Disclaimer: HP no me pertenece


Un consorte Black

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Estar casado con Potter no era lo peor que le podía pensar después de la guerra, había pensado Draco apenas salieron del castillo y se dirigieron a la casa Black. No había gritado, ni tratado a Draco como el culpable; ni siquiera lo había tratado mal, quizás porque sabía que era culpa de su casa. Aún no era totalmente cooperativo, y seguía caminando frente a él sin preocuparse si Draco lo seguía, pero era rico, un héroe, y si omitías que se habían peleado por años, podías notar que incluso era guapo. Así que, pensó bajando la mirada y siguiendo al otro, no era malo comprometerse con alguien así. Para empezar, a estas alturas de su vida, Draco dudaba conseguir un buen matrimonio. Gracias a una casa lo había logrado, pero era obvio que Potter quería deshacerse de esa unión lo más pronto posible, así que quizá, si lograba ayudarlo a llevarse bien con su casa, Potter podría ayudarlo a que su reputación pudiera al menos mejorar un poco.

Una buena palabra del héroe era, después de todo, lo mejor que podría tener Draco de él. Así que con esos pensamientos en la cabeza, Draco se auto-motivó a ayudar a Potter. Luego de casarse con Potter, si lograba terminar en buenos términos, en un trato cordial común, más amigos que enemigos... quizás era podría conseguir en la siguiente ocasión un matrimonio mucho más estable y mejor que el que tendría con un frío contrato de matrimonio, en su actual estado social. Para empezar, pensó alzando la mirada y mirando a su consorte, estando alrededor de Potter podría crear una amistad cercana con uno de sus amigos no tan cercanos, como Boot, Brown o Lovegood, y usar su ayuda para beneficiarse también. Pensando en sus siguientes pasos, colocó una mano en su barbilla. El secretario y la veela podrían ser un buen principio. Ella era francesa y Draco podía hablar el idioma, y conocía de política, lo cual le gustaría a Weasley del Ministerio.

Luego, podría avanzar un poco más, ampliar su círculo social del otro lado. Siendo lo encantador que se le había enseñado a ser con las personas, a pesar que solo lo era con las personas que apreciaba. Sin embargo, pensó entrecerrando los ojos, él no podía darse el lujo de mostrar superioridad. Sería adorable y servicial, sería lo que los otros quisieran que fuera.

Por un momento, mientras pudiera ganar algo en el proceso, o se acostumbraba a ellos.

Esperaba que tuviera el tiempo suficiente.

Una encantadora dama de sociedad, había dicho que era Malfoy Manor, pero había omitido la parte donde esa señora podía hechizarte el trasero. En fin, suspiró cuando llegaron a las chimeneas, para aparecer en casa de Potter. Él podía hacer esto. Había levantado el ánimo de su casa. La había adornado, renovado su magia... la casa Black por muy difícil que fuera no trataría mal a Draco. Él era el heredero, y una casa mágica después de todo no podía ser tan mala, ¿cierto?

O eso pensaba, hasta que Grimmauld Place había estado a punto de lanzar a Potter por la ventana apenas cruzaron la chimenea; y Harry lo notó, hasta que apareció Draco. Draco, quien pareció confundido por un instante, salió de la chimenea y miró a su alrededor, como esperando algo; y como si esa fuera su señal, Grimmauld Place despejó el camino del rubio, abrió las ventanas y dejó entrar la luz del sol.

Draco sonrió complacido.

-Es muy amable de tu parte recibirme de esta manera-exclamó con una leve inclinación.- Mi nombre es Draco Malfoy, hijo de Narcissa Malfoy, anteriormente Black. Es un placer conocerte.

La casa, Harry pudo jurar, se ruborizó, porque la eterna fría temperatura se volvió cálida en un solo momento. Pareció haber sido atrapada in fraganti y estar avergonzada de ello.

-Soy el esposo de Harry Potter, muchas gracias por escogerme. -Exclamó tranquilamente el rubio, como si no notara aquello, tomando a Harry con sorpresa por la facilidad en que tomaba su nuevo título-Por favor, no lo lances por la puerta. No es propio de una buena casa, y ciertamente no me haría muy feliz ver a mi consorte volando por el aire.

Harry iba a decir algo cuando el rubio lo miró pidiendo silencio, él tragó sus palabras y miró a Draco caminar tranquilamente por la sala.

-Merlín, no me sorprende que tu casa esté enojada contigo. Mira en que malas condiciones la tienes-exclamó mirando a los alrededores. Y entonces se acercó a un tapiz y lo examinó. Luego alzó la varita y para sorpresa de la casa, y de Harry, arrancó un gran pedazo. El moreno pensó que la casa se enojaría, pero en cambio pareció congelarse.

