Hola a todos, aqui les traigo otro cap. Espero les guste.


Sekiryuutei Supremo Ascension

Arco 11: La Guerra del Apocalipsis

Capítulo 141: Ataque al Olimpo

El avance de Trixeha era constante, pero a la vez, era algo que la bestia, se daba el lujo de hacer. Ya que sabía a donde deseaba ir, no había una duda o un segundo pensamiento. El lugar a donde iba, era claro…

-Con que nos vamos al terreno de los griegos. – Apophis podía sentir la presencia del poder de esos Dioses, cada vez y más cerca. – Me parece curioso que esté yendo a ese lugar.

-A mí no. – Cinder estaba viéndose las uñas. – Parece que tiene claro que seres desea destruir, antes de ir por el plato fuerte.

-Sin contar que… - Ilia regresó del lugar donde había estado. – Es donde nos reuniremos con nuestros aliados.

-Je. Pensar que dos deidades de esa mitología se unirían a nuestra causa. No es de sorpresa, ya que esos dos odian al Rey Supremo… De seguro solo lo hacen por venganza. - Aži Dahāka, era consciente de una sola cosa…. – Solo nos queda ver que es lo que nos espera. Jejeje.

Todos estaban en una habitación, el techo de esta parecía algo opaco, lo que permitía que la luz entrara en él y proporcionaba cierta visibilidad y evocaba las imágenes de los barrotes de la prisión. Lo más interesante es que se demostró que la habitación tenía grandes ganchos de tortura que se parecían a los brazos de Grimm, siendo de color negro con placas de hueso.

-… Aquí entre nosotros, Salem tiene un raro gusto por la tortura. - Aži Dahāka tenía una gota de sudor al ver que, en verdad, este lugar era como lo que esperaba que fuera… Una cámara de torturas.

-Y no sabes ni la mitad… Aquí también le gusta tener sexo con sus víctimas…

Los dos dragones e Ilia se vieron las caras, se alejaron de todo lo que era posiblemente algo que se uso para algo así. Que horror. Pero Ilia soltó una tos…

-Saben… Estoy empezando a creer que no estamos yendo con claridad a lo que queremos. Digo, estamos, siguiendo lo que es a una enorme bestia…

-No hay mucho que decir, esa bestia es la simple razón por la que tenemos el poder de hacer esto y más. – Apophis solo se preparaba mentalmente para… - A todo esto… Ya sé a por quien ir.

-Adivino… quieres a ese Dios…

-No arruines la sorpresa, Aži Dahāka. – Apophis sonrió. – Quiero que todo el mundo vea, como ese Dios, es destruido.

El dragón se encogió de hombros… Las mujeres se vieron las caras, no sabían de que hablaban.

-A todo esto… Dime una cosa Cinder… - Ilia miró a la Fall Maiden. - ¿Qué hizo que te metas en esto?

-… ¿Para que deseas saber ello?

-Pues… Dado que estamos yendo a la destrucción de este mundo, deseo saber porque lo hacemos. Yo tengo mis razones, esos dos solo desean pelear…

-Culpables. – Ambos ni lo negaron…

-Pero tú… ¿Qué te hizo querer poder, hasta este punto?

-Cinder pensó en lo que Ilia le decía… ella…

-… Bien… creo que es justo… Destruiremos el mundo, al diablo lo demás. – Por primera vez, Cinder pensó en decir de su pasado, a lo que los demás oyeron con atención lo que se venía. - En mi infancia, viví en un orfanato en Inglaterra, donde mi trabajo era de regar los pisos y, a su vez, era intimidada por los otros niños y ni que decir que los cuidadores también me habían hecho pasar hambre y que trabajaba demasiado. Sin embargo, un día, una mujer vino y me adoptó. Allí, conocí a las dos hijas biológicas de esa mujer. Una vez allí, se me explicó las nuevas tareas y el trabajo era de limpiar el hotel y entregar comida a las habitaciones y dejar en claro su posición y responsabilidades como su "hijastra". – los tres vieron con sorpresa a la mujer, quien soltó un suspiro. - Desde entonces, tanto ella como sus dos hijas me maltrataron, me hicieron trabajar en exceso, me abusaron y obligaron a usar un collar de choque disfrazado de collar para mantenerme a raya.

-Espera… ¿Y no podías decir nada…?

-¿Qué podía decir Ilia? Esa mujer era de clase, de dinero… para ella, hacer eso y más, era solo cosa del día a día. Y esas cosas, eran suaves… si comparo a lo demás.

-… También te usaron como trabajadora sexual, ¿no? – Apophis dijo ello con seriedad, Cinder no dijo nada… - Cuando…

-Tenía 13… Clientes pedófilos… Todos de dinero… Todos de influencias… Eso era lo que pasaba en donde estaba, sin contar que a su vez. Había otras chicas… y chicos. Para gustos, hay de todo…

-Humanos… seres monstruosos en verdad. - Aži Dahāka no dijo nada más. Hasta él estaba serio… - ¿Qué pasó…?

-No mucho que decir… Siempre era castigada hasta por el más mísero error. O si no dejaba satisfecho a un "cliente". Es más, me hacía recordar que "sin ella, no era nada". Además, de que sus hijas siempre parecían disfrutar de mi desgracia. Eran unas zorras. Hasta ellas saboteaban mis… trabajos. Todo… con tal de verme ser castigada. Quizás… él era lo único bueno de ese infierno…

-¿Quién…?

-Un chico… - Ilia alzó una ceja. – Era un amigo de esas dos… más bien, era como… de seguro solo alguien quien ellas querían tener sexo. Era apuesto, no lo niego. Además de bien parecido… Es más, hasta yo lo pensaba. – Cinder sonrió con tristeza. – Por eso, una vez él se me acercó, preguntó como estaba, de seguro por lo sucia que me veía. No les gustó… las cosas se pusieron peores. Y yo… Yo solo pensaba en que esa sería mi vida hasta el final. Pero…

-Pero no esperaron algo… ¿No?

