Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Me dueles, en el fondo de mi corazón, la herida, no ha cerrado todavía. No hay forma en que pueda olvidarte yo, lo siento, te has llevado ya mi vida... - Sirena, Sin Bandera.
Pasaron días desde el desafortunado encuentro entre Bulma y Yamsha, donde el beisbolista se enteró de que su hermosa exnovia, era ahora más que nunca propiedad del Saiyajin.
Se tomó esos días para asimilar la idea y para entender que, aun cuando ella estuviera esperando un hijo de ese asesino, él la seguía amando y para él ese esfuerzo seguía valiendo la pena, aún si eso implicaba ser el padrastro de ese niño y de criarlo como suyo.
Ya más calmado y en pleno dominio de sí mismo, se arregló y salió manejando rumbo a la corporación cápsula, ya tenía una meta y un plan trazado, y esta vez nada podría salir mal.
Cuando llegó a la CC, fue recibido por su exsuegra, la Sra. Briefs y lo primero que hizo fue disculparse primeramente con ella, por la horrible forma en que se comportó la última vez que fue de visita, él le dijo - Realmente todo fue una gran sorpresa y mi actitud fue deplorable y no solo vengo a pedir disculpas a Bulma, también a usted señora Brief. Siempre ha sido tan amable y mi comportamiento fue indigno- Decía un Yamsha genuinamente avergonzado.
La mamá de Bulma al ver la buena intención del joven aceptó las disculpas y accedió a concederle que viera a la científica. Le pidió al peleador que se quedara en la terraza en lo que ella iba a buscar a su inquieta hija, que a esa hora se hallaba en su laboratorio trabajando en mejorar el traje de combate de su adorable yerno.
Cuando la madre de la científica la interrumpió y le explicó el motivo, Bulma se hallaba sorprendida y escéptica aun así, ella en el fondo también intuía que la visita de su exnovio era inofensiva y realmente necesitaba un descanso; así que accedió acompañar a su madre para hablar con el lobo del desierto.
Al llegar a la Terraza halló a un Yamsha envuelto en nervios, realmente se veía apenado y afligido así que el enojo que pudiera la ojiazul tener en contra de su tonto exnovio se esfumó de inmediato. Al final él no era mala persona y sabía que se seguía preocupando por ella.
-Hola Yamsha- fue todo lo que dijo la peliazul y con lo cual el beisbolista volteó al escuchar esa melodiosa voz cantarina hablarle. -Hola Bulma yo... vengo a disculparme contigo, me porté como un patán y lamento todos los problemas que te he causado, perdóname para mí ha sido duro todo, aún no lograba asimilar bien nuestra separación y de darme cuenta de que tú ya no me amas más, además de que amas a alguien como Vegeta. Estaba tratando de asimilarlo cuando me entero de tu embarazo, no es justificación, pero eso me llevó a actuar como lunático; lamento haberte puesto en peligro Bulma- La científica estaba impresionada, sabía que las cosas se mejorarían, pero jamás pensó que su exnovio aceptara eso, sin embargo, la hacía feliz el saber eso.
Bulma solo sonrió y asintió con la cabeza, - Esta bien Yamsha te perdono- dijo risueña. Yamsha estaba más que contento; esa hermosa mujer había aceptado sus disculpas. Desde que decidió hacer lo posible por regresar con ella, a pesar de que ella estaba esperando el hijo de alguien más. Se dio cuenta de que la única forma de que él llegara a tener alguna oportunidad estaría relacionada con el hecho de que él se presentara con ella y pidiera una sincera disculpa desde el corazón; Y así lo hizo. Después de todo, si tenía que aceptar ser el perdedor ahora con tal de tener la oportunidad de volverse a acercar a ella, lo sería. Por ella perdería, por ella aceptaría muchas cosas, con tal de que ella volviera a darle acceso a ese cielo azul.
Después de esa visita inicial, Yamsha se hizo un visitante frecuente. La ojiazul necesitaba desesperadamente un amigo, y debido a quien era su pareja, no había podido contar a nadie sus miedos. Y el lobo del desierto, aunque muchos años fue él amor de su vida, también fue y seguía siendo uno de sus mejores amigos, así que confió en él y le dijo todo lo que estaba haciendo por hallar alguna forma de hacer menos grave la situación de su embarazo de alto riesgo.
Yamsha estaba más que emocionado, últimamente Bulma le permitía estar más tiempo a su lado, ella ya confiaba de nuevo en él, y sabía que sería cuestión de tiempo para que ella entendiera que ese simio espacial no volvería. Sabía que él no se había comunicado todavía con ella. No necesitaba preguntar para saberlo, la tristeza en el rostro de ella y la duda reflejada en eso bellos ojos, le decían que él tenía razón. La dejaría entenderlo a su ritmo, ella siempre había sido testaruda y sabía que esta vez no sería la excepción.
