ella dijo que independientemente de las cosas que le había hecho, que ya eran graves, tener que tomarse siempre que yacían poción para el vigor masculino era una garantía de que nunca tendrían un hijo y que siempre estaría atrapado, además de que era peligroso; su hijo llegó a llorar avergonzado de que ella lo supiera y le dijo que no tenía más opción, que ahora eran pobres y su madre le había dejado claro que debía casarse con ella a pesar de eso, y que tendría que pasar su vida siendo infiel para sentirse hombre, eso, si "Hermione" la mujer de su vida aceptaba ser "la otra" . Oír a su hijo de esa manera, llorando y reconociendo que a su edad había tenido que tomar de esa poción, y resignándose a un futuro miserable, hizo que Narcissa se replanteara las cosas. Pensó en lo que le dijo Sirius sobre la paternidad negligente; en que quizá las cosas tendrían que empezar a cambiar, debía de haber otra manera y quizá así, su hijo no fuera para siempre un desgraciado.
—Me enteré, Lucius me lo dijo, qué ilusos. Aunque sigo sin saber por qué mi hija renunciaría a tu hijo, prácticamente es su razón de vivir.
—Creo…que tiene que ver con mi hija….
—Tu hija…—repitió Gideon como si nunca hubiera oído hablar del tema.
—Vamos Gideon no te hagas el tonto, lo leíste, igual que todo el mundo—intervino Narcissa con hastío.
—Trataba de ser cortés pero…sí, lo he leído…todo un escándalo para los cuervos que nos rodean, afortunadamente tu madre ya no puede decirte nada.
—Créeme, la oigo reprochar mis actos desde la tumba—aseguró Cissy.—pero volviendo a lo del matrimonio, tu hija al parecer estuvo poseída por quienes secuestraron a la mía; al parecer trató mal a mi hijo o algo, se sentía mal y no podía con la culpa.
—Tory siempre con su bondad por bandera, ojalá fuese todo tan fácil. Aunque bueno, vosotros ya habéis devuelto toda la deuda….tu marido me trajo muchas bolsas de oro coronadas con enorme arrogancia.
—Lucius y yo….emm….vamos a estar separados un tiempo….aún no se cuanto, y todo empieza precisamente por ese oro que te ha traído— Narcissa se sinceró por completo respecto a las acciones de Lucius frente a su hija, y como ese dinero tenía que volver a su legitima dueña porque el contrato era nulo.
—Supongo que eso implica que volvéis a debernos los siete millones de galeones.
—Así es…no obstante…si pudiéramos supeditarlo a otra cosa que no fuese el matrimonio de nuestros hijos…me sentiría mejor madre.
—Narcissa, no podéis devolverme ese dinero
—Todavía…el dinero lo tenemos…solo está congelado por el ministerio, tú mismo debes saber cuanto tiempo más tardará el Wizengamot en devolvernos el acceso…—Gideon vaciló, la cara que puso la hizo preocuparse en demasía.
—Cissy…con las ultimas noticias….tardarán al menos dos años…—Narcissa perdió todo el color que quedaba en su piel y su gesto suplicante hizo proseguir al Señor Greengrass—se ha sabido que tu marido fue detenido por Irinna Petrova por cargos muy graves; no figuran en ningún sitio…pero es algo que se sabe…
—Gideon, te prometo que el hecho de que Lucius esté en azkaban de nuevo no hace que…
—Lucius no está en Azkaban Cissy, o ya estaría en prensa, tampoco en Numengard…está en un sitio llamado Dumbroch, un lugar en Escocia donde los aurores de élite llevan a los sospechosos más problemáticos o delincuentes con cosas importantes que decir que no soltarían la lengua en una sociedad con derechos. Además de todo ello, los sagrados 28 saben lo de tu hija y no les gusta, su padre es mestizo pero ya conoces el rasero que tienen si se trata de linaje y de mujeres…en otro tiempo ser un Malfoy significaba algo pero hoy en día… y para ellos…es casi peor que ser un muggle.
—Vaya, Lucius no me había dicho que…—Narcissa comenzó a lagrimear, sentía que había fracasado por completo en la vida, que si su madre estuviera viva, rogaría morir para no soportar tal vergüenza de hija; el señor Greengrass le ofreció su pañuelo de seda para enjugarse las lágrimas.
—Lucius no escucha, se lo llevo advirtiendo mucho tiempo, pero conoces cuan orgulloso es tu esposo, estoy seguro de que si hubiera tratado contigo desde el principio las cosas serían diferentes. Ahora mismo, las esperanzas de tu linaje, están puestas en Draco, el hecho de que sea premio anual es muy bien visto, y al contrario que su padre, tiende más a la discreción que al alardeo. Astoria cumplió la mayoría de edad hace tres días, por lo que, mientras tu apellido aún signifique algo…deberían casarse lo antes posible….quizá…la semana que viene.
—Gideon….sabes que no soy persona de suplicar pero...
—Cissy, ese negocio es peor para mi que para ti, es tu hijo quien desvirgará a mi hija, es tu hijo el que va a hacerse cargo de su vida en los medios, es tu hijo quien criará a sus herederos y vuestro apellido no va a durar mucho en un alto lugar, le pasará como a los Potter; en tu hijo convergen dos de las familias fundadoras, los Black y los Malfoy pero…conforme van las cosas…—suspiró— créeme, es a mi a quien no le compensa aceptar vuestra deuda con el matrimonio de nuestros hijos, solo lo hago porque mi pequeña vive por y para Draco, y porque Daphne….en fin…ya sabes lo que le pasa… y la tendré que cuidar de por vida.
—Lo sé—Narcissa suspiró— Gideon….mi hijo ama a otra chica y sé que eso en nuestro tipo de familias nunca ha importado pero….escuché a mi hijo hablar con una amiga y decirle lo miserable que se sentía…porque sabe que si no quiere acabar siendo un marido repugnante con Astoria pasará su vida siéndole infiel….y lloró porque dice que es como si su vida se hubiera acabado; se que estos niños son muchas veces unos dramáticos pero sabes que de Draco no puedo no tomarme esas palabras en serio dados sus antecedentes y tu hija no se merece a alguien que la engañe siempre…yo…pasaba las noches llorando cuando Lucius se marchaba a ese sitio del callejón Nockturn…
—Tu marido es despreciable Narcissa, no me explico cómo teniéndote a ti necesita más…—dijo Gideon indignado, él lo sabía, todos los hombres de su círculo sabían y compartían los "gustos dudosos" de los otros y como los desahogaban con chicas de baja alcurnia. En concreto, al señor Goyle se le escapó un día, que al señor Malfoy le gustaba el fisting trasero duro con dos chicas, mientras una se lo ejecutaba a él, otra se le entregaba y tenía que repetir lo grande que era su aparato, cosa patética dada la realidad de su tamaño. Sin embargo, a pesar de esos fetiches, Narcissa era una diosa y todos envidiaban a Lucius por su gran suerte, una gran suerte que él, aunque la amaba, no apreciaba como debía.
—Mi madre decía que los hombres tenéis apetitos insaciables y que…nosotras tenemos que resignarnos. —Gideon se aclaró la garganta, se levantó de su silla y se sentó en la que había junto a Narcissa.
—¿Sabes que nunca, jamás ha pasado por mi cama alguien que no fuera Cassandra?—Narcissa lo miró con ternura—No la amo Cissy, para nada, nunca la he amado, ni ella a mí, no se trata de necesidades o de amor, sino de respeto; Lucius te ama, pero no te respeta, por eso hace lo que hace.—Gideon bebió un poco de té— Empatizo con Draco, Narcissa, cuando me dijeron que debía casarme con Cassandra, grité, pataleé, me escapé y pasé el día de mi boda llorando, yo estaba enamorado de otra y aunque mi amor no era correspondido, saber que tenía que casarme con quien no amaría fue horrible. Jamás hemos sido un matrimonio de verdad, hemos criado a dos hijas que son mi razón de vivir, pero….mi mujer se ha pasado la vida obsesionada porque nuestras hijas amasen incondicionalmente al marido que les toque, porque para ella es horrible no amarnos y créeme que lo hemos intentado. Ahora estamos en plenos trámites de divorcio…ella cree que lo de Daphne pasó porque mi escala de valores y mis exigencias con ser determinado tipo de personas es muy alto y yo creo que el problema ha sido su excesiva costumbre de consentir todos los caprichos de nuestras hijas. Sea lo que sea, nuestro esfuerzo no ha servido de nada, pero no me arrepiento de haber hecho todo lo imposible. Eso sí, no soy feliz…puedo entender que la generación de Draco es distinta a la nuestra, pero los negocios al fin y al cabo, son los negocios y de alguna forma hay que pagar las deudas. —dijo volviendo a su sitio anterior tras la mesa de caoba.
—Gideon hay algo que el ministerio no sabe…—hizo una pausa— antes de que nos expropiaran los supuestos objetos oscuros guardamos nuestras cosas más valiosas tras una falsa pared; son reliquias familiares…seguramente tengan al menos un siglo de antigüedad, quizá eso, pueda servir…y…puedo pedirle a mi primo que…me ayude….
—A tu primo…¿Sirius Black?
—Sí —Gideon se mordió el labio con algo de pesar, comprendiendo que Narcissa estaba desesperada—no sé…si recuerdas la tiara de lapislázuli que llevé en mi boda, es muy valiosa.
—La recuerdo….pero Narcissa, eso no cubre ni el 30% de la deuda…
—Hay también algunas cosas de Lucius que puedo darte…—Narcissa se sentía superada y avergonzada.—Puedo darte todas ellas….como garantía de que os pagaremos…o como pago parcial —Gideon suspiró planteándose su respuesta.
—Narcissa, si quieres romper el acuerdo de tu hijo necesito una garantía en su lugar y….
—La que sea, Gideon, mis hijos están como están por mi culpa, necesito, poner todo en orden y recuperarlos.
