Aqui tienen otro cap, espero les guste.


Capítulo 20

Más Pequeñas Verdades

A la mañana siguiente, Link se despertó de manera tranquila.

Sentía que había dormido como no lo había hecho en semanas. Y eso era algo que apreciaba y mucho.

Pero a su vez, el recuerdo de lo que pasó vino a su mente. Lo que lo hizo entender que ayer había dicho. La verdad… lo que pasó y su condición, no como sólo héroe, si no de que ha pasado 7 años dormido y eso ha hecho que para él, su mente no haya madurado de la manera en que uno esperaría.

Su mente no refleja el cuerpo que ahora tiene. Y él lo sabe.

Se llevó una mano a la cara y trató de suprimir la vergüenza que sentía. La incertidumbre de que él es ahora la última esperanza de Hyrule… que no es el Héroe que esperan. Pero es lo que hay.

Héroe del Tiempo… ¿Por qué no pudo ser alguien más? Al menos le pudieron dar tiempo para que se acostumbre al que sería su Destino.

Pero no, despierta y le dice que vaya a pelear. En serio, ¿Qué no se pone a pensar en la salud de uno? Cree que no…

O quizás están demasiado desesperados para darle a él tan responsabilidad de golpe.

Miró a su pecho, notó a Navi durmiendo de manera placentera. Sonrió al ver a su amiga, al menos ella estaba menor que él y eso era decir mucho.

Se alegra de tenerla a su lado, no sabe dónde estaría sin ella. Más al no ser un Kokiri, ella ha elegido quedarse a su lado.

Alzó la mano derecha para tomarla con cariño, levantarse y ponerla sobre la almohada que él ha estado usando. La dejará descansar todo lo que necesite.

Se puso de pie, tomó su sombrero. Pensó que sería bueno al menos lavarse la cara y demás. Selene le había dicho donde lo podía hacer, dado que ayer lo hizo… estaba hecho un desastre tras haber llorado como no lo había hecho hace tanto.

A pesar de la vergüenza que tiene, admite estar mejor tras haber soltado algo de la frustración que sentía. Al menos eso le daba una mejor sensación de lo que sentía.

Llegó al que sería el baño, vio lo que era la cubeta de agua que estaba ahí. Tomó un poco con sus manos y se lavó la cara, no puede salir con los rastros de lágrimas que de seguro aún quedaron.

Se hecho más agua al cabello y un poco más en el cuello, para poder relajarse un poco más.

Alzó la mirada y vio el espejo. Las ojeras se habían ido. Una noche de descanso de verdad, voluntario, tras tanto tiempo.

Se secó la cara con la tela que estaba ahí y salió del baño. Vio la Espada Maestra y su Escudo Hyliano esperando por él.

Admite que se sentía algo… indefenso sin esas armas. Era como que sin ellas, no estaba completo. Y eso era raro…

Las tomó, las acomodó en su espalda como siempre y salió de la casa. Aún era temprano, así que muchos estaban durmiendo. Eso es bueno.

Al estar fuera, tomó aire y se preparó para su rutina de la mañana cuando esta se puede realizar.


Zelda abrió los ojos primero, lo de ayer la había cansado tanto emocionalmente, que dormir era lo que tenía que hacer para sentirse mejor con ella misma.

No sólo ello, la charla con su madre y Diana habían logrado despejar muchas cosas de su mente.

Ella sabe su papel en lo que se avecina ahora que Link regresó. Rauru jamás fue específico, pero ella sabía su papel desde que la marca apareció en su mano derecha.

Se ha preparado años para esto. Y sabe los poderes que tiene. Lo que la hizo pensar ideas locas cuando se enteró de lo que Link pasó.

Pero era como Diana y su madre le dijeron… Link no necesita recuperar la infancia que perdió, necesita aprender a vivir con la vida que le tocó y la que tiene.

¿De dónde nació esa idea…? Era extraño. Fue como un pensamiento en automático, pero que ahora no podía considerar. No tras los consejos de su madre y Diana.

Si algo sabía ella, es que es de sabios escuchar a la gente y aprender de los errores. Era de ignorantes ser sordos a los consejos y de repetir el mismo error.

Zelda se puso de pie con cuidado. No quería hacerle ruido a su amiga, quien dormía plácidamente.

La pasó a ver y… se sentía algo culpable. Diana la apoya en todo y la aconseja cuando no sabe qué hacer o pensar. Pero ella…

Lo de ayer, lo de Blason, sabe que la afectó y le dolió el como el chico que conocen desde niños había cambiado.

Para Zelda fue una sorpresa como Diana un día vino a su casa y le comentó que le gustaba su amigo.

La princesa no ocultó su expresión, como si estuviera oyendo que la luna se iba a caer.

Y nadie la podía culpar. En los años que los conoce, sabe que esos dos eran más de discutir y demás, jamás en la cabeza se le pudo ocurrir la idea de que a Diana le podría interesar Blason cómo algo más.

De todas maneras, ella le daba su apoyo. Pero cuando vio la expresión de Diana, que le dijo que era un claro imposible, es que no lo entendió hasta varias semanas después.

Jamás en su vida esperó que el día de su cumpleaños 17, Blason la llamara a un lado para… confesarle lo que sentía por ella.

Aún lo recuerda… recuerda lo que le dijo y todas las demás promesas que le hacía. De que podría hacerla feliz si le daba la oportunidad. Que siempre había sido ella desde que era niños.

Y Zelda no negaba sentirse halagada. Nadie le había prometido algo así, dada la situación en la que están.

Hubo un momento fugaz en que lo pensó. De que podría darse la oportunidad. Pero ese momento se fue tan rápido como llegó.

La imagen del chico que se despidió de ella hace 7 años, en un intento de detener las cosas, fue a ella como un acto inmediato.

Era como si todo su ser le dijera que estaba cometiendo una traición a ella misma por siquiera pensar ello.

