Capítulo 10
Un Día en la Ciudadela
"Un día no existirá la distancia y estaremos juntos"
Anonimo
-¿¡Quien en su sano juicio viviría en la cima de un volcán en actividad!?- Link se cubría con el escudo Hyliano de las rocas envueltas en fuego que caían hacia él.
-Ehm…. ¿La gran Hada?
Fue la respuesta de Navi, tras la pregunta.
Ahora mismo, los dos estaban de camino a la cima, siguiendo lo que era la recomendación de Darunia, no solo ello, querían aprovechar aun no era de noche para llegar a ese lugar.
Claro, no ayudaba que la misma Montaña parecía tener una fascinación por querer matarlos.
-Navi, no estoy de ánimos para tu sarcasmo…. - Y no lo estaba, tras haber huido de ese abrazo de los Goron, Link y Navi optaron por ir a ver a la Hada que vive en la cima de la Montaña para ver en que los puede ayudar.
No solo ello, querían ver si era verdad. La curiosidad era fuerte en los dos. Más en Navi, que deseaba ver una Gran Hada con sus propios ojos.
En su camino de subida, se encontró con rocas que bloqueaban su camino, monstruos… todo normal pero que te caigan rocas del cielo….. ¡eso no es normal!
Al ver que la ronda de rocas ya no caía, Link corrió hacia el muro que lo llevaría a la cima ya que debía aprovechar la poca luz del día que quedaba. Al llegar a este, empezó a subir de manera lenta y meticulosa para evitar una posible caída.
Se sentía cansado y no era para menos, explorar una cueva llena de monstruos y casi morir cansa a cualquiera…
Agradeció a las Diosas al ver que estaba ya a unos metros de la cima y al llegar a esta se dio una grata sorpresa.
-¡Buu! ¡Hola Link! - El búho de antes, el que los ha estado guiando estos días, estaba apoyado en uno de los letreros que había cerca de una cueva. - Veo que hay llegado sano y salvo, además de que conseguiste tu objetivo.
-Si… al menos sigo vivo. - Link se sacudió la ropa y se acercó al búho. - ¿Qué hace aquí? Si se puede saber.
-Solo estaba de paso, hace tiempo que no vengo por estos rumbos. Pero no hablemos de mi…. - Vaya manera de cambiar la charla. - supongo que has venido a ver a la Gran Hada ¿verdad? - Link asintió con su cabeza. - Perfecto, ves esa grieta en el muro, solo pon una bomba y podrás entrar al santuario donde ella yace. Cuando salgas habla conmigo y te hare un favor.
Link agradeció al búho sus palabras y empezó a caminar a dicha grieta.
-Raro…. pareciera que sabe cada uno de nuestros pasos. - Navi miro al enorme búho muy extrañada de ver lo hábil que era este para conseguir información.
-Mientras nos ayude no le veo ningún problema Navi, además algo me dice que sus intenciones con nosotros son las mejores. - Link se acercó a la grieta y coloco una de las pocas bombas que le quedaban cerca a esta.
Espero la explosión y al ver que esta había dejado abierto un camino decidió entrar sin poner trabas o peros.
Al cruzarlo, noto que la construcción no era moderna…al contrario, parecía muy antigua, pero estaba bien cuidada.
Al adentrarse más pudo ver que el salón parecía estar cubierto de agua y en medio de este había una especie de pozo y al borde de este había un símbolo de la Trifuerza….al parecer la familia Real tenía algo que ver con este lugar….
Claro no la actual, mínimo este lugar ya tenía unos miles de años.
Ya intuyendo lo que debía de hacer para hablar con el Hada, Link se acercó al símbolo y al pararse sobre él toco la Nana de Zelda con la Ocarina….
All hacer eso, de repente se escuchó una risa femenina…no una risa que de miedo, pero si algo extraña….
-¿Qué es eso?
-No lo sé, pareciera que… - Antes que Navi acabe de responderle…
De la nada, del pozo salió una luz brillante que cegó al joven y al hada unos segundos, pero tras poder abrir los ojos de nuevo, la vio…
En medio del pozo había una mujer de cabellos rosas, ojos del mismo color….
Se notaba que excedía en maquillaje y era enorme, ya que media al menos más de metros pero ese no el problema….
¡El problema es que lo único que cubre su cuerpo son un conjunto de hojas!
Link se quedó sin habla al verla, no era que este encantado por ella… el problema es que esta casi desnuda…. por las Diosas ¿Acaso todas las hadas son así?
-Juju…. Bienvenido Link. - La Hada hablo mientras flotaba en el aire y cruzaba las piernas. – Navi, veo que el Gran Deku te ha elegido como guía para este joven.
-Sí, así es gran Hada. El Gran Deku nos dio una misión y ahora mismo la estamos cumpliendo.
-Juju, lo puedo ver…. Y me alegro de ver que el chico haya logrado progresar tanto en tan poco tiempo, pero para lo que viene más adelante necesitara más poder….
-¿A qué se refiere? – Fue la pregunta de Link al ser que estaba a uno metros de él.
-Jeje, como el Hada del poder te pudo ayudar a despertar el poder mágico que llevas guardado Link. ¿Aceptas? - Link solo asintió con la cabeza… su costumbre de no hablar mucho era difícil de superar.
De repente, el joven sintió una extraña sensación en su interior al mismo tiempo que una luz lo rodeaba. Sintió una gran calidez y de la nada vio como la misma luz desparecía.
-Listo. Ahora con eso podrás usar magia, tristemente solo he podido despertar una parte de tus poderes… tu capacidad es tan alta que ni yo puedo despertarla toda, pero de seguro podrás arreglártelas hasta que llegue ese día.
-Genial. Muchas gracias. - Link agradeció al Hada mientras Navi le hacia una reverencia.
-No hay de que…. ¡oh! Antes de que me olvide, cerca al castillo de Hyrule esta una amiga mía, un Hada de Magia, ella puede darte un hechizo que te podrá ayudar en el futuro…. Buena suerte jovencito. - El Hada volvió a reír mientras regresaba al pozo….
Link y Navi se quedaron viendo un rato el pozo….
-Navi. Tengo una duda que me está carcomiendo desde hace rato.
-¿Cuál es…?
-Por casualidad tras toda esa luz que te rodea…. ¿Estas vestida como ella?
Era una buena pregunta, era lo que una persona con curiosidad preguntaría si es que ven algo así.
Obviamente, debía de haber mejores maneras de hacer esa clase de preguntas, dado que Navi a oírla, no solo se sintió muy ofendida, sino también muy avergonzada de que Link piense que ella…
-¡Pervertido! - Navi golpeo al joven en la cara con su cuerpo y se puso roja de la rabia y la vergüenza, ni loca le iba a decir que tenía razón.