El elfo apareció malhumorado.

-¿Cómo se atreve Harry Potter a...?-empezó a gruñir cuando notó a Draco parado frente a él. Su boca se abrió sorprendido.

-¿Quién eres tú?-preguntó Draco.

-Mi nombre es Kreacher, señor. Kreacher es el elfo de Casa Black.

-Mi nombre es Draco Malfoy-respondió él,-y ahora soy dueño de Grimmauld Place ¿Te molestaría traerme una taza de té? Voy a arreglar un poco la casa.

-¿Arreglar la casa?-tartamudeó el elfo.-Pero casa Black fue decorada por la amada Señora...y el Señor Regulus...

El rubio asintió, y sonrió levemente, luego caminó hacia el elfo y para su sorpresa colocó una mano en su cabeza.

-¿Señor?

-Kreacher-exclamó el rubio, sin necesitad de fingir frente al elfo, porque tenía una buena idea de lo que el elfo sentía. Un buen elfo trataba de respetar el lugar que su amo había creado, y los mejores elfos eran aquellos que te eran fieles incluso cuando ya no estabas. Sin contar a Dobby, Draco se había llevado realmente bien con sus elfos, y no veía porque no llevarse bien con éste - es realmente atento de tu parte cuidar lo que tus anteriores amos crearon. Pero Grimmauld Place no puede permanecer de esta manera, debe seguir adelante, como todas las casas. Como todos los dueños. El gusto de la tía abuela era agradable para ella, pero ahora la casa pertenece a Harry Potter, y debe ser decorada como a él le gusta. De otra manera jamás podrá llamarla su casa. Tu Kreacher,-explicó suavemente- eres un elfo y eres feliz sirviendo a la gente. Servir a alguien también será bueno para ti.

-Pero Harry Potter es...-se quejó el elfo- Harry Potter no comprende esto. Harry Potter desprecia la ayuda de Kreacher. Harry Potter quiere liberar a Kreacher porque sangre sucia cree que es lo mejor.

-No te atrevas a llamarla así-gruñó Harry.

Draco lo miró con el ceño fruncido.

-Silencio, Potter ¿cómo puedes tratar a tu elfo así? No deberías reñirlo por usar esas palabras, primero...

-¿Cómo puedo tratar a mi elfo así?-se enojó Harry- ¿cómo no me di cuenta que te llevarías bien con el elfo y la casa porque no eres más que un estúpido sangre pura al que ellos amarían seguir? Eres tan hueco como tus antepasados, con tus ideas sangre pura, no es increíble que tu familia se encuentre en tal posición, o la familia Black se haya extinguido. Los sangre puras, con sus tontas ideas de superioridad se matan a sí mismos, siguiendo a personas como Voldemort. Solo mírate.

Draco retrocedió impactado ante tal ataque y sin pensarlo cubrió su marca con su mano, a pesar que sabía que no se veía a través de la tela. La temperatura de la casa perdió su calidez, y el elfo abrió sorprendido los ojos y miró a su nuevo amo, indeciso.

-La razón de un elfo es servir a la gente, si tú lo despachas sin siquiera darle la oportunidad de servirte, le estás diciendo que no lo quieres, que no te sirve. Que es un inútil-siseó, reponiéndose, pero dejó de mirarlo a los ojos. -Le estás quitando la razón de vivir. Y si le entregas prendas lo estás despreciando. Primero,-terminó su frase-debes enseñarle cómo servirte.

-Eso no es cierto, Dobby...

-No todos son como Dobby, así como no todos pueden ser un héroe como tú-siseó. Con los puños apretados, dio la vuelta y se volvió hacia el elfo.

-Él es su nuevo dueño-exclamó suavemente- pero la casa me ha escogido, entre todos los Black para serlo también. Así que por favor, -exclamó con un tono menos cálido pero aún educado-permítanme hacer de ustedes un hogar nuevo, un hogar al que pueda traer a mis hijos.-Ante la palabra hijos, la casa y el elfo relucieron- Yo soy el heredero de Malfoy Manor, ciertamente, y no puedo prometer vivir aquí siempre, pero mientras sean míos les prometo que los cuidaré y atenderé, y ciertamente vendré con frecuencia.

-¿Familia?-tartamudeó Harry al escucharlo, y Malfoy lo miró de mala gana y luego lo ignoró.

