CAPÍTULO 48
LILLIAN/MARIE
Sirius había trabajado sin descanso dos semanas para preservar la estela mágica que podría haber dejado la hija de Snape; él al principio no creía lo que Irinna había visto, pero cuando la evidencia terminó demostrando que Irinna había tenido razón, que Lillian Snape había estado frente a ellos, no descansó lo más mínimo para intentar localizarla por su huella de magia.
Entre Remus y él, hallaron pequeñas manchas de sangre exactamente donde Irinna la había visto; con unos hechizos no cupo duda de que los genes de Severus y Narcissa se encontraban en esa sangre. Sirius no se lo había dicho a nadie, pero se sentía inmensamente culpable de la conducta de Lilly y de su posterior desaparición. Pensaba en el día en el que ella se presentó en su casa; si en lugar de apoyar a Snape como padre y adulto, hubiera apoyado a Lilly, ella hubiese confiado en él y hubiera evitado que acudiese ni más ni menos que al mismo diablo con pelo oxigenado. Si hubiese confiando en él, no hubiera hecho hechizos oscuros, ni se habría drogado para ejecutar las maniobras mágicas más oscuras y complicadas del mundo, todo hubiera sido diferente.
Se castigaba a diario por haber decidido "actuar como un adulto" pues realmente ese día, la había traicionado, él fue el único adulto en quien ella confió para confesar sus sospechas sobre lo ocurrido con Theo, él fue el único a quien le pidió consejo sobre relaciones amorosas, él fue el único que junto con Harry, le ayudó con el castigo de su padre y el único adulto con el que ella se desahogó cuando supo que Narcissa era su madre, así como ella, era la única alumna (a parte de los amigos de Harry) a la que ofreció una habitación en la Orden, pues era inevitable sentir lástima por el padre con el que le había tocado vivir.
Solo una vez, ella pidió su respaldo, y él se lo negó, la echó de la Orden y la mantuvo al margen; en ese momento, encontrar a Harry era su prioridad, pero desechó la ayuda de la muchacha e ignoró su advertencia de actuar en solitario. Maldecía la poca madurez que había adquirido, se le olvidó pensar qué hubiera hecho Harry, e incluso, que habrían hecho él y James en esa situación. Si bien solo le importaba traer a Harry y a Ginny de vuelta, pero ni si quiera él lo hizo, fue ella, la hija de Snape, la que prometió, cumplió y pagó el precio.
—¿Has conseguido algo?—preguntó Remus entrando en el salón.
—He convertido lo que Irinna nos dio en esto—dijo cediéndole una especie de canicas plateadas y brillantes.— Los centauros pueden utilizar una de ellas para localizar a Lilly en las estrellas, o al menos descartarán donde no está, nosotros intentaremos encontrarla con los hechizos tradicionales y con la sangre de Snape y Cissy, y el resto, son para el hechizo de realidades entre espejos que dijo Irinna; según la madre de Snape y según Hermione también, esto nos permitirá ir a las realidades más cercanas posibles a lo que necesitamos; hasta ahora lo único más potable ha sido una realidad en la que éramos ranas.—Se quejó Sirius mientras comenzaba la poción que requerían para el próximo conjuro.
—No hagas de menos ese intento, la Rana Dumbledore nos dijo como proteger los espejos de intromisiones ajenas—argumentó Remus— Dumbledore se hubiera llevado genial con esa rana— Sirius esgrimió una leve sonrisa mientras.
—Oh sí, si había algo que fascinaba a Dumbledore eran ese tipo de cosas. Ojalá hubiera seguido vivo para ayudarnos con Lilly, seguro que él se habría adelantado a todo esto.—supuso con algo de amargura mientras comenzaba a remover la mezcla en su viejo caldero.
—O lo hubiera dejado ser…Dumbledore siempre pensaba en el mayor beneficio para el mundo, quien sabe si esto hubiera sido algo necesario para evitar que esa gente resucite a Voldemort.
—Sería injusto que esta niña haya tenido que pasar por todo lo que ha pasado si hubiera tenido este fin.
—Igual que fue injusto que tú estuvieras en azkaban, o que muriésemos, o que Harry tuviera que sufrir todo lo que sufrió —hubo un silencio entre ambos, todo eso era cierto, quizá Dumbledore habría sido el primero en permitir lo ocurrido para un bien mayor, y eso requería injusticias, a veces, más de las necesarias. Lupin le pasó unos ingredientes a su amigo y completó sus pensamientos—hiciste lo correcto Sirius, ninguno sabíamos que pasaría esto.
—Pero debimos imaginarlo, ninguno de nosotros se hubiera detenido a su edad y sabíamos que era tan terca como Snape.
—No podíamos imaginar que el marido de su madre le brindaría su ayuda, si había alguien que la odiaba era él, tu prima reconoció que de todas las personas que podían haber ayudado a Lilly, jamás hubiera pensado que Lucius podría ser un candidato.
—Y eso fue lo que ella pensó para ocultarlo, fue más lista que toda la Orden al completo, y en lugar de sumarnos a sus esfuerzos y ayudarla, la eché; me di cuenta que esperaba de mi un trato distinto y más amigable y puse un muro entre nosotros para que le quedase claro que tener más permisividad con ella por el padre que tenia no era sinónimo de apoyo; así que se lo buscó sola, pactó con el diablo, mintió, se drogó, nos venció a todos y rescató a Harry y a Ginny y ahora está desaparecida, o muerta a saber en qué punto del tiempo.
—Te olvidas de algo Canuto, ella quería salvar a su padre en primer lugar, Harry y Ginny eran el pretexto; es posible que de no ser Severus quien se infiltrase, hubiera ofrecido su ayuda de una manera más comedida, y quizá no hubiera ocurrido todo lo que ocurrió, o quizá sí porque ella se sintiera culpable e hiciese alguna tontería por entender que como no lo hacíamos a su manera, no era la forma correcta. Como dices, es igual de terca que Snape, también igual de orgullosa, y es igual de Slytherin.—Sirius suspiró.
—Supongo que de alguna forma, esperaba que confiase en nosotros para ayudarla.
—No podíamos ayudarla con la locura que pretendía, por eso buscó alguien que sabía que su bienestar le era indiferente o que incluso la alentaría más a morir; imagina que hubiera confiado en ti para contarte sus planes, te hubieras negado y con toda lógica, porque que ella muriese o se corrompiese era algo que no ibas a permitir.—Sirius lo meditó unos segundos, era cierto, no lo hubiera aceptado, era demasiado peligroso. Una humareda de color morado saliendo del caldero lo sacó de sus pensamientos
—Ya está lista— Sirius untó el mejunje en un trapo y lo deslizó por el espejo de la habitación más oscura, Remus sacó un pergamino para leerlo con Sirius.
—Bien, realidad número setenta y ocho, la primera hecha con la sangre de Lillian Snape— Lupin apuntó al pergamino con la varita y en el mismo se escribieron las palabras que acababa de decir.
—¿De verdad crees que ese hechizo funcionará?— dijo Sirius sin mucha esperanza—No es que a Irinna le haya funcionado muy bien.
—Por el momento es lo único que tenemos así que habrá que confiar—se resignó Remus, Sirius tomó el pergamino con su amigo y juntos empezaron a pronunciar el conjuro de realidad.
—Ancestros del universo debéis escuchar, un tiempo para todo y para todo su lugar, mostradnos lo que se ha escapado entre el tiempo y el espacio, mostradnos su realidad. Sangre de la bruja, sangre de su estirpe, haced que sus ojos nos visiten.
El espejo comenzó a vibrar, eso entraba dentro de lo previsible, se empañó unos segundos y después empezó a mostrar una imagen borrosa que se fue definiendo en pocos segundos. Era un habitáculo bastante pequeño, con una rendija en la parte superior de la pared que mostraba la entrada de luz desde fuera. Una mujer dormía en el suelo, de espaldas al espejo.
—¿Hola?—comenzó Sirius —¿puedes oírme?
—Mmmmh….bueno, al fin ha pasado—dijo la chica, la voz era reconocible, era inequívocamente Lilly; esta se levantó, llevaba una camiseta de color gris, raída y sucia, y unos pantalones sueltos del mismo color y aspecto. Con pesadumbre, se dirigió a la puerta de hierro blindada, dio tres golpes en ella — ¡Eh Gilbert!, ¡Gilbert! ¡Ven aquí, no me ignores, sé que estás ahí joder, te oigo caminar!— un hombre uniformado abrió una escotilla a la altura de su cara.
—No grites Snape, aún es muy pronto y vas a despertar a tus compañeros
—Oh, perdón, qué desconsiderada soy—dijo en tono de burla
—¿Qué quieres? No vuelvas a insistirme con tu hermano, no quiere saber nada de ti.
—Me he vuelto loca, ahora oigo voces, así que dadme de esa mierda que le dais a la de la celda 211, esa que te duerme y te hace pensar que estás en el paraíso.
—No eres una presa psiquiátrica Snape, cumple tu condena como los demás, eso se le da a quien es un peligro para sí mismo.
—Bueno, puedo no ser un peligro para mi misma, pero perdí a la mitad de la gente que me importaba y maté a la otra mitad, no tengo a nadie, puedo ser un peligro para los demás.
—Amenazar a un guardia es delito—declaró el guardia con autoridad.
—Una pena que yo tenga cadena perpetua y eso no me importe una mierda, ¿Cuánto crees que me van a durar estos brazaletes eeh? Rompí unos milenarios con los que no pudo ni Albus Dumbledore, quizá yo salga viva y no quiera hacerme daño a mi, pero si me enfado puede que calcine todo este puto castillo con todos vosotros dentro. —Lilly soltó una risita muy parecida a la de Umbridge—¿Quieres jugártela? Hago esto para no hacerle daño a nadie.
—Hablaré con la enfermera pero no vuelvas a gritar o te romperé los dientes.
—Entendidooooo—dijo con insolencia, el guardia se fue, Lilly se quedó apoyada en la puerta.
—Lilly, no estás alucinando, soy yo, Sirius.
—Mmmh—musitó— habla chucho que no te escucho—canturreó, luego se quedó callada dos segundos, luego rió—vaya, qué gracioso hubiera sido esto en otra época. Ahora entiendo por qué Bellatrix estaba con esa sonrisa estúpida siempre, espero que al menos volverse loca sea divertido.
—¡Estoy aquí detrás, gírate! —Lilly lo hizo, vio como en la pared había un espejo, con Sirius y Remus reflejados en él. Se acercó con lentitud; su imagen impactó a los merodeadores, estaba llena de moretones, tenía una cicatriz en la mejilla izquierda, un ojo blanco que delataba un horrible hechizo y una mirada desoladora con el ojo que le quedaba.
—Ay joder...esto es grave…
—Chsss no, escucha, no te estás volviendo loca. —intentó tranquilizar Sirius.
—Dijo el tio muerto del espejo imaginario flotante.
—¿Por qué estás en ese lugar? — preguntó Lupin, Lilly se quedó mirándolo fijamente, luego sonrió
—Ya lo sabes, porque eres mi cabeza gastándome una broma cruel.
—No, escucha, sé que te va a sonar extraño pero, esto es un hechizo, hecho desde otra realidad, quizá en tu mundo yo esté muerto pero en el mío, es a ti a quien estamos buscando.—Lilly cruzó los brazos , decidiendo "rendirse a su mente"
—Vale, no es un argumento convincente para justificar que no estoy lunática perdida, pero voy a fingir que te creo, total, no tengo otra cosa que hacer. —Sirius y Remus se miraron entre sí y supieron que era lo máximo que podían conseguir. —¿Por qué me estáis buscando?
— ¿En tu mundo existe un tal Johan?—preguntó Sirius con toda la delicadeza que pudo.
