Y aquí seguimos con las actualizaciones. Ya decía yo que esta iba a ser una historia con pocas visitas pero así es esto, no significa que por eso vaya a dejar de escribir porque de todas formas lo estoy disfrutando, ya inclusive bajé el emulador del Pokémon FireRed para recrear mi equipo Pokémon… digan no a la piratería, mucho ojo y cuéntenselo a quien más confianza le tengan… está bien, compraré el Pokémon Red original de la Nintendo Shop.

ScarSteban: Muchas gracias por continuar atento a esta historia, la verdad es algo que me hace muy feliz y que me dan más ganas de escribir y no tardar siglos en actualizar… eso y que por fin conseguí trabajo y puedo estar de ocioso en el mismo sin videojuegos que me distraigan, este emm… digo, espero no defraudarte y que sigas disfrutando de esta historia que escribo cuando me queda tiempo de mi dura rutina laboral que… la verdad nadie se la cree, sí, escribo en el trabajo, demándenme.

TsukihimePrincess: Y como siempre ya sabes que disfruto mucho de tus reviews, has sido mi lectora fiel por tanto tiempo que no imaginaría mis historias sin tus reviews, ahora que tengo trabajo (y que estoy cerca de tener mi propio cubículo), espero poder actualizar más seguido no solo esta historia sino otras descontinuadas… te estoy viendo Academia Sanctuary. En fin, tenle paciencia a Destra, ella no es mala ni metiche, solo hace su trabajo.

Bueno ya debo irme, espero disfruten de este capítulo, y si se nota algo diferente en mi estilo es porque Zawako es mi editora.

EDITADO: 18/12/2021.


Crónicas de un viaje Pokémon.

Temporada 1: Kanto.

Capítulo 3: Aparece un molesto rival.


Bosque de Viridian.

Yuuji fue el primero en levantarse aquella mañana, aunque la verdad era que le fue muy difícil deducir si ya había amanecido o no. La zona del bosque en la que habían acampado aquella noche era una zona del agrado de los Pokémon de tipo Insecto, con árboles altos y frondosos que impedían el paso de la luz solar y envolvían el espacio en una esfera fría que molestó un poco a Yuuji, quien se frotó los brazos con fuerza.

-Hace más frio de mañana que de noche -masculló por lo bajo mientras se levantaba con el cabello hecho un desastre, mismo que ocultó bajo su gorra tan pronto como la alcanzó sin importarle en lo más mínimo peinarlo-. Buenos días Torchic… -intentó acariciar la cabeza de su amigo de la infancia, alargando la mano sin encontrarlo a su lado, sino a un par de metros más adelante, durmiendo recargado contra el tronco de un árbol y con Weedle alrededor de su cuello descansando también-. Eso no se ve todos los días -se sorprendió tomando la Pokébola de Weedle y llamándolo de regreso antes de que ocurriera una tragedia-. ¿Nidoran? -preguntó tratando de localizar a su tercer Pokémon. Miró en varias direcciones hasta que lo encontró junto al Nidoran de Zawako, acostados el uno contra la otra cerca de la bolsa de dormir de su amiga. Ésta última se hallaba ojerosa, destapada, y con una página digital de su Pokédex abierta mientras la actualizaba. Su Eevee dormía sobre sus piernas, claramente cansada de esperar a que su entrenadora la acompañara- Te ves terrible -se burló Yuuji al notar que la peliazul estaba despierta e inmersa en su trabajo-. No me digas que…

-Cierra la boca… -reaccionó Zawako de muy mal humor, sobresaltándolo-. Quiero decir… perdón… me desagradan las mañanas… en especial cuando los ronquidos de cierta persona no dejan dormir -prosiguió ella mirándolo con desdén. Yuuji por su parte, desvió la mirada apenado y pretendiendo que nada había pasado-. Además, estaba muy ocupada con la actualización de la Pokédex… me desvelé un poco -confesó de mala gana, guardando los datos y apagando el aparato.

-Eso no me parece poco -apuntó Yuuji a sus ojeras, a lo que ella reaccionó con una rabieta inaudible-. Dormir en el bosque no es lo tuyo… aunque mi espalda también me está matando -se quejó el pelinegro, estirándose hasta que los huesos le tronaron.

-¿Qué eres? ¿Un anciano? Eres joven, deberías estar lleno de vitalidad -se fastidió Zawako aún más. De verdad tenía un humor muy volátil por las mañanas. De alguna forma Yuuji comprendía porque se decía que era difícil para los hombres entender a las mujeres-. No vuelvo a dormir al aire libre. Será mejor que empieces a ganar batallas para que esto no vuelva a pasar -sentenció a manera de mandato, aventando las cosas a su mochila.

-Tú también puedes aportar en ese aspecto, ¿sabes? -le recordó Yuuji de mala gana también, mientras ella comenzaba a doblar la bolsa de dormir. La niña lo miró y le sacó la lengua a manera de contestación, a él sólo le brincó una vena en la frente- Después nos organizamos en cuanto a los gastos -resolvió restando importancia a la pequeña discusión-. Si ya no hay nada de interés en el Bosque de Viridian, lo mejor sería salir y buscar un Centro Pokémon, desayunar, y darnos un buen baño.

-Tengo más hojas en el cabello que cabello -se quejó nuevamente Zawako-. Y pensar que a los siete años me encantaban los viajes de campamento. Me pesa descubrir el cómo les perdí el gusto -confesó mientras regresaba a Nidoran y a Eevee a sus respectivas Pokébolas, Yuuji hizo lo propio con su Nidoran, y despertó gentilmente a Torchic-. Aún hay un Pokémon que podría rondar esta zona -mencionó de repente Zawako, mirando en todas las direcciones-. Los Pikachu son más difíciles de encontrar que los Pokémon de tipo Insecto. Son roedores tipo Eléctrico. Son lindos, así que podrían no ir con tu estilo, pero, seguramente le darían mayor variedad a tu equipo.

