--Capítulo 10. Llovizna de primavera.--
—¿Estas bien, Lady Claire? —preguntó Thor acercándose, mientras sostenía una jarra de cerveza vacía.
Claire asintió. Loki había limpiado también la sangre de sus manos con magia. Ambos estaban sentados frente a la barra.
—Estoy bien, Thor. No tengo nada ya —dijo ella mirando a Loki.
Thor puso su mano sobre el hombro de su hermano.
—Deberás practicar más y con cuidado —dijo Thor con una sonrisa.
—No... Creo que dejaré los deportes extremos por un buen tiempo —dijo Claire alzando las cejas.
Thor y Loki rieron.
—Bueno, voy ganando en la competencia de fuerza, debo volver —dijo Thor—. ¡Otra jarra! —agregó él, indicándole al cantinero y tirando al suelo la jarra que se quebró estrepistosamente.
Claire saltó asustada.
Hogun y Volstagg lo llamaban.
—¿Que fue eso? —preguntó Claire a Loki, mientras apartaba los pies de los vidrios que se habían dispersado —¿Se enojó?
Un empleado del bar llegó a barrer en el momento.
—Nah, nada que ver. Es una forma efusiva de pedir otra cerveza. Ya te acostumbrarás —rio Loki al ver la cara de susto de Claire.
Lady Sif y Fandral, seguían jugando con los cuchillos. Claire y Loki los observaban, mientras el cantinero les servía otras bebidas.
Claire miró a Loki fijamente.
—¿Qué pasa? —cuestionó él.
—¿Cómo funciona tu magia? —preguntó ella, con curiosidad.
—¿Crees que te diría mis secretos de magia para que los repliques? —dijo él arqueando una ceja.
—No tengo idea de cómo replicar magia. No te preocupes —dijo ella riendo—. Me da curiosidad... ¿Eso que hiciste, es un poder sanador? ¿De regeneración?.
—Mi magia puede ser de muchos tipos —contestó Loki.
Se oyeron gritos de celebración. Claire y Loki voltearon a ver. Al parecer, Volstagg, le ganaba a Thor está vez.
—¿Te es fácil restaurar tejidos? —cuestionó Claire, de nuevo viendo a Loki—. ¿Es algo automático o piensas en qué debes restaurar un tejido para usar tu poder sanador?
Loki sonrió y entrecerró sus ojos.
—Sé lo que tratas de hacer, Lady Claire —dijo Loki, dando un trago a su jarra—. No te voy a dar esa información.
—¿Es en serio? —dijo ella arqueando una ceja—. No tengo magia, ni puedo hacerla por más que quisiera.
—Oh, sí. Tienes tu magia. ¿No es por eso que estás aquí? —le dijo Loki sonriendo con suficiencia—. Porque mi madre piensa que tienes un don.
—Entonces, según tú, vengo a robarme secretos de Asgard y a robarme tu magia ¿No es así? —dijo ella.
—¿Es esa una confesión?
Claire rio y luego dio un sorbo a su bebida. Loki la miró.
—Loki, ¿No vienes? —dijo Fandral, después de lanzar un cuchillo.
—¿Ya te dio miedo? —lo retó Sif.
Loki terminó su bebida y acercándose a Claire le dijo:
—Ahora veras cómo los derroto —sonrió él, guiñándole un ojo.
Claire tomaba de su bebida mientras los miraba competir. Al otro lado, en las mesas, continuaban midiendo fuerza de brazo. Esta vez, Hogun y Volstagg competían. Media hora más tarde, concluía el juego de tiro al blanco, con Loki ganando.
—Te dije que les ganaría —dijo Loki con aire de superioridad, regresando a la barra.
Fandral y Sif se fueron a sentar con ellos, un poco decepcionados.
—Sí, supongo que resulta fácil ganar, cuando usas magia, ¿No? —dijo Claire a Loki.
—¿Usaste magia? —preguntó Sif a Loki, frunciendo el entrecejo.
