Hola queridas lectoras y lectores, aquí traigo nuevo capítulo; me encantaría saber si os está gustando, ya que no estoy recibiendo comentarios últimamente y no sé si es porque la app ya no notifica las actualizaciones o por otra razón. No obstante, quiero agradecer a la cuenta de Tik Tok rincondelpotterhead por haber leído mi fic en directo, fue una enorme sorpresa y un grandísimo halago, os recomiendo que le sigáis, pues tiene un contenido buenísimo.

Ahora a leer:

Capítulo 51: Ira y tentaciones

— No es posible….—dijo con sorpresa el anciano director—¿Están seguros de ello?

—Por completo profesor Dumbledore, las muestras de sangre que nos dio pertenecen a padre e hija—explicó el sanador de San Mungo al cual habían consultado.

—Fascinante…¿Cómo habrá podido ocurrir?—preguntó para sí mismo.

—Permítame el atrevimiento profesor, ¿las muestras no pertenecerán a usted y a una niña, verdad?—Dumbledore rio con jovialidad, mirando a su antiguo alumno.

—Ah, muchacho, tuve mi oportunidad de continuar descendencia muchas veces, pero me sedujo más el deber, que la vida familiar y así sigue ocurriendo hasta la actualidad. Mi familia está aquí, en este colegio, sus profesores y alumnos pero por supuesto, hay asuntos que distraen mi atención—explicó Albus, el sanador se retiró. Posteriormente, el director buscó a Madame Pompfrey y le comunicó que la sangre de la chica no coincidía con los nacimientos registrados, pero que, por lo ocurrido, sabía que era pariente cercana del prefecto de Slytherin,

—No puedo creer lo que oigo, es imposible, conocí a su madre nunca salía de su casa ¿Cómo supo de su parentesco?—preguntó Madame Pompfrey

—El señor Snape no suele mostrar demasiado aprecio por nadie, mucho menos por alguien de la casa Gryffindor, con excepción de la señorita Evans, claro; al principio supuse que se habían hecho amigos por mediación de Evans pero cuando hace tres semanas observé que Snape le colocaba a Mikaelson un amuleto de protección familiar que funcionó comencé a unir los cabos. Tengo la certeza de que la muchacha dijo la verdad, no sabe su identidad ni recuerda nada, pero habrá que vigilarla, desconocemos en qué momento o qué hecho puede devolver sus recuerdos y por lo que vi en la Torre de Gryffindor y lo que usted me contó de un hechizo en el que ella refirió haberse trasladado a otro lugar, quizá sus recuerdos no sean nada bueno.

—¿Entonces qué va a ocurrir?

—Por el momento, evidentemente, suspender las sesiones de recuerdo con la señorita Mikaelson, lo mejor para todos y el bien mayor, implican que no pueda recordar nada, al menos hasta que averigüemos más cosas de su persona.—Madame Pompfrey suspiró insegura—¿Qué ocurre Poppy?

—Aprecio al chico Snape, Albus, es muy voluntarioso cuando está castigado conmigo, y sin duda, valdría para la medimagia, el pobre ha sufrido mucho y tiene que ocurrir algo para que no lo quiera desvelar. Él le puso ese amuleto, significa que es consciente de que tienen algún parentesco, pero estoy segura de que eso le produce a su vez ilusión y desasosiego…una niña que aparece herida de la nada, y que tiene alguna relación con él, por una parte querrá averiguarlo y por otra se saboteará.

—Veo que le has tomado cariño al chico y lo comprendo, su situación es complicada, desdichada—Albus se dirigió a la ventana pensativo—podríamos permitir que se enfrentaran entre ellos para ver exactamente lo que sabe Severus, es un muchacho lo suficientemente inteligente como para sortear bien mis preguntas, y ella en estos momentos no comprende por qué Severus le ha ocultado la información de que deben ser familia. Si Severus lo sabe, lo sabrá también la señorita Evans, eso es claro….La señorita Mikaelson lleva esperando mi lechuza un tiempo, lo cual motivará su desesperación por ocultar a sus amigos nuestra conversación y que seguramente vayan a tener un castigo; es posible que destapen todo en una discusión y podamos saber algo, solo hay que esperar el momento propicio.

—¿No es eso un poco retorcido y peligroso? Si sospecha que ella pudo ocasionar el fuego….

—Oh, estoy completamente seguro de que lo inició ella mi querida amiga, la yema de su dedo tenía un color azul rodeado por un halo chamuscado, eso solo ocurre cuando se convoca sin protección el fuego maldito; una vez tuve que hacerlo yo, reconozco el aspecto a kilómetros. No obstante, sé que no fue intencionado, su mente se abrió como un libro cuando la interrogué, realmente no es consciente de su poder, y fue producido por un sueño….algo de su vida anterior la perturba y pudo querer defenderse o pudo querer proteger a alguien; de ser de otra manera, no se hubiera protegido a sí misma, el fuego se inició a escasos centímetros de ella, se hubiera quemado en primer lugar y sin embargo permaneció….

—¿No deberíamos dar cuenta al ministerio?

—No, la tratarían como una delincuente o como un peligro para la sociedad, le pondrían unos brazaletes antimagia y ello solo conseguiría volverla loca y ponernos a todos en peligro.—Meditó unos segundos— para nuestra desgracia, la excelencia se teme, se censura y se reprime por el miedo de unos pocos a ser descubiertos en su mediocridad. Habremos de protegerla.

…..

Irinna había evitado a su futuro marido durante unos días; rehusó aparecer por la casa de los Black excusándose en la molestia de la otra Lilly, y cuando Severus quiso volver a su despacho en Hogwarts ante su falta, dejó una nota escueta diciendo que tenia funciones importantes en Dumstrang y cerró la chimenea para que él no pudiese acceder.

Esa noche, se encontraba en la sección prohibida de la biblioteca de Hogwarts aprovechando la ausencia de Severus; aun no había encontrado nada, sus sospechas despertaban un ansioso sentimiento de desastre, y a veces, ello le impedía pensar con claridad.

—¿Piensas estar mucho más tiempo así?— la sobresaltó una voz a su espalda.

—¡Lilly! ¡¿Qué haces…?!—susurró en tono de reproche.— Márrrchate, es peligroso, podrían encontrarrrrte, esperrrra ¿Cómo has venido hasta aquí?

—Esa es la cuestión, no estoy aquí de verdad—quedó en silencio unos segundos y a la vista de que no comprendía su explicación, prosiguió— proyección astral.

—Hogwarts está vigilado ¿Cómo lo explicarrrremos si te ven?

—No me verán, he desarrollado la forma de ser invisible ante quien no quiero que me vea cuando hago una proyección, para el ojo externo serás una loca hablando sola.

—Qué bien—dijo con sarcasmo— La embarrrazada loca, justo lo que quierrro que digan.—Irinna tomó los libros que estaba ojeando, se levantó y alcanzó la primera chimenea cercana para ir a su despacho en Durmstrang. Cuando se creyó tranquila y en solitario se sentó en su sillón a proseguir con la lectura

—¿Cuándo vas a volver?—Irinna se sobresaltó ¿esa niña también sabía hacer proyección internacional? Mi padre está un tanto malhumorado y sinceramente, ya pienso que tendré que aguantar mucho de eso cuando vuelva a mi mundo y no veo la necesidad de hacerlo ya.

—No sé por qué, yo no lo he dicho nada.

—Pero no es idiota, sólo finge serlo; a nadie se le escapó ese reproche pasivo agresivo por la Lily de su pasado. Pensé que tendría el valor suficiente para ir detrás de ti después de eso, pero al parecer le da más miedo afrontar lo que sintió esa tarde y lo que le puedes llegar a decir.

—¿Te manda él?

—¿Estás tonta? ¿Crees que me inmiscuiría voluntariamente en la relación amorosa de mi padre y mi ex novia? Solo quiero que vuelvas para que lo resuelvas en privado y podamos seguir adelante con los hechizos, está distraído y por culpa de eso volvimos a visitar una realidad en la que yo estaba en Dumbroch; un problema, porque esa pobre infeliz no tenía nada para darnos, se lo habían quitado todo y mi padre tuvo una especie de crisis. Eso no me gusta, mi padre siempre ha sido una roca impasible, así que vuelve.— Irinna cruzó las piernas y cerró con un golpe seco el libro que estaba leyendo.

—Siempre has tenido un currrioso concepto de las cosas, una vez tu otra yo, me pidió "amablemente" que me largara y no me acostarrra con tu padre y ahorrra "no te quierrrres inmiscuirrrr" perrro vienes a que vuelva parrrra que él esté bien. Al parrrecerrr errres igual de incoherrrente en todas tus realidades.

—Y tú eres igual de egoísta, ¿no te das cuenta de que esto no se trata de ti o de lo que tú sientas? Se trata de mi, literalmente de mi, la otra yo está en otro tiempo y mi padre está desesperado ¿y tú te pones con el numerito de novia celosa? Mi padre fue idiota, en eso te apoyo, no debió mirar así a esa mujer y entiendo que pensases que nunca te iba a querer igual o que te entrasen las dudas, pero todo este numerito, podrías montarlo después. Por mucho me asqueee decir esto, mi padre te necesita, eres su apoyo, no merece que le falles.

—¿Y qué te crees que hacia?—Irinna, con enfado, le lanzó uno de los quince libros que estaba leyendo a la vez.

—¿Promoción del 77?, ¿qué es esto?—preguntó Lilly.

