Disclaimer: HP no me pertenece


Un consorte Black

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-Gracias.

Las palabras salieron solas, como si hubieran esperado por años enteros ese momento para salir. Tal vez lo habían hecho. Harry había esperado, deseado, este momento con toda su alma. Creyó que, eventualmente algunas palabras de Ron lo harían sentir ese perdón, tal vez palabras de Hermione, las cuales habían sido razonables pero habían sonado huecas de alguna manera. Cuando nada de lo que ellos dijeran apartó la soledad en su alma, Harry esperó que quizá Ginny, Molly, Luna o Neville pudieran, de alguna manera ayudarlo; pero cuando eso no pasó creyó que, simplemente, había algo malo con él. Algo irreparable. Que algo había muerto con él en el bosque aquel día, o al contrario, lo había invadido y ya jamás lo abandonaría. Pero aquí estaba lo que tanto estaba esperando, no en palabras de personas parecidas a él o había conocido hace bastante, sino en la persona de quien menos lo esperaba. Quien era la representación de la sangre y educación que siempre detestó.

Era irónico, era terriblemente divertido.

Y de alguna manera esperado.

¿Porque, no había sido Malfoy el primer chico de su misma edad que conoció?

¿No era su primer enemigo?

¿No se ofreció a ser su mejor amigo una vez?

¿No había tenido todo lo que Harry una vez deseó?

Malfoy creció con una familia a la que amó, que lo amó. Padres que mimaban, lo alababan, que de alguna forma también lo ataron y anclaron, y a pesar de sus malas decisiones, de sus errores, sobrevivieron, y nunca lo abandonaron.

Por supuesto, en ocasiones, Harry envidiaba a Ron y a su familia, pero Malfoy era hijo único, había tenido todo el amor de sus padres. Era como el Dudley que Harry nunca pudo ser. No que fuera bueno, ellos habían sido horrendamente malcriados, pero ambos habían disfrutado de personas que lo amaron más que nada. De bonitos regalos, de viajes familiares...

Malfoy pudo haber ocupado el lugar de Ron, si Harry no hubiera sido criado como lo fue. Si no hubiera perdido a sus padres, si no hubiera sido maltratado por los Dudley. Si Harry hubiera vivido con sus padres, quizá hubiera comprendido por qué Malfoy veía a los Weasley como pobres. Pero un Harry que a duras penas tenía una sábana para abrigarse en el invierno, consideraba que Ron tenía mucho. Un Harry que apenas era alimentado, consideraba a Ron afortunado cuando llegaban almuerzos caseros. Un Harry que había estado solo por años, envidiaba a Ron por tener hermanos. Un Harry huérfano, veía con tristeza y anhelo a Molly abrazar a sus hijos y aceptó desesperado cuando ese amor le fue compartido.

Y cuando ese niño rubio se burló de Ron, quien se sentía pobre, de él quien tenía más que Harry, no pudo evitar sentirse humillado también. Porque imaginaba qué diría de él.

Estaba tan sesgado por ese hecho que dejó que Ron atacara, y él también había atacado.

No era de extrañar que Malfoy se pusiera a la defensiva.

Si, Malfoy pudo ser su mejor amigo.

Y ahora era el consorte.

Era como si el destino le dijera que, siempre, de una manera u otra, ambos estaban destinados a estar en la vida del otro. En ser algo importante.

Y por primera vez, a Harry no le importó, no peleó con este hecho.

En cambio se aferró a este momento, porque nadie más lo tendría.

Era un momento único para Harry; en el que su consorte, lo consolaba solo a él. Donde su consorte, había tocado el núcleo de su casa, e iluminado todo con una luz intensa y le había brindado un futuro más brillante.

No sabría decir cuánto tiempo ambos se quedaron abrazados. Podía escuchar las preguntas de Malfoy acerca de si estaba seguro de no llamar a nadie, o estar bien, y sabía que las respondía, pero estar dentro de los brazos de Malfoy era como seguir dentro de la pequeña protección que había sentido hacía unos minutos, así que cada vez que Malfoy intentó ponerse de pie, Harry se colgó de él y lo mantuvo quieto. Como un niño pequeño negándose a separarse de su madre. Como un hombre, aferrándose a lo último que queda de su ser amado. Al principio Draco insistió en levantarse, pero finalmente dejó de moverse y Harry suspiró aliviado y se permitió disfrutar esa quietud.

