Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Yo seré el viento que va, navegaré por tu obscuridad . Tú rocío, beso frío; que me quemará. Yo seré tormento y amor, tú la marea que arrastra a los dos. Yo y tú, Tú y yo. No dirás que no... Seré tu amante bandido, bandido. Corazón, corazón malherido, Seré tu amante cautivo, cautivo, Seré... Pasión privada adorado enemigo, huracán, huracán abatido. Me perderé en un momento contigo, por siempre, Seré tu héroe de amor... -Amante Bandido, Miguel Bosé

Los días previos al picnic estuve como loca arreglando todo, para tener los guisados que más le gustan al Saiyajin encapsulados. Realmente quería que se sintiera cómodo ese día, y que no estuviera con cara de pocos amigos por detener su entrenamiento. Sin embargo, jamás en mis más alocados sueños pensé que pasaría lo que pasó. Pensaba una Bulma aún confundida y sonrojada en su cama. Y no era la única que estaba recostada en su cama pensando, un Saiyajin estaba igual que ella, sin poder dormir asimilando lo que había pasado horas atrás.

Bulma despertó en la mañana muy emocionada por el picnic. Para ella era un logró haber hecho que el Saiyajin dejara por un día completo su entrenamiento y se dignara en acompañarla al fabuloso lugar que, según palabras del propio Saiyajin, era un pequeño paraíso en medio de esa bola de barro, como cariñosamente le llamada ese engreído a la tierra.

Habían acordado verse a las 9 am, y ahí estaba ella puntual. No se sorprendió verlo parado con los brazos cruzados y los ojos cerrados en una típica pose de él, esperándola. Lo que sí le sorprendió es que estuviera en ropas humanas y no con su eterno traje de combate. Se veía realmente bien.

-Hasta que apareciste- fue el único comentario de él. Ella ya traía todo en cápsulas en la bolsa. Cuando Vegeta volteó a verla se impactó, la humana se veía realmente bien. Se había puesto un hermoso vestido de tirantes, realmente parecía una diosa. decidieron que era hora de partir y ella decidió sacar una de sus aeronaves de sus cápsulas, cuando el príncipe le dijo que ni creyera que irían es ese ridículo vehículo. Ella lo vio confundida y le dijo -Pero Vegeta yo no sé volar- entonces el rió y le dijo - ¿y eso que? - Yo te llevaré, pero no perderemos tiempo en esa chatarra, al lugar que iremos está muy lejos. Bulma aceptó y comenzaron el viaje.

Ella iba un poco cohibida. Jamás había estado tan cerca del príncipe, realmente él era muy guapo, tenía un perfil regio, le hacía gala a su título. Como jamás había estado tan cerca no había notado antes el aroma tan masculino del príncipe, eso la hizo sonrojar. Por otro lado, Vegeta estaba también bastante incómodo, con tanta cercanía de ella. Su olor lo perturbaba y empezó a maldecirse por no aceptar usar el ridículo transporte, así se hubiera evitado estar tan cerca de ella y tener que luchar con su autocontrol para no tomarla allí mismo.

Trataba de mantenerla lo más lejos de su cuerpo posible, pero en un punto notó los escalofríos que recorrían el cuerpo de la humana. Ella era más frágil que él, y a las alturas que volaban el aire era más frío. Ella no estaba acostumbrada a ese clima, y previendo que aún le faltaba casi una hora de camino, decidió acercarla más a su cuerpo, para que recibiera un poco de calor de este.

La temperatura corporal de un Saiyajin es más alta, por lo cual ayudaría a evitar que la humana se enfermara. – Agárrate bien de mí, pon tus brazos sobre mi cuello, el aire de aquí es muy frío y tu cuerpo no está preparado para el mismo. Mi calor corporal que es mayor te ayudará a mantenerte abrigada- dijo; Bulma asintió con la cabeza y comenzó a rodear el cuello del Saiyajin con sus pequeñas manos, mientras él juguetonamente le decía al oído – Solo no quieras aprovecharte de mí, humana vulgar- ella toda roja por la situación solo le dijo - que te pasa idiota, yo no me estoy aprovechando de ti- mirándolo con la cara roja por la situación. Mientras el reía por lo fácil que había logrado provocarla.

