Yo estoy súper segura que nadie esperaba ver actualización en esta colección de one shots, pero lo crean o no, pienso terminar... aunque voy a cambiar el summary porque seguramente serán poco más de 20 historias aquí... pero esa eso es chisme para otro día, por ahora les dejo este que es indudablemente el One Shot más largo que he escrito jamás... y como no me iba a inspirar si es de mis grupos favoritos de la vida del mundo mundial. Espero que lo disfruten.


APROVÉCHATE

De: Café Tacvba

Álbum: El Objeto Antes Llamado Disco


- Bueno Misty, ya llegaste hasta aquí, ya no hay marcha atrás, ¿cierto?

Se dijo a sí misma mientras caminaba con todo el porte que poseía, atravesando las puertas del opulento restaurante. Se detuvo un momento, considerando aún la posibilidad de escapar de esa situación, misma que, segundo a segundo parecía cada vez más descabellada, sobre todo cuando notó como todas las miradas se dirigían hacia ella.

Si, esa noche su atuendo estaba completamente a la altura del reto, de esa disparatada misión que se había impuesto… aunque tal vez exageró un poco o eso pensó mientras intentaba "alargar" el brillante vestido ajustado color carmín que apenas si le cubría hasta la mitad de los muslos. Ni que hablar de la reveladora abertura que dejaba al descubierto casi toda su espalda y que podía ser perfectamente visible ya que había decidido arreglar su larga cabellera de fuego en una elegante coleta de lado que caía completamente sobre su hombro derecho y desembocaba por su pecho y hasta casi alcanzar su cintura… De pronto estaba demasiado consciente de cuanto estaba llamando la atención con su apariencia y también supo que, tal vez, ya no sería posible escapar sin pasar desapercibida.

- Señorita Waterflower, la están esperando. Si es tan amable de acompañarme, la llevaré hasta su mesa.

- S-sí, muchas gracias.

Apenas fue capaz de contestar y siguió a pasos lentos al mesero que la conducía por el elegante salón. En ese momento, estaba más concentrada en no tropezar y caer sobre algún extraño comensal, algo que podría pasar, pues no estaba acostumbrada a usar stilettos tan altos como los plateados que portaba en ese momento. Tan absorta estaba en la simple actividad de caminar que, por un instante se olvidó a qué había acudido a ese lugar y a quien habría de encontrarse allí… pero lo recordó todo de golpe cuando vio como aquel apuesto joven que ya la esperaba, se ponía de pie para recibirla con una encantadora sonrisa.

- No sabes como me alegra que aceptaras mi invitación, temí que la rechazaras, como tantas veces lo habías hecho. – Dijo con un tono alegre, pero que no dejaba de ser totalmente cautivante y que alteraba los nervios de la pelirroja.

- Supongo que tanta insistencia me cansó y sólo te dije que si para que me dejaras en paz. – Contestó nerviosa, aunque intentaba hacerlo sonar como una broma. Así lo interpretó el joven que, sin dudarlo tomó la mano de su ahora acompañante con delicadeza y la alzó lo suficiente para poder depositar en ella un pequeño beso al filo de su muñeca, para después contestar con absoluta tranquilidad.

- Me conoces bien, sabes perfecto que nunca me iba a dar por vencido, ¿no es así? – Las palabras y las acciones del joven comenzaban a crear efectos que no controlaba del todo. Su cuerpo se estremeció por completo y sus mejillas se colorearon de un ligero tono rojo que trató de disimular tanto como fue posible, también retiró su mano con un rápido movimiento antes de finalmente sentarse en la silla frente al muchacho.

- Y aunque no te conociera, tienes fama de ser bastante terco. – Continuó con su juego un poco más relajada aunque estaba consciente que su atuendo había conseguido la reacción deseada, pues el apuesto moreno no podía quitarle la vista de encima.

- Muy cierto, aunque… yo sí recuerdo que tu también lo eras y cuando decidías algo era casi imposible hacer que cambiaras de opinión. Así que, dime Misty, ¿Cuál es la verdadera razón por la que aceptaste mi invitación? – Pensar que podría engañarlo había sido bastante iluso de su parte, pero imaginó que si desempeñaba correctamente su papel podría salirse con la suya sin que él se enterara nunca de la verdad… Ese era un plan que cada vez se sentía menos capaz de realizar.

Su nerviosismo era palpable y más ante la intensa mirada del joven que simplemente se negaba a apartarse de ella, por eso aprovechó la intervención del mesero que justo en ese momento había dejado los menús sobre la mesa y sin dudarlo tomó uno para esconder su rostro. No dejaría al descubierto como sus mejillas pasaban de un leve tono rosado a un rojo brillante cuando recordó el motivo que la condujo hasta ese encuentro.

- No me lo creerías si te lo contara…

..

.

- ¿Estás segura que irte a vivir a Kalos es buena idea, hermanita? Tal vez debas esperar a tener tu propio departamento o…

- No seas ridícula, Dais. No es necesario eso, lo que necesito es aprender de otros entrenadores acuáticos y eso es lo que haré. Ya conseguiré donde quedarme cuando llegue allá.

- Bueno, prométeme que por lo menos buscarás un departamento. Quizás debas rentar algo, aunque sea pequeño. Lo que sea es mejor a vivir en un centro Pokémon por dos años, ¿no crees?

- Te preocupas demasiado. Fácilmente podría encontrar alguien con quien compartir una casa o algo así, pero como te dije, eso no es importante. Sea como sea, estaré bien…

..

.

"Si tan sólo hubiese sabido que pasaría, mejor me quedaba a vivir en el centro Pokémon."

- Te sorprendería lo que soy capaz de creer, – La firme voz del joven sacudió sus recuerdos y los sentimientos negativos que se generaban con ellos.

- Has caído por todos los falsos disfraces e identidades del equipo Rocket, así que, si, si sé lo crédulo que eres. – Ella sonrió, acción que él imitó. – Mejor cuéntame, ¿por qué insististe tanto en verme?

- ¿Acaso no es obvio? – Estiró el brazo cruzando la pequeña mesa, hasta alcanzar la mano de Misty y comenzó a jugar un poco con el delgado brazalete plateado que la chica portaba, sus dedos rozando ocasionalmente con la piel de la jovencita. – No he sabido de ti en años, incluso cuando resulta que vivimos en la misma ciudad desde hace meses y no me habías buscado.

- De verdad lo siento, Ash. Quise hacerlo, lo juro, es sólo que mi vida se volvió un poco… complicada.

- Y aún así, no me has contado por qué estás aquí, ahora… conmigo. – Su intensa mirada se clavaba una vez más sobre ella. Había olvidado lo cautivantes que siempre le resultaron sus ojos cafés de los que nunca podía escapar. Todo indicaba que esta vez volvería a ser igual. – Quiero saber sobre tu vida. ¿Cómo te ha ido todo este tiempo en Luminalia? ¿Has hecho nuevos amigos?

- ¿Qué si tengo amigos? – Era la pregunta que no esperaba escuchar, sin embargo, era la única que explicaría su presencia esa noche, en ese restaurante. No pudo evitar reír ligeramente ante la ironía de la situación, despertando más la curiosidad del moreno. – Creo que se podría decir que si hice una nueva amiga, una que… ahora tenemos en común…

..

.

- …Y ésta sería tu habitación, ¿qué te parece?

No quería admitir que Daisy tenía razón, pero después de un mes de dormir en una pequeña colchoneta del centro Pokémon, – situado en el ruidoso y agitado corazón de la ciudad – finalmente se decidió a buscar un mejor lugar para vivir.

Quería algo más acogedor, encontrando el anuncio de un adorable departamento en el segundo piso de un condominio localizado casi a la salida de la Ruta 16. No sólo la ubicación le resultaba conveniente, también la persona con la que compartiría ese espacio parecía bastante agradable. Era una chica muy dulce y afable, lo que auguraba una fácil convivencia entre ambas.

- Me parece excelente. – Misty sonrió a la chica que también parecía contenta por recibirla como compañera de casa.

- ¡Entonces no lo pienses más! Este puede ser tu nuevo hogar a partir de hoy.

- De acuerdo, ¡así será! Espero que nos llevemos bien.

- Yo no creo eso, – La jovencita de cortos cabellos color miel y ojos azules sonrió con genuina alegría. – pienso que seremos muy buenas amigas. – Afirmó aquello con tal convicción que Misty sintió un agrado por ella casi instantáneo.

- También pienso que así será…

..

.

La carcajada que Ash soltó al escuchar de quien se trataba la nueva amiga de Misty no era para nada adecuada en ese lujoso lugar, pero simplemente no pudo evitarlo. Intentó tranquilizarse al cabo de unos segundos al notar como eran observados por las personas a su alrededor, además que su acompañante parecía bastante molesta por su reacción.

- Estás bromeando, ¿verdad? – Preguntó él aún entre risas.

- Te digo la verdad. ¿Por qué es tan divertido?

- Bueno, quién diría que entre todas las personas del mundo, te encontrarías con Serena.

- ¿Y qué tiene de gracioso?

- Nada realmente, sólo pensar en ti y en ella… – Volvió a reír ante la imagen mental que comenzaba a tener de ambas jovencitas juntas, sin encontrarle una explicación lógica a que algo así sucediera. – Son tan diferentes, por eso no puedo imaginarlas viviendo juntas.

- Bueno, lo creas o no, eso está pasando. – Dijo entre irritada y nerviosa. ¿Con esa información podría adivinar por qué aceptó salir con él? Su tonta sonrisa, la misma que emitía desde niño cuando la molestaba, indicaba que no se imaginaba nada.

- Sólo necesito saber una cosa, – Hizo una pausa que era más por su propia diversión que por intrigar a Misty. – Acaso Serena… ¿Ha sufrido como nosotros el poder de tu temible mazo? – La pelirroja hizo una mueca encontrando aquella pregunta divertida y no como algo incómodo.

- Oh no, desde hace años el honor de disfrutar de eso, es sólo tuyo.

- Justo lo que pensé, – Habló satisfecho, llamando la atención de la pelirroja. – Si soy especial para ti. – Dijo aquello en un tono suave, casi seductor, pero Misty no tuvo mucho tiempo para reaccionar, pues el mesero interrumpió dejando una botella de vino espumoso, procediendo a servirle un poco a ambos. Apenas se encontraron solos de nuevo, Ash alzó su copa ligeramente en un pequeño signo de brindis. Misty imitó el gesto antes de dar un trago del cristalino líquido, luego, pensó un largo rato si debía vocalizar las palabras que en su mente se formaban. Después de otro par de sorbos a su bebida, decidió hacerlo.

- ¿Por qué no serías especial? Después de todo, los viajes que hicimos fueron sin duda los mejores años de mi vida. – En ese momento no pensaba en otra cosa que no fuera su pasado compartido e incluso sintió cierta nostalgia al expresarlo. – Pero… entiendo si no es igual para ti.

- ¿Por qué pensarías eso? – Ash prestó toda su atención a la entrenadora, sintiéndose genuinamente intrigado por la afirmación.

- Porque después de mí, llegó May, luego Dawn e Iris…

- ¿Tu punto es?

- …Después Serena.

- Sigo sin entender qué intentas decir. – Se vio un poco molesto ante la mención de sus acompañantes femeninas. ¿Estaba insinuando que era una clase de donjuán o algo por el estilo?

- Lo que quiero decir es que obviamente nunca te faltó una chica en tu vida y tal vez para ti, ellas eran mejor compañía que yo.

Silencio.

Después de que Misty expresara aquella frustración reprimida por más de dos décadas, no supo cómo contestar. ¿Cómo una conversación inocente tomó ese rumbo? De cierta forma se sintió contento de que así hubiese sido, pues tenía muchas cosas que, desde hace mucho quería aclarar con ella y por eso se atrevió a contestar.