—Eso, es lo que llevo haciendo estos días porrr tu padre, buscarrrrte de una forrrrma distinta porrrque creo que ya sé dónde estás, perrrro si tengo razón, puede suponerrrr un enorrrme desastre porrrr varrrias razones; primerrra, implicarrría que este viaje tenía que sucederrrr y eso puede significarrrr que las visiones de mi Lilly sobre la muerrrte de tu padre siguen pudiendo pasarrrr; segunda, si errrras amiga de tu padre…¿qué puede suponerrrr eso en él?; terrrcerrra, significarrría que en ese tiempo te comprometiste con Sirrrius Black, primo de tu madre y dudo que te prometierrras sin acostarrrrte antes con él, lo cual harrrá que a tus padres les de un ataque; eso sin considerrrarrr, que aquí tienes otro novio que después de desvivirrrse porrr ti, va a saberrrr algo así; cuarrrrta, si parrrra Sirrrius errras una puta ladrona que se marrrrchó y parrrra Severrrus una chica cuyos padres la aislarrron de porrrr vida, eso solo puede significarrrr que o bien estás muerrrta o volverrrás, ya oíste a Potterrr. Si estás muerrrrta tu padre se morrrirrá, si vuelves ¿serrrá recorrrrdando dos vidas en una o tendremos que decirrrte lo ocurrido parrra que no descubras que lo sabíamos todos menos tú?—Hubo un silencio momentáneo

—Lo siento, no sabía que estabas haciendo todo ese esfuerzo…

—Nunca lo sabes Lillian, porrrque porrr unas razones u otras tu destino es odiarrrme. ¿Estoy enfadada con tu padre? Porrr supuesto que sí, perrro me ausento porrr buenas razones, como localizarrrte, no porrrque crea que cada vez que le bese, o cada vez que hagamos el amorrr, en realidad piense en ella.— Lilly calló unos segundos, estaba claro que esa Irinna no era tan egoísta y orgullosa como la suya, aquí se le veía más madura y era obvio que amaba profundamente a su padre.

—¿Le amas de verdad eh?—concluyó Lilly.

—No sacrificarrría todo lo que sacrifico si no fuerrra así, al contrario de lo que mucha gente piensa, nuestro matrimonio no tiene que verrr con mi embarrrazo, acepté mucho antes de saberrrr que lo estaba, ni siquierrra tenia la más mínima sospecha.— La puerta se abrió, algo extraño, dado que era muy tarde, pensó en que habría ocurrido un acontecimiento grave, pues quien la visitaba era el Primer Ministro.

Primerrr Ministro ¿qué ocurre?

—Lo lamento Irinna, el ministerrrio ha decidido recorrrtar su tiempo para acatarrr las norrrmas de la nueva ley. Mañana mismo habrá de irrrrse.—explicó con una mordaz sonrisa.

—¿Perdón?—dijo con indignación, sus fuerzas flojeaban, después de lo que había hecho Severus, de su estrés buscando a Lilly, de coordinar dos trabajos al mismo tiempo sin contar las funciones de aurora con Lucius Malfoy, que el ministerio noruego la despidiera era la gota que colmaba el vaso—¿Y me molesta a las doce de la noche parrrra eso?

—Quería darrrrle la oporrrrtunidad de una salida digna, puede firrrmarrr la renuncia y marcharrrrse mañana o quedarse como profesora en el colegio, solamente podrá dar una clase en un solo currrso pero no tendría que irse. —dijo el ministro llegando a la mesa de Irinna.— Oh… hola Lilly Ann…no sabía que habías vuelto aquí.—Irinna miró de reojo a la chica, acaso lo de la invisibilidad no era cierto o su magia no aguantaba la distancia—¿Qué tal tu madre?

Muerrrrta, Ministro, lo sabe de sobra ¿qué tal su hijo? ¿Sigue aparrrrentando que está con una chica o ya ha aceptado usted que lo que le gusta es la compañía masculina?

—Si no estuvierrra la niña delante, le abofetearrrría Petrova.

—Inténtelo, sabe mi curriculum, segurrrro que si el Minitstro acabase muerrrto, no serrría culpa mia.—Se quedaron retándose con la mirada— ¿sabe qué? Deme los perrrgaminos de cese, cuando esto se hunda no quierrro estarrr parrra verrrlo.—Irina tomó el pergamino para sorpresa del ministro.

—No tendría porrr qué irse, si usted acatarrrra la ley y se casara, está abandonando a sus alumnos solo porrrr orgullo.

—Pero si mi padre y tú vais a….—empezó Lilly

—Cállate—ordenó con firmeza—No, ustedes me quitan a mis alumnos porrr estupidez— mientras Irinna firmaba el montón de pergaminos, el ministro visionó algo que alejó su atención de la joven directora; libros de maternidad, hierbas de té sin teína, hechizos para el embarazo.

—¿Qué es todo eso?—preguntó sin darle el último pergamino.—¿Acaso está usted embarrrrazada?

—Pues sí, perrro al fin y al cabo ya no serrrá su problema.— respondió ella.

—Un momento Señorrrita Petrova, eso cambia las cosas—dijo el ministro cambiando su tono a uno excesivamente suave, sorprendiendo a la joven profesora—Una vez casada le íbamos a pedirrr que tuvierrrra hijos, nuestro gobierrrrno necesita repoblarrrrse; si está usted embarrrazada, ahorrra mismo es nuestra máxima prioridad.

—Lo dudo, el padre es británico.— respondió Irinna.

Perrro ustedes podrían venirrr a vivirrr aquí, el Ministerrrio le proporrrcionarrrá una mansión y una subida de sueldo, que se incrementarrrá cada año si el niño estudia en Durmstrang. Vivirrrían como reyes, esta misma noche orrrrdenarrré que quiten al sumo inquisidorrr, y restablecerré sus privilegios de directorrra.

—Después de cómo me han tratado, serrrrá algo que deberrré pensarrr Ministro.

—Usted pida, y le será concedido.

—Pues ahí va mi primerrra petición, fuerrrra de mi despacho, estoy enfadada y embarrrazada, quedarrrrse cerrrca es lo peorrrr que puede hacerrr.—El ministro sonrió, le hizo una extraña reverencia y se marchó.

—Wow qué pedazo de idiota ¿Cómo me conocía?— preguntó Lilly

—Saliste con su hijo, al cual pillaste manteniendo relaciones con "su mejorrrr amigo" perrro como ibas a cortarrrr con él porrr lo insoporrrtable que errra ese hombre te alegraste

—Normal, que suegro tan repugnante— comentó la joven Snape—bueno, ahora te van a dar una mansión y a subir el sueldo, no está mal antes de irse a dormir—Lilly vio como Irinna intentaba esconder las lagrimas—¿por qué lloras?

Porrrque estuve a punto de cederrr a su chantaje y…ahorrra sé que me hubierrran obligado a tenerrrr un hijo, yo hasta hace dos meses pensaba que nunca más iba a poderrr crearrr vida; lo que dice suena bien ¿perrro y si dentro de unos años me obligan a tenerrr otro?, ¡ya es un milagro que tenga uno! Me encanta este trabajo perrro ahorrra sé que nunca me podré sentirrrr segurrra si acepto lo que me ofrecen. Y además, odio que este embarrrrazo no parrre de hacerrrrme llorrrarrr, es horrible ¿y porrr qué te cuento todo esto?

—Quizá porque te he preguntado, nunca has sido muy dada a expresarte, al menos en mi mundo. De hecho no me gusta que llores, es raro, tú siempre has sido imperturbable.—Irinna entonces pudo sonreír un poco.

—¿Cómo una roca igual que tu padre?— Lilly la miró dubitativo.

—Oh mierda, emmm, mi padre y mi ex novia son iguales, es muy perturbador si lo pienso…..—ambas curvaron los labios en una sonrisa.— aunque eso en tu mundo es bueno…por mucho que me moleste, en solo unos pocos días, he visto como mi padre es feliz a pesar de lo de mi otra yo, y eso es por ti. Jamás te recomendaré en mi mundo porque estás con Black y yo soy la prioridad de mi padre y eso quiero que siga así pero…algún dia me encantaría que encontrase a alguien que le hiciese sentir como tú.

—Entonces te recomiendo buscar una Lily Evans querrrida…—dijo con un poco de amargura.

—Está claro que fue idiota pero…la forma de mirarte es más profunda contigo.

—No lo sé Lillian—Lilly advirtió como su gesto se tornaba como anteriormente, por lo que decidió cambiar de tema.

—¿Por qué piensas que yo soy esa tal Marie?

—La foto que mostró Evans, era igual que tú, tú no veías a nadie acompañando a Sirius en esa foto y él y tus padres no veían la evidencia; una pena que Potterrr se retirrrase, me podría haberrr aclarrado las cosas.

—Si es lo que dices…creo que tengo la respuesta y no te va a gustar…

—Oh no, ¿otra maldita parrradoja?— Lilly asintió

—Paradoja de la corrección, el tiempo se reescribe a si mismo, pero a veces, el equilibrio del universo hace "ajustes"; si yo soy ella, mis padres me deberían haber reconocido al instante, al igual que Sirius, Lupin, los profesores…etc; y eso podría haber creado un vórtice temporal si alguien hubiera hecho algo para comprobarlo cuando yo no lo sabía. Vivir dos vidas en una nunca suele ser indicativo de nada bueno.