Fue ello lo que la hizo ser sincera y rechazarlo. No podía mentir.

Lo que llevó a que haya un poco de insistencia por parte de Blason, algo que Zelda detuvo de inmediato. Ni tiempo le dio para seguir hablando porque se fue para otro lado, no quería que una discusión de un tema ya zanjado arruinara su cumpleaños.

Y tras ello, la dinámica del grupo de amigos que fueron se rompió. Zelda era cortés, pero no le daba ya pie para que él trate más.

Cuando se enteró de que Diana empezó una relación con Blason, lo sintió raro. Y sabe que Diana pensó igual.

Aún así, ella siguió con lo que tenía en mente y… pues, ya se ven las consecuencias de las cosas que pasan cuando uno trata de hacer algo y no estar 100% metido en algo.

La ruptura fue… esperada. Pero el oír qué pasó, la hizo querer ir y darle a Blason lo que se merecía por lo que hizo. Porque Diana se sintió usada…

Y lo de ayer, el como atacó a Link, quien se notaba estaba sufriendo en medio de su relato… la culpa y el miedo, sólo hizo que ella entienda que… no puede retomar esa amistad que años atesoró.

Zelda se vistió tras hacer el aseo correspondiente y peinarse un poco para lo que sería el resto del día.

Fue en ello, que escuchó algo fuera de la casa. De inmediato bajó y abrió la puerta de salida, para ver de dónde venía el sonido.

Y lo vio. Link estaba entrenando con la Espada Maestra, haciendo movimientos que la hacían entender que el muchacho practicaba mucho. Ya que debió de ser raro despertar y haber crecido tanto. Era un cambio total.

Pero aquí estaba. Usando su espada como si lo hubiera hecho una vida. Practicaba con intensidad, que veía el sudor recorrer su cara.

Ella se le quedó viendo, para poder apreciar el como practica y que clase de estilo usa.

Y… notaba que era un estilo que no conocía. Era muy… único. Podría decir que personal.

Quizá auto enseñado. Era lo más probable, dado que Link creció en el bosque Kokiri y duda que ellos le hayan enseñado a pelear.

De todos modos, era un estilo que parecía mezclar velocidad, precisión y estocadas fuertes. Pero jamás bajaba el escudo, a menos que sea para tomar la espada con dos manos para dar un tajo potente.

No sabe cuánto tiempo se le quedó viendo. Sólo lo hizo, dado que Link se veía… feliz. Cómo si esto lo calmara.

Quizás era que le gustaba la esgrima. Más como un estilo de vida, que como una herramienta para pelear. Era probable… y ahora debe de usar eso para pelear y defender el Reino. Era injusto…

Y aún así, él parecía estar listo para lo que sea. Listo para volver a poner su vida en riesgo sólo por una promesa que ella lo quiso desligar. Una que más de una vez, le hizo sentir que era la chica más egoísta del mundo entero.

Ya que en el fondo, a pesar de que nuestra arrepentimiento por haberlo metido en esto, estaba feliz de que él siga diciendo que estaría a su lado.

…Que mujer más egoísta que era… no sabía que podía ser así.

Oír como él daba varios tajos y guardaba la espada en la funda, para luego agacharse un poco y sacarla a velocidad, la hizo ver que esa técnica era… nueva. Al menos para él, dado que Link miró la Espada Maestra y frunció el ceño.

-Muy lento, tardo mucho…

-Yo creo que estás siendo algo duro contigo. – Link alzó la mirada y vio como Zelda se le acercaba. -Yo creo que fue un buen tajo.

El muchacho sonrió un poco, a la vez que se rascaba la nuca.

-Je. Es algo que hice una vez de casualidad. En esa ocasión el tajo fue más veloz y todo fue casualidad. Por eso estoy siendo algo… insistente con esto.

-Pero se ve que es un ataque que te deja al descubierto Link. – La muchacha tenía razón, pero era una oportunidad que… podía tomar por él bajar la guardia de manera consciente.

Ambos se vieron y se pudo sentir que lo de ayer, volvió a la mente de los dos.

-…Zelda, yo…

-Link, pido perdón por lo de ayer. – él se mostró sorprendido. – El grito, mi reacción… estaba dolida de saber que por todo lo que hicimos, perdiste 7 años de tu vida. Y… me culpé.

-No es tu culpa. Yo tomé la decisión y… - Link miró la Espada Maestra. – Tal vez no debí dejar que mi instinto me guiara y debí irme.

-De haberlo hecho, la Espada Maestra seguiría en el Pedestal. Quien sabe que pudo pasar si fuera así.

Zelda sabe que en estos momentos, era la Espada que Repele el Mal, su mejor alternativa. Quizás la única que puedan tener.

Y viendo que Link parecía no querer dar el brazo a torcer…

-Hagamos que ambos tenemos la culpa. Así la carga será menor para los dos….

-Zelda, no creo que…

-Insisto. – La chica tomó un tono más serio, uno que hizo que Link se tense.

El joven Héroe Elegido no sabía que tenía ella, que al usar ese tono de voz con él lo ponía de ese modo. Era absurdo…

¿Era alguna clase de poder que ella solo tiene para con él?

Sólo le quedó asentir y eso bastó para que Zelda sonría. Y eso hizo que todo valga la pena. El verla sonreír…

Era extraño… antes no lo sentía con tanta fuerza, pero que desde que tiene este cuerpo adulto, siente que hay reacciones físicas que jamás había esperado tener… no con un cuerpo de niño.

-Link, ¿Deseas unirte a mí en mi rutina diaria?

-¿Rutina? – preguntó él mientras guardaba la Espada Maestra.

-Si. Claro, si quieres.

Link miró al interior de la casa. No le agradaba la idea de dejar a Navi, pero… quizás se pueda dar el lujo de estar con Zelda a solas al menos una vez.

Asintió y ella mostró felicidad en su expresión. Le pidió que la siga, a la vez que le empezaba a comentar algunas cosas del pueblo mientras caminaban.