—Por desgracia sí, mis opciones son pudrirme aquí de por vida o que me torture él para toda la eternidad.
—¿Sabes quiénes son tus padres? —preguntó Remus
—¿Los biológicos o quien me quiso y me cuidó?
—Veo que entonces eso es igual que aquí— respondió Canuto—Lilly, tenemos que hacerte muchas preguntas pero, quiero saber, qué fue lo que te llevó a acabar en Azkaban.— preguntó preocupado.
—No estoy en Azkaban, estoy en el jodido Dumbroch — ese nombre hizo temblar a ambos hombres— es lo que pasa cuando dicen que has matado a una aurora internacional, al ministro y a no sé cuántos aurores más.
—¿Y lo hiciste? —preguntó Lupin.
—Yo no lo recuerdo, pero dicen que sí, probablemente en un accidente, pero eso no le importó a nadie.
—Eso no es justo. —Dijo Sirius con enfado, empatizando con su situación.
—Fue hace cinco años, al tercero dejé de plantearme la justicia de mi vida en general. Con 23 años debería estar acabando la academia de aurores, no siendo torturada por ellos, peeeero así es la vida.
—¿Cinco años? — preguntaron ambos realmente asustados ¿habían encontrado una Lilly en el futuro? ¿Y si estaban viendo lo que iba a pasar? No debería ser posible. — Cuéntanos cómo llegaste a todo esto, por favor— pidió Lupin.
—Primero contadme por qué "me buscáis"—Los merodeadores se miraron, Sirius decidió empezar.
—Poco después de saber que Narcissa era tu verdadera madre, Johan secuestró a Harry y a Ginny, la Orden se reunió y decidimos enviar a tu padre como infiltrado, algo que tú no aceptaste de buen grado. Una semana después de la primera inmersión de tu padre, te presentaste en la Orden sin varita, humillaste a Snape y amenazaste con encontrarlos por tu cuenta, yo te eché de la Orden, Firenze te profetizó un destino peligroso, tú te enfadaste y en lugar de esperar a tu padre tras la reunión, fuiste a ver a Lucius Malfoy— la chica puso una cara extraña.
—Hiciste un pacto con él, le entregaste todo tu dinero y cediste a hacer lo que te dijo, a cambio de que te enseñara artes oscuras que te permitieran encontrar a Harry y a Ginny, para que así tu padre no tuviera que ser quien corriera los riesgos, te obsesionaba su muerte. Al parecer pensaste que Malfoy sería el único a quien no le importaría enseñarte horribles y oscuras formas de arriesgarte a morir, seguiste sus consejos y conseguiste liberar a tus amigos. —Explicó Remus.
—Mierda, ojalá eso se me hubiera ocurrido a mi
—En medio de todo ello, te estuviste drogando para poder soportar lo que las artes oscuras te consumían, mentiste, robaste libros a tu hermano, te detuvieron por secuestrar a Nott, supiste que fuiste…—Sirius enmudeció
—¿Desvirgada a la fuerza por él? No parece que sea muy diferente a mi vida, menuda mierda de realidad alternativa. —despreció Lilly. —Pero sigue, me intriga tu cuento.
—Empezaste a tener visiones de que tu padre moría, nos advertiste, pero supusimos que intentaban tenderte una trampa para secuestrarte a ti también. —contó Remus.
—Y en cierto modo así fue, conseguiste hacer un portal sin usar una varita, casi mataste a Irinna para ello. Finalmente los rescataste, pero tú no pudiste volver, Harry nos dijo que Johan te obligó a casarte con él pero después de enviarlos a ellos a través de otro portal… no volvimos a saber de ti. Salvaste a tu padre pero está desesperado, te hemos estado buscando y recientemente supimos que Colett, la hermana de Johan, había poseído a la señorita Greengrass pero por alguna razón, Astoria consiguió ver en la mente de Colett que decía que habías hecho un portal al pasado; sin embargo, no sabemos a qué época puedes haberte ido.—relató Sirius.
—Vaaaaya….—Lilly asintió— esto sí que es una disociación por protección en toda regla, Sirius el imaginario. Una realidad en la que hago "lo correcto" cueste lo que cueste, salvo a mis amigos, a mi padre, y soy la heroína que se sacrifica y escapa del malo. Sin duda, es una versión más bonita y fácil de aceptar que la mía.
—Cuéntanos qué te pasó, por favor. —suplicó Sirius, los ojos de Lilly se acuaron un poco.
—Nunca me fui de Grinmuld Place, nunca hablé con Lucius Malfoy, esperé a terminar la reunión. Ron fue el primero en hablar conmigo, me pidió que confiara en todos vosotros, que nos protegerían a mi padre y a mi; después mi padre, me sacó de la Mansión Malfoy y me encerró en su casa, bajo el cuidado de Irinna, llegamos a pelearnos como muggles, Lupin tuvo que intervenir porque acabamos tan graves que hubo que llevarnos a San Mungo—hizo una pausa y se mojó los labios— descubrieron que ella estaba embarazada y alertaron a mi padre; no me permitió que estuviera cerca de ella de nuevo, me trató como un monstruo, yo…me sentía un monstruo.—Lilly lloró—Tú, Sirius, te ofreciste a cuidarme y mi padre accedió. Pasé los días que me quedaron llorando, estaba enfadada contigo por echarme de la Orden, te supliqué que me escucharas, pero entre mi madre y tú, me atasteis con un hechizo a esa casa para evitar que me escapase y no fui capaz de intentar otra cosa que no fuera escapar.
—Lo siento…no fui yo, pero siento haber participado para encerrarte cuando sé lo que es estar encerrado contra tu voluntad. —Entre lágrimas, Lilly sonrió agradeciendo esas palabras.
—Johan se cansó de esperar o aprovechó que no podía evitarlo, para enviar trozos de Harry y de Ginny por lechuza, mi padre volvió, me tiré a sus pies para suplicarle que no se marchara, todos me odiasteis por eso pero yo sabía que eso significaba que Johan me quería a mi; días después le envié una carta a Ron confesando lo que le hice a Theo y todo lo de Johan, quería que supiera que no era una débil, quería que supiera que todo era mucho más grande de lo que él creía para que me dejarais ayudar. Por desgracia, al no estar en la bOrden, yo no tenía ni idea de que Banks le estaba interrogando ese día —hizo una pausa—Banks leyó mi carta, me detuvo, publicó que yo era una asesina que iban a llevar a Azkaban y mostraron mi carta hablando de Johan a la prensa. Johan nunca quiso exponerse, así que mató a Harry y envió su cadáver a Hogwarts—un nudo en la garganta le impidió continuar por unos momentos—días después, mientras estaba detenida en el ministerio, me sacaron para identificar un cuerpo…—la joven Snape sentía su corazón romperse.
—¿Necesitas parar? —preguntó Lupin, a sus espaldas, Severus entró en la sala, pero ninguno se dio cuenta; se quedó destrozado al ver el reflejo de su hija de esa manera. Tuvo que detenerse un momento y comedir su respiración.
—No…—ella suspiró, mirando hacia el techo de su celda, cerrando los ojos y dejando lágrimas correr—Colett había descubierto a mi padre cuando intentó salir de su posición para salvarme de Azkaban. Me partí en mil pedazos…recuerdo estar llorando sin consuelo y…luego estar en el juicio, dicen que se me rompieron los brazaletes, Irinna y Narcissa se acercaron para verificar si estaba bien y en ese momento, les chillé y las maté…no sé si fue con un Avada, no sé si fue con magia accidental pero….eso fue lo que me llevó aquí. Recuerdo que me llevaron a identificar el cuerpo de mi padre a tu casa y…después me condenaron por haber matado a una aurora internacional, al ministro, al señor Weasley, a la profesora Mcgonagall, a mi madre…solo Banks y yo sobrevivimos a la explosión que causé. Draco, Ron y Hermione no quisieron saber nada de mi, tampoco Blaise ni Pansy…Ginny sigue secuestrada, Lupin fue el único que me habló aquí dentro en una visita como auror, me dijo que Sirius había muerto de tristeza por lo de Harry, por mi encarcelamiento y por Mcgonagall.
—No fue culpa tuya—dijo Sirius compasivo— tus poderes te superaron
—Pero fue todo consecuencia de mi existencia y mi incapacidad de control—hizo una pausa— deseé la pena de muerte, ni siquiera me defendí en el juicio, pero no me la concedieron, era mucho más horrible pudrirme aquí dentro.
—Y…lo de tu ojo…ammm…perdona que te lo pregunte ¿fue la explosión o alguien quiso vengarse de ti?— preguntó Sirius.
—Colett intentó matarme aquí dentro, pero ella no sabía que este lugar tiene unas extrañas protecciones, pudo entrar, pero no salir, y sus poderes no funcionaron, así que, cuando peleamos, ella me sacó un ojo, pero yo la maté con mis propias manos…le hice sufrir un infierno vengando la muerte de mi padre—Sirius, Lupin y Severus vieron que el brillo en su ojo y su expresión eran propios de una oscuridad interior que su Lilly no tenia— ese día descubrí lo sádica que puedo llegar a ser, y también descubrí que este era mi sitio. Nunca podré volver a la sociedad, hice mucho daño sin querer, si es que lo hice, pero ya no soy la misma que fui, ahora soy verdaderamente peligrosa y no tengo motivos para salir, no hay nadie que me espere fuera, quien no está muerto, me odia y aunque saliera y lograran perdonarme, tengo a Johan queriendo torturarme el resto de mi vida.
—Lo siento muchísimo Lillian—dijo la voz de su padre, apartando a los merodeadores para quedar en el centro, estos, no esperaban su intervención, pues el pacto era que él no intervendría en las conexiones, por seguridad. Lilly se cubrió la cara y se puso a llorar muy sonoramente.
—¡No me mires, por favor, sé que no eres real pero no me mires, no quiero que me veas así! —pidió Lilly entre sollozos.
—Soy muy real y estoy seguro de que te tendieron una trampa o de que nos la tendieron a todos. —ella se fue calmando —Quien quisiera hacerte daño, sabría que yo soy tu punto más débil, nuestra Ginny Weasley nos dijo que mientras estuvo secuestrada, Johan te mandaba visiones, para que acudieras o para que aumentaras tus poderes, provocaciones y paranoias. ¿Eso te ocurrió a ti?
—Me ocurrió…pero…no dentro de Grinmuld Place — Dijo Lilly con la voz compungida, uniendo los puntos—el día de la reunión, estaba convencida de largarme pero…algo me distrajo y me quede, mientras estuve allí dentro me calmé y permanecí pensando en la lógica de las cosas; después, cuando me llevaste a tu casa, todo fue un caos, acabé pensando que Petrova trabajaba para Johan, por eso la ataqué, mis poderes crecían y era capaz de hacer cosas sin varita, consulté tu biblioteca pero ella me pilló y me impidió volver, recuerdo querer matarla—dos lágrimas surcaron su cara— y cuando Sirius me custodió….todo eso se esfumó—guardó silencio—lo que me desesperó fue que me ataron mágicamente a la casa, no podía salir y al no recibir nada, ni una visión ni un mensaje, creí que habían muerto y fue cuando empezaron a llegar dedos de Harry y Ginny.
—¿Entonces es posible que en Grinmuld Place…Johan no tuviera acceso a ti?—concluyó Remus
—Es….posible, se que en San Mungo no tiene acceso pero….fue allí también donde maté a tanta gente, por lo que…no lo puedo asegurar. Pero tendría sentido.