—¿Qué has dicho? — se sobresaltó Irinna

—Que vivir dos vidas en…—Irinna levantó el dedo en señal de silencio y sacó una pequeña pizarra

—Firenze lanzó una profecía sobre ti, yo no quise creer mucho perrrro…tiene sentido "Cuando Aurora visite las tierras donde el Stonehenge oculta su reino más antiguo, la unión de dos especies habrá concluido, pero esta no engendrará heredero hasta que la que vivió dos vidas tome una decisión al ver su reflejo morir." — recitó Irinna.

—Oh cielos…ese final no es nada bueno…—dijo Lilly temiendo lo peor.

—Cuando trajo a Harry y a Ginny de las manos de Johan, la aurorrrra borrreal tiñó el cielo en Inglaterra, que es donde está el Stonehenge…imagino que el reino más antiguo deberrrá serrr el muggle

—Y si por lo que me habéis contado, el tal Johan se casó con ella, quizá quisiera tener un heredero para algo, pero no lo va a conseguir hasta que… "la que vivió dos vidas" o sea…

—Nuestra Lilly, vivirrría la vida de esa tal Marie más la suya como Lilly…y tendrá que tomarrrr una decisión al verrr su reflejo morrrirrr….— se quedaron calladas—¿es posible que eso…se refiera a ti?— teorizó Irinna

—Ella nunca podría verme, se volvería loca…por eso nunca dejo que me vean mis homólogas en los hechizos, pero no es descartable— se quedaron en silencio— aunque….quizá…su "reflejo" tenga un sentido más parecido a "su igual"….quizá se refiera a nuestro hermano…a Draco—dijo con angustia.—Verme morir no creo que tuviera un efecto determinante en mi otra yo…

—Pero si fuese Draco… eso la destrozarrrría — ambas se quedaron en silencio pensativas, Lilly hacia de tripas corazón para no llorar, no podía imaginar el dolor de ver morir a Draco.—¿Cómo le explico eso a Severrrus…? esta profecía, sugiere que volverá…pero el precio podría serrrr demasiado alto parrra ella y su madre.— hizo una pausa— aunque hay algo que no me cuadra en esta historrria, si Lillian tiene su segundo nombre porrr "ella misma en el pasado" ¿vimos el futurrro que iba a serrr alterrrado?

—Creo que es aun más complicado, creo que esa realidad era una variación de esta, una escisión en la cual Lilly no volvería con vosotros y se quedaría viviendo para siempre con Evans y los demás pero eventualmente…al nacer cuando mis padres, "lo hagan" es posible que muera o pierda la cabeza. Imagino que como hemos visto eso, esta realidad debe ser en la que Lilly vuelve o….muere.

—Pero si vuestro nombre es Lillian Marie…todas acabaréis repitiendo su historrrria—dijo Irinna sin comprender.

—Es por ello por lo que digo lo de la escisión de esta realidad…yo me llamo Lillian Eileen, como Evans y mi abuela…No Lillian Marie…

…..

En la sala de los menesteres, como cada semana, se encontraban Severus, Lily, James y Marie practicando con los hechizos más complicados. Normalmente, las lecciones eran fáciles, pero desde el incendio de la torre de Gryffindor, Marie casi no conciliaba el sueño, estaba muy cansada y muy torpe.

—¡Maldita sea Marie! ¡¿Es que cuando te acuestas con Black, además de la dignidad, también pierdes cerebro?!—gritó un estresado Severus al haber vencido de nuevo a su futura hija.

—¡Hey!— se quejó James, parando un segundo a beber agua del agotamiento.

—No te pases Severus—advirtió Marie con enfado, pues el chico ya llevaba varias referencias similares —solo necesito descansar.

—¿Y cuando ese hombre venga a matarte le dirás que en ese momento necesitas dormir y vuelva más tarde? — preguntó Severus.

—Severus estoy agotada…por favor—pidió Marie apoyada sobre sus rodillas.

—Es normal, yo también me agotaría por hacerlo tan mal y usar el tiempo productivo para dedicárselo a Black. —Marie no fue capaz de rebatirle de las pocas fuerzas que sentía, impacientando Severus—¡Levanta!, ¡venga!

—Snape ¿es que no la ves? Tenemos que parar. —reprochó James

—Potter, un consejo, piensa que ella es yo y el descanso que me concederías

—Sev, vamos, podemos permitirnos hacer una pausa—propuso Lily

—No, de eso nada, el lunes son los simulacros de EXTASIS, tengo muchísimo que estudiar—se mantuvo el Slytherin

—Tú y todos—intervino James.

—¡Ja! No Potter, no todos hemos sido bendecidos con la libertad de suspender porque pase lo que pase tenemos el dinero de papi para cubrir nuestras espaldas.

—Sev, ni Marie ni yo somos ricas.

—Ella no está ni en la lista de los EXTASIS, no tendría ni que examinarse si no quiere, y tú ya te has asegurado de poder vivir de Potter. —dijo con veneno.

—¡¿Qué has dicho?!—Exclamó Lily. Todos se quedaron en silencio, dando unos segundos a Severus para comprender que estaba yendo por un sendero peligroso.

—¿Te vas a casar con él no? Tendrás la vida solucionada. — redireccionó.

—Buena observación, algo que tú nunca le podrías dar— siseó James

—Si me caso con él o no, no es de tu incumbencia; te voy a pasar esto porque conozco como te agobias cuando hay exámenes, pero vuelve a decir algo así otra vez y te juro que no volveremos a hablar en la vida. —amenazó Lilly. Severus no la miró y todos obviaron ese momento de tensión.

—Levanta, aun te quedan muchos hechizos defensivos que perfeccionar. —ordenó Severus a su hija empleando un tono autoritario e impasible.

—No puedo Sev—dijo ella— de verdad, necesito parar

¡Detraxerunt! — Un aluvión de flechas se dirigió a gran velocidad hacia Marie; esta se cubrió la cara con los brazos y cuando las flechas estaban a milímetros de impactar se incendiaron y desintegraron. Todos se quedaron anonadados, Marie tenía la varita a unos metros y ni a Lily ni a James les había dado tiempo a protegerla.

—¿Cómo has…? —preguntó James, Marie se levantó enfadada, acercándose a reclamarle a Severus.

—¡¿Tú ya sabias que esto iba a pasar no?!¡Lo has hecho adrede! Quieres llevarme al límite para ver de cuanto soy capaz y si está cerca de costarme la vida solo tienes que ponerme la pulsera de tu estúpida madre ¿verdad?

—¡¿Qué has dicho de mi madre?!—respondió Severus. Lily se metió en medio de ambos.

—Eh eh eh, tranquilizaros los dos, Sev, Marie está asustada, solo eso, y Marie…

—¡No Lily no estoy asustada, lo que estoy es harta! —Marie se quitó la pulsera que no le había devuelto aun a Severus y la puso en la mano de su amigo— ¡sabias que podías lanzarme cualquier cosa porque esto me iba a proteger ¿a que sí?! ¡porque eso no es ningún experimento, es un amuleto familiar, la pulsera de tu madre, y de tu abuela y de a saber quien mas y solo protegería al amor de tu vida o a tu familia ¡y dudo mucho que estés enamorado de mi! ¡¿Me equivoco?!—el silencio reinó entre ellos.

—¿Cómo lo sabe? — preguntó Severus con algo de enfado mirando de reojo a Lily y a James por si se les había escapado.

—Yo ni sabía que le habías puesto una pulsera—se excusó James

—Yo no le he dicho nada Sev, te lo juro—le aseguró Lily

—¡¿Tú lo sabías?! —se escandalizó Marie—De él me lo podía esperar, pero ¡¿De ti, Lily?!

—Marie, no lo entiendes, cuando llegaste aquí y tenias esa pulsera yo hablé con…

—¡¿Llegué con esa pulsera puesta?!—Interrumpió la chica Snape—¡¿Lo sabías desde el principio Lily?!¡¿Sabías que eso significaba que soy de su sangre y te has callado todo este tiempo?! ¡¿Todas las veces que te preguntaba o que lloraba porque no encontrábamos a mi familia tú sabías que estaba emparentada con él y no me lo contaste?!

—¡¿Cómo diablos lo sabes?!—preguntó Severus obviando sus sentimientos y sus reclamos.

—¡Porque me lo tuvo que decir Dumbledore cuando me interrogaba sobre quien era!

—¡¿Dumbledore te interrogó?!— Preguntó James secundado por los demás.

—¡Sí! ¡Tras el incendio quiso hablar conmigo a solas!—Marie estaba desbordada, Dumbledore le había dicho que no dijese nada, pero no había podido aguantarlo más— lo sabe todo—dijo empezando a llorar.—y sabe que estáis los tres implicados…

—¡¿Qué?!—temblaron los tres comenzando cada uno a pensar en lo peor.

—Llevaban tiempo sospechando de mi, desde que fui por primera vez a la enfermería, Pompfrey no tenía un historial médico que consultar, no salía nada en San Mungo ni tampoco en sus pergaminos y alertó a Dumbledore; buscaron a mis padres, pero no había nadie a quien buscar, buscaron mi expediente, mi selección y no había nada. Dumbledore observó que iba mucho con Lily y al ver en qué habitación estaba y que los profesores me tenían en sus listas, supuso que ella tenía algo que ver; después, cuando jugué el partido…Mcgonagall le preguntó a James por qué yo no era titular

—Oh cielos…y yo le dije lo de los problemas médicos, comprobarían que era mentira—concluyó James

—Muy bien Potter, muy inteligente, no hubiera sido mil veces mejor decir que no superó las marcas o que se mataba con Black. —criticó Severus.