—Déjame acabar por favor—solicitó, Narcissa calló— A parte de la tiara, la cual acepto como parte del pago, si es cierto que Lucius tiene algo que siempre he deseado tener, pero no creo que quieras dármelo.
—Pide y será tuyo.— contestó ella, entre ambos reinó un silencio, Gideon la miró a los ojos con decisión.
—Tú, Narcissa. —La cara de la mujer fue de absoluta estupefacción.
— ¿Yyy…Yo? Pero… ¿Cómo….como que yo? No…no sé si te estoy entendiendo Gideon.
—Narcissa, sabes lo que estoy diciendo, no puede ser un secreto que llevo enamorado de ti desde los 11 años; mis padres propusieron casarme contigo pero Malfoy, en su día, era mejor negocio que yo según tus padres. Acepté que jamás me mirarías porque realmente amas a ese despojo humano que tienes por marido, y si Cassandra y yo no nos estuviéramos divorciando ni se me ocurriría proponerte esta opción.
—Gideon nunca fue por ti, eres guapísimo, amable y generoso y tienes muchísimas virtudes pero….me enamoré de él. —el silencio volvió a reinar.
—Tenía la esperanza de que…yacer con Severus….significase que ya no le querías—Narcissa negó con la cabeza, se notaba que ese episodio de su vida le seguía avergonzando por haber sido infiel a quien amaba.— Discúlpame, no quería incomodarte, daba por hecho que de ser así, sería más fácil para ti valorarlo. Podemos buscar otras opciones…quizá puedas hablar con Severus para que te ceda la parte de la herencia de tu hija que valdría para saldar la deuda….o...
—Lo haré—interrumpió Narcissa; ella no era tonta, sabía que para acabar con el matrimonio de su hijo rápido, tendría que hacer algo que tuviera un corto plazo. Sabía que no era una opción preguntar a Severus, y no quería que su hija perdiera nada más de lo que ya había perdido. Sirius sería su única opción, pero hacia meses le había dejado caer que no le prestaría más de 5000 o como muchísimo 10.000 galeones. Y su tiara, la cual Lucius le había prohibido vender, costaba por lo menos un millón y medio; Lucius y ella tenían en sus cuentas más dinero que cualquiera pudiera soñar, siete millones, en condiciones normales, no les supondrían un gran dispendio pero ahora les ahogaban. Acostarse con un viejo amigo que le declaraba su amor, que era obscenamente guapo, que era caballeroso y comprensivo, no era lo peor que podía pasarle.
—No quiero que lo hagas si tienes posibilidad de aceptar otras opciones que te resultan más cómodas, repito que te lo he ofrecido pensando que ya no estabas enamorada de Lucius; a tu marido le hice suplicar de rodillas porque es un imbécil y por ti, le presté ese dinero.
—Las otras posibilidades que tengo, son posibilidades muy difusas, pero tú y yo estamos aquí, solos, y somos amigos. Para ti es menos beneficioso aceptarme como pago de garantía que el matrimonio de nuestros hijos o esperar que pueda realizar alguna de las demás opciones y tú lo sabes.—Se quedaron callados. Narcissa se levantó, retiró su túnica deslizando esta por sus hombros y se arrodilló ante el señor Greengrass. Sin embargo, este la detuvo suavemente.
—Déjame dirigir a mi, soy distinto a Lucius, querida.— Tomó las manos de Narcissa con las suyas, y la levantó junto con él. Se acercó a su cuello y lo olió; Narcissa usaba el mismo perfume distinguido y dulce de siempre, un perfume que le volvía loco. Metió los dedos por su pelo y soltó la ligadura que lo sostenía recogido, el cabello rubio y largo de Narcissa calló por los gráciles hombros. Se acercó a ella lentamente, deteniéndose unos segundos para saber si ella se apartaba, pero no lo hizo; la besó, y encontró la gloria en sus labios.—Quítate el vestido Cissy— le pidió, él era muy diferente a su marido; Lucius ordenaba, mandaba y hacia, su ritual era recibir sexo oral durante diez minutos, tumbar a Narcissa desnuda y hacerle tocarse "pensando en él y en su miembro" y abrir las piernas para recibir sus embestidas y su descarga, finalizando pocas veces con un final mínimamente placentero para ella. Sus relaciones durante la vida de Draco habían consistido en satisfacer los deseos de su marido, reprimiendo y anulando los suyos, aunque tuviera que pensar en su noche con Severus para que Lucius creyera en su segunda fase, que pensaba en su corto e insatisfactorio miembro.
—¿Ocurre algo?—preguntó curiosa cuando se quedó solo con la pequeña combinación de seda, algo sorprendida de que Gideon no la poseyera inmediatamente.
—Solo te quiero memorizar, eres preciosa Narcissa—Un destello de satisfacción se alojó en sus ojos, la Narcissa de 19 años estaba peleando por salir y la reconocía, le encantaban los halagos. Besó a Gideon con más intensidad y este los desapareció en su dormitorio; con la varita, en un segundo conjuró velas, pétalos de rosa y aseguró la puerta, quería que para ella fuera agradable. Él se deshizo también de su túnica y de su camisa, Narcissa besó su abdomen, parecía que jamás hubiera dejado el quidditch, se mantenía en perfecta forma, sin duda el tiempo había sido amable con el señor Greengrass conservando mucha juventud. Él, con delicadeza retiró la prenda de ropa que le quedaba a ella, observando su ropa interior, se tumbó en la cama con ella, retiró su sostén y mordió sus pezones sin excesiva fuerza, ella arqueaba la espalda y se permitió gemir en voz alta cuando él deslizó la mano bajo sus bragas. Gideon sonreía, se dedicó a consentirla por completo, casi parecía que él le estuviera pagando una deuda a ella, en lugar de al revés; Narcissa nunca había experimentado el sexo oral, se tuvo que decir que eso no lo hacía un marido decente, sino los depravados, había tenido que convencerse a sí misma para no explotar de la frustración de nunca ser atendida.
Gideon saboreó a Narcissa, miraba su expresión, parecía estar en el cielo, sus manos arrugaban las sábanas, sus talones no dejaban de acariciar su espalda movidos por las millones de corrientes eléctricas que la dejaron temblando como si la temperatura hubiera bajado 20 grados de golpe. Sus pechos subían y bajaban por culpa de la agitación, su voz era notablemente más aguda, su labio inferior estaba marcado por sus dientes y se había dibujado una amplia sonrisa en su rostro.
—Narcissa….quiero poseerte—dijo besando el pequeño pubis de pelo rubio de la mujer de la que llevaba toda la vida enamorado, hasta llegar a su boca.
—Hazlo Gideon….—dijo respirando entrecortadamente; Gideon, desabrochó su cinturón sus pantalones que se encontraban abultados, ella no pudo evitar mirar. La "varita" del señor Greengrass, gracias al cielo, se parecía mucho más a la de Severus que a la de su marido, era grande, ancha y firme y su jovencita interior, la que le empujó a tener el mejor sexo de su vida en 1979, no podía evitar celebrarlo. Gideon se introdujo en ella con cuidado, dando por hecho que, estando acostumbrada a Lucius, él sería demasiado. —Aaah—suspiró Narcissa.
—¿Te hago daño? —preguntó deteniéndose.
—No….sigue por favor…—Gideon se introdujo hasta la base y comenzó a mover sus caderas, primero lento….luego aceleró el ritmo conforme aumentaban los jadeos de la señora Malfoy, después salió de Narcissa y ante su queja, la volteó y le dio un pequeño azote en las nalgas, habían conseguido evolucionar de la adoración a la diversión; ella le pidió que lo repitiera, él lo hizo, y ante los gemidos volvió a azotarla unas cuantas veces más mientras se introducía en ella una y otra vez a cuatro patas. Más tarde él se incorporó y la tomó de la cintura para que quedase sentada sobre su regazo, de espaldas a él. Lamió su cuello, mientras con una mano tomaba uno de sus pechos con avidez y con la otra la masturbaba.
Los movimientos de ella por poco terminan con su unión, pero él la sujetó con fuerza.
—Chss chss chss, —le dijo al oído—no te muevas Narcissa, yo lo haré para ti…—dijo moviendo las yemas de los dedos sobre su clítoris, obteniendo un grito de placer como respuesta—quiero sentir como responde tu cuerpo conmigo dentro de él, quiero que te corras para mi…pero cuando yo lo diga querida….—Narcissa sintió latir su vagina, Gideon era la proporción perfecta entre delicadeza y dureza; frotó su sexo abundantemente, ella se contenía, él lo sabía, mordía su cuello para llevarla al límite; Narcissa se sintió enloquecer, Gideon tenía sus dedos mojados y pudo sentir como ella se agarraba al dosel para contenerse mientras emitía sonidos agudos—Ahora Cissy, dámelo, explota.— Narcissa no necesitó más que un par de segundos para expulsar todo su orgasmo, jadeando de placer, y mientras esto ocurría, Gideon la volvió a voltear. Ahora ella estaba abajo y él arriba, quería extasiar dentro de ella, frente a frente. Esta vez, penetró sin cuidado, ella arañó su espalda, sus pechos y su clítoris estaban hinchados, muchísimo más de lo habitual, él estaba más duro de lo que jamás lo había estado, Narcissa cada vez abría más las piernas, lo deseaba, le sorprendía a pesar de todo, pero le estaba encantando hacerlo con él, le decía que se la clavase más a fondo, que le encantaba sentirla, que él la hacia sentir llena y al oír eso, cada vez estaba más cerca del orgasmo.
—Gideon….lo quiero dentro…hace mucho que no siento algo así…—Gideon no vaciló, colocó las piernas de Narcissa sobre sus hombros y sujetó sus muñecas con sus manos, la estaba penetrando bestialmente, ella clamaba a los cielos por más, sus pechos rebotaban, sus nudillos estaban blancos, su intimidad era una cascada, y finalmente, al terminar de clavarla tan hondo como pudo, derramó su semilla caliente en ella, haciendo que ella gimiese al tiempo.
