No puede ser, continúo actualizando constantemente, ¿qué diantres me pasa? ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? No lo puedo creer (Leer con voz de Po de Kung Fu Panda). Bueno, a mal paso darle prisa.
Por cierto, como cierta personita que es una fiel seguidora de mis historias sabrá, esta historia tiene una precuela (que no es necesaria leer), la precuela es: "La chica que quería ser un Pokémon." Y antes de que me digas, "me espoliaste", no me digas que no lo sabías, jajaja.
TsukihimePrincess: Y sí, estoy hablando de ti. Tranquila, lo importante de la otra historia no es el resultado, sino el viaje. Y bien, tengo que admitir que la idea original de la batalla entre Yuuji y Misty era una aplastante victoria por parte de Misty, pero si pongo todos mis planes en acción, literalmente nunca voy a terminar, tuve que acelerar algunos eventos. Looker y Destra, como siempre, seguirán siendo personajes recurrentes, aunque para mí son más un alivio cómico que verdaderos personajes protagonistas, por ello no salen todo el tiempo, espero no te moleste. Y vaya, hay muchas cosas que no sé de Venezuela, pero buscaré esa canción a ver qué tal.
EDITADO: 20/12/2021.
Crónicas de un viaje Pokémon.
Temporada 1: Kanto.
Capítulo 10: Melancolía familiar.
Región Kalos, Ciudad Tempera. Abordo del S.S. Anne.
-¡Uwah! ¡La región Kalos es asombrosa! -un crucero de lujo, con dirección final siendo la Región Kanto, realizaba una parada de aprovisionamiento en el puerto de Ciudad Tempera, para reabastecerse de combustible, víveres, y brindar unos pocos momentos de descanso a la tripulación antes de reiniciar el aún largo viaje hasta la Región Kanto. Una de las pasajeras del crucero, de tez morena, cabellera blanca y ojos color de avellana, vestida con una camiseta anudada a rayas color marino, shorts informales color beis, con sandalias, y un bolso pequeño del mismo color, observaba impaciente a la Región Kalos, deseosa de bajar del barco y capturar algunos Pokémon, lo cual estaba prohibido- ¡Ah…! ¡Quiero bajar a capturar Pokémon! ¡Me pregunto si tendré tiempo de bajar y visitar la ciudad antes de que el barco vuelva a zarpar! -se preguntó la niña, corriendo por el barco, dirigiéndose a la zona de desembarque, pero una vez intentó bajar, la tripulación se lo impidió- ¡Solo serán unos minutos! -se quejó la niña.
-¿Tienes que hacer esto en cada puerto al que llegas? -le recriminó un marinero, con un Machop a su lado, y mirando a la niña con molestia- ¡Te lo dijimos antes y te lo repetimos! ¡Si tienes Pokémon ajenos a la región que visitas, no puedes bajar del barco a menos que tengas un permiso especial! ¡Que no tienes! ¡Tus Pokémon solo han sido autorizados a bajar en la Región Kanto! -le recordó el marinero, y la niña se sintió regañada- Además, solo están autorizadas las entradas, ¿qué no vez a los turistas? -apuntó el marinero al grupo de personas que en esos momentos hacían fila para ingresar al barco.
-Ya los vi, pero yo también soy turista -le recordó ella-. Oh vamos, no seas tan estricto. ¿Y si dejo a mis Pokémon en el barco? Solo tengo uno, por favor -suplicó la chica, aunque el marinero quería mantenerse firme. Sin embargo, ante la mirada de la chica, desistió-. ¡Sí! ¡Por favor cuide de mi Pokémon! -le pidió buscando su Pokébola en su cinturón, cuando cayó en una horrible revelación- ¿Dónde está? -se estremeció de miedo- ¡Mi Vulpix no está! ¡Hay no! ¡Debí dejar la Pokébola en el catre! ¡Ya regreso! -se horrorizó la niña, y salió corriendo por toda la borda buscando a su Pokémon perdido.
-¿Esa chica perdió a su Pokémon? -preguntó una bella mujer, que apenas terminaba de subir por las escaleras del barco. Poseía cabello negro, largo y abundante, botas negras de diseñadora, con leggings oscuros hasta llegar a su falda morada y corta con holanes, top rosado sin mangas con un moño negro, y encima de todo el look de diseñadora Pokémon, una bata de laboratorio que no hacía juego para nada, pero que ella vestía confortablemente de todos modos, mientras ocultaba su rostro con unos lentes de sol color morado, y bajo un sombrero del mismo color con un moño de un morado más suave.
-Ah, no le preste atención -le comentó el marinero-. Esa niña es todo un desastre. A cada puerto que llega se quiere bajar a capturar Pokémon, pero siempre olvida algo en el barco. Tiene tanta energía, que la vez corriendo de un lado del barco al otro sin descaso, solo para momentos más tarde, verla recorrer el mismo camino en búsqueda de algo que se le perdió -le explicó el marinero, y la bella mujer asintió-. Seguro encuentra a su Pokémon rápidamente -le aseguró.
-Puede ser… pero uno nunca quiere separarse de su Pokémon… -agregó la mujer, sacando una Pokébola, y liberando a su Pokémon, un Spritzee, uno de los Pokémon nativos de Kalos-. Sprit spritzee zee sprit ze, sprit -comenzó la mujer, confundiendo al marinero, quien entonces notó que el Pokémon de la mujer respondía, y que la mujer se frotaba la barbilla con curiosidad, y miraba al marinero de regreso-. No pregunté… ¿qué Pokémon es el que se extravió? -le preguntó al marinero.
-Amm… el Pokémon de esa niña es un Vulpix -aclaró el hombre, y la mujer asintió, comunicándose con su Pokémon en ese momento, quien, tras entender, salió volando por la borda y en búsqueda del Pokémon-. Un momento, ¿usted acaba de hablar con ese Pokémon? -le preguntó el hombre.
-¿Hablar con un Pokémon? -preguntó la mujer, quitándose lo lentes en ese momento, sorprendiendo al marinero, quien se ruborizó al verla- Si alguien lo escuchara decir eso, lo tildarían de loco, ¿no lo cree? -le guiñó el ojo, y entonces se asomó por la borda- Volveré pronto, cariño. ¡Deséame suerte! -se despidió la mujer, que comenzó a caminar en dirección a los camarotes, cuando su Spritzee llegó ante ella con un Vulpix atraído por su ataque de Dulce Aroma- Este Vulpix es… ¿blanco? -se sorprendió la mujer, mientras el Vulpix se encontraba hipnotizado por el ataque.
-¡Vulpix! -escuchó la mujer a una niña llegar ante ella, y recoger a su Vulpix en ese momento- ¡Alola! ¡Lo siento mucho! ¡Espero que mi Vulpix no la haya molestado! ¿Quién es ese Pokémon? -apuntó la niña, mientras la mujer se sorprendía de su energía- Usted… ¡Es hermosa! ¡Soy su fan! -exclamó la niña con ojos de emoción.
-Vaya… olvidaba que la gente de Alola realmente tiene mucha energía -sonrió la mujer, sorprendiendo a la niña aún más-. Ahora, ten más cuidado con tu Vulpix. Los Pokémon son amigos de toda la vida, cuida bien de ellos -le pidió, antes de agacharse y mirar a Vulpix-. Vulp pix pix, vul vul vul -le habló la mujer, sorprendiendo a Vulpix, quien exclamó en alegría.