- Te diré un secreto. – Dijo con voz seria, clavando su mirada imperturbable en su acompañante. Volvió a tomar su mano con suavidad jugueteando un poco con sus dedos, alargando la confesión que, sin duda, tenía a Misty al borde de su silla y su corazón palpitando más rápido de lo normal. – Todas esas chicas que mencionaste son mis amigas y las aprecio, pero estando con ellas… nunca sentí la misma emoción que cuando empecé mi viaje porque… nunca dejé de extrañarte, Mist.

Sus dulces palabras, su intensa mirada, el ligero roce de sus dedos con su piel y su sola presencia en aquel lugar después de no haberlo visto por años… ¿Cómo creyó que todo eso no la afectaría? ¿Que sus sentimientos no resurgirían mientras ella sólo buscaba una cosa de él? En ese instante, brotaron muchas emociones, empezando por un fuerte remordimiento que fue capaz de revolverle el estómago completamente. No podía soportar más esa situación, ya no era sostenible esa farsa que sólo ella creó.

- Ash, yo… – No pudo sincerarse con el muchacho y de frente decirle todo lo que estaba ocurriendo cuando él la observó preocupado, seguramente reaccionando a su semblante desencajado. Tampoco fue capaz de retirarse y dejar las cosas como estaban, así que sólo hizo lo único que podía en ese momento. – Ahora regreso, necesito… refrescarme un poco. – Y diciendo eso, se levantó con prisa hacia el único lugar al que Ash no la podía seguir.

Una vez que llegó al baño de mujeres, se encontró frente a los espejos redondos situados encima del tocador y se permitió dar grandes bocanadas de aire, intentando tener algo de compostura para poder regresar a su mesa, pero le estaba resultando casi imposible. Recargó sus temblorosas manos sobre la fría superficie de mármol; luego de un rato, abrió la llave para dejar correr el agua, acción tonta, pero que de cierta forma la tranquilizaba. Siguió respirando profundo, mientras los recuerdos se agazapaban nuevamente, reviviendo esos tragos amargos, esas malas experiencias que se conjugaron en su tonto plan, ese que incluía al entrenador quien claramente no merecía ser arrastrado por sus absurdas acciones.

- No puedes hacer esto Misty, Ash es tu amigo, no puede salir lastimado sólo porque Serena no resultó ser tan amable como aparentó en un principio…

..

.

- ¿Aún estás en el centro Pokémon? A esta hora ya debiste haber regresado, ¿o acaso te olvidaste de nuestros planes?

- No seas exagerada, Serena. Ya voy en camino, pueden ir preparando todo mientras llego.

- De acuerdo, pero apresúrate porque te estamos esperando.

- Por supuesto, llego en unos minutos.

Sin duda su estancia en Kalos estaba resultando una experiencia agradable: Iba increíble en sus entrenamientos con un integrante de la Élite ni más ni menos, aprovechaba las ventajas de residir en una ciudad tan cosmopolita como Luminalia y sobre todo, estaba disfrutando el vivir con Serena. Tal como dijeron cuando se conocieron, se volvieron muy buenas amigas y pasaban mucho tiempo juntas, ya fuera dentro o fuera del departamento que compartían.

Además que la diversión se multiplicó cuando a ellas se sumó Clemont, el líder del gimnasio de la ciudad. Al conocerlo, Misty se enteró que tanto él como Serena habían viajado junto con Ash cuando éste competía en la Liga de la región.

Indudablemente se sorprendió de esa coincidencia entre ellos, pero sintió que los unió más, como si se conocieran de toda la vida y esa sensación se acrecentaba estando cerca del joven rubio. Disfrutaba mucho intercambiar historias con él, sobre todo cuando éstas trataban de Ash y cómo ambos habían estado para salvar al entrenador en más de una ocasión, además, el hecho de ser líderes de gimnasio también era un tema de conversación que les gustaba explotar.

Ese día transcurrió normalmente: los tres jóvenes viendo televisión, comiendo grandes cantidades de pizza, riendo, charlando, pero todo iba a cambiar al momento en que él se retirara del departamento de las jovencitas.

- Misty… – El inventor que, normalmente era muy articulado al hablar con ella, de pronto pareció demasiado nervioso. – Yo… quería preguntarte algo… En realidad es idea de mi hermana, ella nunca me deja en paz con este tema, pero cuando lo sugirió, me pareció una buena idea, así que… – Pasó su mano detrás de su nuca, sus mejillas se encontraban visiblemente sonrojadas y sus lentes empañados. La pelirroja simplemente sonrió sin entender del todo la situación.

- Hey Clem, ¿por qué el nerviosismo? Sabes que puedes decirme lo que sea.

- ¿De verdad? – Misty asintió con alegría. – ¿Incluso si es… un pésimo intento de invitarte a salir?

- Oh… – Sin duda la propuesta llegó por sorpresa, pero si era sincera, no le desagradó la idea y enseguida contestó. – Me encantaría tener una cita contigo.

- E-eso es perfecto. – Estaba por demás nervioso, aunque feliz por la respuesta afirmativa. – ¿Te parece si paso por ti mañana a las ocho?

- Me parece genial. – Su bella sonrisa hizo que toda la cara del rubio se tornara roja, así que no fue capaz de despedirse correctamente y casi salió corriendo del lugar, agitando de forma exagerada su mano, aún en la distancia.

Si, todo pintaba bastante bien para Misty en esa región… o eso creyó, pues apenas Clemont se había ido, Serena apareció en la sala, con una expresión severa, una que nunca le había visto en los cuatro meses que llevaba viviendo con ella.

- ¿Qué fue todo eso? – Preguntó con fingida curiosidad, pues resultaba obvio que escuchó la invitación hecha por el rubio a su amiga.

- Oh, Clemont me pidió una cita, espero no te parezca incómodo porque ustedes se conocen desde hace más tiempo.

- No, para nada, sólo te recomiendo que no te hagas muchas ilusiones.

- ¿Por qué lo dices?

- Pues… es como dijo Clemont: lo hizo por sugerencia de Bonnie y bueno… ella le pide que haga eso con todas las chicas que conoce. Lo que trato de decir es que no debes sentirte especial ni nada por el estilo. – Sus malintencionadas palabras iban acompañadas de un tono bastante grosero, algo que desconcertó a Misty. No sabía si estaba celosa por el chico en cuestión, pues parecía ignorarlo casi siempre, incluso a veces sintió que lo veía como alguien… inferior. Entonces, ¿por qué se expresaba de esa manera? Decidió restarle importancia y respondió de forma amable ante las viles afirmaciones.

- Supongo que, no haría daño que lo intentemos, quiero decir, él es muy agradable, además, es sólo una cita.

- Una que tal vez fracase, – Continuó con sus frases hirientes y ese tono seco. – Es que no creo ni siquiera que seas el tipo de chicas que realmente le atraen.

- Gracias por tu preocupación, pero de todas formas pienso salir con él. – Fue su respuesta final, un poco harta de toda esa conversación.

- No digas que no te lo advertí.

Misty desechó ese último comentario que pareció más como una amenaza, esperando que fuese sólo su imaginación. Al día siguiente, cerca de la hora acordada con Clemont, recibió un mensaje de texto por parte del muchacho.

"Lo siento, Misty. Creo que no podré verte hoy. ¿Te importa si lo dejamos para otro día?"

"Está bien… ¿Me llamas después?"

Contestó el mensaje sin obtener otro de vuelta.

Comenzó a preocuparse al mismo tiempo que se cuestionaba qué había ocurrido para tan abrupto cambio de planes… No tuvo que esperar mucho para obtener respuestas pues vio a Serena cuando ésta salía de su habitación luciendo un bonito y revelador atuendo. Indudablemente la castaña no pensaba quedarse en casa.

- Voy de salida y no sé a qué hora regreso, ¿está bien, Misty?

- No hay problema, aunque… no me habías dicho que tuvieras planes.

- Oh si, sobre eso… – Sólo hasta entonces detuvo su andar, terminando de arreglar su cabello para después observar a Misty con un gesto de fingida tristeza. – Recuerdas lo que te decía ayer sobre Clemont, que no eras su tipo… – Misty frunció el ceño visiblemente molesta. ¿Por qué debía mencionar nuevamente eso y qué relación tenía con que Serena saliera de casa un sábado por la noche? – Lo decía porque la verdad es que él siempre ha estado interesado en mí y pues… Hoy finalmente decidí darle una oportunidad. No quisimos desperdiciar más tiempo, por eso tendremos una cita esta misma noche.

- Oh… – Misty no sabía que decir al respecto ni tampoco entendía porqué Serena había intervenido de esa manera.

- Yo sé que te hacía ilusión su invitación, pero no te molesta el cambio de planes, ¿verdad? – Serena seguía hablando con fingida preocupación, mientras ponía su mano sobre el hombro de la pelirroja, quien, usó todo su aplomo para contestar lo más despreocupadamente posible.

- Para nada. Espero que se diviertan mucho juntos.

- Sabía que entenderías. Bueno, nos vemos más noche… o quizás no.

Y con un guiño, salió del departamento dejando a Misty con un montón de dudas y sentimientos que iban desde la perplejidad, el enojo… hasta terminar en una aguda inquietud.

..

.

"Ese fue sólo el principio de todo. Su única cita con Clemont no me afectó tanto, pero con el tiempo, Serena hizo cosas que en verdad me hirieron."

La irritación nacida de esos recuerdos la convenció de estar haciendo lo correcto. Así que, acomodando su cabello y retocando su maquillaje, regresó a su mesa junto a Ash.

- Pensé que te habías marchado. – La expresión de alegría en su amigo al verla era bastante evidente. Misty sintió completa seguridad para realizar su plan, pues resultaba obvio que no le era indiferente.

- Pensar nunca ha sido tu punto fuerte, – Bromeó. – No es uno de tus mejores atributos.

- Pues aunque te cueste creerlo, cuento con muchos otros y si tú quieres te los puedo mostrar. – De nuevo respondía galante y aparecía en él esa encantadora sonrisa.

Misty supo entonces que no se equivocó en llamarlo, porque sin duda era lo que necesitaba para desquitarse de todo el daño que le infringió Serena…

..

.

- Creo que por hoy ha sido suficiente entrenamiento. – Exclamó un hombre rubio de cuerpo atlético al salir de la alberca tomando de una banca cercana un par de toallas, usando una enseguida y entregando la otra a su discípula. – Si continúas así, no dudo que en poco tiempo seas capaz de superarme.

- Estás siendo demasiado amable conmigo, Siebold. – La despampanante pelirroja pronto estuvo junto a él, sonriéndole ampliamente al recibir tal cumplido de su parte. – Aún me falta mucho por aprender de ti.

- No lo creo. En verdad eres más fuerte de lo que te das cuenta y también… más hermosa. – El comentario la tomó por sorpresa y se sonrojó al instante, sintió que sus mejillas explotarían cuando el Maestro acuático se acercó aún más, arrebatándole la toalla de las manos para después acomodarla sobre los hombros femeninos, luego, con su mano derecha hizo un lento recorrido subiendo por su cuello hasta su mejilla, alejando los mechones mojados de su bello rostro para poder mirarla fijamente. – Estaba pensando que, quizás podríamos… conocernos de otra manera, más allá de las batallas y de este campo de entrenamiento. Claro, si tú estás de acuerdo. – Misty estaba totalmente roja y bastante emocionada con la invitación, pues era algo con lo que fantaseó más de una vez. Quiso tomar su mano, o quizás intentar algo más arriesgado como besarlo, pero únicamente lo observó con los ojos bien abiertos y las mejillas sonrojadas.

