Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Eres como una predicción de las buenas, eres como una dosis alta en las venas. Y el deseo gira en espiral, porque mi amor por ti es total y es para siempre... Después de ti la pared, no me faltes nunca, debajo el asfalto y más abajo estaría yo, sin ti... - La pared, Shakira

Sabía que el milagro de la vida y el proceso de ser madre era algo único, pero jamás pensé que pudiera ser algo tan complicado y doloroso. En mi caso solo existía otra persona que tal vez pudiera compadecerme y esa era Milk, quien podía entender el dolor que sentía y el cansancio, después de tener un pequeño ser mitad humano mitad saiyajin.

Estaba exhausta, cuando pude reaccionar ya había sido trasladada del ala médica a mi cuarto y a mi lado dormido estaba el nuevo amor de mi vida... Mi pequeño príncipe: Trunks.

Tan pronto lo cargué en mis brazos, el abrió eso hermosos zafiros que tiene por ojos, y sentí como dejé de respirar; ahora sé cuándo dicen que el amor a primera vista existe, tan pronto lo vi quede flechada por él... Es tan hermoso, una perfecta combinación entre Vegeta y yo, el fruto de nuestro amor, aunque él se ría de mis sentimentalismos humanos, yo sé que es así.

Cuando comencé a amamantarlo algo dentro de mí se activó un instinto animal de protección hacia él y aunque sabía que yo era muy débil, entendí a la perfección que no importaba; si algún día tenía que defender a mi hijo lo haría así muriera en el intento... mi pequeño gran amor... mi hermoso Trunks.

Ya han pasado casi dos semanas desde que mi pequeño ha nacido, y aunque en el fondo sé que Vegeta lo ama y está orgulloso de él, es tan frío e indiferente con él que a veces siento que perderé la paciencia.

Es un tonto príncipe orgulloso, desearía que fuera más abierto... A veces me olvido de que él es lo menos parecido en sentimientos a los humanos y qué tal vez pierdo mi tiempo intentando crear esa empatía tan propia de mi raza.

Aún recuerdo en el último mes de embarazo fue cuando decidimos su nombre, estaba de acuerdo conmigo de que su feo nombre no sería el mismo que tendría mi bebé, después de muchas discusiones encontré ese hermoso nombre Trunks, sonaba aguerrido y fuerte, el nombre de un mítico guerrero de la tierra de acuerdo con las antiguas leyendas.

Vegeta solo se reía del tonto cuento como él le llamaba a la leyenda, sin embargo, el nombre también le gustó sonaba fuerte y con presencia así que solo dijo – haz lo que quieras humana, me da igual- Lo cual en el idioma de ese poco comunicativo saiyajin significaba que estaba de acuerdo.

Desde el día uno del nacimiento de mi bebé, Vegeta fue un insensible y no varió un ápice su determinación en que mi pequeño bebé durmiera en su propia habitación, lo cual francamente me horrorizó, era tan pequeño y a mis ojos tan frágil.

Aunque él insistía que de frágil mi pequeño bebé no tenía nada. Eso sí al menos logré que la habitación de Trunks fuera la antigua que usaba Vegeta al lado mío. Ya que desde hace tiempo dormíamos en mi habitación. Así que mi madre alistó en un día la recámara de mi pequeño príncipe...

No entiendo el capricho de esa mujer vulgar en a fuerzas querer que el crío duerma con nosotros, ¡Es un saiyajin! debe aprender a cuidarse por sí mismo, ella dice que es muy pequeño, ¡Por favor! No entiende que si el crío se siente en peligro atacará y para cualquier humano normal que no esté preparado sería una muerte segura. Pero ella sigue de escandalosa diciendo que es solo un bebé. Odio los sentimientos patéticos de los humanos, ¡Arhg me exaspera!

