Aqui con otro cap, jugando Breath of the Wild y Skyward Sword HD, necesito contextos e inspiración. Espero les guste.


Capítulo 19

Reunión de Verdades

No había pasado mucho tiempo desde lo que ocurrió en la tarde.

La noche ya estaba presente y muchos ya celebraban por su lado lo que sería el haber superado lo que era la invasión de los Bokoblins.

Muchos empezaron a oír el como Link fue el que contuvo a esas cosas, derrotó a un buen número, antes de ir a ahuyentar al líder de estos.

Algunos no creían eso, obviamente. Dado que era impensable que una sola persona sea capaz de tanto.

Pero otros lo creían posible, además que empezaron a creer que Link podría ser un enviado por las Diosas para ayudarlos.

Muchas cosas se decían, pero otra era clara…

-¡No es justo! – Marín estaba sentada en la mesa del comedor de su casa, con Malon, su padre y el señor Ingo también ahí. - ¿Por qué no podemos invitar a Link a que coma con nosotros?

-Porque la misma reina parece haberlo invitado. Además, ella quiere hablar con él. Debe de ser por algo.

Tarín le respondió a su hija de 15 años, quien simplemente se cruzó de brazos e hizo un puchero.

Malon solo soltó un suspiro, mientras comía lo que le habían preparado. Agradecía la comida… y mucho. Hace meses que no come algo de esta clase.

-Gracias por acogerme tío Tarín…

-Oh Malon, sabes bien que eres bienvenida aquí. Sé que será difícil para ti al ser un lugar nuevo. Pero te acostumbraras. Este lugar le vendría algo de la mano de una granjera tan hábil como tú.

Malon rio un poco. No era mala idea. Quizá solo deba de dejar de preocuparse por varias cosas.

Aún así, se notaba que era el Señor Ingo el que estaba algo incómodo y fuera de lugar. Tanto, que una vez acabó la cena, se refirió dando sólo un ligero gracias. Nada más.

-Hmmm. Parece que es como mi hermano me dijo que era. Pero se le ve… algo triste y preocupado.

Malon y Marín no querían decir que había pasado. Saben que Ingo aún sigue con la culpa de lo que había hecho y lo que estuvo a punto de hacer.

Pero eso era culpa de Ganondorf, ellas lo saben. Esperaban que él lo entienda pronto…

-Por cierto, ese chico Link… ¿De donde lo conoces Malon?

-Es un amigo de la infancia. – Fue la respuesta de la chica. – Justamente regresó para ayudarnos con lo que pasó hace unos días y… dijo que quería venir a ver este pueblo.

-Pues parece ser muy cercano con la Princesa Zelda. Digo, ella es conocida por ser amable. Pero jamás ha mostrado ser cariñosa con nadie en público. – Tarín recordó lo de la tarde. – Muchos matarían por recibir un gesto así de ella.

Marín gruñó de los celos, mostrando claramente que no le gustaba la cercanía de la princesa con el joven espadachín.

Pero fue Malon la más sutil y a la vez, la que se mostraba más triste.

Ella lo había notado, la expresión de Link al ver a la princesa. No era la misma cuando la vio a ella… no. Con ella fue la de una amiga que no había visto en años.

Pero con la princesa, vio una emoción que no supo reconocer. Cómo si al fin hubiera visto su destino.

Apretó los puños al pensar en ello. Maldecía sus emociones y que estas hayan regresado ahora. Aún así, ni crea la princesa que ella caerá sin dar pelea.

Esa era una promesa que pensaba cumplir.


Yendo a lo que sería la casa de la Familia Real en este pueblo, se puede ver como Selene estaba poniendo varios platos en la mesa.

A la vez que Link estaba descansando en el sillón, el muchacho se había quedado dormido bien regresó con su hija de su paseo.

-Parece estar cansado. No lo culpo. – la mujer sentía pena por el muchacho.

Pesar que todo lo que ha pasado y aún así, las cosas no se han calmado.

Navi estaba volando alrededor de él, para vigilar su sueño. Al parecer ese es un trabajo de un hada guardiana.

-Debe de ser un trabajo algo… tedioso. – el hada pasó a ver a la mujer. – Es decir, no debe de ser fácil tener que vigilar el sueño de alguien.

-Oh. No lo es. Más cuando a veces no puede dormir tranquilo. A veces tiende a tener sueños raros. – Navi rio al ver a Link. – Aunque me alegro que pueda descansar. Desde que salimos del Rancho, ha estado alerta y lo de la tarde, pues…

-Entiendo. Es de esperar que se haya quedado dormido bien se echó en el sofá. – Selene asintió, le bastaba esa explicación. – Por cierto, se ve que no se desea alejar de su espada. La tiene a la mano…

-… Una mala experiencia hace 7 años lo puso así. No es lindo dormir en las praderas y que un Stallkid se acerque para atacar.

La reina de mostró sorprendida y horrorizada. Este chico tiene la edad de su hija. Por lo que de verdad debió de ser una experiencia horrible para alguien de 10 años.

-Espero que pueda descansar un poco aquí. Su ayuda nos vendría bien para el futuro y la batalla contra Ganondorf. Es… algo que de verdad me gustaría que nos ayude.

-Oh, lo hará. Link es así. Pero a su vez su majestad, quisiera que descanse unos días. No ha tenido descanso en días… muchas cosas han pasado y… aún no las asimila del todo.

Selene miró al hada con duda… ¿A que se refiere con eso?

Oh bueno, ya lo sabrán más adelante. Sólo….sólo les queda esperar a que sea la hora. No debe. De faltar mucho. Pronto los invitados llegarán y eso era lo que esperaba.

Al menos una velada tranquila para variar…

Es más, quizás lo mejor sería…

-Mamá. – puede esperar… - ¿has visto mi collar que uso de vez en cuando…? – Zelda bajó de las escaleras, vestida ya no tan formal, pero si para mostrar ser buena anfitriona en su casa.

Selene alzó un dedo a su boca e hizo el gesto de que guarde silencio. La princesa se llevó las manos a la boca, ya que vio como Link estaba dormido en el sillón.

-Perdón… - Fue la respuesta de ella, a la vez que Selene negaba con la cabeza. – Ya veo…

-Hija. Sólo es una cena. No debes de arreglarte mucho. Y dudo que él piense que te ves menos linda.