El corazón de Bulma latía furioso, ella sabía era una tontería, pero tanta cercanía con Vegeta la tenía sumamente alterada. El príncipe no estaba mejor, realmente el aroma de la mujer lo estaba enloqueciendo. Afortunadamente antes de que él cometiera una tontería llegaron al lugar. Le pidió a la humana que cerrara los ojos un momento. Y una vez que llegaron y Bulma los abrió, se dio cuenta que Vegeta no mentía, si esto no era el cielo, era lo más parecido a eso entonces.

Un hermoso campo lleno de orquídeas azules y mariposas atrapó su vista, más adelante una cascada y un delicioso manantial acompañaban a tan excelsa belleza. Un paraíso terrenal. Bulma asombrada empezó a recorrer el lugar con la vista. Sin duda Vegeta no había mentido, ese lugar era perfecto, un paraíso donde solo se hallaban ahora, ellos dos.

Bulma acomodó la mesa para el picnic que entusiasmada ella había llevado. Primero comerían un poco antes de recostarse a platicar y después irían a ver ese fabuloso manantial, se decía mentalmente la científica. Mientras desayunaban felices, ella le preguntó - ¿Cómo hallaste este lugar? – el príncipe solo encogió los hombros y le dijo, estaba buscando un lugar nuevo donde hacer un entrenamiento especial, que se asemeja a la meditación de ustedes. Cuando lo hallé, pensé que era el sitio perfecto para hacerlo- dijo arrogante el príncipe - Y lo es definitivamente- confirmó ella.

El príncipe estaba curioso del porqué la humana había escogido eso como pago por los trajes y sin más preguntó – ¿Porque un día de campo? - Ella lo miro con esos ojos azules que traspasan y pareciera que leyeran el alma misma. – ¿Y porque no? – contestó ella risueña. -No todos nos queremos aprovechar de los demás Vegeta, yo solo quería conocerte más y tal vez podríamos llegar a ser buenos amigos- Dijo ella.

La miró a los ojos y supo que ella lo decía de verdad, pobre ilusa le estaba facilitando las cosas.

Siguieron comiendo y riendo mientras hablaban de todo y de nada a la vez. Hasta que el príncipe decidió llevar la situación un poco más a su favor. Llamó la humana y juntos se dirigieron al manantial, donde el comenzó a quitarse la ropa hasta quedar en shorts y le dijo - ¿qué? ¿acaso piensas nadar con la ropa que traes puesta? - Por fortuna Bulma en sus alocados pensamientos se había puesto en la mañana un traje de baño debajo de ese bello vestido, por lo que le lanzó una sonrisa retadora y en un solo movimiento se sacó el vestido, para acto seguido decirle al Saiyajin. te estas tardando- y se adelantó rumbo al agua. Mientras dejaba a un descolocado saiyain sonrojado por la visión espectacular de esa ninfa azul solo vestida con un pequeñísimo bikini rojo.

Esa humana vulgar está loca, pensaba el príncipe. Juega con fuego, poco faltó para que le arrancara la ropa ahí mismo. Respiré hondamente varias veces, en lo que calmaba la sangre que se había agolpado de pronto, en forma dolorosa en mi entre pierna. Cuando pude caminar, la seguí. Ahí estaba esa extraña sirena, viéndome con sus hechizantes ojos, mientras me retaba con su hipnotizante mirada, y me extendía la mano para acompañarla en el agua. Estábamos nadando cuando decidí ir rumbo a un montón de rocas que sobresalían en medio de ese manantial virgen. Me subí rápidamente, pero vi que mi acompañante le costaba poder hacer lo mismo; así que me incliné hacia ella, la levanté y puse sobre la roca en un ágil movimiento. Fue como sacar una Pluma del agua. Ligera y suave.