Al finalizar, ambos jadeaban agotados, estuvieron un tiempo en silencio, no sabían muy bien qué decir. Gideon, como buen caballero ofreció a Narcissa una ducha para refrescarse, cosa que aceptó, le serviría para pensar.
Mientras el agua caía por su cabeza pensaba que algo había cambiado en ella. En 1979 le destrozaban sus actos por su amor hacia Lucius, ahora…sentía que no había hecho nada malo, había librado a su hijo de algo que odiaba, y el sexo había sido mucho más que agradable, distinto a todo lo que conocía. Ni la decepción egoísta de su marido ni la arrolladora pasión salvaje de Severus; la había tratado con dulzura pero también con mano firme, un equilibrio increíblemente excitante. Al salir del cuarto de baño, la habitación volvía a estar impoluta; Gideon, de nuevo vestido, repasaba un pergamino con atención, ella, se secaba el pelo con la toalla; mientras lo contemplaba; pensó que ojalá su yo de 15 años se hubiera fijado en él, y que un hombre así era lo que su hermana Andie deseaba para ella.
—Bien, esto ya está—dijo él firmando ese pergamino, luego la miró a ella y en cuestión de segundos, sus ojos enternecieron—me fascina que te seques el pelo a la forma muggle, precisamente tú. —ella sonrió.
—No me gusta el secado con varita, me lo encrespa—se acercó a él y tomó el pergamino
—Es, la ruptura de nuestros hijos, desde el momento en el que lo firmes ya será oficial.
—Gracias Gideon…significa mucho para mi que lo hayas considerado.
—Tener lo que siempre he deseado ha sido un gran aliciente Narcissa, pero pienso que tu hijo tiene razón, quien sabe, de habernos dejado elegir y sin presiones externas, tú y yo podríamos estar casados. Espero que nuestros hijos, puedan aprovechar la oportunidad que otros no tuvimos. Cassandra me matará, pero siendo que Astoria quiso renunciar en primer lugar, expondré que he respetado su decisión. —Narcissa leyó el documento y tomó la pluma para estampar su nombre en la línea de puntos, hasta que hubo algo que la sorprendió.
—Aquí pone que….nos condonas el 10% de la deuda y que…deberemos pagarte cuando nos descongelen las cuentas—leyó, no pudiendo evitar lágrimas de emoción. —Guideon… ¿de verdad?¿por qué?
—Por ti Cissy, tú vales mucho más que siete millones, eres incalculable, pero tengo una familia y he de mantenerla, por ello, el 10% me parece una reducción aceptable. Pero habrás de darme la tiara, eso sí.
—Esta misma noche te la mandaré—Cissy no pudo evitar abrazarlo, un abrazo más largo de lo habitual que los encerró en miradas intensas. Al finalizar se separaron, y en el momento en el que estaban a punto de despedirse, ella se giró —Gideon….me ha gustado mucho…de verdad—Este se quedó con una sonrisa un poco boba mientras la veía fundirse con las llamas verdes de los polvos flu. Narcissa volvió a casa de su primo, su hijo jamás sabría que ella había pagado con su cuerpo a su futuro consuegro para que él no tuviera que casarse.
…..
—Hasta que por fin vuelves, ¿me puedes explicar qué le has ordenado a tus elfos? Kreacher se ha puesto en huelga porque no está de acuerdo con los tuyos y voy a matar a Hermione por enseñarle eso. ¿Dónde te has ido? Quería que revirtieras esto y era imposible.
—Sirius, tenía asuntos importantes que atender y lo que les he ordenado, es que dejen esta casa presentable y elegante para las visitas.
—¿Es que confundes cuartel con hotel? —preguntó Sirius airado—Vale que las cabezas de elfos en el pasillo no son de mi gusto tampoco, pero ¿qué le pasa a mi barbacoa muggle del jardín?
—Que tiene más suciedad que la propia ceniza, pueden construir otra con magia, no voy a vivir en un estercolero.
—Eso tiene fácil solución entonces….
—A callar, ¿es que no te da vergüenza que tus invitados vean tu casa de esta forma?
—No son "invitados" son amigos, compañeros o Snape y nos reunimos exclusivamente para tratar temas de guerra, complots o salvamento como el de tu hija, no voy a centrarme en la suciedad de un cristal cuando hay cosas así de graves.
—Pues no me extrañaría que quizá la estéis buscando mal por culpa de la falta de aire libre de polvo de esta casa, y no te he pedido que te centres, tu solo has de seguir a lo tuyo mientras los elfos limpian, y si quien viene son tus amigos, deberías recibirles mejor.
—Oh sí, ya me imagino a Firenze el centauro comentando con Kingsley lo poco cuidado que está el juego del té.
—Bueno, puedo consultarle a Potter, he dejado tu casa como una casa acogedora en la que alguien quiera estar, si tu ahijado va a residir aquí tendrá que vivir de forma digna y agradable.
—Narcissa, mi ahijado vivió 10 años en una alacena bajo la escalera de sus tíos. Te aseguro que el polvo de mi casa es lo que menos le importa.
—¡Válgame Merlín!¡ eso es maltrato! ¡¿Cómo pueden hacer eso con un niño?!—se escandalizó Narcissa—¡¿Y tanto que Dumbledore le protegía y no se le ocurrió ir a lanzarles un hechizo a esos mugrosos muggles?!
—Resulta que su mugrosa tía era lo único que le protegía de tu Señor. Así que no tenía otro remedio. —justificó Sirius.
—¡¿Qué no tenía otro remedio?! ¿Qué tal una imperius? "Muggles a portarse bien con el huerfanito" "Muggles, dadle una habitación en condiciones, compradle ropa bonita y no esa basura de ropa usada y gigante que lleva", o secuestrar a la tia y ponerla en una casa con un hechizo fidelio.
—´Maldiciones imperdonables a muggles, secuestro…cómo no ibas tú a proponer eso. —comentó Sirius con sarcasmo.
—Mira, conocí poco a Evans, pero por lo que Severus me contaba y alguna vez que discutí con ella, siempre tuve la sensación de que era la típica persona que no soporta las injusticias ni se queda callada, y tratar un niño así, no es justo. Si quieres mi opinión …
—No la quiero
—Me da igual, te la voy a decir así que te aguantas, creo que Evans sería la primera que hubiera hecho algo así, si hubiera sabido como tratan a su hijo y se hubiera enfadado con todos por permitirlo.
—¡¿Yo estaba en prisión, como iba a dejar de permitirlo?!
—Bueno eso….no importa ¿a poco no podía haberlo adoptado Dumbledore?, no te digo que una familia normal no corriera peligro, pero, ¿cuál era su problema? O criarlo en Hogwarts…
—Hazme un favor, no te pongas en plan "madre" con Harry, por gente como tú es por lo que no tiene a la suya y los tuyos intentaron matarlo.
—Yo lo salvé, no sé si te lo ha contado—acotó ella— Y me pongo en plan madre porque no tiene una, y alguien debería velar porque lleve la ropa limpia, se peine, y tenga la habitación ordenada y la cama hecha.
—Eso lo ha procurado Molly Weasley pero yo ejerzo de madre y de padre con él. —Dijo Sirius.
—Oh, esto me va a encantar, sígueme a tu cuarto, es el único que les he dicho a los elfos que no toquen—Narcissa subió con su primo al tercer piso y entró al cuarto de Sirius
—¿Qué pasa, cual es el problema? —preguntó él sin entender que tenía que ver su cuarto con su paternidad.
— Punto uno, aquí huele a chucho, ventila—con la varita abrió la ventana— punto dos, tienes la cama sin hacer, de hecho ¿Cuánto llevan sin cambiarse las sábanas? —preguntó, Sirius hizo gesto de no tener ni idea— qué asco…—incineró las sábanas y las sustituyó por otras nuevas— ese poster de una muggle en bikini es grosero ¿Quién tiene ese cuerpo? ¿Y quién se pone algo tan diminuto para ir a la playa? Para ser muggles saben hacer magia con las fotos, esas proporciones no son reales.
—Irinna tiene ese cuerpo, por ejemplo ¿acaso es imaginaria?
—Pues Irinna es la prometida de Snape, así que no seas depravado, eso fuera ¿Qué ejemplo le vas a dar a tu ahijado? Todavía es un niño.
—¿Un niño? sabe más de sexo que tú y que yo Narcissa, igual que tu hijo.
—¡Niños! — Narcissa cambió el poster por una estantería con libros. — esa cortina está toda apolillada, Oh ¿de verdad duermes aquí?, dosel de gasa, blanco Sirius, ese estampado ya no está de moda— hizo algunos retoques más dejando una habitación completamente diferente a la que habían entrado.
—Eh, mis revistas déjalas— dijo escondiéndolas avergonzado —lárgate de mi cuarto y déjalo como estaba— Narcissa hizo un hechizo para que todo se mantuviera imperturbable.
—Te dejo las revistas asquerosas pero guárdalas en una caja con un hechizo complicado, y…oh Sirius ¿en serio? — dijo Narcissa con asco levantando un tanga de encaje con un encantamiento levitador.— Abstente de traer a Celeste Within aquí, o al menos limpia su rastro cuando se vaya.
—Eso se le olvidó, pero hemos roto así que puedes quemarlo—Narcissa no se lo pensó y desintegró la prenda; con el hechizo fregotego limpió todo el cuarto y pudo sonreír,
—Bien, padre y madre de Potter ¿ahora que ya tienes una casa de adulto quieres que comience por tu higiene?
—Oh ¿la higiene te importa? Pensaba que al haberte acostado con Snape habías perdido todos los reparos, él solo, acumula más grasa que los cristales que has obligado a limpiar.
