Rosas en la habitación

Capítulo XXXII

Corriente de Retorno

Otra vez estoy casi donde empecé

Ya gasté seis vidas y no sé muy bien en qué

Hice las maletas, viajé y me alejé

Pero la marea aquí me quiso devolver

La rubia miro a ambas mujeres, sus ojos parecían confundidos, llevo una de sus manos hasta su cabeza y la froto, fijo su mirada de nuevo en sus manos en búsqueda de respuestas, afino un poco su garganta y suspiro.

-¿Quién eres tú?- Setsuna llevo sus manos a la boca ahogado un grito mientras Amy arrugo su frente extrañada del comportamiento de la chica en la camilla.

-¿Dónde estoy?- Setsuna Miro a Amy alarmada quien se acercó a la camilla y golpeo levemente la cabeza de la chica rubia.

-Te voy a dar razones para no recordar nada- Haruka solo sonrió y miro a Setsuna, la mujer de cabello verde sentía como su alma regresaba al cuerpo.

-Solo era una pequeña broma…- Setsuna se acercó a la chica y la abrazo con cuidado, dejaba correr sus lágrimas y sollozaba aliviada, Haruka recostó su cabeza sobre el hombro de su madre, algunas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos, trataba de ser fuerte y mantener el ánimo. La idea de haberse mantenido entre la vida y la muerte por algunos días aun le erizaba la piel.

Mamoru entro interrumpiendo el abrazo de las mujeres, su rostro se relajó y solo pudo sonreír levemente, tal vez todos creían que él estaba tan ajeno a lo que pasaba. Él se ofreció para seguir al pendiente del hotel mientras Setsuna y Michiru intercambiaban turnos en el hospital, él era su chofer, quien llevaba la comida, la bebida. Nunca tuvo un momento a solas con Haruka porque nunca lo pidió, el no quería permitirse llorar, no quería quebrarse y ser un pedazo más de un cristal que estaba despostillándose poco a poco, eligió ser el escudo, ya tendría tiempo de llorar en algún otro momento. Se acercó a ellas y les abrazo nuevamente aquello duro tal vez 5 minutos, ninguno pretendía soltarse, el calor que emanaban los tres cuerpos se confortaban unos a los otros. Había una montaña de sentimientos en el corazón de Haruka quien estaba en medio de las personas que habían decidido ser sus padres, esos dos humanos llenos de amor que estaban siempre para ella sin importar cuantos errores había cometido.

Pero dentro de aquella hermosa demostración de amor la rubia comenzaba a sentir un vacío en su alma, el monitor conectado a ella comenzaba a anunciar que sus pulsaciones estaban agitándose, sus últimos recuerdos regresaban a su cabeza en ese momento donde bajo la guardia, el miedo volvía a apoderarse de ella. Mamoru y Setsuna rompieron el abrazo al escuchar el acelerado sonido, Amy intentaba explicarles que era parte de la emoción de la chica, que era normal y es que en aquellos momentos tanto Mamoru y Setsuna olvidaban lo que alguna vez aprendieron.

-¿Dónde está… la sirena?- Dijo casi en susurro llamando la atención de las tres personas en la habitación.

Se encontraba recargada en la pared aun lado de la puerta de aquella habitación, Setsuna se había encargado que colocaran a su pequeña en el lugar más privado del hospital así que algunas enfermeras

Pasaban de vez en cuando mientras la miraban discretamente, la chica saludaba con un movimiento de su cabeza y sonreía apenada. Había tomado la decisión de no entrar junto a Mamoru, aunque se moría por verla dentro de su corazón se encontraba la angustia de su último momento consiente juntas, si era sincera con ella misma entendía que no estaba preparada para escuchar un no por parte de la rubia, si le había prometido respetar su decisión, pero ¿acaso se preguntó si podría hacerlo? Los pensamientos intrusivos la torturaban y se mezclaban con la ansiedad que le generaba tener que tomar una decisión que había estado evitando durante aquellos meses, ahora parecía tener más libertad, Yaten no volvería a molestarla estaba segura que había destrozado su corazón yendo en contra de absolutamente todo lo que él creía.

Miro su celular con aquel mail abierto, cerró sus ojos mientras buscaba una respuesta dentro de su corazón.