Se recostó a mi lado y pude ver su sensual cuerpo a plenitud. Sentí que un leve sonrojo se apoderó de mi rostro. Voltee la cara para disimularlo. -Oye Vegeta, ¿a dónde fueron tus otros dos compañeros? - me preguntaba curiosa. Me reí de ella y le dije - aparte de vulgar, chismosa- y sonreí arrogante. -Oye te estoy preguntando en buen plan, además se me hace extraño de que se fueron y ya no supimos de ellos. A diferencia de ti, el hermano de Gokú se veía que aparte de buen mozo, parecía ser más educado - Me dijo la escandalosa, me sorprendió y no sé por qué, sentí irritación de pensar que tal vez le hubiera interesado, el idiota de Raditz. - ¿Ah? ¿Acaso te gustó el hermano de kakaroto, mujer vulgar? Jajajaja, no lo dudo con los pésimos gustos que tienes. Seguramente debió de agradarte, ¿lo quieres fornicar acaso? - pregunté en son de burla, pero en el fondo, no sé porque esa imagen se me hizo repulsiva y me generó malestar.

-Que te pasa idiota, solo quería ser amable contigo, preguntando por tus compañeros, ¡Ush Vegeta! Eres imposible- decía entre gritos la vulgar mujer. Solo me reí más fuerte de ella y le dije - fueron en misión de reconocimiento a un sistema solar interesante en la zona norte de la galaxia. Antes de lo que pasó con freezer, ya lo habíamos visto y me interesa para establecer ahí mi base- dije, como si hablara del clima, mientras ella habría sus ojos con sorpresa - ¿Entonces piensas irte de la tierra pronto? - me dijo y algo de su tono de voz me dio una impresión de súplica... ¿acaso quería que me quedará? Por un instante un escalofrío me recorrió, y mi corazón latió más apresurado, pero reprimí ese estúpido intento de sentimiento, tan pronto surgió y arrogante dije – ¿Acaso te importa? – contesté soberbio - Agradece que no usaré este insignificante planeta como mi base. Tal vez solo tomaré algunos esclavos - y la miré de soslayo mientras le decía - te verías muy bien con el uniforme de mucama del planeta Vegita - mientras ella se enojaba y me reclamaba a gritos.

Realmente estaba disfrutando el día en compañía de esa vulgar. Definitivamente esto no se parecía a otras misiones, donde era un suplicio tener que fingir que me interesaban las estupideces que decía la persona y que me divertía con sus insulsas conversaciones. Hay que aceptarlo, la hembra era desafiante, además ese maldito olor por ratos me desconcentraba. Lo admito tenía un jodido cuerpo que perturbaba hasta al mismísimo príncipe de los Saiyajines, claro que eso jamás lo reconocería ni bajo la peor de las torturas.

Ella se levantó de la roca y vi que intentó sin éxito tomar la liana que colgaba cercana. Se veía realmente graciosa. Además, yo ahí acostado, estaba disfrutando de un espectáculo digno de un príncipe, con esa vulgar enfrente de mí, mostrándome su cuerpo en tan diminuta prenda. Hasta que decidí ayudarla, me paré y tomé la liana y se la entregué.

Pensé que ese desagradecido Saiyajin jamás me ayudaría, pero de pronto cuando ya pensaba perder mi dignidad para pedirle ayuda, me pasó la liana. Mi intención era divertirme un poco, saltando de ella, pero de repente la altura se me hacía demasiada y tuve miedo de brincar. Hasta que sentí que él me tomó de la cintura, no sé porque no pude evitar sonrojarme, con una mano me abrazaba y con la otra se sujetaba de la liana, y sin avisar nos empujó a ambos al vacío. Estábamos columpiándonos en la liana, era una sensación emocionante, veía por debajo la transparente agua bastante distante bajo nuestros pies. Cuando me dijo -a las tres nos soltaremos- yo negué aterrada, cuando él susurró a mi oído - suéltate mujer, confía en mí- Acto seguido solté la liana y me aferré a su cuello, mientras caíamos juntos al agua.

Ahora que tengo un poco más de tiempo para pensarlo creo que esas palabras traían más significado de lo que pensé.

Salimos a la superficie y comenzamos a reír, a decir verdad, no recuerdo haberme sentido tan relajado y a gusto en alguna otra compañía, que no fueran los otros dos saiyajines. Vaya, la humana era interesante. Definitivamente tenía que ser mi esclava y estar a mi disposición.

