Algo que sí me gusta de Johto, aunque por lo que escribí en el sumario del capítulo pasado pueda parecer que Johto no me agrada, pero para nada, es el ambiente que se vive en esta región. Kanto es muy simple, solo importa la industria, la tecnología, y los avances científicos, Johto es todo lo contrario, es simple, es amena, si tan solo hubiera sido planeada de mejor manera en los juegos T_T. Ejem, el punto, el punto. A decir verdad, incluso en los juegos y en el anime, me parece que Johto tenía un potencial desperdiciado. Desde el intro te dicen: "este es un nuevo mundo", pero siempre pensé que el "World Building" de Johto, no era tan bueno, incluso en el arco de las Islas esas donde se encontraban la Pluma Plateada, y todo eso de la Pokébola GS, bueno, creo que no fui el único con prisa en acabar una temporada, Johto inclusive comenzó fuerte con Suicune, y después tuvo que resolver lo de Suicune en una película, antes de esa estaba la Película de Entei, y nos quedó a deber la Película de Raikou, decantándose por un especial algo insípido en comparación. Bueno ya, al punto, tanta leyenda y potencial, desperdiciados, supongo que incluso en esos aspectos, Johto no fue la gran cosa para mí, pero permítanme indagar más en esa parte, este capítulo es un poco más cultural, y sí, los observadores se darán cuenta de que me he pirateado una película de Pokémon, perteneciente a un universo alternativo de la saga principal del anime, para complementar este capítulo, pero es que solo basta con ver esa película para pensar: "oye, esto está ambientado en Johto", cosa que nunca se ha confirmado, pero sí puedo ver a esa película formando parte de ese mundo, así que vamos a hacer un poco de trampa, en este universo, Ciudad Violeta, es la equivalente a Ciudad Fula, es todo lo que voy a decir al respecto. Ya no les arruino la lectura, que la disfruten.
liuterazagui: Mi estimadísimo lector, me ha agradado bastante recibir una crítica constructiva de tu parte, sobre lo que pensaste de la primera temporada (en realidad son dos, dejémoslo en primera región). He aprendido bastante de mis errores, y para esta nueva región planeo enmendarlos, y hacer un esfuerzo por entregar una idea más centrada sobre esta región. No te contestaré este review a detalle, porque lo he contestado más detalladamente en un PM personal, solo diré que estoy muy agradecido por el apoyo, y que tu critica me ha servido para mejorar, espero que esa mejora se note en esta región. Muchas gracias por todo, y espero la disfrutes.
Crónicas de un viaje Pokémon.
Temporada 3: Johto.
Capítulo 52: La región de las tradiciones.
Región Johto. Submarino de la Organización Silver.
Tras separarse de Yuuji, Looker quedó rodeado de agentes especiales, de una organización que, hasta ese momento, Looker desconocía que fuera tan grande. Cuando el plan para sacar a los Pokémon del S.S. Aqua comenzó a concretarse, Looker ya había charlado con Silver, el líder de la organización del mismo nombre, sobre el rescate utilizando un submarino, mismo dentro del cual viajaban en ese momento. Sin embargo, el personal dentro de la nave, y en esos momentos inspeccionando a los Pokémon rescatados, mantenía a Looker curioso. Él recordaba haber visto semejante nivel de acción y tecnología en otras organizaciones, tristemente, en su mayoría tratándose de organizaciones criminales. Además, estaba el hecho de que Silver, el líder de la organización, había ordenado el abandono del compañero de Looker, y algunos de los Pokémon rescatados, lo que no era exactamente del agrado de Looker.
-Por aquí, detective –lo invitó Silver a seguirle. Looker intercambió miradas con sus Pokémon, Electrode y Croagunk, aún fuera de sus Pokébolas, y quienes se mostraban un tanto nerviosos por estar tantos metros bajo el agua. Looker tranquilizó a ambos con una mirada, y siguió a Silver, siendo seguido Looker por sus Pokémon, Electrode dando brincos en todo momento-. Cuando me habló de esta operación, accedí bajo el conocimiento de que el agente de apoyo del que me habló tenía las capacidades suficientes para llevar acabo la misma. Debo decir que me decepciona. Espero, por su bien, que este tal Yuuji sepa al menos mantener la boca cerrada, mientras lo interroga el enemigo –se quejó Silver, llegando hasta el centro de control del submarino, donde la capitana daba sus órdenes. Looker se mostró maravillado por la vista. Toda la parte frontal del submarino era una cúpula de cristal, que permitía ver a toda una variedad de Pokémon acuáticos, que nadaban alrededor del submarino. Looker incluso logró ver una escuela de Mantyke, uno de los cuales giró para mostrarle su marca en forma de sonrisa sobre su lomo.
-Yuuji es un agente de nuevo ingreso –le comentó Looker, lo que no fue del agrado de Silver-. Un agente que tiene mi confianza plena, y quien sé que no solamente se negará a hablar, sino que no se dejará capturar –agregó Looker.
-Me agrada su entusiasmo, detective –escuchó Looker, desviando la mirada, y encontrando a la capitana del submarino, vistiendo un uniforme militar gris, y una gorra de alto rango, aunque estando muy bien maquillada, y con su cabellera azul aqua muy bien peinada pese a la gorra-. Capitana del Soul Silver, Kris, para servirle –saludó ella militarmente, Looker regresó el saludo-. Me temo que, al Agente Ruby, lo han capturado, pero no el Equipo Rocket, sino la policía local de Ciudad Violeta. El antiguo Líder de Gimnasio, Falkner, realizó la captura. ¿Cómo debemos proceder, jefe? –preguntó ella.
-Déjenlo allí, tenemos cosas más importantes que hacer –respondió Silver, lo que molestó a Looker, pero en lugar de enemistarse con quien tenía los recursos económicos para sostener a semejante grupo de agentes, Looker decidió observar, antes de actuar-. Una vez lleguemos a tierra, tal vez permita apoyo para su asociado, Detective Looker –agregó él.
-Te diría que no has cambiado nada, que eres el mismo chiquillo impertinente de hace unos 20 años, pero la verdad es que estoy impresionado por todo esto –admitió Looker, parándose al lado de Silver, quien miraba a través de las ventanas del submarino-. ¿Cómo conseguiste los fondos para lograr todo esto? –le preguntó Looker.
-Herencia familiar –le sonrió Silver-. Robada bajo las mismas narices de mi padre Giovanni, pero herencia familiar al fin de cuentas. Solo digamos que Blaine hace un muy buen trabajo maquillando los asientos contables del Equipo Rocket, aunque claro, no se le puede hacer una auditoría contable a una organización criminal –admitió él.
-¿Todo esto es equipo robado al Equipo Rocket? ¿Cómo es que Giovanni no se da cuenta de que le falta un submarino? –se quejó Looker, Silver no respondió, aunque Looker logró ver un destello de vergüenza que le llamó la atención.
-El submarino es la dote de bodas –le respondió la Capitana Kris, mostrando su anillo, e impresionando a Looker-. Pero, dejando las pequeñeces de lado, tenemos que comenzar con las reubicaciones de los Pokémon rescatados, lo que les adelanto, no será tarea fácil –extendió la mano Kris, y una de sus agentes le entregó un archivo, que ella comenzó a leer-. Nuestra ruta actual nos lleva a los mares al sur de Ciudad Azalea, seguiremos la ruta norte desde allí hasta Ciudad Caña Dorada, donde estarán esperando transportes de cargas que los llevarán al Parque Nacional, entre las Rutas 35 y 36, siendo este parque el hábitat de los Scyther –le explicó Kris, entregando la documentación a Looker, quien se mostró confundido-. En la Ruta 36 podrá descargar a la mitad de los Stantler y los Growlithe, su territorio se extiende hasta la Ruta 37, donde deberá liberar a la otra mitad. Si no se hace de esta manera, el aumento de la población de Stantler y Growlithe llamará la atención del público –le explicó ella.
-Un momento, un momento –se quejó Looker, mientras leía la documentación que le había entregado Kris-. ¿A qué te refieres con liberar la mitad y luego la otra mitad? –preguntó Looker, releyendo los documentos.
-A que Silver no es un servicio de mensajería, es una organización de cacería criminal, específicamente sobre todo lo que tenga que ver con el Equipo Rocket –le respondió Silver-. Ya les quitamos a sus Pokémon, frustrando sus planes. Entregarlos a sus destinos no es nuestro problema, dé gracias a que Kris se apiadó de usted y procuró el apoyarlo con transportación, pero no me pida más que eso –sentenció Silver.
-Un consejo, acepte la cortesía, Silver nunca sede, fue todo lo que pude conseguirle –le explicó ella, preocupando a Looker-. Una vez que los Stantler y los Growlithe estén liberados en sus hábitats correspondientes, el tramo más largo es para los Teddiursa, ellos habitan únicamente en el Monte Plateado, pasando la Ruta 45. Quienes me preocupan un poco son los Voltorb y los Electrode, ellos no son nativos de Johto –explicó ella.
-Los liberaremos pasando por Ciudad Olivo –comentó Silver, cruzándose de brazos-. Hay una Planta de Energía allí, no creo que a los Magnamite les importe. De todas formas, ambos son Pokémon artificiales creados por los humanos. Una especie más no hace daño –concluyó él.
-Algo me dice que cierta Bióloga Pokémon que conozco no estaría de acuerdo, pero no es como que pueda quejarme –agregó Looker, preocupado-. En todo caso, debo informar de esto a Yuuji, y ver la forma de sacarlo de la custodia policiaca. ¿Cuándo es la próxima salida a superficie? –preguntó Looker.
-Manteniendo una velocidad promedio de 44 nudos, a 800 metros de profundidad, nuestra próxima salida a la superficie será dentro de 5 días –declaró Kris, horrorizando a Looker-. Sé lo que piensa, a 44 nudos podríamos llegar a Ciudad Caña Dorada en un día, pero no conoce los mares cercanos a las Islas Remolino, el retraso nos da 5 días mínimo, 7 si las condiciones no son favorables –concluyó.
-No son favorables –enunció una de las agentes que trabajaba en el cuarto de control-. Capitana Kris, registramos movimiento en las corrientes marítimas. La Bestia de los Mares cambia su curso, Lugia está en movimiento –le explicó ella, sorprendiendo a Looker.
-Lo natural, estamos en el cambio de estaciones después de todo. Ajusten el nivel a 600 metros, no quiero a Lugia rasgando el Soul Silver como la última vez –exclamó Kris, mientras el equipo del submarino comenzaba a trabajar en los ajustes-. El nuevo tiempo estimado de llegada a Ciudad Caña Dorada tomando en cuenta los cambios en las corrientes marinas, es de 7 días –terminó ella tras mirar las pantallas en el tablero de control.
-¿Una semana? ¡No puedo dejar a Yuuji encerrado en prisión una semana! –se quejó Looker, mirando su Pokégear, mismo que marcaba que no tenía señal- El chico va a matarme en cuanto se entere… debí haber planeado las cosas mejor –se preocupó Looker.
