Atención: esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Es enfermizo sabes que no quisiera besarte a ti pensando en ella. Esta noche inventare una tregua ya no quiero pensar más contigo olvidare su ausencia. Y si te como a besos tal vez, la noche sea más corta, no lo sé. Yo solo no me basto quédate y lléname su espacio quédate. Unas horas jugaré a quererte, pero cuando vuelva amanecer me perderás para siempre... -Laura no está, Neck
Kale despertó adolorida, relámpagos de recuerdos venían a su mente. Se sentía fatal, como si la hubieran molido a palos. Cuando terminó de recobrar la conciencia pudo sentir el amargo sabor de la derrota y se percató de que, en efecto recibió una paliza brutal y que la humillación fue total. Al voltear a ver a su lado estaba su fiel protector Paragus, quien la miraba furioso, realmente estaba respirando profundamente para no terminar de golpearla él por la insensatez cometida por su protegida.
Lo conocía lo suficiente para saber que estaba haciendo un esfuerzo extraordinario para no regañarla en ese instante. Sabía que él estaba consciente de que ella por fin había despertado-
-De prisa tómate este medicamento, tenemos que ver que estés en condiciones, Vegeta te espera para terminar de consumar su unión- fue todo lo que su protector y maestro le dijo.
No había más que decir, esto era parte de lo que tendría que pasar para convertirse en reina. Ya lo habían platicado antes y era por lo que ella estuvo esperando todo este tiempo. Ella se levantó aún adolorida, se tomó el medicamento que Paragus le dejó y se fue a su habitación a arreglarse, media hora después estaba lista.
De pronto, Paragus entró a su habitación. - Aun estamos a tiempo, podemos irnos- Dijo sereno, aunque su voz escondía la súplica que le quería hacer.
– Ya lo habíamos acordado o ¿Acaso no lo has entendido todavía? Es mi prerrogativa ser reina y así será ¿Acaso estás celoso? Te recuerdo que no eres más que un sirviente y estás a mi disposición- dijo cruelmente la hermosa guerrera mientras veía en forma divertida y despiadada a su maestro.
Quien simplemente para evitar contestar se ofreció a escoltarla, aunque ella se negó. Ya suficiente humillación había llevado, podía hacer al menos eso por sí misma. Antes de salir él la tomó del antebrazo -por favor no vayas no lo necesitamos...- Ella se liberó del agarré y mirándolo con desprecio le dijo -No me hagas cambiar de opinión con respecto a ti Paragus, no sea que decida darle ese hijo al imbécil ese, no me provoques, se hará como se planeó- fue todo lo que dijo la hermosa saiyajin antes de salir y dejar a su mentor rumiando la amargura de ver a tan poderosa mujer rebajarse en ir a revolcarse con un pobre diablo como lo era a su ojos el príncipe de los saiyajines.
En un santiamén ya estaba la guerrera enfrente de la puerta de la recámara del futuro Rey de nuevo Vegita. Tomó una fuerte inhalación y procedió a tocar la puerta. Vegeta ya la esperaba -Hasta que apareces- fue la fría forma como su futuro rey la recibió - ¿Tan mal te dejé? – le dijo el cruelmente -Estoy bien majestad, lista para poder consumar nuestra unión, claro si es de su agrado- fue lo que dijo con su melodiosa voz, que parecía más un ronroneo.
Se sentaron en un pequeño comedor que habían dispuesto dentro de la enorme habitación que tenía el futuro rey. Ya tenían frente a ellos una deliciosa cena. Sin bien es cierto se sentía ansioso por quitarse la influencia de la humana de encima, también necesitaban pactar acuerdos.
Desde días atrás había comenzado hasta cierto punto el acercamiento, ella lo buscaba y platicaban rayando en la coquetería, sentían cierta tensión sexual en el aire y a pesar de todo, eran claramente conscientes que en ese acuerdo existían muchos intereses por ambas partes, pero el amor no figuraba en la mente de ninguno de los dos.