—Por lo menos él no me puso la pulsera de su madre y de su abuela en presencia de Dumbledore que les dio clase a las dos, de no ser así, a ti no te habría descubierto. Sólo sospechaba de Lily y de James

—¡Merlin, nos va a expulsar! —dijo Lily histérica.

—No lo hará, me dijo que no lo haría…—los tres se sorprendieron—Puede que nos castigue, pero no nos va a expulsar.

—¿Cómo no nos lo dijiste? —reclamó Lily

—Dumbledore me prohibió contarlo, ¡¿Cuál es vuestra excusa para mentirme durante 4 meses?! ¿Reíros de mi?

—Oh, eso no te lo perdono—Lily chocó su hombro contra el de ella y se marchó hacia la puerta.

—Yo soy la que no os perdono que sepáis quien soy y no me lo hayáis dicho. —se quejó Marie antes de que ella abandonara la sala, pero antes de que Lily respondiera, intervino Severus.

—Ese es el caso, estúpida, NO sabemos quién eres, está claro que de mi sangre, pero no hay ni un solo rastro de ti, nadie te busca, nadie sabe quién eres, ni siquiera el ministerio, ni siquiera eres reportada como persona desaparecida, por lo que nuestra única teoría era que fueras una bastarda de mi madre o de una prima suya, te abandonaran, te enteraste, molestaste e intentaron matarte y esa pulsera te llevó hasta mi porque era lo más cercano y seguro. Así que no te preocupes, puedes llamarte mi familia, y como tal, lo siguiente es que te abandonen y te busques la vida—finalizó Severus marchándose de ahí arrastrando a Lily con él.

—Marie…—se acercó James, distinguiendo que las palabras de Severus la habían destruido. —No le hagas caso, es venenoso cuando habla

—Pero seguramente tenga razón—dijo compungida, consciente de que la había fastidiado sin saber cómo arreglarlo. James la abrazó

—Nosotros siempre seremos tu familia, tener una de verdad no implica que sean un apoyo o que te quieran, en Sirius tienes la prueba y Snape tiene una familia de mierda; a Lily se le pasará, ya verás, y en cuanto Snivellus haga los exámenes será un poquitín menos insoportable; y mira, al fin y al cabo Lily y yo somos los señores Mikaelson en realidad, nos hemos hecho pasar por tus padres para firmar las autorizaciones de Hogsmade y si Snape es tu medio hermano o tu medio primo, ahí tienes a tu familia tradicional.

—Gracias James—dijo Marie con la cabeza aun enterrada en su pecho, respiró unos segundos—gracias por ser el que más me consiente siempre.

—Sirius me dijo que tengo complejo de héroe, imagino que inevitablemente eso hace que quiera ayudar a quien veo en apuros y estoy seguro de que en realidad no pensabas que se estuvieran riendo de ti —Marie negó con la cabeza—La culpa es de Snape, no ha parado de presionarte hasta que has explotado, has tenido miedo, y cuando ha hecho ese hechizo tan peligroso has volcado tus preocupaciones, no habrá sido nada fácil guardar un secreto así de Dumbledore.

—No lo ha sido y seguro que sabrá que se me ha escapado y entonces se enfadará y me expulsará.

—No dejaremos que te expulse, aun si tengo que darle la razón a Snape con lo de tener cubierta la espalda por mi padre, tiraré de eso para protegerte si es necesario. —Marie lo abrazó.

—Gracias Harry, eres un amigo genial.

—¿Quién es Harry? —Marie lo miró dubitativa—me has llamado Harry.

—Ammm….—dudó Marie, su lógica le decía que era una simple equivocación, no conocía a ningún Harry, pero en una fracción de segundo, muchas imágenes pasaron por su cabeza, casi todas era cosas que había pasado con James, pero algunas, eran vivencias que no había tenido con él, aunque su apariencia, si era la de James.

—¿Estás bien?

—Puede…que haya recordado algo, pero…no sé el qué…—bufó— debería hablar con Dumbledore, me dijo que me avisaría para hacer sesiones para rememorar mis recuerdos, pero…ahora… me duele muchísimo la cabeza de repente.

—¿Te acompaño a la enfermería?

—No…iré a descansar, llevo semanas sin dormir bien, seguro que ha sido…el estrés del entrenamiento, la discusión y…todo se me ha juntado.

—Tengo entrenamiento de quidditch, pero puedo decirle a Sirius que empiecen sin mi y te acompaño a recostarte.

—Tranquilo, de verdad, estoy bien, ve, solo necesito tomar el aire—James asintió y se marchó, Marie se quedó sola, no pudo evitar desfallecer un poco, pero acabó reponiéndose; Anduvo sin pensar hasta su cuarto, casi sin ver a donde iba, entró como un autómata a la sala común, puso rumbo a su cuarto y al cerrar la puerta tras de sí, se deslizó hasta el suelo.

—¿Señorita Mikaelson? ¿Qué hace en mi oficina? ¿Se encuentra bien? — preguntó Slughorn, sorprendido de que una alumna hubiera acudido a él en sábado —¿Le han dejado entrar por la sala común de Slytherin? Tenía cerrada la puerta de fuera, los sábados solo les atiendo a ellos como jefe de casa. —Marie no entendía nada, ¿cómo era eso posible?

—Me pareció ver entrar a alguien y entré señor…como es sábado, estaba preocupada por si…habían entrado a robarle un examen o algo…—inventó —y luego me he tropezado.

—Ooooh sí sí, ya sé que ha pasado, les pido a los elfos que cuando vengan a dejarme la ropa planchada, lo hagan entrando por la puerta, me sobresalta mucho cuando aparecen de repente. Le agradezco el gesto, querida. —le sonrió— Salga por la puerta de la sala común, sé que está prohibido, pero si la profesora Sprout ve esa puerta abierta querrá interrogarme por unas hierbas que no encuentra y no me apetece tener esa conversación—rio un poco, abrió la puerta de su despacho que daba a la sala común, Marie observó todo, le era increíblemente familiar, su cabeza estaba a punto de estallar.

—¿Qué haces tú aquí? — preguntó con autoridad una voz conocida, la de Narcissa—Oh Marie, eres tú, no cualquier Gryffindor, ¿qué haces aquí querida? —suavizó el tono, Marie empezaba a ver como todo se emborronaba.

—Cissy, no llames a Severus…—le dijo con la voz queda— y no me lleves a la enfermería…—alcanzó a decir segundos antes de desmayarse por completo.

—Marie, Mariee….—la llamó la voz dulce de Narcissa, rato largo después—por fin despiertas ¿estás bien?

—Me siento…mucho mejor la verdad…

—Dale las gracias a Regulus, yo llevo bastante tiempo intentando despertarte sin éxito. —Marie vio a Regulus sonriéndole y guardando rápidamente una botellita naranja en su bolsillo. —¿qué ha pasado? ¿por qué no podíamos llevarte a la enfermería?

—¿Y por qué no podíamos llamar a Severus? —preguntó Regulus.

—He discutido con él…descubrí que me había mentido en algo y le enfrenté, pero lejos de lo que me esperaba, me ha mostrado que la verdad es mucho peor que su mentira y que soy abismalmente estúpida.

—Severus tiene ese efecto de hacer sentir estúpida a la gente que le rodea, normalmente suele tener razón, pero…eso a veces alimenta demasiado su ego. —Explicó Narcissa—¿Y lo de la enfermería?

—Madame Pompfrey me dio unas pociones para dormir, pero…desde el incendio no me las he tomado, tengo miedo de que la próxima vez no despierte de nuevo, quien sabe si devorada por una bestia o congelada...si no llega a ser por Sirius habría muerto y… quizá si me llevarais a la enfermería Madame Pompfrey se diera cuenta, avisaría a Dumbledore…

—Y él se lo diría a tus padres, te entiendo, mi madre se pone muy intensa cada vez que se entera que he ido a la enfermería, aunque sea por un esguince jugando al quidditch, solo falta que venga con un obituario preparado. — empatizó Narcissa

—Algo así… —respondió la joven Snape.

—¿Quieres quedarte esta noche? —ofreció Narcissa

—La verdad es que no me apetece demasiado enfrentar a Lily esta noche, sé que tendré que hacerlo, pero…hoy ya he tenido muchas cosas.

—Genial, toma un pijama, dudo que vayas a dormir con el uniforme—Narcissa le lanzó un bonito camisón de satén negro con una bata de la misma tela, de color verde manzana —¿No te importa que te preste el oficial del colegio no?

—¿En serio Slughorn tiene tan buen gusto? —preguntó Marie, encantada de que su ropa para dormir fuera tan elegante. —el de Gryffindor es de alma en pena que viene a atormentarte en las noches de tormenta

—El viejo Sluggy delegó esa elección en los prefectos y yo por supuesto no iba a elegir algo cutre ni de octogenaria.

—Por eso todos los chicos llevamos nuestro propio pijama, el que eligió Severus era horrible—dijo Regulus con el firme apoyo de su prima. Siguieron conversando unas horas, después jugaron a los gobstrones, juego que a Cissy se le daba increíblemente bien. Más tarde, aprovechando que era viernes, Regulus trajo de su cuarto una botella de vino que había robado de las cocinas y Narcissa confesó tener guardada en su armario una cajita con cosas curiosas que le traía Lucius de sus viajes y que, hasta ahora, no se había animado a probar en solitario.

—¿Pero, entonces tu novio se dedica a…viajar? —preguntó Marie mientras bebía un sorbo de su copa

—Más bien a…negociar con artículos de lujo—respondió Narcissa sirviéndose vino.