-De momento pienso que es mejor encontrar algo para desayunar que preocuparnos por capturar más Pokémon. ¿Cuánto falta para llegar a Ciudad Plateada? -preguntó Yuuji, mientras su compañera sacaba un navegador digital de su mochila y lo analizaba con detenimiento.

-La salida del Bosque de Viridian está al norte a unos veinte minutos a pie. Después saldremos nuevamente a la Ruta 02. Ciudad Plateada está a una hora de camino a partir de allí -terminó ella, y el par se dio a la marcha-. Seguro que encontraremos a muchos entrenadores en el resto de la Ruta 02. ¿Me pregunto si encontraremos a alguno de los novatos de Pueblo Paleta? -se preguntó ella, y Yuuji la miró curioso- El Profesor recién acaba de enviar a tres jóvenes del pueblo a iniciar su viaje. Después de todo, los entrenadores siempre empiezan su viaje allí. Como sea, se iniciaron el mismo día que tú viajaste desde Hoenn, por lo que deben de llevarnos unos tres o cuatro días de ventaja.

-¿Crees que lleguemos a toparnos con ellos? -preguntó Yuuji un tanto preocupado por sus finanzas, deseoso de no tener la mala fortuna de terminar en un combate que no le favoreciese- Tal vez deba evitar las batallas por un tiempo hasta volverme un poco más fuerte.

-A estas alturas todos los entrenadores son unos novatos. Seguro tienen la misma experiencia de batalla que tú -agregó Zawako intentando dar ánimos, Yuuji le sonrió de manera nerviosa, sabiendo de antemano que el riesgo de perder era muy alto-. Pero dejemos eso para después… ya tengo mucha hambre -se frotó el vientre, y el par continuó su camino en silencio.

No lejos de donde los jóvenes habían acampado, una también desvelada Destra comenzaba a guardar sus cosas para no perderles el rastro. Esperó a que el par estuviera a una distancia prudente para seguirlos, y sólo entonces salió de los arbustos detrás de los cuales había hecho su improvisado campamento. Sin embargo, no alcanzó a dar ni un par de pasos cuando una mano envuelta en un aura oscura se posó sobre su hombro.

-¡Te encontré! -gritó un hombre que la había tomado del brazo, y la horrorizada Destra se dio la media vuelta y pateó el rostro del hombre con fuerza, negándose a que fuera quien fuera se aprovechara de ella y dando una muestra impresionante de su habilidad como parte de la Policía Internacional Pokémon. Desgraciadamente, no tardó en darse cuenta de que la persona a la que había noqueado era su compañero Looker. El detective quedó tendido en el suelo unos segundos sin reaccionar, pero cuando lo hizo, se mostró violento- ¿A qué va eso? ¡Primero me abandonas y luego me recibes a patadas, Destra! -se quejó.

-¡Pues no deberías sobresaltar a las señoritas de esa forma tan desagradable! -contraatacó la pelilila, pero recobró enseguida la compostura- Lamento haberte dejado atrás. Pero era de vital importancia vigilar a esos chicos. He descubierto cosas muy interesantes respecto a la chica, pero es el chico a quien debemos mantener bajo vigilancia. Sigámoslos antes de perderles el ras… -intentó comunicar, sólo para darse cuenta de que los jóvenes a quienes seguía ya se encontraban fuera de su alcance visual.

-¿Les perdiste el rastro, Destra? -agregó Looker con una mezcla de sorpresa y desilusión- Eres mi superiora, así que debo apoyarte inclusive en tus momentos de debilidad. Pero como tu maestro, me encuentro decepcionado de que mi alumna prodigio perdiera un rastro de esa manera. Pero descuida, utilizaré todas mis habilidades para ayudarte a encontrar por donde se fueron -le prometió él, pero Destra ya estaba muy molesta.

-Pero si fuiste tú quien me hizo perder… -estalló la joven, unos segundos después, se recriminó por volver a perder el temple, así que respiró profundamente e intentó concentrarse en lo que importaba realmente-. No he perdido el rastro -aclaró con voz tranquila y profunda-. Se dirigen a Ciudad Plateada para ducharse y descansar en el Centro Pokémon, así que eso debe darnos tiempo suficiente para llegar y encontrarlos. Andando -se dio la media vuelta, y prosiguió su andar sin querer mirar a su compañero.

Ciudad Plateada.

-¡Es la primera vez que estoy en Ciudad Plateada! -celebró Zawako a la llegada de ambos a la ciudad, sobresaltando a Yuuji, quien no se esperaba tan repentino grito de la peliazul, y despertando a Torchic, quien como ya era costumbre, dormía sobre la cabeza de Yuuji- En varias ocasiones he querido visitar Ciudad Plateada por su Museo de Ciencias. Pero jamás había tenido la oportunidad hasta ahora -sonrió ella, deseosa de darse una escapada.

Ciudad Plateada se encontraba justo a las afueras del bosque y rodeada de montañas que parecían abrazar a la llamada urbe de las rocas. Contaba con una cantidad limitada de rascacielos, a lo mucho unos 20 después de los cuales sólo había construcciones de únicamente un piso en colores grisáceos o marrones. Era como si la misma ciudad intentara parecerse lo más posible a una ciudad hecha de piedra o tierra. Las escuelas inclusive sólo resaltaban de entre el resto de los edificios por las tejas de barro que les daban un aspecto rupestre.

Cerca del marco de piedra que delimitaba la entrada a la ciudad, mismo en el cual estaba inscrito su lema: 'La ciudad gris en medio de las escarpadas montañas', había un jardín de rocas rodeado de arena labrada que daba un espectáculo de ilusión óptica alrededor de las rocas y, frente a este jardín de rocas se encontraba el Centro Pokémon, que resultaba ser un alivio para todos los viajeros que seguramente necesitaban del mismo con urgencia tras salir del bosque.