-… Hallé como desactivar el collar… logré hacerlo. Iba a escapar, pero esa… maldita me encontró cuando estaba huyendo. – Cinder recordó como… - Me quiso matar, solo porque me vio como una molestia… y no la dejé. La maté… agarré un cuchillo que estaba en la mesa del comedor y se lo clavé en la nuca. Y… la vi ahogarse en su sangre, poco a poco… eso despertó en mí, el deseo de hacer lo mismo con las hijas de ella. Las que me trataron como si fuera peor que un objeto. – Cinder miró sus manos. – Las maté mientras dormían… las estrangulé… hice arder el lugar… con todos ahí, no me importaba… Me fui… No sabía a donde ir, pero era libre, al menos eso creí.

-Las heridas de esa clase, no se van jamás Cinder. – Apophis notaba la marca en el cuello de la mujer. – Supongo que con eso, lo de Salem fue una gran casualidad.

-Je… lo fue. Me hallaba vagando y vendiendo mi cuerpo por unas monedas, hasta que me encontré con una mujer de apariencia pálida. Me vio y me dijo, que era como ella… No supe porque, pero cuando me extendió la mano, no dude en tomarla. Y menos, pensé en meterme de lleno en el mundo sobrenatural.

-Apuesto que todas tus víctimas, las que se saben, eran esas personas que te… trataron así.

-… No fue difícil reconocerlos. Todos eran famosos…. - Aži Dahāka asintió, entendible. – Pero si, esa es mi vida. No es la gran cosa. Con Salem, sentí poder… sentí control en mi vida. Eso es lo que siempre quise… y es lo que tengo. – Creó unas llamas en su mano. – Pero quiero más… porque no quiero terminar siendo esa niña de nuevo, ya no.

Nadie dijo nada, solo… solo se quedaron en silencio. Apophis le dio una palmada en el brazo a la chica, quien lo miró.

-Puede que sea así… Solo espero que al final de tu vida, puedas decir que hiciste lo que querías.

-No me importa morir en verdad… Solo quiero ver a donde puedo llegar. Si logro mi meta o no… No más, no menos,

-Atta chica. Veamos a donde lleva esto. Si todo sale como lo planeamos, el doc tendrá lo suyo y nosotros iremos a otro mundo. - Aži Dahāka soltó una risa. – Solo debemos de seguir y veremos, que nos depara el mundo.

-Suena bien… Si me puedo hacer de más poder, mejor. – Los 3 tuvieron una gota de sudor. – Que compartiera con ustedes mi historia, no cambia que es lo que deseo.

-… En serio estas loca.

-Gracias.

Ilia rodó los ojos, esta mujer… Pero tanto Apophis, como Aži Dahāka soltaron una risa. Parece que al menos, no estaban desunidos. En eso, se oyó como varios pasos se acercaban….

Vieron a Weil, Salem y a esos dos… el demonios Raha y el humanos Kahim, se notaba que los experimentos del doctor sirvieron.

-Oh, los despertó doc.

-Así es Ilia. Necesitamos de todo el poder necesario. – el humano camino a donde estaban todos. – Ya sabemos donde va Trixeha.

-El Olimpo. – Apophis asintió. – Será divertido ver a esos Dioses, caer de su gracia.

-Se nota que tienes algo en mente… Evil Dragon Apophis. – Rahab se acercó al dragón. – Pensar que vería cara a cara al enemigo de Ra.

-Y yo al idiota que usaba a mujeres para no morirse.

Se notaba que esos dos no se quería ver ni en pintura. Aži Dahāka quiso calmar el ambiente, pero…

-Basta. – Salem se le adelantó. – Sé que no se agradan… Lo mismo siento de ti Kahim, pero no quiero que se pongan a pelear. Somos aliados, deseen o no. Ya luego se pueden matar, no me interesa. Pero ahora, deseo que se centren en lo que importa. – La mujer tenía razón… - Estamos cerca de nuestro primer gran paso.

-Acabar con los Olímpicos. ¿Creen que los de DxD se metan? – Ilia hizo la pregunta a Weil, quien sonrió.

-Si lo harán, será tarde. Dado que… - Se pudo ver como Trixeha había salido al fin del camino dimensional. – Porque el ataque empieza ahora.

Todos sonrieron al oír ello…

Se podía ver, como una gran montaña palidecía ante el enorme tamaño de la bestia del Apocalpisis, la cual al ver su objetivo, dio un rugido con sus 7 cabezas, a la vez que los Grimms y los Evil Dragons salían de esta, para irse al ataque. La destrucción del Olimpo, era algo que nadie iba a evitar.


En otro lado del mundo…

-Wow… esta ruina parece estar en mejor estado que la anterior. – Hope miraba las paredes, que tenían marcas, la cuales brillaban, demostrando que había energía. – Debemos estar cerca de una mineral Zemurian de gran poder.

-Eso es bueno, pero… ¿¡Puedes darte prisa!?

La mujer se giró, para ver a la persona que la estaba protegiendo del ataque de las criaturas que parecen ser animales mutados, que protegían este lugar.

Era un joven alto de piel clara, cabello rubio y ojos azul oscuro. Está bastante tonificado, tiene músculos fuertes en los brazos, los hombros y la parte superior del pecho. Viste una camisa negra de cuello alto debajo de una placa de pecho de color blanco puro re-modificada que cubre un poco más de su abdomen superior y brazaletes de colores similares. Tanto la placa del pecho como los brazaletes están adornados con oro, y una vez más usa dos hombreras. Él usa sus guantes y fajín, excepto que ahora usa jeans azul marino oscuro y botas de color marrón oscuro. Además que llevaba una espada y un escudo…

-Perdón Jaune, pero dame unos segundos… - el chico la miró con horror. – Y dile a Nora que no use las granadas…

-¿Qué…? ¿¡Nora!? ¿¡Ibas a usar las granadas!? – el rubio miró a la persona que estaba lista para atacar con su arma.

-… Nop… - no le cree.

La persona es una joven de piel clara con cabello naranja y ojos color aguamarina. Lleva un abrigo largo, rosa y blanco sin mangas con solapas celestes y cuello blanco ceñido por un cinturón negro con una bolsa en el lado izquierdo, sobre un vestido corto negro. La parte delantera del abrigo tiene dos recortes en forma de corazón cerca de la parte inferior. En la parte superior de la espalda de su abrigo hay un pequeño par de alas de metal decorativas con un imán en el medio al que puede sujetar su arma que parece ser un martillo. Ella también tiene mangas blancas largas sueltas con guantes negros sin dedos, medias blancas, calcetines celestes y botas negras con tacones plateados, suela y punteras. Además, usa bandas de metal a juego en la parte superior de los brazos con un emblema junto con bandas de metal plateado alrededor de los muslos. Tiene cicatrices en forma de delgados rayos en los brazos hasta el cuello.