—¿Hiciste trampa? —cuestionó Fandral.
—¡Claro que no! —negó Loki, ofendido.
—Más te vale que no sea así —sentenció Sif, que luego se fue donde estaba Thor.
—¿Por qué dijiste eso? —le preguntó Loki a Claire.
—No lo sé. Se me ocurrió que podías usar tu magia para sacar ventaja —contestó ella alzando los hombros.
—Ah, ¿te es difícil creer que soy un experto con las dagas?
—No, no lo dudo —respondió Claire—. Pero también eres experto en magia ¿O no?
Loki la miró, ladeando su cabeza y sonrió.
—Soy experto en muchas cosas, Lady Claire.
Ya era un poco más de media noche y Claire se sentía cansada.
—¿Tú mano está bien? —preguntó Fandral, sentándose junto a ella y tomándole la mano.
—Mi mano está bien, gracias —dijo ella sonriendo y apartando la mano muy despacio.
Loki los miró sin decir nada.
Thor y los demás se levantaban de la mesa. Todos volvieron en sus caballos de regreso hacia el castillo. Cuando llegaron, Loki ayudó a Claire a bajar.
—Lady Claire, mañana... bueno, más tarde te espero para seguir las clases de baile —dijo Fandral despidiéndose, mientras le daba un beso a la mano de ella.
Claire disimuló, hasta que Fandral se fue, pasó el dorso de la mano en su otra manga del vestido. Loki la miró y se rio.
—¿Qué? —dijo Claire.
Loki negó con la cabeza, sin dejar su sonrisa.
Todos se dispersaron hacia el castillo.
Thor y Loki subieron las gradas con Claire, hacia el segundo nivel.
—Espero te hayas divertido —dijo Thor, bostezando—. Y que bueno que tu percance no pasó a más.
—Pues, no pasó mucho —dijo ella, pasando sus dedos sobre su palma de la mano.
—No sé que hubiera pasado si no hubiera estado yo ahí —dijo Loki, dándose importancia.
—Pues yo hubiera continuado presionando la herida, me hubiera vendado con la manta y hubiera pedido que me trajeran al Ala de Sanación —dijo Claire.
Loki parpadeó. Thor soltó una risita.
—Ah, Loki. Estamos hablando con una Sanadora aquí —dijo Thor.
—La magia es más rápida —afirmó Loki.
—El juego es muy divertido cuando sabes cómo lanzar los cuchillos —comentó Thor sonriente—. No te preocupes, Loki te enseñará mejor ¿No es así, hermano? —preguntó él, dirigiéndose a Loki y dándole una palmadas en la espalda.
Loki lo miró arqueando una ceja y alzó los hombros asintiendo.
Claire los miró sonriendo.
Llegaron al tramo de la escalera. Thor se despidió de ellos mientras bostezaba. Loki y ella continuaron por el pasillo hacia sus habitaciones. Él se detuvo al llegar a su habitación.
—Buenas noches, Lady Claire —dijo Loki—. No sé que elegirás mañana: practicar los pasos de baile o practicar el lanzamiento de cuchillos —agregó chasqueando su lengua.
—Elijo los cuchillos. Definitivamente, son menos peligrosos —contestó ella—. Buenas noches.
Ella dió unos pasos y luego se giró.
—Loki... —dijo ella. Él volteó a verla—. Gracias.
Él la miró, entrecerrando los ojos.
Ella sonrió y le mostró la palma de su mano derecha.
—Es un placer haberte ayudado —contestó él.
—Tu magia es muy interesante ¿Sabes?
—Ya lo sé, midgardiana —dijo él con una sonrisa de satisfacción—. Pero no te voy a decir cómo funciona.
...
El día siguiente, a Claire le había costado levantarse de la cama, ya que estaba desvelada. Cómo deseaba un café. ¿Por qué no había café en Asgard? Se preguntó, y prometió que la próxima vez traería café de la Tierra. Había sido una noche entretenida, pero se sentía cansada. Solo pensar en volver a tomar clases de baile con Fandral, la cansaba aún más.
