Este debe de ser, en definitiva, el capítulo más largo que he escrito para esta historia hasta la fecha. El penúltimo para poner fin a esta región, además, lo que significa que el siguiente, y último capítulo de Kanto, parece que vendrá con un número de páginas similar o superior, si es que quiero dejar todo listo para la siguiente saga. En fin, a veces pienso que me emociono de más con esta historia.

liuterazagi: Sobre la teoría del por qué todo mundo se molesta con Yuuji, es enserio, no es una suposición, pero será algo que se irá explorando más a futuro. El crecimiento de Yuuji como personaje ha ido más enfocado a su crecimiento familiar y deportivo, pero en este capítulo voy a intentar plasmar un poco mejor la verdadera convicción de Yuuji, lo que realmente le importa, y tiene mucho que ver con esa pequeña "maldición" que él tiene. Sobre Máxima, ella cuenta con el mismo problema, pero ella aprendió a superarlo, cosa que Yuuji no ha hecho. Para entrar en más detalle sobre esto hace falta bastante, pero es real. Sobre el arco de Pokémon antiguos, estoy planeando que Johto sea un popurrí de varias cosas, lo de Ursaluna es solo el comienzo. La hija de Derek siempre fue real, jajaja, era parte de la trama, pero me hubiera gustado darle un papel más importante, no el de personaje desechable, aunque me ayudó a ejemplificar algo, y a brindar un poco más de crecimiento a Yuuji. 5 veces ha quedado eliminada y lo sigue intentando, digamos que Melody representa a ese competidor que sigue intentándolo a pesar de todo. Sobre Looker, hoy descansa, pero tendrá bastante trabajo en los siguientes dos capítulos. Espero que los disfrutes.


Crónicas de un viaje Pokémon.

Temporada 2: Kanto.

Capítulo 49: La Liga Índigo, Parte 3.


Región Kanto. Meseta Añil. Afueras del Hotel Índigo

Era de madrugada en la Meseta Añil. Faltarían al menos unas dos horas para que el sol saliera, pero Yuuji ya salía por las puertas automáticas del Hotel Índigo, con mirada de querer seguir durmiendo, en un estado casi somnoliento, pero vistiendo su uniforme deportivo y obedeciendo a las órdenes de Anabel de salir a hacer ejercicio cada mañana, aún si era algo que no le agradaba. En medio de un bostezo mientras arreglaba el reloj de su celular para avisarle del final del ejercicio, terminó encontrando para su sorpresa a Rinji, sentado en una banca y mirando a la antorcha olímpica que brillaba en lo alto del estadio principal.

-¿No puedes dormir? –preguntó Yuuji, comenzando con unos estiramientos, Rinji se viró para verlo realizar los mismos, y negó con la cabeza- Yo duermo como una roca. El problema siempre ha sido levantarme. Anabel tristemente, no me deja dormir, me saca a la fuerza y me obliga a ir a ejercitarme –se quejó Yuuji.

-Debe ser un fastidio –respondió Rinji, medio ignorando a Yuuji, quien asintió, tomó la Honor Bola de Primeape, y lo liberó, hizo lo mismo con las Súperbolas de Poliwrath, la de Arcanine, las Ultra Bolas de Raichu y Tangela, terminando con la Pokébola de Nidoking-. ¿Son a los que llevarás para la batalla? –se burló Rinji.

-No lo sé, no lo he decidido, pero son los que corren, o que necesitan quemar más energía –admitió Yuuji, mientras Arcanine se le lanzaba encima, lo derribaba, y comenzaba a lamerle el rostro- ¡Ya basta o te cambio por Flareon! –se quejó Yuuji.

-Flareon sería una amenaza mayor creo yo –comenzó Rinji, Yuuji lo miró curioso, mientras se incorporaba-. ¿Te parece ridículo el que no haya podido dormir pensando en una estrategia para derrotarte? Le he dado tantas vueltas, pensado en tantos escenarios, y no se me ocurre nada muy sobresaliente –admitió él.

-¿Enserio? Yo ni me he puesto a pensar en nada –admitió Yuuji, lo que molestó a Rinji, mientras él continuaba haciendo sus estiramientos-. Pienso que… hay entrenadores para los que pensar demasiado las cosas no me llevará a nada. ¿De qué sirve preparar una estrategia para lo impredecible? Lidiaré con sea lo que sea que me mandes y voy a derrotarte –admitió él.

-No pareces tan preocupado por arruinarme los sueños y aspiraciones de ser necesario –se quejó Rinji, Yuuji alzó y bajó los hombros indicando que eso no le interesaba en absoluto-. Vaya, Amaya y yo tan preocupados por ti, y tú nos pagas con tu indiferencia –admitió él.

-¿Indiferencia? Estás totalmente equivocado –terminó sus estiramientos Yuuji, y se acercó a Rinji-. Escucha, no solo somos amigos, somos rivales. Y desde que ambos iniciamos este viaje, sabíamos que tendríamos que pasar por encima del otro para cumplir con nuestros propios sueños… así que, discúlpame si no me pongo sentimental y triste por aplastar los tuyos, mis sueños y aspiraciones van primero- Se apuntó a sí mismo Yuuji con su pulgar, lo que deprimió a Rinji, mientras Yuuji se adelantaba para prepararse y salir a correr-. Además, te respeto demasiado para tenerte consideraciones –admitió Yuuji, lo que sorprendió a Rinji-. ¿Crees que quiero estar despierto y entrenando tan temprano? Anabel pasa a despertarme dentro de una hora, y entrena conmigo para que no haga un entrenamiento infructífero. Bueno, no esta vez… la mayor muestra de respeto que se me ocurre, es dar lo mejor de mí, sin restricciones, sin dudar… porque así es como se debe enfrentar a los amigos, mostrándote mi mejor versión –terminó Yuuji, impresionando a Rinji, quien comprendió un poco mejor lo que Yuuji intentaba decirle-. Desvelarme pensando en estrategias, solo me fatigaría. Cuando te enfrente, será bajo las condiciones que yo considere que son las mejores –terminó, y se preparó para salir, cuando Rinji se colocó a su lado.

-¿Te importa si corro contigo? No tengo la mejor de las condiciones, pero haré mi mejor esfuerzo –declaró él, Yuuji le sonrió, y lo invitó a seguirle el paso-. Por cierto… voy a aplastarte… te daré el mejor combate que jamás has tenido –agregó Rinji, Yuuji no dijo nada, solo asintió, y ambos comenzaron a correr por los parques alrededor del Hotel Índigo.

Enfermería del Hotel Índigo.

-No te fuerces, y camina por la línea en el suelo –horas más tarde, Zawako se encontraba en la enfermería del hotel con Espeon observándola fijamente, y caminando descalza por sobre una tira de cinta adhesiva que la Enfermera Joy había colocado en el suelo de su consultorio. Zawako caminaba por la tira sin complicaciones, pasando de un lado del consultorio al otro-. Muy bien, ahora párate en un solo pie, y brinca de un lado al otro siguiendo la línea –pidió la Enfermera Joy, Zawako sudó frio por la petición, mientras la Chansey ayudante de la Enfermera Joy le echaba porras de fondo. Zawako alzó la pierna izquierda por detrás, sosteniéndola con su mano, y torpemente comenzó a saltar siguiendo la cinta en el suelo, y en dirección al otro lado del consultorio, perdiendo un poco el equilibrio y estando a punto de caer, aunque Chansey ya se había acomodado para recibirla si eso pasaba, pero Zawako logró recuperar el equilibrio-. Muy bien… ahora necesito que cambies de pierna y saltes al otro lado –pidió la Enfermera Joy.

-¿Enserio? Si yo siento que estoy perfectamente bien, ya no necesito de la silla de ruedas –suplicó ella, pero la Enfermera Joy se mantuvo firme, por lo que Zawako, incomodada, cambió de pierna y comenzó a saltar torpemente hasta el otro lado del consultorio, mientras Espeon se burlaba de lo que veía-. Escuché eso… eres una grosera –se quejó Zawako, pero entonces prestó atención a la Enfermera Joy, quien la miraba confundida. Zawako sonrió torpemente, disimulando, y llegó hasta el otro lado del consultorio-. ¿Es suficiente? –preguntó ella.

-Umm… -lo pensó la Enfermera Joy-. Bueno… los resultados son los que son. Tu postura está algo ladeada a la izquierda, pero esa es una cuestión totalmente diferente al golpe en tu frente, y solo me dice que caminas chueca por alguna razón –se quejó la Enfermera Joy, cuando notó a Espeon saltar al hombro de Zawako, y ladearla-. Eso explica… ¿siempre estás cargando a algún Pokémon? –preguntó ella.

-Eevoli ya pesa más de lo que pesaba antes… pero sí… -comentó Zawako, apenada-. A veces llevo a un Omanyte, un Cleffa o a un Igglybuff, no me gusta tener siempre a mis Pokémon encerrados –le explicó Zawako, la Enfermera Joy asintió mientras meditaba al respecto-. ¿Tiene eso algo de malo? –preguntó ella.

-Artritis articulado lumbar de grado uno… -definió la Enfermera Joy, preocupando a Zawako-. ¿Cuándo van a entender ustedes entrenadores, que no deben cargar siempre a los Pokémon? Los maleducan, y se lastiman sin saberlo, como ese chico del Torchic que estuvo ayer aquí con una torticolis cervical por siempre llevar a su Torchic con sobrepeso sobre su cabeza –se quejó la Enfermera Joy.

-¿Torchic tiene sobrepeso? –se preguntó Zawako, pero movió su cabeza un buen número de veces en respuesta- Enfermera Joy, de verdad, si paso un día más sobre esa silla de ruedas, le juro que voy a padecer de otras cosas. Por favor, solo deme de alta –suplicó Zawako.

-Umm… bueno… la artritis articulada lumbar es solo de grado uno… pero eso no es lo que me preocupa, sino tus alucinaciones… -comentó ella, sorprendiendo a Zawako, quien parpadeó un par de veces-. Otras Enfermeras Joy me han comentado que pareces tener conversaciones imaginarias con tus Pokémon, lo que podría ser un caso de síndrome de Bonnet causado por la contusión en tu cráneo –enunció mientras sacaba las radiografías de Zawako.

-Síndrome de… -comenzó Zawako, preocupada, y deprimida-. No, Enfermera Joy, se equivoca, solo me gusta fingir que hablo con mis Pokémon –mintió Zawako, sabiendo que, si daba más explicaciones que esa, la Enfermera Joy no le creería y pensaría que necesitaría atención más especializada-. Ya sabe, mis Pokémon son tan lindos que no puedo evitarlo. ¿Verdad Eevoli? ¿Tú piensas igual? –preguntó Zawako, Espeon se preocupó por las actitudes de Zawako- Así es, ¿lo ve Enfermera Joy? Eevoli también piensa que es divertido –agregó mientras sudaba frio.

-Bueno… supongo que no fue un golpe tan fuerte después de todo –comentó la Enfermera Joy, mirando las radiografías-. Está bien, te daré de alta, pero a la primera que una Enfermera Joy me indique que lo sigues haciendo, regresas a observación –comentó ella de forma contundente, mientras firmaba el alta de Zawako.

-¡Gracias! ¡Muchas gracias! ¡Puedo asegurarle que no vuelve a pasar! ¡Adiós Enfermera Joy! –se despidió Zawako, acercándose a la puerta, cuando Chansey balbuceó algo que molestó a Zawako, quien esperó a que la Enfermera Joy se distrajera guardando el expediente de Zawako, para responder- No soy rara… retráctate, eres una grosera –susurró, la Enfermera Joy parpadeó un par de veces, Zawako solo sonrió, y salió del consultorio-. Ah… al fin… no más silla de ruedas… esos tres días se convirtieron en una semana, y todo porque me escucharon hablar Pokémon y pensaban que estaba alucinando… que fastidio –se molestó Zawako, Espeon comenzó a comunicarse con Zawako, lo que formó una vena en su frente-. No he bajado la guardia –se defendió, pero entonces notó a la gente que la miraba fijamente, apenándose, y decidiendo salir de allí lo más rápido posible-. Está bien… bajé la guardia… no es mi culpa sentirme aceptada por quienes no me han juzgado negativamente por mi habilidad… no como en Kalos donde solo me ha traído problemas pese a quien es mi madre –se quejó ella.

-Parece que el chisme está más que entretenido, ¿no es así, Eevoli? –escuchó Zawako al llegar al comedor, encontrando a Christie sentada en una mesa, leyendo el menú- Adivinaré: te mantuvieron más tiempo del acordado en la silla de ruedas porque pensaban que delirabas –apuntó Christie, lo que molestó a Zawako-. La verdad es que no me sorprende, ya no eres tan disciplinada como lo eras antes a momento de proteger tu habilidad. A estas alturas me sorprende que no lo sepa toda Kanto –se burló ella.

-¡Pues lo siento si me he cansado de ocultar quien soy realmente! –admitió Zawako, lo que sorprendió a Christie- Siempre tengo que estar ocultando cosas, pensando en el qué dirán los demás. ¿Acaso no puedo ser yo misma de vez en cuando? –preguntó ella.

-Yo no he dicho eso, pero, en definitiva, deberías ser más cuidadosa con tus habilidades –admitió Christie, molestando a Zawako-. Esa actitud infantil tuya suele meterte en más problemas de los necesarios. Pero es más que obvio que te has dejado llevar por lo despreocupado que es Yuuji, está resultando ser una mala influencia –admitió ella.

-Yuuji no es mala influencia. Al menos no es tan aburrido como Rinji –agregó Zawako, lo que alzó una vena en la frente de Christie-. Yuuji me ha enseñado a ser menos tímida y a confiar más en mí misma, tal vez por eso ya no me da tanto miedo como antes el que las demás personas sepan lo que puedo hacer. ¿Dónde está lo malo en eso? –preguntó ella.

-¿Dónde dices? En todas partes –se defendió Christie-. Cuando recién nos conocimos eras una ternura dulce y tímida, pero obviamente lo despreocupado de Yuuji ha terminado con volverte descuidada. Lee las circunstancias, lo que haces no es normal, y si no mantienes el control, y te preocupas por mantener tu secreto, solo complicarás las cosas. Ya hasta Rinji sospecha. Cualquier persona con dos dedos de frente puede ver lo que eres capaz de hacer, imagina cuantos se han dado cuenta ahora ya que no haces ni el más mínimo intento por ocultarlo –atacó de regreso ella.

-Claro, porque Rinji tiene dos dedos de frente, y no se ha dado cuenta –agregó Zawako, divertida, lo que fastidió a Christie-. Quiero decir, a Yuuji le costó, pero él al final terminó por entenderlo. El que Rinji siga sin darse cuenta después de todo este tiempo, significa que, o aún estoy siendo cuidadosa, o los dos dedos de frente que dices que tiene son más de adorno –agregó ella sonriente.

-Oh, golpe bajo princesita. Pero incluso alguien tan descerebrado como Yuuji puede deducir las cosas cuando ya se las has deletreado a la cara un número suficiente de veces –le apuntó Christie, molestando a Zawako-. ¿Cómo va el viejo dicho? Hasta un reloj roto da la hora bien dos veces al día. En otras palabras, hasta Yuuji, con lo deficiente de su atención a los detalles, no tardaba en armar las piezas del rompecabezas, a medio año de viajar contigo –le recordó.

-Al menos no tuve que retenerlo dos meses en mi gimnasio para que se fijara en mí. Hasta donde sé, Yuuji se fijó en mí desde aquel campamento en Alola –sonrió Zawako soberbiamente, lo que forzó a más venas a saltarse en la frente de Christie-. Por cierto, yo soy dos años más joven que Yuuji, asalta cunas –le apuntó ella.