—Muy gracioso, pero lo de su pelo es un problema médico, puedo asegurar que su higiene es bastante correcta, en cambio, tú deberías afeitarte y peinarte—Narcissa hechizó a su primo y le dio un aspecto mucho más cuidado. —hecho. Ahora debemos…acondicionar esto para niños…Potter se ha prometido con la chica Weasley, es cuestión de tiempo que tengan un bebé y las escaleras no son seguras para los bebés, hay que hacerlas blandas o se podrían caer, y habrá que hacer una habitación de bebé porque si no su madre….Oh, e imagino que habrá que hacerles un regalo para el niño ¿yo debería ahora que vivo aquí o sería violento? Aunque decididamente tú les tendrás que hacer uno…—empezó a divagar mientras volvían a la sala y llegaban a la cocina.
—Narcissa, Narcissa, para—dijo Sirius quitándole la varita—No eres mi mujer, no eres mi madre y esta es mi casa y la tengo como quiero y tú estás muy rara ¿Qué Harry y Ginny van a tener bebés? ¿Qué si hay que hacerles un regalo? ¿Me puedes decir qué te pasa y donde has estado toda la maldita mañana? ¿Es por tu hija?—Narcissa cerró los ojos y respiró profundamente.
—Es por mis dos hijos, acabo de recuperar el dinero de la herencia de mi hija y se lo he mandado a Severus como corresponde y….he roto el matrimonio de Draco.
—Vaya, lo has hecho, no creía que fueras capaz de rebelarte contra las tradiciones. —felicitó Sirius brindándole un té.
—No solo son las tradiciones Sirius, debemos siete millones de galeones a los Greengrass, y se iban a condonar con la dote de Astoria y el matrimonio de Draco y el futuro hijo que fueran a tener, pero…pensé en lo que me dijiste sobre las prioridades, la paternidad negligente y oí a mi hijo llorar y contarle a su amiga muchas cosas que me dolieron. No podía no hacerlo.
—¡¿Siete millones?! ¿Cómo llegas a deber siete millones Cissy?
—Sanciones del ministerio, reconstrucción de Hogwartts, pago de indemnizaciones, juicios, abogados y facturas…Los Greengrass hicieron frente a nuestras deudas a cambio del casamiento.
—Pero sin el matrimonio…¿Cómo vais a pagarles?— se quedaron en silencio.
—He llegado a un acuerdo con Gideon Greengrass, nos…aplazará el pago hasta que podamos pagar. —explicó Narcissa.
—¿A cambio de qué? — la escrutó Sirius.
—¿Cómo dices?
—Bueno, Greengrass es un hombre de negocios como lo era mi padre, yo era el primogénito ¿recuerdas? Tenía que aprender el oficio y casi todo era comprar deuda de personas en situaciones desesperadas, un aplazamiento con una investigación en curso con las cuentas congeladas puede tardar años, los intereses no compensarían ¿qué le has ofrecido?
—La tiara de lapislázuli de la tatarabuela Hanzel
—Ni hablar, eso cubre como mucho el 20 por ciento, los intereses solo de un año se incrementarían un 40% y a Greengrass le va muy bien, no sería tan estúpido. —el silencio volvió a reinar—Narcissa...
—Sirius no me hagas decirlo—este comprendió enseguida.— si sabes cómo es el negocio sabes cómo se alcanzan determinados acuerdos.—Sirius entonces recordó la vez que pilló a su padre recibiendo una felación de una deudora mientras le decía que cuanto mejor lo hiciera más deuda le iba a perdonar.
—Cissy….joder…maldita sea no…no puedes….no puedes coger el camino fácil para todo, eso es,.,es desesperado es….
—¿Me hubieras prestado tú el dinero? Recuerdo suplicarte en septiembre por dos millones y me dijiste que no nos darías más de 10.000.
—No, no te lo hubiera prestado porque no me fio de tu marido.—suspiró, mirando a su prima como nunca antes, sentía impulso de protegerla como cuando eran niños, quizá alejarse de ella tras su selección había sido más perjudicial de que pensaba.
—Vuelve a mirarme así y te dejo ciego, hace tiempo que perdiste el derecho a mirarme de esa forma—advirtió Narcissa—no me siento mal por ello y ese es el verdadero problema.
—¿Disculpa? — preguntó descolocado, tenía a su prima como una persona mucho más recatada, prejuiciosa y débil.
—Cuando le ofrecí "todos los objetos preciados de Lucius" él dijo que solo le interesaba yo, Gideon me dijo que llevaba enamorado de mi desde los 11 años, fue uno de mis pretendientes pero mis padres rechazaron su petición de matrimonio, dijo que se había resignado a que nunca le miraría y cuando le dije que nunca fue por él sino porque me enamoré de Lucius, rectificó. Él creía que desde lo de Snape yo no amaba a mi marido y pensó que me sería más fácil decidir así, pero en cuanto supo que no, planteó otras opciones, y cuando acepté me repitió que no quería que me sintiera forzada, que buscaríamos más métodos—Narcissa dejó el té y tomó el whisky—Yo tampoco soy tonta aunque lo parezca ¿sabes Sirius? También sé calcular los intereses, él sabía que el acuerdo era más beneficioso para mí que para él y no quise que se arrepintiera, es un hombre decente.
—Es raro que quien ofrezca algo así pueda ser decente Cissy.
—Se está divorciando y yo estoy… separada temporalmente, Gideon es guapísimo y es el tipo de hombre que Andie me decía que merecía, al principio mis motivos fueron puramente estratégicos pero después lo disfruté, y cuando acabé quería repetirlo; lo que me asustó es que…a diferencia de cuando me acosté con Severus…no me sentía mal. —Narcissa observó como su primo abría la boca y advirtió —y ni se te ocurra decir que es porque Severus es asqueroso o que debe ser traumático, o cualquier estupidez de las tuyas— Sirius cerró la boca.—Es respecto a mi marido, ser infiel me ha destrozado durante toda la vida de mis hijos pero hoy….lo sentí justificado, no me he sentido mal por Lucius ni un segundo y eso me asusta porque sé que le quiero pero….Gideon es…tan dulce, tan decente, tan razonable, piensa en mi…tiene en cuenta mis sentimientos y….eso no lo tengo con Lucius, lo que me hace pensar que sé que le quiero, pero no sé por qué o si lo que tengo no es amor y es solo…cariño, un cariño que ahora mismo está muy ofuscado por lo que le ha hecho a mi hija.
—Si Greengrass es así, yo lo tendría claro, quédate con él y manda a la mierda a Lucius. Todos lo odiamos. — Antes de que Narcissa dijera nada más, oyeron la chimenea del cuartel sonar tres veces.
—¡¿Irinna estás bien?!—oyeron a Severus, Sirius y Narcissa acudieron al salón principal donde se reunía el cuartel, Severus estaba sentando a Irinna en un sillón.
—Oh querida ¿qué te ocurre? —Escucharon a Molly —¿Uy? Creo que nos hemos equivocado de casa.
—Dejadla respirar—dijo Narcissa entrando e invocando una taza de té reconstituyente, ella también se desvanecía muchas veces con Draco y Lilly. Todos se quedaron extrañados de ver a la señora Malfoy en el cuartel general de la Orden del Fénix y ella percibió los ojos de todos clavándose en su nuca mientras atendía a Irinna.
—Se ha separado del imbécil de Malfoy.—dijo Sirius antes de que nadie dijera nada—como comprenderéis no iba a dejarla en la calle.
—Bueno, estuviste apunto—acotó Narcissa para evitar preguntas sobre la naturaleza de su separación temporal. —Por ello, yo te he ayudado con la casa.
—Sin duda está mucho mejor—dijo Molly— Oh vaya, ¿eso era una ventana? Siempre había creído que era un lienzo. — Narcissa contuvo una risa pues sabía que Sirius estaría oyéndola mentalmente.
—¿Qué ocurre? —preguntó Sirius nervioso por lo que sea que hubieran venido, dentro de esa casa estaban Irinna, Severus, Molly, Arthur y Remus.
—Eso quiero saber yo también, Irinna había conseguido contactar con otra realidad y yo estaba dando clase cuando me habéis sacado del colegio. —replicó Severus con nerviosismo
—El ministerio ya sabe de la desaparición de Lilly, han estado interrogando a Harry y a Ginny toda la mañana, Banks es el nuevo auror jefe, ha dado una rueda de prensa asegurando que los mortifagos que quedan sueltos están maldiciendo con imperius a alumnos para violar, secuestrar e incluso matar a sus compañeros, para que así se sientan acorralados por la justicia y colaboren contra su voluntad por miedo a Azkaban, asegura que están creando una nueva sociedad, la han llamado "neomortífagos".—Explicó Arthur.
—Banks ha dicho públicamente que Lilly fue violada por Theodore Nott, y que creen que ella era una de los que intentaban reclutar, se ha basado en la marca que le hizo Bellatrix en el brazo. Han hecho circular su foto de la detención para que se vea. Según he sabido, no han mencionado a Ginny por miedo a que Harry tome represalias pero, están haciendo creer que tienen secuestrada a una bruja que tuvo un reporte de oscuridad, capaz de crear una aurora boreal y se le intenta reclutar. La gente está paranoica, es como si hubieran declarado abierta la temporada de caza— explicó Remus— mañana interrogarán a Severus, no tienen claro si colaborarías en lo que le ocurrió a tu hija para encumbrarte como nuevo señor oscuro o si te enteraste, mataste a Nott y escondiste el cuerpo.
—Ojalá hubiera podido hacer eso—dijo Severus visiblemente irritado—¡¿Cómo pueden creer que le haría algo así a mi propia hija?! ¡Es enfermo!
—¿Dejar que destrocen mentalmente a tu hijo para que le hagan mortifago? No es tan inusual, yo lo he visto. —intervino Narcissa atrayendo las miradas y la pena de todos.