Ninguno notó que desde la ventana de la casa, Selene había estado viendo todo. Y sonrió al ver la escena.

-Tercos los dos… vaya que son un par único. Mejor voy a despertar a esas dos que se quedaron para que empiecen el día.

No era una mala manera de empezar la mañana.


Link jamás pensó que una caminata fuera tan relajante. Más cuando tiene que ver con algo tan mundano, como lo es charlar.

Pero disfrutaba el ver como Zelda estaba disfrutando contarle cosas que ella sabía del pueblo, como del tipo de estilo de cultivo de usa, la cantidad de agua, etc.

Link no entendía nada. Dado que era un chico que no sabía nada más allá que el uso de la espada. Algo que para él, era vital.

El camino de la espada era su vida. Desde que lo sabe, tener una espada en su mano era natural para él.

Y para Zelda, era el conocimiento. Lo sabe. Lo ha visto y le alegra ver ello.

Una vez llegaron al lugar donde ella le dijo que irían primero, vio que era un lago.

-Espera aquí. – la chica se sacó las botas para ponerlas a un lado y caminar descalza a la orilla del lago.

Link vio ello con duda, hasta que pudo notar cómo ella sacaba una Ocarina familiar. Era la de las Hadas, la que él le dio hace 7 años.

-Esa es…

-Siempre la llevo conmigo. Era una promesa entre los dos, ¿recuerdas? – No lo podría olvidar, para él esa promesa fue hace poco… sólo días.

Pero ver que ella siguió con esta estos 7 años… hizo que algo en él se conmoviera.

-Vaya que lo hago. ¿tocarás algo…?

-Una balada. Es algo que siempre hago para honrar a Nayru, que es la Diosa bajo la que nací. – Link no entendió. – Recuerda que en Hyrule, el año se divide en tres temporadas basadas en las Diosas Doradas. Din, Nayru y Farore. Yo nací en el último mes de la temporada de Nayru.

-Oh. Entiendo… - Link se puso pensativo. – Ni sé cuándo nací… sólo sé que Saria decía que tal fecha era que cumplía un año más. Pero era un estimado. Al menos eso creo…

-¿Cuándo era?

-El primer mes de Farore… eso sí lo recuerdo bien. Puede que sea una casualidad. Nada más.

-Quien sabe. – Zelda no dijo más. Mejor lo deja así. – Veamos qué opinas.

Link asintió y vio como Zelda llevó la boquilla de la Ocarina.

La primera tonada salió y Link escuchó las que vino. Era una tonada amable, como si… fuera algo que nació para calmar a la gente. Pero era… similar a...

Escuchó como Zelda dejó de tocar y él alzó la mirada.

-¿Qué te parece?

-Pues… es buena. ¿De donde la sacaste?

-Solo vino a mi mente un día. Estaba tocando la Ocarina y ya. Fue extraño. – No lo niega. - ¿y qué opinas de la canción…?

-… Como que le falta una tonada.

-Es justo lo que pensé. – Sonrió la princesa al ver que su amigo parecía entender. Los demás decían que no le veían lo malo. – He tratado de hallar la tonada que me falta para que sea completa, pero no puedo.

-… ¿Puedo oírla de nuevo?

Zelda se mostró curiosa por la petición. Pero asintió. Llevó la Ocarina a su boca y volvió a tocar la canción.

Link cerró los ojos y empezó a seguir la tonada. Y aún sentía que faltaba una pieza, pero siguió oyendo.

Hasta que en la segunda parte, supo donde estaba el Fallo. Era como un instinto.

Sacó la Ocarina del Tiempo y empezó a tocar la tonada, para sorpresa de Zelda, que dejó de tocar para verlo a él.

Ella pudo escuchar como él repitió la tonada, hasta un punto en que le agregó una…

Y encajó. No sabe cómo, pero encajó. Y de ahí vino otra, haciendo que la balada sea más… llevadera.

Zelda no sabe porque sonrió, pero de inmediato lo siguió y ambos hicieron un dúo.

La chica tocando las partes de más suaves, mientras que el muchacho las más intensas.

La canción sonó perfecta entre ambos, hasta que sabiendo que debía acabar, ambos de unieron en una tonada y terminaron la canción con una melodía final.

Zelda miró a Link, quien estaba viendo la Ocarina del Tiempo.

-Wow… Link, eso fue… ¿cómo supiste que tonada era la que le faltaba a la canción? Llevo años tratando, pero no había tenido éxito.

-¿Suerte? – Ni él sabía la respuesta.

Ella negó con la cabeza, aunque estaba conforme y feliz con lo que pasó. Ahora podrá tocar esta canción como se debe. Era la que le faltaba para tener todas aprendidas.

Link la vio salir del agua, por lo que se le acercó y le extendió la mano para ayudarla.

Ella vio el gesto con ligera sorpresa, pero sonrió de inmediato. Tomó su mano, dejando que la ayude.

Ambos llegaron a donde estaba la toalla para ella secarse los pies. Y empezar a ponerse las botas.

-Nunca me dijiste que eras bueno con la música.

-Jejeje. Ni yo lo sabía hasta que aprendí a tocar la Ocarina que Saria me dio. – Link miró el instrumento que estaba al lado de Zelda. – Es una muestra de su amistad… ella siempre me cuido estando en el bosque.

-Suena a que era buena chica. – Zelda no supo que fue esa sensación al ver como Link hablaba tan bien de esa Saria.

-Lo era. Saria fue la que prácticamente me crio.

-Oh… Entiendo. Una Kokiri, claro. – Negó con la cabeza, como condenando su propia estupidez y pensamientos. - ¿Sabes algo de ella?

-No. – Link alzó la Ocarina del Tiempo. – Sé de una canción especial que… me permite comunicarme con ella. No lo he intentado aún… estoy algo asustado de su reacción tras verme o saber de mí tras estos años.