-Es como dice, debió planearlo mejor –sentenció Silver, molestando a Looker un poco-. Soul Silver no deja lugar a errores, detective. Tenemos mucho de qué preocuparnos, y la estabilidad de una región que mantener. Si aún le quedan dudas de si abandonar a su agente novato era una opción o no, espero que esto le resuelta las dudas. Hay una bestia, a la que no podemos dejar desatendida, y a quien el Soul Silver siempre está protegiendo. Apaguen las luces –ordenó Silver, en la cabina todos obedecieron, y Looker alcanzó a ver, gracias a las luces apagadas, a un par de ojos rasgados y amarillos en la oscuridad, mientras una silueta inmensa, nadaba a toda velocidad por frente al Soul Silver, forzándolo a temblar por la velocidad alcanzada por el Pokémon, mientras Looker, sorprendido, se tomaba la cabeza sin habla-. Lugia… -presentó Silver, mientras el Pokémon cambiaba las corrientes oceánicas con su nado-. El Gran Guardián… y Soul Silver protege al Gran Guardián… -terminó Silver, dejando a Looker anonadado.
Ciudad Violeta. Estación de Policía de Ciudad Violeta.
-¿Todavía no le contestan? –preguntaba Yuuji molesto, tras las rejas, y con Torchic y Teddiursa a su lado. Frente a él, Falkner, el oficial de policía responsable de su captura, continuaba marcando los números telefónicos proporcionados por Yuuji, mientras él miraba a un Hoothoot anciano, durmiendo sobre una percha cerca de la celda de Yuuji, con las llaves debajo de su pata, lo que daba ideas a Yuuji sobre intentar hacerse con aquellas llaves.
-Ni lo pienses, Hoothoot será senil, pero despertarlo de día sería un error muy grave. No sabes lo mucho que duele un picotazo de un Hoothoot –le explicó Falkner, mientras marcaba una vez más, recibiendo el mismo resultado-. Este tal Looker, donde quiera que esté, al parecer no tiene señal de Pokégear… por más que marco, no me da siquiera tono. En cuanto a Anabel, su celular manda directamente a buzón. Me temo que estás atrapado aquí conmigo. ¿Era enserio lo del abogado? –preguntó Falkner.
-¿Lo necesito? –preguntó Yuuji, recargado contra los barrotes de su celda- Oiga, Oficial Falkner, o como se llame. Al menos deje a este pequeño salir. Él no me pertenece, no lo conozco –le comentó Yuuji apuntando a Teddiursa, quien se mordía los dedos curioso.
-Hasta no rendir declaraciones, es cómplice –lo miró Falkner, lo que molestó a Teddiursa-. Escucha niño, soy el único Oficial de Policía en estos momentos, todos los demás oficiales, incluida la Oficial Jenny, están apoyando en el Festival del Viento –le comentó él. A Yuuji le llamó la atención el que se estuviera celebrando un festival, pero no era el momento de indagar en aquello-. No soy un policía encargado de hacer averiguaciones, pero si tú te conformas, y eres sincero, puedo pasarte reporte, y la respectiva multa. Son 5,000 Pokécreditos por cada especie introducida sin permiso, entre las que figuran: Venusaur, Nidoking, y Aerodactyl, lo que hace un total de 15,000. Sobre el ingreso ilegal a Johto, cuentas con un boleto de crucero, y la documentación pertinente, solo que no pasaste por la aduana, eso te hace acreedor de una multa de 5,000 más. Y, por último, violación de espacio aéreo restringido, 5,000 más. Pagas los 25,000 en multas, y depositas a tus Pokémon, y puedes irte. Es eso, o esperar una semana a que un oficial de averiguaciones llegue, y estudie tu expediente, pero si encuentra registros criminales, vas a un centro de detención –le explicó Falkner, preocupando a Yuuji.
-No tengo 25,000 Pokécreditos… -se preocupó Yuuji, Falkner entonces alzó los hombros, y comenzó a retirarse-. Además, si Looker no me saca y llega un oficial de averiguaciones, seguro me mandan al centro de detención… -susurró Yuuji para sí mismo, y se sentó en la banca de su celda, observando a Torchic, y a un confundido Teddiursa-. Perdona por involucrarte en esto, ya veré la forma de sacarte de aquí. Podríamos arriesgarnos con Hoothoot –miró Yuuji, el Hoothoot despertó amargado, y graznó enfurecido-. Era broma, era broma –se aterró Yuuji.
-¡Papá! ¿Estás aquí? –preguntó un joven, entrando en la Estación de Policía, interrumpiendo el trabajo de su padre, quien monitoreaba cámaras de seguridad. El joven vestía un yukata, un traje tradicional de Johto en combinación de azules y negros, siendo el hakama, el pantalón en forma de faldón, de un azul profundo, y el kimono negro. El chico era una copia idéntica pero más joven de Falkner, pero de cabellera violeta apagada- Papá, no me digas que vas a trabajar todo el día –comentaba el joven, entrando con sus sandalias de madera a la estación-. Es el último fin de semana del Festival del Viento, y antes de la apertura de la Liga Pokémon. Una vez terminado el festival, mamá debe regresar a Ciudad Ecruteak. Apenas y la has visto –se quejó el chico.
-No puedo hacer nada al respecto, Kaze –se cruzó de brazos Falkner-. Como puedes ver, soy el único en la estación, y tengo un prisionero que no ha podido comunicarse con alguien que pague su fianza. Tengo las manos atadas –comentó él, lo que molestó al chico llamado Kaze.
-Basta Kaze, tu padre es un hombre ocupado. Y la parte más divertida del festival es por la noche, podemos ir a cenar juntos –escuchó Yuuji una voz familiar, aunque no recordaba de donde la había escuchado antes. Aunque de todas formas no requirió recordarlo, ya que la dueña de la voz entró dentro de la Estación de Policías, vistiendo un kimono morado, como si fuera a asistir a alguna clase de festival. Al acercarse para verla mejor, curioso de la vestimenta, Yuuji por fin la reconoció-. Aunque, no creo que el prisionero se te escape con Hoothoot vigilando –agregó la mujer, virándose para ver a Hoothoot, quien saludó alegremente, y notando al chico enjaulado al lado de su percha-. Espera… tú eres… -sudó frio la chica.
-¡Janine Koga! –le apuntó Yuuji sorprendido, la mujer le apuntó de regreso, igualmente sorprendida- ¡Tú! ¡Ya me enteré de lo de los Qwilfish! ¡Dijiste que lo hablarías con tu Profesor Regional! ¡Cuando Zawako se entere de que tuve algo que ver, me va a dar un sermón tal que se me van a caer las orejas! –recriminó Yuuji, confundiendo a Falkner y a Kaze.
-¡Yo no liberé a los Qwilfish! ¡No tengo idea de quién lo hizo! ¡Yo solo le entregué la Púa Tóxica al Profesor Joey Elm! –recriminó Janine, mientras Yuuji enseñaba los dientes, sumamente molesto- ¡Eso no es importante en estos momentos! ¿Qué haces aquí? –se quejó ella.
-¡Pregúntale a tu esposo y a sus tontas multas de introducción de especies! ¡Seguro que a ti te perdona las multas! –recriminó Yuuji, molestando a Janine, quien lo miraba con varias venas saltadas en su frente- ¡Qué bonito! ¡A mí me cobran por un Venusaur, un Nidoking, y un Aerodactyl, pero va la esposa del Oficial de Policía a causar una crisis medioambiental, sin consecuencia alguna! –insistió Yuuji molesto.
-¡Estás hablando de más, renacuajo! –insultó Janine, estirando los cachetes de Yuuji a manera de castigo- ¡El que yo haya querido la resurrección de la especie, es una coincidencia! ¡Yo no los liberé! –insistió ella.
-¡Pues vaya coincidencia! ¡Porque está pasando con tan poco tiempo de que te hiciste con la Púa Tóxica! –continuó recriminando Yuuji, y Janine estirándole los cachetes aún más, molesta por las acusaciones del imprudente niño.
-No estoy muy seguro, pero creo que ustedes dos se conocen –comentó Falkner, apenando a Janine, quien se dio la vuelta riendo incómodamente, y mientras se rascaba la nuca, nerviosa-. Me temo que voy a necesitar más información, aunque no soy un Oficial de Averiguaciones –se quejó Falkner, Janine comenzó a sudar frio.
-¿Cuánto dijiste que estaba la multa? Creo que tengo algo de dinero en mi cartera… -comenzó Janine molesta, levantando las sospechas de Falkner, quien intercambió miradas de curiosidad con su hijo, mientras Janine comenzaba a contar su dinero, al mismo tiempo que le recriminaba a Yuuji que se callara la maldita boca.
Ruta 29.
-¡Cuando los ojos de los entrenadores se encuentran es momento de la batalla! -en la Ruta 29, un entrenador vistiendo unos shorts azules, camisa amarilla, y gorra azul, sacaba una Pokébola de su bolsillo, y apuntaba con ella en dirección a Zawako, quien sudó frio ante la declaración abierta del entrenador, un pequeño niño emocionado por algo de competencia- Es tu obligación como Entrenadora Pokémon el aceptar mi reto -sentenciaba el entrenador.
-Eso… es verdad… pero no estoy inscrita a la Liga Johto –confesó Zawako, deprimiendo al niño, cuyos ojos se humedecieron en ese momento-. Lo siento… de verdad. Pero además de que no estoy inscrita, tengo un poco de prisa. Hay alguien a quien necesito ver –le explicó Zawako, pero el niño se soltó a llorar frente a ella, lo que la preocupó. Espeon por su parte, exclamó algo rudamente-. No seas grosera, Eevoli, es solo un niño –intentó mediar Zawako.
-¡Vamos, Gregory! ¡No es momento para llorar! ¡Es momento para ser firme y convencerla! –exclamó alguien desde unos arbustos, un hombre también en shorts, y que salía de detrás de los arbustos con un Rattata sobre su hombro. A Zawako le pareció algo familiar el señor, quien llegó ante el niño, y le secó las lágrimas con un pañuelo, e incluso le sonó la nariz, limpiándole los mocos- ¡Debes ser firme! ¡Si no la convences al primer intento! ¡Insiste sobre tu Sentret de alto rendimiento! –ordenó el señor.
-¿Sentret… de alto rendimiento…? –preguntó Zawako curiosa. De pronto la realización llegó a ella, y apuntó al señor con sorpresa- ¡Usted es el hombre del Rattata de alto rendimiento! –recordó Zawako al señor que retó a Yuuji y a Torchic a una batalla hace un año.
-¡Exactamente! ¡Soy Joey! ¡El entrenador del Rattata de alto rendimiento! –se cruzó de brazos el señor, el Rattata sobre su hombro imitó la pose- Un momento. ¿Nos conocemos? –preguntó el señor, arreglándose los lentes- Me pareces familiar. ¿Tuvimos alguna vez una batalla Pokémon? –preguntó él, curioso.
