Atención: este capítulo contiene escenas violentas que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

¡Ay! que por ti me muero, por ti me dejo caer desnudo sobre las llamas, se me quema la conciencia, no importa si me muero. ¡Ay! que por ti yo cambio mi forma humana, mi corazón te lo derramo, me transformo en lo que quieras, pero inyéctame tu paz... - Detrás de los cerros, Jaguares (Caifanes)

Llevaba un rato que había llegado, a pesar de verlo con sus propios ojos seguía sin procesarlo.

Pensó que algún día lo perdería, estaba preparada para ello, lo supo desde que se casó con él.

Con el guerrero más poderoso de la tierra. A pesar de no saber en ese momento el origen de su esposo tenía esa plena certeza de que él era especial, hecho de un material diferente al resto de la gente de ese planeta. ¡No! esto no era justo así no era como debía suceder, si algún día lo iba a perder no debía ser así, debía ser envuelto en la gloria de la batalla.

Gokú, su amado Gokú; aquel chiquillo que se robó su corazón con su pureza e inocencia desde la tierna infancia, aquel adolescente hiperactivo que le devolvió la sonrisa franca el día que se volvieron a ver y que aceptó unir sus vidas solo por una simple promesa de la niñez, aquel hombre que a pesar de que en su sangre clamaba la lucha, había hecho de alguna forma espacio para su familia.

Un quejido la sacó de sus cavilaciones, —argh- fue todo lo que él decía entre sueños entre la inconsciencia en la que lo indujeron para hacer más llevadero el dolor.

Milk cerró con fuerza sus puños, sentía que el pecho le ardía, sentía el nudo en la garganta, pero las lágrimas se rehusaban a salir.

En cuanto Krillin llegó apurado a su casa, buscándola desesperadamente, supo que algo había pasado que era realmente malo, pensó el peor escenario, que por fin ese maldito carnicero, homicida de Vegeta había logrado su cometido y asesinado sabrá Kamisama con que artes a su esposo. Un escalofrío le recorrió el cuerpo, pensando en Gokú y en Gohan.

Cuando Krillin le dijo que ellos seguían con vida, pudo respirar nuevamente, sin embargo, cuando él le dijo que su esposo estaba muriendo por alguna extraña enfermedad que al parecer estaba aquejando el corazón, simplemente no pudo creerlo.

No pudo creerlo incluso cuando llegó a la corporación cápsula y Bulma la recibió para explicarle el estado de su esposo para prepararla antes de que lo viera. No quiso creerlo ni cuando lo vio con sus propios ojos, aún ahora seguía sin hacerlo.

Simplemente era inverosímil; debía de ser una maldita broma del destino. El hombre más fuerte de este planeta, el que había salvado a la Tierra innumerables veces, vencido ahora y postrado en cama por culpa de una enfermedad, no era algo que ella pudiera fácilmente procesar.

Se quedó ahí al lado de su esposo, no escuchaba nada de lo que los demás le decían, a lo lejos escuchaba la voz de Bulma, la veía que le hablaba, pero no entendía que era lo que le decía, simplemente seguía en shock.

Con cariño y cuidado la peli azul sacó a la esposa de su mejor amigo del cuarto de hospital. No imaginaba el dolor terrible de Milk al ver a su gran amor y padre de su hijo en ese estado.

Cuando Milk logró reaccionar y se dio cuenta de que estaba siendo sacada del cuarto se quiso aferrar a permanecer ahí, con cariño y dulzura Bulma logró convencerla de salir un momento de esa triste habitación.

Sabía que la esposa de su amigo seguía en shock desde que le presentó a Trunks y comentó que era Vegeta el padre de su hijo y que la mujer no reaccionó de ninguna forma, sabía también que eso no la salvaba. En cuanto lograran curar a Gokú tenía muy claro que una confrontación con la enérgica Milk se vendría.

Aun así, hubiera preferido esa confrontación ahora con tal de ver a Milk reaccionar, dolía ver a su amigo mal y más le dolía ver a la siempre fuerte y estoica Milk en ese estado, no era propio de ella, pero nada podía hacer hasta no encontrar la cura.

Localizar a los androides no fue tarea difícil para los guerreros Z, bastaba con seguir el rastro de muerte y destrucción que dejaban a su paso.

Cuando ellos llegaron se encontraron horrorizados con una escena de pesadilla: La capital del Sur, anteriormente conocida por sus famosas playas exóticas y sus ciudades costeras llenas de vida y de turistas a toda hora del día o de la noche, se encontraban ahora en un estado de desolación y destrucción imposible de creer.