—Quien dice negociar también dice…traficar—añadió Regulus con cierto rencor.

—Regi, eso no es así, él tiene muchas cosas de su familia o de otras ventas y las vende a gente interesada, es pura transacción, no hay nada ilegal—defendió Narcissa

—Excepto lo que vende ¿no te das cuenta de que todo aquello que tu prometido compra no está en ningún comercio o normalmente no está permitido por el ministerio? ¿Qué te dice eso Cissy?

—Pues que el mercado donde se mueve mi Lucius es muy exclusivo, no todos los bolsillos, incluso los de los altos mandos del ministerio, pueden permitirse o imaginar si quiera lo que Lucius vende.

—Yo de ti no tocaría eso, Marie— advirtió Regulus viendo como la novia de su hermano sacaba de la cajita una especie de broche con forma de escarabajo, de cristal negro. —A veces la exclusividad es muy oscura— dijo con sarcasmo, Narcissa puso los ojos en blaco.

—¿Qué es? —preguntó Marie mientras Regulus devolvía a la caja ese artilugio mediante levitación.

—Un decodificador de sangre, estudia cómo reacciona tu sangre a determinada magia y el nivel de magia que tienes en tu cuerpo, pero no querrás que te salte al cuello, te desmayarías.

—¿Entonces es como…un detector de sangre limpia? —preguntó Marie.

—Podría serlo. ¿Tú qué crees Cissy?¿es un broche que venderían en Madame Malkin?—preguntó a su prima.

—Regulus, estás agotando mi paciencia y no me apetece gritarte. —advirtió Narcissa.

—Es que no sé cómo eres capaz de hacerte la tonta de esta forma Narcissa, Lucius es un mal tío, tiene negocios ilegales y te está engañando con otra y tú miras para otro lado.

—¡Regulus, que Cassandra quiera aceptar el matrimonio que le impone su familia por encima de ti no significa que tengas que amargar a los demás sus relaciones! —escupió Narcissa, arrepintiéndose casi al instante.

—Muy bien, te dejo que disfrutes de contar a tus amigas la mentira de tu relación perfecta, aunque no quepas por la puerta de los cuernos que te pone. —Dijo Regulus levantándose y marchándose.

—Regulus…—intentó hablar Marie, pero él ya había cerrado la puerta, sentía mucho que su intento hubiera sido infructuoso, él amaba de verdad a esa chica.

—Oh…mierda…—se quejó Narcissa

—¿No deberías seguirle?

—No, no me escuchará, mañana hablaré con él…—se quedaron en silencio unos segundos—No te creas nada de lo que ha dicho…en su círculo, dicen eso porque tienen envidia de que nuestro matrimonio concertado tenga amor, casi nadie lo consigue, Lucius jamás me engañaría, él me ama.

—Oh no, yo…no pensaba…—Marie se aclaró la garganta— Tranquila, no tengo por qué creerlo, yo no conozco a Lucius. —"solo sé que todo el mundo habla fatal de él", pensó Marie.

—Es cierto, no lo conoces—Narcissa pareció pensar— y deberías hacerlo, ¿sabes qué? Deberías venir a nuestra fiesta de compromiso, te mandaré la invitación, solo te pediré un favor.

—No sé si pueda comprarte nada Cissy…mis padres mmm me han cerrado el grifo, por así decirlo.

—Oh no…nada de eso…no hay que hacer regalos, solo disfrutar de la fiesta.

—Bueno si es así… ¿qué favor quieres? —aceptó Marie con extrañeza mientras bebía otro sorbo.

—Convence a Sirius de que venga contigo—Marie se atragantó

—¿Perdón? No soportas a Sirius ¿o ya le has perdonado desde que está conmigo?

—Oh no, si acaso le odio más por copular con mi amiga, pero necesito que venga.

—Cissy él se fue de casa, sus padres fueron muy crueles con él y a Regulus le….

—Lo sé Marie—la cortó Narcissa con un tono muy serio que Marie nunca había advertido en ella. —A ver…esto es complicado de explicar—suspiró—en la fiesta de compromiso, la novia puede pedirle a sus padres lo que ella quiera y ellos han de cumplirlo; mi hermana pidió una mansión nueva y se la concedieron y ahora, están esperando mi deseo, pero el mío…no es nada fácil y sé que si lo pido, debo tener todo cubierto.

—¿Cuál es tu deseo?

—Mis padres tuvieron tres hijas, mi hermana Bellatrix, que se casó con el hermano asqueroso de Rabastan Lestrange, yo, que soy su orgullo y esperanza y…mi hermana Andrómeda, la mediana— hizo una pausa— la expulsaron de la familia por casarse con un muggle.

—Oh cielos…—dijo Marie sintiendo pena e imaginando lo que ocurría.

—Quiero que mi hermana Andrómeda venga a la fiesta, y sé que es muy difícil, sé que me van a tratar de loca, sé que enviarán gente a convencerme y sé que tendré que discutir, pero por desgracia para ellos, soy la única esperanza de mis padres para mantener el apellido honrado. Mi hermana Bella no puede tener hijos, y todo el mundo le tiene miedo, además está en un viaje importante en esa fecha, y yo tengo un pretendiente de apellido inmejorable al que amo, pero con el que amenazaré con no casarme si no hacen lo que quiero. No tendrán más opción que aceptar. Sin embargo, estoy segura de que se lo harían pasar mal si viene sola, la quiero allí, y si le digo que va Sirius, quizá acepte.

—Entonces tendrías también que convencerlos para que asista Sirius—dedujo Marie, viendo un plan altamente problemático.

—Regulus me quiere ayudar con eso…quiere intentar hablarles de ti y de que le estás haciendo sentar la cabeza. Mi tia aún no ha perdido la esperanza con él.

—¿No sería más fácil que tu hermana bebiese una poción multijugos y se hiciera pasar por otra persona? —propuso Marie

—No creo que me dé tiempo a elaborarla. Ojalá pudiera, pero, dudo mucho que sea posible, y la fiesta dura más de tres horas. —se quedaron en silencio— Si Sirius y mi hermana no quieren venir, aun así, te querría allí. —aseguró apenada.

—Está bien—dijo Marie tomando sus manos—estaré allí, intentaré convencer a Sirius y por si acaso, intentaré hacer una poción multijugos para tu hermana, en grandes cantidades.

—Oh, no puedo creer que seas pariente de Potter, eres maravillosa—agradeció Narcissa abrazándola.

—Emmm sí, claro—dijo con resignación a esa mentira a la cual no tenia respuesta.

—Vamos a celebrar que vienes a mi fiesta compartiendo mi "golosina" favorita—propuso Cissy con una mirada maliciosa, abriendo una bolsita de terciopelo que contenía un polvo de colores arcoíris.—Esto me lo trajo Lucius de Taiwán, son polvos de hada asiática, te hacen pasarlo genial, en teoría no hay que consumirlos con alcohol pero por un poco de vino no pasará nada, es poquita cantidad, y eres la única a la que le confío esto pero …—suspiró—…me lo tomo cuando Lucius y yo….estamos…juntos…en…la alcoba y…esto triplica las sensaciones buenas, todo es calmado y bonito…y placentero cuando pruebas esto.

—No sé Cissy después de haberme desmayado quizá no sea seguro, además yo nunca he…probado….

—Querida, no me rechaces un regalo, este polvo es impagable y te lo estoy dando gratis para celebrar mi fiesta—interrumpió Narcissa—prueba, yo nunca te daría algo que no he probado, entre los sagrados 28 esto es de lo más caro. No me hagas un feo ¿vale?

—Amm…vale…me fío de ti Cissy. —aceptó Marie algo cohibida.

…..

James encontró a Lily en la sala común y la abrazó por la espalda, ella le devolvió el cariño y comenzaron a hablar de las vacaciones de navidad, qué iban a hacer, a donde iban a ir, los regalos que tenían preparados para familiares y amigos y en general, los planes previstos.

—Vaya James, esquiar en Suiza es un viaje maravilloso, pero el cumpleaños de mi padre es en mitad de las navidades, no puedo irme, paso todo el año sin él.

—No te preocupes, le dije a mi padre que te sería imposible, al año que viene, como ya no estaremos en Hogwarts, podremos ir tú y yo y celebrar el cumpleaños de tu padre.

—Eso me encantaría—sonrió Lily.— aunque no sé cómo le voy a discutir a Severus que haces más planes de novios con Sirius que conmigo, te lo llevas a esquiar a Suiza.—rio.

—En realidad, Sirius me estuvo comentando que quería preguntarle a Marie qué iba a hacer ella en navidad, por si se quedaba en Hogwarts, quedarse juntos.—dijo James con una sonrisilla.

—Oh…vaya, sí que parece haberse enamorado en serio de Marie— dijo Lily desdeñosamente levantando las cejas—perfecto, que se queden juntos y solos, yo no me la voy a llevar, primero porque mi hermana humilla a todo amigo que traigo y en concreto hoy, lo que menos me apetece es verla cerca, de hecho agradezco que no haya aparecido en toda la tarde.—James la miró extrañado.

—Eso…eso no puede ser, ella se fue a vuestro cuarto a descansar.

—No…en nuestro cuarto hemos estado Alice y yo, estudiando, si Marie hubiera aparecido me habría dado cuenta. He bajado a la sala común porque Alice se ha puesto a cantar en la ducha. —Dijo Lily rellenando unos pergaminos. Pasados unos segundos miró ceñuda a James. —¿James…qué pasa? ¿Por qué tienes esa cara?