Un confundido y enojado Saiyajin se dirigió hacia su cámara de gravedad a entrenar para dejar de pensar en las tonterías de la humana. Para colmo, ya habían pasado poco más de 5 semanas en total desde que el crío nació y el príncipe de los Saiyajin ya no podía esperar más, sentía que su sensualidad masculina lo traicionaba, cada día era más difícil dormir al lado de la mujer, tratándose de controlar y no tomarla en forma salvaje y dominante como su instinto le dictaba.

Lo peor de todo era que ella no estaba contribuyendo a su causa, dormía en pequeños camisones que dejaban gran parte de sus frondosos e hinchados pechos a la vista, además con su desarrollado olfato podía detectar perfectamente el aroma dulce de la leche materna que rodeaba las aureolas de los suaves pechos de la mujer, adicional con el embarazo las caderas se le redondearon más dándole un cuerpo aún más curvilíneo si eso era posible; haciéndola doblemente más tentadora.

Y estaba frustrado porque ella le había pedido esperar la "cuarentena", no entendía que era eso, y no le hubiera importado de no ser porque le indicó que prácticamente no podría tener sexo con ella durante ese periodo, eso fue lo que más le molesto de todo.

Uf, esa maldita terrícola le prohibía fornicarla, pero bien que se dormía en atuendos provocativos y dormida se pegaba a su cuerpo, que carajos quería que él hiciera, al final era un hombre y tenía necesidades y últimamente ni las duchas frías estaban teniendo resultados para controlarlo. Era su culpa era una maldita vulgar que lo provocaba hasta dormida.

Cuando él regresó al cuarto que compartían, ella ya estaba allí, pero se dio cuenta que acababa de llegar y muy seguramente venía de amamantar al híbrido en el cuarto contiguo. ¿Que como lo sabía? Fácil porque el aroma de la leche materna olía más fuerte que otras veces, lo cual le hizo agua la boca... o sí esta vez ella sería suya, quisiera ella o no... la seduciría.

Bulma vio al príncipe llegar, por algún motivo se sintió inquieta, él traía una mirada felina en el rostro, esa mirada de cazador que usaba cuando quería todo de ella. Ella sintió sus piernas flaquear y todo su ser estremecerse.

Había ido a la última revisión médica y le dijeron que, aunque el estándar era 40 días y aún le faltaba 2 días para cubrir el tiempo normal, ya podría realmente reactivar su vida sexual si así lo quería, puesto que su recuperación había sido muy rápida.

Aun así, ella estaba nerviosa. Por la tarde cuando se dio un baño se vio al espejo y se sintió incómoda con lo que vio. Sus pechos eran enormes y se notaba un poco las venas remarcadas producto de la leche que los volvía doblemente hinchados, además al ver sus pezones se vio poco atractiva y sintió vergüenza: sus pezones goteaban leche de repente, lo cual la hacía sentir una máquina expendedora de comida para su bebé, adicional estaba su cuerpo que en general la tenía incómoda.

Si bien había logrado recuperar su figura, habían quedado ciertos cambios que ni todo el ejercicio del mundo cambiaría, sus caderas se ensancharon más y se veía ligeramente más robusta de las mismas, se notaban más redondeadas, ella se sentía una vaca poco atractiva. ¿Dónde había quedado la mujer sexi y sensual de antaño?

Ella suspiró, ese era el sacrificio que había decidido hacer al decidir ser madre. Resignada entendió que su hermoso cuerpo de antes ya no volvería, y aun así no se arrepintió ni un segundo de haber sacrificado su cuerpo por su pequeño príncipe.

Vegeta le dedicó una sonrisa malvada y se acercó cual león a su presa sigilosamente, su cola la atrapó por la cintura y con una mano firme pero delicada la acercó a su cuerpo, mientras en una sensual voz le susurraba al oído -hasta que llegas mujer- él pensaba seducirla lentamente, hacer que se quemara en la hoguera, sin embargo al aspirar su delicioso aroma no pudo resistir más, fue todo lo que dijo y atrapó esos dulces labios que lo volvían loco.