Toda la ciudad estaba prácticamente destruida, caos y muerte reinaban por doquier. Cuando los guerreros Z llegaron, justamente los androides estaban peleando contra el ejército, aunque más bien el término correcto para aquella desastrosa escena es decir estaban jugando, divirtiéndose sádicamente a costa del mermado ejército que aún resistía valientemente la masacre que esas horrible criaturas estaban haciendo contra ellos.

Aunque difícilmente aguantarían mucho tiempo más, aquel lugar era un pandemónium, del que sabían por lo que podían observar que, sin la ayuda de Gokú, difícilmente podrían salir con vida.

Por lo que los guerreros podían observar había en total 5 androides: 3 relativamente muy jóvenes, a sus ojos unos niños, uno más obeso que era raro parecía un muñeco y por último uno que parecía ser el más grande de todos ellos, ése era el que sabían era el malvado Dr. Gero. No sabían ni entendían qué lo motivaba a llevar tal masacre de proporciones tales que bien podía definirse como un holocausto.

Era inconcebible de creer que solo 5 seres hicieran tanto daño, pero ahí estaban esos androides para confirmar sus inquietudes. Viendo la situación como estaba y ante la falta de Gokú cómo líder de los guerreros, un Piccoro decidido asumió la batuta, en forma cautelosa se acercó junto con los demás al campo de batalla.

Cuando lo vieron avanzar decidido, todos los demás guerreros sin cuestionar lo siguieron, era increíble lo que el namekiano había cambiado, pensaba Krillin, quien iba a creer que ese demonio que había tratado de destruir tanto él como su padre en tiempo antaño la tierra, ahora estuviera tan comprometido en salvarla de nuevos demonios que venían a tomar su lugar.

A su lado volaba un Gohan bastante concentrado, Krillin vio al hijo de su mejor amigo con orgullo, pero también con preocupación.

A pesar de todo era un niño, el cual estaba inmerso en un mundo violento donde ahora tenía que pelear codo a codo con los demás adultos por salvar el destino de su planeta.

Los más jóvenes de los androides estaban aburridos, aquello no era nada emocionante, ninguno de sus presuntos rivales presentaban un real desafío. Pero el Dr. Gero les había prometido que si seguían con el caos pronto aparecerían guerreros más fuertes, entre ellos uno llamado Gokú con el cuál podrían jugar para medir su fuerza real y derrotarlo.

El Dr. Gero se mantuvo con muy bajo perfil todos esos años; una vez que pudo crear al androide no. 19, usó a éste para crear las modificaciones a su mismo cuerpo y convertirse él, en el androide no. 20.

Conocía a Gokú y a su pandilla y los odiaba encarnizadamente, aunque ellos no hubieran sabido de él, puesto que él estuvo siempre detrás del ejército rojo, al cual el noble saiyan de la tierra venció junto con sus amigos dentro de sus incontables aventuras.

Nunca supieron que detrás de ese ejército se encontraba el Dr. Gero y que gracias a su heroica intervención evitaron que él lograra su plan de dominación anteriormente. Por lo que se mantuvo muchos años más a la sombra inventando y creando las máquinas perfectas asesinas: Los androides: 16, 17 y 18. Y perfeccionándose él mismo.

—Pero miren quienes llegaron- dijo en tono de desdén el Dr. Gero, —son los famosísimos guerreros Z, aunque creo que falta el principal de todos, Son Gokú; ¿Acaso tanto miedo le infundimos que no es capaz de venir? - rió con mofa.

Los guerreros estaban en shock, no estaban preparados para ese recibimiento, no sabían que ellos los conocían ni que los esperaban ya, a ellos y a Gokú. Lo cual hacía toda esa caótica situación más peligrosa de lo que de por sí era, puesto que, si ellos ya los conocían sabían que Goku era el más fuerte y si se enteraban de su enfermedad no tendrían piedad y los aniquilarían a todos.

Antes de que alguien pudiera decir algo y los pusiera en sobre aviso, un seguro y arrogante Piccoro dijo:

—Así que ustedes son las famosas máquinas que están haciendo destrucción sin mi permiso, vaya me esperaba algo más que 3 niños, un tipo raro y un anciano- La voz de Piccoro reflejaba una gran seguridad y altivez que en el fondo no tenía.

—El famoso Piccoro Dai Makú- dijo Gero.

—Qué haces con esos perdedores, deberías unirte a mí – fue todo lo que el malvado Dr. Contestó.

Piccoro sabiendo la provocación que intentaba este sujeto solo se rió y dijo – Seré yo quien esclavice este lugar por mis propios medios, no necesito aliarme con una alimaña como tú.

—Número 19, diviértete un rato- fue todo lo que indicó Maki Gero.