Aunque Kale tenía un cuerpo realmente hermoso para el standard saiyajin lo que sellarían no era un pacto meramente sexual. Él estaba obligado por su raza a dar continuidad al legado de la sangre real saiyajin y que mejor que con una mujer de clase alta y de raza pura.
Precisamente eso lo había discutido con Nappa, después de que él le presentara a ambos saiyajines de clase alta. Pues a pesar de todo el saiyajin mayor era su mano derecha, había sido su mentor y de alguna forma si en alguien pudiese decirse que el príncipe confiaba precisamente era en ese calvo sirviente, que le había servido lealmente a pesar de las múltiples palizas que había recibido por parte del menor.
Aún recordaba la conversación que tuvieron -¿Qué opinas de esos dos? ¿Al menos la hembra se te hace adecuada, príncipe? Claro también te presentaremos a la otra hembra, pero ahora está en misión con los otros dos saiyajines y creemos por belleza y fuerza Kale es más adecuada para ti, Vegeta-
Sí, el príncipe lo sabía sin que Nappa y Radditz se lo dijeran, que ellos estaban bastante emocionados de poder ver que su príncipe podría tener una descendencia adecuada. Eso aumentaría las expectativas y confianza de los saiyajines que estaban ahora en la base.
Y a pesar de lo asegurado por sus colegas no sabía si en verdad entre Kale y Paragus había algo más, pero para descartarlo fue que precisamente decidió durante su enfrentamiento portarse lo más despiadado posible, todo el cruel trato que le dio a la saiyajin no fue más que una provocación del príncipe a Paragus, sin embargo este no movió un dedo por Kale con lo cual Vegeta podía dar por confirmado lo mencionado por sus secuaces.
Aún recordaba cuando esos ineptos le notificaron que existían hembras saiyajines, el príncipe estaba exultante de emoción, el universo mismo conspiraba a su favor, a pesar del tiempo transcurrido recordaba cómo ese bastardo del lagarto afeminado se esmeró cada vez que pudo encontrar alguno otro superviviente de su raza para matarlo lenta y agónicamente frente a sus ojos especialmente si era una fémina.
Siempre fue así con ese malnacido y su retorcida mente enferma. Por más que intentó exterminar a su raza no lo logró , justo ahora en el momento y lugar correcto aparecía no una si no dos mujeres de su raza que le permitirían renacer desde las cenizas apropiadamente.
De pronto un par de ojos oceanicos llegaron a su mente, generando un pinchazo de dolor en su pecho, el sonrió con autosuficiencia -esta vez no maldita bruja- Pensaba riéndose arrogantemente. Su hechizo era débil no lo conmovería, quería tener una reina de su raza y lo haría. Esa era su prerrogativa.
Dejó de perderse en su mente y se enfocó en esa morena y sensual hembra -¿Así que quieres ser reina?- Preguntó mordazmente el Saiyan, quien era bueno detectando mentiras, esto último había sido expresamente advertido a ella por Paragus así que la única forma de poder librarse era decir de alguna forma la verdad.
-Era mi derecho llegar a serlo, desde pequeña- dijo altiva. Él solo la miro y sonrío malévolamente.
-Serás la reina sí y deberás darme un descendiente digno, más te vale que su nivel de pelea sea el adecuado o tú y él serán eliminados- sentenció sin un dejo de emoción.
-Tienes la opción de arrepentirte, aunque si continuas deberás saber que esto es un acuerdo, nada me ata a ti y no tengo que darte explicaciones de mis acciones, a cambio serás la reina, serás tratada como tal y los demás saiyajines te deberán pleitesía. Sin embargo, no serás mi igual.
¿Entiendes esto, futura reina de la raza saiyajin? -
En respuesta la mujer se levantó de su asiento, caminó seductoramente hacía él sonriéndole en forma coqueta, mientras él se paraba de su asiento para quedar ambos frente a frente.