-Ahora, sé que es la primera vez que los visito, y este matrimonio probablemente no durará para siempre, así que permítanme presentarme. Mi nombre es Draco, y disfruto la lectura, las pociones, el té, la música y los jardínes. Y éste-exclamó alzando la mano hacia el moreno, Harry, con duda y cuidado se acercó a él- es mi esposo, Harry Potter. Me temo que ya lo conocen y me disculpo por su rudeza. Él disfruta el quidditch y la compañía de personas diferentes a la gente a la que están acostumbrados.

Ante su corta introducción, Harry lo miró como preguntándole si era todo lo que diría de él, y Draco lo miró como respondiendo que era todo lo bueno que se le ocurría.

La casa pareció complacida con la introducción, y apareció frente a ellos una llave dorada, la cual Draco tomó.

-Esa, -aclaró el elfo-es la llave de la biblioteca. Lo otros amos jamás la pidieron, así que la casa jamás se la dio

-Ya veo. Agradezco mucho el gesto para conmigo. ¿Me dejarás redecorarte?-preguntó a la casa, y para su sorpresa, la casa soltó todos esos papeles tapices y los dejó caer. - Perfecto- sonrió Draco. -No te arrepentirás. Malfoy Manor pareció complacida con nuestro decorado. Te verás preciosa, lo que una casa Noble debe ser. Kreacher, empezaremos con las paredes. Trae pluma y tinta. Pediré un catálogo a la tienda, e iré personalmente a escoger el nuevo decorado. Luego quiero que limpies todo el lugar, empezando por el recibidor.

El elfo movió las orejas feliz.

-Si amo. Kreacher se encargará. Kreacher tiene a alguien que servir. Ha encontrado un nuevo amo- exclamó conmovido.

-Siempre serás bienvenido en Malfoy Manor-exclamó Draco, con una sonrisa triste.-Incluso si un día recibes prendas y pierdes tu honor de elfo. Conozco la razón. Te aceptaré sin problemas.

El elfo pareció a punto de llorar.

-Muchas gracias... amo-tartamudeó antes de desaparecer.

Por primera vez, Grimmauld Place pareció feliz, y Harry comprendió las palabras del rubio. Así debió presentarse. Así debió hablar con su casa. Así debió hablar con su elfo. No debió tratar de traer personas a una casa que no amaba, ni de la cual no cuidaba su apariencia. Las casas eran lo que sus dueños eran, y finalmente esta casa era una casa sangre pura y deseaba ser elogiada.

-Me gustaría primero que nada ver tu despensa, y tu reserva de vinos. Por supuesto, las habitaciones. Y los baños. Y los jardines... -empezó Draco, pensativo. -Creo que podría quedarme al menos una semana, antes de volver a clases. Por cierto,- le explicó,-debo volver a clases, así que no quiero ningún berrinche con mi partida.

La casa no dijo nada.

-¿Nos vamos a quedar? -preguntó Harry, empezando a sentirse culpable-Solo pedí este día.

-No-respondió Draco sin mirarlo-yo voy a quedarme. Tu puedes irte, ya que tu casa te parece tan desagradable, al igual que tu elfo y tu esposo, no necesitas quedarte.

Harry jadeó al escuchar sus palabras.

-Malfoy, lo lamento, yo.. no tenía idea, no quise decirlo así.

-Potter-exclamó Draco sin mirarlo-sólo, vete. No deseo pelear contigo y tengo mucho por hacer para que la casa quede bien. Ya que parece estar pidiendo ayuda a gritos y tú no la escuchas, lo menos que puedo hacer es escucharla.

-Pero yo...

-Grimmauld-empezó Draco-¿podrías?

La casa dudó por un momento, y luego, tomando a Harry por sorpresa prendió la chimenea.

-¿Pero qué?-preguntó, pero el rubio no lo miró. Al igual que aquella vez con el árbol, el tapete se movió bajo sus pies, pero esta vez lo llevó a la chimenea. Los polvos cayeron sobre él.

-Callejón Diagón-exclamó Draco.

Las llamas lo aparecieron donde el rubio lo había enviado.

En Grimmauld Place, Draco sollozó Y rió amargamente.

-Bueno, ya no estás sola-exclamó.

La casa guardó silencio y el elfo se apareció con un té.

-Casa lamenta mucho haberlo puesto en esta situación-exclamó.

Draco se preguntó si eso era realmente cierto. Y si más que dejar esta casa bien, lo mejor para Draco era apoderarse de ella.

Probablemente, viendo lo mal que se llevaba la pareja que unió, la casa pensaba igual.