--Capítulo 8. Cosas que aprender.--

—¡Joven príncipe! —exclamó nana Helga al verlo, mientras se secaba las lágrimas de tanto reír—. ¿Tienes hambre?

Loki arqueó una ceja. Claire ya se iba calmando con la risa.

—Sí, nana Helga. Pero no te preocupes yo me sirvo —dijo Loki acercándose a la alacena—. ¿Qué haces despierta? —dijo él dirigiéndose a Claire.

—Tenía hambre, es que no cené —respondió Claire comiendo una uva.

—Entonces, nos pusimos a platicar —dijo nana Helga—. Ah, pero ha sido un gusto conocer a Lady Claire.

—Igualmente, nana Helga —dijo Claire muy sonriente.

Loki se sentó a comer fruta al otro lado de la mesa, frente a Claire.

—Bueno me voy a dormir —dijo la señora, apretando cariñosamente, la mejilla de Loki.

—Descansa, nana Helga —sonrió Loki, un poco apenado.

—Es una chica muy dulce y muy bonita ¿No te parece? —preguntó nana Helga.

Loki trató de sonreírle a nana Helga, pero ya estaba masticando un bocado.

La señora se fue y quedaron ellos allí.

—Pensé que estabas cansada.

—Sí... dormí unas horas —contestó Claire dando un trago a su jugo—. Necesitaba un bocadillo. ¿Y tú porque estás despierto a estas horas? ¿No puedes dormir?

—No. Estuve leyendo hasta tarde en la biblioteca y pasé a comer algo antes de ir a dormir —comentó Loki—. ¿De qué reían tanto tú y nana Helga?

—Oh, nada especial. Es una señora muy tierna y simpática —afirmó ella sonriendo.

Loki asintió, dándole el último mordisco a su manzana.

—Lo es. Te habrá contado algunas historias de mi hermano y de mí, cuando éramos pequeños ¿Verdad?.

—Pues sí. Creo que le divierte recordar.

—Fue hace tanto —dijo él—. ¿Tienes hermanos?

—No. No tengo. Soy hija única —dijo Claire.

—Tienes mucha suerte —dijo él con un dejo de amargura en su voz.

Claire lo miró extrañada.

—Bueno, ser hijo único tiene sus ventajas y sus desventajas. Pero yo siempre quise hermanos —respondió Claire—. Siempre fui muy unida con mi prima, ¿Sabes?. Ella es como una hermana.

—Cuando tienes hermanos, debes compartir todo —dijo Loki secamente.

—¿Es tan malo para ti tener un hermano?

Loki la miró, quizá no debió decir eso, pensó él.

—Ya es tarde, debo ir a dormir —dijo Loki poniéndose de pie.

—Bueno, es cierto, también yo, o no podré despertar en la mañana —dijo Claire levantándose de la silla.

Claire salió de la cocina subiendo la escalera. Loki iba detrás.

—¿No te pierdes? —preguntó él.

—No, al menos no de aquí a mi habitación.

Al llegar al segundo nivel, Claire se despidió dándole las buenas noches y él le correspondió. A Claire le dió un poco de risa recordar lo contado por nana Helga y se imaginó de nuevo a Loki y su hermano, pequeños.

—¿Qué? —preguntó él.

—Nada, solo recordé algo que nana Helga dijo —sonrió ella. Él no dijo nada.

Claire y Loki siguieron el pasillo. Loki entró a su habitación y Claire caminó otro tramo hacia la de ella. Las distancias en ese castillo, a veces eran grandes y cansaban un poco.

Ella se acostó en la cama y pensó que aunque Loki no había continuado hablando de Thor, leyó entre líneas. Por lo que nana Helga contaba, de niños parecían llevarse bien aunque hacían muchas travesuras, Loki en especial.

Era la primera noche de Claire en Asgard y como hubiese querido usar el teléfono para contarle a Pepper y sus amigos, todo, pero eran casi las 2 AM y era mejor que se durmiera.