-¡Para la edad mental de Yuuji en comparación a la tuya, la asalta cunas es otra! –se quejó Christie, ya parada de su mesa y encarando a Zawako- ¿Y qué si le llevo 4 años a Rinji? Su edad mental es, por mucho, mayor a la de Yuuji, quien tiene el coeficiente intelectual de un Slowpoke –agregó ella, lo que molestó a Zawako.

-¡Retráctate! ¡No insultes a los Slowpoke! Son lindos, dulces, y muy listos –defendió Zawako, Christie hizo una mueca de descontento ante aquello-. Además, esto no se trata de los Slowpoke, se trata de… -intentó decir Zawako.

-¡Se trata de que las novias están llevando la batalla de sus novios a lo personal! –escucharon ambas, siendo regañadas por Anabel, quien llegaba con Lila, quien llevaba a Torchic en brazos- Zawako, te desconozco, ¿qué es eso de andar de hostil con tu amiga solo porque tu novio y su novio van a competir en la siguiente ronda? A ti no te conozco tanto, pero igual me decepcionas –se quejó Anabel.

-Lo lamento… también me dejé llevar… -se apenó Christie, Zawako comenzó a sentirse deprimida tras notar lo bajo que había caído-. Tranquila, no puedo culparte… la verdad es que yo también estoy nerviosa. Bromas aparte, quiero que Rinji gane, pero me sentiré horrible por Yuuji también si pierde. También es mi amigo –admitió ella.

-Lo sé… Rinji no me cae mal… solo… creo que soy un poco sobreprotectora sobre Yuuji… -admitió Zawako, y ambas sonrieron, haciendo las pases. Zawako entonces miró a Lila, quien se sentaba en la mesa de Christie con Torchic, y comenzaba a leer el menú-. ¿Por qué Lila lleva a Torchic? –preguntó Zawako.

-Porque Yuuji salió solo a ejercitarse, y dejó a Torchic atrás –le explicó Anabel, sorprendiendo a Zawako-. Normalmente Yuuji mueve cielo, mar y tierra antes de decidir ejercitarse por sí mismo. Está vez, cuando fui a despertarlo para obligarlo, ya se me había adelantado –explicó.

-Lo que significa que, aunque Yuuji no quiera admitirlo, está nervioso también. Tal vez tanto como Rinji –comentó Christie, volviéndose a sentar, y leyendo su menú para el desayuno-. Rinji estaba tan nervioso que no durmió para nada. Se le veía en el rostro que no podía estar tranquilo. Cuando me despedí de él anoche para irme a dormir, él se quedó afuera del hotel mirando a la antorcha olímpica, casi parecía una despedida –admitió ella.

-No son los únicos preocupados –escucharon todas, y encontraron a Amaya llegando ante ellas-. Tampoco pude dormir, no por mi combate. Definitivamente sé que puedo ganar mi combate, es solo que… -comenzó ella, mirando a Christie fijamente-. Independientemente de lo que llegué a sentir antes por Rinji, lo considero mi amigo, y aunque a Yuuji no lo conozco tanto como sí conozco a Rinji, él me ayudó bastante, sirvió de inspiración para mí cuando yo me encontraba en mi momento más bajo, y bueno… aunque discutimos y peleamos todo el tiempo… me partería el corazón verlo perder… ambos, aunque no se los he dicho, son especiales para mí… ver a cualquiera de los dos perder, y más importante, eliminarse el uno al otro, es… deprimente… -admitió Amaya, preocupada.

-Tú también tienes un combate el día de hoy, deberías preocuparte por ti, y no por ellos –comentó Anabel, Amaya sudó frio, pero asintió-. Después de todo, al parecer todas nos estamos preocupando por nada. Ellos no se ven para nada preocupados –sonrió Anabel, el resto de chicas la miró confundidas, Anabel entonces apuntó por fuera de la ventana, donde Yuuji y Rinji corrían con todas sus fuerzas, en una pequeña estampida ya que los Pokémon de Yuuji, y los Pokémon de Rinji, les pisaban los talones, y entraban por la recepción del hotel, causando un caos al entrar ambos con 12 Pokémon siguiéndolos de cerca.

-¡Gané! –celebró Yuuji, sintiéndose ya bastante fatigado, y respirando pesadamente, mientras Rinji caía en sus rodillas y se tomaba el pecho, como si estuviera al borde de un infarto- ¡Yo gané! ¡Muerde mi polvo, debilucho! –se burló Yuuji.

-¿¡A quien llamas debilucho!? –se defendió Rinji, sus Pokémon, entre los que figuraban: Charizard, Golem, Snorlax, Kingler, Magnezone y Fearow, los dos últimos flotando y volando respectivamente, por lo que su ejercicio no fue tan efectivo, respaldaron a su entrenador e intercambiaron miradas con los Pokémon de Yuuji, siendo el Nidoking de Yuuji, y el Charizard de Rinji, quienes la agarraron más a personal, y chocaron cabezas de forma desafiante- ¡Deberías sentirte humillado porque yo, quien nunca hago ejercicio, haya logrado seguirte el paso! ¿¡Cómo llamas a esto un ejercicio efectivo si toda tu rutina la pude terminar!? –se defendió Rinji.

-Dime eso en una hora, enano, cuando se te baje la adrenalina y el ácido láctico comience a despedazarte los músculos –se burló Yuuji-. ¿Qué importa si me seguiste el ritmo? Llevo haciendo esto casi un mes. Cuando te enfríes, vas a estar temblando en el suelo y llorando porque te duelen músculos que no sabías ni que tenías. Tal vez ni llegues a nuestro encuentro y te gane por default –se burló Yuuji.

-Oh, eso quisieras, ganar en la mesa por descalificación. ¡Porque en batalla no puedes contra mí! ¡Te recuerdo que las dos veces que nos hemos enfrentado, he ganado! –le recordó Rinji, molestando a Yuuji, quien lo apresó en una llave de lucha libre y comenzó a restregarle el puño en la cabeza, quemándole la misma- ¡Duele menos de lo que apestas! –se quejó él.

-Miren nada más –escucharon tanto Yuuji como Rinji, quienes desviaron sus respectivas atenciones para ver al molesto de Sato, quien llegaba para burlarse del par-. Los más grandes perdedores de esta competencia van a terminar eliminándose el uno al otro, y yo que pensé que tendría el honor de aplastarlos yo mismo –continuaba Sato, orgulloso, y con su Tentacruel detrás de él-. Al menos tendré el consuelo, de que al menos perdedor de los dos lo voy a aplastar personalmente –sentenció él.

-Nadie te preguntó, Sato. Esto es entre Yuuji y yo, ya suéltame que apestas a sudor –se quejó Rinji, Yuuji solo presionó con más fuerza. Sato se sintió ignorado, pero de todas formas se acercó al par.

-Parece que no lo entienden, par de perdedores –continuó Sato, ganándose esta vez la mirada de molestia de Yuuji-. Mientras ustedes se eliminan el uno al otro de la forma más patética posible, yo estaré esperando al ganador de su combate para eliminarlo también –apuntó Sato al televisor de la recepción, donde se encontraba el mapa del torneo, mostrando ya los resultados de algunos combates que ya se habían llevado a cabo. En la parte de arriba a la izquierda, la foto de Sato y su nombre ya se mostraban como clasificado a los octavos de final tras haber derrotado ya a su oponente en la batalla de eliminación directa. Por el acomodo de los combatientes, era notable el que Sato esperaba al ganador del enfrentamiento entre Yuuji y Rinji-. En caso de que sus mentes sean demasiado pequeñas para deducirlo, sea quien sea el que gane entre ustedes dos, se las verá conmigo –se apuntó a sí mismo Sato con orgullo.

-¿Escuchaste eso Rinji? ¡Quien sea quien gane entre tú y yo, básicamente ya está clasificado a cuartos de final! –comenzó Yuuji emocionado, lo que molestó a Sato. Yuuji entonces soltó a Rinji y se asomó a la pantalla- Mira, nuestras llaves de batalla apuntan en esta dirección, lo que significa que el que gane de nosotros, ya solo espera a ver si Amaya clasifica también –apuntó Yuuji a la parte del tablero de Amaya.

-Ya veo, los 3 estamos en la parte de arriba del tablero, lo que significa que, por el acomodo de las llaves, si Amaya vence a ese tal Giovanni, quien gane de nosotros la enfrentará en cuartos de final –apuntó Rinji, ignorando rotundamente a Sato, quien ya estaba fastidiado de que lo ignoraran-. Aunque es algo triste el que nos eliminemos unos a otros –admitió.

-Deja eso, ya discutimos esa parte. Uno de los tres tiene que ganar y enfrentar a Red por el derecho a convertirse en Campeón Regional –insistió Yuuji, Sato ya estaba furioso-. Es el último año de Red, o se corona un nuevo campeón, o deja el puesto vacante. Uno de nosotros al menos debería de poder llegar a competir por la corona –insistió Yuuji.

-¡Dejen de ignorarme! –enfureció Sato, tomando a Yuuji del cuello de su camisa, y forzándolo a mirarlo fijamente. Yuuji entrecerró los ojos de forma monótona, y le dirigió una mirada de molestia- Escúchame, extranjero, realmente no me importa a quien de ustedes dos me toque enfrentarme. De lo único que puedes estar seguro es de que tú, no vas a acercarte más a Red –le comentó Sato, Yuuji colocó su mano sobre la de Sato que le tomaba del cuello de su rompe vientos, y se la quitó de encima, Sato retrocedió hasta donde su Tentacruel, dispuesto a un enfrentamiento, pero para su sorpresa, ni Yuuji ni sus Pokémon le prestaron atención, y en su lugar, todos miraron a la pantalla, ignorando a Sato rotundamente- Ya entiendo lo que pasa, me tienes miedo… -comenzó él de forma burlesca, mientras Yuuji continuaba dándole la espalda-. ¿Qué se podría esperar de un patético cobarde que abandonó la liga de su región para venir a esta? Si hasta tienes a un Torchic de mascota, un pequeño Torchic llorón –continuó él. Rinji, en el suelo tras haber sido lanzado por Sato, cerró sus manos furioso.

En la mesa del comedor, desde donde podía escucharse perfectamente la conmoción, no solo Zawako estaba molesta, sino Amaya, quien se puso de pie furiosa, dispuesta a ir y encarar a Sato, pero Anabel la detuvo, tomándola de su mano, y sonriendo para ella, mientras miraba a Yuuji con una sonrisa.

-¿Miedo? Yo no te tengo miedo, en realidad, no siento absolutamente nada ante ti, ni ira, ni molestia, ni pena o preocupación –se dio la vuelta Yuuji, sonriente, lo que molestó a Sato aún más-. Me eres tan insignificante, que no vale siquiera la pena desperdiciar el aliento contigo. Así que, sé un buen adversario y espera tu turno, tal vez teniéndote de contrincante, considere prestarte atención, hasta entonces, tus palabras son un desperdicio de mi tiempo, así que ahórratelas y busca a alguien que sí le importen –sentenció Yuuji, quien entonces tomó sus Pokébolas, y comenzó a regresar a sus Pokémon a las mismas, dejando a Sato confundido, y molesto-. Por cierto, tengo hambre, comamos algo. También debo darme un baño… -admitió olisqueándose la axila.

-Lo de darte un baño te agradeceré el que lo cumplas, realmente apestas –se quejó Rinji, Yuuji le ofreció la mano para ayudarlo a ponerse de pie, el joven aceptó, y tras estar de pie, regresó a sus Pokémon de regreso a sus Pokébolas, antes de seguir a Yuuji de regreso al comedor, dejando a Sato molesto, pero sin palabras-. Por cierto, Yuuji. Meterte con Sato nunca es bueno. Él será un dolor de cabeza, pero es realmente bueno como entrenador –agregó él.

-Eso no me interesa. Para mí es solo un don nadie a quien debo vencer para avanzar en esta competencia, y no le daré el gusto de distraerme de las batallas que realmente me importan –admitió Yuuji, llegando a la mesa con sus amigos, y mirando a Amaya fijamente-. Enfrentarte a ti y a Amaya, es más que suficiente para mí. El resto son peldaños a escalar –agregó de forma arrogante, y desafiante, y tanto Amaya como Rinji sonrieron ante el desafío.

Habitación 306.

-Estás de un humor bastante agradable, considerando que vas a enfrentarte a un buen amigo en tan solo un par de horas –tras haber desayunado, Zawako decidió seguir a Yuuji a su habitación, incluso tirándose en su cama y lanzando sus tenis por los aires, poniéndose cómoda, con Espeon subiendo a la cama también y recostándose junto a ella, mientras Torchic anidaba en la almohada sobre su cabeza-. ¿Quieres hablar de ello? ¿No estás nervioso? –preguntó ella curiosa.

-Te estás poniendo demasiado cómoda en mi cama, ¿no crees? –se quejó Yuuji, Zawako sonrió, pero mantuvo su vista puesta en el ventilador de techo. Yuuji tan solo comenzó a separar la ropa para el enfrentamiento, siendo esta una copia de su uniforme actual, solo que de colores invertidos- ¿Qué hay que hablar al respecto? Rinji es mi rival, voy a enfrentarlo, uno debe ganar, el otro debe de perder. No hay ciencia en ello. Si me pusiera a preocuparme por herir los sentimientos de mis amigos solo porque debo anteponer mis sueños a los de ellos, no llegaría para nada lejos en esta competencia –admitió Yuuji.

-Te pregunto, porque nunca te he escuchado llamar a nadie amigo antes, además de a mí –comentó Zawako, rodando en la cama de Yuuji para verlo mejor-. También llamaste a Amaya tu amiga, y antes de que creas que son celos, no lo son, es solo que… tú nunca hablas de tus amistades… es casi como si no las tuvieras… -admitió ella.

-¿No te mordiste la lengua? –se burló Yuuji, Zawako, en defensa personal, tomó una almohada y se la lanzó a Yuuji al rostro- Está bien, está bien. Nunca hablo de mis amistades, porque simplemente no las tengo –admitió él, lo que preocupó un poco a Zawako-. Bueno, tal vez decir eso no sea del todo cierto… supongo que si tengo un par de amigos además de ti. Es complicado, la verdad es que toda mi infancia la pasé… bueno… -comenzó él.

-¿Solo? –preguntó Zawako, incorporándose un poco en la cama de Yuuji, y abrazándose las rodillas- Yo sé de eso. Ser el bicho raro en mi escuela, y concentrarme en mis estudios como una forma de evitar socializar con otros que se burlaban de mí ya fuera porque era demasiado tímida, o por los rumores de que podía hablar con los Pokémon. No eran rumores, en mi caso era cierto, pero no por eso era una bruja que iba a maldecirlos –recordó Zawako, Yuuji se sentó en la cama para observarla-. En todo caso, yo me busqué el tener un número de amistades limitado, pero pensaba que tú eras algo así como el popular de tu escuela, por la seguridad con la que te mueves todo el tiempo, y la poca importancia que le das a lo que los demás piensan de ti –admitió ella confundida.