Bulma se dejó llevar por el deseo, empezaban una danza de besos que poco a poco se iban haciendo cada vez más apasionados. Vegeta se sentía en el séptimo cielo, había estado esperando largo tiempo por eso y no la dejaría escapar; No esta vez.

Después de una intensa sesión de besos, comenzó un camino hacia la oreja de la mujer comiéndola a besos para después comenzar el suave descenso hacia sus muy deliciosos y frondosos pechos, se le hacía agua la boca y moría por probar ese delicioso manjar.

Tan pronto como el comenzó el camino hacia los suaves y apetitosos pechos y comenzó a acariciarlos e intentar descubrirlos, sintió a la mujer crisparse en sus brazos. Eso le llamó poderosamente la atención, fue notorio que ella no quería que siguiera, la sintió tensarse y decirle en tono nervioso -Vegeta no-

El aún confundido por la reacción de la mujer, decidió hacer caso omiso al llamado y siguió con delicadeza sobando suavemente sus pechos. Aun con la respiración agitada la sintió todavía más tensa y vio como ella se separaba rápidamente para decir - He dicho que no- Un confundido y enojado saiyajin la miró.

No entendía la reacción de la mujer y no sabía interpretarla. Había comenzado el juego de la seducción y ahora que el hombre estaba claramente excitado y con una dolorosa y palpitante erección, ¿le decía que siempre no? ¿A qué carajos estaba jugando esa maldita mujer?

Un muy molesto saiyajin decidió que no aceptaría un no por respuesta y que exigiría saber el motivo de tan absurdo comportamiento. - ¿No? ¿has dicho no? ¡Qué carajos te pasa mujer! explícate ahora- exigió saber el saiyajin.

Bulma se sentía acorralada. ¿Cómo explicarle que se sentía una ballena obesa y poco atractiva y que por primera vez sentía pudor y vergüenza de que el príncipe viera su cuerpo? Seguramente él esperaba ver el cuerpo de amazona que ella tenía antes y que claro está, ya no existía. Se sentía desesperada y no quería humillarse más teniendo que explicar tan obvias razones.

-Vegeta el doctor dijo que teníamos que esperar a que la cuarentena pasara y aun no pasa el tiempo, todavía falta- Fue la débil excusa que ella encontró para tratar de ganar tiempo, sin embargo, no contaba con que el saiyajin era un guerrero acostumbrado a detectar cualquier mentira por pequeña que fuera, parte de haber sido un guerrero elite del ejército de freezer le ayudó a desarrollar tan conveniente habilidad.

Por lo que decidió ser implacable y conseguir la verdad a toda costa -He hablado con el médico- dijo él -Y me ha dicho que ya estás en perfectas condiciones, no es más que una excusa barata y no soporto las mentiras, habla claro mujer ¿A qué estás jugando? - La miró altaneramente mientras cruzaba los brazos lucía su típica pose con las piernas abiertas

- ¿Y bien? Estoy esperando- Decía Vegeta tranquilamente. Una desesperada Bulma sabía que estaba perdida. No contaba con que el hombre hubiera ido a ver al doctor, de hecho, jamás se lo imaginó, pero ese fue un error de ella asumir eso.

Era Vegeta, cuando se proponía algo lo lograba, debió prever que él se aseguraría de que ella estuviera en condiciones. Tragó saliva y no viendo otro camino se dio cuenta que la única opción que tenía era ser sincera, aunque ello la llenaba de vergüenza, al final el príncipe tomaría su palabra pues era la llana verdad.

Suspiró profundamente y le dijo – Tengo miedo de que cuando veas mi cuerpo no te agrade lo que veas y no quieras volver a saber de mi- Fue todo lo que ella dijo, tragándose su orgullo.

