CAPÍTULO 50: EL REENCUENTRO

Severus veía imposible conciliar el sueño, tener que dormir en casa de Black le generaba náuseas, pero "su hija" estaba allí y aunque no fuera la de su realidad, no iba a permitir que corriese ni el más mínimo peligro.

Rebuscó en la cocina y encontró el mini bar de Sirius, el cabrón tenía dinero, y le hizo la infancia imposible, por lo que no tuvo ningún reparo en tomar el whisky de mayor valor. Se sentó en la mesa, se sirvió un vaso de cristal, contempló las llamas arder, e hizo un análisis de sus errores, de cómo podía haber hecho las cosas mejor con su hija, de qué podría haber cambiado para que no fuese la muchacha destruida y solitaria que la vida le había vuelto; repasaba qué podría haber hecho él, como padre, para que ella se pareciese más a su hija del otro mundo que a la que era cuando se fue.

¿Quizá debía haberle dicho lo que lloró al abandonarla? ¿Debía haber confiado en que su hija le contaría lo de Nott si en lugar de meterse en su mente le daba espacio? ¿Debería haber sido más frontal al protegerla y preguntarle directamente quien era Johan cuando supo que la torturó? ¿Debería haberse alejado de Irinna y haberse centrado más en Lilly? ¿Debió pedirle a Black que se acercase más a su hija para sacarle información?¿Hizo mal al intentar salvar a Potter para encontrar al psicópata que iba tras ella?¿hubiera sido más inteligente fugarse con ella a otro país?

—Oh, perdón, no sabía que ya había alguien aquí—dijo la dulce voz de Lilly Snape. Severus no podía evitar sentir impulsos de abrazarla y no soltarla cada vez que la veía, pero ella no era su niña, era más fuerte, más independiente, más madura y seguramente gracias a Dumbledore, más prudente y perspicaz.

—¿No puedes dormir?—dijo Severus invitando a su hija a sentarse en el sillón de su lado.

—Nunca puedo durante una misión…siento que siempre me queda algo por hacer.—dijo sentándose junto a su padre.

—Nos has dado una clase magistral sobre Planos y Peligros de viajes temporales, y no es bueno que te sobre esfuerces para no comprometer tu realidad.

—De momento está congelada, deberé dar explicaciones al volver porque todos tenemos un registrador de cambios espaciales implantado, pero, merecerá la pena.

—Tu padre, bueno, el otro yo… estará muy orgulloso de la chica lista y noble en la que te has convertido, media extraordinaria, entrenada por Dumbledore, ahora aprendiz de aurora—"Padre e hija" se estuvieron mirando unos minutos, ella lo miraba con ternura pero, le pareció advertir, pena.—¿Ocurre algo?

—Pensaba en que…he deseado escuchar tantísimo palabras así de ti que…me duele pensar que sentirás eso pero….en cuanto te cuente lo que escondo, todo se irá a la mierda. Y, a la vez, me siento muy egoísta e inmadura por pensar en mi, siendo que mi homóloga ha tenido una vida de mierda aquí y no valoro la suerte que yo he tenido.

—Interesante reflexión Lillian….

—Oh no he querido decir…aiiisss….—suspiró— contigo siempre me pasa lo mismo, es tan difícil hablar sin sentir que te voy a decepcionar que acabo fastidiándola sin querer.

—¿Por qué crees que me vas a decepcionar?—preguntó con curiosidad, de alguna forma, hablar con ella podría ayudarle a mejorar su relación cuando ella volviera.

—Porque distingo tus gestos papá, veo cuando te sientes orgulloso aunque no me lo digas, intento cumplir tus expectativas y en general lo hago, pero cuando no…es…como si mi mundo se fuera a caer. Te respeto demasiado para fallarte y hacerlo….bueno…es un fracaso y no tolero el fracaso.

—Ojalá mi Lilly me expresase de una forma tan madura sus sentimientos.—su hija le tomó fuertemente de la mano y él correspondió.

—Ojalá mi padre estuviese tan dispuesto a escucharlos.—le dijo ella sintiendo el corazón a mil.—No he querido decir que le hayas dado a mi…vamos a llamarla hermana, una vida de mierda, es que no me puedo sacar de la mente lo que me habéis contado de ella, ha tenido que enfrentar muchas cosas, lo de Nott, lo de Johan, lo de la muerte de mi tia Andrómeda…es muy trágico, es muchísimo más fuerte y valiente de lo que yo seré jamás, ha sufrido muchísimo y…no se lo merece.

—No, no se lo merece—dijo Severus mirando al fuego, tratando de ocultar unas lágrimas traicioneras—Merecía también un padre que la escuchara como estoy haciendo contigo ahora, nuestra relación ha sido muy complicada desde que la conocí, la abandoné para protegerla pero, el dolor que siente por eso, es superior a cualquier explicación. Durante años tuve la esperanza de que me sustituyera alguien, o de que me odiara, pero fue todo lo contrario, me idealizó y soy yo el que no cumple con el tipo de padre que debería haber sido, el que seguramente fui contigo en tu mundo. La frase que más se repite tanto en los periódicos como en numerosos informes es "la chica tiene serias carencias paternales", y lo peor, es que es cierto, y es mi culpa.

—Oh papá…—Lilly se lanzó a abrazarle y fue fuertemente correspondida por Severus—No es…tu culpa….es decir….tomaste esa decisión porque aquí todo fue diferente…pero esa frase también la dicen de mi…soy una persona a quien le gusta destacar, a la que le gusta que la adulen por sus logros, a la que le gusta ser mejor que el resto…cosas que según dicen, he heredado de ti, y también me gusta ser el centro de atención como a mamá. Es mi carácter, en mi mundo he sido así desde niña, y por lo que me habéis contado…ella también— Severus la contempló con curiosidad.

—¿Por qué? Yo nunca fui el orgullo de nadie Lillian, nunca dependí de la aprobación de mis padres ¿por qué vosotras sí? ¿Qué debo de hacer para que…mi Lilly no se sienta de esa forma, para que se deje proteger y…sea normal?

—En mi caso…te admiro, lo tomas todo con una entereza y una calma que yo no soy capaz de imitar, fuiste espía y conseguiste cosas importantisimas, eres un mago formidable y eres increíblemente inteligente. Siempre he querido ser como tú y en el caso de tu Lilly…si yo fuera ella….—bufó—Bueno yo no sabría vivir sin mi padre pero…conociéndome…pensaría que…quizá si me abandonaste fue porque no di la talla como hija, pensaría que necesito ser la mejor para…obtener tu atención, pensaría que si cumplo o supero tus expectativas…obtendré tu aprobación y seré apta para que me quieras. El problema es que eso, chocaría constantemente con mi rebeldía, la arrogancia de la que me acusas constantemente y…mi necesidad innata de tener razón, frente a tus prejuicios y tu autoridad. Así que por una parte, supongo que queremos ser la niña de papá, pero por otra, ser más listas, fuertes, inteligentes y cabezotas que nadie, incluso que tú.

—Así que no puedo hacer nada para que dejéis de ser así.—suspiró Severus con resignación y amargura.

—Me temo que no…—dijo Lilly—quizá, nos ayudaría que, de vez en cuando, nos dijerais que estáis orgullosos de nosotras o que…comprendáis que ya no somos niñas pequeñas a las que sobre proteger, o quizá…no ser tan absolutos en algunas cosas...

—Tienes 18 Lillian, eres una niña todavía.—Lilly sonrió negando con la cabeza, para ambos Severus, siempre serian sus niñitas.—Pero vale…ammm ¿Quieres whisky? ¿Eso es…lo que hacen los padres con sus hijos cuando crecen no?

—No gracias—sonrió Lilly—La verdad no tengo ni idea, sé que Lucius lo hizo con Draco pero por lo que a mi respecta, ni siquiera me tienes permitido tener novio.

—Cosa a la que claramente no has hecho ningún caso ya que…tendrás un hijo con Potter ¿no?—Lilly bajó la cabeza y apretó los labios sintiendo exactamente la misma vergüenza, y miedo por la decepción que con su verdadero padre.

—Mi novio realmente no es….tenemos una…"amistad intensa", es lo que he tenido con todas mis "posibles parejas" salvo con…Irinna…nunca dijiste nada de novias.

—Es demasiado perturbador pensar en mi prometida y en mi hija como pareja. Más aun cuando vamos a tener un hijo y…a casarnos.

—Lo siento…

—Volviendo a Potter….ammm ¿por qué él? Aquí te enamoraste de Weasley. Algo que tampoco que me gusta, pero Potter…es mucho peor.

—Por lo que sé, aquí Harry tiene novia…nunca me metería en una relación ajena, supongo que eso lo descartó de mi atención, pero en mi mundo…no es así, siempre hemos tenido esa…conexión extraña y…éramos amigos…pero en tercero me dijiste que como pasase algo más que amistad con él, no volverías a hablarme jamás y….—Lilly sollozó un poco—no quiero perderte, no quiero que dejes de quererme ni de hablarme y ahora que estoy embarazada….es lo que va a pasar, tú me odiarás, a Draco le daré asco y mamá me creerá una cualquiera, y me echarán de la academia.— explicó llorando. Severus, como si acabara de recuperar a su hija, la tomó de los hombros con delicadeza y acarició su mejilla.

—Lillian, en esta o en cualquier otra realidad que exista, jamás dejaré de quererte ¿lo has entendido? Nunca vas a perderme. Yo también amenacé a mi Lilly con alejarla de mi para siempre si no respetaba a Irinna, pero sabía que era algo que no iba a poder cumplir, porque sois nuestra hija y nos preocupamos por vosotras más que nada en el universo. Lo de Potter, aggh…mi otro yo no lo tomará bien, te lo puedo asegurar, por lo que te recomiendo adelantarte a la prensa, y decírmelo a mi antes que a tu madre y tu hermano, demuéstrame confianza, dime todo esto, y te garantizo que podrás derretir a tu padre.

—Gracias, aunque dudo que lo recuerde…

—Me ocuparé de que lo hagas. Al parecer cada vez que te prohíbo algo, vas a ello de cabeza. —Severus entonces se cercioró del origen de algunos de sus errores, había metido tan a fondo la prohibición en su hija que ello había conseguido que tuviera el efecto contrario, en este caso un embarazo, en el de su hija real, "ir por su cuenta para salvarles a todos"—Oh…ya veo…. el hecho de hacerlo tan prohibido, lo hizo más…atractivo para ti.

—Dios, ojalá fueras tú mi padre—envidió Lilly— eres mucho más comprensivo que él.

—No Lillian, no lo soy, simplemente yo he perdido a mi hija y tu padre no, no desees nunca que sea así, porque he tenido que saber cosas horribles que te pasaron, tener un infarto y descubrir todo lo que hizo para plantearme qué hice mal para que sufrieses tanto y no acudieras a mi.

—No lo había pensado así….lo siento—se disculpó—No quiero que mi padre sufra.

—No esperes que no te grite, ni que no suelte alguna mordacidad, mi otro yo, no ha llegado a perder a su hija y quizá hay cosas sobre las que no se ha parado a pensar, lo más probable es que te diga que eres una decepción…pero no lo pensará de verdad, es todo culpa del odio a Potter, para él será como si James Potter se riera de él desde la tumba.

—Lo sé…pero…¿y si él se hubiera enamorado de mi?¿o yo de él?

—Merlín, necesito más whisky para esto—Severus se sirvió un vaso lleno y lo acabó de trago.

—¿Seguro que eso es lo mejor después de un infarto?—Severus la miró con una mezcla de sarcasmo y diversión, no era tan viejo o enfermo como para que su hija le hablara de buenos hábitos de salud.

