Capítulo 37. Fiesta pagana.

Itachi había estado tan enfocado en la conversación con Sakura, recordando cada palabra, y haciendo énfasis en que ahora ella le debía un favor, un cheque en blanco, como había mencionado, que no se permitió pensar en las razones de dicha fiesta a la que fue invitado.

Siendo el vicepresidente de las Fuerzas Especiales de Konoha, había tenido mucho trabajo últimamente, y con Shisui presentándose frecuentemente tarde a sus reuniones por las lecciones para su toma de actividades como patriarca del Clan, sólo Sasuke y Kakashi eran los más allegados para preguntarles cualquier avance con respecto a la familia demente.

Las peleas y consecuentes victorias contra los miembros de Akatsuki fueron respondidas con silencio por parte del grupo criminal, lo que orillo al equipo Nijū Shōtai a vagar por más tiempo del necesario fuera de Konoha sin noticias.

Las teorías se inclinaban a que como a él, el grupo está buscando integrantes para reponer a los tres miembros perdidos, a la vez que por falta de personal no habían vuelto a atacar. También la teoría indicaba que como tres de los jinchūriki se encontraban actualmente en Konoha, quien fuera parte de Akatsuki, no provocaría una batalla en el centro de la Aldea más poderosa de las cinco Naciones Ninja.

Por supuesto, ese silencio parecía por poco ser el preludio de peores tiempos futuros. Como la calma antes de la tormenta.

Por si fuera poco, Senju Tsunade lo ha advertido. Una vez que finalice el tema de Akatsuki, ella se retirará.

Por supuesto, dejará el puesto cuando una de las mayores amenazas haya sido neutralizada, entregando cuentas claras al Uchiha para eliminar cualquier especie de mala leche entre ellos, más por sus historias políticas pasadas que por ellos mismos como individuos.

Su respeto por la Hokage, sólo incremento cuando declaro que él se quedaría como Anbu activo y vicepresidente actual de Anbu, porque es un shinobi de gama alta, demasiada alta como para dejarlo detrás de un escritorio cuando tanta gente lo puede necesitar afuera.

Él estaría de acuerdo con eso por el momento. Parecían estar pasando tantas cosas y le dolía pensar en lo que podría pasar con su familia si en dado caso Uchiha Madara o quien fuera, decidiera dar un golpe a la Aldea.

Sin embargo, una esperanza parecía haber surgido en los últimos tiempos y aprovecharía cada gramo de asistencia, aun si era extranjera, para eliminar las amenazas superiores.

Ahora por alguna razón, mientras justamente estaba pensando en esas asistencias extranjeras, llego a la casa de la fiesta para darse cuenta de que estaba completamente a solas.

Las luces encendidas sí, pero no había nadie alrededor.

¿Llego muy temprano, llego muy tarde? ¿Dónde están todos?

Entonces escucho la voz de su otouto en el jardín trasero.

- Aniki.

- Sasuke, ¿llegaste tarde también?

- No aniki, sólo parecen deleitarnos con el placer de sus hechicerías, pon tu mano en el árbol.

Itachi no sabía que más hacer hasta que Sasuke continuo.

- Sakura dijo que te enseño a hacerlo, que sólo debes impregnar un poco de tu chakra y se abrirá.

Entonces el Uchiha mayor recordó. En los tiempos muertos de sus misiones, Shisui expresó su deseo de conocimiento, de saber utilizar el ninshu como Sakura y Naruto.

Ella accedió a enseñarles una vez que aprendieran a abrir portales.

Shisui no se rindió, lo intento duro, él entendió lo que necesitaba hacer, pero tenía tanta reserva dentro de él que tendía a utilizar la propia en lugar de convocar el ninshu y terminaba agotado.

Por el contrario, Itachi, habiendo tenido una experiencia previa con la misma pelirosa, tenía una mejor idea de cómo utilizarlo.

Por supuesto, ninguno de los dos primos logro abrir un portal o incluso convocar un espíritu natural, pero tampoco fue por falta de ganas. Lo intentaron, sin embargo, considerando la costumbre de hacer todo con su propio chakra, no haber sido educados de otra manera, se les complicaba hacer el llamado ninshu.

Por supuesto, veían como Killer-B y Yugito podían hacerlo, aunque ellos mismos habían comentado que tardaron meses, e incluso años antes de hacerlo funcionar de la manera adecuada por sí mismos.

