Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de M. Kishimoto.
Advertencia: Uso de lenguaje inapropiado, así como de escenas violentas. Leer bajo propio riesgo.
CAPITULO 3
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El viento soplaba cálidamente. El atardecer deslumbraba cada parte del lugar. Se sentía tan prolongado, que parecía que el sol no se quería ocultar. Dentro de ella, deseo que esa fuera la razón. Deseo que el sol no se fuera jamás, porque una vez oculto, una vez que la obscuridad tomara lugar, sabía que estaría nuevamente en el miserable lugar del que no podía escapar.
El cuerpo de Sakura comenzó a temblar. Respiró varias veces intentando tranquilizarse. Se encontraba en un pequeño descanso que daba al patio trasero. Sólo ella y su miedo.
Estaba envuelta en una manta. Lo suficientemente grande para ocultar su cuerpo. Estaba sola. Así que no se molestó en vestirse.
¿Para qué? Si de todas formas la ropa desaparece.
Perdida en sus pensamientos, un destello la obligó a concentrarse nuevamente en el sol.
- No – dijo un poco angustiada
Con lentitud, observó como los últimos rayos del sol se despedían de ella.
- No – repitió con lágrimas en los ojos
El sol se esfumó.
Un suspiro lastimero emergió de su boca. Sakura cubrió sus labios con una mano en un intento por detener los sollozos que inevitablemente saldrían. Comenzó a temblar con más fuerza.
- No, no, cálmate – dijo respirando profundamente
Se secó las lágrimas que caían por sus mejillas. Se levantó, respiró otras dos veces y miró desafiante a la luna. Quien ya tomaba su lugar en lo alto del cielo. Quien le avisaba que ya era hora de enfrentar su destino.
Golpes en la puerta se escucharon. Jasmín se anunció, pero ya estaba acostumbrada a no recibir respuesta alguna. Cuando la pequeña sirvienta entró, como cada noche, encontraba a Sakura parada en el pequeño descanso, simplemente observando el cielo.
Suspiró. No podía culpar a la señorita por ese nivel de disociación. Si ella estuviera en su lugar, probablemente haría lo mismo.
Tomó a Sakura, empujándola suavemente por la espalda, obligándola a entrar a su habitación. Sakura se dejó guiar sin protestar, como cada noche.
Jasmín la aseó, la peinó y la vistió. Sakura tenía la mirada perdida, si de otras circunstancias se tratara, ella podría observar que estaba quedando hermosa.
- Listo Sakura – anunció Jasmín
Fue entonces que Sakura despertó de su ensoñamiento. Sus ojos se enfocaron en su reflejo y ella pudo observar el resultado de los esfuerzos de Jasmín. Por un momento, la felicidad la había embargado. Estaba hermosa. Pero rápidamente la tristeza tiñó su rostro, pues había recordado para quien la ponían hermosa.
La ira estaba revuelta en su pecho. Quería gritar y golpear todo lo que encontraba. Pero de nada sirve perder la calma. Ella ya había aprendido esa lección. Inconscientemente se llevó una mano a la parte inferior de la muñeca izquierda.
- ¿Señorita Sakura? – Sakura dio un ligero respingo
Alzó la mirada y vio a Jasmín cerca de la puerta, quien la miraba preocupada, no, con lástima.
- Es hora – le dijo
Sakura no dijo nada, simplemente se levantó, esperó que Jasmín abriera la puerta y la siguió al exterior.
Parecía que estaba caminando hacia su funeral. Ni un ruido, a excepción de sus pasos perturbaban el ambiente tétrico que se vivía dentro del castillo.
Jasmín iba al frente, como si de un guardián se tratara. Sakura sonrió un poco. La muchacha no era más grande que ella, por uno o dos años. Era de corazón noble, la había tratado bien desde el primer día que llegó a ese infierno.
Hasta Sakura llegó a pensar que se trataba de una amiga, pero no debía confundir las cosas. Jasmín sólo seguía órdenes. Era su trabajo.
Sakura dejó de pensar en eso. Sus pies parecían de plomo, como queriendo retrasar lo inevitable. Conforme se acercaban, Sakura respiraba más calmadamente. Su corazón estaba acelerado, pero no quería pensar en eso, de nuevo.
- Hemos llegado mi señora – dijo Jasmín
Sakura se detuvo y se abstuvo de mirar repugnantemente la puerta que se alzaba ante ella. Un dragón dorado, tatuado en la puerta era la señal.
Se hallaba frente a la habitación de Sasuke Uchiha.