-Una vez que hayamos asegurado el hospedaje en el Centro Pokémon, tenemos que ir a visitar el museo. ¡Por favor di que iremos, Yuuji! -lo sacudió Zawako emocionada, el chico asintió nerviosamente ante la conmoción. Tristemente, la emoción de Yuuji no pudo corresponder a la de Zawako, ya que recién se acercaban al Centro Pokémon, fueron recibidos por un entrenador deseoso de combate.

-¡Tú! -apuntó el entrenador a Yuuji- Se ve que tienes mucha prisa por entrar al Centro Pokémon a curar a tus Pokémon, ¿unos pequeños bichos fueron mucho para ti en el Bosque de Viridian? Debes ser un entrenador muy débil -se trataba de un chico algo bajito para su edad, aunque no parecía tener la misma edad que Yuuji o Zawako, sino que se veía menor. Su estatura parecía compensarse por la fiera y presuntuosa expresión de su rosto. La forma en que vestía era sencilla, apenas usando unos pantalones de bolsas laterales amplias de color morado suave, y una camisa negra con el cuello levantado y los botones desabrochados para mostrar cuanto más pudiera de su escuálido pecho. Era de tés clara, cabello castaño claro de estilo desalineado que le caía por enfrente del ojo derecho a manera de flequillo, el resto de su corte era redondo sencillo.

-Que actitud más pesada. Si es débil o fuerte, ¿a ti qué? -lo defendió Zawako, pero el noble gesto de la chica lo único que logró fue hacer que el joven entrenador se burlara sonoramente de Yuuji- ¿Qué le pasa a este tipo? -se fastidió ella frunciendo fuertemente el ceño al tiempo que cruzaba los brazos frente al pecho.

-¿Vas a dejar que tu novia responda por ti? -prosiguió el molesto chico- No sólo debes ser un entrenador muy débil, sino que al parecer necesitas que las chicas intercedan por ti. ¿Qué clase de hombre eres que necesitas escudarte detrás de una mujer? -continuó con su risotada.

-De la clase que es fácilmente fastidiado y al que no quieres molestar -se tronó los nudillos Yuuji, mirando al chico con malicia. Su mirada era tan penetrante y agresiva que las risas del chico cesaron, e inclusive comenzó a retroceder asustado.

-A… afortunadamente para ti, no suelo recurrir a la violencia… -se repuso rápidamente el joven, sintiéndose especialmente poderoso al percatarse de que había oficiales de policía cerca, los que darían la cara por él si Yuuji se tornaba violento-. Si recurriéramos a la violencia de seguro terminarías muy lastimado, pero tienes suerte de que prefiera arreglar las cosas con una batalla Pokémon. ¿O vas a dejar que tu noviecita pelee por ti? -le sonrió con malicia.

-¡Esa sonrisita me repatea el hígado! -enfureció Yuuji, asustando nuevamente al joven, quien miró en dirección a la policía nuevamente para asegurarse de que seguía bajo su protección- Pero no te voy a dar el gusto. Tengo cosas más importantes que hacer que lidiar contigo -lo empujó a un lado Yuuji, e intentó entrar al Centro Pokémon.

-¡Lo sabía! ¡Eres un cobarde! -le gritó el joven. Yuuji lo ignoró, pero no tardó en escuchar el sonido de una Pokébola abriéndose, y tras darse la vuelta, encontró a Zawako con su Eevee igualmente molesto y viendo en dirección al grosero entrenador- Oh… -se sorprendió el arrogante chiquillo-. Entonces no estaba muy equivocado cuando deduje que tu noviecita peleaba tus batallas -dedujo él.

-No soy su… -se quejó Zawako, pero no dijo más-. Como sea. No voy a dejar que digas esas cosas de mi querido amigo. ¿Quieres pelear? Entonces yo y mi Eevoli te enfrentaremos -se armó de coraje la niña, aunque Yuuji no tardó en darse cuenta de que los brazos y las piernas le temblaban.

-Por mí está bien quien sea mi oponente. De todas formas, voy a ganar -preparó su Pokébola el chico, dando media vuelta. Pero antes de que el combate pudiese comenzar, Yuuji se acercó a Zawako, colocó su mano gentilmente en su hombro, y la empujó suavemente a un lado.

-Gracias por tu intervención, pero… yo me encargo -dijo el chico preparando su Pokébola, Zawako bajó la mirada, sintiéndose una cobarde-. Tú eres el retador, pon las reglas del encuentro -sacó Yuuji su identificación de entrenador, una tarjeta roja con su foto, su nombre, y una pequeña pantalla con un signo de divisa. El entrenador desafiante sacó su propia credencial, de color verde y que contenía la misma información, le dio vuelta a la tarjeta, en donde se encontraba un pequeño teclado similar al de una calculadora, y en este tecleó el dinero de premio que se apostaba en la batalla.

-Será un combate de uno contra uno, y este será el precio a pagar por perder -Yuuji lo pensó, se mordió el labio con molestia, pero abrió la ranura de su tarjeta de entrenador y ambos conectaron sus tarjetas. En la pantalla de la misma apareció la palabra 'desafío aceptado', y sólo entonces los entrenadores tomaron sus respectivos lugares-. Antes de la batalla es natural que los entrenadores se presenten. Soy Rinji de Pueblo Paleta, y sólo para que lo sepas, ¡jamás he perdido una batalla! ¡Ve Charmander! -lanzó su Pokébola, y ésta liberó al Pokémon de tipo Fuego, que pese a tener una apariencia linda, tenía una mirada agresiva.

-¿Un Charmander? -se sorprendió Zawako- Entonces debe ser uno de los entrenadores que salieron de Pueblo Paleta no hace mucho. Los entrenadores elegidos en los pueblos tienen una educación de batalla que les da una ventaja sobre los principiantes.

-Yo también tuve esa educación en Hoenn, Zawako -comentó Yuuji, liberando a su orgulloso Nidoran, que rascó el piso con sus potentes patas delanteras como si quisiera embestir a Charmander-. Soy Yuuji de Ciudad Lavacalda en la región Hoenn, y acepto tu desafío. ¡Nidoran, Picotazos Venenosos! -el Pokémon obedeció, y de su cuerno emanaron las agujas violetas que se dirigieron al Charmander de Rinji.