—También interrogarán a los Malfoy—acotó Remus
—Yo prepararrré a Narcissa y a Severrus, Lucius no dirrrrá nada.
—¿Y qué más da qué diga? ¿No fue su culpa que ella aprendiera esos hechizos?— preguntó Sirius indignado.
—Lo fue, perrro es más valiosa la inforrrmación que pueda decirrrme en liberrrtad que la que puede decirrr en Azkaban, si el ministerrrrio se enterrra de que Lucius Malfoy ha entrado invitado porrr Lillian a Hogwartts, creerán que Mcgonagall puede haberrrlo perrrmitido y eso es peligroso.
—¿Ahora también van a pensar que Mcgonagall es mortífaga? — Preguntó Molly
—No, perrrro pueden creer que Severus o que Lillian la hechizarron con una maldición imperdonable, lo que es peligroso y humillante para ella a parrrtes iguales. Si Lucius habla de lo que sabe, cuando la encontremos querrán detenerrrla de nuevo por practicar artes oscuras prohibidas, no habrá nada que le evite el reforrrmatorrio, y corremos el riesgo de que piensen que su herrrmano y su novio la estaban ayudando. Además, con el reciente ingreso de Astoria Greengrass en San Mungo, piensan que ella pudo escaparrrr.
—¿Sospechan de Ron? Nadie me ha dicho nada—preguntó Arthur sorprendido.
—Oficialmente no, perrro mis fuentes saben que lo van a investigarrr en secreto; igual que a ti, Black.
—¿A mí? ¿Por qué a mí?
—Porrr el artículo de El profeta y porrrque intentaste protegerrrla a toda costa cuando la detuvierrrron—expuso Irinna— valorrran la posibilidad de que tuvierrrais un affair y que ella te contara algo, quieren vigilarrrte.
—¿No fue Rita Skeeter quien escribió ese artículo? —preguntó Narcissa desconcertando a todos.
—Sí ¿pero qué importa eso? Que Rita Skeeter sea una mentirosa y una periodista nefasta no quiere decir, por desgracia, que la gente no le crea. —dijo Severus.
—Lo importante es saber quiénes son sus fuentes, quien le dio esa entrevista, porque en su artículo dice que fue Draco, pero Draco estaba con nosotros la noche en la que se supone que habló. Pero aunque incluso hubiera sido él, hay cosas que no podría saber. —concluyó Narcissa.
—Dijeron que teníamos algo porque le abrí la puerta sin camisa por la noche y la dejé entrar a mi alcoba, pero ella vino a decirme que Draco estaba detenido para que te avisara, por tanto es imposible que lo supiera— repasó Sirius
—Y lo de Nott habría significado que alguien vio como ocurría, por lo que tendría que haber visto a mi hija también—dijo Molly.
—Otra cosa más que averriguarrr.— de pronto, Irinna vio aparecer a tres jóvenes en la sala, dos chicas rubias y un chico, parpadeó pensando que lo imaginaba, nadie se había percatado de su presencia y cuando repasó las caras su mente y corazón fueron más rápidos que nunca—¡¿Lillian?!— desaparecieron, Irinna se desmayó, golpeándose la cabeza en la caída.
…..
—¡Oh dios Marie eso ha sido espectacular! — celebró Narcissa entrando en la enfermería junto con Severus; Marie se secó las lágrimas con la túnica rápidamente.
—Me alegra que os haya parecido gracioso….
—Le has dado de su propia medicina y se está envenenando, es grandioso— alabó Severus. —Lilly Snape desvió la mirada, Narissa supo lo que ocurría.
—Oye Sev, me he dejado la mochila en el gran comedor ¿me la puedes traer por favor? Es que me duelen los pies…
—Obvio, si en lugar de usar tacones usaras el calzado reglamentario no te dolerían, pero tú prefieres amonestaciones diarias y que nos bajen puntos antes que vestir sencilla.
—Para compensar esos puntos estás tú premio anual, además para las clases llevo los planos, no pueden decirme como calzarme en mis ratos libres.
—A ver qué hace Slytherin sin mí al año que viene.
—Yo me he propuesto estudiar mucho, dicen que al año que viene los premios anuales tendrán torres para ellos solos. — dijo Cissy.
—¿Ves como nunca me toca lo bueno? — se quejó Severus, mientras caminaba saliendo de la enfermería.
—¿Te ha jodido verdad? Lo de esa mema. Te has enfadado tanto que has roto el vaso.
—No sé de qué me hablas Cissy, se ha resbalado, nada más.
—Marie, esa herida es punzante, se te ha clavado el cristal, no es un corte.
—¿Y? —Los ojos de Narcissa hablaron por ella.
—Estás celosa, distingo esas cosas a kilómetros.
—No es cierto, solo porque haya sido increíblemente frio y distante durante el último mes y haya entrado en el Gran Comedor besándose con ella, haciéndome ver que he sido otra tonta más en su largo historial de conquistas no significa que me ponga celosa—los ojos se le pusieron rojos de la impotencia, Narcissa se sentó a su lado y le ofreció una chocolatina que llevaba en la túnica. Lilly Snape aceptó— Bueno, puede que solo un poco.
—Ya… ¿sabes? yo creo que lo ha hecho para provocarte. Sirius es así.
—¿Provocarme? ¿Por qué iba a hacerlo?
—¿Porque le gustas y no le correspondes como él quiere, quizá?
—¿Y por qué esperar un mes para hacer eso? ¿Por qué no desde el primer día en que tuvimos algo?
—Porque después de hacerlo contigo tras las pruebas de quidditch creería que tenía posibilidades y se dio cuenta de que tus condiciones no cambiaban
—Eso no es cierto…—se apresuró nerviosa.
—¿Ah no?
—No, no lo he vuelto a hacer con él desde la primera vez, porque no soy increíblemente estúpida. —dijo Lilly castigándose.
—Disculpa, fallo mío, debió ser otra "Mery Marie" a la que vi cabalgándole en las duchas de los vestuarios. —entre ellas se hizo un silencio incómodo.
—¿Es que no hay privacidad en este colegio o qué?
—Querida lo hicisteis en los vestuarios, no es como si hubiera entrado a tu habitación a mirar. En mi defensa diré, que estuve esperando más de cuarenta y cinco minutos para ir a hablar contigo y felicitarte, pero tardabas tanto que me preocupé y me encontré con eso. Por cierto, eres un poquito escandalosa, está bien hacerles sentir como dioses, pero…con tanto grito no se hace creíble.
—Cissy…gritaba porque disfrutaba—dijo completamente sonrojada—tu primo es un capullo pero eso lo hace bien.
—¿Eso se puede hacer bien o mal? Yo no siento nada—dijo Narcissa, Marie la miró incómoda sin saber qué decirle.
—Es igual, claramente he sido otra estúpida que se ha dejado embaucar y que ha caído en sus redes, para la próxima iré con más cuidado.
— Bueno…hay una manera de comprobar si es eso o si lo ha montado todo para llamar tu atención. —dijo Narcissa tomando su mano con comprensión.
—Te escucho…—dijo intrigada la joven Snape.
—Bueno, la mejor forma de llamar la atención de un chico es liarte con su mejor amigo así que…coquetéale un poco a Potter, líate con él y tendrás tu respuesta.
—No, ni de coña, James es mi amigo y es el novio de mi mejor amiga, no pienso hacer eso.
—Vaaaale…mmm ¿Qué hay de los otros?
—Pues Peter es….
—Gay, ya, es evidente.
—Iba a decir que es como un niño inmaduro y me asusta cuando juega con las ratas de la sala de pociones. ¿por qué crees que es gay?
—Por como mira a Lupin, es obvio que está irremediablemente enamorado de él, de hecho en la asignatura de refuerzo de pociones al oler la amortentia describió exactamente su olor.
—Wow…eres increíblemente observadora—Narcissa asintió orgullosa—y bueno…Lupin…es…generoso, agradable, listo
—No sirve…—dijo Narcissa—es pobre, y físicamente es normalito, mi primo tiene que verlo como alguien a su altura, no por debajo. ¿Seguro que Potter…no te interesa? Es rico, popular, estrella del quidditch y su mejor amigo.
—Déjalo Narcissa, es absurdo, no pienso liarme con James para fastidiar a Sirius, es el novio de Lily, es intocable.
—Venga ya…tienes que saber si mi primo te ha provocado y cuando lo sepas, aplastarle, matarle de celos y sacarle de quicio.
—Vale…tú y yo tenemos que hablar… ¿por qué tanto empeño en fastidiar a tu primo?
—Es una larga historia.
….
Lily habló con James sobre lo ocurrido en el gran comedor, ambos obviamente, se habían reído, pero se quedaron preocupados por Marie, y quizá únicamente era sugestión pero ese test de revista mala, le estaba haciendo pensar que era mejor no dejarla sola.
Mientras se encaminaba a la enfermería, se cruzó con Severus de frente.
—Sev…¿de dónde vienes?
—De la enfermería, estábamos viendo a Marie pero Narcissa se ha dejado la mochila en el Gran Comedor y estoy volviendo para recogerla.
—Oooh vaya ¿ha ocurrido algún accidente por el cual la princesa no pueda caminar unos metros a por su mochila?—preguntó Lily visiblemente molesta.
—¿Te pasa algo?
—No, nada, es solo que…está acostumbrada a tratar a todo el mundo como si fuera su esclavo y no se moriría por hacer las cosas ella solita de vez en cuando. —respondió un poco alterada.
—¿Tengo que recordarte cuando fui a buscar tus plumas nuevas a la sala de pociones arriesgándome a ser castigado, porque te pusiste paranoica pensando que alguien querría robarlas?
—Eso no era lo mismo, Slytherin está más cerca de la sala de pociones y me habían costado una fortuna.
—Teníamos pociones a primera hora al día siguiente.
