Antes de comenzar con este capítulo, una pequeña aclaración. Según yo, no he mencionado la edad ni de Zawako ni de Yuuji, y si la he mencionado, tendré que actualizarla. Para que este capítulo sea más entendible, adelanto las edades de los personajes principales: Yuuji (15), Zawako (14), Rinji (11), Amaya (11), Kim (14), Destra (32) Looker (47). Sin más que decir, a darle que es mole de olla.
TsukihimePrincess: Zawako va a tener muchos traumas en los capítulos siguientes, y Jolteon será parte de ellos, solo que no en este capítulo. Algo que noté al revisitar los juegos de Kanto, es que hay muchos lugares de abandono Pokémon, aquí en este capítulo hay otro, cuando niño no me daba cuenta de lo oscuro que era Kanto al parecer. Sobre Yuuji y sincerarse con Zawako, no es que no quiera, es que no puede, así que eso no será pronto. Pero, en fin, espero que este capítulo te agrade.
EDITADO: 21/12/2021.
Crónicas de un viaje Pokémon.
Temporada 1: Kanto.
Capítulo 17: La Ciudad de los Fantasmas.
Región Kanto, Túnel Roca.
-¡Corre más rápido! -gritaba Yuuji, tirando de la mano de Zawako, llevando a Torchic como maleta mal cargada en su otro brazo libre, y con Pikachu sobre la cabeza de Yuuji usando su energía para crear algo de luz alrededor del grupo. Eevee iba más adelante, ladrándole a Yuuji y a Zawako sobre qué dirección seguir, mientras ambos seguían huyendo de la nube de Zubat y Golbat que los perseguían- ¡Entiendo que los Golbat se hayan enojado por despertarlos cuando le ordené a Pikachu usar Destello para iluminar nuestro camino! ¡Pero Zubat no tiene ojos! ¿Qué les molesta a ellos? -preguntó Yuuji buscando a Eevee, quien guio el camino, mientras Torchic, zarandeado por llevarlo cargado como equipaje viejo, estaba a punto de vomitar.
-¡Con todos los chillidos supersónicos de Golbat a nuestro alrededor, los Zubat están confundidos! ¡Y no solo ellos! ¡El Supersónico está confundiendo a todos los Pokémon en la cueva! -explicó Zawako, y tras la mención, un Graveler comenzó a rodar persiguiendo tanto a Yuuji como a Zawako, confundido por el supersónico de los Zubat y los Golbat- ¡No quiero sonar cruel, pero la mala fama y el odio a los Zubat y a los Golbat por atacar tan insistentemente a los entrenadores me parece más que entendible! -se quejó Zawako, y Yuuji tuvo que tirar de su brazo en una dirección distinta para evadir al Graveler, quien se estrelló contra una de las paredes del túnel.
-¿No puedes disculparte con ellos en nuestro nombre? ¿Zu bat bat zu o algo así? -se quejó Yuuji, Eevee los guio por otra intersección, aunque poco a poco comenzó a marearse- ¡Eevoli se está confundiendo! ¡Diles algo! -insistió Yuuji.
-¡En primer lugar, tengo que aprender el idioma Pokémon de los Zubat y los Golbat antes de usarlo! ¡Y los idiomas basados en chillidos se me complican mucho! -se defendió ella, levantando a Eevee cuando esta se confundió y no pudo guiarlos más- ¡En segunda instancia! ¡Hay demasiado ruido! ¡No me van a entender! -continuó Zawako, y notó una luz al final del túnel- ¡Allí! -apuntó Zawako, Yuuji asintió, y tiró de ella a las afueras del Túnel Roca, donde la luz confundió más a los Pokémon que los perseguían- Ya está, un Golbat sin entrenamiento no podrá ver bien con tanta luz de sol, y su piel es demasiado delicada para arriesgarse a una rabieta ciega -explicó Zawako.
-Zubat y Golbat no, pero Graveler sí -exclamó Yuuji, colocando a Torchic en el suelo, donde vomitó su desayuno, Yuuji entonces miró al furioso Graveler que salía del Túnel Roca, mientras los Zubat y Golbat entraban a la cueva huyendo de la luz solar- ¿Quieres hablar con él? ¿O lo soluciono a mi manera? -preguntó Yuuji.
-¿Te importaría dejar de preguntarme si quiero hablar con cada Pokémon que nos topamos? Tampoco hablo Graveler todavía, apenas aprendí Geodude básico -se defendió ella, y Pikachu saltó para intentar ayudar, pero Zawako lo atrapó a pleno salto- Pikachu, eres tipo Eléctrico, tus ataques no sirven contra el tipo Tierra, y Graveler al ser Roca y Tierra es inmune a ti -explicó.
-Pero es doblemente débil al tipo Hierba -lanzó Yuuji su Nido Bola, liberando a Bulbasaur-. Bien Bulbasaur, normalmente no atrapamos Pokémon evolucionados, sin ofender a Pikachu, pero un tipo Roca y Tierra le dará variedad a mi equipo. ¡Hojas Navaja! -ordenó Yuuji, Bulbasaur obedeció, y Graveler fue debilitado, pero comenzó a brillar de improviso.
-¡Abajo! ¡Va a Autodestruirse! -lo tacleó Zawako al suelo, pero antes de que Graveler pudiera terminar con su ataque, una Súper Bola impactó a Graveler, capturándolo- Que reflejos tan rápidos, no vi ni siquiera cuando sacaste la Súper Bola -agregó Zawako, ayudando a Yuuji a ponerse de pie.
-Eso es porque no fue Yuuji quien la lanzó -escucharon ambos, virándose para encontrar a Rinji levantando la Súper Bola del suelo, y enfureciendo a Yuuji-. Ahora, gracias a tu incompetencia, tuve que capturar a este Graveler, o ambos estarían hospitalizados en estos momentos -se quejó Rinji, mientras la Súper Bola desaparecía de su mano, lo que significaba que ya llevaba consigo seis Pokémon.
-¿Qué te parece si te doy una paliza en agradecimiento, roba Pokémon? -se quejó Yuuji, preocupando a Rinji, pero para fortuna del de cabello naranja, una intensa luz llamó la atención de Yuuji, mientras Bulbasaur evolucionaba en un Ivysaur-. ¿Bulbasaur? -se sorprendió Yuuji.
-Ahora es un Ivysaur -se alegró Zawako, tomando fotos de Ivysaur con el Pokédex de Yuuji-. El Graveler con el que peleaste debe haber tenido un nivel muy alto, yo pensaba que aún le tomaría a Bulbasaur varias semanas para evolucionar. Es una lástima, me gustaba más Bulbasaur, pero ahora puedo hacer dibujos de su linda flor -se emocionó Zawako, sacando su libreta y sus lápices de dibujo.
-Es bueno ver que ambos siguen tan simpáticos y distraídos como siempre -agregó Rinji, mientras Yuuji lo miraba con desprecio-. ¿Qué pasa Yuuji? ¿Molesto porque ya te alcancé? No debiste haber perdido tanto tiempo entre las rutas, me dio la oportunidad perfecta de tomarte la delantera -presumió Rinji, y Yuuji comenzó a estrujarle el cuello en una llave de lucha libre.
-Presúmeme cuando tengas más medallas que yo, sabandija. ¿Qué te parece si Ivysaur y yo te ponemos en tu lugar en una batalla Pokémon? -se quejó Yuuji, notando que Ivysaur estaba demasiado ocupado siendo el modelo de Zawako, quien ya se había sentado en una roca y comenzaba a dibujar- Oye… déjame estrenar a Ivysaur -se quejó Yuuji.