-¡Charmander, usa Brasas! -respondió al ataque Charmander apresuradamente, y las agujas colisionaron con los proyectiles de fuego, ambos ataques se neutralizaron el uno al otro- Divirtámonos un poco antes de terminar la batalla. ¡Cortina de Humo! -el humo oscuro emanó del hocico de Charmander, cegando un poco a Nidoran.

-Esto no pinta bien. La habilidad Entusiasmo de Nidoran ya hace que sus ataques, aunque más fuertes, sean menos certeros. Con este humo su visión es mucho peor -se preocupó Yuuji, mientras Charmander salía de su escondite en el humo y rasguñaba el rostro de Nidoran, haciéndolo enfurecer de rabia-. ¡Tranquilo Nidoran! ¡Usa Doble Patada! -Nidoran intentó obedecer, pero su ataque falló, y Charmander lo rasguñó nuevamente- ¡Está cerca! ¡Usa Picotazos Venenosos una vez más! -Nidoran asintió, y esta vez su ataque fue certero, lo que enfureció a Rinji- Seré un novato, pero Zawako eligió a este Nidoran para mí. Sé que es lo suficientemente fuerte para hacerte frente. ¡Nidoran, Foco Energía! -ordenó Yuuji, y su Pokémon comenzó a concentrarse.

-Puede que lo sea. Pero sólo estaba jugando contigo -se burló Rinji. Su mirada estaba llena de seguridad-. Preparé el escenario de todas mis batallas hasta este momento, y solo necesitaba de un último oponente para lograr mi objetivo. Siempre tuve esta batalla asegurada. ¡Charmander, Furia Dragón! -ordenó, y flamas de un azul intenso se desprendieron del hocico de Charmander, y tras el poderoso impacto, Nidoran quedó abatido- ¡Eso es! -se enorgulleció Rinji, y su Charmander comenzó a brillar con una intensa luz blanquecina- Gané la batalla, y mi Charmander adquirió la poca experiencia que necesitaba para evolucionar, todo gracias a entrenadores sulfurosos como tú. Por fin podré derrotar a ese Líder de Gimnasio de pacotilla y salir de esta sucia ciudad -terminó Rinji, y la evolución de su Charmander finalizó, convirtiéndose en un Charmeleon-. Verás, Yuuji. El Líder de Gimnasio de Ciudad Plateada es un entrenador de Pokémon tipo Roca, para los cuales Charmander era muy débil. Por eso decidí postergar su evolución hasta que aprendiera Furia Dragón, y cuando lo hizo sólo necesitaba una última batalla para evolucionarlo, y allí llegaste tú, un débil y patético entrenador que se dejó manipular para tener una batalla que por más bueno que fuera no podría ganar, y ahora tengo al Pokémon que necesito para derrotar al maldito Líder de Gimnasio de la ciudad. Así que gracias, Yuuji, fuiste una víctima muy divertida -llamó de regreso a su Charmeleon, y reclamó su dinero de premio-. Nos olemos luego, perdedor -terminó, y Yuuji se preparó para golpearlo, pero Rinji corrió asustado lejos del violento joven.

-Yuuji… -se preocupó Zawako mientras el chico llamaba a su Nidoran dentro de su Pokébola, no sin antes decirle que había peleado magníficamente. Zawako se sentía fatal, de alguna manera se sentía responsable por haber arrastrado a su amigo a la pelea, y por consecuencia, se sentía responsable por su pérdida. Trató de pensar qué decir, pero sólo salieron palabras al azar de su boca-. No es… no es el fin del mundo perder una batalla… te harás fuerte y te recuperarás -nuevamente se sintió estúpida por no tener algo mejor que decir, así que prefirió dejar de hablar y bajar el semblante. Por su parte, Yuuji estaba muy molesto.

-¡Ese entrenador tenía todo planeado! -gritó sujetando la Pokébola con fuerza, dando una muestra de su mal carácter- Primero eligió al Pokémon de Fuego sabiendo que el bosque tiene sólo Pokémon de tipo Insecto, luego acampó a las afueras del Centro Pokémon sabiendo que los entrenadores que llegan del Bosque de Viridian vienen con sus Pokémon cansados y/o envenenados, y si te niegas a enfrentarlo te insulta hasta que caes rendido en su juego. Por eso no quería enfrentarlo, quien hace este tipo de estrategias tiene todo a su favor, pero tú tenías que intentar defender mi honor de entrenador ¡No debiste meterte en esto! ¡Y de paso arrastrarme a mí! -se molestó aún más Yuuji.

-¡Yo realmente lo siento, no tenía idea que eso podría pasar! ¡Lo hice porque soy tu amiga! -le gritó Zawako, las lágrimas en los ojos de la niña hirieron a Yuuji, quien de inmediato se arrepintió de sus palabras- Al menos eso pensé que éramos, amigos… pero tú me gritas por intentar defenderte. ¡Eso se llama ser mal agradecido! -lloró fuertemente Zawako, y Yuuji intentó tranquilizarla colocando su mano sobre su hombro, pero ahora era ella quien estaba molesta- No me toques… y aléjate de mí -enfureció la peliazul ante el contacto, levantó a su Eevee, que miraba la situación con confusión, y entró en el Centro Pokémon dejando a Yuuji afuera y deprimido, mientras su Torchic miraba todo con su pico abierto.

-¡Tenía que abrir la maldita boca! -se quejó Yuuji, asustando a su Torchic- ¿Cuándo voy a aprender a conectar la lengua con el cerebro? ¡Espera, Zawako! -corrió Yuuji tras de ella. Y una vez que los dos estuvieron dentro del Centro Pokémon, Looker y Destra salieron de su escondite detrás de unos árboles.

-Yo también estaría molesto si hubiera perdido de una forma tan ruin contra semejante chico presuntuoso -mencionó Looker, y su compañera Destra asintió a sus palabras-. Pero de todas formas a una señorita jamás se le debería alzar la voz. Por cierto, ¿por qué estamos todavía siguiendo a estos niños? -se preguntó Looker sobándose las sienes.

