--CAPITULO 6. Primer encuentro--

Loki estaba a un costado de su padre, llevaba su cabello negro y liso, corto hasta la nuca y peinado hacia atrás

Era alto, casi como Thor, de complexión mediana, no llevaba barba ni bigote como su hermano. Iba vestido con un traje de cuero verde con adornos de oro y encima una especie de chaqueta larga con su capa verde. Tenía puesto un casco dorado, muy peculiar, que le cubría la cabeza, de este salían dos cuernos muy largos, que a Claire le pareció exagerado y hasta un poco ridículo. Estaba con una pose elegante y muy serio, un poco engreído, según le pareció a ella.

Sif le dijo a Claire que se adelantaran para estar en primera fila más cerca del trono. Los guardias les dieron paso.

Iba una caravana en medio del pasillo desfilando hacia el trono, de un planeta cuyo nombre no entendió bien, Claire. Llevaban un cofre muy grande que colocaron a los pies de la tarima del trono. Habían recorrido el largo pasillo sobre la alfombra roja.

Claire estaba un poco nerviosa ante tanto lujo, tanta grandeza y ceremoniosidad. Pero a la vez emocionada. Nunca esperó estar en un lugar así.

Odín y Frigga atendían las ofrendas de paz, mientras del cofre salían objetos de oro muy brillantes con toda clase de piedras. Así uno a uno de los planetas cuyos nombres no recordó Claire pasaban ante los reyes con sus regalos.

Dos cuervos grandes entraron al salón graznando y sobrevolando el trono para luego posarse en el. Estos, llamaron la atención de Claire, por el intenso brillo de sus plumas y su tamaño mayor de los cuervos que ella había visto en la Tierra.

—Ellos son Hugin y Munin —señaló Sif a Claire.

—¿Son las mascotas del rey?

—Oh, no, más que mascotas, son sus fieles oídos en todas las regiones de los Nueve Reinos, le traen noticias cada día —contó Sif en voz baja.

Thor estaba impaciente por desfilar en medio del Palacio al concluir la ceremonia.

Loki estaba ya aburrido de tantas comitivas entregando regalos, a veces miraba el techo o al frente. De repente vio cuando Lady Sif se acercó desde las filas de atrás, junto a la que asumió, era la midgardiana que su madre tendría de pupila.

Claire estaba observando como los representantes de cada planeta mostraban sus respetos a Odín.

Loki notó que ella era un poco más pequeña que Lady Sif. Su cabello castaño y lacio, terminaba en ondas abajo de los hombros. Parecía estar alegre. Él se preguntaba porque su madre habría escogido una midgardiana mortal para tal proyecto.

Cuando hubo terminado la ceremonia y las comitivas se retiraban. Algunos soldados marchaban hacia fuera del palacio y la gente se dispersaba. La reina Frigga miró a Lady Sif y sonrió.

—Vamos —indicó Sif a Claire.

Subieron algunos escalones hacia el gran trono. Sif hizo una reverencia bajando su cabeza y cruzando su brazo sobre su pecho.

—Reina Frigga, Madre de Todo. Odín, Padre de Todo. Príncipes. Ella es Lady Claire Bramston, la sanadora de Midgard.

—Me alegra que hayas venido al fin, Claire —dijo Frigga con una gran sonrisa.

—Estoy encantada de estar aquí, sus Majestades —dijo Claire inclinando un poco la cabeza.

—Espero todo esté dispuesto para el intercambio de conocimiento —dijo Frigga.

—Estoy agradecida de esta oportunidad su majestad. No dude que honraré la confianza que ha puesto en mí —contestó Claire emocionada.

—Bien, niña, espero realices una buena labor aquí, bajo la protección de mi esposa —comentó Odín muy serio.

—Haré lo mejor que esté en mis manos, rey Odín —respondió ella mirando rápidamente a Odín. Ella notó que él era un poco atemorizante.

—Te presento a mis hijos —intervino Frigga con una sonrisa y miró a cada uno—. Thor y Loki.

Claire vio a Thor, su rostro mostraba una gran sonrisa y sus ojos azules también sonreían.

—Un gusto Lady Claire, bienvenida a Asgard —dijo Thor adelantándose mientras le tomaba de la mano e hizo una reverencia. Ella le correspondió el saludo.

Luego, ella giró hacia Loki y sus miradas se encontraron. Los ojos inmortales de Loki se encontraron con los ojos mortales de Claire. Él le tomó la mano e hizo una reverencia también.

—Lady Claire, mucho gusto —dijo él con rostro serio.

Loki notó la sonrisa cálida de Claire en su rostro ovalado, que hacía destacar sus pómulos y sus ojos café almendrados. Pudo ver el aire de inteligencia que reflejaba su postura.

