Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Precisamente ahora que tú ya te has ido, me han dicho que has estado engañándome ¿Por qué de pronto tienes tantos enemigos? ¿Por qué tengo que andar disculpándote? Si ellos están mintiendo, por favor defiéndete. Yo sé que no lo harás, pues dicen la verdad, es una pena siempre seguirás doliéndome y culpable o no ¿Qué le puedo hacer ya? Miénteme como siempre, por favor miénteme. Necesito creerte, convénceme. Miénteme con un beso que parezca de amor, necesito quererte, Culpable o no... — Culpable o no, Luis Miguel.
Planeta Vegita
La luz del lugar se veía más incandescente de lo de costumbre, avanzó a paso lento.
«¿Donde estoy?»
Trató de analizar el sitio, de alguna forma sabía que ese lugar lo conocía pero no recordaba cómo o porqué.
La luz era demasiado brillante, no dejándole apreciar la realidad de las formas, del sitio en general. Vegeta se sentó un momento, se sentía mareado, le tomó lo que fue un latido del corazón o tal vez un año recuperar un poco de sentido de orientación. No sabía cuanto tiempo había estado con exactitud en ese sitio, todo era tan surreal... tan onírico.
Cuando volvió a abrir los ojos pudo notar siluetas mas definidas de las cosas que habían en esa habitación, y supo que se le hacía familiar.
Era la habitación que Kale le había ayudado a arreglar, su mirada horrorizada pues no sólo comenzó a ver con más nitidez todo el entorno, sino para espanto suyo vio que las formas luminosas que antes había visto sobre las sábanas de seda, no eran un juego de luces que hacían sombras, las formas realmente estaban ahí:
Él mismo yacía en esa cama con sábanas de seducción, se hallaba acostado, desnudo, pero no era el único. A su lado, la hermosa saiyajin con quién se vinculó se mostraba gloriosa en su desnudez mientras una sensual Celery descansaba sobre sus muslos sin nada más encima que su bella desnudez.
La escena parecía sumamente erótica, intoxicante, hasta que se miraba con atención, con ojo crítico, con ojo de halcón entrenado.
La mirada perdida de los tres no era debido al intoxicante deseo, el beso suave y candente que parecía que kale le daba en realidad iba más allá de eso, como si ella intentara ingresar aire a los pulmones de Vegeta, y como si hacer esa acción implicara demasiado esfuerzo para ella, se percató entonces que ella también se hallaba tambaleante que le costaba respirar.
La languidez cadenciosa y casi decadente de Celery no era un embrujo de seducción, la saiyan se hallaba al límite de sus fuerzas, como un pez al que hubieran sacado del agua bastante tiempo atrás y ahora clamara por tratar de tomar las últimas bocanadas de aire que le permitieran mantener ese aliento de vida en su cuerpo.
Todo parecía ir en cámara lenta, de pronto se fijó por primera vez en la puerta abierta del lugar, la luz intensa no le había permitido ver antes lo que se hallaba ahí, pero él lo sabía.
Sabía quién se hallaba en ese lugar, parada viendo todo, la luz bajó de intensidad dejándole ver par un de ojos de mirada oceánica, azules como el mar terrestre, cómo el cielo de aquel planeta lejano de donde ella provenía.
«Bulma...»
Poco a poco la incandescencia de la puerta se fue yendo, mostrando más contornos, más partes de su mujer.
Lo supo, en el fondo de su alma tuvo la certeza de que estaba perdido, ella miraba la escena con ojos dolidos, pudo sentir en qué momento su corazón se rompió pero no pudo hacer nada.
— ¡Bulma estoy aquí, eso no es real! —Gritó mientras intentó avanzar, detenerla, pero su mano atravesó el cuerpo de ella.
Lo entendió, no había nada que hacer, esto solo era un eco de sus recuerdos, un sueño, una reminiscencia hecha pesadilla.
La vio dar un paso hacia atrás, dar media vuelta y marcharse, desintegrándose la imagen de ella, tan pronto dio la vuelta y se alejó de ahí.
Pudo notar como todo comenzaba a desintegrarse, a borrarse, como si la memoria hubiera mostrado lo último que debió ser visto por él y se empezara a desvanecer.
La mesa con la copa con la bebida terminada, la segunda copa en el suelo, el espejo y los diferentes artilugios que componían tan precioso y bien adornado lugar, todo comenzaba a evaporarse, cómo si de arena fina que se desintegrara se tratase.
Como si el escenario onírico debiera ahora colapsar, cambiar de escenario, viendo cómo las arenas del tiempo se llevaban todo a su paso: El lugar, los hechos, las acciones, las consecuencias y los arrepentimientos dejándolo solo con la certidumbre del dolor y del vacío...
«¡Despierta!»
La voz de la peliazul, un eco un fantasma que le exigía afrontar sus demonios lo hizo volver en sí...
Abrió los ojos, mientras sentía su corazón latir ferozmente, la luz nuevamente lo cegó obligándolo a cerrarlos de nueva cuenta, en un intento de protegerse de la prístina y cálida luz diurna.
Pudo escuchar un bip incesante, que lo desorientaba, conocía ese sonido pero se le escapaba de dónde o porqué lo conocía. Hasta que lo recordó:
«Estoy en la enfermería...»
Analizó todo; se hallaba recostado en una cama, con varias aparatos y artilugios conectados a sus venas, el beep constante era lo que señalaba sus signos vitales como un marcador que decía que todo estaba bien.
Frunció el ceño —¿Que pasó? — Tenía los recuerdos borrosos, lo más reciente era el sueño raro pero extrañamente nítido que había tenido y que fue la razón de su despertar.
Comenzó a arrancarse los diferentes catéteres y cables que tenía conectados a su musculoso brazo, hecho que hizo disparar el sonido del aparato al dejar de percibir su pulso.
Se levantó tambaleante, no entendía porque se hallaba tan desorientado, intentó avanzar pero de inmediato un mareo lo hizo caer de nueva cuenta en la cama, mientras el "beep" que hacía la máquina que indicaba sus signos vitales se incrementaba ante la alarmante situación de no percibir más sus signos vitales.
Suzuke y Gure entraron corriendo al ala médica, mientras la Tsufur lograba callar la máquina, la pequeña alienígena a quien tomó su hermano como pareja, lo ayudaba asentarse.
— Tranquilícese príncipe — respetuosa dijo Gure mientras discretamente enviaba un mensaje a Tarble quien apareció algunos minutos después.
El príncipe menor respiró con alivio al ingresar al lugar y ver a su hermano aún pálido y confundido sentado en esa cama de hospital.
— Bienvenido de regreso a la realidad Vegeta— fue todo lo que comentó.
Suzuke hizo un rápido escaneo de la salud del saiyan — Todo en orden Tarble, pero aún es demasiado pronto para que se levante, sigue débil, deberá descansar y permanecer en la enfermería al menos el día de hoy.
La Tsufur conocía al príncipe de los saiyajines y era consciente que difícilmente lograría que estuviera más de un día en cama ahora que había recobrado la consciencia.
Esperaba que aunque sea se mantuviera las próximas doce horas en descanso, pero lo conocía tan bien que eso sería un milagro de lograrse.
—¿Porque estoy hospitalizado? — Comentó todavía confundido, sus memorias eran difusas.
Tarble miró a Vegeta preocupado, — ¿No recuerdas nada de lo que pasó Vegeta?
Pero el peliflama realmente no recordaba demasiado, incluso la pesadilla que lo había despertado era confusa en esos momentos, como si todo aquello que fue nítido minutos atrás ahora se hubiera desvanecido, o estuviera cubierto con una espesa neblina que no lo dejara relacionar sus recuerdos correctamente.