-Después de ver al chico perder de esa forma tan simple, hasta yo tengo mis dudas, a decir verdad -respondió Destra con crudeza, pero de todas formas sacó una gorra y unos lentes oscuros de su bolso-. Si alguien pregunta, somos entrenadores Pokémon en nuestro viaje por Kanto, esta es tu identificación de entrenador -le entregó una credencial.

-Destra… puede que con esa ropa tú pases desapercibida como una bella jovencita de unos 15 años en su viaje Pokémon, pero… yo ya casi tengo canas, no importa cómo me vista o que me conozcan como un maestro del disfraz, hay papeles que ya no tengo la edad para desempeñar -se quejó y deprimió Looker, preocupando un poco a Destra también.

-Bueno… primero que nada, gracias por decir que me veo tan joven -se ruborizó un poco Destra, claramente halagada-. En segunda instancia, no estás tan mal para tu edad, tente un poco de confianza… aunque sí es un tanto raro que alguien de tu edad se haga pasar por un novato, digamos que eres un veterano -sugirió Destra, y entonces le hizo señas a Looker para que la siguiera dentro del Centro Pokémon.

Adentro, no tardaron en encontrar a un apenado Yuuji y a una muy molesta Zawako en una de las mesas del restaurante del Centro Pokémon. Tanto Zawako como su Eevee mantenían sus miradas lejos de Yuuji y de Torchic, quien en esos momentos ayudaba a Yuuji en su suplica por el perdón de Zawako, lo que dio un poco de pena ajena tanto a Looker como a Destra, quienes tomaron asiento a un par de mesas de ellos.

-Ya te dije que lo siento… soy de carácter explosivo. Lo siento, lo siento, mil veces lo siento. No me borres de tu lista de amigos todavía… aunque sea una lista de uno… -se dijo a sí mismo, y Zawako se fastidió aún más, fulminándolo con la mirada-. Quiero decir, pon tu precio y lo pagaré -suplicó Yuuji uniendo sus manos sobre la cabeza a manera de disculpa.

-No me pareces suficientemente arrepentido si todavía te dignas a bromear de las pocas amistades que tengo -prosiguió ella, y Yuuji hizo varias reverencias suplicando su perdón-. ¡Tienes una tremenda facilidad para hacerme enojar! ¡Eres grosero! ¡Me gritas con frecuencia! ¡Hieres mis sentimientos! ¡Y yo que intentaba hacer algo lindo por ti! -prosiguió ella, levantándose de la mesa y alzando la voz, para incomodidad de Yuuji, que miró en todas direcciones ruborizado por la vergüenza.

-¡Y aun así heme aquí humillándome públicamente suplicando tu perdón! -contestó él ahogadamente, tratando de tranquilizar a la niña- ¿No es suficiente con humillarme públicamente? Dame un respiro, no es que no lo aprecie, simplemente era algo innecesario -insistió Yuuji, revolviéndose el cabello ya desesperado por no saber qué decir, su Torchic lo picoteó para que dejara de hablar del incidente-. Ouch, ya entendí… por favor no estés enojada conmigo. Haré mi mejor esfuerzo para no volverte a gritar ni volverte a lastimar -le pidió a manera de plegaria.

-¡Ya me prometiste eso y no cumpliste! ¿Cómo podría volver a confiar en ti? -se fastidió ella, pero hizo un esfuerzo por tranquilizarse- Pero supongo… que es tu forma de ser… y aunque no me guste supongo que tengo que lidiar con tu explosividad… al menos intenta poner más de ti en mejorar esa actitud horrible con la que te cargas -se cruzó de brazos ella.

-No soy el único que tiene defectos por si no lo notas… -se dijo a sí mismo, y su Torchic nuevamente comenzó a picotearlo-. Ouch, está bien, está bien, haré un esfuerzo, lo prometo -aseguró, sólo entonces Zawako suspiró resignada, y le dirigió la mirada.

-Está bien, quedas perdonado… -respondió ella y miró su menú-. Pero me invitarás la comida en compensación -respondió, preocupando a Yuuji aún más cuando la mesera a media risotada, puesto que había estado escuchando todo, se preparaba para tomar la orden-. Rollos de queso en salsa verde, un jugo de arándanos, y un flan de postre -pidió Zawako, y Yuuji rápidamente hundió su rostro en el menú haciendo cálculos de los precios-. ¿Tú que vas a pedir? -preguntó ella de forma inocente.

-Bueno… -se conmocionó un poco-. Una rebanada de pan y un vaso de agua… por favor… -pidió amablemente. La mesera, un tanto preocupada, se retiró con las órdenes. Zawako entonces miró a Yuuji con preocupación-. Este último enfrentamiento… terminó con el poco dinero que me quedaba… -le explicó él en verdad avergonzado.

-Ahora lo recuerdo… -le tembló una ceja a Zawako al caer en cuenta-. Estabas a una batalla del colapso financiero. ¿Y ahora qué vas a hacer? -le preguntó ella ya más tranquila al salir de su enojo y sintiendo pena por su amigo, inconsciente de lo mucho que iba a sufrir el pelinegro con ese desayuno.

-Llorar y regresar a casa de seguro -habló Looker a un par de mesas de donde ellos estaban, molestando a Zawako, quien lo escuchó, y a Destra, quien no pudo evitar suspirar en desaprobación por lo poco profesional que parecía ser su compañero de ya varios años.

-Lo siento por las palabras de mi compañero, él de verdad no quiso decir eso -se disculpó Destra, haciendo varias reverencias en dirección a Yuuji y a Zawako-. Y les pido otra disculpa por el atrevimiento, pero no pude, igual que todos en el restaurante, evitar escuchar la precaria situación del joven. Quisiera en compensación por las palabras de mi compañero ofrecerles una solución a su… peculiar situación… -comentó ella con una sonrisa, y tanto Yuuji como Zawako intercambiaron miradas preguntándose si debían confiar en una extraña, más aún después de la humillación contra Rinji.