-"No te preocupes, yo puedo arreglar todo para que tenga una familia, solo necesitas renunciar a tus derechos, será anónimo"- volvió a leer con la mirada mientras sus dedos comenzaban a escribir sobre aquel teclado táctil.

-Michiru- miro a su lado izquierdo de donde provenía la voz y vio la cabeza de Mamoru entre la puerta abierta mientras la miraba con una gran sonrisa- Haruka quiere verte.

Ella asintió mientras pulsaba un botón de su celular que haría que su respuesta a aquella propuesta llegara hasta el otro lado del mundo.

Entro lentamente mirando hacia el frente, sus ojos se iluminaron al verla sentada sonriendo tomo aire y sonrió también quedándose frente a ella al pie de la cama. ¿Debía acercarse?, Haruka apretó sus labios al ver como la aguamarina se detenía tan lejana a ella, debió suponer que no entraría corriendo mientras la abrazaba, porque sus últimas palabras hacia ella antes de irse a dormir involuntariamente habían sido cobardes, ni siquiera merecía que Michiru estuviera ahí en ese momento.

-Me alegra que estés bien, nos asustamos mucho por ti- Comenzó la de cabello turquesa, su voz era tranquila, Haruka miro a sus padres brevemente y luego a su amiga de cabello azul quien solo se sonrió.

-Mamoru, Setsuna podrían acompañarme, debo llenar algunos documentos para Haruka y necesito a los dos- la chica abrió la puerta esperando a que los mencionados anteriormente salieran, Mamoru tomo la mano de Setsuna mientras la obligaba a salir de la habitación.

-Sé que fui muy cobarde y que irme así no fue lo correcto, pero entiéndeme un poco estaba asustada… yo no quería prometerte algo que no podría cumplir y necesitaba primero poner las cosas en orden- Michiru cerro sus ojos mientras tomaba aire, su corazón dolía y la intuición de que nada bueno podía comenzar con aquellas palabras la hacían sentirse desprotegida.

-Quiero pedirte perdón por todo el daño que pude causarte, creo que al final me merecía un poco todo esto. - le había pedido perdón, era obvio que iba a despedirse, su respiración comenzaba a agitarse estaba segura que Haruka se había arrepentido al escuchar aquella confesión.

-¡Haruka!- llamo la atención de la rubia quien hablaba lentamente, la rubia levanto su mirada y se encontró con aquellos ojos a punto de quebrarse.- No quiero escucharlo, lo siento… yo entiendo pero no quiero escucharlo.

Haruka la miro extrañada y comprendió como la mente de Michiru jugaba atormentándola, afino su garganta y maldijo no poder levantarse para correr hasta ella.

Tal vez parecía intacta pero sus piernas estaban adormecidas, sentía dolor en cada rincón de su cuerpo y su cara aún seguía marcada recordándole la batalla de días atrás.

-No Michiru, espera a que termine, deja de hacerte ideas que no son, vamos ven aquí y escúchame, por favor...- palpo su cama mientras rogaba piadosamente. La aguamarina se sentó cuidadosamente y tomo las manos de la rubia entrelazándolas con las de ella.

-Deja de imaginar los peores escenarios, regrese de la muerte por que no puedo irme de aquí sin haber experimentado lo que es formar una familia con la persona que más eh amado en mi vida. Minako y yo oficialmente no somos nada más que un capítulo cerrado en nuestras vidas. Mi sirena yo no sé si sea el mejor ejemplo en estos momentos y sé que merezco pagar por todo el dolor que eh causado incluso a Minako, pero mientras espero que el karma haga de las suyas conmigo quiero estar junto a ti sin escondernos, te prometo que me convertiré en una mejor persona-

Las lágrimas corrieron por los ojos de ambas, Haruka acaricio la mejilla de Michiru tratando de limpiar aquellas gotas saladas que resbalaban por su cara.

XXX

Los días se habían convertido en un infierno para los Kou, el mal humor de Yaten hacia que los compromisos como agrupación se vieran afectados causando incluso problemas con las marcas para las que trabajaban, eran los últimos contratos a cumplir antes de anunciar su separación total y se estaba volviendo una pesada carga.

"Aunque los involucrados no han dado declaraciones oficiales, los rumores se han viralizado ante la comunidad de fans que aseguran que la pareja había terminado desde meses atrás."