-¿Qué fue eso? -se preguntó la niña, mientras la mujer se retiraba junto a su Pokémon- Espere… -interrumpió su marcha la niña, y la mujer la volteó a ver-. ¡Sabía que la había visto antes! ¡Usted es Valerie! ¡Líder de Gimnasio de Kalos! ¿Verdad que sí? -le preguntó con energía, preocupando a la mujer, quien asintió en ese momento- ¡Es increíble! Soy Kim, de la Región Alola, estoy en un viaje de investigación Pokémon. ¿Va de vacaciones a la Región Kanto? -preguntó emocionada.
-Quisiera decir que sí -declaró la mujer, a momento en que la sirena del barco anunciaba que se resumía la marcha, y así Kim se quedó con las ganas de bajar a capturar Pokémon en Kalos-. Pero realmente… la razón para ir a Kanto… es encontrar a mi hija que huyó de casa… y pedirle que regrese… -terminó la mujer, al borde de las lágrimas, mientras Kim la miraba con tristeza.
Región Kanto. Centro Pokémon de Ciudad Celeste. Zona de Arenas de Batalla.
-Man key man man, key key man key man -hablaba Zawako, con todos sus Pokémon afuera de sus Pokébolas, y observando ansiosos, mientras ella intentaba comunicarse con el Mankey de Yuuji, quien como era costumbre la despreciaba e ignoraba en todo momento-. ¿No era así? Entonces… -corrigió Zawako, haciendo notas, y una vez escribió algunas onomatopeyas, se decidió a continuar-. Key, man kei kei man man -corrigió ella, y para su sorpresa, Mankey le habló-. ¿Enserio? ¡Sí! ¡Encontré la conexión! -celebró ella, más entonces su rostro de alegría, fue reemplazado por uno de molestia- ¿Disculpa? Yo no soy ninguna molestia. Te recuerdo que soy yo quien te proporciona la alimentación adecuada. El que solo quieras mermelada de bayas Nanab, no significa que sea nutritivo -recriminó ella, y al hacerlo, Mankey se paró sobre la mesa y comenzó una rabieta, forzando a los Pokémon de Zawako a intervenir, y ponerse a la defensiva, todos menos Cleffa, quien imitó la rabieta de Mankey-. ¡Espera! ¡Podemos hablar de esto como persona y Pokémon civilizados! ¡Sabes que puedo hacerlo! -intentó mediar Zawako, cuando Mankey se lanzó intentando rasguñarle el rostro, pero fue atrapado en pleno vuelo por Yuuji.
-¡Mankey! ¡Sé gentil! -reprendió Yuuji, mientras una aterrada Zawako se desplomaba en el suelo, sobresaltando a Yuuij- ¡Ah! ¡Zawako! -se preocupó Yuuji, colocando a Mankey en el suelo, mientras tanto Eevee como Torchic lo reprendían, y Mankey tan solo se cruzaba de brazos y los ignoraba a todos- ¿Y ahora qué? Oye, despierta -se preocupó Yuuji.
-Estoy despierta… solo algo intimidada -respondió Zawako, y Yuuji la ayudó a pararse, mientras Mankey seguía en una rabieta y apuntaba a Zawako en todo momento, forzando a que su ceja le temblara por las rudas palabras de Mankey-. ¡Si fueras más cooperativo con mi investigación, no tendría que quitarte tu valioso tiempo de entrenamiento! -le contestó Zawako, muy molesta, mientras Yuuji trataba de calmarla.
-Tranquila, Mankey solo está molesto porque no lo dejas entrenar con nosotros -le explicaba Yuuji, apuntando al resto de sus Pokémon en la arena de batalla, donde entrenaban con Amaya-. Y, a decir verdad, yo también quiero entrenar con Mankey. ¿Qué es eso que estás estudiando que no le permites entrenar? -preguntó Yuuji, tomando el cuaderno de notas de Zawako, la chica en pánico se lo arrebató.
-¡No puedes simplemente leer mis notas sin mi permiso! ¿Qué pasa si estoy en medio de un descubrimiento de premio nobel y me robas la idea? -enfureció Zawako, no realmente porque Yuuji fuera un metiche, que sí lo era, aunque sin intención, pero porque tenía pánico de saber qué pensaría Yuuji de ella si descubría sus apuntes.
-Está bien, no vuelvo a tomar tus cosas sin permiso -se molestó Yuuji, y miró a su Mankey, quien continuaba viendo a Zawako con desprecio-. Ustedes necesitan llevarse mejor. Mankey, sé que quieres entrenar, pero Zawako necesita de tu ayuda, por enésima vez, sé gentil -le pidió Yuuji, aunque Mankey se rehusaba en todo momento. Al ver que la práctica no continuaría, Amaya llegó junto a su Wartortle, y con los Pokémon de Yuuji siguiéndola.
-¡Es imposible llevarse bien con ese Pokémon! -recriminó Zawako, apuntándole a Mankey con molestia, quien movió su mano como invitando a Zawako a ir por él, aunque Eevee fue el primero en salir en defensa de Zawako- ¡Nunca entenderé a los tipo Lucha! ¡Son unos salvajes! -insistió ella.
-Si no lo intentas, por supuesto que no vas a lograr nada… -concluyó Yuuji, mientras Zawako y Mankey intercambiaban miradas de ira-. Bien, te ayudaré, pero necesitas dejarme a Mankey más seguido, o va a subir de peso -le pidió Yuuji, mientras buscaba algunos objetos de su mochila, y al hacerlo, la nariz de Mankey reaccionó, sus ojos se calmaron, y su mirada se hizo gentil y sumisa-. Mankey, mano -ordenó Yuuji, y Mankey gustoso le dio la mano, y una vez que Yuuji la estrechó, lo premió con un dulce, que Mankey comió emocionado-. Mankey, aplaude -le pidió Yuuji, y Mankey aplaudió un par de veces, y luego pidió su dulce, Zawako lo observó todo impresionada, y tomó notas-. Mankey, discúlpate con Zawako -pidió Yuuji, a lo que Mankey reaccionó abriendo sus ojos, y dirigiéndolos en molestia a Zawako-. Mankey… -se molestó Yuuji, y se comió el dulce, para tristeza de Mankey, quien lloró por el dulce perdido-. Ahora, discúlpate -insistió Yuuji, y Mankey, aunque molesto, se disculpó mientras hacía una rabieta, misma que preocupó a Zawako cuando la tradujo, y Yuuji, aunque no muy convencido, le dio el dulce, que maravillaba al paladar de Mankey-. Toma, pero no abuses -le entregó la bolsa de dulces a Zawako, quien los miró curiosa.
-¿Dulces de baya Nanab? -meditó Zawako, mientras Mankey miraba los dulces, luego a Zawako, y hacía una rabieta- No creo que vaya a funcionar -se aterró Zawako, y Yuuji simplemente la invitó a intentarlo-. Mankey… mano… -le pidió Zawako mientras temblaba de miedo, Mankey se cruzó de brazos, y la ignoró-. No funcionó -entristeció Zawako.
-Y por eso lo castigamos -le explicó Yuuji, abriendo el dulce, y metiéndoselo a Zawako a la boca, ganándose la mirada de dolor de Mankey-. Vuélvelo a intentar -le pidió Yuuji, mientras Zawako sacaba otro dulce.
-Mankey… mano… -pidió Zawako, aunque una vena se saltaba en la frente de Mankey, y Zawako temblaba preocupada. Yuuji entonces asintió, y Zawako, aunque temerosa, abrió el dulce y se preparó para comerlo, cuando Mankey, de mala gana, le ofreció su mano. Zawako entonces miró a Yuuji, quien asintió, por lo que Zawako le estrechó la mano, y lo premió con el dulce, mismo que Mankey devoró furioso, pero que terminó por degustar con una mirada sonrojada y encantada-. No puedo creerlo. ¿Cómo supiste que Mankey tenía habilidades de condicionamiento de aprendizaje con base a recompensas? -le preguntó.