Era un miedo entendible. Pero a la vez, era algo absurdo que piense así. Se nota que aún era un niño.

-Tonterías, apuesto que estará feliz de saber de ti.

Puede que sí. Agh, no es que le tenga miedo a Saria. Es que no sabe cómo va a reaccionar…

-… Haré el intento más tarde. Ahora debe de estar ocupada, es muy temprano.

-Bueno plan. ¿Algún otro lugar al que desees ir?

-Me gustaría ver a Epona. Ya sabes, la yegua…

-La que pateaba para ir contigo. Si, todos lo vieron. – ella sonrió burlona. – Hasta encantas a los animales femeninos. Vaya…

El ver cómo Link ponía una expresión de confusión, la hizo reír. Pensar que un chico de 17 años de puede ver tan tierno.


En el pueblo, Link jamás se había sentido tan… observado.

-… Se me quedan viendo…

-De esperarse. Tú hazaña de ayer es llamativa. No cualquiera enfrente sólo un ejército de Bokoblins y que Alice haya dicho que eres hábil, dice todo.

-No lo entiendo.

-Oh si, tú no lo sabes. Alice es como Blason, hija de un Caballero de la Guardia de Hyrule. La única heredera de su linaje. Su madre murió de muy pequeña y su padre no se quiso casar de nuevo, dado que muchos le pedían que debía tener al menos un heredero varón para enseñarle el arte de ser caballero.

-¿No dejan que las mujeres…?

-Es algo que se ha ido perdiendo. Ahora uno no puede ser selectivo con los que están dispuestos a pelear. Y él quería mostrar que su hija podía ser tan buena como un hombre. La entrenó y mírala, es de las mejores… Aunque… - Zelda bajó la mirada. – Su padre murió en el ataque que un grupo hizo contra Ganondorf hace poco.

-… Eso es…

-Debiste ver la tensión entre ella y Blason ayer. Es porque ella siente que el padre Blason, quien dirigió el ataque, sólo fue un idiota orgulloso que mandó a muchos a la tumba. Pero él defiende la elección de su padre, que murió con honor dice…

-¿Dónde está el honor en morir por un orgullo errado? – Link negó con la cabeza. – Ese tipo…

-Lo sé. Por ello, esos dos no se ven a la cara. Y Shawn es amigo de Alice de toda la vida, son como hermanos prácticamente. Y la apoya…

Link asintió. Con que hay mucho tipo de gente en verdad. Dentro del mismo bando, parece haber discordias que hacen que uno pueda perder la unidad que deben de tener.

Pero eso lo dejo de lado la llegar a donde estaba Epona. Era un establo y se veía a dos chicas trabajando para recoger algunas cosas. Así como un señor limpiando el Ingo le daba de comer a los cucos.

La yegua relincho al ver al jinete. Haciendo que todos observen la dirección donde ella posaba su vista.

-¡Link! – Marín fue la que lo saludó primero y fue con él. - ¡Que bueno verte…! Oh, su alteza. Muy buenos días.

Zelda asintió, para luego hacer lo mismo con el resto. Aunque ver cómo Malon apenas la miraba, la hizo preguntarse cuál era su problema.

-Majestad. Es bueno verla. ¿En que la podemos ayudar?

-En nada Señor Tarín. Acompañaba a Link a que vea su montura. – la princesa señaló al joven a su lado.

-Oh, el joven Héroe que todo mundo habla. Marín no dejo de hablar de él ayer.

-¡Papá!

Ver el sonrojo en la cara de la chica, fue gracioso. Pero más fue la cara de confusión de Link. Parecía que no entendía que insinuaba el señor.

Link sólo pidió permiso para ver a Epona, a lo que Marín no perdió tiempo y lo jaló al interior del establo para hacerlo.

Para Zelda era muy obvio el enamoramiento de la chica con el Héroe. Era tierno… y no niega que algo molesto… vamos Zelda, tampoco es que eso te afecte en algo, ¿No?

-Majestad. – Zelda miró a un lado y vio como Malon se la había acercado cargando unos baldes con agua.

-Malon, ¿No? – Estaba segura que había oído de ella al menos una vez.

-Así es alteza.

-No es necesaria la formalidad. Ahora no soy princesa de nada. – Zelda sonó amigable…

-Entiendo. Eso me facilita la pregunta que quiero hacer. ¿cuál es su relación con Link?

-… ¿Perdón? – ok, no estaba segura que había pasado. Esa pregunta fue un poco agresiva de tono…

-Pregunte por su relación con él. Por lo que oí, usted es la razón por la que él está metido en esto en primer lugar.

Había reproche… lo sabía. Y eso la hizo alzar las defensas por instinto. Puso su cara seria, para no mostrar la molestia que estaba sintiendo.

-Link puede haber recibido una petición mía en el pasado. Pero hace esto porque lo desea. No lo estoy obligando a nada… por mí, quisiera que no se metiera en esto.

Malon afiló un poco la mirada y miró a la que fue una vez la Princesa de Hyrule.

Era notoria la diferencia entre ellas, dada el nivel social en el que nacieron.

La princesa era de una piel blanca y fina, denotando que no había trabajado bajo el sol. O si lo hizo, no ha sido constante. Además de que su largo cabello rubio, contraste al rojo de Malon, estaba bien peinado. Pulcro… Perfecto. De seguro no está reseco como el de la chica granjera.

La belleza que Zelda mostraba con su mera presencia, era algo que muchos dirían que es digno de una Diosa. Y eso era lo que ponía de malas a Malon. Dado que sabe que si se compara con ella, luce normal a pesar de que todos le dicen que era linda.

Y no solo ello, estaba que ella y Link parecen llevarse muy bien. Algo que solo aumentaba la molestia en ella. No sabe si odia a la princesa, eso sería demasiado para ella y duda que tenga la fuerza para odiar a alguien de verdad.