¿Cuándo fue la última vez que se sintió así? ¿Había sido en el primer abrazo de Molly? ¿Cuando vio a sus padres en el espejo de Oesed? ¿Cuando Sirius prometió que serían una familia?

¿Cuándo fue la última vez que Harry sintió esperanza por algo, la sensación de que nada podía salir mal, que todo estaría bien sin importar lo que pasara más adelante , en lugar de aferrarse a esos recuerdos nostálgicos y regresar a ese pasado?

No lo recordaba. Hubo momentos felices los años anteriores, claro. Cuando se hizo novio de Ginny, cuando atrapaba la snitch, cuando estaba con Ron y Hermione, las navidades con los Weasley, su patronus saliendo de su varita... pero todos los recuerdos buenos que tenía de algún modo estaban ensombrecidos por algo.

Y este no lo hacía.

Este era perfecto.

No románticamente, no familiarmente, pero Harry jamás olvidaría este momento, porque fue este momento en que la guerra por fin pareció terminar para su alma. Porque incluso si se separaban, esto jamás le sería arrebatado.

Envolvió a Draco entre sus brazos con fuerza, aunque quizá más de la necesaria porque no pasó desapercibido cuando Draco gimió de dolor. Lo soltó levemente pero siguió aferrándose a él con mayor suavidad.

Incluso si se separaban...

Harry estaba seguro que no quería que lo hicieran.

Quería tener uno de esos matrimonios que Narcissa y Andrómeda habían dicho. En los que, si se esforzaba, podía enamorarse de su consorte. Creía, firmemente, que Draco lo dejaría... Que el slytherin también podría enamorarse.

Charlie lo había dicho, Draco era su familia ahora. Si su matrimonio se terminaba, y no funcionaba, iba a doler un poco más; pero si lo lograban serían más felices.

-Potter-exclamó Draco cuando la posición se volvió demasiado dolorosa, y por primera vez, Harry notó el peso que la posición generaba en su espalda y rodillas.

-Lo siento, lo siento.-Exclamó retrocediendo, permitiendo al otro enderezarse, y Draco aprovechó el momento para mirarlo lo más que pudo. Parecía querer preguntar sobre el agradecimiento anterior, sobre los minutos quietos en silencio, arrodillados en el suelo, pero las palabras cambiaron en su boca al mirar el rostro de su consorte.

-Estás llorando-exclamó y, ligeramente avergonzado, Harry se limpió las lágrimas y se separó unos centímetros.

-Lo siento, estaba pensando en la guerra.

Un pequeño sonido de angustia pareció salir de Malfoy.

-¿Mi esencia te hace sentir en la guerra?

-¿Qué? ¡No! Yo solo... ¿Cómo fue que te sentiste cuando la guerra terminó?-preguntó y Draco suspiró.

-No lo sé. Aliviado, supongo. Confundido. Temeroso. Él se había ido, pero yo aún no lo asimilaba. No terminó, no para mí. La mansión seguía teniendo rastros de su paso por todos lados. La gente aún me llama mortífago... Creo que solo me di cuenta que lo hizo cuando por fin pude volver a casa y me di cuenta que ya no necesitaba poner hechizos a mi puerta, porque no había una tía Bella o un Fenrir Greyback que intentaran pasar por ella. No había una Nagini bajo mis piernas mientras desayunaba, no habían Greg o Vincent visitando en las vacaciones... Pero no terminó, nunca termina, aún tengo pesadillas, aún recuerdo la gente que vi morir, su sangre corriendo por los blancos ladrillos de Manor...

-Yo también tengo pesadillas- murmuró Harry.- Aún pienso que si tan solo yo hubiera sido más fuerte, más valiente, más oportuno, si hubiera tomado mejores decisiones, ellos seguirían vivos...

Bajó la mirada y se quedó en silencio, podía sentir la mirada del otro y esperó a que hablara, pero solo sintió cuando el slytherin puso una mano en su cabeza y exclamó con un suave consuelo.

-Está bien, Potter. Eres humano. Hiciste lo que pudiste y enfrentaste a un hombre siendo un adolescente, y ganaste, cuando cientos de adultos perdieron. Cometiste errores, pero nada de lo que pasó en la guerra fue tu culpa, ni puede lastimarte más. Las personas que murieron apoyando a Voldemort lo hicieron por la creencia de que él hacía lo correcto. Lo mismo pasa contigo, pero a diferencia de él, varias de esas personas te amaban. No murieron por un ideal, murieron para que tu vivas, quizá no pudieron despedirse, pero estoy seguro que deseaban que vivieras tu vida de la mejor manera posible.