-… No sé de qué hablas…

La mujer negó con la cabeza. Su hija era sabia en varias cosas, pero en otras aún estaba verde. Esto se lo demostraba.

Navi solo pudo sonreír al ver la interacción entre madre e hija. Parece que estos 7 años han logrado que la ausencia del rey, no sea un peso más.

Y en eso, siente que tienen suerte. Puede que hayan pasado 7 años en penurias y demás, pero han tenido tiempo para hacerse a la idea. Sus mentes ya estaban claras.

Pero ella sabe que Link no ha tenido ese lujo. Jamás lo tuvo… despertó de su sueño de 7 años y le mandan a que vaya y salve el mundo.

No ha tenido tiempo de asimilar todo. Aún no sabe cómo comportarse sin que nadie vea que… su mente aún es la de un niño.

Un niño que… estaba asustado. Que solo actúa valiente ante otros, para que crean que todo estará bien.

Y ella lo sabe. Link lo sabe… pero no quiere que nadie vea su problema.

Se supone que será el héroe que salvará Hyrule. ¿Qué héroe tiene que mostrar miedo e inseguridad? Tiene. Que ser inmaculados y perfectos… es lo que deben de ser. No menos.

Al menos con ella se muestra como es. Y ha visto que con la Princesa Zelda es lo mismo, aunque a veces siente que su amigo no… no estaba aún muy seguro de querer mostrarse ante el resto.

Por eso ha estado callado la mayor parte del tiempo. Para que la gente le crea. Para que todos vean, que él… él estaba seguro. Al menos en apariencia.

Y Navi esperaba que eso al menos dure un tiempo. Al menos hasta que…

-Navi. ¿De donde Link sacó esa espada?

Zelda no lo había notado antes. Pero ahora si, esa espada, al menos el mango, se parecía mucho a la que había visto en un libro Sheikah. Sólo que había sido años atrás, no lo recuerda con claridad.

El hada no sabía que responder, no puede hacerlo sin Link despierto.

Sabe la importancia de esto para lo que se viene y ocultar la verdad total sería contra producente. Pero de hacerlo, deberán de revelar el error de juicio que cometieron hace 7 años. El error que llevó a Hyrule a este estado…

Fue en eso, que la puerta fue tocada y Link se despertó de golpe. Algo que sorprendió a todos, más por como su mano fue al mango de su Espada en un instante.

-Link. Es solo la puerta… - Zelda calmó a su amigo, quien la pasó a ver. – Todo está bien.

-… Oh. Si, perdón. – Link alejó la mano del mango del arma. – Sólo…. Sólo estaba pensando que…

-Hemos dormido mucho a la intemperie. Lamentamos eso.

Zelda no le creyó a Navi. No lo hizo. Pero lo dejó pasar. Asintió a la vez que su madre abría la puerta.

-¡Hemos llegado! – la voz de Diana hizo que todos le presten atención.

La chica vestía un vestido que denotaba que estaba lista para la ocasión. Sus padres estaban con ella, los dos igual de bien vestidos.

-Su Majestad.

-Alfred, es un evento informal. No seas exagerado. – el hombre rio. – Ah, Beth… que bueno verte.

-Sabes que no me perdería esto por nada. Además, deseaba ver al chico del que todos hablan. Diana dijo que no había visto chico más apuesto en su vida.

-¡Madre! – Diana se sonrojo al ver como su progenitora la vendía. Y no ayudaba que Zelda le estaba frunciendo el ceño.

-Oh, sólo bromeo hija… Ah, ahí está. – Beth miró a Link, quien había puesto su Espada en su espalda. – Pues no mentías… es apuesto.

-¿Verdad? – Selene sonrió al ver el sonrojo en Link. – Se nota que los años fueron generosos con él. Todo un rompecorazones.

-Mamá, basta por favor. Link no se ve cómodo con tu elección de palabras.

Y era verdad. Link se mostraba algo incómodo… Zelda tampoco apreciaba lo que estaba pasando. Para nada.

-Ay hija, sólo es para aligerar el ambiente. – Selene sonrió más al ver la reacción de la chica, sabe que cuando habla tan formal es que está molesta y no lo desea mostrar.

Antes que Zelda sea capaz de decir más, la puerta fue tocada de nuevo. Más invitados.

La princesa abrió la puerta, para ver a…

-¡Hey, vinimos como lo prometimos!

-Alice, no seas irrespetuosa. Lamento eso princesa.

Zelda negó con una sonrisa hacia Shawn. Parece que Diana los convenció.

Los dejó pasar y los dos soldados vieron a los presentes…

-Perfecto. No está el idiota ese. Hay que celebrar sin él…

Link alzó una ceja. ¿De quien habla? Es más, pareciera que todos sabían de quién habla.

Y cuando estaba por preguntar, la puerta fue tocada de nuevo. Esta vez siendo Diana la que la abrió, dejando ver a Blason. El cual estaba vestido para una ocasión formal. Pero no había dejado de lado su espada, que estaba en su funda que colgada del lado izquierdo de su cintura.

Link puede ser ignorante a mucho, pero ver como esos dos se vieron y como se notaba la tensión, lo hizo preguntarse si algo malo había pasado. Que extraño. Y aún así, ella lo dejó pasar.

-Buenos noches.

Blason saludo de manera cordial a todos, aunque apenas lo miró a él o a Alice y Shawn.

Su atención estaba más centrada en Zelda, algo que no le gustó por una razón. Ya que la chica parecía incomoda en cierta manera.

De todos modos, Link sólo pudo ver cómo Selene daba una palmada con sus manos. De seguro en un intento de que el ambiente deje de ser tan tenso.

-¿Les parece si comemos antes de que podamos escuchar el relato de Link y Navi?

Parecía ser una buena idea. Aunque Link jamás se alejó de la Espada. En ningún segundo, eso era lo único que le daba seguridad en estos segundos.


La cena transcurrió de manera normal. Era una comida normal que el mismo Link tuvo que admitir, estaba delicioso. Tanto, que más de una vez se vio en la tentación de repetir y pedir más, pero no lo hizo por respeto.

Y que no todo era para él… de todas maneras, sentía una tensión en el ambiente. Y no sabe de dónde nace esto. Pero siente que es más por motivos personales.