Solo eran celos lo que la aquejaba. Celos de la cercanía con Link. Celos de como la mera presencia de la princesa, sacaba algo en el muchacho que nadie más podía. Y Malon no quería quedarse atrás…

-… Link necesita paz. No necesita meterse más en esto.

Y Zelda odiaba tener que darle la razón. Eso era lo que Link necesita. Tiempo y paz para poder acostumbrarse a la vida que ahora tiene. Acostumbrarse a un cuerpo al que no tuvo ni tiempo de entender con los años de crecimiento.

Pero el problema yacía en que el tiempo no lo tenían. Ganondorf no se los dará. Y ella lo sabe. Diosas, en verdad quisiera hacer algo más. No seguir con esta línea de decisiones que solo condenó un reino y la vida de su más cercano amigo.

Eso jamás se lo iba a perdonar. Jamás. Estaba segura que pasaría cada día de su vida maldiciendo su inmadurez y lo que los llevó a esto.

-… Link no debe de seguir con esta vida. – Malon miró a la princesa. – Y obviamente, debe dejar de verte.

A esas palabras, Zelda sintió como algo en su alma surgía. Como una ira que iba más allá de lo normal. Una que solo se vio retenida por la paciencia de la princesa. Pero la sensación aun seguía a flor de piel. Muchas palabras deseosas de salir en ese momento… deseosas de decirle a esta chica que ella no es nadie para meterse entre ellos…

-¿Por qué pienso ello…? No es… - Zelda se calmó. Debe de responder.

-Eso es decisión de Link. A quien ve y a quien no…

-Es obvio que solo estar a tu lado le da dolor.

-Oh, ¿Y crees ser tú la que lo alejara de eso?

-Puedo ser yo.

Zelda miró a Malon con unos deseos de fulminarla y ganas no le faltaban. Pero al menos no dejará de lado la agresión verbal que debe de dar.

-…. No sabes nada de él. ¿Crees que sabes que ha pasado estos años que lo has visto?

-No. Pero puedo ayudarlo. No lanzarlo a que pelee una batalla en la que no desea meterse.

No sabe nada. Esa es la verdad.

Esta chica no sabía nada. No sabía lo mucho que Link había pasado. No sabía lo mucho que estaba sufriendo por estar en un mundo destruido tras años de dormir y que sienta que es su culpa.

Nadie sabe nada… Y ella se lo quiere decir. Pero hacerlo, sería revelar la verdad tras el estado de Link. Revelar que es un niño en un cuerpo adulto.

-… Link no necesita que lo sobre protejan. Se nota que no lo conoces del todo…

Malon miró a la princesa con molestia, a la vez que prefirió callarse. Se notaba a leguas, que las dos tenían maneras diferentes de ver como Link debe de afrontar el resto de su vida.

Lo único que era claro, es que no iba a terminar así. Al menos un tiempo.

Link estaba viendo como Epona comía, con Marín dándole a la yegua algo de heno para que pueda disfrutarla. Vaya que tenía hambre.

-Es una lástima que ayer no hayas venido a celebrar con nosotros. – Dijo la muchacha al Héroe. – Hicimos mucha comida. Si quieres te puedo dar algo de lo que quedó ayer.

-Lo apreciaría Marín. – Link le sonrió a la muchacha, quien se sonrojo. Era notorio para uno el enamoramiento que ella tenía con él, desde que la salvó.

Pero el problema era que Link no lo entendía. Y no era porque no quiera, es que hay cosas que solo los años y la vida te dan. Y eso era también en las relaciones personales. Para él, esto era solo una muestra de aprecio. Para otros, sería claramente un ligero coqueteo.

Link no lo diferenciaba…

Epona puso su cabeza contra la de su jinete, para que le preste atención. Y fue en ello, que vio como Ingo entraba… Se le veía cabizbajo, con ojeras y muy triste.

Le pidió a Marín que vigile que Epona siga con su comida. Fue con Ingo y…

-¿Está bien…? – El hombre miró al muchacho… El que lo había salvado a él y a las chicas…

-Puede decirse que sí muchacho. Tratando de acostumbrarse a la vida nueva que tengo. – Ingo tomó algo de heno para poder llevarlo a los demás animales. – Nunca te di las gracias por habernos ayudado.

-No las debe de dar. Yo solo…

-Igual lo hago. – Ingo le dio una ligera sonrisa. – Al menos deseo empezar de cero aquí. Pensar que ese sujeto me utilizó para…

Link veía un reflejo de emociones en la mirada del hombre. No sabe que es. Pero era algo que no le gustaba. Para nada…

-Señor Ingo, yo…

-Sé que me tratas de decir muchacho. Pero no puedo evitar que debía ser más fuerte. Saber que hice cosas malas, aun estando bajo el control de ese sujeto, me pesa en el alma. Y… - Ingo tomó aire. – Puede que jamás lo supere. Ese es mi pesar. – Link no fue capaz de decirle algo. Era imposible hacerlo.

Solo vio al señor irse a otro lado, lo que hizo que Link se ponga a pensar que las culpas son algo horrible. Y él sabe de eso, pero… al mismo tiempo, hay gente que lo desea ayudar. Y eso ha hecho que no tenga que estar en la desesperación absoluta.

Lo que pasó… no lo cambiará. No puede seguir pensando en ello. Tiene que pensar en lo que puede hacer. Y eso hará. Tiene que hallar los Templos. Ayudar a los Sabios y hacerse más fuerte para cuando deba de afrontar a Ganondorf.

Se giró para volver con Marín, a la vez que notaba a la lejanía como Zelda y Malon parecían… ¿Alejadas de una de la otra? Que raro…

Caminó hacia ellas, listo para preguntar que pasaba… Cuando…

-¡Ah, ahí estás! – Alice llegó al pequeño rancho. - ¡Te estaba buscando!

La chica vestía ropas que denotaban que estaba lista para una pelea o para al menos actividades de esa clase.