- Es algo con lo que podría vivir. – Respondió al cabo de unos cuantos segundos haciendo que Siebold sonriera y por inercia volviera a pasar su pulgar sobre su mejilla para después deslizarlo lentamente, casi rozando la comisura de su boca. En verdad estaba cautivado por esa encantadora mujer.

- ¿Te parece si lo intentamos esta misma noche?

- Nada me gustaría más. – Respondió genuinamente emocionada.

- ¿Te busco en tu departamento?

- N-no, – Salir con él era algo que no quería echar a perder y recordando lo ocurrido con Clemont, decidió mantener a Serena alejada de esa situación. – Tengo algunos pendientes por hacer en el centro de la ciudad, – Mintió. – ¿Te parece si nos vemos en la Plaza Central?

- Está bien, pero espero que no pienses que no soy lo suficientemente atento contigo por eso.

- Para nada. Además… yo también creo que tu eres muy especial. – Se expresó con cierta timidez, misma que se acrecentó cuando el rubio sonrió encantadoramente para después besar su mejilla por un breve instante.

- Entonces es una cita, Preciosa.

Esa primera velada fue perfecta y le siguieron muchas más. Las atenciones de Siebold iban en aumento y la atracción entre ambos también. Al cabo de un par de semanas, cuando él la besó por primera vez, se podría decir que ya había una relación amorosa entre ellos, sin embargo era algo que aún no discutían.

A Misty no le importaba la falta de definición, tampoco parecía molesta por llevar las cosas lentamente, pues ya había tenido varios intentos fallidos de noviazgo en los últimos años, además, estaba el pequeño detalle que ella seguía siendo la aprendiz de Siebold y no quería que su potencial relación romántica afectara su formación como entrenadora, aunque eso era más fácil decir que hacer, pues a veces interrumpían sus clases para reemplazarlas por una larga sesión de besos… y fue en uno de esos momentos cuando ocurrió otra cosa que intentó evitar a toda costa.

- ¡Vaya Misty! Ahora entiendo porqué has llegado cada vez más tarde a casa. – La voz de Serena logró separarla del contacto que sostenía con Siebold y el tono de burla que su 'amiga' utilizaba incluso la hizo querer salir corriendo del campo de entrenamiento. – Yo no recuerdo que las batallas Pokémon se practicaran así. – Recalcó con saña.

- Serena… ¡Qué sorpresa verte por acá!

- Yo sólo pasé porque andaba por el rumbo y pensé que siendo ya tarde, quizás necesitabas que te llevara a casa, pero si estás… tan ocupada, yo puedo irme y darles un poco de privacidad.

- N-no, está bien , es mejor que me vaya ahora. – Misty sintió un poco de vergüenza al ser sorprendida de esa manera, así que decidió despedirse rápidamente de su acompañante. – ¿Me llamas mañana? – Ella pensaba sólo escuchar la respuesta y retirarse, pero su casi novio tenía otros planes en mente. Posó sus manos sobre las mejillas de la chica y sin importarle ser observados, la besó con ternura por varios segundos. Luego, la alejó un poco de él para poder ver sus bellos ojos y sonriendo contestó.

- Puedes apostarlo, preciosa. – El sobrenombre logró avergonzarla aún más y con el rostro totalmente rojo, se dirigió hacia una de las bancas donde estaban sus cosas, las tomó y salió del recinto sin fijarse si su compañera de casa la seguía o no, pues de haberlo hecho, notaría la forma lascivia en como Serena se quedó observando al rubio antes de seguirla hacia la salida.

El camino de regreso a casa se hizo en total silencio. Serena se limitó a conducir su convertible rojo, mientras que la pelirroja se dedicó a 'admirar' el paisaje manteniendo la vista lejos de su castaña amiga, sin tener la más mínima intención de hablar del incidente previo.

- ¿Sabes? Nunca imaginé que fueras una de esas chicas. – Para su desgracia, Serena tenía otros planes en mente.

- No sé a qué te refieres. – Quiso evitar el asunto con esa simple frase, pero no iba a serle muy fácil librarse de Serena, quien después de una estrepitosa risa, agregó.

- ¡Vamos Misty! El profesor con la alumna es una relación un tanto cliché, ¿no crees? ¿O acaso eso fue lo que lo hizo interesante?

- Es interesante porque nos gustamos y punto. – No pudo evitar explotar ante los comentarios de la chica quien parecía inquietantemente complacida por haberla sacado de sus casillas. – Además, es algo que apenas estamos… explorando.

- Pues seguro es fácil "explorar" con un chico tan guapo. Y que sea uno de los entrenadores más afamados, además de muy adinerado, seguro lo hace más atractivo todavía.

- No es por eso que me interesa… – Contestó vagamente, sin alcanzar a agregar nada más cuando Serena se apresuró a replicar.

- Pues a mí sí. – La simple frase cayó como un balde de agua fría a la pelirroja que no pudo evitar girarse por completo en dirección a la castaña.

- ¿Perdona? – Se expresó con verdadera molestia a lo que Serena respondió con una cínica risa que intentaba quitarle importancia a su propio comentario.

- ¡Relájate! ¡Es una broma! Yo sólo digo que es un buen partido, uno que tal vez… yo hubiera aprovechado mejor. – Y con total facilidad, volvía a realizar esos chistes a los que ya no les veía la gracia y de los cuales ya no estaba dispuesta a ser víctima. Por eso, aún observándola fijamente, recalcó.

- Pues es una lástima que eso nunca lo sabremos, porque ya está conmigo.

Misty no se dio cuenta, pero en ese momento cometió el peor error en su 'amistad' con Serena, porque a la joven artista nunca le gustó sentirse inferior ante otra chica, sobre todo cuando se trataba de hombres, a los cuales parecía dominarlos a todos y encontró en las palabras de la pelirroja un verdadero reto.

- ¿Ah sí? – Dijo en voz alta, palabras mismas que la entrenadora omitió, aunque las siguientes pronunciadas por la castaña, fueron opacadas por el viento a la gran velocidad en la que se movía el convertible sobre la carretera. – Eso está por verse…

..

.

- De acuerdo, de acuerdo, ¡hagamos un brindis! – El moreno se expresó alegremente, sin importarle que por su falta de recato se ganara un par de miradas inquisidoras por parte de los comensales que aún quedaban en el restaurante.

- ¿Uno más? – Misty quiso mantener la compostura, pero era muy difícil no contagiarse de la actitud de Ash.

- El último, lo prometo. – La pelirroja asintió a forma de aprobación y él prosiguió, acercando su copa a la de su acompañante, para después apagar toda risa reemplazándola por una mirada profunda e hipnotizante o así le pareció a ella, pues no se atrevió a apartar la vista de sus incitantes ojos marrones. – Brindo por estar reunidos de nuevo, por una cena perfecta… y por lo increíblemente hermosa que luces esta noche. – Y cómo si de un hechizo se tratase, Misty continuó con el contacto visual, sintiendo como sus mejillas se tornaban rojas nuevamente, sobre todo por el cumplido que Ash no intentó disimular en lo más mínimo.

- Eso es mucho porqué brindar, ¿no lo crees?

- Todo es verdad. – Volvió a sonreír, esta vez creando en Misty un nerviosismo perceptible en el pequeño gesto que hizo al morder su labio inferior, mismo que el entrenador encontró bastante sugerente.

- Es verdad, fue una excelente cena y supongo que verte no fue tan malo. – Bromeó, negándose a que notara el efecto que tenía sobre ella. Ash sólo se limitó a sonreír. – Es una lástima que deba terminar.

- ¿Quién dijo que ya acabó?

- Pues… probablemente todo el personal del restaurante. Si no te has dado cuenta, ya están a punto de cerrar.

- Cierto, nuestra presencia aquí tal vez ya no es requerida, pero nuestra velada… apenas está comenzando.

- ¿Ah sí? – Aquello sonaba más como un reto o una de sus tantas aventuras infantiles, por eso contestó como solía hacerlo cuando niña, con ese fingido enojo que tanto sacaba de sus casillas al chico. – ¿Por qué no fui informada de eso?

- Te lo estoy diciendo ahora. – Ash sonrió, se puso de pie un tanto enérgico, dejó un puñado de billetes sobre la mesa, tomó de golpe lo que quedaba de vino en su copa y después extendió la mano hacia su amiga. – ¡Vamos! Hay un lugar que quiero mostrarte. – Misty tomó la mano por inercia y se dejó guiar fuera del establecimiento un tanto preocupada por cuál podría ser ese lugar, uno que pudieran visitar una pareja joven como ellos… casi a la media noche.

- ¿U-un lugar? – No quería saber de qué podría tratarse, pero no evitó su cuestionamiento el cual realizó con cierta timidez. – ¿Qué clase de sitio es?

- Mist, por favor. – Dijo con incredulidad al momento de detenerse fuera del restaurante para sujetar ambas manos de la chica entre las suyas. – Siempre quisiste venir a esta ciudad porque te parecía muy romántica ¿y haces esa clase de preguntas? – Sus palabras, la forma incitante de su hablar, el contacto que mantenían y la cercanía de sus cuerpos… todo en conjunto era tan estimulante que simplemente no podía dejar de sonrojarse.

- Sigues sin contestarme. – Habló con voz endeble, misma que, al joven se le antojó en extremo dulce y contestó casi en un susurro cerca de su oído.

- Es porque prefiero mostrártelo. – Antes de que Misty pudiera sentirse nerviosa por esa afirmación, Ash cambió su actitud tranquila por una demasiado enérgica, misma que marcó un paso rápido por las calles, llevándola también a ella en ese ritmo apresurado, pues aún la tenía sujetada de la mano. – ¡Vamos! Estoy seguro que te encantará nuestro siguiente destino.

Sin decir nada, Misty se dejó guiar por el chico, pues a ese punto de la velada estaba segura de dos cosas: En primera, que no estaba imaginando nada, Ash en verdad tenía un interés por ella que iba más allá de la amistad y en segundo lugar… que sería muy tonta si no aprovechaba esa oportunidad.

"Vamos Misty, estás a punto de conseguir lo que querías, no lo eches a perder."

..

.

"Lo siento, por el momento no puedo contestar tu llamada, deja un mensaje y yo te contactaré lo más pronto posible."

- Oh… Creo que el próximo evento en el palacio Cénit te tiene muy ocupado porque es la quinta vez que no logro encontrarte… En fin, espero que llegues al restaurante, ¿recuerdas que teníamos un compromiso ésta noche, verdad? Y bueno… espero que me extrañes como yo a ti.

La pelirroja terminó la llamada un tanto desconcertada por la falta de comunicación con el Maestro acuático, sobre todo porque tenían planes especiales para celebrar su primer mes saliendo juntos, algo que había sido idea del mismo Siebold, pero ya habían pasado tres días sin saber nada de él. Esperaba que, como dijo en su mensaje, estuviera ocupado con el evento de caridad al que asistiría como invitado especial en el prestigioso palacio a las afueras de Luminalia y al que se suponía, ella iría como su pareja oficial. Al pensar en esa fecha que todavía estaba a un par de semanas de distancia, sintió una fuerte punzada en su pecho, como un mal presentimiento de que aquello no iba a ocurrir.

Sacudió su cabeza alejando así cualquier pensamiento pesimista y decidió distraerse con sus estudios para las próximas prácticas que tenía planeadas… también con Siebold. Con el rubio abarcando todas sus actividades, era muy difícil no enfocarse en él o en su evidente ausencia. La esperanza de volver todo a la normalidad llegó cuando su teléfono vibró y al instante pudo ver la fotografía designada de quien tanto deseaba ver.

Contestó al instante y sonriente, esperando ver el mismo semblante en él, pero ni siquiera activó la videocámara, acción sospechosa que de cualquier forma no mermó su buen ánimo.