Como usualmente, Claire fue al Ala de Sanación, continuó en la revisión de investigaciones que Valeska e Inga le enseñaban. Galt, por otro lado, estaba en otra asignación que Eir le había encargado.
Miró pensativa su mano derecha sin rastro de la herida. No podía dejar de pensar en la magia que usó Loki. Si hubiera una forma, científica y tecnológica de acelerar el proceso de regeneración tan rápido que los tejidos no tuvieran un daño significativo o que ese daño no permaneciera por mucho tiempo. Era la idea que Tony y ella buscaban. Era por lo que estaba ella en Asgard, era lo que iba a tratar de aprender todo lo que pudiera de la medicina asgardiana.
Esa tarde, Claire fue de nuevo a las clases de baile con Fandral, muy a su pesar. Fandral, era muy buen bailarín, pero ella no tenía el don de esos ágiles movimientos. O por lo menos, sabía que en 2 semanas solo lograría aprender lo suficiente para moverse en un ladrillo.
El guerrero, trataba siempre de halagarla, pero era un poco abrumador, por lo que Claire solo le agradecía y a penas sonreía. También, él trataba de invitarla a pasear por los jardines, a lo que Claire, amablemente declinaba con la excusa de tener mucho trabajo. La voz de Pepper le resonaba en su cabeza: "no trabajes tanto y sal con ese chico". Pero Pepper no conocía lo irritante que era "ese chico".
Sabía también lo que Vicky diría, en especial, si conociera a Fandral y viera lo guapo que es. En cambio, Christian, le diría que de alejara inmediatamente de ese acosador besa-manos, en tono de burla.
Habían pasado unos días y Claire se estaba adaptando, aprendiendo las costumbres de Asgard y el conocimiento de los Sanadores. Pasaba mucho tiempo, entre el Ala de Sanación y la Biblioteca.
Un día, cuando salió de la clases con Fandral, huyó lo más rápido posible. Decidió, entonces dar un paseo ella sola por los jardines, los cuales solo había admirado desde lejos, hasta entonces. Estos eran inmensos y hermosos. Ella caminó por varios segmentos, viendo toda clase de árboles, plantas y flores. Recordó que Eir le había dicho en su momento, que estudiarían las plantas medicinales, ya que los jardines estaban llenos de ellas. También le había dicho que existían unas plantas muy raras y exóticas que estaban el lugares más lejanos a la ciudad. Claire pensaba en lo mucho que le interesaba todo eso y se sentía muy contenta de estar en Asgard.
Un rato después, el cielo empezó a oscurecerse. Miró las nubes que amenazaban con lluvia. Las gotas caían suavemente, mientras ella buscaba con la mirada hacia dónde podía refugiarse. Había recorrido varios segmentos de los magníficos jardines, por lo que, no se encontraba cerca del palacio.
Siguió caminando lo más rápido que pudo y se resguardó bajo unos árboles, los cuales no la protegieron lo suficiente, cuando empezó a llover un poco más fuerte. Se fue de ahí corriendo y logró ver una glorieta en medio de un jardín. Llegó lo más rápido que pudo al lugar, pero fue en vano, la lluvia arreció y Claire se empapó toda. Cansada y jadeando, bajo el techo de la glorieta, se sentó a esperar a que bajara la tormenta. Estaba arrepentida por haberse adentrado mucho en los jardines. La brisa helada le calaba en los huesos.
Luego de un momento, vio a lo lejos una figura que caminaba hacia ella, y mientras cruzaba los brazos por el frío, entrecerró los ojos para tratar de distinguir quién se aproximaba.
Loki caminaba muy tranquilo bajo lluvia sin mojarse. Se acercó más, hasta la glorieta al ver a Claire.
—¿Qué haces aquí? —dijo Loki arqueando una ceja, viendo que ella escurría agua, desde el cabello y ropa, hasta sus zapatos.
Claire tiritaba.