-Eso no, ya coloqué las líneas de guía, usa a Pikachu -sentenció Zawako, preocupando a Yuuji-. Por cierto, Rinji. ¿Cómo nos rebasaste? Pensé que combatirías a Visquez en Ciudad Carmín -preguntó Zawako, y Rinji, alegremente, le mostró su medalla.
-Mientras ustedes, par de Luvdisc, andaban siendo todo amor y romance en la Ruta 10, compartiendo la misma tienda y todo eso -se burló Rinji, apenando a Zawako, y ganándose un golpe por parte de Yuuji-. Yo me adelanté… ¡que violento eres! -se quejó Rinji.
-Mira niño, si no tienes la precaución de comprar una tienda de campaña y andas durmiendo a la intemperie, es tu problema, yo no iba a dejar a Zawako afuera -se quejó Yuuji, intercambiando miradas de odio con Rinji-. Además, que a ti no se te peguen ni los Ninjask de lo feo que estás, no te da derecho a burlarte de Zawako -defendió Yuuji, pero pronto, la atención del par se desvió, y Rinji entró en pánico.
-¡Rinji! -escucharon Yuuji y Zawako, y de pronto, ambos sonrieron con malicia, mientras Rinji sudaba frio, y Amaya corría en dirección al grupo- ¡Ya está listo el desayuno, Rinji! ¿Oh? ¡Zawako! ¡Yuuji! -se emocionó Amaya, Zawako y ella intercambiaron un amigable abrazo, mientras Yuuji se burlaba de Rinji- Pensábamos que ustedes ya estarían en Ciudad Lavanda. ¿Qué ocurrió? -preguntó Amaya.
-Pasamos la noche en la Ruta 10 buscando un Pikachu especial -explicó Zawako, cargando al Pikachu de Yuuji, y dándole un respiro a Ivysaur, aunque Eevee le ladró para que no perdiera la pose, Torchic seguía desmayado al lado de su vomito-. ¿Llegaron ya a Ciudad Lavanda? ¿Separaron su fecha para el combate de gimnasio? -preguntó Zawako.
-Ya llegamos a Ciudad Lavanda, solo vinimos a tener un día de campo y a entrenar -agregó Amaya con una sonrisa, Yuuji se burló aún más de Rinji, quien miraba en otra dirección apenado-. Sobre separar fecha, en estos momentos el gimnasio de Ciudad Lavanda está cerrado, no entendemos por qué. Ni siquiera dejaron una lista de espera, simplemente no están aceptando retadores -aclaró Amaya.
-¿Cómo dices? Pero si el gimnasio de Ciudad Lavanda no tiene ni el mes de que fue ascendido a la primera división, ¿por qué no estarían aceptando retadores? -conectó su celular Zawako a internet, y buscó noticias al respecto-. Veamos… gimnasio de Ciudad Lavanda… no parecen haber noticias relacionadas aún -agregó Zawako.
-Eso es porque lo cerraron esta mañana, pero no nos explicaron la razón -mencionó Amaya, y por fin Yuuji notó a su Torchic noqueado en el suelo, e intentó reanimarlo, pero el pobre estaba demasiado mareado por la zarandeada que le dieron-. Nos estaremos hospedando en el Centro Pokémon por unos días, pero si no hay cambios, seguiremos al siguiente gimnasio en Ciudad Azulona -explicó Amaya.
-De modo que viajan juntos, que romántico -se burló Yuuji de Rinji, apenando a Amaya y a Zawako, sin percatarse de que, al burlarse de Rinji, se estaba burlando de sí mismo al viajar él con Zawako, aunque Yuuji era demasiado despistado para notar su propio comentario-. Nosotros teníamos planeado desayunar en el Centro Pokémon, pero si quieren los dejamos en su picnic, Torchic al parecer necesita de un Centro Pokémon urgentemente -mostró Yuuji.
-Ah, puedo guardar la comida para otra ocasión, no me perdería la oportunidad de comer con Zawako, ¿verdad Rinji? -preguntó Amaya, y ante la mirada de burla de Yuuji, Rinji asintió- Guardaré nuestra comida para después entonces, no tardo -aclaró Amaya.
-Descuida, no hay prisa -miró Zawako a Ivysaur, a quien Eevee había mantenido en pose-. Haré unas guías más rápidamente, y podremos irnos. Quédate quieto, Ivysaur, y Yuuji -comentó Zawako, apenada, y Yuuji la miró con curiosidad-. Mientras más te burlas de Rinji, más material le das, así que ya basta -se quejó ella.
-¿Material? -preguntó Yuuji, intercambiando miradas con su Pikachu, quien sonrió preocupado por lo denso que era su entrenador- Oye, explícame… -pidió Yuuji, pero Zawako lo ignoró y continuó haciendo su boceto-. No entiendo a las mujeres -se quejó Yuuji.
-Obviamente -respondió Rinji, ganándose otra llave de lucha libre por parte de Yuuji, mientras ambos esperaban a que Amaya y Zawako estuvieran listas para continuar camino a Ciudad Lavanda.
Ciudad Lavanda. Centro Pokémon.
-¡Hola amor! -exclamó Destra desde la pantalla de un videoteléfono, frente al cual Looker se tomaba un café y comía una rosquilla- ¿Ese es tu desayuno? Looker… no me digas que me mandaste a Ciudad Azafrán para poder comerte todos los dulces que quisieras sin que te estuviera regañando -agregó Destra con molestia.
-Obvio no -se apenó Looker, empujando sus dulces fuera de la vista de la video llamada-. ¿Cómo te va en tu viaje a Ciudad Azafrán? ¿Llegaste ya a las oficinas centrales? -preguntó Looker, soportando la tentación de morder su rosquilla.
-No aún, pensé que llegaría más temprano, pero encontrar un lugar para hospedarse en Ciudad Azafrán es muy difícil, ahora entiendo porque siempre te quieres hospedar en los Centros Pokémon, todo este tiempo pensé que eras tacaño y solo te gastabas el dinero en golosinas -meditó Destra al respecto, y Looker se apenó-. Pero para cuando nos reunamos en Ciudad Azulona, tendré una habitación de hotel ya separada, no más dormir en el Centro Pokémon.
-Me alegra tu entusiasmo, pero hay que espiar a los chicos -le recordó Looker, y Destra asintió-. Y algo me dice que van a pasar bastante tiempo en Ciudad Lavanda, hace años este era un pequeño pueblito en medio de la nada, pero ya se le considera una ciudad, incluso ahora tiene su propio gimnasio, pero eso no es lo que va a retrasarlos -aseguró Looker.
-No se me ocurre una razón en estos momentos, pero, si van a quedarse mucho tiempo en Ciudad Lavanda, puedo dirigirme allí tras cambiar nuestro equipo, aunque… quiero mi hotel… -se apenó ella, Looker se preocupó.
-Trataré de que nos hospedemos en hoteles más seguido… tendré que dejar de comprar tantos dulces… -lo último se lo dijo a sí mismo, por lo que Destra no lo escuchó bien-. En todo caso, según mis cálculos, al menos se quedarán en Ciudad Lavanda por un par de semanas. Después de todo, es época de parciales, y cierto entrenador no ha estado al corriente con sus estudios -comentó Looker, enviándole a Destra un archivo, mismo que ella abrió en su lado de la línea.