Colocando su mano, no sintió nada por un segundo, no podía detectar la vida en el árbol, entonces al siguiente momento, lo percibió. El chakra del árbol saludándolo, saliendo a conocerlo, el pelinegro recordó cómo fue cuando visualizo el ninshu por primera vez, como se sintió tener a cada espíritu del aire y la tierra jugando con él. Como fue ver una cámara sensorial mental para ver el flujo de la vida en tonos dorados de cada árbol y planta.

Y así como una llave que se abre, de los labios de Itachi brotaron en automático las palabras:

- Åpen for min samtale, sesam.

En automático, el tronco del árbol de sakura del patio trasero de la residencia Namikaze se abrió desde el pasto hasta un poco más arriba de la altura de Itachi.

En su interior, se percibían unas escaleras de piedra hacia abajo, iluminadas tenuemente con luces azules.

- Puedes entrar Nii-san.

- Gracias otouto.

Despidiéndose del genjutsu de su hermano, Itachi ingreso, pisando con cuidado cada piedra que parecía llevarlo más abajo en la tierra, en cambio las luces empezaron a moverse alrededor de su espacio vital, traspasando sus manos, jugando con él. Cuando se acercaron a su rostro, él no vio ojos ni boca reconocible, no eran luciérnagas, sólo eran luces que parecían encaminarlo.

Voces llenas de diversión con risas y carcajadas por igual escucho más adelante de él, pasando una cortina de plantas colgantes en las que finalizaban las escaleras.

Abrió la cortina con cautela, para encontrar lo que en su mente fue reconocido como un paraíso celestial. No había otra forma de describir lo que sus incrédulos ojos estaban viendo.

Estaban en un conjunto de islas cuyo cielo era un continuo atardecer rosado, anaranjado y cálido.

Cada isla era de distintos tamaños, todas llenas de distintas plantas e incluso comida regada como cocos, sandías, melones. La arena se veía tan fina y el agua del mar - ¡el mar! -, era tan clara que se podían ver peces extraños, carpas de colores fosforescentes y delfines que cabían en una mano.

En el cielo, aves del paraíso y pavos reales de largas colas que cambiaban de tonalidad surcando las nubes de algodón rosas y naranja suave. De algún lugar, sobresalía una canción tenue no era voz humana pero tampoco eran sonidos típicos de una playa o del mar, con las gaviotas al aire. No. Esto era como cantos de sirenas al fondo.

El aire era tan cálido y fresco a la vez, como si realmente estuvieran en una playa real.

Las islas tenían conexiones a través de puentes de madera que las unían entre sí, y la mayor, la del centro, estaba hermosamente decorada, tipo kiosko, teniendo un techo lleno de verde con más plantas colgantes de dulce fragancia, los pocos barandales de exquisita madera, y justo en el medio una mesa de metal romana, donde se veía comida servida, lista para degustar, así como varias jarras con distintos líquidos de colores dentro de ellas. Presumía agua, sake y otros licores, y postres de todos tipos.

Un lugar de aquellos que sólo se pueden imaginar dentro de los libros de ciencia ficción o de hechicería.

Itachi no tenía idea de donde estaba; pero poco le importaba. Todo el lugar lleno de misticismo y magia que jamás antes había tenido el placer de ver lo había puesto instantáneamente contento y plácido consigo mismo, como si recordara en alguna época pasada la nostalgia de haber estado aquí alguna vez.

Detallando el panorama general vio a Senju-sama, riendo alegremente y cargando cual princesa a Killer-B cuando este la miraba con devoción, mientras un - verde de envidia -, Jiraiya-sama justo al lado de ellos. Todos vistiendo de blanco como se les había pedido, ropa holgada de lino.

Sasuke jugando con pistolas de agua con Naruto quienes disfrutaban del agua del mar montados en los atunes enormes.

Shisui corriendo a través de las nubes bajas cercanas al mar, escapando de Yugito, quien trataba de hacerlo caer, ambos riendo tan entretenidos y alocados.

Los perros ninja de Kakashi persiguiendo espíritus de agua parecidos a tritones en miniatura a través de la fina arena blanca, ladrando divertidos cuando este les lanzaba pequeños relámpagos.

Algunas palmeras reposando sobre algunas de las islas y en la mayoría de estas hamacas dispuestas, donde se podía ver descansando a una pelirosa, y en la otra, a Kakashi, ambos hablando amenamente, viendo a los perros juguetones. Bastet reposando elegantemente sobre una de estas palmeras.

- ¡Tachi! – escucho a su primo gritar, acercándose a él corriendo, montando las nubes más cercanas a su isla - ¡Esto es una locura! Y cuando pruebes algo llamado macarrón no querrás irte nunca.