— Yo... no... no recuerdo nada... — frustrado comentó.
Suzuke se percató del esfuerzo adicional que el saiyan hacía.
— Sería bueno que no hiciera demasiado esfuerzo mental príncipe, acaba apenas de recuperar la consciencia, necesita algunas horas para que su memoria vuelva en forma natural.
El peliflama escuchaba lo que la Tsufur decía pero no le prestaba atención, sentía que los recuerdos los tenía casi a la mano y de pronto se le escapaban entre los dedos.
De pronto, se dio cuenta de algo importante — ¿Donde está Bulma?— Conocía bien a la peliazul y su usual preocupación, era extraño no verla ahí.
Gure vio la mirada que su saiyan le dedicó — Iré por algo para que coma, majestad...— fue lo que dijo a Vegeta para retirarse. Suzuke la siguió dejando a los hermanos a solas.
Algo se estrujó en el pecho del príncipe saiyajin, no era ningún tonto y vio la forma en que ambas mujeres se paralizaron ante su mención de la peliazul.
— ¿Donde está Bulma, Tarble?— Fue su única pregunta.
El príncipe menor habría querido que esa plática se postergara lo más posible.
«¿Era demasiado pedir un poco de calma?» Pensaba con resignación.
Sabía que debía ser muy cuidadoso en su manera de abordar las cosas, su hermano a pesar de mostrarse tan estable y recuperado seguía convaleciente.
— ¿Que es lo último que recuerdas Vegeta?— fue la simple pregunta.
El peliflama intentó hacer memoria, — Quería darle la sorpresa a Bulma por nuestro próximo viaje a la tierra, Kale me ayudó a arreglar el sitio, para que fuera aún mejor mi plática. Ella me mostró el lugar...— Su mirada de hallaba fija en la nada, intentando hacer lo más posible memoria.
—Celery estaba también ahí, y... es todo lo que recuerdo...— Frunció el ceño— ¿Por qué Celery se hallaba ahí? —Las memorias eran difusas, se perdían a partir de ese punto. Sus recuerdos eran inestables.
Tarble suspiró, había podido hablar con Kale primeramente y después, tan pronto Celery estuvo consciente, con ella también. Lo dicho por su hermano coincidía con lo que ellas le habían contado, y con lo que él había investigado, lo más difícil sería explicarle la traición de la mujer en la que Vegeta, su hermano, el saiyajin mas desconfiado que conocía, había creído y que había cometido tal acto que merecía ser condenada por sus crímenes.
No había forma de minimizar el golpe así que hizo lo único posible, lanzó el golpe de una sola vez y procedió a contarle todo...
.
.
.
Planeta Lucidus Cerca del agujero negro Coronarus majoris
Llevaba media hora estática, impactada por la información; asustada, enojada. Furiosa y con ganas de regresar a Vegita y desenmascarar a esas alimañas ponzoñosas.
La garganta le quemaba, los ojos le escocían, el corazón palpitaba duramente, mientras sentía el
dolor y la furia embargarla.
«Todo ha sido mentira... ¡Esa maldita!»
Caminó en círculos furiosa, sabía que su pequeño estaba en la habitación de al lado, y ese fue el motivo de que ella no estallara en tremenda rabieta, aventando y destrozando todo a su paso.
Aún así la furia la sobrepasaba, estaba a nada de quebrarse, avanzó en forma rápida dirigiéndose a la entrada de la nave, salió de la misma y cerró la compuerta, no había forma de que su hijo la escuchara y gritó.
Gritó a todo pulmón, lo hizo tan fuerte y desde el fondo de su ser que sintió desgarrarse la garganta y resentirse a sus cuerdas vocales.
— ¡AAAAAAAAARGH!
— ¡Malditos sean! ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh!
Sintió la rabia sumirla en un estado de enojo supremo, podía sentir la bilis en la boca, no pudo controlarlo más y vomitó.
Los espasmos la atravesaban, se hallaba completamente mareada y derrotada.
Se dejó caer en la arena con la vista perdida...
Por fin había podido entrar a los archivos codificados de Suzuke, pero hay secretos que pueden arrancarte el alma al averiguarlos.
«¿Cómo es posible que seres tan detestables hayan procreado a un ser tan hermoso, tan amable, tan puro?»
Ella siempre había creído que a pesar de no ser físicamente parecido a Vegeta, Chard había sacado su carácter, lo cual ahora sabía que era mentira... De donde provenía el corazón noble de ese pequeño era un misterio... Y a pesar de no saber de donde había sacado el niño esa grandeza de alma, no cabía duda que era lo único bueno que ese par de rufianes habían creado.
La información era demasiado para poder procesar y asimilar. Ahí estaban los datos y ahora se le hacía demasiado obvio todo, una vez leído los informes, era imposible no ver el poco parecido físico del niño al príncipe saiyajin.
Bulma podía al menos entender porqué le había costado tanto ver la simple y obvia verdad, fue debido a que Chard de pequeño era más parecido a su madre, pero conforme iba creciendo se parecía cada vez más a su padre: Paragus. Aunque el parecido era más notorio tampoco era tan evidente para hallarlo de forma inmediata, si no sabías qué buscar.
Además pudo entender por fin que era ese proyecto llamado Broly. Sintió las náuseas nuevamente atenazarlas
«¿Cómo puede ser esto real? ¿Acaso ese infeliz no tiene conciencia?... ¡Ohhh Kamisama!...»
Respiró profundamente y dijo los nombres en alto — Broly es el hijo mayor de Paragus... y medio hermano de Chard.
Vio la foto del expediente del saiyan, aunque un poco antigua, la foto mostraba la mirada un poco salvaje del enigmático saiyajin llamado Broly.
«¡Chard se parece tanto a él!»
De acuerdo a lo mostrado en la información de Suzuke, el hijo mayor de Paragus era el saiyajin legendario. Un súper saiyajin que podría acabar con mundos enteros en cuestión de minutos.
«Pero no es el único súper saiyan que existe... Gokú también lo es...»
Y mientras se decía así misma dicha afirmación, su cerebro dudó.
«Bueno eso fue antes de que enfermara... ¿Podrá hacerlo ahora?»
Siguió leyendo los informes... Y entre más leía más cuenta se daba que no podía cerrar los ojos y mirar a otro lado a lo que sucedía con los saiyajines, no cuando Kale y Paragus estaban reuniendo un ejército que ella sabía planeaban usar más adelante contra Vegeta.
«Ya no es tu problema, debes huir... La misma Suzuke dijo que no volvieras.»
Miró al cielo, la luz del lugar comenzaba a cambiar, pues la noche estaba cayendo en ese sitio y era cuándo mas luz existía, irónicamente la luminosidad derramada por las 3 lunas de ese planeta daban más claridad a la noche que la moribunda luz solar de la estrella de neutrones que orbitaba al agujero negro.
Sintió una opresión en el pecho... La peliazul se conocía demasiado bien, no podía simplemente cerrar los ojos a lo descubierto.
— ¡Maldita sea! Aunque ese idiota no se merezca mi preocupación, sería injusto que los ataquen y no estén prevenidos...
Avanzó rápidamente al centro de mando.
Quedaban pocas horas para la llegada de Sekket, su hermana y su mejor amigo.
—Vamos Bulma piensa bien a quien llamarás...—
Sabía que, aún cuando contactara a los saiyans no lograrían determinar en qué parte de la galaxia se hallaba, era muy astuta y no cualquiera podría superarla.
Avanzó a paso decidido regresando adentro... camino con prisa, cuando Trunks salió a su encuentro.