— Por fortuna, nuestra Lilly no ha sufrido lo que tú y no se ha sabido lo del asesinato de Theodore. Aquí, yo estoy vivo, pero mi hija está perdida y no queremos que sea él quien la encuentre primero. Por favor…piensa bien, si tuvieras que volver inconscientemente a algún punto de tu vida …¿a cuál crees que sería?—Preguntó Severus. Lilly evitaba mirar a su padre, pero al hacerlo le temblaron los labios y la voz.
—Supongo que…a cuando era niña, a los seis o siete años, todavía me creía que no podía verte porque tenias mucho trabajo y eras muy importante, no sabía tus razones reales, y mi madre estaba viva.—Severus sintió secarse su garganta—o….a cuando te conocí….había perdido a mi madre pero…conocerte fue lo que siempre quise.
—Te prometo que haremos lo posible por ayudarte a salir de ahí. Ninguna hija mia será…
—Gracias papá, ojalá fueses de verdad, pero no quiero salir de aquí…todo lo bueno que tuve ya no está y lo que me espera fuera es peor, lo mejor que podrías procurarme ahora mismo, es la muerte.—Los hombres se quedaron callados, pensando en cómo despedirse —Pero…si dierais por hecho que mi otra yo ha viajado por propia voluntad, en lugar de por accidente, tengo claro que, viajaría al pasado de Johan y Colett, y los mataría sin que lo esperasen, evitando así, todo el mal que causarían.—Sirius, Severus y Remus se miraron entre ellos, la posibilidad de un viaje consciente era algo que no se les había ocurrido pero tenía lógica.
—Seria enormemente arriesgado—dijo Sirius
—Sí, pero viendo que ella tiene más valor del que tuve yo, y siguiendo el ejemplo de nuestro padre de proteger a los demás arriesgando su propia vida, no sería de extrañar. Si yo fuera ella, probablemente no querría que supierais de mi hasta haber hecho lo que debiera. ¿de verdad pensáis que no sería capaz?
—Al contrario, serías muy capaz—dijo Snape; a lo lejos se oyó la palabra "formación" y se observó como las puertas de las celdas se abrían.
—Tengo que irme…nos veremos cuando a mi cabeza le de otro brote de nostalgia. —La chica se levantó.
—Somos reales Lillian—dijo Severus, siendo detenido por los otros dos, ella sonrió y negó con la cabeza.
—Te quiero papá, ojalá te lo hubiera dicho más antes de perderte. —Antes si quiera de que Severus pudiese articular palabra, la chica se fue, y la conexión se cortó.
—No…no no no—dijo Severus desesperado—vuelve… ¿Cómo se…? ¡Volved a ponerlo!
—Severus esa no es tu hija, no…es tu Lilly—Lo tranquilizó Remus, viendo como Severus aguantaba sus impulsos de llorar.
...
—Aún no puedo creerme que estés aquí…no lo merezco—dijo la rubia.
—Supongo que Hermione me ha convertido en una persona más compasiva de lo que había previsto—dijo él brindándole el peluche que ella usaba para dormir.
—Supongo—respondió dolida por esa respuesta pero agradecida por su gesto—al menos he pagado por lo que te hice.
—Astoria…—Draco chasqueó la lengua—nadie se merece pasar por algo así y no quiero hablar de eso, prefiero pensar que lo hizo ella o sus demonios.
—Pero….
—Lo sé,—le cortó Draco recordando sus palabras al reaparecer tras su tortura— pero en tu defensa, si nunca has estado demasiado cuerda, te faltaba una bruja que te poseyera, una hermana enferma, la separación de tus padres y pensar que yo era tu via de escape y tu amor verdadero para volverte loca del todo. Además, nunca te traté bien y te hice pensar que esa era la manera de amar que tenia, no te disculpo ni muchísimo menos pero, sé lo que es hacer cosas que jamás pensaste hacer cuando todo te supera.
—¿Remite alguna vez? —preguntó Astoria— La vergüenza por tus actos ¿se va? —Draco se aclaró la garganta y se sentó a los pies de su camilla de hospital.
—Me encantaría decirte que sí, pero no, simplemente la acabas aceptando, es como si tuvieras que ponerte una camisa que tiene una mancha que todo el mundo ve y no tienes forma de limpiarla. Al principio es insoportable, y pasas meses con los ojos pegados al suelo para huir de cómo te miran; pero al final, acabas aceptando que no puedes hacer nada y que quizá puedas taparla con algo, o disimularla. Supongo que al renunciar a casarnos, comenzaste ese proceso.
—Al final nuestros padres han cedido, aunque mi madre está enfadadísima.
—Mi padre también, pero por primera vez, me da igual. —Comentó Draco, Astoria guardó silencio.
—Supongo que ahora querrás casarte con Granger
—Tiene que ser ella quien quiera—dijo Draco un poco incómodo.
—Entonces supongo que debería darte esto—Astoria sacó un anillo de diamante rosa de su dedo y se lo dio al joven Malfoy—perdón por quedarme su regalo de navidad, me puse celosa de que le comprases un anillo de protección y seguimiento y encima que fuese tan bonito, quería que quisieras protegerme a mi.—Draco se quedó un poco contrariado, ni siquiera se acordaba de que Astoria le confiscó los regalos de navidad que le gustaron de Hermione justo después del baile— Imagino que como yo me quedé este, a ella le diste el de plata, no era tan bonito, pero si más preciso, ahora tendrá dos—Como si una campana hubiera hecho "ding" en su cabeza, Draco levantó la mirada como si estuviese a punto de resolver un enigma.
—¿Cómo dices?
—En navidad compraste un anillo de diamantes rosas y uno de plata pero ambos son de "Finder Jewery", el joyero que desarrolla anillos y pulseras para "amantes y padres preocupados", supuse que al quedarme yo el de diamantes le darías a Granger el otro.— Draco abrió la boca y comenzó a respirar agitadamente.
—Oh cielos, cómo he sido tan increíblemente estúpido—Se castigó Draco mientras recogía sus cosas rápidamente.
—¿Qué ocurre? —preguntó la menor de los Greengrass
—Se lo di a Lilly, lo embrujé para que no se lo pudiera quitar, quizá esté en el pasado, pero puede que a través de ese anillo sí logremos encontrarla.
—¿Nadie más ha pensado en esa solución? —dijo Astoria algo mosqueada, dado que la habían torturado por la tardanza en localizar a la chica, Draco negó con la cabeza— ¿Es que nadie sabía que se lo regalaste?
—No, me dio vergüenza darle un anillo delante de Snape el dia de navidad porque ignoraba la calidad de sus regalos, pero cuando él se fue a buscar a Potter y ella estaba llorando, se lo di diciéndole que de esta manera, si alguna vez nos alejábamos, siempre nos encontraríamos de nuevo porque mi anillo estaba vinculado. —Sonrió esperanzado—He estado tan concentrado en hechizos de ese libro o conjuros de sangre que ni siquiera se me ocurrió algo tan simple. —Explicó Draco atropelladamente— Tengo que ir a comunicarlo.
—Ten cuidado donde lo dices Draco, Weasley dijo que en San Mungo no pueden verte pero Hogwarts no es impedimento para ellos, si te oyen…—dijo Astoria angustiada.
—Lo sé, iré con precaución, no te preocupes—Draco, se marchó rápidamente; una vez hubo usado el traslador de San Mungo se encaminó unos metros para regresar a una chimenea segura. Sin embargo, se vio interceptado por unos seres que no conocía. Experimentó una sensación extraña, similar a cuando Lilly le trasladó desde el bosque a su cuarto cuando trató de protegerle.
Se sintió asfixiado, unos hombres le sujetaban y algo le ahogaba, era como si hubieran colocado ladrillos en su pecho; de pronto notó mucho dolor y un pinchazo en el cuello, era claro que buscaban debilitarle. Por suerte para él, las torturas no le eran ajenas y sabia usar la fuerza suficiente para liberarse; de alguna forma, consiguió desaparecerse, pero su pie no lo hizo bien, estaba seguro de que estaba roto, pero debía andar. Era incapaz de ver nada nítido, solo sentía un frío cortante y la necesidad de seguir avanzando al oír cosas como "que no escape", "tened cuidado, lo quiere vivo" "a por él". De nuevo, algo le derribó, sus rodillas cayeron en nieve, pero no había nevado en Hogwartts ni en Londres, ¿A dónde había ido? —Alguien le pisó el tobillo, y no pudo evitar chillar, una cuerda enrolló su cuello y lo derribó; llevó sus manos a sus ataduras tratando de zafarse, pero era imposible, lo estaban arrastrando desde ahí, apenas le llegaba sangre al resto del cuerpo. El miedo se apoderó de sus entrañas, se revolvió enajenado por la posibilidad de morir, y sintió como algo cortaba su piel, las heridas que tenia sobre la marca tenebrosa se estaban reabriendo, pero por fortuna para Draco, eso no fue algo que lo debilitase. Unas gotas de sangre comenzaron a flotar sobre sus ojos ¿estaba alucinando? ¿Estaban experimentando con él? ¿había muerto?
—¡¿Qué es eso?! Eh chaval ¿qué estás haciendo? ¡fuego! —alcanzó a escuchar; los gritos se oyeron lejanos, se sintió envuelto en algo líquido, espeso y tras unos segundos, sintió sus mejillas impactar con un suelo de madera vieja.
—¡Cissy ven rápido! —gritó una voz que le resultaba familiar, fue lo último que pudo oír. El dolor, el miedo, la confusión y un cansancio asolador, hicieron que terminara por desmayarse, desconociendo si sería la última vez que cerrase los ojos.
….
Tras impartir la clase de DCAO en sustitución de Severus, Irinna decidió ir a descansar a su despacho, se quitó los zapatos y se retiró la túnica para estar más cómoda, se sentó en la mesa de la pequeña cocina y recuperó un sándwich que había dejado a medio comer al empezar el día, mientras conjuraba un té.
Observó que su vientre ya se notaba un poco abultado, se había valido de ropa ancha para ocultarlo, y como Severus no había tocado su cuerpo desde que su hija desapareció, tampoco lo había notado. Había decidido seguir el consejo de Narcissa, estaba esperando a su prometido para decirle la verdad sobre su estado, cuando llegara esa noche se lo diría en un estructurado plan de ocho puntos con argumentos férreos y tranquilizadores. Solo pensaba en las palabras que decirle "Severus estoy embarazada, es tuyo y es un niño" ya está, sin más. Pero ¿y si creía que por eso se casaba con él? ¿Y si nunca se fiaba de su amor? ¿Y si le daba por sospechar que el bebé no era de él? ¿Y si creía que era una manipuladora o que por eso había conseguido tenerla? No, decididamente no podía decírselo así.
—Yo esto no lo aguanto—dijo sobresaltándola, estaba tan inmersa en sus pensamientos que no había oído la chimenea.
—Severrrus ¿qué haces aquí tan pronto?—preguntó nerviosa
—Fui a llevarles a esos zopencos más rosas para la poción de los espejos y…oí la voz de mi hija.
—¡¿La han encontrado?!
—Ojalá, pero no, encontraron a una Lilly que estaba presa en Dumbroch, una de otra realidad, de dentro de 5 años.
—Eso…eso no puede serrrr. —Dijo Irinna aterrorizada—Yo jamás la llevarrría allí, por mucho mal que hicierrra y en teorrrria, no se deberrría poderrr verrr algo futurrro.
—Tú no la llevarías, pero tu muerte, la del ministro y la de muchos aurores sí la llevaron allí y en cuanto a lo otro…no tengo ni idea—Irinna suspiró y abrazó a Severus.
—Las decisiones de las personas de otras realidades no tienen que verrrr con las nuestras, recuerrrrdalo, tu madre nos lo dijo, es peligroso confundirrrse.