La sujetó firmemente del cuello y la jaló de la cintura con un brazo, eliminando la distancia que había entre ellos. El aroma de la saiyajin era exquisito, dulce y seductor. Vegeta estaba sonriendo, por fin iba a probar la dulce y tentadora piel de una guerrera digna de él. Con eso se quitaría el monopolio de la hechicera de los ojos azules, que era la mujer que lo esperaba en la tierra.
Al fin tomaría una reina digna a la que marcaría y podría comprobar que lo único que pasaba con la humana, era que no había fornicado con nadie más, pero que solo era el sexo lo que le daba tanta energía. Solo eso y que esa odiosa mujer de los ojos azules no significaba nada, por fin él podría corroborarlo. Acortó la distancia que había entre ellos y con un beso cargado de lujuria comenzó la noche entre ellos...
Vegeta se hallaba profundamente dormido cuando despertó sobresaltado, había tenido una horrible pesadilla, lo cual hacía todo peor. Esta pesadilla no era como las habituales, no eran recuerdos ni eran sobre freezer. No, esta pesadilla era peor puesto que fue con ella. Con la mujer que lo esperaba en la tierra y que gestaba en estos momentos a ese híbrido, que a lo más que podría aspirar era a ser reconocido como un bastardo real, un mestizo con sangre real. Volteó y allí vio a Kale dormida a su lado desnuda, la cola de ella se aferraba a la pierna del príncipe, pero se dio cuenta que su propia cola no había abandonado su cintura.
Era extraño, normalmente esa cola traicionera se enredaba a la cintura de la terrícola, con más razón debería estar rodeando la de la futura reina y consorte – Pero no es así- pensaba molesto, veía el cuello de Kale que mostraba la mordida que horas atrás mientras consumaban la unión, él había hecho sobre ella. Fue divertido cuando ella quiso marcarlo y le indicó que eso no pasaría, ahora él tenía poder sobre ella y Kale no tendría más opción que obedecer.
No iba a poder seguir durmiendo más, no estaba acostumbrado a dormir con alguien más – excepto con ella, con la Ninfa de los ojos azules- fue lo que su mente traicionera susurró. Pero él era el príncipe de los Saiyajines no iba a aceptar tal verdad como cierta.
El lugar olía a sexo lo que lo puso de malas, el saiyan se levantó asqueado, se dio una ducha para quitarse ese aroma. Se puso su uniforme, ese que había sido hecho por la mujer que lo esperaba en la tierra y se fue a entrenar en la cámara de gravedad portátil que había llevado consigo.
Mientras entrenaba sentía un regusto amargo, un sabor a derrota en la boca. La noche había empezado prometedora y sin embargo la maldita mujer terrícola se metió en cada momento entre él y Kale. Tan pronto la trajo hacia él y la besó se encontró dándose cuenta de que, aunque el sabor de la guerrera era atrayente, no era la dulce y adictiva esencia que emanaba de los labios de la Ninfa terrestre.
Que su aroma no era igual y que, aunque seductora no podía compararse y de pronto cayó en cuenta que otra vez esa maldita humana estaba metiéndose sin su permiso en su mente, que sin estar físicamente seguía atormentándolo.
Entonces Vegeta sin mediar palabra entre beso y beso, le arrancó sin miramientos las ropas a Kale y comenzó a besarla salvajemente, se dio cuenta que gratamente no tenía que cuidarse para no romperla cual frágil muñeca como le pasaba con la ojiazul.
Que no necesitaba medir su fuerza ni controlar y disminuir su ki para no dañarla. No, eso no era necesario, kale era de la misma estirpe que el príncipe, estaba hecha de material más resistente y que no necesitaba tocarla como si fuera hecha de cristal. Besaba vorazmente su cuello, mientras sus manos ya recorrían ese fabuloso cuerpo.