—¿Donde estabas mami? Quería enseñarte lo que estoy haciendo, porque quiero mostrárselo a mi hermano y a papá cuando vayamos a verlos—
La peliazul sintió el pecho dolerle, aún así sonrió, su hijo aún era muy pequeño y no tenía que cargar con la verdad, aún no.
— Ahora tengo que hacer una llamada, termínalo y antes de cenar lo vemos juntos ¿Quieres?— Darle a su hijo una sensación de seguridad era lo primordial.
Avanzó rápidamente al centro de mando de la nave, seguía indecisa de con quién debería hablar. Y a pesar de que quería llamarle a Caulifla y explicarle, sabía quién era la persona que podría escucharla y tener influencia para que su mensaje llegara a Vegeta...
— Computadora, ¿Cuánto tiempo falta para poder establecer una llamada con el planeta Vegita?—
"Haciendo el escaneo para confirmar, un momento por favor" fue lo que la computarizada voz de la IA indicó.
Su corazón latió rápidamente por los nervios y la expectativa. Su mente la tenía imaginado mil escenarios posibles.
«Seguramente ese tonto de Vegeta querrá excusarse, pero no me interesa lo que él quiera decir. Es más, ni siquiera hablaremos»
Satisfecha con cómo llevaría a cabo todo se auto felicitó.
"La ventana de tiempo se abrirá para que puedas conectarte con ese sector de la galaxia en donde se halla el planeta Vegita, estará disponible en el enlace en 30 minutos, ¿Con quién deseas contactar?"
Fue lo que la voz carente de emoción de la IA contestó.
Sentía que las piernas le fallaban y las manos sudorosas y frías le temblaban. Le había costado huir de ahí y ahora contactaría con ellos nuevamente, se obligó a controlar el nerviosismo al decir:
— Contacta con Tarble en el canal privado—
Fue su simple confirmación.
"Estableciendo las bases para el contacto en media hora, se te informará una vez que el enlace se haya creado, dispondrás de una ventana de no más de 15 minutos para hablar con él"
Fue la confirmación de la IA central. Bulma respiró profundamente mientras sentía su cuerpo temblar.
«Es necesario, solo le haré saber lo que he descubierto y nada más...»
Esperaba que eso fuera suficiente, pero no volvería voluntariamente a ese lugar.
Escuchó a lo lejos a su hijo que la llamaba, sonrió ocultando de esa manera sus preocupaciones y se dirigió al cuarto del niño, la felicidad y seguridad de su hijo eran lo primordial...
Planeta Vegita
El más joven de los príncipes saiyajines se hallaba dando vueltas en círculos en su cama, no le había gustado nada las reacciones de su hermano desde que despertó.
Todos sabían que de ambos príncipes el menor era el más afable, pero no podían por eso creerlo más débil y menos mortal, si bien su fuerza física en comparación con la mayoría del resto de los saiyajines no era tan letal, su inteligencia y sagacidad lo hacían un enemigo a temer.
Su increíble capacidad de poder anticiparse y ver los juegos de poder y preveer movimientos y traiciones lo hacían un enemigo tan mortal como lo era su hermano mayor, siendo un ser tan afable no era considerado como elemento débil, el resto de los saiyans lo respetaban tanto como a Vegeta, sabían que su función era distinta pero a su manera podría ser tan letal como su hermano mayor.
Lo que había pasado durante el fatídico día de la traición de Bulma había cambiado el status quo de los saiyajines, y ahora él se hallaba con la expectativa, mirando cuál sería el siguiente paso que deberían tomar.
A pesar de que su hermano mayor no había explotado como muchos temían, por el contrario se había comportado en forma taimada, eso estaba generándole aún mayor recelo, sería mejor si la furia de Vegeta explotaba en lugar de esa fría e indiferente calma...
Respiró — La clave están en lo que sucedió, debo estar pasando algo que Vegeta ha visto y que yo no... Pero... ¿Qué es?
Avanzó y admiro por el gran ventanal el agreste panorama de praderas rojizas que predominaba en Vegita.
— ¿Que es lo que se me está escapando? ¿Qué?
Su mente se perdió en los recuerdo de ese fatídico día:
"Planeta Vegita el día del escape
Cuando las alarmas se prendieron por todo el lugar, debido al virus que asoló a los servidores, todo se tornó un caos total.
De no haber sido por Basil y Nappa que ante la falta de respuesta de Celery para el primero y de Vegeta para el calvo saiyan, tal vez hubieran reaccionado demasiado tarde y posiblemente la vida de más de uno de los tres saiyajines hubiera sido más que comprometida:
Tarble había estaba hablando con Radditz y Nappa cuando todo comenzó,
— Entonces, ¿Ya todo lo que pidió Vegeta está preparado?— Fue el simple cuestionamiento del príncipe menor.
Nappa le dio una mirada mordaz antes de contestar — No somos idiotas Tarble, bueno talvez este imbécil a mi lado sí lo sea, pero yo no lo soy— Fue lo que contestó el calvo saiyan mientras Radditz se quejaba.
— Aquí el único idiota ¡Eres tú! — replicaba el pelinegro mientras le aventaba un puñetazo juguetón a su compañero de armas.
— Como sea, lo importante aquí Tarble es que todo lo pedido por Vegeta está realizado. Entiendo que se irán solo ellos tres, y posiblemente Chard los acompañe... ¿Cuándo se irán?— Fue la sencilla respuesta y a la vez la simple pregunta de Nappa.
Tarble sonrió, si algo que le agradaba era la
camaradería de esos dos, — Vegeta quiere partir mañana a primera hora...—
De pronto lo que iba a decir fue interrumpido cuando las alarmas de toda la base saltaron:
"¡Alerta de seguridad! La base ha sido comprometida, hay sectores en riesgo debido a incendios, los elementos no militares favor de seguir el protocolo de evacuación de la base"
Fue lo que la voz monótona de la IA anunciaba y repetía mientras las sirenas seguían sonando estridentes.
Los saiyajines se miraron desconcertados, Nappa fue el primero en conectarse por el comunicador y buscar la resto, mientras Tarble se intentaba enlazar a la computadora base.
— ¿Alguien sabe que sectores de la base están comprometidos? — preguntó mientras avanzaban rumbo a la sala común donde sabían que todos irían a reunirse, mientras el resto del personal no esencial, es decir los residentes autóctonos del planeta, que usualmente trabajan en el lugar y se encargaban del resto de menesteres y tareas más domésticas salían del sitio, siguiendo las indicaciones de la IA.
Llegaron a la sala principal, Paragus y Chard ya se hallaban ahí junto con el resto de saiyajines.
— ¿Alguien sabe donde está Vegeta y Kale? — Preguntó Nappa. Tarble contestó, — Se suponía que ella estaba ayudándole con algo pero ninguno contesta; además no logro enlazarme a la computadora central— de pronto, el saiyan vio llegar a Gure sola, ni Trunks ni Bulma venían con ella lo que se le hizo extraño y no fue el único pues Caulifla de inmediato cuestionó
— ¿Donde están Bulma y Trunks? Se supone que estaban contigo en el laboratorio — Preguntó a Gure, preocupándose así.
La pequeña Tech a su vez contestó — No sé. Salí a ayudar y ella se quedó con Trunks en el laboratorio.
Suzuke comentó, —fui ahí antes de venir hacia acá, no había nadie...— Este último comentario preocupó a los saiyans...
Basil había escuchado por el comunicador que el resto de los saiyans se habían ya juntado, pero él no hizo lo mismo; la base era un caos de alarmas, y luces de emergencias activadas ya que la luz normal se había apagado, y en algunas zonas los aspersores contra incendios estaban activos mojando todo, aunque no hubiera signos de incendio por los lugares que él ya había pasado, todo era un caos.
«¿Donde estas Celery?»
