--Capítulo 11. El baile (Midsummarblòt parte I)--

La celebración de Midsummarblòt había llegado. El gran baile sería esa noche. Dos semanas habían pasado y Claire se mantenía en las investigaciones de medicina, había hecho algunos experimentos en el laboratorio y pasaba revisando información en la Biblioteca.

Ella trataba, siempre que podía, esquivar a Fandral y sus clases de baile. No se pudo escapar del todo, lastimosamente para ella.

A veces almorzaba con los Sanadores y a veces cenaba con Thor, Loki y sus amigos. Otras veces, pasaba mucho rato en la Biblioteca, que se le pasaba el tiempo y ya entrada la noche, bajaba a las cocinas por un bocadillo y una plática con nana Helga. Loki a veces coincidía a media noche a comer uno que otro bocadillo. Claire notó, que él disfrutaba mucho hablar con la jovial señora.

No podía culpar a Loki de pasar en la Biblioteca. Era un lugar increíble. A veces se cruzaba con él y hablaban sobre literatura. Pero parecía que Loki, desde aquel día que hablaron frente a la chimenea, no daba pie a Claire le cuestionara otras cosas.

Ella se había levantado temprano ese día. No había otra cosa de la cual se escuchara hablar, que no fuera del baile. Se oía pláticas por todo el castillo, en los pasillos, en las cocinas, en los jardines y en el pueblo. Hasta los Sanadores hablaban del baile. Claire se dió cuenta que era un gran acontecimiento.

—Mi vestido está listo ya —dijo Valeska emocionada, mientras con un gotero colocaba una sustancia en un tubo de ensayo.

Galt estaba un poco callado, concentrado en un análisis.

—El mío al final, no quedó como lo quería —dijo Inga un poco decepcionada, anotando en la pantalla que tenía al frente unos datos—. ¿Tú ya tienes tu vestido, Claire?

—Eh, no —negó Claire, para nada triste.

Claire estaba con guantes, mascarilla y un protector de cara, colocando en una placa vidrio una sustancia viscosa, para hacer un cultivo.

La puerta se abrió. Ulricka llevaba un paquete en sus manos. Claire estaba muy ocupada con la placa de vidrio. Galt inmediatamente se levantó, Claire miró de reojo, sin descuidar el cultivo que preparaba. El chico conversaba con la doncella animadamente, Ulricka parecía sonreír más de lo usual.

—Creo que la doncella te trae algo —dijo Inga, sin voltear a verla.

—Iré cuando termine —dijo Claire, levantando su mirada hacia la doncella y el sanador. Entonces, continuó haciendo lento el proceso.

Un momento después, Claire se quitó si equipo y se acercó dónde estaban ellos. Galt miró a Claire. Ulricka se sonrojó.

—Ulricka trae algo para ti —anunció Galt. Claire le sonrió, el chico se marchó a la mesa.

—Hola ¿Qué me traes? —preguntó Claire.

—Claire, la reina le manda esto —dijo Ulricka.

—Gracias, Ulricka. ¿Irás al baile?

—Sí, estaré pendiente si usted necesita algo.

—No creo necesitar nada. Me refiero a que no te preocupes, te puedes divertir en el baile.

La doncella la miró extrañada.

—Nunca he ido a un baile solo para divertirme —comentó Ulricka.

—Bueno, esta vez tendrás que divertirte, entonces.

Ulricka sonrió y se despidió, no sin antes dar una rápida mirada hacia la mesa donde los Sanadores estaban.

Claire regresó a sentarse, abrió la caja y vio un hermoso adorno para el cabello en forma de espiral, largo y puntiagudo, color dorado y encima termina en forma de una flor. Leyó la nota de la mismísima reina.

"Algo prestado para el baile, querida Claire. Disfruta.

Firma: Frigga"

Claire, no lo podía creer. Era un adorno, sin duda, muy hermoso.

—Oh, vaya. ¡Qué linda joya! —dijo Valeska—. Debes caerle muy bien a la reina.

—¿Ya pensaste en tu peinado? —pregunto Inga. Claire negó con la cabeza.

Después de pasar la mañana revisando datos de fisiopatología y haciendo cultivos de algunas bacterias extrañas. Claire tuvo tiempo para descansar. Tenía muchas ganas de visitar el pueblo, pero tendría que hacerlo en otra ocasión.

Lady Sif tocó la puerta del cuarto de Claire, acompañada de Ulricka, quien llevaba una gran caja.

—Tu vestido para esta noche —dijo Sif, sonriendo y entrando a la habitación.

La doncella sacó un hermoso vestido verde y dorado. Claire abrió muy grandes los ojos.

—Es... ¡demasiado! —exclamó Claire.