—¿Me tengo que creer que tú no bebes, ni fumas, ni tomas drogas Lillian? La mía hace de todo a mis espaldas.

—En primer lugar, yo no he sufrido un infarto, y en segundo lugar, sí, te lo debes de creer porque me educaste para ello, no tolero una mierda el alcohol, con media copa de vino me emborracho, no fumo porque aprecio mi salud dental y pulmonar y jamás he probado ninguna droga, ni siquiera pociones de la euforia.

—Te he educado bien en otra vida….—hizo una pausa— no le comentes esto a Irinna, no quiero que se preocupe, ni tampoco a tu madre, pondría el grito en el cielo, y las dos juntas me dan más miedo que otro infarto.—Lilly rio, Severus la contempló nostálgico, hacia tanto que no oía la risa de su hija.—Solo puedo recomendarte sinceridad y paciencia con mi reacción, quizá la suavices si me traes esta maravilla de whisky de fuego.

—¿Y si fuera con Harry a decírtelo….? Doy por hecho que cuando lo sepa querrá hacerse responsable.

—Si quieres que yo acabe en Azkaban puedes traerlo, aunque si lo traes atado y listo para castración es posible que sea más civilizado.

—Lo que más me preocupa, aparte de lo obvio, es que…me echarán de la academia de aurores, los dos hemos infringido las normas pero él es Harry Potter y yo no.

—Tendrás dinero suficiente cuando tengáis que casaros, pero…no tendrías que abandonar la academia si juegas bien tus cartas, y por suerte te ha tocado jugar con nobles Gryffindor.—dijo con burla— Potter vive con Black, cuando Black se entere, como Gryffindor que es, tendrá que ser el héroe y es ahí donde entrarás con el complejo de culpa, él te quitó a tu novia, si tu estuvieras con ella, no te habrías quedado embarazada de su ahijado y ahora te van a destrozar la vida profesional con un niño en camino, del que la prensa se hará eco…entonces hablará con Irinna…que tiene la influencia suficiente para mediar por ti,

—No quiero que mi ex tenga que arreglar mis errores, ni tener que casarme obligatoriamente.

—Quid pro quo cariño, tú le das un hijo y él te asegura tu trabajo por haber sido estúpido y haberte dejado embarazada y si no lo pides tú, lo hará Potter por sí mismo, créeme, es cómo se comportan los "héroes".

—¿Y si fuese demasiado orgullosa como para aceptar eso…como crees que reaccionarias si yo fuese tu hija?

—Me enfadaría que tuvieras que dejar tu sueño por culpa de Potter, quiero que tengas las cosas fáciles y no sufras, pero respetaría mucho que asumieras las consecuencias de vuestros actos, y quieras ganarte las cosas por ti misma, eso lo admiro.—el silencio se hizo entre ambos, el reloj de pared sonó cuatro veces.—pero no quieras ganar demasiadas batallas en solitario, gracias a eso, mi hija está perdida y yo me debato entre qué es lo mejor para ella, si dejarla donde esté, sin recordar todo lo horrible que le ocurrió o traerla junto a mi, con un psicópata persiguiéndola y recordarle todo el dolor de su realidad. ¿Qué motivación tendría para volver?

—Amor, papá —dijo Lilly tras unos segundos meditándolo—amor a ti, a mamá, a Draco y a sus amigos, amor a todos los que quiere…amor por todos por los que se sacrificó; si fue capaz de arriesgar lo que arriesgó, querrá volver a vuestro lado. —Severus se quedó pensativo, reflexionando sobre las palabras de su hija, no pudiendo evitar sentir pena por ambas, pues el amor en ambos casos, solo les iba a traer problemas.—Voy a dormir, mañana tenemos mucho que hacer.

—Descansa hija—respondió Severus, Lilly se levantó del sillón, pero antes de marcharse le dio un fuerte abrazo a su padre; abrazo, que Severus correspondió conteniendo el impulso de sollozar pensando que jamás volvería a sentir, oler o abrazar a su hija.

Al día siguiente, Sirius, Remus y Harry explicaron a la otra Lilly los hechizos que habían estado haciendo hasta el momento y las conclusiones que habían sacado de cada uno, la protección de los espejos, los lugares seguros, los caminos que Johan podía querer seguir, los distintos destinos que su Lilly podía tener y en su caso. Los hechizos que podían utilizar sin riesgo para alcanzar a la joven Snape de esa realidad.

—Es importante que sigáis haciendo el hechizo de los espejos, no se sabe quién te puede dar la clave, pero necesitaréis más sangre, la que tenéis es insuficiente—explicó ella mientras cortaba el dorso de su mano para facilitar los hechizos.

—¿Pero con tu sangre funcionará? Eres de otra realidad, técnicamente no eres tú, la precisión puede fallar— sugirió Sirius.

—Bueno, la sangre de mi otra yo me trajo hasta aquí ¿verdad? Eso me hace concluir que para el continuo espacio tiempo somos la misma, con los mismos poderes, capacidades y potencial, solo que en otros planos se han desarrollado de forma distinta.—hizo una pausa— a mi me entrenó Dumbledore y tengo un control muy exacto de mi magia, la vuestra fue instruida por Lucius y por el libro más peligroso del mundo, casi no tiene control técnico, pero su magia es más ancestral, fuerte y peligrosa, otra no llegó a desarrollarlo porque nunca le quitaron los brazaletes ni le ayudaron y la represión le causó desgracias. Hay que seguir, quizá entre todas nosotras podamos conseguir encontrarla. He rememorado con Pansy un libro antiguo de astronomía, hacía referencia al equilibrio del universo, siempre con tres pilares; Lo que tras mucha deliberación, nos ha hecho concluir, que en principio solo nos harían falta tres de nosotras, al final estos hechizos, estas…Lillys que encontremos somos producto de la alquimia y las esencias de la alquimia son tres, sal, azufre y mercurio al igual que tres son las bases de la magia, mente, alma y cuerpo; necesitaríamos conseguir algo de cada una para encontrar a vuestra Lillian.

—¿Alguien ha entendido algo?—preguntó Draco

—Sí, yo lo entiendo—intervino Hermione—pero necesitaríamos algo que fuera importante para vosotras, algo que realmente os pertenezca.

—Exacto Granger, lo único que nos faltaría sería algo inmensamente importante para la de vuestro mundo, para que sea el centro del hechizo.

—¿Y crees prudente permanecer mientras contactamos con tus homólogas?—preguntó Draco.

—Supongo que, de una misma es de quien menos te asustarías pero…probemos a vuestro modo. Haced el hechizo, yo miraré e intentaré mantenerme al margen y que no me vea, pero si no la convencéis de que os dé algo intervendré— advirtió conociendo la sobreprotección de su hermano; sin embargo, este Draco no discutió, no intentó borrar la idea de su cabeza, sino que respetó sus advertencias.

—De acuerdo, allá vamos.—dijo Remus.

—Un momento ¿no vais a esperar a mis padres?—preguntó sorprendida la joven Snape.

—Es mejor que tus padres no estén delante, hemos comprobado que les afecta demasiado. En especial a tu padre, hemos acordado que si no es nada malo, le avisamos para que entre.—explicó Sirius, Lilly no le miró pero permaneció en silencio, lo que fue señal suficiente para que el resto entendieran aceptación. Terminaron la poción cuando la humareda violeta salió del caldero, Sirius empapó el mejunje en un trapo y lo untó en el espejo; pronunciaron el hechizo, el espejo comenzó a vibrar, se empañó unos segundos y dejó mostrar la imagen.

Lo primero que alcanzaron a oír fue una música a un volumen muy alto, Hermione y Harry la reconocieron como la canción muggle "Mr Blue sky" y una chica idéntica a su amiga, de su misma edad, con el cabello hasta la cintura de color rosa chicle, bailaba en una habitación típicamente adolescente, llena de posters, de fotografías con amigas, de colores identificativos de un equipo deportivo, de libros acumulados en la mesita de noche etc. Lilly, la aprendiz de auror, se fijó en que todos estos elementos, estaban estáticos, no se movían de ninguna forma, su tocador, lleno de muchos útiles de maquillaje, no se estaba recogiendo solo y no veía varitas por ningún sitio.

Na na ra na na— tarareó la Lilly del espejo, Harry se fijó en lo feliz que esa chica parecía, completamente despreocupada, bailando en su cuarto, fingiendo que el cepillo del pelo era un micrófono con el que cantar mientras recogía su habitación como cualquier otra chica. Sirius intentaba hablarle pero con la música era imposible, por lo que tuvieron que esperar a que la melodía cesara.

—Disculpa…— comenzó Sirius, ella se giró sobresaltada, sus ojos se abrieron como platos—Lilly, no te asustes por favor, no queremos hacerte daño.

—¿Cómo sabes mi nombre?—`preguntó ella con un hilo de voz, poniendo los puños muy tensos.

—Lilly, soy Sirius, y este es Remus…nos conoces, somos…compañeros de tu padre, solo queremos ….algo intimo de ti…

—¡Papaaaaaaaaaá!—chilló, la chica salió de la habitación, a los pocos segundos unos pasos se oyeron subiendo una escalera.

—¿Qué ocurre Lil? ¿Estás bien?¿Qué ha pasado? ¿Te has hecho daño?—pudieron escuchar a Severus

—Hay unos hombres en mi cuarto—dijo con nerviosismo

—¿Cómo que unos hombres?—preguntó Severus alertado.

—Dicen que te conocen, que son compañeros tuyos, que quieren algo intimo de mi…— Un Severus con el pelo corto, pantalón vaquero y suéter de punto entró a la habitación de su pequeña, rebuscando por los armarios y revisando la ventana—No veo a nadie ¿Dónde estaban?

—En el espejo, ha dicho que se llama Sirius—dijo ella desde el umbral, los ojos de Severus adquirieron un cáliz de rencor, pero también de temor.

—Lilly vete abajo, ahora.

—No, yo me quiero quedar ¿conoces a ese hombre? No quiero que te pase nada.

—¡Lillian, obedece!.—Severus cerró la puerta en sus narices sin dar opción a réplica, luego miró al espejo y allí estaba su odiado ex compañero de clase, Sirius Black. —¿Qué haces tú aquí?—preguntó con el mayor de los desprecios—¿Quién te envía?

—Digamos que es por tu hija por quien estamos aquí, necesitamos ayuda para un hechizo muy complicado, aunque dudo que esta nos la pueda dar.—contestó Sirius.

—Mi hija no es bruja, no he dejado que lo sea por buenas razones Black, ahora lárgate de la habitación de mi niña o te juro que te mataré.

—Lo siento, pero tu niña sí puede ayudarnos, necesitamos algo importante, intimo, ammm—Sirius miró hacia detrás y repitió unas palabras dichas en susurros— algo lo suficientemente potente y poderoso para hacer un hechizo nunca visto.—Severus sonrió con sarcasmo.

—A ver si te queda claro Black, escapé de Inglaterra porque era la única manera de alejar a Lillian de Quien Tú Sabes; me vine a Canadá, donde la gente es agobiantemente amable, tuve que cambiar mi aspecto e ir a inaguantables picnics de la comunidad y hacerles pasteles, crié a mi hija como una muggle para que nunca, nadie, la pudiera rastrear, y me ocupo de que su vida sea lo más normal posible. No ha sido una bruja nunca y no lo va a ser para ayudarte a ti, es una adolescente corriente, con amigos corrientes, con una vida corriente y con un padre con un trabajo corriente. Es una chica feliz, no vas a destrozar en un día lo que llevo construyendo 17 años.