-Vaya, de verdad que es torpe -se preocupó Destra-. ¿Crees que cierta madre sepa esto? -preguntó Destra con curiosidad, y para sorpresa de ambos, a tan solo unos tres asientos, Máxima, furiosa, hacía una rabieta- ¿Pasa algo? -preguntó Destra.
-¡Tú! -apuntó Looker, sobresaltando a Máxima, quien vio todas las golosinas de Looker, y las pateó al piso- ¡Mis dulces! -se quejó Looker, levantó sus dulces, y Máxima salió del Centro Pokémon a toda prisa- ¡Hablamos luego, Destra! ¡Cayó en la trampa! ¡Bajó la guardia pensando que estábamos ambos en Ciudad Azafrán! -explicó Looker, mientras corría con su abrigo lleno de dulces detrás de Máxima.
-¡Looker! ¡No puede ser! ¡Se le va a escapar! -se preocupó Destra de su lado de la línea- No puedo creer que esa mujer haya logrado eludirnos por tanto tiempo, siendo tan despistada. De tal madre tal hijo supongo -colgó el teléfono Destra, mientras el grupo de Yuuji y Zawako entraban al Centro Pokémon.
-Buenos días, Enfermera Joy, le traigo a un paciente -exclamó Yuuji, colocando a Torchic en la bandeja, Yuuji entonces tomó su cinturón de Pokébolas, y se lo entregó también-. El resto de mis Pokémon también requieren atención -explicó Yuuji.
-Por supuesto, me permites tu identificación -pidió la Enfermera Joy, Yuuji se la entregó, y tras pasarla por el lector, una luz roja comenzó a parpadear en su computadora-. Oh cielos, lo siento, pero tendré que retenerte la licencia -agregó la Enfermera Joy, entregando a Torchic a su Chansey, y quitando el cinturón de Yuuji con sus Pokémon del mostrador-. Por favor normaliza tu matricula, atenderemos a tus Pokémon, pero hasta que la situación se regularice, no podremos regresártelos, esta es la cuota por día de custodia -entregó la Enfermera Joy un folleto con los costos de retener a sus Pokémon.
-¿Eh? ¡Pero tengo toda mi documentación en regla! -se quejó Yuuji, mientras la Enfermera Joy daba vuelta a la pantalla de su computadora para que Yuuji pudiera verla, sobresaltándolo. Zawako, Amaya y Rinji también se asomaron.
-No has entregado tus tareas, así que el Profesor Birch te ha suspendido tu licencia de entrenador -le explicó la Enfermera Joy, y Yuuji se escandalizó por lo que estaba escuchando-. Por favor regulariza tu matricula, si se te acaban los fondos, nos comunicaremos con el Profesor Birch para ver qué podemos hacer con tus Pokémon. Los Pokémon que tengas depositados en la Fundación Aether no entran dentro del presente acuerdo, pero los que llevas contigo serán retenidos -finalizó la Enfermera Joy, y fue a atender al siguiente entrenador.
-Espere… -exclamó Yuuji preocupado, y de pronto enfureció-. ¡Ese maldito profesor afeminado me cortó la licencia! ¡Un teléfono! ¡Necesito hablar con Courtney! -se quejó Yuuji, pero Zawako lo detuvo.
-Así que, ¿no has estado haciendo tus tareas? -se quejó Zawako, y Yuuji se preocupó por su mirada con malignas intenciones- ¿Cómo puedes ser tan irresponsable? ¡Ahora mi viaje se va a retrasar también! ¡Si el Profesor Oak se entera de que te revocaron la licencia, va a pedir que regrese a Pueblo Paleta! -se quejó Zawako.
-Oigan… -comentó Amaya, y Zawako se viró para verla-. ¿Qué está pasando? ¿De verdad le quitaron su licencia de entrenador a Yuuji? ¿Qué va a pasar con sus Pokémon y qué hizo para que se la quitaran? -se preocupó Amaya.
-Ah, es verdad, ustedes tomaron el año sabático -comentó Zawako, mientras continuaba mirando a Yuuji con descontento-. Les explicaremos en el desayuno. Y Yuuji, más te vale que esto no se vuelva a repetir, me haces pasar muchas vergüenzas -se quejó Zawako, y Yuuji asintió, mientras el grupo se dirigía al restaurante.
Restaurante del Centro Pokémon.
Zawako no se dignó a explicarles ni a Rinji ni a Amaya lo que estaba ocurriendo, y se limitó a reprender a Yuuji por un buen tiempo, con su Eevee uniéndose en el regaño en el idioma Pokémon. El par de entrenadores de Pueblo Paleta se preocupó un poco, pero no entendían realmente la gravedad de la situación, lo cual era normal, sus licencias de entrenadores eran diferentes, por lo que ellos no tenían los mismos problemas que Yuuji, y tuvieron que esperar a que llegara su comida, y que Zawako se calmara, para volver a poder tomar parte en la conversación.
-Entiendo que estés molesta por lo de Yuuji considerando que viajan juntos, pero… la verdad, ya queremos entender lo que está pasando -exclamó Amaya cuando Zawako se distrajo lo suficiente comiendo algo de fruta, mientras Yuuji solo bajaba la mirada, sumamente apenado-. Cuando nos dieron nuestras licencias de entrenador, lo único que nos dijeron es que tenían vigencia de un año, y que solo el Profesor Oak podía revocarlas -aclaró Amaya.
-Porque sus licencias de entrenador son de entrenador junior, y están dentro de su año sabático -les explicó Zawako, tomando las licencias suya y de Yuuji, y mostrándoselas a Amaya y a Rinji-. Cuando alguien cumple los once años, puede adquirir una licencia de entrenador, lo que le permite competir en la Liga Pokémon, buscando convertirse en un entrenador profesional. Sin embargo, la licencia junior solo tiene vigencia de un año, aquí en la esquina dice cuanto tiempo de vigencia tiene tu licencia, y si es junior, de investigación, profesional, o de cualquier otro tipo -les explicó Zawako, y tanto Rinji como Amaya observaron ambas licencias, la de Yuuji decía "entrenador" sin ningún otro distingo, la de Zawako leía "tutoría", y las de Amaya y Rinji leían ambas "entrenador jr." Algo que ellos nunca habían notado-. Hay más tipos de licencias, pero estas son las más comunes. Con la licencia de un entrenador junior, los padres de los entrenadores reciben los adeudos de sus transacciones, por ello solo duran un año. Ustedes tienen once años, a los once años todos tenemos un año sabático de nuestros respectivos estudios, y es el año que la mayoría escoge para realizar su viaje Pokémon. Pero, terminando este año, la realidad llega, y hay que seguir estudiando. Yuuji y yo no usamos nuestro año sabático para ser entrenadores, en mi caso, lo utilicé para estudiar y convertirme en una entrenadora por tutoría, y por lo visto, Yuuji lo utilizó para estar de holgazán -recriminó Zawako.
-Dame un respiro, mi padre no me permitió convertirme en entrenador a los once, dijo algo como: "si vas a perder el tiempo, piérdelo de forma productiva", y me llevó por toda Hoenn trabajando como campesino -se quejó Yuuji, pero Zawako lo miró con desconfianza-. Es la verdad, mi padre lo llamaba servicio social -aseguró Yuuji.
-Aquí lo importante es, que mientras eres entrenador en tu año sabático, y tienes una licencia junior, no necesitas estudiar -explicó Zawako, y Yuuji se apenó-. Muchos, como yo, no salimos en el viaje Pokémon a los once años, y seguimos estudiando para obtener una mejor licencia, y más libertad. Yo continué estudiando hasta cumplir catorce, y solo entonces adquirí mi licencia, pero Yuuji siguió de perezoso -aclaró ella.