- Miren quien llego – un brazo enorme se colocó en los brazos de ambos Uchiha – ¿Qué hacen aquí en la entrada? Pasen, adelante, no se los van a comer, al menos no aquí.

Una risa sonora salió de la garganta de Killer-B, destornillándose de su propia broma y llevándolos a la isla de la comida.

- ¿Puedes decirnos que este lugar, B-san? – pregunto Itachi desconcertado aún por todas las nuevas sensaciones.

- Estamos en la Dimensión Espejo. Bueno en una de las tantas caras, ´ttebayo. – dijo mientras se rascaba la barbilla – tiene tanto tiempo que hemos venido a ella, que ni siquiera recuerdo correctamente la descripción. Según yama-uba – B-san estaba estrujándose el cerebro tratando de recordar – estamos… - se rindió y busco con la mirada a Naruto - ¡Oy!¡Moco! ¡¿Cómo es que llegamos aquí?!

Naruto quien estaba ahogando a Sasuke, contesto:

- ¡Con ninshu, 'ttebayo!

- ¡Ya sé eso! ¡¿Pero cómo se los explicamos?! – dijo el enorme hombre moreno señalando a los Uchiha.

- ¡Dijo Sakura que lo vamos a explicar cómo Obāsan-sama lo explico aquella vez, ¿recuerdas?!

Mientras Sasuke tomaba venganza, ahora sumergiendo a Naruto bajo el agua con ayuda de un pulpo, Killer-B hundió ligeramente los hombros:

- Sinceramente no me acuerdo, pero fue una bonita experiencia.

- Claro que no, la anciana quería probarnos, y por ello, nos hacía pagar cara nuestra entrada, ¿recuerdas? – dijo Yugito, mientras se acercaba a la mesa de la comida, tomando sus dulces de leche.

- Oh si, ya recuerdo – se estremeció – cuando experimentaba con nosotros en las fiestas de sangre y exigía un órgano a cambio – se vuelve a estremecer – dame ese sake, necesito olvidarlo ahora que lo recuerdo.

Yugito rodo los ojos.

- ¿Necesitamos preocuparnos también? – dijo Shisui sutilmente nervioso al escuchar la rara cuota.

- Por supuesto que no. Digamos que yama-uba tenía… - Yugito y Killer-B se miraron buscando la palabra – …sus maneras.

- Sí, sus maneras.

- ¿Sus maneras para qué? – cuestiono Itachi.

- Para que entendieras que eres la combinación de miles de años de energía y moléculas atrapadas en cierto momento que definen tu ser actual y una vez que te desintegres, te reunirás de nuevo con el universo en tu forma más pura y de nuevo serás enviado a la tierra en la figura que Kami-sama decida para ti – contesto Yugito.

- … Eso es profundo. – dijo Shisui seriamente.

Yugito resoplo.

- Pasamos años en esa cabaña y aun así el ninshu nunca se comunicó con nosotros como lo hacía con ella o con Sakura y Naruto. No creemos que ustedes entiendan eso hoy, pero esto servirá para que entiendan y vean cómo los chicos ven el mundo desde su perspectiva.

Itachi y Shisui se miraron mutuamente. Pensaron que era una despedida para los familiares de Kumo de los niños, pero al parecer esta fiesta se pretendía para algo más.

La risa, el sake y el agua se compartieron durante mucho tiempo. El atardecer era eterno, genuino, no parecía cambiar el ambiente sin importar las horas transcurridas, mientras que los cuerpos cada vez más flojos por el alcohol corriendo en las venas contaban anécdotas de guerra y comedia entre ellos.

Aventuras de Killer-B donde Gyuu lo ponía en aprietos, dejándolo solo en las peleas.

Senju-sama refiriendo de cómo fue convivir con un genio como Orochimaru en la infancia cuando aún no enloquecía.

Shisui narrando como fue engatusado en el primer genjutsu de Itachi.

Naruto relatando como se quemó las cejas ante su primer katōn.

Jiraiya-sama describiendo como fue atrapado viendo a través de los baños de mujeres en busca de "investigación".

Yugito mirando mal al Sennin por ese comentario anterior, cubriendo su traje blanco de dos piezas con su propia toalla.

Cuando el sake estaba asentado lo suficiente, fue cuando Naruto delibero:

- Es hora amigos, así que ahora por favor, pongan atención – Dijo mientras se ponía de pie en el centro de una de las islas donde todos habían sido acomodados bajo una tela suave, para escapar de la arena.

- ¿Qué vamos a celebrar hoy, moco? – dijo Killer-B, mientras tomaba la mano de Senju y de Sakura.