-No es así… -comenzó Yuuji, Zawako lo miró fijamente-. Cuando más joven, era bastante travieso, y se podría decir que era el centro de atención… pero no podría mencionarte el nombre de algún amigo, simplemente no los tenía, yo era el que estaba allí, en el bulto, pero que no tenía a nadie al mismo tiempo –admitió Yuuji, Zawako se deprimió un poco por él-. Entre que mi madre estaba internada en una institución psiquiátrica, y que mi padre se vio obligado a hacerse cargo de mí cuando él dedicaba la mayor parte de su tiempo a su trabajo en lugar de a su familia… bueno… yo era ese niño que tenía una cantidad de tiempo libre muy amplia, y que no era vigilado por sus padres, pero no tenía con quien jugar… por alguna razón, simplemente no les caía bien a mis compañeros –admitió Yuuji, Zawako comenzó a sentirse aún peor por preguntar siquiera-. No me escogían para los deportes, no me elegían para hacer equipo, tampoco eran crueles conmigo, más que nada porque yo le rompía el rostro a quien se atreviera a serlo… pensaba que tal vez no me apreciaban porque era demasiado violento, o explosivo… pero también los hacía reír a veces con mis tonterías, o defendía a otros de los brabucones, siendo yo el brabucón de los brabucones… en fin… no te sé explicar por qué todos siempre parecían fastidiados de estar cerca de mí… simplemente pasaba… aún hoy en día siento que mi sola existencia molesta a los demás –admitió Yuuji, cuando recibió un abrazo de Zawako por la espalda, lo que confundió a Yuuji.

-Tu existencia no me molesta en absoluto… -comenzó ella, preocupada-. Si te sirve de algo, jamás he pensado que seas molesto, no al nivel de no querer verte al menos, me haces enojar porque eres torpe y descuidado, pero no te odio… -le recordó.

-¿Cómo vas a pensar que yo creo que me odias si eres mi novia? A menos que hayas aceptado por sentirte intimidada –declaró, Zawako sudó frio un poco-. Ah, así que esa fue la razón –se quejó Yuuji.

-Algo hay de eso, pero tampoco es así… -admitió Zawako, Yuuji solo suspiró, aquel suspiro denotaba más estrés del que Zawako pensaba que Yuuji tenía acumulado-. Tu corazón está agitado, realmente… solo estás aparentando frente a Rinji, ¿no es así? –preguntó ella.

-No estoy aparentando frente a Rinji… realmente voy a enfrentarlo con todas mis fuerzas, y no voy a tentarme el corazón. Insisto que, mis sueños son más importantes que el herir sus sentimientos –admitió de forma frívola, pero Zawako sabía que había algo más en todo eso-. Solo… no lo sé… el que yo sea frio y piense así, no significa que él vaya a aceptarlo. Si Rinji me llegara a vencer… yo estaría triste, pero alegre por él. Pero, ¿y si llega a odiarme por vencerlo? Sé que es un pensamiento infantil, pero pocas son las personas que no me ven como si fuera una molestia. Al menos Amaya y Rinji… se siente como si no me odiaran del todo. No lo sé… no siento lo mismo con Christie o con Lusamine, ellas no me menosprecian, y en el caso de Lusamine, no me repele. Pero con ellas es como tratar con un par de adultas que aceptan que todos tenemos virtudes y defectos, y aceptan lo bueno y lo malo. No las considero grandes amigas realmente, solo adultas que me aceptan porque son lo suficientemente maduras para eso –admitió Yuuji. Zawako entonces lo miró con molestia-. ¿Qué? –preguntó.

-¿Cómo que qué? Pues que si Amaya y Rinji son amigos y Christie y Lusamine son adultas que te aceptan por ser muy maduras, ¿yo donde entro? –preguntó Zawako, Yuuji sonrió ante aquello- Espero una respuesta sincera de tu parte. Porque me estoy sintiendo excluida y denigrada –admitió, aunque por el tono de voz, era evidente que no se creía a sí misma.

-Tú eres mi mejor amiga y mi novia. ¿Qué más quieres que te diga? Si hay alguien que siento que me conoce, eres tú –admitió él, apenando a Zawako, quien se separó de Yuuji, y comenzó a juguetear con sus dedos de forma nerviosa-. De todas las personas que conozco, tú me has aceptado siempre, con mis defectos y mis virtudes, y sabiendo que son más mis defectos que mis virtudes. Me ayudas a ser una mejor persona, y eso es lo que te hace mi persona favorita –sonrió Yuuji burlesco.

-¿Tú persona favorita? Ni yo misma soy mi persona favorita –se apenó ella, Yuuji entonces le golpeó de forma bromista la nariz a Zawako, lastimándola un poco-. Oye, eso duele. Esa no es forma de tratar a tu persona favorita –se quejó ella.

-Yo trato a las personas como me da la gana –se burló Yuuji, Zawako infló sus mejillas por el comentario-. Pero eso ya lo sabes, y sigues aquí. Y por eso siempre te voy a estar agradecido –admitió, lo que nuevamente apenó a Zawako, quien asintió-. Ahora, tienes dos minutos para salir de mi habitación, voy a bañarme, y no respondo si sigues aquí mientras me desvisto –comenzó Yuuji, quitándose la camisa.

-¡Aaaaah! ¡Estábamos teniendo un lindo momento de noviazgo, descarado! –se quejó Zawako, levantando a Espeon, y saliendo de la habitación, dejando a Yuuji atrás y burlándose de las reacciones de Zawako, mientras Torchic lo juzgaba desde su almohada.

-¿Qué? Me tengo que bañar, y no me gusta hablar de mis sentimientos, me queda dignidad –admitió Yuuji, Torchic tan solo suspiró incomodado-. Además, me estoy poniendo guapo y quería presumir musculo, no me juzgues, tú podrías bajar algunos kilitos –le picó Yuuji la pansa a Torchic, quien se molestó, saltó a la cabeza de Yuuji, y comenzó a darle de picotazos- ¡Ah! ¡Solo por eso te voy a bañar conmigo! –agregó Yuuji divertido, y tiró de Torchic hasta meterlo a la fuerza a la bañera, donde comenzó el martirio de Torchic.

Estadio de Eliminatorias de la Liga Índigo.

-¡Torchiuc! –estornudaba Torchic, tembloroso y en brazos de Zawako, mientras la chica caminaba por el estadio tomada de la mano de Lila, quien estaba igualmente preocupada por Torchic, y seguida de Amaya, Christie y Lusamine, todas interesadas en ver la batalla entre Rinji y Yuuji, y con Espeon, cargada con el brazo libre de Lila, mirando con preocupación a Torchic, quien temblaba de frio aparentemente.

-Yuuji es un grosero… no solo me corrió de su cuarto de una forma tan ruin, sino que además te torturó dándote un baño de agua fría. Va a tomarte un par de días recuperar tu temperatura normal, ¿acaso Yuuji no sabe lo peligroso que es bañar a un tipo Fuego? –preguntó Zawako, frotando las plumitas de Torchic, quien temblaba en todo momento, aunque su plumaje estaba reluciente de limpio.

-¿Escuché bien? ¿Yuuji te corrió de su habitación? –comenzó Lusamine, burlesca. Zawako exclamó asustada por las acusaciones de Lusamine, entregó a Torchic a Lila, y comenzó a taparle los oídos, justo a tiempo para que Lila se sentara en su lugar. Lusamine por su parte, se acercó a Zawako con sombrías intenciones- Cuenta, cuenta, Zawako. ¿Qué estabas haciendo en el cuarto de Yuuji? No dejes que mis coqueteos te confundan, realmente soy la fan número uno del Yuuji x Zawako –prosiguió ella emocionada.

-Por favor, si hubiera pasado algo, cualquier cosa, yo lo sabría –sonrió Christie, aunque por la mirada fiera que desplegaba, Zawako sudó frio, como si de fondo se dibujara la oración: "quiero conocer todos los detalles cuanto antes", misma que forzó a Zawako a sudar frio.

-¡Solo hablamos, mal pensadas! –se quejó Zawako, Lusamine y Christie fingieron demencia- Que un chico y una chica se queden solos platicando en alguna parte no siempre significan cosas sucias. Eso solo deja ver lo urgidas que ustedes están –sentenció mientras continuaba tapando los oídos de Lila, asegurándose de que no escuchara tan obscena conversación, Christie sintió la pedrada, Lusamine por otro lado, se burló.

-El que pienses en ello también indica que no te es indiferente –se burló Lusamine, apenando a Zawako aún más-. Además, soy lo suficientemente madura para saber que no es un tema tabú. Cuando quieras podemos charlar al respecto –agregó ella divertida.

-¡No gracias! –se molestó Zawako, Christie y Lusamine rieron, pero Zawako notó que Amaya no se unía a la conversación- ¿Amaya? ¿Estás bien? –preguntó Zawako, despertando a Amaya de su trance. La chica miró a sus amigas, más específicamente a la única que no era rubia en el grupo, y sonrió para ella.

-Lo lamento. ¿De qué hablamos? –preguntó ella, Zawako, sabiendo que Amaya estaba pasando por un momento de bastante estrés, le ofreció su mano. Sin importarle que debía pasar por frente a Christie y Lusamine, Amaya sonrió y tomó de su mano de igual manera- Lo siento… creo que estoy más nerviosa que Yuuji y Rinji… cualquiera de ellos podría ser mi oponente –admitió ella preocupada.

-Está bien, ambos son amigos… -comenzó Zawako, sonriente, y Amaya la miró con sorpresa por lo que decía-. Yuuji va a luchar con todas sus fuerzas… porque considera a Rinji un muy buen amigo… y sé que, pase lo que pase, ellos seguirán siendo buenos amigos… porque Yuuji, aunque no lo diga abiertamente, no hay nada que valore más que a las personas que quiere… -le sonrió ella, entusiasmada, su entusiasmo contagió a Amaya, quien asintió. Zawako entonces se sentó correctamente en su lugar-. Sé que va a ser así… Yuuji… tú jamás defraudarías a tus amigos… porque los amigos… son lo más importante para ti –concluyó ella, expectante.

Vestidores del Estadio de Eliminatorias.

-¿Estás seguro de que son a ellos a quienes quieres llevar? –preguntaba Anabel, con algunas de las Pokébolas de Yuuji en sus manos- Sé que sabes lo que estás haciendo, pero aunque el combate sea de 4 contra 4, puedes llevar a 6 Pokémon contigo y replantearte la estrategia si las cosas no salen a tu favor –insistió ella.

-Ya lo decidí, solo voy a llevar a esos 4 Pokémon –admitió Yuuji tranquilamente, Anabel solo suspiró, y se cruzó de brazos-. Sé que eres mi patrocinadora, pero esto no está a discusión. No tengo una estrategia esta vez. No estoy eligiendo a mis Pokémon por tener algo en mente, ni porque sean los más fuertes. En realidad, jamás he visto a mis Pokémon como potencias individuales, todos somos un equipo –admitió Yuuji.

-Lo entiendo, por eso es que me sorprende tu elección –admitió Anabel-. No son Pokémon débiles, eso lo tengo muy presente, pero los veo, y no encuentro una estrategia plasmada. Es como si hubieras elegido a los Pokémon que llevarías para este combate, como si no te importara ganar o perder. Esa no es la actitud de un campeón –admitió ella.

-No estoy planeando perder –respondió Yuuji, Anabel solo lo miró fijamente-. He acomodado sus técnicas utilizando mis TM de la forma que me parece más efectiva para la batalla. Y como la forma de demostrarle a Rinji lo mucho que he crecido –sonrió Yuuji.

-¿Lo mucho que has crecido? –preguntó Anabel, mirando el grupo de Pokébolas en manos de Yuuji, y comprendiendo lo que Yuuji estaba planeando- Entonces… los 4 Pokémon que elegiste… -agregó Anabel, sorprendida.

-No es una batalla de 6 contra 6… -aceptó Yuuji, Anabel cerró los ojos, y suspiró-. No pensé en una estrategia realmente, Anabel… solo pensé en la forma de respeto más grande. Estos 4 Pokémon son la única combinación que me permite mostrarle a Rinji ese respeto –admitió Yuuji, sonriente-. Entiendo que no es lo que querías escuchar… sé que soy un entrenador patrocinado y debería llevar a lo mejor de mi repertorio… pero… -se preocupó Yuuji.

-Basta, no necesito explicaciones –interrumpió Anabel-. Si este es tu plan… entonces ya estás llevando lo mejor que tienes –le sonrió Anabel, y Yuuji sonrió ante el voto de confianza-. Ve y muéstrale a Rinji… lo mucho que has crecido… ganes o pierdas sabes que voy a apoyarte… -guiñó el ojo ella.

-La verdad, no me esperaba que lo comprendieras… maestra… -reverenció Yuuji, el calificativo sorprendió a Anabel, quien se apenó un poco, pero asintió-. Haré mi mejor esfuerzo… Rinji no será un oponente sencillo –admitió Yuuji.

-No esperaría menos. Ahora ve y gana, discípulo problemático –ofreció su puño Anabel, Yuuji sonrió y pegó su puño al de ella, se puso de pie, y comenzó a acercarse al túnel de salida, su corazón yendo más rápido, de lo que él se había pensado siquiera-. Así que… ¿demostrar tu crecimiento? –se dijo Anabel a sí misma- Yuuji, lo que planeaste para este combate, no solo le demostrará a Rinji lo mucho que has crecido… pienso que, nadie quedará indiferente –tomó su celular Anabel, y comenzó a llamar a alguien, mientras Yuuji salía a la arena de batalla, y la ovación la ensordecía momentáneamente-. ¿Leaf? Aquí Anabel… si tenías dudas de si Yuuji era merecedor de tu medalla o no… quiero que sintonices su combate de ahora. Estoy segura de que va a demostrar habérsela ganado, y lo mucho que él y tu hijo han cresido –sonrió para sí misma.

Estadio de Eliminatorias de la Liga Índigo.

-¡Los retadores han entrado en la arena! –Teresa, la Maestra de Ceremonia, comenzó. El público celebró, expectantes, mientras Yuuji y Rinji se acercaban al corazón de la arena, donde Teresa esperaba por ambos. El par de entrenadores intercambió miradas de determinación, y compartieron una sonrisa, misma que no pasó desapercibida por quienes miraban a ambos en pantalla- ¡Frente a ustedes, Yuuji de Ciudad Lavacalda en la Región Hoenn! –comenzó Teresa, en pantalla aparecían las estadísticas de batalla de Yuuji, además de algunos momentos pre-grabados de sus batallas anteriores en el torneo- ¡Un entrenador de quien nada se sabía en Kanto, pero que ha logrado victorias bastante impresionantes por su agudeza mental, y su gran estrategia! –Yuuji alzó el brazo, y los aplausos de los presentes no se hicieron esperar, incluso Rinji le aplaudía, lo que alegró a Yuuji- ¡Su oponente, Rinji de Pueblo Paleta! –presentó a Rinji Teresa, en pantalla también se desplegó la información de entrenador de Rinji, y algunas de sus batallas- ¡El competidor local! ¡Hijo único del Profesor Gary Oak! ¡Joven promesa que inició su viaje Pokémon apenas a inicio del presente año! –continuó ella, Rinji alzó el brazo, el estadio vitoreo aún más fuerte que con Yuuji. Después de todo, Rinji era el local- ¡Sé qué a muchos de ustedes no les interesará saberlo! ¡Pero frente a ustedes no solo están dos competidores, sino dos amigos, que han decidido dar todo de sí en este enfrentamiento! –agregó ella, sorprendiendo a Yuuji, Rinji por su parte, se limitó a sonreír.

-Yo le pedí que dijera eso… -susurró Rinji, Yuuji bajó la cabeza, y asintió-. Pero no porque seas mi amigo, significa que no voy a vencerte. Te estaría faltando al respeto si te tuviera consideraciones –sacó el pecho Rinji.