—Yo... Me gusta caminar bajo las lloviznas de primavera... —contestó ella, lo más dignamente que pudo, pero llena de vergüenza.
—¿Ah, si? Seguro, bonito pasatiempo... solo que estamos en verano.
—Oh... sí, bueno, primavera, verano, ya sabes, me gustan las lloviznas en cualquier época —dijo Claire con algo de sarcasmo—. ¿Y tú qué haces bajo la lluvia? —inquirió ella, con sus labios temblando.
—A veces vengo por los jardines. También me gusta caminar bajo la lluvia.
Luego, Loki la miró, sonrió de lado y entró a la glorieta e hizo magia con su mano. Un humo de luz verde apareció. Inmediatamente, Claire, estaba ya con sus ropas y cabello completamente seco.
—¡Gracias! —dijo ella muy aliviada, pero aún con frío—. Estas son ocasiones en las que me gustaría tener magia.
—¿No tienen nada de magia en Midgard? —preguntó él con curiosidad, mientras se sentaba en la banca frente a dónde estaba ella.
—No como para caminar bajo la lluvia sin mojarse —dijo ella—. Debí haber traído sombrilla.
—¿Crees que algo tan banal y sencillo como una sombrilla sería la solución? —preguntó Loki—. Ah, es que tú le llamas lloviznas a estas torrenciales lluvias —agregó él con ironía.
—¡No sabía que podía llover así de un momento a otro aquí! —se defendió ella.
—Ah, aquí usamos capas —dijo Loki—. Eso cubre mucho mejor, te lo aseguro. Tú deberías tener una.
—Sí, bueno, la próxima vez lo recordaré. Evidentemente tú no las necesitas —comentó Claire, mirando que él no estaba para nada empapado.
—Es porque mi magia es única —dijo el muy orgulloso.
—Sin duda —afirmó Claire—. ¿Naciste con ella o la aprendiste?
—Mi madre me enseñó, desde muy pequeño.
—¿Frigga tiene magia también?
—Oh, sí. Es grandiosa —comentó Loki.
Cuando cesó de llover, el cielo iba despejándose y caminaron hacia el castillo.
—¿Te costó aprender? —preguntó ella.
—No. Tengo afinidad y capacidades excelentes para la magia.
—¿Eres un mago?
—No —contestó él, como si Claire lo hubiera ofendido.
—¿Eres un brujo?
—No —Él frunció el entrecejo.
—¿Un hechicero?
—No —dijo Loki exasperado.
—¿Qué eres entonces? —preguntó ella dándose por vencida.
—Yo —dijo Loki deteniéndose frente a ella—, soy un dios. Ya lo sabías, claro.
Ella lo miró a los ojos como evaluándolo sin decir nada.
—Umm...
Loki quitó la mirada de ella y le hizo ver qué ya estaban en la puerta de la habitación de Claire.
—Bueno, gracias por escoltarme y ayudarme a traerme seca.
En verdad Loki no se dió cuenta que la hubiera escoltado, solo caminaron mientras platicaban.
—Bien —dijo él asintiendo.
Claire entró, él movió su cabeza para despedirse y se dió la vuelta.
—¿Loki? —lo llamó ella saliendo por la puerta de nuevo—. ¿Puedes ayudarme con la chimenea? —preguntó ella.
—Claro midgardiana —contestó él, girando los ojos y entrando a la habitación.
Loki encendió la chimenea con magia y sonrió con una mueca.
—Me refiero a que me enseñes como encenderla —dijo ella, envolviéndose en una frazada y sentándose en el sofá—. Yo no tengo magia.
—¿Como haces en Midgard? —preguntó curioso.
—Usamos calefacción... es eléctrica —dijo ella—. Solo debo apretar un botón y ya.
Loki rio.
—¿Así que nunca has encendido una chimenea?
—No. Y parece que tú tampoco. A menos que solo uses tu magia, o que tus sirvientes lo hagan por ti —comentó Claire con un ademán de su mano—. Es fácil la vida cuando tienes magia.