Solo se dio media vuelta y fue a la salida.
-Ouch… ¡Navi espera! ¿¡por qué te pones así!? ¡Solo era una simple pregunta !- Link fue tras su amiga sin entender que rayos había ocurrido….
Tras salir del lugar, ambos vieron que el búho seguía ahí, esperándolos.
-Buu, al parecer recibiste la bendición de la Gran Hada….excelente.
-Gracias por la ayuda y el consejo, me ha venido muy bien. La verdad… - Link sonrió agradecido al animal, quien asintió… como un búho pueda asentir.
-Sabes… no sería mala idea de que vayas a la Ciudadela para ver a la princesa e informarle de tu progreso. - Link razono un rato la propuesta y al ver que también podría ver a la Hada de Magia cerca al castillo y…
-Es verdad. También le dije a la princesa que la vería para decirle como me fue. Además, me vendía bien ir por unas cosas ahí. Y preguntar donde queda el territorio de los Zoras.
-Sin contar que el descanso nos vendría bien. – Hasta Navi lo decía. Muy bien.
-Veo que ya está todo decidido, por lo que mejor será que vayas mañana tras descansar, la noche ya está cerca. - El rubio vio como el sol se ocultaba y vio el punto del ave…- Ven Link, te puedo llevar hasta Kakariko…
-¿De verdad?
-Por supuesto. No niegues que estas cansado, además que beber esas pociones rojas no son buenas si lo haces en exceso. Debes de descansar para que tu cuerpo se recupere por su cuenta.
Era verdad, no niega que aun se sienta algo adolorido.
-Muy bien. Gracias…
-¡Excelente! Sostente a mis patas.
Link obedeció mientras agradecía el aventón y tras unos segundos ya estaban surcando los aires de camino a Kakariko.
Tras unos minutos, Gaepora dejo a Link y Navi encima de la casa de Impa dado que era el lugar donde ellos podrían descansar.
Tras despedirse y agradecer al búho su ayuda ambos entraron a la casa para descansar…. mañana era otro arduo día.
-Wow… Vaya que ha sido un día duro. – Link puso sus cosas a un lado, mientras subía a la cama para poder descansar.
-Vaya que lo fue. – Navi se estaba acomodando sobre una pequeña almohada que hallaron ahí. – Pero hemos logrado avanzar un paso importante.
Link asintió, mientras se quitaba sus botas y se acomodada en la cama. Miró el techo y…
-Oye Navi…
-Dime… - EL hada le habló con algo de sueño.
-¿Crees que pueda… ayudar en todo lo que está pasando? – Navi lo miró desde su lugar. – Sé que soy solo un niño, aun para estándares Kokiris, pero… De verdad quiero poder hacer más. Quiero poder ayudar.
-… Lo dices por lo del Gran Deku, ¿no? – él se quedó en silencio. – Link, sabes que…
-Es solo que, aun está en mi cabeza su muerte. Lo que pasó… Sé que él me dijo que no era mi culpa. Pero no puedo evitar pensar que…
-… Lo es. Si, es algo que el Gran Deku pensaba que iba a pasar. No me lo dijo, también me hizo creer la ilusión de que se iba a salvar. Eso es cruel Link, aun cuando…
-Lo sé… - el muchacho le debía de dar la razón al hada, quien estaba segura que se le llenaron los ojos de lágrimas. - ¿Por qué me pidió a mí que fuera Navi?
-No lo sé. Solo me dijo que tú estabas destinado a algo grande. Que tu destino estaba ligado a Hyrule. Y aun ahora, no lo entiendo. De verdad no lo hago. – Navi sintió que podía ser en verdad injusto que él tenga que pasar por estas cosas.
Link solo se quedó en silencio, pensando en lo que era lo que el Gram Deku de verdad deseaba de él. No solo ello, tenía la clara certeza de que… pasara lo que pasara, él solo lo debía de afrontar. No le quedaba más…
Y eso le dolía, porque no sabía ni a donde estaba yendo.
Si, desea ayudar a la gente con la que se encuentre. Desea ayudar a Zelda en esto que es su misión personal. Pero al final, tras todo, ¿Qué le quedaba a él…? Nada. Así de simple.
-No le quedaba nada y eso era algo que lo molestaba en gran medida. No solo ello, quería tener cierta seguridad en algo.
Pero no la tiene. No la hay… porque no tiene un lugar al cual regresar…
-Cuando era más joven, siempre soñé con ver que había más allá del bosque.
-Hmmm.
-Pasaba días viendo el cielo. Viendo que era lo que era algo que estaba lejos de mi alcance. Pero deseaba soñar…. Imaginar por un segundo que salía del bosque y vería el mundo como es de verdad.
Link sonrió al recordar esos días. Sonrió al pensar en que en el pasado, su anhelo era tan grande, que lo imaginó como algo más simple. Más… puro.
No lo era. Y eso lo entristecía. Por lo poco que ha visto, el mundo era cruel. Y era algo que le dolía y mucho.
-Al menos sé que no estoy solo en esta travesía, ¿no? – Se giró para ver a Navi, solo para notar que ella ya estaba dormida.
Sonrió al pensar que Navi, aun con los ataques de rabia que tiene con él, es muy buena amiga. Y la aprecia mucho. Por lo que solo le dio un gracias en silencio al hada y se volvió a dormir. Esta vez, esperando que las pesadillas no lo molesten.
En el Castillo de Hyrule….
Zelda estaba viendo el cielo por la ventana, ya era de noche.
El sueño era esquivo, de nuevo. Y eso la molestaba. Mucho… Porque de verdad quiere poder dormir y dejar de tener que pensar en lo que ha pasado en la tarde. En lo que su padre ha decidido contra ella.
Y eso era lo que hacía que la sangre le hierva.
El deseo de querer hacer una rabieta, era enorme. Grande… Tanto así, que le iba a dar igual tirar toda la educación que ha tenido como princesa y por una maldita vez, ser normal. No tener que ser la princesa y…
Sacudió la cabeza. No puede pensar así. No puede ser egoísta. Tiene que…
-Princesa. – La puerta de su habitación se abrió. – Veo que esta lista para descansar el día de hoy.
-Impa… - la princesa soltó un suspiro. – Dime la verdad. ¿Crees que lo que hago es una tontería…?
-… Lo dice por su padre, ¿no? – Zelda desvió la mirada. – Princesa, es solo…
-Solo responde Impa. ¿Lo es…?