-Grandes palabras, para un enano –se burló Yuuji, pero entre ambos no hubo hostilidad, mientras Yuuji ofrecía su mano, misma que Rinji estrechó-. Esta será mi mejor batalla hasta ahora… espero lo mismo de ti –el par se soltó, y se dirigió a su lado de la arena, mientras Teresa se limpiaba las lágrimas traicioneras con un pañuelo, e incluso se sonaba la nariz.

-¡Entrenadores! ¡Han superado el reto de los 8 Gimnasios de Kanto, y superado la fase de grupos! ¡Sepan que esta batalla es a eliminación directa! ¡Si no han traído a su mejor equipo y han subestimado a su rival, que quede en sus conciencias el peso de sus elecciones! ¡Para convertirse en Campeón Regional, deberán pasar incluso por encima de sus amigos! ¡Ahora el sorteo! –Yuuji y Rinji aparecieron en pantalla, junto a la ruleta de elecciones. Entre el público, Zawako buscó la mano de Christie, y la apretó con fuerza, ambas compartiendo la preocupación de ver a sus parejas enfrentarse. La ruleta se detuvo del lado de Yuuji-. ¡Comienza, el retador Yuuji de Ciudad Lavacalda! –comenzó ella, Yuuji seleccionó una Pokébola, Rinji admiró la misma, y supo de quien se trataba.

-¡Ve, Nidoking! –lanzó Yuuji su Pokébola, esta voló alto, y al estallar, liberó a Nidoking, quien rugió con fuerza tras haberse materializado, Rinji sonrió ante aquello, tomó su Pokébola, y miró en dirección a los estadios más altos, hasta la flama de Moltres, y sus ojos ardieron con su reflejo, mientras aceptaba su elección.

-¡Ve Charizard! –la Pokébola de Rinji fue lanzada, estalló, y Charizard se materializó, lanzando sus llamas con orgullo. Ambos Pokémon se reconocieron, se miraron el uno al otro, y rugieron con fuerza y rivalidad. Entre Yuuji y Rinji la memoria de aquel primer combate regresó, con Yuuji saliendo del Bosque Verde, y decidiendo enfrentar a Rinji cuando Zawako, queriendo defenderlo de los insultos de un arrogante Rinji, forzó a Yuuji a aceptar una batalla contra el Charmander de Rinji, conocedor de Furia Dragón, y derrotando a su Nidoran- ¡Ve por él Charizard, Garra Dragón! –ordenó Rinji, las garras de Charizard se iluminaron de esmeralda, y comenzó a volar en dirección a Nidoking.

-¡Comencemos, Nidoking! ¡Este es nuestro respeto por Kanto! ¡Cola Dragón! –ordenó Yuuji, Nidoking rugió con fuerza nuevamente, iluminando su cola de esmeralda, y corriendo también en dirección a Charizard, con su cola brillando de esmeralda. Ambos ataques de tipo Dragón fueron lanzados, y el estallido no se hizo esperar, empujando a ambos Pokémon de regreso con sus entrenadores, ambos sin reflejar daño muy evidente.

-¡Así inicia este combate damas y caballeros! ¡Con un poderoso choque entre técnicas de tipo Dragón! –explicaba Teresa, mientras ambos Pokémon se miraban desafiantes- ¡Para los curiosos, Cola Dragón no ha forzado a la sustitución al Nidoking tener la habilidad Fuerza Bruta, que potencia los ataques a costa de su efecto secundario! Espera, ¿no era mejor utilizar Golpe Venenoso? –se preguntó Teresa, mientras Yuuji comenzaba una sustitución, confundiendo a Rinji, quien no comprendía lo que Yuuji estaba planeando.

-Se salió de personaje, pero tiene razón –meditó Lusamine desde su silla, mientras Zawako y Christie continuaban apretándose las manos nerviosamente, sin querer analizar la batalla, y tan solo esperando impacientemente el resultado-. Golpe Venenoso tiene bono del mismo tipo para Nidoking… el que Yuuji haya comenzado con Cola Dragon sin que se activara su efecto por la habilidad Fuerza Bruta, no tiene lógica –admitió Lusamine, mientras Amaya apretaba las manos, igualmente confundida.

-No me digas… que Yuuji está pensando en dejarse ganar. ¡Golpe Venenoso era lo que debió utilizar! –se fastidió Amaya, mientras Yuuji, en la arena, pensaba en su siguiente movimiento- ¿Qué está pensando Yuuji? –se quejó ella.

-Bueno, como la única que sabe lo que Yuuji planea, la verdad es que no tenía otra opción –interrumpió Anabel, llegando ante las chicas, quienes la miraron confundidas, mientras Anabel caminaba hasta Lila, la levantaba, y se sentaba con ellas-. Puedo asegurarte, Amaya, que Yuuji no planea perder… tan solo tiene algo que demostrar primero, ante sí mismo, ante Rinji, y ante toda Kanto –agregó Anabel, mientras Yuuji seleccionaba una Súperbola.

-¡Ve, Poliwarth! –ordenó Yuuji, la Súperbola estalló, liberando a Poliwarth- ¡Escaldar, ahora! –pidió Yuuji, Rinji se preocupó, llamó a Charizard, y sustituyó por Magnezone, quien recibió el agua hirviendo, lo que a su vez le ocasionó quemaduras.

-¿Me engañó llamando a Nidoking para forzarme a usar a Charizard por nostalgia? –se preguntó Rinji, analizado la situación- No… Yuuji no usaría una táctica como esa. Pero entonces, ¿por qué no usó Golpe Venenoso? No creo que me esté subestimando. Él no me subestimaría. ¡Magnezone, Pantalla de Luz! –ordenó Rinji, Magnezone alzó la barrera.

-¡Poliwrath, Demoledor! –en lugar de optar por la sustitución, como Rinji hubiera imaginado, Yuuji se adelantó a los hechos, y conservó a Poliwrath, demoliendo la Barrera de Luz, a momento que dañaba a Magnezone- ¡Atento Poliwrath que no puedes caer aún! ¡Lanzamiento Circular! –pidió Yuuji, Poliwrath comenzó a correr en dirección a Magnezone, quien aún se recuperaba del golpe.

-¡Rápido Magnezone, antes de que te lance! ¡Atactrueno! –ordenó Rinji, Poliwrath resintió bastante el ataque, pero siguió avanzando, tomó a Magnezone, comenzó a girarlo rápidamente, llenándolo de energía de tipo Lucha, y lanzándolo de regreso a Rinji, forzando a la sustitución, y a sus Pokébolas a reaccionar- Ese es un Yuuji más parecido al que conozco… -admitió Rinji, mientras una de sus Pokébolas estallaba, llamando a Golem-. Parece que la suerte te sonrió, la sustitución forzó a un Pokémon débil a Poliwrath, pero no planeo sustituirlo. En tan poco tiempo te las arreglaste para revelar a casi todo mi equipo –se cruzó de brazos Rinji- Tras un ataque como Atactrueno, la energía de Poliwrath debe estar bastante mermada. Aunque Poliwrath sea más rápido, debo arriesgarme y atacar para derribarlo. ¡Terremoto Golem! –comenzó Rinji, apenas dio su orden, y Yuuji ya había comenzado con la sustitución, mientras Golem se alzaba para utilizar todo su peso.

-¡Aerodactyl, ve! –llamó Yuuji, su Aerodactyl voló grácilmente, evadiendo el Terremoto de Golem, mientras los postes de seguridad mitigaban con sus vibraciones el daño a las afueras de la arena de batalla- No ha sido fácil, pero lo estamos consiguiendo. ¡Concentrado, Aerodactyl! ¡Cabeza de Hierro! –ordenó Yuuji, sorprendiendo a Rinji, mientras Aerodactyl se elevaba, su cabeza brillaba como el acero, y se lanzaba en picada en dirección a Golem, estrellándose contra él, y causándole bastante daño.

-¡Lo tiene! –celebró Lusamine, notando para su sorpresa que, pese a lo poderoso que era Aerodactyl, la fortaleza de Golem le había ayudado a resistir el golpe- No lo tiene. Pero, de cualquier forma, parece que Yuuji tiene todo bajo control. Está leyendo la batalla de Rinji sin problema alguno –sonrió Lusamine, pensando que Yuuji tenía las de ganar.

-Hay algo extraño, en las técnicas que está utilizando Yuuji –comenzó Amaya, curiosa, Christie pensó un momento al respecto, y abrió la boca impresionada, comprendiendo lo que Yuuji estaba haciendo-. Desde que Yuuji comenzó el encuentro, pareciera que su prioridad no es la ofensiva. Está a la defensiva, ¿por qué? –preguntó Amaya a sí misma.

-Porque Yuuji es un tonto sentimental… -sonrió Christie, Zawako la miró fijamente, lágrimas se dibujaban en los ojos de Christie, quien sonreía emocionada-. Me pregunto si Rinji se dará cuenta… de lo importante que es esta batalla para Yuuji. De ninguna manera Yuuji está jugando a la defensiva, más bien es la ofensiva más directa que jamás haya visto. Lo comprenderán cuando Yuuji revele a su ultimo Pokémon –admitió Christie, mientras Yuuji se preparaba para la sustitución.

-¡Aerodactyl, regresa! –pidió Yuuji, confundiendo a Rinji, quien había dado órdenes a su Golem, quien había golpeado el suelo. Por lo que, cuando el ultimo Pokémon de Yuuji se materializó, su Gengar, este evadió por muy poco el ataque de Golem, Roca Afilada, flotando evadiendo la roca que se alzó en medio de la arena de batalla, y ante la cual Gengar respiró agitadamente, habiendo visto el golpe bastante cerca.

-¿Otra sustitución? –se molestó Rinji, el equipo de Yuuji se había definido en los primeros minutos del encuentro, lo que molestaba a Rinji- ¿Por qué estás subestimándome? –se negó a continuar con el combate Rinji, molesto por lo que hacía Yuuji, cuyo rostro denotaba intranquilidad y nerviosismo- ¡No me estás enfrentando como has enfrentado a los demás! ¿Dónde está tu estrategia? –preguntó él molesto.

-¡Aquí está la estrategia! ¡Giga Drenado! –pidió Yuuji, Gengar obedeció, y absorbió la energía de Golem, quien se mostró bastante herido por aquel ataque- ¡No te estoy subestimando Rinji! Aunque admito estarme arriesgando demasiado, jamás te daría un combate que no fuera demostrándote lo mejor de mí, y es justo lo que estoy haciendo –admitió Yuuji, y Rinji abrió sus ojos de par en par, entendiendo lo que estaba ocurriendo.

-Ya lo dedujo –comenzó Anabel, Christie asintió, el resto de espectadores la miró con curiosidad-. Yuuji es demasiado problemático, a decir verdad. Lo que Yuuji está haciendo, no depende solo de su equipo, sino del equipo de Rinji. Le dije que no estaba de acuerdo, pero no me hizo caso. Afortunadamente, las cosas al parecer están saliendo a su favor. Pero, ¿Por cuánto tiempo? –se preguntó Anabel, mientras Rinji sustituía a Golem, impidiéndole caer ante Gengar.

-¡Eres más idiota de lo que pensé si piensas que puedes con un truco tan sucio! ¡Ve, Magnezone! –llamó Rinji nuevamente, mientras el Gengar de Yuuji flotaba alto, con una esfera oscura de su ataque ya preparado.

-¡Bola Sombra, Gengar! –ordenó Yuuji, y aunque el ataque no era muy eficaz, tampoco era que fuera culpa de Yuuji, el ataque ya se había lanzado antes de la sustitución de Golem- Solo me falta ver a uno de tus Pokémon… pero ya descubriste mi estrategia… era de esperarse, no eres ningún tonto –sonrió Yuuji, mientras Rinji cerraba los ojos, y suspiraba-. Debes pensar que soy un ridículo –se burló Yuuji.

-Eres un ridículo… pero igual te las arreglaste para usar efectivamente 6 de las 8 TMs de Kanto y poner la batalla a tu ventaja –reveló Rinji, y solo entonces los presentes lo comprendieron- No sé si considero que esta treta tuya me alegra o no… la verdad, me siento subestimado. Hay mejores técnicas que tus Pokémon podrían utilizar en estos momentos –admitió Rinji.

-Están usando las técnicas que quiero que utilicen… -respondió Yuuji, determinado-. Representan todo mi aprendizaje en Kanto, mi respeto por esta región, y por el rival al que tengo enfrente –resumió Yuuji. En las gradas, Christie se mostraba conmovida, y Zawako incrédula de lo que Yuuji hacía.

-Un momento… -comenzó Teresa, pensativa-. Cola Dragón, Escaldar, Demolición, Cabeza de Hierro, Giga Drenado y Bola Sombra… ¡Ah! ¡Son las técnicas que 6 de los 8 Líderes de Gimnasio de Kanto entregan a los ganadores de sus combates! –dedujo Teresa, sorprendida- ¡Los Pokémon que Yuuji eligió, deliberadamente cargan estas técnicas en su repertorio! ¿quiere decir que las últimas dos TMs, Rayo de Hielo y Antiaéreo…? –comenzó ella.

-¡También se las he enseñado a los Pokémon que elegí para esta batalla! –admitió Yuuji, determinado- No voy a mentirte Rinji… cuando inicié mi viaje en Kanto, no era por la competencia de la Liga Índigo, tenía otro objetivo, y la Liga Índigo fue solo una excusa para fortalecerme en la búsqueda de este objetivo –admitió Yuuji, Rinji esperó al resto de la explicación, no queriendo continuar con el combate hasta haberla escuchado-. Pero, poco a poco, esa idea cambió… la Región Kanto me mostró a entrenadores orgullosos y fuertes, quienes tenían un deseo en conjunto, que el mundo volteara a ver a Kanto nuevamente, bajo una luz de desafío y competencia. Ese deseo me contagió, sus Líderes de Gimnasio no fueron simples peldaños a escalar, cada uno de ellos fue un maestro invaluable… y llevo conmigo las enseñanzas que cada uno de ellos me dio –en la mente de Yuuji, los Líderes de Gimnasio y sus movimientos insignia, las estrategias que usaron, y el orgullo que mostraron, encendían una flama de competencia en su interior-. El entrenador que soy ahora, se lo debo enteramente a Kanto, ¡Y usando las técnicas de los 8 Líderes de Gimnasio te demostraré lo que Kanto ha hecho por mí! ¡Lo que su gente representa para mí! ¡La fortaleza de seguir adelante aun cuando ante los ojos de otros no eres lo suficientemente bueno! ¡Bola Sombra! –ordenó Yuuji, Gengar repitió el ataque.

-¡Eres un necio! ¡Manto Espejo! –ordenó Rinji, el ataque de Gengar impactó, pero el cuerpo de Magnezone se rodeó de energía rosada, absorbiendo el daño del ataque de Yuuji, y redirigiéndolo a Gengar, quien fue lanzado hasta el lado de la arena de Yuuji, quedando sumamente herido- Usaste Bola sombra para bajar la Defensa Especial de Magnezone, siendo este un ataque no muy efectivo. Solo por eso Gengar sigue de pie, pero un ataque más, y está perdido –apuntó Rinji.

-¡Un ataque más es lo que necesitamos! ¡Regresa amigo! –pidió Yuuji, Gengar regresó a su Ultra Bola, y Yuuji extrajo nuevamente su Pokébola- ¡Ve Nidoking! ¡Terremoto! –pidió Yuuji, incomodando a Rinji, quien ya había atacado con Atactrueno, al cual Nidoking era inmune.

