Capítulo 2: Proyectos
Efectivamente, Kohaku había sido seleccionada para representar a su escuela en la categoría femenina del Torneo de Artes Marciales, junto con sus amigas, Nikki y Kirisame y otras dos chicas. Habían determinado que serían cinco personas por equipo para las contiendas regionales y probablemente a la hora de llegar a las nacionales tendrían que disminuir el número de chicas en el equipo. Ella no había podio evitar saltar de la emoción abrazando a Senku después de que él le diera la información, pero él no había correspondido el abrazo.
Ya en su casa, horas después, estaba con el rostro hundido en la almohada, pues se sentía bastante abrumada tras no haber sido correspondido su gesto por parte del chico de cabello verdoso. Había sido una completa imbécil y no podía creer cuánto había arriesgado en ese momento. Seguramente si Stanley se enteraba se burlaría de ella, como siempre lo hacía.
—Mamá dice que bajes a comer, tonta —habló la voz de Stanley, que nuevamente había entrado a su cuarto sin permiso.
—¡¿Qué demonios haces aquí?! —chilló al verlo irrumpir en su cuarto, arrojándole la almohada que momentos atrás había tenido en su cara, pero su hermanastro fue más rápido y salió del cuarto primero.
Kohaku bufó, la verdad no podía hacer nada, sólo lo mantendría en secreto… por esta vez.
Bajó las escaleras para tomar su cena.
…
Por fin regresaba de la escuela, después de haberse pasado la tarde entera preparando un nuevo combustible a base de biomasa, en el cual tenían algún tiempo trabajando Xeno y él para movilizar un cohete. Necesitaban que ese proyecto estuviera listo para el mes de octubre, ya que lo presentarían dentro de la feria de ciencias de la escuela, y posteriormente tenían pensado llevarlo a la JAXA.
—¡Senku-chan! ~ —saludó con voz cantarina su amigo, el mentalista, Asagiri Gen, que se encontraba en la sala de su casa y había llegado con su otro amigo, el millonario Nanami Ryusui, a visitarlo, detrás de Ryusui se encontraba su fiel mayordomo, Francois, todos parecían tener un secreto en común—. ¿Cómo has estado, Senku-chan? ~
—¿Qué mierda haces aquí, mentalista? —preguntó con fastidio, Senku, rascando su oído con el meñique.
La enorme sonrisa que tenían tanto Gen como Ryusui hizo sospechar a Senku que tenían un plan entre manos, pero la mayoría de las veces los proyectos de esos dos terminaban siendo beneficiosos para él, así que los dejaría hablar.
—Tenemos una oferta que no podrás rechazar, Senku-chan~ —explicó sin tantos rodeos Gen.
—¡Ja-ja! Ayer estábamos en una fiesta organizada por el Conglomerado Nanami y se reunió con nosotros un importante inversionista ruso. —Ryusui chasqueó los dedos tras decir eso—. Este sujeto tiene interés en trabajar con el conglomerado para producción de nuevas fuentes de combustible y pensamos que sería excelente el apoyo de nuestros dos queridos amigos científicos —explicó mirando fijamente a Senku y volteando hacia una mesa en la que se encontraba Xeno tomando un té con las piernas cruzadas tranquilamente.
—Me parece una elegante propuesta, mi estimado Mr. Nanami —mencionó Xeno tranquilamente, mientras la sonrisa de Senku se ensanchaba y sus ojos empezaban a brillar de emoción.
—¡Pues justamente estamos trabajando en un nuevo combustible! ¡Así que nos vendría excelente participar en esto! —se motivó Senku.
Después de eso, Ryusui, Senku y Xeno empezaron a discutir sobre el tema de las fuentes de combustible alternativas y la biomasa, al tiempo que Gen se iba a jugar con Loyd mientras Francois ayudaba a Lillian a preparar la comida. Probablemente sus amigos se quedarían esa noche, pero eso ya era bastante común para Senku y no podía negar que lo disfrutaba.
…
Lillian les había comunicado a sus hijastros que recogería a Loyd el resto de la semana para que ellos pudieran dedicarse mejor a las actividades del Club de Ciencias, mientras que los jóvenes científicos habían empezado a dedicarse de forma más exclusiva a sus trabajos, solicitando incluso un área más grande para improvisar un laboratorio que cumpliera con sus necesidades.
Por otro lado, Ryusui se había encargado de realizar la compra de un montón de equipos y contratar un equipo de expertos para que se encargasen de la construcción, siendo seleccionados para el trabajo, principalmente, un importante ingeniero japonés conocido como El Abuelo Kaseki. No se sabía su apellido, pero lo cierto era que el hombre podía hacer milagros construyendo casi cualquier cosa y trabajando con la parte de proyectos estructurales y arquitectónicos. Además, se había comprometido a participar de la elaboración de todos los materiales de trabajo.
Junto a Kaseki, se encontraba trabajando un científico e ingeniero de proyectos bastante joven, que estaba recién llegado a Japón y había sido recomendado por los inversionistas de Ryusui, DJ Ions, quien se había propuesto la meta de ayudar en las actividades de Senku y Xeno, a pesar de estos ser bastante jóvenes.