—Eso es lo peor Irinna, ¿sabes qué decisión llevó a mi hija de esa realidad a acabar ahí? —hizo una pausa, Irinna lo miraba expectante—no pedir ayuda a Lucius Malfoy, se quedó en Grinmuld Place, la saqué de la mansión, la dejé en mi casa a tu cuidado, te hizo daño y la alejé de ti, la dejé bajo la supervisión de Black, le envió una carta a Weasley confesando el asesinato de Theodore y quien era Johan, con tan mala suerte de que Banks estaba ahí, lo leyó todo y lo hizo público. Johan mató a Potter, su hermana me mató a mi, y cuando mi hija vio mi cuerpo…mató a mucha gente, entre ella tú, pero no recuerda lo que ocurrió. Mi hija de allí está sola, en prisión, creyendo que ha enloquecido, tiene 23 años y no quiere salir de ese lugar porque no tiene ninguna esperanza fuera de allí. A esa edad debería estar cursando una carrera mágica o casándose y formando una familia, no así—dijo Severus sintiendo un nudo en la garganta—Tenemos que ayudarla.
—¡No!, ni hablarrrr, no puedes hacerrrr eso Sev, no puedes interrrvenirrr, es la primerrrra regla, podrías volverrrrte loco, podrías desaparecerrrr. No puedes ayudarrrr a toda Lillian con una realidad distinta, puede haberrrr otra en la que Johan la haya sometido o en donde sea morrtifaga ¿También irrrrás a rescatarrrla?
—Son mi hija Irinna, no puedo dejarlas morir o vivir así.
—No, tu hija es la que está perrrdida en el tiempo, esas chicas no son tus hijas, son hijas de otro Severrrus y otra Narrrcisssa, quizá esta que viste no errra diferrrente a nuestra Lilly, perrro quizá tú o yo sí lo érramos, yo no perrrmitirrría que tú me relevarrras de su protección porrr muy peligrosa que fuerrra; tú no perrrmitirrrías a Black ocuparrrrse de tu hija ni en tus peorrres pesadillas, quierrre y aprecia a tu hija, no lo niego, perrro no es un adulto responsable del que fiarrrse, pierrrde los nerrrrvios con facilidad, es un inmadurrro, tú y yo interrrceptamos sus carrrtas parra evitarrr que Lillian confesarrra porrrr escrito lo que hizo y eso pudierrra acabarrr en malas manos, ese Black no lo hizo y creo que el nuestro sí lo harrría, incluso creo que el nuestro se ganarrría su confianza.— Severus pareció relajarse y apretó su frente con dos dedos por culpa del dolor de cabeza.
—Tenía un aspecto tan horrible…estaba tan triste y tan acabada…—dijo sentándose en una silla, derrotado.
—Es porrr eso que acorrrdamos que no debías de estarrr en la búsqueda de realidades o al menos esperar a que te dijerrramos si errra conveniente que estuvierrras. Hasta ahorrra todos los intentos habían sido inútiles o defectuosos, perrro sabíamos que en algún momento eso iba a dejarrr de ocurrir y que lo que vierrras podría ponerrr en peligro la misión.
—Oí su voz y no pude evitarlo y pensar que ese pudo ser su futuro…me aterroriza, al igual que me aterroriza que mi Lilly se haya ido conscientemente al pasado a matar a ese psicópata. —dijo Severus, consciente de proteger sus espejos, contextualizó lo que la otra Lilly había sugerido.
—Bfff. Espero que fuese un accidente, porrrrque si se arriesgó a esa locurrra quien la matarrrá cuando vuelva serrré yo.—dijo Irinna con enfado—además, si lo que contó tu madre de Lucreccia Blishwick es cierrrto, significa que Johan forrrrma parrrte de vuestra línea sucesorrria y eso significarrría…que podrían borrarrrse todos vuestros actos, que podríais desaparrrecerrr—Irinna se puso a temblar, si desaparecía la línea de Severus y Lilly también podría desaparecer el hijo de ambos, perdiendo a su amante y a su hijo de una vez, y quién sabe si los recordaría. No pudo evitar llorar de solo pensar la posibilidad, tanto que Severus se sorprendió, pues jamás la había visto tan vulnerable, ni siquiera tras casi morir.
—Irinna, oye…ammm…solo…solo era una…suposición… ¿qué…? Por favor no llores…no soporto ver llorar a las mujeres…—ella no podía detenerse, aunque quería, las hormonas le estaban jugando la peor pasada de su vida— ¿es por algo que he dicho? ¿Llamo a Narcissa? Mejor, voy a decirle que venga.
—No…—dijo esforzándose por parar—no quierrrro verrrr a Narcissa, quierrrro…estarrrr contigo y….calmarrrme de una maldita vez perrrro no puedo. Porrrque, pienso en perrrrderrros y…me cuesta respirrrarrr y….debo…decirrrte algo perrrro….no quierrro que te pongas mal, perrrro si desaparrreces nada tendrá sentido y….
—Vale…vale…—Severus tomó a Irinna de las manos consiguiendo tranquilizarla un poco— No me voy a poner extraño contigo…Irinna, sé lo que ocurre— ella se quedó muda—esto…tenía que pasar alguna vez cuando estuviéramos juntos, no pasa nada…te traeré lo que necesites. —Irinna terminó por relajarse tras unos segundos de silencio.
—¿De verrrrdad no pasa nada?
—De verdad
—¿Y no…te enfadas ni…te asustas?
—Es solo un tiempo, soy espía, he pasado por cosas más fuertes créeme, además tengo una hija y alumnas, no soy ajeno a esas cosas, no es algo que hayas podido controlar. —Irinna quedó tan anonadada por esa respuesta que pasó del llanto a la tensión
—¿De qué me estás hablando Severrrus?
—De que…no te preocupes porque…hayas empezado…con esos días del mes justo cuando estoy aquí
—¡No, clarrro que no es eso, pridurok! "¡Ya ne mogu poverit, chto ty ne zamechayesh….."
—Irinna…. Irina…Irina —dijo Severus con estoicismo, odiaba los gritos— estás hablando en ruso querida, no te entiendo. —Irinna inspiró para comedirse, juntó las palmas de las manos y se atrevió a soltar la bomba.
—No…puedo estarrr en esos días del mes porrrque….—tembló un poco— estoy…estamos…esperrrando un hijo—el silencio reinó entre ambos, Irinna evitó mirar a su futuro esposo, no estaba preparada para una reacción negativa—Tenía planeado decirrrtelo esta noche, tenia, estructurrado un plan de ocho puntos que finalizaba en esto…y…ahorrra no sé qué….decirrr….si…si no quierrres tenerrrrlo yo….me apañarrré sola, no quierrro que pienses que acepté casarrrrme contigo porrrr estarrr embarrrazada, lo hice porrrque te quierrro y….di algo porrr favorrr.—Irinna se atrevió a mirar a Severus, estaba inexpresivo, como cuando un alumno le pedía más plazo para entregar un trabajo.
—Necesito un momento—Severus se levantó lentamente de la mesa, Irina aguardó paciente, pensaba que Severus se iría, sin embargo se quedó parado en el umbral de la puerta del cuarto de Lilly, observando todo en silencio. Irinna intentó entrar discretamente en su mente, pero fue completamente inútil, Severus era absolutamente impenetrable y durante al menos media hora solo hubo silencio. Separó las finas líneas que tenía por labios y por fin, articuló palabra. —Cuando Cissy se puso de parto, solo tuve media hora para afrontar el hecho de que iba a ser padre, en esos minutos me sentía tan sobrepasado que quise huir, pero Narcissa estaba gritando de dolor, era mi amiga y…ni siquiera sabía si los niños que esperaba iban a ser ambos míos o ninguno.
Cuando vi la cara de Lillian por primera vez…tuve más miedo que todas las veces que intentaron matarme juntas, yo era solo un crio, pero ella me necesitaba y tenía que protegerla, me recordó a una amiga que tuve, por eso le puse su segundo nombre. Como era un bebé no podía viajar por polvos flú ni desaparecerse conmigo, así que tuve que viajar en tren con ella para llevársela a Andrómeda, Lucius me procuró un tren privado para que nadie me viera y la alejase de él y su esposa.—hizo una pausa— ese viaje me bastó para saber que pasaría el resto de mi vida siendo miserable por no poder tenerla a mi lado, me bastó ese trayecto para amarla y a su vez aceptar que jamás podría verla hasta que Voldemort cayera.
—No sabía que habías sufrido tanto—dijo Irinna con tristeza.
—Sí, y así como entró en mi corazón, tuve que intentar ignorarla y me pasé los siguientes años sabiendo todo lo que me iba perdiendo y castigándome por no poder vivirlo jamás. —se aclaró la garganta—intenté quitarme de en medio para que nunca supiera que su padre la había abandonado, pero no pude hacerlo—suspiró e hizo otra pausa—cuando creció y la traje aquí, en una conversación con Madame Pompfrey, le pregunté cuando llegaría la fase en la que mi hija me idolatraría y seguiría mis consejos y ella me dijo que esa fase terminaba a los siete años; entonces fui consciente de que jamás iba a saber cómo tratar a mi hija porque esperaba vivir algo que no podía volver y eso, coincidiendo con todo lo que iba ocurriendo, fue muy frustrante; entonces llegaste tú.
—¿Y qué tengo que verrr yo en todo eso?—preguntó dudosa.
—Tú me diste la esperanza de conectar con ella, de entenderla, de saber protegerla y de ser un padre de verdad, lo que no esperaba….es que fuese tan literalmente.
—Lo sé, yo tampoco, aunque…no voy a decirrrr que no me alegro porrrque, sí lo hago, siempre quise serrr madre y pensé que tras serrr herrida en esa misión, no lo serrría jamás, los sanadorrres así me lo dijeron. Perrrro…sé que tú no soporrrtas a los críos.
—No soporto a mis alumnos, a un bebé tuyo, nuestro —rectificó— por supuesto que lo voy a querer. El problema es…
—Lo sé, el momento, es el peorrrr, con todo lo de Lillian….
—Eso está claro pero, yo me refería a ti, todo lo que te está ocurriendo, no quiero criar a un hijo sin su madre Irinna, se que Lillian se crió sin mí pero yo soy…quiero decir, que…tener un hijo para que luego no puedas verlo crecer, es muy duro, porque tienes una enfermedad que afecta al control de tu magia¿Y si el esfuerzo del parto es tan duro que…no puedes soportarlo mágicamente? No me parece lo más responsable continuar si sabes que….
—Severrrus, mi enferrrmedad….la misma de tu hija, no me estuvo afectando nunca, todo lo que viste, el desmayo en casa de Narcissa, la pérrdida de fuerrrzas….errra culpa del embarazo, solo que no lo sabíamos. Me lo confirrrmarron en San Mungo y ya me están dando tratamiento para esas descompensaciones.
—Un momento, entonces… ¿de cuánto estás?
—De catorrrce semanas—Severus comenzó a contar
—Eso son unos…4 meses—Irina asintió—eso significa que prácticamente desde la primera vez que….
—Aha….sí, exacto.
—Es increíble que esto me pase dos veces—Irina rió, eso era exactamente lo que Black dijo al saberlo.—Un momento…cuando hace dos semanas te desmayaste y te diste en la cabeza….
—Todo está bien, Narcissa se lo explicó al sanador, lo comprobó todo.
—¿Cissy lo sabe? —preguntó asombrado.
—Cuando tuviste el infarrrto y yo estaba cuidándote, mi sanadora nos vio y dijo que una embarazada no deberrría dorrrmir en el sillón incómodo, Cissy estaba ahí.
—¿Lo sabías desde entonces? —preguntó con algo de enfado—¿Por qué no me dijiste nada?
—Porrrque acababas de tenerrr un infarrrto, y saberrr que tenias un bebé en camino mientras buscabas a tu hija podía serrr muy estresante.
