Aquí seguimos, y por las vistas que tiene la historia, al parecer hay gente que la está disfrutando, eso me alegra mucho. En fin, para este capítulo decidí centrarme menos en Yuuji y en Zawako, y más en los detectives de la Policía Internacional Pokémon, ya que hasta ahora no se les ve ni pies ni cabeza en su investigación, y parecen más una pareja de recién casados en su luna de miel, aunque bueno, esta historia también trata de ellos, así que básicamente sí son relevantes en ese contexto. En fin, espero lo disfruten.

TsukihimePrincess: Extrañaba tus reviews T_T, pero ya sé que yo tengo la culpa. Yo pensaba que era obvio quien era la madre de Yuuji, pero supongo que no se puede saberlo todo en esta vida, solo diré que no es Malva, jajaja, también diré que falta mucho para que se haga la no tan grandiosa revelación, espero que para ese entonces te sorprenda la noticia. Lo que sí puedo decir es que Valerie y ella se conocen desde hace mucho tiempo, lo que espero ayude un poco a despistar su identidad de quienes estoy seguro que ya la intuyeron. Y pues, sobre Giovanni, ya veré como lo volvemos a meter a la historia, de momento sus lacayos toman el escenario. Espero lo disfrutes.

EDITADO: 20/12/2021.


Crónicas de un viaje Pokémon.

Temporada 1: Kanto.

Capítulo 12: Introducción a la crianza Pokémon.


Región Kanto, Ruta 05. Rancho de Nicolette.

-¡Arriba holgazanes! -resonó el grito de Nicolette con fuerza, seguido del grito aún más fuerte de Zawako, y de Cleffa e Eevee, quienes gritaron asustadas de igual manera. Zawako entonces abrazó a sus Pokémon aterrada, mientras veía a Yuuji, en la cama de al lado de la suya, despertando con una mirada de pocos amigos, mientras Torchic continuaba dormido pese al grito furioso de Nicolette- Arriba huercos perezosos, que tienen que pagar su desayuno con trabajo. Yuuji, ayudarás a Growlithe a llevar a los Growlithe cachorros a pasear para quemar energía, después regresas para desayunar. Una vez que termines eso, llevas a los Eevees a pastar, y regresas para peinar a los Vulpix, ¿quedó claro? -preguntó Nicolette, Yuuji en respuesta le lanzó su tarjeta de entrenador e intentó volver a dormir, pero la furiosa de Nicolette lo sacó de la cama a tirones de oreja- Así no funcionan las cosas chamaco perezoso, vinieron a trabajar -insistió Nicolette, enfureciendo a Yuuji, quien estuvo a punto de tirar de las orejas de Nicolette en venganza, pero Zawako lo detuvo.

-Tranquilo Yuuji, tranquilo -intentó mediar Zawako, aunque Nicolette haciendo ademanes para que Yuuji fuera a por ella no le ayudaba-. Solo obedece por favor, somos invitados, y Nicolette nos ayudó a encontrar a Torchic, trata de cooperar -pidió ella tiernamente.

-Grrrrr… -gruñó Yuuji con molestia, pero tomó su maleta y se encerró en el baño, saliendo unos minutos más tarde ya vestido en sus ropas normales, y refunfuñando, tomando las correas de manos de Nicolette violentamente, y saliendo mientras hacía rabietas.

-Grosero, pero bien amaestrado, muy bien -felicitó Nicolette, notando entonces a Cleffa a punto de romperse en yanto por haber sido despertada tan violentamente-. Tranquila cría, tú puedes seguir durmiendo, toma un poco de leche Moo Moo -ofreció Nicolette, y Cleffa aceptó alegremente, se metió la boca de la botella en su boca a manera de biberón, se echó en la cama, incluso tapándose con las sábanas, y despidió a Zawako con un ademan mientras le daba la espalda, Torchic se acurrucó junto a ella haciéndole saber a Zawako que no pretendía despertarse aún, y Zawako tan solo miró a Cleffa con ojos de traición.

-Pixie parece más lista de lo que le había dado crédito -se quejó Zawako, quien entonces notó la hora en el reloj-. ¡Pero si son las cuatro de la mañana! ¿Teníamos que despertar tan temprano? -se quejó Zawako.

-No hay atajos para convertirte en una Criadora Pokémon. ¿Es lo que quieres ser verdad? Una Criadora Profesional -preguntó Nicolette, y Zawako asintió con tristeza-. Entonces no quiero escuchar quejas. Hasta donde Brock me ha dicho, tu principal conocimiento de crianza Pokémon se limita a un Beedrill, pues hoy vas a cuidar a algo más grande. Nos enfocaremos en los Ponyta y los Rapidash, Pokémon conocidos por ser difíciles de criar -explicó Nicolette, y la pereza de Zawako se esfumó en ese momento.

-¿Ponyta? ¡Adoro a los Ponyta! ¡Cuando era niña no me perdía ni un episodio de My Little Ponyta! ¡Además de que Belleza en Llamas era una de las películas favoritas de mí mamá y mía! ¡Con ese hermoso Rapidash de protagonista! -comenzó Zawako, preocupando a Nicolette bastante.

-Si bueno, hoy te vamos a romper las ilusiones sobre los Ponyta y los Rapidash, las caricaturas y películas la ponen fácil, pero esto es la Pokévida real. Ahora vístete -ordenó Nicolette, y Zawako, sintiéndose renovada, saludó militarmente.

Ciudad Carmín. Centro Pokémon. Habitación de Destra.

El sonido de una incesante alarma terminó por despertar a Destra, quien perezosamente buscó a tientas en la oscuridad de su habitación uno de los aparatos de la Policía Internacional Pokémon, notando que el sonido venía desde el otro lado de la cama, por lo que pateó con fuerza.

-Es tuyo… apágalo… -se quejó Destra, pateando a Looker, quien se acurrucó contra sus sabanas y se colocó la almohada sobre la cabeza para ignorar la alarma-. Looker… -prosiguió Destra, pateando nuevamente.

-Está bien, está bien, ya me desperté… -se quejó Looker, prendiendo su lámpara, y buscando en la cómoda el dispositivo que emitía la señal, encendiéndolo, y leyendo el mismo-. Es la alarma de movimiento, el chico despertó, da vueltas por los alrededores de la Ruta 05… -contestó Looker, quien entonces notó la hora-. Pero si son las cuatro de la mañana. ¿Qué demonios hace ese niño despierto a esta hora? -se quejó Looker, mientras Destra, totalmente despeinada, se incorporaba con ojeras más que evidentes- Te ves horrible… -se burló Looker, ganándose un almohadazo de parte de Destra.

-Dice el hombre que, pese a tener su propia habitación, continúa durmiendo en la mía -refutó Destra, tomando el equipo de manos de Looker, observando en el radar los movimientos de la identificación Pokémon intervenida de Yuuji-. Hay movimiento, pero nada sospechoso. Parece ser que la identificación de Yuuji rodea uno de los ranchos de la Ruta 05. Probablemente volvió a tener una racha de derrotas y terminó trabajando para uno de los criaderos, ya sabes como suelen despertarse temprano para laborar. No es nada que nos deba de preocupar -aclaró Destra.

-¿Volvemos a dormir entonces? -preguntó Looker, pero Destra ya se estaba levantando de la cama- Oh vamos Destra, no hablarás enserio, son las cuatro de la mañana -se quejó Looker, mientras Destra entraba al baño de su habitación para ducharse-. ¿Cuánto tiempo tengo? -se acurrucó Looker en la cama.