-Apaga esa mierda, no estoy de humor para chismes-

-Si supieras comportarte en público no habría esos rumores-

-ah claro, tú la experta vas a venir a decirme a mi cómo comportarme-

-Supéralo Yaten, pasó hace una semana, concéntrate mejor en tus compromisos-

-¿Qué lo supere?, esa perra no tiene corazón y ahora ella es la buena ante todos…-

-Yaten ¿Qué es lo que necesitas de ella?, quieres un hijo ¿no? Yo te lo doy- él la miro y arrugo la frente en una señal de enojo.

-Ni se te ocurra embarazarte Minako sería una estupidez- la rubia suspiro intentando ser paciente

-Muchas más lo han hecho y ha sobrellevado su carrera y su maternidad sin problema-

-¿Muchas? Te refieres a Beyonce, Rihana, Minako ¿Quién eres tú comparada con ellas? Nadie, tu carrera va en ascenso, embarazarte sería una pérdida de tiempo. Piensa con cabeza fría niña-aquellas palabras lograron dar en el orgullo de la chica, tal vez ahora que Yaten mostraba su verdadero ser, aquellas historias sobre él y el demonio que despertaba cada vez que algo salía mal eran ciertas.

-¿Entonces que va quitarte ese horrible humor que está destruyendo tu poca reputación? Te recuerdo que ahora más que nunca debes aprovechar las oportunidades, la banda se disolverá y se acabará todo para ti.-

-Para eso estas tú, Mi diamante en bruto que estoy puliendo con empeño y amor- se acercó a ella mientras respiraba en su cuello- Recuerda que tenemos un compromiso, esa piedra en tu mano es la prueba de ello. Pero… si te soy sincero lo único que podría calmarme seria destruirla, no quiero que muera, quiero que viva este infierno que estoy viviendo ahora, quiero quitarle el sueño, quiero arrancarle todo lo que ama, se lo merece.-

-¡Ay Yaten!- le dijo con tono lastimero- siempre preso de tus ataques de furia, hoy dices eso y mañana despiertas llorando como un molesto chiquillo quien busca a su madre y todo provocado por la violinista…- Minako coloco el pequeño vaso de wiskhy frente al hombre, los hielos bailaron dentro del cristal al son de la bebida.

-Pero sabes- continuo la rubia mientras se sentaba frente a el- los perros que más ladran son lo que nunca se atreven a morder y dicen las malas lenguas que tu…no eres capaz de matar ni siquiera a una mosca.-

-Por eso te lo estoy pidiendo a ti, tu eres la experta… bueno casi, porque la rubiecita sigue por ahí.- Minako llevo sus ojos bajo sus parpados mientras un suspiro de molestia escapaba de su boca.

-Sabes que… ya me canse de esta mierda y de ti…- arranco el anillo de su dedo y lo aventó hasta el peli blanco quien apenas había tomado el vaso de alcohol para sorber.

Sus ojos verdes se abrieron con asombro al ver como la chica explotaba, vio como tomaba su bolso molesta, sus ojos siguieron su caminar, paso por su garganta aquel ardiente líquido y abrió su boca.

-Allá va la Asesina Minako Aino, que lastima su carrera tenia futuro, se apodero de las redes fácilmente por su personalidad tan agradable… pero quien iba a decir que su belleza era proporcional a su malicia…-hizo una pausa al ver como la rubia detenía su andar, sonrió; se levantó y camino hacia la chica, quedo frente a su espalda- intentar matar a su ex novia luego de que la chica hubiese terminado con ella…-

-Nadie te lo va a creer, no tienes pruebas- miro de reojo al chico y observo aquella sonrisa burlona.

-Veamos, ¿Cuál era el nombre de ese chico?- fingió pensar un poco y mientras lograba que Minako volviese a dirigirle la mirada esta vez quedando frente a el- Artemis… así es su nombre tan extravagante como podía olvidarlo ¿Fue ese gato quien se encargaría del trabajo sucio no?, trabajaba para nosotros, ayudaba a cargar el equipo de audio... el por algunas monedas es capaz de muchas cosas pero bueno eso ya lo sabes tú- Minako apretó sus puños molesta sin dejar de ver como el peliblanco paseaba lentamente de un lado a otro con una sonrisa ladina en el rostro.

