Tardé un poco en actualizar pero aquí estamos, por lo menos esta vez sí es fin de semana. Bienvenidos sean a una nueva entrega de las crónicas de un viaje Pokémon. Por cierto, no sé si escucharon las noticias del Pokémon Switch, aparentemente será un reboot-remake de los juegos de la región Kanto, por favor espero que no, digo sinceramente me encanta Kanto pero, ya hicieron remake de Kanto (Fire Red y Leaf Green), además de que en Silver, Gold, Cristal, Soul Silver y Heart Gold podías re-visitar Kanto, por favor no más. En fin, ya fue mucho de mi rabieta y pues, a contestar reviews:

TsukihimePrincess: Respondiendo a tu pregunta de Forrest, en el anime es el hermano menor (pero mayor de todos los demás), que se queda siendo el líder de gimnasio en lugar de Brock. Pero, y este pero es muy importante, estoy haciendo lo posible por que esta historia se parezca más al manga que al anime, así que borra la imagen del hermano de Brock del Rhyperior enfrentándose a Latias, este será un Forrest más al estilo del manga y sin Rhyperior. Y bueno los protagonistas sí se pelean, pero compararlos con Misty es una atrocidad, nadie puede ser tan cruel ni despiadada como Misty, por cierto si no se nota la desprecio, pero intentaré darle un buen papel cuando por fin salga.

ScarSteban: Sabes, lo del apellido de Rinji lo estoy dejando a la interpretación ya que aún no decido si será familiar o solo un fan que quiere ser como él, así que de momento no puedo decirte si tienen o no parentesco. Sobre Misty, en efecto se la van a topar, pero Ash no saldrá para nada ni será necesario pues verás, esta historia intento que sea lo más cercano a los videojuegos y al manga que al anime, lo que significa que no habrá Ash. Y bueno, siempre me pregunté del anime: "como demonios pagan todo lo que comen y hasta tienen para irse en cruceros y el Equipo Rocket siempre se está muriendo de hambre. Y bueno, ya no tienes que esperar más por el siguiente capítulo porque… pues aquí está. Disfruta.

EDITADO: 18/12/2021.


Crónicas de un viaje Pokémon.

Temporada 1: Kanto.

Capítulo 4: Naturaleza primitiva.


Ciudad Plateada. Museo de Ciencias.

Habían pasado dos días ya desde que los problemas financieros de Yuuji lo habían anclado a Ciudad Plateada y a trabajar en el Museo de Ciencias. Y durante este periodo de tiempo, Zawako se las había arreglado para que la Profesora Daisy, encargada del Museo de Ciencias de Ciudad Plateada, le facilitara un área de trabajo en el segundo piso, lo que normalmente no sería posible, pero gracias a las influencias del Profesor Oak, se aprobó sin muchos contratiempos.

Ahora Zawako se encontraba trabajando en la actualización de la Pokédex en una mesa de la biblioteca en donde su espacio temporal había sido instalado. Los datos que había recabado en tan pocos días de viaje no eran muchos, pero al parecer al Profesor Oak le habían complacido los resultados de su estudio de campo por la rareza de los datos, y decidió continuar financiando el viaje por el resto de Kanto. Siempre y cuando la información siguiera llegando, claro está.

Debido a que la chica se encargaba de los Pokémon de Yuuji, Torchic se encontraba bajo su cuidado y durmiendo en un nido improvisado que ella le había arreglado con algunas de sus blusas. El resto de los Pokémon permanecían dentro de sus Pokébolas ya que Torchic era el único que no podía ingresar a una debido a su permiso especial.

Zawako se tomó un respiro para mirar por fuera de la ventana de la biblioteca, con el silencio que imperaba en ese lugar comenzaba a darle un poco de sueño a ella también. Afuera se podía ver el esqueleto de un Kabutops enorme en un pedestal dorado, y más haya en el fondo, la entrada a la exhibición del espacio que ella se moría por visitar, pero que de momento no podía darse el lujo de hacer. Primero era el trabajo y luego era la diversión, pero claro que Zawako no estaba preocupada por su trabajo, sino por el de Yuuji, quien en esos momentos pasaba por frente de ella vestido de empleado de limpieza y trapeando el lugar.

-Sólo una hora más para mi descanso… -informó en medio de una rabieta de fastidio y notable cansancio, a la que Zawako respondió con una nerviosa sonrisa-. Debería estar practicando para volverme un mejor entrenador… no limpiando pisos mugrosos por todo el museo -continuó con sus quejas.

-Si pierdes contra el Líder de Gimnasio te espera mucho más trabajo, así que por el momento no puedes hacer otra cosa que acostumbrarte -sonrió ella, pero no tardó en darse cuenta de lo que dijo, y comenzó a disculparse-. No es que diga que seas un mal entrenador… -intentó decir.

-Pues lo mencionas tan seguido que ya comienzo a creérmelo -la miró Yuuji con repudio, por lo que la chica desvió la mirada intentando que no se notara su poca confianza en las habilidades actuales de Yuuji-. Tú de verdad no crees que vaya a vencer a Forrest, ¿o sí? -le preguntó directamente, sentándose en la silla frente a ella y mirándola con sus penetrantes ojos rojos.

-Es muy pronto para decir qué tan habilidoso eres como entrenador… -se defendió Zawako de la mirada acusatoria de Yuuji, retrocediendo en su asiento, claramente intimidada-. Pero lo que es definitivo es que con tus Pokémon actuales no tienes muchas oportunidades. Aún si Weedle evoluciona, seguirá teniendo una debilidad importante contra los tipo Roca -aclaró.

-Eso ya lo sé… pero no es como que pueda hacer algo al respecto. Weedle debe evolucionar, sea factor en la batalla o no -insistió Yuuji, cruzándose de brazos con molestia-. Y hablando de Weedle. ¿Cómo va? -preguntó.

-Se ha puesto muy gordito -fue la alegre respuesta de Zawako. La afirmación despertó a Torchic, quien comenzó a salivar-. No seas aferrado, ya te dije que no te comerás a tus amigos -reprendió nuevamente Zawako, jalando con gentileza las plumas de la cabeza del Pokémon mientras Yuuji miraba divertido a su compañero-. He investigado sobre crianza Pokémon últimamente, y pienso que Weedle ya está muy cerca del peso requerido para su evolución. Pero no sólo se necesita de una buena alimentación, sino también de experiencia. Si no gana batallas, su evolución natural podría tardar más tiempo. Le he estado dando vueltas al asunto en la cabeza y considero que podríamos aprovechar para capturar un tercer Pokémon para ti. Después de todo, la batalla de gimnasio es de tres contra tres -finalizó, reclinándose al frente para hacer énfasis a su punto.

-¿Y cómo te enteraste de esa regla si se puede saber? -preguntó Yuuji, a lo que ella desvió la mirada no queriendo admitir que alguien la había aconsejado. La orgullosa asistente del Profesor Oak no solía pedir ayuda después de todo- Como sea, si eso es cierto, necesitaré un tercer Pokémon. Y si no gano la batalla de gimnasio, se complicará mucho más el mantenerlos bien alimentados. ¿Por qué ser entrenador es tan complicado? -se preguntó revolviéndose un poco el cabello con frustración.