-Muy bien. – Selene habló, al ver que todos habían comido y sabía que alargar esto era una mala idea. – Link, sé que esto puede ser repentino. Pero quisiera que nos digas que es lo que ha pasado desde que nos separamos en la Ciudadela.

Link sintió que su cuerpo se tensaba. Sentía que cada fibra de su ser le pedía a gritos que no lo diga. Que lo culparan.

-¿Link…? – Zelda que estaba a su lado, vio como el chico se puso tensó y empezó a temblar. - ¿Qué pasa…?

Él la pasó a ver, vio sus ojos… vio como él estaba asustado de decir que había pasado. Cómo si temiera decir la verdad, estaba al borde de un ataque de pánico y todos lo vieron.

Zelda rápidamente le sirvió agua y se la entregó en las manos, para que lo beba. No hubo más intercambio de palabras, sólo entendimiento.

Uno que Link agradeció en ese caos que su mente era en esos instantes.

-Oye. ¿estás bien? – Alice se le acercó y pudo ver cómo él trataba de asentir. – casi le da un ataque de pánico. Su Majestad, no creo que…

-Si… Link sino…

-No… - El chico logró aclarar su garganta, alejar el bulto que sentía se había creado ahí. – Lo diré… diré la verdad de todo.

-Link, no debes…

-Navi, si no lo hago… será peor. Deben de saberlo. Merecen eso… al menos los presentes y los que me ayudaron hoy.

Link alzó la mirada y tomó aire. Alzó la mano y sintió el mango de la Espada Maestra. Esta, cómo sintiendo su miedo, pareció darle calor en respuesta de que… todo iba a estar bien.

-Paso justo cuando me aleje de todos…. Regrese a la Ciudadela y fui en dirección de Templo del Tiempo. Porque era donde pensé que podría de evitar que Ganondorf llegue y obtenga lo que quería. Tenía las llaves… las piedras y la Ocarina. – Link sacó la Ocarina del Tiempo, está pareció brillar al estar en sus manos, como reconociendo a su amo, algo que Zelda jamás había visto. – Antes de llegar, vi a Ganondorf…

Link recordó la imagen del Gerudo, su presencia era de miedo, pero a la vez una sensación de repulsión e ira llegaba a él. Tanto, que apretó las manos con fuerza.

-Había atrapado a Nabooru. Ella le quiso hacer frente. – Navi siguió. – Él… sólo hizo que las brujas se la lleven con su magia, a un templo en el Desierto. No sabemos cuál… pero ella nos vio. Con la mirada nos dijo que nos vayamos, que no nos arriesguemos a ayudarla.

Navi sonó triste al decir ello. Porque se sentía que… querían ayudarla. Hacer algo.

Pero no pudieron…

-Fuimos al Templo del Tiempo… Llegamos y vimos la inscripción en el altar. Presente las Piedras Espirituales y toque la Canción del Tiempo…

-¿Cómo es que…? – Selene lo detuvo. – Se supone que solo alguien de la Familia Real…

-Zelda había dejado una partitura en su habitación cuando recuperé la Ocarina. La memorice y la destruí… fue lo que se me ocurrió.

Zelda sintió la mirada de su madre, sabe que ese fue un error. Sabe que mucho de lo que hizo esos días fueron errores. Pero aún así…

-Cuando Link tocó la canción, las Piedras le dieron energía a un símbolo de la Trifuerza sobre la Puerta y… esta se abrió. Las Piedras se rompieron tras ello, sólo quedaba el adorno dorado de cada una.

-… Y ahí van tres reliquias de Hyrule…

-Diana, no interrumpas. – Alfred regañó a su hija, quien asintió apenada.

El hombre estaba interesado en el relato del muchacho, más por como éste no dejaba la espada en su espalda… era como si está fuera un ancla para él.

-Una vez entramos por la puerta es… bueno… - Navi miró a Link y él asintió. – Es que vimos lo que estaba ahí. No era la Trifuerza. Era… una espada. En un pedestal.

-¿Espada en un Pedestal…? No puede ser… - Alfred lo entendió, a la vez que Selene y Zelda abrían los ojos con sorpresa e incredulidad. – Muchacho, la espada que llevas ahí es…

Link llevó su mano al mango de la espada y la sacó de su funda. La giró en su mano y la puso con cuidado en la mesa, como si fuera algo más valioso que su propia vida…. No, la espada parecía ser su vida.

Todos los presentes vieron el arma. Era bella, perfecta. Cómo si hubiera sido tallado por el poder divino. Es más, juraban que tenía brillo propio y no reflejaba la luz que estaba en la habitación que varias velas creaban.

-Lo había dicho antes, pero es una bella arma… - Alice acercó la mano para tocar el arma, pero Alfred la detuvo con la suya. – Oiga…

-No la toques… a menos que tengas el corazón puro, la espada sólo te lastimara… - la chica miró al hombre con duda. – Que las Diosas nos amparen. Jamás pensé ver con mis propios el Arma Legendaria.

-… No sé refiere a… - Shawn fue el primero en entender y luego el resto.

-Lo es. La Espada que repele el Mal, la Espada Maestra.

Decir que Diana escupió lo que estaba bebiendo era un eufemismo. No sólo ello, los soldados vieron el arma como si tuviera en sus caras, algo que no podían creer.

Todos, al menos una vez en sus vidas, habían oído de la Espada Maestra. El Arma Legendaria que se dice, el Héroe del Cielo creó con ayuda de la Encarnación de Hylia y que con ella, derrotó al Rey Demonio. Un arma digna sólo para el Héroe Elegido de las Diosas.

Zelda miró a su amigo, quien no alzaba la mirada. Sólo tenía los ojos en la espada.

Selene alzó la mano y la acercó lo más que pudo al arma y… sintió algo venir de ella. Cómo un campo de magia o similar, que parecía alerta a quien se atreva a querer tocarla.

La espada parecía no verla como indigna, pero a su vez no la reconocía como quien la debe de portar. Y ese era el Link, ya que este la había sacado de su pedestal.

-… Eso hace que Link sea…

-El Héroe Elegido… el que las leyendas han profetizado. – Alice y Diana se vieron sin poder creerlo.