A la mañana siguiente, Claire despertó un poco descansada, desayunó en el Salón del Comedor, donde estaba Lady Eir y los demás Sanadores. Después fueron al Ala de Sanación y pasó allá mientras le explicaban más lecciones de medicina. Se dió cuenta que Eir tenía mucha sabiduría al respecto. Siempre estaba haciendo investigaciones que mejoraran la salud. Había miles y miles de años de conocimiento asgardiano y ella era una guía perfecta para enseñarle a Claire.

Con Inga y Valeska, que le ayudaba y explicaban muchas cosas, no tenía problema en entender. A Galt, le gustaban los experimentos y siempre estaba haciendo alguno, cómo le contó a Claire.

Luego del almuerzo, Claire volvió a la biblioteca para continuar sus lecturas. Loki entró y se acercó a ella.

—Lady Claire, ¿Has avanzado con esa pila de libros? —preguntó él, mirando sobre el hombro de ella, lo que leía.

—Voy avanzando —contestó ella sonriente.

—Mi madre manda a llamarte.

—¿Frigga?

—¿Acaso tengo otra madre? —preguntó Loki con sonrisa de ironía.

Claire puso los ojos en blanco.

—Me refiero a que no esperaba que la reina me llamara.

—Bueno, ella requiere tu presencia.

—De acuerdo —dijo ella poniéndose de pie.

—Después de ti —dijo él haciendo un ademán con su mano para que ella pasara.

Ambos salieron de la biblioteca y caminaron rodeando los jardines.

—Dime, ¿Suelen tener muchas ceremonias en el castillo? —preguntó ella.

—De vez en cuando, sí. A veces hay muchas y mis padres están saturados, pero depende, a veces hay muy pocas —contestó Loki.

—¿Ustedes deben asistir a todo? —cuestionó Claire.

—Claro, es parte de todo, asistir como familia real.

—¿No te aburres? —preguntó Claire, mirándolo, mientras continuaban caminando rumbo al castillo.

Él la miró.

—¿Por qué crees que me aburriría? —preguntó él arqueando una ceja—. ¿Piensas que me aburre ser un príncipe?

—No. Pero implica mucha responsabilidad ser un príncipe ¿O no?

—Pues siempre hay que cumplir un protocolo.

—¿Y tener modales todo el tiempo? —comentó ella.

—Bueno, hay que aprender política y de diplomacia.

—Y supongo que ejercer ciertas funciones, hacer cosas por el reino, por tu pueblo, por tu gente. Eso es lo principal ¿verdad? —dijo Claire haciendo un movimiento con su mano—. Creo que atender reuniones y ceremonias viene sobrando, más bien, es algo extra, ¿O me equivoco?

Loki se puso serio, parpadeó un par de veces, y la miró mientras caminaban. En verdad no esperaba que una mortal estuviera comentando y cuestionando de esa forma a un príncipe.

—Pues...

—Me imagino que también te toca hacer cosas porque te obliguen... —agregó ella mirándolo.

Loki pensó que eso último era cierto. De no ser por eso, él no estaría acompañando a la midgardiana hacia el palacio ahora mismo.

—Pues, verás, siendo un dios, la situación es un poco diferente —contestó él con una sonrisa de suficiencia.

—Umm, ¿Y eres el dios de qué, si se puede saber?

—Soy el dios de las Travesuras y el Engaño —dijo él con orgullo.

Claire lo miró, pensando que era una broma, pero él lo dijo tan serio, así que mejor no se rio. Ella solo arqueó las cejas y continuó hablando:

—¿Y qué se supone que hace el dios de las Travesuras y el Engaño?

—¿No te lo dice mi título?

—Travesuras, entiendo... Y engañar, pero ¿Con que objetivo o por qué? —preguntó ella, mirándolo a los ojos.

—¿Qué? —preguntó Loki con mirada confusa, mientras se detenía frente a la entrada del palacio. Claire de detuvo también. Loki la miraba con ojos entrecerrados.

La chica mortal parecía muy impertinente, pensó Loki, no solo al cuestionar a un príncipe, sino ahora al cuestionar a un dios.

—Pues verás —dijo Loki—, yo soy poderoso y tengo la habilidad de... ¿Por qué hablamos de esto?