-Si fuera sencillo, todo mundo sería entrenador y nadie jamás sería médico, bombero, o cualquier otra profesión -respondió ella con naturalidad-. En todo caso. ¿No deberías seguir trabajando? Tu turno aún no termina -le recordó, y un molesto Yuuji se puso de pie y volvió a sus labores de limpieza-. Por cierto, dejaste muy sucio el baño de las chicas la última vez -le reprendió a tono de burla, escuchando la rabieta de Yuuji a la distancia.

-Así que ese es tu amigo -mencionó Brock, quien salía de detrás de los libreros cuando se percató de que Yuuji se marchaba, Zawako amablemente lo invitó a sentarse-. Algo en él no me agrada. Tiene una mirada llena de ira y descontento. De verdad no sé si sea una buena idea ayudarte a criar a sus Pokémon -dijo sin quitarle la mirada de encima al chico.

-No es tan malo como piensa -lo defendió Zawako-. Debe tener unas razones especiales para volverse fuerte rápidamente… pero estoy segura de que tan pronto como logre su objetivo, regresará a ser aquel niño a quien recuerdo cuando pequeña -insistió ella, sonriendo ampliamente, Brock se frotó la barbilla, dudoso-. Ayer mientras cuidábamos de Weedle y de Nidoran usted me dijo que había un Pokémon en las cercanías que podría ayudar a Yuuji en su enfrentamiento contra Forrest -se apresuró a llegar al punto de la conversación, aunque reflejando cierta preocupación.

-No me hables de usted que tan viejo no estoy, aún soy un joven y apuesto criador -recriminó Brock, incomodando a Zawako, quien había sido educada con excelsos modales-. La batalla de gimnasio es de tres contra tres, si de verdad quiere tener una oportunidad necesitará capturar a ese Pokémon -le respondió Brock, manteniendo en suspenso la situación. Zawako tragó saliva pesadamente-. Aunque no sé si tenga la paciencia suficiente para controlarlo, y aún si lo hace, su equipo actual es muy débil. Ni capturando a ese Pokémon ni con Weedle totalmente evolucionado en Beedrill tu amigo podría vencer a Forrest. Estás perdiendo tu tiempo con él. Te sugiero que busquen otro gimnasio más accesible -terminó y se puso de pie.

-Debe haber una forma… -se levantó Zawako también, insistiendo-. Seguro que, si criamos a sus Pokémon correctamente, Yuuji tendrá una buena posibilidad. No puedo pedirle que se rinda en su primer encuentro de gimnasio, a menos no sin intentarlo. Además, es mi culpa que él haya perdido el poco dinero que le quedaba -Brock lo pensó, en definitiva, Yuuji era un entrenador tan obsesionado con el poder, que le costaba siquiera pensar que tuviera madera de buen entrenador. Pero Zawako parecía tener tanta esperanza en él, que simplemente no podía negarse del todo-. Se equivoca con él. Yuuji no es un tirano. Solo está confundido por razones que no quiere decirme. Pero yo lo conozco, es noble y gentil, seguro que usted puede darme un mejor consejo para ayudarle -juntó sus manos a manera de plegaria. Torchic la miró con atención, curioso de que a Zawako le importara tanto.

En la mente de Brock, Yuuji no lo merecía. Su mirada estaba repleta de odio y desesperación, temía por la seguridad de los Pokémon que pudiera capturar. Pero si Brock no podía confiar en Yuuji, al menos podía intentar confiar en Zawako.

-Si tu amigo logra capturar a ese Pokémon e impresionarme en el proceso, puede que haya una manera -fue todo lo que dijo, antes de retirarse, saliendo de la biblioteca a tiempo de que Yuuji regresaba en sus ropas comunes.

-Llegaron mis reemplazos y me dejaron salir antes -mencionó el pelinegro a su llegada, pero al ver a su amiga con esa pose de súplica, llamó su atención-. ¿Y esa cara de Poochyena hambriento? -le preguntó de manera cómica.

-¿Poochyena? ¿Qué es un Poochyena? ¿Es un Pokémon de tu región? -se rascó la barbilla Zawako, forzándose a salir del trance para no despertar sospechas, pero algo aterrador acaparó sus pensamientos- ¡Qué horror! ¡Mis conocimientos Pokémon se limitan a Kalos y a Kanto! -cayó en la horrible revelación, fastidiando un poco a Yuuji, quien notó el cómo Zawako había ignorado su comentario.

-En fin… querías ir a la exhibición del espacio ¿verdad? Podemos ir ahora si tanto quieres verla… -ofreció el chico colocándose la mochila, y ella en respuesta reaccionó con gran emoción, pero rápidamente se contuvo y tuvo que negarse con la cabeza-. ¿No querías ver la exhibición? -preguntó curioso mientras levantaba a su Torchic dormilón.

-Eso puede esperar -respondió ella, anteponiendo la prisa de Yuuji por volverse fuerte rápidamente, a su deseo de visitar el museo-. Estuve investigando y… hay un Pokémon que puede ayudarte a vencer al Líder de Gimnasio de Ciudad Plateada. Pero es un Pokémon muy violento y difícil de manejar, seguro será todo un reto para ti -explicó ella seriamente.

-¿Es un Pokémon lindo? -preguntó de inmediato Yuuji, sombríamente, pensando que "difícil de manejar" significaba que era un Pokémon del agrado de Zawako. Pero al notar que la ojiazul negaba con la cabeza, Yuuji le sonrió- Era una broma -aclaró-. Elegiste a Nidoran para mí, y me estás ayudando a criar a mi Weedle. Si hay alguien en quien sé que puedo confiar para elegir Pokémon, esa eres tú, Zawako -sonrió de nuevo, a lo que Zawako reaccionó con una sonrisa apenada-. ¿Vamos entonces? -preguntó.

-¡Ah! ¡De inmediato! -gritó ella, sobresaltando a Yuuji. Enseguida, la joven tomó aire, y sin mirar a los ojos a su amigo dijo- Sobre lo que dijiste hace un rato… incluso si es difícil vencer al Líder de Gimnasio de Ciudad Plateada, puedes estar seguro que tú ganarás, Yuuji -comentó llena de confianza, haciendo por fin conexión con los ojos del chico, él respondió con una sonrisa igualmente confiada-. Si estás listo. Vamos entonces -finalizó, recogiendo sus cosas, y comenzó a guiar a Yuuji fuera del museo.

Mientras salían, un par de empleados de limpieza interrumpían sus labores para prestar atención al par de jóvenes que se retiraban. Se trataban de Destra y Looker, ambos encubiertos, vistiendo los mismos uniformes que Yuuji mientras trabajaba. Una vez que Destra notó que el par escapaba de su rango de visión, dejó de insistir con esa mancha de cátsup en el piso, y se preparó para seguirlos.

-Al fin se están movilizando. ¡Hay que seguirlos! -mencionó, pero justo en el momento en que pretendía salir corriendo tras el par, Looker la tomó de la mano, impidiéndole seguir adelante- ¿Qué haces? Se pierden de vista -se molestó, jaloneando su mano.

-¡Sólo son un par de entrenadores, Destra! Salvo que la niña puede aparentemente hablar con los Pokémon, lo cual es algo de lo que no estamos seguros aún, no hay nada especial en ellos -le explicaba Looker de manera desesperada. Pero ella no se encontraba muy convencida, sabía que había algo más-. Estamos perdiendo nuestro tiempo. Deberíamos regresar al cuartel y hacer una diferencia, no estar siguiendo corazonadas sin sentido. Como mi superior, haré lo que me ordenes hacer, pero al menos déjame decirte que pienso que esta vez tu corazonada es errónea -sentenció Looker.