Ese día Yamsha acompañó a la científica a comprar accesorios para el cuarto del bebé. Se sentía emocionado cuando las dependientas se referían a él como al padre, para evitar dar explicaciones innecesarias, simplemente no corregían nada y él llegó por un momento a fantasear que todo era realidad y no solo una patética ficción.
Pero ahí estaba ese chiquillo para recodárselo, como ahora que él pequeño despertaba en el vientre de su madre y por ratos incrementaba sin quererlo el ki, mostrándose amenazador. Aun así, Yamsha quiso seguir evadiendo la realidad, ignoró ese ki poderoso que fluctuaba dentro de su amiga y siguieron paseando como si fueran una pareja.
Por su parte Bulma ya había aprendido a controlar más su pequeño, quien ya no sentía a Yamsha como una amenaza; Sin embargo, las pocas veces que el peleador intentó acercarse demás a la científica, cuando en forma aparentemente inocente pretendía abrazarla; ese pequeño no dudaba en sacar su poder. Era igual o más territorial que el simio que tenía como padre. O al menos así era como lo veía el buen Yamsha; él pensaba poner a ese pequeño casi en cuanto pudiera a caminar a un estricto entrenamiento y a enseñarle los mejores modales posibles para evitar que sacara alguna característica del mono que tenía por padre.
Un paso a la vez, eso era lo que pensaba el beisbolista; ya habría tiempo de educar bien a ese pequeñín. Por ahora sus esfuerzos estaban puestos en apoyar a la ojiazul en todo lo que pudiera para que completara ese embarazo en óptimas condiciones y poco a poco seguiría ganándose su corazón.
Bulma ajena a las maquinaciones de su exnovio, se hallaba contenta en ese momento, sentía el apoyo de su exnovio, ahora como su amigo mientras ella seguía reforzando más la cámara de gravedad e introduciendo docenas de mejoras, tanto en ésta como en los robots que usaría el guerrero en su duro entrenamiento en cuanto volviera.
-Ahhh Vegeta ¿Dónde estás? - preguntaba en voz alta para sí misma, estaba preocupada desde que él se fuera no tenía noticias suyas. Últimamente constantes pesadillas la habían hecho dormir poco no le ayudaban, sentía su corazón estrujarse y pensaba a cada momento si su guerrero estaba bien.
Era una tontería puesto que él era uno de los seres más fuertes que existían, no necesitaba de la preocupación tonta de ella, y aun así rogaba a Kamisama que lo cuidara donde sea que estuviera. A pesar de todo, su corazón le decía que él volvería, por lo que decidió hacer a un lado sus muchas dudas e inquietudes y siguió arduamente trabajando en sus proyectos. Él volvería, estaba segura y más valía tener muchas cosas para su entrenamiento así no se vería tentado nuevamente a irse sin ella.
Esa noche Yamsha la invitó a cenar como recientemente había comenzado a hacer, ella estaba agotada, se había excedido en su jornada en el laboratorio, y su pequeñín estaba molesto, lo sabía porque se movía más que de costumbre, supuso que una buena cena lo podría de mejor humor.
Adicional el presentimiento de que algo malo estaba pasando no se iba, decidió intentar esta vez ser ella quien se comunicara, llamó a la nave y con el corazón latiéndole fuertemente, esperó a que la llamada se conectara, por la lejanía en donde él estaba, no sabía si lograría que la llamada entrara, y después del cuarto intento donde el sistema marcaba que no había sido exitoso, suspiró y dejó eso por la paz. Solo habia dos opciones, que realmente estuviera muy lejos del alcance o que él tuviera apagado el comunicador, ambas opciones le dejaban con incertidumbre.
-Estúpido príncipe orgulloso- siseaba con enojo Bulma, ya vería ese engreído cuando volviera, ella le reclamaría su poco interés en ella y su bebé, pudo pasarles algo y ese infeliz ni sus luces.
Ella suspiró, no engañaba a nadie más que a ella misma, solo quería saber de él, su corazón no soportaba el mal presentimiento que tenía y solo quería saber que a su guerrero no le hubiese pasado nada.
Lo que la peliazul no sabía es que justamente ese día en el otro extremo de la Galaxia, el príncipe saiyajin estaba tomando la decisión que sería el peor error de su vida...
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A mi parecer Yamcha se está adelantando en sus planes, pero hay que ver que sucede
Aprovecho para comentarles que aunque suelo actualizar una vez por semana esta vez habrá otra actualización el sábado :)
Un saludo a grace, que bueno que si te va gustando el fic. Un fuerte abrazo
Aprovecho para recomendarles un fic la escritora nieblaneit0r, que tiene poco que comenzó en fan fiction, el fic se llama la princesa Saiyajin, lo conozco de otra plataforma y es bastante bueno les va a gustar muy diferente al dramon que ando armando, así que ojalá le den una oportunidad y lo lean.
Excelente día a todos!!!