- Hey Guapo, comenzaba a preocuparme, pensé que ya te habías olvidado de mí. – Su voz cantarina y ligeramente coqueta sin duda perturbó al hombre al otro lado de la línea que no se atrevía a emitir ni una palabra. – ¿Siebold? ¿M-me escuchaste?

- Si, lo hice. – Habló al cabo de unos segundos y a Misty le pareció que ni siquiera cuando recién se conocían usó un tono tan seco y formal con ella. – Siento que no podamos hablar esto en persona, sabes que estoy muy ocupado, pero hay algo que debo decirte. – La severidad en su tono logró ponerla nerviosa, más no hizo nada, simplemente esperó a que él hablara. – De verdad siento mucho esto, pero creo que es mejor si ya no nos involucramos más de forma… personal. – Las frases eran vagas, de igual forma, Misty pareció captar el mensaje.

- ¿Estás… terminando conmigo? – Ella se expresó más para sí misma, con la incredulidad muy marcada en la voz. Del otro lado de la línea sólo se escuchó un pesado suspiro que denotaba más bien fastidio.

- Técnicamente, sólo salimos algunas veces y nunca fuimos novios.

- Pero… tú dijiste que en el Palacio Cénit me presentarías como…

- De verdad Misty, no quiero herirte, por eso prefiero dejar las cosas bien claras. Si vas a seguir en la región y quieres continuar entrenando conmigo, yo no tengo problema en ayudarte a mejorar tus habilidades, pero esa sería toda la relación que puede existir entre nosotros. – El silencio predominante en la línea fue total. Misty no pudo vocalizar ni una sola palabra, oportunidad que Siebold aprovechó para concluir esa incómoda charla. – Si necesitas tiempo para pensar en esta oferta, yo lo entiendo. Podemos hablarlo en unas cuantas semanas, cuando esté desocupado. ¿De acuerdo? Nos hablamos entonces.

El cobarde hombre no esperó a obtener ninguna réplica y no es que fuese a tenerla, pues Misty estaba completamente atónita, se quedó en silencio por varios minutos, viendo fijamente la ventana de su habitación, tratando de adivinar qué había hecho para alejarlo… y la respuesta llegó casi enseguida en forma de una notificación en su celular.

"Tenía razón, creo que yo supe aprovecharlo más"

El simple mensaje de Serena por sí solo ya era extraño y lo fue aún más el sentimiento que la embargó en ese momento y que le dificultó escribir alguna frase coherente, aunque lo hizo de todas maneras.

"¿A qué te refieres?"

Los segundos que la artista tardó en contestar le parecieron eternos, pero una vez que vio lo que envió, Misty deseó nunca haberse enterado.

No era ni una sola palabra, sino una imagen, una donde se podía ver a la castaña, pasando su brazo derecho sobre los hombros de Siebold, mientras que con el otro brazo estirado hacia el cielo capturaba esa selfie… de ellos dos besándose.

Misty omitió cualquier comentario al respecto en ese momento y en los días subsecuentes cuando esa misma fotografía había llegado a las portadas de las revistas más importantes y básicamente en cualquier parte a la que iba se hablaba de la naciente relación entre el miembro de la Elite de Kalos y la bella promesa de la exhibición Pokémon.

Nunca diría nada, porque nunca entendería el actuar de Serena. ¿Por qué se empeñaba en lastimarla de esa manera? Esa pregunta daba vueltas en su cabeza sin llegar a una conclusión, de lo único que estaba segura es que no era algo que pudiera simplemente dejar pasar.

..

.

- ¡Vamos, apresúrate! Al paso que vamos seguro llegaremos al amanecer.

- No sé si lo has notado, ¡pero mis zapatos no están hechos precisamente para caminar!

- Ya te dije que te los quitaras.

- Claro, eso seguramente me ayudará para andar por todos estos callejones a los que insististe en "visitar".

- También te ofrecí cargarte.

- ¡Eres un ridículo! Lo que debieras hacer, ¡es decirme a dónde vamos!

- Ya, ya. No es necesario gritar, estamos por llegar, pero… – El joven se detuvo de golpe, poniéndose una vez más frente a su amiga, quien enseguida reconoció esa mueca, la misma que siempre hacía cuando iba a sugerir una pésima idea. – Tienes que cerrar los ojos primero.

- ¡Oh, claro que no! Seguro quieres jugarme una broma pesada.

- Para nada, señorita paranoica, te prometo que esta sorpresa te va a gustar. – Todo aquello parecía sospechoso, sin embargo no había caso en rehusarse. Le dedicó un gesto de desconfianza antes de finalmente cerrar sus ojos, después, sintió como él la fue guiando por el camino. Una ligera brisa que acariciaba su espalda descubierta, le indicó que estaban en una zona más abierta y los cinco minutos en los que continuó su andar sólo aumentaban su ansiedad. – Falta subir unos cuantos escalones más y… ¡listo! Llegamos.

Ninguna otra indicación fue hecha, así que Misty simplemente abrió los ojos, teniendo el desapruebo grabado en su rostro, mismo que desapareció rápidamente cuando la belleza del lugar al que habían llegado la deslumbró.

Estaban en un pequeño kiosco en medio de la plaza Roja, una de las tantas que rodeaban el imponente gimnasio de la ciudad. Desde su sitio un poco elevado y en medio de un pequeño lago, tenían visión perfecta de la distintiva torre, símbolo de Luminalia y que de noche se veía más hermosa con todos los destellos que desprendía, lo mismo que la torrecilla en la que ellos estaban, pues de cada esquina de su octagonal estructura, colgaban una serie de luces tenues que sin duda le daban un ambiente totalmente romántico, mismo que por la hora, era sólo para ellos.

- Yo sé que no sucede muy a menudo, – Misty se dirigió a Ash aún con el rostro embelesado, aunque mostrando una sonrisa traviesa. – pero tenías razón.

- ¡Oye!

- Es un lindo lugar. – Sentenció acercándose hasta uno de los barandales para recargar sus antebrazos sobre el mismo, mientras seguía apreciando la bella vista de toda la urbe. – No puedo creer que no lo conociera aún.

- Bueno, como dije es un sitio romántico y tal vez… no habías encontrado a la persona correcta para visitarlo. – El joven se posicionó a su lado, dedicándole esa encantadora sonrisa que tan bien conocía, misma que, esa noche encontraba totalmente enigmática porque podía reconocer en ese gesto al Ash de sus viajes, el chiquillo de su infancia, pero al mismo tiempo, veía al joven que casi no había tratado y que se moría por descifrar. Desvió su mirada, un poco triste, pensando en cómo él sí conocía ese sitio.

- Seguro tú ya has traído a más de una chica aquí y por eso te resulta tan familiar. – Ash rió tontamente, después se acercó aún más a ella rodeándola con sus brazos y girando el cuerpo de ambos, la guió hacia donde ella debía mirar.

- ¿Ves ese edificio de allá? Bueno, allí vivo. Por eso lo conozco, lo observé cada noche, esperando un día poder visitarlo… con la persona adecuada. – No supo si fue la sinceridad que se dejaba entrever en sus palabras o la sensación de las manos del chico en su cintura, pero no pudo evitar dar un pequeño salto y con ese impulso girarse para finalmente estar de frente a él, a su amigo de toda la vida, mismo que se había convertido en ese hombre apuesto que la observaba con deseo.

- Ash, yo… – Quiso decirle tantas cosas en ese momento, explicarle lo que estaba pasando en su vida, más sus palabras se borraron por completo de su mente cuando sintió como una de las manos de Ash dejaba su cintura y se colocaba justo en su mejilla, atrayendo su rostro hacia él, aunque a sólo unos centímetros de distancia de sus labios, se detuvo y habló suavemente.

- Espero que tú también te alegres tanto como yo de compartir este lugar y este momento conmigo. – Y diciendo aquello, humedeció sus mejillas al contacto con su aliento. Resultaba obvio lo que Ash buscaría a continuación, era lo mismo que ella se había propuesto conseguir, pero recordando el motivo de toda esa velada, simplemente no pudo más.

- Ash, no. – Se separó del cómodo refugio que eran los brazos del moreno, quien la observaba bastante sorprendido por el repentino rechazo. – Lo siento tanto, Ash, de verdad no puedo hacer esto.

..

.

- Ya le dije a mi publicista que no podemos dar más entrevistas… Si, estaré al pendiente de eso. También ya tengo todo listo para la noche de beneficencia. De acuerdo, nos hablamos luego.

Los días se habían vuelto insoportables para Misty, sobre todo cuando Serena hablaba o se veía con su nuevo novio, situación que intentaba ignorar a toda costa como lo hacía en ese momento cuando la escuchaba discutir tan abiertamente sus planes con él, paseándose por toda la casa con el teléfono en mano cuando ella sólo intentaba prepararse algo decente para desayunar. Sin embargo, pavonearse de esa manera no era suficiente para la castaña, pues directamente le dirigió la palabra.

- ¿Puedes creerlo? Estamos en todos los tabloides y sitios de internet de la región. – Misty sólo asintió como respuesta, aún intentando cocinar un par de panqueques que fueran medianamente comestibles, pero eso no parecía importarle a Serena y continuaba hablando. – Es decir, yo sabía que nos veíamos bien juntos, ¿pero al grado de que nos exploten de esta…? – La jovencita de pronto calló y eso atrajo la atención de Misty.

Cuando se giró para ver a Serena, notó como la chica seguía atenta a su celular, ésta vez con una expresión más bien desencajada.

- ¿Pasa algo? – Preguntó la pelirroja con genuino interés.

- N-no, no es nada… es un asunto que tengo que atender y había olvidado por completo. Es mejor que lo arregle ahora.

Se llevó su rostro inexpresivo y su teléfono a otro lado, pero aún con la distancia de por medio, Misty pudo notar la frustración en Serena.

- ¡Demonios! ¡¿Por qué no contesta?! ¡Maldita sea!

Sonaba desesperada, como no la había escuchado nunca, pues siempre se manejaba con total seguridad y gracia en cualquier situación, sobre cualquier persona… Excepto en esa llamada que parecía no se realizaría, hasta que se escuchó la voz chillona e increíblemente nerviosa de Serena desde su habitación.

- ¡H-hola! ¿Cómo has estado? – Su curiosidad la llevó hasta el inicio del pasillo, dispuesta a escuchar lo que pudiera sobre aquella interacción que sin duda tenía su completa atención. – Vi en las noticias que estás en la región y al parecer ya tienes tiempo por acá. No sé si intentaste contactarme o perdí tu mensaje porque yo no sabía que tú… Oh… está bien, entiendo si tienes mucho trabajo en la Liga, pero si llegas a desocuparte, sabes que puedes llamarme cuando sea. – Aquellas palabras que parecían más como súplicas sin duda resultaban extrañas, pues ella siempre parecía ser quien dictaba un encuentro o cualquier otra cosa, todo siempre a merced de su voluntad y ahora estaba totalmente en la situación opuesta.

¿Quién podría ser esa persona que la doblegaba de esa manera?

- Está bien, yo entiendo… Pero si quisieras salir un día a pasear, ¡o a cenar! Sabes que yo siempre estoy dispuesta. Espero que te esté yendo muy bien, Ash…

Aquel nombre de simples tres letras resonó en la mente de la pelirroja trayendo tantos gratos recuerdos y también… dibujando una sonrisa en su rostro y no por añorar antiguos viajes, sino porque, a diferencia de Serena, ella sí sabía de la presencia del joven en aquella región y en esa ciudad en específico, porque, al contrario de los pretextos que le dio a la artista, a ella la había buscado semanas atrás, casi implorando que se vieran.

¿Acaso estaba alucinando? El único chico que Serena no podía tener, – y que al parecer tan desesperadamente quería – la buscaba. ¿Podría decirse que la pretendía?