-¿Habilidades de qué? -preguntó Yuuji, preocupando a Zawako- Solo le doy un premio cuando hace las cosas que quiero que haga, es el truco más sencillo del mundo -le explicó Yuuji, aunque Zawako lo miró extrañada.
-No, son contados los Pokémon que tienen habilidades de condicionamiento de aprendizaje, solo tuviste suerte de que Mankey fuera uno de ellos -se preocupó Zawako, mirando a Mankey, quien desviaba la mirada-. Mankey… sentado… -apuntó Zawako a la silla, y Mankey, aunque haciendo rabietas, fue a sentarse en la silla, donde Zawako le dio el dulce-. Esto va a ser muy divertido -dedujo Zawako.
-No abuses, esos dulces engordan mucho, además de que son caros -le recordó Yuuji-. En todo caso, ¿de qué va toda esta investigación con Mankey? Tengo otros Pokémon que puedes investigar, sabes -se quejó Yuuji.
-Bulbasaur necesita más de ti que Mankey en estos momentos -miró Zawako a Bulbasaur, quien la miraba extrañado-. Y una vez que termine con Mankey, sigue Beedrill. Y para satisfacer tu curiosidad, mi investigación es sobre los patrones de emisión fonética de los Pokémon, pero por supuesto que no lo comprenderías -señaló ella.
-Sí, bueno… te acabo de enseñar como entrenar a un Mankey, pero yo soy el ignorante -se apuntó Yuuji, y Zawako se apenó, pero desvió la mirada, no queriendo admitirlo-. Pero basta de eso, ¿cuándo saldremos en dirección a Ciudad Carmín? Pensé que estabas desesperada por encontrar al Pokémon 188 -le recordó Yuuji.
-¿Otro Pokémon nuevo? -se emocionó Amaya, mirando a Zawako con entusiasmo, quien sonrió un tanto avergonzada- Y bueno, yo también tengo que continuar el viaje a Ciudad Carmín pronto. Prefería ir con ustedes, aunque puede que sea un poco mejor si voy sola. Después de todo, ambos ya son celebridades -agregó Amaya, y tanto Yuuji como Zawako la miraron confundidos-. ¡Les presento el Monitor de la Fama! -presumió Amaya, mostrándole a Yuuji y a Zawako un aparato peculiar y rectangular- En este artefacto, puedes ver el nivel de fama de cada entrenador registrado en Kanto. Desde la conferencia de ayer, Zawako subió en el ranking hasta el lugar 8 del Top 100, Yuuji está en el lugar 23 del mismo, subiste del 435 al 23 desde tu batalla con Misty -le explicó.
-Espera, ¿Zawako está más arriba que yo? -se impresionó Yuuji, y Zawako se mostró igualmente impresionada- Pero si Zawako ni es entrenadora, ¿y de dónde saca la información esta cosa? -apuntó Yuuji.
-De las redes sociales -escuchó el grupo, y encontraron a Misty a sus espaldas, con una genuina sonrisa en su rostro-. Hola, perdona por llegar tarde, Zawako -saludó Misty, y Zawako se alegró-. Tuve que cerrar el gimnasio para nuestra reunión -le explicó.
-¿Reunión? -se preguntó Yuuji, mientras Misty se sentaba junto a Zawako, quien le sonrió en complicidad a Misty- ¿De qué me perdí? -preguntó Yuuji con confusión, mientras ambas pedían un menú.
-Brock me sugirió que tuviera una conversación con Misty, y ella aceptó en venir a verme -le explicó Zawako, aunque Yuuji no comprendía nada-. Tomará un tiempo, pero la buena noticia es que ya puedes utilizar a Mankey -celebró Zawako, y ante el comentario, Mankey saltó emocionado, y le pidió a Yuuji el combatir cuanto antes.
-Eso me alegra, ¿pero a qué horas vamos a salir a Ciudad Carmín? -preguntó Yuuji, a momento que sentía a alguien colocar su mano en su hombro, se trataba de un entrenador, que miraba a Yuuji con ojos de desafío.
-Así que, tú eres el entrenador número 23 en el ranking del Monitor de la Fama -exclamó el entrenador, y Yuuji notó a otros 3 entrenadores que venían con él-. Los muchachos y yo queremos ascender en el ranking, así que te retamos a una batalla -le pidió, y Mankey exclamó en señal de emoción, y comenzó a mirar a Yuuji con ojos de súplica.
-Bueno, supongo que no hay prisa en llegar a Ciudad Carmín -respondió Yuuji, y Mankey celebró alegremente-. Está bien, está bien, iniciaré contigo -le enunció Yuuji, por lo que Mankey, emocionado, se dirigió a la arena de batalla.
Cuando Amaya y Zawako se quedaron solas, Misty observó a Amaya gentilmente, aunque Amaya se sintió en extremo incomoda por la presencia de Misty, y sintió una tremenda necesidad de irse tan pronto le fuera posible.
-Bueno, creo que eso significa que yo debo continuar con mi viaje -comentó Amaya, mirando a Zawako y ofreciéndole su mano-. Perdón por irme tan repentinamente, pero no quiero molestarte ni a ti, ni mucho menos a Misty… -se susurró aquella ultima parte.
-Amaya -comenzó Misty, sobresaltando a la pequeña chica rubia, quien se apresuró más a recoger sus cosas-. Ya te dije que no guardo rencor sobre tu padre. Me malentiendes -le comentó ella preocupada.
-¡En verdad ya debo irme! ¡Lo siento! -reverenció en dirección a Misty y se apresuró a irse, pero antes de hacerlo, se viró una última vez- La próxima vez que nos veamos, espero que podamos pasar algo de tiempo juntas. Y quien sabe, tal vez podríamos compartir nuestros secretos de empatía Pokémon -finalizó ella, lo que sorprendió a Zawako-. ¡Adiós! -se despidió Amaya, corriendo mientras sacaba la lengua de forma juguetona.
-¡Espera! ¿Tú también puedes…? -intentó decir Zawako, pero recordando a Misty en la mesa, se replanteó las cosas- Perdona por hacerte venir, Misty. Es solo que Brock me dijo que podías ayudarme con los problemas que tengo… -se apenó Zawako, y Misty la observó con cuidado.
-Con gusto, en lo que sea que pueda ayudar será un verdadero placer -comentó Misty, señalándole al mesero que llegaba en el menú lo que quería beber. Zawako rápidamente pidió también, aunque por su semblante, y por la forma en que temblaba, Misty dedujo que estaba demasiado nerviosa-. Pero, no puedo ayudarte si no me explicas -se preocupó un poco Misty, y Zawako se sonrojó, apenada, pero asintió.
-Yo… la verdad es que… -intentó decir Zawako, sintiéndose nerviosa y mirando en dirección a Yuuji, quien combatía con su Mankey contra el Pikachu del entrenador que lo había retado, y una vez que Zawako supo que no había forma posible de que Yuuji la escuchara, ella por fin fue honesta con Misty-. Yo… hui de casa… porque no podía tolerar la idea de defraudar a mis padres… -lloró Zawako, y la revelación sorprendió a Misty sobremanera.
Habitaciones de hospedaje del Centro Pokémon.
-¿Huyó de casa? -se sorprendió Destra, quien pese a estar en su pijama, espiaba a Zawako desde el segundo piso del Centro Pokémon, más específicamente hablando, desde la zona de habitaciones, con la ayuda de una antena que se encontraba conectada a su computadora, mientras escuchaba y registraba la conversación de voz, así como otra información que enviaba a la computadora de Looker, quien compartía la habitación con ella-. Zawako huyó de casa… -le explicaba Destra a Looker.