-Disculpa, después de mi año sabático regresé a la escuela -se quejó Yuuji-. Pero deja les explico yo lo demás que tú solo me ves como si fuera un criminal -se dirigió Yuuji a Rinji y a Amaya-. Cuando el año sabático termina, todos deben de regresar a clases por tres años obligatoriamente, lo que retrasa el viaje Pokémon. Después de esos tres años, puedes solicitar tu licencia de entrenador con la recomendación de tu Profesor Regional. Por no interrumpir el viaje Pokémon por tres años, algunos entrenadores como yo, esperamos a cumplir quince para hacer todo el viaje sin interrupciones -aclaró Yuuji.
-¡Pero tienes una responsabilidad escolar! ¡Te dejan tareas! ¡Y si quieres conservar tu licencia tienes que hacer tu tarea! ¡Si estas reglas no existieran todos los jóvenes serían entrenadores Pokémon holgazanes y no habría profesionistas! ¡Tú lo sabías y deliberadamente no hiciste tus tareas! -se quejó Zawako, molestando a Yuuji.
-Yo no te he visto a ti hacer ninguna tarea tampoco -le apuntó Yuuji-. ¿Cómo es que a mí me revocan mi licencia, pero tú puedes seguir viajando toda campante? -se quejó Yuuji, fastidiando a Zawako.
-¡Yo solicité mi licencia Pokémon por tutoría! ¡El Profesor Oak es el tutor encargado de mi educación! ¡No soy una niña genio como todos piensan, es la estricta ordenanza del profesor lo que aparenta que soy una sabelotodo! ¡Le tengo que entregar reportes y estudios de campo! ¡Y si no doy los resultados que él espera me recorta mis fondos! ¡No me la paso estudiando todas las noches por placer mientras cierto perezoso que tengo enfrente solo juega al entrenador Pokémon! -insistió Zawako, de verdad estaba muy molesta.
-Falsificaste una orden de tutoría querrás decir -refutó Yuuji, y Zawako, en respuesta, se deprimió, se dio la vuelta, y abrazó a su Eevee sintiendo vergüenza-. Hazte la victima todo lo que quieras, es la verdad -declaró Yuuji.
-Y me avergüenzo de ella todos los días, no tienes que ser tan cruel como para recordármelo, tú sabes que no tenía malas intenciones -agregó Zawako en medio de su llanto, y mientras abrazaba a Eevee, ganándose la simpatía de Amaya y de Rinji-. No soy una mala persona, solo hice lo que pensé que era mejor, seguro que si se lo pedía a mí papá me firmaba la hoja, pero estaba peleado con mi madre y me dio miedo… por eso falsifiqué su firma, pero mamá ya me dijo que me perdonaban… aunque no deja de hacerme sentir mal. ¿Por qué me lo recuerdas? -se apenó ella.
-Zawako, ¿eres bipolar? -preguntó Yuuji, Zawako solo continuó cabizbaja, preocupando a Yuuji aún más- En todo caso, ¿por qué estás tan molesta conmigo? Solo debo invertir unos días en hacer mis tareas y asunto arreglado -aseguró Yuuji.
-No, si mi novio fuera así de holgazán y no tuviera aspiraciones para su futuro, yo me hubiera molestado como Zawako -aclaró Amaya, apenando a Zawako, y sobresaltando a Rinji, quien sintió la indirecta-. En todo caso, ella con justa razón está molesta contigo. Por perezoso, tienen que interrumpir su viaje -se quejó ella.
-Mira niña sabática, me recriminas cuando termines tus tres años de estudio obligatorios -se enfadó Yuuji, pero Zawako lo tomó de la camisa para llamarle la atención, y le hizo una cara de tristeza que lo apenó demasiado-. Está bien, iré a la biblioteca del Centro Pokémon a hacer mi tarea cuando termine de desayunar -se quejó Yuuji, apenado.
-Con lo que llevas de retraso, seguro salimos dentro de dos semanas -mencionó Zawako, molestando a Yuuji, pero siempre que ella lo miraba toda deprimida, Yuuji solo se sonrojaba, se cruzaba de brazos, y la ignoraba sin poderle responder-. Perdón por ventilarme contigo, pero, es que me preocupa que estés bien. Tienes que estudiar, si me enojo es porque me preocupo por ti -continuó ella, y Yuuji se ruborizó más y más.
-Zawako es un amor… Yuuji no la merece -exclamó Amaya, fastidiando a Yuuji-. De todas formas, no había considerado que, después del año sabático, tendremos que volver a estudiar por tres años obligatoriamente. Tal vez la mejor idea era hacer lo que Yuuji y Zawako, y haber esperado en lugar de salir así sin más -exclamó Amaya.
-Cuando nuestros padres hicieron el viaje esas tontas reglas no existían, y a cómo funciona la mente de Yuuji, seguro lo alcanzamos aún si lleva tres años de ventaja -la tranquilizó Rinji, pero se ganó un coscorrón de parte de Yuuji-. ¡Si no te meten a la cárcel por violento primero! -se quejó Rinji.
-Yuuji, por favor -suplicó Zawako, incomodando a Yuuji-. De todas formas, de ahora en adelante cuando yo tenga que mandarle un reporte al Profesor Oak como parte de mi tutoría, me aseguraré de que hagas tus tareas, aunque no soy tu madre, tienes que tener iniciativa en hacer tus tareas por tu propio pie. ¿Puedes prometerme que esto no vuelve a pasar? -le preguntó Zawako, y Yuuji, a regaña dientes, asintió.
-Es un ángel, no la mereces, Yuuji -agregó Rinji, y Yuuji se puso de pie dispuesto a lastimarlo, pero Rinji alcanzó a huir de él- ¡Eres un salvaje! ¡Zawako! ¡Date cuenta! -insistió Rinji.
-¡Yo te voy a dar cuenta! ¡Ven aquí! -intentó ir Yuuji tras de Rinji, pero se calmó por Zawako- Iré a hacer mi tarea entonces. Pero, ¿qué hay de ti? Tus fondos del mes siguen recortados. ¿Podrás solventarlos sola? -preguntó Yuuji.
-Trataré de evitar batallas innecesarias. No te preocupes -agregó Zawako sonriente-. De todas formas, ya que estamos en Ciudad Lavanda, supongo que debería comenzar a buscar al Pokémon 188. Si lo descubro, y terminas tus tareas, podremos adelantar a Rinji y a Amaya -aseguró Zawako, entusiasmando a Yuuji.
-¡Yo te ayudo! -agregó Amaya, abrazándose a la cintura de Zawako, y molestando a Yuuji- Zawako es muy linda, y no podría dejarla sola a merced de entrenadores desalmados que quieran enfrentarla, yo la protegeré mientras busca al Pokémon 188. Rinji, tú puedes ir a estudiar con Yuuji. Si estudias ahora, esos tres años de educación obligatoria los pasaremos fácilmente -declaró Amaya.
-¿Y yo como por qué tengo que acompañarlo a estudiar? -preguntó Rinji, Amaya solo movió su cabeza indicando que se fuera- Ya que… andando, las chicas quieren estar solas -se quejó Rinji-. Además, sin alguien vigilándote seguro pierdes el tiempo -se quejó Rinji.
-Mira enano, que al menos yo no voy a interrumpir mi viaje por la educación obligatoria, para cuando termines tus tres años ya seré un Campeón Regional -sentenció Yuuji, y el par continuó discutiendo todo el camino al segundo piso del Centro Pokémon, donde estaba la biblioteca.
