"Correspondido"

Cumpleaños de Izuku

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Izuku mira desde el alféizar el marco de un sólido color azul con una fotografía de su amigo de la infancia, con expresión nostálgica. Si bien, Katsuki Bakugo no es su amigo, o un conocido, ni nada parecido. Sólo eran. Son. Sí, son.

Katsuki, con su pelo rubio ceniza, sus fieros ojos rojos, su sonrisa intimidante, y esa pose altiva que pone en las fotografías, denotando su disgusto por ellas, lo mira de regreso, como si se mofara de él.

Izuku le sonríe con pesar.

Han pasado una década en una sintonía difusa, entre los gritos de Katsuki y las ruborizadas indirectas de Izuku. O esa extraña combinación que surgía cuando estaban juntos. Raras eran las veces en que lograban comunicarse debidamente y rozar un pedúnculo de su interior con una disculpa, un «lo haces bien» o un «no me puedes vencer», que iba seguido de una sonrisa casi animalesca de Katsuki y una sonrisa sincera de Izuku.

Esas imágenes translúcidas invaden la mente de Izuku, reproduciéndose como si de una película se tratara; enmarcadas con tinta indeleble. Está contento, o más bien, satisfecho con haber logrado ser un héroe. Uno que puede salvar a todos con una sonrisa. Fue difícil superar la batalla en aquel primer año, que pasó cual bruma por sus párpados entrecerrados, enceguecidos por el deseo de proteger a quienes más le importaban. Fue una época dura, sobre todo, por haber sido el vivo testigo de la supuesta pérdida de Katsuki. Su Kacchan.

No obstante, viendo el poblado número de fotografías regadas por el resto de la habitación, en la sala, atrás del sofá marrón, en la mesa de la entrada, donde se colocan las llaves. El piso entero está lleno de él, de sus recuerdos, de ellos.

Habían sido muchas las vivencias que han tenido juntos y sabe que aún no son todas, pues definen su camino, su lucha interna.

Antes, Izuku sentía que no era suficiente para Katsuki. Nunca. Porque sin importar todos sus esfuerzos no lograba hacerse notar para él, no podía hacer que Katsuki aprobara sus esfuerzos, ni su cercanía, o sus sentimientos. Nada.

Sin embargo, tras la guerra, los traspiés comenzaron a suturarse debidamente y es entonces, que la confianza se fue nutriendo lentamente y con ello, la intensa sensación de ser correspondido por Katsuki.

Izuku abre la ventana desnuda, el viento penetra su rostro, el corazón le bombea con total seguridad. Sabe qué día es, el resto de sus amigos y madre lo saben. El celular no ha parado de sonarle de mensajes y llamadas.

No obstante, la más importante todavía no llega. Espera que no se haya olvidado de ese día.

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NOTA: Este es un especial de cumpleaños de Deku.

Esta es la introducción y habrá capítulo.

Espero que les guste el capítulo.