Nada de lo que pasó en la guerra fue tu culpa...

La actitud de Draco fue tan diferente a la manera en que Harry reaccionó cuando vio llorar a Malfoy, que no pudo hacer más que avergonzarse de su propia inmadurez e impulsividad. Cuando Draco lloró y se desesperó, cuando necesitaba que Harry extendiera su mano y le ofreciera ayuda, Harry lo castigó por las acciones que se vio obligado a realizar, lo hechizó y lo dejó en el suelo desangrándose; mientras Malfoy estaba aquí, abrazándolo, y exclamando que lo que Harry había hecho no había sido culpa suya y estaba a salvo. Que había sido amado, y no debería sentir pesar por ello.

-Draco

-Dime...

-Nunca me disculpé-murmuró-por ese día en el baño de niñas. Ese hechizo...

Draco se tensó.

-Sectusempra-exclamó como si el hechizo fuera imposible de olvidar y lo recordara continuamente desde entonces. Quizá lo hacía. Quizá cada ve que veía a Harry recordaba el momento en que le lanzaba ese hechizo y lo mandaba a volar en medio de su propio charco de sangre.

Tragó.

-Si, sectusempra-exclamó con voz pesada.- No sabía qué hacía. Lo juro. Lo encontré en un libro y decía que era para los enemigos, y tú estabas lanzándome una imperdonable... No lo pensé, no sabía que hacía y aún así lo lancé, y jamás me disculpé contigo. De verdad lo si...

-Está bien. Olvídalo- lo interrumpió.

Pero no lo estaba. La palidez de Draco, y es que él era muy pálido, era obvia.

-Pero debes saber...

-No es necesario. No quiero escucharlo. Me lo merecía. Intenté cruciarte... me devolviste el hechizo, solo déjalo.

-Pero tú estabas llorando y yo debí consolarte, no pelear contigo... prácticamente te iba a matar, si no hubiera sido por Snape.

-Desearía que dejaras de hablar de eso en este momento.

La voz de Draco, firme, obligó a Harry a guardar silencio.

-Debemos hablar de eso, eventualmente.

-No será hoy. Quizá no será nunca.

-Bien-exclamó Harry.- Pero eso no va a detener lo que pienso, eso tampoco era tu culpa. No te lo merecías. Si tan solo hubiera escuchado, si me hubiera detenido por un momento, hubiera deseado hacer todo diferente. Desearía tan solo no haber estado tan concentrado en la guerra, mirar más allá de tu nombre y tu casa...

Pudo ver una lágrima caer desde los ojos de Draco, y vio al rubio limpiarla bruscamente.

-Como dije, no quiero hablar de eso.

-¿Aún siguen ahí, cierto? La mansión lo dijo. Las cicatrices.

-Si.

-¿Jamás se irán?

-No.

-Yo...

-Sé que lo sientes.

-Nunca lo dijiste. Cuando fue lo del hipogrifo lo gritaste a todos lados, por semanas temí que lo dijeras a todos, pero no dijiste nada y luego todo se complicó y lo olvidé por un momento.

Draco rió amargamente.

-Yo jamás podré olvidarlo, Potter. Las veo cada vez que me cambio la camisa, cuando tomo un baño...

-¿Puedo verlas?

-¿Qué?

-¿Yo puedo verlas?

Draco lo miró extrañado.

-¿Por qué quieres verlas? Son horribles. Si te estás auto castigando...

-Por favor.

Con un suspiro, Draco se desató la corbata y abrió su camisa en la parte superior. Harry miró con atención como el otro miraba a otro lado mientras él las admiraba, y luego las tocó.

Draco tembló, Harry podía sentir los latidos fuertes de su corazón.

-¿Duele?-preguntó mirando las líneas blancas, brillando levemente sobre la blanca piel.

-No-respondió el slytherin, abrochando su camisa nuevamente -de hecho han mejorado, se veían peor. Cuando estaban inflamadas... Debería agradecer que no soy una señorita en aquellas épocas donde las cicatrices eran un defecto.

-¿Hubo una época así?

-Si.

-¿Y qué es lo que pasaba con ellas?

-Ya no eran tan elegibles para el matrimonio. Aunque no debería preocuparme, ya estoy casado. Con el creador de las cicatrices, además. Así que podría decirse que tomaste la responsabilidad por tus acciones.

Harry parpadeó sorprendido.

-¿Lo hice?

Draco rió ligeramente y pareció aliviado de que el momento tenso pasara.