-¡Nora! ¿¡Te tengo que recordar lo que pasó la última vez!? ¿¡Deseas que acabemos bajo tierra!? ¿¡de nuevo!?

La chica hizo un puchero, cambió su arma al modo martillo, para golpear a una bestia que se la acercó, murmurando como que no era divertido. Pero le hizo caso, no iba a repetir el error. Escuchó unos disparos a su lado, miró que era…

-Gracias… - Lo dijo con calma, para ver a quien la ayudó.

Era un joven de largo cabello negro que termina en la mitad de la espalda. Hay una raya magenta en el lado izquierdo de su cabello. Viste una camisa sin mangas de cuello alto de color verde oscuro, mangas largas blancas debajo, la mitad negra de una combinación de chaqueta / protector de brazo en su brazo derecho con la daga de su padre adjunta, un solo guante negro sin dedos largo suelto en su brazo izquierdo y botas de cuero negro.

-No hay de que… - el chico asintió. – Sabes Nora, debes de oír lo que dicen.

-Como si tú pudieras decir algo Ren. – Nora miró al chico con fastidio y él solo…

-Ya. No se pongan a discutir, no ahora. – Sombra se acercó a los dos. – Entendemos que están en una situación difícil entre ustedes, pero no es momento que peleen.

Ambos asintieron, Jaune soltó un suspiro. Parece que las cosas se complican entre ellos. Hope miró de reojo a los 3 jóvenes.

Ellos eran el equipo JNR, Jauen Arc, Nora Valkiria y Ren Lie. Como el equipo RWBY, ellos eran estudiantes en Beacon, la Academia donde se entrenaba para acabar con Grimms, a la vez de uno de los equipos que sobrevivió…. Claro, eran a la vez, el equipo que perdió a una integrante…

Hope y Sombra los encontraron en una de las misiones que tenían, dadas por la Diosa Atenea. Estaban peleando con Grimms y ellos los ayudaron. Parece que como el equipo RWBY, del que oyeron, recibían órdenes de una rama de la Iglesia, solo que esta era más neutral y si les daban apoyo en lo que podían.

Y cuando Atenea les dijo de la idea del equipo DxD, además de que el equipo RWBY se había unido, el equipo JNR no dudo en querer estar dentro también. Además de que estaban deseosos de ayudar en lo que podían.

Se unieron a ellos en la misión de investigación y demás, donde tuvieron encuentros con seres diferentes de varias mitologías, a la vez que los ayudaba de desarrollar sus habilidades. No solo eso, la integración de Kasumi y Bud al grupo, los ayudó más. Dado que Azazel les había pedido, que vayan a buscar Zemurian, tras lo que fue el ataque a Agreas.

Y han estado en esto casi 3 meses. Pero no se han detenido… Claro, ha habido uno que otro… momento difícil, pero han avanzado, como equipo y como personas.

-Hope… ¿Sabe cómo entrar al lugar donde está el metal?

-Si Jaune, lo sé. – la chica le sonrió al que era uno de los descendientes perdidos de Jeanne D'Arc. – la verdad, no esperaba que fuera tan sencillo.

-Cuenta que nos hemos hecho más fuerte, en relación a los meses pasado. – Ren se acercó a los dos. – Espero que con esto, baste.

-Si… quiero ver a mis amigas. – Nora miró a Sombra. – Además de que, no es por ser mala onda ni nada, pero me gustaría interactuar con otras personas. Sombra tiende a ser muy repetitivo,

-Estuve encerrado mil años, no me culpes por no saber algunas cosas. Es más, tus referencias no las entiendo.

-¿¡Ven!?

-¿¡Pueden callarse!? – Hope alzó la voz, callando a los dos. – Ngh… son peor que niños. No puedo creer que Kasumi se largara y me dejara con ustedes…

-Tengo entendido que estaban ayudando a la rama de ataque de DxD. – Jaune miraba a la mujer hacer lo suyo. - ¿Son fuertes como lo hemos oído?

-Lo son. Además, de que tienen en sus filas a los Dragones Celestiales. – Sombra recordaba su pelea con esos dos. – Debe de ser algo importante, para haberlos llamado.

-Bueno… - Nora agitó su mazo. - ¿Abrimos la puerta o no? Ese metal no se irá a ningún lado si es que nos quedamos aquí, solo hablando de estas cosas.

Hope negó con la cabeza, logrando al fin abrir a puerta tras lograr enlazar la energía en una fuente. La puerta se movió con lentitud, pero al final, lograr al fin ver lo que estaban buscando. Estaba sobre lo que parecían ser un altar, uno que estaba cargado de energía. El trozo de mineral, era grande, casi de dos metros, brillaba con un destello verdoso, pero se sentía el poder… el enorme poder.

-Pensar que para crear algo de este tamaño de manera natural, se necesiten de miles de años. – Ren sabía que el Zemurian es el mineral más raro en el mundo, ya que no solo combinaba lo mejor de los minerales que los humanos conocen, sino que tenía propiedades mágicas, que muchos aun desconocen.

El Zemurian, como tal, era usado para armas, que a su vez, podían reaccionar a lo que el dueño quería. Lo que lo hacía, un mineral muy difícil de usar o controlar. En la actualidad, solo dos armas se saben que tienen el Zemurian como sus componentes de creación.

Es más, no saben para que es que el caído, Azazel, estaba pidiendo que recolecten estos metales, pero a su vez, estaban seguros de que debe de tener una fuerte razón, una que…

-Ya con este, sería el séptimo trozo. – Jaune observó como Hope se acercaba a lo que era el altar. Como con sus manos, creaba una barrera, con el cual envolvía el mineral y lo sacaba de donde estaba, para luego, con un círculo mágico, hacer que el metal se vea guardado en lo que era, un espacio mágico. - ¿bastará?

-Debería bastar. – Hope miró al muchacho con una sonrisa nerviosa. – Espero que con esto, logremos al menos… ¿Hm?