Intentó hacer nuevamente contacto con la saiyan, pero no logró tener éxito. Desesperado intentó hacer memoria. Había hablado con ella media hora antes de que las alarmas se dispararan, le había dicho que estaría con Kale... en...
«¡Eso es! El ala sur...»
Caminó decidido, cuando vio a Nappa que se dirigía hacia el mismo lugar.
— No he podido comunicarme con Vegeta ni con Kale, Gure se quedó con Chard, el resto nos dividimos para revisar las diversas zonas en lo que Suzuke logra accesar a la computadora... parece que algo pasó, hackearon nuestra seguridad.—
Serio comentaba Nappa, Basil lo miró sorprendido, su seguridad tecnológica era impenetrable, a menos que hubiera sido la infiltración desde dentro.
— Yo empezaré con las habitaciones de este lado, tú revisa las qué hay en el otro extremo— comentó Basil, mientras comenzaba a forzar las puertas para acceder...
Ella sentía sus extremidades demasiado pesadas, se hallaba cansada, una languidez de muerte se había adueñado de su cuerpo, y su respiración apenas era superficial.
Una bruma pesada se apoderaba de su mente, recordaba que habían estado platicando con Vegeta, Kale había hecho un magnífico trabajo arreglando ese lugar, recordaba cuestionar a Kale su lado "altruista" sobre todo porque tanto esfuerzo era en beneficio de la peliazul.
Habían tomado la bebida que Bulma les había dado, y después todo fue borroso... Se había sentido mareada e intoxicada de deseo. Burbujas de placer subieron por ella, borbotearon en su sangre, cada movimiento, cada roce la enviaba al extásis, la ropa comenzó a sentirse caliente, mientras su piel se encendía de deseo.
De reojo vio a Vegeta quien comenzaba a actuar raro, — Que me está pasando...— Fue todo lo que lo escuchó decir antes de tambalearse. La ropa comenzaba a sentirse demasiado molesta y caliente, le quemaba.
Celery se la arrancó del cuerpo, y pudo respirar mejor, aún así comenzaba a sentir que la respiración escaseaba.
Por algún motivo no lograba respirar, inhalaba aire intentando que éste llegara a sus pulmones, pero por más que hacía el esfuerzo, el preciado oxígeno llegaba a cuenta gotas, comenzaba a marearse más y más.
Las fuerzas le fallaron y se sentó sobre la cama donde el príncipe ya se había recostado. Vio a Kale que había comenzado a quitarse la ropa de encima, se veía igual de afiebrada y con falta de aire que ella.
«Hace mucho calor»
Se dejó caer al lado de Vegeta, su cabeza reposó en el firme abdomen del príncipe saiyajin quien tambien ya a ese punto se hallaba desnudo, pues la ropa le escocía.
Cuando ella reposó su piel sobre ese firme abdomen la más deliciosa frescura la invadió, un gemido placentero escapó, y no supo si fue de ella o de él.
Mientras más contacto tenía con esa piel, más oxígeno podía respirar, y la bruma de confusión y dolor se cambiaba a un torbellino de deseo.
«Se siente bien...»
Ese fue todo el pensamiento articulado que pudo tener. Kale se hallaba en el mismo estado, una lluvia de besos comenzó entre ellas, con él, hacerlo les daba paz y frescura, les permitía tomar oxígeno.
Pronto los besos no fueron suficiente, necesitaban más, ir más allá, no tanto por el deseo sino para que la sensación de calor siguiera al mínimo, para que la frescura del contacto se mantuviera, para el oxígeno fluyera de mejor forma.
Notó que Vegeta se hallaba mal, la respiración del príncipe se ralentizaba cada vez más, comenzó a darle respiración de boca a boca, intentando que él tomara más aire pero no funcionaba, vio que Kale tomó su lugar intentando infructuosamente meter el aire a los doloridos pulmones del saiyan, mientras Celery se dejaba caer en las piernas del saiyan y en forma accidental rozó su hombría.
Un espasmo y un gemido se escucharon de los labios del saiyajin mientras claramente el sonido de aire entrando raudales a su cuerpo, siendo admitido por sus pulmones, como si su cuerpo solo fuera capaz de manejar el oxígeno si la excitación se mantenía elevada y eso permitiera que él pudiera respirar mejor.
Ella se mantuvo acostada sobre su abdomen, sus manos gráciles comenzaron a acariciar su fuerte hombría mientras su propia cola hacía mimos a la de él en un contacto sumamente íntimo solo reservado a los amantes.
Su mente aún mareada le decía que eso no era lo que ninguno de ellos quería, pero sabía que era lo que sus cuerpos necesitaban para poder seguir respirando.
Se sentía tan cansada. Su cuerpo no le respondía para alejarse de ahí y pedir ayuda, lo único que podían hacer era resistir. Cuando de pronto vio la puerta abrirse, se sintió aliviada al ver a la peliazul frente a ella.
Intentó hablar pero la voz le falló, no pudo articular ninguna palabra, solo pudo extender su mano, en una invitación en un ruego, pidiéndole que se acercara, implorando silenciosamente que la entendiera y los ayudara.
Pero aquella mirada azul pasó de la sorpresa al odio, vio esos preciosos ojos celestes mirarla con repugnancia, brillar coléricos.
Celery quiso gritar que los ayudara, pero la peliazul fue inclemente, sorda a sus ruegos, dio media vuelta y se fue cerrando la puerta y negándoles con eso la salvación.
La angustia regresó a la saiyajin, quién comenzó a besar desesperada la piel canela del príncipe, sus dedos pasaban más firmemente por la sensuales y placenteras formas. Sentía que cada vez era insuficiente, sus labios comenzaron a besar a trabajar en el muy erecto falo del príncipe.
Gemidos de placer se escucharon pero más allá de eso pudo sentir la sensación de alivio del saiyan al poder respirar nuevamente. Mientras ella esclava de la situación ingresaba cuanto cabía en su boca de aquella muy viril polla.
Pasó un rato, ella no pudo discernir cuánto tiempo fue, tal vez fueron solo unos minutos, tal vez pasó una vida entera, cuando de pronto, la puerta se abrió. Pero ella ya no sentía esperanza; hasta que escuchó esa voz...
Aquella sensual, placentera, melodiosa y varonil voz que la llamaba con dulzura. Ella lo miró y se dio cuenta que él la veía, la dulzura en esa mirada le dijo que a pesar de hallarse ahí desnuda con Vegeta, ella estaba a salvo, que su amante, que el hombre a quien pertenecía su cuerpo y su mente no la juzgaría por lo que hizo para sobrevivir.
— Shhhh tranquila...— La cadencia de esa varonil voz la elevada en extásis. Lo escuchó hablar por el comunicador.
— Nappa los encontré, necesito ayuda y que se prepare el ala médica.— Fue lo que Basil dijo mientras levantaba en brazos a su mujer.
Ella intentó hablar explicarse, pero solo boqueaba como pez en el agua, ningún sonido salía de ella.
— Tranquila... — Fue todo lo que él dijo mientras la cargaba y apretaba contra el pecho, pronto notó que ella necesitaba el contacto con la piel, se quitó la armadura y comenzó a besarla, mientras Nappa y Radditz sacaban a Vegeta entre ambos y Paragus llevaba en brazos a Kale.
Lo último que Celery vio fue la mirada de amor de su fiel amante, de su leal amor, mientras Suzuke le aplicaba una inyección aunque no sabía de qué y se sumía dentro de la inquietante oscuridad..."
La mente de Tarble regresó al presente. Gure había entrado a la habitación y trataba de ayudarlo, sabía lo complejo que estaba siendo para su saiyan toda esta situación.