-No contra mí, contra mi novio, Yuuji. Hace un año, un chico con un Torchic –le explicó ella, el hombre entonces reaccionó, recordándolo-. Pero eso fue en la Región Kanto. Qué curioso es encontrarlo en Johto –admitió ella.
-¡Ya recuerdo! ¡Eres la chica del Eevee! –le apuntó él, apenando a Zawako, el hombre entonces dirigió la mirada a Espeon- Veo que evolucionó, que bonito Espeon –sonrió el hombre, Zawako asintió, aunque no tardó en ponerse nerviosa, cuando el hombre se acomodó sus lentes, y la miró fijamente- ¡Espera, espera! Si no estás inscrita en la Liga Kanto es una oportunidad perfecta para una batalla sin que mi hijo pierda su dinero. Será sólo una batalla de entrenamiento, anda, ayuda a un padre a que su hijo pueda subir de nivel a su Sentret de alto rendimiento -le suplicó Joey.
-Lo siento, de verdad tengo prisa. Hay alguien que me espera -continuó Zawako sonrojada, e intentó seguir con su camino, pero Joey continuaba suplicándole-. Esto es extrañamente familiar… -se quejó Zawako, y se viró a ver al chico, aun sorbiendo por la nariz-. ¿Dijiste un… Sentret de alto rendimiento? Supongo que tengo algo de curiosidad sobre ese alto rendimiento al que te refieres –mintió Zawako, sabiendo de antemano lo que era más que evidente, el niño dejó de sorber por la nariz, y asintió, preocupando a Zawako-. Está bien, combatiré contigo en un combate de entrenamiento… -suspiró Zawako, intranquila. El emocionado entrenador sonrió, y corrió a tomar su lugar para la batalla-. No sé ni por qué hago esto… se supone que debería estar apresurándome a llegar ante Yuuji –se preocupó Zawako.
-¡Gracias! ¡Gracias! ¡Te prometo que no te arrepentirás! -se alegró el entrenador, aclarándose la garganta y sacando el pecho- ¡Soy Gregory de Pueblo Primavera! ¡El aplasta novatos del Sentret de alto rendimiento! ¡Ve Sentret! -lanzó su Pokébola, y de esta salió el Pokémon mencionado.
-Ni siquiera soy entrenadora, ¿califica eso como ser novata? –se cuestionó Zawako, mientras Espeon se preparaba- Alto… no seas abusiva, obvio estas en un nivel muy alto para esto –reprendió Zawako, molestando a Espeon-. Me pregunto si tendré un Pokémon de tan bajo nivel para esto, espera, sí tengo dos… -recordó Zawako, tomando su Luna Bola, y su Alivio Bola-. Bueno, aquí vamos. ¡Ve! -lanzó su Luna Bola Zawako, materializando a una confundida Cleffa- ¿Cómo lo hace Yuuji? Supongo que improvisaré. Soy Zawako de Ciudad Romantis de la Región Kalos. Es un placer –sonrió ella.
-¡Te demostraré el poder de mi Sentret! ¡Ten una prueba de su velocidad! ¡Sentret, Ataque Rápido! -el Pokémon obedeció la orden, Cleffa aún se preguntaba lo que estaba pasando, cuando fue arrollada por Sentret, quien estaba muy emocionado por demostrar los frutos de su entrenamiento. Cleffa solo rodó hasta los pies de Zawako.
-¿Estás bien Pixie? –preguntó Zawako, mientras Cleffa, molesta, se incorporaba y cuestionaba a Zawako con una pequeña rabieta- Te explico, esto es una batalla. Sé que nunca has tenido una, pero por algo se empieza –se apenó Zawako, mientras el niño y el Sentret esperaban emocionados- Aunque… ni siquiera sé tus movimientos. Veamos… -tomó la Pokédex de Yuuji Zawako, y comenzó a leer los movimientos de Cleffa-. Debes tener un nivel muy bajo, así que, debes haber aprendido: Golpazo, Copión, Cantar, y Beso Dulce –le explicó Zawako, mostrándole en la Pokédex, Gregory miró a su padre confundido, el señor le pidió paciencia-. Beso Dulce suena bien, Golpazo podría ser un poco agresivo. Si usamos Copión podrías utilizar Ataque Rápido, pero no quiero lastimar a Sentret. ¿Sabes qué? Te dejaré elegir –comentó Zawako, divertida, Cleffa lo pensó, y comenzó a mover sus manitas de forma rítmica-. ¿Eso es… Metrónomo? Pero si Cleffa no aprende Metrónomo por sí misma hasta evolucionar en Clefairy –se frotó la barbilla Zawako, mientras Cleffa comenzaba a inflarse, abrió el hocico, y disparó un Híper Rayo- ¿¡Eeeeeh!? –se quejó Zawako, mientras la tremenda explosión envolvía a Sentret.
Ciudad Violeta. Afuera de la Estación de Policía de Ciudad Violeta.
-No me importa cómo, pero vas a devolverme esos 25,000 Pokécreditos –reprendía Janine a Yuuji, fuera de la Estación de Policía, aunque ni Yuuji, ni Torchic, ni Teddiursa le prestaban atención en esos momentos. Más bien el trio estaba maravillado por los alrededores.
Cuando Yuuji fue capturado, no logró ver bien la ciudad a la que llegaba, estando más concentrado en el Oficial de Policía sometiéndolo. Pero ahora, fuera de su confinamiento, Yuuji se maravilló de ver a las tantas personas vistiendo yukatas y kimonos, cargando rehiletes de viento y corriendo con ellos, mientras en alguna clase de peregrinación accidental, todos se dirigían a la parte más alta de la ciudad, donde se veía una torre adornada de estatuas doradas de algún Pokémon que Yuuji no alcanzaba a ver bien. La ciudad estaba también adornada con algunas veletas de papel, rehiletes de diversos tamaños y colores, además de globos de figuras de Pokémon, y banderas que ondeaban gráciles. En los parques cercanos a la estación inclusive, varias familias volaban cometas, desde algunas muy simples, pasando por las cometas con formas de Pokémon, y siendo de entre estas últimas la más impresionante teniendo la forma de un Gyarados, solo que, de color rojo, lo que Yuuji encontró curioso.
-¡Oye! ¿¡Me estás escuchando!? –volvía a quejarse Janine, llamando la atención de Yuuji, y volviendo a reprenderlo. Dentro de la estación, con las puertas abiertas, Falkner encerraba una Nido Bola, una Pokébola, y una Safari bola, dentro de unas capsulas contenedoras transparentes, mientras llenaba algo de papelería. Se trataban de las Pokébolas pertenecientes a Venusaur, Nidoking y Aerodactly, mismas que Falkner terminó de documentar, por lo que comenzó a dirigirse a Yuuji con estas, interrumpiendo la reprimenda de Janine. Todo aquello pasaba mientras Kaze, aburrido, se recostaba sobre la rama de uno de los árboles afuera de la Estación de Policía, y miraba en dirección a la nada, o al menos eso hacía, cuando fue testigo de una explosión bastante lejos, preguntándose sobre lo que significaba aquella explosión.
-Eso vino de Ciudad Cerezo. Papá… -comenzó Kaze, notando a su padre bastante ocupado, y forzando a Yuuji a firmar algunos papeles con el registro de su detención, mientras su madre continuaba discutiendo con Yuuji, por lo que se repensó las cosas-. Mejor no le digo nada, o volará a Ciudad Cerezo a apoyar… Ciudad Cerezo tiene su propia policía… pasa más tiempo con tu familia… -se molestó Kaze.
-¿Dijiste algo hijo? –preguntó Falkner, Kaze solo lo ignoró- Supongo que no… -continuó Falkner, un poco triste, pero regresó a prestar atención a Yuuji, quien terminaba de firmar papeles-. Con esto damos por terminado con el registro. Tus Pokébolas ahora están dentro de una Capsula Policiaca, no podrás abrirlas hasta que vayas a un Centro Pokémon y te auxilien en depositar a estos Pokémon –le explicó Falkner, Yuuji tomó las Pokébolas encapsuladas, e incrustó las mismas en su cinturón de Pokébolas-. Sobre tu ingreso ilegal, ya he normalizado la situación. Archivé el caso como un delito menor, espero que no se repita –insistió Falkner. Yuuji, por alguna razón, sospechó que no sería la última vez que esto pasaría-. Ahora que las formalidades han quedado resueltas, estoy bastante curioso de saber de dónde se conocen tú y mi esposa –admitió Falkner.
-El mequetrefe estaba rondando la mansión abandonada de mi familia en Kanto, y lo contraté para ayudarme a buscar algo dentro. Es un Guardia Pokémon –le explicó Janine, omitiendo claro los demás detalles sobre la Púa Tóxica, mismos detalles que Yuuji le recriminaba con una mirada de molestia-. Es todo, nada más, ¿captas? –le apuntó ella.
-Aún tenemos que discutir lo de los Qwilfish… -se molestó Yuuji, pero Janine movió su mano frente a su cuello varias veces, como si lo estuviera amenazando, solo que Yuuji no se sintió intimidado-. En todo caso, primero lo primero, llamaré a Zawako para decirle que estoy en Johto, y contarle lo que descubrí –amenazó Yuuji, la discusión entre ella y Yuuji estuvo por reanimarse, cuando Falkner habló primero.
-Pensé que solo había dos personas que podían pagar tu fianza. No mencionaste a esta chica Zawako antes –agregó Falkner molesto, más que nada porque el dinero del pago de la fianza de Yuuji provino de las finanzas familiares.
-Oiga, no voy a preocupar a mi novia con estas cosas. Lo menos que quiero es que vuelva a pensar que soy alguna clase de criminal –declaró Yuuji, marcando el teléfono de Zawako, pero este no conectaba-. Eso es extraño… Zawako siempre contesta inmediatamente –miró Yuuji a Torchic, quien lo miró de regreso, preocupado-. Supongo que intentaré más tarde. Primero lo primero, depositar a mis Pokémon ilegales. ¿De verdad debo hacerlo? –preguntó Yuuji.
-Hace algunos años tuvimos una plaga de Nidoran, que no tiene mucho que logramos normalizar. Obviamente no te permito ingresar a esas especies –le apunto Falkner, Yuuji solo sudó frio, y miró a sus Pokébolas clausuradas-. Y sobre Teddiursa, no es de los alrededores, mantenlo dentro de su Pokébola a menos que lo uses en un encuentro –insistió.
-El problema es que Teddiursa no es mío –insistió Yuuji, Falkner entonces miró a Teddiursa, quien se sostuvo de la pierna de Yuuji, nervioso-. Lo siento amigo, pero es la verdad. ¿Qué pasa con los Pokémon liberados en hábitats distintos a los que habitan? –preguntó Yuuji.