-Sí, Potter. Lo hiciste.

Harry sonrió.

-Malfoy-empezó y Draco pareció pensar que se había mostrado muy vulnerable, porque cambió el tema.

-¿De verdad no quieres revisar si te hizo daño el núcleo? Parece que te metió en una crisis mental. Deberíamos...

-Estoy bien.

-No lo pareces, parece como si te hubiera hecho sentir todos tus arrepentimientos durante la guerra, como si te estuviera torturando por dentro. Deberíamos ir a San Mungo. No tienes que intentar hacerme sentir mejor, sé que esto a veces pasa. He escuchado que a veces los consortes son tan incompatibles que pueden incluso llegar a ocasionar una muerte prematura en su compañero. Un infarto o cosas así.

Harry quiso preguntar, ¿De verdad, eso ha pasado?, pensando que, de saberlo quizá no lo hubiera dejado tocar el núcleo. En cambio, se alzó de hombros. Porque ya estaba hecho, y seguía vivo.

-Draco-exclamó tomando su mano y mirándolo a los ojos, y si Malfoy se sorprendió por el contacto o el uso de su nombre no lo dijo-fue como volar. Estuvo bien, fue genial-le sonrió levemente, y Malfoy lo miró, con esos ojos grises tormentosos que te hacían preguntarte qué estaba pensando. Bajó la mirada, con timidez, y Harry se sorprendió de lo mucho que le gustaba esa expresión.

-Volar no te hace llorar-susurró Draco, con el ceño fruncido y luego lo miró de nuevo-no te tira al suelo y te deja ahí por minutos enteros. No te hace abrazar a alguien con quien peleaste por años como si te estuviera salvando la vida. Ni te hace revivir traumas de años. No fue grandioso. No digas algo así solo para hacerme sentir mejor cuando fue obvio que fue horrible para ti.

Harry se sonrojó levemente, pero intentó tranquilizarlo.

-No fue horrible, fue... esperanzador. Se sintió bien. Solo, me hizo sentirme culpable de sentirme bien, después de todo lo que hice.

-¿Salvar al mundo?

-Tardar años en matar a Voldemort. Permitir que tantos murieran.

Draco lo miró como si no comprendiera, pero por primera vez estuviera dispuesto a creerle.

-¿De verdad estás bien?-preguntó y él asintió.

-Ciertamente jamás olvidaré este momento, el momento en que Draco Malfoy se abrió la camiseta frente a mi y toqué su pecho.- Harry no supo de dónde vino la broma, se sorprendió el mismo de lo muy mal interpretable que podían ser sus palabras, pero no pudo pensarlo mucho, porque Draco se puso rojo y lo empujó.

-Idiota-murmuró y Harry rió divertido y lo imitó cuando lo vio ponerse de pie.

-Tócalo de nuevo-exclamó en su lugar-quédate ligado al núcleo.

Draco lo miró impactado.

-¿Quieres que yo...?

-Vamos, toma posesión del núcleo de la casa.

-Pero...

-Eres el consorte, ese es tu lugar. No tengo madre ni padre, ni padrino que lo tome. Y ya por fin estoy en posesión del núcleo. Seré muy afortunado de que alguien de mi familia esté siempre conmigo de alguna u otra forma.

-¿Somos familia?

Las palabras de Narcissa sonaron en los oídos de Harry, haciéndole caer en cuenta que, probablemente Draco había crecido con las mismas palabras y pensaba lo mismo que él.

El consorte es el corazón de la familia que formarán juntos.

Ellos eran un equipo.

No era el corazón del líder, no aún. Pero podía serlo.

Quería decirle que podía serlo, pero Draco parecía tan incrédulo, tan avergonzado, como si apenas creyera que Harry lo consideraba familia.

-Apenas dijimos que éramos un equipo, y luego amigos.

Harry sonrió tímido.

-Y ahora somos familia, ¿no quieres serlo?

Draco lo miró en silencio.

-Yo creo que lo somos-afirmó Harry.

Draco lo miró pensando si serían el mismo tipo de familia que lo que iba a hacer parecía querer, si Harry era consciente de ello. En cambio miró los ojos verdes fijamente y asintió.

Porque, si esto no duraba, eventualmente el núcleo se desligaría de él, y no habría ningún daño.

Ninguno, más que la nostalgia y la tristeza.

Extendiendo sus manos, invocó el núcleo de nuevo y lo tocó. Pareció dudar, pero Harry sonrió de lado y lo alentó con las manos.