El Terremoto de Nidoking fue bastante violento, y aunque las defensas de Magnezone eran bastante fuertes, no logró soportar el ataque, cayendo ante Nidoking, y trayendo consigo al primer derrotado en el equipo de Rinji.

-Nidoking otra vez… -meditó Rinji al respecto-. Podría usar a Kingler en estos momentos, pero Gengar es más rápido y tiene Giga Drenado, solo terminaré restaurando la energía de Gengar tras una sustitución cuidadosa. Charizard es inmune a su Terremoto, y podría ser mi mejor elección… pero… Yuuji aún tiene a Aerodactyl… necesitaré del Charizard para lidiar con él… tendré que elegir a alguien más. ¡Ve, Crobat! –llamó Rinji, materializando a su ultimo Pokémon- ¡Cabezazo Zen! –pidió Rinji, sorprendiendo a Yuuji, mientras Crobat, a una velocidad impresionante, se las arreglaba para impactar a Nidoking, lanzándolo al lado de la arena de Yuuji, donde Nidoking quedó bastante aturdido, y sin poder atacar al verse intimidado.

-¿Crobat? Ya veo, es la evolución final de Golbat –meditó Yuuji, mientras Nidoking comía su baya Sitrus para restaurar un poco su energía- Crobat es demasiado rápido, solo un Pokémon lo iguala en velocidad. ¡Regresa Nidoking! –pidió Yuuji nuevamente, continuando con las sustituciones continuas, Rinji lo estaba orillando a eso- ¡Ve, Aerodactyl! –llamó Yuuji una vez más, comenzando con un combate aéreo.

-Tanto Aerodactyl como Crobat tienen la misma velocidad –se mordió los labios Rinji, además de que sabía sobre el ataque en el repertorio de Aerodactyl que le daba ventaja-. ¡No puedo sustituir! ¡Aún con Antiaéreo debo resistir! ¡Ala de Acero! –ordenó Rinji.

-¡Aún no! ¡Colmillo Rayo! –ordenó Yuuji, Aerodactyl sacó los colmillos, y mordió con fuerza el ala de Crobat, cuyo brillo metálico hirió bastante a Aerodactyl, derribándolo. Crobat comenzó a convulsionarse con la parálisis, mientras Yuuji llamaba de regreso a Aerodactyl, y tomaba su Súperbola- Crobat es demasiado rápido para arriesgarse, y aún necesito a Aerodactyl. ¡Ve, Poliwrath! –continuó Yuuji, preocupando a Rinji- ¡Rayo Hielo! –pidió Yuuji, Poliwrath reunió la energía congelante, y disparó. Crobat se vio interrumpido por la parálisis, por lo que no pudo atacar, pero logró soportar el ataque de Poliwrath al comer una baya- ¿Una baya Yache? –se sorprendió Yuuji.

-¡No eres el único que ha observado bien a su rival! ¡Y si bien reservar a Aerodactyl para enfrentar a Charizard me parece una buena elección, la sustitución no tanto! ¡Poliwrath es débil al tipo Volador! –agregó Rinji, dando sus órdenes, mientras Poliwrath preparaba un nuevo Rayo Hielo- ¡Y aún paralizado, es más rápido que Poliwrath! ¡Acrobacia! ¡Al consumir tu baya su poder se ha duplicado! –ordenó Rinji, Crobat se estrelló contra Poliwrath, cuyos ojos ahora reflejaban un espiral idéntico al de su pecho.

-¡El combate se ha empatado! –comenzó Teresa, quien había estado bastante impresionada por el combate como para poner suficiente atención a su propia narración- ¡Ambos, Yuuji y Rinji, han perdido a un Pokémon! ¡A Poliwrath y a Magnezone respectivamente! ¡La batalla se muestra bastante pareja! ¡Cada uno teniendo aún a tres de sus Pokémon, algunos con más salud que otros! ¿¡A quién elegirá Yuuji esta vez!? –se preguntó Teresa divertida.

-Regresa, Poliwrath –llamó Yuuji, y comenzó a observar el tablero, pensando en su siguiente movimiento-. Con la parálisis de Crobat, indudablemente Aerodactyl es más rápido. Pero, no puedo arriesgarme a perderlo. Necesito a Aerodactyl para enfrentar a Charizard, y aun derrotando a Crobat, una Roca Afilada de Golem y todo acabó para Aerodactyl. Bien amigo, es tu turno. ¡Ve, Gengar! –llamó Yuuji, molestando a Rinji- ¡Bola Sombra! –pidió Yuuji.

-¡Mordisco Crobat! –pidió Rinji. Crobat era más rápido que Gengar, pero gracias a la parálisis, Gengar atacó primero, y por lo débil que se encontraba Crobat, terminó cayendo, molestando a Rinji- Ya solo me quedan Charizard y Golem… -pensó Rinji, mirando al tablero y observando a los Pokémon de Yuuji-. Golem está débil, y Gengar es más rápido. Gengar también es más rápido que Charizard, pero solo necesita de un golpe para caer. Charizard además puede contra Aerodactyl, y sería un buen adversario para Nidoking, sin mencionar que un solo Terremoto de Golem, y Nidoking está acabado. Bien… voy a terminar con esto, Yuuji –seleccionó Rinji.

-¡Adelante! ¡Te estoy esperando! -continuó Yuuji, determinado, mientras Rinji llamaba a Charizard, quien rugió con fuerza- ¡Es ahora o nunca Gengar! ¡Mal de Ojo! –ordenó Yuuji, sorprendiendo a Rinji.

-¿Mal de Ojo? ¿Acaso tiene un plan para derrotar a Charizard? ¡No esperaré para averiguarlo! ¡Lanzallamas! –Charizard atacó, el ataque fue tan fuerte que Gengar no lo hubiera soportado aún con salud más completa, por lo que el verlo caer no fue sorpresa para Yuuji- ¿Querías a Charizard? ¡Aquí lo tienes! –sentenció Rinji, su Charizard, con salud casi completa, respiraba un humo blanco e intenso.

-Gengar, regresa… -pidió Yuuji, regresando a Gengar a su Ultrabola-. Bien hecho amigo, todo lo que hiciste nos abre la puerta a la victoria –prosiguió Yuuji, tomando su Safari Bola, y mirándola fijamente-. Aerodactyl, eres uno de mis Pokémon más fuertes, confío plenamente en ti. ¡Ve! –lanzó Yuuji, su Safari Bola estalló, y liberó al Pokémon clonado, Charizard le rugió con fuerza de igual manera, y ambos Pokémon emprendieron el vuelo, persiguiéndose el uno al otro-. ¡Más alto! ¡Antiaéreo! –ordenó Yuuji, Aerodactyl abrió el hocico, y lanzó un cañonazo de su garganta, impactando a Charizard con una roca contra su ala, forzando a Charizard a caer y estrellarse contra el suelo.

-¡Justo lo que habíamos planeado! ¡Contraataque! –ordenó Rinji, sorprendiendo a Yuuji, mientras el cuerpo de Charizard, malherido, brillaba tornasolado, y los músculos de Charizard se tonificaban, flexionaba sus piernas, y daba un tremendo salto, tomando a Aerodactyl en pleno vuelo, sujetándolo con sus brazos por el cuello, rodando en el aire, cayendo en picada, y con la energía del tipo Luchador envolviéndolos a ambos, estrellando a Aerodactyl, noqueándolo al instante- ¡Si pensabas que por ser un tipo Roca ibas a tomar ventaja, piénsatelo dos veces! –sonrió Rinji, mientras Charizard escupía lo que quedaba de una baya.

-Baya Charti… -suspiró Yuuji, mientras Rinji sacaba el pecho, orgulloso-. Una baya que debilita los ataques de tipo Roca. Sin mencionar que reemplazaste el Puño Trueno de Charizard por Contraataque, una técnica de tipo Lucha, pero cuya mayor peculiaridad es regresar un ataque con el doble de potencia… estabas preparado contra Aerodactyl. Puño Trueno hubiera sido efectivo, pero no contundente como sí lo fue Contraataque –sonrió Yuuji.

-Así es… Puño Trueno es una de las técnicas más efectivas de Charizard –admitió Rinji, cruzado de brazos-. Pero el Pokémon más problemático de tu equipo, era Aerodactyl por su velocidad. Sabía que solo Charizard podía hacerle frente, y como Charizard es más veloz que Nidoking… estás vencido… aún con Golpe Venenoso, Charizard tiene la suficiente salud gracias a la baya Charti… has perdido… -apuntó Rinji.

-Olvidas un pequeño detalle, Rinji… -comentó Yuuji, tomando su Pokébola-. ¡El que yo planee toda esta batalla para que Charizard y Nidoking tuvieran su revancha! ¡Ve Nidoking! –llamó Yuuji, una vez más Nidoking se hizo presente. Se mostraba cansado, igual que Charizard- ¡Rinji, a inicios de año, estos mismos Pokémon se enfrentaron! ¡En aquella ocasión, tú manipulaste toda la situación para darle ventaja a tu Charmander contra mi Nidoran! –ambos recordaron aquel primer encuentro, y el cómo Yuuji no tuvo oportunidad alguna- ¡Hoy el que tiene la ventaja soy yo! ¡Terremoto! –ordenó Yuuji, mientras Nidoking alzaba la cola.

-¿Terremoto? Pero si Charizard… -comenzó Rinji, hasta caer en cuenta, y ver el ala dañada de Charizard- ¡Antiaéreo forzó a Charizard a tierra! ¡Charizard, Lanzallamas! –ordenó Rinji, Charizard, al ser más rápido, atacó primero. Nidoking cubrió con sus brazos, resistiendo, mientras su cola adquiría la suficiente fuerza, y azotaba el suelo, comenzando con un ataque de Terremoto tan poderoso, que incluso los postes de protección comenzaron a fallar, dejando pasar algunas vibraciones, y forzando a todos en el estadio a sujetarse. Christie y Zawako incluso se abrazaron, resistiendo las vibraciones, pero sin soltarse las manos, deseando darse fuerzas la una a la otra hasta el final.

-¡Aaaaaah! ¡Alguien detenga esto! –se quejó Teresa, sosteniéndose del tablero. Los postes de protección habían logrado mitigar el daño fuera de la arena, pero dentro de la misma, Charizard resintió todo el ataque, cayendo derrotado ante un Nidoking que estaba igualmente agotado. Yuuji y Rinji, aturdidos por el Terremoto de Nidoking, se pusieron de pie tras haberse caído por las vibraciones, y observaron la escena. Rinji, de su lado, había perdido toda la voluntad.

-Cha-Charizard… -se arrodilló Rinji, Yuuji se mordió los labios, y observó a su rival, quebrado por el conocimiento de lo que había ocurrido-. No lo creo… Charizard ha… -miró Rinji en dirección al tablero, observando sus Pokémon restantes. Solo Golem seguía en pie-. Aún si me queda un Pokémon… Nidoking es más rápido que Golem… un Terremoto, y todo acabó… no quiero admitirlo… pero… -lloró Rinji, aceptando la realidad.

-¡Entonces no lo admitas! –gritó Yuuji furioso desde su lado de la arena- ¿¡Crees que llegué tan lejos para ver a mi rival rendirse!? ¡Vencí a tu as, gran cosa! ¡Golem sigue en pie! –insistía Yuuji, su Nidoking rugía igual de fuerte que él gritaba- ¡No sé ha acabado! ¡No lo ha hecho! ¡Hasta el final, debes siempre seguir poniéndote de pie! ¡Eso es lo que Kanto me ha enseñado! ¡No te atrevas a faltar a las enseñanzas de tu propia región! –le pidió Yuuji, Rinji se mordió los labios, se secó las lágrimas, y regresó a Charizard a su Pokébola.

-¡Tienes razón! –tomó su última Pokébola Rinji, apretándola con fuerza- ¡Esto aún no termina! ¡Golem! –llamó Rinji, Yuuji asintió, sonrió, y se preparó. Determinación en sus ojos, igual que en los ojos de Rinji- ¡Terremoto!

-¡Terremoto! –ambos Pokémon rugieron, Golem saltó, Nidoking alzó la cola. Los postes de emergencia se encendieron, pero estos estallaron ante el impacto de los Terremotos tanto de Nidoking como de Golem. Más postes de emergencia se alzaron, intentando mitigar todo lo que fuera posible las vibraciones. La arena comenzó a ceder, partiéndose en varias secciones, tanto Yuuji como Rinji fueron atrapados inclusive por los ataques de sus Pokémon, cayendo ambos y no consiguiendo mantenerse en pie. La arena alzada por ambos ataques rodeó toda la arena. Para infortunio de aquellos en primera fila, estos fueron atrapados por la tormenta de arena, aunque fuera de eso, no hubo heridos, solo un montón de gente intentando ver a través de la arena, mientras una silueta se mantenía en pie tras el choque de los Terremotos.

-Uff… no me pagan lo suficiente para arriesgarme de esta manera –se quejó Teresa, cubierta de pies a cabezas de arena. Pero, regresando a su papel, Teresa observó la situación, y al Pokémon que continuaba de pie-. El ganador… -comenzó Teresa, tosiendo con fuerza por haber tragado algo de tierra, y forzando la vista, descubriendo que Nidoking se alzaba orgulloso por sobre un noqueado Golem- ¡La velocidad de Nidoking se ha impuesto! ¡Yuuji de Ciudad Lavacalda es el ganador! –presentó Teresa, Nidoking rugió una vez más, declarándose rey de la confrontación, mientras en la arena, tanto Yuuji como Rinji mantenían el silencio, y se miraban el uno al otro. Teresa, confundida, miró en ambas direcciones, quería ver alegría, quería ver celebración. En las gradas los extraños aplaudían, quienes conocían a los participantes, mantenían el silencio. Ambos combatientes lo habían dado todo, pero al final, solo ellos sabían lo que ambos pensaban del enfrentamiento, solo que no reaccionaban, no decían nada.

En el palco principal, con su traje cubierto de vino tinto tras el temblor que logró sacudir todo el estadio, Giovanni se limpiaba el vino derramado con su pañuelo, mientras su Persian, asustado, se quedaba debajo de la mesita de noche, con sus patas sobre su cabeza, y esperando a que todo dejara de moverse.

-Es bastante raro que los postes de seguridad fallen como acaban de hacer, a mí me costó mucho trabajo que el Terremoto de mi propio Nidoking alcanzara semejante nivel –admitió Giovanni, terminando de limpiar su traje, y mirando en dirección a Archer, quien se ponía de pie débilmente, tras haber sido derribado del sillón en el que había estado trabajando hasta ese momento-. Es como dijiste, Archer… ese chico… produce algo en quienes lo enfrentan… ciertamente no deja a nadie indiferente… -admitió Giovanni con una sonrisa.

-Bueno, mi señor… en esta ocasión fue algo diferente… -le comentó Archer, notando para su desgracia que la pantalla de su computadora se había roto-. Lo habitual es que el odio sea lo que mueve a los oponentes de aquellos quienes han sido bañados por el Prisma Rojo por tanto tiempo, pero… lo que yo vi, no tenía nada que ver con el odio –le comentó Archer.

-Odio, hermandad, lo que sea –respondió Giovanni, muy poco impresionado-. Con la vitoria del mocoso, he de suponer que él será mi oponente una vez que haya despachado a la hija del campeón… será un verdadero deleite ponerle fin a tan prometedora carrera –aseguró Giovanni, observando a Yuuji desde su balcón.