-Llamamos a protección Pokémon, y ellos se encargan de estos casos. Si el Pokémon no es apto para ser liberado de forma silvestre en su hábitat natural, es llevado a una reserva, donde pasará el resto de sus días encerrado –le explicó Falkner, Teddiursa entonces se abrazó con más fuerza de la pierna de Yuuji-. Y por lo que veo, ese Teddiursa fue separado de su madre muy joven. Sin un entrenador, y sin las herramientas de supervivencia para sobrevivir por sí mismo, lo más humano es el cautiverio –concluyó Falkner.
-Sabe qué, creo que mejor lo conservo, gracias –sudó frio Yuuji, extrayendo una Pokébola de su mochila-. Lo siento amigo, esto me duele a mí tanto como a ti, no me gustan los Pokémon lindos –se quejó Yuuji, expandió una Pokébola, la lanzo, y esta rebotó en la cabeza de Teddiursa, lastimándolo, pero no capturándolo-. ¿Qué pasó? –se preguntó Yuuji. Falkner por su parte, regresó momentáneamente a la estación, donde comenzó a teclear en su computadora.
-Hay dos posibilidades, o Teddiursa ya tiene un entrenador, o tu Licencia de Entrenador no está habilitada para uso en Johto –le explicó Falkner, confundiendo a Yuuji-. Déjame ver… Yuuji de Ciudad Lavacalda… aquí está. Solo tienes autorización de captura en Kanto y en Hoenn. No puedes capturar a Teddiursa –declaró él.
-Pues alguna solución debe de haber que no signifique mandar al pobre de Teddiursa a una jaula -se quejó Yuuji-. No me dejan llevarlo a pie, y no me dejan llevarlo en una Pokébola. ¿Qué hago entonces? –se quejó él.
-Eres demasiado problemático, ¿lo sabías? –se quejó Janine, Yuuji solo la miró con descontento- Hay una forma… déjame ver… bonguri, bonguri, bonguri… -comenzó Janine, buscando por los alrededores. Kaze, aún recostado sobre la rama del árbol afuera de la estación, comenzó a buscar entre las ramas, seleccionando un fruto de color negro, y lanzándoselo a su madre-. Gracias amor –sonrió ella-. Dame un minuto y la tendré lista –continuó ella, confundiendo a Yuuji, mientras Janine se desamarraba el obijime, la cinta de su kimono, revelando cocidas en su parte interior algunas herramientas, lo que impresionó a Yuuji-. Ninja, ¿recuerdas? –se burló Janine, y comenzó a trabajar en la bonguri negra, cortándola, e incrustando algunas piezas que llevaba en su obijime, lo que sorprendía a Yuuji.
-En el pasado, se fabricaban Pokébolas de bonguris que crecían en todas las regiones –comenzó a explicarle Kaze desde su rama, mostrándole a Yuuji una Pokébola que él jamás había visto, esta era azul, con pintura artesanal que la hacía parecer como si tuviera alas-. En la Región Johto aún se fabrican, aunque la manufactura es un poco más avanzada ahora. En Pueblo Azalea, la familia de un artesano de nombre Kurt, tiene la mayor fábrica de Pokébolas de bonguri. Pero las que puede fabricar mi madre son más artesanales que las de Kurt, esta es una Ala Bola, con un ratio de captura de una Ultra Bola, pero una ligereza tal que puede lanzarse a distancias impresionantes. Se talla de los bonguris azules, con algo de guijarro celeste, y pepitas de hierro –le explicó.
-No vayas revelando secretos de elaboración de Pokébolas de bonguri, Kaze. No sea que la receta caiga en manos de la competencia –terminó Janine, mostrándole a Yuuji el resultado-. Lista, esta es una Quintal Bola, es bastante pesada, ten cuidado –le entregó ella, y Yuuji sintió el peso de la misma, sorprendiéndose-. Al ser una Pokébola artesanal, no puede encogerse, pero tampoco necesita un registro especial. Puedes capturar Pokémon con ella sin un permiso, pero deberás de registrarla si quieres usar a Teddiursa en batallas. Para abrir el mecanismo, tienes que girar esta otra perilla, si no al lanzarla solo rebotará, y lastimará a Teddiursa, recuerda que pesa más que una Pokébola normal. Por último, tras lanzarla, retrocede, el mecanismo de sellado se activa con pólvora, así que prepárate para una pequeña explosión –le explicó.
-Espera, espera, espera –se sorprendió Yuuji-. ¿Me estás diciendo que con un bonguri se puede atrapar a los Pokémon? ¿No se necesita de tecnología más avanzada para que los Pokémon se conviertan en energía y entren en esta cosa o algo así? Teddiursa no es exactamente pequeño, comparándolo con un bonguri –continuó él.
-Los Pokémon tienen la capacidad de emitir una energía que reacciona con el material de los bonguri de formas bastante interesantes, mira esto –comenzó Janine, acercando la Quintal Bola a Teddiursa, su pelaje se erizó, y su cuerpo comenzó a encogerse, sorprendiendo a Yuuji-. Hace años, se descubrió que el material de estos bonguri, lograba forzar a los Pokémon a encoger su tamaño, hasta el grado de poder entrar dentro de una bonguri. Las Pokébolas actuales utilizan este mismo concepto, pero de una forma más efectiva. El nombre de Pokémon, viene del Tesalio Pocket, que significa bolsillo, lo que significa que, con una bonguri, puedes encoger a un Pokémon y llevarlo en tu bolsillo. Deberías estudiar más la historia Pokémon –se burló ella, entregando la Quintal Bola a Yuuji nuevamente.
-Esto… es demasiado raro… -acercó la Quintal Bola Yuuji a Teddiursa, su cuerpo reaccionó, y se encogió un poco, la alejó, y Teddiursa volvió a recuperar su tamaño normal. Yuuji repitió el proceso un par de veces más, divertido, y molestando a Teddiursa, quien le rugió enojado-. Está bien, está bien, solo bromeaba. Pero ahora, debes entrar aquí para poder llevarte a casa –le explicó, Teddiursa lo pensó, cruzándose de brazos-. ¿Crees que no voy a liberarte? Amigo, no planeo competir en la Liga Johto, mucho menos con un peluche. Eres demasiado lindo para mis estándares de Pokémon, así que, no tienes de qué preocuparte –le explicó Yuuji, Teddiursa lo pensó, miró a Torchic, y este asintió, dando su aprobación, por lo que Teddiursa, convencido, aceptó, Yuuji entonces comenzó a girar la perilla, abriendo la Quintal Bola, Teddiursa se encogió, fue absorbido por la Quintal Bola, y Janine rápidamente le golpeó la mano, obligando a Yuuji a soltar la misma, que liberó un fuego artificial tras caer al suelo.
-¡Te dije que la soltaras! ¡El mecanismo principal de sellado se acciona con pólvora! –le recordó ella. Yuuji se rascó la nuca, apenado, y mientras algunos niños de fondo que observaron la pequeña explosión aplaudían divertidos- Ahora, ¿podemos por favor olvidar lo de los Qwilfish? Insisto en que yo no los cloné –continuó Janine, Yuuji la miró con sospecha, pero asintió- ¿Estamos bien entonces? Quiero disfrutar de lo que queda del Festival del Viento con mi familia –insistió ella, Yuuji alzó una ceja, confundido.
-Ah… bueno… sobre los Qwilfish, supongo que me has ayudado mucho, así que no tengo razones para arruinarte el festival –comentó Yuuji, Janine sonrió alegremente ante aquello-. Pero, tengo curiosidad. ¿Qué es el Festival del Viento? –preguntó Yuuji.
-El festival en honor a la llegada de la primavera –le explicó Kaze, Yuuji miró nuevamente a los alrededores, todos usaban kimonos y yukatas, lo que le parecía a Yuuji algo más que un simple evento celebrando a la primavera-. El Festival del Viento se celebra durante la semana del Solsticio de Primavera, siendo el inicio oficial de la primavera el día de la llegada de Lugia –le explicó Kaze, señalando a algunos puestos, todos con la imagen de un Pokémon que Yuuji no había visto antes.
-Al ser un extranjero, es seguro que no conoces mucho de nuestras tradiciones, si no tienes prisa, puedo ilustrarte –declaró Falkner, en un tono de orgullo, tanto Kaze como Janine sonrieron, sabiendo de la pasión de Falkner por esta historia- Muy al norte de la región, existe una ciudad muy importante para la tradición de nuestra región, la ciudad que mi esposa Janine llama su hogar actualmente, Ciudad Ecruteak, o Ciudad Iris, el nombre varía dependiendo del idioma –le explicó Falkner, aunque Yuuji notó algo peculiar en aquel comentario. Janine y Falkner al parecer, estaban separados, lo que Yuuji preguntó con la mirada a Kaze.
-Mamá y papá están divorciados, pero no por las razones comunes –le comentó Kaze, confundiendo a Yuuji-. Mamá es de la Región Kanto, aunque fue educada como una ninja por el abuelo… -intentó decir Kaze, cuando Janine se aclaró la garganta-. Por mi abuelo… -corrigió Kaze, aunque no era secreto para Yuuji la identidad del abuelo de Kaze-. Cuando mi madre se mudó a Johto, y se casó con mi padre, la tradicionalidad de Johto le pareció repelente. Las cosas aquí no son como en Kanto, una esposa debe ser una ama de casa o cuidar de los negocios familiares. A mamá no le gustó eso, eligió seguir sus sueños, y la juzgaron muy duramente por ello. La solución que mis padres encontraron fue la de divorciarse, pero solo legalmente. Así mi madre puede hacer todo lo que ella quiera sin que se le juzgue –le explicó él.
-Es una de esas regiones entonces… -se molestó Yuuji, meditando al respecto-. Aunque, como extranjero, no me concede juzgar. Pero, si todo se resolvía con un divorcio, ¿por qué vives en Ciudad Ecruteak y no aquí? –preguntó ella.
-Bueno, en Kanto fui una Líder de Gimnasio. Así que no me hubiera molestado atender el negocio familiar, si alguien no se hubiera molestado por el intento de cambio de tipo –miró Janine a su marido, quien se molestó por el recordatorio-. Falkner era el Líder de Gimnasio de Ciudad Violeta antes de que mi hijo Kaze tomara el liderato –comentó ella, Yuuji se sorprendió y apuntó a Kaze por descubrirlo como el Líder de Gimnasio local-. La idea era que, como esposa de Falkner, me hiciera cargo del gimnasio. Pero, aparentemente, Ciudad Violeta es demasiado tradicional para cambiar el tipo del gimnasio –se quejó ella.