El nombrado androide, lanzó una sonrisa malvada y se puso en pose de pelea. Antes siquiera de que Piccoro dijera algo, un Yamsha resignado ya a morir en ese lugar, no sin antes dar pelea se puso al frente, a su lado estaba Yajirobe.

El plan que habían ideado es comenzar de a poco a atacar, para tratar de averiguar y conocer quiénes eran y ver si podía alguno encontrar una falla o debilidad que les permitiera una ventaja.

Dejarían al final a los guerreros más fuertes como Piccoro o Gohan. No era el mejor plan del mundo, pero no tenían más opción.

Adicional Piccoro en su momento había ido al templo de Kamisama y previendo éste último la situación crítica por la que atravesaban, decidió por fin algo que debió suceder largo tiempo atrás:

—Es hora de que volvamos a ser uno Piccoro- El namek volteó a ver a Kamisama sorprendido.

—No digas tonterías Kamisama, bien sabes que de hacer eso desaparecerías- fue todo lo que replicó.

—No hay opción y lo sabes, sumando mi fuerza a la tuya, lograremos incrementar en proporciones enormes tu poder y tal vez eso les de la oportunidad de matar a varias de esas máquinas, no hay opción. Además, Dendé está preparado ya, puede asumir el cargo, sabíamos que tarde o temprano esto ocurriría.

Piccoro dio el espacio suficiente para que Kamisama se despidiera en privacidad de mr. Poppo y de Dendé así como del maestro Karim que fue convocado para esto.

Una vez que se unieron la sabiduría de Kamisama y su poder pasaron al namek. Y en efecto ahora su poder era sumamente superior al que antes tenía y con todo y eso dudaba que fuera suficiente para detener a esas máquina asesinas.

Con la nula información de la que disponían y ante el poco interés del príncipe saiyajin en cooperar con ellos difícilmente podrían tener un plan mejor, estaban solos en esa pelea y de ellos dependía que, ese futuro ahora incierto y sombrío pudiera mejorar así murieran en el intento.

Cuando no. 19 comenzó a pelear estaban más que estupefactos por el poder tan alto que tenía y ¡Sólo era uno de ellos!

Al ver que no estaba siendo rival Yamsha contra esa máquina, Yajirobe entró a la pelea, pronto se encontraron siendo violentamente golpeados. Por lo que rápidamente Ten shin han y Chaos tomaron su lugar antes de que fueran asesinados por ese maldito sujeto.

A pesar de ser muy poderoso el androide 19, esta vez no fue igual que con los otros dos guerreros, pues un más experimentado Ten shin han, que a diferencia de Yamsha o Yajirobe vivía devotamente entrenando, pudo tener una mejor confrontación.

Al inicio el androide sonreía hasta que el guerrero empezó a usar sus técnicas, después de un poderoso Dodompa y letal Kikoho, se veía a un muy enojado androide tomar en serio la pelea, pues si bien había podido detener los ataques fue lastimado en el proceso.

Aun así la diferencia entre ambos era que el androide tenía energía infinita mientras que Ten shin han al sólo ser humano se estaba cansando rápidamente por la cruenta batalla; Chaoz entró apoyarlo peleando contra el androide para darle tiempo a su amigo y mentor en recuperarse de tan tremendos golpes recibidos.

La androide 18 veía aquella batalla con total aburrimiento, si bien este guerrero tenía un nivel de pelea aceptable no era rival para ella; aun así creía que podría ser un buen entretenimiento para quitarse el fastidio que sentía.

Se paró frente al otro androide y dijo —Suficiente no. 19, ya has tenido mucha diversión y yo muero de aburrimiento, seguiré yo- decía la rubia y hermosa mujer de angelical rostro, mientras una escalofriante mirada y sonrisa adornaban su rostro.

No era más que una jovencita que apenas debía estar en los primeros años de la veintena. Y sin embargo aquel ángel tan perfecto y hermoso era solo una fachada, sabían que un demonio se escondía tras de ese encantador ser. Comenzó a pelear con Chaoz y Ten shin han a la vez, dándoles una brutal paliza con poco esfuerzo.

El terror se reflejaba en todos los guerreros, era un ángel de la muerte aquella mujer. Cuando estaba por acabar con ellos un decidido maestro Roshi junto con Krillin entraron a la batalla tomando el lugar de los caídos.

Un furioso Dr. Gero al ver que la rebelde no. 18 hacía nuevamente su voluntad estalló en enojo.

—¡Suficiente no. 18! No te he dado autorización de pelear- ella volteó a verlo con fastidio, odiaba a ese viejo decrépito que se creía el jefe y que les ordenaba.