Pero se le veía algo… molesta.

-¿Ocurre algo Alice?

-¡Majestad, que bueno verla también! ¡Tenemos un problema! – La chica se mostraba muy mortificada. - ¡Blason está hablando de lo que Link nos comentó ayer, pero de una manera muy torcida! ¡Está diciendo que todo es culpa de Link!

Zelda abrió los ojos con horror y Malon se sorprendió. Link solo seguía igual… Parece que tiene otro problema entre manos.


Si hay algo en este mundo que puede hacer que la gente pelee entre ellos, es la envidia y la codicia. Esas dos emociones han hecho que naciones enteras peleen entre ellas, para así un día hacerse con lo que anhelaban del otro.

Los humanos son así. Seres tan imperfectos que se sienten impulsados por esos deseos negativos. Y a veces, esos son los que pueden condenar a una nación.

Blason era un hombre que ha pasado estos años, preparándose para la batalla. Desde ese día, que el reino cayó, su único deseo era hacerse fuerte y poder un día, dirigir un ataque que haga que Hyrule vuelva a la gloria. Eso era lo que él deseaba.

Por eso soporto el entrenamiento de su padre. Que era duro, además de las actitudes del hombre eran algo que esperabas de alguien que solo vivió para la milicia y no tenía amor por su familia, más que solo ver a su hijo como heredero de su legado.

Y él lo supo desde el día uno. Jamás esperó una muestra de afecto de su padre. Pero le tenía respeto por la dedicación que le temía a su trabajo. Uno que amaba con su vida.

Pero sabía que era un enfermo laboral. Jamás lo dejaba… Nada le importaba más que servir al reino. Tanto, que aun tras 7 años, no pensó en otra cosa que no sea salvar Hyrule de las manos de Ganondorf.

Nada más importaba. Jamás mostró otro tipo de emociones, dado que ni le importó el saber el destino de su esposa. Una de las víctimas del asedio de hace 7 años. Solo siguió y siguió para poder lograr su meta. Nada más. Era todo lo que él conocía.

Y eso estaba bien. Al menos para Blason, sentía que en estos momentos, la gente como su padre era necesaria. No importaba si no era el mejor tipo, como militar era excelente. Sentía que bajo su mando, lograrían recuperar Hyrule.

Pero cuando murió, en ese ataque en el que él puso toda su fe y preparación de años, solo hizo que todo sea peor. Los ánimos de las personas bajaron, algunos se rindieron a la idea de que no había más que hacer. Que Hyrule estaba ya perdida y que no se debía de seguir soñando.

Blason no lo pensaba así. Él quería lograr el éxito donde su padre falló. Que de esa manera, estaría superándolo al fin y alejándose de la sombra de quien fue padre.

Ese era el plan. Y estaba seguro de que sería lo mejor. Un día, dar un ataque contra Ganondorf y tener la victoria, salvar a Hyrule.

Ese era su anhelo, su sueño y ha trabajo años por este.

Así como el deseo de que un día Zelda, lo vea como más que un amigo.

Sus sentimientos a la princesa eran algo que siempre ha tenido desde que tiene memoria.

Zelda era la chica que siempre vio como ideal, perfecta a pesar de que ella misma dice que no lo es. Y que ha cometido grandes errores.

Y pensó que ella también lo vería de la misma manera cuando pasara le tiempo, a más convivir. Que estos 7 años, harían que sentimientos hacia él surjan. Pero no lo fue de ese de modo.

No, Zelda dijo que no lo veía de esa manera. Y eso fue un golpe bajo. ¿Cómo ella no lo puede ver de la misma manera cuando han pasado 7 años trabajando juntos para un día recuperar Hyrule? ¿Cuál era el problema?

Él lo sabía. Era ese sujeto…

Link era alguien quien llegó a la vida de Zelda de una manera que jamás esperó. Según ella, Link era alguien quien había llegado para poder ayudarla en lo que era una misión que ella misma se había impuesto para salvar a Hyrule. Pero que obviamente, salió mal.

Y en todos estos años pudo ver el como Zelda se sentía mal que, por su inmadurez, haya hecho que ese chico se vea envuelto en esto. Pero él no lo veía de ese modo… Era él el que se metió en esto, no fue la princesa quien lo metió.

Blason le dijo varias veces que él podrá hacer lo mismo, tratar de continuar lo que pareció haberse dejado inconcluso, pero ella se negaba. Decía que no podía darle a nadie más la carga que le dio a Link.

Pero él sabía la verdad, era que ella no deseaba que alguien tomara el lugar de ese muchacho. Y eso era irritante a tantos niveles, que más de una vez estuvo tentado de decirle que se olvide de él. Que de seguro ya estaba muerto.

Pero no lo estaba, regresó tras 7 años. Salvando al pueblo, mostrando su habilidad con la Espada y para colmo, dice ser el Héroe Elegido para poder derrotar a Ganondorf.

Eso lo enfureció, porque no quería creer que un don nadie, un chico que se ve pudo nacer de las calles, sea bendecido por la gracia divina de la que muchos hablan. Pero que haya dicho que por su culpa es que están en esta situación, bastó para soltar todo el desprecio que le tenía a Link. Uno que se había acumulado con loa años.

Y no se iba a quedar así.

-¿Está seguro de lo que dice joven Blason?

Fue la pregunta de una de las mujeres en el pueblo. Muchos estaban reunidos aquí, él había traído a varios soldados para hacer esta tarea impuesta por él mismo. De traer justicia y hacer pagar al que él creía era el responsable de que todo esto haya pasado.

-Así es. Él mismo confesó que sus acciones de hace 7 años crearon la oportunidad para que Ganondorf conquiste Hyrule.

Obviamente no era esa manera en que lo dijo. Pero para él, eso no importaba. Porque su meta era solo la de ver finalmente a ese chico sufrir lo que se merece.

-Ósea que es culpable de que estemos en este estado.