Si lograba que Ash se interesara en ella, que la deseara, que probara de sus besos y después podérselo restregar a Serena en la cara, quizás así aprendería una amarga lección y se arrepentiría de todo el daño que le causó. ¿Acaso era esa su oportunidad para desquitarse de la castaña utilizando a Ash?

Aquello sonaba como una total locura, una que tomaba más sentido entre más lo pensaba y que entre sus extrañas cavilaciones, la orillaron a mandarle un mensaje de texto al joven en cuestión.

"Hey Ash. Perdona por mi falta de comunicación, tenía muchos asuntos pendientes, pero prometo compensarte."

Pensó que el entrenador tardaría varios minutos en contestar, tal y como lo hizo con Serena, pero sólo requirió unos escasos segundos para tener su respuesta.

"¿En serio? Te creeré si aceptas salir conmigo, esta misma noche."

No pudo evitar que una risilla saliera de sus labios por lo fácil que estaba resultando ese encuentro que potencialmente podría incomodar a su compañera de casa… y que la acercaría a quién por mucho tiempo abarcó sus más románticos pensamientos. Con eso último en mente, hizo una pregunta que resultaba crucial.

"¿Tan desesperado estás por verme?"

Sin duda estaba poniendo a prueba al entrenador quien, sin titubeo alguno, contestó:

"Por supuesto."

"Entonces remediemos eso, ¿nos vemos hoy a las ocho?"

Se mordía la uña del pulgar, ansiosa por recibir el mensaje por parte del joven y cuando llegó, no sabía si la respuesta la aliviaba o perturbaba aún más.

"No puedo esperar a que llegue la hora de encontrarnos de nuevo, Mist."

Su corazón se aceleró con tan solo pensar en el entrenador, agregarle que lo citaba para "conquistarlo", hacía que todo su cuerpo se tensara, pero estaba dispuesta a llevar a cabo ese plan, esa pequeña venganza que intentaba ser un escarmiento para Serena quien era ajena a lo que ya estaba ocurriendo y sin siquiera imaginarse todo lo que sucedería después…

..

.

"Lo siento tanto, Ash, de verdad no puedo hacer esto."

El entrenador pensó que no podría existir algo más impactante que esa frase, pero después comenzó a escuchar un montón de disculpas acompañadas de otras frases sin sentido que describían parte de un "problema", mismo que quiso arreglar con una "revancha" que al parecer lo involucraba a él.

Al cabo de un rato de un exceso de justificaciones por parte de su amiga, pudo hilar partes de la historia que los llevó hasta ese punto de la noche, entonces no fue difícil para Ash darle sentido a los balbuceos de la pelirroja, quien parecía estar al borde de un colapso nervioso, mismo que él intentaría evitar.

- ¡… Y no debí siquiera atreverme a hacer esto, Ash! ¡No sabes cuánto siento haberte arrastrado a…!

- Misty, por favor, tienes que tranquilizarte. – La tomó de los hombros y la miró fijamente, pero con una distintiva ternura dibujada en sus facciones. – Lo que quieres decir es que, tu querías… desquitar todo lo que te hizo Serena… ¿conmigo? – El decir aquello sonaba tan absurdo y pedante que no pudo evitar sonrojarse, lo mismo hizo Misty, quien apenas si calló por unos segundos para escuchar a su amigo, antes de volver a defender sus acciones.

- ¡Ya sé que es una completa idiotez! Pero cuando lo pensé en verdad me pareció que era lo único que podía hacerme sentir mejor, por eso vine esta noche y ahora me doy cuenta de lo tonta que fui, ¡Ash…! – Con el rostro totalmente rojo y la vergüenza recorriéndola por completo sólo se atrevió a mirarlo fijamente antes de concluir esa retahíla de disculpas apresuradas. – Perdóname por todo y si decides no volver a hablarme nunca más, ¡yo entenderé, porque…!

- Hey, tranquila. – Su voz fue suave, lo mismo que el contacto de sus manos que una vez más subieron desde los hombros de la jovencita hasta posarse delicadamente sobre sus mejillas y ante el gesto, ella no pudo hacer otra cosa más que callar y observarlo atentamente. – No tienes porqué pensar en algo tan drástico como eso, sobre todo porque no estoy molesto contigo.

- ¿A-ah no? – La genuina duda se escuchó en un tono dulce que sin duda enterneció al entrenador y sólo negó con la cabeza sin dejar de sonreírle ni por un instante.

- Para nada. En todo caso, creo que yo… estoy dispuesto a ayudarte con tu problema.

- ¡¿AAAAAHHH?! – La sorpresa en su rostro fue más que evidente porque esperaba toda clase de reacción, menos esa. – ¡¿Qué rayos estás tratando de decir?! – Seguía totalmente roja y el calor de esa sensación la recorría aún más cuando notó que las manos de Ash seguían sobre su rostro.

- Estoy diciendo que… si querías… usarme de esa manera, entonces yo estoy de acuerdo en que hagas lo que quieras conmigo. – Su convicción era total y Misty lo sabía, podía reconocer la misma expresión que hacía desde niño cuando ya había tomado una decisión. ¿Realmente estaba haciéndole esa proposición o era también su forma de desquitarse de la locura que ella quiso hacer?

- ¿Estás bromeando, verdad? – Misty no podía más que dudar y desconfiar, pues ya había tenido bastantes patanes en su pasado que no hicieron más que burlarse de ella, eso sin contar las recientes traiciones que sufrió desde que vivía en Kalos como para tomar en serio las palabras del entrenador, sin embargo, él seguía allí, frente a ella, sonriéndole de esa forma que siempre la desarmaba por completo.

- Para nada. Estoy hablando muy en serio, Mist.

- Ash, ¿cómo puedes estar de acuerdo con que lleve a cabo mi estúpido plan?

- Porque yo no tendría problema si eso significaba que yo hiciera esto…

Sin más rodeos y sin darle oportunidad a volverse a escapar de él, impactó de lleno sus labios con los de la chica. Misty puso más resistencia con sus palabras que con sus acciones, pues desde el primer roce, se entregó por completo a ese beso que no podía definir como otra cosa más que perfecto. Pasaron unos cuántos minutos inmersos en esa agradable sensación que ninguno de los dos quería terminar, pero Ash tenía algo más por decir para así disipar los remanentes temores de su amiga.

- Esto era algo que nadie me iba a impedir hacer y si para ti tiene otro… propósito, por mí no hay problema. – No supo si fueron sus palabras, su forma tan insolente de decirlas o toda la situación completa lo que hizo que Misty se riera mientras consideraba tomar esa oferta, pero aún prevalecía en ella un poco de conciencia, la cual indicaba que aquello no era del todo correcto.

- Ash, yo no quiero hacer algo que te lastime, yo no quiero aprovecharme de ti.

- ¿Por qué no? Yo no tengo problema con que lo hagas. – Sus miradas permanecieron fijas sobre el otro, pero quizás no por mucho tiempo, pues Misty no podía pensar en otra cosa que no fuera besarlo de nuevo. Se resistió a ese impulso unos escasos segundos, mismos que compensó con un hambre voraz sobre los labios de Ash, quien no dudó en dejarse envolver por aquella sensación, por esa mujer que tan presente había estado en él durante largos años y fue ese pensamiento el que hizo que, en breves momentos que sus labios se apartaban le dijera una frase más. – Aprovéchate de mí, si realmente quieres, hazlo, Mist… – Sólo alcanzó a pronunciar el nombre de la chica en un susurro antes de que la mencionada volviera a cubrir sus labios con los propios, acallando del todo su voz y su propia mente que aún le pedía un poco de recato… Al cabo de otros minutos en los que no se despegó de él, era obvio que no tenía cordura y no la pensaba recobrar, pues ya comenzaba a deshacer el nudo en la corbata del joven, para después reconocer la línea de su cuello hasta su pecho con sus delicados dedos.

De seguir así, podría terminar por hacer algo en verdad indecoroso en un lugar público, por eso se despegó del joven para hablarle, aunque un poco titubeante.

- Si tú… puedes ver este lugar desde tu departamento es porque está cerca, ¿verdad? – Ash había cambiado mucho en todos esos años, aunque a veces seguía siendo un niño despistado y por eso, la proposición tardó varios segundo en ser obvia para él, pero una vez que la entendió, sonrió ligeramente y contestó a la pregunta de su amiga con un simple asentimiento. – Entonces, ¿podemos continuar esto allí? – Definitivamente nunca fue el tipo de chica atrevida y al hacer esa pregunta su rostro se encendió por completo, pero se tranquilizó un poco cuando el joven se acercó a su oído para, con toda calma, por fin contestarle.

- Si realmente lo deseas, ya te dije que podemos hacer lo que quieras. – Misty ya no quiso pensar más y sólo asintió ligeramente confirmando una vez más su petición.

Por su parte, Ash no tardó en responder a las exigencias de la pelirroja y la tomó de la mano guiándola nuevamente, esta vez a paso apresurado, sin importarle que ella notara su impaciencia porque aquello culminara de la manera que siempre deseó, esperando que no se arrepintiera de esa decisión. Los besos que siguieron ocurriendo en el taxi de camino a su casa y por los cinco pisos en el ascensor del edificio, indicaban que Misty no iba a cambiar de parecer y apenas si pusieron un pie en ese departamento, no sólo se deshizo de los zapatos de los que tanto se quejó en el camino, sino también de su elegante vestido, ese que al inicio de la velada sirvió para completar su misión y que, en esos momentos frente al entrenador, no hacía más que estorbar…

oOoOoOoOoOo

Sin duda, aquella era de las noches más largas de su vida.

Su plan, la cita, el paseo por la ciudad hasta terminar en el departamento de quién por años fuese su mejor amigo… Eran muchos acontecimientos y cuando miró el reloj en la mesita de noche situada en esa habitación ajena, se dio cuenta que apenas pasaban unos minutos de las tres de la madrugada.

"Aún podríamos aprovechar las horas que faltan hasta el amanecer."

Pensó traviesamente sólo para sí misma, pero como si el joven a su lado fuese capaz de leerle la mente, comenzó a trazar un camino de besos desde su espalda hasta su cuello. La agradable sensación la hizo reír un poco y se giró para observar al chico que sin duda se veía feliz por cómo había resultado aquella velada.

- Entonces… ¿Esto es lo qué tenías en mente cuando querías llevar a cabo tu venganza? – Ella rió sin recato logrando que él lo hiciera también.

- Para nada me imaginé esto. – Y en verdad era algo que ni siquiera había cruzado por su mente cuando pensó en desquitarse de Serena… también se dio cuenta que ni el nombre ni el rostro de la castaña habían aparecido en sus pensamientos ni por un segundo desde que llegaron al departamento, pero ahora que era mencionada, una sonrisa un tanto maliciosa se dibujó en su rostro, imaginando la cara que pondría si supiera lo que hizo esa noche, sobre todo con quién. – Definitivamente no podría mandarle una foto a Serena de nosotros como lo hizo ella. – Terminó su pensamiento en voz alta, temiendo que Ash se ofendiera o molestara, pero él sólo hizo un gesto travieso antes de acomodarla sobre su lado derecho.

- ¿Por qué no? – Ash estiró su brazo libre hacia la mesita junto a la cama, para alcanzar su teléfono – Podemos tomar una ahora mismo y después tú simplemente podrías…

- ¡Ash, no! – La pelirroja reía mientras forcejeaba juguetonamente con el chico hasta arrebatarle el aparato para devolverlo donde estaba. – Eso no va a pasar, ¡depravado!

- Yo sólo intento ayudarte, porque, no me malentiendas, para nada me quejo de lo ocurrido esta noche, pero yo no veo cómo puede ayudarte con tu problema. – A la mención de su tonto plan, vino una nueva oleada de tristeza y culpabilidad, sentimientos por los que quiso apartarse de él, pero Ash no lo permitió. Con una de sus manos posicionada en su espalda, la mantuvo casi pegada a él y con la otra mano tomó con suavidad su barbilla, levantando su rostro, obligándola a mirarlo a pesar de su renuencia a hacerlo. – Hey, ¿Qué pasa?