-Pensé que no planeabas involucrarte de forma sentimental con esos chicos -se burló Looker, igualmente en su pijama, que no eran más que un bóxer y una camisa interior blanca, y posteriormente recordó que estaba en una conferencia-. Ah… lo lamento superior, le daba mi reporte preliminar. Como le mencionaba, estamos sobre una pista, pero el Equipo Rocket nos ha eludido mucho -proseguía Looker, mientras se metía a la boca una rebanada entera del Dugtrio Club Sándwich que había pedido-. ¿Que parece que estuviéramos de vacaciones? Por supuesto que no, superior. Seguimos una pista muy de cerca, pero debe comprender que la red del Centro Pokémon no es muy potente, además de que no es frecuencia segura. Por eso lo atiendo sin hacer una video llamada, no es como que lo esté atendiendo en mi pijama mientras tomo el desayuno, ¿por quién me toma? -se burló Looker, y Destra se preocupó por lo difícil que era para Looker mantener la calma mientras era regañado por su supervisor- ¿Que quiere hablar con Destra? -se preocupó Looker, e inmediatamente después, Destra le quitó los auriculares, y se los puso ella misma.
-Aquí Destra, estamos en medio de una pista, no podemos atenderlos -sentenció ella, sumamente molesta, y apagó el equipo de Looker-. No entiendo cómo puedes ser el mejor detective del mundo, y al mismo tiempo ser tan bocazas cuando te pones nervioso. ¿Qué te preocupa tanto? -preguntó ella.
-¿Aparte de que descubran que la relación con mi compañera sobrepasa lo laboral? -preguntó Looker, apenando a Destra, quien tomó un pedazo del Dugtrio Club Sándwich y se lo hundió a Looker en la boca, quien tragó lo más rápido que pudo- Es solo que las políticas de la corporación -intentó decirle Looker.
-No nos importaban antes, y no nos importan ahora -lo interrumpió Destra-. Si llegamos a tener cualquier problema, apelaré a la ayuda de Nanu. Ahora ven y escucha esto, Zawako acaba de confesar que escapó de casa. Puede que no sea Yuuji quien está involucrado con accionar delictivo, sino ella -dedujo ella.
-Destra… solo quieres espiar las conversaciones ajenas por mera curiosidad personal, ¿no es así? -descubrió Looker, apenando a Destra- Sí soy el mejor detective del mundo, pero no necesito serlo para saber que solo espías a Zawako por dos razones, para saber si realmente puede hablar con los Pokémon, y porque su vida es casi una telenovela -concluyó.
-Am… Looker… -comenzó a hablar ella de forma coqueta, lo que rápidamente sonrojó a Looker-. Aún tengo algo de hambre. Tengo ganas de un postre, pero los postres del servicio al cuarto no me apetecen. ¿Podrías ir por unos… Rokikos? -pidió Destra, como si fuera capaz de usar el ataque de Ojitos Tiernos.
-¿Rokikos? Pero esos son muy difíciles de encontrar en Ciudad Celeste -intentó decir Looker, pero una vez que vio los ojos de Destra, su vergüenza pudo más, por lo que tomó su bata de detective, sin dignarse siquiera a ponerse los pantalones-. ¡Los conseguiré! -exclamó, y salió de la habitación. Solo entonces Destra pasó su laptop a la cama, y subió el volumen para escuchar la conversación mejor, con una sonrisa más que curiosa en sus labios.
Ruta del Mar. Abordo del S.S. Anne.
-¿Ya está mejor? -de regreso en el barco, Kim había llevado a una deprimida Valerie hasta la zona de restaurantes, donde en esos momentos había llenado la mesa de varios dulces y postres, con la finalidad de mejorar el estado de ánimo de Valerie, quien, desde que se habían topado en Kalos, no había dejado de llorar- Debió haber estado guardándose todo ese llanto por mucho tiempo -dedujo Kim, mirando los ojos enrojecidos de Valerie.
-Es solo que… no me gusta que mi esposo me vea llorar… por eso no había tenido un momento de tranquilidad para hacerlo como se debe -aceptó Valerie, secándose las lágrimas, y sonriendo para Kim-. Lamento que me hayas tenido que acompañar en mi momento de debilidad. De verdad no tenías que acompañarme a comer estos postres, que por cierto, gracias por traerlos -volvió a sonreírle, lo que logró hacer que Kim se sonrojara.
-Que linda… -se apenó Kim, aunque rápidamente regresó en sí, sacudiendo su cabeza ferozmente-. Pero, ¿por qué huyó su hija de casa? -le preguntó Kim, mientras Valerie se encontraba a punto de probar una cucharada de helado, aunque se deprimió un poco y no pudo probarla- Si no quiere decirme no me diga, pero por favor no llore -le pidió ella.
-No, está bien. Platicar con una extraña a veces puede ser tranquilizante -sonrió Valerie, y acarició la cabeza del Vulpix de Kim-. Verás… mi marido y yo somos algo así como los opuestos perfectos. Pero, eso no significa que nos llevemos mal, significa que tenemos visiones muy diferentes de ciertas cosas. Entre esas visiones, creo que ambos accidentalmente le dimos la idea equivocada a nuestra hija de que queríamos que ella siguiera nuestros pasos, y… como somos muy diferentes, y nuestras respectivas carreras se contradicen… pues… creo que fue mucho para ella, no sé si me explico -comentó ella.
-No mucho… -aceptó Kim, con algo de confusión-. Usted es una Líder de Gimnasio, entiendo entonces que quería que su hija siguiera esos pasos y heredara su gimnasio -aclaró ella, aunque levemente confundida.
-Bueno, eso también hubiera sido lindo, pero no era a lo que me refería -aceptó Valerie, confundiendo a Kim aún más-. Te explicaré… soy una Líder de Gimnasio, pero además soy una diseñadora de modas. Pero la visión que tenía sobre mi hija, no se trataba de ninguna de esas cosas -intentó decirle, lo que no era para nada claro, y hacía que a Kim le doliera la cabeza-. Digamos que… mi hija piensa que yo estoy decepcionada de que ella no naciera con una habilidad que yo poseo. Y por ello, busca desesperadamente la forma de darme gusto, aprendiendo esa habilidad con esfuerzo, determinación y estudio -aclaró Valerie.
-Umm… no nació con una habilidad que usted sí tiene… -se preguntó ella-. ¿Sería algo así como si mi padre tuviera una habilidad muy sobresaliente en algo, como por ejemplo la lucha libre, y yo no sirviera para nada para eso, y quisiera aprender de todas formas? -preguntó.
-Algo así… -se burló un poco Valerie, notando que la niña también se sentía levemente apenada por no poder cumplir las expectativas de su padre-. Pero el que mi hija no haya nacido con esa habilidad, no significa que yo esté decepcionada de que no la tenga. Pero por alguna razón, ella piensa que yo estoy decepcionada, y por ello, se ha distanciado algo de mí -le aseguró Valerie, mirando su helado ya casi derretido, y dándole vueltas con su cuchara-. Además, ella siempre fue más cercana a su padre que a mí. Entre ellos había una relación tan… sana y divertida… que a veces no podía evitar sentirme celosa de que su padre monopolizara a nuestra hija… -continuó ella, y Kim la miró con preocupación-. ¿Te ha pasado algo así con tus padres? -preguntó ella.
-¿A mí? Para nada, mis padres hablan el mismo idioma extraterrestre, la única que no entiende nada soy yo -se quejó Kim, cruzándose de brazos mientras recordaba a sus padres, pero rápidamente se tranquilizó-. Pero, seguramente tiene muchas cosas en común con su hija -intentó animarla Kim.