La pequeña alien abrazó a su guerrero — ¿En verdad crees que Bulma pudo hacer algo así?
La mirada de preocupación que le daba lo hizo enternecerse, tardó varios minutos en poder contestar:
— Cuando Kale y Celery se despertaron y contaron su versión de los hechos no pude creerlo— Confesó Tarble.
—Decidí intentar resolver todo antes de que Vegeta despertara, cuando por fin Suzuke pudo acceder a la computadora y recuperó los archivos revisé cámaras, seguí los pasos de Bulma... — Miró con tristeza a su pareja.
—Ella lo hizo, fue sola a la cocina y preparó las bebidas, la seguí cuando le entregó a Celery las mismas y seguí a ésta última a través de las cámaras, jamás se acercó demás a las bebidas...—
Apretó fuertemente los puños, estaba furioso de recordar.
—La seguí cuando salió del laboratorio, fue a donde ellos estaban abrió la puerta y luego se fue y regresó al laboratorio, revisé las cámaras dentro de éste, ella hizo algo... Suzuke me confirmó que se instaló un virus en la computadora central, eso generó el caos... aprovechó que tú te fuiste y tomó a Trunks y huyó...— pasó sus maños desesperado por su cabello.
— ¡Vegeta casi murió por culpa de la maldita bebida...! Contenía un afrodisiaco muy potente que se usa normalmente para obligar a los machos de ciertas especies de ganado reproductor a aparearse con hembras cuando por algún motivo no están haciéndolo por sí mismos, lo que hace es que el macho deje de poder respirar hasta que el cerebro recibe las dosis de sustancias liberadas por la excitación sexual, si no se administra la dosis adecuada en el ganado puede ser mortal... Y la dosis que mi hermano tomó era varias veces la que se requeriría para una criatura de su complexión y peso... de acuerdo a lo que Celery y Kale dijeron él se tomó una copa entera, mientras ellas compartieron la otra...
Gure estaba insegura de la acción a seguir, a pesar de las evidencias y lo que dijeran había algo que no le cuadraba.
— Creo que todos se hallan muy nerviosos desde de que ella se marchó y estamos apresurando la conclusión — Fue todo lo que la pequeña alíen comentó, seguía teniendo su propia opinión y creía que de alguna forma no todo era lo que parecía.
—Tal vez tienes razón y hay algo más... pero mi hermano me preocupa...
De pronto la voz de Suzuke buscando por el intercomunicador a la pequeña Tech lo sacó de su ensimismamiento.
Tarble se quedó de nuevo solo, ante la partida de su pareja.
«Lo mejor es no preocupar a Gure...»
Se sentó intentando relajarse, cuando la computadora le informó de una comunicación proveniente del espacio profundo, estaba intentando hacer contacto directo con él a su canal privado...
.
.
.
Planeta Lucidus Cerca del agujero negro Coronarus majoris.
"Bulma, el enlace con el planeta Vegita se ha logrado con éxito, la ventana de tiempo de conexión se establecerá en 10 minutos, ¿Deseas proceder?"
Fue la pregunta de la computadora.
— Adelante— fue todo lo que ella dijo.
Su pequeño hijo estaba dormido ahora, tanto jugar lo había cansado, además ella necesitaba un poco de paz mental, y escuchar a Trunks decir emocionado todas las cosas que le enseñaría a Chard solo angustiaba más su corazón de madre, al saber que nada de eso se haría realidad.
Además no quería que Trunks llegara a buscarla cuando ella estuviera hablando con Tarble, le acarició el cabello mientras lo veía dormir, se inclinó para darle un beso en su tierna mejilla.
— Descansa mi amor...— fue todo lo que dijo para irse después al centro del mando.
La peliazul iba nerviosa,
«¿Que dirá Tarble cuando me vea? Seguramente estará molesto, pero lo conozco en cuanto le explique me entenderá...»
Había imaginado muchos escenarios, desde que la regañaran hasta que estuviera furioso por que se hubiera ido de esa manera ... Había imaginado mil conversaciones hipotéticas, pero jamás creyó ver la mirada de desprecio, de odio que el príncipe menor le dirigió.
Estaba ya muy nerviosa cuando por fin la llamada se conectó, y Tarble apareció.
El más joven de los príncipes en un inicio la miró con mucha sorpresa — ¿Bulma?— fue todo lo que alcanzó a decir, mientras el saiyan comenzaba a sentir como un baldazo de agua fría al verla primeramente, para después sentir el odio sulfurarlo, y comenzar a invadirlo completamente.
A decir verdad Tarble no sabía que pensar, jamás se imaginó que la responsable no sólo de romper la imagen y estatus como consorte que Vegeta le había dado, sino también de secuestrar a uno de los herederos del reino e intentar y casi lograr que su hermano el próximo rey saiyajin, estuviera a punto de perecer y de volverse un caos la seguridad completa de la base, ahora le llamara como la fresca mañana. Como si no fuera la responsable de todo el caos que dejó a su paso.
Sintió un nudo en la garganta, y el desprecio se instaló en sus ojos negros.
El silencio inundó el lugar... simplemente se quedaron viendo el uno al otro sin saber bien que decir, un instante de incomodidad que se volvieron minutos, todo en una tensa y abrumadora quietud que amenazaba con aplastarlos a ambos.
Hasta que el silente momento fue demasiado para ella, percatándose que tenían poco tiempo, decidió romper la tormentosa quietud en la que se hallaban — Hola Tarble...—
La risa sardónica del saiyan la hizo estremecerse cuando un desagradable escalofrío recorrió su cuerpo. Sin embargo él no dijo nada, ni le devolvió el saludo, solo la miró en forma altiva, juzgándola en silencio.
— Sé que debes estar molesto por mi decisión de irme... Pero hay algo importante que descubrí y por eso decidí hablar contigo...— Comentó incómoda por el denso mutismo que se había producido en el saiyan.
—Habla— Fue la seca y cortante frase que él dio, ocasionando que un escalofrío desagradable recorriera de nueva cuenta a la científica.
— Tengo pruebas de que Kale ha estado engañándolos, Chard no es hijo de Vegeta...—
La ojiazul tenía toda la intención de explicar todo al saiyan, pero éste la cortó al reírse en forma cínica de lo que ella decía.
— ¡Wow Bulma eres increíble! Has llegado a ser más vil de lo que jamás pensé que serías — El desprecio se filtraba en cada palabra que el príncipe menor decía.
Ella sorprendida lo miró y entrecerró los ojos, no gustándole en absoluto la forma en que estaba dirigiéndose a ella. — ¿De qué demonios hablas Tarble? Entiendo que estés molesto porque haya decidido irme, pero eso no te da derecho a decir que soy vil...
A lo que de inmediato el príncipe menor contestó — No sólo secuestras a uno de los herederos del trono de Vegita, ridiculizas a mi hermano escapándote y despreciando el lugar que te dio como consorte, además saboteas nuestra base, envenenas a Vegeta y casi logras matarlo, casi matas también a Kale y a Celery y dejas huérfano a mi otro sobrino y encima de todo eso, ¿Te atreves ahora a decir que Chard no es hijo de mi hermano?—
La miró enojado, soltando de sopetón todo lo que él creía que ella había hecho. — Disculpa que no te crea después de tu historial con nosotros — Comentó con un dejo de desprecio en la voz, — Pero entenderás que después de lo que hiciste es un poco difícil creerte.
Ella lo miró incrédula, sin entender de qué hablaba, para después sentir que la furia la devoraba — ¿Así que eso fue lo que Vegeta dijo? ¿Se hizo el mártir y te hizo creer que de alguna forma lo envenené? — Se levantó del asiento y comenzó a caminar por toda la cabina de mando mientras Tarble la veía desde su monitor, —¿En verdad esa fue su pobre excusa? ¿Que fue envenenado? ¡Por favor! ¡Ese idiota solo buscó una excusa para poder justificar el hecho que se estaba revolcando con esas zorras! —Explotó sumamente molesta.