- Es una excelente pregunta viejo, hoy estamos celebrando el cumpleaños de Sakura y el mío – Naruto estaba entusiasmado, dirigiéndole a una sonrisa a la pelirosa, quien respondió con una sonrisa más delicada pero igual de feliz – bueno hoy no es nuestro cumpleaños, pero vamos a aprovechar para celebrarlo igual. Entonces que comiencen esos tambores.

El rubio señalo a Yugito, quien se había encargado de tener dos tambores de coco a la mano.

- Algunos de ustedes no lo saben, pero Sakura y yo cumplimos otoños en el segundo jueves del equinoccio de invierno.

Eso levanto algunas cejas.

- Por lo general, lo celebramos durante el cierre del equinoccio de verano y el inicio del de invierno.

Itachi sintió la mirada de su otouto. Itachi negó con la cabeza a Sasuke, él tampoco sabía a qué se refería el rubio.

- ¿Por qué la falta de fecha en específico? – pregunto Senju-sama, recordando que justo así habían respondido en la documentación para el alta de su ciudadanía.

- Porque Sakura-chan y yo fuimos entregados a nuestra familia el segundo jueves del equinoccio de invierno. – dijo el rubio como si fuera lógico.

Eso, conforme al punto de vista de muchos, explicaba la pregunta por más extraño que pareciera.

A los tambores se les unió una flauta, una tocada por Killer-B.

- Lo que verán hoy, todo aquello que sentirán, todo aquello que olerán proviene del mundo espiritual Ninshu, cada espíritu nuestro está conectado y los ha traído hasta aquí – continuo Naruto alzando las manos a su alrededor –, algunos se preguntarán que es esto. Pues bien ´ttebayo, es uno de los tantos hogares que nos permite tener Kami-sama al lograr contactar con el ninshu.

Naruto prosiguió contando una historia que alzaba los granos de arena hacia él, como lo hacía Sakura, solo que esta vez, daba forma a las deidades a los que ellos adoraban:

- El hogar del ninshu es distinto para cada uno, porque cada uno de nosotros tenemos una vibra especial, algo que nos mueve por el mundo, así como mi chakra es distinto del de cualquiera de ustedes, así nuestro flujo de vida es independiente y a la vez es una vertiente, se conecta. Pero esta vez, enfoquémonos en la parte de ser diferentes cada uno. Una vez que logras contactar con el ninshu, este es tan puro que te permite construir tu propio mundo celestial, uno que es creado a partir de tu deidad espiritual. Este reino, estas islas que están viendo, es un lugar de reposo para quien lo haya creado, el mar que ven aquí, las plantas, todo fue definido entre el Kami y el usuario creador. No es un reino celestial, a ese sólo acudiremos hasta que nuestra piel se calcine y se fusione la carne con el polvo de la tierra de nuevo, pero este es un buen ejemplo del cielo al que deseamos llegar algún día.

- Por decirlo así, esta creación ¿sería tu propia paz hecha imagen, la definición de tu idea del cielo, de la otra vida? – pregunto Jiraiya-sama.

- Así es – contesto Yugito.

- Aquí tendrás toda la paz que desees, no importa lo que ocurra en el exterior, de hecho, el tiempo aquí y allá no es el mismo. Aquí el tiempo no transcurre, emulando el tiempo en el reino celestial – continuo Killer-B.

- Entiendo que este lugar no es compartido, y al parecer es individual, entonces ¿cómo es que estamos todos dentro de este? – cuestiono Hokage-sama

- Porque pedimos permiso para poder incluirlos – contesto Naruto.

- ¿A quién le solicitas permiso? ¿En qué consiste este permiso? – cuestiono Shisui.

- Se solicita al Kami-sama dueño de este reino, y a los Kami-sama designados de cada uno de ustedes. Los dioses no son celosos entre sí, pero preferimos que sean ellos quienes les permitan disfrutar.

- Mencionaron que puede haber sangre en estos mundos – dijo Shisui – si es un cielo imaginario, ¿a qué se referían con ello?

Itachi observo como los cuatro extranjeros se quedaron quietos, por un momento, congelados; el silencio solo duro unos cinco segundos hasta que Bastet con toda su pereza gatuna hablo desde su cojín lleno de joyas:

- Porque a las brujas de guerra, su cielo es rojo. Un paraíso es la representación de lo que quisieras vivir por y para siempre, seikō. – sus ojos felinos violetas se entornaron – mientras seas congruente con tu naturaleza, tu paraíso será muy acorde a lo que deseas, sin embargo, no es lo único que puedes conseguir. Un mundo espiritual sirve mucho para disfrutar de la violencia en uno mismo y reflexionarla, aunque claro, todos tienen diferentes maneras de disfrutarla, miau.