-Heredé el gimnasio de mi padre, quien lo heredó del suyo, quien era el fundador de la ciudad –le recriminó Falkner con una vena saltada en su frente-. Lo siento si no te agradó el que me negara, pero es la tradición. En la Ciudad del Viento el gimnasio debe ser de tipo Volador. Cambiarlo sería equivalente a llegar a Ciudad Endrino, donde se encuentra el más sagrado Santuario de los Dragones de toda esta parte del mundo, y cambiar el gimnasio local por un gimnasio de tipo Bicho –le recriminó Falkner.
-La mayor atracción turística de Ciudad Violeta es la Torre Bellsprout, pudo ser un gimnasio Bellsprout, son mitad Veneno, me las hubiera arreglado –respondió Janine, Yuuji sudó frio y miró a Kaze, preguntándose si el divorció no era por la otra razón, Kaze desestimó la mirada con un movimiento de su mano-. En todo caso, cuando se abrió una vacante de Líder de Gimnasio en Ciudad Ecruteak, me postulé, y allí, aunque siguen siendo muy tradicionalistas, como mujer divorciada que soy me dejaron hacer lo que me vino en gana –explicó ella.
-Así es que mis padres solo pueden verse los fines de semana cuando los gimnasios de ambos están cerrados, o durante los tres meses que no hay Ligas Pokémon activas –le explicó Kaze-. El orgullo de mi madre por no ser una ama de casa, le valió constantes vuelos de avión, y no ver a su hijo crecer –se hizo la victima Kaze.
-Una ninja no tiene tiempo para sentimentalismos. Da gracias que no te entregué a la montaña para cerciorarme de que fueras digno de la vida –agregó ella, Kaze sudó frio por aquello-. Resumiendo, por eso vivimos en ciudades apartadas. Pero nos queremos de todas formas, no necesitamos un papel para demostrarlo –terminó ella.
-Pero es suficiente de nuestra vida familiar. Te contaba de Ciudad Ecruteak, y de sus dos torres –prosiguió Falkner, mirando a la torre en el corazón de Ciudad Violeta, misma a la que Yuuji dirigió su mirada-. La que vez aquí, es una réplica de las originales, la Torre Latón en el Oeste de Ciudad Ecruteak, la Torre de Bronce en el Este, que es de la cual te hablaré, dejaré el resto de la historia para que tú la conozcas, si alguna vez pasas por Ecruteak, le corresponderá a mi esposa contártela entonces –agregó Falkner, Janine asintió e hizo una reverencia-. Lugia, quien es el guardián de Ciudad Violeta ahora, solía llamar su hogar a la Torre de Bronce. Desde esta, protegía a la Región Johto, bendiciéndola con lluvias y vientos favorables. Pero, hace unos 185 años, un relámpago cayó en la Torre de Bronce, incinerándola. Lugia calmó las llamas con su lluvia, pero habiendo perdido su hogar, se marchó. Hace unos 25 años, se descubrió que el nuevo hogar que Lugia eligió, fueron las Islas Remolino, un conjunto de islas al noroeste de Ciudad Violeta, y que una vez al año, con la llegada del Solsticio de Primavera, Lugia recorría los mares cambiando las corrientes, y emergiendo en los mares de Ciudad Violeta. Se piensa que esto es algo que Lugia siempre había hecho, pero que lo hacía bajo el velo nocturno, sin que nadie se diera cuenta antes –le explicó, Yuuji estaba maravillado por la historia, más que nada porqué él siempre había disfrutado de las leyendas y los mitos, solo que esta historia, más que leyenda, era un hecho probado al parecer-. En un intento de los pobladores de Ciudad Violeta, de que Lugia regresara a proteger la región, los monjes errantes que pasaban por Ciudad Violeta decidieron honrar a Lugia con la construcción de la Torre Bellsprout, esperanzados en convertirla en el nuevo hogar de Lugia. La Torre Bellsprout inició como un proyecto en honor a otra tradición de Johto, pero finalmente alcanzó el tamaño adecuado para que Lugia la considerara un nuevo hogar temporal. De esta forma, tras cambiar las corrientes durante el Solsticio de Primavera, Lugia emerge de las aguas, y descansa sobre la cima de la Torre Bellsprout, donde esperará a la llegada del Solsticio de Verano, momento en el que volverá a sumergirse, cambiando las corrientes marinas una vez más, y repitiendo este ciclo por toda Johto, hasta que por fin llegue el momento de regresar a la Torre Bellsprout o, como se le reconoce ahora, la Torre de la Campana de Plata –terminó Falkner.
-Increíble… -admiró la Torre Bellsprout Yuuji, pero entonces comenzó a hacer cálculos-. Espere, ¿Quiere eso decir que Lugia tiene más de 185 años? –preguntó Yuuji sorprendido, y pensando en el Pokémon legendario que su familia protegía.
-Es difícil saberlo –le respondió Falkner, mirando al cielo, y sintiendo el viento-. Si he de serte sincero, yo pienso, que hay más Lugias, pero estos no existen al mismo tiempo, sino que son reemplazados cuando llega el momento –le comentó Falkner, lo que sorprendió incluso a Kaze y a Janine, quienes desconocían sobre esta opinión de Falkner-. Cuando era un Líder de Gimnasio joven e imprudente, vi a Lugia emerger, lo observé desde la cima de la Torre Bellsprout, y recuerdo el repudio en su mirada, la mirada de un Pokémon que no confiaba en los humanos, y que incluso, sentía cierto resentimiento por ellos –recordó Falkner, a su versión de hace unos 25 años, parado sobre la cima de la Torre Bellsprout, y expectante de la inmensa criatura frente a él-. Pienso, que ese era el mismo Lugia que hace 185 años vio a su torre arder, y quien, tras tantos años, no había conseguido perdonar a los humanos por lo que en aquella torre ocurrió –continuó Falkner, confundiendo a Yuuji, pero la mano de Janine sobre su hombro le indicó que no era el momento de saber aquella parte-. Años más tarde, 20 para ser exactos, volví a la torre Bellsprout, visitando los pisos de reciente creación. El Lugia que apareció ese día, durante el Solsticio de Primavera de ese año, no era el mismo –admitió él, recordándose viendo a un Lugia, esta vez más curioso, y con una mirada distinta-. Los ojos de ese Lugia, eran los ojos de la curiosidad, como los ojos de un niño. Habrá tenido el mismo tamaño, habrá tenido la misma presencia, pero ante mis ojos, era un niño… un Lugia joven, el heredero de los mares, quien debía de hacerse su propio juicio sobre los humanos… esto es algo que no puedo asegurar, pero si el Lugia anterior era el rey, este debió ser el príncipe heredero, que subió al trono cuando el momento llegó. Un hijo, tomando las riendas del trabajo de su padre –miró Falkner a su hijo Kaze, quien se apenó ante aquello-. Ese día, supe que mis días de Líder de Gimnasio habían terminado. Si el Gran Guardián entregaba la batuta a la nueva generación, era obvio que yo debía hacerlo también. Mi Lugia no es el mismo de mi hijo. ¿Será el Lugia del hijo de mi hijo, este mismo Lugia? No lo sé, no me corresponde saberlo. Yo solo sé que desde la llegada de este nuevo Lugia, la Torre Bellsprout ha sido declarada su hogar, y que celebramos este festival, el Festival del Viento, honrando a la llegada de Lugia, y le admiramos como nuestro guardián –terminó Falkner, sorprendiendo a Yuuji sobremanera por aquella historia.
-Este Festival del Viento, veré por fin a ese Lugia con mis propios ojos –prosiguió Kaze, orgulloso, y su padre sonrió y asintió-. En dos días Lugia llegará a la Torre de la Campana de Plata, o Torre Bellsprout como los monjes insisten en seguirla llamando –le explicó Kaze-. Y este año, no será mi padre quien lo reciba en su cima, sino que seré yo. El Heredero del Viento. Lugia y yo mantendremos la tradición de ahora en adelante, y Ciudad Violeta, se convertirá verdaderamente en la Ciudad del Viento –finalizó él.
-Si Lugia tan solo fuera Volador y Veneno –se quejó Janine, forzando a Kaze y a Falkner a sudar frio-. Aunque, suena como demasiada responsabilidad al mismo tiempo –admitió ella, notándose un tanto perezosa-. Y bueno, también de qué me quejo, a mí me enjaretaron toda la responsabilidad de Ciudad Ecruteak, solo terminé haciendo en otra ciudad, lo que debería estar haciendo aquí, todo porque alguien se negó al cambio de tipos –hizo un puchero Janine.
-¿No escuchaste nada? ¡Es la tradición! ¡Lugia es un Pokémon Volador! ¡El gimnasio debe ser Volador! –insistía Falkner, entrando en otra discusión con su esposa, mientras Yuuji y Kaze sudaban frio.
-Lugia es mitad Psíquico también, de hecho, ese es su tipo primario –le mencionó Kaze, Yuuji sonrió un poco a manera de burla-. Y bueno, esa es la historia, joven extranjero que entró en nuestra región de ilegal. Así que, si quieres un combate de gimnasio, me temo que tendrás que esperar. Las responsabilidades de un Líder de Gimnasio a cargo de un Pokémon Legendario de momento me privan de poder atenderte –agregó él de forma soberbia.
-Tentador, pero no participaré en la Liga Johto –le explicó Yuuji, sorprendiendo a Kaze-. Me dirijo a Hoenn a participar en la liga de mi región natal, por si Torchic no había sido prueba suficiente –apuntó Yuuji a su compañero, quien alzó la patita orgulloso-. Pero, si la cosa no me resulta, tal vez lo intente en la Liga Johto el próximo año –admitió.
-¿Buscabas participar en la Liga Hoenn? –preguntó Janine, una mirada de preocupación en su rostro, Yuuji solo asintió- Tal vez deberías de replantearte las cosas. Hoy es el último día de la inscripción –le explicó, a lo que Yuuji reaccionó preocupado-. No me digas que no lo sabías, ¿tan denso eres? –preguntó ella, Yuuji desesperadamente comenzó a buscar información de su celular, no solo encontró que la fecha de inscripción era precisamente ese día, sino que la hora de inscripción terminaba solo en tres horas más, lo que Janine también revisó en su celular-. Aunque encontraras un vuelo y salieras ahora, ya es muy tarde. El vuelo de Johto a Hoenn dura dos horas, sumado al abordaje, al descenso, al transporte entre aeropuertos, por más temprano que salgas, no llegarás a tiempo para alcanzar alguna oficina de inscripción abierta –le comentó Janine, lo que deprimió a Yuuji, quien buscaba vuelos en su celular, notando que lo que decía Janine era verdad-. Oye, pero no lo veas tan pesimistamente. Estás en Ciudad Violeta, en épocas del festival más importante del año. Sin mencionar que aún estas a tiempo para inscribirte a la Liga Johto, no todo está perdido –sonrió ella.
-Salvo el hecho de que yo no planeaba inscribirme a la Liga Johto –se quejó Yuuji, fastidiado por el cómo estaban resultando las cosas-. Aunque… Zawako actualmente está aquí en Johto… podría visitarla y ver cómo está, considerando que ya se me arruinó el plan de llegar a Hoenn para inscribirme –se volvió a deprimir Yuuji.