-Solo porque es temprano, una hora, ni más ni menos. Desayunaremos e iremos temprano a ver al informante de la Policía Internacional Pokémon en el S.S. Anne -comentó Destra, y Looker hizo una mueca-. Está bien, si nos apresuramos, podríamos desayunar en el buffet del barco -agregó Destra, asomándose por la puerta, Looker de pronto perdió todo el sueño y comenzó a sacar su traje para plancharlo-. Te quiero presentable amor, es un barco de gala, no me hagas pasar vergüenzas -insistió Destra y entró en la regadera.

En la habitación de al lado, Máxima se levantó también, haciendo una rabieta por la hora que era, y preparándose para ir a bañarse, despertando a Valerie, quien dormía en el sillón de su habitación.

-¿Por qué nos despertamos tan temprano? -agregó Valerie perezosa, y mientras abrazaba a su almohada mientras vestía un pijama de Sylveon, misma que Máxima miró con curiosidad- Es muy temprano para conspiraciones, son las cuatro de la mañana -continuó quejándose Valerie.

-Quéjate con los de la Policía Internacional Pokémon -comentó Máxima, extrayendo un dispositivo de su cómoda, que emitía una alarma muy tenue-. No me tomé la molestia de intervenir la habitación de la Policía Internacional Pokémon para quedarme dormida. Te guste o no, así es como trabaja el Equipo Magma, puedes irte si quieres, después de todo lo que estoy haciendo es ilegal, y te podrían acusar de complicidad -argumentó Máxima.

-Créelo o no, yo también tengo un historial con Looker. Sé manejarlo -respondió Valerie, aunque cabeceaba-. Hasta ver a mi hija, voy a ser tu sombra. Así que a donde vayas tú, iré yo -sentenció Valerie, aunque volvió a recostarse en el sillón.

-¿En qué lío me metí ahora? -se quejó Máxima, y entró a tomarse un baño, apresurándose para seguir a la Policía Internacional Pokémon a su reunión con el informante que seguro poseía conocimientos del paradero del Equipo Rocket.

Ruta 05. Establos del Criadero de Nicolette.

-¡Ponytas! -exclamó Zawako alegremente cuando Nicolette la invitó a entrar en el establo, aunque más tardó en entrar, que en taparse la nariz- Huele horrible -declaró entonces, ganándose las burlas de Nicolette, mientras el Eevee de Zawako, como siempre a su lado, se tapaba la nariz de igual manera, e incluso lloraba por el hedor-. ¿Qué huele tan mal? -se molestó ella.

-Obvio que es el fertilizante que producen los Ponyta -se burló Nicolette, mientras tomaba una pala y se la entregaba a Zawako-. ¿Pensabas que la crianza Pokémon solo era jugar y darle amor a tu Pokémon? No señorita, todas las necesidades del Pokémon deben cubrirse, y Ponyta produce alrededor de nueve kilos de heces diarias, dieciocho en el caso de los Rapidash, y allí es donde está el dinero, ahora elige un box y comienza a recolectar -prosiguió Nicolette, y Zawako se arrepintió un poco de su labor, mientras entraba al box de al lado del que Nicolette había elegido, y comenzaba con la incómoda tarea-. Brock dijo que eras una aspirante a Bióloga Pokémon. ¿Por qué esa cara de asco tuya? -continuó Nicolette en sus burlas.

-Sé que tengo que aprender de esto, en especial si quiero seguir un rastro… pero… son en verdad olorosas -continuaba en sus quejas Zawako, pero hacía lo posible por limpiar el lugar, Eevee por su parte, se desmayó por el olor, lo que preocupó un poco a Zawako, no solo porque los olores hubieran derrotado los sentidos de Eevee, sino porque ahora no contaba con alguien que le tradujera el lenguaje de los Ponyta y los Rapidash alrededor suyo, lenguaje que Zawako aún no había aprendido. Zawako tan solo sabía que no la querían cerca, evidente en el cómo los Ponyta le daban su espacio.

-Pobre Eevee, pero no puedo culparlo, este olor es muy fuerte incluso para los Pokémon -prosiguió Nicolette en medio de una palada-. Es un trabajo oloroso, pero alguien tiene que hacerlo -continuaba Nicolette, y Zawako logró ver a los Ponyta acercándose, y acariciando sus rostros contra ella sin quemarla. Zawako también quería acercarse a los Ponyta, tal vez incluso tocar alguno, pero los Ponyta no emitían sonidos que ella pudiera traducir, y en su lugar, aumentaban sus temperaturas corporales-. El fertilizante que produce un Ponyta es muy importante para la tierra de cultivo, no solo porque nutre la tierra, sino que, al provenir de un Pokémon de Fuego, los tipos Insecto que pudieran querer comerse los productos que se cultivan, son engañados por el aroma cenizo que queda tras plantar, y al pensar que hay un tipo Fuego cerca no se acercan -le explicaba Nicolette, quien ya iba por el segundo box, mientras Zawako no terminaba el primero-. El fertilizante que se produce en este criadero es una de las principales fuentes de ingreso del rancho, además de que, al ver las heces, podemos saber si el Pokémon está bien alimentado o ha enfermado, este pequeño de aquí no se ha sentido bien últimamente -le explicó Nicolette, y Zawako se acercó tras haber terminado de limpiar el primer box, encontrando a un Ponyta recostado en su costado, con su madre Rapidash preocupada-. Si te fijas, el aroma aquí es diferente, es más fétido, seguro el pequeño tiene una buena infección -prosiguió Nicolette, sacando de su bolsillo algunos instrumentos, entre ellos un medidor de temperatura, y un alambre para machacar las heces.

-Pobre pequeño -agregó Zawako, acercándose a Ponyta, cuando la madre Rapidash se adelantó, encendiendo sus flamas para repelerla-. ¡Solo quería ayudar! -se espantó Zawako, su Eevee despertó alertado por el calor, pero la peste volvió a marearlo y volvió a desmayarse.

-¡Epa! -se colocó Nicolette en medio de Zawako y de Rapidash, la Pokémon de fuego se calmó entonces- Aprende a sentir los cambios de temperatura, los Ponyta y los Rapidash no confían mucho en humanos que no sean sus entrenadores, no al menos los que no están bien socializados, y los que están cerca de sus crías -reprendió Nicolette, y Zawako asintió con tristeza-. Los Ponyta son más manejables, los criamos para confiar en los humanos, pero un Rapidash, no señora, esos solo confiarán en su entrenador y en nadie más, así que más cuidado -finalizó, y una vez que la situación estuvo controlada, Nicolette continuó-. Mira esto, hay pétalos rosados no digeridos en las heces de Ponyta -le mostró Nicolette, y Zawako los notó-. Parte de la crianza Pokémon es saber qué alimentos son tóxicos para los Pokémon, muchos humanos cometen idioteces como darles poffins o dulces a sus Pokémon, sin saber que estos necesitan una preparación distinta para cada Pokémon. Como la mayoría de los Pokémon pueden digerir las bayas, es raro que los humanos se pongan a pensar en que algunas pueden ser toxicas para un Pokémon, pero en el caso de Ponyta, su estómago no puede digerir las bayas Kasib… estas bayas no son de Kanto, son introducidas y se reprodujeron aquí como una plaga. Ponyta las busca porque son dulces, pero como puedes ver por los pétalos en sus heces, esta no la pudo digerir -tras deducir el por qué Ponyta estaba enferma, Nicolette le dio algo de medicina. Tras haber hecho aquello, comenzó a guardar sus cosas-. Más tarde volveremos a terminar de limpiar, si hay bayas Kasib en los alrededores, es importante arrancarlas antes de sacar a los Ponyta a pastar, o más de ellos se intoxicarán -prosiguió Nicolette, y ya casi salía del establo, cuando se detuvo para ver a Zawako.