—Sev por favor—dijo la voz de Narcissa, Lilly se había cansado de la torpeza de Sirius y había decidido llamar a su madre, el Severus muggle se contuvo—Nuestra Lilly ha desaparecido, un demonio peor que el Señor Oscuro la obligó a casarse con él, la presionó hasta desesperarla secuestrando a sus amigos y alejándote de ella. Ahora la hemos perdido por un portal temporal, no sabemos dónde buscar; el hijo de Potter, Draco y sus amigos consiguieron traer a otra Lilly de una realidad distinta, está convencida de que todas las que contactemos nos pueden dar algo será más fácil encontrarla. Te lo suplico…

—¿Tia Cissy?—dijo una voz a las espaldas del Severus muggle

—¡Maldita sea Lillian ¿qué te he dicho?!—regañó Severus al ver que su hija se había quedado en la puerta escuchándolo todo y había entrado

—Tú siempre escuchas tras la puerta cuando hablo por teléfono con Jordan o Mikel y ni hablemos de cuando vienen aquí.

—Porque no quiero que te emparejes con inútiles y arrogantes niños de papá que solo saben fardar de lo populares que son y lo estúpidamente graciosos que se creen. Vete al salón y no subas, no te he enseñado a espiarme.

—¿Ah y me culpas por hacerlo cuando aparece gente que claramente conoces buscándome a mi a través de un espejo?¿Que es eso de que soy bruja y de un tal Señor Oscuro y de un portal…?

—Yo….ammm—Severus se cubrió la cara con una mano, apretando su entrecejo con dos dedos—Lilly…cómo te explico esto…

—Es como los libros y películas de ciencia ficción y fantasía—intervino Hermione colocándose junto a Narcissa. Lilly la miró intrigada —seguro que has visto y leído historias donde la protagonista descubre que es una bruja y hace hechizos increíbles.

—Oh sí, me encantan esas historias.—dijo Lilly con una sonrisa, siendo observada por un perplejo Severus.

—Pues es tu caso…tu padre no podía decírtelo porque…en vuestro mundo hay un mago malvado que te persigue pero eres una bruja muy poderosa; sin embargo, nosotros buscamos a la "tú" de nuestra realidad mas no podemos encontrarla, por eso necesitamos tu ayuda.—Lilly asintió.

— Tia Cissy…cualquier cosa que necesites de mi, pídemela—declaró con decisión.

—Ni hablar, podría ser una trampa, Lilly, lárgate, yo me encargaré de esto.

—No puedes negarle nada a la tia Cissy después de lo muchísimo que nos ha ayudado, ha sido como una madre para mi, tengo buena sensación, por favor confía en mi.—Severus estuvo tentado a desmayar directamente a su hija, pero había comprobado, sin que ella lo supiera, que su capacidad para sentir las intenciones ajenas era muy acertada, y que su magia sin desarrollar se había transformado en predicciones. No podía no fiarse.

—De acuerdo…—aceptó Severus—¿qué necesitáis Narcissa?

—Algo importante para Lilly, o que le pertenezca, algo poderoso.

—¿Serviría esto?—preguntó Lilly sujetando su colgante—me lo diste tú, tia Cissy, para cuando estuviera triste o tuviera miedo, siempre que lo toco me alivia. Lo tengo desde hace 10 años, nunca me lo quito.

—Es un amuleto protector, está hecho con nuestra sangre y lágrimas de sirena—les explicó Severus.

—Será perfecto Sev, muchas gracias, y gracias Lilly—la chica asintió con una sonrisa; la Lilly aurora, sin que se la viera, hizo un hechizo que permitió la mano de su homóloga atravesar el espejo y depositar su bien más preciado. Severus "muggle" metió una mano en su bolsillo y sacó una cajetilla de tabaco, que en medio segundo se transformó en su varita. Sin que su hija se diera cuenta, invocó un haz de luz rosado que envolvió a su pequeña y esta cayó dormida. La cargó en sus brazos, la metió en la cama, tomó un collar cualquiera y lo hizo pasar por el colgante que había entregado.

—No era necesario que hicieras eso, ha reaccionado bien al hecho de ser bruja.—dijo Sirius.

—Punto número uno Black, tú no vas a decirme como criar a mi hija, punto número dos, no sé cómo será allí, pero aquí, el señor Oscuro sigue vivo y yo soy un fugitivo, tanto para el ministerio como para él, ya se encargó Lucius de poner una diana en mi espalda, y punto número tres, ha reaccionado bien, demasiado bien, tanto como para emocionarse y ser imprudente; no sé si tú tienes hijos, pero no voy a sacrificar su seguridad porque le haga ilusión tener una varita y aunque odio vivir como un maldito muggle, todo es poco para conseguir que viva segura y feliz.— Remus cortó la conexión, era claro que Severus no quería que estuvieran allí y comprendía perfectamente sus intenciones; como padre, su hijo era su prioridad.

—No hacía falta que llamaras a Narcissa—le dijo Sirius a Lilly pero antes de que ella le respondiera Severus e Irinna, que se habían quedado tras la puerta escuchando, hicieron acto de presencia.

Porrr supuesto que hacia falta, de serrr porrr tu presentación tendríamos a la policía muggle mirrrrandonos desde otra realidad, ¿qué te hacia pensarrrr que Severrrus se iba a fiarrrr de ti?. Algo que parrrece común en todas las realidades que hemos visto, es que os odiais, así que Lillian ha hecho lo que había que hacerrr.

—Gracias Irinna, pero puedo defenderme sola, aunque es precioso ver que aquí le tienes tanto asco como le tengo yo.

—Creo que hasta ahora lo hemos enfocado mal, esto deberíamos hablarlo entre padres, otro Severus puede entender a su homólogo, o a mi, está claro que Lilly está dispuesta a ayudarnos pero quizá, si sus padres saben lo que ocurre nos den más ideas o nos ayuden de forma más activa—propuso Narcissa.

—O se cierren por completo para proteger a Lilly, el profesor Snape de allí, creía que era una trampa, no le ha conmovido su petición, señora Malfoy —intervino Harry— ha sido Lilly quien le ha convencido.

—Pienso como Harry—dijo Remus—no sé si yo nos creería, Lilly es más impresionable, y, por su juventud, más imprudente.

—Ejemm.. hola, estoy delante—dijo Lilly—y eso no es cierto.

—Lo es —dijo Severus sorprendiendo a todos—¿crees realmente que si le hubieras pedido permiso a tu padre para venir, te hubiera dejado?Yo hubiera roto todos los espejos pensando que quieren engañarte y te hubiera encerrado para que no fueras a ningún sitio peligroso.

—Quizá sea la forma de presentarse, no es por nada pero aparecer en el cuarto de una cria y decirle "hola, soy un hombre que sabe quien eres y estoy invadiendo tu intimidad, conozco a tu padre, dame algo intimo" puede que no sea la forma más idónea para que un padre piense que es algo inocuo. Si contactamos con ella y le decimos que queremos hablar con sus padres, o incluso contactamos con nosotros mismos….puede ser diferente—propuso Narcissa, dejando a todos en silencio.

—Yo sé que si mis padres hubieran pedido ayuda desde otra realidad cuando los mios estaban vivos, jamás se hubieran negado— apoyó Harry.

—Gracias Potter—dijo Narcissa

—Está bien mamá, probaremos a tu manera—Aceptó Lilly, Narcissa no pudo evitar mirarla con amor, su hija de verdad jamás la iba a llamar "mamá". Lilly empezó a prepararse para el siguiente hechizo cuando un grito la sacó de su concentración.

—¡Ah!—Harry se cubrió la cabeza acabando encogido en la pared.

—Harry….—la joven Snape se agachó y tomó su mano—Harry mi amor ¿qué te pasa?—preguntó sin pensar, Harry sudó un poco y le costó respirar durante unos minutos, fue calmado por Sirius y se recompuso poco a poco.

—Lilly…aquí no es "tu Harry", es el mío—intervino Ginny ocupando el lugar de ella.

—Potter ¿qué ha pasado?—preguntó Severus preocupado.

—He visto…a Lilly….estaba diferente…estaba…rodeada de fuego maldito. No se podía mover y…decía el nombre de Draco...

—Lo sabía….sabía que fue ella quien me salvó—confirmó Draco—…¿pero por qué ahora? Fue hace unos días.

—El tiempo transcurre diferente…lo dijo Firenze —rememoró Severus.

—Está bien….nuevo plan—habló Lilly tomando el mando— Harry podría amplificar el hechizo, somos demasiados en esta sala, todos tenemos ganas de encontrar a mi otra yo, pero emitimos energías y pensamientos que pueden influir con magia accidental, quien nos reciba no va a saber a quien dirigirse; creo que mis padres, Harry, Sirius y yo deberíamos permanecer aquí.

—Harry no está en condiciones de…—empezó Ginny.

—Lo sé Ginny, pero por lo que sea tiene una conexión con mi otra yo, inexplicable pero fuerte, debemos aprovechar eso; mis padres deben quedarse para hacer lo que han propuesto, yo, por obvias razones, y Black…dudo que acepte irse estando Harry de esa manera.

—Deduces bien—dijo Sirius.

—Yo también tengo una conexión con ella, estamos igualmente marcadas—se ofendió Ginny.

—Lo sé pero esa conexión os une al tal Johan, utilizarte a ti, sería muy peligroso, igual que a Draco, han intentado capturarle, quien sabe si le habrán hecho algo que puedan usar en nuestra contra—explicó la joven Snape, Ginny estaba tremendamente frustrada, pero entendía la lógica de sus palabras.

—Además no es la primera vez que Harry ve algo relacionado con Lilly—dijo Hermione rememorando los primeros meses. Casi todos la miraron de forma interrogante—Al parecer Harry tuvo el mismo sueño que la señora Malfoy, en el cual, Bellatrix perseguía a Draco y a Lilly, y conseguía matarles.

—¿Perdón?—se indignaron Draco y Narcissa.

—Si no os importa, el tiempo apremia, estoy segura de que habrá muchas ocasiones para explicarlo todo, pero Pansy y yo no podemos tardar en volver a nuestra realidad, y tengo que poder tener todo para enseñaros el hechizo que hay que hacer.—intervino Lilly.

—Retirémonos, Hermione, Ron, Ginny, tenéis que volver a Hogwarts o la gente sospechará—dijo Remus.—Además de que no deberíais estar perdiendo clase y que alguien tendrá que tomar apuntes para el joven Malfoy.—De mala gana, los alumnos se retiraron junto con Lupin, mientras Severus, Sirius, Narcissa, Lilly, Harry e Irinna se quedaban.

—Irinna, no he dicho que te quedaras, aquí sobras.—destiló Lilly con veneno.

—Lillian, Irinna se queda—dijo Severus, no permitiendo que su hija, en cualquiera de sus versiones, faltase al respeto a su prometida. Lilly puso los ojos en blanco, pidió a Harry que se centrara en lo que había visto, sacó el pensamiento de su cabeza, Narcissa, Severus y Lilly impregnaron una de las canicas con su sangre y junto con la memoria de Harry la sumergieron en el caldero, esta vez, Narcissa y Severus pronunciaron el hechizo, y cuando este se hubo completado, el espejo les devolvió una inesperada imagen; Severus se quedó sin respiración, Irinna vio en sus ojos una expresión que no le gustó, Lilly observaba con extrañeza, Harry y Sirius tuvieron que sentarse del estupor, solo Narcissa se acercó lo suficiente para articular palabra.

—¿Evans?

…..