- Yo sé que no quieres eso de verdad.

- ¿Qué cosa?

- Ayudarme con mis… asuntos. Incluso hasta creo que… tal vez piensas que algo muy mal debe estar pasando conmigo por haber querido hacer algo tan estúpido como eso en primer lugar.

- Claro que no, Mist. – Ante esa frase, ella sólo observó fijamente el rostro del entrenador, aunque con un obvio temor dibujado en sus ojos aguamarina. – Tal vez tu plan sonaba como algo… extraño, pero la verdad es que no puedo saber exactamente cómo te sentías y pienso que si te han tratado mal, hasta llegar al punto en que pensaste que esa era la única solución, yo no tengo porqué juzgarte. – Misty sonrió al encontrar sólo comprensión por parte de Ash, quién volvió a reiterar su apoyo una vez más. – Y ya te dije que me permitas arreglar las cosas para ti. Así que, si hay algo que pueda hacer, cualquier cosa, no dudes en pedírmelo.

- Pues… en ese caso, yo creo que si hay algo con lo que podrías ayudarme. – Un poco más animada por la idea formada en su mente, la pelirroja se revolvió entre las sábanas tratando de encontrar la mejor posición para mirarlo a los ojos. Ash también intentó amoldarse a esa nueva posición y se irguió un poco sobre la cama para permitirle a ella quedar sentada frente a él. La petición estaba tardando en llegar y creaba una enorme curiosidad en el muchacho quien simplemente observaba como ella sonreía con picardía. – Habrá una fiesta muy importante a la que podríamos ir, ya sabes, juntos.

- ¿Te refieres al evento de beneficencia en el Palacio Cénit?

- ¡Si! ¿Cómo sabes sobre eso?

- Mist, por favor. Soy un entrenador mundialmente reconocido que trabaja para la Liga. Por supuesto que requerirán de mi presencia.

- Bueno, señor importante, ¡no te creas tanto porque yo también estoy invitada! – Su repentino enojo mezclado con la vergüenza que sentía por la sugerencia a realizar, hacían que su rostro se tornara rojo, algo que sin duda le causó gracia al entrenador. – Ellos estarán allí y si nos ven juntos… bueno, probablemente no sería lo mejor que les pudiera pasar esa noche. – Terminó de hablar casi en un susurro, pues se daba cuenta de la locura que estaba sugiriendo, pero Ash sonrió para después tomar su barbilla suavemente y guiar su rostro hacia el suyo, atrapando sus labios una vez más por un breve instante antes de responder.

- Bueno, señorita Waterflower, creo que ya tenemos otra cita. – La besó nuevamente, pero de forma más pausada, reconociendo cada parte de su dulce boca, dejándose envolver de esa forma en el deseo que los había unido esa misma noche. Sonaba tonto que quisiera tenerla de nuevo, cuando seguía allí, junto a él, en su cama, pero no sabía si era algo que ella quisiera también, por eso, entre besos hizo la pregunta de la que temía obtener una negativa. – Y hasta que ese día llegue, ¿Tal vez podríamos… vernos en algún otro momento? – No quiso ser tan directo, pero viendo la sonrisa que Misty mostró después de su inocente proposición, supo que ella entendió perfectamente el mensaje.

- Sólo faltan cinco días para el evento, ¿no podrías esperar a vernos hasta entonces? – Lo estaba poniendo a prueba y lo sabía, pero ya no le importó sonar desesperado.

- Ni siquiera puedo esperar hasta mañana.

- Que bueno, – Habló con autoridad mirándolo intensamente. El actuar decidido de la chica sin duda le erizaba la piel, manteniéndolo expectante de qué podría hacer a continuación. En el pasado, Ash podía adivinar casi cada movimiento y expresión de la pelirroja, pero esa noche todo era diferente, sin duda ella adquirió mucha confianza y lo supo dominar por completo desde que llegaron a su departamento. Así que no tenía muchas opciones, más que permanecer quieto, esperando por la resolución de Misty. – porque yo tampoco.

Apenas si terminó esa frase, volvió a besarlo, mientras se acomodaba perfectamente sobre su regazo, importándole poco o nada que la sábana quedara sobre la cama, descubriendo su cuerpo por completo, mismo que Ash comenzó a delinear suavemente con sus dedos. Entregado a la unión de sus bocas y sin querer abrir los ojos, palpaba a ciegas cada curva y cada punto sensible en el cuerpo femenino sobre él, como si los conociera de toda la vida, haciendo que Misty cediera a esa agradable sensación y se lo hacía saber en cada ligero gemido que dejaba escapar ante el contacto de sus manos sobre su piel.

De a ratos sentía que podría enloquecer si él dejaba de tocarla y fue ese invasivo pensamiento lo que hizo que enredara firmemente sus dedos entre los cabellos azabache de su amante, en una extraña forma de impedir que se apartara de ella mientras continuaban besándose, anhelando sentir todo de él, de la misma maravillosa forma en como ya lo había hecho apenas una hora atrás.

- Ash…

Pronunció su nombre en un susurro, mismo que él interpretó como una orden, de acercarla más… de sentirla cuanto le fuera posible y mientras una de sus manos recorría suavemente su espalda, la otra se posicionó fuertemente sobre su muslo derecho y con la rudeza de ese contacto, ella entendió que debía empalmar su cuerpo al del joven quien ya ansiaba sentirla plenamente. Ella también lo hacía, pero si algo había aprendido esa noche, era lo mucho que disfrutaba de la desesperación que lograba provocar en él. Por eso, detuvo de golpe todo movimiento de su cuerpo y también de ese beso.

Contempló el rostro del joven por un largo rato, mientras seguía con sus manos entre sus cabellos y su cuerpo suspendido a centímetros del contacto entre sus zonas más íntimas. Luego, comenzó a acariciarle el rostro, el pecho, sus brazos, hasta alcanzar sus manos, mismas que retiró de su propio cuerpo y ejerciendo tanta presión como pudo, las mantuvo prisioneras, lejos de ella. Después, acercó su boca hasta casi encontrarse de vuelta a los labios masculinos, pero deteniéndose en el último momento.

Estaba jugando con él y Ash lo sabía, lo peor de todo es que no le importaba estar completamente bajo su hechizo, siendo moldeable a cada uno de sus cadenciosos movimientos.

- Misty… – Al cabo de unos minutos de tentarlo de esa manera, ya no podía más con el inusual castigo que la chica estaba ejerciendo sobre él. La quería tocar, la quería en su totalidad para él a partir de ese momento y para siempre. – Mist… Por favor… – Ella sonrió al saberse victoriosa y en control de la situación, por eso guió las manos del chico hacia sus senos mientras bajaba lentamente su cuerpo sobre la masculinidad del chico que la esperaba impaciente.

- Sólo porque lo pides amablemente. – De forma brusca volvió a unir sus bocas, también terminó por enlazar sus cuerpos para después, con un movimiento que empezó como algo lento y pausado, comenzó a disfrutar de ese contacto del cual ambos se estaban volviendo adictos. Después de eso, simplemente se dejó llevar y sin darse cuenta en qué momento Ash tenía una de sus manos en su cadera, marcando el ritmo de cada encuentro entre ambos, mismo que había dejado de ser suave para convertirse en algo más bien violento e insaciable.

Ninguno de los dos admitiría que era exactamente así como pensaban: con una urgente necesidad de sentirse así, entre jadeos y besos interminables, entre un momento que parecía no tener claridad alguna y al mismo tiempo parecía tener todo el sentido del mundo que vivieran esa experiencia el uno con el otro.

Ese fue el último momento de lucidez de Misty, antes de continuar con ese sinuoso movimiento sobre su amante, sintiendo que las ganas de encontrarse repetidamente no mermaría nunca, ni siquiera cuando los alcanzara el amanecer… ni en ningún otro momento mientras viviera.

oOoOoOoOoOo

Después de esa noche, poco o nada podía concentrarse en cualquier otra cosa que no fuera recordar lo ocurrido… o planear cómo sería su siguiente encuentro, pues en los cuatro días transcurridos fue imposible mantenerse separados.

En las mañanas continuaba con sus estudios o prácticas Pokémon, pero apenas caía la tarde se reunía con su viejo amigo y empezaban con una inocente charla, un simple paseo por la ciudad, un café en alguna de las plazas para invariable e irremediablemente terminar en el departamento de Ash.

Misty no estaba segura qué podrían significar esas noches junto a quien fue su compañero de aventuras; se suponía que sólo la ayudaría con su 'problema' en la esperada gala del palacio Cénit, pero entonces, ¿por qué seguían relacionándose de esa manera?

Ese cuestionamiento se repetía en su mente a diario, aunque en realidad no tenía la más mínima intención de preguntárselo directamente al entrenador, pues temía que de hacerlo, se terminara todo entre ellos. La sola idea de que eso pasara le parecía aterradora y no porque precisara su ayuda con su absurda venganza y de la que ya no estaba tan segura de querer concluir, sino porque… en verdad estaba disfrutando cada momento vivido junto a Ash y tal vez esas noches eran más placenteras de lo que se permitía admitir…

- ¿A ti qué te pasa? – El rudo cuestionamiento por parte de Serena la regresó a su realidad. Su supuesta hora de estudio realmente fue mirar a la nada, algo que no pasó desapercibido por la castaña. – Has estado muy extraña estos últimos días.

- ¿Yo? No para nada, no me pasa absolutamente nada. – Mintió sin dejar muy convencida a Serena, quien siguió observándola, esperando poder adivinar qué le ocurría y a pesar de tener un cierto don para leer a las personas, fue difícil saber qué ocultaba la entrenadora. Pudo intentar analizarla todo el día hasta dar con la respuesta, pero un elegante sobre de bordes dorados llamó su atención y aprovechando la distracción de Misty, lo tomó para constatar que se trataba de lo que estaba sospechando.

- ¿Tienes una invitación para la noche de gala? – Su pregunta parecía más una burla, una de la que tampoco esperó la respuesta cuando se apresuró a dar su opinión acerca de su posible asistencia. – Tal vez deberías reconsiderarlo, ¿no crees? – Misty se olvidó por completo de todos los pensamientos que la aquejaban y genuinamente se interesó en el "consejo" de Serena.

- ¿Por qué lo dices?

- Bueno, porque Siebold y yo seguro seremos el centro de atención y quizás es algo que te pudiera incomodar, porque… Bueno, tú conoces la situación.

"¿Esa en la que te entrometiste en mi vida sólo por capricho?"

El pensamiento se generó sin que pudiera detenerlo además que llegó acompañado de una sensación amarga que la recorrió por completo.

- Lo que intento decir es qué tal vez no sea la mejor de las noches para estar sola y no quiero que te sientas mal, ¿sabes? – El fingido tono de preocupación de Serena la irritó aún más y sabiendo que contaba con las armas necesarias para dañarla de igual forma a cómo ella lo había hecho, sonrió y contestó tranquilamente.

- No te preocupes por mí, estaré bien, sobre todo porque ya encontré quien me acompañe.

- ¿Ah sí? ¿Con quién irás? – Misty volvió a sonreír triunfante al sembrar semejante duda en la castaña quien evidentemente se moría por una respuesta, la cual no obtendría en ese momento.

- Mañana podrás verlo.

Y sin decir nada más, se retiró a su habitación.

¿De verdad era tan fácil dejarse influenciar por Serena? Misty se hizo esa pregunta repetidamente desde esa breve charla y hasta la noche siguiente mientras terminaba de arreglarse para el tan esperado evento.