-Yo, -exclamó-Draco Lucius Malfoy, heredero Black, hijo de Narcissa Black, tomo posesión del núcleo de la casa Noble y Ancestral Casa de los Black, y prometo cuidarla y protegerla desde hoy hasta el fin de mis días como Consorte del Líder. Prometo proteger la voz y los deseos del Líder, y cuidar de su corazón y el corazón de su casa y familia, honrando el título que se me ha confiado.

El núcleo brilló y ese sentimiento invadió nuevamente a Harry con fuerza, lo hacía sentir poderoso, libre, lo hizo sentir la adrenalina de volar...

Sonrió.

Y Draco le sonrió de vuelta.

Entonces, el anillo de ambos brilló.

-Wow, ¿Qué fue eso?-preguntó Harry y Draco frunció el ceño.

-No lo sé.

Kreacher apareció frente a ellos.

-Como el consorte ordenó sus cosas están listas para volver a Hogwarts-exclamó con una inclinación respetuosa a ambos-ambas se encuentran en la habitación de los amos para su última noche aquí.-Harry lo miró confundido, porque ahí solo dormía Draco por el momento, él estaba en la habitación de invitados- Kreacher también ha arreglado la habitación principal. Ahora que Consorte ha tomado posesión del núcleo es normal que descansen juntos e intenten tener un heredero. Casa está rebozando de felicidad, puede sentir la magia del Consorte amoldándose a las protecciones. El Líder debe sentirse honrado.

-¿Dormir juntos?¿Heredero?-tartamudeó Harry,- Espera ¿por qué de repente me llamas Líder?

-Amo Potter y amo Malfoy han recibido la aprobación de la solicitud que han hecho. Amo Potter fue nombrado Líder, amo Draco Consorte.

-Creí que ya lo éramos-exclamó Draco.

-Ahora es oficial. Ahora Líder y Consorte han tocado el núcleo de la Casa y Casa los ha aceptado. No solo eso, el Líder ha aceptado a la casa en su corazón, a sí mismo al consorte y la casa lo sabe. Consorte también ha aceptado la casa, y solicitud del Líder de ser su amado.

-¿Espera, qué?

-¿Su amado?-preguntó Draco.

El elfo sonrió con astucia.

-Casa y Líder tienen el mismo corazón. Y Casa siente también lo que siente el Consorte.

-Si, pero...

-Elfo doméstico no debe hablar de las actividades de Líder y Consorte antes de tocar el núcleo, sería indecoroso.

El elfo desapareció.

-Indecoroso-repitió Draco. Pareció pensarlo por minutos. Luego se sonrojó. -¡No fue eso! ¡No hicimos nada!

Harry lo miró sin comprender.

-¿Qué?-preguntó y Draco no lo miró.

-La casa cree que intimamos en su núcleo.

-Intimar... osea...

-La gente lo hace aquí, Potter-cuando lo vio perdido, siseó- Sexo. Es como decirle a la casa que esa persona es lo más importante de la Casa y la Casa debe incluso sacrificarse para proteger al Corazón del líder. Tú me tocaste.

-Si, en la mano.

-Me retiré la camisa.

-Muy poco.

Draco bufó desesperado.

-Te uniste a la casa y ahora sus emociones son tus emociones. Te abrazaste a mi por un largo tiempo, Merlín sepa que pensabas mientras yo estaba aterrado. Me quité parte de mi ropa y me tocaste donde estaba antes. Lo suficiente para los estándares de la casa. La casa no está consiente del todo de esta habitación. Le da privacidad a sus líderes y consortes. Ella solo siente. Luego me llamaste familia y yo acepté. La casa sintió que tu y yo nos unimos emocionalmente, lo definió un matrimonio enamorado. Sintió que yo acepté ser tu familia, porque para ella, o al menos lo que le conviene, el tipo de familia son los hijos y esposos.

Harry iba a preguntar algo, lo que sea...

Miró a Draco, quien tenía las orejas rojas y se acercó a él.

-Oh-exclamó y Draco lo miró frustrado.

-¿Oh?

-Bueno, no está tan mal, ¿no? ¿Por qué estás frustrado?

Draco lo miró y suspiró.

-¿Por qué tú no?

-Porque yo quiero que intentemos que funcione. ¿Tú no?

Draco lo miró sorprendido.

-¿Lo quieres? ¿Pero qué hay de Ginevra?

-¿Qué con ella? Ella nunca fue parte de esto.

Draco lo miró en silencio, como si nunca hubiera esperado esa respuesta.