-Aún tendría que vencer a Sato en los octavos de final, amo Giovanni –le recordó Archer, acomodando sus carpetas, e intentando darle el expediente del próximo rival de Yuuji-. El joven Sato fue el novato que más rápido venció el reto de Líderes de Gimnasio, incluso logrando vencer a Leaf como su cuarta oponente –le ofreció el expediente Archer.

-Sobre eso… ¿no fue la batalla de Sato el mismo día del incidente en el Hotel Esquina del Juego, y la Segunda Bengala? –dedujo Giovanni, lo que sorprendió a Archer-. Si yo fuera a una misión encubierto… primero me aseguraría de tener una cuartada que me ponga en el centro del ojo público, antes de desaparecerme a hacer mi misión –resumió Giovanni, Archer pensó al respecto, y miró su expediente, las fechas coincidían-. Tal vez incluso me sometería a mí mismo a un escándalo, como, por ejemplo, fracasar en algo que yo mismo enuncié que era imposible de fracasar. Sato no ganó esa batalla contra Leaf de la que tanto se jacta… ella la perdió para que el ojo público estuviera puesto en ella, y se encerrara en su gimnasio a lamentarse… la cuartada perfecta, nadie sospecharía. O al menos eso es lo que decía el expediente de la Policía Internacional Pokémon que nuestro amigo me compartió –terminó Giovanni, mirando a Yuuji retirarse en dirección a los vestidores-. Mi enfrentamiento de cuartos de final… será contra ese chico, te lo garantizo –terminó Giovanni.

-Lo comprendo, mi señor, pero para que eso se dé usted primero tiene que vencer a la hija del campeón… y ella tiene las estadísticas más altas –le recordó Archer, Giovanni solo sonrió, y tomó una Pokébola morada de su cinturón de Pokébolas, una Master Bola.

Hotel Índigo. Habitación de Zawako.

-Por más que me tallo, sigo encontrando arena por todas partes –se quejaba Zawako, en la regadera, y con un charco de lodo a sus pies mientras frotaba frenéticamente su cabello, intentando sacarse los remanentes de arena de encima-. Es el segundo baño del día además… mi cabello va a maltratarse mucho –se quejaba ella, volviendo a frotar generando más y más espuma. Fuera de la regadera cubierta de vapor de agua por lo caliente del baño de Zawako, Espeon se encontraba recostada sobre la tapa cerrada del baño, y mirando al deprimido de Torchic, también en el baño, y hablando para sí mismo-. No seas duro contigo mismo, Torchic –le respondió Zawako, por fin cerrando la llave del agua, y envolviéndose en una toalla antes de salir para ponerse en cuclillas, y mirar a Torchic directamente-. Sé que estás triste porque Yuuji no vino por ti cuando terminó su combate, pero entiéndelo, acaba de terminar con el sueño de quien podría ser uno de sus pocos amigos. La prioridad de Yuuji era estar con él –le explicó Zawako, Torchic solo alzó la mirada y continuó comunicándose con Zawako-. ¿Qué no lo entendería? Tú eres su Pokémon, yo soy su novia, obvio que a mí también me molesta que no haya venido a que lo felicitara. Por eso te digo que no seas duro contigo mismos, si también me dejó a mí en segundo plano –se quejó ella, Espeon entonces comenzó a hablar de igual manera-. Disculpa, ¿tienes novio? Entonces no opines sobre el cómo debo sentirme –refutó Zawako, Espeon sonrió y apuntó a Torchic, Zawako se molestó-. ¿Acabo de perder un debate con un Pokémon? Está bien, siéntete todo lo miserable que quieras –se molestó Zawako, inflando sus mejillas, y salió del baño secándose el cabello-. Aún siento la tierra en la cabeza… ¿debería volverme a bañar? –se preguntó ella, cuando tocaron a la puerta de su habitación.

-Ya te escuché, Zawako, ¿ya puedo pasar? –comentó Christie, desde fuera de la habitación. Zawako entonces fue hasta la puerta, la abrió, e invitó a Christie a pasar. Christie entró vistiendo su ropa gótica de siempre, con un peculiar turbante de toallas moradas sobre su cabeza-. Lamento el turbante, pero llevo ya tres baños y no se me quita la tierra –comentó ella.

-Y eso que tienes menos cabello que yo… -comentó Zawako, pasando su peine por su cabello, y notando tierra en el mismo-. Qué horror, mejor me volveré a bañar –se quejó ella, pero entonces miró a Christie, quien estaba deprimida-. Tu novio no fue a buscarte tampoco, ¿verdad? –preguntó Zawako ya sabiendo la respuesta.

-Hombres –se quejó Christie, Zawako asintió y se sentó en su cama, permitiendo a Christie sentarse con ella-. ¿Por qué los hombres son así? Discuten y pelean, yendo tan lejos como para dar todo de sí en una competencia, renuentes a mostrar debilidad ante su adversario, pero apenas y acaba la confrontación, son hermanos en penas. ¿No es el trabajo de las novias el estar allí para sus novios cuando se sienten deprimidos? –preguntó Christie molesta.

-En tu caso, seguro Rinji pensaba que ibas a burlarte –admitió Zawako, Christie solo bajó la cabeza apenada, demostrando que algo había de eso-. Lo siento si tu novio perdió su batalla contra el mío –se disculpó Zawako.

-No te voy a mentir, me molesta. Tu novio jugó excelentemente con el factor psicológico. Rinji cayó enteramente en su juego –comentó Christie, Zawako solo hizo una mueca de descontento, sin saber cómo explicárselo a Christie-. Está bien… no fue una herramienta psicológica, pero tienes que admitir que Yuuji es… bueno… diferente. Tal vez incluso podría llegar a decirse que es bastante emocional –admitió ella.

-Estoy tan sorprendida como tú por el plan de Yuuji, pero, al mismo tiempo, ya no me sorprende tanto al mismo tiempo –admitió Zawako, columpiando sus pies en su cama. Pensativa de la batalla de Yuuji y de Rinji-. Sabes que soy la primera amiga de Yuuji, ¿verdad? En realidad, ambos somos el primer amigo del otro –sonrió Zawako.

-Lo que es preocupante. Pareciera que su relación se basa en la necesidad el uno del otro –admitió Christie, preocupando a Zawako por el comentario-. No necesito ser una genio, que si lo soy, para saber por qué rumbo va esta conversación… Yuuji en verdad, se esforzó por demostrarle a Rinji lo mucho que le importaba su rivalidad, y su amistad… lo que me hace preguntarme si Yuuji realmente tenía aquella estrategia preparada o no –suspiró Christie.

-Yuuji no tenía ni idea de cómo combatir a Rinji –admitió Zawako, sorprendiendo a Christie-. Tan solo hizo lo que pensó que era mejor… combatió con el corazón, no con la cabeza. Tal vez Yuuji ha tenido batallas más impresionantes, con desenlaces más sobresalientes, con estratagemas mejor pensadas, y con un vaivén de emociones… pero… este combate… se sintió especial de alguna manera que no te sé explicar… era como si Yuuji se sintiera vivo… -admitió Zawako, Christie pensó al respecto, y asintió-. No vayas a burlarte de Rinji… el pobre debe estar muy triste –sugirió Zawako.

-No me digas como ser con mi novio, yo no te digo como ser con el tuyo –le recordó Christie-. Voy a burlarme… definitivamente lo haré… tal vez incluso lo haga llorar un poco, será un deleite –admitió ella, Zawako de pronto sintió pena por Rinji-. Pero después lo voy a abrazar, y lo voy a contentar, soy cruel, pero únicamente lo indispensablemente cruel –admitió ella.

-Tu gimnasio debería ser del tipo Veneno, Christie… -comentó Zawako, Christie se molestó-. Aunque, de no ser por Marowak, tu gimnasio bien podría pasar por el tipo Veneno facilmente –admitió Zawako, Christie por su parte comenzó a frotarle su toalla con fuerza-. ¡Me lastimas! –se quejó Zawako.

-Oh, lo siento, solo intento secarte el cabello, no te vayas a enfermar –continuó Christie, tallando y tallando con más fuerza a manera de castigo para Zawako, quien pataleaba adolorida y con ya bastante estática en su cabellera.

Terraza del Hotel Índigo.

Dos entrenadores se mantenían en silencio, observando la antorcha olímpica que brillaba intensamente a lo lejos, mientras el sol terminaba de ponerse. Una tercera entrenadora esperaba junto a los ascensores, mientras veía su reloj. La hora de su batalla estaba cerca, pero la preocupación le impedía retirarse a las arenas de batalla. En esos momentos quería estar para sus amigos, quienes no decían nada, y se mantenían viendo al fuego de Moltres como si estuvieran en un trance.

-Creo… que voy a adelantarme… -comenzó Amaya mientras miraba su reloj. Tomó su mochila, preparó sus Pokébolas, y acercó su mano para pedir el ascensor, cuando escuchó la voz de Yuuji interrumpirla.

-Ya vamos… solo espera un poco… -comenzó Yuuji. Amaya, confundida, miró una vez más su reloj, y suspiró, asintiendo, y quedándose de pie frente a los ascensores-. La batalla de Amaya pronto comienza. ¿Vas a verla? –preguntó Yuuji.

-Por supuesto que voy a verla… es mi amiga… -respondió Rinji. Aquel había sido el primer intercambio de palabras del par desde que la batalla había terminado. Amaya miró a Yuuji, luego a Rinji, no sabía qué pensar sobre ellos en esos momentos, pero prefirió esperar a que el conflicto se resolviera a como diera a lugar-. Lo de los TMs fue estúpido… -comenzó Rinji por fin, Yuuji gruñó un poco en señal de respuesta-. Ojalá se me hubiera ocurrido a mí… no usé ni un solo TM en nuestro combate. Respetaste más a Kanto de lo que yo lo hice –admitió él.

-Realmente quería llevar a Venusaur, pero entonces nadie aprendía Rayo Hielo –se burló Yuuji, Rinji rio un poco por aquel comentario-. Lo de las bayas fue molesto, ya sé qué se siente estar del otro lado del uso de bayas –admitió Yuuji.

-No fue la gran cosa, solo hice lo que tú hubieras hecho… tal vez perdí por imitarte –se burló Rinji, Yuuji alzó la mano, la cerró en un puño, y le dio un ligero coscorrón a Rinji-. De todas formas, el resultado hubiera sido el mismo –admitió él.

-El hubiera no existe… -le respondió Yuuji, Rinji suspiró, y asintió-. ¿Qué harás ahora? He escuchado que otros entrenadores cuando pierden sus ligas, migran a alguna otra a empezar de cero. No es mi caso claro, yo empecé fuera de mi región natal. Si pensaras en continuar tu viaje en alguna otra región, seguro que no te conocerían como el extranjero –le comentó Yuuji.

-Eso es precisamente lo que voy a hacer, no descansaré hasta que nos volvamos a enfrentar, y esta vez sea yo quien te venza en alguna otra Liga Pokémon –sentenció Rinji, Yuuji solo hizo una mueca-. Viajaré a la Región Kalos… tanto mi madre como mi padre entrenaron allí… fue en Kalos donde obtuvieron sus Mega-Piedras… la próxima vez que nos veamos, me habré convertido en un entrenador capaz de Mega-Evolucionar. Escuché que en Hoenn eso también es algo importante… -admitió Rinji.

-Sería divertido enfrentar a nuestros Pokémon Mega-Evolucionados –admitió Yuuji, Rinji asintió. Amaya volvió a ver su teléfono, teniendo cuidado de la hora. Yuuji solo tomó su Safari Bola, y liberó a su Aerodactyl-. Yo te llevo, no te preocupes… -enunció Yuuji tranquilamente.

-Como sea… -se quejó Amaya-. Solo prométanme algo. Si yo pierdo también, no quiero una sesión de terapia de amigos como la de ustedes. Cómprenme helado, mucho helado, y déjenme llorar a mis anchas. Ustedes los hombres son demasiado complicados –se quejó ella.

-Ya estoy bien… -interrumpió Rinji, poniéndose de pie, y virándose a ver a Yuuji, quien aún lo miraba con preocupación-. Puedes burlarte de mí todo lo que quieras, anda, ya pasé mi depresión. Ya solo me queda el ánimo de ver qué tan lejos llegas –le sonrió Rinji, ofreciendo su mano a Yuuji, quien sonrió de igual manera, y apretó la mano de Rinji.

-No voy a burlarme de ti, no por esto –admitió Yuuji, sorprendiendo a Rinji-. Si pierdo mi siguiente encuentro, obviamente todo lo que diga ahora podrá ser usado en mi contra. Hay que ser humildes en esta vida después de todo –comentó él de forma despreocupada, lo que Rinji no se creyó en absoluto-. Está bien, lo admito, me limitaré a burlarme de ti únicamente cuando me convierta en el Campeón de Kanto –se burló él.

-Jaja, gracioso el tipo –se quejó Rinji, sacando a Charizard de su Pokébola. El aún herido Pokémon rugió un poco, y comenzó a mover sus alas, aun sintiéndose adolorido, pero listo para volver a volar-. ¿Puedes llevarme amigo? Aún hay una batalla que debo observar –sonrió Rinji, Charizard se agachó un poco, y permitió a Rinji subir-. ¿Te llevo? –preguntó Rinji a Amaya.

-No gracias. Me iré con el ganador de la batalla, y cuyo Pokémon se ve que sí puede volar bien –agregó ella de forma arrogante-. No me gustaría que Charizard cayera en pleno vuelo por el estado de su ala, y que los periódicos de mañana digan: "hermosa rubia prospecto a campeona Pokémon, muere aplastada por un Charizard tras estrellarse minutos antes de su batalla" –se burló ella.

-Ese es un encabezado bastante largo. Además, ya nadie lee el periódico –se burló Yuuji, Amaya subió detrás de él y se aferró a su cintura-. Más te vale ganar tu batalla, Amaya, te estaré esperando con ansias –le sonrió Yuuji emocionado, Amaya asintió, Aerodactyl emprendió el vuelo, y Charizard voló tras de ambos, dirigiéndose al estadio de la eliminatoria, donde tendría a lugar su enfrentamiento.

Estadio de Eliminatorias de la Liga Índigo.

-Te juro que, aunque me siento traicionada por no ser la que acompañara a Rinji en sus momentos de debilidad, cuando lo vea en lugar de sentir pena por él, le voy a dar una buena tunda por dejarme plantada –se quejaba Christie, caminando por el pasillo del estadio cargando al deprimido de Torchic, quien compartía un poco su sentir. Zawako caminaba a su lado junto con Espeon, mientras a sus alrededores un montón de visitantes hacían su recorrido también por los túneles y buscando sus asientos.

-De momento, creo que es mejor si nos concentramos en encontrar a los demás –le comentaba Zawako nerviosamente, haciendo rublos con su dedo contra su cabello aún algo húmedo, y sorprendiéndose de aún encontrar pequeños guijarros de tierra-. No lo creo… -se fastidió Zawako, pero ignoró aquello-. Con toda esta gente, será difícil encontrar a Lusamine, a Anabel y a Lila. ¿Qué pasillo nos tocó? –miró Zawako sus boletos, pero Christie llamó su atención, y apuntó a una esquina, donde una nerviosa Lusamine llevaba a Lila tomada de la mano-. ¡Lusamine! –exclamó Zawako, asustando a Lusamine, quien se viró y le tapó la boca.

-Shhh… mamá trabaja –resopló Lila, confundiendo a Zawako y a Christie, quienes se asomaron por detrás de la columna tras la cual Lusamine se había estado ocultando, y encontraron a Anabel, caminando con seguridad, y moviéndose entre la gente, permeándose con la misma, y aparentemente siguiendo a alguien, quien se viró un par de veces, pero por los movimientos de Anabel, no lograba verla, mientras ella se perdía entre la gente.