- ¿Bruja de guerra? – Pregunto Jiraiya-sama mirando por un momento a la Senju.

Bastet lo miro un momento antes de cerrar los ojos y volver a acomodarse en su cojín, callando cualquier respuesta. A Itachi se le antojaba cada vez más extraño que nadie, ni siquiera el parlachín gato, quisieran exponer cualquier cosa sobre la Yama-uba más que fragmentos. Para aligerar el ambiente, decidió intervenir:

- Este reino refiriendo la falta de tierra y el exceso de agua, puedo suponer que este es un mundo creado por Seiryu-sama, ¿es así? – pregunto Itachi.

Killer-B y Naruto lo vieron con un toque de suspicacia.

- El reino es tuyo, ¿no es así, Sakura? – dijo Itachi, sólo esperando confirmación de la pelirosa.

- No hay manera – dijo Sasuke consternado de que la mujer venenosa tuviera un cielo tan perfecto – es demasiado hermoso.

- Definitivamente es inteligente el mini – dice Yugito farolera, apreciando el entendimiento del Uchiha.

Sakura miro a Killer-B con lo que pareció incertidumbre por un momento, como si de pronto no quisiera continuar, hasta que su llamado padre tomo su mano infundiéndole al parecer seguridad, y le dio un asentimiento. Demasiado raro para la pelirosa sentir temor, Itachi observo a la chica. Sakura miro al frente cerrando los ojos y abriendo lentamente los labios. La voz más suave que haya escuchado, angelical y melódica, floto a través del aire:

O kaeri nasai.

Bienvenidos

Fue un canto tan bajo en volumen, pero tan potente porque Itachi no sabe cómo, pero esas palabras hicieron estremecer su corazón con tantas emociones: alegría, serenidad, plenitud, confianza, nostalgia, y amor. Viendo a los demás, sabía que no fue el único que sintió tan poderosa magia.

Pequeñas partículas de arena comenzaron a volar en el aire formando raras formas.

Shisui entonces sonriendo quiso tocar los granos de arena, regresando un motsu te itadaki arigatou gozai masu - gracias por invitarnos -, sin embargo, los granos de arena empezaron a transformarse en motitas de fuego, impregnándose en los dedos de Shisui.

Sasuke asustado, sostuvo la mano de su primo del fuego, intentando apagarlo, pero fue cuando escucharon a Naruto decir:

- A ellos les agradan realmente.

- ¿Ellos? – pregunto Hokage-sama.

- ¿Los herederos de Suzaku-sama, el Kami-sama de fuego? – pregunto Jiraiya-sama apenas creyendo lo que está viendo.

Al asentimiento de Naruto, las apenas partículas de fuego en las falanges del Uchiha mayor, empezaron a arremolinarse juntos hasta crear la figura de un pequeño fénix dentro de la palma de Shisui.

Sasuke y Shisui se miraron mutuamente al tiempo que dicho ave empezaba a bailar lleno de lindura dentro de la mano del pelinegro. Les recordaba tanto al hada de agua que una vez Sakura había creado en sus propias palmas, la energía tan pura como aquella vez, pero no era refrescante y fría, era cálida en esta ocasión.

Los pelinegros estaban fascinados viendo al fénix saltar de la mano de uno para pasar a bailar en la mano del otro como si estuviera en un festival.

Fue cuando entonces Naruto, al ritmo de los tambores, de la flauta y la guitarra, les dio la bienvenida a todos, y les deseaba un feliz equinoccio a todos incluyendo a:

- ¡Los recién llegados!

Entonces al terminar el sonido de su voz, miles de granos de arena se movieron alrededor del rubio y empezaron a formar figuras, tan distintas entre sí.

Criaturas tan raras y mitológicas, desde gnomos de arena, hadas de aire, fuego y agua que cabían en la palma de la mano, pequeños perros de piedra que imitaban a los caninos de Kakashi, más aves de diferente fragancia circundaban en el cielo, todos parecían acercarse a curiosear sobre los nuevos humanos que no habían estado los años pasados.

- Mira esto – decía Senju-sama, al tomar de la arena blanca lo que parecía ser una tortuga recién nacida, salida de las piedras suaves, mirándola con enormes ojos verdes.

- Todos son hijos de una deidad, hime, todo esto… es tan auténtico… - Jiraiya-sama no encontraba las palabras para describirlo hasta que sintió una mano en su brazo.

- Lo sé – decía su rubia compañera, dejando escapar una lágrima.