Era un extraño sujeto, de cabello castaño con dos mechones rubios en el frente, y sonreía en todo momento; además, tenías unos googles en la cabeza y llevaba una bata que bien podría ser de laboratorio, pero de color marrón, por lo que también podría confundirse con un sobretodo.
—Me parece interesante la confianza que les tiene la familia Nanami, para asignarles un proyecto tan importante, así que realmente me interesa mucho participar con ustedes —comentó DJ, el día que se conocieron, con una sonrisa de oreja a oreja—. Sé que parezco bastante joven, pero tengo 31 años —explicó luego—, pero por suerte no seré el mayor del proyecto —señaló divertido a Kaseki.
—Sí, sí, aquí están las indicaciones de todos los recursos que necesitaremos —explicó Senku, dándole unos papeles, mientras se iba a donde se encontraba Kaseki a dar explicaciones.
Ninguno parecía darle importancia a lo asombrados que estaban todos los alumnos al ver el poder que tenían los Ishigami para conseguir hacer una modificación de esa índole en la escuela, y tan rápidamente.
—¡Qué malote! —chilló Chrome llegando emocionado a ver lo que hacían todos—. ¡Dime qué hacer, Senku, y me pondré de inmediato!
Chrome era uno de los compañeros del Club de Ciencias, específicamente de tercer año, que más destacaba dentro del club junto a Xeno, Senku y Suika, ya que él no sólo era uno de los más inteligentes de la escuela y había demostrado más de una vez sus habilidades en diversas competencias. Se trataba de un gran aliado para Senku y Xeno, sino que además destacaba mucho por ser pareja de la "chica más guapa" de la escuela, ganadora del concurso de belleza que habían hecho en las ferias de otoño del año anterior, Yamada Ruri, de tercer año.
—Pues puedes ayudar al viejo Kaseki, creo que es quien más necesita ayuda ahora mismo. Por cierto… ¿dónde está Suika? —inquirió, normalmente Chrome y Suika pasaban mucho tiempo juntos y con el auxiliar del profesor de matemáticas de la escuela, Nanami Sai.
—Se quedó preparando algunos cálculos de su proyecto de ciencias con Sai-sensei, ¿deseas que la busque?
Senku negó con la cabeza, ya que sabía que su amiga tenía entre manos un proyecto bastante grande de neurociencias.
—Supongo que por hoy podemos trabajar nosotros. Después me encargaré de hablar con ella. ¡Ahora todos a trabaja! —solicitó motivado—. ¡Esto es emocionante! —afirmó con los ojos brillantes, indicando que estaba totalmente decidido a hacer algo grande.
…
Considerando que Ishigami Lillian había llamado a la madre de Stanley para pasarla a buscar y así llevarse juntos los niños a pasear después de salir de la escuela, Ruri había decidido irse al Club de Manualidades, del cual era la presidenta, el resto de la tarde. Sin embargo, Kohaku había descubierto que su vil hermanastro, ese engendro de satanás, había sido capaz de hacer un dibujo asqueroso en su cuaderno, por lo que no tuvo otra opción que ir a buscarlo a la biblioteca, donde regularmente Stanley se quedaba estudiando cuando no iba tras Xeno, para reclamar por la osadía que había tenido.
—¡¿Pero qué rayos te pasa a ti, Stanley Snyder?! ¿Por qué dibujaste esto en mi cuaderno? —casi gritó la adolescente, mientras ponía frente a su hermano el cuaderno con un dibujo feo de Ishigami Senku que decía: "El Cebollas".
—No entiendo por qué te enojas, es sólo un dibujo del tonto hermanastro de Xeno, ¿no te la pasas quejándote de que es un explotador y que te molesta? —indagó él, con notoria sorpresa—. Además, tienes que guardar silencio, estamos en una biblioteca.
Kohaku no pudo evitar sonrojarse, mientras cerraba el libro y estaba a punto de lanzar un golpe en dirección a él, cuando Stanley abrió los ojos con sorpresa.
—¿Te gusta? —preguntó él, con una sonrisa maliciosa.
Ella no respondió, simplemente lo miró con molestia.
—¿Es en serio, Kohaku? ¿Te gusta ese cabeza de cebolla? —preguntó realmente sorprendido Stanley.
—¿Y a ti eso qué te importa? Si a ti evidentemente te gusta su hermano, el "Megamind" con peluquín. —Stanley no pudo evitar reírse de eso.
—¿Ves cómo te molestas? ¡Te gusta el cebollas! —se burló él.
—¡Ja! Sabes que, si tu madre se entera de que te gusta Xeno, eso generará mucha polémica, es un poco mal visto eso en Japón. —Ella desvió la mirada—. Al menos yo estoy un poco más centrada.
Stanley dejó de sonreír y miró más seriamente a su hermanastra, para luego estirar la mano y halarle la cinta con la que amarraba su cabello, dejándola completamente despeinada.
—No te preocupes. Igual Xeno nunca ha demostrado interés en mí —aseguró él—. Ahora debes arreglar tu cabello.