Todos vieron como la mujer sintió que… ella alzó su mano, mostrando lo que era un círculo mágico. Uno que la Diosa Atenea le dio para que se comuniquen. Debe de estar pidiendo el reporte del día.

-Oh, Lady Atenea. Justo acabamos de hacernos con el séptimo trozo y… - Hope le dijo a la mujer las noticias, pero…

-¡Hope, el Olimpo está siendo atacado! – La mujer y los demás, se sorprendieron al oír ello, además de que el tono de la Diosa demostraba una cosa, miedo. - ¡Trixeha…! ¡La bestia del Apocalipsis está ahí! ¡Debes de ir hacia allá! ¡Lleva contigo a los que están contigo! ¡Les mandarán refuerzos, pero deben de ayudar a defender el Olimpo!

Antes que Hope pueda decir algo, la comunicación se cortó… Oh no…. La mujer alzó la mirada, miró a sus amigos y…

-… ¿A que esperamos? – Sombra y el equipo JNR estaban listos para lo que sea. Incluso pelear contra esa cosa.

Hope asintió, activó el círculo de transporte especial que Atenea le dio y en un destello, los 5 desaparecieron…


El monte del Olimpo… Se le puede confundir con lo que sería la montaña que se encuentra en Grecia, a decir verdad… solo ahí está la entrada. Una entrada que lleva a lo que sería, una dimensión alterna, que solo unos pocos pueden ver, una que yace encima de esa montaña que los humanos ven. Era… como una dimensión espejo.

Porque encima de la montaña en la dimensión esa, se hallaba el panteón griego. Los Dioses Olímpicos. Conformada por los 12 Dioses más poderosos que estaban en ese panteón. Los cuales eran…

Zeus: Dios del cielo y el trueno, gobernante del monte Olimpo y rey de los dioses.

Hera: Es la diosa del matrimonio y de la familia. Reina de los dioses y mujer de Zeus, de la que es también hermana

Poseidón: Dios de los mares, terremotos y los caballos. Es hermano de Zeus.

Hermes: Es el dios del comercio y la retórica. Era el mensajero de los dioses.

Hefesto: Dios del fuego y la forja. Era el herrero y el artesano de los dioses.

Afrodita: Diosa del amor, la belleza y el deseo.

Atenea: Diosa de la sabiduría, la artesanía, la defensa y la guerra estratégica. Es hija de Zeus.

Apolo: Dios de la luz y del sol, del conocimiento, la música, la poesía, la profecía y el tiro con arco.

Artemisa: Diosa de la caza, la virginidad, el tiro con arco y todos los animales.

Démeter: La diosa de la agricultura, la fertilidad, la naturaleza y las estaciones del año.

Hestia: Diosa del hogar y de la familia. Según la historia, cedió a Dionisio su puesto entre los dioses olímpicos.

Ares: hijo de Zeus y Hera y dios de la guerra y la violencia. Este a su vez, es el único que yace muerto desde hace 2000 años a manos del God Slayer, Haou.

Estos son los 12 Dioses Olimpicos, los más poderosos de la mitología griega… sin contar a Hades, quien yace en el inframundo, por lo que no entra en esta categoría, a pesar de ser un Dios griego.

Y ahora mismo… Todos estos Dioses, menos Afrodita, quien yace encarcelada en un templo de Atenea, y Ares, quien lleva muerto años, estaban peleando una batalla perdida.

-¡A un lado! – Hestia esquivó lo que era una garra de una bestia Grimm, que era como un dragón. Ella le lanzó fuego a la bestia, para que arda, pero… - ¡No se muere!

-¡Allá voy! – Hefesto apareció al lado de la mujer, de cabello rojizo. Con su mazo, destrozó la cabeza del Grimm, a pesar de su apariencia fornida y brusca, el hombre la miró. - ¿¡Estas bien!?

-¡No! ¡Invaden el Olimpo! – la mujer vio como de la nada, Hermes, cayó al suelo. El hombre de cabello azul estaba sangrando. - ¿¡Hermes!?

-¡Ngh! ¡Huyan!

-Eso no se va a poder… - Los 3 Dioses alzaron la vista, para ver que quien estaba caminando hacia ellos, tras bajar del cielo, era un humano que llevaba una armadura dorada. – No puedo dejar que se vayan…

Hestia cargó llamas en sus manos, mientras que Hefesto cargaba a Hermes, quien estaba sangrando. Tras el ser con la armadura, aparecieron no solo más Grimms, sino también más dragones.

-¿¡Quien eres!?

-Solo alguien que desea la muerte de todos los Dioses. Y eso los incluye.

Con un chasquido de sus dedos, descendió del cielo, lo que era una de las cabezas de Trixeha. La cual miraba a los 3 Dioses con ganas de comerlos. Hestia sintió miedo al ver los ojos de la criatura, era como ver la muerte a la cara. Hefesto retrocedió unos pasos, hasta que…

De la nada, algo golpeó la cabeza de la bestia, haciendo que esta se gire y dé un sonido de queja.

-Con que… ese es Typhon.

Un Titan, uno de los antiguos enemigos de los Dioses Olímpicos, uno de los Top 10 del mundo. El Titám Typhon… Es Gigante de piel azul de treinta metros de altura con alas en la espalda, la parte superior del cuerpo de un humano y la parte inferior del cuerpo de una serpiente. Este había llegado lo más pronto posible tras sentir lo que pasaba.

-¿¡Que haces aquí Typhon!? – Hestia no negaba estar feliz de verlo, pero…

-¡Atenea me dijo lo que pasaba! ¿¡Esperas que me quede sin hacer nada!?

Como uno de los Titanes que antes pelearon contra los Dioses del Olimpo, si bien antes eran enemigos, ahora al menos eran aliados. Además, de que la idea de pelear con la bestia del Apocalipsis, no era mala.

-Hmph… Su poder es nada contra Trixeha. – la cabeza soltó un ligero rugido. – Al final, la meta es otra… Así que, agradece que hoy no mueres.

-Bah.. ¿¡En serio crees que una simple cabeza es más fuerte que yo!?

