Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Y yo sé que no es querer, porque en tus ojos yo me puedo perder. Contigo olvido lo que es temer, acaso no sabes que tú eres para mi la noche, el día en mi vivir, la sangre en mis venas, lo doy todo por ti. Contigo el mundo no tiene final y el tiempo no se nos va a acabar... - Algo más, la 5ta estación.
Todo pasó tan rápido y en cámara lenta al mismo tiempo. Tan pronto su "suegra" pidió a Vegeta que llevara a Bulma al ala médica, este no tardó en nada en tomar a la delicada mujer en brazos y llevarla en forma rápida y segura a donde le indicaron.
Ella lo volteó a ver y aún en ese momento no podría descifrar cuales eran los sentimientos reales del saiyajin. Se veía tan serio y calmado que en realidad se cuestionaba si realmente le afectaría que algo le pasase a ella y a su pequeño bebé por nacer.
Nuevamente las dudas retumbaban en el interior de Bulma - ¿Realmente le importo? ó ¿Soy solo yo la que lo ama? - Se dio cuenta mientras él la depositaba delicadamente sobre la cama de la habitación, de que no era ese el mejor momento para analizar esa duda existencial que la carcomía por dentro.
Estaba aterrada y creía que por eso su mente la hacía pensar en eso, de alguna forma su mente estaba buscando bloquear el sentimiento de miedo que se apoderaba de ella, de distraerla. Pues estaba asustada y le comenzaban a dar los dolores cada vez más fuertes y seguidos. Ella no se sentía preparada para lo que vendría ¿Dónde estaba su mamá ahora que la necesitaba?
De pronto esa voz varonil la trajo a la realidad mientras le decía – Mujer necesito que te tranquilices, tu ki está variando mucho –
Tan pronto lo escuchó hablar sintió todos los temores del mundo invadirla y sintió una gran envidia con el guerrero.
Cómo le gustaría tener ese temple de acero que él siempre mostraba, creía que era solo una fachada y que había momentos en que él en verdad sentía temor, pero sabía cómo ocultarlo, le encantaría ser cómo él.
Ser capaz de mantener bajo control sus sentimientos pero no era así, ella no era más que una débil humana que estaba por dar a luz a un descendiente mitad humano mitad Saiyajin y estaba aterrada de no saber cuánto dolería, de pronto sin poder detener su lengua soltó – Vegeta tengo miedo –
El Príncipe saiyajin volteó a verla, ese profundo par de ojos negros la miraron, haciendo un implacable escrutinio de su persona, pasaron los segundos que parecían eternos.
Ella llegó a pensar que el hombre a su lado ni siquiera respondería, empezaba a perder las esperanzas cuando de pronto, el sacó su sonrisa malvada más atractiva y sonriéndole le dijo - no tienes nada que temer mujer eres fuerte, sobreviviste todo el embarazo, lo que sigue ya es solo el empuje final, yo estaré aquí afuera pendiente de tu ki, tengo las semillas del ermitaño por si las llegas a requerir- Terminaba de decir mientras le acariciaba afectuosamente la mejilla.
Una Bulma muy sonrojada lo miraba con los ojos abiertos, francamente pensó que no le contestaría ya que externó en voz alta sus debilidades. Pero no solo si le contestó, sino que muy a su modo le hizo saber que estaría pendiente de ella.
Su corazón de hinchó de orgullo, de alguna forma ahora tenía la certeza de que le importaban. Al príncipe de los saiyajines le importaban su hijo y ella.
- ¿Puedes quedarte conmigo en la habitación por favor? Me sentiría más segura si te quedas aquí. Si quieres puedes sentarte alejado para que no te incomodemos, pero realmente me gustaría tenerte a mi lado- Pidió ella esperanzada.
No sabía si él aceptaría. Sabía cuánto odiaba estar con más humanos y que le fastidiaba la tecnología médica humana, pues era demasiado arcaica para su gusto, le había externado su disgusto por esa obsoleta ciencia médica terrestre cada vez que pudo.