—Bueno…ammm….—se aclaró la garganta—pues…no estuvo bien, debí ir yo.
—No me importó ir Lily, lo hice porque eras mi amiga, igual que con Cissy, ella ha estado a mi lado estos dos años y se ha portado muy bien conmigo, por eso, si necesita una tontería como esta, no me importa hacerle el favor; si me disculpas…—Severus se marchó, Lily se sintió culpable, por alguna razón le preocupaba que Narcissa "ocupara su lugar" por otro, agradecía que Severus no hubiera estado solo y evitaba pensar por qué se había puesto tan celosa por el hecho de que Severus hiciera por la Slytherin lo mismo que siempre hizo por ella. Anduvo hasta la enfermería y escuchó hablar a Narcissa, sin embargo, dada la conversación, decidió quedarse postrada en el umbral sin ser vista.
—No sirve…—dijo Narcissa—es pobre, y físicamente es normalito, mi primo tiene que verlo como alguien a su altura, no por debajo. ¿Seguro que Potter…no te interesa? Es rico, popular, estrella del quidditch y su mejor amigo
— " Maldita perra rubia oxigenada y estúpida", pensó Lily despreciando a Narcissa.
—Déjalo Narcissa, es absurdo, no pienso liarme con James para fastidiar a Sirius, es el novio de Lily, es intocable.
—"Exacto, James es mío zorra de verde. Bien dicho Marie, alguien tiene que enseñarle valores a la serpiente venenosa", decía Lily en su cabeza mientras escuchaba.
—Venga ya…tienes que saber si mi primo te ha provocado y cuando lo sepas, aplastarle, matarle de celos y sacarle de quicio.
—·"¿Qué le pasa a la niña esta contra Sirius?", se repetía la pelirroja tras la puerta.
—Vale…tú y yo tenemos que hablar….¿por qué tanto empeño en fastidiar a tu primo?
—Es una larga historia.
—Estoy esperando a que Madame Pompfrey vuelva con las provisiones, esta herida me duele una barbaridad, me ha dado este paño empapado en un ungüento temporal para estañar la sangre, pero aunque parece que no, en el fondo estoy rabiando, sé buena y distráeme con la larga historia.—Pidió Marie, Narcissa suspiró.
—Cuando era pequeña estábamos muy unidos, mis hermanas so años mayores que yo, por lo que mis primos prácticamente eran mis hermanos, nos veíamos a diario. Sirius siempre jugaba muchísimo conmigo y me enseñaba cosas, si yo hacia alguna travesura siempre se llevaba la culpa, me animaba a practicar música que era lo que más me gustaba en el mundo y…era como mi mejor amigo también; cuando mi familia echó a mi hermana de casa por cosas que no vienen al caso…Sirius me consoló durante días, y fue quien me animó a romper las reglas y mantener el contacto con mi hermana, y le hice caso, fue y….es nuestro secreto para con la familia Black—Marie y Lily sintieron pena y ternura a la vez.
—¿Y qué pasó?
—Que cumplí 11 y me seleccionaron en Slytherin, desde entonces se alejó de mi.
—No puedes hablar en serio—dijo Marie decepcionada.
—Oh sí, me miraba mal, si me acercaba a él me decía que no le avergonzara con sus amigos, si quería contarle algo me decía que hablaríamos luego y nunca hablábamos; en navidad me dijo que los slytherin daban asco, que eso le decía el tipo de persona que era porque si fuese buena persona estaría en Gryffindor, y en verano me dijo que se iba con su amigo James y no permitían chicas, y menos, asquerosas serpientes.
—Ouch…todo eso debió doler—dijo Marie, Lily Evans se compadeció de Narcissa, ciertamente Sirius había sido muy injusto con su prima pequeña.
—Sí, Andrómeda me dijo que entendiera que Sirius era un niño también y quería hacerse el importante con sus amigos. Así que seguí detrás de él intentando…"ser su amiga" pero entonces adoptó la estrategia de ignorarme y ser frio conmigo, un clásico que no pillé. Entonces…llegué a cuarto curso y Lucius empezó a cortejarme….y fue cuando Sirius volvió a hablarme.
—Y no fue para bien ¿verdad?
—Exacto, empezó a insultarme, a decirme que iba a ser el marido de mi hermana y me iban a usar de sustituta y que siempre me utilizaría; cuando eso no funcionó, me acusó diciendo que yo estaba a favor de las matanzas de muggles, que si me casaba con él se ocuparía personalmente de enviarme a azkaban cuando fuera auror, se puso a decirme que era estúpida y que solo serviría para ser esposa florero de un mortífago—hizo una pausa—…aclaro…Lucius no es mortífago ni nada de eso, simplemente es activo en política— "Si de verdad piensas eso, eres increíblemente idiota", pensó Lily.
—Imagino que ahí se rompió todo….—supuso la joven Snape.
—No, se disculpó y lo perdoné, lo que no sabía entonces era que su madre le había obligado a pedirme perdón; pero se rompió poco después.—hizo una pausa— el ultimo día de cuarto curso, poco antes de subir al tren, fui a contarle que me habían aceptado en el conservatorio de la magia musical de Paris, supuse que le haría ilusión porque mis padres y mi hermana mayor me incentivaban únicamente a prepararme para ser esposa, pero seguí su consejo, porque siendo sinceras, toco el violín y el piano de forma excelente, canto como los ángeles y verme bailar ballet es como observar el agua moverse, soy increíblemente grácil.
—Oh, vaya no lo sabía…
—Poca gente lo sabe, la mayoría creen que mi apellido es sinónimo de inexistencia de ambición—Lily Evans se sintió mal por haber prejuzgado eso mismo, y también se hallaba increíblemente sorprendida— de hecho, mis padres me permitieron continuar, porque eran disciplinas muy valoradas en sus círculos sociales.—se aclaró la garganta— pero al caso…fui a hablar con Sirius y escuché una conversación con sus amigos. Estaban apostando cual de las ricas herederas de mi casa sería "el primer útero con patas para su marido concertado", salieron varios nombres, pero fue Sirius quien me nombró a mí.
—Menudo imbécil—dijo Lilly Snape con indignación, la cual compartía su amiga pelirroja.
—Eso no fue todo…Sirius dijo que en algún momento Lucius distinguiría el agujero de mi cabeza del de mi entrepierna y entonces podría preñarme y cuando lo hiciera, ya sería oficialmente su fiel perra, lista para parir a sus monstruos y dejarse exponer.—sus ojos se humedecieron y se le truncó la voz— terminó añadiendo "será puta y pondrá la cama con una sonrisa", después todos se rieron dándole la razón—hizo una pausa— hasta ese día, yo de alguna manera le admiraba y le quería, no tienes idea de lo que lloré.— Lily Evans se enfadó mucho al oír esa historia; su amigo ahora le parecía un machista y un imbécil de lo peor, esa no era forma de hablar de alguien que en teoría quieres, o que te quiere. Todo lo negativo que había sentido por Narcissa se esfumó por unos momentos, tuvo hasta ganas de abrazarla. Lily decidió retirarse y no seguir escuchando a escondidas las miserias de la Slytherin, hacer eso estaba mal, sobretodo porque parecía que iba a llorar; mandaría una lechuza a Marie diciendo que la visitaría en una hora para estar ambas solas.
—Oh Cissy, dime que le lanzaste alguna maldición…
—No…—se limpió las lágrimas, claramente aún dolía aunque se negase a admitirlo—solo hice que llorar el resto de esa semana, hasta que me harté y decidí ser tan cabrona como él; desde entonces parece que me respeta más, he tenido que pasar dos años siendo mezquina para ello, y si no me respeta, al menos, nunca se va indemne si se le ocurre hacer algo que me afecte a mi o a mis amigos ¿Quién te crees que le ha dado a Severus muchas de las perversas ideas que ha puesto en práctica para fastidiarle?
—¿En serio? —Narcissa asintió.
—No tienes ni idea, de lo que le he hecho rabiar y de lo que he hecho que le puteen, desde que le castigaron a limpiar la sala común de Slytherin, por su bromita de la grasa en la mochila de Sev. Un día lo vestí de sirvienta francesa, quizá hoy que has dicho lo de que le gusta que le peguen lo vuelva a hacer…—dijo con una sonrisa malvada; una idea pasó por la cabeza de Narcissa en ese instante. —Oh…creo que ya sé a quién te presentaré para que le saques de quicio.
—Está bien, mientras no sean James y sus amigos dejaré que me presentes a alguien—aceptó Marie riendo ligeramente.
—No es amigo suyo, lo prometo, pero hará que se muera de envidia.
—Narcissa la próxima vez que te dejes la mochila "en el gran comedor" asegúrate de haberla sacado primero de tu cuarto, me he pasado buscándola desesperadamente y no había rastro—dijo Severus entrando imponente, lanzando la mochila de su amiga a la cama de al lado de la de Marie.
—Ups…lo siento Sev—dijo Narcissa besando su mejilla, al tiempo que Severus se alejaba mostrando estoicismo.—¿Me has traído rosas?—dijo observando unas bonitas rosas extendidas en la mesa de al lado, en la cual no se había fijado.
—No, ya estaban ahí, no las toques porque pueden ser parte de la elaboración de una poción curativa—le dijo Severus conociendo, por sus castigos en los cuales colaboraba en la enfermería, que Madame Pompfrey a veces necesitaba poner a secar algunas raíces o reposar alguna poción que se usaría más adelante.—¿Aun no ha venido Madame Pompfrey?.
—No…y esto escuece bastante—dijo Marie aguantando.
— ¿Me permites?—preguntó Severus, Marie le tendió la mano, Severus retiró el paño— Oh vaya, qué herida más fea.
—Espero que no me quede cicatriz—dijo ella preocupada.
—Te unirás a mi club de cicatrices que son culpa de Black—dijo Severus, mostrando una cicatriz vertical en el dedo meñique—aunque bueno, él quedó peor que yo, tuvo que hacerse un tatuaje para esconder la suya.