No le tenían miedo y únicamente obedecían por que el muy bastardo cuando los creó instaló una bomba en su cuerpo que los haría explotar si así quisiera y se los había dejado claro y demostrado cuando no. 15 se rebeló contra él y quiso atacarlo, destruyéndola en el acto.

—Estoy aburrida Maki Gero, nos prometiste peleas y no las tenemos, no entiendo porque se deba llevar toda la diversión el débil de no. 19- Fue lo que la letal mujer respondió.

El Dr. Gero estaba harto de sus desplantes y berrinches, pero los necesitaba. —He dicho que pares, será no. 16 quien lo hará- dijo soberbio el doctor.

El androide no. 16 era un alto hombre pelirojo, a simple vista imponía respeto por lo fornido que se veía, unos hermosos e intensos ojos azules voltearon a ver a sus contrincantes, a diferencia de los demás androides, no encontraba placer en la pelea, y solamente le interesaba una cosa que era su meta principal, así le habían asignado en su programación: Destruir a Son Gokú.

El resto de los humanos no le interesaban, cuando escuchó la orden del Dr. Gero, "Su Padre y creador", solo encogió los hombros y volteó hacia otro lado.

Maki Gero estaba realmente furioso por culpa de esos malditos androides rebeldes. —Te he dado una orden no. 16- fue lo que el fúrico doctor siseó.

—La he escuchado, pero ellos no son rival para mí, no me interesa pelear con ellos, y no .18 está ansiosa por pelear, deja que sea ella quien lo haga- Fue todo lo que el androide dijo mientras se recargaba en un árbol.

No. 17 quien veía que en cualquier momento el Dr. Gero tendría un enojo descomunal decidió aprovechar para molestarlo más. Bueno si 16 no quiere, será mi turno de jugar dijo caminando hacia el maestro Roshi y Krillin, mientras no. 18 sonrió y dijo —son varios los juguetes podemos jugar ambos y dividirnos estos a ver quién dura más jugando sin destruirlos- decía sonriendo la rubia.

Mientras no. 17 respondió maliciosamente – Es un trato, jugar con ellos hasta que agonicen, quien los mate primero sin querer pierde- decía el joven pelinegro mientras reía cruelmente.

De un momento a otro el lugar se convirtió en un infierno para todos los guerreros Z: al mismo tiempo peleaba el maestro roshi y krillin contra 18, mientras Picorro y Gohan lo hacían contra 17, pero iban perdiendo, recibiendo una paliza brutal, Ten shin han y chaoz, al igual que Yajirobe y Yamsha entraron a la pelea nuevamente; el poder de estos androides era terroríficamente enorme, ni con todas las fuerzas de los guerreros combinada podían siquiera tocarlos.

De repente un grito estremecedor se escuchó, era Yamsha que estaba siento torturado cruentamente mientras tenía un hombro dislocado por culpa de la mujer angelical, quien ahora procedía fracturarle la pierna mientras reía con aire de inocencia, un krillin desesperado fue en su ayuda, pero fue en vano más tardó en lanzar un golpe a la letal mujer antes de que ella comenzara a patearlo hasta dejarlo en la inconsciencia.

El androide 17 estaba más que feliz peleando contra un Gohan desesperado, a quien golpeaba cruelmente mientras Piccoro se recuperada de un tremendo golpe de ki que esa malnacida máquina le había enviado, cuando vio la técnica letal que el invencible androide lanzó al pequeño semisaiyan, envío su propia técnica para evitar que el joven guerrero fuera impactado.

Un muy molesto no. 17 al ver su diversión truncada fue hacia el antiguo demonio golpeándolo cruentamente dandole golpe tras golpe, haciendo que su sangre llenara sus puños de tanto que lo había golpeado, para hartarse de su juego y por fin arrancarle un brazo...

/-/-/-/-

Bueno este capítulo fue algo cruel... Y yo me pregunto ¿En verdad el orgulloso Saiyajin no piensa intervenir?

Aprovecho para comentarles algunos de ustedes me han preguntado por los pedazos de canciones de la entrada de cada capítulo, bueno son en los que me inspiré cuando los hice. Siempre hay un pedazo de la letra que desata todo.

Me pidieron hacer una play list, realmente no sé si a alguien le vaya a gustar las canciones, pero ahí va:

Https/open./playlist/5AomvxRMiio6rPXZgGZAhz?si=8E8DHAKqQEaY_9ZVd1ol-Q

Un especial saludo a Belen, Karenina, Invitado y a MBLMA.

Gracias por seguir la historia y comentar, lo valoro demasiado, así puedo saber su percepción de la historia y si lo que se planea en cada cap va generando el impacto deseado.

¡Excelente fin de semana!