-Es un protegido de Galaxia ¿Crees que la traicionaría?-

-Minako, la bella y estúpida Minako ¿Aún no terminas de entender a Galaxia?, ella es capaz de sacrificar a lo que sea y quien sea que se interponga en sus planes, un pequeño rumor en donde estén implicados y se deslindara de todo dejándolos a su suerte y si recuerdo los padres de la rubiecita esa… no se ven tan pacíficos cuando se trata de su pequeño bombón ¿No es así?

Una pista en donde buscar y… se acaba todo Mi na ko- su voz fue casi un susurro mientras su nombre salía por silabas de aquella boca traicionera.

-Escarbarían como un perros hambrientos, sí, es verdad y entonces se encontrarían con la noticia que claro acapararía mucho más espacio en los tabloides que la mía ¡Cambian al fantástico Yaten Kou por una mujer! ¿Eso te dejaría más tranquilo? Y que tal… La famosa violinista huía de su novio quien pertenece a una sanguinaria secta pecaminosa y blasfema ¿te gusta más eso?- la cólera corría por su sangre ahora, sus mejillas se enrojecían y apretaba los puños en señal de intentar controlarse.

-Sabes la opinión publica me dará la razón por que…soy yo el pobre infeliz que buscaba a su novia entre lágrimas mientras ella como toda una zorra se revolcaba con su amante, ¿pertenecer a una secta? ¿Enserio lo arruinarías todo por un berrinche? Además ¿Quién te creería? ¿Por qué no le preguntas a Michiru la razón del por qué prefirió huir antes que contar toda su verdad? Tan solo haz una pequeña búsqueda en internet, cuantas personas han intentado cansadamente sacar toda esta mierda a la luz ¿Qué han ganado? Ser tachados de conspiranoicos locos y para aquellos que dicen tener pruebas simplemente desaparecen de la faz de la tierra, días, semanas o hasta meses después sus cadáveres salen a la luz, sobredosis, depresión, congestión alcohólica, pero el resultado siempre es el mismo- se acercó hasta el oído de la chica- Suicidio- susurro y se alejó lentamente.

Se agacho hasta el suelo y levanto el anillo de diamantes, tomo la mano de la chica y lo coloco en la palma de ella.

-Relaja un poco la mente, piensa las cosas, despeja esas ideas absurdas… y regresa cuando estés tranquila, yo siempre estaré aquí… siempre para ti-

XXX

Mi cabeza a veces es una pared
Oigo los mismos golpes, una y otra vez
Como un déjà vu que ya viví ayer
Y nunca se acaba

Llevaba 30 minutos estacionada fuera de aquella farmacia, miraba la caja de misoprostol en sus manos mientras intentaba tomar una decisión. Hace una semana había visitado el hospital por recomendación de Taiki, quien le decía que aquellos mareos matutinos, dolores de cabeza y palidez se debían a estrés y que una idol enferma no era atractiva, era un sinónimo de debilidad y eso no vendería, necesitaba ser perfecta. Aun recordaba las palabras hipócritas del anciano que la atendió mientras la felicitaba, recordó salir en shock de aquel lugar con aquella prueba positiva y 9 semanas de embarazo.

-Me tengo que tomar esto… ¿cada cuánto? - se dijo así misma mientras intentaba darse valor, por más fría que pareciera dentro de ella existía la ilusión de ser más que una tabla salvavidas para Yaten, pero sin su apoyo no podría hacerse cargo de un bebe; tenía que ser realista y aunque el dinero ahora no era un problema si el embarazo truncara su carrera terminaría como su madre, una jovencita bonita pobre con un crio entre sus brazos.

El sonido de su celular la estremeció un poco miro el aparato y con fatiga lo tomo.

-Creí que me habías dado permiso de salir un rato a despejar las ideas tontas de mi mente-

-Te escuchas de mejor ánimo… disculpa que me atreva a llamarte en tu tiempo libre pero solo necesito asegurarme que hoy saliendo recibiste un paquete para mí- la chica miro al asiento de copiloto, recordó como al salir la abordo un hombre quien la reconoció como la representante de la agrupación y le entrego aquel sobre amarillo.

-Si aquí esta, cuando termine de pensar te lo entrego ¿ok?-

-Minako… es importante-

-Voy a colgar, adiós- miro de nuevo aquel sobre mientras la curiosidad podía se desbordaba a través de aquel brillo en sus ojos, hoy más que nunca necesitaba armas contra Yaten, ¿Qué jugada sucia se escondería en aquellos documentos?, los mismos que se encontraban saliendo ayudados de las manos de la chica.