-Bueno… -lo pensó Valerie, haciendo memoria-. Mi marido y yo tenemos dos casas, no porque nos llevemos mal, sino por nuestros respectivos trabajos -le explicó, antes de que Kim se hiciera malas ideas-. Los fines de semana, los pasábamos todos en familia en alguna de nuestras casas, y siempre que tocaba que fuera la mía, mi hija exploraba todos los lugares posibles, ya que mi casa está construida como una inmensa casa de muñecas -le explicó Valerie, y al imaginársela, Kim se emocionó por la idea-. Cierto día mi hija encontró en el desván de esa casa, una caja llena con libretas que yo había escrito cuando yo era una niña… las leyó todas, memorizó con su mente tan impresionante todo lo que decían, y de pronto, era como si mi pequeña tuviera esa habilidad con la que yo nací. Por fin teníamos algo en común, algo de qué hablar. Yo estaba muy feliz de que por fin tuviéramos una buena relación de madre e hija. Pero… mi marido… él no estaba tan contento -le explicó Valerie, y Kim se preocupó un poco-. Mi marido y yo… somos polos opuestos perfectos, y por supuesto que tenemos diferencias muchas veces, pero nunca nos hemos peleado antes… bueno, eso es mentira, todos peleamos, pero siempre nos reconciliamos sin importar qué. Es solo que mi hija era tan pequeña, que pensó que la discusión que su padre y yo teníamos era muy violenta -le explicó, recordando a Zawako, de al menos 8 años de edad, con varias libretas en sus brazos, mientras miraba a su madre y a su padre discutiendo en la cocina-. Verás, esas libretas, fueron el inicio de algo que preocupaba mucho a mi marido. Inicialmente yo vivía en la Región Johto, donde mi habilidad no fue bien recibida por mis compañeros de clase, ni por las personas del pueblo en el que vivía. Mi familia se mudó a Kalos, donde decidí mantener mi habilidad en secreto, aunque al parecer logré darle un uso turístico más tarde -sonrió ella, pero pronto regresó en sí-. El caso es que mi marido quería ocultarle esas libretas a mi hija, para evitar que lo que me pasó a mí le fuera a pasar a ella. Tras comprender lo que mi marido decía, y que el conocimiento en esas libretas era un peligro para las relaciones sociales de mi hija con otros de su edad, decidí reprenderla, y pedirle que no hablara del contenido de esas libretas con nadie -le explicó, y Kim dedujo lo que pasó después.
-Su hija debió sentirse muy triste -dedujo Kim-. Después de mucho tiempo se estaban llevando bien, y de pronto, lo que hacía que se llevaran bien estaba prohibido -ante aquel comentario, Valerie asintió con tristeza-. Eso debió dañar mucho su relación.
-En un principio sí. Pero para desviar la atención, la enviamos al poco tiempo a un campamento Pokémon en Alola -sonrió Valerie, y Kim se preocupó-. Desviar la atención del tema fue muy efectivo. Cuando regresó, todos éramos una familia feliz y contenta. Y así fue por muchos años, pero, no me di cuenta hasta mucho tiempo después, que ignorar el tema, no hizo más que lastimarla más -aceptó Valerie, y Kim mantuvo su silencio para dejarla continuar-. Mi hija comenzó a ser más… servicial. Era la niña perfecta, sacaba buenas calificaciones, pasaba tiempo con nosotros, jugaba y reía alegremente con nuestros Pokémon. Todo parecía ser perfecto. Pero entones, pasó algo extraño… este año mi hija cumplirá 15 años, su padre y yo planeábamos una enorme fiesta para ella, y en planeación para la misma, hice aquella pregunta, que me perturbó mucho cuando recibí la respuesta: "¿a quién quieres invitar de tus amigos?" -agregó Valerie con tristeza, y las lágrimas volvieron a traicionarla, y bajó la mirada, no queriendo que Kim la viera en ese estado- Ella… comenzó a llorar… se despedazó en ese momento… al principio no lo comprendí, pero cuando pregunté en la escuela, por fin me di cuenta de que toda su niñez había sido horrible. Al parecer, ella había estado tan feliz con lo que descubrió en mis libretas, y con todo lo que nos divertimos, que intentó convencer a sus amigos de que todo lo que estaba allí era real… le pasó exactamente lo que me pasó a mí cuando tenía su edad, todos le dieron la espalda, la llamaron una loca. Pero como ella veía que su padre y yo nos empezamos a llevar mejor, no nos dijo nada, se guardó todo ese sufrimiento, hasta que no lo pudo ocultar más -terminó Valerie.
-Eso, suena horrible -aceptó Kim, entregándole servilletas a Valerie para que se secara las lágrimas-. Pero, eso también significa que su hija los quiere mucho, no se sienta mal por favor. Los niños pueden ser muy crueles, pero no son malos -le explicó.
-Lo sé, pero… cuando nos enteramos, fue la primera vez en que mi marido y yo nos enojamos de verdad el uno con el otro -recordó Valerie, a su marido lanzando las libretas a la chimenea y quemándolas, y reprendiendo a Zawako severamente, quien estaba al borde de las lágrimas-. Mi marido no es una mala persona, pero… estaba tan asustado del rumbo que la vida social de nuestra hija estaba tomando, que pudo haber dicho algunas cosas que, en lugar de ayudar, empeoraron las cosas. Lo más raro de todo, es que yo también me enfadé con él, porque al reprender a nuestra hija como lo había hecho, aunque con buenas intenciones, digamos que dije algo cercano a: "si tanto le temes a lo que hay en esas libretas, básicamente estás diciendo que odias lo que soy" -le explicó, y Kim se tapó la boca por la sorpresa-. La realización cayó como un balde de agua fría, mi marido comprendió que lo que estaba diciendo estaba mal. Pero el daño ya estaba hecho, nuestra hija se encerró en su habitación, no quería hablar con nosotros. Pensamos que, lo mejor era esperar a que se bajaran los ánimos de todos, y hablar las cosas con más calma a la mañana siguiente… nos fuimos a dormir, y para cuando despertamos, la habitación de mi hija seguía cerrada… la abrimos a la fuerza claro, y cuando entramos, solo encontramos una nota que decía: "no lo soporto más. Necesito tiempo para pesar lo que quiero hacer de mi vida. No puedo complacerlos a ambos." Eso fue, hace casi medio año -terminó de decir.
-Pero si va a la Región Kanto, eso significa que ya tiene una idea de dónde está su hija -agregó Kim, y Valerie asintió en ese momento, sintiéndose mejor-. Eso significa que no es tarde para arreglar las cosas. ¡Puede hacerlo! ¡Yo sé que sí! ¡Y si puedo hacer algo para ayudarla! ¡Cuente conmigo! -exclamó ella con alegría.
-Eres un amor -declaró Valerie, y le mostró una foto de una niña de cabellera corta, con lentes, y con un Eevee en brazos-. Ella es mi hija, Zawako -le presentó-. Pero no se ve como en la foto, se dejó crecer el cabello, y ya no usa esos lentes. Lo sé, porque la vimos en las noticias ayer -le explicó, y Kim se impresionó-. Cuando se fue, dejó su celular anterior, cambió el número de su identificación de entrenador, y no sabíamos a donde había ido. Imagina mi sorpresa, cuando apareció en las noticias, como asistente del Profesor Oak. Mi marido, nunca lo había visto tan furioso, casi deja sordo al pobre Profesor Oak, pero, él tampoco tiene su número de celular, solo hablan cada vez que Zawako se comunica desde el teléfono de algún Centro Pokémon. Así que lo último que sabemos, es que está en Kanto, y que está en una ciudad llamada Ciudad Celeste -aclaró ella.