Y aun así esperaba que por esta vez decidiera quedarse. Él no le contestó así que no sabía que pasaría, y prefirió no preguntar de nuevo, ya una vez había expresado debilidad ante el guerrero y sabía cuánto le fastidiaba que mostrara tan abiertamente sus sentimientos. Aún así se sentía muy asustada, como toda primeriza, lo que ella no sabía es que el príncipe estaba igual de aterrado que ella.
Empezaba a sentir los dolores del parto cada vez más seguido. Los doctores ya estaban ahí, los padres de Bulma igual. La madre de Bulma quería quedarse, pero los médicos le indicaron en forma tajante que por el riesgo del parto que todos ellos ya conocían, que eso no podría ser posible.
Pues los médicos en su momento, tuvieron que firmar un enorme acuerdo de alta confidencialidad con la CC, en el cuál prácticamente se enteraban y aceptaban que literalmente pudieran destruir sus carreras y meterlos a la cárcel si se llegaba a divulgar algo del origen del padre y de la genética del futuro heredero.
Los médicos estaban plenamente conscientes del origen extraterrestre de Vegeta y sabían que sería un parto excesivamente difícil con altos riesgos, era algo jamás visto por la ciencia al menos por ellos. Así que se sentían a ciegas, si algo salía mal necesitaban no tener mayores distracciones y poder enfocarse en todo momento en la paciente.
No podían correr el riesgo de que si las cosas se complicaban, encima de todo tuvieran que perder tiempo atendiendo a la madre o al padre de Bulma. Por lo que no les permitieron que alguno de ellos estuviera presente.
El parto sería natural, después de muchas deliberaciones entre la científica, su padre y los médicos todos llegaron a la conclusión que una cesárea sería imposible, el pequeño podría sentirse amenazado además no sabían cuánta anestesia poner y podría ser fatal para ambos y el único caso médico preexistente que era Milk, había sido parto natural siendo este un éxito.
Por desgracia no había suficiente información más que la poca hallada en el hospital y lo que la misma Milk contó entonces, todos se decantaron por que el parto natural era la opción más viable, aunque era la que más temía la científica.
Los padres de la peliazul se despidieron de su hija, asustados y emocionados al mismo tiempo mientras salían de la habitación. Los doctores comenzaron a preparar todo, mientras la enfermera tomaba el pulso y la presión de la científica y le preguntaba cada cuanto comenzaba a sentir los dolores del parto para ver qué tan avanzado estaba y revisaban que tan dilatada se encontraba la mujer.
El médico en jefe revisó con el resto del equipo médico si ya estaban listos, sin embargo el padre de la criatura a nacer seguía ahí en la esquina de la habitación recargado de espaldas contra la pared.
Con los ojos cerrados y brazos cruzados, todos ellos le temían. Sabían perfectamente que tenía un carácter horrible y cero paciencia, y que era extremadamente fuerte. Atemorizaba a todos y cada uno de ellos. Solo tenía que dedicarles una mirada para hacerlos temblar. Ninguno tenía el valor de acercarse y pedirle que saliera.
Con todo el valor que el médico en jefe logró reunir, se acercó a Vegeta y le dijo - Señor es tiempo de comenzar, necesitamos que por favor salga de la habitación-
Vegeta sonrió malvadamente y le dijo - me quedaré, tengo que ver que todo vaya bien, no tienen experiencia con el nacimiento de un crío como el que ella está gestando así que estaré aquí, comiencen ahora- Resignado a que el padre de la criatura haría su voluntad y sin nada más que hablar, el médico en jefe dio la orden y todo el equipo de médicos se acercaron a Bulma y comenzaron la labor...
Fueron varias horas angustiantes. El Parto del bebé fue difícil. Vegeta estaba sorprendido, en todo momento la mujer mantuvo el valor. Su ki era insignificante y ella era tan frágil y sin embargo a la hora de la verdad resultó ser muy fuerte y perseverante.
El Saiyajin estaba gratamente asombrado, la respetaba y se sentía orgulloso de ella. Si no fuera por su miserable ki diminuto bien podría pensar que era una saiyajin, por la fiereza que demostraba.
En todo el parto mantuvo el coraje y pujó y se mantuvo sin llorar a pesar del dolor. Sin embargo, en algún punto la mujer comenzó a querer flaquear, el esfuerzo ya era mucho y había sido sostenido durante largas horas, por más que ella resistió todo ese tiempo, a ese punto se hallaba al límite de sus fuerzas y no pujaba ya con la fuerza suficiente.