Ya que a este punto, en un mundo donde la esperanza parece haber muerto, el Héroe Elegido de las Diosas era algo que todos deseaban que sea real. Y lo tenían…

Blason, quien había estado en silencio todo el rato, no pudo ocultar su molestia. Este chico era… el Elegido. El Héroe que las leyendas hablan.

Antes no las creía, pero ahora lo hacía. Y eso lo enfurecía. ¿cómo un chico don nadie era el Elegido por las Diosas y la Espada Maestra? ¿Qué clase de lógica es esa?

-Esto significa que… has venido a hacer frente a Ganondorf. – Beth le hizo la pregunta a Link, quien asintió. - ¡Oh Diosas!

Se sentía la emoción en la mujer y los demás estaban igual. Una oportunidad mandada por las mismas Diosas. Quizás eso era lo que buscaban.

Pero Link no parecía estar muy feliz, algo que Zelda notó.

-¿Link…? ¿qué…?

-Significa que sacaste la espada y te escondiste, ¿no? – Diana hizo la pregunta emocionada, pero el ver como él negó con la cabeza, la confundió a ella y el resto.

-… Lo intenté. Vi la espada, pensé que era una oportunidad. Así que la tomé y al hacerlo, esta me puso a dormir a la vez que… dejaba abierta la entrada al Reino Sagrado.

Y ahí todos se quedaron en silencio, haciendo que Zelda lo entienda y sus ojos se abran con horror.

-Una barrera más tras la Puerta del Tiempo, es lo que habrá. Y sólo el indicado la podrá abrir. Eso decía en un texto Sheikah… - Zelda hizo memoria. – La Espada Maestra era la barrera final…

-… Cuando la toqué, me puso en un sueño profundo y… la puerta quedó abierta. Ganondorf pareció pensar lo mismo que yo… que parece que vio la entrada y… entró al Reino Sagrado ya que la Espada se fue conmigo al lugar donde me puso a dormir… yo… dejé la puerta abierta y él tomó ventaja de ello.

La primera reacción que hubo fue la de Blason, quien tomó a Link del cuello de su túnica y lo miró furioso, casi listo para darle un golpe.

-¡Blason! ¿¡Que carajos…!? – Diana fue la que pudo reaccionar al ver que estaba haciendo.

-¡Es su maldita culpa que estemos en este estado! ¡Todo por querer hacerse el héroe y tomar la espada! – Blason miró a Link con tal odio, que el muchacho se sintió algo amedrentado. - ¡Por él es que…! ¡Toda la gente…! ¡el Reino…! ¡Mi padre…! ¡Él es el culpable!

Antes que algo más pase, Alice le dio un golpe a Blason, logrando que este suelte a Link, quien se tomó el cuello para respirar normal.

-¿¡Qué mierda…!?

-¡Lo de tu padre fue estupidez! ¡No lo culpes por haber querido hacer lo correcto! – Alice miró al soldado con rabia. - ¡Trató de hacer las cosas bien, pero no sabía que pasaría! ¡No te hagas la víctima!

-¡Zorra…!

-¡BASTA! – Fue el grito de Selene, al ver que esos dos estaban listos para irse contra el otro. - ¡Aquí nadie va a pelea o agredir a nadie! ¡Blason, eso estuvo fuera de lugar!

-¡Pero su majestad, él…!

-¡Silencio! – La mujer no estaba para estupideces. - ¡Debería darte vergüenza actuar de esa manera cuando este chico tuvo la mejor de las intenciones! No sabia nada… por lo que no es su culpa. Y creo que debe bastar con ver lo que ha pasado. No necesita que tus rencores lo hagan sentirse aún peor.

Blason sólo soltó un gruñido. No feliz con la postura de la reina, pasó a ver a Zelda en un intento de que ella lo apoye. Pero el ver como ella se ponía al lado de Link, quien aún estaba en el suelo, fue una patada en el estómago.

-¿¡Cómo pueden estar del lado del que permitió que Ganondorf logre su meta!? ¡Es una locura!

-¡Si vas a sólo soltar mierda, lárgate! – Diana lo dijo con rabia y mucho veneno. - ¡Estamos aquí para tener soluciones! ¡No para que tus celos al chico nos jodan el día!

-¡Bien, me largo! ¡No necesito oír más y ya vi a quien eligieron! – Blason se fue a la salida. - ¡Y no se molesten en volver ustedes dos al ejercito! ¡Están fuera!

-No es necesario. Renunciamos… - Shawn no estaba para soportar las actitudes de este tipo que cada día, eran peores.

-¡Sólo vete antes que te meta un palo por el culo! – y Alice no bromeaba.

Blason abrió la puerta y se largó, cerrándola con fuerza que casi pareciera que se iba a caer.

Zelda que había visto todo en silencio, sólo negó con la cabeza. Parece que hay cosas que… no se pueden reparar.

-¡Ugh, ¿Quién se cree?! – Navi estaba furiosa, pero no pudo reaccionar al estar pendiente de Link. Aunque si le alegro ver que los de aquí parecen apoyar al muchacho.

-… Sólo un idiota que no sabe ni dónde está parado. – fue la respuesta de Diana, quien soltó un suspiro triste.

Y ahí está el último clavo… bien, parece que ya puede dar vuelta a la página.

-Link… - la voz de Zelda lo hizo mirarla. - ¿Puedes…?

-Si… sólo… sólo estaba pensando en que, en parte es mi culpa.

-Claro que no muchacho. – Alfred le sonrió al chico. – No sabías que podía pasar. Mucho menos que era lo que la Espada haría. Esta te eligió, eso dice todo lo que necesitamos saber.

Link miró al señor y sonrió un poco, esas palabras eran… algo tranquilizadoras.

-¿Qué pasó tras eso Link? Cuando despertaste…

-Estaba en la Cámara de los Sabios, dentro del Templo de la Luz. – Zelda y Selene prestaron atención. – Un hombre llamado Rauru me despertó.

-¿El Sabio de la Luz? ¿está…?

-Bueno, vivo como un espíritu. – Navi le respondió a Zelda. - ¿Cómo es que…?

-He tenido contacto con él en sueños estos años. Pero hace 3 dejé de tener Noticias. Jamás dijo de ti o… - Zelda se mostró molesta. El que le hayan ocultado donde estaba Link…

-Él me dijo lo que pasó… lo que Ganondorf hizo. Me dijo que… hay una esperanza de detenerlo. – Todos prestaron atención. – Tengo que despertar a los demás Sabios.