-Y yo pensaba que era una persona honorable.

-¡Hay que hacer que pague lo que ha hecho!

Y mucha gente empezó a decir más cosas que solo hicieron que Blason se sienta más complacido. No le importa que deba de cambiar en algo la verdad, si con eso puede hacer que las cosas sean como deben de ser.

Así de simple…

La gente estaba lista para ir en busca de Link para poder hacer que pague sus acciones. Pero no tuvieron que esperar mucho para que el muchacho se presente ante ellos y…

-¡Ahí está!

-¡Por su culpa es que todos nosotros…!

El abucheo de la gente hacia el muchacho solo fue un deleite para Blason, quien pudo ver miedo en el chico que estaba destinado a ser el Héroe de este reino destruido. Un reino que parecía… no tener salvación, ni de la misma gente que lo habita.

-¡A un lado, no…! ¡Oigan! – Alice trataba de detener el avance de la gente, pero era mucha.

Link, quien tenía a su lado a Malon y Marín, no dijo nada. Solo esperaba lo que sería un linchamiento por algo que había hecho y que quizás si se merecía. Una decisión que le costó todo…

Su tiempo, su vida, su niñez que ni sabía que tenía. Y la vida de la gente de este reino. ¿Estaba mal que quieran al menos apaciguar un poco ese dolor?

-¡SILENCIO! – Una voz lo sacó de sus pensamientos.

Alzó la mirada y pudo ver a Zelda, pero no a la chica que consideraba su amiga… Sino a la que había estado destinada a ser un día la regente de estas tierras.

Su voz fue imponente, como si de ella saliera el comando del cielo. La gente se quedó quieta y no fue capaz de decir nada. Porque la Princesa Zelda era una fuerza que nadie deseaba afrontar. Nunca…

-¿¡Que ocurre aquí!?

-¡Sir Blason nos dijo la verdad de lo que él hizo!

-¡Son mentiras! – Shawn, quien había tratado de calmar a la gente en un intento vano, habló sobre una persona que había tomado la palabra. - ¡No deben de creer lo que él…!

-¡Es el soldado más respetado que tenemos, es obvio que…!

Zelda alzó la mano para callar el bullicio que estaba habiendo. Sus ojos se posaron sobre la persona que ella sabe, es la responsable de que esta situación esté así. Y no hubo más que fastidio, rabia y decepción en estos.

-¿Es eso cierto? – Preguntó ella sin ir por las ramas. Desea que la respuesta sea si o no…

-Lo es. – Blason no dudó y caminó al frente. – Solo he dicho lo que él nos dijo…

-Hijo de… - Alice ya estaba por lanzarse encima de ese tipo. - ¡Lo estás diciendo como si eso hubiera sido adrede!

-No importa si fue casualidad. ¡Por él estamos así! ¡Él le dio a Ganondorf lo que quería para conquistar a Hyrule!

Sus palabras sonaron fuertes y convincentes.

Malon y Marín miraron a Link con sorpresa y algo de horror. Él no dijo nada para negar lo que estaba pasando. Solo se veía que estaba en silencio, como aceptando esas palabras y aceptando que… no había más. No había otra cosa que decir. Era la verdad… Cambiada, pero era la verdad.

Justo ahí, la gente elegía en quien creer….

Blason se mostraba confiado, firme y dispuesto a todo. Era un soldado entrenado para hacer frente al mundo y eso inspiraba la confianza que la gente desesperada de este pueblo deseaba ver.

Link se mostraba retraído, callado y dubitativo. Era como un niño que no sabía donde estaba. Que no entendía nada y solo aceptaba lo que estaba pasando, dado que no podía hacer más por su escasa experiencia.

Y ahí, es donde se veía que las cosas podían ya ser decisivas.

Link lo sabía. Puede ser el destinado para ser el Héroe de estas tierras. Pero no es el que ellos esperan o quieren… Al menos no ahora. No quieren a un niño asustado o que no sabe ni a donde está yendo. Lo que desean, es a alguien que les pueda dar esa seguridad.

Y ese era Blason en esos momentos, dado que todos olvidaron su hazaña de ayer. Todo se olvidó y él era el enemigo para esta gente dolida y que solo deseaba algo de retribución. Y él era…

-¡Blason, eso no es lo que…!

-Princesa, él mismo ha confesado sus crímenes. Así que, ¿Por qué no darle a la gente lo que desean?

Zelda miró al que fue su amigo años. No lo podía creer. Estaba tan furiosa, que ganas de hacer algo no huían de su mente. Pero a su vez, sabe que de hacerlo puede que haga algo que empeore las cosas.

La princesa solo pudo ver como Link bajaba la cabeza, que no tenía ningún deseo de defenderse ni nada. Eso la molestaba, pero entiende también, que para él esto es algo difícil. Era pedirle a un niño que haga algo que no sabe.

Abrió la boca para poder dar su orden clara…

-Link había estado mis órdenes todo el tiempo. – Respondió ella, su voz fuerte y firme. Como invitando a un iluso que se le ocurra ir contra ella. – Si lo castigan a él, háganlo conmigo también.

Zelda no esperó ver a gente dispuesta a eso. Ella sabía que había gente que no estaba feliz con la familia Real por lo sucedido hace 7 años. Pero verlo con su cara, era otra cosa.

Alguien gritó que si ella era tan responsable como él, que sea castigada también. Ahí se cometió el error…

Link al ver que estaban amenazando a Zelda, salió de su estado de duda y se puso frente a ella. Su mirada había dejado de lado la duda y el miedo… Solo había determinación y desafío al que sea que se atreva a querer tocar a la princesa.

Muchos podían confundirlo con un lobo que estaba protegiendo lo suyo. Que atacaría al que se atreva a dar un paso y eso era seguro. No había duda en ello…

Fue ese cambio en la personalidad de Link, lo que sacó a muchos de cuadro, así como que asustó a la mayoría. Pero Blason no estaba para perder el tiempo, dio unos pasos al frente, listo para usar la fuerza de ser necesario para que Link sepa su lugar, solo para que…

-¿¡Que ocurre aquí!?

