Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Todos quieren que me aleje de él que es de lo peor y no me quiere bien, dicen que me envuelve el cerebro con el fin de enredarse en mi cuerpo. Debo confesar que cuando el me besa, el mundo da vueltas dentro de mi cabeza,cierro los ojos y siento su aliento, mi sangre quema cualquier pensamiento y le creo, le creo, le creo... Le creo cuando dice te quiero, le creo que su amor será eterno; le creo que es el hombre más bueno, le creo que la luna es de queso y si el me diera otro beso, qué más da si me miente, yo le creo... – Con los Ojos cerrados, Gloria Trevi.
Una vez que Vegeta se fue a entrenar, mi madre acompañó a los androides a las habitaciones temporales que tendrían en lo que partían rumbo a los destinos acordados con cada uno.
Los guerreros Z y yo, pudimos ponernos de acuerdo con respecto a cómo buscar las esferas del dragón para restaurar las ciudades destruidas, revivir a todas las víctimas y pedir con el último deseo la medicina que curaría a Gokú.
A petición de Piccoro, quien no confiaba para nada en Vegeta no comenté nada de las esferas enfrente de él. Hasta la fecha él desconoce de la existencia de éstas en la tierra, cuando invocamos la última vez a Sheng long, él no nos acompañó y jamás preguntó cómo le hicimos para que los demás namekianos se fueran.
Piccoro no estaba seguro de si el príncipe saiyajin sabía o no de la existencia de las esferas del dragón terrestres, pero con lo impredecible que mi guerrero es, prefirió no arriesgarse.
Adicional después de la información que no. 16 nos proporcionó encontramos el laboratorio oculto del malvado doctor Gero.
Entrar ahí fue horripilante, a petición de mis amigos dejamos fuera de todo esto a mi saiyajin, en algo debo concederles la razón y es que si hallábamos algo macabro bien podía usarlo para sus propios fines y no es que desconfíe de él, pero no quiero que si encontramos más androides los vaya a querer despertar.
Sé, aunque no me lo diga que no está nada feliz con el hecho de que no pudo pelear contra los últimos 3 androides, pero no me iba a arriesgar, ese hombre tiene el combate en las venas, si lo dejaba seguir ese camino... No habría trato que valiera que lo alejara de la pelea, ¡Ese hombre sólo piensa en luchar!
Estaba asustada entrar a ese laboratorio era como entrar en un mundo de pesadilla, no. 16 tan amable como siempre me dio su apoyo y juntos ingresamos. Hay muchísima información que me sorprende. Dejando de lado lo desgraciado que Gero fue, ¡No puedo negar que era un genio!
Tomamos la información necesaria, cuando vi en una especie de incubadora otro androide supongo, el monitor al lado de este nos daba los signos vitales que esa cosa tenía, además se podía leer:
Proyecto 0157: Cell
Hallamos dentro de la base de datos más información y al entender que esta cosa sería más poderosa que los actuales androides se me erizó la piel, no. 16 entendiendo mi reacción, decidió darme la certeza que me faltaba.
—Descuida Bulma me asegurare de destruirlo —decía con voz serena mientras una de sus manos se posaba en mi hombro para tranquilizarme.
Aún así entré a la información de la computadora madre y ejecuté un potente veneno a la incubadora para que sus signos vitales se detuvieran.
Una vez que obtuvimos toda la información deseada, el androide junto con Ten sin han y Chaoz (que llegaron a ayudarnos), se dedicaron a destruir el lugar y todos los experimientos que ahí había, incluido ese macabro ser que estaba en la incubadora ya sin vida...
Todos los planes iban saliendo a pedir de boca. Decidí dentro de la cámara de gravedad, activar mi comunicador y contactarme con aquellos inútiles para saber cómo iba todo por allá. Sabía por medio de Nappa que hace como 3 meses nació mi heredero, el futuro príncipe de los saiyajines. De acuerdo con su información, el niño nació con un alto poder de pelea, ¡Jum! como si eso fuera noticia.
Era lo lógico, de lo contrario hubiera tenido que desterrarlo o matarlo. No había hablado con Kale desde que regresé a la tierra, no había necesidad puesto que ella es una saiyajin, no necesita nada de esas ridículas muestras sentimentalistas como las que la terrícola tanto necesitaba, además lo único para lo que ella servía era para tener a un descendiente digno.
Después de hablar con ese imbécil quedé de ir al planeta base en los próximos días. Antes de partir con el híbrido y con la terrícola, necesito ir primero a ver cómo va todo, sirve que le doy tiempo a Kakaroto de reponerse de su enfermedad y poder por fin derrotarlo como es debido.
Sabía que la terrícola no iba a tomar nada bien la noticia tan pronto se la comunicara, pero ya vería como contentarla, lo importante es poder partir a la brevedad.
Decidí que el mejor momento para poder contarle era por la noche cuando pudiéramos hablar en privado en la habitación, sin tener aquellas molestas sabandijas merodeando...
Bulma regresó cansada a su habitación, había tenido una larga tarde, después de revisar con los guerreros Z que tan bien estaban ejecutando cada uno su parte del plan.
Fue a buscar a una afligida Milk, quien estaba con su esposo, y le informó que, para mantener alejado a Gohan de su padre, por el riesgo latente de que pudiera contagiarse, se había ido junto con Piccoro a buscar las esferas del dragón. Le explico a la mortificada mujer, que era lo que pretendían hacer para por fin obtener la cura que ayudara a su buen amigo.