Al poco tiempo la comida de todos había llegado, Yuuji miraba desilusionado a todos comer mientras él hacía hasta lo imposible por que su rebanada de pan le durara cuanto pudiera. Zawako por su parte, se apiadó un poco de Yuuji y le dio un par de sus rollos de queso, lo que Yuuji le agradeció al borde de las lágrimas.

-Mi nombre es Anabel, y este es mi compañero… Handsome -se presentó Destra con su alias, ahora compartían mesa con Yuuji y Zawako después de todo, por lo que la misión de espionaje terminó convirtiéndose en una misión encubierta-. Estoy en mi viaje Pokémon acompañada de mi maestro, quien me enseña como perfeccionar mis técnicas de batalla. Alguna vez fui novata también, y como a todo inexperto, me vencieron en muchas ocasiones y terminé con problemas económicos -mintió ella como parte de su personaje, haciendo que su voz empatara con el mensaje que quería transmitir. Mientras tanto, Yuuji y Zawako terminaban su comida y continuaban escuchando a la agente encubierta, poniendo especial atención ya que era supuestamente una entrenadora experimentada-. Sólo los entrenadores que tienen mucha habilidad, o los que perseveran, pueden dedicarse a ser entrenadores de tiempo completo. Los que empiezan mal o definitivamente no tienen madera de entrenadores, normalmente encuentran un trabajo de medio tiempo en el boletín de ayuda del Centro Pokémon -apuntó en dirección a un tablero frente al cual varios entrenadores leían las ofertas de trabajo que les servirían para recuperarse económicamente y continuar con su viaje.

-Ya me había entrado la duda del cómo sobrevivían a sus viajes con tan poco dinero los malos entrenadores -agregó Zawako frotándose la barbilla, entonces notó que un aura oscura rodeaba a Yuuji, y se cubrió la boca antes de disculparse-. No me lo tomes a mal. En ningún momento dije que fueras mal entrenador. Cualquiera puede tener un descalabro -intentó animarlo.

-Aunque normalmente lo tienen contra un Líder de Gimnasio, no contra otro entrenador novato -respondió Looker, deprimiendo a Yuuji aún más, y forzando a Destra a jalarle la oreja con molestia. Zawako por su parte, lo fulminó con la mirada pensando que ese hombre tenía algo en contra de su compañero de viaje-. Pero es la verdad -se quejó Looker encogiéndose de hombros, y ganándose miradas reprobatorias de las dos mujeres presentes.

-En todo caso, la forma en que se mueve nuestro mundo es logrando que los entrenadores salgan y conozcan el mismo -prosiguió Destra, destensando el ambiente-. Algunos se dedican de lleno a convertirse en entrenadores, y si son buenos, eso les trae muy buenas riquezas, se convierten en Líderes de Gimnasio, entrenadores particulares, criadores, médicos Pokémon, e incluso hay quienes aspiran a un puesto en el Alto Mando, o a convertirse en Campeones Regionales -aclaró ella.

-Y luego están los que no lo consiguieron y se convirtieron en asistentes de panaderos, artesanos, vendedores de baratijas. Pero oye, algunos se dignaron a estudiar y a volverse profesionistas -aseguró Looker, hundiendo más a Yuuji. Destra, fastidiada de la impertinencia de su compañero, le pisoteó el pie con fuerza-. Pero es la verdad -se defendió Looker, sobándose el dorso del pie, y con la mirada furiosa de Zawako sobre él.

-Pero no dejas de sonar como un anciano malhumorado porque en sus tiempos las cosas eran diferentes -le susurró Destra muy molesta, y Looker desvió la mirada sin querer darle importancia-. Pero independientemente del camino, lo que importa es que ustedes tengan su objetivo bien en claro. Y bien, ¿cuál es su objetivo? -aquella pregunta iba más encaminada a encontrar información importante sobre Yuuji y Zawako, que con intereses de ayudar. Por más encubierta que estuviera, Destra no había olvidado su objetivo, y planeaba dar con respuestas a como diera lugar.

-Yo no tengo un objetivo personal particular, pero, actualmente soy asistente del Profesor Oak y recibo una quincena aceptable -comentó Zawako con orgullo, sabiendo que, si entregaba sus reportes al Profesor Oak a tiempo, no tendría que temer el quedarse sin dinero para alimento u hospedaje, lo mismo no podía decirse de Yuuji.

-Solo necesito volverme más fuerte para derrotar a alguien importante para mí… eso es todo -fue su respuesta, que no dejó muy en claro sus intenciones ni para Zawako, ni para Destra. Looker tan sólo comía y se deleitaba el paladar-. No me importa la Liga Pokémon, ni volverme Campeón Regional. Al menos no hasta vencer a esa persona y obligarla a regresar a casa, a Hoenn. Pero si tengo que trabajar para lograr ese objetivo, supongo que no hace daño mirar el boletín de ayuda -sentenció Yuuji. Se puso de pie, y caminó en dirección al boletín seguido de su Torchic, que lo acompañaba a todos lados como su sombra.

-Ese chico parece estar más cerrado que la concha de un Cloyster -susurró Destra, a lo que Looker asintió-. Aun así, si desea volverse fuerte, la forma más rápida de hacerlo es enfrentando a los Líderes de Gimnasio. Hay uno en esta ciudad, y es un individuo muy rudo. Te serviría ayudarle a prepararlo para ese combate -le guiñó un ojo Destra, y entonces levantó a Looker de la mesa a la fuerza-. Nosotros ya tenemos que irnos, no te quitamos más el tiempo. Fue un placer conocerte, Zawako. ¡No te preocupes por la cuenta, nosotros invitamos! -aseguró la chica dirigiéndose a la mesera, y entregándole su tarjeta de entrenador para pagar como había dicho que harían.