Typhon lanzó una poderosa corriente de aire y de electricidad como una ráfaga unida a la cabeza de Trixeha, la cual dio una llamarada de su boca, que no era tan grande como el ataque del titán, pero que lo superó sin problema alguno y le dio de lleno en el pecho, haciendo que caiga al suelo, ante el horror de los 3 Dioses. A pesar de que se puso de pie… el titán no negaba que… sintió miedo.

-… Doctor, por este lado, todo está en control. La fase 2 puede iniciar.

3 Dioses fuera… Las cosas van a pedir de boca.


En otro lado del Olimpo, se puede ver a Cinder atacando a diestra y siniestra, a la que sería la esposa del jefe del Olimpo.

Hera era una mujer que puede decirse que ya tiene sus años, por las ligeras arrugas bajo sus ojos, pero a la vez, su cabello castaño tenía pocas canas. A diferencia de sus iguales, ella no era una guerrera, así que el ataque combinado de Cinder, esos Grimms y Dragones, no estaba ayudando en nada.

-Pensar que esta es la reina del Olimpo. Patético…

-Tsk… Malditos…

¿Cómo es que llegaron a este lugar? ¿Cómo es que estos sujetos hallaron lo que era una entrada secreta a lo que era el Olimpo de mitología de los Dioses? Pero lo que más le sorprendía, era como todas esas criaturas aparecían de la nada.

De todos modos, lo que si estaba pasando, era algo que en verdad, no entendía. Ella pasó a ver a su lado, el como Artemisia, esquivaba lo que eran ráfagas de ataque de Salem. Quien estaba sonriendo al ver a la Diosa, contra las cuerdas, la gran cantidad de Grimms y Dragones, estaba poniendo en riesgo la habilidad de la Diosa.

Pero no quedaba ahí, la bruja de los Grimms, no se quedaba corta en lo que habilidades se refiere uno. La fuerza y habilidad con que detiene los ataques de las flechas de Artemisa, eran algo que un mortal jamás lograría hacer con facilidad, pero era su magia oscura, lo que se llevaba las palmas. Ya que esas ondas de magia eran poderosas…

-Hmph… ¿Este es el poder de los Dioses? Patético. Se nota que los años en el poder, los volvió confiados, tanto que no saben como hacerle frente a amenazas como nosotros.

-¡Cierra la boca!

Artemisa, molesta e insultada por lo que dijo la bruja, que lanzó más flechas, una logrando darle a Salem en el pecho, la zona del corazón, pero esta no le afectó. La bruja rio…

-Jajaja. Hace años deje de tener corazón, esto no me afecta.

Se arrancó la flecha del pecho, la sangre negra que salió de su pecho, manchó el piso, pero a la vez, demostraba que…

Cinder lanzó una ráfaga de fuego a Hera, quien la bloqueó con su magia, pero a la vez, estaba sintiendo el cansancio. Es verdad, la falta de lucha… los ha vuelto, débiles.

El poder de la Fall Maiden aumentó, al ver como la Diosa estaba sufriendo. ¿Estos eran los que regían el mundo? Que bueno broma. Los Grimms y Evil Dragons estaban cumpliendo con su trabajo, pero a la vez… Solo quedaba ver, como sigue el plan.

Porque el plan, era otro… y ellos solo estaban siendo parte de este. Quieren ver lo que harán cuando vean el final del acto.


En la zona de un gran jardín, se puede ver como la Diosa de la Agricultura, estaba controlando las plantas, para tratar de detener el paso del demonio que tenía en frente. Pero era imposible.

Démeter miraba como el demonio Rahab, quien estaba caminando hacia ella con paso lento, pero con fuerza, así como intimidación, estaba en lo que era su forma de demonio, la sangre que lo envolvía, era como si su piel mutara a una capa hecha de esta, que le daba una defensa superior. El poder Grimm en su interior, era superior… Tanto, que en verdad gracioso el ver como la Diosa estaba temblando del miedo.

Y era así, los Dioses pueden ser seres muy poderosos, pero no todos son guerreros. No todos tienen la capacidad de pelear o defenderse. Es más, se notaba que el Demonio solo estaba ahí para asustarla. No le molestaba, era divertido.

Pero el demonio alzó la mirada, notando lo que era la lucha central y como la estaban llevando. Con que este es el poder de ese sujeto. Impresionante.

-¿Por qué… nos atacan? – la Diosa se sujetaba una parte del brazo, dado que… estaba sangrando.

-… Simple. Queremos acabar con las bases del mundo, antes de que este se vea destruido. Es más… Creo que me puedo dar con el lujo, de que es parte de lo que soy. Un demonio, solo busca la destrucción. ¿no?

Rahab se acercó a la Diosa, que trató de defenderse, pero el demonio la atrapó con fuerza, usando la sangre que salía de su cuerpo, como si fueran tentáculos, apresándola. La miró bien… Ella sintió las intenciones del demonio, se quiso liberar, pero nada podía hacer. ¿¡Como es que era tan fuerte!?

-… El poder que me dieron, basta para acabar con Dioses de tu nivel. Eres una Diosa de nivel bajo, a pesar de que eres una Olímpica. Es más… - Se le acercó. – Puedo divertirme contigo… Es decir, te has divertido con tus hermanos… No creo que tengas nada en contra un demonio. Y no te preocupes, no tengo intención de tener descendencia contigo. Solo eres… para placer, Diosa patética.

La sonrisa del demonio, demostraba que no estaba bromeando. Ella quiso gritar, pero la sangre que rodeaba al demonio fue más rápida y la detuvo. Detuvo todo lo que la podía salvar… Ni gritar podía….

Solo que, en un segundo, sea golpeado por algo, que lo mandó a volar. El impacto no le dolió, pero debe de admitir que… fue fuerte. Alzó la mirada, solo para darse cuenta de que era un humano, cono marcas negras en su cuerpo y de gran tamaño.

-Oh. El humano Sombra. Pensar que tendría el honor de verte.

El humano miraba con rabia al demonio, dado lo que estuvo a punto de hacer. La Diosa Démeter, quien se vio liberada, no tuvo ni la fuerza de agradecer al que la salvó, a quien reconoció como ese humano que Zeus aprisionó hace años.

-Eres un bastardo… ¿¡Como es que…!?