-¡Eso está cerca de Ciudad Carmín! -exclamó Kim con entusiasmo- El S.S. Anne tocará puerto en Ciudad Carmín, de allí a Ciudad Celeste, solo son un par de días a pie. Seguro que la encuentra fácilmente -le explicó, y Valerie se alegró-. Por cierto, ¿por qué no vino su marido con usted? ¿No está preocupado? -preguntó ella.
-Sinceramente, creo que está incluso más preocupado que yo -se burló un poco Valerie, y Kim sonrió por aquel comentario-. Pero si ambos veníamos juntos, Zawako podría sentirse que estamos juntos por obligación a ella. Verás, ella genuinamente piensa que la discusión que tuvimos, por lo fuerte que fue, significa que no nos amamos. Zawako puede ser muy lista, pero al mismo tiempo es muy infantil. De alguna forma dedujo que solo estábamos juntos por ella, porque nos peleamos todo el tiempo. No comprende, que el discutir con tu pareja no significa que no son afines, significa que se quieren comprender. Zawako no es nada buena con las relaciones sociales. Si alguien la decepciona, aunque sea una vez, se acabó, no vuelve a confiar en esa persona nunca más. Aparentemente, solo existe una única excepción, un chico al que conoció en Alola, quien sin importar qué, siempre cree en ella ciegamente. Lo sé, porque antes de buscarla en Kanto, ambos la buscamos en Hoenn, aunque no tuvimos buenos resultados -finalizó.
-Va a encontrarla… -sonrió Kim en ese momento-. Va a encontrarla, y verá que va a estar más feliz que nunca de volverla a ver. Porque usted la quiere mucho, y seguro ella la quiere mucho también -finalizó Kim, y con sus ojos humedecidos, Valerie volvió a asentir-. ¡Ah! ¡Ya no llore por favor! ¡Iré por más servilletas! -se apresuró Kim, mientras Valerie se secaba las lágrimas con su bata de laboratorio.
Región Kanto. Centro Pokémon, habitación de Destra.
-¡Encontré los Rokikos! -exclamó Looker emocionado, mientras entraba en la habitación, encontrando a Destra hecha un desastre, con sus ojos rojos e irritados de tanto llorar, y con montones de papeles llenos de sus mocos esparcidos por toda la cama- Destra… me enviaste fuera para escuchar la telenovela de Zawako, ¿verdad? -dedujo Looker.
-No me juzgues… -exclamó Destra, sonándose la nariz-. Y sí quiero Rokikos… -pidió, Looker suspiró, se los entregó, y pretendió irse a trabajar, pero Destra le tomó de su bata de detective, y lo jaló hasta la cama, donde se envolvió en sus sabanas, sumamente deprimida, y con el brazo de Looker alrededor de ella-. Si le dices a alguien que me encontraste así de débil… te despediré… -sentenció Destra.
-Eso haría más fácil el relacionarme contigo -se burló Looker, recibiendo un codazo de Destra-. Uff… ¿tan buena está la novela? Oye, dame un Rokiko -pidió Looker mientras se colocaba sus audífonos, y espiaba junto con Destra la conversación de Zawako.
Zona de Arenas de Batalla.
-Entonces, resumiendo… -prosiguió Misty, con Zawako hecha un paño de lágrimas, con Eevee, su Nidoran, y su Venonat intentando tranquilizarla al frotarse contra ella, mientras Cleffa, que no entendía nada de nada, atacaba un inocente postre con su tenedor y lo degustaba de poco en poco-. Esa habilidad con la que no naciste, intentas desarrollarla artificialmente para enorgullecer a tu madre, pero al mismo tiempo, sabes que al hacerlo estás decepcionando a tu padre, y por eso falsificaste una carta de él para el Profesor Oak, pidiéndole aceptarte como su practicante, asegurando no solo un lugar para quedarte, pero dinero para mantenerte, y al mismo tiempo estudiarías para enorgullecer a tu padre, mientras en tus tiempos libres desarrollabas la habilidad para enorgullecer a tu madre, esperando volver a casa cuando hubieras perfeccionado ambas, la habilidad que no me quieres decir cuál es y por la cual sufriste tanto en la escuela, y el deseo de tu padre de ser alguien en la vida laboral -preguntó, a lo que Zawako respondió asintiendo un buen número de veces-. ¿No se te hace esto, lo más complicado que un adolecente dolido porque sus padres no lo comprenden, puede llegar a hacer? -le preguntó sobresaltada.
-Mi primer plan fue pedirle a Yuuji que me dejara quedarme en su casa un tiempo… pero me dio mucha vergüenza -le aseguró Zawako, y Misty suspiró en incredulidad-. Además, si me fugaba a la casa de mi amigo de la infancia, seguro mi padre lo destruía con su Garchomp Megaevolucionado -aclaró ella.
-Ya estás viajando por todo Kanto con ese chico en específico -le recordó Misty-. Cuando tu padre se entere, espero que Yuuji sea lo suficientemente bueno para defenderse, un Mega Garchomp y un Gyarados no tienen punto de comparación -aclaró Misty, conociendo de antemano sobre la Mega Evolución-. No quiero parecer grosera con lo que te voy a decir, pero… ¿exactamente qué te dijo Brock que procuró el que me buscaras para contarme todo esto? -le preguntó Misty con curiosidad, y Zawako parpadeó un par de veces, haciendo memoria.
-Bueno… él dijo algo parecido a: "el siguiente gimnasio es el de Ciudad Celeste, allí enfrentarán a una buena amiga que, diferente de mí, aún pretende continuar siendo la Líder de Gimnasio porque es lo que, "se espera de ella", Zawako seguramente podrá aprender mucho de alguien que renuncia a sus sueños por hacer lo que ella piensa que es su deber" -terminó de decir Zawako, lo que terminó por hacer que Misty perdiera su posición recargada sobre la mesa y casi se cayera de la misma-. Por eso era importante hablar con usted -aseguró.
-Sí, ya lo entendí, pero me sorprende lo mucho que Brock resiente mi decisión -aclaró Misty, sobándose la frente, como intentando masajear sus ideas-. Sobre tu situación familiar, comprendo perfectamente el que pienses que lo más importante es complacer a tus seres queridos. Debe ser algo muy importante para ti, ¿verdad? -le preguntó, y Zawako no tardó en asentir un buen número de veces- Pero para hacer eso, tienes que estar dispuesta a renunciar a tus sueños. ¿Lo harías? ¿Aunque solo fuera por complacer a tus padres? -preguntó.
-Yo lo único que sé es que no quiero que se peleen -le respondió Zawako, deprimida-. Son lo único que tengo, si ellos no están bien, yo tampoco lo estoy -aceptó ella, y su Eevee le lamió la mano para hacerle saber que estaba allí para ella.
-Entonces complácelos -enunció Misty, lo que sorprendió a Zawako-. Si no tienes preocupación por renunciar a algo importante, complácelos. Es lo que te hace sentirte llena, ¿verdad? -le preguntó.
-Pues… sí… aunque esperaba una respuesta un tanto más… completa… -agregó Zawako, sorprendida de la resolución tan simple de Misty-. ¿Eso significa que no importa lo que quiero? -preguntó ella, y Misty le sonrió en ese momento.
-Ah, entonces hay algo que quieres -se cruzó de brazos, y Zawako lo pensó, aunque no se le ocurría nada-. Exista o no exista algo que quieres, debes hacer lo que te convenga más a ti en todo momento. Tus padres ya son adultos, no necesitan que su hija los esté cuidando. En todo caso, ellos seguro están más preocupados por ti que te fugaste -aclaró.
-Puede ser, pero ellos saben que planeo regresar -le respondió Zawako-. Regresaré cuando esté lista, cuando ambos puedan estar orgullosos de mí -le aseguró con determinación, lo que incomodaba a Misty.