El hombre más confundido que antes, solo atinó a alzar la ceja esperando más información. Bulma se dio cuenta por la cara de él, que no entendía a qué se refería; Y entendió que su humillación seguiría al tener que explicarle a ese obtuso Saiyajin que su cuerpo ya no era el de antes.

-Por si no te has dado cuenta, maldito insensible he tenido un hijo, mi cuerpo no es el de antes. No soy atractiva como antes, y cuando lo veas posiblemente te decepciones pues ya no será el que conocías. Mis pechos ahora son una fábrica de leche, gotean y mis caderas son más anchas, sé que me veo más llenita ahora...- Fue todo lo que alcanzó a decir sincerándose antes de ser interrumpida por el guerrero.

Vegeta estaba sorprendido, sin entender bien que pasaba en la cabeza de la hembra, la miró sin comprender. El cuerpo de la fémina era todavía más delicioso que antes, no entendía a esta raza no era ningún imbecil como para no comprender todos los cambios y adecuaciones que hizo su cuerpo producto de la maternidad, los conocía al final estuvo con ella en la mayoría del tiempo del embarazo.

No entendía que pasaba en la cabeza de la terrícola que ahora le generaba tanto recelo el mostrar su cuerpo, entendía y estaba más que conforme por saber los cambios en su cuerpo al final, dichos cambios eran el resultado de haber tenido una cría suya.

Cambios que forzosamente venían con la maternidad y la hacían más tentadora, a sus ojos era evidente que su femineidad era mayor y lo atraía poderosamente.

-Humanos-pensó cansinamente el príncipe, por más que lo intentara jamás iba a poder entender todas esas situaciones emocionales que los embargaban menos aún a la féminas de esa raza, estaban locas y al parecer las hormonas del embarazo las volvían más emocionales e inestables... esa era su única explicación coherente para la tormenta que estaba creando la humana por nada. Era estúpido lo que estaba diciendo la terrícola así que decidió cortar su perorata sin sentido.

– No tengo idea de donde has sacado tamaña estupidez terrícola, no perderé mi tiempo aclarándote esas estupideces. Tú sola estas asumiendo cosas que no son, lo único que te diré es que nada ha cambiado y sigues siendo tan o más deseable que antes- fue lo que dijo para después apoderarse de nuevo de sus labios. No le dio tregua ni la dejó respirar más.

En un rápido movimiento le quitó la bata y la ropa interior para mirarla completa. Se veía exquisita. La mirada de Vegeta, observándola como a un manjar delicioso la hizo ruborizar lo cual encendió más el deseo de él. No sabía de dónde salían las ideas locas que la mujer decía, pero definitivamente no tenía idea de lo que estaba produciendo en él.

Desde que nació el crío tenía unas inmensas ganas de probar esos perfectos senos y beber de la leche materna. Lo excitaba y atraía. Ese dulce olor se mezclaba con el olor atrayente de la hembra, volviéndolo loco.

Sin darle tiempo a reaccionar se abalanzó sobre sus pechos amamantándose de ellos. Una muy sonrojada Bulma comenzó a gemir muy excitada, ese hombre siempre sabía como encenderla. Mordía suavemente lo pezones sin lastimarla y succionaba mientras los lamia suavemente.

Por fin Vegeta cumplía sus deseos en realidad. En cuanto probó la primera gota de la leche materna supo que el crío tendría que buscar alimento extra, porque tendría que compartir tan delicioso manjar con él. Sentía a la mujer excitada y la escuchaba gemir. Su cola ni tarda ni perezosa comenzaba a acariciar lentamente sus piernas, encendiéndola más mientras él seguía deleitándose con sus deliciosos pechos.

Una vez saciado de tan delicioso manjar se desprendió de ellos para seguir haciendo un camino de besos y leves mordiscos por el abdomen de la fémina, que aún a pesar de haber tenido un crío ya estaba casi restablecido a la forma que tenía, le asombraba, sobre todo porque conocía lo floja que era y que no hacía un entrenamiento adecuado, como se exigía a las mujeres en la raza saiyajin.