—Lo dice alguien que solo debe apretar un botón —dijo Loki entrecerrando sus ojos.
Claire medio sonrió y no dijo nada.
—Te enseñaré que puedo hacer las cosas convencionalmente también, Lady Claire. Observa. —dijo Loki apagando la chimenea con magia.
Tomó un poco de leña y la ordenó, encendió el fósforo y empezó a soplar, moviendo los trozos más pequeños con un atizador. Ella lo observaba desde el sofá. Le pareció divertido haberlo retado a hacer algo sin magia. La llama encendió a los pocos minutos.
—Listo —dijo él sentándose en el sofá. La miró mientras se sacudía las manos—. ¿Piensas que no sé hacer cosas sin magia?
—Nunca dije eso, príncipe Loki —aclaró ella con una sonrisa—. Pero ahora ya sabré cómo encender la chimenea yo misma.
El fuego empezaba a calentar. El clima estaba frío después de la lluvia. Claire miraba el fuego. Loki la miró un momento en silencio, viendo como lo las llamas se reflejaban en sus ojos cafés.
—¿Cómo llegaste a ser el dios del Engaño y las Travesuras? —preguntó ella volteando a verlo y acomodándose la frazada.
—Lo soy y ya —sonrió él.
—De acuerdo. No me cuentes, si no quieres —dijo ella levantando las palmas de sus manos.
—Eso haría perder la magia a mi título —dijo él en tono arrogante.
—Mmm interesante... ¿Y por qué no eres el dios de otra cosa?
—¿Perdona? —preguntó él arqueando una ceja.
—¿Nunca has pensado ser el dios de algo más?
—¿Por qué querría yo ser el dios de algo diferente? —interrogó Loki, como si la posibilidad fuera absurda.
—No lo sé. Porque puedes ser lo que sea, supongo. Eres un dios, ¿No?. Podrías elegir lo que quieras ser —observó ella—. ¿Por qué ser el dios del Engaño? Cuando puedes ser... el dios del otoño, por ejemplo; de las estrellas, de la agricultura, ¿de la lluvia, quizá? ¿del pensamiento? Oh, ya sé, podrías ser el dios de la magia o de los libros o de las historias —añadió Claire sonriendo.
Loki la miró frunciendo el entrecejo. Era seguro que jamás en su vida, alguien le había cuestionado eso. Él abrió la boca y volvió a cerrarla sin decir nada. Se quedó pensativo unos segundos y luego habló:
—¿Te burlas de mí? —dijo él en tono molesto.
—No ¿Acaso tengo cara de estarme burlando de ti, Loki? —contestó Claire sin sonreír ya—. Solo me pregunto ¿En verdad quieres ser el dios del Engaño siempre?
—¿Es en serio, de verdad estás cuestionándome? —preguntó un poco enojado, mirando hacia la chimenea—. Obvio que tú no entenderías.
—No lo sé. Si me explicas, seguro te entendería.
Loki se levantó del sofá, con una sonrisa sarcástica sin quitar la vista de las llamas. Volteó a verla.
—Tengo cosas que hacer —le dijo él, mientras se fue caminando tras el sofá, la miró de nuevo—. Si me disculpas, midgardiana mortal.
Loki se fue, Claire parpadeó un par de veces y escuchó cuando cerraba la puerta. Ella miró a las llamas pensativa.
¿Por qué se habrá enojado? ¿Le era tan difícil contestar una pregunta? El era un arrogante, sin duda, pensó Claire.
Loki caminaba por los pasillos en dirección a su habitación, iba enfadado. ¿Quién se creía ella para atreverse a preguntarle esas cosas? Ella no se parecía a ninguna de las otras chicas que había conocido. Seguro es porque era midgardiana. Llegó a su habitación y se tiró en la cama.
¿Por qué ella era tan molesta? ¿Por qué lo hacía irritar? Muchas chicas se impresionarían con solo saber que él es un dios, no importaba de qué. Y esa midgardiana estaba cuestionando lo que él era.