—Ahora le estoy empezando a ver la complicación a nuestra diferencia de edad ¿sabes si es niño o niña?
—Es un niño.
—Menos mal—respiró con alivio—a los niños aun los entiendo pero las chicas sois demasiado complicadas, sigo sin entender a mi hija en tantísimas cosas…—se quedaron en silencio, Irinna sonrió por fin.
—Tu hija es una adolescente, te costará lo mismo cuando este crezca.
—No, no lo hará, porque no dejaré que tenga los traumas que su hermana tiene por mi culpa, él será feliz.
—Tiene a un ex espía y a una ex aurora internacional como padres, cuyas familias fuerrron completamente disfuncionales, me conforrrmarré con que nos quierra .—acarició la mejilla de Severus.—¿Entonces estás contento?
—Estoy temblando de miedo si te soy sincero, pero al menos esta vez, tengo algo que no tenía con 20 años.
—¿Dinerrrro? ¿Experiencia? —preguntó Irinna
—A ti, boba—Severus la besó—Aunque lo otro también
—También tiene una herrrmana que lo adorrarrrá—Severus miró la habitación de Lilly con melancolía.
—Si la encontramos, sí…
—Lo harrremos.
—Has de tener en cuenta que, cuando regrese, deberé seguir prestándole mucha atención, ella no me ha tenido en 17 años y me sigue necesitando, a todos los efectos, será como si tuviéramos dos niños pequeños.
—Conozco a tu hija Sev, es algo que tenía clarrro.—Severus miró a Irinna con admiración y besó sus labios.
—Te quiero Irinna.—ella le respondió con un beso de vuelta, desde que despertó en el hospital no se lo había dicho de nuevo, Severus no era hombre de demasiadas palabras ni mucho menos de demostraciones públicas de afecto pero su corazón era increíblemente puro y cuando lo abría, era el mayor gesto de amor que podía realizar.
—Te quierrro Severrus.
…..´
—Genial, la fiesta de Slughorn se celebrará después del examen de historia de la magia, podré disfrutar la fiesta con tranquilidad—dijo Lily Evans con satisfacción, guardando la carta en su mochila mientras terminaba unos deberes.—solo me sabe mal porque me coincide con el turno de ronda de prefectos, pero supongo que a Remus no le importará.
—¿La fiesta de Slughorn? ¿Slughorn el profesor? ¿El jefe de Slytherin? —Preguntó Marie recolocándose en el sillón de la sala común con intriga.
—Oh sí, cada año el profesor Slughorn envía una invitación a una fiestecita para quienes él llama "alumnos selectos", cree que todo alumno que invita será alguien importante en la vida—explicó Alice.
—¿Y solo es para los alumnos de último curso? —preguntó Marie
—Oh no, qué va, si Slughorn opina que no te has malogrado y tu estela despunta, te sigue invitando, a Severus a mi nos invita todos los años desde tercer curso; Slughorn nos llama "el club de las eminencias"— explicó Lily
—A mi me parece una fiesta bastante clasista, la verdad—opinó Marlene—pero siempre acabo invitada por algún chico, y no sé si "seré alguien" pero no hay persona que aprecie esos canapés como yo—todas rieron. En ese momento, Lilly Snape recibió la primera carta del curso, un sobre plateado y negro que su tocaya pudo distinguir.
—¡Oh Marie, te ha invitado! —dijo Lily emocionada— sabía que no podría ignorar tu genialidad, eres una alumna increíble y le dejaste de piedra cuando en la clase libre elaboraste felix felicis.—dijo emocionada—Léela, cada dedicatoria es diferente.
—Éstimada Srta. Mikaelson —comenzó Marie— he observado que sus dotes para las disciplinas académicas son cuanto menos, brillantes. Pocos talentos he conocido como el suyo, es usted aguda, dedicada, perspicaz y con un conocimiento que excede de lo que se espera de una bruja de su edad. Por ello, creo que es usted una perfecta candidata a ocupar un hueco en mi estantería de alumnos célebres; por tal razón, deseo que conozca algunas personalidades que podrían influir en su futuro profesional. Me congratula invitarla a la fiesta que celebraré en mi despacho en la próxima luna menguante; se requiere vestimenta elegante de tipo cóctel, y todos los invitados podrán traer un acompañante. La espero. Profesor Horace Slughorn.
—Oh vaya, ¿a quién vas a llevar?—preguntó Marlene
—¿A una fiesta clasista? ¿Qué tal a Alice? —Chinchó Marie, Alice rió.
—A diferencia de Marlene, no iría a esa fiesta ni aunque me pagaran, no me parece que el concepto de célebre de Slughorn coincida con lo objetivo; es decir, no es que de ese grupo tengan que formar parte solo quienes sacan buenas notas, cada uno tiene un talento, y está claro que Lilly y tú sois alumnas excelentes, pero ahí hay gente que es lo peor y que solo es invitada por ser familia de alguien o por ser un imbécil pretencioso con labia, si hasta invitó a Lockhart un año.
—Eso es cierto—reconoció Lily.
—Hola amor—dijo James, entrando por el hueco del retrato seguido por sus amigos, y besando a Lily en la coronilla que recibió una caricia de esta como respuesta— adivina a quien han invitado a la fiesta de Slughorn— esta le dedicó una mirada expectante y James le brindó su carta.
—Estimado señor Potter, me congratula convidarle a la fiesta del club de las eminencias la próxima luna menguante, su carisma en sociedad ha destacado el interés de muchos negociantes que desearían establecer relaciones comerciales con hombres de su posición y apellido. Sería un honor, contar con un futuro auror de su alcurnia entre nuestros invitados; se requiere vestimenta elegante de tipo cóctel y todos los invitados podrán traer un acompañante. Un saludo, Horace Slughorn.— leyó Lily en voz alta, compartiendo mirada con sus amigas.
—Es genial James —sonrió—confío que yo seré tu acompañante este año, ya que nos han invitado a ambos.
—Creía que nunca lo haría, pero mi padre estaba convencido de que en cuanto madurara un poco me invitaría, a él también lo invitó.
—Y teníamos razón tu padre y yo—rio Lily— A Marie también la ha invitado ¿sabes?
—Oh, es genial, iremos los tres juntos. —dijo James alegre.
—Bueno, yo quizá lleve un acompañante, una amiga de Slytherin me quiere presentar a alguien y si nos llevamos bien, quizá le invite. —la cara de Sirius tomó una forma tensa, no pudiendo resistir su intervención.
—Qué triste tener que recurrir a una Slytherin para que te presente chicos ¿no te parece? ¿Es que acaso no te atrevías a pedírselo a un Gryffindor de verdad o nadie te lo ha pedido?
—Como unos ocho alumnos —mintió Marie—pero el problema es que quien me podría interesar es Remus, que tiene ronda de prefectos esa noche o James, que sale con Lily—Marlene, Alice y Lilly taparon sus bocas en vano para no reír demasiado, pero les resultó inevitable— Oh, espera, ¿Peter te apetece venir?—sonrió Marie con cinismo, Peter se puso rojo como un tomate.
—Me….me….me encantaría —la mirada que le dedicó Sirius fue como un avada kedavra que hizo a Peter retroceder —pero….tengo entrenamiento del club de duelo…si no iría…hmmm es…es decir…
—Tranquilo Peter, no iré sola, no te preocupes —en ese momento Marie miró a Sirius, recibiendo de este una expresión arrogante que gritaba "Pídemelo, soy tu única opción y lo sabes"— En fin…la verdad es que estoy nerviosa por conocer a ese chico, mi amiga es bastante selecta.
—¿Esa amiga es Narcissa Black?—preguntó Lily recordando lo malo que fue Sirius con su prima y viendo lo idiota que estaba siendo con su amiga.
—Sí, me ha dicho que tiene un amigo que estudia medimagia, 19 años, castaño con los ojos azules, justo lo que busco.
—Qué casualidad —dijo Sirius con ironía— justo como yo — anotó, sentándose en el brazo del sillón en el que estaba Marie, ella le miró y movió su pelo a un lado, sintió su boca secarse y su piel erizarse cuando percibió el olor de Sirius. Él no pudo evitar quedarse observando sus ojos ¿habían cambiado? Eran bastante más claros, tampoco pudo evitar un fugaz recuerdo de sus encuentros cuando el aroma de su cabello acarició sus fosas nasales.
—Sí … ¿y? — respondió Lilly Snape, consiguiendo enervar a Sirius por completo. En su mente, esa estrategia había funcionado, pero claramente Marie era mucho más lista y orgullosa que cualquiera de sus anteriores conquistas. Lo que no sabía era por qué lo había intentado, decía convencido que no quería que se enamorara de él, pero constantemente estaba queriendo llamar su atención y buscar cualquier excusa para estar cerca de ella.
—Es imposible que inviten a una alumna que solo tiene un "Bien" en transformaciones, no eres excelente, te ha invitado solo porque eres guapa, para que hagas bonito.—Dijo Sirius sintiéndose humillado.
—Quizá sea eso, aunque al menos a mi me invitan ¿No crees? Una pena que Slughorn no te considere ni siquiera guapo para que decores con tu presencia, o quizá es que le han contado la paliza que te di en las pruebas de quidditch y piensa que puedo ser deportista profesional ¿no crees?
—Vosotros dos, basta ya—cortó James, Marie encogió los hombros y fingió leer, Sirius se retiró indignado y subió a su habitación, seguido por el resto de merodeadores.
—Esa tensión sexual se puede cortar con cuchillo ¿Cuándo os vais a dejar de tonterías y os vais a enrollar?—preguntó Marlene
—Cuando deje de ser un imbécil pretencioso y pida disculpas—respondió Marie.
—O sea, nunca—repuso la joven Mckinon
—Mientras siga paseándose con chicas a quienes les dice que voy detrás de él, deberá olvidar que existo. —explicó Lilly Snape.
—En realidad no ha habido ninguna después de Maddison, lo que le dijiste en el gran comedor le ha hecho espantar a muchas. —dijo Alice.
—Por eso lo de ofrecerse como acompañante, estará a dos velas y querrá desahogarse conmigo, pero no voy a caer dos veces en…
—Tres—interrumpió Alice, conocedora junto con las demás de lo ocurrido tras las pruebas de quidditch, Marie se lo acabó contando.
—Tres— corrigió la joven Snape con fastidio— veces en el mismo error, prefiero convertirme en monja que volver a acostarme con él.
—Mentirosa—dijo Marlene entre risas. —Te gusta demasiado, si no, no tendrías esa herida.
—Puede que me guste, pero esto es la guerra, él empezó contando lo nuestro y mintiendo con Snape, después quise callarle dándole su merecido en quidditch, pero contraatacó con la tonta de Maddison, dejándome de obsesiva, así que fue mi turno de ser una cabrona, eso le ha provocado que no se le acerquen ni los mosquitos ¿y ahora vuelve a ser agradable? Está claro, soy comida y él tiene hambre. No se lo he puesto difícil precisamente para que estemos a buenas, solo tiene que disculparse.
— Con Snape, ni siquiera Lily ha conseguido eso de James. —opinó Alice.
—Eso no es cierto, yo he visto como Lily ha obligado a James y Severus a disculparse y lo han hecho. —se quejó Marie.