-¿No son los Sabios los que crearon el Templo del Tiempo? – Diana miró a su madre, al ser ella la más religiosa.

-Lo son. Pero no sabía que habían nuevos…

-Eso es porque Ganondorf mató a los anteriores. Sólo Rauru sobrevivió. – Navi tomó la palabra. – Nos dijo que, si deseamos ganar. Hay que tener a todos los sabios para poder derrotarlo, al menos eso es lo que él nos dijo. No fue muy claro la verdad. Y no fue muy… condescendiente con Link. Solo le dijo lo que debía de hacer… No es que hayamos tenido mucha opción.

-… Nos dio algo de su poder, para luego decir que busquemos los Templos, así como a Zelda. Que ella puede saber donde están. – Zelda miró a Link. – Salimos del Templo del Tiempo y… Empezamos nuestro viaje. Llegamos al rancho Lon Lon y… ya saben el resto.

Nadie dijo nada unos segundos. Estaban asimilando lo que Link les decía. Y a su vez, trataban de entender que era lo que…

-… Espera, dijiste que has estado dormido… - Diana pareció entender algo. – ¿Has dormido estos 7 años?

Link bajó la mirada y asintió varias veces, lo que llevó a todos los presentes a una conclusión.

-No me jodas… Significa que eres el mismo niño de hace 7 años, solo que con el cuerpo de un adulto. – Diana dijo lo que era el pensamiento general.

Zelda miró a Link con horror y con unas ganas de llorar.

Ella pensó como todos, que él había escapado… que había estado estos 7 años escondido. Pero no era así, durmió 7 años. La espada lo puso a dormir 7 años y solo despertó para cuando estaba listo para la lucha de manera física. Pero eso no significa que mentalmente estaba…

-… Diosas… - Selene se llevó las manos a la cara. – Link, dinos la verdad. ¿Para ti lo que pasó hace 7 años…?

-… Pasó ayer… - Link vio la expresión de muchos. – Lamento si no soy lo que esperan para ayudarlos, pero…

-¿¡Como puedes decir ello!? – Zelda alzó la voz. - ¿¡No eres lo que esperamos!? ¡Link, acabas de confesar que mentalmente aun tienes la edad con la que yo te conocí! ¿¡Sabes que es eso!? ¡Mis acciones te robaron tu niñez!

-No es así…

-¡Lo es! ¡Por las Diosas, lo es! – Zelda sintió las lágrimas salir de sus ojos. – ¡Y aun deseas pelear! ¡No puedo…! ¡Yo…!

La princesa no lo soportó más y se fue de ahí, a su habitación, no oyendo el grito de Link. Quien, al verla irse, se mostró culpable. Y los demás no sabían que decir…

-Hablaré con ella. ¿Puedo…?

-Si hija, puedes quedarte con ella esta noche. – Beth le sonrió a su hija, quien agradeció a su madre.

La chica le dio una sonrisa tranquilizadora a Link, para luego ir a la habitación donde Zelda estaba. El muchacho solo bajó la mirada…

-… No te culpamos Link. – Selene se le acercó al muchacho, a la vez que… - Pero debes de entender que… mi hija de verdad no le gusta la idea de que peligres de esa manera, de nuevo. Más al saber que… para ti, todo esto es…

-… Lo hago por lo que creo. No tengo nada más. Yo solo… - Link miró la Espada Maestra y la tomó en sus manos de nuevo. – Esto es lo que sé que debo de hacer para enmendar mi error. Es todo…

Selene veía que también la culpa de lo que pasó lo estaba impulsando. Le daba algo de pena ver ello. Pero también, hacía que para él esto sea más serio.

No era la venganza o la gloria lo que lo estaba impulsando a esta batalla, era saber que… pudo hacer algo más. Que pudo evitar esto y no fue capaz.

Si este era el designio de las Diosas, eran crueles. Porque le estaban dando una carga muy grande a un niño forzado a ser un adulto de golpe. Que había perdido 7 años de su vida. 7 años que no recuperará jamás.

No solo ello, también…

Selene se puso frente a Link, quien había guardado la espada en su funda. Él la miró con duda y para sorpresa suya, ella lo abrazó con fuerza. Como tratando de transmitir una sensación que era ajena para él.

-Ha sido difícil para ti, ¿no? – Link se tensó al oír ello. – Aparentar ser fuerte, cuando estás más asustado que el resto. Ayudar cuando deseas ser ayudado… - El muchacho empezó a temblar. – Ya no debes de aparentar ante nosotros, ninguno aquí te va a juzgar Link. Eso te lo aseguro…

Quizá sea palabras bastaron para que el muchacho rompa en llanto en los brazos de la reina, quien sentía que estaba dándole consuelo a un niño pequeño, que no era algo lejos de la realidad.

Link se dejó caer de rodillas. No soltando a lo mujer, pidiendo perdón. Como si todo lo que pasó fuera su culpa. Pero no era así… ella no lo sentía así.

Todos los demás, solo pudieron ver el como el muchacho seguía llorando en los brazos de la reina. Quizás era el primer consuelo y momento para soltar lo que sentía, que ha tenido en mucho tiempo.

Navi miró a la reina agradecida por lo que hizo. Link necesitaba esto… Necesitaba gente con quien pudiera ser él y no el Héroe que el pueblo de Hyrule debe de ver.

… Navi a su vez lo pudo entender. La vida de un Héroe, era cruel.

Porque son forzados a ocultar sus emociones por el bien del resto.


En su habitación, Zelda estaba llorando sin consuelo. El solo saber que Link estuvo dormido 7 años, que en ese tiempo no supo nada. Que para él, todo pasó ayer…

La culpa la golpeó. La sensación de saber que su amigo perdió 7 años de su vida por su estupidez. Por… no haber sido más fuerte.

-… No merezco que él…

-Zelda… - La chica alzó la mirada, viendo como Diana entraba a la habitación. – Hey…

-¿Qué quieres…?