-… Usted mejor que nadie, sabe de mi lealtad a usted y la corona de Hyrule. Pero no puedo negar que cualquiera en su sano juicio, dudaría de sus palabras. – Zelda lo supuso.
-… No me crees… - La niña dio una sonrisa vacía. – Al final, el único que me cree… está allá afuera, tratando de hacer algo. De… cumplir una misión que puede no servir. Y me siento como la niña más estúpida del mundo al pensar eso.
-Sabe que no debe de ser así, princesa. El niño…
-¡Lo mandé a una misión suicida para nada!
Impa vio a Zelda soltar sus lágrimas y su frustración. De saber que la única persona que le cree, puede estar haciendo algo vano…
Se le acercó, se sentó al lado de ella y acarició su cabeza.
-… Hay una noticia que me ha llegado de Kakariko hace poco. – Impa habló en un deseo de que esto la calme. – Al parecer, los Gorons tenían una roca en la entrada de la Mina de los Dodongos, donde están las rocas que ellos comen. Pero estaba infestada con un monstruo.
Zelda la pasó a ver con horror.
-¿Dices que…?
-Nadie sabe cómo llegó esa roca ahí. Pero lo que, si sabe, es que al parecer alguien los ayudó. Muchos dicen que era un niño que vestía de verde. – Impa sonrió al ver el brillo en los ojos de la princesa. – Puede que esto no sea del todo en vano. Si algo he visto en ese niño, es que ayudar a otros, es parte de él.
Zelda no supo porque oír eso la alegró. Era extraño… Pero el pensar que Link….
-… Es alguien peculiar, ¿no?
-Lo es. Tiene más valentía y nobleza que la mayoría. Pero también se nota que esta algo dolido por algo. Y no se ha dado el tiempo de dejarlo descansar. – Zelda la miró con una expresión que demostraba su duda. – Creo que no sería malo que el pobre niño, descanse de todo este ajetreo al menos un día.
-Si… quizás sería…
-Él dijo que volvería para informar de su avance. Le dije por donde entrar si desea verme, para comunicarle las cosas.
-… ¿Y eso de que…?
-Princesa, si algo es sabido, es que usted es una niña. Y merece también actuar como una. – No lo entendía, es más… el brillo en los ojos de Impa le daban algo de miedo.
Link estaba caminando de regreso a lo que era la Ciudadela, tenía que hacerlo. No podía perder el tiempo y mucho menos, lo podía hacer pensando en sus penas.
-Al menos el camino de regreso ha sido mejor. Es una lástima que no pudimos ir donde el Señor Talon y pedirle posada ayer.
Es verdad, como la última vez, anocheció antes que ellos puedan siquiera llegar a la mitad del camino. Por lo que decidieron que mejor era dormir.
Pero esta vez acamparon. Era lo mejor. Dado que no veían al Rancho Lon Lon en esa oscuridad. Aunque, por alguna razón, el rio que pasaba al lado de donde iban a dormir, parecía algo más caudaloso que de costumbre.
En fin, al despertar bien temprano, emprendieron marcha. Y sus esfuerzos dieron frutos al ver a…
-¡La Ciudadela! ¡Al fin! – Navi solo estaba feliz de ver al fin un lugar donde puede descansar un poco. – Sabes, jamás pensé que ver un montón de piedras alzadas en murales, me alegraría tanto. – Link rio un poco. Era de esperarse.
El muchacho caminó por la entrada que tenía enfrente. Y al hacerlo, pudo ver que…
-¡Oh, pero si es el pequeño Link!
-¡Señor Talon! – Link sonrió al ver al hombre, quien estaba bajando unas cajas con contenedores de leche. – ME alegro de verlo.
-Igualmente muchacho. Parece que las Diosas desean que crucemos muchos caminos.
No sabe si es así. Pero se alegra de ver caras conocidas en su viaje. Y en eso…
-Hey papá. Ya le dije al guardia que… ¡Link! – Malon apareció detrás del carruaje con una gran sonrisa y también con mucha energía. - ¡Que bueno verte tan pronto!
-Lo mismo digo Malon. – Link le sonrió a la niña, quien hizo lo mismo, aunque se veía algo diferente en esta sonrisa.
Navi al ver ello, sintió como el ceño se le frunció. Ahí había algo y eso no le estaba gustando.
Talon por su lado solo negó con la cabeza con una pequeña sonrisa. Ay, la juventud. Parece que su hija dejará de ser una niña dentro de poco.
-Malon, hija, ¿Por qué no pasas lo que nos queda de tiempo con Link? De seguro eso te alegrará.
Link vio como Malon miró a su padre con el ceño fruncido, así como con un deseo de estrangularlo. Así como que sus mejillas se sonrojaron. ¿Por qué será?
Antes que ella le pueda decir algo, Talon se fue dando risas. Hasta los guardias parecían ver divertidos la escena y Malon sintió su cara arder con más fuerza.
-… Sígueme Link. Vayamos a otro lado.
El muchacho asintió sin decir mucho, dado que no le veía lo malo. Pero Malon parecía muy urgida de irse de ahí.
Y no les tomó mucho llegar a lo que era la zona de los puestos de mercado de la Ciudadela. Él no había estado aquí antes.
-Mi padre estaba pensando en unos años, comprar una casa aquí. Para tener mejores oportunidades de negocio. – Malon le habló, a la vez que él la miraba con duda. – Jejeje. Desea expandir un poco más el negocio antes de ello. Pero yo apoyo la idea. Me parece genial.
-Entiendo… - Link asintió. Puede que sea algo en relación a eso de los negocios de lo que no sabe nada. - ¿Y qué pasaría con la granja…?
-Creo que se la dejaría al Señor Ingo. Puede ser muy mal humorado, pero es un hombre trabajador. – Eso no lo niega. – Pero volviendo a ti… ¿Pasó algo? Tus ropas se ven sucias y dañadas.
-… Se puede decir que mi viaje no ha sido del todo, un paseo por el parque. – Link no quería profundizar más allá de lo que sería… su pelea a muerte con una lagartija escupe fuego.
-Hmmm. – Malon lo miró con duda. No le cree… - Oh bueno. Espero que te haya ido bien. Es algo triste cuando uno se esfuerza y las cosas no salen como uno lo planea.
Eso lo sabe muy bien. Link vio como ella le habló a un mercader y compró dos manzanas. Le dio una, mientras ella comía la otra.
-Malon, no era…
-Solo come. No me hagas meterte la manzana por la garganta. – La niña le dio una tierna sonrisa, que no iba con lo que era… su amenaza.