—Pero nosotros llevamos casi dos años Marie, son cosas que cuando has construido una relación puedes exigir, pero ahora mismo, para Sirius puedes ser solo una chica que le gusta pero quiere obligarle a ir contra sus principios y no me malinterpretes, sus principios son cuestionables y contradictorios pero…él, al igual que tú, tiene su orgullo. Si de verdad te gusta y no quieres perder el tiempo, te aconsejo que sus malas acciones sean algo que vayas puliendo y curando con el tiempo. —explicó la pelirroja
—No soy la escuela ni el centro de reeducación de nadie Lily, no le he dicho que "lo haga por mi" ni le he dicho "si no lo haces no me acuesto contigo" le he explicado a Sirius que ir a tirarle una cerveza a Snape por estar sentado contigo estuvo muy mal porque ni estaba haciendo nada malo, ni eres una propiedad que él tenga que defender de "intrusos".—dijo Marie, harta de parecer la caprichosa castradora que se empeñaba en que Sirius hiciera lo que no quería.— le dije que entendiera que moralmente eso es de ser mala persona y que no puedo estar con alguien que va de "valiente, honesto y defensor de los débiles" y luego se comporta así.
—¡¿Qué Sirius hizo qué?!—Preguntó Lilly, Marie frunció los labios sabiendo que la había fastidiado, pero al fin y al cabo era cuestión de tiempo que se enterase, quizá James no le había dicho de quien venía esa información de que estaban juntos y eso iba a crear un problema, pero, al fin y al cabo, era problema de Sirius. Lily Evans decidió subir a la habitación de los chicos, Marlene y Alice se fueron a dormir y la joven Snape se quedó estudiando en la sala común.
Horas después, Marie se quedó dormida en el sillón mientras estudiaba, normalmente no soñaba pero desde que tuvo esa especie de "mini viaje" con Severus y Narcissa le venían sucesiones de imágenes sin conectar en su cabeza. Esa noche fue mala, mas por desgracia no fue la peor; se vio a sí misma chillando por el corte que esa mujer con pinta de lunática (Bellatrix) le hizo en el brazo, a sí misma chillando ahogada por un chico que desconocía, de nuevo a sí misma abofeteada por varias personas, entre ellas el hombre de la cara derretida sin derretir, una especie de explosión y de nuevo la mujer lunática y una sensación de dolor y miedo tan intensa que despertó llorando tras el grito de Sirius.
—¡Eh! —gritó él cuando la localizó durmiendo en la sala común—¡¿de qué vas? ¿Le has dicho a Lily que yo le dije a James lo de Snape en las tres escobas?! ¡Me disculpé contigo por eso ¿y ahora se lo sueltas?!
—No, no, es…—dijo ella completamente desubicada, no oía lo que Sirius le decía solo tenía ganas de respirar, llorar y salir corriendo, huir, a algún sitio.
—¡No te vayas, te estoy hablando Marie! — dijo cortándole el paso, molesto porque ignorara su disertación sobre lo buen amigo que es de Lily y la bronca que había tenido con James por su culpa por los reclamos de esta.
—¡Lo siento! —le gritó llorando. Sirius se detuvo en seco, impactado por esa reacción, no era ni tan grave lo que hablaban, ni le había dicho malas palabras, ni le estaba subiendo la voz, solo estaba muy molesto, pero nada que en otras ocasiones le hubiese afectado. Marie, anduvo deprisa hasta el hueco del retrato y desapareció tras él.
—¿Dónde vas? ¡Hay toque de queda! ¡Marie!— advirtió Sirius, extrañado de que con el frio que hacía Marie hubiera salido solo con el uniforme, ni siquiera con la túnica.
Recogió el libro de historia de la magia, el cual se encontraba en el suelo con la página abierta: "Magos oscuros más peligrosos de la historia: Gellert Grindewald" y la imagen de este mismo. Metió el libro en la mochila de esta, dentro le sorprendió lo que encontraba, eran un montón de recortes de periódicos con denuncias de gente desaparecida, con algunos nombres rodeados e interrogaciones ¿qué se traía entre manos? Daba igual, no era su asunto, cerró la mochila, la dejó sobre el sillón, y se encaminó a su cuarto, no obstante, una vocecita le decía que retrocediera. —Maldita sea…—Sirius invocó el mapa del merodeador, realizó su juramento y buscó a la chica; era extraño, no veía nada ¿Dónde estaba? ¿Le habría ocurrido algo?
De pronto se mostró, "Marie Mikaelson" estaba en las escaleras, cerca del tercer piso, Sirius se encaminó hasta ahí, pero cuando llegó a la planta baja no la encontró, le llevaba la delantera, por lo que volvió a mirar el mapa. De nuevo no aparecía, de pronto volvía, después cambió "L. Marie" "Marie Mikaelson", "Mery Marie" "Lady Lillian Marie Lihebert" "Lilly Mikaelson" " Lilly Marie Snape Mikaelson"
—¡¿Qué mierda le ocurre a esto?! Le dije a James que no lo tocara que aún no estaba listo tras la última modificación — maldijo en voz alta—¿Cómo que Lilly Marie Snape Mikaelson?—preguntó confundido, despegó la vista del mapa por si la veía o por si algún profesor lo pillaba, se frotó los ojos y luego volvió a leer, juntos estaban "Marie Mikaelson" y "Severus Snape"— Ah, esto ya me encaja más— se dijo, debió haber leído mal o el mapa se volvió un poco loco, cosa que entendía lógica. Habían ampliado tres nuevos pasadizos y Sirius fue el encargado de meter dicha información pero James, antes de que estuviera listo, quiso trazar otra manera de ir a dicho pasadizo, a pesar de la advertencia de Sirius de que esperase a que su hechizo estuviera terminado. Decididamente, James no debió hacerle caso. Se encaminó a donde ambos jóvenes se habían reunido y permanecían, la entrada de la casa Slytherin.
—Si no dejas de llorar te juro que me largo— Escuchó decir a Severus, por supuesto, él siempre tan sensible.
—Me estaba torturando, esa lunática y ese hombre, lo pude sentir, todo, y sé que debe ser cierto porque en el sueño ella me rajaba el brazo justo aquí y tengo esta marca, tiene que significar algo, Severus— ¡¿Perdón?! ¡¿Cómo que la habían torturado?! ¡¿y por qué se lo contaba a él?!
—La verdad es que no tiene buena pinta….
—Parece la puta marca tenebrosa, es horrible.
—Sí, lo parece y te queda fatal, quizá te quisieron reclutar y tú te opusiste, aunque de ser así, algunos de aquí te hubieran reconocido, no tiene sentido.
—No quiero ver esto más veces, ¿No puedes hacer algo con la legeremancia y quitarme eso?
—¿Quitarte recuerdos?
—Sí, esto es horrible, hace tres semanas que no duermo, cada noche tengo pesadillas, no sé que es real y qué no, pero lo de hoy…tengo ganas de vomitar. Por favor Sev, se lo que dijisteis pero…
—No, lo siento pero Potter tiene razón— El cerebro de Sirius colapsó, ¿Esas palabras habían salido de la boca de Snape?
—Pero….
—No Marie, estás amnésica perdida, lo peor que puedo hacer es borrarte un recuerdo.
—¿Y si ellos… han matado a mis padres? ¿Y si los han matado y vienen a por mí y por eso sueño estas cosas? —Sirius sintió en ese momento mucha compasión por la muchacha, eso cuadraba con sus recortes en la mochila; se veía mucho en esos días por desgracia, los mortífagos entraban en las casas, mataban a los padres y secuestraban o mataban a sus hijos, perfectamente podía ser una superviviente de eso y no recordarlo por culpa de un trauma. Lo que no cuadraba ahí, era Snape ¿era de verdad posible lo que Lily decía sobre él? ¿que no era mortífago? ¿que no era como creían? Visto lo que le respondía a Marie, realmente podía ser.
—Es una posibilidad Marie —ambos se quedaron callados
—Estoy muy asustada Severus, tengo…tengo mucho miedo de…lo que él pueda hacerme, o hacerles…—comenzó a llorar de nuevo, Severus le puso la mano en el hombro y ella le abrazó, gesto que Sirius envidió.
—Oh, me abrazas…está bien…emmm….esto es raro….ea ea…—dijo dándole pequeños golpecitos en la espalda.
—Perdona— se separó Marie— sé que no te gusta que te toquen, es que….me he despertado, estaba asustada, necesitaba huir y…hubo algo que me trajo hasta aquí. Por lo que sea, cuando tengo miedo…me vienes a la mente.— Esas palabras pusieron a Sirius tremendamente celoso, él podía haberla consolado mil veces mejor que ese patán de pelo grasiento que seguro que olía tan mal que fue ella quien no pudo soportar el abrazo.
—Quizá tenga que ver con que te salvé la vida— Ese era un dato que Sirius no sabía, ahora le cuadraba esa lealtad e insistencia en la disculpa con Snape, era muy posible que si él le salvó la vida, el agradecimiento que sentía le impidiera tolerar ataques contra él— Lo curioso es que hayas adivinado exactamente la entrada a la casa de Slytherin.
—Quizá ya lo sabía ¿recuerdas? Además, muchas veces noto que no pertenezco a Gryffindor.
Sirius no pudo escuchar más, oyó a la gata de Filch y tuvo que esconderse para no ser visto. Al cabo del rato, Marie y Snape ya no estaban, utilizó un pasadizo para volver y cuando estuvo de nuevo en su cuarto se acostó en la cama y reflexionó acerca de todo, es especial, de su forma de actuar con ella; Marie siempre mostraba buena cara a todo el mundo y siempre era una digna rival en sus discusiones, todo ello era admirable considerando que estaba sufriendo por sus padres y su trauma, quizá se había excedido con su obsesión porque ella no se enamorara de él, claramente si tenía todo eso en la cabeza, lo último en lo que debía pensar era en el amor. Lo único que no encajaba era lo que Snape había dicho sobre que James tenía razón ¿significaba que James y Snape habían hablado? ¿Significaba que James sabía cosas que él no? Recordaba que James le mencionó que los padres de ella y los suyos eran familia lejana, quizá él sabía lo ocurrido realmente y no quería decírselo para no provocar un estado peor, y tal vez lo poco que le hubiera dicho, ella se lo había contado a Snape, sí decididamente así tenía que ser, no cabía otra explicación.
…..
En las siguientes semanas, Sirius fue bastante amable con Marie, ella no entendía la razón pero prefería eso a una guerra abierta; él, volvió a parecerse al chico que era antes de su primera cita, el que realmente le gustaba.
—¡Mery! —la llamó Sirius atropelladamente una tarde de invierno cuando ella terminaba su última clase. Cuando lo vio, no pudo evitar sentir pequeños latidos en sus bajos fondos, Sirius iba vestido con la equitación de quidditch, llevaba el pelo revuelto y las mejillas ligeramente rosadas por el sol del entrenamiento.
—En serio Sirius, MARIE, no es tan difícil—dijo Marlene.
—Cállate Marlene—dijo Sirius con fastidio—¿sa…sabes dónde está Lily?
—Oh emm por ahí viene —señaló Marie con algo de decepción.
—¿Os venís a la biblioteca? Mcgonagall ha mandado un trabajo que rompe todo mi planing de estudio—decía Lily Evans; cuando llegó a su altura percibió a Sirius, con quien todavía estaba muy enfadada— A menos que vayáis a ir con él.
—No, de hecho, él te buscaba a ti— completó Marie un poquito celosa.
—No tengo nada que hablar contigo Sirius, no me relaciono con espías.
—James se ha roto el brazo en cuatro partes—atajó Sirius. —está bastante mal
—¡¿Qué?!¡¿Por qué no lo has dicho antes?!—recriminó la pelirroja—¿Está en la enfermería?
—Aun no, le dolía demasiado que intentáramos levitarle, he avisado a Madame Pompfrey, está de camino.
—¡¿Y a qué esperas?! ¡Vamos!
—Ve yendo al campo, ahora te alcanzo, Marie…necesito hablar contigo—esta miró a su otra amiga que asintió con la cabeza despreocupada y observó a Lily marcharse.