-Sé que no hemos tenido los resultados que esperamos y que hemos tenido que pretender ser empleados de limpieza para mantenernos cerca de ellos, pero… de verdad siento que Espeon vio algo en ese chico -imploró pese a la mirada de determinación de Looker, quien insistía en lo contrario-. Si no quieres venir conmigo y continuar con esta investigación, yo lo entiendo Looker. Pero preferiría que me acompañaras -dijo bajando la mirada como si de verdad no tuviera tanta convicción en sus habilidades. El detective por su parte, no soportó ver a la pelilila en semejante estado de debilidad.

-Está bien -se rindió a sus miradas entristecidas-. Nunca he podido resistirme a esa mirada tuya. Me parece injusto lo que haces, explotando mis debilidades –se quejó él, pero ganándose una mirada de alegría y pena de Destra, quien se sonrojó un poco-. Pero… ¿a dónde se fueron? -preguntó mirando a todos lados. Tardaron poco tiempo en darse cuenta de que nuevamente les habían perdido el rastro a los jóvenes- ¿Otra vez? Supongo que tendré que ayudarte de nuevo a encontrarlos -le sonrió él.

-Pero si perdimos el rastro porque… -se molestó ella, aunque nuevamente logró tranquilizarse-. Uy, tienes suerte de que simplemente no puedo enojarme contigo… vamos a buscarlos -se rindió, y ambos salieron en búsqueda de Yuuji y Zawako.

Ruta 03.

Saliendo de Ciudad Plateada por la sección este, se llega a la Ruta 03, una ruta de pastizales cortos y senderos escarpados que suben en dirección a las montañas y al Monte Luna. En ella había una formación rocosa de una piedra azulada que contrastaba más que el resto por la diferencia tan significativa de colores, además de ser una montaña más alta que el resto y con un cráter en la cima que le daba el aspecto de un volcán, aunque en realidad no lo fuera.

Era en esta zona en donde a Zawako se le había aconsejado encontrar a un Pokémon de naturaleza violenta con el cual podría hacerle frente a los Pokémon de tipo Roca del Líder de Gimnasio, aunque se notaba su nerviosismo sobre toparse con ese Pokémon. Yuuji se percató de ello.

-Y bueno… -comenzó Yuuji, sobresaltando a Zawako, quien dio un grito de terror, realmente estaba muy intranquila. Yuuji y Torchic intercambiaron miradas de preocupación por la actitud de la joven-. ¿Qué te pasa? Estás actuando de una forma muy extraña. ¿Es tan atemorizante el Pokémon que vamos a encontrar? -le preguntó.

-Esa es una pregunta algo difícil de contestar -se tranquilizó Zawako-. El Pokémon que buscamos es de tipo Lucha, y esos Pokémon pueden ser o muy disciplinados, o extremadamente violentos. Desgraciadamente, éste en específico entra en la segunda categoría. Un Pokémon que, de no acercarse a él con cautela, podría significar muchos problemas y huesos rotos… la verdad es que no quiero ni encontrarlo -se horrorizó ella, frotándose los brazos al sentir el escalofrío.

-¡Suena como un Pokémon perfecto para mi estilo de batalla! -se alegró Yuuji, y su Torchic alabó de igual manera mientras alzaba su patita en señal de aprobación. Zawako tan sólo se sobresaltó aún más al darse cuenta de que los gustos de Pokémon de Yuuji eran totalmente los opuestos a los suyos- ¡Además de los Pokémon tipo Fuego, me fascinan los Pokémon tipo Lucha! Por eso elegí a Torchic como mi compañero -se alegró él mientras observaba al pequeño polluelo, quien le regresó una mirada de confusión-. Algún día, cuando evoluciones, serás el Pokémon con la combinación de tipos perfecta para mí -le aseguró, lo que hizo brillar los ojitos de Torchic de ilusión.

-¿Tanto te gustan los tipo Lucha? -preguntó Zawako nerviosamente, y Yuuji asintió con orgullo- Supongo que si es así… tengo que esforzarme por ayudarte a capturarlo. Aunque yo esté muerta del miedo… -continuó temblando.

-Relájate un poco, no puede ser tan malo -intentó tranquilizarla Yuuji, pero Zawako estaba tan nerviosa, que gruesas gotas de sudor le corrían por la frente-. ¿Por qué no me cuentas de ese Pokémon? ¿Cómo se llama? ¿Qué tan fuerte es? Dime todo lo que sepas de él -la animó Yuuji, y fue la curiosidad del mismo lo que tranquilizó a la chica, quien se armó de valor y comenzó a contarle todo lo que sabía.

-El Pokémon se llama Mankey -comenzó ella, mirando a Yuuji a los ojos mientras le contaba-. Son Pokémon de tipo Lucha muy primitivos, no han cambiado en miles de años. Pero pese a todo, son muy sociables con los de su misma especie. Siempre están en grupos, lo que los hace aún más peligrosos, muy, pero muy peligrosos -hizo énfasis en estas últimas palabras-. Tienen un temperamento extremadamente agresivo, y si uno de ellos se torna violento, toda la manada se enfurece sin ninguna razón. Es tan difícil mantener a un Mankey quieto, que son pocos los estudios que se han realizado sobre ellos; lo que ahora que lo pienso, los hace valiosos para mi investigación, pero… no deja de ser una locura intentar capturar uno sin estar bien preparado -volvió a ponerse nerviosa, moviendo los brazos al aire.

-Estaremos bien. Tenemos a Nidoran para defendernos -apuntó a su Pokébola Yuuji-. ¿Cómo los atraemos? ¿Dónde los buscamos? Ahora más que nunca quiero capturar un Mankey -se entusiasmó Yuuji.

-Por lo visto no hay forma de que desistas, ¿pero qué estoy diciendo? ¡Si yo te traje aquí! ¡Fue una pésima idea! ¡Pésima! -renegaba la chica revolviéndose el cabello, pero Yuuji ya estaba a lo lejos, esperándola. Le hizo señas con la mano para que lo alcanzara, por lo que ella sólo frunció el ceño con temor, aceptando que no tenía otra opción. Una vez llegó a él, siguió hablando tratando de distraer su mente- No es muy fácil encontrarlos ya que suelen estar en lo alto de los árboles, pero hace poco leí en una enciclopedia que tiene el Profesor Oak, que les gustan mucho las bayas Nanab, o las Chesto. Desgraciadamente no tenemos ninguna -fue la respuesta de Zawako, realmente aliviada. Por su parte, Yuuji tomó su mochila y comenzó a buscar en su interior-. No me digas que tienes bayas en tu mochila -preguntó alarmada, esperando que no fuera cierta su suposición.

-En Hoenn las bayas Nanab abundan. Pero claro que no traje bayas conmigo, se me echarían a perder -le contestó mientras sacaba un frasco de mermelada de la mochila, con una imagen de la baya Nanab en su empaque-. Pero sí tengo mermelada -abrió el frasco, mostrándoselo a Zawako, quien lo miró dudosa ante la extraña idea de Yuuji.