La voz de Selene sonó con fuerza, a su lado estaban Navi y Diana, pareciera que alguien les había avisado de lo que estaba por acontecer. A la vez que la que fue una vez reina, mostraba su ira ante lo que pasaba. Sus ojos se posaron en el culpable, quien se vio asustado al fin de lo que iba a ser su destino.

-¡Todos váyanse! ¡Aquí no hay nada que ver!

-¡Ese chico…!

-¡Está bajo mi cuidado! ¡Quien desee hacer algo contra él, lo hará sobre mí! ¿¡Entienden!? – Las palabras de la reina eran claras como el agua.

Y la fuerza con la que hablaba, era suficiente como para que los ánimos se vean… afectados. La gente que hace poco estaba dispuesta a hacer justicia por sus manos, perdió ese deseo. Selene era una fuerza que no deseaban cruzar, más con los Sheikahs en las sombras. Que ellos son leales a la familia Real, estén o no en el poder.

Uno a uno, la gente se empezó a ir a sus casas, no ocultando su rabia. Pero a la vez, Selene miró a Blason, que se mostraba desafiante.

-… Tu actitud en verdad está trayendo problemas…

-No lo haría, si hiciera lo que es lo mejor. Traer justicia y…

-Vete. – No hubo más palabras. – Antes que las cosas suban de nivel. No te quiero cerca de mi casa o de mi hija… y no hables a menos que tratemos temas en relación al ejército. Ese es tu trabajo, no crear motines contra quien nos salvó ayer.

-Tsk. Como quiera.

La mujer vio al soldado irse con su grupo de soldados, no sin antes notar la mirada que le lanzó a Link y a Zelda. Y eso no le gustaba… parece que hay cosas que si se heredan. Maldición.

Diana lo vio irse con una expresión impasible. Pero sabe que estaba furioso, a la vez que esto marcaba como un final para algo que ella ya sabía, pero que no deseaba aun tratar.

La amistad de años, se fue… Ya que Zelda estaba furiosa y lo notaba en su mirada. No era para menos.

Navi voló hacia su amigo, diciéndole algo. Pero parecía no servir. Link seguía con la mirada baja tras calmarse. La culpa no lo dejaba en paz…


LA noche llegó, Link estaba en el comedor de la casa de Zelda y su madre, comiendo lo que Selene le había dado.

-… ¿Mejor? – La mujer le preguntó al muchacho, quien asintió. – Sé que lo de la tarde te afecta un poco Link. Pero no dejes que lo que dijeron...

-Es que…

-No tienen razón. – Zelda lo silenció, dado que no estaba ponerse a oír lo que sería su complejo de culpa ni nada de ello. – Ahora mismo, ellos no saben nada. Lo que debes de centrarte es en que sigamos con la misión de despertar a los sabios.

Link pareció entender eso y asintió. Era lo mejor…

-Quizás lo mejor sería que hables con Saria. No olvides la canción que te dio. Puede que nos sirva. – El hada también le hizo el recordatorio de lo que puede hacer,

El muchacho sacó la Ocarina del Tiempo, algo dudoso de hacerlo. Pero al final, llevó el instrumento a su boca y tocó las tonadas que eran la Canción de Saria.

Zelda y su madre vieron como de la Ocarina salió una tonada verde. Una que se quedó estática en la Ocarina.

-¿Saria…? – Link habló. Ya que no estaba oyendo nada…

Pero fue en ello, que supo que algo andaba mal… Ya que estaba oyendo los jadeos de su amiga, como si estuviera huyendo de algo.

-¡Link! – El grito de la Kokiri lo alertó a él y al resto de presentes. - ¡La Arboleda Sagrada! ¡El Templo del Bosque…! ¡Debes….! ¡NO!

-¿¡Saria!? – Link vio como la Ocarina dejó de brillar. La comunicación se cortó… - ¡Saria!

Todos entendieron al fin una cosa. Sabían donde estaba uno de los Templos. Pero también, que algo malo estaba pasando en las zonas de los bosques de Hyrule.

Era solo el inicio de todo…


En el castillo, Ganondorf seguía viendo lo que era la distancia. El ver como las tierras que ahora domina, están bajo su yugo.

7 años de poder absoluto. Donde al fin tiene todo lo que ha deseado, al menos en papel. Porque sabe que le falta más. Su deseo más grande…

Miró el dorso de su mano derecha. El triángulo superior que conforma la marca de la Trifuerza brilló con ligereza, como si sintiera algo…

-… Con que uno de ellos ha aparecido.

Era la sensación que le daba. Era como un instinto. Como si su alma le dijera que su enemigo natural al fin ha llegado.

Miró a la distancia y vio el estado de lo que era la Montaña de la Muerte. Estaba bajo su yugo, los Gorons no pueden hacer nada.

El territorio de los Zoras de la misma manera, más si es que no desean que su precioso lago quede congelado.

Pero hay zonas que no tiene aun un control total. Como Kakariko, que tiene una buena defensa gracias al poder Sheikah. Nada para él, pero han sido más resistentes.

El Desierto estaba bajo su mando y de las Gerudos leales a él. Así que no se preocupa.

Pero le falta un lugar… los Bosques. Y sabe que es solo cuestión de días hasta que este sucumba. Lo sabe mejor que nadie.

Sonrió al pensar que todo ya estaba en su lugar. Es más, si su corazonada es cierta…. El que posee uno de los Fragmentos irá a querer ver qué pasa en esos Templos y así, podrá saber quién es… y quizás sacar más información.

-Solo es cuestión de Tiempo, antes que la Trifuerza al fin sea mía.

Su ambición, aun estaba en marcha y nadie se iba a meter en ella. Nadie.