-En un momento te alcanzo, solo debo despertar a Eevoli -apuntó Zawako. Nicolette asintió, y salió a buscar las bayas Kasib-. Si salimos a ciegas podría tomar todo el día revisar el rancho. No sé muy bien comunicarme con los Ponyta, ellos hacen sonidos y relinchan, no enuncian sus nombres, pero no me queda de otra más que intentar -continuó Zawako, se acercó, y Rapidash rápidamente se colocó a la defensiva, y comenzó a aumentar su temperatura-. Dash Rapi… -tras escucharla, Rapidash se sorprendió, y dejó de aumentar su temperatura-. Parece que funciona… ahora… solo debo pensar en cómo preguntar sobre las bayas… -meditó al respecto Zawako, y entonces habló nuevamente-. Pidash dash rapi, pidash dash… -exclamó, y aunque Rapidash no le contestó, el Ponyta en el suelo sí lo hizo-. ¿Cerca del abrevadero? Perfecto… ahora, para asegurarme de que no vuelvas a comer lo que no debes, te voy a explicar el por qué te sientes mal: Pony tapony, ponyta ponpony -terminó de explicar, y el pequeño Ponyta asintió comprendiéndolo. Su madre Rapidash, tan solo le dirigió una mirada curiosa, mientras Zawako tomaba a Eevee en brazos, y salía de los establos en dirección a los abrevaderos, sobresaltando a Nicolette, quien buscaba en la dirección contraria, hasta ver a Valerie encontrar fácilmente las bayas, y alzarlas al aire para que Nicolette las viera-. No es trampa si uso mis habilidades para ayudar a los Pokémon -se dijo a sí misma Zawako, mientras sonreía de oreja a oreja.

Ciudad Carmín. A bordo del S.S. Anne.

-Vaya… este lugar es demasiado lujoso -exclamó Looker, en pantalón de vestir y traje, y tras haber entrado en el restaurant buffet del S.S. Anne, donde comenzó a salivar por la tremenda cantidad de platillos en la barra de comida-. Sé que Destra me dijo que me adelantara mientras ella se alistaba, pero, tengo demasiada hambre… -comentó Looker, aunque soportó lo más que pudo las ganas de ir a la barra a servirse.

-Creí que no soportarías el esperarme, me halaga saber que lo hiciste -comentó Destra, recién llegando al restaurante, y para cuando Looker se dio la vuelta, se apenó por verla en un vestido de gala color lila con lentejuelas. Tras ver su reacción, Destra se apenó-. ¿Es demasiado? -preguntó ella apenada.

-Qué suerte tengo de que seas mi pareja -agregó Looker apenado, y tras haberlo hecho, se horrorizó, y hundió su cara en la barra de gelatina más cercana, sobresaltando a Destra por su reacción, aunque lo fresco de la gelatina le ayudó a Looker a liberarse de su intenso sonrojar, mientras optaba una postura policial oficial-. Quise decir, el atuendo le favorece, pareja -declaró Looker de forma monótona, incomodando a Destra.

-¿El atuendo me favorece? Si me puse guapa para ti, ¿qué cosas dices, Looker? -se preocupó Destra, y Looker, sudando frío, comenzó a mover su mano de un lado de su cuello al otro, pidiéndole a Destra que dejara de hablar- ¿Qué intentas decir? -preguntó Destra, y Looker, tomándola de los hombros desnudos, lo que la apenó bastante, la forzó a darse la vuelta, y encontrar a un anciano en traje, con sombrero de bombín, y llevando un bastón con la agarradera siendo un diamante, mirándolos con molestia- ¡Uwah! ¡Señor Arthur! -exclamó Destra preocupada.

-Señorita Destra… -enunció el anciano sumamente molesto, lo que preocupó a Destra-. ¿Qué es eso que escucho? ¿Se arregló de esta forma para su pareja? No estará saliendo con el Detective Looker, ¿o sí? -preguntó el miembro de la Policía Internacional Pokémon encubierto.

-¿Saliendo con este anciano? ¡Pero qué cosas dice, Oficial Arthur! ¡El Detective Looker casi me dobla la edad! ¡No hay forma de que yo saliera con alguien tan viejo! -se defendió Destra, molestando a Looker un poco- Esta es solo nuestra… vestimenta de oficiales encubiertos… ¿no es así Looker? -preguntó Destra, aunque Looker ya estaba muy molesto.

-Claro… nuestra vestimenta de encubiertos -comentó Looker, aún ofendido por ser llamado un anciano-. Aunque le recuerdo, señorita Destra, que soy solamente quince años mayor que usted, no estoy tan viejo, pero definitivamente, su inmadurez e infantilismo, no me resultan para nada atractivos -se defendió Looker, y Destra se molestó de igual manera-. Espero la disculpe, Oficial Arthur, es solo que Destra está en la flor de la juventud, y no tiene reparo en intentar ganar la atención masculina de los chicos de su edad a donde quiera que vamos, en ocasiones incluso más jóvenes que ella -aclaró Looker.

-Te recuerdo, Looker, que soy tu superior… -se defendió Destra, preocupando a Looker-. Y es una lástima que tú no puedas pasar por alguien más joven, porque te delatan las canas, y el dolor de tu lumbago. Sin mencionar que con todo lo que comes, te falta el aire siempre que hay persecuciones, tus mejores años ya pasaron, anciano -continuó Destra, y el par pegó frentes.

-Oh, ya veo, ya veo -comenzó el oficial encubierto, incluso riéndose por lo que había pensado-. Lamento haber pensado que ambos mantenían una relación secreta, me disculpo, fui descortés. Por supuesto que alguien con la experiencia de Looker no arriesgaría su placa, además de que es un caballero, no se propasaría con una jovencita -exclamó Arthur, y Looker solo rio nerviosamente-. Además, la señorita Destra no se prestaría a semejantes escándalos, ella es increíblemente profesional, su trabajo vale más que un romance tan arriesgado e irresponsable entre compañeros de trabajo -continuó Arthur, y esta vez fue Destra la de la risa fingida-. Además, si Nanu se enterara, Looker estaría durmiendo con los Magikarp en estos momentos, todos saben lo mucho que Nanu quiere a Destra, es como si fuera su hija legítima. Si alguien la tocara, no quisiera ser ese alguien -Looker de pronto sintió que su espíritu escapaba de su cuerpo al imaginar a Nanu enterándose de su relación con Destra, quien entre miradas de pena le dio su más sincero pésame-. Pero ya he hablado demasiado, sírvanse algo de desayunar, los esperaré en mi mesa -aclaró el hombre.

-Iremos de inmediato, Oficial Arthur -agregó Destra apenada, y entonces se viró a ver a Looker, mientras se sonrojaba-. Creo que… me dejé llevar… lo siento si me vestí muy sugerentemente… es solo que bueno, desde que reactivamos la relación… -intentó disculparse Destra, pero Looker la ignoraba mientras se servía un plato lleno de lechuga y demás verduras o frutas-. Looker, no era enserio lo de tu peso… -intentó decir Destra.

-¡No soy tan viejo! Además de que, cuando comenzamos con todo esto, no parecías particularmente preocupada por la diferencia de edades como yo, señorita me volví agente para gustarle al detective -fue la respuesta de Looker, quien se retiró con el plato de verduras, mientras Destra bajaba la cabeza, apenada por lo que había dicho, e iba a servirse algo para desayunar.