No podía negar que, desde su primera "cita" con Ash y hasta ese momento, consideró en más de una ocasión el abandonar su loca revancha y enfocarse en el joven que alegraba sus días y satisfacía sus noches. ¿Había una posibilidad de que lo suyo fuera algo especial? Difícil saberlo si continuaba arrastrándolo a sus locuras.

Mientras siguiera siendo un arma contra Serena, su relación era un simple juego y nada más.

Suspiró mientras veía su propio reflejo en el espejo que mostraba lo bien que se había arreglado para esa noche y a pesar de que su apariencia física mostraba perfección, internamente sentía que era un desastre… y estaba a punto de sentirse peor al recibir un mensaje por parte del entrenador.

"Lo siento, Mist, trabajé hoy porque me atrasé bastante durante toda la semana… Esa es tu culpa por distraerme tanto. En fin, te veré en el palacio, pero no te preocupes por nada, envié a mi chofer para que te lleve, solo promete no fugarte con él y esperar por mí."

Una sensación de deja vú la invadió y comenzó a preocuparse. Aquella situación de esperar una cita qué tal vez no llegaría, como pasó con Clemont y después con Siebold… ¿volvería a repetirse?

"No. Será mucho peor, Ash te dejará plantada frente a todos en el palacio Cénit."

Tuvo ese pensamiento pesimista desde que recibió el mensaje y durante todo el camino en el lujoso vehículo que el joven envió para que pudiera llegar sin contratiempos al ostentoso lugar, mismo que ya se encontraba repleto de entrenadores reconocidos, celebridades y demás personas importantes provenientes de todo el mundo.

"Sería bastante cruel dejarme así y no es algo que él se atreviera a hacerme. ¿Cierto?"

Su intranquila mente intentaba recordarle que no, Ash no era esa clase de persona… pero tampoco lo parecían ser Clemont o Siebold y allí estaba ella, llegando a una fiesta sin la pareja que se suponía la ayudaría a demostrarles a todos ellos lo mal que se habían portado y cuánto debían arrepentirse. Ash tenía que ser diferente, él no podía simplemente dejarla a la deriva tan cruelmente, ¿o si?

- Hemos llegado, señorita. El señor Ketchum me aseguró que no tardaría. – El chofer hizo una reverencia al abrir la puerta del moderno auto que la transportó hasta allí. La pelirroja agradeció con un ligero gesto, se bajó del vehículo y se quedó un rato contemplando la entrada. Quizás aún estaba a tiempo de darse la vuelta, subir nuevamente, olvidarse de toda esa tontería y de ser posible, regresar a Kanto esa misma noche.

- ¡Misty! – Su nombre fue pronunciado por una alegre y casi infantil voz. Intentó localizar a quien la llamaba entre la multitud, pero no fue necesario, pues en cuestión de segundos una jovencita se hizo paso entre la gente para envolverla en un amistoso abrazo. – ¡Ha pasado tanto tiempo sin vernos! Ya no te he visto en el gimnasio. ¿Acaso no has ido a visitar a mi hermano? – La pequeña rubia preguntó con genuina preocupación. Misty simplemente sonrió mientras acomodaba algunos cabellos del complicado rodete que la chica llevaba como peinado.

- He estado bastante ocupada, pero prometo que pronto pasaremos tiempo juntas, ¿te parece bien, Bonnie?

- De acuerdo, ¡es un trato! Aunque… yo creo que Clemont también te extraña, me lo ha dicho en un par de ocasiones, ¿sabes?

- Seguramente. – Contestó nerviosa sin querer entrar en detalles del distanciamiento entre ambos, pues no quería preocupar a Bonnie, aunque ella pareció no reparar en su cambio de expresión y con la misma alegría que la saludó, continuó hablando.

- ¡Me encanta tu atuendo! Sin duda te ves hermosa esta noche.

- Gracias. – Aceptó el halago un poco ruborizada y se avergonzó más con la siguiente pregunta de Bonnie.

- ¿Acaso intentas impresionar a algún chico?

- Si bueno, yo… – Su nerviosismo creció pensando cuánto se esforzó en verse realmente atractiva, con ese vestido largo y plateado, arreglando su cabello en suaves ondas, usando todo su conocimiento en maquillaje para resaltar su ya bello rostro con tal de ser una pareja a la altura de alguien con la importancia de Ash… y era muy probable que él no tuviera la oportunidad de decirle 'hermosa' porque quizás ni siquiera se presentaría. – No importa demasiado si lo hice con esa intención porque tal vez… él no vendrá. – Se expresó con tristeza y en voz alta, haciendo que Bonnie se emocionara al pensar en una posible pareja para la pelirroja.

- ¡¿En serio?! ¿De quién se trata? – Brincó emocionada alrededor de ella, sonrojándose aún más, pero con una tristeza reflejada en sus bellos ojos de agua.

- Pues, él es…

"¡Señorita Serena! ¿Quién diseñó su vestido?"

"¿Nos puede decir cómo ha sido para usted ser la novia de un integrante de la Élite?"

Escuchó los gritos de los reporteros junto a los murmullos de diversos invitados, todo creado por la llegada de la "pareja del momento".

Serena se mostraba altanera en su ostentoso vestido fucsia, yendo del brazo del reconocido entrenador acuático, mismo que también se veía bastante complacido por toda la atención recibida incluyendo la proveniente de Bonnie, pues apenas la adolescente los vio, corrió hacia ellos para saludarlos de la misma forma afectuosa con la que recibió a la entrenadora acuática.

Nuevamente a solas con sus pensamientos, Misty consideró aprovechar la conmoción y quizás escabullirse dentro del palacio donde estaría menos expuesta a las posibles críticas de Serena, pero su plan de escape tuvo que ser desechado instantáneamente, pues aún entre tanta gente y los flashes de las cámaras, fue vista por la castaña y al percatarse de que estaba completamente sola, se apresuró a saludarla.

- ¡Misty! Me alegra que vinieras, pero… ¿dónde está tu misterioso acompañante? – El sarcasmo en su pregunta resultaba bastante obvio y lo fue más cuando mostró una sonrisa triunfante ante la actitud dubitativa de la pelirroja.

- Ah… sí. Lo qué pasa es que… tenía trabajo por hacer, entonces él…

- ¿No me digas que no vendrá? – Su tono era de una fingida tristeza que rápidamente se convirtió en una clara burla. – ¿O acaso ni siquiera existe y se te ocurrió crear uno? – Misty quiso gritar la verdad con lujo de detalles para borrarle ese desagradable gesto de victoria del rostro, pero no pudo hacer nada más que seguir observándola con total impotencia hasta que se hizo presente una imponente voz, fuerte y claro a su espalda.

- Misty no es capaz de inventar una cosa así, además… –Sintió el tibio y familiar calor de una mano invadir su cintura para después, finalmente ver a Ash lucir completamente apuesto en un traje formal azul marino y detenerse justo a su lado. – Yo soy bastante real, ¿no crees? – Diciendo aquello, afianzó más su brazo, rodeándola casi por completo, atrayéndola hacia él.

En ese momento, Misty se relajó y sonrió, sintiendo como con la presencia de Ash por fin el alma le regresaba al cuerpo, mientras que, al reconocerlo, Serena sentía todo lo contrario.

- ¡A-Ash! ¡No sabía que vendrías! M-mucho menos con…

- No hubiera asistido si no hubiera sido con ella. – Ash cortó de tajo las palabras de Serena y aunque su frase fue fulminante su gesto era amable y no dejaba de mostrarle una cordial sonrisa a la chica pasmada frente a él. – Créeme, fue difícil persuadirla de que me permitiera ser su acompañante esta noche, pero finalmente lo conseguí.

Sin duda Ash estaba logrando justo lo que siempre se imaginó conseguir, pero lejos de sentirse satisfecha o victoriosa, Misty se encontraba ansiosa y más bien deseaba dejar todo ese asunto con Serena por completo y para siempre, pero antes de que pudiera hacer o decir algo para librar a ambos de esa situación, a la estupefacción de Serena se sumó la curiosidad de Siebold, quien finalmente había llegado a escoltar a su novia, aunque ese fuese sólo un mero pretexto para estudiar al joven que estaba junto a su pupila y que todos en el palacio calificaron de "apuesto" y "perfecto". Por más que quisiera negarlo, una creciente oleada de celos lo invadió al ver a la pelirroja acompañada de alguien más.

- Misty, qué gusto verte esta noche y creo que no nos han presentado. ¿Tú eres…? – Se dirigió al joven entrenador en un claro intento de menospreciarlo, pero Ash no se vio afectado por ello. Sólo sonrió antes de extender su mano libre, manteniendo la otra en la cintura de su amiga.

- Ash Ketchum. Y es verdad, no nos hemos tratado, pero estoy seguro que pronto nos conoceremos mejor.

- ¿Ah sí? ¿Por qué ocurriría algo como eso?

- Bueno, si no me equivoco, estoy ante el Maestro Acuático, miembro de la Liga de Kalos. – A la mención de su reconocida fama, Siebold sonrió confiado, pero Ash se encargaría de borrarle ese gesto casi de inmediato. – Y como seguramente seré el campeón de la región cuando gane el título este año, eso me haría algo así como tu jefe. Así, estaríamos en contacto todo el tiempo, ¿no crees? – La confianza del insolente muchacho sumada a tal afirmación, sin duda lograron que una creciente furia rebosara en el interior del Maestro acuático, aunque lo supo disimular perfectamente al no cambiar su expresión por ninguna que denotara molestia. Decidió enfocar su atención en la pelirroja, pero eso sólo lo hizo rabiar más, pues esperaba que ella estuviera molesta por cómo habían terminado su relación o quizás simplemente se mostrara celosa de verlo allí con Serena, pero no reconoció esos sentimientos en la chica y la notaba… preocupada. Sonrió triunfante, pensando haber encontrado la forma de incomodar a aquel tonto niño con aires de grandeza.

- ¿Y ustedes son amigos o acaso están aquí como pareja? – Esperaba que la respuesta fuera una negativa por parte de ella y que eso avergonzara al muchacho, mientras que Serena se mantuvo atenta y un tanto tensa ante una posible confirmación de algo que simplemente no podría tolerar… pero ninguno de los dos obtendría su anhelada respuesta, pues el cuestionamiento desató en Misty una marcada y devastadora furia.

¿Cómo se atrevían esos dos a entrometerse en su vida? ¿Cómo siquiera seguían formando parte de ella? Si Ash fuese su pareja sería lo mejor que le pudiera pasar, pero sobre todo, era algo que ellos no tenían el derecho de preguntar o saber y se sentía bastante molesta consigo misma por haberles permitido tantas cosas, como burlarse a sus expensas o inmiscuirse en sus asuntos. Ya no les volvería dar la satisfacción de molestarla, pues ese error que cometió al confiar en ambos, era cosa de su pasado y no iba a volverse a repetir.

Con la determinación de por fin saber que quería – y debía – hacer, se adelantó a la respuesta de Ash y usando como arma su misma sonrisa cordial, contestó.

- Cualquier cosa que nosotros "seamos"… no es algo que les interese saber ni ahora, ni nunca. – Siguió sonriendo, esta vez en dirección a una aturdida Serena. – Disfruten su noche, que nosotros haremos lo mismo.

A Misty ya no le importó saber qué reacción tuvieron ese par, ya no quería provocarles nada, sólo quería alejarse de ellos cuánto fuera posible, así que tomó a Ash del brazo y este la siguió sin titubeos hasta el interior del inmueble, donde ella siguió caminando hasta sentirse en un lugar seguro, lejos del escrutinio de Serena, lejos de los celos de Siebold y de todo ese drama innecesario que la habían arrastrado a cometer tantas locuras… dirigió su mirada hacia el joven que la siguió sin cuestionarla, sin pronunciar palabra y estaba allí a su lado, con un gesto de preocupación dibujado en el rostro.