El crío comenzaba a nacer, ya podía vislumbrarse su cabecita saliendo, pero ella ya no tenía suficientes fuerzas para seguir. La enfermera y el médico le hablaban a Bulma, le pedían que pujara que no se durmiera, pero ella ya no escuchaba nada.
Fue en ese instante que Vegeta sintió su corazón casi detenerse, alarmado sentía el ki de la mujer debilitarse en forma progresiva.
Así que, por primera vez en todo el tiempo que duró el parto se despegó de la pared y caminó para quedar al lado de la cabecera de la mujer; le tomó la mano y le dijo en la forma más cruel y exigente que pudo
-Escúchame bien Bulma, no has llegado tan lejos para rendirte, abre los ojos y puja mujer, no seas holgazana, o ¿es que acaso es todo lo que puedes hacer? Te dije que no tendrías la fortaleza para ser la madre de un híbrido saiyajin, ¿Me darás la razón entonces? -
Los médicos atónitos no sabían que hacer, el hombre parecía estar muy tranquilo como si no dimensionara que esto podría poner en riesgo la vida de la madre y del hijo.
Le hablaba en forma brutal a la mujer seminconsciente. Una muy adolorida Bulma escuchó las palabras del altanero príncipe, ya entre la neblina del sueño que amenazaba con vencerla.
Como pudo reaccionó y frunció el ceño. Ese estúpido y engreído mono no le iba a hablar así. Sacó fuerzas de donde no las tenía para reaccionar y volver a tener conciencia, abrió los ojos con la molestia y la ira pintada en su cara mientas le decía, - Oyeme bien maldito mono insensible, me duele horrible y no me vas a decir que soy débil-
Los médicos estaban asombrados, la científica había vuelto en sí. Se dieron cuenta que el hombre le había hablado así de rudo para provocarla y hacer que reaccionara.
El saiyan solo la miró de soslayo para decirle en forma retadora. - Entonces puja mujer holgazana que ya te tardaste demasiado, en mi planeta ya te hubiéramos aventado a los animales salvajes para que te comieran por débil-
-Cállate maldito insensible, ash Vegeta maldito seas – Decía una muy enojada Bulma mientras comenzaba a pujar nuevamente. No se dio cuenta en qué momento se agarró nuevamente de la mano de Vegeta.
Agradeció de que su pareja fuera un saiyajin y que por tanto no sentiría dolor por la forma tan fuerte que ella apretaba su mano, pues a un humano normal se la hubiera posiblemente fracturado.
Los doctores la seguían incitando a pujar, en el momento en que el dolor fue más fuerte y sintió que ya no podría más, sintió como su bebé por fin salía completamente y escuchó su dulce voz al llorar -Oh, mi dulce bebé- fue todo lo que alcanzó a decir antes de caer completamente inconsciente.
El príncipe de los saiyajines tuvo sentimientos encontrados en cuanto le pasaron a su primogénito. Fue algo difícil de explicar.
Por un lado, sintió tremendo orgullo, el pequeño tenía un ki poderoso. Jamás creyó que un crío híbrido pudiera contener tan enorme poder. Eso por un lado le dio la certeza de que, si este híbrido tenía tal grado de poder, seguramente su heredero sería algo fuera de serie.
Por el otro se sentía traicionado, decepcionado. En todo momento no dudó que el crío tendría más apariencia saiyajin.
- Pero ni siquiera tiene cola, maldita sea- ese fue el amargo pensamiento que tuvo al ver a su hijo por primera vez, fue ese simple pensamiento lo que lo hizo fruncir el ceño.
El recordaba que el crío llorón de Kakaroto tenía cola. Además, de que su primogénito distaba mucho de tener una apariencia de saiyajin puro.
Más bien era más terrícola que otra cosa. Su cabello en lugar de ser abundante y negro, era muy poco, cual pelusa y tenía un tono lila, muy parecido al del abuelo materno.