-Dudo mucho que eso ayude a… a… a… -el diálogo de Zawako se vio interrumpido de pronto, cuando ella comenzó a temblar como gelatina mientras apuntaba el dedo a la espalda de Yuuji. Una media sonrisa maliciosa se dibujó en los labios del chico al intuir lo que pasaba- ¡Ma-ma-ma… Mankey! -gritó entonces la pobre chica, retrocediendo para esconderse tras un árbol. Torchic notó al intruso también, y exclamó en señal de alerta. Yuuji por su parte, permaneció quieto, aun así, no se percató de que estaba rodeado de Mankey que lo miraban colgados de sus colas desde la copa de los árboles mientras olfateaban la mermelada de bayas Nanab que había destapado él.

-Así que aquí están -afirmó Yuuji cuando sintió la pata delantera de uno de los Mankey que curioseaba el frasco de mermelada, empujándolo un par de veces mientras intentaba averiguar lo que era-. ¿Estos son los violentos Mankey de los que hablabas? -preguntó mientras los Mankey se acercaban más y más a curiosear y olisquear el frasco en manos del chico- Odio decirlo, pero creo que entran dentro de la categoría de lindos, aunque estos no están tan mal, hasta pienso que son pasables -se agachó y les ofreció del frasco. Los Mankey, con sus gentiles miradas, consultaron entre ellos hasta que uno se acercó y metió su pata en el frasco de mermelada, acto seguido lo olfateó, y al final lo probó-. ¿Te gusta? -preguntó, el Mankey entonces comenzó a bailar alegremente tras deleitarse del sabor de la mermelada- Zawako, tienes que ver esto -continuó Yuuji con una sonrisa mientras más y más Mankey lo rodeaban e intentaban meter sus patas en el frasco de mermelada. En total serían como unos 7.

-¡No quiero! ¡Yuuji! ¡Tenemos que salir de aquí! -insistía la peliazul con Torchic en brazos e igualmente asustado. Al parecer, Torchic intuía el riesgo y graznaba como loco- Deja de jugar, busquemos terreno alto y a un Mankey solitario o algo así… separaremos a uno de su manada y será más fácil lidiar con él… como sea, no dejes que… -intentó prevenir, pero entonces escuchó el sonido escalofriante de la nariz porcina de un Mankey, y sintió cómo le acariciaban el cabello y comenzaban a rodearla-. Voy a morir, voy a morir, voy a morir… -lloriqueó Zawako en reiteradas ocasiones.

-No seas exagerada. Estas cositas peludas no lastimarían a nadie -insistió Yuuji, inclusive acariciándole la cabeza a uno de ellos-. Pero me pregunto dos cosas. ¿Son de verdad fuertes estas cosas? Y… ¿por qué están tan interesados en tu cabello? -preguntó arqueando una ceja.

-Mi… mi… mi… cabello seguro hu… hu… huele a bayas… porque mi… mi… mi… shampoo para la caída de cabello contiene bayas Chesto en su fórmula… -dedujo Zawako, y Yuuji la miró mientras se tapaba la boca en señal de burla-. ¡Se me cae el cabello porque me estreso! ¡No como tú que seguro a los 20 ya estarás calvo! -se fastidió Zawako, asustando un poco al Mankey que hacía churritos con su cabello para poder metérselo a la boca.

-¡Ya vas a molestarme de nuevo! ¡Yo no dije nada y tú vas por allí insultándome! Aunque no sé si mi padre tenía entradas… -se puso pensativo Yuuji-. ¡Eso no importa! ¿Por qué siempre me estás insultando? -recriminó.

-¡Porque haces cosas desesperantes como involucrarnos con un grupo de Mankey violentos como estás haciendo ahora! -recriminó de regreso ella con molestia, mientras más y más Mankey la rodeaban y le acariciaban el cabello, lo que la hacía ponerse más nerviosa y decir cosas sin pensarlas- ¡No estaríamos en este peligro si fueras mejor entrenador! -insistió.

-¡Estamos aquí porque fue tu idea! ¡Y ya ves como piensas que soy mal entrenador! -le regresó la afrenta Yuuji, pero Zawako ya estaba al borde de las lágrimas, y el pelinegro comprendió que sus palabras no eran por enojo o desprecio, sino porque estaba realmente aterrada- ¿Tan peligrosos son estos…? Pero tan mansitos que se ven… -aseguró felizmente.

-Sólo basta con que uno de ellos se enoje, y el resto entrará en una rabieta imparable… -respondió Zawako al borde de la histeria, abrazando a Torchic más y más fuerte-. Pero a ti no te importa nuestra seguridad… sólo quieres volverte más fuerte y no me dices porqué… y heme aquí como una tonta arriesgando el cuello por ayudarte… eres un insensible que no piensa en mí seguridad… -insistió ella.

-No… definitivamente estás sobreactuando por el pavor que le tienes a la situación -concluyó Yuuji mientras la miraba temblando del miedo-. Como sea, solo tenemos que evitar hacerlos enojar y estaremos bien… ¿verdad? -le preguntó.

-No pareces entenderlo… cualquier cosa, en cualquier momento, los va a hacer enojar… -el rostro de Zawako se puso azul del miedo mientras miraba a uno de los Mankey rascando el fondo del frasco de mermelada sin poder encontrar más que comer-. Cualquier cosa… por más insignificante y sin sentido que sea… así son los Mankey, y si uno se enoja… todos se van a enojar -tragó saliva con fuerza, mientras el frasco caía al suelo y se rompía-. Estamos muertos… -sentenció ella, y Yuuji viró para ver a los Mankey.

En tan sólo un abrir y cerrar de ojos, el Mankey que se había acercado primero en curiosidad, tras notar que no quedaba más mermelada, comenzaba a hacer gestos molestos, varias venas saltaron de su frente, y un humo extraño emanó de su nariz. Y así, de repente comenzó a saltar en un berrinche que rápidamente contagió a los demás. Algunos tomaron piedras del suelo y las azotaron contra el piso haciéndolas añicos, otros arañaron los árboles cercanos meciendo con violencia las copas. Al final, sólo se veían masas de pelos que saltaban de arriba a abajo mientras gruñían con furia. Los rostros gentiles de los Mankey se habían ido, y en su lugar quedaban unas criaturas salvajes e iracundas que golpeaban y rasguñaban todo cuanto tenían a su alrededor. Zawako, presa del pánico, y evidentemente al borde del colapso nervioso, se abrazó de Yuuji, quien perdió el equilibrio y le pisoteó la cola a uno de los Mankey. En breve, la rabieta encontró un foco de concentración en el entrenador y la pisoteada cola de uno de los suyos.

-¿Ésta es la terrible situación que describías? -preguntó Yuuji comenzando a sentirse nervioso también, Zawako asintió varias veces en terror, Torchic comenzó a llorar por su joven vida- En retrospectiva, debí haberte escuchado mejor en lugar de sacar mis propias conclusiones -finalizó Yuuji retrocediendo.

-En la cara no, que soy delicada… -lloró Zawako, y los Mankey se lanzaron sobre ellos, forzando a Yuuji a reaccionar rápidamente, tomarla de la mano, y jalarla lejos-. Ya nada importa, no se detendrán hasta que nos muelan todos los huesos a zarpazos y patadas, tal vez una que otra mordida -lloró Zawako en terror, aferrándose a la mano del pelinegro.