Jasmín tocó delicadamente dos veces y un segundo después, la puerta se abrió en un ruido seco. De inmediato, la chica se inclinó en señal de respeto.
Sus pies comenzaron a moverse, no por orden de ella, simplemente su cuerpo evitaba que la castigaran nuevamente.
Una vez que entró completamente a la habitación, la puerta se cerró con el mismo ruido seco con el que se abrió. Sakura no movió ni un musculo. La habitación se encontraba en penumbras. Sólo un pequeño haz de luz dejaba visualizar a una sombra corpulenta sentaba en la orilla dl futón. Sakura no necesito de más para saber de quien se trataba. Por la obscuridad no podía ver su rostro.
Sakura cruzó sus manos frente a su estomago y levantó la mirada, fijando su vista en el frente. En ningún momento lo miró.
Se escuchó una risa seca.
- Al parecer no ha cambiado nada – Sasuke se levantó de la cama
Sakura no titubeó. Segundos después se escuchó el ruido del alcohol al ser servido en un vaso.
- Ve a la cama – ordenó sin expresión alguna
Sakura comenzó a avanzar lentamente hacia ella. Con dificultad observó que ya había llegado y se sentó delicadamente. Miraba al frente, a la nada, a la obscuridad.
Se escuchó el crujir de la madera. Sasuke estaba parado frente a ella. La tomó de la barbilla e hizo que levantara la mirada. Sakura se quejó débilmente, pero aun con la cercanía, no podía ver el rostro de él. Estaba demasiado obscuro.
- Tan bella y tan miserable – Sasuke bebió de su trago. Sakura mantenía una mirada imperturbable – Sabes que nunca saldrás de aquí, ¿cierto? Entonces sería bueno que ya te fueras haciendo a la idea. Odio ver tu rostro sin expresión – escupió con odio
De un movimiento brusco, dejó de sujetarla, provocando que la cara de Sakura se ladeara. No hubo más reacción.
- Tsk – Sasuke se bebió de un trago todo el alcohol, dejó el vaso sobre una base plana y caminó hasta ella. La empujó con fuerza.
Sakura quedó acostada sobre el futón, con las piernas fuera de éste. Para ese momento, ella tendría que estar temblando de miedo al observar esos ojos rojos, que la observaban en la noche, pero ya no sentía nada. El miedo que alguna vez pudo sentir se había esfumado, junto con sus esperanzas de salir viva de ese lugar.
Los ojos comenzaron a acercarse. Sakura sabía que se estaba acercando. Pronto, sintió las extremidades superiores de Sasuke a un costado de ella. Sakura dio un respingo al sentir que Sasuke comenzaba a acariciarle lentamente el rostro.
Trató de no fruncir el ceño. ¿Qué estaba pasando? Sasuke no era así.
- Eres tan bella – se escuchó en medio de la obscuridad
Esta vez, Sakura sí abrió los ojos sorprendida. ¿Este era Sasuke?
La risilla de Sasuke puso nerviosa a Sakura. – O bien jamás te lo han dicho o no la habías escuchado de mí – Sasuke volvió a reír.
Los ojos de Sakura seguían mirando esos puntos rojos. Su aliento olía a alcohol.
- Hermosa y delicada Sakura – el dedo de Sasuke delineó el contorno de su rostro – Tan bella y atrapada en ese lugar – Sakura frunció libremente el ceño
- ¿Qué es lo que te pasa? – preguntó finalmente
Estaba harta de escuchar demasiadas estupideces de sus labios. Lejos de molestarse, Sasuke parecía divertido, o por lo menos, así lo percibía ella, porque no podía ver nada.
- ¿Tienes fiebre? – preguntó al momento en que alzó la mano a tientas, tratando de encontrar su rostro, de inmediato, su mano fue sujetada fuertemente – Lo siento – se disculpó al entender el mensaje
Nadie lo tocaba.
Sasuke parpadeó y Sakura lo miró más confundida. Sus ojos habían cambiado. Había desactivado el sharingan, por lo que ya no podía saber en donde estaba exactamente.
De un momento a otro, la habitación fue iluminada por pequeñas velas. Cuando la luz se hizo, Sakura observó que Sasuke se encontraba encima de ella, mirándola fijamente, con la expresión de siempre. Una que no dejaba ver que estaba pensando. Tenía el torso medio desnudo y cuando Sakura reparó en él, frunció el ceño.
- ¿Qué te pasó? – preguntó observando el vendaje mal hecho y lleno de sangre que él tenía puesto
Sasuke no dijo nada.
Sakura lo miró y fue entonces que se percató de la capa de sudor que tenía en la frente.
De eso se trataba.