—No…por nada…no será nada, seguro que habrá ido a la enfermería. —Lily olvidó su enfado, y su mente fue directamente a la preocupación.

—¿Por qué iba a ir a la enfermería? ¿Qué le ha ocurrido?

—Nada nada, solo recordó algo de su vida y le dolió la cabeza así que….

—¡¿Qué recordó algo de su vida?! ¡¿Cómo no me lo cuentas?! ¡¿Qué fue?!

—Pensaba que al ir a la habitación te lo habría contado ella—Lily le insistió con los ojos—cuando Snape y tú os enfadasteis con ella, se puso a llorar, la consolé, iba a disculparse con vosotros y me dijo "Gracias Harry", le pregunté quién era ese y fue cuando dijo que le dolía mucho la cabeza y que debería hablar con Dumbledore.

—¿Y la dejaste sola? — preguntó Lily.

—Dijo que me fuera al entrenamiento, que iría a descansar a su cuarto. — se excusó James.

—¿James y si se ha desmayado dentro de la sala de los menesteres? —imaginó Lily, ambos se miraron y fueron corriendo al pasillo que siempre les mostraba su puerta. Esta apareció, mas lo único que Lily vislumbró fueron tazas de chocolate caliente, unos sofás con películas muggles famosas y palomitas.

—¿Qué es esto? — preguntó James

—Oh maldita sea, la sala sabe que buscamos encontrar a Marie o estar con Marie y no nos muestra la sala de siempre…—dijo angustiada—vamos a la enfermería—Los futuros señores Potter recorrieron el castillo hasta la planta baja donde se ubicaba la enfermería, pero dentro, su amiga no estaba y nadie a quien le preguntaban la había visto. Corrieron hasta el despacho de Dumbledore, pero Mcgonagall les dijo que el director estaba fuera de la ciudad, lo que significaba que Marie no estaría con él.

—Voy a pedirle ayuda a Severus, que hable con Narcissa, también son amigas, quizá la haya visto o nos pueda ayudar—Lily escribió en un pequeño pedazo de pergamino y lo convirtió en un pequeño pajarito de papel que llegó hasta su amigo.

Querido Sev,

No encontramos a Marie por ninguna parte, cuando nos fuimos James estuvo hablando con ella y recordó algo de su vida, comenzó a dolerle la cabeza, dijo que debía hablar con Dumbledore y que iría a nuestro cuarto a descansar o a la enfermería, James tenía entrenamiento y se fue y al saber que no estaba en mi habitación, la hemos buscado por todo el colegio y no aparece, sabemos también que no está con Sirius porque está castigado. Se que estamos enfadados con ella y que hay mucho que estudiar, pero después de la ultima vez no me fio de lo que le pueda pasar.

Querida Lily,

Sólo al imbécil de Potter se le ocurre dejarla sola después de meses intentando que recuerde ¿seguro que seguimos teniendo que contar con él para el asunto de Marie? Es un inútil y ella una estúpida, la próxima vez le pienso poner una correa para que no se aleje más de cinco metros de ti o de mí. Está claro que es como una niña pequeña de la que tú y yo tenemos que ocuparnos, piensa en esto para tu futuro si quieres tener hijos, los niños precisan de adultos responsables y Potter es tan memo que cuando debía estar con ella se larga.

Severus envió el pajarito volador de vuelta, mandó otro a Narcissa y se levantó malhumorado de la mesa en la que estaba estudiando; buscó por toda la biblioteca, por si de casualidad su amiga había ido a buscarle a él, pero no era así. Se reunió con Lily y con James, intercambiando algunos insultos con este último y comenzaron una búsqueda por cada rincón del colegio hasta que se hizo de noche.

—¿Y si ha ido al bosque prohibido? —preguntó Lily con terror.

—¿Para qué iba a ir allí? —preguntó Severus

—Quizá se desorientó y se ha perdido.

—Alguien la habría visto. —dijo Severus—Pero no pienso meterme allí y tú tampoco Lily, eso es lugar de centauros, lobos y alimañas…—sugirió Severus con malicia, dejando caer que era James quien debía ir por su condición de animago.

— Voy al bosque, pero seguid buscando, me llevará un rato —James besó a Lily— Cuando nos casemos nos vamos a vivir bien lejos de donde este se pueda permitir mendigar ¿de acuerdo mi vida? —"respondió" James con plena intención de ofender, desapareciendo en el acto.

—Será petulante…

—Ya está bien Severus, estoy hasta la coronilla de vosotros dos, James es mi novio, le amo y no consiento que te metas de esa forma con él, lo siento, pero vas a tener que soportarlo si me quieres en tu vida ¿está claro?

—Mmmmhh—gruñó Severus—Bien, pero en lugares públicos mantened los mimitos y la lujuria bien enjauladas ¿estamos? —soltó Severus sin esperar respuesta, Lily enrojeció más que su pelo.

—No sé de qué me hablas—fingió Lily queriendo creerse que la petición de Severus era genérica.

—Claro que lo sabes. — Lily evitó contestar, no quería tratar algo tan intimo con él; decidieron ir a Hogsmade por si hubiese ido allí con Marlene, pero tampoco estaba allí; finalmente Lily volvió a Gryffindor por si su amiga volvía, y Severus, preocupado por la falta de respuesta de Narcissa se encaminó a su sala común y pronunció el hechizo secreto para subir como prefecto al ala de las chicas.

Tóc, tóc, tóc—picó a la puerta y oyó unos ruidos—Cissy, abre la puerta, necesito que me ayudes—suspiró unos segundos y como no soportó la espera, abrió la puerta con magia. —Pero ¿qué diablos…? —Severus no creía lo que estaba viendo, la habitación de Narcissa llena de plumas, las almohadas deshechas, su amiga Cissy en el suelo y ¡Marie! con ella en sentido contrario mirando una cantidad increíble de pergaminos que levitaban.

—¡Sevi!—dijo Narcissa levantándose con dificultad y caminando hacia él para abrazarlo—¡únete a nuestra fiesta!—exclamó tirando de su brazo hasta el centro de la habitación.

—¿La de destrozar habitaciones? No, gracias. —Miró a Marie, quien no había dicho nada aun y seguía en el suelo acostada. —Tú, levanta, Lily está buscándote.

—Evans y tú la habéis puesto triste, yo le he dejado quedarse conmigo, hemos hecho fiesta de pijamas. —dijo Narcissa.

—Ya lo veo, está tremendamente prohibido que alguien de otra casa duerma aquí, empezarían a sonar las alarmas y como te pillen, te quitan la prefectura ¿acaso no piensas en tu puesto?

—No seas exagerado, solo le he dejado un pijama y nos hemos divertido un poco. —restó importancia Cissy.

—¿Con vino? —reprochó Severus al ver la botella en la mesita y preocuparse, entre dos una botella de vino no las achisparía tanto como él veía a su amiga.

—Y más cosas—rio Marie por lo bajo, Cissy también rio.

—¿Qué más cosas? ¿Qué le has dado? —preguntó Severus con enfado.

—Pfff, relájate, no eres su padre, puede hacer lo que quiera. —retó Cissy, sentándose en la cama—además ¿qué más te da? ¿Tú no estabas enfadado con ella?

—Que me enfade no significa que quiera que le des algo peligroso para su salud ¿qué habéis tomado? —Narcissa no contestó, solo emitió una risita; Severus se agachó e intentó ver algún signo en la cara de Marie para adivinar qué había consumido.

—Sev…—dijo Marie suavemente mientras la escrutaba —¿me perdonas? —dijo poniendo un puchero, mirándolo con ojos inocentes.

—No hagas eso, pareces una maldita cría de cinco años—contestó Severus sin responder a la pregunta. —¿Cómo has entrado en nuestra casa?

—Es verdad ¿Cómo entraste? — preguntó Narcissa, quien hasta ese momento no se lo había planteado.

—Pues por la puerta, claro—contestó Marie con una felicidad impropia.

—Claro, eso tiene sentido—asintió Narcissa, poniendo a Severus más nervioso cada vez.

—¿Sabías la contraseña? —preguntó él, Marie levantó los hombros con duda

—No…yo solo sé que estaba hablando con Harry—hizo una pausa—o…con James de un tal Harry y después…me fui a mi cuarto, pero de pronto estaba en el despacho de Slughorn y me encontré a Cissy…

—Y antes de desmayarse me pidió que no te avisara ni la llevara a la enfermería. —contó Narcissa.

—¡¿Qué te desmayaste y no me dijisteis nada?!¿Por qué? —inquirió Snape

—Porque estabas enfadado conmigo y no quería que te enfadaras más si sabias que había roto las normas entrando aquí—explicó Lilly Snape, Severus, desesperado, pasó la mano por su frente, decididamente esa chica era un dolor de cabeza, uno que no podía dejar a su suerte, uno que necesitaba, por alguna razón desconocida, proteger. Él creía al principio que era por Lily, pero con el paso de las semanas, se dio cuenta de que Marie era como un cachorro al que vigilar para que no se mate a sí mismo sin querer y nacía de él brindar esa protección. Le recordaba a Cissy, pero de una forma que le inspiraba algo desconocido, ternura.

—Marie, ni se te ocurra no avisarme si eso te pasa de nuevo ¿te ha quedado claro? Aunque me enfade contigo.

—Vale…—aceptó ella, se quedaron en silencio y ella volvió a mirarle como una infante—Sev, quiero que sepas que aunque seas tú solo, eres más que suficiente como familia para mi, eres un gruñón pero eres genial, eres como mi hermano mayor.