Se detuvo en el ombligo de la mujer para besarlo mientras escuchaba como gemía levemente. Una de sus manos seguía acariciando sus senos mientras la otra descendía y comenzaba a acariciar sus piernas.

Antes de seguir por ese sendero secreto que lo llevaba a un paraíso escondido al sur del cuerpo de la mujer volteó a verla, era tan perfecta, y a pesar de verla rendida a sus caricias, algo en su mirada le decía que ella aún no estaba preparada para continuar. Sabía que ella era emocional y necesitaba a diferencia de las mujeres de su raza cierto tacto que a veces a él le faltaba.

Por momentos se cuestionaba si no sería más fácil terminar de entrenar el tiempo que quedaba en el planeta base para evitarse toda esa situación con la humana, pero tampoco quería pasar tiempo con Kale, sabía que las hembras saiyajin eran todo menos emocionales, pero dejó el planeta Vegita muy joven y nunca convivió tanto con una como para saber que tan cierto era eso.

No dudaba que fueran menos inestables pero tampoco se iba a arriesgar a lidiar con una Saiyajin con las hormonas disparadas, con la humana le bastaba no le interesaba descubrir que tan verdadero o falsa era su creencia sobre las hembras Saiyajin.

Además le sería imposible concentrarse pensando en la científica, ya le había pasado antes. Suspiro, no había de otra, él sabía que la mujer era emocional desde el principio y no quedaba más que buscar cómo tranquilizar sus emociones.

Por esta vez cedió a esa voz interna que le pedía ser amable con ella, después de todo tuvo al crío, no fue tarea fácil lo que hizo, adicional se había dedicado a la tarea de cuidar al pequeño sin descuidar sus labores como científica y los requerimientos del príncipe con su entrenamiento, en el fondo sabía que solo buscaba pretextos para justificar su actuar, pues simplemente no soportaba el sentirla así de vulnerable, su instinto de protección se activaba.

Lentamente se puso de pie y la puso de pie mientras cariñosamente la atraía hacia él, su cola presta se enrolló en esa suave y delicada cintura.

Abrazándola por detrás la llevó frente al espejo en forma de luna de cuerpo entero que tenían en la habitación, pudo ver como la cara de la mujer se tiñó completamente de rojo, la sintió estremecerse, no entendía bien porque, pero la sentía altamente vulnerable.

La abrazó con un poco más de fuerza antes de decir suavemente – Mujer mira el espejo- Ella volteó a verlo y dio un pequeño jadeo, miro su propia cara altamente ruborizada pero más allá de eso vio al hombre que la sujetaba por detrás.

Vegeta era un perfecto adonis, los poderosos y musculosos brazos del varón rodeaban su delicada y blanca figura, parte de su portentoso y bien trabajado pecho se veía reflejado, estaba perdida, embelesada viendo ese monumento de hombre que la tenía cautiva entre sus brazos.

Regresó en sí al escuchar la demandante voz del hombre que hablaba como en un ronroneo ordenándole una vez más -Mírate- fue todo lo que él dijo.

Nuevamente como hipnotizada hizo caso a lo que él pedía, pero de inmediato se horrorizó, a sus ojos Bulma sentía que aún su cuerpo no estaba preparado y talvez no lo estaría en mucho tiempo, su estrecha cintura de antes no estaba más, cierto que casi la recuperaba, pero aun no y parte de su estómago se veía levemente flácido a sus ojos, ahí estaba ella viéndose mil detalles castigándose a sí misma por lo que veía-

Nuevamente él interrumpió su soliloquio interno – Detente mujer, mírate bien. Mírate de verdad- y entonces con sus manos empezó a recorrerla tan suave y provocativamente, enalteciéndola. Sus manos parecían como si fueran hechas de seda.