Nunca había conocido una midgardiana hasta ahora.

Claire quería reírse por el casco de Loki, pero no lo hizo. Notó que él estaba serio pero pudo ver sus ojos verdes. No sabría definir lo que expresaban pero eran muy profundos.

—Loki podrá ayudarte en lo que necesites en la biblioteca ¿No es así, hijo? —cuestionó su madre mirándolo.

Loki parpadeó y sin ninguna expresión asintió.

—Como gustes, madre.

Claire sintió que eso había sido una imposición.

—Lady Sif te llevará a tu habitación y podrá ayudarte en lo que necesites. —continuó la reina. Sif asintió —Te presentará con Lady Eir, nuestra Sanadora principal.

—Gracias Majestad —dijo Claire con una gran sonrisa.

Sif hizo su reverencia con el puño, cruzando el brazo sobre su pecho y dió la vuelta bajando las gradas con Claire.

En el pasillo del salón se toparon con 3 hombres, Sif se los presentó como sus amigos, Los Tres Guerreros.

Hogun, de rasgos orientales; Volstagg, pelirrojo, muy fornido y de gran barba y bigote; Fandral, rubio, cabello corto con barba y bigote muy elegantemente cortados.

Los 3 la saludaron con reverencia, pero Fandral se adelantó le tomó la mano y se la besó muy galante.

—Es todo un placer para mí conocerla, Lady Claire —dijo Fandral con una gran sonrisa.

Loki lo miró y puso los ojos en blanco.

Thor rio por lo bajo, al verlo desde el trono.

—Ese Fandral, no pierde tiempo —murmuró Thor.

Claire se sintió algo extraña, nadie le había besado la mano en su vida al recién conocerla. Ella lo saludó cordialmente.

Sif solo movió la cabeza a ambos lados y continuó con Claire caminando fuera del salón del trono. Recorrieron algunos pasillos con jardines a un lado. Las torres del palacio resaltaban con algunos balcones. Arcos y columnas hermosas completaban la estructura del castillo, que era enorme. Dentro habían adornos de oro y cristal, antigua pinturas y relieves, era sin duda impresionante. Subieron algunos escalones mientras Sif le indicaba los lugares principales.

—Es impresionante, Lady Sif. Pero creo que me perderé aquí, esto es enorme.

—Ya te acostumbrarás —dijo Sif sonriendo.

Llegaron a un largo pasillo de arcos en el ala oeste. Lady Sif mostró la habitación de Claire, cuya puerta era de madera ornamentada. Lo primero que estaba a la vista era una amplia cama con dosel y cortinas delicadas color blanco. Una hermosa mesa decorada que servía de escritorio, las paredes decoradas con un gran gusto, el techo alto y con cuadros florales, había otra habitación con un sofá grande y una chimenea, ahí estaba el equipaje de ella.

Una doncella entró, cuando Sif le indicó, con alguna ropa.

—Hay un ropero aquí. La reina igual ordenó proveerte de ropa. Más tarde te la traerán más, pero ya tengo idea de tu talla —dijo Lady Sif mirándola.

—¿Debo usar ropa de aquí? —preguntó Claire, viendo a la doncella, quien acomodaba la ropa en el ropero.

—No vas a andar como midgardiana todo el tiempo, ¿verdad?

—No, no, claro. De acuerdo, gracias —dijo Claire sentándose en el sillón.

—Estos días son en torno a esta ceremonia de Paz, los visitantes de los otros planetas estarán aquí un par de semanas —explicó Lady Sif—. Hoy hay un banquete en la noche para los embajadores. Solo estarán ellos con la familia real, así que no te preocupes puedes descansar. En 4 días es la cena real, no es de gala. En 2 semanas hay un baile con banquete, es todo un acontecimiento. Es nuestra celebración de Midsummarblót, te encantará.

—Vaya, hay mucha actividad estos días. —comentó Claire, tratando de procesar en su mente, toda la información.

—Sí, mucha. Creo que más tarde te llevaré al ala de Sanación —dijo Sif—. Ulricka te trajo algunas túnicas y ropa de dormir. Si necesitas algo, ella puede ayudarte.

Ulricka vestía una túnica color celeste claro, traslapada en los hombros, cuya falda larga caía y estaba sujetada por un lazo a la cintura. Usaba una trenza con su melena negra, media suelta.

—Milady, estaré a sus órdenes — dijo la doncella—. La reina me asignó como su doncella de compañía —dijo con una reverencia y una sonrisa, mientras salía de la habitación.

—¿Qué hace una doncella de compañía? —preguntó Claire a Sif.