-Ese es… ¿Blaine? –preguntó Christie tras reconocerlo, Zawako asintió nerviosamente, mientras ambas figuras se perdían de la vista- Pensaba que los miembros del Alto Mando no se permitían ver más que en la ceremonia de inauguración, en los combates por la defensa del título, y durante la clausura. ¿Qué hace Blaine aquí? –preguntó Christie a Lusamine.

-No me preguntes a mí, estoy acostumbrada a ser la que guarda secretos, no la que se queda en la penumbra con la duda –se defendió ella, mirando a Lila, quien jugaba con una lupa de juguete a hacerse la detective-. Íbamos a buscar nuestros asientos cuando de pronto Anabel me encargó a Lila sin decirme absolutamente nada. ¿Qué se supone que debo hacer ahora? – apunó Lusamine a Lila- Para que quede registro, no se me considera maternal desde hace tiempo –admitió ella nerviosa.

-¿Por qué se te consideraría maternal? Tienes a lo mucho 14 –se acomodó los lentes Zawako, mirando a Lusamine fijamente, quien fingió demencia y suspiró ya aliviada por ser ella la de los secretos-. La empresa de Looker y Anabel se llama BIA Inc. El Buró de Inteligencia Avanzada. Obviamente si te dejó con Lila tiene que ver con su trabajo, seguro la contrató un paparazzi para tomarle fotos a Blaine –mintió Zawako, aunque se sintió algo sucia tras hacerlo-. Será mejor que nosotros vayamos a nuestros lugares, la batalla de Amaya ya casi comienza –agregó Zawako, las chicas asintieron, y volvieron a buscar sus lugares, mientras Zawako miraba de reojo en dirección a donde Anabel había desaparecido ya, suspiró, y siguió a sus amigas.

Cuarto de Control del Estadio de Eliminatorias. Área de Acceso Restringido.

Con el paso de una tarjeta magnética, Blaine logró acceder a una parte del estadio lleno de postes, tuberías, y demás maquinaria especializada. Lo más sobresaliente a la vista eran los postes de metal que sobresalían del techo, postes que se alzaban cuando se sentían vibraciones en el estadio, mismos postes que tenían la función de proteger a los espectadores de los ataques de tipo Tierra de los Pokémon que se enfrentaban en la arena de batalla justo sobre su cabeza en esos momentos. Blaine admiró los postes mientras la puerta detrás de él se cerraba, pero antes de que esta lo hiciera, la mano de Anabel detuvo el cerrar de la misma.

-No conoces mi nombre, pero yo responderé cuando me llames. Mi nombre comienza con el amanecer, pero también comienza con el enigma. Amanecer y enigma son parte de mi nombre, y ambos terminan con parte de algo. ¿Quién soy entonces? –sonrió Blaine, virándose, sus lentes brillantes con la tenue luz de los monitores en el cuarto de máquinas. La puerta volvió a abrirse, empujada por Anabel, quien miró a Blaine directamente con una mezcla de monotonía y molestia, ante la cual Blaine sonrió-. Tranquila detective, no vengo armado, ¿captas? –le mostró su cabestrillo Blaine.

-El que es bueno con los acertijos es mi marido, pero a esto no lo calificaría como un acertijo, incluso alguien con la suficiente atención podría resolverlo –dedujo Anabel, Blaine esperó-. Mi nombre comienza con el amanecer… "am" –comenzó ella, Blaine sonrió-. Pero también comienza con el enigma… "en" –continuó ella, Blaine asintió-. "am" y "en" son parte de mi nombre, y ambos terminan en parte de algo… "go" –continuó ella, Blaine aplaudió a cómo podía con su cabestrillo-. Tu nombre puede ser "amigo" y también ser "enemigo", pero no responde a cuál de los dos eres –le apuntó ella.

-El que no conozcas mi "nombre", no significa que yo no responderé cuando me llames. Ambos, "amigo" y "enemigo", son mi nombre. El cómo responderé cuando enuncies mi nombre, dependerá del nombre que uses, eso es todo, no hay más ciencia en mi acertijo. ¿Qué soy entonces? –preguntó Blaine, Anabel forzó la vista, y logró ver un controlador remoto oculto dentro del cabestrillo, pero no cualquier controlador, sino un detonador. Anabel movió sus ojos por todas partes, analizando tan rápido como le era posible. Había luces parpadeantes, el explosivo podía estar en cualquier parte, y Blaine, solo sonreía- Di mi nombre –continuó.

-Ya entendí… -alzó sus manos Anabel-. Yo tampoco vengo armada, amigo –terminó ella, Blaine rio a carcajadas, se dio la vuelta, y con un ademán de su cabeza le pidió a Anabel que lo siguiera-. Un enemigo no me preguntaría por su nombre, solo atacaría. Pero me queda una duda. ¿Realmente había explosivos? No los vi por ninguna parte –se quejó ella.

-¿Lo dices por esto? Es el disparador de mi cámara antigua, la estoy restaurando, pensé que sería divertido –se burló Blaine, Anabel bajó la cabeza, deprimida por el engaño-. Pero, aunque mi nombre sea "amigo" en estos momentos, no significa que esté de su lado detective. Significa que puedo serles de ayuda, mientras ustedes sean de ayuda para mí. La línea entre amigo y enemigo es muy delgada después de todo –continuó Blaine, cuando sobre sus cabezas, se escuchó el estruendoso llamado de los espectadores-. Al pueblo pan y circo. El enemigo a vencer está frente a sus ojos, pero no lo pueden ver, ya que al humano solo le interesa el morbo, y la diversión, nunca lo que ocurre tras bambalinas de una obra de teatro –continuó Blaine, sacando un maletín de debajo de su bata de laboratorio, colocando el mismo en el suelo, abriendo el mismo, y revelando una especie de computadora con varios tubos de cristal, como contenedores de líquidos para alguna aguja, con la punta del líquido siendo una especie de cristal tornasolado.

-¿Qué es eso? Y no quiero acertijos esta vez, o te detendré sin importar que tengas algún truco escondido en alguna parte –se fastidió Anabel. La puerta del almacén se abrió entonces, Anabel se dio la vuelta, mientras un gigante entre los hombres entraba.

-Detective, le presento a "truco", no la molestes "truco", a ella le va a agradar ver esto –continuó trabajando Blaine, mientras Anabel subía sus defensas, preparándose para una confrontación física, mientras el gigante entre los hombres se alzaba sobre de ella.

-Teniente Coronel Truco para ti, detective bebé… -le apuntó Surge, mientras Anabel se mordía los labios preocupada-. El combate ya va a comenzar, y ya me encargué de los de mantenimiento. Si a Giovanni se le ocurre usar esa técnica, este lugar se nos viene encima. Esos postecitos no soportarán un ataque muy superior a Terremoto –le explicó Surge, apuntando a los postes de emergencia contra Terremotos.

-Descuida, Giovanni no usará Fisura para este combate –aclaró Blaine, terminando de encender su máquina-. Para este combate, él planea dar un mensaje. Sabe que Red estará viendo el combate de su hija, y esta es su declaración de guerra. Tan solo espero que la hija de Red sea lo suficientemente buena, o habremos fracasado una vez más –se cruzó de brazos Blaine, preocupado.

-Blaine… ¿"truco" es "amigo" o "enemigo"? –preguntó Anabel preocupada, y negándose a bajar la guardia, Surge simplemente sonrió, acercó su mano a una silla plegable cerca de donde él estaba, y Anabel alzó su guardia, preparándose para dar una patada, cuando Surge le abrió la silla, y se la ofreció.

-Siéntese, detective bebé, están por comenzar los fuegos artificiales –le ofreció Surge, tomó un control remoto de dentro de su abrigo, y encendió el televisor más cercano, mostrando la batalla que estaba por comenzar.

Arena de Eliminatorias.

-¡La última batalla de dieciseisavos de final entre Amaya de Bosque Verde, y Giovanni de Bosque Verde, está a punto de comenzar! –enunciaba Teresa emocionada, y aun sacudiéndose tierra del combate entre Yuuji y Rinji, a quienes miró con molestia, sentados en la banca de invitados detrás de Amaya- ¡Aunque yo esté enojada porque mis risos continúan lanzando guijarros de tiempo en tiempo, tengo que admitir que me parece conmovedor que tanto Rinji como Yuuji, oponentes en el combate de la tarde, estén presentes para animar a su amiga Amaya! ¡Muy bien por ustedes, su amistad de conmueve! ¿Será suficiente para vencer al retador con las estadísticas más sobresalientes en el presente torneo? ¡La hija del Campeón Regional, contra el más polémico pero contundente de los retadores! ¡Comiencen! –declaró Teresa, mientras la ruleta comenzaba a dar vueltas, y mientras Amaya y Giovanni se miraban en medio de la arena de batallas.

-¿Giovanni de Bosque Verde? ¿Eres uno de los hijos del Bosque Verde como mi madre Yellow y el antiguo Campeón de Johto, Lance? –preguntó Amaya impresionada, Giovanni sonrió, mientras la ruleta seleccionaba a Amaya como la que comenzaría con el duelo-. No te ves cómo alguien que tenga el corazón puro –admitió ella.

-No significa que no pueda usar las habilidades de los nacidos en Bosque Verde, niña –amenazó Giovanni-. Con solo tocar a un Pokémon, puedo forzarlo a la perfección estadística, igual que tu madre. Mis Pokémon son los más poderosos que existen. Tú habilidad de saber lo que sienten, palidece en comparación, hija del Bosque Verde –aseguró él, molestando a Amaya-. Veamos entonces, quien de los dos es el verdadero regente entre los del Bosque Verde. Prepárate, porque no tendré consideraciones contigo, no me importa si eres la hija de Red –miró Giovanni a lo alto, a la antorcha del fuego de Moltres, frente a la cual se veía la silueta de Red, quien había elegido observar este combate-. Los preparativos están listos, bailemos, primero las damas –sonrió él, Amaya se molestó, se dio la vuelta, y comenzó a acariciar una de sus Pokébolas.

-Amaya, ¿estás bien? –preguntó Rinji, notando en Amaya cierta intranquilidad, misma que tampoco pasó desapercibida por Yuuji, mientras Amaya llegaba a su lado de la arena, y seleccionaba al primero de sus Pokémon- Algo en ese sujeto no me gusta… Yuuji… -comentó Rinji preocupado.

-No tienes ni la menor idea… -le respondió Yuuji, mirando a Giovanni fijamente, sabiendo perfectamente quien era él-. Esta no será una batalla ordinaria –admitió Yuuji, mientras Amaya se decidía, y lanzaba la primera de sus Pokébolas.

-¡Ve, Hypno! –llamó Amaya, su Pokémon se materializó, Giovanni sonrió con seguridad, tomó una de las Ultrabolas de su cinturón, y liberó a un Nidoqueen, quien rugió orgullosa- ¿Un tipo Veneno? ¿Contra un tipo Psíquico? –preguntó Amaya confundida.

-Mis Pokémon están por encima de limitantes como el tipo, pequeña –le aseguró Giovanni, con tan solo ver la piel brillante de Nidoqueen, para Amaya fue más que evidente que el nivel de aquel Nidoqueen era tremendamente alto-. Pero para que salgas de dudas, te invito a hacer el primer movimiento. Nidoqueen en definitiva es más veloz que Hypno, considéralo un regalo –agregó Giovanni, posando orgulloso.

-No necesito tus regalos, pero los aceptaré de cualquier forma. ¡Hypno, Psíquico! –Amaya ordenó, su Hypno elevó su poder psíquico por toda la arena, haciéndola temblar, lo que incluso sorprendió a Rinji y a Yuuji, quienes notaron que el poder en los Pokémon de Amaya era más alto del que le daban crédito. Hypno terminó de reunir su energía, y la lanzó en dirección a Nidoqueen, quien resintió el ataque, y fue lanzada hacia atrás, clavando sus patas a tierra para evitar ser lanzada más lejos.

-Impresionante –admitió Giovanni tras ver los metros que Nidoqueen había recorrido por el ataque-. El Bosque Verde no te brindó las mismas habilidades que a mí, esto que veo es el producto de entrenamiento duro, y determinación. Es una lástima que yo tenga eso, y más. Nidoqueen, Poder Terrestre –apuntó Giovanni, Nidoqueen cerró sus brazos, rugió, y abrió los mismos, elevando la tierra a los pies de Hypno, causando una explosión tan terrible y de arena candente, que Hypno terminó derribado en un solo ataque-. Este… es el potencial de los Hijos del Bosque Verde verdaderos… -apuntó Giovanni con orgullo.

-¿Qué acaba de ocurrir? –se impresionó Teresa, mirando a Hypno noqueado, y tragado por la arena. Amaya, asustada, corrió en dirección a Hypno, y comenzó a desenterrarlo, hiriéndose las manos por lo caliente de la arena- ¡El ataque de Poder Terrestre de Nidoqueen fue tan brutal que la arena continúa hirviendo! ¡Cuerpos de emergencia, entren a la arena! –pidió Teresa, una Enfermera Joy y su Chansey entraron con una camilla. La Enfermera Joy incluso tuvo que liberar a un Vaporeon de su Alivio Bola, para bañar a Hypno y bajar la temperatura de la arena caliente.

-Nos encargaremos de tu Pokémon, ¿tú estás bien? –preguntó la Enfermera Joy, observando las quemaduras en las manos de Amaya que, aunque sangraban, la chica no dejó que la atendieran- ¡No estás en condiciones de seguir con esta batalla! ¡Solicitaré una prorroga! –pidió la Enfermera Joy, pero Amaya la ignoró- ¡Detente! –pidió ella.

-Cuide de Hypno… -le apuntó Amaya, regresando a su lado de la arena, y mirando a Giovanni con ira-. Mi madre me diría que no sintiera odio por mis oponentes… pero… eso no fue natural… -se quejó Amaya, tomando una Pokébola adicional.

-Por supuesto que no lo fue –le respondió Giovanni, divertido-. Es parte de mi habilidad. Te lo dije, es la misma de tu madre. Solo basta tocar a uno de mis Pokémon, y sus habilidades se potencian hasta el máximo. No importa el Pokémon, soy capaz de liberar su potencial oculto, completando todos sus puntos de esfuerzo, y elevando sus puntos de poder al máximo. Esta es solo una Nidoqueen, imagina lo que puedo conseguir con Pokémon más raros –admitió él.

-Usar tus habilidades innatas no puede considerarse trampa… pero, igual voy a desmontar tu relato de superioridad. ¡Ve! –lanzó una Pokébola Amaya, liberando de la misma a Pidgeot- Mi Pidgeot es inmune a tus ataques de tipo Tierra. ¡Pidgeot, Viento Afín! –Pidgeot comenzó a batir sus alas, rodeando toda la arena de viento, un viento a favor de Amaya, y en contra de Giovanni.

-¿Preparando el terreno para el resto de tus Pokémon? No será suficiente, los músculos de Pidgeot, el color de su plumaje, es evidente que está muy bien entrenado, pero no lo suficiente. ¡Nidoqueen, Onda Tóxica! –ordenó, Nidoqueen reunión un líquido purpura en su hocico, y lo liberó en un torrente similar al de una Hidrobomba, impactando a Pidgeot quien, para la sorpresa de Giovanni, continuó en el aire-. Esto es inesperado –admitió él, encontrando atada a la pierna de Pidgeot un instrumento de batalla-. Ah, una Banda Aguante. Había olvidado que las nuevas reglas permiten a los entrenadores utilizar Utensilios de Batalla. A decir verdad, estoy más chapado a la antigua –se burló él.