-Rinji se encargará de que Yuuji no pierda el tiempo y se ponga a estudiar. No lo dice abiertamente, pero él de verdad ve a Yuuji como el rival a vencer y quiere seguir compitiendo con él -aclaró Amaya, y Zawako sonrió y aceptó la explicación-. Mientras tanto, las chicas tendremos nuestra propia aventura. ¿Dónde comenzamos a buscar al Pokémon 188? -preguntó.
-Bueno, la única información que tengo hasta el momento, es que una chica de nombre Reina tomó estas fotos -le mostró Zawako a Amaya, fotos borrosas en las que se veía a una extraña criatura de piel oscura-. Si queremos encontrar el paradero del Pokémon 188 e identificarlo, lo mejor es encontrar a esta chica Reina. Para fortuna nuestra, ella trabaja en un lugar llamado La Casa de Voluntariado, a unas cuantas cuadras de la Torre de Radio de Ciudad Lavanda -explicó Zawako, Amaya asintió, y ambas salieron del Centro Pokémon.
Biblioteca del Centro Pokémon.
-Amaya dijo que me ayudarías, así que, busca estos libros para mí -pidió Yuuji a Rinji, quien se molestó al notar que lo estaba utilizando de ayudante-. Solo haré una llamada, ayúdame con esto y prometo ser menos violento contigo -agregó Yuuji con molestia.
-¿Es otra forma de decir ayúdame o te golpeo? -se quejó Rinji, y Yuuji se tronó los nudillos, por lo que Rinji, cobardemente, fue a buscar los libros que Yuuji necesitaba. Mientras tanto, Yuuji se dirigió a los videoteléfonos del lugar, sacó un extraño dispositivo a manera de memoria USB con el logo del Equipo Magma, y conectó la misma al videoteléfono, antes de llamar, mientras en la pantalla del videoteléfono aparecía la leyenda: "encriptando", antes de que le contestara una mujer vestida de criada, de ojos dorados y cabello purpura.
-Courtney… -comenzó Yuuji-. Tengo malas noticias, el Profesor Birch me revocó la licencia temporalmente. Pensé que tus lacayos se encargarían de hacer mis tareas. ¿Qué ocurrió? -se fastidió Yuuji.
-Amo Yuuji… es bueno verle… -comenzó la criada con un tono muy pausado al hablar-. Lo lamento… pero fue orden directa… de su madre… el no obedecer aquella orden… -comentó Courtney, fastidiando a Yuuji-. Su educación… es muy importante… debe prestarle… más atención… sugerencia… buenos deseos… -agregó ella.
-Ya sé que no debo desatender mis estudios, no soy tan perezoso como todos creen que soy… pero olvidas que no vine en un viaje Pokémon, tengo una misión -le recordó Yuuji, y Courtney asintió-. Por favor dime que recuperaron la conexión del transmisor de mi madre. Necesito saber en dónde está -pidió Yuuji.
-Ah… Tabitha… mencionó algo… sobre la ama… perdiendo todos sus dispositivos… -comentó Courtney pensativa-. Sin embargo… Tabitha… no confía en mí… piensa… que estoy intervenida… lo estoy… -aclaró ella, y Yuuji suspiró-. Amo Yuuji… yo lo amo… como a mi hijo… confíe… no lo traicionaría… -sonrió Courtney.
-Eso lo entiendo, pero… sin el transmisor, no tengo forma de encontrar a mi madre -se preocupó Yuuji-. Escucha… aun si no podemos recuperar la señal del transmisor, debes haber escuchado algo. Por favor, eres la mano izquierda de mi madre -insistió Yuuji.
-Sé algo… -respondió Courtney, llamando la atención de Yuuji-. Tabitha… habló con su madre… no hace mucho… ella se encuentra… siguiendo una pista… del tesoro… Ciudad Lavanda… -exclamó Courtney, sorprendiendo a Yuuji-. Amo Yuuji… peligroso… en manos de miembro de Alto Mando… está el tesoro… tesoro se encuentra… en Ciudad Lavanda… no intervenir… no está listo… -declaró Courtney.
-Por supuesto que no puedo intervenir… ni siquiera tengo Pokémon por culpa de Birch… -se quejó Yuuji-. Además, el Alto Mando es muy peligroso… me preocuparía toparme con ellos, ni mi madre estaría tan loca como para atacar a un miembro del Alto Mando -sentenció Yuuji.
-Duda… -respondió Courtney-. Hermana es tonta… no sería… primera vez… proceder con… precaución… no confrontar… -terminó Courtney, y Yuuji asintió-. Estudie… amo Yuuji… yo… plena confianza… igual que su padre… -insistió ella.
-No me hace feliz que me comparen con ese viejo -terminó Yuuji, Courtney tan solo sonrió-. Mantenme informado, prometo no arriesgarme… esta vez… -terminó Yuuji, cortó la comunicación, y buscó a Rinji con la mirada, encontrándolo con algunos libros en las mesas de estudio-. ¿Encontraste todos? -preguntó Yuuji.
-Ah… solo falta el de Algebra de Beldum, solo hay una copia, y la pidió esa chica -apuntó Rinji a una chica de cabellera rubia-blanquecina, mirada afilada de ojos rasgados, y que vestía un vestido morado de aspecto algo anticuado, con la falda tan larga que casi llegaba al suelo, y un adorno alrededor del cuello que lo aprisionaba casi por completo asemejando a una gargantilla, la chica se rascaba los risos cortos y rubios en todo momento, mientras intentaba razonar las matemáticas en el libro que llevaba en mano.
-Oye, llevamos los mismos libros -se impresionó Yuuji, llegando junto a Rinji a la mesa de la joven-. ¿Primero de preparatoria o segundo? -preguntó Yuuji casualmente, la joven sonrió, cerrando su libro e invitándolo a sentarse.
-Segundo, no tomé sabático -exclamó la joven, notando que Yuuji llevaba los mismos libros-. Es bueno conocer a un compañero holgazán. ¿Necesitas el Algebra de Beldum? -comentó ella, y Yuuji asintió- Christie, mucho gusto -le ofreció su mano la joven.
-Yuuji, y este es mi sirviente, Rinji -lo fastidió Yuuji, molestando a Rinji-. ¿Puedo convencerte de pasarme los apuntes? -preguntó él, la chica se burló, pero negó con la cabeza- Que mal, pero tenía que intentarlo. ¿Te molesta si me siento a esperar a que desocupes el libro de Algebra de Beldum? -preguntó él.
-Me tomará bastante tiempo, pero adelante -prosiguió ella-. Lo siento si monopolizo el libro pero, realmente necesito recuperar mi licencia, o no podré abrir el gimnasio de Ciudad Lavanda -aseguró ella, y Yuuji se sorprendió, aunque no más que Rinji.
-¡Ah! ¡Ya decía yo que me eras familiar! -apuntó Rinji- ¡Eres Agatha Christie! ¡Bisnieta de Agatha, la antigua Alto Mando! -apuntó Rinji, y Yuuji lo observó con curiosidad- ¡No te veía desde hace casi ocho años! ¡Soy Rinji Oak! ¡El bisnieto del Profesor Oak! -se presentó Rinji emocionado, pero entonces, energías oscuras rodearon a la chica, preocupando a Rinji y a Yuuji.