-Si no te apuras tampoco vas a llegar a inscribirte a la Liga Johto, los Centro Pokémon cierran inscripciones temprano por el Festival del Viento –le comentó Janine, escandalizando a Yuuji-. Anda, te acompañamos al Centro Pokémon. Podemos invitarte a celebrar con nosotros si quieres –sonrió ella, mirando en dirección a Falkner, quien miraba en dirección a la Estación de Policía, preocupado-. Cariño… te recuerdo que debo regresar a Ciudad Ecruteak, es el último fin de semana que nos queda juntos, Falkner –recriminó ella.
-Ya entendí… los veré frente a la Torre Bellsprout, solo me cambiaré a mi Yukata –sudó frio Falkner, Janine asintió, miró a Kaze y a Yuuji, y le pidió a ambos seguirla. Yuuji no estaba convencido del todo, pero soltó aire deprimido, y siguió a Janine al Centro Pokémon de Ciudad Violeta.
Centro Pokémon de Ciudad Cerezo.
-¡Lusamine! –gritaba Zawako al videoteléfono, con Cleffa en brazos y Espeon sentada en el escritorio a su lado. Lusamine, del otro lado de la pantalla, se sorprendió por el enojo presente en el rostro de Zawako- ¿Por qué le enseñaste Metrónomo a Pixie? ¡Casi mata a un pobre Sentret! –recriminó Zawako, furiosa, mientras de fondo, Joey y su Rattata intentaban tranquilizar a Gregory, mientras una Blissey llevaba al noqueado de Sentret en una camilla para ser atendido.
-Calma, Zawako, las posibilidades de que, entre todos los movimientos posibles, haya sido Híper Rayo precisamente el que activó Metrónomo, eran muy pocas –comentó Lusamine, sudando frio. Cleffa, en brazos de Zawako, eructó un poco de humo por haber realizado aquel ataque no hace mucho, lo que asqueó a Espeon-. Además, solo recordaba a mi Clefable… creo que de tanto jugar al Metrónomo, accidentalmente Cleffa aprendió el movimiento, te juro que nunca antes se había activado, solo jugaba con Cleffa –insistió Lusamine.
-Ow… ya me hiciste sentir mal. ¿Tenías un Clefable? –preguntó Zawako, Lusamine asintió alegremente- ¿Qué le ocurrió? –preguntó Zawako curiosa, Lusamine hizo una mueca, y pensó en qué decir- ¿Acaso Clefable…? –intentó preguntar Zawako.
-¿Eh? ¡No! ¡Para nada! –interrumpió Lusamine, nerviosa- Me confundí, Zawako, es imposible que yo tenga un Pokémon a mi nombre… -corrigió Lusamine, lo que confundió a Zawako- Este año cumpliré 15 años… no elegí iniciar mi viaje a los 11 como otros entrenadores. Más bien elegí terminar mis estudios, lo que significa que, apenas este año, podré registrar Pokémon a mi nombre… aunque… hasta que no se resuelva mi situación de salud, no puedo viajar a ninguna parte… -admitió ella, preocupando a Zawako, quien la miró con tristeza-. Sé que no hablamos mucho de mi salud… pero… mi único contacto con Pokémon, es con los Pokémon que tú y Yuuji me envían. Siempre he querido un Clefable, así que suelo jugar con Cleffa mucho, lo siento –cerró sus manos Lusamine a manera de plegaria-. Tendré más cuidado de no enseñarle movimientos extraños a tus Pokémon de ahora en adelante –agregó ella.
-Bueno… supongo que exageré con mi molestia… -admitió Zawako, sonriendo para Lusamine-. ¿Sabes? Aunque pasamos tiempo en la Liga Índigo, realmente no nos conocemos muy bien, ¿verdad? Nunca hablamos de tu enfermedad, y hasta ahora no sabía que tu único contacto con otros Pokémon, eran los que atrapábamos yo y Yuuji… así que… te prometo atrapar más Pokémon, para que tengas más amigos con quienes jugar… -comentó Zawako, sonriente, aquello sorprendió a Lusamine-. Además, algún día, cuando tu salud esté mejor… me gustaría viajar a alguna región contigo, Lusamine, y poder conocerte mejor –sonrió Zawako, los ojos de Lusamine se humedecieron un poco, lo que Zawako notó-. ¿¡Dije algo malo!? –preguntó Zawako aterrada.
-¿Ah? ¿Eh? ¡No! –se limpió las lágrimas Lusamine rápidamente- Solo, me sorprendiste un poco, muchas gracias por tus palabras, Zawako. Yo encantada de poder recorrer alguna región contigo –admitió Lusamine, y Zawako atinó a asentir, emocionada. Lusamine lo pensó detenidamente, y pensó en atreverse a decir algo, cuando un sensor de su oficina comenzó a titilar, interrumpiendo sus intenciones-. Oh, hablando de Pokémon para que yo tenga con quien jugar, parece que Yuuji capturó uno, me está transfiriendo a Venusaur –comentó Lusamine, Zawako se sorprendió de aquello, miró la Pokédex en su bolsillo, extrajo la misma, y esta mostró la información de Teddiursa-. ¿Teddiursa? ¿No es Teddiursa un Pokémon muy poco varonil para el señor testosteronas de tu novio? –se burló Lusamine.
-Eso lo hace aún más extraño –enunció Zawako, preocupada, lo que confundió a Lusamine-. Es imposible que Yuuji haya capturado un Pokémon, ni siquiera sabe que está inscrito a la Liga Johto, él está en custodia policial en estos momentos –admitió Zawako, tapándose la boca tras decir aquello.
-¿¡Que Yuuji qué!? –exclamo Lusamine, sobresaltada, y momentos más tarde, más luces se dejaron ver en el tablero de control de Lusamine- ¿Más transportes entrantes? ¿Por qué? Espera, espera, me está enviando a Nidoking, y a Aerodactyl, también a Poliwrath, a Raichu y a Arcanine. ¿Qué está pasando? ¿Por qué Yuuji me está enviando a todos sus Pokémon? –preguntó Lusamine, las Pokébolas de Yuuji estallaron, liberando a todos sus Pokémon, mismos que aplastaron a Lusamine, emocionados- ¡Arcanine, quítate de encima! –se quejó Lusamine.
-¡Lusamine! ¿De dónde se realizó el depósito? –se preocupó Zawako, mientras Lusamine hacía el esfuerzo de levantarse, y buscar en su computadora la dirección del depósito. Zawako comenzaba a impacientarse.
-Desde el Centro Pokémon de… Ciudad Violeta… -enunciaba Lusamine, empujando la pata de Arcanine fuera de su cabeza, ya que Arcanine había reconocido a Zawako en la pantalla, y en esos momentos lamía el monitor pensando que la lamía a ella- ¡Basta Arcanine! ¡Quítate! –forcejeó Lusamine, y entonces tomó su celular- Llamaré a Yuuji para cerciorarme de que todo está bien –comenzó ella, Zawako asintió.
-¡Sí, yo pediré transporte para llegar lo antes posible a Ciudad Violeta! ¡Gracias Lusamine! ¡Hablamos después! ¡Realmente quiero poder seguir hablando contigo! –insistió, preocupada de herir los sentimientos de Lusamine, quien sonriente se despidió y colgó la llamada, mientras Zawako pedía transporte-. Vamos, vamos, ¿por qué nadie me acepta el viaje? –se quejó Zawako.
-Pierdes tu tiempo, toda la semana es parte del Festival del Viento, y como hoy inicia el fin de semana, más y más personas van en dirección a Ciudad Violeta en estos momentos, por lo de las celebraciones, todos los servicios de transportación están abarrotados –le comentó Joey, mientras le ofrecía una paleta a su hijo Gregory para calmarlo, mientras le entregaban a su Sentret, quien estaba feliz de regresar, aunque estaba cubierto de vendajes.
-¿El Festival del Viento? Espera, este no es el momento de preocuparme por un festival, necesito llegar a Ciudad Violeta cuanto antes –insistía Zawako, preocupada, y recibiendo un mensaje de texto de Lusamine, mismo que ella leyó- No entra la llamada. ¿¡Eeeeeh!? –se quejó Zawako, tomó su celular, y comenzó a buscar el número de Yuuji, marcando tan pronto lo encontró, recibiendo el anuncio del buzón de voz, por lo que Zawako colgó, y lo volvió a intentar- ¡No entran las llamadas! –se asustó ella.
-Tal vez las líneas solo están saturadas, te repito que es un día muy importante para Ciudad Violeta –le comentó Joey, acariciando a Sentret junto a su hijo, ambos orgullosos de la forma en que resistió un Híper Rayo.
-¡Eso no puede ser! ¡Acabo de hablar con Lusamine! –insistió Zawako preocupada, su preocupación ya estaba molestando a Espeon, quien recriminó que Zawako soltara a Cleffa-. ¿¡Qué hay con Pixie!? –preguntó Zawako en extremo alterada, Espeon le explicó con calma- ¡Magnifica mis…! Oh… -recordó Zawako, y tomó la Luna Bola en su mano, escandalizando a Cleffa, quien no quería irse-. Lo siento, Pixie, pero las Cleffa magnifican las emociones, y en estos momentos necesito calmarme –aclaró Zawako, regresando a Cleffa a su Luna Bola, Zawako entonces respiró-. Eso está… mucho mejor… -admitió ella-. Ahora piensa, si no puedo pedir transporte, y necesito llegar cuanto antes –se viró Zawako a ver a Joey, quien sudó frio- ¡Señor Joey! ¿Tiene auto? ¡Le pagaré! –suplicó ella.
-Ese chico Yuuji debe ser alguien muy importante… para que le pidas transporte a un completo extraño… -se dijo a sí mismo Joey, Zawako asintió un buen número de veces, desesperada-. Ya qué, supongo que el Festival del Viento lo amerita, te llevaré –admitió, y Zawako sonrió alegremente.
Ciudad Violeta. Centro Pokémon de Ciudad Violeta.
-Me da gusto que la situación de tus Pokémon se haya normalizado, pero… ¿por qué los depositaste a todos? –preguntó Janine, sorprendida, mientras Yuuji, de mala gana, leía un folleto que le había entregado la Enfermera Joy, quien lo miraba confundido y ladeando la cabeza en una muestra de su desconocimiento de la molestia de Yuuji.
-Aquí dice que, aunque las especies en el repertorio de un entrenador estén entre el listado de especies permitidas, si dicho Pokémon han participado en alguna competencia oficial de la Liga Pokémon, sin importar la región, no pueden utilizarse en las primeras instancias de la competición, específicamente hablando, del recorrido por las 8 Medallas de Gimnasio –le mostró Yuuji, molesto por lo que estaba leyendo-. En otras palabras, estoy siendo forzando a iniciar de cero –le comentó él.