-Bah… NO me vengas con moralidades, eso no existe ahora, niño. Es más… No creas que con tu poder puedes derrotarme. Puedes ser fuerte como casi un Dios, pero yo… soy más fuerte que un Dios normal ahora.

Y no bromeaba, se sentía en su aura. Su poder… el poder de un Dios, de gran casi una locura el como este sujeto…

-…. Váyase de aquí. Ya… - Sombra sabe que debe de ir con más poder, si es que desea poder hacer algo.

Démeter asintió, a pesar de su casi desnudez corrió hacia lo que era una escalera, donde puede que halle a otro Dios, ya que estando separados, eran débiles. Y hoy lo veían. Rahab sonrió al ver como Sombra, empezaba a sacar más poder.

-Me gusta como estás pensando niño. Pero ni creas que con eso, me vas a derrotar. Falta mucho para ello. Y eso, es algo que entenderás… ¡Quieras o no!

El demonio se lanzó hacia Sombra, quien ya tenía más marcas negras en su cuerpo. El choque de puños que dieron, bastó para que esa parte del jardín, se vuelva nada y la batalla, dé inicio.


El olimpo estaba cayendo. Una de las cabezas de Trixeha estaba destruyendo una edificación, mientras que otra estaba lanzando ráfagas de energía hacia el cielo, haciendo que rayos de energía caigan a cada edificación. Los Grimms y Evil Dragones se estaban haciendo cargo de todo lo demás. Weil miraba la destrucción, con calma. Además de que…

-Parece que han llegado… intrusos. – Ilia estaba al lado del doctor, ella estaba viendo con él lo que pasaba, ya que era más que consciente, que nada de lo que puede hacer, puede ayudar en lo que sería la lucha que estaban viendo.

Weil no dijo nada, sabía que era así. Sabía que había intrusos, pero eso estaba en el margen de sus planes. Es más, duda que ellos puedan hacer algo contra todo el ejercito que estaban usando. Si, todo estaba yendo a pedir de boca. Es más…

-… Esos 3 estarán aquí pronto. Esos dos ya deben de haber hallado a ese tipo. La verdad, estaba siendo una molestia el no haber podido tener contacto con él. Detesto que haga las cosas a su modo.

-Nos ha ayudado en hacernos de varias… Sin él, no habríamos sabido de la espada con Yamata No Orochi o de… que el ejército Atlesiano, estaba planeando.

Era verdad, de todas maneras… él…

-Regresa a Monstra, Ilia. Quiero que sigas sacándole información al buen general.

-¿Más…? – Ilia le dio una sonrisa. – Ya está casi vegetal, con toda la tortura que le he dado. – No niega que lo ha disfrutado.

-Solo hazlo… Debemos de hallar la manera, de poder usar las redes de comunicación del mundo humanos y demás.

-Bien… Solo te diré, que una vez acabe con él, deberemos de limpiar ese cuarto…. Apuntarle una pierna, no fue muy limpio.

-… Trata de no hacerlo esta vez…. – Ilia alzó una ceja. – Hazlo si se niega.

-Je… entonces si habrá un miembro menos.

La chica regresó a Monstra tras usar un círculo de transporte, Weil negó con la cabeza. Pero no importaba. Ya no… lo que quiere ahora, es seguir viendo como la batalla continua. Se veía como el Olimpo estaba poco a poco, siendo destruido. Sea por los rayos, el fuego, las explosiones… todo estaba haciendo que poco a poco, el Reino de los Dioses griegos, sea nada. Y eso era, algo que Weil, estaba demostrando. Que los Dioses, no son invencibles.


Por su lado, Apollo estaba luchando contra una horda de Dragones, los cuales estaban entre Evil Dragons y Wyverns Grimms. En verdad, eran un ejército. Lo peor de todo, es que eran muy resistentes los bastardos.

-¿¡Quien dijo que eran fáciles de derrotar!?

Sus golpes, aun imbuidos con luz, no destruían a las criaturas que tenían en la cara, dado que eran muchos… este número era anormal. Eran como hormigas que salían del suelo. Esquivó el ataque de un Wyvern y con un golpe le arrancó la cabeza. Se giró y creó una barrera de luz, para atrapar a unos Grimms. Los destruyó con la luz dentro de la barrera, pero eso llevó a que los Evil Dragones que estaban cerca, se le lacen encima. Agh… ¡Son como la plaga!

En eso, una barrera apareció. Una hecha de luz, pero era diferente a la suya. Se notaba que era más poderosa, además de que sus propiedades defensivas eran… superiores a las suyas.

-Espero que no le moleste mi ayuda, Apollo-sama.

Se giró al ver que una mujer… estaba a su lado. Era la chica que Atenea tenía como protegida y la que…

-… Para nada. Me alegro de ver que pudo mandar ayuda. Ella debe de estar tratando de llegar, dado que….

Si, Atenea debe de estar tratando de destruir todo enemigo que ve, tratando de llegar con su padre, Zeus, pero a la vez… Eso no era fácil. Dado que estaban siendo invadidos por todos lados. ¿Qué era lo que estaba pasando en verdad? ¿Qué era lo que estaban buscando esos sujetos en este ataque al Olimpo?

Alzaron sus caras, viendo como la enorme bestia del Apocalipsis estaba ahí, viendo todo con las cabezas que no se movían. Solo estaba… ahí. Disfrutando de la destrucción que su mismo poder, su esencia, estaba creando.

Lamentablemente, no había mucho que podían hacer. Solo resistir y esperar que… las cosas salgan bien para ellos. Hope se preparó para seguirle dando su apoyo al Dios, quien estaba cargando su aura al máximo. Parece que es hora de ir más en serio. Esa cantidad de enemigos, no lo iba a detener.


Mientras Typhon estaba tratando de evitar ser destruido por una mera cabeza, se veía como Hestia ayudaba a Hefestos a llevar a Hermes a un lugar seguro, a la vez que eran seguidos por Kahim, quien estaba caminando de manera tranquila. Como si ellos fueran presas…

-Pensar que ustedes los Dioses de este lugar, no pueden hacerme frente. Vaya que es patético.

El humano se reía de los 3 Dioses. Pero era de esperarse, una era una Diosa que en si, era una recluida, otro era un Dios que solo es veloz, pero carece de poder de lucha y el otro, era un herrero, tiene poder, pero estilo de lucha… nada.