-¡Eres la practicante del Profesor Oak! ¡Seguro sabes cómo detener su rabieta! -le preguntó Yuuji mientras continuaban corriendo esquivando arbustos, con los Mankey trepándose en los árboles y acelerando intentando atraparlos.

-Si alguien supiera como detener la rabieta de un Mankey, te juro que te decía como, pero nadie jamás lo ha conseguido -insistió ella, notando entonces que habían corrido en la dirección equivocada, y que la montaña comenzaba a cortarles el paso-. ¡Yuuji! ¡Eres pésimo orientándote! -recriminó en medio del llanto.

-¡Ni que lo hubiera hecho a propósito! -estalló él mientras preparaba su Pokébola- Si nadie ha podido jamás detener la rabieta de un Mankey, no me queda más que pelear contra ellos. ¡Ve, Nidoran! -llamó Yuuji, y Nidoran salió de su Pokébola, aunque se horrorizó al momento de hacerlo- ¡Ya sé que se ve mal, pero Zawako te eligió! ¡Eres fuerte! ¡Doble Patada al Mankey más cercano! -ordenó Yuuji, y el aterrado Nidoran obedeció y pateó con fuerza la nariz del primer Mankey, enviándolo a volar al final de la manada, y cayendo noqueado, lo que enfureció aún más al resto, quienes comenzaron a gritarse unos a otros alertando los oídos de Zawako.

-¿Man key key man? -se susurró a sí misma Zawako tras entender lo que los Mankey decían- ¡Van a rodearnos y a retarnos a un duelo! -explicó mientras los Mankey se acomodaban sobre rocas, ramas de los árboles, y dejaban espacio alrededor de Nidoran- Los Mankey están impresionados por la fuerza de Nidoran y cada uno quiere su turno para golpearlo. No han salido de su rabieta, pero al parecer esta es una base de su sociedad. Todos van a pelear contra tu Nidoran, y no van a detenerse hasta que todos tengan su turno -informó.

-¿Eso significa que van a tomarla personal contra mi Nidoran? ¡Nosotros sólo nos estamos defendiendo! -se molestó Yuuji, dirigiéndose a los Mankey- ¡Ya estuvo, yo si les doy! -se fastidió, pero Zawako lo abrazó de la cintura tratando de contenerlo- ¡Suéltame que les voy a dar una lección a estos brabucones! -Yuuji estaba furioso. Nidoran lo miró con admiración por no dejarlo morir solo.

-¡No desperdicies nuestra única oportunidad de sobrevivir! ¿No ves que nadie nos está atacando? -insistió Zawako, y entonces Yuuji pudo ver que los Mankey celebraban como una multitud que presenciaba un espectáculo de lucha libre, tomando lugares y chillando con emoción- Esta es una conducta jamás antes vista en los Mankey… porque nadie lo había comprendido hasta ahora pero yo puedo entenderlos… no puedo decirte cómo pero sé que ellos te están poniendo a prueba, discuten entre ellos, eligen turnos, están actuando de una forma violenta pero civilizada… usando la racionalidad más primitiva de todas, juzgando si eres bueno o malo con base al combate. En otras palabras, si los vences te aceptarán como miembro de su manada y te perdonarán que le hayas pisado la cola a uno de ellos -tradujo para sí misma todo lo que escuchaba en la multitud Zawako, logrando tranquilizar a Yuuji un poco, quien no lograba comprender el cómo Zawako se había controlado a sí misma de esa manera como para hacer semejante deducción-. Ese Mankey de allí será el primero. Tendrás una batalla justa, pero sólo si peleas justamente también. Si te equivocas y los vuelves a enfurecer, todo terminó y nos golpearán a todos. Y si pierdes, también nos golpearán a todos. Pero si ganas, pese a que seguirán molestos, te perdonarán -terminó.

-¿Entonces tengo que lograr vencerlos a todos? ¡Pero si son como 50! -se exaltó Yuuji mientras el primero de los Mankey se acercaba a Nidoran, quien retrocedió a dos patas, sumamente nervioso- ¡Tranquilízate y concéntrate, Nidoran! -le gritó Yuuji con voz firme, pero Nidoran le dirigió la mirada aterrado- Esto no es diferente de cuando protegías a tu manada en las praderas. Todos ellos quieren lastimar a tu manada. ¿Vas a quedarte de garras cruzadas? -Nidoran desvió la mirada momentáneamente, pero entonces se armó de valor y miró a su entrenador mientras asentía- ¡Eso es! ¡Foco Energía! ¡La vamos a necesitar! -ordenó Yuuji, y mientras Nidoran concentraba su energía, fue vulnerable a la violenta patada de uno de los Mankey, que lo lanzó a volar un par de metros hacia atrás- ¡Nidoran! ¿Estás bien? -preguntó Yuuji, corriendo a su lado.

-Nidoran es un tipo Veneno, es resistente a los ataques Lucha, puede con esto y más -comentó Zawako, tratando de influir confianza tanto en entrenador como en Pokémon. Ella también se encontraba sumamente nerviosa, pero se estaba comprometiendo a poner todo de su parte para sacarlos de tan peligrosa situación, prestaba atención a los comentarios de los Mankey en los árboles para saber si alguno rompía el pacto de no agresión. Si alguno se pasaba de listo, ella lo sabría, y podría alertar a sus amigos. Anticipándose a las cosas tomó las Pokébolas de su Eevee y su Nidoran, lista para lanzarlas si fuera necesario. Volviendo a la pelea, el Nidoran de Yuuji, que había terminado tres metros lejos, se sacudió la cabeza, ligeramente aturdido, pero recuperándose del impacto-. Solo concéntrate en que cada ataque de Nidoran sea efectivo. Por más resistente que sea a los ataques de tipo Lucha, si recibe muchos golpes, no podrá con todos ellos -le recordó ella.

-¡Picotazo, ahora! -ordenó Yuuji en el momento que el contrincante se quedaba quieto. Nidoran se movió rápido, y logró acertar un golpe crítico, noqueándolo de un sólo movimiento- La habilidad Entusiasmo hace maravillas con tus ataques, pero apenas y das en el blanco -dedujo Yuuji tras notar que Nidoran apenas y había golpeado a aquel Mankey en un costado. Pronto otro Mankey salió a reemplazar al anterior, y Yuuji tuvo que reaccionar rápido-. ¡Ataque de Arena! -ordenó, y tras evadir el rasguño de Mankey, Nidoran pateó arena en su rostro, cegando al Mankey- Ahora, ¡Doble Patada! -continuó, y el tercer Mankey salió volando al fondo de la manada- Vamos bien por ahora, pero… -se preocupó Yuuji.