-Veamos que es tan importante Kou- sus ojos leían atentamente lo que parecía ser una copia certificada de un testamento.

Manifiesta el TESTADOR que es su terminante, última y definitiva voluntad designar y en y por este Acto designa a su Primogenito hijo como su Único y Universal Heredero de todos sus bienes muebles e inmuebles, derechos, derechos parcelarios y ejidales, derechos sucesorios, cuentas bancarias, acciones o partes sociales que pueda tener en sociedades, presentes y futuros, que le correspondan o hubieren de corresponderle hasta la hora de su fallecimiento. Si este aún no cuenta con la mayoría de edad corresponde la designa de albacea a su Madre o familiar directo ante la ley de dicho testamento.

Su boca entre abierta indicaba la sorpresa de lo que sus manos sostenían, un escalofrió recorría su cuerpo mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro.

Tal vez esa era una señal de que estaba tomando el camino correcto, las voces en su mente se volvían aún más sonoras e inclusive podía oler el aroma a éxito.

Depósito de nuevo los documentos en aquel sobre de manera que pareciera inmaculado y arranco el auto mientras por el altavoz sonaba una llamada a punto de ser contestada.

XXX

Y caminé en espiral
Y lo noté muchos kilómetros después
Y vi salir el mismo sol
En cada hemisferio, con el mismo criterio

Hacia tal vez 10 minutos que su presencia había sido anunciada, sin previa cita se sentó en aquella oficina con aquel gran ventanal, la vista era preciosa lamentablemente no podía ser valorada por aquellas dos mujeres que no apartaban la vista la una de la otra, el silencio iba y venía, algunos seseos o aclaraciones de garganta, pero ninguna palabra.

la mirada dorada sobre ella hacía que sus ácidos estomacales se revolvieran, subiera hasta su garganta y se quedara ahí como provocándole un reflujo intenso que se convertía en nauseas.

-Para serte sincera te creía muerta... No es fácil esconderse de aquel trio... Son unos perros hambrientos...-

-Eso me decían y aun así logre escabullirme... –

-Siempre como el agua, escurridiza, corres con prisa como el rio que al final desaparece al desembocar en el mar y ¿sabes que es lo más triste? las olas del mar mueren en un eterno vaivén hacia la arena que no puede hacer absolutamente nada para ayudarle- pudo ver como el rostro de la chica frente a ella se arrugaba para dar paso a una mueca de desagrado; La conocía casi a la perfección, ella había pulido con sus propias manos aquella perla y le dolía comprender que, aunque pareciera valiosa era simplemente un grano de sal.

-Mientras tú crees que morir en el mar es triste, yo creo que el rio no muere si no se funde en el océano convirtiéndose en algo enorme, dicen que la fuerza del mar es a veces incluso peor que el mismo fuego. - La mujer sonrió, dio un sobro a una pequeña taza blanca que estaba sobre el escritorio frente a ella, miro de nuevo a la chica de cabello turquesa.

-Adelante por favor, no vayas a creer que te voy a envenenar. ¿Cuál es el motivo de esta honorable visita? - Michiru miro la taza frente a ella, el líquido que guardaba el recipiente estaba tan negro que podía ver su reflejo en él.

-Tú sabes a que vengo... ¿O es que acaso ya perdiste el toque? - tomo la taza sin vacilar y bebió lentamente, el café caliente pasaba por su garganta a la vez que calmaba el tsunami que había en su interior.

-Si vuelvo a ser sincera, esperaba por primera vez en años equivocarme, pero como te tengo aprecio te dejare elegir. ¿Un catastrófico accidente que apagara aquella hermosa melodía de violín o la hermosa doncella incomprendida que no podía más con la carga de este mundo podrido?, si elijes la segunda te prometo que tendrás la nota de suicidio más sublime de todos los tiempos. Digan de una artista como tu - Michiru suspiro mientras intentaba no intimidarse por aquellas palabras.