Se notaba a leguas, que el poder de los Dioses, no era ya el de antes. Siglos… siglos de no pelear, de no haber peleado para tener lo que debía de ser suyo. Se conformaron con el estatus quo del mundo en estos días, que… la verdad, era patético.

Y lo mismo pasaba con los Dioses que él veneró en el pasado. ¿Este era el poder de los Dioses? Era… patético. Deplorable. Tanto, que le daba asco… le daba rabia. Risa. No lo sabe. Pero lo que tiene claro, es que… Ahora, son ellos los que tienen el control. Ya no los Dioses.

Por su lado, Hestia miraba de reojo, tras una construcción destruida, a ese humano. La mujer estaba sudando a mares. Esto era absurdo. Eran Dioses… pero estaban siendo apaleados por un humano. Uno que…. Ella…

-… Creo que… en serio, estamos fuera de nuestra liga.

-No digas eso Hermes… Nosotros…

-Hestia… - En los brazos de Hefestos, el mensajero de los Dioses, miró a la mujer. - ¿Cuándo fue la última vez que peleamos? ¿Qué peleaste? – La mujer no dijo nada. – Si, no lo has hecho. Yo menos… Nadie en este lugar lo ha hecho, excepto Apllo y Atenea. Esos dos, siempre estaban preparados para todo… y creo que… estamos pagando el precio de nuestra arrogancia. De creer, que somos los más fuertes.

-Si usamos las Kamuis…

-¿Puedes soportar el poder? Jamás has usado la armadura Hestia. No eres una guerrera. Jamás lo has sido… nadie aquí lo es. – Hasta Hefestos estaba seguro de que… - Toma a Hermes, sácalo de aquí… Yo pelearé con ese sujeto.

-No… Es una locura. Su poder… ¡No es un humano común! ¡No es posible que un mortal tenga el poder para hacernos frente, a nosotros Dioses! ¡No lo es!

Y eso era lo que ella quería creer… ya bastaba con saber que hace 2000 años, un solo humano era más poderoso que ellos. Pero otro… Era un golpe a su orgullo como deidad. De todos modos, las cosas no estaban mejorando para ellos. Ese sujeto estaba cada vez más cerca…

La pregunta que le rondaba en la cabeza a la mujer, era… ¿Cómo es que ese sujeto era tan fuerte? ¿Acaso tiene que ver con algo que la organización Qlippoth ha estado haciendo estos meses? Hestia estaba segura de que debe de ser así. Miró a Hefestos, listo para lanzarse al ataque, mientras que ella, tomaba a Hermes, listo para irse. Pero en eso…

Una ráfaga de lo que parecían ser granadas, impactaron el suelo, creando una barrera de humo, que sorprendió a Kahim, quien al ver la estela de humo y las explosiones, se detuvo de lleno.

-¿Quién…?

Varios disparos impactaron su armadura, para luego, ver como una onda de sonido lo empujaba hacia atrás. Así como una corriente eléctrica. Con unos pasos hacia atrás, el humano vio como tres figuras se movían en medio del humo… ¿Qué demo…?

-Espero que no les moleste nuestra ayuda. – Jaune le hizo la pregunta a las deidades, quienes…

¿Humanos? ¿En el Olimpo? ¿Cómo era eso posible? Debe de ser obra de Atenea, eso es lo que deben de intuir. Hestia sonrió, al ver que…

-Ya se había tardado en mandarnos refuerzos…

-Atenea-sama ha hecho contacto con las demás fuerzas de DxD, estarán en camino. – Ren dijo ello, a lo que la mujer asintió. – Espero que no le moleste que luchemos a su lado, Dios Hefesto.

-Normalmente me molestaría, pero dado como estamos… - el Dios de la forja, miró a los 3 humanos, activando su Kamui, que era de un color bronce, además de que cubría gran parte de su cuerpo.

-Cool… - Nora miraba con admiración la armadura. - ¡Pateemos traseros!

-No olvides el plan Nora. Somos el apoyo ahora… - La chica hizo un puchero, a la vez que el rubio le daba a Hestia algo. – Vendajes bañados en lágrimas del Fénix, esto puede ayudarlo y evitar que se siga desangrando.

-… Gracias. – La mujer tomó los vendajes y vio como Hefestos y esos tres avanzaron en medio del humo, para pelear contra ese sujeto.

-Espero que las cosas, salgan bien…

-… Esos 3, son parte de DxD… queramos admitirlo o no, saben lo que hacen. – Hestia ayudó a Hermes a levantarse y así… - Vamos, te llevaré a un lugar seguro, para luego tratar estas heridas.

-… Como si hubiera un lugar seguro aquí….

….

De vuelta en batalla… Hefestos y el equipo JNR lanzaron un ataque conjunto a Kahim, quien uso sus alas para bloquear el impacto de las armas en su cuerpo. Algo que sorprendió a la deidad griega, ya que… para que haya resistido eso, su poder debe de ser mínimo, cercano al de un Dios Jefe.

-No será sencillo… - Jaune analizó las cosas con lo que vio. – Dudo que tengamos el poder para derrotarlo…

-Veo que no eres tonto para nada, humano. – Kahim admitía que el chico, era listo y analizaba bien las cosas. Si es que pudo ver las cosas como eran. Muy bien… - ¿Qué es lo que tratan de ganar humanos? No pueden hacer nada contra mí.

-No es que tratemos de ganar en verdad. – Ren le dijo eso con calma, pero a la vez, algo de burla.

-Si… Dado que nosotros tenemos nuestra misión, así como tú. – Nora se preparó para la lucha. – Es más, espero que el grandote pueda resistir la pelea con esa cabeza.

Se veía a lo lejos, como la pelea de Typhon con una de las cabezas de Trixeha, era unilateral, las llamas que salían de la boca de la cabeza, eran pequeñas, pero se veía el poder que tenían. Tanto, que el Titán estaba siendo obligado a estar en una posición de defensa, aferrándose al monte con todo lo que tenía, para no caerse.

Kahim por su lado, se puso en guardia con su lanza, listo para la lucha… listo para seguir con su plan.