-Nidoran se está cansando muy rápidamente -dedujo Zawako al mirarlo y su preocupación aumentó-. No importa qué tan bien alimentado está, ni la condición física en que esté. Un Pokémon por sí mismo no debería someterse a tan riguroso enfrentamiento. Pero los Mankey así lo han pactado, es la única forma en que nos perdonarán. Nidoran no tiene opción… -cerró sus ojos con molestia, entonces decidió tomar su Pokébola y la lanzó-. ¡Ve, Needle! -llamó a su compañera, quien se sorprendió al ver la cantidad de Mankey que los rodeaban, y aún más cuando estos enfurecieron llamando a Yuuji tramposo, al menos eso fue lo que Zawako pudo escuchar- ¡No está haciendo trampa! ¡Manke, mankekey! -gritó Zawako, sorprendiendo a Yuuji, y asustando a los Mankey, quienes intercambiaron miradas preguntándose si habían escuchado lo que habían escuchado- ¡Yuuji es el entrenador más justo que conozco! ¡Key ey Mankey! -gritó nuevamente, y entonces uno de los Mankey comenzó a hablar en su idioma, dirigiéndose a Zawako- Seguiremos sus reglas… Manman keymankey -prosiguió ella-. Pero al menos dejen a Needle ver también. Manman Manmankey -terminó ella, y el Nidoran de Yuuji corrió a encuentro del Nidoran de Zawako, hablándole en su idioma, tranquilizándola, y prometiéndole que todo saldría bien. Zawako por su parte, miró apenada a Yuuji, habiendo tenido que recurrir a su secreto para tranquilizar a los furiosos Pokémon y dejando al chico perplejo con los ojos como platos-. Ánimo, Nidoran… Nidonido ni -se dirigió a Nidoran, quien asintió con orgullo, chocando su cuerno afectuosamente con el de su compañera antes de colocarse frente al resto de los Mankey.

El Mankey que habló con Zawako, el cual ella dedujo que se trataba del líder, entonces se dirigió al resto del grupo, estos asintieron y continuaron con el espectáculo; un cuarto Mankey se abalanzó en contra del Nidoran de Yuuji, haciendo que el de Zawako gritara con terror. El compañero de Yuuji, esperanzado en protegerla, se esforzó aún más, y sus movimientos fueron más certeros y potentes. El cuarto Mankey salió volando de una tremenda patada, y el quinto tomó su lugar. Nidoran continuó así, esforzándose por proteger a su manada, y sintiéndose motivado por el deseo aún más grande de mantener a la Nidoran de Zawako a salvo. Pero al final, y tras haber noqueado ya a 12 Mankey, Nidoran simplemente no pudo más y cayó al suelo temblando por el tremendo esfuerzo.

-Nidoran hizo todo lo que pudo, no sería justo exigirle más -se apresuró Yuuji a su lado, y cargó a su Pokémon en sus brazos, realmente inspirado por el aguerrido carácter de su Pokémon-. Bien hecho Nidoran, estoy orgulloso de ti. Pero ahora ya no sé lo que va a pasar… -se preocupó Yuuji mientras el sol comenzaba a ocultarse, como un sombrío presagio de lo que estaba por ocurrir.

El Mankey que derrotó a Nidoran se dirigió entonces a Yuuji en su idioma, pero Yuuji no podía entenderlo, y tan solo retrocedió, asustado. Zawako por su parte, detuvo a Yuuji, evitando que siguiera retrocediendo.

-Si retrocedes lo verán como un insulto -aclaró ella, comprendiendo lo que el Mankey le decía-. Saben que eres un entrenador Pokémon. Si tienes otro Pokémon úsalo ya, o se molestarán y darán por terminado el encuentro, lo que significa que seguiremos nosotros -aclaró ella.

-Pero sólo me queda Weedle -se preocupó Yuuji-. Además, esto no es una batalla justa, ¿por qué tengo que enviar a mis Pokémon a lastimarse? ¡No es lo mismo que una batalla entre entrenadores! ¡Esto es salvajismo! Si tengo que enviar a otro de mis Pokémon a ser golpeado sin sentido sólo para que no me golpeen a mí, entonces mejor que me golpeen a mí en su lugar -y para demostrar que lo que decía era cierto, Yuuji le entregó su Nidoran a Zawako, y avanzó ante el Mankey contra el que había caído-. Anda y termina con esto. Dame de golpes si es lo que quieres, pero ya no voy a sacar a otro Pokémon para seguirte divirtiendo -aclaró con tono de voz firme, y mirando fijamente al Mankey, que enfureció al ser observado en señal de desafío.

En las sombras, Brock había estado observando todo lo que había acontecido, y tras escuchar las palabras de Yuuji se preparó para actuar; cuando de pronto una Pokébola estalló por sí misma revelando a Weedle, quien se encontraba sumamente molesto.

-¿Weedle quiere pelear también? -tradujo Zawako los extraños sonidos del insecto, realmente sorprendida. Weedle del enojo ya estaba colorado en lugar de marrón- Creo que… Weedle se siente subestimado por ti por ser un tipo Insecto. Pero los tipo Insecto no son efectivos contra los tipo Lucha, Weedle -agregó Zawako, tratando de razonar con él.

-Y yo no voy a dejar que te lastimen por mi culpa. Regresa… -intentó regresarlo a su Pokébola, pero Weedle lanzó su seda y comenzó a envolverse en la misma, iniciando con su proceso de evolución. Zawako instintivamente sacó su Pokédex y comenzó a grabarlo todo, mientras Weedle terminaba su evolución convirtiéndose en un Kakuna, uno que miraba a Mankey con ojos de desprecio. El furioso Mankey le regresaba la mirada, ofendido- ¿Evolucionó? -se sorprendió Yuuji, no entiendo la situación- Más razones para que no combatas. En ese estado no puedes… -intentó decir, pero Mankey ya se había abalanzado en contra de Kakuna, quien dio un salto hacia atrás y lanzó sus Picotazos Venenosos-. ¿También puede atacar? -gritó completamente perplejo.

-Cuando no evolucionan de forma natural y lo hacen a raíz de la experiencia, los Pokémon crisálidas pueden retener algunos de sus ataques de cuando estaban en sus fases anteriores. Pero eso no significa que sean muy fuertes -le explicó Zawako, y Kakuna se molestó con ella-. ¡No me mires con esos ojos! ¡En ese estado solo puedes usar la Fortaleza! -espetó ella.

-¿Fortaleza? -se preguntó Yuuji, y observó a Kakuna endurecer su cuerpo y resistir la patada de Mankey, quien lloró con fuerza al doblársele la pata golpeando algo tan duro- Kakuna no puede atacar tan efectivamente, pero… ¡se puede defender perfectamente! -se alegró Yuuji ideando una nueva estrategia- Kakuna… ¿en verdad prefieres arriesgarte por nosotros? ¿Incluso si no se trata de una pelea justa? -le preguntó, y Kakuna viró un poco para observarlo, y en su silencio, Yuuji comprendió los sentimientos del Pokémon- Si eso es cierto, no tengo por qué irrespetarte el esfuerzo. ¡Kakuna, Fortaleza! -ordenó, Kakuna entonces se endureció.

-Pero no puedes ganar a base de Fortalezas -intentó explicar Zawako con el Nidoran de Yuuji en brazos e intentando recobrar las fuerzas para seguir peleando-. Kakuna está indefenso en ese estado, no puede combatir sólo contra tantos Mankey -se preocupó, agachándose, y permitiendo que su Nidoran recibiera a su adolorido amigo.