Loki se percató que no tenía por qué dar explicaciones a midgardianas y menos a recién llegadas que no entenderían lo que él era, un ser superior. Sin embargo, algo lo había impulsado a querer explicarle y no comprendía porque.

—No lo sé, supongo que me da curiosidad —respondió Claire.

Loki la miró de reojo y no dijo nada más. Luego sonrió forzadamente y extendió su mano para indicarle que entrara al Palacio. La reina Frigga estaba de pie frente al trono, vestía una túnica larga de un tono beige.

—Claire ¿Cómo va todo, querida? ¿Te has sentido bien, aquí? —preguntó Frigga con una sonrisa amable.

—¡Sí, su majestad, gracias!

—Me alegro, ¿Tienes todo lo necesario? —preguntó la reina—. ¿Estás cómoda? ¿Qué tal Eir y los Sanadores?

—Majestad, todo está muy bien. Y claro, estoy muy cómoda. Excelente en realidad, estoy aprendiendo mucho.

—¿Loki te ha ayudado en la biblioteca? —preguntó Frigga mirando a su hijo.

Claire volteó hacia Loki y asintió, luego miró a Frigga.

—Sí, me ha ayudado.

—Madre, he hecho lo que me has pedido —intervino Loki, con una sonrisa de lado.

—Bueno, me alegro. Claire, me gustaría ayudar un poco más en tu adaptación aquí. Vas a necesitar unas clases de baile —dijo la reina sonriendo.

—¿Perdón? —exclamó Claire.

—En 2 semanas será nuestra celebración de Midsummarblòt, Loki puede explicarte más al respecto. Habrá un Gran baile, y por supuesto eres mi invitada —comentó Frigga—. Así que he ordenado que te den clases de baile estos días para que aprendas. Por que asumo que no conoces nuestras danzas de Asgard.

La reina asumía bien, pensó Claire.

Loki las miraba a ambas sin decir nada.

—Eh, pues no, majestad —dijo Claire—. Sin embargo, considero que no es necesario, no se moleste. Puedo estar en el baile... sin bailar.

—Oh, no. No, no es molestia. También quiero que disfrutes del baile, querida —dijo la reina con un ademán de su mano—. Como invitada debes asistir y participar.

Claire no iba a rechazar las atenciones de la reina. ¿Cómo le diría que no le entusiasmaba ir a un baile estilo medieval? Obvio que no lo diría.

—Muchas gracias reina Frigga. Pero es posible que no tenga un vestido para la ocasión —comentó Claire con una sonrisa.

—Eso no es ningún problema, ya nos encargaremos. Lady Sif te ayudará —contestó Frigga, amablemente—. Loki, ¿Puedes llevar a Claire al salón de prácticas? —agregó la reina dirigiéndose a su hijo.

—Esta bien, madre —contestó él—. Lady Claire, por aquí.

Claire lo siguió, pasaron por varios pasillos del castillo.

—Pareciera que no te agrada la noticia de que debes asistir a un baile —dijo Loki mirándola un momento—. Muchas chicas solo piensan en eso y pasan semanas hablando de ello.

—Bueno, no creo ser como esas chicas. Pero no puedo ofender a tu madre, negándome —dijo ella—. Oh, no le comentes eso a Frigga, porfavor —agregó Claire, girando para verlo seria de frente.

Loki rio. Claire había sido honesta, eso le divirtió.

—No te preocupes, será nuestro secreto —afirmó Loki, chasqueando la lengua.

—Bien —dijo ella—. Pero, porque no me cuentas qué hacen en sí, en esa celebración.

—El Midsummarblòt es una festividad muy importante, es en honor al dios sol Balder, un tío mío y de Thor. En esa fecha se conmemora su muerte —explicaba Loki—. Pues la luz dura más durante ese día, es lo que los mortales llaman Solsticio de Verano. La celebración dura varios días, hay un gran baile, se lanzan linternas flotantes y se queman pequeños barcos y se ponen en el mar, cosas así.

—Se oye interesante —dijo ella entusiasmada.

—Lo es. Bueno, hemos llegado —dijo Loki, abriendo la puerta cuando llegaron al salón.