Sasuke no se había comportado como todas las noches desde que estaba en cautiverio, porque estaba herido.
La herida se veía profunda y si no era tratada a tiempo, seguramente se infectaría. Como es el señor que no demuestra expresión alguna, Sakura dedujo que estaba aguantando el dolor, por eso el trago de alcohol.
- Será mejor que te trates o podrías terminar muerto – le dijo en un tono enfadado, pero nuevamente, no hubo respuesta de él – Si no quieres tratarte bien – le dijo visiblemente molesta – Mejor para mí, así te mueras y yo me iré de aquí para siempre – al instante se arrepintió de su declaración
Se golpeó más de una vez por ser tan estúpida. El Daimyo siempre era sensible al tema de su libertad. Algunas veces, hasta llegaba ser violento. Sakura cerró los ojos esperando el momento de su castigo, pero después de varios minutos, abrió lentamente un ojo, pues la abofeteada no había llegado.
Se encontró con la inquebrantable mirada de Sasuke. En ningún momento se había alejado de ella.
- Lo lamento, de acuerdo – dijo con voz temblorosa – No hablaba en serio, por favor… - le comunicó esperando no hacerlo enfadar
Sasuke no dijo nada. Simplemente se levantó y quedó sentado a un costado. Sakura temblaba, no se atrevió a mover nada.
Sasuke suspiró. – Entonces, cúrame tú – declaró
Sakura a su lado, abrió desmesuradamente los ojos. ¿Había escuchado bien? ¿Sasuke le estaba pidiendo ayuda? Imposible.
Sakura se levantó lentamente hasta quedar sentada al igual que él.
- ¿Quieres que…?
- Apresúrate, antes de que me enfade por tu afilada lengua – la cortó
Sakura se levantó de inmediato y se dirigió a la puerta. Le habló a un sirviente y momentos después llegó hasta él con los utensilios necesarios para curarlo.
- Yo no…
- Sé que te encargabas de los enfermos de guerra y ayudabas al sanador de tu aldea. Será mejor que no lo hayas olvidado o me encargaré de ese sanador por inútil – no hizo contacto visual con ella
Sakura tragó grueso. Se hincó, mojó el paño en el agua y con duda, se acercó a él. Sasuke cerró sus ojos, respiraba calmadamente.
Sakura respiró profundo y con mano decidida, comenzó apartando la estropeada venda, al retirarla por completo, reprimió un chillido. La herida se veía fatal, era más grave de lo que pensaba.
- Tienes que recostarte – le dijo empujándolo suavemente hasta que quedó completamente sobre el futón
Ella escuchó su débil quejido, pero su expresión no cambió.
- Podría dolerte un poco – le dijo
- Sólo hazlo – respondió con fastidio
Al primer contacto, Sasuke frunció el ceño. Dolía.
Sakura levantó un poco la mirada y una ligera satisfacción llegó a ella.
¿Qué se siente, malnacido?
- Será mejor que borres esa sonrisa – escuchó
Sakura volvió a mirarlo sorprendida. Sasuke seguía con los ojos cerrados. ¿Cómo era posible? Respiró con calma y se concentró. Ahora estaba débil, pero una vez que se recuperara…
Sakura sacudió su cabeza. Mejor no pensar en el futuro.
Tardó un par de horas, pero sonrió satisfecha cuando colocó el último vendaje limpio sobre la herida. Se retiró el sudor de su frente y soltó un suspiro agotador.
- Terminé – dijo
Miró a Sasuke, quien no respondió. Sakura ladeó la cabeza. ¿Estaría dormido? Miró su abdomen, subía y bajaba tranquilamente. Al parecer sí.
Limpió el pequeño desastre que había hecho y cuando colocó todo a un costado, se intentó levantar, siendo retenida por una mano. Sakura volteó la cabeza rápidamente.
- ¿Quién te dijo que podías marcharte? – preguntó
- Sasuke…
- Te quedas esta noche – declaró y acto seguido la atrajo hacia él
Sakura trató de no caer sobre la herida.
Después de todo, ¿y eres amable con él?
- Sasuke, debes descansar, estás herido – dijo mirándolo
- Lo haré – contestó sin cambiar de posición – Solamente quédate
Sakura suspiró pesadamente. No podía ganarle en una discusión y si le llevaba la contraria, cuando se recuperara, estaba segura que pagaría las consecuencias.
Trató de acomodarlo bien sobre el futón. Él se dejó guiar, no sin antes soltar uno o dos quejidos de dolor. Sakura se acostó a su lado, dándole la espalda. Se quedó de piedra cuando sintió que Sasuke la rodeaba con sus fuertes brazos.