-Mírate- fue todo lo que repitió antes de darle un beso tan suave en el cuello, continuó dando besos, uno tras otro mientras suavemente iba bajando hacia el hombro derecho de la delicada fémina entre beso y beso, ella cohibida sentía la mirada de él que a través del espejo recorría todo su cuerpo en una forma más impúdica de lo que ya lo hacían su boca, sus manos y su cola.

Nunca fue bueno en eso, nunca había pensado más que en su satisfacción personal y siempre que tenía una amante en el sexo había aprendido a satisfacer a la amante en turno, no porque le importara el otro ser con quien fornicaba, sino que a mayor placer le generaba más placer a él.

Siempre fue así, pero con ella no, con ella si fue el placer de ella antes que el de él, siempre necesitó sentirla delirar en sus brazos, saber que se apoderaba de cada resquicio de su alma,

que la hacía vibrar cual se toca al más fino instrumento musical y se le sacan las notas más armónicas y perfectas.

Sentía la vulnerabilidad de la mujer, mientras seguía recorriendo todo su cuerpo, -¿Puedes sentir lo que generas en mí?- le susurró con su voz ronca producto del deseo encendido, mientras la pegaba por detrás a él haciéndola jadear al sentir su fuerte y endurecida virilidad chocar por detrás en sus delicados, suaves y bien formados glúteos -Te deseo, déjame agradecerte por darme una cría fuerte y sana- fue todo lo que dijo antes de mirarla a los ojos a través del espejo.

Ella no sabía como, pero ese condenado saiyajin siempre lo lograba, esa mirada de cazador la llevó al punto de éxtasis, se perdió en esos ojos color ónix y vio a través de ellos el deseo que inflamaba al hombre, como desesperadamente la deseaba y necesitaba, se sintió bella y poderosa, se sintió deseada, amada.

Correspondió el beso del hombre mientras él la cargaba y ella sujetaba sus piernas alrededor de la cintura del saiyan. Sintieron el húmedo roce entre sus sexos que los encendió locamente mientras seguían besándose con desesperación. Aunque él nunca lo reconociera abiertamente, era ella y solo ella la que lo llevaba a la locura.

La acostó sobre la cama, sentía la respiración de ambos fuertemente agitada, deseaba beberla, deseaba tocarla y redescubrir todos los más encondidos recovecos del santuario de esa delicada fémina. Pero no quería vulnerarla, necesitaba que ella sintiera confianza nuevamente en sí misma y en él, así que decidió esta vez detener su imperiosa virilidad que le dictaba besarla, morderla, saborearla de todas las formas posibles, hasta que ella le permitiera hacerlo a su ritmo.

Acostada sobre la cama se veía preciosa y el sonrojo de sus mejillas la hacían ver más adorable y apetecible para el hombre.

Siguió besándola suavemente, con dulzura. Disfrutando el sabor dulce de la boca de la mujer, suavemente comenzó a invadir su intimidad, ella estaba más que excitaba, podía oler cuan húmeda se encontraba, deseaba tomarla fuertemente pero nuevamente el deseo por satisfacer a la mujer era mayor que su propia satisfacción.

Aún cuando era lento la sintió apretarlo fuertemente, un gruñido casi convertido en gemido escapó del hombre sin poder evitarlo, quien no podía creer como esa débil mujer con tan solo permitirle el acceso a ella lo estaba llevando al cielo, como ninguna otra mujer lo había hecho.

Se acoplaron en un suave vaivén mientras la sentía delirar, gemir, suspirar entre sus brazos, atrapando en su boca los gemidos melódicos que escapaban de esa ninfa.

Sin pretenderlo la sintió llegar a su liberación, el no quería llegar aún pero no pudo evitarlo, esa hembra era ella y solo ella quien con cada entrega le traspasaba el pecho con una calidez infinita.