—¿No es ahora mismo cualquier cosa más urgente que lo que me tengas que decir? Nuestro amigo se acaba de romper el brazo. —planteó Marie.
—Exacto, por eso he venido a buscarte—hizo una pausa— mañana es el partido contra Ravenclaw, James no puede jugar, y he pensado en ti. — esas palabras fueron un enorme halago para ella, implicaba que Sirius venciese su orgullo, aunque no terminaba de confiar. Comenzaron a andar y Lilly Snape evitaba mirarle a los ojos.
—¿James te ha mandado a pedirme que juegue?
—No, tú eres la mejor en quidditch que conozco, después de él, por eso he venido. — estaba siendo una prueba difícil, literalmente podría besarlo en ese momento, pero decidió contenerse.
—Pero tu puntuación como buscador era mejor que la mía. Tú deberías jugar por él y tu sustituto por ti.
—Mi sustituto está en la enfermería por culpa de Peeves, nos veríamos obligados a jugar sin buscador. —La joven Snape no pareció muy convencida, por lo que Sirius se vio obligado a sacar la artillería pesada—Eres mucho mejor cazadora que yo ¿vale? Soy consciente, pero no tengo forma de explicar al equipo que puedes jugar como mi sustituta y no ser la titular por el problema médico que tienes; siendo buscadora el esfuerzo físico es mucho menor, controlas desde arriba el partido, lo puedes dirigir y cuando tengamos puntos suficientes, coger la Snitch.—Marie cruzó los brazos y enfrentó a Sirius al fin, deteniéndose en su caminar a pocos metros de alcanzar a su amiga pelirroja.
—Solo lo haré si a James le parece bien
—De acuerdo
—Y si acepta….deberás hacerme caso, por mucho que quieras discutirme, confiarás en mis tácticas a ciegas y si oigo alguna queja de tu parte tendréis que jugar sin buscador.
—Hecho—aceptó Sirius, por unos segundos estuvieron deseando acortar la distancia que les separaba pero ninguno se atrevió a dar el paso. Llegaron hasta Lily, que iba más rápido que un cohete, preocupada por James.
—¿Me puedes explicar cómo ha pasado? — le preguntó la pelirroja a Sirius
—Estaba persiguiendo la snitch, faltaban unos segundos para alcanzarla y vino una ráfaga de viento que lo empujó a las gradas de los profesores, ha atravesado con el brazo más de veinte estructuras de madera.
—¿Y cómo sabéis que se ha roto el brazo en cuatro partes?
—Porque tenía tres huesos atravesando su carne y la muñeca al revés.
—Oh Merlín… ¿Cómo quiere que no me preocupe cuando se plantea ser estrella de quidditch profesional? Un día de estos vendrá con la escoba atravesándole un pulmón, es un juego demasiado arriesgado— se quejaba Lily.
—A James y a mi nos gusta el riesgo—dijo Sirius con orgullo, pero la expresión de Lily, a diferencia de siempre, estaba lejos de ser amable. — Lily ¿Cuánto vas a seguir así conmigo?
—No lo sé, no sé cuando cualquier cosa que diga o haga en tu presencia va a llegar a oídos de mi novio como si fuese mi padre o mi dueño para echarme una bronca, y desde luego lo de tratarme como la posesión de James no mejora las cosas.
—Lo siento—dijo Sirius—no quise…—miró a Marie que pretendía hacer como que no escuchaba—bueno sí, quise hacer lo que hice, quise evitar que Snape te hablara mal de James porque él estaba preocupado por vuestra renovada amistad, Snape va a aprovechar cada mínima inseguridad que tengas para destrozar lo vuestro. —La cara de Lily parecía empeorar a cada rato— pero no debí ignorar que tú eres lo suficiente lista para darte cuenta de eso y…que amas a James. No volveré a hacerlo, lo prometo.
—Está bien…—aceptó Lily conmovida por la disculpa — y exacto, como dices amo a James, Severus no es una amenaza y aunque lo fuera, me correspondería a mi lidiar con ello, si quisiera engañar a James podría hacerlo aunque me pusieras un ejército alrededor—hizo una pausa y miró a Marie sin que esta se diera cuenta y después a Sirius, que sí vio lo que pretendía—cualquier chica podría hacerlo si quisiera, lo importante es lo que elegimos hacer.
—Me queda claro—respondió Sirius en clave. Lily pudo ver a James, que estaba siendo inmovilizado por Madame Pompfrey y fue a acompañarle. Sirius miró a Marie.
—No sé como James y tú podéis creer que Lily le sería infiel de alguna manera, míralos, son perfectos el uno para el otro. —dijo Marie, sintiendo envidia de esa relación.
—Bueno, Lily y Snape no eran como son ahora, siempre estaban juntos, comían juntos, estudiaban juntos, dormían en los terrenos juntos alguna siesta, eran uña y carne, no había nada que los separase.
—Hasta que apareció James ¿no?
—No, hasta que Snape llamó sangre sucia a Lily, entonces ella dejó de hablarle, James siempre intentó conquistarla y siempre era inútil.
—¿Y James aprovechó eso para juntarse más?
—Oh no, Lily le siguió rechazando, ocurrió simplemente, que James maduró.
—Hmm, vaya, quizá haya esperanza para ti después de todo. —Soltó la joven Snape.
Tras el beneplácito de James por la desesperación del partido, Marie se incorporó al equipo, los jugadores le explicaron la estrategia, y tras unas correcciones que Marie efectuó, comenzaron a entrenar. Correcciones que Sirius consideró arriesgadas pero que no podía discutir por el acuerdo que había suscrito; descubrió esa tarde que se quejaba demasiado de James y su disciplina con las jugadas, pues su "Mery Marie" era cien veces más estricta, haciéndole repetir hasta ocho veces un pase al golpeador hasta que quedara en la trayectoria perfecta. Observó como después del entrenamiento se quedó a medir la altura de los aros con una posición hipotética.
Al día siguiente, la chica animó a todos los miembros del equipo y recomendó a todos la atención al detalle, ella había conseguido agarrar la snitch en tan solo 9 minutos pero se quedó practicando la noche anterior para reducir ese tiempo a siete.
—Sirius, tengo que decirte algo. —lo interpeló en privado antes de salir al campo.
—A mí también me pones mucho.
—¿Qué? —dijo sorprendida.
—Que sé que estoy genial con la equipación de Quidditch, pero tú estás guapísima y siendo capitana tienes un morbazo increíble. —ella enrojeció, deseando obedecer sus instintos animales.
—Te iba a decir que…he estudiado el juego de Ravenclaw los últimos partidos, tu rival directo no es el de tu mismo puesto, es el tercer golpeador, Michael, saben que pueden ganarte cuando te confías, también he estudiado tu juego y te marcan gol cuando ya crees que están cansados, pero es un truco. Ravenclaw lanza de farol muchas veces, y ahí distraen a su oponente y ganan, fíjate en Michael, cuando va de farol le da con el tobillo a las cerdas de su escoba como si fuese un caballo, es como el pocker, todo el mundo tiene algo que le delata, él tiene eso.
—Ohh, claro, lo….haré y…estaba de broma, para relajar el ambiente—dijo un poco avergonzado. Ella asintió sin dar demasiada importancia en apariencia, aunque en el fondo lo habría desnudado allí mismo.
El partido dio inicio, Lillian Snape observaba desde arriba, todo iba según lo planeado, iban a utilizar la táctica de Ravenclaw contra ellos; primero les dejarían ganar 50 puntos, así su buscadora estaría más pendiente de celebrar las victorias que de sumar y planear. Después de ello, al soltar las bludyers lanzarían la quaffle en la misma dirección, así se confundirían y Gryffindor iría sumando. Sirius no se salió ni un milímetro de las órdenes de Marie, y consiguió identificar los pases de farol, consiguiendo un bloqueo importante para el equipo de las águilas.
Al soltar la snitch, Marie fue la primera en reaccionar, pero no contaba con que la escoba de la buscadora de Ravenclaw era mejor y mucho más rápida. A pesar de su talento, esa variante no la había tenido en cuenta, nadie se lo había mencionado. Ella se adelantaba a la trayectoria de la snitch, la tenia calculada, pero Janice, la otra buscadora, la imitaba y sobrepasaba su rapidez; consiguió ralentizarla, visto que la otra había detectado que captaba la pequeña pelotita antes que ella, pero eso no era suficiente, así que solo le quedó una cosa que hacer. No supo cómo le vino a la mente, pero supo que lo había hecho y le había salido bien, que por eso había calculado tantas trayectorias y distancia entre el suelo, el aro y las alturas. En un momento en el que la snitch subía y subía ella calculó la posición de Sirius y efectuó un salto de fé, sabiendo lo que iba a hacer la snitch momentos después y que sería entonces incapaz de ganar a su contrincante. Respiró hondo mientras subía con la escoba y se soltó; la otra buscadora siguió volando hacia arriba, ella caía a una velocidad abrumadora, oyó los gritos de la gente. Sirius miró hacia arriba, la vio caer y se apresuró a salvarla, rescatando su caída.
—¡Gira a la derecha! —Gritó Marie en sus brazos, este lo hizo, ella alargó el brazo y de pronto….
—¡Mikaelson ha cogido la snitch,Gryffindor gana!—los vitores fueron atronadores, Marie sonreía como si hubiera tocado el cielo, todo había salido bien, había funcionado.
—¿Lo habías planeado? Dime que no has sido tan suicida—preguntó Sirius sintiendo todavía el susto de haberla visto caer.
—Un plan de último minuto, pero ha funcionado ¿no?—le dijo emocionada por los aplausos y el triunfo.
—Estás loca—sin mediar más palabra Sirius la besó, los vitores multiplicaron su volumen, ella correspondió y estuvieron besándose hasta que tocaron el suelo y tuvieron que darse la mano con el otro equipo. Tras el partido todo Gryffindor estuvo celebrando la victoria, bebiendo y felicitando a los jugadores, en especial la táctica suicida de Marie a la que bautizaron como "técnica Bloody Mery", porque era como podría haber acabado ella si Sirius no llega a alcanzarla. Sin embargo, James ya advirtió que algo tan sumamente arriesgado no volvería a repetirse, lo cual Lily agradeció.
Al terminar la fiesta, Marie se quedó con Sirius a recoger la sala común, no dejaban de mirarse y reír pensando en la cara de Janice y como había intentado anular la caza de la snitch, pero por lo visto no había nada que impidiera intentar suicidarse para agarrarla en el reglamento, por lo que fue completamente válido y les dejó fuera del torneo.
—Oye ese beso…—comenzó ella— significaba algo o…hmmm quiero decir…me lo diste por la emoción del momento ¿verdad? No porque sintieses nada ¿no?—dijo intentando no quedar en ridículo o emocionarse más de la cuenta.
—Ah, eso…mmm sí claro, fue…el calor de la victoria…si James llega a ganar así quizá le hubiera besado también —mintió, teniendo la sensación de que esa era la respuesta que ella quería escuchar— ha sido aplastante…
—Claro...claro…eso pensaba…—bufó con una falsa sonrisa—no quería tener que preocuparme.
—Nada por lo que…pensar demasiado, además sabes que a mi ahora me gusta Maddison. —en unas décimas de segundo lamentó haber dicho esas estúpidas palabras, pero no podía dejar que ella pensara que sentía algo por ella cuando ya no era correspondido.
—Maddison…—asintió con una sonrisa falsa apretando los dientes de los celos que sentía—es cierto…hacéis buena pareja, es…sencilla —por no decir tonta— y tiene pinta de ser apasionada — o una zorra de mucho cuidado. Pensó Marie.