Mientras aquello ocurría, Máxima, vistiendo un traje gris, y con el pelo lleno de gel muy pegado al cuero cabelludo, mientras escondía el largo de su cabello dentro del cuello de su traje, y con unos lentes oscuros tapándole los ojos, se encontraba acompañada de Valerie, quien vestía un kimono de Vaporeon, mismo que llamaba bastante la atención.

-Creo que no entendiste bien el concepto de encubierto -se fastidió Máxima, mientras Valerie posaba para quienes la reconocían, e inclusive comenzaba a firmar algunos autógrafos-. ¡Valerie! -insistió Máxima.

-Oh, tranquila, yo no tengo por qué ocultarme -le susurró Valerie-. Tan solo soy Valerie, la Líder de Gimnasio y estrella de Kalos, en unas vacaciones. Y tú eres mi masculino guardaespaldas ya que mi marido no me quiso acompañar. Además, yo tengo boleto, vine en este barco desde Kalos, y es un boleto redondo -insistió Valerie, mientras continuaba modelando.

-Eso lo entiendo, pero… ¿cómo voy a sacar la información que necesito, con toda esta atención? -se quejó Máxima, pero Valerie se estaba divirtiendo demasiado, por lo que Máxima se alejó un poco, y abrió un canal de comunicación desde sus lentes- Tabitha, aquí Líder Máxima, ¿tenemos a algún elemento a bordo del S.S. Anne? -preguntó Máxima.

-Estoy enviando a Blaise a su posición, Líder Máxima -respondió Tabitha a la llamada, y tras unos instantes, un mesero de cabello purpura llegó ante ella, y Máxima suspiró aliviada.

-¿Puedo llevarla a su mesa, mi señor? -preguntó el mesero Blaise, y Máxima tiró de Valerie rudamente, sacándola de en medio de la multitud- Ya hemos desocupado la mesa al lado de los detectives, pero ese tal Arthur es un profesional, parece ser que tiene a todo el personal ya identificado, lo más que puedo hacer es conseguirle la mesa libre y alejar a los mirones -declaró Blaise.

-Con la mesa es suficiente, no me reconocerán si llevo a Valerie como mi acompañante -respondió Máxima, y al acercarse a la mesa, Máxima notó a través de sus lentes oscuros el cómo el Oficial Arthur los miraba, razón por la que cambió de dirección, sentándose en otra mesa, alejada de los detectives-. Es más perspicaz de lo que pensé -declaró Máxima, desparramándose en su silla, y azotando su frente contra la mesa, lo que preocupó a Blaise y a Valerie-. Solo, mantén ambas mesas libres de mirones, ya pensaré en algo… -ordenó Máxima, y Blaise asintió-. ¿De qué me sirve ser la líder de una organización criminal, si no puedo mantener espías alrededor de la Policía Internacional Pokémon? Mi esposo me dijo que aprendiera a leer los labios, pero no, le dije que yo no iba a sucederlo, y mírame ahora -se quejó Máxima.

-¿Quieres que te ayude? -preguntó Valerie, y Máxima la miró fijamente, y asintió un buen número de veces- Solo porque éramos buenas amigas, y porque prometiste que mi hija no será involucrada -prosiguió Valerie, liberando de una de sus Pokébolas a un Cutiefly-. Cutie, cuti cuti fly cuti cuti, fly fly cutie -enunció, y su Pokémon obedeció, volando en dirección a la mesa de Arthur, y escondiéndose debajo de la misma sin ser visto por el perspicaz oficial encubierto-. Descuida, Cutiefly está entrenado, le enseñé a entender perfectamente el lenguaje humano. Fue una… precaución… -aseguró Valerie.

-¿Precaución? ¿Qué precaución pudo requerir que le enseñaras humano a tu Cutiefly? ¿Lo usabas para espiar a tu esposo mientras hacías de Líder de Gimnasio? -preguntó Máxima, y Valerie se estremeció un poco- ¿Es enserio? De modo que espiabas tan descaradamente a tu marido. Ah, pero la criminal soy yo -se quejó Máxima, mientras Valerie ocultaba su risa detrás de las mangas de su kimono.

En la mesa compartida por Destra, Looker y Arthur, Looker miraba con tristeza su plato, mientras Destra, que sí se había servido bien, miraba a Looker sintiendo pena por él, pero el orgullo de Looker por ser llamado gordo venció a su tristeza, y comenzó a comer su lechuga.

-Iré al grano -comentó Arthur, mientras degustaba una copa de vino-. Si bien es cierto que no hemos dado con el paradero de Giovanni, el Consejo de Líderes de Gimnasio ya ha asignado a un líder sustituto, lo que quiere decir que ni ellos mismos saben de su paradero -comentó Arthur, y Destra asintió a sus palabras, mientras Looker se llenaba la boca de lechuga, e inmediatamente después de jugo para pasársela a la fuerza, lo que incomodaba a Destra-. Sin embargo, hay un hecho que no puede pasar desapercibido, no importa cuánto Giovanni intente ocultarlo. Y ese hecho es que sus supuestos Administradores, todos volvieron misteriosamente a Kanto, y eso que no estamos en fechas de la Liga Pokémon -aclaró Arthur.

-¿Los Administradores del Equipo Rocket? -preguntó Destra, y Arthur asintió- Pensé que nadie sabía la identidad de los miembros del Equipo Rocket. Inclusive, el que Giovanni sea o no el líder de la organización es únicamente una suposición. ¿Quiere decir que ya tienen identificados a los líderes del Equipo Rocket además de a Giovanni? -preguntó Destra curiosa, y entonces pisó a Looker con su tacón, obligándolo a poner atención en lugar de engullirse más lechuga.

-No es que estemos seguros, simplemente nos parece curioso y digno de indagar al respecto -respondió Arthur, entregando una memoria USB a Destra, quien la tomó con cuidado-. Una de nuestros mejores oficiales ha estado bajo la pista de Giovanni por casi cinco años. Y gracias a la información que ha recabado, hay una inmensa sospecha de que los Administradores del Equipo Rocket, no son otros que los cuatro miembros del Alto Mando de Kanto: El Teniente Coronel Surge, el Ninja Moderno Koga, la Psíquico Prodigio Sabrina, y el Científico Misterioso Blaine -explicó Arthur, y Destra sudó frio por la revelación-. Los cuatro entrenadores Pokémon más poderosos de Kanto, son simples peones de Giovanni. Debimos haberlo imaginado mientras eran Líderes de Gimnasio, y sospechado cuando ascendieron al Alto Mando en tan poco tiempo. Uno de ellos, inclusive, regresó hace poco a Kanto, y tal parece que está sumamente interesado en ese joven Yuuji al que no muy secretamente han estado siguiendo -insinuó Arthur, y tanto Looker como Destra intercambiaron miradas-. Los otros miembros de la Policía Internacional Pokémon teníamos la sospecha de que ambos seguían una investigación propia, o eran secretamente una pareja y se la pasaban perdiendo el tiempo, pero ya aclaramos que eso es imposible -comentó Arthur, y Looker se sintió deprimido, aunque Destra le dirigió una mirada de pena-. Sin embargo, no es secreto para nadie que han estado ignorando las ordenes de Nanu y siguiendo a ese chico. Afortunadamente para ustedes, ahora la necesidad de seguirlo es oficial. Ese chico parece estar en el radar del Teniente Coronel Surge, quien ha venido personalmente a observar su batalla de gimnasio -explicó Arthur.

-¿Qué han averiguado de ese chico? -preguntó Destra, entrando en su papel de detective- ¿Es verdad que no tiene vínculos con el Equipo Magma? Su padre era el líder del Equipo Magma, ¿no es verdad? -preguntó ella.