-No me conocía esa regla, y eso que soy una Líder de Gimnasio –agregó Janine mientras leía el libro de reglas que le habían proporcionado a Yuuji-. Pero si lo pensamos con detenimiento, tiene sentido. Si llevaras a los Pokémon que utilizaste en otra liga, tendrías una ventaja injusta. Supongo que esto significa que, si quisieras usar a un Poliwrath en la presente liga… -comenzó ella de forma preocupada por las muecas de Yuuji.
-Tendría que capturar a otro que no haya competido antes –se quejó Yuuji, mientras la Enfermera Joy giraba la pantalla de la computadora en la que había encontrado el registro de Yuuji, y le mostraba a todos un sello conteniendo el estatus de los Pokémon de Yuuji, estos tenían una marca de un cuadrado, lo que indicaba que habían competido en la Liga Índigo–. De buenas que me vi forzado a capturar a un Teddiursa, de otra forma no tendría ni con qué defenderme –comentó él, Torchic sacó el pecho-. Tú no cuentas. Te necesito en Hoenn, además no estás en el listado de permitidos para la Liga Johto –apuntó Yuuji, los ojos de Torchic se humedecieron-. Oye, yo no hice las reglas –se quejó él.
-Lamento tener que agregar más malas noticias, pero el combate de gimnasio para los novatos es de 3 contra 3, lo que significa que necesitas a dos Pokémon más además del peluche –le comentó Kaze.
-Teddiursa ha quedado registrado –interrumpió la Enfermera Joy-. Sobre su Pokébola artesanal, me temo que no podemos permitirte usarla de esta forma, entiendo que era una emergencia, pero necesitamos agregarles las modificaciones conforme a los estándares de la Liga Johto –le explicó la Enfermera Joy, lo que Yuuji no entendió.
-Significa que tienen que agregarle un mecanismo de reducción –le explicó Janine-. Eso ya no es artesanal, pero no puede evitarse. Tendrás que dejar la Quintal Bola pasar la noche aquí para que la modifiquen –terminó ella.
-Así es –respondió la Enfermera Joy-. Sobre Teddiursa, puedes elegir dejarlo en el Centro Pokémon en lo que la situación se resuelve o, como ya tiene un registro, puedes llevarlo por fuera si así lo prefieres –le comentó ella.
-Supongo que lo llevaré conmigo entonces –respondió Yuuji, la Enfermera Joy asintió, y comenzó a girar la perilla de la Quintal Bola, liberando a Teddiursa, quien parpadeó un poco, y comenzó a estirarse-. Hola otra vez –saludó Yuuji, Teddiursa regresó el saludo, mientras miraba a los alrededores-. No es tu hábitat natural aún, me tomará un poco de tiempo, pero verás cómo lo consigo –le explicó él.
-Ya que eso quedó arreglado, es hora de continuar con tu registro –prosiguió la Enfermera Joy, pero tras unos instantes, se confundió, y se rascó la barbilla-. ¿Seguro que es tu primera vez en Johto? –preguntó ella.
-Seguro, ¿ocurrió algo? –preguntó Yuuji, la Enfermera Joy lo pensó, y volvió a intentarlo, Yuuji solo intercambió miradas de preocupación con su Torchic- ¿Hay algún problema, Enfermera Joy? –insistió él.
-Es solo que, tu Pokédex actual está desactivada –le explicó ella, lo que escandalizó a Yuuji-. Según entiendo, se ha realizado el traspaso de tu información a una nueva Pokédex. La transferencia la realizó el Profesor Gary Oak, con un aval especial del Profesor Joey Elm –le explicó, lo que Yuuji no comprendía- Espera un segundo, me pondré en contacto con mi primo Joey para preguntarle –continuó ella, tomando su celular, y confundiendo a Yuuji, mientras la Enfermera Joy se retiraba para conversar.
-Eso fue… algo raro… -admitió Janine, Kaze y Yuuji asintieron-. Pero aún faltan tres horas para que finalice el periodo de inscripción, yo no me preocuparía. ¿No quieres comunicarte con tu novia mientras tanto? –le preguntó ella.
-Eso quisiera, pero se me descargó el celular –le mostró Yuuji, lo que preocupó a Janine-. Admito no ser la persona más atenta del mundo, ¿está bien? Una vez que consiga hospedaje lo pondré a cargar –les comentó.
-Puedes quedarte con nosotros si quieres, arreglaremos el cuarto de visitas –comentó Janine sonriente, aunque Yuuji la miró con extrañeza-. No es un plan malévolo para asesinarte de noche para asegurar tu silencio –susurró ella.
-Eso diría alguien con un plan malévolo para asegurar mi silencio –le respondió Yuuji, la tensión entre Janine y Yuuji regresó, preocupando a Kaze-. Pero, es suficiente. Supongo que ya has hecho suficiente por mí para continuar dudando de ti, con eso de pagar mi fianza, ayudarme con Teddiursa, y brindarme hospedaje, estaría mal el seguir de hostil –admitió.
-Por fin –agregó Janine, lo que reactivó las sospechas de Yuuji-. Ya basta con las miradas de incredulidad. Te doy mi palabra de honor de que yo no tengo nada que ver con el resurgimiento de los Qwilfish, y la crisis Pokémon actual –insistió ella.
-Está bien, te creo –le extendió la mano Yuuji, y ambos compartieron un apretón de manos, justo a tiempo para ver a la Enfermera Joy llegando, pensativa- No me gusta esa cara –se quejó Yuuji, molestando a la Enfermera Joy.
-Tú tampoco eres tan bien parecido –insulto ella, molestando a Yuuji, la Enfermera Joy no tardó en regresar a su papel, algo apenada por dejarse llevar. Yuuji comenzó a preguntarse si lo que le había dicho Blaine iba enserio sobre molestar a los demás por tanto tiempo que pasó cerca del Prisma Rojo-. Me comuniqué con mi primo, el Profesor Joey Elm. Aparentemente ya se ha realizado tu registro a la Liga Johto con anterioridad, él mismo lo realizó –le comentó.
-¿Ya estoy registrado? Pero si ni conozco a este tal Joey Elm –agregó Yuuji confundido, la Enfermera Joy comenzó a teclear algunas cosas en su computadora, giró la pantalla, y mostró el registro-. ¿Hoy por la mañana? Pero si a esa hora estaba en custodia policiaca –comentó él, preocupando a la Enfermera Joy- Uy, si supiera el número de estaciones de policía que he pisado –agregó él.
-¡Lo que no es motivo de orgullo! –recriminó Janine, Yuuji sudó frio, sabiendo que no era motivo de orgullo pero, en la mayoría de los casos, no había sido su culpa- ¿Eso significa que ya no debemos preocuparnos por su inscripción? –preguntó Janine.
-Por la inscripción no hay problema, ya está registrado, pero no podrás tener batallas oficiales por dinero de premio sin ingresar tus credenciales a la nueva Pokédex –le comentó ella, preocupando a Yuuji-. Lo que también significa que, hasta que no se realice ese registro, tus fondos están congelados –admitió nerviosamente.
-No eran muchos para empezar, pero oiga que ya hace hambre –se quejó Yuuji, su estómago resonando con fuerza- ¿Y qué ese tal Elm tiene mi nueva Pokédex? Todavía que me hace la travesura y yo sin saber ni que pasa –se quejó Yuuji.
-Según entiendo, el Profesor Elm envió a su asistente con la nueva Pokédex para reunirse contigo en la Estación de Policía de Ciudad Violeta –le explicó ella, Yuuji la miró con incredulidad, la Enfermera Joy sudó frio por su mirada-. Creo que su nombre era… Zawako Sycamore… -terminó ella.
-¿¡Zawako sabe que estuve en custodia policial!? –se preguntó Yuuji, imaginando la cara de decepción de Zawako al enterarse, casi podía verla llorando por la decepción mientras decía: "dijiste que te habías reformado", cosa que Yuuji nunca había dicho antes, él no era un criminal, pero de todas maneras se imaginó la escena- Ella no debía enterarse –se quejó él.
-Ya, ya, al menos ya sabemos a dónde va a llegar a parar tu Pokédex –sonrió Janine para Yuuji, quien ya estaba en cuclillas en el suelo, deprimido, y con Teddiursa y Torchic intentando animarlo-. Hablando de bipolaridad, este se comporta de una forma con nosotros, y de otra totalmente diferente con su novia –admitió Janine, Kaze asintió-. Muchas gracias por todo, Enfermera Joy, yo me encargo del resto. Andando, tal vez Falkner siga en la estación –les comentó Janine.
Estación de Policía de Ciudad Violeta.
-Perfecto, aún me queda mi viejo yukata –comenzaba Falkner, saliendo de la Estación de Policía vistiendo ya su yukata azul, siendo este yukata el que solía utilizar como el Líder de gimnasio en su tiempo. El anciano Hoothoot le acompañaba, ya despierto y en hombros de su entrenador. Falkner entonces cerró con llave la estación, cuando un automóvil estacionó frente a la misma.
-¡Muchas gracias, Joey! –exclamó Zawako saliendo del automóvil, con Espeon en brazos y sudando frio por las reacciones de su entrenadora- ¡Muchas gracias, muchas gracias, muchas gracias! ¡Y perdón por el Híper Rayo al rostro de Sentret! –se disculpó Zawako, Gregory solo la miró molesto, y Sentret compartió la misma reacción- Creo que siguen enojados –se preocupó Zawako, mientras Joey se despedía, y se retiraba de regreso a Ciudad Cerezo. Zawako se dio la vuelta, y encontró la Estación de Policía ya cerrada- ¡Ay no! –se quejó ella.
-¿Necesitaba ayuda, señorita? –preguntó Falkner, mientras Zawako lo miraba, ligeramente intimidada por su presencia- Que el Yukata no la confunda, mi nombre es Falkner, y soy un Oficial de Policía de Ciudad Violeta, para servirle –saludó militarmente Falkner.
-¿Oficial de Policía? Que uniforme más raro –admitió Zawako, apenando a Falkner, y causando las burlas del anciano Hoothoot-. Me disculpo, he tenido un día muy ajetreado. Vengo a buscar a un amigo, mi novio Yuuji. ¿Puedo verlo? –preguntó ella preocupada.
-¿Zawako? –apuntó Falkner, Zawako se sorprendió de que el Oficial de Policía conociera su nombre, y asintió un buen número de veces- Ese chico es demasiado problemático. Verás él… -comenzó Falkner, cuando su celular comenzó a sonar-. Dame un momento, ¿Janine? –preguntó Falkner, atendiendo a la llamada, ante la impaciencia de Zawako, quien deseaba entrar a la Estación de Policía lo antes posible- Con una bata de laboratorio, lentes, cabello azulado suave, y con un Espeon, ¿verdad? –preguntó Falkner, sorprendiendo nuevamente a Zawako- Entendido, la tengo identificada –respondió Falkner, escandalizando a Zawako-. La llevaré a la Torre Bellsprout, esperen allí –terminó su llamada Falkner.