El peliblanco miro a su mejor amiga, removiendo su única lagrima y le sonrió suavemente.

El lugar, el momento era tan puro, lleno de esencias y espiritualidad. Jamás había creído que el Monte Myōboku fuera el único lugar místico, completamente lleno de pureza, si existían sellos prohibidos, si existían bijuus, si existían viajes en el tiempo, debían existir más maravillas, pero jamás creyó ver más allá; porque esto, esto era codearse entre las deidades.

El problema era lo que no había escuchado durante la explicación de Naruto. Jiraiya-sama siendo un Sabio, sabía que no se puede llegar a este grado de convivencia con una deidad, no sin entregar algo a cambio.

Es así como el Sennin se preguntó, que fue aquello que entrego Sakura, ¿qué pudo entregar la pelirosa a una deidad como el Kami del Agua para tener inclusive derecho a una parte de su propio cielo? El mítico Seiryu-sama era un dios muy justo y equilibrado por lo que ha llegado a creer de los rumores, pero, aun así, un dios es un dios, y no se conformaría con solo la mortalidad de un terrenal.

Por la forma tan tranquila en que esta la niña, el llamado Ero-Sennin, sabe que ella ya se ha resignado a su destino hace mucho tiempo. Una pena de verdad, una pena.

Cuando las pequeñas criaturas trataron de derribar a Kakashi y no pudieron, alguien lo tomo por los brazos desde atrás.

Un Sacacorchos muy divertido utilizaba al ninja copia para sacar a bailar a Shisui, quien sonriendo no dudo en tomar la mano controlada de Kakashi y empezaron a dar vueltas justo como lo hacía Naruto y poco después se les unieron todos los demás, bailando alrededor del fénix más grande de fuego que estaba justo en el centro, actuando como fogata.

La música subió de volumen por si sola, apenas cubriendo los sonidos risueños de las criaturas.

La flauta y los tambores ahora siendo tocados por hadas sin ton ni son, jugando con los instrumentos, muy entusiasmados, la guitarra pasaba de mano en mano por los distintos asistentes.

Ver a un perchero bailar cual cortejo con varias hadas con sus seis brazos como todo un playboy, era por demás delirante.

El único sentado a este punto era Bastet quien estaba intentado dormir a pesar de los perros ninja, quienes intentaban llegar a él, pero este se les desaparecía cada dos por tres.

El sake fue prestado conforme seguía la rueda de baile y así fue como continuo el baile por horas.

- ¿Sabes? Cuando dijeron que era una fiesta pagana, pensé que íbamos a sacrificar a alguna gallina o algo así – le dijo Shisui sudando de tanto baile a Itachi.

- Observa a nuestros anfitriones y cuéntame que es lo que no encuentras de pagano en ellos – respondió Itachi levemente sin aire.

- Oigan alguien, que guste ayudarme… por favor… ¡ayuda!… - ignoraron abismalmente a Kakashi quien seguía bailando con un Sacacorchos bastante animado.

- ¿Escuchas una voz? – continuaba Shisui.

- Escucho que hace falta un descanso – contesto Itachi, retirándose a sentar en algún lugar, al lado del círculo de baile.

Estaba cansado, pero gallardamente había resistido todo el tiempo hasta sentir que un ataque de tos amenazaba con brotar de sus entrañas. No quería alarmar a nadie, pero más allá de eso, no quería arruinar el buen ambiente.

Varios minutos después, recuperado el aire, dirigió la mirada a su otouto. El pequeño tonto estaba pintado como un guerrero vikingo en sus mejillas con dos bandas azules, dedos cortesía de Yugito, y un kanji escrito en su frente. Amigo. A cada uno de los invitados les habían pintado uno igual en distintas partes del cuerpo.

Era casi como unirse a una secta; una buena, sin embargo.

Con un penacho, del que se desconoce su origen, su hermano estaba imitando a un chamán bailando mientras perseguía a un kitsune pintado en su mayoría de amarillo, Naruto, quien le hacía bromas con los gestos de su cara, los dos apenas aguantando la risa. Shisui, con su cara pintada de azul y ojos de pantera, lucía muy risueño junto a una Yugito quien parecía su compañera pantera.

Ver así a sus seres más queridos, hace emerger una cálida sensación en su corazón. Risas que no están tan bien vistas en el clan, especialmente para ellos, aquí pueden deleitarse y explorar su felicidad.

Estaba a punto de tomar agua, cuando vio en una orilla de la isla a la pelirosa recostada sobre la arena.

Sin pensarlo, tomo la misma posición que ella, justo a su lado recostándose.