Sin quererlo su mente traicionera se encontró comparando ese musculoso y fibroso cuerpo con el suave y delicado cuerpo de la científica. Si bien el cuerpo de Kale era mil veces más apto para él, se percató que con todo y su fragilidad el cuerpo de la terrícola era algo infinitamente más sublime, y comprendió molesto que volvía a compararlas y que otra vez esa maldita humana se colaba en su pensamiento, cazándolo, torturándolo.
Kale sentía que se quemaba, algo tenía que reconocer era que el príncipe hacía honor a su rango, aún no habían tenido sexo y ya había logrado que ella tuviera dos orgasmos, ella gemía sin pudor alguno; el guerrero, hacía uso de su cola, mientras masajeaba con esta el clítoris de la mujer y él se deleitaba de los senos de ella.
Siguió mordiendo ese tonificado y sensual cuerpo moreno, llegó al centro de ella, se notaba extremadamente excitada, y en un arrebato de placer vegeta comenzó a besarlo, haciendo a la saiyajin convulsionar de placer. Decidió beberla, su sabor era seductor destilaba lujuria y a pesar de esto, ese néctar no tenía el sabor de los dioses del néctar de la hechicera terrícola; que con sus artes secretas lo tenía enredado y que por más que lo intentaba no lograba sacársela de la mente, puesto que tontamente el creía que ella lo atormentaba dentro de su cabeza, cuando el tormento venía de un lugar más secreto, punzaba y lo torturaba desde el fondo de su alma y de su corazón. A cada momento comparaba ambos cuerpos. Kale aun siendo una de las saiyajines más hermosas y poderosas que existían, llevaba las de perder enfrente del recuerdo de la científica terrestre.
Los gemidos de Kale cual notas musicales incluso no lograban lo que la mujer terrícola lograba despertar en el príncipe. Así que, en un intento desesperado de él, por quitársela de la cabeza penetró a Kale duro, fuerte y sin contemplaciones. Las embestidas duras lo estaban llevando al cielo. Con esa mujer, con su futura reina no tenía que cuidarse de partirla en dos, era delicioso la forma que el centro de la saiyajin lo apretaba, un calor enorme se expandía, y sin embargo algo faltaba.
Cuando él por fin se corrió en ella, no sintió la plenitud del éxtasis en que caía cada vez que estaba con esa hada azul, no lograba perderse en esa mirada chocolate que lo veía con el fuego encendido, esa mirada no lo llenaba. No le prometía un cielo ni lo hacía tirarse de cabeza al profundo mar azul, como sucedía con esas ninfa coqueta que lo esperaba en la tierra. Esta vez al entregar su semilla no sintió la plenitud en su alma, se sentía solo y completamente vacío...
Logró que la futura reina se corriera incontables veces, el mismo terminó dentro de ella, tres veces durante la noche, y en cada uno de los encuentros, intentó que Kale eliminara de su mente el recuerdo de la ojiazul, fallando miserablemente en cada ocasión.
Generando en cada encuentro que la herida que el mismo se auto infligía se hiciera más grande. Que el tormento y ansiedad en su ser por la mujer y el crío a quien él había despreciado, a quien él había dado la espalda, comenzara.
Ahora era de madrugada, ya casi amanecía llevaba ya algunas horas despierto; y se sentía malhumorado, a pesar de la extensa noche de sexo que tuvo no sentía la energía renovada que sentía cada vez que se perdía entre las piernas de la terrícola. Simplemente el guerrero no lo comprendía.
Y lo peor fue la maldita pesadilla que había tenido. Demasiado vívida, demasiado real, veía como ella se revolcaba con el perdedor del insecto. Sabía que era una estupidez y sin embargo fue lo que hizo que se le espantara el sueño y no pudiera descansar en toda la noche. Se negaba a querer hablarle, ella no lo dominaría. Estaba harto de ella y de los sentimientos extraños de protección y posesión que despertaba, aunque no quisiera en él.