-¿Alguna vez te han dicho que no lo están? -preguntó Misty, y Zawako no pudo responder- Ya entiendo por qué Brock te mandó conmigo. Quiere que te platique de lo que yo sacrifiqué, por ser terca y querer ser la Líder de Gimnasio de Ciudad Celeste a toda costa -aclaró, y aquello llamó la atención de Zawako-. Hace 18 años, digamos que tuve la oportunidad de renunciar a ser la Líder de Gimnasio de Ciudad Celeste, y seguir a un apuesto entrenador en su viaje Pokémon, como haces tú -se burló, apenando a Zawako, quien viró a ver a Yuuji unos instantes, quien aún mantenía enfrentamientos en las arenas de batalla, pero pronto regresó su atención a Misty-. Pero si yo me iba del gimnasio, tendría que dejarlo a cargo de alguien más, y el gimnasio era lo único que tenía de mi familia -le explicó Misty, y Zawako logró detectar algo de arrepentimiento y dolor en su voz-. Mis padres fallecieron cuando yo era una niña, y me heredaron la mansión en la que vivo, y el gimnasio de Ciudad Celeste. Dejar eso por un chico puede parecer lo más romántico del mundo, pero en ese momento no me lo pareció -aseguró Misty, recordando a aquel entrenador de su infancia-. Decidí quedarme, ser la Líder de Gimnasio que enorgullecería a mis padres. Hubo un tiempo en el que me odié a mí misma, podría haber ido con él, pude haber tenido grandes aventuras, tal vez hasta un romance. Y, aun así, estaba segura de que pronto llegaría el día en que lo volvería a ver, tenía esa esperanza… -prosiguió ella, y Zawako estuvo a punto de suspirar de la emoción-. Pero cuando lo volví a ver… se había casado, y tenía una familia, en la cual se incluía a una adorable niña rubia que no podía odiar sin importar qué -sentenció Misty, y en ese momento, la imagen de Amaya se dibujó en la mente de Zawako-. Obvio que al principio se sintió horrible. Pero sabes, tomé mi decisión, y sin importar qué, soy feliz con lo que tengo. Soy la Líder del Consejo de Líderes de Gimnasio, gente de todo el mundo viene a ver mi espectáculo en Ciudad Celeste, y muchos chicos guapos se me declaran, pero claro, soy muy exigente -se burló Misty, preocupando a Zawako-. Lo que intento decir es que, todos tenemos ese presentimiento de que es nuestra obligación complacer a alguien, y normalmente pasa con nuestros padres, sigan aquí, o se hayan ido hace ya mucho tiempo -le explico, y Zawako meditó al respecto-. Pero también tenemos nuestros propios deseos. Lo importante es que sin importar la decisión que tomes, no te arrepientas de ella después -terminó.
-Eso… me da mucho en qué pensar… -confesó Zawako-. Siempre he querido enorgullecer a mis padres, y la verdad, nunca me he puesto a pensar en lo que realmente quiero -agregó, tomando a su Cleffa, y abrazándola gentilmente, como hacía cada vez que se deprimía-. Pero si tuviera algo que realmente quisiera hacer, no sé si sería más importante que complacer a mis padres -le aseguró Zawako.
-¿No te la estás pasando bien con Yuuji? -le preguntó Misty, a lo que Zawako reaccionó apenándose un poco, pero asintiendo de todas formas- ¿Y si por complacer a tus padres, tuvieras que renunciar a viajar con él? ¿Lo harías? -preguntó Misty, y Zawako trastabilló, no sabiendo qué decir. Pero antes de contestar, se distrajo al escuchar a Yuuji.
-¡Tiempo fuera! -gritó Yuuji, confundiendo a su oponente, y al Lickitung que tenía en frente- Ese es… ¿podría ser un…? -intentó meditar Yuuji, pero terminó rascándose la cabeza con fuerza y furia- ¡No te vayas y espérame aquí! -le pidió, antes de correr en dirección a la mesa de Zawako, y azotar las manos sobre la mesa, sorprendiendo a Zawako- Ese Pokémon de allí -apuntó Yuuji apenado, y Zawako parpadeó un par de veces-. ¿Es tipo Insecto? -preguntó, y en respuesta, Misty azotó la cabeza con su mesa.
-¿Tipo Insecto, dice? -agregó Misty perturbada- Piensa que un Lickitung es un tipo Insecto, el mismo mocoso que me derrotó yendo a todo en el gimnasio de Ciudad Celeste… mi autoestima, acaba de decaer significativamente, ¿siempre es así se idiota? –se quejó Misty.
-Puede ser… -agregó Zawako, con una hermosa sonrisa, y su rostro ligeramente ruborizado-. Pero para mí es una de las cosas que más me gustan de Yuuji -aclaró ella, y Misty la miró con curiosidad-. Puede que no sepa lo que realmente deseo, pero sé perfectamente lo que me gusta hacer en este momento. Quiero seguir estudiando, no solo para hacer feliz a mis padres, pero porque es algo que me interesa mucho, y que me puede ayudar a seguir mejorando profesionalmente. Hasta que tome una decisión final, no puedo quedarme de brazos cruzados, ya sea seguir el camino de mi madre, el camino de mi padre, el de Yuuji, o uno propio, no lo sabré si no me sigo moviendo, y sigo experimentando -concluyó Zawako, sorprendiendo a Misty, quien asintió, y le sonrió en ese momento-. Así que, lo mejor que se me ocurre para seguir avanzando, es ayudar a Yuuji con su sueño -finalizó, sonriéndole a Yuuji.
-Por favor no me golpees por lo que voy a decir, pero no tengo ni la más mínima idea de lo que estás hablando -le respondió Yuuji, y Zawako, aunque se fastidió un poco, respiró hondamente para relajarse, y alcanzó a sonreírle-. ¿Estás bien? -preguntó, pero antes de que Zawako pudiera contestar, alguien le abofeteó la cabeza por detrás a Yuuji, una mujer sumamente ruborizada, vestida como entrenadora, con lentes violeta, una gorra blanca, y su cabellera lila en forma de trenza- ¿¡Qué te pasa!? -enfureció Yuuji.
-¡Este era el momento donde le decías lo mucho que te importa! ¡Tarado! -le gritó Destra, sobresaltando a Yuuji, mientras un aterrado Looker miraba a su compañera desde el segundo piso del Centro Pokémon- Apúrate con tu batalla, mocoso. Que cuando le ganes a ese sigues contra mí -sentenció ella, caminando hasta la arena de batalla.
-¿Qué hice ahora? -agregó Yuuji, y tanto Misty como Zawako intercambiaron miradas, y la risa las envolvió a ambas, preocupando a Yuuji aún más, quien no tenía ni la más mínima idea de lo que estaba pasando a su alrededor.
-No pasa nada, Yuuji, no pasa nada… -le sonrió Zawako, metió la mano en su bata de laboratorio, y sacó sus lentes, colocándoselos, y entrando en modo profesora-. Lickitung, tipo Normal -le explicó, y Yuuji miró a Lickitung, dudando, ya que le parecía un tipo Insecto-. Su altura promedio es de 2 metros, su lengua mide el doble que la longitud de su cuerpo -continuó explicándole, y Yuuji asintió ante la explicación-. Su saliva es muy pegajosa, y tiene una propiedad especial que puede inducir la parálisis a quien la toca. Desafortunadamente, tiende a ser muy curioso, y cada cosa nueva que encuentra, siempre la prueba para saber más de ella -aclaró, y una vez terminó con aquella explicación, Zawako se sobresaltó cuando Lickitung le dio un tremendo lengüetazo a Torchic, quien era un Pokémon que nunca había visto, por lo que Torchic quedó paralizado.