- Sasuke, la herida… - pudo pronunciar después de salir del asombro
- Está bien – dijo
Al cabo de unos segundos, Sakura sintió la respiración calmada de Sasuke. No había sido como hace unos minutos, estaba vez estaba dormido de verdad. Y contra todo pronóstico, Sakura no se sintió aprisionada, al contrario, pudo dormir en paz.
Pero, esa tranquilidad, ¿cuánto duraría?
Lentamente, Sakura abrió los ojos. Tardó unos segundos en poder enfocar bien, para cuando lo logró, cayó en cuenta que era la habitación de Sasuke. Giró sobre su espalda y ahí lo encontró. Su pecho subía y bajaba con parsimonia. El vendaje estaba completamente en blanco, era buena señal.
Sakura se quedó mirándolo unos segundos más. Así, dormido, hasta parecía un ángel.
- ¿Hasta cuándo me verás? – Sakura soltó un grito cuando se vio descubierta
¿Cuánto tendrá despierto?
- Sasuke, yo no… - trató de disculparse, con los colores en el rostro
- No puedo creer que seas una maldita pervertida, Sakura – dijo con voz gruesa y abriendo los ojos
Negro vs Esmeralda
- Debes descansar – declaró e intentó escapar
Obviamente, Sasuke lo impidió quedando encima de ella.
- No irás a ninguna parte – declaró
- Debes cuidar tu herida, podría…
- Para eso te tengo a ti
Sakura guardó silencio. Sasuke la tenía sujeta de ambas manos, colocadas a cada costado de su cabeza.
- Recuerdo que dijiste que era mejor que muriera, ¿no? ¿O fue producto de la fiebre? – le preguntó
Sakura comenzó a temblar. El miedo comenzaba a invadirla de nuevo.
- No, yo no… No quise…
- ¿No quisiste? – la interrumpió – Recuerdo que te escuchabas muy decidida – Sasuke siguió jugando con sus reacciones. Le gustaba verla temblar bajo él, ya sea de miedo o de placer.
Placer.
- Por favor, Sasuke… - su voz poseía un tono que intentaba sonar valiente, pero fracasaba finalmente
La sonrisa arrogante se instaló en su atractivo rostro. – Puedo olvidarlo Sakura – dijo
- ¿De verdad? – preguntó con un atisbo de esperanza
Sakura sonrió más al observar esos hermosos ojos verdes, repletos de calidez.
- Sí – dijo. Sasuke se agachó hasta llegar a su oído – Si me das lo que quiero – declaró y comenzó a mordisquear su oreja
Sakura se revolvió bajo él. Las sensaciones volvían, los recuerdos la embargaban. el miedo la invadía.
- No Sasuke, por favor – dijo revolviéndose con más fuerza – No quiero
Sasuke apretó el amarre que tenía sobre sus manos y se separó un poco de ella.
- Es una lástima – la alarma se disparó en Sakura – Porque yo sí quiero – su sonrisa se ensanchó más
Sakura miró con horror el rostro de Sasuke y Sasuke miraba fascinado la expresión de ella.
Un completo maniaco.
Con una rapidez increíble, Sasuke ató las manos de Sakura, por encima de su cabeza, juntas. El sharingan volvió a mostrarse. Antes de que ella comenzará a patear, Sasuke sujetó sus piernas y debajo del agarre, algo negro emergió. Sakura estaba confundida, cuando Sasuke retiró las manos, ella lo contempló.
En sus muslos se hallaban aquellos símbolos que le impedían moverse, ahora todo cobraba sentido.
Sasuke observó como su rostro de mostrar temor, ahora se teñía de una furia pura. Dentro de él, estaba encantado con esos cambios.
Sasuke le había aplicado unos sellos de inmovilidad, esa era la razón por la cual Sakura en cada encuentro, no sentía las piernas. Sasuke aplicaba el sello para un control más efectivo.
- Eres un maldito bastardo – escupió
- Ya me he acostumbrado a eso – dijo sin la más mínima afectación – Y déjame decirte que me encanta – le informó quitándose la parte superior del haori
El juego comenzaba
Sakura removió la parte superior de su cuerpo, pues las piernas representaban peso muerto. Sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. Cerró los ojos decidida.
Basta de lágrimas
Ya había derramado suficientes y no había cambiado nada. Sólo lo satisfacía a él y eso ya no lo permitiría.
- Mi querida Sakura, calma. Una vez que te resignes, todo será más fácil – dijo repartiendo besos por su cuello y el valle de sus senos
Sakura miró a un costado.