—Ajá…sí….sí…resulta que entendió que lo que dijiste era una broma y….volvió para…seguir donde estábamos, no es nada serio pero…ella quiere explorar— Otras opciones que no sean yo porque solo me gustas tú. Pensó Sirius.
—Pues…eso está muy bien… —Está claro que Cissy se equivocaba y que ya no le intereso lo más mínimo. Pensó Marie. — Os deseo suerte, en fin, me voy a la cama, ha sido un día duro.
—Descansa Mery Marie— dijo mirando sus preciosos ojos.
—Descansa Sirius.
…..
Llegó la noche de la cena de Slughorn, los alumnos invitados por primera vez como Lilly Snape o James estaban nerviosos por encajar en esa noche. James ensayaba las formas de su padre, quería caer bien y no parecer un "cabeza de chorlito inmaduro" como lo llamaba Severus. Lilly Snape por otro lado, había pasado el último mes dando clases particulares a alumnos de cursos menores y haciendo deberes de otros alumnos de su curso, a cambio de unos cuantos galeones que le permitieron comprar un vestido, pues no quería llevar uno de Lily ni que James se lo comprase.
—Creo que es la primera vez en tu vida que te peinas—le dijo Sirius a James cachondeándose de su amigo vestido de gala y repeinado con gel para el pelo mientras este esperaba a su pareja en la sala común.
—Agh, cállate, yo no quería pero Lily me dijo que cuando hay oportunidades laborales tienes que tener buena presencia y estar despeinado no la da.
—Será que tú, un Potter, vas a tener muchas dificultades para tener trabajo. —dijo Remus con sinceridad.
—No quiero convertirme en un Malfoy cualquiera, quiero intentarlo por mí mismo y si necesitase de mi padre, hablaré con él.
—Lo cual te honra—dijo Sirius, Lily Evans bajó con un vestido de coctel de color rojo que iluminaba sus facciones. Por primera vez se había atrevido a usar un escote y le quedaba maravilloso.
—Mi amor estás…..wow….no tengo palabras.
—¿Te gusta?, Me preocupaba ir demasiado atrevida. —preguntó Lily, mirando su vestido y embelesándose con lo guapísimo que estaba James.
—Estás perfecta, no puedo dejar de mirarte—alabó James; ofreció su brazo y Lily lo tomó—vas a tener que recordarme que hay más personas a parte de ti en la sala. —Lily rio, y salieron por el hueco del retrato.
—Deja de decir tonterías, estás guapísima Marlene, no conozco a tu acompañante pero seguro que te ve preciosa, ojalá tuviera yo tu vestido—dijo Marie mientras bajaba por las escaleras con su amiga.
—Oh, a vosotros os quería ver— se adelantó Marlene mientras Marie trataba de no matarse con los tacones por las escaleras. — Remus ¿si ahora mismo te dijese que me he vestido así solo para ti me harías el amor? — preguntó Marlene, llevaba la melena suelta y ondulada, y un vestido con bastantes trasparencias cuya tela cubriente se componía de papel de oro.
—Emmm ehhh yo….hmmm—Comenzó Remus mientras se ponía más y más rojo cada vez.
—¿Sirius? — interrumpió Marlene con impaciencia
—Sí—dijo este sin un ápice de duda— aunque igual consigues que a Slughorn le de un infarto.
—Bueno, eso no me importa, ¡vamos Marie!
—Ya voy, estoy haciendo el hechizo de extensión indetectable porque en este bolso no me cabe ni el labial, mucho menos la varita. —dijo esta llegando al centro de la sala común. Sirius sintió que se le cortaba la respiración, Marie llevaba un precioso vestido azul de seda con los hombros descubiertos y su pelo hecho ondas al estilo de los años 40.
—Por las barbas de Merlín…—dijo Sirius sin quitarle la mirada de encima.
—Ella no te ha hecho la misma pregunta que yo Sirius—intervino Marlene de forma picarona—aunque creo que por su cara también sería un sí— le susurró a Peter que asintió inequívocamente con ella.
—Estás….espectacular Mery, perdón…Marie….el vestido ese….resalta el color de tus ojos. Por cierto ¿son más claros verdad?— esta se sorprendió de que lo notara y sintió su corazón latir muy fuerte unos segundos, pero en seguida se recordó a sí misma que ya no era de su interés, que seguramente solo quería ser amable.
—Sí, un poco, a veces me pasa—inventó. —Gracias por los halagos.
—No tienes que darlas, estás increíble—La joven Snape enrojeció y miró a Marlene.
—Tenemos que irnos o llegaremos tarde—dijo su amiga, Lilly asintió y se fueron por el hueco del retrato.
—¿Por qué no le has dicho que viniera? Lo estabais deseando los dos. —reprochó Marlene.
—Porque paso, me dejó claro que ahora iba detrás de Maddison, y no voy a suplicar por nadie ni a ser un segundo plato. Además Narcissa va a presentarme a alguien, sería descortés presentarme allí con un acompañante.
—Temo por el chico que te pueda presentar "esa", pero en fin.
….
James y Lily entraron en la fiesta, recibidos por Slughorn a su entrada, estuvieron hablando un rato con él y después se relacionaron con el resto de gente, juntos y por separado.
—Oh Severus—dijo Lily Evans acercándose a él con una cara muy agradable. — estás guapísimo—dijo sorprendida por la túnica azul marino tan bonita, nueva y de calidad que llevaba puesta.
—Gracias Lily—agradeció él muy sonrojado—tú estás….estás…—Severus la repasó de arriba abajo, no pudiendo evitar detenerse en el escote de la pelirroja que nunca asomaba; si los sentimientos de Severus ya aparejaban lujuria, esa noche no iba a poder olvidar el aspecto de Evans.— absolutamente preciosa, el rojo es tu color, sin duda.
—Menos mal que hace siete años que llevo el uniforme rojo de Gryffindor todos los días Sev—rio ella.
—No puedes comparar, si llevases ese vestido a diario, yo pediría ir a Gryffindor—se hizo un silencio entre ambos—quiero decir…porque sería agradable ver esa elegancia—argumentó deseando que no hubiera más preguntas acerca de su lapsus.
—Tú sí que estás genial ¿de dónde has sacado esa túnica? Y…el traje, te queda muy bien.
—Pues…te va a parecer curioso, pero me llegó una lechuza con un paquete enorme, y resultó ser esta túnica, la pajarita, la camisa, el traje y los zapatos. Era anónimo así que pasé un millón de hechizos para comprobar que no fuera una broma o estuviera envenenado, o maldito, o se deshiciera al ponérmelo, y todo salió bien. Creo que fue Narcissa, sabe que le tengo prohibida la limosna pero también que no puedo negarle un regalo de cumpleaños.
—Pero aún no es tu cumpleaños—dijo Lily extrañada.
—Es que no le he dicho la fecha, porque quiero evitar que monte una fiesta, sin embargo creo que le han dicho que es después de vacaciones.
—Gran regalo, yo nunca he podido comprarte algo así—dijo Lily un poco acomplejada.
—Nunca hace falta que compres nada, me conformo con que pases el día conmigo.
—Eso dalo por hecho— le aseguró Lily. En ese momento James se acercó a su novia y a Snape, este último intentó contener la risa por ver a James con el pelo engominado, había pasado de vago arrogante a pringado repeinado.
—¿Algo que decir Snape? —dijo James al notar su intención
—Tendría una larga lista que enumerar—respondió Severus sin achantarse.
—Mmm—sonrió James con sarcasmo— Jamás creí que te funcionara, pero has hecho un gran trabajo siendo la putita de Lucius Malfoy para que te haga regalos caros, eso es que ya lo has enganchado a ti.
—Hablando de putitas ¿Cuánta saliva ha tenido que utilizar Black como perro "faldero" para que se te quede el pelo tan repeinado y crujiente?—preguntó Severus "en clave".
—¿Quieres entrar en el terreno del cabello? —sonrió James maliciosamente— gracias por ponérmelo tan fácil.
—Hola a todos—intervino Narcissa tomando a Snape del brazo, enervando así a Lily. —¿Me he perdido algo? —todos se callaron. —Oh por Dios Potter, no vuelvas a peinarte, estás mucho mejor pareciendo que te acabas de levantar.
—A ti parece que se te ha olvidado la mitad del vestido en tu cuarto Narcissa, un milímetro más y estaríamos viendo tus pezones—Intervino Lily Evans atacando el vestido de palabra de honor abierto y de color negro que llevaba Narcissa, en opinión de todos, muy provocativo.
—Bueno, claramente voy marcando tendencia a distintas escalas, fíjate, si hasta tú llevas escote, me preocupaba que Potter tuviera que acostarse contigo bajo una sábana de castidad pero afortunadamente le has dejado que vea un poco de carne, bueno, nos has dejado a todos.
—Me alegro de que tu novio te haya permitido ir a una fiesta en la que no está él, al fin podemos verte hablar y moverte sin esperar su permiso—dijo James con veneno.
—¿Cómo el permiso que tú esperas que te pida Lily para poder tomar una cerveza conmigo? Un poco osado criticar a Lucius cuando no está presente siendo que tú eres mucho peor—Intervino Severus.
—¿Peor que Malfoy? No, yo no querría matar a mi novia solo por existir.
—No Potter, tú querrías matar a Severus solo por una broma ¿mucho mejor verdad?—comentó Narcissa
—No creo que debieras pronunciarte mucho al respecto Narcissa, tu novio se pone celoso si ve a sus amigos confraternizando con gente "indeseada" como yo. —intervino Lily
—Al menos, yo no tengo a mi novio en alerta permanente utilizando a mi mejor amigo, como recordatorio de que en cualquier momento nuestra relación se puede ir a la mierda. —Sonrió Narcissa con maldad—Oh, ahí está Marie, y está sola, ¡querida, ven aquí!
—Hola chicos—saludó Marie, todos se callaron, incómodos por la cantidad de veneno que habían destilado en esos pocos minutos. — ¿todo bien? — preguntó al ver sus caras. —Vaya Severus estás muy elegante— alabó Marie.
—¿Verdad que sí? Está guapísimo, lo cual es genial porque Slughorn le va a presentar al Ministro de Magia y tiene que dar buena impresión. —dijo Cissy—Me encanta tu vestido, pareces un ángel, nosotros estábamos…hablando de intereses comunes. —sonrió como perfecta anfitriona.
—Me extraña bastante que entre los cuatro tengáis un interés en común—declaró Marie muy segura.
—Pues….tú estás aquí y nos caes bien a todos ¿no?— dijo Narcissa, todos asintieron— hiciste un fantástico partido contra Ravenclaw, esperemos que para cuando juegue tu casa contra Slytherin, Potter ya esté recuperado.
—Oh, nunca había conocido a ninguna capitana que deseara perder contra mi Narcissa—sonrió James aparentando jovialidad. —pero sin duda, sí, hizo un gran partido. —todos asintieron para dar por finalizada la falsa charla trivial.
—Ven querida, voy a presentarte a tu acompañarte, estoy segura de que te caerá muy bien— propuso Narcissa, se alejaron unos metros— es un año menor que tú pero es mucho más maduro que la mayoría de tu edad, es divertido, le encanta el arte y la literatura, es guapísimo y tiene una media de EXTRAORDINARIO. Creo que le encantarás.
—Con esa carta de presentación, es probable que él también me encante a mi—Narcissa sonrió, saludó a un chico alto y le hizo una seña para que viniera; el chico era de complexión delgada, cabello negro rizado y ojos azules.
—Tú debes ser Marie, Cissy me ha hablado mucho de ti—dijo el chico sonriendo ligeramente, besando su mano, ella se sonrojó. Narcissa había acertado de pleno.
—Encantada de conocerte—respondió Marie con sinceridad.
—Marie, te presento a Regulus.