Los cuadros y los fantasmas alertaron a los profesores y estudiantes del incendio que se estaba produciendo en la torre de Gryffindor, tres estudiantes que se encontraban en la sala común habían quedado atrapados por las llamas y habían sufrido fuertes quemaduras al saltar a través del fuego para salvar la vida cuando sus hechizos fallaron. Lily Evans fue a avisar a Dumbledore, pero no estaba en el colegio aunque ya había sido alertado y Mcgonagall luchaba junto a otros profesores contra las llamas en el retrato de la señora gorda sin éxito; Minerva le ordenó emitir por megafonía que todos los estudiantes de Gryffindor que estuvieran en los terrenos, quidditch o similar, acudieran a las escaleras del sexto piso; le ordenó también llamar a todos los prefectos para ayudarle a agrupar por cursos a los alumnos y asegurarse de que no faltaba nadie.

—¡Lily!—dijo Severus con alivio al ver que ella estaba bien —¿Qué ha pasado?

—Fuego maldito Sev, no sabemos cómo se ha originado, es muy fuerte, los profesores están intentando apagarlo pero…—una pequeña explosión se oyó en el piso de arriba, justo cuando Narcissa llegó— no está siendo fácil….— explicó estresada, brindándole un pergamino— Formadlos a todos en filas, ayúdame a ordenar a los de sexto, esa es la lista de alumnos. Narcissa, Remus, vosotros ordenad y calmad a los de primero, no puedo oir con tantos gritos y lloros—cedió el pergamino— Jenkins tercero, Smith ocúpate de los de segundo, Martha tú con los de cuarto, Paul, haz que los de quinto dejen de moverse.

—¡Evans estos niños no paran de chillar, es imposible!—dijo Narcissa; El barullo era tal que Lily tuvo que subirse a un banco y convocar el hechizo sonorus.

—¡Silencio!, ¡todo lo que esté quemado se puede recuperar, vuestras pertenencias personales serán restauradas, la profesora Plank ha recuperado a todas las mascotas desde la ventana, todas están bien, Hagrid cuida de ellas—las habladurías cesaron casi por completo— Ahora haced caso a los prefectos y quedaros en fila, los que estéis heridos levantad la mano y si no podemos curaros, después os llevaremos a la enfermería!.—La organización comenzó a dar sus frutos, Lily atendió a los que se quejaban de alguna dolencia mientras esperaba que sus compañeros de séptimo terminaran de acudir.

—¿Qué ha pasado aquí?—preguntó Marlene, llegando como si no se hubiera enterado de nada.

—¡¿Dónde estabas?¿Es que no has oído la megafonía?!—le reprochó Lily con preocupación— Alice estaba llorando pensando que te había ocurrido algo, ponte en la fila, ya

—Pero….

—¡A la fila!—gritó la pelirroja; empezó a leer el pergamino para comprobar que estuvieran todos; en ese momento llegó el equipo de quidditch, Lily pareció relajarse un poco, James la abrazó y le dio un beso bajo la mirada asesina de Severus.

—Menos mal que estás bien—suspiró James aliviado.

—Siéntete libre de acaparar la atención en un momento así Potter, porque ni un incendio es más importante que tú— dijo Severus provocando que rompieran el abrazo; antes de que James pudiera responder, Severus se dirigió a su novia apartándola unos metros al tiempo que Potter se apoyaba en las escaleras — Los de sexto están todos, la hermana de la prefecta de Ravenclaw se ha desmayado, pero está bien ¿Cómo va por aquí?

—¡Lily escúchame!— gritó Marlene

—¡¿Qué mierda quieres Mckinon, no ves que está ocupada?!—gritó Severus con rabia.

—¡Marie no está! Su apellido va después del mío y no la has nombrado, no está aquí.

—No puede ser— dijo Lily con pavor, revisó la lista, en efecto, no estaba, ni podía estar porque era un nombre inventado, entre ella, James y Severus se las habían ingeniado para incluirla en las listas de clase de los profesores, pero esa era la lista que Dumbledore le había dado al principio de curso, en la cual no figuraba Marie Mikaelson.— No no no….¡Marie, Marie!— buscó con desesperación.

—¿Qué pasa?—preguntó James al ver la cara de Lily y de Severus descomponerse, se había puesto a hablar con su equipo cuando Snape distrajo a Lily y no había prestado atención.

—Voy a decirle a Myrtle que compruebe todos los lavabos—dijo Severus corriendo, mientras Lily se quedaba con James

—¿Marie no estaba con Sirius?¿no ha ido a veros entrenar?—preguntó deseando una respuesta que la calmara.

—No he visto a Marie desde que llegó esta mañana—respondió asustado. Lily se acercó a la fila para reevaluar por quinta vez que su amiga no estaba.

—Sirius….—se acercó Lily—dime que te has llevado a Marie a un vestuario o a un baño o a algún lugar del colegio y se está vistiendo todavía y por eso no está aquí.

—No, he estado entrenando todo el día, no he podido ver a nadie—contestó tenso—¡¿La has perdido?!

—¡No es un llavero Sirius, no puedo perderla, no sé dónde ha ido!—contestó histérica.

—Lily, Marie dijo que iba a dormir y cerró la puerta para que no la despertáramos ¿Y si sigue dentro?—propuso Alice.

—¡¿Cómo que dentro?!—se escandalizó Sirius.

—¡Eh!—avisó Severus volviendo—Myrtle dice que no hay nadie

—Pero eso no puede ser, no puede estar dormida habiendo fuego, se habría despertado con el calor o quemándose—dijo Peter

—No si se ha intoxicado primero con el humo—dijo Frank, todos volvieron la vista hacia la entrada de su casa concluyendo que lo más probable fuera que estaba en su interior.

—Pues no voy a dejar que se muera calcinada—dijo Sirius rompiendo la fila y echando a correr hacia Gryffindor

—¡Sirius vuelve aquí!—gritó Lily persiguiéndolo—¡Sirius!

—¡Black detente!—gritó Mcgonagall cuando Sirius se hizo espacio entre los profesores y saltó dentro de la torre por el hueco que habían conseguido apagar—¡Black, no!

—¡Profesora!— tosió Lily ahogada del esfuerzo.

—¡¿Evans qué es esto?!—gritó Mcgonagall controlando su hechizo.

—Creemos que Marie Mikaelson está dentro profesora, nadie la ha visto y lo último que supimos de ella es que estaba durmiendo.

—¡Nick, avise a Madame Pompfrey de que hay una alumna dentro, que prepare curas de urgencia y llame a las alfombras de San Mungo!—ordenó Minerva.

—En seguida profesora—obedeció Nick casi decapitado.

…..

Sirius entró en la torre de Gryffindor, casi se le caen las lágrimas viendo como ardían las paredes, todo estaba lleno de humo y apenas podía ver nada. Decidió adoptar su forma animaga y subir hasta la habitación de Marie, desde esa altura sí podía ver y respirar mejor. Cuando estuvo en la puerta volvió a su forma humana y se quemó el dorso de la mano al intentar girar el pomo; el humo le hacía toser tanto que era imposible pronunciar un hechizo. Finalmente, de una brusca patada, consiguió entrar, la habitación estaba envuelta en llamas, la chimenea de peltre estaba al rojo vivo y los doseles y cortinas se deshacían por el fuego. En la cama visionó a Marie profundamente dormida, con el brazo casi tocando el suelo, pareciera que había tratado de alcanzar la varita pero no había sido posible.

—Marie, Marie despierta—pidió Sirius pero ella no reaccionaba, tomó la varita de la chica y la cargó en brazos, pero cuando fueron a salir, una viga de madera cayó al suelo y les cortó el paso.—¡Aquamenti!— nada ocurrió— ¡Ventis!— ningún viento desvió el fuego— Wingardium leviosa— elevó la viga y la quitó del camino para salir. Se dio cuenta de que atravesar de forma normal la sala común iba a ser completamente imposible, entonces se le ocurrió algo; llevó a Marie a su cuarto, rogando porque no se hubiera quemado lo que iba a sacarles de ahí.

Al fondo, el armario de James permanecía todavía intacto, por el momento solo se estaban quemando los doseles de sus camas. Se metió dentro junto con Marie, el armario tenía un hechizo de extensión indetectable, y daba a una pequeña sala, no más grande que un lavabo, pero suficiente, era ahí donde habían practicado para volverse animagos, era ahí donde habían hecho el mapa, un sitio secreto que pasaba inadvertido. Sin embargo no era esa sala lo que venía buscando sino una forma de escapar; Bajo una trampilla improvisada de ese pequeño espacio se encontraba un artilugio alterado de zonco, similar a un saca corchos, al que habían bautizado como " el minador". Este era un generador de pasadizos que estaban creando entre los cuatro, ocurrencia de Sirius desde sexto cuando tenía que esconderse y salir de casa para evitar una tortura de sus padres. El aparato todavía no estaba perfeccionado, por lo que solo abría agujeros y pasillos redondos, de piedra y tierra, muy parecido a una mina; sin embargo, era el portador quien tenía que tener sentido de la orientación, pues aún no habían conseguido que los crease de forma autónoma. Por suerte, para uno de los creadores del mapa del merodeador, ubicarse no era un problema.

Sirius encantó el "sacacorchos" y desde la pared de esa pequeña sala creó su itinerario, llegando hasta la entrada de la sala, estaba seguro de que chocaria con los profesores, pero no se arriesgaba a ir bajo el suelo. Cargó a Marie en brazos y corrió a través del pasadizo, la piedra se calentaba, la tierra no era del todo estable, en cualquier momento podía caer al fuego con su enamorada, faltaba poco, solo unos pasos más, el oxígeno se le acababa, la visión se le hacia más difícil, pero finalmente, ´él y Marie salieron de la torre de Gryffindor, rodando por el suelo, a un segundo de que su "pasadizo" se desplomara sobre las llamas.

—¡Marie!—se arrodilló Lily, junto con Severus, al ver que su amiga estaba sana y salva.

—Si hubierais muerto te juro que te mato—dijo James abrazando a Sirius. Los alumnos de Gryffindor y todos aquellos de otras casas que se habían acercado y miraban desde el sexto piso, empezaron a jalear y a corear el nombre de Sirius, entre aplausos y halagos.

—Qué bonito, vuelve a ser popular—dijo Severus con amargura, quien no entendía el fervor de los alumnos cuando su amiga aún estaba inconsciente.

—Severus, la ha salvado, si hubiera sido por la mierda de amiga que soy, podría haber muerto dentro porque yo la habría obviado—defendió Lily escuchando el corazón de su amiga— Tiene pulso pero no respira demasiado, ¿y si se ha intoxicado con el humo?

—Cof cof cof cof—tosió Marie sin llegar a abrir los ojos.

—Marie, Marie…despierta—pidió Severus con suavidad incorporándola para respirar.

—Draco…no….—pidió con angustia en lo que parecía un sueño—Draco…

—¿Qué pasa?¿Quien es ese?¿Por qué no despierta?—Preguntó Lily nerviosa.

—Espera—Severus rebuscó en su mochila, sacó la pulsera de su madre y se la colocó a su futura hija en la muñeca. Pasaron unos segundos, en los cuales los profesores, con la ayuda del recién llegado Dumnbledore apagaron al fin el fuego por completo. Marie dio un respingo huracanado, abriendo los ojos y volviendo a toser.

—Marie—se arrodilló Sirius abrazándola—¿estás bien?

—¿Qué ha pasado?—preguntó sin entender donde estaba ni lo que había ocurrido.—¿Por qué tienes el uniforme chamuscado? ¿Por qué me duele tanto la garganta?