Link sonrió al ver ello, agradeció el gesto y le dio un mordisco a la manzana, comprobando que estaba muy rica.
Malon por su lado, veía el como Link comía la manzana con alegría. Ella misma presentía que él necesitaba algo de alegría tras todo lo que ha pasado. A la vez que, puede que quiera una excusa para verlo en ese estado.
Desde el día en que se fue, ha pensado en lo que él lañe ha dicho. En que al final, ella es ella. Y que no debe de compararse con otros para ser feliz.
No sabe el porque oír ello, la puso muy feliz. A la vez, que nació un deseo de ver al muchacho más seguido y verlo sonreír de esta manera.
-¿Qué haces en la Ciudadela Link? – La niña hizo la pregunta, a la vez que el niño terminaba su fruta. - ¿Qué es lo que buscas aquí?
-Bueno, termine algo de lo que me pidió la princesa. Así que regresé para avisarle como me fue. Ya sabes, hacer lo que llaman un… ¿repertorio?
-Reporte. – Malón soltó una risita al oírlo decir ello, a la vez que la idea de que él vaya a ver la princesa, no le agradaba del todo.
Había oído miles de cosas en relación a la princesa de Hyrule. Todos estaban de acuerdo en que era niña que en unos años, sería una belleza como ninguna otra. Y eso le daba una sensación rara… ¿Qué era lo que Link y la princesa debían de hablar?
-Y… ¿Cómo es la princesa? – preguntó ella a la vez que se sentaba en lo que era el borde de la pileta que estaba ahí.
Link no supo cómo responder eso. No había interactuado mucho con la princesa, más de lo necesario. Aunque el recordar su cara cuando descubrió, sin querer, que ella no era la refinada princesa de la que todos hablan y parecen admirar, le hizo sonreír un poco.
-Es… divertida. – Malon alzó una ceja al oír ello. Eso no lo esperaba. – Por lo poco que vi, la princesa es más de lo que todos dicen. Lo siento, no puedo decir más. Hice una promesa.
-Mmmm. Entiendo. – No le gustó oír ello. Pero a la vez, lo entendía. – al menos espero que te trate bien.
-Lo hace. – Link asintió y se sentó al lado de Malon, quien dio un brinco al tenerlo tan cerca. – Gracias por preocuparte por mí Malon.
Ella desvió la mirada y miró el suelo algo apenada. A su vez, que trataba de calmarse. Ella…
-¿Qué es lo que hay por allá?
Ella alzó la mirada para ver a dónde él estaba señalando. Y era donde…
-Oh. El Templo del Tiempo.
-¿El que…? – Link preguntó al no saber de qué hablaba. Ella dio una risita al verlo tan confundido.
-Es el Templo donde muchos dicen, se guarda la entrada al Reino Sagrado. Ya debes de saber, ese lugar creado por los Dioses.
-Ah. Si. Había oído de ese lugar. ¿En serio está en ese Templo?
-Bueno, todos dicen que es una leyenda o un cuento de hadas. Yo en lo personal no le lo creo. No veo como un edificio viejo puede ser la entrada a un lugar sagrado.
-¿Crees en las leyendas de antaño…?
-Mmmm. – Malon medito bien la pregunta. – la verdad, no. Me parece algo fantasioso pensar que las Diosas crearon todo el mundo para luego irse. Aunque la del Héroe salvando a las Princesas si me agrada. – Link vio a Malon soltar un suspiro soñador. – Siempre he querido un caballero en Brillante Armadura para mí. Y que me proteja siempre.
Link no entendió nada eso del Caballero en Brillante Armadura. Que raro… debe de ser cosas de niñas. Le quitó importancia, a la vez que Malon oía la voz de su padre. Parece que era hora de irse.
-Me debo de ir. – Ella se mostró triste. A la vez que…
-Vamos, deja que te acompañe a donde está tu padre. – Malon se sorprendió ligeramente, para luego asentir.
Los dos caminaron al lugar donde estaba el carruaje de Talon, quien se despidió con la mano del muchacho, Link haciendo lo mismo.
Malon por su lado, le dio un abrazo a Link y él se sorprendió. Pero a la vez, le devolvió el gesto con una sonrisa.
Ella se alejó y trató de actuar normal, a pesar de que se veía avergonzada y algo roja.
-¿Nos vemos pronto?
-No lo dudes.
Link asintió con una sonrisa, lo que la hizo hacer lo mismo.
Ella subió al carruaje y se despidió de él con la mano, al mismo tiempo que se iban.
Link los vio irse y él soltó un suspiro. Al menos la había pasado bien en compañía de una amiga. La verdad, era raro pensar que tenía un amigo aparte de Navi y Saria. Pero le alegraba. Se sentía mucho mejor consigo mismo.
Se giró y fue en dirección del castillo. Tiene algo que hacer antes de ver a Zelda.
Impa por su lado, en la entrada al castillo, escuchaba a los guardias hablar de algo. No sabe que es, pero parece tener algo que ver con Ganondorf.
-Regreso ayer en la noche. – Fue lo que dijo un guardia.
-Si, al parece quería entablar una conversación con los Zoras. Hablar sobre tratados para un comercio con su pueblo.
La mujer no sabía que tanto de lo que ellos estaban diciendo era verdad. A la vez, que pensaba que puede que sea una exageración de los guardias. No sería la primera vez que pasa eso.
Sin dejar de lado la seriedad, siguió su camino para poder ir donde estaba la princesa. Pero cuando llego a la puerta, la vio ocupada. Leyendo algo en su habitación.
-… ¿Qué estás…?
-Leo las costumbres de los Gerudos. Si mi padre no me deja sacar más libros de la Biblioteca en relación a las Leyendas, leeré sobre los Gerudos y sus costumbres. Así estaré lista para lo que sea.
Impa no sabía que decir a ello. Parece que Zelda estaba muy empeñada en hacer eso y si bien, su padre no podría ir contra ella, dado que estaba acatando la orden de que no debe sacar cierto tipo de libros de la Biblioteca, duda que le vaya a gustar la razón por la que…
-Sin duda alguna, quieres ir contra lo que dijo tu padre.
-Mi padre está bajando la guardia. Es crédulo a un hombre que… que no sabemos nada. Ni sus intenciones, ni lo que lo impulsa. – La niña se mostró seria. – Si él no piensa hacer nada, lo haré yo.
-Sabes que puedes hablarlo con tu madre…
-¿Y arriesgarme a que le diga a mi padre? No. Esto lo debo de hacer sola.