—Te asiste en lo que necesites. ¿Está bien?

—Oh, es que no creo necesario. Lady Sif, esto es... bueno, gracias. Puede que sea demasiado —Sonrió Claire.

Sif sonrió con una mueca.

—Tal vez no estés acostumbrada a ello, pero la Madre de Todo así lo ha dispuesto.

Lady Sif se despidió también, dejando a Claire sola. Ella miró hacia la chimenea. Se le había olvidado preguntar a Sif como la encendía. Aunque esperaba no tener necesidad de encenderla.

Claire se sentía un poco rara. Estaba de invitada en un palacio con una hermosa habitación y hasta tenía una doncella a su disposición. Era verdad que la reina quería hacerla sentir lo más cómoda posible, pero tanto lujo la hacía sentir un poco rara. En realidad sentía genial todo ese trato y lo agradecía mucho. Ya sabía lo que dirían Vicky y Chris: que disfrutara todo.

Revisó el armario, habían algunas tunicas del estilo de Asgard, y un par de vestidos, que pensó eran para el día. Desempacó su ropa y sacó su laptop que tenía una batería especial que Tony le dio. Era una lástima que no tuvieran internet en Asgard. Hubiera querido decirle a Pepper que estaba contenta y ya estableciéndose.

Que ganas tenía de querer hablar con Vicky y Chris y contarles todo con detalle.

Claire se dispuso a colocar sus cosas en la mesa. Más tarde, ella se había cambiado con uno de los vestidos de ropero, eligió uno azul, que tenía un chal que caía como túnica en capas hasta el tobillo. Lady Sif fue por ella más tarde y la llevó a través de unos pasillos, al lado habían jardines, enormes y hermosos jardines, según notó Claire, caminaron hacia una torre donde le presentó a Lady Eir.

La Sanadora la recibió muy contenta en el Ala de Sanación y le acomodó en un escritorio. El lugar tenía paredes color cobre con café, muy pulcro. Había toda clase de artefactos médicos y tecnológicos, así como estantes de vidrio con toda clase de frascos e instrumentos.

Unas cuantas camillas dispuestas para hacer análisis. Había un equipo de 20 sanadores liderados por Lady Eir. Todos vestían una túnicas de un color verde menta con un cuello alto traslapado en el pecho y un broche con insignia de metal en forma de hoja. Luego de enseñarle el recorrido por el lugar.

—La reina me ha encomendado guiarte y ayudarte —le dijo Eir en tono afable—. Vas a aprender mucho aquí. No dudes en preguntarnos. Ellos están para resolver tus dudas —agregó ella señalando con la mano a los demás Sanadores.

—Estoy muy entusiasmada —dijo Claire sonriendo—. Gracias.

—Por supuesto, estamos muy interesados en los conocimientos que puedas aportarnos de Midgard —dijo Eir—. Siempre he pensado que la sabiduría compartida de otros lugares nos hace más diversos y prolíficos en cuanto a la medicina.

—Opino lo mismo. Sé que haremos una buena fusión de ambos conocimientos —afirmó Claire.

Lady Eir le presentó a Claire a 3 Sanadores, que iban a ser los que la estuvieran orientando. Galt, un sanador muy simpático de cabello café. Inga, pelirroja, con su cabello en trenza alrededor de su cabeza, un poco callada. Y Valeska, de cabello negro y lacio, de mirada amable y por lo que Claire notó, muy hablantina.

Eir mandó después a Claire a la biblioteca, con una lista, para conseguir unos libros que necesitaría leer. Le había dicho que también le mandaría uniformes como los de los demás Sanadores. Y le entregó un broche en forma de hoja, el cual, Claire se colocó a un lado de su pecho.

Valeska se había encargado de llevar a Claire, a la biblioteca, que estaba en un edificio, cruzando otros jardines. Mientras caminaba, la sanadora le contaba rápidamente, información general de como estaban organizados en el Ala de Sanación.

—Aquí es. Disfruta la biblioteca ¿Tienes la lista que Lady Eir te dió? —dijo Valeska. Claire asintió y le agradeció.

Claire pensó que tendría muchos días más para disfrutar de esos hermosos jardines, por los que pasaron.

Allí estaba el gran edificio en forma de cúpula dorada con grandes columnas al frente. Habían inscripciones al frente, de lo que parecía ser idioma asgardiano.

Al entrar observó que habían muchos pasillos de estantes gigantescos con una inmensa cantidad de libros, manuscritos y pergaminos. Algunos escritorios de madera muy elegantemente elaborados, dispuestos en varios espacios. Pudo notar, en partes del techo, unos páneles de energía. En las paredes habían inmensos ventanales con arcos por dónde la luz entraba.