—Fuego maldito, algo ha incendiando nuestra torre y tú estabas dentro durmiendo, Sirius entró a por ti.—explicó Lily, Marie miró a Sirius con ternura y amor.

—Eso me han dicho—dijo Dumbledore llegando hasta los chicos—heroico, señor Black, aunque sin duda imprudente, podrían estar ambos muertos.— Dumbledore se agachó y tomó con delicadeza la mano de Marie en la que portaba el anillo de Draco y la pulsera de su abuela — Hmmm….interesante, sin duda sus amigos están interesados en protegerla, por lo que veo—dijo desviando sus ojos azules hacia Severus, lo cual extrañó al chico.

—Señor Black, considere sustraídos treinta puntos a Gryffindor por su absoluto desprecio a la seguridad—dijo Mcgonagall yendo a reunirse con los cinco jóvenes y el director.

—¡¿Qué?!—se quejó James

—Pero profesora, Sirius me ha salvado la vida, de no ser por él estaría muerta.—secundó Marie.

—Profesora, ella estaba dentro ¿Qué iba a hacer? ¿Dejarla morir?— se quejó Sirius

—Black, usted no podía saber si la señorita Mikaelson estaba ya muerta o no, su incursión en una torre ardiendo solo parece obedecer a una ensoñación idílica de salvar a la damisela en apuros; señorita Mikaelson, está usted viva por puro azar ¿sabe lo que también podía haber ocurrido si llegan a atravesar la puerta un segundo después? Que estarían quemándose ambos vivos en el fuego maldito. Tamaña imprudencia, poniendo en riesgo su vida y la de usted no son dignas de premiarse, dejen los finales trágicos a los amantes de novelas románticas y aprendan a actuar con cerebro.—regañó Mcgonagall para marcharse después a reparar Gryffindor, dejando a un muy satisfecho Severus Snape.

—Venga ya — se quejó James— profesor Dumbledore, señor, eso es injusto. Sirius es un héroe.

—Lo siento señor Potter, la profesora Mcgonagall está en lo cierto, no dudo de los motivos nobles y sinceros del señor Black ni de que su actuación no esté guiada por el más puro y profundo enamoramiento que siente por la señorita Mikaelson desde hace meses, pero, dentro podía haber mortífagos ivocando tal fuego, podría haber encontrado la muerte más dolorosa y horrible sin haber salvado a su compañera, podría haber extendido más el fuego sin querer. Nadie dice que hubiera que dejar perecer a la señorita Mikaelson señores Potter y Black, hubiéramos actuado de la forma más rauda y segura para salvarla o curarla, pero meterse usted ahí dentro, sin ninguna protección, con posibilidad de dejar de respirar no ha sido lo más inteligente ni aseguraba su supervivencia.—todos se quedaron callados—Señorita Mikaelson, ahora vaya con la señora Pompfrey a la enfermería, pasaré más tarde a ver como está.

—Sí profesor—Marie obedeció, siendo llevada por Madame Pompfrey en una silla voladora— ¿pueden venir mis amigos?

—Solo uno, tengo muchos pacientes hoy en la enfermeria señorita.—dijo la enfermera.

—¿Puedo ser yo?— preguntó Severus— no creo que pueda aguantar mucho más la risa que me estoy conteniendo porque os hayan quitado treinta puntos solo porque Black quería un aplauso del público.

—Pero serás imbécil, yo la he salvado ¿qué hacías tú a parte de mirar?—reclamó Sirius con enfado.

—Conservar mi vida ¿con el humo que había dentro, cuantas veces has estado a punto de desmayarte? Dudo que hubiera oxígeno suficiente.—Sirius se quedó callado unas décimas de segundo que hicieron que Snape ganara esa afrenta— aunque bueno, imagino que estás acostumbrado a que tus neuronas no hagan buena conexión.

—Snape te estás pasando—advirtió James amenazante. Severus recordó lo de la noche anterior y no le faltaban ganas de pelearse.

—¿Ah sí Potter? ¿He de recordarte que es la segunda vez que Marie casi muere por sus ideas estúpidas?

—James ¿qué dice este idiota?—dijo Sirius.

—Si, "James" ¿qué estoy diciendo?—provocó Severus burlonamente antes de que el puño de James impactara en su nariz. No hizo falta más, James y Severus empezaron a pegarse como muggles, con la inestimable colaboración de Sirius, que al segundo empujón tuvo que detenerse por un ataque de tos.

—Señor Potter, señor Snape —les llamó Mcgonagall con autoridad tras separarlos con barreras invisibles—quince puntos menos a cada uno, espero que se les quiten las ganas de pelearse con una semana de detención haciendo las tareas de Filch durante una semana.

….

Lily y Marie se marcharon mientras los chicos se enfrentaban, pues ambas estaban hartas de sus enfrentamientos. Madame Pompfrey hizo cuantiosas pruebas de visión, equilibrio, audición y sensibilidad epidérmica; la enfermera se encargó de cubrir el cuerpo de la joven Snape de un gel muy muy frio para evitar ampollas en la piel en las zonas que ella sospechaba que habían recibido un calor excesivo. Tras todas ellas, empezaron a comentar la retirada de los puntos de Mcgonagall, opinando que debía haber primado la valentía y el amor, sobre la disciplina.

—´¿Crees que esos tres dejarán alguna vez de discutir?—preguntó Lily hastiada mientras acompañaba a Marie en la enfermería

—No lo creo, entre Severus y James la rivalidad será eterna por motivos evidentes y Sirius odia a Sev porque….—pensó— bueno en realidad no sé por qué. —supuso Marie, recostándose en la cama mientras era examinada por Poppy—pero no se soportan.

—Hablando de eso—rio Lily— me ha encantado que Dumbledore dijera que hace meses que Sirius te ama ¿crees que los profesores cotillean sobre nosotros?

—Jajaja seguro, me imagino la sala de profesores con una pizarra y una ruleta de apuestas, algo tienen que hacer a parte de corregir exámenes ¿No? Estoy segura que todos nuestros amigos y novios son la apuesta de alguien.— Teorizó Marie

—Nuestros amigos y novios son idiotas, ni siquiera se han dado cuenta de que nos hemos marchado.—se quejó Lily— Son agotadores.

—Son hombres, queridas, nunca cambiarán, es mejor que lo sepáis siendo jóvenes—dijo Madame Pompfrey, sacando una sonrisa a ambas chicas, Marie empezó a toser, hasta el punto de casi ahogarse, Madame Pompfrey hizo un hechizo, y desde la garganta de su paciente brotó una humareda negra que encerró en un frasco.—Sin duda su cuerpo es fuerte señorita, con la cantidad de dióxido de carbono que ha respirado, es una suerte que no esté desmayada, probablemente el señor Black tenga que venir para que examine sus pulmones también.— observó la enfermera marchándose a por medicación.

—Lo que es una suerte es que estés viva—dijo Lily abrazándola—cuando me cercioré de que no estabas me imaginé lo peor, con ese fuego…hasta los chicos que estaban estudiando en la sala común tienen quemaduras superficiales. ¿Llegaste a oír algo en algún momento?

—No, yo solo….—comenzó—mmm bueno…emm no, nada.—se corrigió.

—¿Qué ibas a decir?—preguntó Lily sentándose en la cama.

—Nada importante

—Marie, venga, dímelo—la joven Snape miró hacia otro lado guardando silencio todavía—¿es por ese tal Draco?

—¿Cómo sabes de ese nombre?

—Dijiste su nombre antes de despertar…con mucha agonía, he de añadir…¿Por qué no me lo quieres contar? No te voy a juzgar—dijo Lily tomándola de las manos.

—Oh, sí lo harás cuando sepas lo que soñé, además no quiero que Severus y James me tomen por loca, acuérdate de lo que pasó con lo de ese "viaje'' J ames aun cree que miento y Severus que deliro, no quiero asustarte.

—Como ha dicho Madame Pompfrey, los hombres son idiotas, yo creo en lo que viste, no apareciste aquí de forma normal, lo que recuerdas tampoco lo es ¿por qué iba a ser raro que viajases a otro lugar sin varita? Eres todo un misterio hasta para ti misma, no creo que necesites mentir, más aun cuando lo que quieres es ser encontrada.—Marie se quedó pensativa unos segundos y decidió que podía confiar en Lily.

—Soñé con un chico, rubio, de ojos grises, he sentido que lo conocía, pero no sé de qué, noté incluso, que le quería. Unos hombres, le estaban haciendo, daño, le querían llevar con alguien que lo quería vivo, yo estaba sintiendo su dolor y…—los ojos de Marie enrojecieron mientras se le compungía la voz— sé que él creía que iba a morir, sé que quien lo quisiera cazar le iba a hacer mucho daño y….de pronto…esos hombres que le asfixiaban…—Lilly Snape miró a ambos lados y bajó la voz— ardieron en fuego maldito.

—¿Marie estás diciendo…que crees que…ese fuego….lo creó el chico de tu sueño? —preguntó Lily Evans en voz muy baja, Marie negó con la cabeza.

—Creo que…. yo lo provoqué Lily— susurró — recuerdo que al arder…ellos lo hicieron en el orden en el que les miré, y ese tal Draco cayó al suelo y….algo le hizo desaparecer, pero yo seguía ahí, en esa montaña nevada, viendo como gritaban, los estaba mirando como si me encontrase a su lado, se estaban cubriendo de nieve y…

—¿Y….?— cuestionó la pelirroja asustada

—Sentí que disfrutaba de ver como no se apagaban las llamas de sus cuerpos—confesó Marie llorando— eso no debería ser normal, no debería ser un sentimiento que tuviera una buena persona, me acercaba a todos ellos, les veía la cara con detalle y…no tenía ni pizca de compasión. —explicó mientras tomaba un pañuelo de la mesita de noche.—Después…desaparecieron de repente y volví a ver a ese chico rubio en una casa, creo que era la misma que vi con Sev y Cissy, y solo alcancé a verlo a él cubierto de sangre y a oír a una mujer gritar "Draco, respira por favor, Draco qué te han hecho, Draco despierta, no te mueras", luego me desperté y me dijisteis lo del incendio.

—Wow….eso es…—empezó a decir Lily muy perpleja

—Me estás juzgando—aseveró Marie con molestia— lo sabía….—se lamentó.

—¡No, no lo hago, no creas que…!—suspiró—solo lo estoy…analizando….es muy improbable provocar fuego por culpa de un sueño..

—Existe la magia accidental, no puedes decirme que es casualidad soñar que quemas a alguien con fuego maldito y de repente todo está en llamas, con fuego maldito—refirió Marie entre dientes.

—Quizá tu mente trataba de avisarte de que a tu alrededor había fuego maldito para que despertaras— teorizó Lily— para que ese fuego lo hubieses provocado accidentalmente deberías de tener deshinibidas las limitaciones de las enzimas ribonucléicas que contienen los efectos de la magia accidental, lo que significaría que estarías en peligro de muerte cada vez que tus emociones se pudieran desbordar o….que tendrías que ser una bruja superior de Noctem.

—¿Una qué?—preguntó Marie dando por hecho que la primera opción era absurda ya que había llorado, se había enfadado, y se había alegrado mucho durante esos meses y nada había pasado.

—Bruja superior de Noctem.

—¿Qué es eso?

—¿Es que no atiendes en clase de runas antiguas?

—La profesora me tiene manía, copié los deberes de Severus y me puso la mitad de la nota que a él, he decidido que no voy a esforzarme en aquello que está claramente amañado desde el principio.