La mujer negó con la cabeza. Que niña tan terca. Aunque sabe que todo lo que ha pasado la ha llevado a pensar de esa manera. Y que también, estaba dolida por lo que su padre decidió.
A su vez, sentía que la misma Zelda quería darse esa seguridad de que puede hacer las cosas por su cuenta. Al menos en cierto sentido.
Impa vio como la niña pasó de página y solo se quedó en la puerta, para poder vigilarla. No le quedaba otra. En serio… la princesa si que era terca y determinada para lo que hacía.
No sabía si eso era bueno o malo.
Por otro lado…
Link logro llegar al lugar donde se ocultaba la entrada donde la Gran Hada, que era tras un conjunto de rocas en un lugar recóndito no es nada sutil….
Tras poner lo que sería la última de las bombas que tenía, Link vio que la explosión se deshizo de las rocas y le dio pase para entrar a un pequeño hueco.
-Andando…
Entrando a este pensó en que las cosas le iban bien para variar, esperaba eso.
Al ver el interior, era similar al lugar anterior. Parece que las Grandes Hadas tienen una idea similar en relación a lo que es… bueno, la decoración.
Tocó de nuevo la Nana de Zelda y como en el caso anterior, la Gran Hada emergió de la fuente.
-Juju así que tú eres el jovencito que mi amiga comento. - Link y Navi estaban en frente de la Hada de Magia y pudieron notar que era muy similar al Hada del Poder en varios sentidos. - Juju… se nota que serás muy guapo en unos años.
-Ehm… ¿gracias? - Link no entendía el objetivo de decirle eso. Él era un Kokiri, ellos no crecen….
-¡Ejem! ¡Disculpe, pero hemos venido para que nos de su ayuda! - Navi replico molesta la actitud del Gran Hada…. esto era el colmo. Había oído del tono coqueto de las Grandes Hadas, pero esto era…
-Juju, lo sé… - De la nada una esfera de color naranja rojizo se posó frente a Link y se introdujo en su pecho. - Listo, te he otorgado el Fuego de Din, con él podrás incinerar a enemigos u objetos cercanos, con tu nivel actual solo serás capaz de usarlo 2 veces al día.
-Wow. Muchas gracias. - Link sintió como el poder mágico recorrió su cuerpo, estaba seguro que esa magia lo iba a ayudar.
-Juju. Buena suerte en tu viaje pequeño. – La Gran Hada dio una risa a la vez que regresaba a su pozo.
Link y Navi se vieron las caras. ¿Todas las Grandes Hadas hacen eso al regresar a su lugar de descanso?
-Vamos. Hay que ir al castillo e informar de lo que hemos logrado. – Navi estaba de acuerdo.
Ya una vez fuera del pozo de la Gran Hada, Link se estiró. Parece que el clima está más que perfecto para poder pasar el tiempo fuera.
-Sabes Link, creo que hoy nos podemos tomar un descanso. Ya sabes, prepararnos para seguir. – Link miró al hada sin decir nada. – De nada sirve que nos vayamos a la loca al siguiente lugar. Además, debemos de dejar que tu cuerpo descanse poco tras las pociones que has venido.
-Ya han pasado tres días…
-Bebiste dos en un día. No creas que no note el cómo estabas de cansado el día que llegamos a Kakariko. Además que has comido más de lo usual, compraste mucha comida antes de irnos del pueblo.
Rayos, pensó que lo había ocultado.
Y no puede negar que ha estado con mucha hambre estos días. Al parecer, es como le dijeron, las pociones aceleran el metabolismo de uno para curarse. Más lo dejan exhausto.
Bebió dos pociones, es de esperarse que su cuerpo se haya resentido un poco. Ahora estaba bien, pero quizás un día más de descanso noble vendría mal.
Asintió, dándole la razón a Navi, quien sonrió feliz. Al mismo tiempo que…
-Anda, vayamos a decirle a la princesa lo que sabemos. – si, quizás era lo mejor.
Zelda estaba aún leyendo lo que era la historia de los Gerudos. Y maldice que sus ancestros no hayan hecho una explicación más profunda de ellos y de sus costumbres.
Si, ya sabe que todas las Gerudos son mujeres y que los hombres no tiene permitido el acceso a su tribu, a menos que nazca en esta, como es el caso de Ganondorf.
De todos modos, sólo saber que viven en un desierto no la ayuda.
Si, puede entender el porque quieren un comercio con Hyrule. Pero que sea de la nada y no haya sido antes, le parece lo raro.
Harta de leer información sin sentido, es que se dio de cabeza contra el escritorio. Lo único importante era una vieja Leyenda Gerudo que hablaba de un Salvador para la raza en forma de un varón nacido dentro de la misma tribu. Y que un hombre nace sólo cada 100 años.
Si era así, ha habido más de un Rey Gerudo… ¿Por qué estos no trataron de hacer lo mismo que Ganondorf? ¿cuál era la verdadera diferencia?
-Zelda. – la voz de Impa la sacó de sus pensamientos, ella había salido un rato a traerle algo de comer.
-Pasa Impa… - oyó la puerta abrirse, sin alzar la cabeza del escritorio, ella habló. – Estoy empezando a odiar mi vida… que bueno que solo tú me estás viendo así.
Oyó el carraspeo de la garganta de la mujer, lo que la hizo alzar la mirada.
Al hacerlo, notó que con Impa estaba alguien. Quien no sabía que cara poner e Impa parecía verse muy divertida por lo que estaba por pasar.
-Hola…
Zelda vio a Link ahí, al lado de Impa. Y la acaba de verse quejarse y en una actitud nada digna de una princesa.
Abrió la boca para decir algo, pero la vergüenza la había consumido. Tanta era la vergüenza, que Zelda juraba que quería que las Diosas se apiaden de ella y le lancen un rayo.
Dos veces vista de esta manera por la misma persona. ¡que vergüenza!
-¡Link, estás…! ¿¡Cómo…!?
-Pues… Lady Impa me dijo como llamarla para poder entrar y poder verte. ¿no te lo dijo?
-… Debió olvidarlo.
Zelda fulminó a Impa con la mirada, a la vez que la Sheikah se notaba divertida. Ver a la princesa en ese estado era muy divertido. Y no se iba a cansar de decirlo jamás.
-Pero dejemos eso de lado. Link, me alegro de verte a salvo.
El muchacho no supo cómo reaccionar a ello. Más porque, sentía que la princesa exageraba y no se debía de preocupar tanto por él. Eso es lo que cree.
-Pueden decir que… fue una experiencia única. Difícil, pero salí airoso.
Zelda sonrió al oír ello. Aunque pudo ver el estado de esas ropas. Se notaba rasgos de que había estado en una pelea, además de que también había sufrido quemaduras.