-Maxie, es correcto, nadie, ni siquiera su esposa, supo jamás su verdadero nombre -declaró Arthur, y esta vez incluso Looker puso atención-. Maxie es el nombre clave con el que se conoce al líder del Equipo Magma, y es el nombre actual de la Líder Máxima. Ahora, el hecho de que ella sea la madre biológica de este niño Yuuji, o solo un daño colateral, eso no lo sabemos. Hasta donde sabemos, la madre biológica continúa en Hoenn -finalizó Arthur.

-Pero eso es imposible -agregó Destra-. Nosotros la vimos en el Gimnasio de Ciudad Plateada, y en el Gimnasio de Ciudad Celeste -aclaró Destra, y Arthur pensó al respecto-. ¿Qué quiere decir eso? -se preguntó Destra.

-Solo se me ocurre que la madre biológica de este niño Yuuji, y la mujer en Hoenn no son la misma persona -prosiguió Arthur, y Destra se sobresaltó-. Pienso que ese niño Yuuji ha viajado desde Hoenn a Kanto persiguiendo a su madre biológica tras enterarse de que la mujer en Hoenn no es su verdadera madre. Esa, es la única explicación, y eso también significa que ese niño no está relacionado en absoluto con el Equipo Magma, pero eso Giovanni no lo sabe, él solo ve lo que piensa que es real, y piensa que a través de ese niño, Máxima se revelará, y cuando lo haga… nadie podrá salvarla… -finalizó Arthur, y tanto Looker como Destra sudaron frio-. A como yo lo veo, la única forma en que Máxima pueda seguir con vida es destruyendo al Equipo Rocket desde la raíz. Aún no sabemos qué quiere ni por qué se involucró con el Equipo Rocket, pero ella está en una guerra, una guerra en la que solo saldrá viva ganando. Así que estas son sus nuevas órdenes, seguirán a ese niño Yuuji, y verán que esté a salvo. Tienen órdenes de llevar ante la justicia tanto a Máxima, como a cualquier miembro del Equipo Rocket que puedan sorprender. Además de estas instrucciones, nuestra agente encubierta ha descubierto posibles ubicaciones de bases secretas del Equipo Rocket que vale la pena investigar, una es en Ciudad Azulona, otra en Ciudad Azafrán. No contamos con detalles tan completos todavía, nuestra infiltrada debe tener cuidado con lo que nos comunica, así que recibirán instrucciones de ella a su debido tiempo –entregó Arthur una especie de medalla a Looker, quien asintió y guardó la misma-. Ahora, si me disculpan, esta reunión ha terminado -reverenció Arthur, y se retiró de la mesa, mientras Looker y Destra pensaban en sus siguientes pasos.

Una vez que Cutiefly escuchó todo aquello, voló de regreso a la mesa de Valerie y Máxima, donde ambas comían mientras Blaise les servía. Valerie recibió a su amigo con una sonrisa, mientras Cutiefly le comunicaba todo lo que había escuchado, y entonces, Valerie miró a Máxima con curiosidad.

-Así que… ¿sigues en Hoenn? -se burló Valerie, y Máxima escupió su bebida, tristemente sobre Blaise, quien se limpió en ese momento- Entonces… Máxima no es tu verdadero nombre, sino el nombre falso que se le da a los líderes del Equipo Magma. Ya decía yo que el nombre de tu marido era ridículo -se burló Valerie.

-¿Qué tanto saben esos policías de mí? -se escandalizó Máxima, y miró a Cutiefly con sombrías intenciones- ¿Qué más sabes? ¿O te enteraste de suficientes cosas como para no ayudarme? -preguntó.

-Solo sé que estoy curiosa de saber cómo es que puedes estar en dos lugares al mismo tiempo -se preguntó Valerie, y Máxima tan solo la miró con molestia-. Supongo que, mientras tú mantengas mi secreto a salvo, yo puedo mantener el tuyo. Está bien, a quien buscas se llama Teniente Coronel Surge, y estará en el combate de Yuuji contra la Líder de Gimnasio de Ciudad Carmín esperándote, no necesariamente para conversar tranquilamente. Giovanni te quiere nadando con los Magikarp -aclaró, y Máxima tragó saliva con fuerza-. Fuera de eso, los otros sujetos de interés son el resto de miembros del Alto Mando: Koga, Sabrina y Blaine. Ese tal Arthur no sabe sobre ubicaciones de bases del Equipo Rocket todavía, pero una agente encubierta va tras pistas en Ciudad Azulona y Ciudad Azafrán, llamarán a los detectives cuando tengan algo más seguro -Máxima se limitó a asentir.

-De modo que, la inteligencia de la Policía Internacional Pokémon llega hasta donde la del Equipo Magma ha llegado -prosiguió Máxima, ya sabiendo de la verdadera identidad de los Administradores del Equipo Rocket desde antes-. Además, lo de las bases secretas… Tabitha recibió la misma información no hace mucho… algo está mal con toda esta información, pero no tengo otra pista que seguir aún –concluyó ella, decidiéndose-. Muy bien, de momento me concentraré en el Alto Mando, así que si Surge quiere ponerse violento conmigo, le demostraré que no le tengo miedo. Iré a ver la batalla de mi hijo, y sí es mi hijo biológico, no de mi doble en Hoenn -agregó Máxima.

-Entonces es un doble… y yo que pensé que era algo más mágico, que desilusión -entristeció Valerie, y Máxima suspiró en señal de molestia por la forma de ser de su amiga.

Ruta 05. Rancho de Nicolette.

-No se separen. Growlithe, mantenlos en línea de tres -ordenaba Yuuji, sin saber todos los problemas en los que se metería a futuro, mientras cumplía con sus obligaciones a con Nicolette, y con la ayuda del Growlithe de ella guiaba a los Eevee alegremente en dirección a su corral-. Por cierto, ¿dónde está mi cachorro? -se preguntó Yuuji, y de pronto notó a su Growlithe, persiguiendo al aterrado Eevee de Zawako, era evidente por el collar dorado que llevaba al cuello, y por Zawako persiguiendo al Growlithe cachorro-. No te veía desde el desayuno -se burló Yuuji, tomando al Growlithe cachorro de los pliegues del cuello, lo que lo volvió sumiso, mientras el Eevee de Zawako sentía que se le escapaba el corazón del pecho.

-¡Yuuji! ¡Cuida a tu Growlithe! Pobre Eevoli está tan cansada de tanto correr -se quejó Zawako, y entonces se desplomó contra el suelo-. Yo estoy cansada de tanto correr -se estremeció ella, y Yuuji asintió, sentándose a su lado-. ¿Cómo vas con tus quehaceres? -preguntó mientras ganaba aire.

-Me falta cepillar a los Vulpix… no tengo muchas ganas de hacer eso… son muy quisquillosos con sus colas, y no me queda mucho Antiquemar -le mencionó mientras le mostraba su ungüento-. ¿Tú cómo vas? -preguntó.

-Hambrienta -comentó Zawako entre lágrimas, preocupando a Yuuji-. Por la peste de los establos de los Ponyta, no tuve estomago para desayunar, pero ahora que solo los he visto pastar, y los he alimentado con bayas que sí pueden comer además de heno, tengo hambre. No le digas a Nicolette, pero me comí un par de bayas -se apenó Zawako.