—Bueno si no le copiaras los deberes a Severus sabrías que "Noctem" era un reino de hace milenios ubicado bajo el Stonehenge, se decía que eran una estirpe conformada por seres mágicos mestizos, híbridos en su mayoría; en la antigüedad hubo muchas brujas y vampiros que, escondiéndose de la persecución muggle, se ayudaron y eventualmente se enamoraron, por lo que sus hijos salieron con las habilidades de ambas especies; sin embargo, llegó un momento en el que se veían debilitados porque las mordeduras de hombres lobo o la saliva de gigante eran letales para ellos. Así que, en lugar de matarlos, que es lo que hubiera hecho toda especie, se mezclaron con ellos para ser más fuertes; el reino ofrecía a sus mujeres, los educaban en la belleza de la diversidad, y ellas debían yacer con varios pretendientes de especies distintas para demostrar que eran útiles para su pueblo. Eso creó una línea mágica impresionantemente sólida y casi invencible, se decía que podían dominar la voluntad de marabuntas de gente solo con la mirada y que habían perfeccionado la magia sin varita, se llamaron a sí mismos, brujos superiores. Se dice también que Grindewald fue ayudado por ellos, que por eso consiguió tantos adeptos, poder y admiración, y que él plasmó todo lo que aprendió en un libro maldito.

—¿Y si eran tan fuertes donde están ahora?— preguntó Marie extrañada.

—Se dice que la magia accidental de aquellos que tenían antecesores brujos era increíblemente destructiva, al nivel de criaturas como los obscurials, y había muchos que solo con sus sueños podían sumir en el hielo a ciudades enteras. Eso puso a los brujos "puros" contra ellos, queriendo cazarlos. No eran un reino muy numeroso, por lo que, si se localizaba a cualquiera de ellos, se les capturaba sin piedad, se les inyectaba todo lo que pudiera matar a sus especies hibridas para debilitarles, se les sacaban los ojos y les amputaban los brazos, porque no hacían magia con varita, sino con sus propias manos o con la mirada.

—¿Cómo sabes todo eso?

—Porque el mes pasado estudiamos el capitulo cinco de las leyendas de Salisbury en las cuales se dice que hay cuevas que tienen escrita en rúnico la historia de un reino de brujos superiores a quienes les infringieron una serie de torturas; y si hubieras estudiado, sabrías que en ellas se decía también que casi todo eran niños y adolescentes, por lo que no les fue muy difícil a los magos normales manipular sus mentes para cazar a los demás.

—¿Y qué pasó?

—Hay varias teorías, unas dicen que desaparecieron, que les mataron a todos y no quedó nadie. Otras dicen que hubo familias de magos normales que escondieron a los niños capturados y los adoptaron como propios, haciéndoles pasar por niños con mucha magia accidental o con algún problema médico, incluso, haciéndolos pasar por obscurials; de hecho, se dice que a los niños a los que les dieron pociones para atar poderes morían jóvenes porque su cuerpo era incapaz de almacenar tanta magia; y luego, hay otras teorías que dicen que quienes quedaron vivos, escondieron su reino de todo ojo brujo, usando la magia ancestral del Stonehenge para ocultarse; esta última corriente de teorías tiene a muchos "charlatanes" que dicen que conocen gente que formó parte de ellos, que ahora matan a los magos y brujas normales y que han prohibido la interacción con ellos siempre que no sea para esclavizarlos o matarlos bajo pena de muerte y que ello a su vez derivó en que las familias con brujos y brujas lanzaran una maldición para que sus gobernantes no pudieran moverse de su reino jamás o maldiciones para no procrear o para una muerte joven…bueno…un montón de cosas.

—Dudo que si fuesen tan poderosos se hubiesen extinguido y no hubiera evidencias de ellos.

—Ya, de hecho la profesora Robin dice que el temario de Noctem y de otros más se va a eliminar al año que viene de la asignatura porque según el ministerio "solo aportan miedo y especulaciones absurdas" porque no existe ninguna prueba de que esas cuevas en las que estaba escrita la historia de Noctem existieran, ya que solo se canta su historia en una parte de un libro de leyendas.

—Bueno, si hubieran runas para traducir podría servir pero…solo tenemos algo que dice que lo había y hay mucho temario, lo puedo entender.

—De hecho todo lo referente a eso lo están retirando de la biblioteca.—Las puertas se abrieron dejando paso a la imponente y agradable figura de Dumbledore.

—Buenas tardes señoritas.—saludó el director.

—Buenas tardes profesor Dumbledore—contestaron al unísono.

—¿Cómo se encuentra señorita Mikaelson?

—Bien señor, con algo de dolor de garganta pero nada que la señora Pompfrey no pueda solucionar—respondió Marie con amabilidad.

—Oh, es usted afortunada de tener solo dolor de garganta, el señor Black se estaba lamentando de que un poco de fuego ha quemado dos centímetros de su longitud de cabello y se le veía muy afectado.—ambas rieron.

—Marie es fuerte, señor.—añadió Lily.

—Eso me han dicho, lo cual me recuerda, que quisiera hablar con usted señorita Mikaelson—hizo una pausa—en privado.

—Oh…emm—Marie miró a Lily con extrañeza—no…no se preocupe director, Lily puede oír lo que sea, es como una hermana para mi, no tenemos secretos.

—Me consta srta. Mikaelson, sin embargo, quisiera hablar con usted a solas—hubo un silencio en la enfermería, Lily se despidió de su amiga con algo de temor por lo que Dumbledore pudiera preguntar, pensando en algo que atrajese la atracción del director para sacarlo de la enfermería. Dumbledore corrió el biombo que separaba la cama de la chica de la del resto e insonorizó su perímetro.

—Profesor le juro que no he hecho nada malo—dijo asustada—y si Sirius ha hecho algo no tengo nada que ver.— Dumbledore sonrió divertido y se sentó en la silla en la que antes estaba Lily.

—Lo sé querida, no he venido porque crea que has hecho algo— de su túnica sacó unos pergaminos— sin embargo, sí que me he dado cuenta de que hay muchas cosas que se escapan a mi conocimiento en relación a ti; la señora Pompfrey no encontraba tu historial médico por ninguna parte, lo cual es fundamental para administrarte una medicación, fue algo que le preocupó hace unos meses cuando te desmayaste y desde entonces no ha habido rastro; a la profesora Mcgonagall le sorprendió mucho que no estuvieses en el equipo de Quidditch tras ese partido tan magnifico que hiciste para Gryffindor y cuando le preguntó al señor Potter, él argumentó un problema médico. No obstante…tampoco hemos encontrado datos….

—´Quizá los tenia James y se han quemado en el incendio…—sugirió ella fingiendo serenidad.

—Esa podría ser una opción—Marie respiró más tranquila—si no fuera porque todos los datos referentes a jugadores o candidatos de quidditch se guardan en mi despacho. Quisimos contactar con tus padres pero, no hay nada referente a ellos.— Dumbledore guardó silencio observándola, era obvio que estaba asustada y que sabía que no era una consecución de errores burocráticos. Sus ojos empezaron a aguarse, su pecho a subir y bajar con rapidez—Vista tu rápida adaptación a las clases, la inclusión de tu nombre en las listas de maestros y la habitación en la que estás, así como la excusa de no encontrarse de titular en el equipo de quidditch, doy por hecho que es algo que tanto la señorita Evans como el señor Potter saben y hoy me ha quedado claro, que también comparte el señor Snape. ¿me equivoco?

—Sí….—mintió— claro…claro que se equivoca ellos….ellos no tienen nada que ver en todo eso….—defendió pensando una excusa. Dumbledore, asintió con calma, viendo como los labios de la chica temblaban y sus uñas se clavaban en sus brazos.

—Señorita Mikaelson…decir la verdad nunca suele ser una mala opción, más aun, si las evidencias son tan claras.

—¿Y algo de lo que diga va a evitar que usted nos expulse?—preguntó desesperanzada pensando que había arruinado la vida de sus amigos.

—No voy a expulsar a nadie —anticipó el director con serenidad, captando la atención de la muchacha—usted es claramente una bruja en edad escolar, su media es muy buena, en palabras del profesor Slughorn por ejemplo, es difícil encontrar una poción que usted no sepa realizar y la profesora de DCAO está maravillada con sus cualidades, usted encaja muy bien en Gryffindor y mi intuición me dice que pertenece aquí.

—¿De verdad no va a expulsar a nadie? ¿Ni tampoco a castigarlos?

—No he dicho nada de los castigos aun, pero le aseguro que mi intención no es prescindir de ninguno de ustedes, lo que desconozco es, por qué no la he visto nunca antes, ¿Quién es realmente usted?

—Profesor yo…—Marie tragó saliva, miró al techo conteniendo el llanto y negó con la cabeza.

—¿No…lo sabe?—Marie no lo miró, y negó de nuevo con la cabeza —¿y sus amigos?

—Tampoco, señor; pero por favor no les diga nada, ellos me encontraron desmayada y muy herida en un lugar en el que no debían de estar y me salvaron la vida sin saber quién era ni lo que me había pasado, solo han querido ayudarme y….protegerme; sé que hay alguien que me hizo daño no sé si merecidamente o no…no hemos encontrado a nadie que me esté buscando, quizá yo dañé a alguien o hice algo…no lo sé…no sé si mi familia está muerta o no.

—Su familia no está muerta—un brillo en los ojos de la joven iluminó su cara— al menos parte de ella, lo he sabido en cuanto he observado lo que ocurría cuando el señor Snape ponía esa pulsera en su muñeca.— ella le miró extrañado, Albus sonrió— Los alumnos a menudo olvidan que di clase a sus padres e incluso a algunos de sus abuelos, esa pulsera la llevaba también Eileen Prince, y Maeve Flint, la madre y abuela de su amigo Severus; es un talismán de sangre, protege a la familia del antepasado que la creó, pasando de generación en generación, o rotando hasta el menor de la familia. Solo hay dos opciones para que esa joya le otorge protección, o bien un amor profundo, lo cual creo que iría en la dirección de la señorita Evans, o bien… la sangre.

—¿Entonces eso significa que de alguna forma soy familia de Severus?— preguntó Marie tremendamente contrariada, Albus asintió, y ella no supo que sentir; si ello era así, significaba que Severus lo sabía, por eso esa primera lección, en la que esa misma pulsera la protegió, debía ser un secreto. ¿Habría sido capaz Severus de guardar esa información cuando sabía lo que le afectaba no saber quién era su familia o si la estarían buscando?, no hizo falta dar muchas vueltas, claro que sería capaz. Por esa razón la protegía tanto, por esa razón no permitía errores en sus entrenamientos, por esa razón odiaba tantísimo que se hubiera liado con Sirius y por esa razón no había nadie buscándola, él estaba allí. ¿Pero por qué entonces darle otro nombre? ¿por qué no desvelarle su identidad o decirle a sus parientes que ella estaba allí?

—Sin embargo su anillo…es de un fabricante muy caro…algo que sé que es inalcanzable para la familia Snape, pero es alguien que buscaba protegerle…intente quitárselo por favor—Marie no dudó ni un momento, sin embargo, comprobó que era imposible sacarlo de su dedo—lo que sospechaba, un anillo de protección, es similar a su pulsera pero este está vinculado a un gemelo, un gemelo que marcará su ubicación.

—Si marca mi ubicación ¿por qué no han venido a por mi?

—Quizá algo se lo impida o usted misma no lo permita sin saberlo. Sin duda, algo que es imperativo, es que intente recordar quién es, No tengo problema con quien conozco, es usted una alumna modelo, y está haciendo mucho bien con alumnos como el señor Black, ayudando a personas con dificultades como el señor Lovegood o influyendo positivamente en el rumbo vital de chicos problemáticos como el señor Snape. Su bondad es intrínseca pero si sus amigos la encontraron malherida, y se encontrase en peligro, no vale solo con cambiarse el nombre.