El sólo ver eso, la hizo sentirse mal y muy culpable.
-Me alegro que no te haya pasado nada.
-Jejeje. Gracias Zelda. – La princesa sintió una sensación rara en el estómago al oírlo decir su nombre. – Pero también descubrí que Ganondorf fue con los Gorons para pedir la Piedra Espiritual. Y que él puso esa roca en la cueva.
Zelda e Impa se sorprendieron al oír ello. ¿En serio había…?
-¿Por qué los Gorons no pidieron ayuda?
-Pues… según la gente con quiénes hablamos… - Navi salió de su escondite. – Los Gorons mandaron un mensajero para pedirle ayuda al Rey, más jamás volvió o hubo noticias.
-Eso no puede ser… - Impa frunció el ceño al oír ese trozo de información. – de haber llegado un mensaje de los Gorons, yo me habría enterado aún cuando el Rey lo haya obviado.
-Y mi madre también. Eso significa que el mensaje jamás llegó y que… - Zelda ni quiso pensar lo peor, pero…
-… ¿Creen que le haya pasado algo al mensajero? – Link preguntó algo temeroso.
-… Eso me temo. – Impa tuvo que ser sincera. Esto era malo y también, desconcertante. – Habrá que investigar. Esto me da pistas en la mesa. ¿Qué harás ahora Link?
-Pues, pensaba descansar hoy aquí en el Ciudadela. Ya mañana parto a donde es la región Zora. Debo de reabastecerme. La pelea con el Rey Dodongo me dejó sin nada…
-¿¡Rey Dodongo!? – Zelda alzó la voz al oír ello, mientras que Impa se mostraba sorprendida. - ¿¡Dices que en la cueva esa había un Rey Dodongo!?
-Pues… ¿si? – Link no sabe porque tanto ajetreo.
Es más, el ver como Zelda parecía perder algo de color, lo hizo mirar a Impa, quien…
-El Rey Dodongo es un ser que hasta los adultos temen enfrentar debido a la dureza de su piel. – eso lo puede avalar. - ¿cómo lo…?
-Le lancé una bomba a la boca cuando la abrió para lanzarme fuego.
-¿¡Bomba!? ¿¡FUEGO!?
Zelda no sabe que la poseyó, pero fue con Link y lo tomó de los hombros con tal fuerza, que hizo que él se queje.
Ella lo miró con tal seriedad que él y Navi se asustaron. Hasta Impa estaba sorprendida de ver de esa manera la princesa.
-¿¡Cómo es que…!? ¿¡Seguro de que estás bien!?
-Lo estoy. – Link asintió varias veces. – Tras la segunda poción todas mis heridas sanaron.
-¿¡Segunda!? – Ah rayos… - ¿¡Cómo que segunda!? ¿¡En que usaste la primera!?
-… Pues…
-La uso tras recibir un corte en el brazo de una espada oxidada de un Lizalfos. – Navi respondió, a la vez que Link la miraba con traición. – Básicamente lo amenace para que la beba.
-Eso no es… - Link notó como Navi se le quedó viendo. – Ok, quizás si es cierto en parte.
Impa no sabía que decir. Beber más de una poción al día es malo para él organismo, dado que hace que el metabolismo trabaje a toda potencia para tratar las heridas. Y este niño bebió dos…
No lo debe de aparentar, pero su interior debe tener signos de fatiga. Quizás por eso desea descansar un día más, para estar más seguro de su estado.
Pero el ver como Zelda parecía horrorizada, hasta dolida, la hizo ver que la princesa debe de sentirse culpable.
De todos modos, tiene que admitir que el Niño es valiente. Así que…
-Link, deseas pasar un rato en la ciudad. ¿no? – él asintió. – ¿Por qué no vas ahora? Es más, danos unos minutos para que yo te pueda sacar del Castillo. Tengo que hablar con la princesa de algo. Puedes esperar en la habitación de la última vez, para que nadie te vea.
No entendiendo el motivo de la petición, Link asintió. Salió de la habitación para esperar fuera, a la vez que...
Impa miró a la princesa y como ella…
-Es mi culpa…
-Zelda...
-Yo lo hice pasar por eso. Yo hice que… - La princesa se veía muy dolida y a la vez, muy triste. – todo por mi egoísmo.
-No creo que él lo vea de ese modo. Parece que le agradó ayudar a los Gorons.
-Pero…
-Sé que no me creerás. Así que lo mejor es que lo oigas de él mismo. – Impa sonrió al ver la cara de confusión de Zelda. – Ahora, saca las ropas menos finas que tengas.
La princesa no entendió. ¿Qué estaba pensando Impa?
….
En la habitación que Link había usado la última vez, el muchacho estaba esperando encima de la cama a que Impa venga por él. No sabe porque lo hizo venir aquí…
-Agh. Ni me despedí bien de Zelda. – había salido tan apresurado, que había obviado ese detalle.
-Bueno, eso te pasa por distraído. – Navi volaba alrededor de su cabeza, como burlándose. – De seguro vendrá a despedirse. Al fin y al cabo, le estamos haciendo el favor de ir por esas Piedras.
Link rodó los ojos. Estaba por decir algo, cuando la puerta se abrió. Se puso de pie y…
Abrió la boca para decir algo, sólo que la cerró cuando vio quienes llegaron…
-Espero que no les moleste tener una invitada en su día libre. – Impa miró a la persona que estaba a su lado.
Era una niña que si bien vestía ropas que uno puede llamar simples, que era un simple vestido rosa con banco y unas sandalias, además de que tenía su pelo rubio suelto… no quitaba que era muy bonita.
Pero Link al ver sus ojos, supo quién era…
-… ¿Zelda? – preguntó en un estado que no lo creía.
-… ¿Me veo mal? – la princesa de Hyrule se sentía apenada, dado que vestir ropas que no eran de la realeza, le daba una sensación extraña.
Muchos decían que era una niña linda y eso le alegraba, pero en parte pensaba que también era por sus ropas que eran elegantes y caras.
Sentía que las ropas normales no le quedaban. Razón por la que se negó en un inicio a este plan.
Hasta que… ver cómo Link se le quedó viendo, con la boca abierta…
-Te dije que lo dejarías sin habla…
Fueron las palabras de Impa, que solo añadieron un sonrojo mayor en Zelda.
A la vez que Navi fruncía el ceño al ver como Link aún no salía de su estado idiota tras ver a la princesa de Hyrule en ese estado.
… Odiaba esto.