-Sabes que no fue correcto irte sin…

-¿¡Correcto!? ¿¡Crees que es correcto el saber que Link perdió 7 años por mi error!? ¿¡Que este tiempo que hemos tenido para adaptarnos a la realidad que nos aqueja, él las pasó dormido sin saber nada!? ¿¡Que cuando despertó, Rauru solo le dijo que haga esto y lo mandó de regreso sin prepararlo mentalmente!? ¡Mandó a un niño en el cuerpo de un adulto a ver un reino destruido y para colmo le dice que al sacar la Espada Maestra le dio a Ganondorf la oportunidad de hacerse con lo que buscaba! ¿¡Que mierda!?

Ahí Diana si se sorprendió. Para que Zelda use palabras de esa clase, si que estaba molesta. Ahora teme por ese Rauru.

-¡Cuando lo vea…! ¡Juro que deseará estar muerto! ¡Lo juro! ¿¡Por eso no me contactó más!? ¡Lo sabía el muy hijo de…! – Zelda se llevó las manos a la cara y soltó más lágrimas… - Oh Diosas… ¿Qué le he hecho a Link…? Es mi culpa… Todo por una promesa…

-No Zelda. No lo es… Es… Sabes como es Link. – Diana se le acercó. – Sabes que él… Todo lo que ha hecho ha sido por ti.

-…. Yo no…

-Zelda. Por las Diosas. ¿No ves lo afortunada que eres de que alguien sienta tal devoción a ti? Muchos matarían por eso. Y tú lo tienes, pero estas dejando que algo que no es tu culpa ni la de él, te ponga así. ¿Crees ser la única que necesita apoyo? Él necesita ese apoyo. – Zelda miró a Diana con duda. – Ha despertado en un mundo dañado. No sabe dónde está… solo sabe que tiene que hacer y con quien quiere estar para eso. ¿No lo ves? Él te necesita. Ahora eres la única que lo puede ayudar a afrontar estos años que perdió por querer hacer lo correcto. Quizás… así debían de ser las cosas. Quizás no… Pero no te alejes de él solo por la culpa Zelda. No merece eso… ni tú. No uses la culpa que dices sentir, para alejarlo de ti. No lo hagas… Solo lo terminarías de destruir, ya que se nota que está hecho pedazos y apenas sigue en pie.

Zelda miró a su amiga y se mostró preocupada. Link, ¿hecho pedazos? Pero si con ella se mostró animado y feliz.

¿Puede que sea solo una manera de afrontar lo que siente de verdad? Porque si era así…

-… ¿Qué puedo hacer? – Zelda miró a Diana y ella le sonrió un poco.

-No huyas Zelda. La culpa que sientes, debe ser como la de él. Te apuesto que siente que por él, es que todo esto ha pasado. Que estos 7 años, no habrían pasado. Pero sabes que no es así. Con o sin la Trifuerza, Ganondorf habría hecho un caos. – Lo sabe… - Al menos con lo que hizo, hay una oportunidad. La Espada Maestra está con él.

Cierto. La Espada Maestra. Y también sabe que debe de hacer. Si Rauru le dijo que debe de despertar a los sabios que esperan el llamado, lo hará. Ella lo sabe. De todos modos…

-No quita que una vez vea a Rauru, lo mataré. No sé cómo, pero lo haré…

-No lo dudo.

-Y… aunque lo desee, no puedo dejar a Link de lado. Es… tras esa apariencia, aún el niño que conocí. Yo lo sé…

-Correcto. Y se ve que desde niño era muy maduro, hay que ayudarlo a acostumbrarse a su nueva realidad. – Zelda asintió. – Porque eso es lo que haremos, nada de decisiones tontas como que debe recuperar el Tiempo perdido ni nada.

-¿Por qué dices…?

-Conociéndote, además de sentirte culpable por lo que está pasando, habrías hecho… no sé, hallado la manera de mandarlo de regreso al pasado para que viva su vida.

-Yo no… - Diana alzó una ceja. – Bien, puede que sí lo haya pensado…

-Zelda, eso habría sido lo peor. Lo que él necesita es afrontar su nueva realidad, no hacer que viva un pasado cuando ya está traumado. En serio mujer… - Diana se llevó una mano a la cara. – Te juro que si hacías eso, te golpeaba por estúpida.

-… Lo sé. Es solo que… me siento mal. – Zelda miró a su amiga. – Son 7 años Diana. 7. No es poco tiempo el que ha perdido. Años donde nosotros aprendimos a hacer frente a los cambios en nosotros y nuestras vidas. Dónde pudimos entender que es ser adulto. Él no tiene ese tiempo… Diosas, lo deberá de afrontar todo tan rápido.

-… Crees que esos Templos…

-Los Templos de los sabios son conocidos por representar facetas o dificultades que uno afronta. No dudo que estos pondrán a Link a prueba para poder despertar a los Sabios. Más si es que Ganondorf los tiene en su poder como Rauru le dijo.

-… ¿Puedo unirme a ti cuando golpees a ese Sabio? Porque en serio, mandar a un niño en un cuerpo adulto a hacer esto… que locura. Y que cruel… - Diana sólo pudo decir ello, dado que no había más que…

-Lo pensaré. – Zelda sonrió un poco. – Gracias Diana. No sé qué habría decidido sin ti…

-Hey. Somos amigas. Las mejores. – La chica tomó las manos de Zelda. – Lo que ha pasado, no es culpa de nadie. Ni tuya, ni de Link. Ese monstruo los forzó a tomar esas decisiones. Así que…

-Lo sé. No podemos huir de sus consecuencias. No pienso hacerlo Diana. – Zelda soltó un suspiro cansado. - Aunque eso me lleve a tener que… bueno, actuar.

Diana miró a su amiga unos segundos, hasta que…

-¿Vas a…? ¿en serio? Pero pensé que…

-Sé lo que Impa dijo y lo que mi madre desea. Pero esto lo cambia todo. Con Link, hay una oportunidad. – Zelda se puso de pie y sacó de lo que era el cajón en su escritorio, unas notas escritas a mano. – Esto es lo que yo investigué tras lo que pasó con los registros Sheikah. Mira…

Les dio los papeles a Diana, quien las leyó rápidamente. Al hacerlo, la chica pudo ver que…

-… Es en relación a los Templos.

-Correcto. Y esta información puede ayudar a Link. Pero no se la puedo dar de golpe. Sólo… sólo…

-Entiendo. Parece que tendrás que actuar. Pero, ¿Segura de hacerlo de ese modo? Puedes decirle la verdad sin tener que recurrir a eso.