-¿Oak? -exclamó ella furiosa, mientras un aura maligna la rodeaba- Así que, ¿eres el bisnieto del Profesor Oak? Los Oak son enemigos juramentados de mi familia, ¿eres amigo de esta sabandija? -preguntó Christie a Yuuji.
-¿Yo? Para nada, ni a conocido llega -se preocupó Yuuji, Rinji se fastidió, Christie solo cerró su libro, levantó sus cosas, y se alejó del par-. Oye espera… Algebra de Beldum… -insistió Yuuji, pero Christie le dirigió una mirada sombría y maligna, que escandalizó incluso a Yuuji-. Comenzaré con los otros libros entonces… -se apenó Yuuji.
-¡Jum! -exclamó la chica- Mi problema es con los Oak, así que, supongo que puedo prestártelo más tarde. En cuanto a ti, Rinji Oak, dile a tu patético bisabuelo que mi bisabuela aún cuenta los días para enterrarlo. Buenas tardes, caballeros -terminó ella y se retiró, Yuuji de pronto miró a Rinji con sombrías intenciones similares a las de Christie exigiendo respuestas.
-Ah… bueno… se podría decir que mi bisabuelo y su bisabuela… rompieron cuando eran jóvenes -explicó Rinji, y Yuuji se preocupó-. La rencilla entre nuestras familias al parecer aún está vigente hoy en día. Me pregunto si me va a dejar retarla por la Medalla Sombra -se preguntó.
-¿Ella es la Líder de Gimnasio? -se estremeció Yuuji, Rinji asintió- Entonces… el gimnasio está cerrado porque la señorita no entregó sus tareas tampoco. Bien… terminaré mis tareas y seré el primer retador -concluyó Yuuji, comenzando con sus tareas pendientes.
Casa de Voluntariado.
-Es aquí -mencionó Zawako, con Eevee en brazos, y mientras junto a Amaya miraban una bonita cabaña, que extrañamente no figuraba con los alrededores ya industrializados de la zona residencial de Ciudad Lavanda, más específicamente debido a que el resto de las casas alrededor de la cabaña de madera eran de concreto, lo que hacía a la Casa de Voluntariado verse como una residencia pobre en comparación-. Según lo que leí, Ciudad Lavanda creció bastante gracias a la Torre de Radio, que antes solía ser un cementerio Pokémon… lo que es escalofriante -se estremeció Zawako, mientras le mostraba a Amaya el folleto que había tomado del Centro Pokémon.
-¿Eh? ¿Y a dónde movieron todas las tumbas de los Pokémon? -preguntó Amaya, rodearon la esquina buscando la entrada a la Casa de Voluntariado, pero Zawako rápidamente jaló a Amaya de regreso a la esquina, cuando Zawako noto a Looker afuera del lugar- ¿Qué ocurre? -preguntó Amaya, pero Zawako le tapó la boca.
-Maldición, Destra va a enojarse mucho cuando descubra que se me escapó -se quejó Looker, cabizbajo, y metiendo sus manos en sus bolsillos- Rodeó esta zona varias veces intentando burlarme. Ahora sé gracias a eso que algo le interesa de esta zona, además de saber que no continuará con su plan por hoy. Si regreso al Centro Pokémon, tal vez pueda sorprenderla -prosiguió Looker, retirándose del lugar. Solo entonces Zawako salió de donde se escondía.
-Es el mismo detective que intervino a Yuuji en Ciudad Verde y en la Ruta 10. ¿Qué hará aquí? -se preguntó Zawako, y recordó que le estaba tapando la boca a Amaya- Lo siento, tan solo vi a alguien a quien no quería ver -se apenó Zawako, e invitó a Amaya a seguirla, ambas entonces entraron en la Casa de Voluntariado-. Buenas tardes -llamó Zawako tímidamente.
-Hola -comentó una chica de cabellera anaranjada en el mostrador, que adornaba su cabello en unas coletas mientras alimentaba a un Pokémon bebé-. ¿Puedo ayudarles? -preguntó la chica, pero tanto Amaya como Zawako se escandalizaron, y miraron juntas al bebé Igglybuff que la chica alimentaba, Eevee tristemente, terminó aplastada entre Zawako y el mostrador mientras Zawako admiraba al bebé-. Estaba alimentando a los Igglybuff, pero puedo atenderlos, solo déjenme dejar a esta pequeña con las demás -explicó la chica, dirigiéndose a un corral, donde al menos había unas doce Igglybuff, lo que alegró a Amaya y a Zawako, quienes miraron a las bebés en el corral mientras rodaban alegremente de un lado al otro-. ¿Puedo ayudarlas? -preguntó.
-Ah, lo lamento -se recuperó Zawako, mientras Amaya continuaba admirando a las Igglybuff, e inclusive frotaba la cabeza de una, lo que llenaba a Zawako de envidia-. Mi… mi nombre es Zawako… -comenzó, ruborizándose, lo que sorprendió a Amaya-. Vengo… de parte de Bill… busco a alguien que tomó unas fotos… Reina… creo… -mostró Zawako las fotos que llevaba dentro de su bata, y por los nervios estas cayeron de sus manos, por lo que la chica tuvo que recogerlas del suelo-. Lo siento… -se disculpó Zawako, mientras su Eevee ladraba suavemente para ayudarle a calmarse.
-Soy Reina, mucho gusto, Zawako -se presentó la joven, y al notar el nerviosismo de Zawako, Reina tuvo una idea, tomó un Igglybuff del corral, y se la ofreció a Zawako, quien, emocionada, puso a Eevee en el mostrador, y aceptó al Igglybuff con una sonrisa-. No estés nerviosa -sonrió Reina-. Las fotografías no las tomé yo, las tomó mi abuelo el señor Fuji, aunque realmente no es mi abuelo sino mi jefe, yo solo las envié. Mi abuelo está en la oficina de al lado con un amigo, si gustas esperarlo. Puedes llevar a Igglybuff contigo si quieres, después de todo, es un Pokémon de rehabilitación -invitó Reina.
-Me… me ayudaría mucho… gracias… -reverenció Zawako, mientras Amaya, cargando a otro Igglybuff, la miró con curiosidad. Reina simplemente fue a alimentar a otro Igglybuff-. Lo siento… no soy buena hablando con extraños. Solo puedo hacerlo cuando estoy con Yuuji, de otra forma, me pongo demasiado nerviosa -aclaró ella.
-¿Eh? ¿No crees que dependes demasiado de Yuuji? -preguntó Amaya, y Zawako asintió ante sus palabras- Tranquila, estoy contigo, yo te ayudo a preguntarle al señor Fuji -prosiguió Amaya, y ambas se sentaron en unas sillas justo afuera de la oficina del señor Fuji, que tenía la puerta abierta, por lo que se escuchaba la conversación dentro, algo que no hubiera interesado a Zawako, quien le mostraba a Eevee a Igglybuff, si no escuchaba una palabra clave.
-¿Estás seguro de que el detective no estaba merodeando por tu cabaña buscándote, Fuji? -habló uno de los ancianos en la oficina. Zawako no era del tipo de personas que escuchaba conversaciones ajenas, pero si Looker estaba involucrado, tal vez aquella conversación también involucraba a Yuuji de cierta manera- Rodeaba la cabaña como solo un Snorlax a ello que le quita lo que siempre tiene -agregó el anciano.