—Recuerda que es un baile de gala —comentó Sif—. Además, la reina quiere que luzcas un lindo vestido.

—Agradécele de mi parte —dijo Claire, mientras Ulricka se retiraba—. Sigo pensando que es mucho, Lady Sif.

—Una vez en un siglo, no estará mal. También tengo que usar uno —dijo Sif alzándose de hombros.

Claire suspiró.

—Te veo más tarde, entonces. Ulricka volverá para que te elabore tu peinado —agregó Sif.

—No creo que sea necesario —dijo Claire.

—Pues la reina insiste —miró Sif a Claire, arqueando una ceja.

Claire se tiró en la cama. Pensó en lo que Pepper, Vicky y Chris dirían cuando les contara. No le creerían que iba a ir a un gran baile, en un gran castillo, con un gran vestido. Aquellas cosas le parecían irreal a Claire, si no fuera porque las estaba viviendo.

Ella cerró los ojos y se durmió un rato.

Cuando despertó, decidió alistarse, abrió el armario, extendió el vestido sobre la cama, pasando sus manos lentamente por la tela. Era muy fina y delicada. Se mortificó solo pensar en bailar esa noche con semejante vestido.

Se fue colocando muy despacio el vestido, mientras lo ajustaba. Se miró frente al espejo. El vestido era de tela color dorado, de un brillo sutil, con un cuello recto sobre el busto y la tela caía ligeramente sobre su cuerpo cubriendo hasta sus pies. Encima llevaba una especie de capa-túnica color verde oscuro, en un delicado terciopelo con textura. Le cubría los hombros bajando a cada lado, dónde en su cintura se entrelazaban como especie de cintas de corsé, marcando la cintura. La túnica caía al suelo dejando ver en medio el vestido dorado. El largo de la túnica dejaba caer más tela sobre el suelo. Las mangas rectas hasta el codo dónde se ajustaba y luego caían como cascada hasta casi llegar a mitad de la pierna, dejando ver las ondulaciones de la tela, mezcla de ambos colores.

Claire se miraba en el espejo, moviéndose en el vestido y girando a un lado y otro. Se colocó los zapatos, se miró de frente y luego, una gran sonrisa apareció en su rostro. Era en vestido más hermoso que se había probado en su vida. De pronto se sintió con más ánimo para el baile. Aunque no significaba que le entusiasmaba bailar. Pensó que valdría la pena tener que bailar y tropezar, solo por usar el vestido esa noche. Un momento después, Ulricka llegó para hacerle el peinado. Claire no quería nada pomposo. Así que solo le hizo un medio recogido con el resto del pelo cayendo en sus hombros. Ulricka le colocó el adorno de oro que la reina le había prestado, en el cabello.

Cómo le hubiera gustado tomarse una foto con su teléfono móvil y mandársela a Pepper.

A decir verdad, el vestido le encantaba. Miró el largo de la túnica, aún con los zapatos la tela caía más larga que el vestido. Era el estilo del mismo, como le había dicho Ulricka.

El castillo ya estaba en todo su movimiento, se oía el bullicio afuera. Claire bajaba despacio las escaleras. "Pon un pie luego del otro", pensaba. Recogía un poco la falda adelante para poder caminar. Por un momento, ella pensó, que en vez de clases para bailar, le hubieran dado mejor, clases para llevar esos grandes vestidos.

Por el pasillo que daba a las cocinas, escuchó mucho ruido.

—¡Oh, Lady Claire! —dijo nana Helga al verla—. ¡Estás muy linda!

—Gracias, nana Helga —dijo ella sonriendo.

—Habrán muchos chicos queriendo bailar contigo, de seguro —dijo la señora.

—Espero que no —dijo Claire entre dientes.

—Diviértete querida —le dijo nana Helga.

¿Divertirse?, pensó Claire, iba a ser un milagro, si llegaba al salón sin tropezar. Por si acaso, se fue caminando despacio. Vio a muchas personas vestidas de gala que entraban al salón. Se encontró a Hogun en la entrada y este le sonrió, haciéndole señal de que pasará.

Claire apareció en la entrada del Gran Salón del Palacio. Miró todo el lugar decorado muy elegante, con enormes cortinas plateadas en los ventanales y balcones. Las gigantescas lámparas de cristal con miles de velas, las mesas con sus elegantes faldones, todas las columnas estaban decoradas con ricos adornos de color púrpura y plateado.

Cerca del trono, estaba Thor hablando con su padre, quien llevaba en un brazo a uno de los cuervos. Thor con su gran capa roja y su atuendo elegante de príncipe para la ocasión, con su casco y pechera de plata. Frigga a su lado, de pie, observando todo, vestía una hermosa túnica azul de terciopelo y piedras, complementado con una capa dorada.