-La verdad es que tenía otra cosa en mente- perdió su mirada en el ventanal- tú sabes que puede existir otra forma ¿no? Tal vez alguna excepción...-

-Cuando escuché que ya no eras la misma, creí que al fin habías entendido tu poder, pero lo que veo es que estas aquí implorando vulgarmente por tu vida... cuando sabes perfectamente que de aquí no se sale vivo ¿Quién crees que eres para merecerte una excepción?-

Claro que esperaba aquella respuesta, mientras iba en camino a ese lugar se cuestionaba los distintos escenarios y en todos terminaba hincada de rodillas implorando por su vida, pero es que ¿Qué podía ofrecerle a alguien que tenía todo? ¿Qué tan importante podía ser para mantenerla con vida, para sucumbir de nuevo ante sus caprichos?

- ¿Por qué? - escucho salir de aquellos labios inyectados con ácido hialuronico y adornados con gloss de Dior, volvió sus ojos a aquella imponente figura.

-Te lo hemos dado todo ¿no? El precio que has pagado creo ha sido de los más bajos... ¿No quieres tenerlo todo de nuevo? O acaso ¿Alguien te lo pidió?, porque si es así déjame decirte mi pequeña Sirena que no has aprendido nada- Aquel sobrenombre le erizo la piel, movió su mirada hasta donde los ojos de Galaxia estaban fijos, una pintura al óleo que descansaba en aquella pared negra, reconoció inmediato esa mezcla de colores que alguna vez mancharon su delantal.

Sintió como algo salía de su cuerpo ¿su alma tal vez? O acaso la esperanza que la había acompañado hasta ahí.

- Y dime ¿Perdí mi toque? - La utopía que en su mente había formado cayo precipitadamente. Tal vez podría esconderse del trio de cantantes, pero al final siempre estaría tras ella el ojo que todo lo ve. ¿Como hacia eso? ¿Alguien la había traicionado? ¿Como sabia sobre Sirena? ¿Realmente existía un poder sobre natural en aquella mujer de cabellos dorados y ojos de fuego?

El silencio volvió a apoderarse del lugar, ambas seguían bebiendo de aquellas tazas como si el líquido que descansaba en ellas fuera ilimitado.

-Yo…- Un agudo sonido irrumpía abruptamente las palabras de Michiru, Galaxia miro su móvil y dejo perder la llamada para que inmediatamente el aparato volviera a sonar.

Era el final, no importaba si perdía lo último de su dignidad suplicando por su vida, no iba a lograr nada, tal vez eso sería lo mejor, desaparecería y se terminaría todo el infierno que cargaba tras ella, pero eso significaba romper de nuevo el corazón de la persona que estaba segura que amaba.

¿Y qué haría con el pequeño paquete que esperaba por ella al otro lado del mundo?, podría ¿negociar al menos la fecha? Cuestionaba cada una de las decisiones que a lo largo de su vida había tomado, trataba de buscar una salida que sabía que no existía. ¿En qué momento se había perdido de esa manera?.

El sonido del móvil insistía incansablemente, mientras el corazón de la aguamarina se aceleraba porque tal vez aquella llamada era su verdugo, tal vez Galaxia ya había escogido la forma, el día y la hora en la que Michiru Kaioh, La violinista prodigio moriría.

-Podrías al menos decirles que esperen a que yo decida- su voz fue firme pero pudo notar como algunas letras temblaban en su garganta, miro su móvil que no dejaba de timbrar, ¿lastima o morbo? Claro que fue lo segundo lo que la motivo a aquella acción, contesto la llamada colocando la alta voz.

-Más te vale que sea de vida o muerte- hablo mientras clavaba la mirada sobre Michiru quien cerro los ojos en respuesta del miedo.

-¡Necesito verte con urgencia, pero solo a ti!- aquella voz chillona la conocía bien, abrió sus ojos enfocándose en el aparato móvil sobre la mesa.

-Tal vez eso te funcione con los demás, pero conmigo no... Mi tipo es más como la joya dorada con esmeraldas que perdiste-

-No la menciones... Aunque-la voz del teléfono pareció meditarlo un poco y luego una risa burlona hizo que la bocina del auricular vibrara.

- ¿De qué nos reímos? - Galaxia sabia mover sus piezas, conocía que la imprudencia de Minako no tenía respeto por nada ni nadie y sentía curiosidad por llegar hasta los límites de Michiru, tal vez podría divertirse antes de del final de la violinista.

-Pues que si me ayudas con esto tal vez pueda conseguir a esa rubia solo para ti, tal vez por eso respira, tú siempre lo has dicho... La princesa siempre abre los senderos por los que caminaran sus fieles estrellas- las pupilas de Michiru se dilataron, dentro de sus ojos parecía existir un mar bravío.