Mientras ella seguía sonrojada y con los ojos cerrados, el saiyan se permitió apreciarla, no era el simple hecho de tener sexo lo que lo relajaba, era algo diferente el sentirla plena en sus brazos, sentirla vibrar generaba una paz a su alma que nunca antes de ella había conocido.

Con cuidado se acomodó de espaldas sobre el colchón, lentamente la recargó sobre su fornido pecho. Y mientras la abrazaba delicadamente para descansar al lado de la fémina y velar su sueño, su cola como si tuviera vida propia recorría el cuerpo de la mujer dando más suaves y arrullantes caricias al mismo.

Pasó un largo rato antes de que Bulma pudiera abrir los ojos, había sido prácticamente una experiencia religiosa. ¡Cómo lo había extrañado! su cuerpo y su alma le pertenecían a ese hombre orgulloso, lo sabía cómo una certeza. Le impresionaba la forma en que el saiyan sin decir una sola palabra de amor le transmitía todo.

Lo vio y admiró por momentos, en silencio. Ahí estaba el poderoso príncipe de los saiyajines, ese poderoso y temido guerrero, que ella sabía que era altamente peligroso, al que todos sus amigos los guerreros Z le temían.

Ahí estaba él en su lecho recostado, con una débil mujer como él le llamaba descansando sobre su pecho, con los ojos cerrados se veía relajado, casi como si estuviera en paz.

Su mente aún era un torbellino de dudas, quería saber que sentía él por ella realmente. Aunque siempre le demostraba de mil formas distintas que le importaba, para ella era importante poder saber, aunque sea una sola vez lo que ella significaba para el guerrero de su propia voz.

Pero estaba consciente desde que decidió meterse con él que en ese aspecto sería difícil, no estaba con un humano aun así, ella se proponía aunque fuera una vez en toda su vida obtener una confesión de él, saber que significaban ella y su hijo para él y si el concepto de alguna forma se asemejaba a lo que para ella significaba estar con él.

Entendía claramente que para el Saiyajin externar emociones con palabras le era difícil, no estaba acostumbrado, era una raza guerrera y parecía cómo si los sentimientos fueran un tabú en esa raza.

Las dudas la carcomían ya que únicamente dentro de las 4 paredes de su habitación bajaba la guardia y tenía acceso a las demostraciones de afecto del saiyan, todo el amor transmitido jamás fue en palabras dichas, solo siempre demostradas en acciones.

Pero ella era humana, todo su ser imploraba por una confirmación, escuchar de sus labios que su hijo y ella en verdad significaban algo para el guerrero.

No lo presionaría, pero estaba decidida a saberlo. Se abrazó fuertemente al pecho de su poderoso y sensual amante, mientras se acomodaba dentro de sus brazos, para descansar.

A pesar de no saber dónde estaba parada con él, se sentía amada, se sentía segura a su lado, se aferraría a ese sentimiento con la ferocidad que tuviera que hacerlo, quería que eso fuera por siempre así.

Se permitió navegar al mundo de los sueños con ese pensamiento en mente... Prefirió acallar así esa voz interna que cuestionaba hasta que punto la lealtad del saiyan estaba con ella.

Venían tiempos turbulentos con la pelea de su pareja con su mejor amigo y no quería aun enfrentar el hecho de que ella tarde o temprano tendría que tomar partido para uno de los lados...

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Se que muchos están desesperados por que Bulma sepa la verdad, lo único que puedo decirles es tiempo al tiempo para que todo pueda conectarse...

Ahora en forma más inmediata se viene una contienda difícil y hay tramas abiertas que deben cerrarse primero y que nos acercaran al momento realmente esperado por muchos cuando la verdad salga a luz.

Me gustaría saber que piensan ustedes como creen que seguirán las cosas entre Vegeta y Bulma y su hijo?

Mil gracias por todo su apoyo, me hace muy feliz saber cómo van percibiendo la historia. Bonito fin y nos leemos el miércoles :)