—Awwww—dijo Narcissa, esta vio como Severus emitía una lágrima traicionera—Oh Sev ¿estás llorando?

—Pues claro que no joder, es alergia—mintió—yo no lloro por esas cursiladas—hubo otro silencio—tú…no digas tantas cosas bonitas a la gente o te…herirán, parece mentira que seas tan inocente.

— ¿Entonces me perdonas? —Severus puso los ojos en blanco

—Sí, te perdono, pero deja ya de hacer estupideces. —Marie le abrazó.

—Cissy tienes que decirle a Lucius que traiga más de ese polvo, tenias razón, todo es bonito y feliz cuando te lo tomas. —dijo Marie, Narcissa asintió y Severus rompió el abrazo.

—Un momento ¡¿qué?! ¡¿Le has dado algo que ha traído Lucius y encima después de desmayarse y de beber vino?! —Narcissa asintió no comprendiendo el problema—¡¿Pero tú estás loca Narcissa?! ¡¿Sabes acaso lo peligrosas que son las cosas que Lucius puede traer de un viaje?!

—No, tranquilo…Cissy lo ha usado en sus citas con Lucius y dice que solo hace las cosas mucho más divertidas, no tiene peligro, estoy bien— explicó Marie, Severus mezcló una expresión de pena y asco, echó un vistazo a la cama y vio restos de un polvo de color arcoiris, no sabía a ciencia cierta lo que era, pero la teoría de pociones le daba pistas.

—No, estáis como si hubierais tomado tres pociones de la euforia seguidas. —corrigió Severus, tomó a Marie del brazo—Nos vamos, Lily te está buscando muy preocupada y tú y yo ya hablaremos Cissy. —Severus tuvo que soportar una despedida empalagosa de las chicas y un improvisado discurso sobre la belleza de la amistad y la vida de Marie Mikaelson durante todo el camino hasta Gryffindor. Una vez allí, le dijo al retrato de la señora gorda que necesitaba hablar con Lily Evans, pues al desconocer la contraseña y llevar Marie un pijama con el emblema y colores de Slytherin, el retrato no quería dejarles pasar.

—No puedo creer que hayas conseguido entrar en Slytherin y no te acuerdes de la contraseña de tu casa.

—Quizá es que ella sabe cuál es mi casa de verdad ¿sería posible que mi esencia de serpiente pudiera ser detectada por los retratos o fantasmas?

—No, deja de decir tonterías ¿quieres? Más Gryffindor no podrías ser—Al fin su amada pelirroja apareció, seguida de su insoportable novio.

—Oh Sev la has encontrado—dijo Lily con alivio—Maldita sea Marie ¿Dónde estabas? Te hemos buscado por todo el co….¿por qué llevas un pijama de Slytherin?

—Porque cuando Potter se marchó ella "se fue a su cuarto" y sin saber cómo, entró en mi sala común y acabó en el despacho de Slughorn.

—¿Qué? —preguntaron anonadados Lily y James Potter.

—Y eso no es lo único, después se encontró con Cissy, le dijo que no me avisara de su presencia allí, se desmayó, y al despertar bebieron vino y tomaron drogas, es como si fuera una felicísima niña de tres años.

—¡¿Cómo?!—se alertaron Lily y James

—No son drogas, son golosinas que trajo Lucius Malfoy de Taiwán y Cissy dice que son muy caras—insistió Marie.

—Si, golosinas en polvo—añadió Severus sarcástico con los brazos cruzados.

—Voy a matar a la estúpida de tu amiga Severus ¿a qué cabeza hueca se le ocurre darle algo así en su estado? —maldijo Lily

—Eh, no te metas con mi amiga—dijo Marie—Cissy solo quería que estuviéramos felices, Regulus estaba triste por su novia, yo estaba triste por Severus y por ti y ella estaba triste porque Regulus dijo que Lucius la engaña con otra. Ella ya lo había probado con él y dice que…

—¿Cómo que Lucius la engaña? —interrumpió Severus.— eso no puede ser cierto.

—Ella no lo cree, y dice que quiere presentarme a Lucius en su f…

—¡No!—dijeron los tres a la vez, por diferentes motivos.

—Marie…lo mejor será que descanses…nosotros nos ocuparemos de todo, respecto a lo que has recordado, hablaremos con Dumbledore si es preciso, aunque nos suponga un castigo, pero quizá esto nos venga grande. —decidió Lily con la conformidad de los demás.

—¿Ya no estás enfadada conmigo? —preguntó Marie.

—Ah…solo un poco, pero…hablaremos mañana ¿vale? Ahora no eres apta para tomar decisiones…ni siquiera para tener una conversación.

—No quiero que nos vayamos a dormir enfadadas—insistió la joven Snape. Lily miró a Severus y este le negó con la cabeza para que no intentase razonar.

—Vale, no lo estamos, ve a dormir. —dijo Lily con un tono maternal, aunque se estaba impacientando, debía decidir qué harían.

—Vale—Marie la abrazó—Cissy tenía razón, todo es feliz cuando…

—Entra a tu cuarto y calla…—le ordenó Severus, Marie no rechistó, entró por el hueco por el que Lily y James habían salido y se dispuso a subir a su cuarto, pero las palabras de Narcissa resonaron en su cabeza, todo era feliz pero había un aspecto que no había probado, el divertido con su novio, el efecto que triplicaba el placer. Subió la escalera de los chicos hacia el cuarto de James, tocó a la puerta dos veces y se apoyó en el umbral. Sirius abrió somnoliento, pero su instinto animal se activó al verla.

—Por las barbas de Merlín ¿eso es satén? —Marie asintió con una sonrisa traviesa—¿y qué quieres que haga ahora? No podemos ir a ninguna parte y mis amigos duermen dentro, esto es tortura. —le susurró al oído. Marie lo empujó dentro de la habitación besándole salvajemente.

—Quiero divertirme mucho—le susurró ella.

—Vale, que se tapen los oídos…—se convenció Sirius. Entró en su cama con Marie y cerró los doseles. Desnudó a Marie y empezó a lamer su cuerpo con vehemencia, en cuestión de un minuto en el que el rozó sus dedos contra su sexo, percibió su chorreante humedad, ella iba a aguantar realmente poco y eso le divertía, le encantaba ver como se rendía a sus encantos y gritaba su nombre. Ella abrió más las piernas y Sirius empezó a trabajar con su lengua, su clítoris estaba hinchado, deseoso de atención; atención que generosamente recibió de Sirius. Marie chilló, consiguiendo despertar a Remus y a Peter, Sirius la volteó sobre sí misma, situándola en cuatro, nunca lo habían probado en esa postura y a él, debido a lo fascinado que estaba con su trasero, le apetecía muchísimo probarla. Apartó su tanga de encaje a un lado y emprendió la primera embestida, ella gimió, sus pechos llenos se movían, sus glúteos impactaban contra su herramienta, la visión entrando en su novia excitada y entregada era gloriosa; ella, no solicitó lentitud, esa postura le estaba apasionando y se movió con ritmo para que su hombre entendiera que suplicaba la más absoluta lujuria. Sirius, azotó su trasero.

—Otra vez—pidió, él chico no se lo pensó, acarició su nívea piel y palmeó sus glúteos, hasta cuatro veces, seguidas de jadeos de placer; cuando ella menos lo esperó, tomó sus caderas y cabalgó bestialmente sobre Marie, ella gimió, él también, se abandonó a un vaivén de penetraciones rápidas y rítmicas, hasta que finalmente se desplomó sobre ella tras la última embestida.

La puerta se abrió con cuidado, James acababa de entrar en el cuarto, fue advertido de la fiesta que Sirius y Marie habían montado, por los otros dos; Remus tenía claro que al día siguiente iba a sancionarlos a ambos por despertarle y por romper las normas, ahora no le apetecía verlos desnudos; James avisó a Lily con un pajarillo volador de papel, diciendo solo que estaban durmiendo juntos y pensó en cómo decirle a su amigo que su estúpida prima había drogado a su novia a la cual acababa de hacer el amor y Peter no daba crédito a la despreocupación de ambos porque les oyeran y les "vieran" a través de las cortinas.

—Me encanta que vengas a darme las buenas noches Mery Marie—dijo Sirius colocando sus manos tras su cabeza, recuperándose del ejercicio, Marie sonrió, se apoyó en su pecho y se tapó con la sábana.

—Ha sido sublime, eres increíble en la cama Regulus—contestó ella, durmiéndose a continuación.

—¿Qué has di…? —la magia abrió los doseles de su cama y encontró a sus amigos apuntándole con las varitas encendidas desde sus puestos.

—¡No! Como se te ocurra pelear ahora te mato, mañana tengo que estudiar—susurró Remus muy seriamente.

—No pienses tonterías, es una simple equivocación, déjanos dormir—susurró Peter.

—¿Una simple equivocación? Ha dicho el nombre de mi hermano, me voy fuera a discutir—susurró Sirius indignado.

—Sirius, si sales ahora Lily os mata y yo os mato, no le des importancia, duérmete—susurró James, pensando que al menos la confusión del nombre sería el motivo para explicarle lo del polvito de Narcissa. Sirius, a regañadientes cedió, teniendo claro que no iba a dormir en toda la noche pensando las mil y una razones por las cuales su novia decía el nombre de Regulus tras tener un orgasmo.

Al día siguiente, Marie despertó en la cama de Sirius, no había nadie alrededor y encontró a su novio escribiendo una nota.