-No creo que tenga nada de malo -agregó Yuuji, pero Zawako estaba muy apenada por su comportamiento-. Como sea, ¿qué sigue en tu entrenamiento de crianza? ¿Al menos estás aprendiendo? Si el Profesor Oak no recibe actualizaciones de la Pokédex, no te van a pagar -se burló Yuuji, aunque tocó una fibra sensible, Yuuji se percató-. ¿Cuál es tu problema con el Profesor Oak? -preguntó.

-No es que no tenga nada con qué actualizar la Pokédex… he aprendido mucho de los Ponyta, podría actualizar su entrada en la Pokédex en cualquier momento, pero… verás… -se apenó Zawako, y Yuuji la miró con molestia, lo que espantó a Zawako-. El Profesor Oak se enteró de que me fugué de casa, y que falsifiqué la petición de mi padre de que me aceptara como su asistente -admitió, y Yuuji abrió sus ojos de par en par.

-¿Te fugaste? -se quejó Yuuji, y Zawako comenzó a llorar, y asintió mientras las lágrimas se le escapaban- Ah, espera, no llores… -se apresuró Yuuji a buscar un pañuelo, mismo que le entregó a Zawako- De modo que… ahora que el Profesor Oak lo sabe… -dedujo Yuuji.

-Me congeló mis fondos… -admitió Zawako, y Yuuji suspiró preocupado-. Por eso estamos trabajando en el rancho de Nicolette, porque necesito dinero, tú eres simplemente daño colateral -admitió.

-¡Entonces por eso me está haciendo trabajar! -se molestó Yuuji, Zawako se espantó, por lo que Yuuji se tranquilizó- Bueno… no es como que me moleste… estoy aprendiendo y todo… supongo… -agregó Yuuji intentando calmar a Zawako, quien se sentía horrible por haber engañado a Yuuji-. ¿Hay alguna forma de que el Profesor Oak te descongele los fondos? -preguntó Yuuji curioso.

-Si consigo información sobre el Pokémon 188… es probable que Bill hable bien de mí a con el Profesor Oak… y que me perdone por engañarlo… -admitió, y Yuuji asintió al respecto-. Pero Ciudad Lavanda todavía está muy lejos… y tú estás haciendo tu viaje Pokémon… además de que no sé qué tanta prisa tengas… -se apenó Zawako.

-Ah, eso no importa, Courtney me dijo que mi madre está en Ciudad Carmín -aclaró Yuuji, y Zawako se sobresaltó, y miró a Yuuji con muchas preguntas en su mente-. ¿Qué? Oh, es verdad, no te había dicho las razones por las que vine a Kanto, aunque no preguntaste -apuntó Yuuji con una sonrisa.

-¡No pregunté porque pensé que era algo personal! ¡Pensé que era algo que querías mantener en secreto! -se quejó Zawako, y Yuuji se rascó la barbilla un par de veces, y entonces movió sus hombros de arriba a abajo- De modo que nunca fue un secreto… -dedujo Zawako.

-Tampoco es que lo quisiera decir, pero si hubieras preguntado te hubiera dicho, eres mi mejor amiga -respondió Yuuji, y aquello forzó a Zawako a ruborizarse al extremo, aunque se tranquilizó rápidamente, notando que no era el momento de dejarse llevar-. Mamá huyó de casa, me enteré porque Courtey, ella es nuestra criada, me lo dijo el mismo día que salí en mi viaje Pokémon… aparentemente, mi madre había estado buscando una excusa para deshacerse de mí, y hacer cosas… no muy buenas… -agregó Yuuji, lo que llamó la atención de Zawako-. Aunque me pidas que te diga y seas mi mejor amiga, esa parte no te la puedo decir -aclaró Yuuji, y Zawako se deprimió.

-Ya veo… hasta los mejores amigos tienen límites… -Yuuji asintió, y Zawako lo miró con preocupación-. Si te estoy retrasando… -intentó decir, pero Yuuji le colocó la mano sobre su cabeza, y le revolvió el cabello violentamente-. ¡Quema! -se quejó ella.

-No me estás retrasando… en todo caso, no tendría Pokémon fuertes si no estás allí para cuidar de ellos, así que, cuento contigo -aclaró Yuuji, y Zawako parpadeó un par de veces, curiosa-. Aprende lo que tengas que aprender, yo te diré si mi madre se aleja mucho y necesito acelerar el paso, ¿está bien? -preguntó Yuuji.

-Todavía tengo muchas preguntas… pero supongo que no es momento para esta platica, ¿verdad? -agregó Zawako apenada, Yuuji tan solo movió sus hombros de arriba abajo indicando que no le importaba- Para ti todo puede ser muy fácil, yo estoy temerosa. ¿Acaso no te da pena ser abierto conmigo? -se quejó ella.

-¿Por qué debería? Ya eres mi más que amiga, ¿no es así? -se burló Yuuji, y Zawako, en respuesta, lo empujó al suelo- ¡Óyeme! -se quejó Yuuji, y Zawako, sumamente apenada, le dio la espalda.

-Me apresuraré a aprender -sonrió tras darse la vuelta, Yuuji solo parpadeó un par de veces, y asintió-. No te vayas a quemar mucho con los Vulpix -se burló ella, y Yuuji suspiró intranquilo.

-Ambos sabemos que voy a terminar como carbón a las brasas -exclamó Yuuji, y Zawako se burló un poco sonoramente de Yuuji, antes de apenarse, y regresar con Nicolette, quien ya llegaba con una canasta de bayas para alimentar nuevamente a los Ponyta.

Ciudad Carmín. A bordo del S.S. Anne.

-No pude comer nada del buffet -lloraba Looker mientras se asomaba por la borda del S.S. Anne. Debido a las burlas de Destra sobre su peso, encausadas o no por el hecho de que debían ocultar su relación sentimental al ser compañeros de trabajo, Looker en su terquedad había optado por comer únicamente frutas y verduras, en lugar de todas las delicias de diferentes regiones del mundo, que era su principal móvil para haber venido al S.S. Anne.

De cualquier forma, el reunirse con el oficial encubierto de la Policía Internacional Pokémon había rendido frutos, ahora la investigación sobre Yuuji tenía el visto bueno de la institución. Pero, aun así, el continuo rugir de su estómago le hacía ver a Looker que todo lo que Destra había dicho de él era cierto.

-Si tienes hambre, podemos cenar en el restaurante… -agregó Destra, quien había estado buscando a Looker, quien la miró con molestia evidente en su mirada-. Quiero decir… no puedo meterlo como viáticos… pero nada me impide hacerte una invitación… no me importa si es caro… puedo pagarlo… -agregó ella apenada.

-Claro, porque al ser mi superior ganas más que yo, no importa si soy el mejor detective del mundo, ni mucho menos la persona que te entrenó -se quejó Looker, lo que molestó a Destra-. Aunque lo de mejor detective del mundo ya es cuestionable, mis mejores años ya pasaron, los jóvenes creen que lo saben todo y la tecnología seguramente ya me dejó obsoleto. ¿Qué podría aprender una detective tan joven y bella como tú de un viejo tragón y senil como yo? -bajó la mirada Looker, y Destra se deprimió en ese momento.

-Oye… yo no creo que seas un viejo senil… -aclaró Destra, y Looker la miró con tristeza-. Lo de tragón no tiene defensa, pero bien sabes que tu edad jamás me ha interesado en lo más mínimo. Y reactivada la relación o no… estaba peor visto la primera vez que fuimos algo, ¿no lo crees? –se burló ella, Looker sonrió por el recuerdo-. Además… yo también dependo mucho de ti, ¿sabes? -aclaró ella, pero Looker no estaba convencido.