Dicho esto, Stanley retomó su investigación y continuó haciendo sus tareas, pero Kohaku se dio cuenta de que se había pasado de la raya con lo último que había dicho. No podía creer que había logrado desestabilizar a su hermanastro de una forma tan fácil, y ahora se sentía plenamente culpable por lo que había ocurrido.
…
—¡Eso es todo por hoy! ¡Ya está anocheciendo! ¡Mañana los quiero aquí a primera hora! —pidió Senku, quien cargaba un montón de planos encima.
Todos cesaron sus labores y se alegraron al saber que ya no tendrían que hacer nada más durante ese día.
Xeno se acercó a su hermano para despedirse, informándole que iría a buscar a Stanley, quien había estado esperándolo en la biblioteca.
—Stan me pidió un favor, así que nos vemos en casa —explicó Xeno—, yo me encargaré de llevar lo que necesites al aula del Club de Ciencias.
—¿En serio? Porque es todo eso de esa mesa. —Senku señaló una mesa que tenía unos 10 libros, algunos planos, una laptop y algunos instrumentos de medición que aparentemente habían sido utilizados para algunos de los cálculos.
Xeno asintió, señalando a Stanley, quien se había acercado a ellos cuando Xeno lo nombró. Senku asintió y recogió su mochila para retirarse con los demás.
Ambos adolescentes fueron hacia la mesa a tomar algunas cosas, Xeno cargó la laptop, mientras que Stanley cargaba todos los libros sin dificultad. La diferencia de fuerza era considerable, pero a ninguno le importaba, se llevaban muy bien, a pesar de todo.
Subieron las escaleras que llevaban al aula del Club de Ciencias y caminaron por los solitarios pasillos, las pisadas retumbaron mientras avanzaban en ese trayecto, pero el silencio se mantuvo hasta que llegaron al aula en cuestión. Xeno sacó su llave y abrió con tranquilidad, para luego encender las luces y dirigirse hacia el lugar en que debía dejar la laptop.
—Xeno, yo… ¡tengo que decirte algo!
El rubio platinado se volteó hacia su amigo con tranquilidad, este había dejado todos los libros sobre la mesa y lo miraba fijamente.
—¿Podrías buscar el resto de las cosas primero? Yo iré ubicando estas cosas en su lugar, así agilizaríamos el trabajo y podríamos irnos más rápido, es que tú eres más rápido que yo, Stan.
Stanley se sonrojó, y miró fijamente a su amigo, quien le sonrió con esa dulzura que lo caracterizaba, así que sólo asintió y corrió a cumplir con lo indicado.
Xeno, en tanto, ubicó todos los libros en su lugar y se encargó de guardar la laptop, así como revisar que todo estuviera limpio y ordenado.
—¡Listo! —exclamó Stanley llegando con el resto de las cosas e intentando calmar su agitada respiración, ya que había corrido bastante.
Xeno terminó de organizar todo, y simplemente miró a su amigo, quien parecía bastante serio.
—Xeno… eres la persona que más quiero —habló Stanley.
—Yo también te quiero mucho, Stan, eres mi mejor amigo. En fin, ya terminamos aquí… volvamos a casa, que no sería muy elegante llegar demasiado tarde —indicó con calma.
Stanley pareció confundido por un momento, pero Xeno simplemente salió del aula e intentó caminar tranquilamente, a pesar de que en ese momento su corazón había empezado a acelerarse. No estaba del todo seguro de lo que Stan le había dicho, pero era mejor no pensarlo mucho, no estaban bien vistas ese tipo de cosas en la sociedad japonesa, que era la sociedad a la que pertenecían en ese momento.
Era mejor que se mantuvieran así, como dos amigos que se querían mucho.
…
¡Y así termina este capítulo!
¡No me mates, Inexsis! Quiero que esto sea suave y bonito. Este es el regalo de cumpleaños de mi Inexsis preciosa, que cumplió el 08 de julio. ¡Feliz cumpleaños, doña!
Como saben, los personajes de Dr. Stone no me pertenecen, le pertenecen a Inagaki y Boichi, yo sólo los uso para hacer estas historias, que me motiva mucho pensar que tengo algunos lectores. Hay varios OC míos en esta historia (la mamá de Stanley, mis pequeños Loyd y Haruo, y bueno, los que vayan apareciendo poco a poco), pero también pudieron notar que hay un OC que pertenece a mi preciosa Celeste Kaomy, el cual deben conocer si leen Re-Mind, este es DJ Ions, que también está por aparecer en Adheridos (los que leen Adheridos, que es un fanfic que actualizaré pronto también, según espero).
Los quiero muchísimo, realmente disfruto escribir y les pido que me deseen la mejor suerte del mundo para ver si puedo conseguir empezar a trabajar como médico pronto, porque así tendré un mejor horario que el trabajo que tengo actualmente y pues podré actualizar más seguido. ¡Espero que puedan orar por mí, o mandarme sus mejores energías si no creen en deidad alguna! ¡Los quiero! ¡Besos!
Nota final: Espero que Marisol vuelva, la extraño mucho.