—¡Hermosa Lady Claire!

—¿Fandral, que haces aquí? —preguntó Loki extrañado.

Fandral se acercó a ellos, tomó la mano de Claire y la besó haciendo una reverencia.

—La reina Frigga me pidió que le diera clases para el baile a Lady Claire —dijo Fandral muy contento.

Claire asintió sonriendo a medias.

—No te hubieras molestado —dijo Claire.

—Oh, por el contrario, es un placer —contestó Fandral en tono galante—. ¿Empezamos?

Él extendió su mano hacia ella. Claire miró a Loki agradeciéndole y luego se fue con Fandral. Loki salió del salón.

—Lady Claire, lo primero que debes saber son los pasos básicos —comentó Fandral—. Debes poner tu mano derecha en mi hombro... Así. Y tomo tu mano izquierda así.

—No sé si podré hacerlo bien... —dijo ella.

—No te preocupes, aprenderás rápido... -dijo él—. Que manos más delicadas y suaves tienes.

Claire alzó las cejas.

—Bien, debes mover tu pie izquierdo hacia adelante, cuando yo retroceda -continuó él—, mira, sígueme.

—De acuerdo —contestó ella.

Fandral le indicaba el siguiente paso.

—¿Te han dicho que tienes una linda sonrisa?

—Ehhh... gracias —afirmó ella sonriendo a penas.

—Este baile lo hacemos cada año, ¿Sabes? Es muy importante —dijo Fandral orgulloso—. Aunque en realidad hay muchos bailes por muchas celebraciones a lo largo del año.

—¿En serio?

—Sí. Es un baile que todos lo esperan —dijo él sonriente—. En especial, todas las chicas de Asgard. Están muy entusiasmadas. Debes estar emocionada ¿No?

—¿Por el baile? —preguntó ella—. Pues, me emociona estar en Asgard, en realidad.

—Umm ¿Sabes lo brillantes que son tus ojos, Lady Claire?

—De acuerdo ... ¿Qué paso debo hacer ahora entonces? —preguntó ella, ignorando lo que él le había dicho.

Después de una media hora de practicar los pasos, descansaron un poco.

Fandral le hablaba de los maravillosos bailes de Asgard y de las hermosas chicas que llegaban. Luego volvía a hablar de la sonrisa de Claire.

Claire y él continuaron sus clases por una media hora más.

—Creo que podrás aprender lo básico para el baile. No te preocupes —le dijo Fandral, cuando ya había sido pateado por Claire varias veces, al enredarse en seguirle el paso.

—¿Tú crees? —preguntó ella dudosa—. Quizá lo mejor sería no bailar.

—Oh, eso es absurdo. Estás aprendiendo con el mejor bailarín de Asgard.

—Bueno, supongo que ese es un honor —dijo Claire dudando también.

—No, no, no. El honor es todo mío —afirmó Fandral tomando la mano de Claire y dándole un beso.

A pesar de lo galante que era Fandral, a ella le incomodaba que le besara la mano.

—Eh, bueno...

—¿Sabes que nunca había conocido a una midgardiana? —dijo él—. En verdad eres muy hermosa.

—Gracias —dijo Claire sonriendo forzadamente.

Bailaron por otra media hora, entre pisotones y equivocaciones por parte de Claire.

—Creo que es suficiente por hoy —dijo ella un poco cansada.

—Sí, está bien. Aunque yo podría seguir —comentó Fandral.

—Pero yo no —dijo ella con seguridad.

—Entonces, mañana continuamos.

—¿Mañana? —preguntó Claire como si de una tortura se tratase.

—Claro, para que estés bien preparada —afirmó Fandral, entusiasta.

—De acuerdo, Fandral. Gracias.

—Mañana a la misma hora, Lady Claire. Ya lo espero con ansias —dijo él, besando su mano para despedirse.

Claire salió del salón de prácticas, aliviada de ya no seguir bailando y haberse alejado de Fandral. A pesar que era guapo y galante, a ella no le caía muy en gracia que él se la pasara siendo... siendo un empalagoso. Sí, esa era la palabra.