- ¿Estás bien? – Pronunció tenuemente al cabo de un rato, acomodando sus manos suavemente sobre su cintura y comenzaba a marcar con su cuerpo un balanceo suave de un lado a otro, mismo que era seguido por sus pies. Hasta entonces Misty reparó en que se encontraban en la pista de baile y disimulando el torbellino de sentimientos que la agobiaban, acomodó sus brazos sobre los hombros de Ash, siguiendo aquel lento baile. – ¿Acaso hice algo que te molestara o…?

- Por supuesto que no. – Misty detuvo las palabras del joven y se apegó a él tanto como aquel vals se los permitía sin llegar a llamar la atención de otros invitados. ¿Por qué insistía en ayudarla de esa manera? Eso tenía que acabar en ese momento y así, con sus labios cerca del oído del joven, soltó todos sus agobiantes pensamientos. – Ash, realmente siento tanto haberte involucrado en todo esto.

- Ya te lo dije, a mí no me importa.

- Pues a mí sí. – Dijo de tajo y sintió como Ash se tensó por sus palabras. Ella también aumentó la presión de sus manos sobre los hombros del chico. Quería aferrarse a él con todas sus fuerzas y nunca soltarlo. – Ya no quiero esto, ya no me importa lo que piense Serena o Siebold o toda la maldita liga de Kalos. Ash yo… yo lo único que quiero ahora es saber si tú y yo… si lo nuestro… – Ash la separó de él, algo que la asustó por un segundo, pero todos sus miedos se disiparon cuando pudo notar una sonrisa alegre y un brillo de esperanza en los ojos del joven.

- ¿Acaso estás intentando conquistarme? – Dijo de forma burlona y Misty sonrió también, aunque negando ligeramente con la cabeza.

- Ash yo no quiero conquistarte, ni usarte, ni seducirte ni nada de eso…

- Mist, te dije que yo estoy dispuesto a todo, me puedes usar a como a ti te de la… – Ella lo interrumpió una vez más poniendo su mano delicadamente sobre sus labios para después hacerle una suave caricia, sin dejar nunca de sonreírle. Estaba nerviosa y un tanto sonrojada, pues estaba a punto de revelar sus verdaderos sentimientos ante el chico que, no solo esa semana sino toda su vida la tenía tan enamorada.

- Ash yo no… quiero algo así contigo… yo creo que nosotros… podríamos… es decir yo quiero… quiero… estar siempre contigo y… – De verdad quería confesarlo, pero estaba resultando más difícil de lo anticipado. El nerviosismo y el miedo a un rechazo se estaban apoderando de su ser, haciendo casi imposible expresarse y lo fue aún más cuando fue el turno de Ash de acallarla usando su misma técnica: posó su dedo índice sobre sus labios, luego, delineó su barbilla y allí se quedó sujetándola apenas con un ápice de fuerza, aunque ella ya se sentía prisionera de él por ese cariñoso contacto y por su profunda mirada de miel.

- Yo creo… que puedo hacer una sugerencia. Existe otra cosa que puedes hacer conmigo. – Dijo dulcemente y Misty apenas se atrevió a preguntar.

- ¿Qué podría hacer contigo?

- Amarme, tan profundamente como yo ya te amo a ti.

Misty no pudo hacer más que sonreír mientras seguía en ese suave vaivén, ante una melodía que parecía tan lejana como toda la gente presente en esa fiesta. Lo único que importaba era ese joven que desde niña le había robado el corazón y que ahora le confirmaba que para él había sido igual.

Misty continuó el baile y persistía en ella esa sonrisa que indicaba cuán dichosa se sentía en ese momento para finalmente darle una respuesta a Ash.

- Supongo que… eso es algo que podría hacer, si lo he practicado en mis sueños desde hace tanto tiempo. – Ash también sonrió y no dudó en querer besarla para sellar así esa nueva etapa entre ambos, pero Misty volvió a detenerlo una vez más presionando su palma contra el firme pecho del joven. – Estoy segura que todos se enterarán de nuestra relación muy pronto, pero, solo por esta noche… ¿podríamos disfrutarla nosotros? – Hizo su petición con un tierno gesto que logró derretirlo más. Si ella le pidiera el mundo entero, se lo daría, pero no se atrevió a decirle algo como eso y sólo asintió.

- Me parece perfecto, sobre todo porque conozco muchos sitios que son muy románticos y sobre todo, muy privados.

- ¿Ah, si? ¿Cómo cuál? – Preguntó traviesamente.

- ¿Acaso no aprendiste nada de nuestra primera cita? No tiene caso decírtelo, lo tienes que ver por tí misma. – Y antes de que pudiera preguntar algo más, Ash interrumpió su baile, mismo que ya tenía varios espectadores, para después, tal y cómo lo hiciera aquella noche para salir del restaurante, la guió fuera del elegante edificio, creando una casi infantil risa en la chica que simplemente se dejaba guiar por él.

- ¿Puedes por lo menos darme una pista de dónde nos dirigimos? – Preguntó a modo de juego y Ash apresuró el paso como primera respuesta.

- No, así no funcionan las sorpresas, pero sí puedo adelantarte que… tal vez no regreses a tu casa en varios días.

- Por mi está bien, tal vez no lo haga nunca. – Ante esa afirmación Ash se detuvo un segundo para mirarla atentamente. Ella le regaló una encantadora sonrisa antes de completar la idea que se le había formado en ese momento. – Claro, si tú me aceptas en la tuya. – Su propuesta tan poco sutil, hizo muy feliz a Ash y con ese sentimiento inundándolo por completo, contestó.

- Creo que hay… formas para que puedas convencerme de que te deje mudarte conmigo. – Ambos se sonrieron y las ganas de sellar ese nuevo acuerdo con un beso se hacían cada vez más fuertes, pero Ash estaba dispuesto a cumplir con la petición hecha previamente por su ahora novia, así que terminó por acelerar el paso para alejarse tan rápido como fuera posible de la concurrida fiesta y encontrar ese lugar privado donde pudieran entregarse el uno con total libertad…

Su retirada prematura del evento social del año, sin duda aumentó la curiosidad de casi todos los invitados, aunque hubo una persona en particular que no pudo quitar la mirada de ambos, hasta que los vio huir juntos por la salida más cercana.

Serena se quedó con la vista perdida pensando, dudando, imaginando tantos posibles escenarios y simplemente no podía creer que hubiera una verdadera probabilidad de que Misty le hubiera arrebatado al único hombre que realmente le había interesado en toda su vida.

No, eso no era posible, tenía que haber otra explicación, tenían que ser simplemente amigos y permanecer así, hasta que ella pudiera acercarse al apuesto moreno, hasta que fuese ella quien conquistara su corazón… y se aferró a esas falsas esperanzas hasta que un mensaje entró a su celular.

Con la mano temblorosa y los ojos llenos de lágrimas leyó el simple mensaje que explicaba más de lo que se leía en las pocas palabras allí plasmadas. Repasó cada una de ellas, esperando que cambiaran, que llegara alguna otra explicación por parte de Misty, o mejor aún, recibiera una llamada de Ash, pero eso no iba a pasar.

Lo único que obtendría por parte de ambos era el mensaje que seguía mostrándose en la pantalla de su celular y que leyó por varios minutos más hasta grabárselo por completo…

"Voy a mudarme muy pronto, disculpa por avisar con tan poca anticipación. Que tengas una buena vida."


Voy a confesar algo: siempre traté de no hacer a alguna de las pokegirls como la "villana" pero aquí si lo intenté aunque espero no haya sido muy de telenovela el asunto. También sé que he usado a Serena en los últimos tres one shots de aquí, entonces es muy probable que no la volvamos a ver en un buen rato por esta serie, ya voy a usar otros personajes y otras tématicas para que no sea tan repetitivo, pero no les voy a mentir, ya no me importa poner a Serena (o alguna otra) como la "mala" así que quizás eso vuelva a pasar en algún otro fic jojojo

En fin, no sé quien siga leyendo esto, pero en verdad espero que lo disfruten y les aseguro que se vienen otros buenos one shots y quién se haya pasado por aquí para recordarme Everything les digo que ¡ya voy! que espero no sea así de largo como este one shot o como el mismo capítulo XXX de Everything y por lo mismo esté lo más pronto posible y May, si estás leyendo esto, feliz cumpleaños muy, muy atrasado, se supone que esto estaría para el 28 de abril, pero se fue alargando y luego pasaron cosas y pues bueno, aquí está. Espero te alegre un poco esta humilde actualización.

Y por último no puede faltar mi agradecimiento a Suki90 por prestarme cierta imagen que sin duda fue la inspiración para la parte más sensoal del capítulo, mil gracias Su! sigue dibujando así de increíble y creando pokeshipping de calidad que tanta falta nos hace.

Kasumi Mist. Me alegro que te gustara el final del one shot pasado porque yo no estaba segura (lo mismo me pasó aquí) pero yiei, es un honor siempre que me leas y que te guste, espero volver a saber de ti pronto.

Darkdan-sama. Tienes razón, Ash se comportó como un patán en los últimos dos one shots y por eso aquí es un completo amor (según yo, verdad) Gracias por leer y si por casualidad vuelves por aquí, apreciaría mucho tu opinión sobre este one shot.

Joselito. Gracias por leerme! Siempre un placer saber que disfrutas del pokeshipping que yo hago.

AnastasiaB-Fersita. Gracias por darme permiso para tardarme, pero si pasaron muchos años y pues... una disculpa. Espero que disfrutes. este one shot.

Ronald Anderson. Sabes que aprecio muchísimo tus opiniones y por eso es que viste gran parte de este fic antes de que terminara siquiera, así que gracias por leer, gracias por las opiniones al respecto y también por animarme a seguir leyendo, espero lo leas para que sepas en que termina.

Tibetana. Ya lo he dicho muchas veces: hacer sufrir a Ash es de mis pasatiempos favoritos jaja, por eso a veces no le va también y tampoco me gustaría hacerlo siempre prefecto y es cuando salen shots como el pasado, pero también me encanta hacerlo super lindo y salen cosas como las de este cap, en fin, si hay amor-odio por Ash la verdad.

Athenasea. Espero que ahora no estés triste al leer esto, pero si espero que igual te haga muy feliz. Gracias por leerme y por todos tus comentarios. Espero sigas por este mundo del FF. net

Mistyket. Ash es un idiota y punto jajaja y creo que siempre les quedo debiendo escenas de Serena enojada, es que al final de cuentas lo que importa es el poke, pero bueno si piden más al respecto tal vez lo haga algún día. Espero te guste este cortísimo one shot

Cake0108. Gracias por todos tus reviews! Ya hay algo nuevo por leer y espero te guste! Un saludo donde quiera que estés.

Guest. Si yo también odio a Serena la verdad jajaja

CELMYAEPYEN. Gracias por el apoyo! y si también me cae mal y luego no le pongo muchas maldades para que no me caiga el hate, jajaja pero igual Serena no es de mis personajes favoritos y se nota jaja. Espero disfrutes este nuevo one shot.

Sakura-Ofiuco. Sabes que amo tus ideas poke también y espero que las continúes y sip Serena es frívola y superficial y me choca que se ponga de tapete de Ash y por eso la uso mucho en historias así jaja. Pero bueno, con que les gusten las historias ya es suficiente bueno para mi, no sé si vayas a leer esto también, pero si lo haces, esperaré tus comentarios con mucha emoción.

Kira Passel. Gracias por leer este one shot, yo sé que no es de tus fandoms ni nada y por eso fue muy especial para mi tu opinión, ya no hemos platicado pero espero que lo hagamos de nuevo muy pronto y sobre todo, espero que estés muy muy bien.