-Solo lo dices porque a los catorce que te encontramos tenías amnesia y me dejaron a tu cargo -se quejó Looker, y Destra se molestó nuevamente-. Seguro si siguieras siendo la Anabel de antes ni pensarías en un vejestorio como yo -continuó en su depresión, ganándose un golpe en la nuca de parte de Destra-. Mis neuronas -se quejó Looker.

-¡Destra! ¡No me importa quién era Anabel! ¡Soy Destra! -se quejó Destra, y Looker la miró fijamente, mientras ella inflaba sus mejillas en señal de puchero- Y qué si mi admiración por ti comenzó por necesidad… nadie me obligó a ser una detective, pero quería estar contigo, imbécil… -agregó apenada, y Looker hizo una mueca-. Le diré a Nanu -comentó, y Looker se escandalizó-. ¡Si le digo a Nanu entonces sabrás que hablo enserio! ¡Rompimos porque había demasiados secretos! ¡Pero si le digo a Nanu estoy segura de que él nos apoyará! -continuó Destra, pero Looker ya no necesitaba más pruebas.

-Espera, espera, no es necesario llegar a esos extremos, te creo -comentó Looker, pero ahora era Destra la que estaba molesta-. Si hablas enserio, ¿podemos seguir teniéndolo en secreto? No quiero perder mi trabajo, y sé que tú no quieres perder tu trabajo tampoco. Tal vez deberíamos ser más cuidado… -intentó decir, pero Destra lo silenció plantándole un beso, uno que no se esperaba, y que lo incomodó bastante. Una vez que aquello sucedió, ambos entraron en silencio, sumamente apenados, pero el grito de alguien desde los camarotes, los apenó aún más.

-¡Arriba los novios! -se escuchó el grito proveniente de Valerie desde una de las habitaciones, y Máxima rápidamente salió a taparle la boca y a meterla a la fuerza a la habitación, Looker y Destra estaban tan apenados, que no se dignaron a ver quién era la que se burlaba de ellos.

-¿Ce-cenamos algo entonces? -preguntó Looker con curiosidad, y Destra asintió, tomando su mano, y caminando con él de regreso al restaurante- ¿Qué pasa si Arthur nos ve? -preguntó Looker con curiosidad.

-¿Eres el mejor detective del mundo, y no te diste cuenta de que él nos descubrió, pero apoya la relación? -le dejó saber Destra, y Looker abrió su boca en señal de sorpresa, aunque Destra le dio muy poca importancia-. Pero su advertencia era genuina, si Nanu se entera, de verdad no quiero saber lo que va a pasar -prosiguió Destra, pero ambos decidieron dejarse llevar, y compartieron la cena juntos.

Ruta 05. Rancho de Nicolette.

-Cuando quieras acercarte a un Pokémon de Fuego, lo más importante es poner atención a la temperatura -explicaba Nicolette en el rancho, mientras ayudaba a Zawako a tener confianza y acercarse a los Ponyta, mismos que elevaban sus temperaturas en su presencia-. Tienes que calmarte, los Ponyta sienten tus emociones, y se ponen a la defensiva -continuaba explicándole Nicolette, mientras Zawako temblaba de miedo. Su Eevee intentó tranquilizarla, pero estar rodeada de tantos Ponyta, todos subiendo sus temperaturas, no ayudaba a que Zawako se sintiera mejor-. Tranquila, si las cosas se salen de control estoy aquí para intervenir. No van a quemarte, están acostumbrándose a los humanos -intentó tranquilizarla Nicolette, pero entonces, desde un establo cercano, una potente llamarada se dejó ver, mientras Yuuji salía todo quemado por uno de los últimos Vulpix a quien había estado peinando-. Eso no ayuda a que te tranquilices, ¿verdad? -preguntó Nicolette, y Zawako lo negó fervientemente.

-Ese fue el último de los Vulpix… -agregó Yuuji, mientras miraba a Nicolette con desprecio, y arrebatándole la toalla que le ofrecía, con la cual comenzó a limpiarse el hollín del rostro-. Por cierto, Zawako, tal vez quieras anotar en tu actualización para la Pokédex, que los Vulpix tienen menos colas mientras menos meses de vida tienen, las colas les crecen según van envejeciendo hasta llegar a los siete meses, ¡momento en que se vuelven vanidosos y te queman por no peinarlos bien! -hizo una rabieta Yuuji, ante el Vulpix de siete colas que lo había quemado y ahora se contoneaba sumamente bien peinado.

-Muy cierto -comentó Nicolette-. Aunque no creo que Zawako esté en condiciones en estos momentos, está aterrada por los Ponyta. Tal vez tú puedas ayudarla a relajarse -le pidió Nicolette, y Yuuji miró a los Ponyta, todos aumentando sus temperaturas.

-Nah, a estos ni yo me les podría acercar en estos momentos -admitió Yuuji, lo que puso aún más nerviosa a Zawako, o al menos así fue, hasta que Rapidash y su cría salieron de los establos-. Esa de allí por otra parte, parece querer acercarse por cuenta propia -enunció Yuuji, y Zawako solo se dio cuenta de la cercanía de Ponyta, cuando este frotó su rostro contra ella.

-¡Quema! -se aterró Zawako, pero Yuuji la detuvo de intentar correr, y cuando aquello ocurrió, Zawako se dio cuenta de que no sentía ardor, mientras Ponyta se frotaba en contra de ella- No me quema… de hecho, es cálido y tranquilo -miró Zawako a Rapidash, quien asintió en ese momento. Solo entonces Zawako supo que podía tocar a Ponyta sin preocupación, inclusive la pequeña comenzó a lamerle el rostro alegremente-. ¿Qué haces? Para, jajaja, me haces cosquillas -continuaba Zawako, y de pronto, la temperatura del resto de Ponytas decayó, y todos los Ponyta se acercaron a frotarse y acariciar a Zawako, lo que sorprendía a Nicolette.

-No puedo creerlo, estos Ponyta aún no están bien socializados -comentó Nicolette, pero todos los Ponyta continuaban lamiendo a Zawako, quien ya tenía todo el cabello humedecido por los lengüetazos, lo que le daba algo de asco, pero aun así los cariños de los Ponytas le eran muy agradables.

-Así es Zawako. Por alguna razón que no me explico, todos los Pokémon la buscan -comentó Yuuji, y Nicolette se impresionó por aquello-. Ella puede que no esté segura de sus habilidades, pero, a decir verdad, ella es muy buena criadora. Comprende a los Pokémon a un nivel que jamás he visto a nadie comprender -aseguró Yuuji, acercándose, por lo que los Ponyta retrocedieron, y entonces le dio su mano a Zawako para ayudarla a levantarse-. En definitiva, ella va a ser una increíble criadora -sonrió Yuuji, y Zawako se apenó tanto, que su rostro comenzó a brillar de escarlata, los Ponyta lo notaron y comenzaron a reír sonoramente a carcajadas de dientes para afuera.

-¡No se burlen! ¡Él no lo dice de esa manera! -se apenó Zawako, Yuuji hizo una mueca de confusión, y Nicolette abrió sus ojos como platos- Quiero decir… bueno… si tú me dijiste lo de tu madre, tal vez yo debería… -lo pensó Zawako, pero entonces notó a Nicolette-. No-no no es nada… -agregó ella.

-Oh, si quieren un momento a solas no se fijen, ya me iba -se burló Nicolette, dándoles espacio, y preocupando a Zawako aún más, quien miró a Yuuji escandalizada, mientras Nicolette pensaba para sí misma-. ¿Ella puede entenderlos? -se preguntó, pero le dio muy poca importancia.