-¡Óyeme! ¡Te dije que esperaras! -recriminó Yuuji, furioso, mientras apuntaba a su Torchic paralizado en el suelo- ¿Esto te parece esperar? ¡Ahora sí sacaste boleto! ¡Mankey! -llamó Yuuji, y el furioso de Mankey los miró con desprecio, mientras se comunicaba con Torchic, diciendo algo que alegró a Zawako.
-Venga a Torchic, Mankey, y te daré más dulces -le mostró Zawako, por lo que Mankey se mostró entusiasmado, pero lo disimuló en ese momento-. ¡Tú puedes, Yuuji! ¡Iremos juntos a Ciudad Carmín! ¡Y seguiremos creciendo juntos! ¿Verdad? -le sonrió ella con dulzura.
-¿Qué diantres te picó que estás actuando tan raro? -se quejó Yuuji, y la furiosa de Destra lo volvió a golpear- ¿¡Qué te pasa!? ¡No creas que porque eres una chica no te puedo hacer daño! -enfureció Yuuji.
-Habla en el campo de batalla, novato arruina novelas -insistió Destra, mirando a Yuuji con profundo desprecio, más que nada porque él aparentemente no tenía esa personalidad romántica que Destra pensaba que Zawako ya se merecía.
-Oigan… seguía yo de combatir… -agregó el entrenador del Lickitung, preocupado por haber caído en segundo plano ante la molestia de Destra y de Yuuji-. Ya qué… todos me ignoran -se resignó el entrenador, llamando a su Lickitung, y permitiendo que Yuuji y Destra corrieran al campo de batalla, donde Yuuji llamó a su Mankey, y Destra a su Oddish.
-¿Va a usar a Oddish? Hay no… -se preocupó Looker, aun viéndolo todo desde el segundo piso-. Destra va a estar muy enojada cuando su pequeño rábano sea pulverizado por Mankey -se estremeció Looker.
-¡Que no es un rábano! -y para su sorpresa, Destra lo escuchó- ¡Vas a pagar por arruinar tan hermosa novela que estaba escuchando! ¡Oddish! ¡Polvo Venenoso! -ordenó Destra.
-¡No tengo idea de qué estás hablando! ¡Mankey! ¡Zawako te prometió un dulce! ¡Más te vale ganar! ¡Golpes Furia! -ordenó Yuuji, y la feroz batalla que empezó de la nada, prosiguió violentamente, mientras Zawako lo miraba todo, y sonreía. No sabía lo que quería, no sabía ni siquiera cómo encontrar su camino, pero ella ya lo había decidido, no se iba a rendir, iba a seguir adelante, a seguirse moviendo, y esperando, que tal vez al seguir avanzando, encontraría lo que ella realmente quería.
Ciudad Carmín. Sobre el S.S. Anne.
-Parece que por fin llegamos a Kanto -exclamó Valerie, quien ya se había hecho muy buena amiga de Kim. Tanto, que llevaba a su Vulpix en brazos, mientras Kim correteaba persiguiendo a Spritzee-. Fue un viaje muy largo, pero por fin llegaremos a Ciudad Carmín, y espero pronto poder encontrarme con Zawako, decirle que no tiene que complacernos ni a mí ni a su padre. Estoy impaciente -se emocionó Valerie.
-Si veo a Zawako en mi viaje, me aseguraré de decirle que su madre la quiere mucho, y que lo que más desea es que ella sea capaz de encontrar su propio camino -le enunció Kim con entusiasmo, entregándole a Valerie a su Spritzee-. Ven, Vulpix -le pidió Kim, y Vulpix saltó a sus brazos-. Si su hija estuvo en Ciudad Celeste no hace mucho, y va por un encargo del Profesor Oak, lo más seguro es que llegará ella a Ciudad Carmín sin que usted tenga que ir a buscarla a Ciudad Celeste. Si no es así, puede dirigirse usted a Ciudad Celeste, y cuando yo llegue a Ciudad Lavanda, le informaré si se hospedó en el Centro Pokémon -le aseguró.
-Eres muy linda, no necesitas hacer eso por mí, pero te lo agradecería mucho de todos modos si lo hicieras -aceptó Valerie, caminando con sus maletas en dirección a la salida, donde los marineros pedían los papeles de cada una, inspeccionaban las Pokébolas de ellas en equipos especiales, y daban su autorización uno por uno a los Pokémon de Valerie para que pudieran entrar en la Región Kanto. Para Kim por otro lado, como ella solo tenía un Vulpix de Alola, cuando terminaron el chequeo, le dieron luz verde al no contar con más Pokémon que ese-. Por cierto, todo el viaje estuvimos hablando de mí y de mi hija, pero nunca hablamos de ti, y de cuál es tu objetivo en Kanto -se apenó Valerie, y cuando el marinero le pidió su siguiente Pokébola para revisión, ella se la entregó.
-Oh, es verdad, nunca hablamos al respecto -agregó ella, mirando a Valerie con una sonrisa-. Mis padres son ambos grandes eminencias en el campo de investigación Pokémon, igual que mi hermano mayor, y yo quiero serlo también algún día -comenzó ella, impresionando a Valerie, quien ya recibía a todos sus Pokémon y estaba lista para bajar del barco-. Pero como no quiero especializarme en el ramo de ninguno de los dos como hizo mi hermano, elegí especializarme en un ramo en el que nadie se ha especializado antes. Las capacidades de mortalidad y natalidad de los Pokémon Legendarios, así como sus ciclos reproductivos, si es que existen -aclaró Kim, dejando a Valerie sin habla-. ¡Fue un placer conocerla! -terminó Kim, corriendo todo el trayecto hasta salir del barco, y emocionada, se dirigió a la salida este de Ciudad Carmín.
-¿Una niña investigando la reproducción de los Pokémon legendarios? Por donde lo veas eso está muy mal -se sobresaltó Valerie, bajando del barco con calma, y dirigiéndose al Centro Pokémon de Ciudad Carmín, donde alquiló una habitación, pero antes de dirigirse a ella, fue a la zona de video teléfonos, e hizo una llamada de larga distancia-. ¡Ya llegué, cariño! -exclamó Valerie con entusiasmo, viendo a la persona del otro lado de la línea.
-Me alegro de escucharlo -respondió la persona del otro lado de la línea, un hombre de apariencia joven, aunque se notaba en la pérdida del lustre de su cabello, que sus mejores años ya habían pasado, al igual que lo delataban las ojeras que tenía. Vestía una camisa azul oscura y pantalones de vestir, y se encontraba en un laboratorio Pokémon-. Por cierto, te llevaste mi última bata limpia. ¿Por qué insiste en esa mala costumbre de usar siempre mis batas? -se quejó el hombre.
-Pero cariño -se burló Valerie, con su rostro ligeramente sonrojado-. Esta bata me trae tantos recuerdos tan gratificantes, por supuesto que me la iba a llevar. Llámenme Profesora Valerie Sycamore -le guiñó el ojo Valerie, preocupando al Profesor del otro lado de la línea.
-Sé que ya es algo tarde para esto, pero, ¿estás segura de que puedes convencerla, Valerie? Y no es que no confíe en ti, pero… tus métodos son… -se preocupó él, mientras Valerie lo miraba con descontento.
-Mis métodos son qué… cariño… -agregó sombríamente, preocupando al Profesor, quien, apenado, no sabía qué decir-. Descuida… -agregó ella, mostrándole la argolla matrimonial en su mano adornada por una Piedra Llave, y el Profesor asintió, mostrándole la suya-. Volveremos a ser la familia feliz de siempre -finalizó, teniendo esperanza, en la magia capaz de unir todos los corazones.
Esta historia continuará…