Ya a las afueras del castillo…
-Los estaré vigilando a una distancia segura. – era lo que Impa le decía a ambos jóvenes. – Hablé con la reina y le dije que para que la princesa se relaje un poco, lo mejor era que salga del castillo.
-… ¿Y lo aceptó? – Zelda estaba incrédula. Pensar que su madre aceptaría eso…
-Ella misma siente que así podrás estar más tranquila.
Pues no le gusta que piensen que es un animal enjaulado. Ahora se siente ofendida.
-No hay de que preocuparse. Protegeré a Zelda de cualquier peligro.
Impa sonrió al ver que el niño al menos mostraba ser confiable.
Sin decir más, Impa desapareció de la vista de ellos. Dejando a Link y Navi muy sorprendida.
-Habilidades Sheikah. Es algo común para ellos. – Zelda habló como si eso fuera normal.
-… ¿Siempre lo hace?
-Desde que tengo memoria. – Navi no sabía que decir a lo que ha dicho la princesa.
-Mejor vayamos a la Ciudadela a aprovechar el día. – Fue la sugerencia del muchacho.
Y la princesa le dio la razón, era lo mejor.
Mientras caminaban hacia la Ciudadela, Link le contó más a Zelda de lo que había pasado en su camino a la Montaña de la Muerte. Y la princesa no creía lo que escuchaba.
Lo de su padre diciéndole a los soldados que no obedezcan sus órdenes infantiles le dolía… Eso solo agrandaba la herida de hace unos días.
Aunque oír que Link ayudó a los Gorons, era una alegría que suprimía ese dolor que ya se estaba acentuando en su corazón.
Y esa alegría se repitió al ver que Link logró conseguir la Piedra Espiritual y como él se le mostraba antes de llegar a la Ciudadela, pero igualmente le dolía ver como se había lastimado tras la intensa batalla.
-Me alegro de haber seguido el consejo de Impa sobre las pociones, me fueron muy útiles. - Ambos ya estaban en la entrada viendo el tumulto que había.
-Que bien… - Zelda no sonaba tan alegre como quiso.
Sabía que solo faltaba una piedra más y asunto arreglado, conseguirían la Trifuerza y ya, pero la idea de que Link pase por algo similar le dolía por una razón.
-Ehm…. Zelda. - la chica levantó la mirada al oír su nombre. - Iré a comprar unas cosas para la próxima misión. ¿Me esperas frente a la fuente? - la joven asintió. - Navi quédate con ella. - la sílfide asintió y ambas vieron como Link iba a una de las tiendas para pociones.
La princesa se sentó al lado de la fuente con Navi a su lado, no pudiendo evitar sentirse culpable por hacer que Link pase por esto.
Navi por su lado observaba a Zelda, sabía lo que la princesa tenía en mente ya que ella estaba igual. Quizás le deba de decir algo…
-No te sientas culpable…. Él no te culpa de nada. - Zelda notó como el hada se posó en su hombro. - Si bien arriesga su vida puedo ver que le da alegría poder ayudarte a ti y al reino. Por ello, sigue apoyándolo hasta el final. - El hada miró a un lado al terminar su discurso… ella misma se avergonzó de sus palabras, pero Zelda agradeció el gesto del hada.
-Gracias… lo haré. – Zelda le sonrió a Navi, no sin antes… - Ahm.. ¿Me puedes decir un poco más de como es Link en verdad?
-… Oh princesa, no sabes como deseaba que alguien me haga esa pregunta para soltar mi frustración…
Zelda alzó una ceja al oír ello, ¿A qué se refiere?
….
Link por su lado, salía de la tienda de armas tras comprar unas 20 bombas….que bueno que el dueño del lugar no le cuestionó nada….oh bueno, mientras acomodaba su alforja en su cinturón. Perfecto.
Ya con todo listo, salió del local, sólo para verse con el horror de algo que jamás esperó.
Navi hablando con Zelda de algo que no le estaba gustando nada. Es más, la misma Princesa parecía estarse divirtiendo de lo lindo a las anécdotas de Navi.
-Y fue cuando le dije que no debíamos ir por ahí, pero no hizo caso y se cayó de cara.
Zelda rio a lo que el hada dijo y Link se puso azul... ¡No puede ser!
-Es más, cuando nos conocimos, él se cayó de las escaleras…
-¡Ah, no digas más! – Link corrió a hacía ellas y tomó a Navi en sus manos para que no siga hablando. - ¿¡Qué te pasa!? ¿¡Cómo puedes soltar esas cosas sin más!?
-¡Déjame, tengo que soltar mi frustración con alguien! – Navi trató de liberarse. - ¡Debo de vengarme por todas las veces que me has hecho perder los estribos!
Zelda por su lado, veía eso sin saber que decir o pensar. Parecía que peleaban, pero se veía lo mucho que les divertía hacer esto.
Una parte de ella estaba celosa de ver lo bien que se llevan. Es más, se siente una extraña con ellos…
Y fue en eso, que Link dejo a Navi para pasar a ver a Zelda.
-¿Qué deseas hacer?
La pregunta sacó a la princesa de sus pensamientos y ella de inmediato lo miró sin entender de qué estaba hablando.
…
-¡Le di! – Zelda dio un grito de alegría al ver como le había dado al blanco.
Ahora mismo estaban en un puesto donde se jugaba el tiro al blanco con una Tirachinas. Y la princesa estaba demostrando ser buena en esto.
-… ¿Cuántas va ganando?
-Perdí la cuenta tras el número 5. – Link le tuvo que ser sincero al hada, quien no sabía que decir.
En eso, vio como el Señor que atendía el local le daba una bolsa más grande para las balas semillas que él usa y unas rupias.
-Váyanse por favor. A este ritmo, la niña me dejará sin nada.
Ver al hombre casi rogarles que se vayan, daba algo de pena.
…
-No es justo, estaba por ir por la octava victoria. – Zelda hacia un puchero mientras decía eso.
Link pensó que era de esperarse, dado que el pobre hombre parecía al borde del llanto.
-¿A dónde vamos Link?
-Hmm. ¿Qué te parece esos que dicen Bowling Bombchu?
Zelda no le veía lo malo, suena divertido.
….
-No puedo creer que el juego era lanzar esas bombas a los objetivos. - Zelda salió del local, algo complicada por lo que vio. – Al menos ganamos esta bolsa para bombas. Ahora puedes llevar más.
A Link eso le quedaba de maravilla para lo que puede venirse.
En eso, Zelda vio a lo lejos como alguien compraba unos panecillos. Fue hacia es lugar, a la vez que…
-Se nota que se divierte.
-Si.