Claire caminó hacia unos pasillos curioseando los estantes lentamente tocando las pastas de los libros, algunos eran tan antiguos que no sabía identificar si llevaban cientos o miles de años allí. Ella podía sentir el aroma a siglos de sabiduría.

Loki se encontraba sentado en lo alto de un ventanal leyendo un libro, cuando se dio cuenta que Claire estaba allí, mirando los estantes. Él carraspeó y ella miró a todos lados y luego alzó la vista hacia él.

—Lo siento, no quería molestar, príncipe Loki —dijo ella caminando hacia la pared donde estaba el ventanal.

Él bajó dando un salto desde el ventanal.

—Lady Claire, ¿Algún problema? —dijo él serio.

—Necesito unos libros, pero tardaré años en encontrarlos por lo visto. Está biblioteca es inmensa.

—Ah, por supuesto es grandiosa, tenemos muchísimos volúmenes sobre cualquier tema. Ven por aquí —le dijo Loki caminando y la llevó hacia el costado de un estante, puso su mano ahí y apareció un recuadro de luz amarilla automáticamente con botones transparentes—. Ahí puedes buscar los títulos o los temas para que te dé la ubicación.

—Gracias.

—De nada -dijo él educadamente.

Loki movió sus brazos atrás de su espalda mientras observaba como Claire digitaba los títulos que Lady Eir le había dicho.

—Cuando termines, cada libro elegido aparecerá iluminado en el estante correspondiente, así te guiarás para saber dónde está —dijo Loki mostrando con su mano uno de los libros en el estante contiguo iluminado en color azul.

—Vaya, buen sistema —dijo ella sonriendo.

Claire se fue a recolectar los libros y Loki volvió a su ventanal a leer.

Ella se fue a un escritorio a dejar unos y regresó por uno a un estante que estaba bastante alto. Ella intentó alcanzarlo y no pudo, estaba muy apretado entre los de la par. Ella entonces saltó varias veces pero fue en vano, otros libros cayeron de más arriba, ella se agachó y se cubrió la cabeza con las manos inmediatamente. Ninguno la golpeó. Unos segundos después, ella levantó la cabeza y ahí vio a Loki usando magia. Un humo verde salía de sus manos, había detenido los libros a penas a centímetros de la cabeza de ella y los tenía suspendidos en el aire.

—¡Oh gracias! —dijo Claire disculpándose—. Creí que podría alcanzarlo.

—Te vi saltando para tomar el libro. Ten cuidado, estos libros podrían matarte —dijo Loki mientras los colocaba dónde correspondían con su magia.

Eran libros muy grandes y pesados, según pudo observar ella.

—La próxima vez, pide ayuda, Lady Claire. Tu estatura no es compatible con estos estantes.

—¿Tienes algún problema con mi estatura? —preguntó Claire arqueando una ceja.

—No, yo no, en lo absoluto. Pero estos estantes sí —afirmó él con una sonrisa—. Mira, al final de ese pasillo está esa escalera que puedes movilizar para cualquier lado.

Claire observó esa gigantesca escalera que efectivamente llegaba casi al tope de los estantes y que tenía varios tramos. Loki bajó el libro iluminado con magia y se lo dió a ella.

—De acuerdo, gracias. Es más fácil todo con magia.

—Sí, claro que sí.

—¿Sabes dónde puedo encontrar la historia de Asgard? —cuestionó Claire, agarrando el libro con sus 2 brazos porque pesaba.

Loki chasquió su lengua.

—¿Historia de Asgard? —dijo él alzando ambas cejas. Ella asintió.

Loki le señaló con la mano y ella lo siguió, pasaron algunos pasillos y doblaron a la izquierda donde había un gran arco que daba a una gran habitación cuyas 4 paredes altísimas estaban varios estantes empotrados repletos de libros, con varias escaleras móviles a los 4 costados y 3 niveles hacia arriba.

—Aquí es.

Claire lo miró con rostro interrogante.

—Esta habitación tiene todo lo que quieras saber de la historia de Asgard —sonrió Loki con satisfacción.

Claire miró a su alrededor.

—¡Esto me tomará cientos de años para leer! —exclamó ella—. Creo que necesito empezar con lo básico ¿Tú qué me recomiendas?

—Tomarte el tiempo de leerlos.

—Vamos, ¿Es una broma? Suelo leer libros muy extensos, pero esto es demasiado. No me malinterpretes, es genial, en realidad —explicó ella sonriendo—. Pero, necesito algo para conocer un panorama general. Creeme que si tuviera un millón de vidas, me leería está biblioteca entera.