Zawako por su parte, despidió al par de amigables entrenadores y se puso de pie también, dirigiéndose al tablero de ayuda que en esos momentos inspeccionaba Yuuji, y levantó a Torchic, quien hacía un gran esfuerzo por ver el tablero, aunque de todas formas no sabía leer.

-¿Encontraste algo interesante? -preguntó la chica, Yuuji arrancó un panfleto del boletín y se lo enseñó, ella comenzó a leerlo mientras Torchic mordía las esquinas del panfleto a manera de juego- ¡El Museo de Ciencias de Ciudad Plateada! -le brillaron los ojos a Zawako.

-El que yo tenga que trabajar por mi derrota no significa que no puedas disfrutar del museo. Y de ese modo puedo verte mientras trabajo -le sonrió Yuuji, y Zawako asintió a sus palabras sintiéndose emocionada, tanto, que estrujó al pobre Torchic, que forcejeó para librarse-. Puede que tenga que trabajar por unos cuantos días para recuperarme. ¿No te molesta esperar tanto? Sé que tienes cosas que hacer.

-Hoy le enviaré al Profesor Oak mi reporte preliminar, dejaré la visita del museo para mañana, si es que consigues el trabajo -le respondió Zawako con una sonrisa, y Yuuji sintió cierto alivio-. ¿Y tu hospedaje? -preguntó ella.

-Acamparé en el bosque, no te preocupes -Zawako hizo una mueca de disgusto y sacó su licencia de entrenadora-. No es necesario. Hay otras cosas con las que puedes ayudarme y que pienso pagarte en cuanto pueda. Necesito que por favor alimentes bien a mis Pokémon. Rinji dijo que el Líder de Gimnasio de Ciudad Plateada es un entrenador de tipo Roca, y para combatirlo sólo cuento con un Nidoran y un Weedle, ambos tipo Veneno, y Weedle parte Insecto. Me pulverizarán si no estoy preparado y de momento no me puedo costear capturar a otro Pokémon. Eso me deja una posibilidad, evolucionar a Weedle cuanto antes, y sólo lo lograré si está bien alimentado. Eres asistente del Profesor Oak, seguro sabes cómo darle a Weedle la alimentación adecuada -terminó, sonriendo para tranquilizar a su amiga.

-Sé de lo que se alimentan y de donde obtienen nutrientes esenciales, pero… no sé si mis conocimientos actuales sean suficientes… -se puso pensativa Zawako, pero miró a Yuuji con determinación-. Te prometo que daré mi mejor esfuerzo. Puedes dejar a tus Pokémon en mis manos -se enorgulleció, el pelinegro felizmente le entregó a sus Pokémon, y salió del Centro Pokémon en búsqueda del museo para intentar conseguir el trabajo-. Dije eso, pero… la verdad es que no tengo ni idea de cómo darles una alimentación adecuada -miró Zawako a Torchic, quien se comunicó con ella cuando notó que Yuuji ya no estaba-. ¡No te voy a dar a Weedle de comer! -reprendió horrorizada, el pequeño Torchic bajó la mirada entristecido- Pero tal vez Weedle pueda darme una pista -analizó, sentándose en uno de los sillones del Centro Pokémon, enseguida sacó a Weedle de su Pokébola, el Pokémon Insecto entonces notó a Torchic y a su mirada hambrienta, y se puso a la defensiva-. Wee wee wed wee. Wee we wed -susurró la peliazul, comenzando una conversación con Weedle, quien le respondió en su idioma Pokémon. Zawako miraba en todas direcciones a la expectativa de que nadie la veía, pero fallando en ver a Destra, y a un sorprendido Looker, quienes estaban acostados en el sillón detrás de Zawako, evitando ser vistos, aunque algo ruborizados por pretender ser una pareja de novios que se abrazaban en el sillón.

-No creo que esto entre dentro de mi descripción de puesto -se quejaba en un susurro Looker, forzando a Destra a taparle la boca para seguir escuchando y grabando la conversación con un artefacto de la Policía Internacional Pokémon.

La conversación entre Zawako y Weedle continuó, aunque ahora con Torchic aprisionado en los brazos de Zawako por sus múltiples intentos de probar un bocadillo kantones, pero esto ayudó a Weedle a proseguir con la conversación con mayor soltura y tranquilidad, pese a que de nada sirvió.

-Pero esas son las cosas que a ti te gustan, no las que deberías comer -se quejó Zawako cuando perdió la paciencia, y comenzó a frotarse la frente intentando acomodar sus ideas-. ¿De qué me sirve hablar Pokémon si ni ellos mismos saben lo que necesitan comer para estar bien nutridos? ¿Cómo se supone que te ayude a evolucionar y estar en buenas condiciones para tu batalla de gimnasio, si no sé cómo darte la crianza correcta? -le preguntó, a lo que Weedle respondió desviando la mirada, quejándose de hambre. Allí comprendió la asistente del Profesor Oak y aspirante a criadora, que los Pokémon eran como niños pequeños que sólo quieren que les des golosinas, y les importa un roble si comen comida de calidad o no.

-¿Escuché bien lo que acabas de decir? -alcanzó a oír Zawako a sus espaldas, y dio media vuelta algo nerviosa, para toparse con un hombre alto, de tés morena, con ojos rasgados y cabello café acomodado en puntas. La chica entonces comenzó a palidecer, se había envuelto tanto en su conversación, que olvidó mantener en secreto que podía hablar con los Pokémon. El hombre la miró con sorpresa, y pronto una muy grata sonrisa apareció en sus labios- ¡Una entrenadora que se preocupa por la correcta crianza de su Pokémon no es algo que se ve todos los días, estoy conmovido! -prosiguió el hombre, soltando una carcajada que confundió a la pequeña. Sin embargo, suspiró aliviada de saber que su secreto seguía a salvo- Para la correcta alimentación de Weedle sólo asegúrate de espolvorear trozos de dos a tres bayas Pecha sobre una cantidad de hojas de arbustos espinosos equivalentes a su peso tres veces al día, y verás que muy pronto tendrá los nutrientes necesarios para producir el hilo suficiente para su evolución en un Kakuna. Después de eso te resta esperar, mientras más duerma en su estado de Kakuna, más rápido evolucionará. Puede que esté de mal humor cuando evolucione a Beedrill ya que está imposibilitado para comer mientras es un Kakuna, así que tendrá el estómago vacío, en cuyo caso te recomiendo tener algunas bayas Pecha extras para el encuentro. Si lo haces bien, en tres días podrías tener a tu Beedrill en un estado de salud óptimo -terminó de explicar el hombre, cruzándose de brazos orgullosamente.