-¿Lo que siempre tiene un Snorlax? Será sueño o hambre, ya estoy viejo para tus adivinanzas, Blaine -contestaba el otro anciano, que Zawako dedujo se trataba del señor Fuji-. Descuida, tenemos un infiltrado en la Policía Internacional Pokémon -susurraba el señor Fuji, pero Zawako aún podía escucharlo-. Aún si la mujer del Equipo Magma, milagrosamente, se ha enterado de que uno de los miembros del Alto Mando posee la piedra, no sabe cuál de los cuatro. Además, nuestro infiltrado se encarga de desviar la atención. Esos detectives no son más que sus conejillos de indias, no hay una investigación real, están siendo manipulados -aseguró.
-Lo que sobra en un Lickitung debes de cuidar, no sea que lo que presume un Nidoran, se entere -comentó Blaine, el segundo anciano, quien emparejó la puerta, aunque al ser una cabaña de madera, Zawako aún podía escucharlos-. Lo que la dama de fuego y tierra busca con tanto recelo, es ahora lo que yo tengo. Fuego al fuego, la ironía es donde menos piensa en buscar. Lo que deseo saber es si resultará -Zawako podía escuchar, pero no podía comprender, el segundo anciano hablaba de una manera muy extraña para ella.
-Si estudias el Omega, podrás controlarlo -respondió Fuji, y por unos instantes hubo silencio, pero tras bajar aún más la voz, Fuji continuó-. Según mi investigación, el Omega y el X trabajan bajo el mismo principio, pero en cargas opuestas. Eso significa que, si recreamos la misma energía, podrás controlar al experimento. ¿Qué harás una vez puedas controlarlo? -preguntó.
-Lo correcto -fue la respuesta de Blaine, quien no dijo más. Pero Zawako logró ver por la apertura de la puerta un brillo escarlata, aunque este desapareció al escucharse el cómo cerraban un maletín-. Como siempre ha sido un placer, tendrás mi reporte, cuando la casa de Zapdos se convierta en la morada de Articuno -terminó Blaine.
-¿En invierno? ¿Acaso no puedes hablar bien, Blaine? -se quejó Fuji, y tras salir de la oficina, un anciano vistiendo pantalón de vestir, una camisa roja, un sombrero veraniego, y unos redondos y oscuros lentes, posó su atención en Zawako, poniéndola nerviosa, mientras ella desviaba la vista al maletín en su mano.
-A un Mr. Mime lo escuchas, pero sigue siendo un mimo, y al mimo solo comprende, aquel que piensa como el mimo. ¿Qué diferencia a un mimo de un Mr. Mime? Ambos se quieren comunicar, pero solo Mr. Mime, se hace escuchar -terminó Blaine, confundiendo a Zawako, mientras Blaine continuaba mirándola fijamente-. Anótalo, la mente humana olvida todo con facilidad -terminó Blaine, y Zawako, preocupada, comenzó a anotar el acertijo de Blaine tras sacar su libreta de dibujo. Por los nervios, lo anotó en su boceto de Ivysaur-. Nos vemos después, Reina -se despidió Blaine, aunque acarició a Igglybuff antes de irse, y le obsequió un peluche con su imagen, que Igglybuff abrazó con ternura.
-Que tenga un buen viaje, señor Blaine -se despidió Reina, mientras el anciano se retiraba del lugar, Reina entonces tocó a la puerta-. Señor Fuji, tiene visitas -abrió la puerta Reina, y entonces invitó a Amaya y a Zawako a pasar, aunque ambas miraban a Blaine con extrañeza.
-¿Qué fue todo eso? -preguntó Amaya a Zawako, mientras ella releía el acertijo de Blaine, sin comprender lo que significaba, o el por qué se lo había compartido de aquella manera- Es un señor algo extraño -comentó Amaya.
-El señor Blaine es algo excéntrico, pero es una muy buena persona -comentó Reina-. Muchos pensaban que tras volverse un miembro del Alto Mando, se volvería más tranquilo, pero nunca deja de hablar con acertijos, no importa cuánto tiempo pase -aseguró Reina.
-¿Del Alto Mando? -se sorprendió Zawako, pero recordó que la estaban esperando, por lo que entró junto a Amaya a la oficina del anciano señor Fuji, quien en esos momentos limpiaba el cráneo de su Cubone, mientras este abrazaba un peluche de Blaine idéntico al que el Igglybuff de Zawako llevaba mientras el que llevaba Amaya intentaba quitárselo.
-Adelante, pueden sentarse -ofreció el señor Fuji, Zawako y Amaya se sentaron, Eevee subió a las piernas de Zawako, y con un bostezo, intentó dormir, aunque las ruidosas Igglybuff peleándose por el peluche de Blaine no se lo permitían-. Aquí en la Casa de Voluntariado Pokémon aceptamos a todos los Pokémon que los entrenadores no quieran conservar. ¿Viene a dejarme a este Eevee? Es muy lindo -comentó el señor Fuji.
-Ah, no es eso -agregó Zawako apenada-. No he venido a dejar a ninguno de mis Pokémon en adopción. Aunque no sabía que esta era una casa de adopción -miró Zawako a Igglybuff, quien logró hacerse con el peluche de Blaine, lo que incomodó a la Igglybuff en brazos de Amaya, que comenzó a llorar, interrumpiendo la conversación.
-Ah, la llevaré afuera, perdón -comentó Amaya, saliendo con Igglybuff, lo que puso nerviosa a Zawako, quien abrazó a su Igglybuff con fuerza, logrando sacarle el aire un poco, aunque Igglybuff no se molestó.
-Puedo ver que usted es una persona que siente un muy profundo amor por los Pokémon -comentó el señor Fuji, sorprendiendo a Zawako-. Los Igglybuff son quisquillosos, y tienen la peculiar habilidad de calmar las ansiedades y preocupaciones de aquellos que los llevan en brazos, pero solo si el Igglybuff considera a esa persona una buena persona. ¿Es usted ansiosa? -preguntó el señor Fuji.
-No me considero una persona muy segura de sí misma la verdad, aunque me sorprende que se lo esté diciendo -miró Zawako a Igglybuff, quien sonrió para ella-. ¿De verdad los Igglybuff pueden calmar la ansiedad y el miedo en las personas? -preguntó con curiosidad.
-No los estaría criando si no fuera ese el caso -comentó el señor Fuji, terminando de limpiar el cráneo de Cubone-. Este pequeño Cubone, fue rehabilitado por un Igglybuff. Verás, hace unos 18 años aproximadamente, la madre de este Cubone fue asesinada por unos bandidos de una horrible organización criminal, que desde entonces mi amigo Blaine y yo hemos jurado combatir. Yo cuidé a Cubone, como cuido de todos los Pokémon que son abandonados, maltratados, o que se pierden, y los rehabilito para encontrarles buenos hogares. Pero Cubone fue un caso muy complicado, estaba demasiado triste. Pero entonces, Reina trajo a un Igglybuff bebé, uno que encontró en una cajita de cartón abandonada afuera de la en ese entonces Torre Lavanda. Igglybuff abrazó a Cubone, y de repente todo su miedo, y toda su angustia, se liberó en una terrible lloradera. Era como si Igglybuff le hubiera abierto el grifo de sus lágrimas, haciéndolo liberar todo su dolor. Igglybuff continuó abrazando a todos los Pokémon en la Casa de Voluntariado, hasta que todos fueron rehabilitados. Tiempo después descubrí que Igglybuff también funcionaba con las personas, y en esta ciudad tan sombría, ellos trajeron alegría. Desde entonces criamos Igglybuff como Pokémon de rehabilitación, y los compartimos con quienes notamos que lo necesitan. ¿Quieres quedarte con ese Igglybuff? -preguntó con una sonrisa.