—¡Auch!—chilló Narcissa, desviando la atención de los presentes—¡la maldita rosa me ha mordido!
—¡¿Qué te había dicho?!, ¡que no la tocaras, agh, pareces una cría pequeña!— le gritó Severus.
—¡Cállate, solo quería una rosa para adornar mi cuarto! ¿Quién sabe lo que es eso? ¡¿y si me muero?!
—Oh, por las barbas de Merlín dramática, será una flor carnívora de herbología que servirá para curar algo—Severus tomó la mano de Narcissa, rodeando una marca de mordisco se deslizó un líquido azul que se traspasó a la mano de Severus, abriendo su cicatriz del meñique— Genial Cissy, es un descoagulante—dijo con fastidio.
—Chicos…creo que me estoy…mareando—dijo Marie con una voz suave.
—¡Marie!—Viendo que estaba por caerse, Severus tomó a su futura hija por la mano herida, mientras Narcissa, la tomaba de la cintura a la vez que tenia la mano del mordisco enlazada con Severus.
"Ffffffssss", de pronto ya no estaban en la enfermería, tampoco en Hogwarts, no sabían dónde estaban pero no era en su colegio, tampoco en su tiempo, sin embargo, eso no lo sabían. Narcissa miró la estancia, parecía el comedor de su tía pero con la decoración que ella siempre había soñado hacer, no se fijó mucho en las personas que habitaban la sala, salvo en una mujer rubia con muchísima elegancia; Severus se asustó, creyó que los mortífagos le habían convocado al fin a ser parte de ellos y se habían reunido ahí para notificárselo, pero Marie estaba junto a él y no podían conocerla, tenía que protegerla, algo la unía a él, lo tenía claro por la pulsera de su madre. Marie sentía que todo le daba vueltas, algo le era familiar, pero no sabía qué, el lugar, lo reconocía pero su mente no ubicaba donde era; de pronto vio al hombre vestido completamente de negro, con su cabello negro azabache y su voz potente, estaba de perfil y no le veía bien pero le resultaba conocido; su corazón se aceleró, ella sabía que algo había en ese hombre pero no fue capaz de hablar, ni tan siquiera podía mover un músculo.
—¿No fue Rita Skeeter quien escribió ese artículo?—preguntó Narcissa desconcertando a todos.
—Sí ¿pero qué importa eso? Que Rita Skeeter sea una mentirosa y una periodista nefasta no quiere decir, por desgracia, que la gente no le crea—dijo Severus
—Lo importante es saber quienes son sus fuentes, quien le dio esa entrevista, porque en su artículo dice que fue Draco, pero Draco estaba con nosotros la noche en la que se supone que habló. Pero aunque incluso hubiera sido él, hay cosas que no podría saber.—concluyó Narcissa.
—Dijeron que teníamos algo porque le abrí la puerta sin camisa por la noche y la dejé entrar a mi alcoba, pero ella vino a decirme que Draco estaba detenido para que te avisara, por tanto es imposible que lo supiera— repasó Sirius
—Y lo de Nott habría significado que alguien vio como ocurría, por lo que tendría que haber visto a mi hija también—dijo Molly.
—Otra cosa más que averriguarrr.—Dijo una mujer de hermosos ojos agua marina y cabello violeta, la mirada de Marie se cruzó con la suya—¡¿Lillian?!—la joven Snape no pudo responder, un nudo en la garganta la enmudeció al sentir como si un gancho tirara desde su ombligo para voltearla por completo sobre sí misma. De pronto volvían a estar en Hogwartts, ella estaba en shock.
—Sev….¿que ha pasado?...es….es igual….Sev creo que ese era mi padre….el hombre vestido completamente de negro, el de mis visiones, el de la legeremancia…—dijo agitada.
—Para para ¿pero tu padre no era sanador?¿por qué hablas de él como si no lo conocieras?—preguntó Narcissa.
—Creo que ha perdido bastante sangre, deberías recostarte Marie— recomendó Severus para ahuyentar las preguntas de Narcissa.
—¿Qué? Pe…pero Sev…acabamos de desaparecernos de aquí y volver…sin varita…habéis visto lo mismo que yo—dijo asustada, habían viajado, estaba segura.
—Nadie puede desaparecerse en Hogwarts—explicó Cissy— creo que Severus tiene razón, cariño, además, la magia sin varita es imposible.
—Pero….pero habéis estado conmigo….—repitió en shock; finalmente se acabó desmayando en la cama, el esfuerzo de un traslado pórtico por sangre directa era algo espectacular que no era consciente de haber hecho ella y que le había dejado sin fuerzas.
—Marie…Marie…estamos aquí, despierta…—dijo Lily Evans mientras acariciaba su mano con suavidad, su amiga comenzaba a volver en sí.
—No puedo creer que Madame Pompfrey la dejara sola, pienso hablar con mi padre para que la echen— dijo James con enfado.
—Por supuesto, porque tu cerebro de guisante no contempla que Madame Pompfrey lo tiene que hacer todo sola si no cuenta con la ayuda de voluntarios o castigados, mejor que los padres de niñatos ricos influyentes se quejen de ella en lugar de exigir más personal desde el consejo escolar.— defendió Snape, Madame Pompfrey era de las pocas personas que le había tratado con un cariño maternal, lo cual agradeció enormemente durante su sexto curso cuando su madre lo abandonó y se desquitaba metiéndose en duelos diarios.
—Eso es cierto James, además lo de Marie en principio era un simple corte, nadie podía saber que iba a estar ocho horas inconsciente. —dijo Lily.
—Pues…que exijan más personal, lo que sea pero…no es normal que vengas por un corte y acabes así, incluso alucinando. —se quejó James preocupado por ella, la chica le despertaba un sentimiento paternal de protección.
—Debió ser por tocar la mano de Cissy, el líquido de la rosa carnívora descoagularía su herida y sufriría una bajada de tensión.
—Buena aproximación señor Snape—dijo Poppy, entrando y oyendo las conclusiones del avispado alumno. — pero no es solamente eso, su amiga debió haber intentado un hechizo muy fuerte sin preparación y la magia la ha consumido; ocurre con asiduidad, es un simple caso de fatiga extrema, en la academia de aurores se ve a diario, no es necesario intentarlo justo antes de desfallecer, a veces se retrasa unas horas.
—Pero dijo cosas sin sentido…—dijo Snape—¿el líquido de la rosa puede…?
—No, pero las alucinaciones pueden producirse por perdida de sangre. — Otro paciente llamó a Madame Pompfrey y esta fue en su ayuda; los tres chicos oyeron un sonido quejumbroso proveniente de su amiga.
—Marie… ¿Cómo estás? —dijo Lily sentándose en su cama.
—Me duele todo….
—La enfermera dice que has hecho un hechizo muy grande y eso te ha provocado ocho horas de inconsciencia. —dijo James con un poco de reproche.
—¿Llevo aquí todo el día? — ellos asintieron— No he hecho ningún hechizo, Severus estaba delante.
—Madame Pompfrey dice que lo pudiste haber hecho hace horas—añadió Snape.
—No hice nada— respondió entre mareada y molesta— estabas conmigo y con Cissy; sin saber cómo, nos trasladamos a otro sitio y sin saber cómo, volvimos. Yo ni siquiera tenía mi varita.
—Es lo que os decía, sigue delirando. —asumió Severus preocupado.
—¡No deliro! ¡¿Qué te pasa Severus?! Estabas conmigo en esa sala con todas esas personas, tú también los viste, estabas asustado, te estabas queriendo poner delante de mí y Narcissa estaba…mirando la decoración o yo que sé, pero la mujer de pelo morado me reconoció y mi subconsciente también a ella.—explicó nerviosa—creo que también vi a mi padre, el hombre alto de túnica negra y pelo negro, estaba allí, tenía una nariz grande y una voz profunda y autoritaria, no pude verle bien pero cuando empecé a mirarle y a oírle hablar mi corazón se aceleró, y….el sitio….yo he estado allí, no sé cuándo ni por qué pero todo me era familiar.
—Marie, cuando te estaba revisando la herida te mareaste—explicó Severus con todo el tacto que podía.
—Sí, y vosotros me sujetasteis, y de repente estábamos allí, y creo…que esa mujer también me conocía…y me llamó por el que creo que es mi verdadero nombre.
—¿En serio? —preguntó Lily
—Sí…ah…no...oí bien lo que dijo, pero creo que era algo como…Vivian, o…Mirian…o…Jillian.
—Marie…—Severus quería morderse la lengua, ser delicado, con su madre también le pasaba a veces tras una paliza, mezclaba cosas—No…ocurrió eso, de verdad, Narcissa comparte mi versión…
—Y no entiendo por qué no lo recordáis…Merlín es tan frustrante…
—Yo te creo—dijo Lily, James y Severus, que inconvenientemente estaban de acuerdo entre ellos, miraron a Lily como si hubiera perdido la cordura, ellos pensaban que Marie había practicado un hechizo peligroso y no se atrevía a confesarlo. Ambos habían podido comprobar lo increíblemente portentosa que era con determinada magia y suponían que temía las consecuencias o la regañina.— Chicos, Marie no es una bruja normal, sus circunstancias no son normales, y lo que recuerda de su pasado choca con lo que nosotros recordamos, al igual que las cosas que hemos visto—dijo comunicándole a los chicos en clave el pergamino que encontraron con clases de Slytherin diferentes y la pulsera de Eileen Snape— no sería de extrañar que haya un hechizo colectivo o que alguien le hubiera podido provocar un recuerdo falso, o que sea verdadero y nos modifiquen la memoria a quienes estemos con ella.
—Bueno, eso sí que es posible—admitió James
—Chicos, no estoy loca…—dijo Marie con la voz quebrada al ver la mirada de Severus—sé lo que he visto, y lo que he sentido—Severus suspiró y ante la sorpresa de James, la abrazó mientras lloraba; él no sabía que Severus era incapaz de ver a una mujer llorando, no podía soportarlo.