—Heyy…¿te ibas a ir sin despedirte?—dijo ella tomándole de la corbata para robarle un beso, mas él se apartó.

—Sin despedirme no, te estaba dejando una nota diciendo que cerrases la puerta cuando te fueras ya que tengo que pensar en cómo mantener la cabeza alta cuando mis amigos saben que piensas en mi hermano mientras follamos.

—Oh cielos, eso es…—parpadeó unas cuantas veces para asegurarse de que estaba despierta— demasiada información ¿qué estás diciendo? ¿Por qué iba a pensar en Regulus estando contigo? Es absurdo.

—Lo mismo pienso yo, pero por algo anoche dijiste "Eres increíble en la cama, Regulus"

—Yo….—Marie sonrió nerviosa sin dar crédito—no dije eso…

—Oh sí, y tanto James, como Peter, como Remus lo oyeron; por cierto, estamos castigados, Remus no perdona que le despertáramos incumpliendo las normas.

—Ni siquiera me acuerdo de como llegué aquí, no me acuerdo de decir eso, y si lo dije, lo siento, fue una confusión, ayer tuve un día extraño. —se disculpó vistiéndose con el pijama de Slytherin.

—¿Ahora vas a jugar al "no me acuerdo"? Ni que estuvieras borracha.

—No lo estaba, pero sí que bebí vino con tu hermano por la tarde— se excusó—me confundiría por eso.

—¿Qué te fuiste por ahí a beber con mi hermano y luego viniste a acostarte conmigo? —preguntó enfadado

—¡No!, no me fui a ningún sitio, estuvimos en una habitación, sentados en la cama—Marie fue demasiado lenta para unir sus palabras con lo que iban a parecer para Sirius.

—Fuera—Sirius le señaló la puerta y la condujo a la salida.

—No…espera, lo he dicho mal…—Sirius no quería seguir escuchando—¡Tu prima estuvo con nosotros! —Sirius le cerró la puerta en las narices; unos alumnos de otro curso presentes en el rellano emitieron unas risitas mientras la miraban. —¡¿Qué miráis?! ¿Queréis una foto? —preguntó enfadada.

—Vamos a decirle al prefecto que estabas ahí—amenazó el niño de cuarto con arrogancia.

—Pues llegas tarde, genio, ya estoy castigada.

—¿Por qué llevas un pijama de Slytherin? —dijo el otro chico.

—Agh, malditos niñatos—se enfadó Marie, bajando las escaleras lo más rápido que podía para volver a su torre; dentro, esperaban sus amigas, quienes no perdieron detalle cuando ella relató lo ocurrido.

—Sí, a los hombres suele molestarles que los confundas con su hermano en la cama—dijo Marlene—la solución sería tenerlos a los dos a la vez y así no se sienten excluidos, pero es difícil que acepten, te lo digo por experiencia.

—Marlene, cada día me preocupas más. —dijo Alice seriamente.

—Debías haberle dicho la verdad—dijo Lily con los brazos cruzados, algo mosqueada porque James le hubiera mentido.

—Lo hice, estuve bebiendo vino con Regulus y Narcissa

—Hicisteis más que beber ¿No te acuerdas? Ayer llegaste diciendo no se qué de un polvo de Taiwan proporcionado por Lucius Malfoy.

—Ah, sí…eso…

—¿Polvo de hada asiática? —concluyó Marlene provocando sorpresa en sus amigas—Oh dios…esa cosa triplica tu placer cuando tienes sexo ¿verdad? —Marie sonrió y asintió—yo lo probé una vez y, tuve que reunir a cinco chicos, fue la mejor noche de mi vida.

—Marlene, pienso hablar con tus padres ¿con quién hiciste eso? ¿cuándo? no es seguro que reúnas a cinco desconocidos para tener sexo habiendo tomado una sustancia extraña. —abroncó Lily enfadada.

—Extraña y carísima—añadió Marlene con una sonrisilla—te aseguro, que todo fue maravilloso, eran conocidos y fue en sábanas de seda.

—No te lo tomes a broma, Lily tiene razón—se molestó Alice—tus padres no son ricos ¿con quién te juntas cuando tienes esas experiencias carísimas?

—Os dije que en las fiestas de Slughorn siempre hago muchos contactos.

—¿Siendo menor has hecho contactos capaces de eso? — se escandalizó Lily.

—Lily, tranquila, yo controlo a mis amantes—dijo Marlene con calma—Pero volvamos a Marie ¿tomaste ese polvo con Narcissa y Regulus?

—No, solo con Narcissa, Regulus se enfadó y se fue.

—Eso da igual, dile a Sirius que su prima te drogó y por eso confundiste los nombres. —dijo Lily—si hubiera sabido que ibas a seducirle no te hubiera dejado subir sola, no estabas en condiciones, ¿Y si llegas a intentar acostarte con Remus, lo has pensado?

—No, ella no me drogó, yo, decidí hacerlo…

—Aguarda, el polvo de hada asiática no te confunde de esa forma, puede que te haga un poco más libertina, pero solo potencia lo que te hace sentir bien, es como una sobredosis de poción de la euforia—explicó Marlene—aunque claro…eso nunca se debe mezclar con alcohol y tú bebiste vino…

—No puedo decirle eso, se enfadaría más, no es que soporte a su prima, y…—pareció pensar—Oh cielos, acabo de recordar que tengo que convencerle para ir a la fiesta de compromiso de Narcissa.

—¡Nooo!— dijeron las tres a la vez

—No puedes ir a eso, te lo prohíbo—dijo Lily.

—Está lleno de supremacistas de sangre limpia, son gente horrible. —explicó Alice.

—Y hay gente de la que se rumorea que es mortifaga, la hermana de la novia, por ejemplo, Bellatrix, está loca. —advirtió Marlene.

—Ella solo quiere que su hermana mediana, la que se casó con un muggle, esté presente, pero sabe que, si va sola, se lo harán pasar mal, por eso quiere que Sirius y yo vayamos también. Sirius se lleva muy bien con esa hermana y Regulus iba a mediar con sus padres por él. Solo quiere no excluir a su familia—explicó Marie.

—Sirius no permitirá que estés cerca de su familia, a excepción de Regulus, son todos horribles. —explicó Lily—mira, sé que es tu amiga, pero, está rodeada de personas de moral muy cuestionable que quieren matar a gente como yo, deberías alejarte de ella.

—Por esa misma regla, también deberíamos alejarnos de Severus ¿no crees? —inquirió Marie dejando a una contrariada Lily; había repetido el mismo argumento que James y en su cabeza, le había resultado lógico con Narcissa.

—Está claro que su amistad con Severus es de todo menos lógica—dijo Alice mirando a Lily de reojo—pero Narcissa tiene acceso a un estatus y a un mundo demasiado atractivo y a su vez peligroso, un acceso que Severus no tiene.

—Él es amigo de Cissy también y es amigo personal de Lucius.

—Es diferente…—dijo Lily sin saber cómo explicarlo. Marlene decidió intervenir.

—Voy a ser bruta, para que lo entiendas, Severus es pobre, hombre, y feo, les es útil para cosas puntuales gracias a su privilegiada inteligencia, pero no lo considerarían para entrar a sus círculos; el tiene que esforzarse para ser aceptado; sin embargo tú…estás con un Black, tú, eres preciosa, eres inteligente, tienes un carácter muy agradable y puedes casarte con alguno de sus "pretendientes sin esposa" y darle hijos que continúen la línea porque al fin y al cabo, eres mestiza y eso les vale.—Marie miró a Lily con temor.

—La diferencia es que Severus tiene que esforzarse por encajar mientras que, si quieren algo de ti, te colmarán de lujos y placeres y cuando te quieras dar cuenta, estarás dentro sin poder salir. —dijo Alice.

—Bueno, no soy tan tonta, sé distinguir quién quiere algo de mí por interés—dijo Marie agradeciendo la preocupación— estaré pendiente; pero ahora ¿podéis decirme qué hacer con Sirius por favor?

—Habla con él y cuéntale la verdad, dile lo que me dijiste ayer de Narcissa, que estabais tristes y…esas cosas, lo entenderá, es posible que se enfade, pero se le pasará. —aconsejó Lily

—¡No!, te ha echado de su cuarto y sus amigos saben que has dicho el nombre de su hermano en la cama, espera a que se le pase y a que James le cuente a Lily lo que han dicho, así sabrás cuando volver a dirigirle la palabra—dijo Alice.

—Pfff chicas que su novio es Sirius, no Remus, no les hagas ni caso Marie, intercéptalo entre clases y chúpasela, te aseguro que a los hombres se les olvidan todos los males cuando te arrodillas, así te evitas conversaciones incómodas y usas la lengua para algo que sí va a funcionar—interrumpió Marlene.

—Marlene, ese es un consejo horrible—discutió Lily.

—El tuyo es horrible Lilly, ¿hablar? Ni que estuvieran casados, le ha confundido con su hermano en el dormitorio a oídos de sus amigos, Sirius lo que quiere es una compensación por las molestias ¿y no fue él quien estableció el sexo oral como disculpa, Marie?

—Creo…que os haré caso a vosotras dos—dijo señalando a Lily y a Alice—esperaré un poco a que se le pase, Lily se enterará por James de su humor y después hablaré con él de forma sincera— Marlene rodó los ojos— y si nada de eso surge efecto, le haré caso a Marlene.

—Y te podrías ahorrar todo lo demás pero ¿quién soy yo para decirle a una amiga que no pierda el tiempo?—dijo Marlene con sarcasmo.