No importaba, la decisión había sido tomada, su nueva consorte y futura reina descansaba desnuda en su cama, profundamente dormida y satisfecha. La elegida, a la que había marcado como su pareja y la que le daría un heredero digno.
Kale despertó en la recámara del príncipe, sin embargo, al buscarlo se percató que tenía largo tiempo que se había levantado puesto que su lugar en la cama estaba frío. Se paró y se bañó, al vestirse se dio cuenta orgullosa que ostentaba la mordida del futuro rey. Al fin lo había conseguido, sería la futura reina de Nuevo Vegita.
Al llegar al comedor halló a todos los saiyajines excepto a Vegeta y a Paragus. Suponía que cada uno de ellos estaba por su rumbo entrenando. Al acercarse vio como muy a su pesar el resto de los saiyajines le hacían una pequeña reverencia con la cabeza, reconociendo su nuevo estatus, hasta la insignificante de Caulifla, así que si le preguntaran si había valido la pena la golpiza y la humillación que el príncipe Saiyan le hizo pasar, definitivamente lo había valido.
El día fue pesado para casi todos los Saiyajines, cuando casi acababan de comer un Vegeta muy enojado llegó donde estaban y los obligó a presentarse a entrenar con él. Para el gusto del príncipe, todos ellos no estaban a su altura, pero debía obligarlos a entrenar con mayor ahínco ya que sentía que el poder de pelea incluso el de Nappa era mucho menor del que deberían tener, lo cual lo enfermaba, el no sería el príncipe de perdedores.
Para la noche unos muy cansados saiyajines dejaban la zona de entrenamiento, incluso la futura reina estaba exhausta, Paragus aunque buen maestro jamás le había exigido tanto como el despiadado de Vegeta les había exigido a todos ellos.
Nappa que conocía bien al príncipe, sabía que había algo que lo molestaba, no entendía que era, pero hasta que eso que lo molestaba se resolviera, ellos pagarían las consecuencias; Un Radditz, enojado y adolorido, se quejaba y le pedía a Nappa que intentara averiguar que le pasaba al príncipe; él también lo había llegado conocer y sabía que algo molestaba la paz de su futuro rey, pero no entendían que era y sin embargo de no encontrar pronto una solución, serían ellos por medio de palizas provenientes de Vegeta, quienes estarían pagando las consecuencias.
Una adolorida Kale se presentaba en la recámara del príncipe Saiyajin, sabía que tenían que engendrar pronto un descendiente, Vegeta le había dicho que necesitaban que ella quedara en cinta antes de que él se marchara de nuevo rumbo a un planeta extraño donde había estado residiendo, a finiquitar ciertos asuntos antes de que llegara a asentarse en nuevo Vegita.
Así que tenían trabajo por hacer, al menos hasta que lograra que la semilla de él se "plantara en su vientre". Kale sonrió maliciosamente, ya que estaba resultando ser una tarea muy placentera, así que no le molestaba seguir haciendo por las próximas semanas "la tarea", con semejante semental.
Vegeta estaba ya esperando a su futura reina en su habitación, horas antes había visitado a la científica tsufuru-jin que Kale tenía y había puesto a su disposición. Era una raza dotada de habilidades científicas y tecnológicas así que era una excelente adición para su base, una lástima que ya casi no hubiese ejemplares, puesto que freezer eliminó su planeta.
Fue gracias a dicha científica que él corroboró que la hembra saiyajin estaba en un punto importante dentro del ciclo fértil para el apareamiento y casi podrían garantizar descendencia. La científica le había dicho que solo quedaban 2 días más así que debían aprovecharlos para lograr que ella quedara en cinta.
Cuando la saiyajin llegó a la recamara del príncipe, éste no tardo más que unos segundos en apresarla en sus brazos. Los encuentros entre la futura reina y el príncipe saiyajin estaban cargados de un torbellino de lujuria sensual.