- ¿La idea de los penachos fue tuya? – viendo que ella contaba con un penacho sobre su cabello.

- Iie, de otouto, algo sobre que las aves de fuego se sentirían a gusto usándolos – dijo.

- Entiendo, entonces, que Konoha es la Aldea favorita de Suzaku-sama, ¿es así? – pregunto Itachi, aun sin poder dar crédito a lo que escuchaba.

- Eres de sus favoritos, tú, no la Aldea – ahora eso hizo fruncir levemente el ceño del Uchiha

- ¿Cómo es eso?

- Sus hijos espirituales estaban ansiosos de tenerlos aquí hoy.

Sakura suspiro aun mirando el cielo, su cielo, continuando con su explicación:

- Ellos dicen que de todos aquellos que han utilizado katōn, los Uchiwa, son quienes más los han adorado, es por ellos que estaban tan emocionados de mostrarse ante ustedes.

Itachi entonces capto lo que la pelirosa estaba mirando, preguntándose momentáneamente como es que su vista mejoro un poco retirando los bordes oscuros.

Más allá de las nubes de algodón rosa y las aves del paraíso, aves reales de largas colas, se dejaba ver el espacio, las estrellas, planetas moviéndose alrededor de otros, todos sintiéndose tan cerca que se podía ver su estratosfera, la luz que emitían, los anillos y las pequeñas lunas satélites de algunos planetas.

- Es hermoso, ¿no crees?

- Es increíble – susurra el pelinegro mientras ve la enormidad de su universo.

Pasaron minutos antes de que él eligiera preguntar:

- ¿Cómo puedes vivir en el exterior, fuera de aquí, sin querer venir aquí todo el tiempo? – susurro con voz muy baja.

- Este mundo es mi barrera, mi muro, por así decirlo. Sólo vengo aquí cuando la situación es demasiado caótica afuera y sólo aplica para mí misma, días como hoy son especiales, Seiriyu-sama está de acuerdo en dejarlos entrar a ustedes, pero no es como que puedo repetirlo a diario. Aquí soy solo yo, afuera es donde está mi familia – ella volteo a mirarlo – no podría abandonarlos, sería abandonarme a mi misma, y este lugar no tendría razón de ser.

Itachi entendió perfectamente.

Lo pensó también. ¿Qué pasaría si tuviera un lugar solo para si mismo, donde pudiera estar en paz completamente conforme el paisaje que él quiera, pero aun así estar solo eternamente? ¿Podría hacerlo?

La respuesta es no. Nunca podría dejar a su hermano ni a Shisui a su suerte, ya ni hablar de Konoha.

- Sin embargo, puedo prestarte este lugar cuando lo necesites – dijo Sakura mientras regresaba la mirada al cielo. – Por supuesto, por una módica cantidad, llegaríamos a un acuerdo, inclusive cambiaré la cara de la Dimensión Espejo para que puedas entrenar – decía sonriendo petulante.

- Como siempre aprovechando cada oportunidad para poner en práctica tus artes comerciales. – Itachi aplanando los ojos.

- Este lugar no puedo dejar que se desperdicie, si es necesario rentarlo de vez en cuando obviamente las fiestas están prohibidas a menos que sean paganas, y a menos que tú limpies.

Eso saco una sonrisa a Itachi.

- Estás demente.

- Por supuesto, pero eso ya lo sabías mi querido Uchiha-san.

- ¿Regresando a los honoríficos? – el pelinegro alzo la ceja

- Aún estoy decidiendo cual te queda mejor, aunque me estoy inclinando más por Taicho-san.

- Pensé que tal derecho era elegido por el portador del nombre, no por el receptor de la conversación.

- Hai hai, ahora dime qué opinas de que te llame Sensei, Itachi-sensei – murmuro Sakura divertida.

Itachi lo pensó un segundo seriamente, hasta darse cuenta en qué estaba cayendo en la trampa. Negó con la cabeza levemente, no podía ceder ni un centímetro porque ella tomaría todo lo que pudiera.

- Sigue con Itachi-san…-

- Itachi-san será entonces, Taicho-san.

- … Eres desesperante.

- Arigatou.

Guardaron silencio mirando aún las estrellas, el ruido de la música y de las risas frente a ellos sonaba al fondo, tan cómodos como estaban, Itachi decidió que estar aquí recostado fue la mejor parte de su noche: ver figuras que han sido construidas de manera espiritual en la bóveda celeste, además son observadas durante un atardecer infinito, adquiere un significado místico, poderoso y protector.

Su momento de reflexión lo condujo a una sola palabra.