— ¡Mi hermano casi muere Bulma! ¡Lo drogaste! Pusiste una potente droga para cría en las bebidas que preparaste, quiero que sepas que casi logras tu cometido y por ese hecho ¡Casi lo perdemos!
Ella estaba incrédula, no entendía el arrebato del siempre ecuánime saiyan, ahora parecía otro ser. Pero sobre todo estaba alarmada por lo que él decía, y en ese momento recodó quien le había sugerido hacer esas bebidas...
«Ese infeliz de Paragus...»
Cerró los ojos, avergonzada, molesta consigo misma, sabía que había caído en sus manipulaciones.
«¡Oh Kami! Ese idiota me engañó... caí en su trampa»
Sabía que el saiyan no mentía, no estaría tan furioso sino fuera cierto que la vida de Vegeta había peligrado.
— Yo... Yo nunca hice nada para dañar a Vegeta, fue Paragus, él estaba ahí en la cocina...— comenzó a excusarse y a intentar explicarse, pero el dañó ya estaba hecho, el saiyan no la dejó continuar.
— ¡No mientas más Bulma! Drogaste a Vegeta, a él, a Celery y a Kale, ¡Lo encontraste mal y lo dejaste ahí para morir!— lanzó el saiyajin mientras daba un manotazo sobre el escritorio donde tomaba la videollamada presa de una furia jamás vista por él.
De pronto la inteligencia artificial de la nave le recordó a la científica que la ventana tiempo se le estaba agotando.
"Quedan 5 minutos para la desconexión Bulma"
Y ella supo que no tenía tiempo para convencerlo, pero debía de intentarlo.
«Maldita sea, esos desgraciados lo planearon todo...»
Sabía que había caído en la trampa de esos dos y que ahora sería difícil que Tarble la escuchara pero debía intentar, pues a pesar de todo, ella no podría tolerar pensar en que ellos ganaran y le hicieran daño a Vegeta y al resto de los saiyajines.
— No queda mucho tiempo Tarble solo unos minutos así que escúchame — Decía desesperada mientras rezaba a Kamisama que realmente el saiyan la dejara hablar.
—¡YO NO LASTIMÉ A TU HERMANO! Vegeta y yo nos habíamos quedado de ver y el pospuso el momento un tiempo más, así que en lo que esperaba fui a la cocina por unas bebidas, Paragus estaba ahí...— pero no pudo avanzar en su historia, fue interrumpida.
— Revisé los videos Bulma, estabas sola en el
lugar, nadie entró antes que tú ni salió después que tú y tampoco aparecía nadie en los videos, ¡Deja de mentir! — El saiyan estaba harto y no pensaba darle ni el beneficio de la duda.
Bulma respiró hondo, nada ganaría enojándose con el saiyan. — ¡Lo sé! Fue muy astuto estaba prado en una parte que no se ve por medio de la cámara, revisa los videos de la entrada a la cocina por los pasillos que usan el personal que limpia la base. — Se refería a los seres oriundos del planeta y que con tal de no ser masacrados, aceptaron el cambio de nombre a su planeta y trabajar y coexistir con los saiyajines en ese sitio.
— Revisa esos videos por favor, Paragus fue quién me sugirió que bebías hacer y usar... Y fue él quien sugirió que fuera a buscar a Vegeta, fue quien insistió en decirme que él y Kale se burlaban de mí y seguían siendo algo más... Y-yo no sabía ni creía que lo ue dijera fuese cierto, por eso cuándo ví a Vegeta con esas mujeres jamás pensé que él estuviera en peligro... Los vi desnudos— tuvo que detenerse pues sintió un nudo en la garganta al recordar la sensual escena que la seguía atormentando — Los vi besándome, los escuché gemir. No...— Respiró profundo para evitar que la voz se le rompiera — No sabía que estaban en peligro...
Tarble la miró impasible, no cediendo ni un poco a los argumentos dados. Y ella se dio cuenta de estoy.
Bulma inhaló profundamente solo le quedaba un minuto antes de perder la conexión — Mientras hablábamos te envié la información que pude desencriptar de documentos que Kale y Suzuke tenían, ahi vienen todo... por favor revísalos... Paragus está haciendo un ejército contra Vegeta no sé cuándo piensa usarlo además tiene otro hijo...
El saiyan ya harto de lo que decía decidió callarla — ¡Basta! No me interesan tus intrigas Bulma, nada de lo que digas cambiará el resultado, descubriremos donde te escondes, así tengamos que ir a la tierra y volarla en pedazos. Y una vez que te hallemos pagarás por tu crimen y ¡jamás volverás a ver a Trunks! Así como tú pretendiste quitarle a su hijo a mi hermano, jamás volverás a verlo...—
Fue lo último que escuchó del saiyan cuando la comunicación se interrumpió, la ventana de tiempo se había perdido... La peliazul cayó de rodillas exhausta emocionalmente.
«No me creyó... Tengo que hacer algo... No puedo dejar que ellos ganen...»
Mientras seguía ahí en el suelo sentada su mente trabajaba a mil por hora, intentando ver los diferentes escenarios y analizando sus opciones...
.
.
.
Espacio sideral
Caminaba alegremente rumbo a la sala de comunicaciones de la nave, Gohan le había comentado que habían establecido contacto desde la tierra y a pesar de ser muchas veces desapegado de su familia, sentía un poco de ansiedad por saber de su esposa y su pequeño hijo.
Al llegar vio a través de la pantalla primeramente a Dendé, Dieciocho y Krillin. Había escuchado parte de lo que Piccoro les decía así que no creía que fuera necesario volver a explicar que estaban a horas de ver a Bulma.
— Si ya la encontraron deberían simplemente negociar con Vegeta para que deje a la tierra fuera de su arranque de ira.— Comentó la androide.
Goku sabía que ella no estaba siendo egoísta, solo estaba preocupada por que una guerra que no competía a la tierra fuera llevada a su hogar, ahora era madre y por muy fría y dura que fuera, quería tener a los saiyajines lejos de su pequeña hija.
— ¡Hola Dieciocho, Dende, Krillin! Cuando hablemos con Bulma iré después a Vegita a ver a Vegeta, aún tenemos un combate pendiente, me aseguraré que no se acerque a la tierra —comentó afable.
La rubia androide sentía que le daba un tic en el ojo, el saiyan criado en la tierra, llegaba a exasperarla a veces. Sentía que no tomaba con la seriedad y gravedad que el asunto requería y que tenía una forma demasiado simplista de ver las cosas.
Aún así ya no pudieron decir más porque Milk, quien estaba ahí presente también aunque no en un lugar visible para la cámara de inmediato salió a escena al escucharlo.
— Ya hablaron suficiente con Piccoro y con mi Gokú, ahora ¡Déjenme a solas con él!— Comentó en forma autoritaria haciendo que hasta la misma Dieciocho decidiera obedecer.
Gohan sonrió por lo bajo al escuchar el alboroto que su madre estaba haciendo. De pronto la pelinegra apareció en pantalla, y junto con ella un tímido Goten hizo su aparición.
— ¿Gohan hijo cómo estás? ¿Te estás alimentando bien? ¿Estás haciendo los deberes que te llevaste del colegio para no atrasarte?—
El joven semisaiyan sonrió con ternura al ver la preocupación de su madre. — Si mamá he estado haciendo todos mis deberes todo está bien.