Zelda lo pensó de la misma manera. Pero siente que es lo mejor. De esa manera, también ayuda a Link para que madure y él…

-Link necesita hacer esto. Si deseamos que esté listo para lo que se viene. – Ella sabe muy bien, que debe de estar asustado. – Así que…

-Ok. Ok… - Diana alzó las manos, como diciendo que estaba lista. - ¿Cómo haremos esto? Necesitarás que alguien te ayude para que Link y Navi no sepan la verdad. Esa hada es lista y puede que…

-Lo sé. Quizás deba… - Zelda se llevó las manos al mentón. – No sé, aún no sé cómo puede que afrontemos esto…

-Je. Pues no lo haremos esta noche por lo que veo. Quizás sea mejor irse a dormir.

Zelda sonrió al oír ello. No era mala idea. Necesita descansar la mente de todas las revelaciones que ha tenido el día de hoy.

-Gracias Diana… por todo. Por estos años… yo no…

-Bueno. Por algo soy tu amiga, y lo sabes. – la chica hizo un gesto de que no era importante nada más. – Ya sabes, siempre me ha gustado poder ayudarte a pesar de no ser la más lista. Es lo que los amigos hacen, no lo olvides.

Y no lo hace, ya que sabe que el apoyo de su amiga ha sido vital estos años. Y siempre se lo va a agradecer.


En la parte de abajo, se pudo ver cómo Link estaba dormido de nuevo. El sillón era su lugar de descanso, a la vez que Selene lo cubría con una manta para que descanse.

-¿No debemos…?

-No. – Navi negó con la cabeza. – Link parece no poder estar tranquilo sin tener la Espada Maestra cerca. El arma le ha servido de apoyo físico estos días. A veces, es como si tuviera una conexión con ella, que ni yo entiendo.

-Es algo que se menciona en las Leyendas. Que la Espada tiene voluntad. – Alfred habló tras beber de su taza de té. – Que noche. Pensar que una celebración se pondría así.

-Ni que lo diga. – Alice estaba viendo cómo Link dormía. – Por eso no entendió mi broma. No sabe muchas cosas.

-Dudo que haya sido una broma, sabiendo como eres. – Shawn miró a su amiga con una ceja alzada, a lo que ella solo lo fulminó con la mirada. – Pero sí, eso explica porque es callado. No quiere que nadie vea su verdadera personalidad y mentalidad.

-Más si es el héroe que las leyendas han comentado desde siempre. – Beth bajó la mirada. – Me siento mal por haberme emocionado tanto sin contar que él…

-Creo… que eso es lo que él desea darle a la gente. – Selene se puso de pie y volvió con el resto. – Esa esperanza que sentiste, a pesar de que muchos no crean del todo en las leyendas aún. Si alguien aparece y empieza a lograr lo que no se pudo en estos años… Diosas… es obvio que será llamado héroe. En el pueblo lo llaman así solo por lo de los Bokoblins. ¿Qué pasará cuando empiece a despertar a los Sabios? ¿Qué pasará cuando la gente empiece a ver sus hazañas? Es una carga grande volverse la esperanza de un reino en ruinas.

El silencio tras las palabras de Selene era grande. Hasta que…

-Rauru lo llamó, Héroe del Tiempo. – Navi habló con calma. – Dijo que ese título era por romper las barreras del espacio-tiempo. Así como que sólo él puede despertar a los sabios. Por eso ese título… aunque no vi a Link tan convencido.

-No lo culpo. De la nada le dicen eso, bien despierta. Yo estaría igual. – Alice alzó las manos. – No digo que esté mal, pero al menos le debieron dar tiempo para hacerse a la idea. No mandarlo a pelear una vez despertó.

-… Quizás es porque nos estamos quedando sin tiempo. – Alfred se puso de pie y caminó hacia la ventana, mirando lo que había detrás de ella. – Navi, Rauru dijo que su poder estaba limitado sólo a la Cámara de los Sabios. ¿no?

-Correcto. Dijo que por la influencia del poder de Ganondorf, era lo más que podía hacer.

-Hmm.. preocupante. Un Sabio de la Antigüedad, sólo teniendo poder en un lugar tan limitado. Significa que… no había más alternativa. Estamos de seguro en las últimas… el reino pronto no tendrá salvación.

-¿A que se refiere? – Shawn no entendía lo que el hombre decía.

Sí, él como Alice siempre fueron creyentes de las Leyendas en su mayoría. Por lo que sabía de los Sabios y otros temas, que la mayoría de la población había olvidado en su mayoría.

-… Ya deben de saberlo, pero las cosechas de este año están… muriendo. Apenas sobreviven. Y eso que estamos alejados del Centro de Hyrule. – Alfred miró a todos los presentes, más a la reina. – La influencia de Ganondorf ha crecido. Tanto, que hasta los reinos vecinos lo están empezando a sentir. ¿Creen que no actuarán una vez el daño llegue a ellos?

-… Una guerra… eso es lo que pasaría. Todos los reinos contra Ganondorf y sus fuerzas.

-Así es. – Alice tembló un poco al oír ello. – Y sabemos el poder que ese sujeto tiene. Para él sería nada. Y sólo se haría con más tierras y así sería hasta que…

Entendieron. Si Ganondorf no es detenido, el mundo estará en su yugo ya que los demás reinos actuarán para defenderse… pero él tenía el Poder con él. Es imparable…

Por ello él no actúa. Planea y espera… que locura.

-¿Cuánto es que…?

-Dado el como han pasado las cosas y los reportes recientes. Me temo que sólo un año antes que Hyrule sea inhabitable. Y vaya la maldición al resto del mundo.

Y eso les cayó como un balazo de agua fría. Un año… sólo un año.

Eso bastó para que todos se desanimen.

-… Entonces hay que actuar rápido. – Navi habló firme. – Puede que no lo parezca, pero Link está dispuesto a hacer esto. A buscar los Templos, despertar a los Sabios y pelear contra Ganondorf. Lo ha decidido, aún si está asustado.

-No puedo pedirle que…

-Selene. – el hada habló firme. – Link lo decidió. Y créame, no se retractará. Tal vez no haya deseado la responsabilidad. Pero no va huir de ella. Lo sé. Porque lo he visto. He visto como en cada situación, se pone de pie y afronta todo con Valor. Con determinación. – Navi miró al muchacho, que dormía plácidamente. – Si hay alguien que puede derrotar a Ganondorf y salvar a Hyrule, es Link. Sólo hay que hacer que se prepare. Y darle apoyo… sólo se derrumbará.