Girando su cabeza a la mujer a su lado, murmuro muy bajo:

- Arigatou.

Ella suavizo la mirada entendiendo.

- Cuando quieras.

El baile continuo y justo al lado, dos figuras acostadas en la arena mirando el cielo, fueron el deleite de la noche.


Unos perros ninjas muy cansados, decidieron dormir en las arenas de las playas celestiales ignorando triunfalmente a su dueño quien bailo por horas con un Sacacorchos muy obstinado.

Oh el amor, pensaba Pakun antes de su merecida siesta.


Con Jiraiya y Yugito tirados a lado de cada quien, su ebria mentalidad no podía entender cómo era posible que alguien pudiera seguirle el paso en cuanto al ejercicio mundial de levantamiento de brazo.

- No sé cómo lo hiciste, o que hiciste siquiera – hipo dos veces antes de continuar – pero hiciste un espléndido trabajo con ese chico.

Su compañero de parranda, quien apenas se tambaleaba sentado, levanto las cejas.

- ¿Es un cumplido lo que estoy escuchando, Konoha?

- Ya quisieras – resoplo la rubia – para ser el hijo de un enemigo acérrimo de Kumogakure, lo protegiste muy bien – susurro muy por lo bajo.

- Nunca lo vi como el hijo de un conocido siquiera. Él simplemente apareció en mi vida en un momento y al siguiente, él se volvió mi todo.

La rubia sorprendida, miro de reojo al moreno, por decir algo tan íntimo, tan personal.

- Arigatou.

Una ceja rubia masculina se elevó.

- Por cuidarlo, por criarlo… por… - suspiro la linda rubia – …todo lo que has hecho por él. Sé que Minato te lo agradecería en realidad.

Él no comento nada con respecto a eso, aunque dudaba que realmente el hombre que lo apodo "Asesino" estuviera contento con ser el padre adoptivo de su hijo.

Ambos guardaron silencio mientras la Hokage trataba de dejar salir la otra parte de su conversación:

- Pero lo que sea que hiciste con la otra, pfff – tomo otro sano trago de su taza medio vacía – Hay niveles de locura, pero ella tiene otro grado del que nunca había escuchado.

- Dime a cuantos de tus shinobi no llamarías locos, por favor.

- …-

- Eso mismo dijeron de ella en Kirigakure.

La rubia asintió sin percatarse de las palabras que acaba de escuchar.

- Te daré un consejo, Senju – la cabeza de la Hokage giro sin rumbo fijo a la dirección de la voz.

Las cejas se fruncieron tenuemente al verla también, pero no por la embriaguez:

- Cuando ella llegue, porque vendrá a por ellos, no te entrometas.

Los ojos amielados recuperaron algo de cordura al reconocer el tono tan serio y fúnebre de Killer-B.

- ¿Quién? ¿Su Obāsan-sama? ¿Por qué? No es como si se los fuera a llevar – resoplo – o si pudiera.

El alto hombre moreno negó con la cabeza.

- Senju, no importa que promesas haya hecho Sakura, no importara el avance de Naruto, importara si la anciana considera que Konoha no es apto para sus niños.

- ¿Qué? Se los llevaría, ¿es así? Le plantearíamos negociación por supuesto, como a ti.

- Iie, no con ella. No te entrometas entre ellos, porque entre ella y tú, ellos siempre la elegirán.

- … -

- Y si ella ve, aunque sea una pizca de futura retribución maligna en tus ojos, aniquilará la amenaza.

- No podría aniquilarme, hombretón. Tranquilo.

- No a ti, rubia, si no a lo que representas: a toda Konohagakure. Y creeme, puede y lo hará.

El silencio fue el siguiente compañero de ambos personajes ebrios.


- ¿Qué tienes para mí hoy? – la voz oscura y profunda saliendo entre la oscuridad.

- El pedido de Pain con respecto a la hermana jinchūriki del Kyūbi ha resultado… interesante.

- Elabora – el hombre dijo cortante.

- No es lo que dicen que es. – una voz sonó suave fluida.

- Es una perra – dijo otra voz sucia, tosca, violenta.

El hombre de melena oscura, alborotada, se levantó de su asiento retirándose harto por escuchar las voces de su subordinado sonar al mismo tiempo.

- Ella y el zorro, fueron criados aquella a quien llamabas a través del fuego, hace muchos años.

- Su aura apesta a esa zorra. La Yama-uba.

Ahora eso, llamo totalmente la atención de la leyenda.

Miro con el Mangekyō sharingan eterno activado a Zetsu dispuesto por escuchar el final de esa historia