Tenía años que Bulma no se sentía tan viva, ni la pasaba tan a gusto, como la estaba pasando con ese arisco Saiyajin. Así que decidió, impulsada por su emoción tomar una foto de ese maravilloso momento, por lo que se acercó a la orilla. Le pidió a Vegeta que esperara dentro del agua y fue corriendo a sacar de una de sus cápsulas su cámara acuática, para tomar una foto de este hermoso instante.

Regresó nerviosa, no sabía cómo podía reaccionar el príncipe, todo iba saliendo de maravilla, pero con el siempre hay que estar a la expectativa, su humor podía cambiar y se estropearía toda la magia. Nerviosa, tomó aire antes de acercarse al él, quién, aunque cerca de la orilla seguía sumergido hasta la cintura en el agua. El volteó a verla y ella mostró la cámara. Él le dedico una sonrisa ladina y asintió con la cabeza. Ella estaba emocionada, pensó que él rechazaría hacer algo tan humano, pero al parecer el príncipe estaba de muy buen humor.

Tomé la cámara de sus manos y la alcé yo, al ser un poco más alto que ella y ser varón mis extremidades eran más largas que las de ella, podía tomar mejor su dichosa foto. Honestamente no sé porque accedía, no tenía nada que ver esa jodida sonrisa que parecía transmitir su alegría, y que sus preciosos ojos azules resplandecieran por lo mismo. No eso nada tenía que ver, sé que sólo lo hice para reírme un rato de ella.

Ella se acercó mucho a mí, para salir a mi lado en la foto. Con el brazo desocupado la jale más cerca mío y le rodeé la cintura, mientras ella debido al impulso del contacto, se vio en la necesidad de sostenerse de mi pecho y tomé la foto. Cualquiera que la vea, pensaría que somos algo más que dos simples conocidos.

Después de tomar la foto volteé a verla, ella estaba ligeramente sonrojada, y no sé porque mi brazo se negaba a soltarla. Comencé a sentir pánico, cuando noté que con el brazo que rodeaba su cintura, mis pulgares habían comenzado a jugar, haciendo círculos en su suave piel.

Asustado por mi propia osadía, intente apartarme de ella. Pero el movimiento fue muy rápido, y noté con un horror creciente que mi cola traicionera se había soltado de mi cintura y se había agarrado a uno de sus suaves muslos, por lo cual, al intentar tan bruscamente separarme, lo único que logré fue que nos enredáramos más y que cayéramos, yo sobre ella, al agua. En un rápido reflejo para evitar que ella se lastimara la sostuve de la cabeza para evitar el impacto de esta sobre las piedras de la orilla del río. Caímos al agua, quedando frente a frente; tomando con mi mano su delicada nuca para evitar que ella se lastimase en esas rocas.

Quedamos en esa posición minutos que parecieron horas. No sé en qué momento mis ojos se perdieron en ese abismo azul que me atraía y me daba ecos de promesas de victorias por venir. Suspiré y su aroma entró de lleno en mis fosas nasales, inundando todo mi ser con él, contaminándome y dejándome sin defensas. Mi intensión había sido solamente hacerme su "amigo", sin querer caí en la trampa junto con ella y ahora estaba a punto de lanzarme al abismo de cabeza. Vi sus labios tan apetitosos entreabrirse, al compás de esa piel sonrojada y sin emitir más que un leve jadeo de su respiración supe que me daba permiso de perderme en ellos.

La peliazul no estaba mejor que él: Todo pasó tan rápido que cuando me di cuenta ya estábamos tirados en el lecho del rio. Aunque sabía que no era correcto, mi corazón latía dolorosamente dentro de mi pecho, como si se quisiera escapar. Me perdí en esa negra y obscura mirada llena de enigmas, que me lanzaba de cabeza a un abismo inexplorado e insondable...

Sentía que me derretiría por las emociones que se agolpaban en mi pecho, y sin embargo no temía. Quería ser consumida por ese fuego. Luego, todo fue tan rápido y a la vez tan lento. Se apoderó de mis labios, dándome el mejor beso que había recibido en mi vida. Es como si nunca hubiera sabido lo que era un beso, hasta que él lo hizo. Como si la vida hubiera sido en blanco y negro, hasta que él le dio color. En ese beso él tomó todo de mí, incluida mi alma.