¿Resignarse? ¡Jamás! ¡Nunca lo haría! Primero muerta antes de caer en sus brazos.
Sakura estaba segura de sus determinaciones, pero recordemos que el destino no siempre es el que visualizamos.
Sakura se sobresaltó cuando sintió una intromisión en su parte íntima. Volteó la mirada, él estaba con su sonrisa arrogante.
- Sabía que me mirarías
Sakura abrió más los ojos cuando su dedo comenzó a jugar en su interior.
- No lo hagas – le dijo
- ¡Oh, Sakura! Ya te dije que yo siempre obtengo lo que quiero – Sasuke alzó el dedo para que ella observará. Estaba empapado – Al parecer, tú también lo quieres – Sakura miró con horror como su cuerpo estaba traicionándola completamente
Sakura se despojó por completo de sus vestimentas y segundos después hizo lo mismo con ella. Sakura cerró fuertemente los ojos y ladeó la cabeza.
- No – Sasuke la sujetó del rostro e hizo que se volteara – Sakura mírame – le ordenó, pero ella seguía en la misma posición – No me hagas repetirlo – ordenó con algo de irritación
En contra de sus emociones, Sakura abrió los ojos. – Eso es – dijo él – Quiero que recuerdes este momento, quiero que recuerdes quien te hace correr. Quiero que me recuerdes, Sakura.
Sakura no dijo nada. No entendía las palabras de Sasuke.
El grito de Sakura fue callado por la mano de Sasuke. Sakura abrió desmesuradamente los ojos. Sasuke abría entrado en ella de una fuerte estocada. Sakura parpadeó para alejar las lágrimas que se estaban acumulando en sus ojos.
Dejó salir una fuerte respiración y cerró momentáneamente los ojos. Sus lágrimas rodaron por los costados de éstos.
Dolor.
No entendía porque, pero le había dolido como la primera vez. ¿Por qué? Si ella ya no era virgen, de eso se había encargado el mismo Sasuke.
Sasuke se quedó semi quieto, solamente moviéndose de vez en cuando para que ella se acostumbrara, pero a cada ligero movimiento, él veía que a ella aún le dolía. Se quedó quieto completamente y se agachó para estar a la altura de su rostro.
- Sé que te duele – le dijo – Lo lamento, pero tienes que aguantar – Sakura lo miró con una tristeza que Sasuke recordaría el resto de su vida
- ¿Por qué haces esto? – preguntó ella cuando Sasuke retiró su mano
Fue le turno de Sasuke de mirar hacia un lado. - ¿Por qué? – volvió a preguntar, con la voz quebrada
Más lágrimas acompañaron a las primeras.
- Lo siento – dijo cuando la miró
Sakura lo miró sin entender, pero de inmediato soltó un grito de dolor, cuando sintió que él se movía. Con fuerza, Sasuke embestía.
- Para – le dijo moviendo agitadamente su cabeza
- Ya acabara – escuchó que él decía
Sakura lo miró y se encontró con esos ojos rojos. Sasuke observó con impotencia, como ella se desmayaba. Él no bajó el ritmo.
Se acomodó mejor entre ella, tomó su rostro entre sus manos y se quedó mirándolo durante algunos segundos. Acarició suavemente su mejilla.
Sasuke observó detenidamente el rostro del cerezo. Era tan hermosa, que Sasuke, algunas veces, se culpaba por llenarlo de tristeza.
El corazón de Sasuke comenzó a latir fuertemente.
Los labios de Sasuke se unieron a los de Sakura, en un beso, que seguramente respondería varias preguntas de Sakura, si estuviera consciente, mientras que una solitaria lágrima rodaba por su mejilla.
No puedo asegurarte que lo que haga no te lastimará, pero te prometo, que esa nunca fue la intención.
Gracias a los que han comentado, veo que el fic fue bien aceptado.
Respondiendo al comentario de sasukebb, en este universo alterno los Uchiha sí poseen el sharingan, como ya se mencionó en este capítulo. Más adelante espero poder explicar bien el funcionamiento de este UA, ahora lo que puedo decirte, es que sólo los señores feudales poseen esos "dones" o "manejo de chakra", como quieras llamarle, pues por algo, son los daimyos de sus tierras. ¿Con mágico te refieres a que sí los demás poseen poderes o chakra? La espuesta es no. Son personas comunes y corrientes. Es por eso, que Sakura no ha podido escapar.
Espero que mi respuesta haya ayudado en algo.
Cualquier duda no olviden comentarla.
Gracias por leer. Nos vemos.
AS