Loki estaba en las gradas del trono a un costado, con Lady Sif y Fandral.

—¡Es una visión! —exclamó Fandral, deslumbrado al ver a Claire.

Loki miró en dirección hacia donde estaba Claire. La observó unos momentos, sin mostrar ninguna expresión en su rostro.

—Sif, se ve tan hermosa con el vestido que le elegiste —agregó Fandral.

—Lo sé —dijo Sif sonriendo muy satisfecha.

Loki los miró de reojo y sonrió de lado.

Claire iba caminando muy despacio, hacia en área del trono. Pensando en poner un pie adelante del otro.

Thor bajó y se llevó a Fandral, muy a su pesar.

—Ven, mi padre quiere que del otro lado recibamos a los embajadores —le dijo Thor a Fandral.

Fandral frunció el entrecejo volteando a ver a Claire, mientras Thor se lo llevaba del brazo.

Loki y Sif vieron aproximarse a Claire. Sif hablaba con una doncella para que se encargara de unas cosas que Frigga había ordenado. Ante el trono, Claire pasó muy despacio y saludó a los reyes. Frigga le dió una sonrisa de aprobación.

Sif le hizo señal a Claire, para que se acercara, mientras ella, que portaba un largo vestido color ocre con brazaletes anchos de plata, seguía hablando con la doncella.

Entonces, Claire se fue al costado del trono y llegó a la par de Loki, quien portaba una elegante vestimenta de cuero asgardiano, de su ya usual color verde oscuro con adornos de oro, su larga capa de un verde encendido, que llegaba hasta los pies. Y claro, su casco dorado con esos enormes cuernos que lo hacían ver más alto de lo que ya era.

—Lo logré —dijo Claire, dando un respiro y acomodándose el vestido.

—Lady Claire —saludó Loki—. ¿Qué lograste?

—Llegar hasta aquí, atravesando todo sin tropezar —dijo ella con una sonrisa de triunfo.

Loki la miró y no pudo evitar sonreir.

Sif volteó hacia ella.

—Volveré, debo atender unas cosas —le dijo Sif a Claire.

—Puedo ayudarte...

—No. Tú eres invitada de la reina —dijo Sif—. Quédate con Loki.

Sif se fue con la doncella.

Loki y Claire se quedaron allí. Ella no sabía que decir, estaba asombrada ante tanta opulencia. Miraba a todos lados las decoraciones y la gente que entraba con sus ropas de gala.

Loki notó que los ojos de ella brillaban.

—Impacta la primera vez ¿No es así? —preguntó él, inclinándose un poco hacia el lado de ella.

—¡Es increíble! —sonrió ella.

Ella lo miró, en verdad parecía muy elegante, con su atuendo. De repente, Claire se percató que él y ella vestían colores similares.

En eso, se escuchó la voz de Odín que hizo callar a la multitud y dio sus palabras de inauguración de las celebraciones del Midsummarblòt y inicio del baile, además de dar el debido reconocimiento a los embajadores. El otro cuervo pasó volando justo a posarse, en el trono. La música entonces, empezó a sonar, varias parejas se centraron en la pista a bailar.

—El mismo viejo discurso —comentó Loki en un murmullo.

—Supongo que tú lo harías mejor —dijo Claire volteando a verlo.

—Por supuesto que sí —aseguró Loki.

Loki miró hacia el trono, pensando en que sí, él daría un mejor discurso, si fuera el rey. Luego se encontró con la mirada de su madre que le hizo una señal con la cabeza sonriendo. Loki la miró un tanto serio y suspiró.

—Lady Claire, ¿quieres concederme está pieza? —preguntó Loki, haciendo una reverencia, mientras extendía su mano hacia ella.

Ella volteó a verlo ¿Le estaba pidiendo que baile con ella? Al parecer sí. Ella miró hacia el trono y Frigga le sonrió asintiendo, luego Claire miró a Loki.

—Claro —aceptó ella dándole la mano.

Si bien, ella esperaba no tener que bailar para nada, en realidad, no se había esperado que Loki se lo pidiera. Y Frigga estaba mirando, así que no iba a parecer ridícula rechazando el baile. No después que la reina hubiera ordenado clases de baile "medieval" para ella.

Loki tomó la mano izquierda de ella con su mano derecha a la altura del hombro.

Con su otra mano la puso alrededor de la espalda de Claire.

—Tienes que poner tu mano en mi hombro —le recordó Loki un poco serio.

Lo había olvidado. Puso su mano en el hombro de Loki y comenzaron a bailar. La música era lenta y melodiosa.

Él, definitivamente era más alto de lo que se miraba, en especial con ese casco, pensó Claire.