Tan pronto dijo eso vio la cara de visible aflicción de su enérgica madre relajarse, — Es bueno saber que no te estás atrasando...
La vio voltear ahora a ver su padre. — ¿No te has esforzado demás verdad?— Preguntó seria pero con una ternura sutil que solo dedicaba a su progenitor.
El alegre saiyan sonrió — Estoy bien Milk...— pero antes de que pudiera decir algo más ella lo interrumpió
— Escuché cuando Piccoro le decía a Krillin y los demás que van a ver en unas horas mas a Bulma, que ya está fuera de peligro, ella y Trunks... Así que, ya no hay necesidad de tener que pelear con Vegeta ¿Verdad?— Preguntó esperanzada, Milk había tenido demasiadas noches de insomnio imaginándose a su hijo y a su Gokú peleando con esos salvajes saiyajines quienes seguramente no pelearían justamente.
El saiyan criado en la tierra sabía lo muy preocupada que su esposa estaba, no entendía bien el porqué pero casi desde el inicio de su relación él podía sentir las emociones que ella llegaba tener, y a veces notaba que podía influir en ella, calmándola aunque jamás supo que hacía o como lo hacía.
En forma instintiva él la había marcado, cuando hicieron el amor la primera vez, pero jamás supo que activó el vínculo en forma parcial, era algo que él desconocía al no estar familiarizado con la cultura saiyajin...
— Aún así debo ir a verlo Milk, o lo primero que hará es acudir a la tierra a amenazarnos... Todo estará bien, ¿Confías en mi verdad?
De alguna forma el verlo sonreírle, el escucharlo, la relajaba. La hermosa pelinegra sintió que sus temores se iban, sonrió alegre y confirmó con su cabeza, mientras se perdía por un instante en los ojos negros de su esposo.
— ¡Yo se que tu vas a ganar papá! ¡Eres muy fuerte!— Comentó Goten, mientras Gokú se reía y le preguntaba a su hijo como había estado el día.
Fuera de cámara, se encontraban Tights y Sekket escuchando todo. Ella se hallaba cada vez más ansiosa de poder ver a su hermana. Pero no era la única, el príncipe de Zerk estaba esperando paciente por fin tener a la peliazul frente a él...
.
.
.
Planeta Vegita
Todos los saiyajines habían estado a la expectativa de la reacción de su príncipe cuando por fin despertara y además se enterara de lo sucedido.
Primeramente habían sentido alivio al saber que él se hallaba fuera de peligro. Pero la situación en general incluida la huida de Bulma y el secuestro de Trunks técnicamente había generado sentimientos diversos en todos ellos:
Radditz aunque no lo demostraba estaba desolado, con eso se había cerrado claramente cualquier oportunidad para él de poder intentar forjarse un futuro con la esquiva rubia, hermana de la peliazul. Aún así trató de mantener el caos emocional que todo eso implicaba lo más escondido posible.
Nappa no sabía que pensar, que sentir. Las pruebas fehacientes incriminaban a la peliazul, pero él había aprendido a estimarla y en su mente no reconciliaba esa idea de que ella había hecho todo para dañar a su príncipe.
El sabía lo mucho que ella estaba enamorada de Vegeta, pero lo que más lo inquietaba no era la sorpresiva huida de Bulma, sino la reacción de Vegeta.
Tal vez lo que muchos de ellos no terminaban de entender adicional a lo de su príncipe era la reacción de Basil. Con excepción de Kyabe y Pepper, el resto de los saiyans incluida Caulifla no entendían el actuar del saiyan.
Que a pesar de técnicamente encontrar a su pareja desnuda, en los brazos de su príncipe no tuvo una reacción adversa, se dió cuenta de inmediato de que algo estaba mal y fue quien los ayudó.
Los saiyajines eran territoriales y celosos, y ella ya tenía historial con Vegeta, todos sabían que había intentado seducirlo, que lo había besado, cuando no estaban seguros de si en verdad prefería a Bulma sobre Kale o si la humana solo era un capricho del momento.
Cualquier saiyajin por mucho que supiera el motivo por el cual Celery lo hizo, se habría mantenido desconfiado, dudando de en qué momento ella decidiría cambiarlo por su príncipe. No así Basil, a quien nunca le molestó eso, quien nunca dudó de ella ni los motivos de su actuar.
Pero de quién todos estaban desconcertados era del mismo Vegeta. Todos habían esperado una reacción sumamente visceral de su regente, lo conocían y sabían lo posesivo y celoso que llegaba a ser con todo lo concerniente a la científica terrestre, pero eso no fue lo que sucedió, y la actual calma y el silente mutismo de su príncipe no hacía más que ponerlos nerviosos.
Vegeta se había volcado en corregir todo el caos de la base tan pronto se recuperó, había escuchado todo lo que Tarble dijo, incluso miró por él mismo los videos, los vio mil veces en la soledad de su habitación, cada movimiento que ella hizo, cada cuadro segundo a segundo, los analizó y entendió que lo que su hermano decía era cierto: Bulma lo había traicionado.
Aquella Ninfa de ojos del cielo terrestre, azules y profundos, aquella mujer intrépida y de carácter fuerte, respondona y sagaz. Aquella que él había considerado en todo el universo como su diga consorte, la única que podría realmente ocupar ese puesto, aquella mujer que él había ensalzado, y de la que por idiota se había enamorado, ahora sabía que había decidido lastimarlo a traición de la forma más baja y vil posible, usando el arma de los cobardes: una droga, un veneno.
Pero lejos de estallar permaneció callado, lejos de romper a buscar por cada resquicio del universo se mantuvo impasible, arreglando el caos es su planeta. Lo que no entendía el resto de los saiyans es que él había sido criado para ser un monarca, el rey de los saiyajines. Mostrar sentimientos era algo que jamás debió pasar, ya se había expuesto demasiado y ahora... Ahora era momento de corregir eso.
«¡Quien lo diría! Al final padre tenía razón»
Resopló molesto, — Que estupidez son los sentimientos... Solo debilitan, Tsk.
Tenía en la mano no solo las grabaciones que hizo Tarble de las entrevistas que éste tuvo con Kale y Celery, asi como todos los videos de Bulma hasta su partida.
Si bien su hermano no le cuestionó nada y le entregó toda la información, y a pesar de que Vegeta no le dio una sola palabra de agradecimiento por todas las previsiones que Tarble tomó, estaba sumamente complacido y sorprendido por el grado de eficiencia que su hermano menor tenía.
Muy a su pesar habría querido desmentir todo, encontrar la evidencia de que todo era mentira, pero ahí entre sus manos tenía la prueba fehaciente de que todo lo visto en los videos era cierto: Después de haber logrado recuperar el control de la base y eliminar el virus, la científica Tsufur había hallado una serie de comunicaciones encriptadas, misma que había escuchado ya varias veces y a pesar de haberse memorizado cada palabra, cada pausa, cada indecisión, cada risa y afirmación de la que alguna vez consideró su consorte, su mujer, la única a la que quiso a su lado, sabía que todo lo dicho ahí era era verdad. No había truco ni subtrama escondida. Simplemente Bulma le había visto la cara, tenía un amante, y pensaba escapar con él.
— Así que después de todo, el video que "alguien" me envió en Zerk era cierto... ella estaba con ese idiota de Sekket.
A su mente vino la plática que tuvo con Basil:
"Vegeta esperó hasta el saiyan salió de la habitación donde aún se recuperaba Celery, si bien fue el príncipe saiyajin quie se llevó la peor parte, al parecer su cuerpo se recuperaba a una velocidad mucho mayor que las dos féminas, ya que ambas saiyans seguían aún en reposo.
Lo vio salir de la habitación y el otro saiyan también se percató de su presencia, y con un simple gesto le hizo saber que quería que Basil lo siguiera.