—¿Y entonces…ahora qué?

—Mantendremos esta pequeña conversación en secreto pero usted acudirá a mi despacho cuando yo la cite para que averigüemos quien es. Dígale a la señorita Evans que he intentado averiguar si sabía algo del incendio.

—¿Y no quiere preguntarme nada sobre eso?

—No se preocupe, sé todo lo que tengo que saber.—se levantó despidiéndose con una sonrisa críptica que dejó a la joven Snape con más dudas que al principio de la conversación ¿si lo hubiera provocado ella aunque fuera por accidente Dumbledore lo sabría y no lo permitiría no?

Llegó la tarde y Sirius tuvo que acudir a la enfermería por culpa de la tos, Madame Pompfrey le echó la bronca por no haber acudido antes a pesar de recibir su lechuza. Le hizo las mismas pruebas que a Marie y a pesar de las mismas, le sacó gran cantidad de CO2 de los pulmones. Hecho eso ya se sentía lo suficientemente bien como para volver a sus aposentos, pero exageró sus dolencias para poder pasar la noche con Marie.

Cuando la sra. Pompfrey se marchó, Marie fue a la cama de Sirius y le abrazó fuertemente por haberla salvado, él la besó y se tumbaron juntos en la cama de él mientras hablaban.

—Aun no me has dicho como llegaste hasta mi cuarto, las escaleras se vuelven rampa cuando un chico intenta subir.—le dijo ella apoyada en su pecho, dibujando pequeños círculos en sus pectorales.

—Ni siquiera lo pensé, imagino que ese encantamiento se desactiva si hay fuego— mintió no queriendo desvelar su condición de animago.—Derribé la puerta y te vi alli, rodeada de fuego, quedaban segundos para que llegase a quemarte, creo que intentaste alcanzar la varita pero te desmayaste, así que te cargué en brazos y salí de tu cuarto pero se derribó una viga del techo, por poco no lo cuento—hizo una pausa, Marie lo miraba con adoración— la aparté finalmente y te llevé a mi habitación para escapar por ahí, la sala común era irrespirable.

—¿Y cómo conseguiste sacarnos?—Preguntó Marie, Sirius comenzó a narrar sus ocurrencias, Marie comenzó a sentír como lo que ardía más que ese fuego eran sus bajos fondos, le resultaba inevitable imaginarse a Sirius descamisado en un corcel blanco salvándola de la muerte; jamás reconocería su cursi ensoñación a nadie pero su heroísmo y su capacidad de reacción habían puesto en alza sus impulsos, le había complacido que hicieran las cosas por ella, le habia gustado ser salvada por él.

—…Y mientras todo se iba derrumbando, nos deslizamos por el túnel, derribamos a los profesores y nos arrojamos fuera de la sala común.

—Merlín qué inteligente eres—Marie se puso a horcajadas sobre Sirius y comenzó a besarle con lengua, sin apenas dejarle respirar. Ello puso en guardia a Sirius, quien al separarse con los labios hinchados, juntó su frente a la de ella y comenzó a susurrarle

—¿No temes meterte en un lio por hacer esto en la enfermería?

—Me dan igual los líos….pero…—alcanzó su varita y cerró los parabanes que separaban su cama de las demás e hizo opaca la cortina verde, para después silenciar el perímetro en el que se encontraban.—he aprendido estos maravillosos hechizos para no arriesgarnos.

—Eres ingobernable, y me encantas—Sirius volvió a besarla, y ella deslizó su mano bajo el pantalón del pijama de él, no teniendo que hacer demasiado esfuerzo por liberar a la bestia, comenzó a rozar su mano contra su herramienta, y no tardó en efectuar fricción manual para excitarle—Mmh— Sacó un gemido mientras suspiraba, Marie volvió a besarle con pasión salvaje, mordiendo su labio inferior.

—Mi salvador…has sido tan valiente Sirius…todo un Gryffindor—le susurró ella con agudeza en la voz.

—Si sigues tocándome y besándome así, no voy a poder aguantar mucho más—advirtió el chico. Ella le dedicó una mirada encendida.

—Todavía no, o te perderás lo mejor—le adelantó al oído, mordiendo su lóbulo a continuación.

—¿Lo mejor? ¿Qué es lo mejor?—jugueteó travieso

—Ahora lo verás— Marie sonrió, comenzó a besar su cuello, después su clavícula; deslizó la lengua por sus abdominales y a Sirius no le costó mucho concluir cuál el siguiente paso. Marie recordó una conversación que tuvo con Marlene, donde esta expuso la forma que tenía de volver locos a sus amantes, por lo que decidió, robar algunas técnicas que le parecieron interesantes. Primero, deslizó la punta de su lengua por todo el tronco de su miembro, él sintió un impulso eléctrico que recorrió toda su espalda, dejó que Sirius sintiera como saboreaba su glande, y continuó envolviendo todo su pene con sus labios; Sirius no pudo reprimir el impulso de empujar ligeramente su pelvis, colaborando con Marie para hacer llegar su punta a la garganta de la chica, sintiendo como el interior de su boca era tan acogedor, caliente y húmedo que le hacía perder el sentido. Ella fijó sus ojos en él un par de veces, lo tenía completamente a su merced, se sentía poderosa y excitada. Sirius acarició su cabeza invocando el placer celestial que era su boca, ella comenzó un vaivén que le estaba llevando a la locura, él no podía evitar jadear.

—Mmmhh—gruñó— Ven aquí—sin mediar más palabra la atrajo hasta sí, levantando su camisón e introduciéndose en ella bruscamente.

—Aaah—gimió, Sirius le tapó la boca, pues conocía su natural gritón y se puso encima de ella, estaba tan lubricada como una cascada y las embestidas eran rápidas como blugers

—Ssshh, nos pueden oír, y no todo el mundo entenderá que soy tu héroe—Marie gimió más fuerte y acercó a Sirius a su boca con violencia, y le suplicó que se metiera en ella cada vez más fuerte hasta que finalmente le envolvió entre sus piernas y contrajo sus paredes atrapando a Sirius y su esencia dentro de ella.

….

—¡¿Cómo te has atrevido a ir a por él sin mi permiso?!—otro golpe más resonó en los muros de la sala del trono.—¡Ahora lo sabrán, lo habrán protegido, me he quedado sin plan B por tu culpa maldita perra estúpida!—gritaba Johan torturando a su hermana.

—Y encima ha perdido hombres— añadió Bellatrix con malicia.

—¡Seis guerreros de élite malheridos!¡¿En qué pensabas estúpida?!

—Majestad, yo….—intentó decir Collett

—Aaaah ¿ahora soy majestad? Qué miedo has de tenerme entonces. —A Johan se le incendió la mirada y comenzó a asfixiar a su hermana—Tienes suerte de ser tan necesaria, porque de lo contrario ya te habría desollado viva.—Johan soltó su cuello—¡Guardias!¡Dos semanas de calabozos, que coma lo que el resto de prisioneros dejen y si no dejan nada no comerá, castigos diarios, un dedo de penitencia, y marcadle a fuego, así se acordará de donde está su lugar!—ordenó Johan, mirando con desprecio a su hermana mientras era arrastrada por sus subditos.

—He de admitir que tu crueldad me resulta excitante— comentó Bellatrix—¿ahora qué?

—¿Tú estás segura de que tu sobrino no hizo ese hechizo?

—Completamente, es un cobarde inútil, no sirve para nada, igual que su padre, estoy segura de que si alguien hizo eso, fue la niña, Draco nunca ha sido un mago fuera del otro mundo; la magia no vino de él.

—´Pero si fue ella debía estar cerca, la hubiéramos notado, yo la hubiera sentido.

—Quizá domina la proyección astral, puedes notar su cuerpo y sentir su magia pero no donde se proyecta, eso, si no tomas en cuenta que pueda ser alguna conexión mística de gemelos.

—Vigila los alrededores de Hogwarts y sobre todo vigila a Snape; dirigirás las batidas por Londres muggle, puede que no sepamos situar donde tienen su cuartel exactamente, pero he podido sacar una zona de tu memoria; en algún momento tendrán que salir a la calle y entonces aprovecharemos para sacarles información.

—Por supuesto, majestad— respondió Bellatrix excitada por la idea de encontrar a uno de ellos desprevenido y torturarlo hasta la locura o la muerte.

…..

—¿Evans?—Preguntó Cissy; una mujer pelirroja mecía a un bebé entre sus brazos mientras observaba la ventana con una sonrisa melancólica, todo en ella era delicado, todo a su alrededor la envolvía en una atmósfera de perfección.

—¿Narcissa?—se extrañó—¿qué haces ahí? Dudo que Sirius te haya dejado el espejo de doble dirección.— Narcissa se giró a Severus y este, torpe y nervioso avanzó hasta poder ver a la mujer cuya última mirada fue a su cuerpo inerte.

—Li….Lily….

—¡Sev!—sonrió la pelirroja generando absoluta estupefacción en Severus— ¡cuánto tiempo!, Desde que te concedieron la Orden de Merlín de primera clase ya no te acuerdas de tus amigas eh "señor héroe del mundo mágico"

—¿Héroe?¿yo?

—¿Te parece poco ser doble espia y traicionar a Voldemort, consiguiendo así encarcelar a todos los mortifagos? Es increíble que Malfoy se librara pero, conseguiste traer la paz al mundo mágico y sobre todo…James ya no puede llamarte mortífago en sus ataques de celos.—Severus sonrió como un bobo, Irinna contuvo su irritación, pero no dejó que fuera evidente, así que esa era "ella".

—Severus, céntrate—dijo Narcissa observando la escena y a su amiga.

—Lily, yo no soy quien tú crees, no sé por qué has salido tú en este espejo, quiero decir…—miró a Harry— me hago una idea pero estoy buscando a mi hija.

—Tu hija está en Hogwarts querido, como Harry—Lily se acercó al espejo.—¿Sev estás bien?—de pronto una niña de pelo rojo y ojos castaños de unos 7 años, irrumpió en la habitación.

—Mamá, papi dice que no quiere enseñarme a hacer pociones todavía, dice que soy muy pequeña, dile que es mentira

—Eileen ¿Cuántas veces te he dicho que tienes que llamar a la puerta?, estoy hablando con tu padrino de algo importante.

—¡Hola tio Sev! —Saludó la niña, haciendo inevitablemente, que Severus palideciera y le respondiera el saludo por reflejo—¿a que tú sí que me vas a enseñar a hacer pociones?

—Cla…claro

—¿Y a que vas a venir a la fiesta de mami cuando termines de picar las piedras por las noches en Rusia? ¿Por cierto, por qué picas piedras? No es un trabajo bonito y tú eres rico.

—Emmm ssss sí…¿qué?

—¡Eileen!—gritó la señora Potter

—Mami le dijo a papi, que igual venias a su fiesta si en algún momento, dejabas de picar piedra con la rusa por las noches y le contestabas las cartas y papi le dijo que no existía ninguna rusa y que seguramente estuvieras fundiendo oro con unas mujeres cariñosas.—Sirius no pudo evitar reír por lo bajo al oír eso, e Irinna se sorprendió de existir en esa realidad en la cual el amor eterno de su prometido seguía viva.

—Eileen, ve al jardín a jugar—Lily Evans echó a su hija del cuarto y se sonrojó al ver a Severus de nuevo.—Lo siento…es que, no respondías a mis cartas y estaba enfadada, hasta Marie respondió a pesar de estar al otro lado del mundo.