-¡Búrlate de esto, Pidgeot, Ave Brava! –pidió ella, su Pidgeot se alzó con el vuelo, se elevó tan alto como pudo, y cayó en picada, burlando el estrellarse con el suelo por muy poco, y dirigiéndose en dirección a Nidoqueen brillando de dorado, estrellándose de lleno contra el cuerpo de Nidoqueen, quien retrocedió varios metros, e incluso impactó contra la entrada del túnel de vestidores. Pidgeot cayó derrotado por el daño de retroceso, Nidoqueen, volvió a levantarse, sumamente cansada-. Imposible… -admitió Amaya sorprendida.

-Oh, es enteramente posible –se burló Giovanni, mientras Nidoqueen llegaba nuevamente ante la arena de batalla, y rugía en dirección a Amaya, aún con bastante energía-. Tu Pidgeot es impresionante. Cualquier otro Nidoqueen seguro habría caído. ¿Qué otras sorpresas tienes para mí? –preguntó Giovanni, mientras Amaya regresaba a Pidgeot. En la banca, tanto Yuuji como Rinji se mantenían incrédulos, el estadio inclusive estaba en silencio- ¿Estás viendo Red? Más te vale tomarme enserio, porque voy por ti, mi querido amigo –sonrió Giovanni.

-Deja a mi padre fuera de esto… esto es entre tú y yo… -le apuntó Amaya, seleccionando su siguiente Pokémon-. Este no te dejará indiferente. ¡Ve, Dragonite! –liberó Amaya, impresionando tanto a Yuuji como Rinji, mientras el cuerpo de Amaya comenzaba a brillar con su aura-. Libera la fuerza de tus ancestros. ¡Meteoro Dragón! –apuntó Amaya al cielo, su Dragonite se elevó al cielo, donde brillante con las fuerzas del tipo Dragón, hizo estallar su energía ancestral, creando una lluvia de meteoros, que cayó a lo largo de toda la arena de batalla, impactando fuertemente a Nidoqueen, quien, pese a todo su poder, cayó rendida, aunque Dragonite sufrió el ver su Ataque Especial mermado.

-Bravo… pocos son los que pueden derrotar a uno de mis Pokémon Híper Entrenados, más pocos los que derrotan a la reina –llamó Giovanni a su Nidoqueen, y seleccionó a un nuevo Pokémon-. Pero quien ve a la reina partir, debe lidiar con el rey. ¡Nidoking! –lanzó Giovanni, su Pokémon se hizo presente, un Nidoking más grande que el Nidoking de Yuuji, incluso más grande que el Dragonite de Amaya-. Tus habilidades del Bosque Verde son impresionantes, tu aura es increíblemente visible desde aquí, pero ni aún con un Dragonite podrás vencer a mi rey. ¡Nidoking, Golpe Venenoso! –pidió Giovanni, su Nidoking inició la gran carrera a encuentro de Dragonite.

-¡Carga Dragón! –ordenó Amaya, sorprendiendo a Giovanni, mientras su Dragonite empleaba un Ataque Físico- ¡Meteoro Dragón solo merma el Ataque Especial! ¡Mi Dragonite es mixto! –le espetó ella, Dragonite se lanzó cubierto de energía, y chocó con Nidoking en el centro de la arena, ambos Pokémon salieron disparados a extremos distintos de la arena- ¿Estás bien Dragonite? –preguntó Amaya, su Pokémon se levantó bastante cansado- No es posible, Golpe Venenoso no es tan fuerte contra los tipo Dragón. Además, Multiescamas se activó. Aun así, la salud de Dragonite está bastante mermada –declaró Amaya sorprendida.

-Te lo dije… -sonrió Giovanni, sabiendo que tenía el control absoluto del encuentro-. Mis Pokémon están a un nivel muy superior a cualquiera de los tuyos. Incluso un Pokémon tan raro y poderoso como Dragonite, no es rival para mi rey. ¡Nidoking, Puño Hielo! –ordenó, Amaya se intimidó, intentó dar sus órdenes, pero Dragonite fue derribado de un solo puñetazo- Tengo el combate tan ganado, que solo usé Golpe Venenoso para demostrar la fuerza de mi Pokémon. Si hubiera usado Puño Hielo desde un inicio, Dragonite no hubiera tenido oportunidad de presumir su fuerza. ¿Ves lo abismal de nuestros Pokémon? –se burló él.

-Esto… es una locura… -admitió Yuuji, mirando al Nidoking de Giovanni, por mucho superior al suyo-. Ni siquiera el Nidoking elegido por Zawako, podría con ese bruto –admitió Yuuji, su Pokébola en su bolsillo tembló, y Yuuji tomó la misma-. Tranquilo amigo… no hablo por hablar… Amaya, ¿estás bien? –preguntó Yuuji preocupado.

-Estoy bien… -continuó ella, tomando su última Pokébola, y cubriéndola con su aura-. ¡Soy la hija del Campeón Regional! ¡La heredera del Bosque Verde! ¡No seré derrotada! ¡Blastoise! –liberó ella, su Blastoise, más grande que el Blastoise promedio, brilló con un aura propia- ¡Hidrobomba! –Blastoise preparó sus cañones, y disparó con bastante fuerza, rompiendo la tierra con el viento producto del tremendo cañonazo. Nidoking fue impactado, elevado del suelo, y clavado fuera de los vestidores. La sonrisa de Giovanni se borró- ¡Eso es lo que pensamos de tu rey! –declaró Amaya, su Blastoise azotó sus patas contra el suelo con fuerza, e hizo temblar la arena.

Cuarto de Control del Estadio de Eliminatorias. Área de Acceso Restringido.

-Me gusta esa cara –apuntó Surge a la pantalla, donde se veía el rostro molesto de Giovanni-. Creo que va a hacerlo, prepara la máquina, Blaine –pidió Surge. Blaine, quien observaba el monitor, meditó al respecto. Anabel solo los miró a ambos con preocupación, y a Giovanni en pantalla-. ¿Qué esperas? Estoy seguro que va a usarlo –comentó Surge.

-Oh, no me queda duda de que va a usarlo, Surge… lo necesita para darle un mensaje a Red –admitió Blaine, observando la toma aérea de la arena de batalla, y logrando ver la antorcha, frente a la cual la silueta de Red era visible-. Gracias a Sabrina, la mente de Red le hace pensar que Giovanni y él son muy viejos amigos. El verlo ahora combatir con semejante convicción contra su propia hija, comienza a abrirle los ojos. Red está recordando… -sonrió Blaine.

-¿Recordando? ¿Sabrina? –se preocupó Anabel- Entonces es cierto… Looker tuvo razón todo este tiempo. La razón por la que a Giovanni se le permitió seguir operando sin dificultades hasta ahora, es porque la única persona que alguna vez lo vio como Líder del Equipo Rocket, estaba siendo manipulado por Sabrina –admitió ella.

-Oye, nosotros también lo sabíamos, pero no hicimos nada al respecto –agregó Surge, molestando a Anabel-. Pero es verdad, con la Policía Internacional Pokémon al servicio del Equipo Rocket, solo una persona podía hablar, la persona que enfrentó a Giovanni hace casi 25 años y lo derrotó. Giovanni estaba tan molesto, que pensó en desmantelar al Equipo Rocket, allí fue cuando nosotros entramos, o más bien, Koga y Sabrina entraron –sonrió él.

-Koga capturó a Red, Sabrina debilitó su mente, y plantó las memorias falsas –le explicó Blaine-. Sin nadie que hablara, Giovanni aceptó el volver a liderar al Equipo Rocket. Fue el peor día de mi vida… éramos libres… y Sabrina se encargó de volver a despertar a la bestia, alimentó el deseo de Giovanni de poder, y gracias a ella, el Equipo Rocket continúa operando tras tanto tiempo. El mensaje de Giovanni a Red en estos momentos es: "habla… ya no puedes detenerme. Y vengo por ti." –explicó él, mientras Giovanni tomaba su Master Bola en pantalla-. Activando batería de absorción de partículas X –continuó Blaine, encendiendo su máquina, que comenzó a desplegar un campo electromagnético, mismo que fue absorbido por los postes de emergencia bajo la arena de batalla, llamando la atención de Anabel.

-¿¡Qué es esa máquina!? ¡Blaine! –se quejó Anabel, tornándose violenta, solo que Surge la detuvo- ¡No entiendo lo que está pasando! ¡Sea lo que sea que estás planeando, o me explicas ahora, o los detengo a ambos! –insistió ella.

-Tranquila, detective… esta es una simple batería, absorbe un tipo muy particular de energía, la energía del X. Y no servirá de nada si Amaya no logra empujar a Giovanni a Mega-Evolucionar a su Mewtwo –le comentó él, Anabel se impresionó-. Oh, creo que no lo mencioné antes… Giovanni tiene un Mewtwo, el Mewtwo Alpha. Yo tengo al Mewtwo Original justo aquí –le mostró su Master Bola Blaine, sobresaltando a Anabel-. Y ambos estamos muriendo… y moriremos si el Mewtwo Alpha no Mega-Evoluciona a Mega-Mewtwo X… ayúdeme a salvar mi vida, detective, y tanto Surge como yo, le ayudaremos a destruir al Equipo Rocket de forma definitiva –terminó Blaine, mientras los postes sobre sus cabezas, brillaban con la energía contenida en su interior.

Arena de Eliminatorias.

-¡Es hora de que Kanto se arrodille ante su nuevo monarca! ¡Puedes vencer a la reina, puedes vencer al rey! ¡No puedes vencer a dios! ¡Y dios trabaja para mí! –tomó la Master Bola Giovanni, lanzó la misma, y Mewtwo se hizo presente, sobresaltando a todos en la arena.

-Ese es… he visto a ese Pokémon antes –comenzó Teresa, sorprendida, en el estadio todos se mostraban asustados, Zawako inclusive, comenzó a asustarse. Todo tenía sentido ahora, el por qué Derek había hecho lo que había hecho, él siempre supo.

-Derek… trabaja para el Equipo Rocket… -dedujo ella aterrada, Christie notó que Zawako estaba cerca de un ataque, y comenzó a ayudarla a tranquilizarse. Espeon y Torchic se lanzaron a Zawako, e incluso liberaron a Igglybuff de su Alivio Bola, intentando ayudar a Zawako a reponerse. En la arena de batalla, Yuuji dejó la banca, y se dirigió a Amaya, quien estaba confundida de verlo llegar, Rinji llegó con él, y los oficiales de la liga se lanzaron a por ellos.

-¡Déjenme! ¡Amaya! ¡Tienes que retirarte! –pidió Yuuji, sobresaltando a Amaya, mientras los guardias tacleaban a Yuuji y a Rinji al suelo- ¡Amaya! ¡Es un Mewtwo! ¡El Pokémon Psíquico más poderoso de todos! –explicó Yuuji.

-¡A los retadores Yuuji y Rinji se les pide dejar la arena de batalla! –enunció Teresa, molesta- ¡Retador Rinji, usted ya ha perdido su batalla! ¡Pero usted retador Yuuji, continúa en la competencia! ¡Si no quiere ser descalificado, retírese ahora! –pidió Teresa, molestando a Yuuji.

-Agradezco tu preocupación, Yuuji, pero Mewtwo, es un Pokémon legal –agregó Amaya, mirando al Pokémon frente a ella, y el cómo parecía sonreír con malicia-. Puedo manejarlo –insistió ella, Yuuji se mordió los labios, y se retiró de regreso a su banca, junto con Rinji-. ¡Blastoise! ¡Hidrobomba! –ordenó ella, Mewtwo cubrió con su brazo, recibiendo de lleno el ataque, sin activar alguna habilidad Pokémon, o un ataque, simplemente lo recibió de lleno, y sonrió.

-Parece que Blastoise no es tan fuerte como creías. O tal vez Mewtwo es más fuerte de lo que pensaste –declaró Giovanni, el estadio estaba sin habla, y expectante-. Mewtwo, demuéstrale tu poder. ¡Cabezazo Zen! –ordenó Giovanni, Mewtwo se lanzó a Blastoise, quien intentó defenderse, pero Mewtwo lo atrapó, alzó su cabeza, y dio un tremendo golpe a Blastoise en la frente, lanzándolo hacia atrás.

-¡Blastoise! ¡No te rindas! ¡Pulso Umbrío! –el aura de Amaya se llenó de oscuridad, y esta contagió a Blastoise, quien preparó sus cañones, liberando el ataque de tipo Siniestro, mismo que Mewtwo recibió de lleno, e incluso el ataque logró herirlo- ¡No te rindas! ¡Lo tenemos! –insistió ella.

-Ese Blastoise es una molestia, pero no es lo suficientemente fuerte –admitió Giovanni, mientras Mewtwo se recuperaba, restaurando su energía, y preocupando a Amaya-. Pongamos fin a esto, antes de que la pequeña piense que tiene una oportunidad. ¡Mewtwo! –comenzó Giovanni, su Mewtwo se preparó- ¡Demolición! –ordenó, su Mewwo se lanzó con su puño listo, impactó la concha de Blastoise, y esta se astilló, aterrando a Amaya.

-Blastoise… -entró en shock ella, mientras Blastoise caía, tomándose el lugar del impacto, y convulsionándose de dolor-. Blastoise… no… -lloró Amaya, mientras Mewtwo aterrizaba sobre Blastoise, y apretaba la concha, aún con Blastoise queriendo seguir peleando-. ¡Detente Blastoise! ¡Es suficiente! ¡Me rindo! –declaró Amaya, Mewtwo miró a Giovanni, y este asintió, dejando de ejercer presión en la concha de Blastoise, mientras Amaya corría a encuentro de su Pokémon, y lo abrasaba, colocando su mano sobre la concha astillada de su Pokémon.

-El ganador… -comenzó Teresa, incrédula de lo que había presenciado-. Giovanni de Bosque Verde… -presentó ella, el silencio fue la única ovación que Giovanni recibió, pero aquello era más que suficiente, mientras se retiraba, y regresaba a Mewtwo a su Master Bola.

Cuarto de Control del Estadio de Eliminatorias. Área de Acceso Restringido.

Bajo tierra, y observando las pantallas, Anabel se mostró intimidada por lo que había presenciado. Blaine por su parte, comenzó a apagar los aparatos que había instalado, deprimido, y suspirando.

-No lo activó… -apuntó Blaine a lo obvio, y golpeó con su brazo sano el suelo de la habitación en que se encontraban. Surge suspiró igualmente molesto, y se cruzó de brazos-. Giovanni entregó su mensaje a Red… sin necesidad de usar el X… ¿sabes lo que eso significa? –preguntó él.

-Que, si se enfrentan, Giovanni es Campeón Regional, y todo se complica –respondió Surge, Blaine asintió, Anabel miró a Surge, luego a Blaine, y se mantuvo confundida-. ¿Qué hacemos ahora? Solo Amaya era lo suficientemente buena para forzar a Giovanni a Mega-Evolucionar a Mewtwo –admitió Surge.

-Ya pensaré en algo –respondió Blaine, y miró a Anabel fijamente-. Lo que está en juego, señorita detective… es más grande que una simple competencia Pokémon. Así que dígame… ¿confía usted en ese, a quien llama su discípulo? Solo tenemos, una última oportunidad –le comentó Blaine, Anabel se mordió los labios, sin saber qué responder.

Está historia continuará…