-Ah, no voy a decirle que no me gustaría, pero no es la razón por la que vine. Además de que tengo que admitir que teniéndola en brazos… es como si nada me preocupara… que extraño… -comentó, y el señor Fuji asintió-. Lo pensaré, señor Fuji, pero en estos momentos me interesa más preguntarle sobre esto -colocó Zawako las fotos sobre la mesa, y el señor Fuji se colocó sus lentes para verlas mejor.
-Ah, las fotos que tomé -miró el señor Fuji a Cubone, quien se deprimió un poco-. Supongo que usted es entonces la investigadora enviada por Bill. Me sorprende, es usted muy joven -agregó el señor Fuji, y Zawako se apenó un poco, pero se sentía extrañamente fuerte gracias a Igglybuff-. Aunque, si Igglybuff confía en usted, supongo que yo también puedo hacerlo -apuntó el señor Fuji, e Igglybuff celebró mientras jugaba con su peluche de Blaine-. Creemos, que estas fotos podrían tratarse de la madre de Cubone -comentó, y Zawako se sobresaltó. Esta vez ni siquiera Igglybuff pudo calmarla tras recibir esa noticia-. Verá, desde que convirtieron la Torre Lavanda en una estación de radio, y se movieron las tumbas de los Pokémon a recintos subterráneos, de los cuales yo soy el administrador, existe la creencia de que algo maligno se quedó en la Torre de Radio. Cubone y yo lo hemos intentado investigar, cosas muy extrañas ocurren allí. Estas fotos, las tomamos gracias a que Cubone al parecer logró comunicarse con lo que sea que habita la Torre de Radio, por eso pensamos que es su madre, la Marowak que asesinaron esos malditos -terminó el señor Fuji.
-Es-está bromeando, ¿verdad? -preguntó Zawako, y el señor Fuji lo negó con la cabeza, y tras mirar a Cubone, Zawako supo que no estaba bromeando- Los… fantasmas no existen, seguro es otra cosa -aseguró.
-Decir que los fantasmas no existen, en esta ciudad, podría considerarse una locura, señorita -declaró el señor Fuji, con un rostro que en ese momento a Zawako le pareció demacrado-. En esta ciudad, los fantasmas son muy reales -terminó de decir, y Zawako gritó aterrada.
Biblioteca del Centro Pokémon.
-¿Entonces? Gritaste de pánico, no pudieron seguir hablando, y secuestraste a ese Igglybuff -exclamó Yuuji horas más tarde, cuando Zawako regresó al Centro Pokémon con Amaya, y para sorpresa de Yuuji y de Rinji, con un Igglybuff en brazos. A un par de mesas de distancia, Christie los observaba a ambos con curiosidad.
-El señor Fuji me asustó… fue muy grosero… dijo que podía quedarme con Siesta tras el tremendo susto que me dio -se apenó ella, y Yuuji miró a Zawako con molestia, Eevee, a su lado, solo suspiró-. Se llama Siesta… no me juzgues… -declaró ella.
-Siesta entonces, no creo que a Pixie le vaya a agradar mucho la noticia de que ya tiene competencia -agregó Yuuji, cerrando su cuaderno-. Entonces, resumiendo, el señor Fuji piensa que el Pokémon 188 es un fantasma. Cuando dice fantasma, ¿se refiere a Pokémon o a muerto remuerto? -preguntó.
-Ambos me dan mucho miedo, ni siquiera Siesta pudo calmarme lo suficiente para que pudiera terminar con la conversación -explicó Zawako, mientras Amaya veía a Igglybuff, sintiéndose extremadamente celosa de que Zawako la tuviera.
-Uno se parte la espalda por capturar un Pikachu con Reflejo, y a ti te regalan los Pokémon. ¿Qué más da? -se quejó Yuuji, y Zawako se apenó- ¿Qué vas a hacer ahora? -preguntó Yuuji.
-¿Me acompañas a mi próxima reunión con el señor Fuji? -se apenó Zawako, Yuuji solo apuntó a su montaña de libros- No es justo, cuando más te necesito siempre encuentras la forma de abandonarme -se quejó ella.
-Que linda, le tiene miedo a los Pokémon Fantasma -escuchó el grupo, mientras Christie llegaba con el libro de Algebra de Beldum en brazos-. Perdón por escuchar, pero ya desocupé el libro. Disculpa la demora -reverenció Christie.
-Ah, gracias -aceptó el libro Yuuji-. Zawako, te presento a Christie, va en mí mismo grado, y tampoco entregó sus tareas -presentó Yuuji, y gracias a Igglybuff, Zawako no se sintió intimidada por conocer a alguien nuevo-. ¿Sabes algo de los supuestos fantasmas, Christie? -preguntó Yuuji.
-Toda Ciudad Lavanda está repleta de fantasmas, solo hay que saber buscarlos -declaró ella, y Zawako de inmediato se abrazó del brazo de Yuuji con miedo-. Pero descuida, los fantasmas solo torturan a las personas de malas intenciones, a menos que estén sufriendo mucho y estén buscando ayuda. Si lo prefieres, puedo ayudarte a saber qué quiere esa mamá Marowak -ofreció Christie, pero Zawako solo se abrazó de Yuuji con más fuerza.
-Zawako, no puedes depender de Yuuji todo el tiempo -exclamó Rinji-. Además, con lo idiota que está, estás más segura con cualquier otro -se burló Rinji, ganándose un librazo en la cara de parte de Yuuji-. ¡Oye que me iba a ofrecer a cuidarla por ti! -exclamó Rinji.
-Perfecto, servirás de sacrificio si las cosas salen mal -declaró Christie, Yuuji sonrió ante la idea, mientras Rinji se preocupó por la forma en que Christie se dirigía a él, Amaya solo se mordió el labio pensando que algo andaba mal.
-Ella me agrada -declaró Yuuji-. ¿Qué dices, Zawako? Yo no puedo acompañarte, si quiero recuperar mi licencia y a mis Pokémon, necesito tomarme enserio mis estudios. Pero si vas con la Líder de Gimnasio de Ciudad Lavanda, estarás bien protegida -aseguró Yuuji.
-¿La Líder de Gimnasio de Ciudad Lavanda? -se impresionó Zawako, Amaya se impresionó de igual manera- Bueno… supongo que un Líder de Gimnasio es un entrenador muy poderoso que seguro puede mantenerme a salvo… pero… Yuuji… -se quejó Zawako.
-Oh, eres un amor, pero Yuuji estará muy ocupado con Algebra de Beldum -se burló Christie, y Yuuji, tras abrir el libro, se escandalizó por las matemáticas tan complicadas-. Si decides aceptarme la oferta, estaré mañana en la mañana subiendo resultados en las computadoras del Centro Pokémon. Búscame si me necesitas, oh y Yuuji, recupera a tus Pokémon pronto, estoy ansiosa por esa batalla de gimnasio -guiñó el ojo ella, y de pronto, Zawako se mordió los labios con coraje, y abrazó a Yuuji de forma posesiva-. Eres un amor. Adiós… -se despidió ella.
-Zawako, me duele, y Siesta se desinfló -enunció Yuuji, y Zawako se espantó al ver a la pobre Igglybuff toda aplastada-. De verdad quisiera ayudarte, pero, tengo las manos atadas. Además, sin Pokémon no te serviré de mucho, tienes que hacer esto sin mí -finalizó Yuuji, y aquellas palabras, aterraban a Zawako aún más que los supuestos fantasmas.
Está historia continuará…