-¿Quién dijo que vamos a pelear? -sonrió Yuuji- Si estos Mankey son tan cabeza dura como yo, entonces pelearán hasta que no puedan más. ¡Kakuna, Fortaleza de nuevo! -gritó mientras el Mankey que derrotó a su Nidoran se lanzaba contra Kakuna, lanzando un furioso puñetazo, sólo para hacerse daño nuevamente- ¡Eso es! ¡Fortaleza! -continúo el ojirojo, y Kakuna siguió endureciéndose- ¿Qué pasa, Mankey? ¿Ya te cansaste? -lo fastidió Yuuji, queriendo terminar esto cuanto antes. El Pokémon luchador, furioso, se abalanzó contra Kakuna arremetiendo en diversas ocasiones en su contra- ¡Sigue usando Fortaleza! -repetía desesperadamente Yuuji, permitiendo que su Kakuna fuera golpeado hasta que las manos y piernas de Mankey estaban tan magulladas que incluso seguir golpeando a Kakuna le lastimaba las extremidades. Pronto el coraje de Mankey pasó de estar enardecido, a desaparecer casi por completo, mientras se frotaba las adoloridas patas- ¡Eso es! ¿Qué pasa Mankey? Podemos seguir con esto toda la noche -los retó Yuuji, y tras ver al adolorido Mankey que se había rendido, el resto intercambió miradas no sabiendo qué hacer.

-¿Están asustados? -se sorprendió Zawako escuchando los susurros de los Mankey que se negaban a ser los siguientes en enfrentar a Kakuna- Ninguno quiere seguir… todos hablan del Mankey que se derrotó a sí mismo y no quieren terminar como él… -repetía impresionada, viendo al Mankey con su orgullo herido-. Si hay algo peor para un Mankey que perder… es que les hieran el orgullo… nadie quiere ser el siguiente -terminó de traducir, pero entonces el líder, en una inmensa rabieta, arremetió contra los suyos y los lanzó por los aires indignado-. El Mankey líder va a pelear -aclaró, y Yuuji la miró fijamente-. Está ofendido con la debilidad de sus subordinados. El líder te reta a una batalla, y si pierde, aceptará subordinarse ante tus órdenes -finalizó, tragando saliva por lo tenso del momento.

-¿Se dejará capturar? -preguntó Yuuji, y Zawako asintió sin quitarle los ojos de encima al Pokémon- Bien, tengo una Pokébola especial para la ocasión. Anda y ataca cuanto quieras, Mankey. ¡Estamos listos! ¡Disparo de seda! -ordenó Yuuji intentando tomarse la batalla enserio. Su Kakuna obedeció, pero el ser rodeado por los hilos enfureció a Mankey aún más, haciendo que sus músculos crecieran. Después pateó a Kakuna con fuerza, y Yuuji palideció, puesto que, pese al endurecimiento, los ojos de Kakuna reflejaron dolor- Que tremenda fuerza. Pero si Kakuna ya llegó a su límite de Fortalezas -el nerviosismo fue claro en su voz. Mankey aprovechó y atacó una y otra vez causándole cada vez más daño a Kakuna-. ¡Resiste amigo! -se preocupó Yuuji aún más, tratando de pensar en una forma de responder a la ráfaga de golpes.

-¡Desafío! -dedujo Zawako, y Yuuji le dirigió la mirada buscando su consejo- Usaste Disparo de Seda para intentar cortar la velocidad de Mankey, pero eso sólo activó su habilidad Desafío. Esta habilidad hace que un Pokémon cuando ve una de sus potencialidades debilitada, enfurezca y aumente su poder de ataque en ese mismo momento. Por eso los ataques de este Mankey son más fuertes que los de los demás -concluyó ella.

-¿Y yo cómo iba a saber eso? ¡Solo usé Disparo de Seda por burlarme! -comprendió Yuuji su error, mientras su Kakuna seguía siendo castigado y buscaba su dirección desesperadamente- Maldición, este no es el momento de dejarse intimidar. ¡Picotazos Venenosos! -comandó Yuuji, y tras mucho defenderse, Kakuna por fin comenzó a atacar, obligando al Mankey líder a retroceder- ¡Si no podemos cansarlo habrá que envenenarlo! ¡Picotazos Venenosos! ¡Continúa hasta que tu veneno lo alcance! -insistió en sus ataques Kakuna, y estos golpearon al líder en varias ocasiones hasta que su rostro adquirió un tono morado tenue, lo que significaba que el veneno había surtido efecto- Ahora sólo queda resistir -agregó Yuuji rechinando los dientes al ver que Mankey continuaba golpeando fuertemente a Kakuna una y otra vez, el Pokémon defensivo sentía sus golpes gracias al aumento de poder de la habilidad Desafío, pero se negaba a darse por vencido, aunque su cuerpo comenzaba a agotarse.

-Yuuji es inexperto… comete errores infantiles como el de usar Disparo de Seda en un oponente al que ya tenía vencido… -se dijo a sí misma Zawako, mientras observaba a Kakuna recibir tan tremendo castigo e inclusive regresar la afrenta de momento en momento-. Pero, tiene buen corazón, sus Pokémon lo saben, y por eso se esfuerzan tanto -en su escondite, Brock escuchó lo que Zawako decía, y por fin guardaba su Pokébola negándose a ayudar.

El veneno poco a poco fue venciendo al Mankey, hasta que sus golpes parecían más unas tenues caricias. Kakuna por fin pudo relajarse un poco. Aquello significó la oportunidad de Yuuji, quien se preparó para la captura.

-Ya es suficiente -agregó Yuuji sacando una Pokébola blanca con una franja roja en su unión-. Reservé esta Honor Bola para el momento en que encontrara a un Pokémon digno de ella, y ese Pokémon eres tú, Mankey. ¡Ve! -lanzó la Honor Bola, y ésta impactó a Mankey, que fue absorbido por la misma y cayó al suelo. La Honor Bola tembló varias veces, el Mankey se defendía como podía. El resto de la manada estaba a la expectativa, pero cuando la Honor Bola dejó de temblar, y su sonido cerrándose resonó en el ambiente, los Mankey sintieron un profundo vacío al perder a su líder, y huyeron llorando en dirección a lo profundo del bosque mientras cargaban a los guerreros caídos- ¡Lo hicimos! -se alegró Yuuji, cargando a su dolido Kakuna. Zawako por su parte, cayó en sus rodillas, sumamente aliviada- Pero si no es el momento de celebrar, Zawako, necesito curar a Mankey -señaló Yuuji recordando que el Pokémon peleador se encontraba envenenado.

-¡Ah! ¡Tengo unos antídotos en mi bolsa! -respondió Zawako, corriendo hacia sus cosas y tomando el mencionado objeto. Yuuji por su parte, liberó a Mankey, quien, sumamente agotado, permitió que Yuuji le diera el antídoto cuando la chica llegó con él.

-¿Estás bien, Mankey? -preguntó Yuuji, notando entonces la mirada gentil de Mankey, y sorprendiéndose- No se parece mucho al Mankey líder que casi pulveriza a mi Kakuna -dijo extrañado. El Mankey hizo algunos sonidos en su idioma.

-Mankey ya no tiene razones para estar molesto, ha quemado toda su energía -tradujo Zawako, observando amablemente al Pokémon, quien le regresó la mirada, curioso-. Ya no hay razón para temerte, ¿verdad? -le preguntó ella, y Mankey orgullosamente se cruzó de brazos y giró su rostro- Aunque parece ser que no le agrado mucho -se preocupó un poco. Entonces miró a Yuuji, quien la observaba con suma curiosidad, de nuevo con esa penetrante mirada que hacía que le temblaran las piernas-. No era esta… la forma en que quería que te enteraras -intentó explicarse la peliazul, realmente contrariada-. Entenderé si piensas que soy un fenómeno… sé qué no es algo normal, y de verdad perdóname si no te lo dije antes, pero… lo que menos quisiera es que tú me odiaras… de verdad lo siento mucho… por favor no me odies… -comentó apresuradamente y de manera entrecortada por la falta de aire, todo ello acompañado con un furioso movimiento de manos.