Ella trataba de poner los pies repasando los pasos en su mente y de repente, pisó el pie de Loki.

—¡Lo lamento! Tendrás que tenerme paciencia.

—No te preocupes —dijo él.

Bailaban un poco, tratando de acoplarse.

—Lo siento, nunca he bailado este tipo de baile —dijo ella—. Supongo que necesito práctica, no sé si he aprendido bien.

—Solo déjate llevar, midgardiana.

Claire trataba de recordar cada

paso mientras la melodía continuaba. Terminaron de bailar una pieza y sonaba otra. Empezaron a bailar la siguiente pieza y un momento después, ella notó en la multitud a Fandral que se acercaba.

—Ay no... vamos, muévete. Ahí viene Fandral.

—¿Qué? ¿Estás huyendo de él? —preguntó Loki riendo un poco.

—Sí. Dice estar enamorado de mí. Vamos camina para allá —le indicó Claire mientras se movían al compás de la música.

—A ver si entiendo. Fandral trata de conquistarte y tú estás decidida a huir de él ¿verdad? —dijo Loki arqueando una ceja. Ella asintió—. ¿Sabes que cualquier asgardiana mataría o moriría porque Fandral anduviera detrás de ella?

—Bueno, en primer lugar, no soy asgardiana. En segundo lugar, no soy de las que mataría o moriría por un hombre. Y en tercer lugar... ¿Estoy en peligro de que alguna chica demente me asesine por ello? —dijo ella mirando a Loki con el entrecejo fruncido.

—Seguro no eres asgardiana, pero él se jacta que no hay chica que no le haga caso —dijo él riendo—. No estás en peligro, tienes la protección de mamá. Y si eso no basta, yo te defenderé —añadió él guiñándole un ojo.

—Correcto. Entonces estaré muerta si tú vas a defenderme —dijo ella con ironía—. Es bueno saber que tengo la protección de Frigga.

Él se rio. Ella volvió a pisarle un pie. Se detuvieron un segundo.

—Muevete, allá está él —le dijo ella, empujándolo un poco de nuevo—. Mejor quítate ese casco, esos cuernos no te ayudan a pasar desapercibido.

—¿Por qué querría yo pasar desapercibido? —preguntó Loki extrañado.

Ella giró la ojos hacia arriba.

A Loki le divertía que ella tratara de esconderse de Fandral. Seguían bailando con más de algún pisotón que Claire daba o se equivocaba de paso.

—Tengo una duda ¿Por qué no le haces caso? —preguntó Loki con curiosidad.

—¡Porfavor! ¿No te parece un poco absurdo que diga que está enamorado de mí y a penas me conoce? —preguntó ella—. Solo hemos cruzado un par de palabras y dice que me ama y no sé cuántas cosas más. Y no sabe nada de mí.

—Sí, es absurdo realmente —afirmó Loki—. Pero es Fandral, le dice eso a cada chica que le gusta.

—Ves —exclamó Claire—. Es un poco molesto...

—Tienes un buen punto, Lady Claire.

—Claro que lo tengo —afirmó ella.

Claire miró hacia un lado y vio algunas chicas que los veían constantemente a ella y Loki, parecían un poco ansiosas.

—Creo que te están esperando para bailar —dijo Claire.

—¿Quién? ¿Dónde? —preguntó Loki. Claire le hizo un gesto con la cabeza y en un giro del baile, él notó las chicas disimuladamente.

—Ah sí. Son mis admiradoras. Déjalas que sufran un poco —dijo él, dándose aires de importancia.

—¿Qué? —rio Claire.

—¿Así que no crees que puedas gustarle? —cuestionó Loki—. A Fandral, digo. Lo has dejado impactado, al parecer.

Claire rio.

—Eso parece más una obsesión, Loki. Eso es nada más.

—Umm, así que ¿Prefieres bailar conmigo? —preguntó Loki mirándola a los ojos con una sonrisa de suficiencia—. ¿Será que me encuentras más atractivo que a él?

Ella lo miró con incredulidad. Loki era un narcisista completo.

—Sí, te prefiero a ti, pero no por esa razón —respondió ella, mirando hacia otro lado.

Loki no dijo nada, se quedó pensativo mientras seguían bailando. La respuesta de ella lo dejó desconcertado. De hecho, pensó que Claire era un poco extraña.

Él miró a Thor bailando con una chica que no paraba de soltar risitas, parecía que alardeaba de sus combates.

¿Por qué prefería Claire bailar con él, entonces? Pensó Loki.

Cesó la música y cambió a otra melodía. Thor se acercó a ellos.

—Hermano, ¿Me permites?

—Claro —dijo Loki pasando la mano de Claire a él.

—Lady Claire, ¿Me concedes el honor? —dijo Thor con una reverencia.