Y sin embargo a pesar del éxtasis sexual en el que se veían envueltos, algo perturbaba en forma cada vez más insistente la paz del príncipe, en todos los encuentros por más fogosos que fueran no lograba conectar con ella, se sentía vacío. Satisfacía su instinto carnal pero no lograba la plenitud que lograba con la humana y eso lo enfurecía -esa maldita mujer vulgar- Pensaba el Saiyan – No tiene nada de especial solo es un excelente cuerpo y un buen cerebro, eso es todo- se repetía más como un mantra para convencerse así mismo.
Lo que el saiyan no comprendía era el grado de unión que sin querer había forjado con la terrícola, puesto que antes de ella, todo lo que conocía era simplemente sexo. Nunca supo extrañar algo que no había conocido y no importaba cuanto se engañara, la realidad es que no existía parangón entre ambos encuentros, uno era meramente un acto físico: satisfacer el deseo carnal, descargar su semilla con el fin de cubrir un instinto primario de reproducción.
El segundo del que venía huyendo era una mezcla perfecta entre la carne y el alma: Entre la agonía y el amor, entre la belleza y la ternura, la apoteosis perfecta donde las almas se entrelazan formando un solo ser, conectándolos, fusionándolos. Y no importa cuánto lo intentara, el peso del vacío que le dejaba el primer acto contra lo que lo llenaba el segundo empezaban a mermarlo, a dejar una huella profunda en el alma y el corazón del Príncipe.
A pesar de que los primeros dos días de que tomó a Kale como su consorte estuvieron metidos en un maratón de sexo desenfrenado, el saiyajin se sentía frustrado, se sentía completamente hueco, sin energía.
Un sentimiento de culpa que jamás había conocido lo embargaba. Y después de solo dos días, el poder culminar el tercer día fue prácticamente una tortura para él, pero sabía que era necesario pues esos tres días era cuando la probabilidad de que ella engendrara a su heredero era más alta.
Sin embargo, ese último día fue el más terrible de todos, la hechicera de los ojos azules no salió ni un instante de sus pensamientos, el sexo le supo a hiel. Solo acabo el encuentro necesario y salió rumbo a su nave a para poder bañarse, para quitarse el olor que lo cubría y lo hacía sentir nauseas de sí mismo.
No quiso volver a enredarse con ella, suponía los encuentros desenfrenados debían servir para concebir al heredero, no necesitaba seguir yaciendo a su lado, se sintió aliviado de no tener que hacerlo.
Estando a solas en su cámara dejó salir su ki mientras frustrado entrenaba -Maldita seas mujer- decía mientras por su descuido un láser de uno de los robots de la científica le daba en el hombro haciéndolo caer mientras el lo hacía explotar. Tirado en el suelo, con el hombro y el orgullo herido tuvo la certeza de saberse derrotado, le pesaba. Puesto que eso significaba que el gran príncipe de los saiyajines se hallaba vencido frente a la ninfa terrestre, quien lo tenía de rodillas a sus pies.
Que aunque tomara a una saiyajin como su reina, la científica para su desgracia era parte inherente de él, estando a millones de kilómetros de distancia, en el extremo opuesto de la galaxia, entendió que necesitaba tener a esa mujer con él, aun no aceptaría la palabra a la que más temía la que más lo vulneraba, que lo que sentía por esa odiosa mujer era más que atracción, era amor.
Algunos días después Kale notó al príncipe de mejor humor que en días pasados, se acercó a platicar con él. Parte de ser la nueva consorte también le daba acceso a saber cuáles serían los planes. Paragus le había aconsejado que no fuera tan directa, Vegeta era un ser sumamente inteligente y podría desconfiar rápidamente de ella si notaba demasiado el repentino interés de ella en sus asuntos.
-Majestad- fue lo que dijo Kale al llegar a la habitación con él. A pesar de que intentó después de esos tres días de seducirlo nuevamente, un sentimiento de contrariedad se instaló en ella al darse cuenta de que él en formas sutiles la rechazaba.