Galaxia esbozo una sonrisa complacida, ahí estaba de nuevo aquella chica que tanto le gustaba, ahora más que nunca deseaba ver como la violinista salía de sus cabales.

-Solo que esta vez procura que llegue consciente y completa hasta mi... Porque la última vez que se vieron fue un choque... De emociones claro- sentía su cuerpo arder, presa de la colera que sentía apretaba los puños, quería tomar aquel aparato y estamparlo por el suelo, necesitaba que aquella estúpida risa burlona parara, apretó la mandíbula mientras hacia el mayor esfuerzo por contenerse.

-Minako, ahora estoy en una reunión importante, pero espera mi llamada para reunirnos,- las mejillas rojas, la frente arrugada, sus puños apretados y la respiración pausada conteniéndose eran un claro aviso de la tempestad que estaba por llegar.

-Lo siento esa chiquilla esta... –vio como la aguamarina se levantaba abruptamente de su silla, se cruzo de brazos mientras comenzó a caminar de un lado a otro, otra de sus manías que ya conocía bien.

-Entonces definitivamente de aquí no se sale vivo… ¿ella lo sabe? -

-Su nombre es Minako, no es difícil de recordar ¿cierto? y no creo que necesite esa información ¿Quién quisiera abandonar todas las oportunidades que la sociedad del fuego tiene para ti? -

-No tengo escapatoria- susurro para si misma, paro en seco mientras dentro de ella un océano de emociones revoloteaba lleno de furia. -¿Enserio volverás a dármelo todo?, ¿podre elegir lo que yo quiera si me quedo bajo tu yugo? - aquellas palabras la hicieron sonreír disimuladamente, Michiru ahora se encontraba tras el ventanal, daba la espalda a Galaxia quien solo la seguía con la mirada, no quedaba nada de la serena aura con la que había llegado.

Se concentro en el paisaje mientras le consultaba a su corazón si estaba haciendo lo correcto, pero en un mundo tan podrido solo triunfaban los que tenían poder. Ella solo podría proteger todo lo que amaba siendo parte de la propia amenaza.

-Si vuelves a ser la chica obediente, podrías incluso tener más de lo que ya tenías. Sabes que te tengo un cariño especial. - la sonrisa en los labios de Galaxia se curveaba más a cada palabra de la aguamarina.

Quería ser feliz de nuevo, Haruka había mencionado la idea de ser una familia, esa rubia la hacía sentirse poderosa, esa chica le provocaba mariposas en el estómago incluso cuando creía sentir algo por Yaten. Pensar en volver a perderla definitivamente la volvería loca y era momento de que probaran lo salado que podía ser el océano cuando estaba enfurecido.

-Entonces quisiera algo, como un regalo de regreso- se dio la vuelta clavando su mirada en los ojos de Galaxia que la miraban hambrientos de curiosidad. Michiru sonrió levemente mientras las palabras se iban acomodando en su cabeza.

No necesitaba decirlo, Galaxia sabía el tipo de sed que cosquilleaba la garganta de la violinista

-Claro, una cabeza plateada para adornar tu nuevo muro de trofeos- Galaxia tomo su celular y estaba a punto de marcar cuando la voz de Michiru resonó en su cabeza.

-No... Quiero verla caer como cayo mi Carrodus, quiero que la corona de Venus pese tanto que termine por aplastar la hueca cabeza de Aino Minako…-

El mar de su interior estaba comenzando con la corriente de resaca también llamada corriente de retorno, aquel fenómeno donde un pequeño rio corre entre la mar mientras se aleja de la costa, un retroceso inusual del agua que expone el verdadero fondo marino. Pareciera inofensivo, pero son solo desesperadas advertencias de la naturaleza avisándonos que el Tsunami esta por comenzar.

Notas de la Autora:

Merezco ser amedrentada por no actualizar, si lo merezco, pero no pueden negar que les escribí un capítulo fenomenal, por favor no lo devoren.

Me gustaría leer sus comentarios, sobre todo en estos momentos que en cuanto a la escritura no me siento tan motivada… algunas preguntas han estado vagando por mi cabeza. ¿será que vale la pena terminar esto?

En fin… Gracias por leer.