-¿De qué hablas? ¡Pero si fue increíble! -se burló el chico, mirándola con diversión. Zawako abrió sus ojos de par en par sorprendida por lo que estaba escuchando- ¿Por qué nunca me lo dijiste? ¡Tiene que ser lo más increíble que jamás haya visto en toda mi vida! ¿Quién odiaría a alguien con semejante talento? -continuó Yuuji alegremente, y los ojos de Zawako comenzaron a humedecerse.

-¿No crees que soy un fenómeno? -se aventuró a preguntar la niña, temiendo un poco la vergüenza- Pero no es normal… todos siempre lo han dicho. Hacer las cosas que puedo hacer no es… siempre me han odiado por eso -le explicó Zawako con su mirada apesadumbrada.

-¿Pero por qué te odiarían por algo así? ¡Zawako, lo que puedes hacer es increíble! ¡Cualquier investigador desearía poder ser capaz de ser tan empático con los Pokémon como para poder entender su comportamiento con sólo mirarlos en su habitad natural! -concluyó Yuuji, seguro de sí mismo, pero la respuesta de Zawako fue hacer una mueca de extrañeza- ¡Lograste hacer lo que nadie había hecho! ¡Comprendiste a los Mankey! -se alegró aún más Yuuji.

-Espera… no me digas que… -comenzó a deducir Zawako al mirar la sonrisa ingenua de Yuuji- Todo eso de los ruidos de Mankey que hice. ¿Qué piensas que fueron? -le preguntó buscando confirmar la corazonada mientras su ceño se fruncía. El Mankey alzó una ceja y miró a su nuevo entrenador, curioso, sin comprender nada de la situación.

-Bueno, no soy un investigador del comportamiento Pokémon, pero intuyo que fue la forma en que se comunican los Mankey, con gruñidos de advertencia y todo eso -respondió él. Zawako seguía un tanto confundida de lo que Yuuji había captado de su conversación con los Mankey-. Supongo que es algo así como que un gruñido fuerte es una señal de alarma, y uno débil es como una súplica o algo así. ¿No es lo que estabas haciendo? ¿Haciendo gruñidos y balbuceos de Mankey para calmarlos? -preguntó aún con la tonta sonrisa plasmada en su rostro, o al menos tonta para la peliazul, quien de paso bajó la mirada un tanto deprimida. Mankey por su parte, comenzó a regocijarse en el suelo y a llorar de la risa entendiendo por fin.

-No te burles… estoy emocionalmente abatida por la triste realidad de que Yuuji no me comprende, pero al mismo tiempo agradecida de que mi secreto siga a salvo. Es una mezcla de decepción, impotencia y alegría -lloró Zawako, sobresaltando a Yuuji aún más. El chico trató de decir algo, pero ella no se lo permitió-. No es nada. De todas formas, es mejor así. Sí Yuuji, estaba lanzando gruñidos de advertencia como toda buena aprendiz de investigador Pokémon -le mintió, suspirando. Mankey se retorció del dolor en su estómago por la risa-. ¡Tú cállate! Yuuji, tu Mankey me está bajando la autoestima. ¿Puedes regresarlo a su Honor Bola? -preguntó, aunque sonó más como demanda.

-Ah… bueno… aunque no entiendo por qué estás tan triste -lo llamó de regreso Yuuji-. ¿Dije algo que te ofendiera? -alcanzó a preguntar extendiendo un poco la mano hacía ella un tanto preocupado. Había sido un día de emociones altas y bajas para ella, y la verdad es que no se veía muy contenta- Parece que estuvieras molesta conmigo por algo -susurró él.

-Yo también estaría molesto si una persona que me importa tanto fuera un cabeza hueca y no entendiera mis sentimientos -escucharon los dos y viraron para ver a Brock, quien llegaba con los brazos cruzados y con una mirada atenta en sus ojos rasgados. Zawako se estremeció, Brock seguramente los había escuchado-. Tranquila. Yo no soy tan denso como Yuuji, yo sí lo comprendí. Pero aun así no pienso que seas un fenómeno y tampoco voy a juzgarte. También te prometo guardar tu secreto -le aseguró Brock, y Zawako se mostró complacida, aunque un tanto intranquila-. Por otra parte, quedé impresionado por el respeto que tus Pokémon sienten por ti y el que les tienes a ellos. Es por eso que voy a darte un consejo, Yuuji de Ciudad Lavacalda -le apuntó, confundiendo al aludido aún más ya que no sabía ni quien era Brock-. Si deseas derrotar a mi hermano Forrest, no bastará con ese Mankey que capturaste, ni con que tu Kakuna evolucione a un Beedrill. Forrest está muy por encima del nivel de los entrenadores comunes, ni siquiera Mankey resistiría mucho. Además, tu Kakuna puede que haya sido tu salvación el día de hoy, pero en la batalla de gimnasio, será quien te traiga la derrota, a no ser que tras evolucionar aprenda una técnica capaz de derrotar incluso a los Pokémon tipo Roca. Y yo, Brock, antiguo Líder de Gimnasio de Ciudad Plateada, seré el tutor que te ayude a encontrar el verdadero potencial de tu Kakuna cuando este se convierta en un Beedrill -sentenció el criador, tomando pose firme. Yuuji estaba tan sorprendido, como confundido por las revelaciones.

Gimnasio de Ciudad Plateada.

-No es posible… -una retadora acababa de perder una batalla que todos creían era imposible perder. Su Pokémon de tipo agua, un Squirtle, yacía en el suelo derrotado con su energía drenada en su totalidad por un misterioso Pokémon al que Forrest regresaba dentro de su Pokébola-. Eso debería ser ilegal, ¡no es justo! ¡Jamás en la vida había visto a ese Pokémon! ¿Cómo se supone que se esté lista para enfrentar a algo así? -recriminó ella.

-Perdiste, eso es lo único que importa, no el Pokémon que te derrotó -sentenció el Líder de Gimnasio, retirándose de la arena de batalla con notable actitud altanera-. El tener la ventaja de tipo no lo es todo. Aún una novata como tú debería saberlo -mencionó sin dignarse a ver a la niña, quien abrazaba a su Squirtle con fuerza, incrédula de que hubiera perdido aquella batalla aun teniendo la ventaja de tipo-. Regresa cuando te vuelvas más fuerte. Y no olvides nunca, que sólo los entrenadores más fuertes sobreviven a la extinción -terminó, mientras las puertas de su gimnasio se cerraban y dejaban a la entrenadora desamparada e incrédula.

-Nadie podría derrotar a los Pokémon que se supone que no existen -terminó de decir la niña, sintiéndose no solo desamparada, sino terriblemente humillada. Recién había iniciado su viaje, y ahora había acabado de recibir un duro golpe, uno del que tal vez no se recuperaría. Esta era la realidad de ellos quienes no podían convertirse en buenos entrenadores, y se enfrentaban a la verdadera naturaleza de los entrenadores Pokémon.

Esta historia continuará…