Ella se fue después, al Ala de Sanación, dónde recibía las inducciones con los otros Sanadores. Galt e Inga, le mostraban una pantalla donde veían las variables de mediciones bioquímicas de un organismo asgardiano.

—Te puedes dar cuenta que estos niveles son más altos que en los midgardianos —dijo Galt, señalando la pantalla.

Luego él levantó la vista y Claire miró en la misma dirección. Ulricka buscaba a Claire. Tenía un sobre en la mano, con el sello real en cera roja. Claire se acercó y agradeció, extrañándose que alguien le mandara una carta. Ella la leyó y era una carta formal de Thor, para invitarla a sentarse en la mesa con él y sus amigos en la cena, Claire sonrió. Luego, ella notó que Galt las veía desde su escritorio.

—Gracias Ulricka —sonrió Claire y la doncella se fue.

Después, Claire se fue a la biblioteca para seguir leyendo sobre Asgard y otras cosas de interés.

Esa noche sería la cena para los nobles e invitados, por lo que, Sif pasó por Claire en la tarde, quien le preguntó cómo le había ido en las clases de baile y Claire respondió que era muy torpe para esos pasos. Sif le dijo que no se preocupara, que con la práctica, en dos semanas ya sabría lo necesario.

—Fandral está muy contento de poderte dar clases de baile —comentó Sif para ver la reacción de Claire.

Claire hizo una cara que trató de disimular. Sif rio.

—Así que Fandral es un poco molesto ¿Eh? —dijo Sif divertida—. Él se cree el más guapo de Asgard. No te preocupes, hace eso con cada chica que conoce. Él cree que puede conquistar a todas —finalizó Sif girando los ojos.

—No dudo que él lo crea —comentó Claire con un resoplido.

—Bueno, la cena de hoy no es de gala, pero es una cena formal —afirmó Lady Sif.

Llegaron a la habitación de Claire. Ulricka esperaba afuera con algunas cajas. Las 3 entraron a la habitación.

La doncella colocó la ropa en el armario de Claire, quien se asombró al ver tanto y le agradeció a Ulricka, cuando ya se iba.

—Es mucha ropa —dijo Claire, al ver todo—, muchos vestidos.

—¿No te gustan? También vienen tus atuendos de Sanadora.

—No es eso. Lady Sif, son muy bonitos —dijo Claire, tocando las telas—. Es solo que siento que es mucho.

—Te entiendo perfectamente —dijo Sif—. En mi caso tampoco los uso mucho. Es más lo que tengo de ropa doble de cuero asgardiano y armaduras, corset protectores y todo lo que impida que una espada me atraviese.

—Yo uso vestidos de vez en cuando, pero nunca de este tipo —dijo Claire admirando el armario—. Es interesante, que seas una guerrera, en un lugar donde eso está destinado a los hombres —comentó Claire sentándose.

—Siempre me gustó. Desde pequeña miraba a mi padre. Él era un General de los Einherjar, entrenado por el propio Odín. Mi padre sabía que yo quería ser guerrera y me ayudó a entrenar —le contó Sif—. Cuando murió en batalla, me dediqué más a mi objetivo. Luego mis amigos, Thor y los 3 guerreros me enseñaron. Hemos peleado en varias batallas juntos.

—Lamento lo de tu padre —dijo Claire—. Debe ser increíble ser guerrera, ya que cómo raza de asgardianos son muy fuertes y resistentes. Lo que he visto en sus libros de anatomía y fisiología, es sorprendente.

—Sí, verás, muchos de nuestros enemigos también son muy fuertes, pero la paz ha reinado casi constante por algún tiempo —explicaba Sif—. Hemos tenido que poner orden cuando hay conflictos en los Nueve Reinos. El Rey Odín nos ha mandado junto con el ejército. Thor y Loki los han comandado.

—¿Así qué, los dos hermanos luchan juntos?

—Sí, casi siempre —afirmó Sif—. Bueno te dejo para que te prepares y nos vemos en la cena, Lady Claire.

Claire sonrió y agradeció a Sif, mientras revisaba los vestidos que le habían llevado, para elegir uno.