—¿Marie?—preguntó Snape. Sirius se percató de que estaba prestando atención en el momento en el que oyó ese nombre.

—Sí, Marie Mikaelson, bueno perdón, Marie Black, tu amiga ¿la recuerdas? Esa que evitó que siguieras con los mortífagos, esa que evitó que te mataran tres veces, esa que casi te echa de su boda por decirle que Sirius iba a acabar engañándola en una orgía. Pues incluso ella, en una misión de aurora me ha enviado una lechuza desde la Atlántida confirmando que va a venir. Además, sería una buena ocasión para que nos pudieras presentar a Irinna, me encantaría conocerla al fin.

—Esa debo de serrrr yo—dijo Irinna, consiguiendo dibujar una cara de estupefacción en la señora Potter— imagino que yo errra la rusa a la que se referrría tu hija ¿no?

—Irina por favor….—le susurró la joven Snape desde un extremo, harta de no resolver nada.

—Oh….tú eres….hmm, wow…Severus no exageraba al decir que eras preciosa…

—Lily dile a tu hija que no puede obligar a la elfina a jugar a tomar el té, tiene cosas que hacer—dijo James entrando en el cuarto.

—James, Severus ha llamado a través del espejo y…me ha presentando a Irinna.

—Oh, ¿Y qué tal el adefesio traumatizado por su padre? ¿Quién en su sano juicio se enrollaría con un hombre diez años mayor y menos si ese es Snape?

—¡James!—reprochó Lily avergonzada.—sigo…hablando con ellos.

—Ohh…—James se corrigió—sabes que estaba de broma amor…—el señor Potter apareció en el espejo, Harry observaba a sus padres desde la distancia y no pudo evitar llorar por saber cómo eran sus voces y como sería su aspecto.—Merlín santo qué belleza, qui, quiero decir—se aclaró la garganta ante la mirada celosa de su mujer—que…no haces justicia a como Snape te describía, eres mucho más guapa y…joven. Encantado, soy James Potter.

—Ya…tú errrres mucho más imbécil de lo que Severrrrus decía.—dijo Irinna.

—¿Cómo es posible que estés con él? ¿Es porque ahora tiene dinero? Eres demasiado guapa para Snape ¿acaso te ha dejado embarazada por accidente?

—No, la verrrdad es que acepté casarrrrme con él porrrque le quierrro, sin embarrrgo viendo como mirrra a tu mujerrr y como tú me mirrras a mi, de esa forrrrma tan descarrrrada, es posible que las cosas cambien; o que envíe un maleficio parrra que dejes de fijarrrte en mi pecho y me mirrres a los ojos.

—James por favor, deja de avergonzarme.—Ordenó Lily mirándolo on unos ojos que significaban discusión monumental— Irinna, disculpa al idiota de mi marido, claramente Severus tenia razón en muchas de sus razones por las que NO debía casarme con él— dijo con sarcasmo— pero tenemos tres hijos y en teoría un matrimonio maravilloso.— se aclaró la garganta y desvió el tema— Lo de vuestra boda es una fantástica noticia, nos encantaría que vinierais a la fiesta para comunicarlo también, las buenas noticias siempre son motivo de alegría, Marie y Sirius van a revelar el sexo de sus bebés—intervino Lilly—estoy segura de que Marie querrá verte Sev, sabes que le ha costado mucho quedarse embarazada y…no por nada fuiste el padrino de su boda, aunque casi te expulsaran pero, te quiere mucho y…

—¿Quién es Marrrie?—preguntó Irinna no dejando terminar a la pelirroja.

—Era una muy buena amiga mía, Lilly lleva su segundo nombre por ella, pero un día se la llevaron sus padres y jamás volví a verla.

—Eso es mentira, era una puta contratada por mi madre que se largó con la joya más valiosa de mi familia, una vulgar ladrona.—intervino Sirius reflejándose en el espejo.

—¿Estás demente? Ella te amaba pedazo de imbécil—dijo Narcissa.

—¿Sirius?—dijeron James y Lily—¿Qué haces ahí con Snape?—preguntó James—¿Qué te ha pasado? Tu expresión….tus ojos…¿Qué ha ocurrido?

—¿Por qué hablas así de tu esposa?—cuestionó Lilly—Marie y tu madre se odian, no dudó ni un segundo a la hora de encarcelarla por colaborar con Voldemort, cosa, por la que estuviste muy contento.

—Lily, James….—los ojos de Sirius se aguaron— no me puedo creer que hable con vosotros…estáis tan mayores….y Lily tienes tres hijos….wow….—tragó grueso—Nosotros, no somos quienes creéis, no somos los de vuestra realidad, en la nuestra, vosotros fuisteis asesinados por Voldemort….y…me encantaría que vuestra realidad fuera la de aquí; pero me parece que Quejicus se ha dejado impresionar demasiado y no termina de resolver lo que buscábamos. —dijo mirándolo con reproche— En resumidas cuentas, su hija aprendió hechizos muy oscuros de Malfoy, para poder salvar a vuestro hijo y a su novia de un maníaco que los secuestró para presionarla. Ella los salvó pero, no sabemos qué ocurrió después, hemos recibido la información de que hizo un portal temporal por accidente y no sabemos dónde está. Vuestro hijo….—Sirius acercó a Harry quien quiso contener las lágrimas sin éxito— fue el héroe de nuestro mundo mágico, Peter nos traicionó, hizo creer que yo era el traidor y me culpó de trece asesinatos, incluido el suyo, pasé doce años en Azkaban, encontré a Harry, que se crió con tu hermana y su marido, Lily— la cara de James denotó profundo terror— perdió mucho por el camino y finalmente nos salvó a todos de Voldemort, siendo la única persona que sobrevivió dos veces a la maldición asesina.

—¡¿Qué?!—se alteraron ambos

—Pero ahora, un espécimen psicópata va tras la hija de Snape, y por una razón que desconocemos, vuestro hijo tiene una conexión con ella que tenía que servir para encontrarla en vuestra realidad, pero habéis aparecido vosotros.

—Bueno….— comenzó la pelirroja, James y Lily se miraron—La verdad es que Lilly y Harry tienen una…amistad bastante fuerte…James dice que no pero, a pesar de que solo tienen trece años, creo que son medio novios.

—Eso no es cierto, solo son amigos. Mi Harry no estaría con una Snape.

—Tu Harry tampoco podía estar en Slytherin y míralo.—rebatió Lily.

—Yo estoy en Gryffindor— dijo Harry recibiendo la sonrisa tierna de sus padres.

—Harry, mi vida, Merlín qué mayor estás…—sonrió su madre con lágrimas en los ojos— estés en la realidad que estés, tu padre y yo estamos orgullosos de ti y te queremos—dijo Lilly, secundada por James—y en cuanto a tu amiga…una vez ocurrió algo; por lo que sea, Lilly soñó que Harry estaba siendo atacado por una serpiente y….advirtió a Severus; él me alertó a mi, y justo en ese momento James interceptó a una cobra que iba a morderle.

—Pero también pasó al contrario— dijo James— Harry vio que Lilly iba a resultar herida por encontrarse en el callejón Diagón en verano, donde dos criminales se peleaban; y viendo el precedente, me desaparecí allí e intercepté un cruccio que iba a impactar sobre ella. Quizá la vuestra también haya soñado con él, con que le ocurría algo y simplemente lo ha evitado pero no ha dicho nada.

—¿Podemos hablar con vuestra Lilly?—preguntó Harry.

—Imposible corazón, están en Hogwarts, Bellatrix Lestrange ha escapado de Azkaban, ni siquiera nos permiten entrar a los padres al colegio. Nos revisan el correo para evitar peligros.

—Creo que de aquí no vamos a sacar nada, por lo que sea usar a Potter ha llevado a sus padres, no a nuestra hija.— dijo Narcissa con fastidio.

—¿Vuestra hija? — Preguntaron ambos—¿Así que tú eres la madre?— preguntó Lily—Ni a mi me había dicho tu identidad, Sev, nos dijiste que la madre murió en el parto y no la conocíamos….oh, Merlín ahora me cuadra todo….

—Genial Evans, ya lo cotillearás con tus amigas en la hora del té, pero ahora, si no te importa, quiero seguir buscando a mi niña—dijo Narcissa dispuesta a cortar la comunicación.

—¡Espera!—dijo Sirius— deja que nos despidamos—pidió. Harry y los señores Potter se dijeron muchas cosas preciosas que hicieron incluso emocionarse a la joven Snape. Harry tuvo que retirarse para lavarse la cara por el sofoco que sentía, los sentimientos encontrados que alojaba en su corazón, mezclando, amor, tristeza y emoción eran demasiado que gestionar estando en público; Severus le pidió perdón a Lily por no haberla salvado y ella aceptó su perdón aunque a ellos no les sirviera de nada, y por último Sirius no necesitó más que unas palabras clave con James y unas bromas cargadas de sonrisas.

—Sirius, espera— dijo Lily— No sé, qué ocurriría en tu realidad, ni por qué dices eso de Marie pero…

—Me lo dijo James—dijo Sirius

—Yo nunca diría eso de ella, Sirius nunca te lo dijimos pero conocimos a Marie en circunstancias muy especiales y aunque no lo pareciera, yo siempre estaba cuidando de ella; para mí era como una hermana pequeña o una hija. Primero piensa si realmente era yo y no alguien con una poción multijugos, y si fui yo, debí decirte eso por un bien mayor; quizá allí en tu realidad le pasó algo horrible y no quisimos que te vinieras abajo, te puedo asegurar que ella te amaba y hubiera dado la vida por ti.— dijo James.

—Ella se enfrentó a toda tu familia, poco después de graduaros cuando se enteraron de que os habíais prometido, Regulus incluso se puso de vuestra parte; intentaron matarte, y cuando Marie se convirtió en aurora descubrió que habían colaborado con Voldemort y los detuvo a todos. No sé lo que ocurrió pero…ella te iluminaba— dijo la pelirroja. Lily buscó algo en la habitación y acercó un marco de fotos— Estos sois vosotros el día de vuestra boda, te ordeno que la busques y me hagas sentir orgullosa desde el cielo.— Sirius miró la foto de reojo, se tapó la boca y miró hacia el techo para evitar llorar.

—Un momento…—Irinna se acercó al espejo, vió la fotografía y miró a todos los presentes—¿No la estáis viendo?

—¿Ver, qué?—preguntó Severus desconcertado.

—La chica, Marrrie, es….—miró a Lilly, el pelo y los ojos eran distintos pero juraría que era exactamente igual—es muy parrrecida, es idéntica a Lilly.

—No, qué va— dijo Narcissa— no se parecen en nada querida ¿estás descansando bien?

—Estoy con Cissy, no tienen nada que ver.— dijo Sirius. Irinna los miró como si estuvieran todos locos. Su última opción fue mirar a su futura hijastra de la otra realidad pero ella le vocalizó que no veía a nadie con Sirius. Era algo extraño, algo que no tenía explicación; decidió que no seguiría hablando, que iba a investigar más antes de destapar sus sospechas, pero si era lo que estaba pensando, era muy grave e iba a traer cuantiosos conflictos.

—Tengo que irrrrme, he olvidado algo. Disculpadme.

—Voy contigo Irinna—se ofreció Severus.

—No, tú despídete de Evans, al fin y al cabo, no todos los días puedes verrr que el amorrr de tu vida ha resucitado, tendrás que aprovecharrr ¿no?— escupió Irinna con envidia, desapareciendo antes de que Severus pudiera rebatir sus palabras, pues aparte de sentirse enfadada, no quería que fuera consciente de lo que estaba sospechando.