En cuanto probé sus labios fue mágico. Su olor y ahora su sabor magnifico me envolvían, haciéndome adicto a su saliva, dulce néctar, que decidí tomar para mí en ese momento. Había tenido miles de momentos eróticos en la vida, pero ella con un simple beso, había borrado todo lo que había vivido hasta entonces. Instalándose en mi deseo, en mi cuerpo. Y hasta mucha años después lo aceptaría, en mi alma también.

Cuando soltamos los labios, él me miró con una sonrisa triste y me ayudó a parame, me dio un beso más, del cuál yo no quería despegarme, hasta que su voz me devolvió a la realidad, cuando él dijo -Lo siento esto no puede ser- Sentí una opresión profunda en el pecho. Acababa de ser devuelta a la vida, de ver los colores de nuevo y ¿él quería que yo volviera al blanco y negro?

Vi como la humana me miraba con ojos desconcertados y tristes, entendía que ese beso le había pegado más de lo que pensé a ella también, analizando la situación, creo que me beneficia más el rumbo que está tomando la misma. Las patéticas razas sentimentales, cuando se enamoran pueden hacer cosas que son imposibles incluso para la amistad, como había pasado con la princesa Yocrati, que por amor condenó a toda su raza. Sin embargo, el insecto era un obstáculo aún por quitar, así que decidí cambiar la estrategia, para lograr que en poco tiempo me quitara a ese estorbo del camino.

La tomé del rostro mientras con mis dedos recorría esos deliciosos labios, ella seguía sonrojada y con los labios entreabiertos, sintiendo mis dedos sobre ellos – Mujer, aunque no lo creas esto lo hago por ti, no me conoces, no me ata nada aquí y te has portado bien conmigo, eres la única que no me ha juzgado en este miserable planeta.

Eres la única que me ha apoyado. No quiero lastimarte, no soy como los ridículos y sentimentales humanos. A mi lado sufrirás. Vuelve con la sabandija, él te dará todo lo que tu raza necesita, y que yo no podré. Esto fue un error – Dije dándole la espalda saliendo del agua. Ella corrió tras de mí y me dijo - espera Vegeta por favor no te vayas, yo... me siento un poco confundida pero no quiero que te alejes de mí, por favor. Déjame decidir a mí que es bueno y que es malo- Me decía en forma de súplica.

Acaricié de nuevo su suave mejilla mientras ella cerraba los ojos sintiendo mi suave caricia. Entonces le dije – ¿Acaso, ya no amas al insecto? – yo sabía que la había confundido bastante, pero si quería asegurar el éxito, tenía que manejar bien mis cartas. Le di otro beso que la dejaría con ganas de más. Lo suficiente para confundirla y ahora dejarla entender y asimilar todo; y en breve me buscaría, yo lo sabía.

Ella seguía pensando, intentando darme una respuesta, pero me le adelanté, y con una sonrisa melancólica le dije - ¿ves que estoy en lo correcto? Sigues pensando en él. Lo mejor es que sigamos como hasta antes de ese beso- ella intento hablar – Vegeta yo...- Sin embargo, la callé– Shh no digas nada, nada cambiará entre nosotros, pero esto no volverá a pasar-

El regreso a la corporación cápsula fue en silencio, tan pronto llegamos me dejó en el suelo, me sonrió y caminando medio volteó a verme para decirme -gracias por todo humana escandalosa. Me gustó esto del picnic- y se fue rumbo a su amada cámara de gravedad.

Esa noche una confundida Bulma caía dormida sintiendo los sentimientos revueltos, ese beso removió muchas emociones que nunca creyó vivir. De un plumazo había enviado las sensaciones de los besos de Yamsha al olvido, pero su conciencia y los diez años de noviazgo, la tenían confundida.

En la recámara del Saiyajin in, él también rememoraba todo, los planes habían cambiado, ajustándose y haciéndose más interesantes, y aunque no lo reconociera ni a el mismo, en verdad estaba ansioso por poseer más que lo labios de esa humana tan altanera.

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Intenso, amé escribir este capítulo, cómo lo vieron ustedes? Les gustó? Déjenme saber cómo van sintiendo la historia y mil gracias por leerla. :)