Y cuando por fin abrió los ojos, sintió su corazón latir con fuerza, el pequeño le dio una penetrante y fiera mirada. Sí, tenía la misma forma de mirar retadora que él tenía, pero los ojos que lo miraban eran del mismo tono de azul que la madre.
Eso lo desconcertaba, el guerrero siempre dio por hecho de que el cachorro tendría más apariencia Saiyain, jamás lo dudó así que no lo entendía.
En el caso del hijo de kakaroto había sacado los ojos y cabellos obscuros del padre... -O tal vez de la madre- pensó.
De pronto llegó a la conclusión de que al final tanto Kakaroto como su arpía tenían rasgos en común. La mujer de su rival, aunque la odiara, tenía claramente el vivo carácter y apariencia física de una mujer saiyajin y a diferencia de Bulma, si tenía un ki más fuerte, claro para ser terrícola, así que excepto por la cola, bien pudo haber pasado como una saiyajin de tercera clase en su planeta.
Hacía sentido de que tal vez cuando se fusionaban humanos y saiyajines parte de la genética humana que predominaba en la apariencia física, se pasaba al crío y pues eso no pudo detectarlo en el mestizo llorón de su rival puesto que la mujer al igual que Kakaroto tenían ojos y cabello obscuro.
Y sin embargo eso no explicaba el porqué de la ausencia de la cola. Él sabía que el hijo de kakaroto si había tenido cola y que se la cortaron porque claro, al ser Kakaroto un saiyajin de clase baja por mucho que ahora fuera fuerte, significaba que no era capaz de controlarse al convertirse en Ozaru. Así que era lógico que hubieran tenido que cortarle la cola al híbrido, para evitar destrozos involuntarios.
Pensó que era mejor que no la tuviera su descendiente; de todas formas, hubiera tenido que cortársela, al no ser de sangre pura no tenía certeza de si podría controlarse y ser consciente durante la transformación Ozaru, o no.
Si fuera 100% saiyajin no tendría dudas, pero al estar revueltos sus genes y los de la terrícola no lo sabía. Caminaba sobre terreno desconocido.
Miro al pequeño de nuevo, este lo miraba retadoramente, sonrió de medio lado. Era una lástima que el crío no tuviera más apariencia saiyajin, no terminaba de sentirse cómodo con eso, pero había que admitirlo el pequeño tenía un Ki bastante fuerte y eso podía hasta cierto punto compensar su deshonrosa y decepcionante apariencia.
Le entregó a la enfermera el crío para que lo terminara de limpiar, y volteó a ver a la mujer.
La escuchó dormir con la respiración regular en calma. Se acercó a ella y le pasó un poco de ki, solo un poco para darle más fuerzas.
Estaba orgulloso de ella, era muy fuerte para ser tan frágil. Jamás lo aceptaría en voz alta, pero estaba sorprendido de que aguantó estoicamente y de que no necesitó en algún momento las semillas. Salió de la habitación y en breve escuchó a los señores Briefs entrar emocionados a ver a su hija y a su nuevo nieto.
Ya nada tenía que hacer por el momento ahí, así que se fue a su preciada cámara de gravedad a entrenar. Cada vez faltaba menos para el encuentro con su rival y él necesitaba estar preparado.
Ahora que por fin el crío había nacido y la mujer estaba fuera de peligro, no habría más distractores. Por lo que podría finalmente retomar su arduo entrenamiento sin interrupciones...
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Por fin Baby Trunks ha nacido. Se que es difícil de procesar la actitud de Vegeta, no olviden que por algo buscó un heredero de raza pura.
Ahora que Trunks ha nacido, que pasará?
Esta semana habrá cap adicional estará el sábado, espero les guste.
Un especial saludo a Belem, Calay, Beccamarins, Mila, Karenina y Airyisabel y a todos los que leen.
Se que todas (os) están súper ansiosos en saber que pasará cuando Bulma se entere, sobretodo porque es complicada la dualidad de sensaciones con el Saiyajin, me da gustó leer lo que opinan y las emociones que les genera cada cap. Me da una muy buena perspectiva si las emociones que se quisieron plasmar y transmitir en el cap fueron entendidas de esa forma. Mil mil gracias por dejarme saber sus opiniones, lo aprecio muchísimo :)