—Ya…está bien, te creemos, pero deja de llorar—pidió Severus con una mezcla de cariño y frialdad a la vez —Piensa que, si has visto a tu padre, eso significa que estamos más cerca de encontrarlo, o de que te encuentre él a ti. — Eso hizo sonreír a Marie y la animó a recomponerse.
—Marie…—dijo Lily anonadada cuando se fijó en su amiga—tus ojos…
—¿Qué…qué les pasa a mis ojos? — preguntó asustada a falta de espejos
—Se…se han hecho más claros, ya no son azules con motas verdes, son como un… agua marina…muy claro.
—Si no lo dices tú mi amor, ni siquiera me hubiera fijado, "aguamarina" ¿Cómo los tenía antes? — preguntó James.
—Oh por favor, ¿si que sabes que los de Lily son verdes verdad? —preguntó Severus con sarcasmo.
—Sev no empieces…—pidió Lily
—Oh, gracias por la información Snape, me paso tanto tiempo besando a MI Lily que tampoco me había parado a comprobar el color de sus ojos. Imagino que no lo sabes "Sev"—se burló James— pero cuando la gente se besa cierra los ojos. —dijo James con sarcasmo.
—James…¿en serio?—se quejó Lily.
—¿Os vuelvo a hacer pelear? Qué pesados sois—amenazó Marie, los chicos se callaron.
—¿Perdón? ¿Cómo que hacer que se peleen?—preguntó Lily pidiendo explicaciones a todos con la mirada, los tres temieron la furia de la pelirroja.
—Estaban imposibles Lily, no paraban de hacer "esto", fue la semana que estuviste enferma, y normalmente se contienen por ti, pero yo no podía más, así que les dije que se dieran de puñetazos y de maleficios hasta que se agotaran, obviamente vigilaba que no hubiera peligro real para sus vidas. — Lily se quedó pálida.
—¿Qué vigilabas? Te pusiste con una revista a comer palomitas—reprochó James.
—Un momento… ¿lo hicisteis? ¿de verdad? —se indignó la pelirroja
—No queríamos, ella nos obligó—dijo Severus. James asintió en apoyo.
—Dudo que os hiciera una imperius—se molestó Lily
—Le dijo a tu novio que nos habíamos bañado juntos y desnudos en los lavabos de prefectos, entre otras cosas. —se justificó Severus.
—¡¿Qué?!—Lily miró a su amiga. —¡Yo jamás te haría eso!
—Luego les dije que era mentira—Se excusó Marie— Lily, era necesario, estaban insoportables pero después de pelearse no volvieron a enfrentarse durante el resto de la semana, incluso se aliaron en mi contra para ponerme los hechizos más difíciles.
—Te mereciste todo lo que te pasó—dijo Severus.
—Exacto—apoyó James.
—¿Ves? Los he puesto de acuerdo…—dijo tratando de sonreír para quitarse la culpa.
—La violencia nunca puede ser la respuesta Marie, ese plan fue maquiavélico, fue retorcido, fue muy…
—¿Slytherin? —sugirió James.
—Sí—confirmó Lily
—Pues lo que soy…no os pilla de sorpresa—susurró Marie.
—Pues yo creo que lo de pegarse para acabar con un problema es bastante Gryffindor. —dijo Snape.
—Una semana sin soportar sus riñas tontas Lily, valió la pena, sea Slytherin, Gryffindor o ambas. Te reto a superarlo.
…
—¿Dónde estoy? — preguntó Irinna despertando y llevándose la mano a la frente, dolorida.
—Sigues en Grinmuld Place querida, nos has dado un buen susto, queríamos llevarte a San Mungo pero Weasley y Lupin dijeron que se vería sospechoso que justo ahora llegases con una herida sangrante en la cabeza. Por suerte, mi sanador de confianza aceptó venir a este lugar y la señora Weasley ha estado calmando tu fiebre. —explicó Narcissa.
—¿Fiebrrrre? —preguntó preocupada— El bebé… ¿el bebé está bien?
—Por supuesto querida, fue lo primero que le dije al sanador que comprobara, junto con tu herida en la cabeza.
—Eso significa que Severrrus ya lo sabe ¿no?—preguntó asustada.
—No, le he dado unas excusas un poco tontas para que nos dejase solas con el sanador, pero está mosqueado, lo más seguro es que no se lo haya creído y empiece a fisgonear.
—Gracias Cissy.
—Irinna, créeme que como madre, agradezco enormemente que escondas tu embarazo para no descentrar la atención de la búsqueda de mi hija, pero, eventualmente tendrás que decirle a Severus que esperas un hijo suyo; en algún momento es posible que te pida un hechizo complicado para encontrar a Lilly, puede que incluso quiera hacer algo de ese libro para localizarla antes. ¿Qué le dirás entonces?
—Dirrré algo de la supuesta enferrrmedad que me deja sin fuerrrzas.
—¿Vas a dejar que crea que te estás muriendo para no decirle que va a volver a ser padre? Creo que es bastante peor idea, es mi amigo, no quiero que piense que la persona que ama se volverá a ir de este mundo para siempre. —Irinna suspiró.
—De acuerrrdo, intentarrré encontrarrr el momento. — Cedió al fin—Esperrro que todo salga bien y no se cumplan las palabras de tu marrrido.
—¿A qué te refieres? ¿Como lo sabe Lucius? —Irinna le contó a Cissy lo ocurrido en Dumbroch y como acabó llorando creyendo que eso ocurriría.
—Severus amará a vuestro hijo Irinna, créeme. Ha amado a Lilly toda su vida, de hecho cuando ella cumplió un año…Andie me contó que Sev intentó "quitarse de en medio" por no poder estar a su lado; al contrario de lo que Lucius cree, él siempre estuvo velando por ella y al corriente de su vida. ¿El bebé llega en el mejor de los momentos? No, eso está claro, pero eso no implica que él no de la vida por él.
—Gracias Cissy, la verrrdad es que no me perrrdono haberrr pensado eso un instante.
—Las hormonas nos descolocan en el embarazo, además, Severus no es el más accesible ahora mismo, la incertidumbre de no saber si está viva o muerta es….lo peor que puede pasarle a unos padres.
—Está viva Cissy, la he visto antes de desmayarrrrme, estaba en la puerrrrta con otra chica y un chico, su pelo y sus ojos errrran diferrrentes, perrro la vi muy bien, errra ella, y ella me reconoció, quizá intentó darrrnos un mensaje y no pudo.
—¿Estás segura de que era Lillian?—preguntó Narcissa mientras Severus entraba oyendo la última intervención de su amada.
—Completamente— respondió Irinna. Severus fue hasta la cama donde estaba la chica y se sentó junto a ella, besando su frente.—y su aspecto es naturrral que sea distinto, sus ojos ya empezarrron a cambiarrr estando aquí.
—Yo no la vi, pero estoy seguro de que estuvo.—afirmó Severus.
—O quizá es lo que quieres creer—teorizó Narcissa.
—No, justo antes de que Irinna se desmayara sentí algo muy fuerte, una conexión, incluso sentí como si alguien me estuviera mirando. No quise darle importancia, hasta que Irinna la llamó.— explicó— Black, Arthur y Lupin están intentando capturar la huella mágica, he pedido que Draco venga para intentar un hechizo, si Lilly ha dejado un rastro, podremos ampliarlo con él.—ambas mujeres asintieron.
…
—¡La he sentido!, ¡Está aquí, esa zorra está aquí! —gritó Johan llegando a la alcoba de su hermana.
—¿Cómo puede ser?, es imposible— preguntó Colett, ella había estado consultando las estrellas y haciendo hechizos horrorosamente complicados, era materialmente imposible su coexistencia en el mismo plano sin que la hubiera localizado.
—Eso me pregunto yo, te pedí que la encontraras en dos días y han pasado al menos tres semanas ¿Cómo puede ser que la zorra de mi esposa esté en Londres Muggle?—preguntó Johan convirtiendo su dedo en un artilugio afilado que amenazó el cuello de su hermana.
—Quizá tenga que ver con que soy la bruja más sabia del reino o al menos de las pocas que quedan, y tenía que reponer a nuestro reino mientras tú te sentabas en tu trono a quejarte y esperar.
—Y al final la he encontrado yo, y te voy a decir otra cosa…—la cara de Johan se desdibujó en unos segundos—¡Noooo! ¡Noooo! ¡Mierda ya no la siento! ¡¿Qué ha pasado?!—Johan rompió varios cristales. —¡Esa puta asquerosa! —Miró furibundo a su hermana.— Ve a Londres muggle, llévate a todo el reino si es necesario, encontradla, o me traes su cabeza o acabaré pidiendo la tuya.
—Me encantará ver como lo intentas Johan—retó Colett —soy yo quien gestiona todo este reino, sin mí no harías otra cosa que gritar y matar, sería cuestión de días que te organizaran un motín. —Johan tocó la cabeza de su hermana, enseñándole el lugar en el que había sentido a la muchacha.
—Ponte a trabajar y búscala—ordenó marchándose indignado. Colett reunió a sus contactos de confianza, los mismos que se habían ocupado de convertir a Astoria en un mensaje para Draco Malfoy.
—Johan la ha sentido en el lugar en el que os he indicado, estamos de acuerdo en que no podemos dejar que vuelva, traerla y matarla ya es un riesgo enorme para nuestro pueblo y no podemos sufrir más bajas.—comenzó Colett—abortamos la misión de mensajes en escalada, vamos directamente a lo más fuerte, si no hacen que esa perra aparezca a las buenas, aparecerá a las malas.
—¿Cuáles son las ordenes Mi lady?— dijo un soldado.
—Encontrad y secuestrad a Draco Malfoy.