En la cima del monte Olimpo, si se ve todo de modo panorámico, se puede ver como cada parte del monte, estaba siendo arrasado, sea por Grimms o los Evil Dragons. Cada parte del lugar más importante de la mitología griega, estaba siendo arrasado por el poder de estas criaturas, que habían sido reforzadas, que ahora eran un ejército que no solo se apoya en número, sino también en resistencia.

Nadie podía hacer nada contra el poder de estas criaturas. Vaya que era mortal… Pero el que estaba más que furioso, era el mismo Rey de los Dioses Griegos.

-Vaya, pensé que sería un reto mayor. Dios Zeus…

-Se nota que la edad y la flojera no es buena para usted.

-¡Ya huele a flores, anciano! ¡Jajajaja!

Aži Dahāka estaba en su forma de dragón, su tamaño no era el real, pero si era grande. Sus 10 metros, bastaban para dar imponencia, sumado a las 3 cabezas que tiene. Sin contar que el poder de su magia, era algo que estaba lejos de lo normal. Lo superaba, su defensa… sus ilusiones que creaba para poder divertirse con él, todo era… superior.

Si lo pone en palabras y en un estimado de lo que estaba viendo, este dragón, era tan fuerte como los Dragones Celestiales en el pasado. Era absurdo… Y aun así, se contenía.

-¿¡Que buscan ustedes con el Olimpo!?

Zeus era un Dios con la apariencia de un hombre ya mayor, con barba y bigote, su cabello blanco y largo, llevaba encima una corona, que demostraba su estado como el Rey del Olimpo. Llevaba una toga, como todo hombre griego, pero a la vez, estaba usando sobre su cuerpo, lo que era una armadura que brillaba con el color plata, a la vez que rayos salían de esta. Su Kamui, era algo que lo ayudaba a usar el poder de sus rayos, como era debido. Aun así…

-La verdad, no mucho. Solo estamos haciendo algo que es parte de un plan, que nos supera. Jejeje. Pero no quita que nos estamos divirtiendo. ¿Tú no?

Se sabe que Zeus, a pesar de su personalidad y demás, se preocupa por la humanidad. Tras todos sus defectos, vaya que los Dioses griegos eran… seres muy paradójicos. De todos modos, el dragón empezó a concentrar energía en dos de sus 3 bocas, listo para atacar con una ráfaga de fuego y viento, solo para que la cabeza del medio, cree una barrera de energía, a la vez que bloqueaba un ataque…

Los dos seres vieron que quien había atacado con una ráfaga de luz, era la Diosa de la Guerra y la Sabiduría. Atenea llevaba puesta su armadura, su Kamui, lista para la batalla. Ella…

-¿¡Atenea!?

-La hija de Zeus…

-Nos honra con su presencia…

-¡Y con sus pechos! – Las dos cabezas restantes miraron a la cabeza de la izquierda, quien se mostró confundido. - ¿Qué? Los tiene grandes. No pueden negar eso.

Ignorando lo que la cabeza dijo, Atenea se puso al lado de su padre, quien no creía que ella esté aquí.

-Lamento la tardanza padre, tuve que eliminar varios enemigos en el camino. Además, de que todos nuestros iguales están siendo atacados en todos los flancos. – Eso era más que obvio. – He solicitado ayuda… Y no aceptaré un no como respuesta… Dado tu orgullo, padre.

EL Rey del Olimpo no dijo nada, sabe que esta vez, no puede ir contra lo que su hija le estaba diciendo, dado que, en verdad, estaban en una mala situación. Así que…

-Ja. Parece que sabes en que te estas metiendo… Diosa Atenea. No dudo de que has hecho lo correcto, pero… - La cabeza del medio, se irguió. - ¿Cuánto es que van a resistir hasta que lleguen los refuerzos? Es más… ¿Por qué creen que uno de nosotros está yendo contra uno de los suyos, en su campo?

La cara de sorpresa de los dos Dioses, mostraba que entendían que… Aži Dahāka sonrió con malicia y sadismo con sus 3 cabezas. Si, eso era lo que quería que entiendan…

-… Hoy… no solo cae el Olimpo. Hoy… muere un Dios.

Con eso dicho, el cuerpo del Dragón brilló, lo que hizo que de repente, aparecieran 10 Aži Dahāka más. Estos se vieron complacidos, ya que no eran ilusiones, eran reales. Con que este era el poder de Aži Dahāka, el Diabolism Thousand Dragon.

-Ahora, dejen que juegue con ustedes… ¡No mueran tan fácilmente!


La batalla seguía. Encima de una de las cabezas de Trixeha, Weil seguía viendo la destrucción del Olimpo. Poco a poco, el lugar estaba siendo destruido. Este era el primer paso para la destrucción de los cimientos del mundo. Si, de este modo… ya nada podría…

Giró la cabeza, ya que sentía la presencia familiar de…

-Llegas tarde… Raidou. Pensaba que no ibas a llegar.

La figura atrás de él, estaba cubierta por un gran manto, a la vez que… parecía querer cubrir algo más, que solo eso. Sabía que era, dado que él mismo se había hecho cargo de eso y más. De todos modos…

-Tsk… Sabes bien que llegaría cuando sea el momento y viendo que están avanzando con el plan, tengo la sensación, de que las cosas fueron como querías. Rizevim está muerto.

-Si… así es. – Weil volvió sus ojos a la pelea. – Quiero que hagas lo que tengas que hacer, pero no vayas a arruinar el plan, te recuerdo que ese cuerpo, yo lo puedo destruir dado que lo cree.

-No soy tonto doctor… De entre todos los seres que conozco, sé que tú eres el más cruel de todos. – Weil no dijo nada. - ¿Le molesta que lleve a esos dos? Están… ansiosos.

-Haz lo que quieras… Quizás, el verlos, hará que los Olímpicos, se desmoralicen más.

Raidou sonrió bajo la capucha que cubría su cara, solo para desaparecer en un círculo mágico. Weil pasó a ver de nuevo, el lugar donde estaba pasando la batalla central. La razón por la que estaban aquí en primer lugar.

Ver como un enorme dragón de oscuridad estaba luchando contra lo que parecía ser un ente hecho del agua del mar, solo hizo que el humano sonría. El plan estaba yendo como lo pensaba…

Hoy… muere un Dios.