-Es-es-espera, Yuuji, no estoy lista para decirlo -se apenó Zawako, y Yuuji la miró con confusión-. Quiero decir, no es que no quiera decírtelo, pero no sé si me vas a creer, sé que es imposible, pero yo de verdad quiero decírtelo y que me creas… es solo que… -prosiguió ella, y bajó la cabeza apenada-. No puedo… -finalizó.

-Que rara eres -mencionó Yuuji, y los ojos de Zawako comenzaron a humedecerse-. Oye, no necesitas forzarte a decirme nada, no te dije lo de mi madre para que sintieras pena por mí o para apresurarte. Si quieres contarme algo soy todo oídos, pero no te sientas obligada -le explicó, y Zawako asintió.

-¡Aburrido! -se quejó Nicolette a la distancia, quien realmente no los había dejado solos, y Zawako se apenó aún más- ¿Quieres ayuda para que este cabeza hueca lo entienda mejor? -prosiguió Nicolette.

-¡No es lo que le iba a decir! ¡Pero tampoco necesito ayuda para eso! -se quejó Zawako, aunque ya estaba tan roja que comenzaba a dolerle la cabeza, Yuuji tan solo la miró aún más confundido que antes- Como sea… creo… que ya me siento más cómoda al lado de los Pokémon de Fuego… ya podemos continuar con nuestro camino a Ciudad Carmín -declaró Zawako, Yuuji asintió, y el Ponyta que Zawako había ayudado a cuidar, comenzó a frotarse contra ella nuevamente-. Aw… yo tampoco quiero dejarte -le respondió Zawako, comprendiendo lo que el Ponyta decía.

-Lo siento, pero ese Ponyta aún necesita quedarse unos meses más con su madre antes de estar disponible para adopción -le explicó Nicolette, buscando un pañuelo en su bolsillo, mismo que amarró al cuello de Ponyta, en la forma de un moño rojo-. Pero si lo quieres, prometo buscarte para dártelo en cuanto esté listo -le explicó Nicolette, y aquello tomó algunos momentos para ser procesado por Zawako.

-¿Un Ponyta para mí? -se apuntó Zawako, y Nicolette asintió en ese momento- Pe-pe-pero, no puedo pagarlo, además de que no podría, Ponyta es un Pokémon increíble, pero… no sé si pueda… -intentó decir, pero Nicolette sonrió nuevamente.

-Como dije, aún faltan varios meses para que Rapidash pueda dejar a Ponyta solo, este pequeño encendió sus flamas hace apenas un par de días, lo que significa que no hace mucho cumplió el mes de nacido -le explicó Nicolette, y Zawako miró a Ponyta, quien relinchaba alegremente-. Cuando un Ponyta nace, lo hace sin flamas, tarda un mes en poder encenderse, y cuando lo hace, es muy difícil para Ponyta controlar sus flamas, queman todo lo que encuentran, por eso los Ponyta recién nacidos son muy peligrosos, en especial si no han sido socializados -le explicó Nicolette, y Zawako prestó toda su atención a lo que ella decía-. Pero este Ponyta aun así aprendió a controlar su flama, solo para dejarse tocar por ti. Esa confianza entre un humano y un Pokémon es muy rara de encontrar, así que no me atrevería a buscar otro dueño para este Ponyta que no fuera alguien como tú -insistió, y Zawako se mostró conmovida-. ¿Qué dices entonces? ¿Quieres un Ponyta? Te lo llevaré cuando esté lista -sonrió Nicolette.

-¡Pirita! -exclamó Zawako, lo que Nicolette no comprendió, pero que Yuuji sí comprendió de inmediato, mientras los ojos de Zawako se llenaban de lágrimas- ¡Cuando esté lista! ¡Estaré muy feliz de poder conservar a Pirita! -prosiguió Zawako, mientras su Ponyta se frotaba nuevamente contra ella.

-Pirita al parecer es el mote con que Zawako lo llamará de ahora en adelante -le explicó Yuuji, y Nicolette lo comprendió-. Estaremos en contacto entonces, Nicolette. Para decirte cómo va la crianza de Growlithe, y esperar a que Zawako pueda criar a Pirita -agregó entusiasmado.

-Está decidido entonces -terminó Nicolette-. En unos meses que Rapidash deje de cuidar de su cría, los buscaré para entregarles a Pirita. Sean pacientes -sonrió Nicolette, y Zawako asintió, abrazando a Ponyta con cariño.

Ciudad Carmín. Gimnasio de Ciudad Carmín.

-¡Ahora! ¡Electrocañón! -resonó el grito de Visquez, la Líder de Gimnasio de Ciudad Carmín, y el poderoso ataque eléctrico, que se desprendió de su Pokémon ensombrecido por la explosión de luz, derribó a un Charmeleon, que terminó derrotado por el poderoso ataque, mientras el público en el gimnasio se volvía loco por lo que acababan de presenciar- ¿Eso es todo lo que tienes? Solo requerí de un solo Pokémon para derrotar a tus tres Pokémon, que patético, y tanto que alardeabas de que podrías vencerme en tiempo record, Rinji de Pueblo Paleta -se burló Visquez, mientras Rinji, el autoproclamado genio táctico Pokémon, corría en dirección a su Charmeleon, paralizado por el ataque de Electrocañón del Pokémon de Visquez.

-No es justo… solo eres la tercer Líder de Gimnasio que enfrento… debías usar Pokémon a modo de tus contrincantes -agregó Rinji en medio de las lágrimas tras tan humillante derrota, Visquez tan solo hizo una mueca.

-¿Eh? ¿A modo de mis contrincantes? ¿Y quién lo decidió? Soy una Líder de Gimnasio, mocoso, no voy a dejarme vencer solo porque unos debiluchos sueñan con ser Campeones Regionales -insultó Visquez, mientras regresaba a su Pokémon a su Pokébola-. En este gimnasio… siempre combatimos para ganar… vuelve cuando tu Charmeleon bebé sea más fuerte, aunque si evoluciona en un Charizard será aún más fácil de derrotar -se burló Visquez, mientras Rinji corría deprimido fuera del gimnasio.

-El bebito estaba a punto de llorar -se burló Surge, quien había presenciado la batalla de gimnasio de Visquez, quien cambió su personalidad altanera y arrogante en presencia de Surge, e incluso sonreía sonrojada-. Estoy orgulloso, Visquez, no podía haber elegido a un mejor sucesor. Admito que me preocupé un poco cuando elegiste cambiar la especialidad del gimnasio, pero, todo parece ir bastante bien, y ese Pokémon, no se ha perdido enteramente el toque electrizante de este lugar -finalizó Surge.

-Pero por supuesto, Teniente Coronel Surge, usted me pidió ir con todo contra ese mocoso -sonrió Visquez, y Surge asintió-. Pero… ¿por qué era tan importante humillar a ese niño? Pensé que el importante era el hijo de la líder del Equipo Magma -agregó Visquez.

-Para atraer a la presa principal, hay que herir a las pequeñas -comentó Surge-. Ese niño venció a Yuuji en batalla, y mis informantes me han comentado que Yuuji ya está en camino. Seguro se toparán en el Centro Pokémon, y cuando ese mequetrefe de Yuuji sepa que vapulearon a su rival, vendrá corriendo a retarte, y cuando lo haga, su mamita estará en primera fila, y allí es cuando la atraparemos -sentenció Surge, y Visquez asintió un buen número de veces, emocionada por su papel en los planes de Surge-. Así que prepárate, Visquez, ya que mañana, definitivamente, obligaremos a ese mocoso a enfrentarte, y su madre no tendrá donde esconderse -finalizó Surge, y su potente risa llenó todo el gimnasio.

Esta historia continuará…