-¿Cómo sabe usted todo eso? -preguntó Zawako amablemente, sorprendida de los amplios conocimientos del hombre. Pero él continúo allí parado sin decir nada más, después de unos segundos, ella comprendió que no obtendría información sobre él, así que resolvió continuar con sus asuntos- Le agradezco la explicación y pretendo ponerla en práctica cuanto antes. Sólo debo conseguir algunas bayas Pecha primero -se adelantó a decir. Para su sorpresa, el hombre extendió la mano y le entregó algunas que llevaba consigo.

-Mi nombre es Brock. Soy un Criador Pokémon profesional y médico certificado -se presentó haciendo una pequeña reverencia. Zawako asintió a sus palabras, reverenciando también de manera automática-. Siempre que exista un entrenador dispuesto a dar el extra por la crianza y el correcto cuidado de sus Pokémon, puede encontrar a un aliado importante en mí. ¿Planeas desafiar al Líder de Gimnasio de Ciudad Plateada? -le preguntó.

-En realidad es mi amigo quien planea desafiar al líder de gimnasio. Yo estoy cuidando de sus Pokémon mientras él trabaja para recuperarse de sus derrotas, entró en crisis económica -sonrió Zawako apenada, Brock por su parte, se cruzó de brazos entendiendo la situación-. Y dígame… señor Criador Pokémon -prosiguió ella-. ¿Tiene algunos métodos de crianza que pudiera sugerirme para criar a otros Pokémon también? Sé que no es mucho, pero de verdad quiero ayudar a mi amigo.

-Con un Beedrill tu amigo no podrá derrotar al Líder de Gimnasio -aseguró Brock. Esas palabras desanimaron un poco a la chica, quien asintió sabiendo a lo que se refería Brock, y preocupándose de nuevo por Yuuji-. Puedo darte algunos consejos de principiantes, lo suficiente para que empieces por ti misma. Lo demás lo puedes consultar en mis múltiples libros de crianza Pokémon -dijo él entregando una tarjeta de editorial, preocupando con ello a Zawako.

-Eso me pasa por esperar consejos gratis -se susurró a sí misma mientras tomaba la tarjeta con las dos manos-. La verdad no tengo deseos de convertirme en Criadora Pokémon todavía, pero… supongo que no está de más saber algunas cosas al respecto de antemano. ¿Me pregunto si lo podré meter como gastos por concepto de viáticos? -se puso pensativa Zawako, mientras el Criador Pokémon continuaba con unas cuantas explicaciones sin costo.

Museo de Ciencias de Ciudad Plateada.

-¡Muchas gracias por aceptarme! ¡De verdad muchas gracias! -en el museo, Yuuji hacia una reverencia ante la encargada que terminaba su registro para el trabajo de medio tiempo. Al parecer el dar trabajo a los entrenadores necesitados era una práctica más común de lo que Yuuji había imaginado. Algunos inclusive continuaban trabajando en el museo, sólo que a tiempo completo y por decisión propia, abandonando sus viajes Pokémon- Mañana a primera hora me presentaré para las labores de limpieza -volvió a reverenciar, y se preparó para correr a encuentro de Zawako y darle la buena noticia, cuando se topó a la salida con un joven de tés morena, ojos rasgados, cabello largo y espinoso amarrado en una coleta, quien entraba al mismo tiempo que él salía, provocando una colisión entre los dos-. Lo siento -se disculpó Yuuji reacomodándose la gorra.

-Deberías prestar más atención a dónde vas -se molestó el joven, poniéndose de pie, pero de todas formas le extendió la mano a Yuuji, quien la aceptó de mala gana. La gente de Kanto estaba demostrando ser bastante antipática, o al menos lo suficiente para su gusto-. Sólo ten más cuidado -insistió y caminó al mostrador-. Profesora Daisy, ¿ya está listo mi encargo? -preguntó el joven. Por su parte, Yuuji seguía mirándolo con desdén.

-Los encargos para los Líderes de Gimnasio son siempre prioritarios, Líder Forrest -le respondió la encargada del lugar. Yuuji, tras escuchar que el joven con quien había chocado era el Líder del Gimnasio, se detuvo a prestar atención bastante sorprendido-. Pero he de admitir que no sé lo que le hizo cambiar de opinión -continuó la profesora encargada, entregándole una Pokébola al Líder del Gimnasio-. Pensaba que con sus habilidades actuales ya era lo suficientemente fuerte, y que no quería recurrir a entrenar a este Pokémon.

-Un chiquillo impertinente se pasó de listo con un Charmeleon que conocía Furia Dragón y se consumó mi segunda derrota consecutiva. Y si me derrotan por tercera ocasión sin victorias de mi parte, el Comité de Líderes de Gimnasio cerrará mi gimnasio y me colocarán en evaluación por un par de semanas. Necesito victorias, y con este Pokémon sorpresa, seguro conseguiré algunas -finalizó el Líder de Gimnasio, mirando la Pokébola en su mano-. Cerraré el gimnasio un par de días para entrenarlo y ponerlo en forma. Después de eso el gimnasio recuperará la gloria que esos prodigios de Pueblo Paleta le han quitado -aseguró mientras se guardaba la Pokébola en el cinturón y se topaba a Yuuji nuevamente a la salida-. Toma una foto, duran más -le sonrió con malicia, Yuuji lo miró desafiante, expectante de lo que pudiera pasar cuando se enfrentaran.

Esta historia continuará…