-¡Quiero un abogado! ¡No sé qué hice! ¡Pero quiero un abogado! –exclamó Zawako, confundiendo y preocupando a Falkner- Sabía que el día llegaría, pero no quería aceptarlo, por ser la novia de un príncipe del crimen, me toca pagar los platos rotos… sabía los riesgos, y aun así… -lloró ella preocupada.
-Príncipe del… ¿ese niño…? -se molestó Falkner, una vena ya se saltaba en su frente- Señorita, no diga cosas incriminatorias frente a un Oficial de Policía. De momento ignoraré que escuché esto, solo sígame, su príncipe del crimen se está paseando con mi esposa y mi hijo por la Torre Bellsprout en este momento –se quejó Falkner, suspirando ya incomodado por todo lo que estaba pasando, Zawako intercambió miradas con Espeon, sin saber qué pensar.
Torre Bellsprout.
-Entonces… ¿Lugia tiene su nido allí arriba? –preguntó Yuuji a Kaze, mirando la hermosa torre frente a él, y en cuya explanada en medio de un pequeño lago, la gente de Johto celebraba, encendiendo juegos artificiales como bengalas, y usando máscaras tradicionales, corriendo con rehiletes en mano, o volando pequeñas cometas, mientras Yuuji se concentraba más en la estructura, y en las bellas estatuas de Bellsprout talladas en ella. Torchic y Teddiursa también alzaron sus cabezas, y terminaron cayendo de espaldas por alzar las cabezas de más.
-Como Líder de Gimnasio, he intentado interceder a con los monjes para cambiar las estatuas de los Bellsprout por estatuas en honor a Lugia, pero los monjes son demasiado tercos, siguen alguna enseñanza en honor a los Bellsprout o algo así, lo más que aceptaron fue el cambio de nombre, pero siguen utilizando el nombre de Torre Bellsprout, ignorando el nombre actualizado –le explicó Kaze, algo molesto, y mostrándole en su celular-. Incluso en Pokearth, sigue apareciendo como Torre Bellsprout –le mostró Kaze.
-Siendo sincero, dudo mucho que a Lugia le importe el cómo se llama la torre –le respondió Yuuji, mirando a los alrededores, y a los monjes meditando en la explanada, e ignorando la celebración-. ¿Eso es normal? –preguntó Yuuji.
-Los monjes son raros, esta es su tradición, notarás que la mayor parte de Johto se rige con base a eso, la tradición –le recordó Kaze, Yuuji se acercó a uno de los monjes, y comenzó a picarle la calva a uno de ellos-. No hagas eso –reprendió Kaze.
-Solo quería ver qué pasaba –enunció Yuuji, cuando el monje se puso de pie, tomó una Pokébola, y liberó a un Bellsprout-. Oye, tranquilo, tómese sus pastillas o algo –sonrió Yuuji de forma burlona.
-Has interrumpido mi meditación, lo que significa que quieres combatir. Los monjes Bellsprout somos combatientes de las enseñanzas del Bellsprout gigante –continuó el monje, Yuuji solo sudó frio por aquello-. ¿Cuál es mi oponente? –preguntó.
-Ninguno, mi licencia está inactiva –se defendió Yuuji, el monje entonces se cruzó de brazos, y sacó una lata de su túnica-. No doy ayudas –se quejó Yuuji, molestando al monje, Kaze solo suspiró, tomó unas monedas de su túnica, y se las entregó al monje.
-Los monjes combaten por dinero de premio para mantener la torre, y cuando no pueden combatir, piden limosna, no está pidiendo ayuda, que tacaño eres –se quejó Kaze, Yuuji solo alzó y bajó los hombros.
-A como yo lo veo, el que necesita de ayuda financiera soy yo, ni activada la licencia tengo por culpa del profe ese como se llame –se quejó Yuuji, Kaze solo volvió a suspirar, molesto por lo despreocupado que era Yuuji.
-Su nombre es Joey Elm –interrumpió Janine, llegando mientras guardaba su teléfono-. Pero no le gusta que lo llamen por su nombre de pila. Y sobre eso, es probable que ya se vaya a normalizar tu situación, y justo a tiempo, ya van a comenzar los fuegos artificiales –comentó Janine, lo que Yuuji no comprendió.
-¡Janine! –escuchó el grupo, mientras Falkner terminaba de subir las escaleras que daban la bienvenida a la explanada frente a la Torre Bellsprout, antes de que Falkner terminara de subir el último escalón, Torchic reaccionó emocionado, y abandonó a Yuuji y a Teddiursa, corriendo en dirección a la escalera.
-¡Espera, Torchic! –exclamó Yuuji confundido, y comenzó a correr tras Torchic, Teddiursa los siguió igualmente, solo para no separarse de a quienes conocía. Torchic no tardó en activar su habilidad Impulso, corriendo aún más rápido, y estrellándose con Zawako, quien perdió el equilibrio, y por poco cae por las escaleras, solo que Espeon alcanzó a morderle la calceta a Zawako, y mantenerla en equilibrio, mientras la Bióloga Pokémon sostenía a Torchic.
-¡Casi me da algo! ¿Quién…? –comenzó Zawako, respirando pesadamente, pero deteniéndose cuando notó a Torchic, quien se frotaba el rostro contra el cuello de Zawako- ¡Torchic! ¡Entonces Yuuji está…! –comenzó Zawako, mientras Espeon corría emocionada, y saltaba sobre Yuuji, derribándolo, y lamiéndole el ostro- ¡Yuuji! –agregó ella emocionada.
-¿Zawako? Espérate, Eevoli, quítate, me haces cosquillas –se quejó Yuuji, poniéndose de pie, con Espeon en brazos, y mirando a Zawako, con Torchic en los suyos-. Am… sorpresa… -se apenó Yuuji, mientras Zawako se mordía los labios, y resistía las ansias de ponerse a llorar, lo que preocupó a Yuuji-. Lo que te haya dicho este, es mentira –apuntó Yuuji a Falkner, molestándolo.
-¡Yuuji! –exclamó Zawako, soltando su maletín, y corriendo a Yuuji, tacleándolo al suelo, y derribándolo, solo que Zawako no lo había hecho de forma malintencionada, mientras extendía los brazos y abrasaba a Yuuji, para desdicha de tanto Torchic como Espeon, quienes terminaron aplastados- ¡Estoy tan feliz de volver a verte! ¡Te extrañé mucho! –lo abrazó con fuerza ella.
-Solo fue un mes el que no nos vimos, pequeña boba –le frotó la cabeza Yuuji, Zawako sonrió alegre por el gesto, y le plantó un beso que Yuuji no se esperaba, por lo que este se ruborizó al extremo, mientras Zawako se separaba, y le sonreía emocionada-. ¿No estás ligeramente más aventurada de lo habitual? –preguntó él.
-¿No estás ligeramente menos fastidioso de lo normal? –se burló ella, poniéndose de pie, y recuperando la compostura, mientras de limpiaba la falda- Tengo, algunas cosas que contarte –agregó, regresando por su maletín, y mirando al suelo, habiendo perdido todo su valor, y encontrando a un Teddiursa viéndola mientras se ocultaba detrás de la pierna de Yuuji tras este pararse y sacudirse el polvo.
-Creo que ya tengo una ligera sospecha de lo que quieres contarme… -se fastidió un poco Yuuji, con la ceja temblándole, y notando la mirada de Zawako, confundida y mirando a Teddiursa- Puedo explicarlo… -se apenó él.
-¡Es tan lindo! ¡Lo quiero! –lo levantó Zawako, y abrazó a Teddiursa, quien gritaba aterrado y confundido por lo que estaba pasando, Zawako intentó preguntar, cuando los fuegos artificiales comenzaron a ser lanzados, interrumpiéndole las intenciones, mientras estos iluminaban el cielo con multitud de colores- Creo que llegué a tiempo para algo… solo no sé para qué… -se apenó ella, dejando la conversación sobre los Pokémon iniciales para después.
-Creo que hay suficiente tiempo para explicarte después, ya que, parece ser que voy a quedarme en Johto por un tiempo –le explicó Yuuji, lo que emocionó a Zawako, quien se acercó a Yuuji, y le abrazó el brazo, mirando a los fuegos artificiales con él- ¿No quieres que haga las presentaciones? –preguntó Yuuji, mirando nerviosamente a sus acompañantes.
-Después… en estos momentos… solo quiero disfrutar de este momento… -le sonrió ella, abrazándose del brazo de Yuuji, y recargándose sobre el mismo-. Por fin me siento completa una vez más… -sonrió ella, lo que apenó sobremanera a Yuuji, quien se rascó la nuca, pero decidió no decir más, y disfrutar de la pirotecnia.
Ciudad Ecruteak. Aeropuerto Internacional de Ciudad Ecruteak.
-Parece que llegamos a tiempo para alguna clase de celebración –en Ciudad Ecruteak, un festival muy similar al que se celebraba en Ciudad Violeta, se estaba celebrando, los fuegos artificiales iluminaban el cielo, y estos amenazaban con despertar a Lila, quien dormía sobre la maleta de ruedas de Anabel, pero quien, pese a todo el ruido, no alcanzaba a despertarse-. Supongo que, aún si lo intento, no habrá señal para llamar a Looker o a Yuuji, así que mejor me quedo y disfruto del espectáculo. Johto es hermoso, ¿por qué no había venido antes? –se preguntó Anabel, mirando a la bella torre, la Torre Latón, visible inclusive desde el Aeropuerto Internacional de Ciudad Ecruteak, maravillándose con su arquitectura, cuando de pronto, algo en su cima llamó su atención, una silueta, que parecía verla de vuelta, una silueta familiar, que comenzó a incomodar a Anabel, quien creía poder reconocer a aquella silueta-. ¿Rai…? –comenzó ella, un rugido fue su respuesta, seguida de un trueno, y de la mente de Anabel colapsando momentáneamente, cayendo sobre sus rodillas, y despertando a Lila.
-¡Ah! –reaccionó Lila asustada- ¿Dónde estamos? ¿Mamá? ¿Qué está pasando? ¿Nos atacán? ¡El cielo está en llamas! –se asustó Lila, lo que regresó a Anabel a la realidad, por lo que ella tomó a su aterrada hija en brazos, tratando de calmarla.
-Tranquila Lila, tranquila, mami está aquí, son solo fuegos artificiales –continuó Anabel, calmando a Lila, quien de poco a poco comenzó a perder el miedo, y a disfrutar del espectáculo-. Solo fuegos artificiales… solo fuegos artificiales, no vi lo que creo que vi, no puede ser, ¿o sí? Pero qué pasa si sí lo vi… ¿qué pasa… sí creo haber recordado algo importante…? –se preocupó ella, abrazando a su hija con fuerza.
Esta historia continuará…