Llegaron a un lugar alejado para poder hablar sin interrupciones. Y a pesar de confirmarle todo lo que quería saber, había algo que lo dejaba demasiado intrigado. — cualquier otro saiyajin hubiera pensado que Celery había decidido pasar un rato de placer conmigo, ¿Cómo supiste lo que en verdad pasaba?— Comentó con una voz indiferente Vegeta, como si hubiera preguntado por el clima en lugar de hablar del hecho de que Basil encontró a su mujer desnuda en los brazos de otro hombre.
El otro saiyajin solo encogió los hombros. La conozco, ella puede ser alocada y hacer cosas que muchos creen que están mal, pero tenemos confianza el uno en el otro, confío en ella y jamás haría algo que me traicionara, aún cuando sea el ofrecimiento de un príncipe — el saiyan volteó a ver al peliflama y lo miró directamente a los ojos — Es cuestión de confianza...
«La misma que Bulma no tuvo...»
En su mente resonó... el otro saiyan lo sacó de su ensimismamiento — Sé que era tú con consorte, pero como mi príncipe pido de tu justicia, Celery no hizo nada de lo que tenga que avergonzarse, hizo lo necesario para sobrevivir y sobrevivieras, pero esa mujer puso la vida de mi mujer y tu propia vida en riesgo— Doblo su rodilla hincándose y reverencia di a Vegeta, — Sólo pido castigo ante el daño irreparable que casi ocasionó —
Vegeta sabía que lo que el saiyan pedia era lo correcto, asintió con la cabeza confirmando así que se haría justicia y cerró un puño conteniendo su enojo, no con Basil, con la peliazul por traicionarlo.…"
Vegeta regresó de sus recuerdos, — Tsk mujer idiota, ahora lo único que consiguió es una muerte segura...— Y a pesar de decírselo así mismo como una confirmación de su sentencia a ella, algo se revelaba, el solo decirlo le generaba un dolor en el pecho que no debería de existir, como si la muerte de ella fuera algo para lo que no estaba preparado.
Entrecerró los ojos molesto y rechinó lo dientes
«¡Deja de ser una maldita vergüenza para tu raza!»
Revisó de nueva cuenta la información — Padre tenía razón, los sentimientos te hacen patético, debilitan...
Salió molesto a buscar a su hermano. En el camino Caulifla se lo encontró, — príncipe quería hablar contigo— él solo asintió con la cabeza dejándole ver que la escuchaba.
— A pesar de lo que todos digan yo sé que Bulma no nos traicionó...— antes de decir otra cosa más Kyabe llegó molesto.
— ¡Basta Caulifla deja de ser inoportuna con tus tonterías!— El mismo Vegeta se sorprendió, pero no hizo ningún gesto que revelara tal cosa. Nunca había vistkval siempre amable Kyabe hablarle así a la saiyan.
— ¡No soy inoportuna Kyabe! Pero estoy cansada que todos condenen a Bulma, ella no está aquí para defenderse, y yo sé que ella no quiso matar a Vegeta, ni envenenó a tu hermana, algo más debió pasar, ¡Por favor príncipe escúcheme...!—
Pero Vegeta estaba más allá del entendimiento, y estaba cansado de todo, no sabía cómo lidiar con esas emociones que a pesar de no querer aceptarlas lo atormentaban, sin contar con los celos que lo estaban devorando al imaginarse a la peliazul en los brazos del zerkiano.
—BASTA. Te es difícil aceptarlo pero la evidencia abrumadora indica que ella fue quien orquestó todo. No solo intentó asesinarme de la forma más vil posible, generó caos en la base y secuestró a mi heredero— Volteó a verla, y Caulifla se quedó estática mientras escalofríos la recorrían, la mirada que le daba, era glacial, esos profundos ojos negros solo transmitían frialdad. El tono de voz usada no era de enojo, ella se esperaba un estallido de furia, pero el príncipe saiyajin había asustado a todos con esa inquietante calma que estaba acabando con sus nervios.
— Cuando sea encontrada se le juzgará por sus crímenes—
Vegeta comenzó a avanzar dejándolos atrás, aún así Caulifla no podía dejar las cosas así, sabía que era imprudente y que un día su gran boca la metería en aprietos pero no pudo evitar preguntar —¿Entonces será juzgada como una criminal...? — Kyabe que la conocía trato de callarla, interrumpiéndola y tomándola del brazo en un intento por silenciarla— ¡Basta, te has excedido!—
Pero ella no podía parar estaba más allá de la prudencia — De hallarse culpable ¿Será ejecutada como usualmente se hace con los criminales?
Su corazón golpeaba fuertemente, sabía que podría morir por cuestionarlo así, que Vegeta podría cansarse en cualquier momento de su osadía. El solo detuvo un momento su andar, sin voltear a verla contestó — De hallarse culpable si es necesario ejecutarla como a cualquier otro criminal, se hará...—
La saiyan sintió un baldado de agua fría caer sobre ella — P-pero... E-es tu consorte...— Confundida preguntaba al escuchar tal fría respuesta, la crueldad en la misma.
Sin voltear a verla aún dándole la espalda comenzó a avanzar de nueva cuenta, — Dejo de serlo en el momento en que nos traicionó, ahora no es más que una criminal que ha secuestrado a uno de mis herederos— fue todo lo que dijo en un tono de voz tan monótono, como si esa plática le aburriera, antes de marcharse completamente de ahí, dejando a una desolada saiyan que intentaba procesar lo ocurrido...
/-/-/-/-/
Fuaaaa que rápido se pasó el cap pero casi fueron 10k palabras .
Primero que todo lamento haber dejado pasar tanto tiempo pero debido a temas de trabajo, salud y demás temas personales no había podido avanzar, la inspiración no llega cuando no se está bien, afortunadamente ya me encuentro un poco mejor de salud pero posiblemente seguirá lenta la cosa, aunque como ya llevo un súper avance del próx capítulo, yo creo que en dos semanas posiblemente si salga.
Ok… que opinan de lo qué pasó este cap? Cuáles son sus teorías de lo que viene para el próx cap… Ay!!! Que la confrontación cada vez se ve más y más cerca…
¿Esperaban esa reacción de Vegeta? Muero por saber sus teorías.
rápidamente contesto comentarios:
Invitado Si que si: Ohhh pobre Bulma ni creo que salga salvada, el tema es que ahora todos la creen mentirosa y esta vez Vegeta no va a salvarla si la atrapan así que creo que si habrá un castigo pero para la victima :(
No creo que Vegeta abdique o al menos no está en sus planes en este momento hay que adelante, pero si creo que la presión del enojo de los saiyans lo haga cometer sunnas errores.
Yenaiv Brief: No todo lo que brilla es oro y ni todo es lo que parece, creo que Celery es tan Victima como Vegeta, Bulma esta a nada de ver a Goku esto cada vez se vuelve un caos mayor... ¿Adivinas qué pasará? Leo tus teorías :3
Toulousse22: Ohhhh Bulma algun huyó ahora veamos como maneja sus cartas, Goku ya está en camino... ¿Que crees que suceda?
Xxlalalulu: Jajaja y si se lo frotaron pobrecito pero el solo deja dose querer jajajaja ahora si las aguas están. Bien revueltas y la peor para es Bulmita, Life it a b*tch, don't you think? Ese cerebro maquiavélico que tienes que piensa que pasará?
Bealtr: Bueno pobre Bulma con el dolor de verse traicionada salió huyendo y como no hacerlo si le hicieron creer que Vegeta de nuevo jugó con su corazón... :(
¡¡Les mando un fuerte abrazo y los leemos pronto!!