Realmente a ella no le importaba tener más encuentros con él, aunque claro como la hermosa y sensual saiyajin que era nunca diría que no a una buena sesión de sexo. Sin embargo, empezó a molestarle que ese desgraciado príncipe simplemente sin explicar nada la rechazara. Por lo que cambiaría de estrategia para ganarse su confianza.
Cuando Vegeta la vio entrar esperó a que ella hablara de nuevo – Nappa cuando nos encontró nos comentó que parte del plan de conquista que se tiene, consiste en buscar a buenos científicos que nos ayudaran a desarrollar las tecnologías que necesitamos. Si le parece bien mañana quiero llevarlo al nuevo laboratorio que hemos creado. Como ya le había contado tenemos una gran científica nuestra disposición, una lástima que no halláramos más ejemplares de su raza. Pero si hallamos algún otro espécimen de valor científico no dude que lo traeremos para ponerlo a su disposición- dijo con su melodiosa y sensual voz.
El príncipe sonrió pensando en la estupenda adición que sería la terrícola tan pronto pudiera traerla. Aceptó el comentario de Kale antes de salir de la habitación y dejarla ahí. Sabía que de no hacerlo ella intentaría seducirlo y no estaba de humor para soportarla ni para buscar excusas para rechazarla.
Habían pasado ya algunas semanas desde que Vegeta tomara a Kale. En todo ese tiempo logró resistirse y no llamó ni una vez a la terrícola. Lo cual fue toda una odisea, ya que por extraño que fuera todo su ser se revelaba y le costó todo su autocontrol no marcarle. Sobre todo, porque las pesadillas con la mujer continuaban, y el tiempo para su próxima partida a la tierra estaba llegando, así que Vegeta se encargó de explicar el plan a Nappa y a Radditz para irse expandiendo y dominar ese sistema solar y los próximos, en lo que él regresaba.
Faltando poco para poder regresar, por fin obtuvo una buena noticia de Kale quien le confirmaba su embarazo. Por fin tenía a la futura reina y a su vástago. Vegeta estaba feliz, ahora solo tenía que volver a la tierra, vencer al imbécil de Kakaroto y traer a nuevo vegita al mestizo y a la científica... Sí, la vida iba pintando cada vez mejor.
Una vez que Kale le informó a Vegeta acerca de su embarazo, salió en búsqueda de su mentor – ¿Te creyó? - Fue la simple pregunta que hizo él -Claro que me creyó y todo gracias a nuestra científica estrella, ¿cierto Suzuke? – decía la orgullosa saiyajin, mientras una nerviosa científica asentía.
Paragus más que satisfecho se acercó para depositar un muy breve beso en la futura reina. Mientras Suzuke le aplicaba la medicina que debía seguir tomando a pesar de su embarazo para cubrir el aroma verdadero que emanaba la futura reina saiyajin.
En ese punto de su existencia, el príncipe se sentía invencible y que nada podía salir mal. Pero las decisiones que se toman tarde o temprano pasan factura. Poder y amor en el caso del príncipe saiyajin, no estaban combinados y se excluían mutuamente.
Las semillas que plantó con las decisiones que él mismo escogió, habían comenzado a germinar, el momento de recoger su amarga cosecha se aproximaba poco a poco y él aun no lo sabía...
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A este punto se que me he ganado a pulso una bola de insultos por su parte, me costó como no tienen una idea desarrollar este cap, fue hecho y rehecho unas 20 veces fácilmente así que no crean que disfrute crear semejante traición, pero era necesaria en este punto de la trama. No había forma de no ponerla. Aún así trate de hacerla lo más digerible posible.
Lamento si rompí muchos corazones con este cap, solo espero le sigan dando oportunidad a la historia y que me dejen saber sus comentarios.
Bonito fin!!!