La mujer pensó en las palabras del hada. Puede que sea cierto…

Miró al muchacho y no pudo evitar ver en él a Leon y Mari. La misma determinación y terquedad. Ambos eran así cuando algo se les metía a la cabeza.

Antes no pudo ayudarlos, pero tiene la oportunidad de ayudar al hijo de ellos. Porque estaba segura de que era el hijo de sus amigos.

El físico de Leon, pero las expresiones de Mari. Así como también, el valor de los dos…

Se juró a si misma que no hará nada más que… ayudarlo. Así lo hará…

-… Mañana seguiremos de esto. Les aseguro que tomaremos una decisión de cómo ayudar a Link a ir por esos templos. Pero esto es algo que queda entre nosotros. – Selene miró a los presentes. - ¿puedo contar con su apoyo?

Nadie se negó, todos parecían listos para ayudar. Hasta los dos jóvenes que recién se habían integrado, pero que se veía le tenían un gran aprecio a Link. Uno que ella vio en los soldados cuando Leon fue General. De que no dudarían en ayudarlo en lo que pudieran. Y eso era algo que le agradaba de ver.

-Majestad. – Alice habló. – Cuenta con mi apoyo y el de Shawn. – el muchacho asintió. – Pero no olvidemos que Blason estuvo aquí para oír hasta la parte en que Link mencionó lo que dejó la Puerta del Reino Sagrado abierta. Sabiendo como es, hará una campaña contra él. Y muchos se lo creerán, dado que Link es un extraño y Blason, aunque no lo parezca, es apreciado por muchos aquí.

-Es verdad. Puede que no sea algo que nos afecte tanto. Pero creo que por la salud mental de Link, habrá que hacer algo. Dudo que necesite más presiones. – Shawn complementó a su amiga.

Era verdad. No pueden dejar que eso pase. Y por lo poco que ella ha visto, Blason le tiene envidia a Link.

Por varios factores cree ella. Pero que el mayor, es que Zelda aprecia mucho a Link. Y eso ella lo ha dejado en claro estos 7 años.

Pero a su vez, es que también estaba el peso de la educación que recibió por parte de Forge estos años.

Ese hombre había metido ideas a su hijo estos 7 años. Unas que lo habían cambiado. Ya no era el mismo chico que era de niño. Esa también es una consecuencia de la guerra. Una que no puede borrar con solo una orden.

-Habrá que ver que hacer, cuando sea el momento. Dudo que me haga caso si le doy una advertencia. Sólo lo hará más resentido.

Y puede que sea así. Pero…

-Mejor descansamos el día de hoy alteza. Mañana, decidimos.

A las palabras de Alfred, todos asintieron. Cada uno se empezó a retirar, agradeciendo por la comida a la reina, quien les sonrió. No era nada que se deba de agradecer.

Tras unos minutos, sólo quedaron Navi y Selene, con Link aún durmiendo.

-… Yo también.

-Adelante Navi. Descansa.

La sílfide dio un rápido buenas noches, para luego ir con Link. Recostarse en el pecho del muchacho para así poder dormir.

La mujer al ver ello, no pudo evitar sonreír. Se notaba lo mucho que el hada quería a Link. Así como también, ella deseaba ser su apoyo.

Se giró hacia el comedor, acomodó las cosas que lavaría mañana y se retiró a su habitación, no sin antes…

-Mamá… - Vio a su hija salir de su habitación. Ella ya estaba con su camisón para dormir.

-Oh. Hija… veo que no duermes aún. – Selene vio la expresión de culpa de su hija. – No pasa nada, entendemos tu reacción. Todos… y veo que Diana te ayudó un poco también.

-… Así es ella… - Zelda sonrió un poco. – ya está dormida, pero yo…

-Link duerme. Está tranquilo… digamos que necesitaba soltar unas cargas y lo ayude.

Zelda bajó la mirada y la mujer pudo ver que su hija estaba pensando. Negó con la cabeza y le hizo el gesto de que la siga a su habitación para que hablen.

Y una vez dentro…

-Mamá, yo… lamento mi reacción, sólo….

-Zelda. No pasa nada. Sé que sientes… más al saber que Link es el mismo de hace 7 años. No dudo que… todo esto es más difícil para él. Ya que todo es nuevo… y aún así, desea pelear. Por la gente, por ti…

Y fueron esas palabras lo que la hicieron sentir más culpable. Ya que…

-Me volvió a jurar que pelearía por la promesa. Y lo acepte sin saber que…

-Creo que eso te demuestra la devoción que te tiene. Es algo de envidiar. Se han visto pocas veces, pero en esas ocasiones, cada uno dejó un fuerte impacto en el otro. Eso, mi niña, es algo que no les pasa a todos. Y debes de sentirte afortunada… no todos los días alguien siente tal devoción por ti. Puede que su mente sea la de un niño aún, pero… no hace lo que siente y muestra, menos real. Es al contrario…

Zelda bajó la cabeza apenada. Más por como lo decía e insinúa.

-… Es incómodo pensar que…

-Jajaja. Puede serlo. Pero los hombres siempre son inmaduros. Tu padre lo fue hasta el final. Niños eternos en algunas cosas… - Selene sonrió algo triste. – Tiempo Zelda… dale tiempo. Lo que él necesita es ayuda… no otra cosa. No una segunda oportunidad o lo que sea… es ayuda de gente que lo vea por quien es. Y tú, eres de esas personas. Y de seguro la que él más desea a su lado ahora.

Zelda asintió, con la cabeza gacha. Algo que Selene intuyó como su intento de que no la ves llorar.

Se le acercó, se puso a su lado y la abrazó, bastando para que la chica suelte sollozos.

-… Me gustaría que… no tenga que pasar esto…

-Yo también… Pero tiene el Espíritu de un Héroe. Es su esencia y no podemos hacer nada contra ella.

Y Zelda lo sabía. Link era… un Héroe. Para ella… y sabe que con el tiempo, lo será para todos.

Para Hyrule… para el mundo. Sólo necesita apoyo. Y se lo dará…

Jura que se lo dará.