-… A ti te da igual. – No puede negar lo dicho, pero tampoco afirma nada. – No sé para qué hacemos esto. El de pasar el día con la princesa…
-Pues…
-¡Mira todo lo que me dieron!
Link y Navi se quedaron en shock al ver la gran cantidad de pastelillos que Zelda traía consigo.
-… ¿De donde…?
-El Señor del puesto me dio todo esto, al ser muy bonita.
Parece que la buena apariencia si trae beneficios en este mundo. Y Zelda se veía feliz por el halago que le dieron.
-¡Ah, veamos que es eso! – Ella fue a otro sitio a velocidad, dejando que Link cargue lo que ella acaba de comprar.
-… Por una extraña sensación, siento que así iba a terminar de una manera u otra.
Navi no pudo evitar soltar una risita al oírlo.
Pero a su vez, el muchacho no podía evitar sonreír al ver a la princesa tan feliz. Era extraño…
-¿Qué pasa perrito? ¿quieres algo?
-¡Richard! ¡no debes de ser amable con una niñata como esa!
-¿¡Cómo me llamó!?
Link sentía que la cosa no iba a ser tan sencilla.
Y así pasaron horas…
Horas en las que Link tuvo que ir de un lado a otro con la simple intención de que debe de cuidar a Zelda, quien estaba feliz de ver cómo era la vida en la Ciudadela.
El poder ser ella sin tener que pensar en el que dirán. Era una sensación de libertad que, como todo lo que empieza, termina.
Ya era de atardecer y las actividades en el lugar ya habían terminado. Pero no había quedado como algo menos para la niña. Quién…
-Sabes, siempre imaginé un día así. El de no ser la Princesa de Hyrule. Sólo ser Zelda. Y me encantó. – Zelda estaba jugando con al borde su vestido que sus dedos tocaban.
Los dos sentados al borde de la pileta que estaba en medio de la Ciudadela.
-Zelda…
-… Debo de darte las gracias. Por esto. Por todo… - La niña lo miró con una expresión que era una mezcla de dolor y tristeza. – Incluso en aceptar la estupidez que…
-No es una estupidez. – Link habló con seriedad. – He visto lo que Ganondorf le quiso hacer a los Gorons. Y es obvio que tiene algo en mente. Debe de ser detenido.
Zelda miró al niño que estaba haciendo esto por algo tan simple como… un favor a ella.
-Link… gracias. Por creerme. No sabes cuánto lo aprecio.
Link vio la sonrisa que ella le dio y no supo porque se apenó. La verdad, le quedaba esa expresión.
-De nada Zelda. Dije que lo haría. Hasta el final.
La princesa de Hyrule, aún tras ver lo herido que debió de quedar sin esas pociones, simplemente no pudo pedirle que se detenga. Que deje está búsqueda que puede ser inútil.
No fue capaz, algo en ella se lo impedía. Algo en ella le decía que, por más egoísta que sea, no lo deje ir.
-Lo mejor será regresar al castillo. Aunque no dudo que Impa nos está siguiendo, mejor prevenir que lamentar. – Link se puso de pie y le extendió la mano a la princesa.
Ella sabía que ese es un gesto de caballerosidad muy común en la realeza. Pero viniendo de Link, sabe que es un gesto que solo le nació. Puro y que no tenía una segunda intención.
Sonrió al ver ello y por primera vez en su vida, Zelda confió ciegamente en alguien que no era su familia o Impa.
Tomó su mano, ambos yendo en dirección al castillo.
Navi, quien miraba todo desde el sombrero de Link, no pudo evitar suspirar. Parece que...
Ella ya sabía que… aún así, duele un poco. Y puede que esos dos no lo vean, pero era claro para el resto que… había algo ahí. Naciendo…
Link y Zelda llegaron a la puerta secreta que Impa les dijo que debían de usar para poder entrar al castillo sin que nadie los vea.
Y al estar dentro, no perdieron el tiempo en ir a la habitación de Zelda.
Y ya frente a la puerta de la habitación…
-Bueno, ahí está princesa. Sana y salva.
-Jejeje. Gracias buen caballero.
Ambos rieron un poco por el ligero juego que había entre ellos. Pero era agradable.
Zelda abrió la puerta, lista para entrar…
-¿Te vas mañana temprano…?
-Si. A primera hora de ser posible. Impa ya me dijo a donde tengo que ir para llegar al territorio Zora. No puedo perder el tiempo…
Ella asintió. Y aunque no le agradaba la idea de que se vaya de nuevo y arriesgue su vida… estaba agradecida con él por lo que estaba haciendo.
-Entonces… buena suerte Link. Que las Diosas te acompañen.
Link agradeció el gesto y antes de irse a la habitación que Impa le dio, la princesa rápidamente le dio un beso en la mejilla, haciendo que se quede helado.
-Para la buena suerte.
Fueron las palabras de la niña, con la cabeza baja. Para luego ir al interior de su habitación y cerrar la puerta.
En el pasillo, sólo quedó un Link que una cara que no creía lo que acababa de pasar.
-¡Hey, reacciona! – Navi trató de hacerlo reaccionar, golpeando su cabeza con su cuerpo. Pero nada. – Agh… ¡nos van a descubrir si te quedas ahí!
-Yo me hago cargo.
De las sombras, Impa apareció. Cargó a Link del cuello de su túnica y lo empezó a llevar a donde estaba la habitación que él podía usar.
-Gracias Impa.
-No hay de que… sé que es lo que pasas con este niño. Yo lo paso a diario con la princesa.
Navi sentía que al menos tenía una amiga que la entendía en esto.
Y Link seguía sin reaccionar… parece que fue demasiado efectivo.
….
Zelda por su lado, se sentó en su cama y cuando cayó en cuenta de lo que hizo, se sonrojo más.
Cayó de cara sobre una almohada y dio un grito que logró ahogar con esta.
No sabía que la había poseído para hacer eso.
Un beso… en la mejilla. Pero uno al fin y al cabo.
No sabía que había pasado, pero por alguna extraña razón… se sentía familiar.
En otro lado, se puede ver como un enorme animal que estaba sobre el agua, abría la boca al sentirse mal…. Y no sólo ello…
-¡Ah! ¡No! – una voz que era infantil, así como de una niña, gritó al ver que algo que estaba en su mano se iba al interior del gran animal. - ¡Mi tesoro! ¿¡Qué haré!?
La niña miró con algo de miedo al enorme animal, para luego soltar un suspiro. No había otra. Tiene que…
Se vio como entró por voluntad propia al interior del animal. Ni loca dejará que su más valioso tesoro se pierda.