Milk solo asintió entendiendo el plan de la científica agradeciéndole el apoyo y volvió a desconectarse de la realidad, quedando ahí sentada viendo a su esposo resistir sin poder hacer más que velar su sufrido sueño.
Pasó a ver a su pequeño para alimentarlo, recordando eso pensó que ya iba siendo hora de destetar definitivamente a Trunks, el pequeño ya comenzaba a tener dientes y últimamente sin querer la lastimaba, viéndose los pezones enrojecidos mientras suspiraba agotada.
Al regresar a su habitación había puesto el Jacuzzi y estaba con los ojos cerrados descansando perdida en un mar de ideas mientras se relajaba dentro de este, cuando de repente sintió las manos de su fuerte guerrero levantarla y acomodarla sobre él.
No sintió a qué hora entro él al cuarto de baño, pero aún con todo el cansancio que sentía, un cosquilleo se instaló en su entrepierna al sentir a ese varonil hombre rodearla con esos musculosos brazos y sentarla en su regazo, para disfrutar juntos.
Manteniendo aún los ojos cerrados, inhaló llenándose del sensual y masculino aroma del varón.
A pesar de haber estado ejercitándose toda la tarde, el olor del hombre era intoxicante, ella no sabía cómo era eso posible pero la esencia del hombre mezclado con su sudor la enloquecía.
Inhaló nuevamente dejando que el aroma la envolviera completamente, sintió cuando las firmes y fuertes manos del saiyan rodearon su delicada cintura, mientras su cola la envolvía de la misma manera, un calor la devoró en las partes donde su piel estaba en contacto con esas fuertes manos.
«¡Kami sólo me está abrazando y ya hiperventilo!»
Era el poco cuerdo pensamiento en la mente de la ojiazul, mientras sentía su pulso acelerarse solo por sentir el contacto del saiyajin al abrazarla mientras la tenía sentada en sus piernas en la bañera.
El príncipe de los saiyajines no quería admitirlo pero en el fondo se sentía muy a gusto con la dinámica actual, tener a la científica con él le traía demasiadas ventajas, bañarse con ella en el jacuzzi era algo que aunque no lo aceptara le fascinaba, le encantaba ver como el agua se derramaba por esa nívea y exquisita piel.
«Deliciosa... Perfecta...»
Era un placer culposo el pasar la esponja por el delicado cuello femenino y su tan apetecible espalda, un preámbulo que despertaba la lujuria del saiyajin.
El príncipe estaba feliz, todo se había acomodado a sus intereses, podría llevarse en poco tiempo a la científica, ya nada lo ataba a este lugar. Y con ella en su poder podría comenzar su plan para extender su imperio.
Estaba tan metido en sus alegres pensamientos de dominación universal, que no se dio cuenta en qué momento la sonrisa se dibujó en su rostro, una feliz Bulma se percató del ánimo tan alegre de su pareja, se pegó más a él mientras lo bañaba seductoramente.
– ¿Que te tiene tan contento, príncipe? — decía mientras pasaba su delicada mano sobre el duro y atractivo pecho del varón.
La miró... Se veía preciosa pero no contestó. Simplemente decidió apoderarse de su cuerpo, aprovechando que tenía a la mujer en sus piernas la atrajo más hacia su pecho, le quitó la esponja de las manos, adueñándose de esos carnosos y deliciosos labios.
Se perdió durante un largo rato deleitándose con ellos, era la criatura más deliciosa que el saiyajin alguna vez hubiese probado, y aunque seguía sin aceptarlo, era adicto a su sabor, a su olor, a toda ella, continuó besándola, torturándola con esos besos, encendiendo el deseo beso tras beso tras beso.
De pronto mordió el labio inferior de la fémina e invadió su boca, apoderándose nuevamente de ella.
Aún dentro de ese beso apasionado, mientras una de sus manos la tenía sujeta de esa deliciosa y delicada cintura, y sus dedos recorrían la misma tocándola, haciendo círculos sobre la nívea piel.
La otra mano comenzó a vagar peligrosamente entre los muslos de la mujer, haciendo que por ratos sus dedos rozaran la zona más erógena de ésta, tocando levemente el centro más sensible de esa fémina, con la punta de sus dedos. Haciendo que los jadeos salieran de ella mientras la sentía en forma automática abrirse de piernas al sentirse suavemente estimulada por instantes en ese preciso lugar.
El saiyan sonrió, mientras se separaba del candente beso, se veía deliciosa, atrapada entre sus brazos con el rostro mojado por el agua, los labios hinchados y el sonrojo intenso adornando su bello rostro.
Su mano juguetona no hacía más que levemente seguir tocando por brevísimos instantes el sexo de la hembra y la tenía jadeando, completamente dispuesta y excitada. Totalmente abierta para él.
Posesivo volvió a besarla, cual macho dominante que era le gustaba tenerla así a su disposición, sabiéndola suya, completamente suya, le gustaba torturarla. Veía en los ojos azules de la mujer la súplica que no hacía con palabras de tomarla.
La pegó más a su cuerpo para que ella sintiera su endurecida carne que palpitaba dolorosa, ansiosa por profanar el templo oculto entre sus piernas. Comenzó a mordisquear ese delicioso cuello mientras entre jadeos le decía:
–Dime que es lo que quieres Bulma, enséñame o no lo haré...
Mientras volvía a atrapar sus labios en otro candente beso, su sabor lo embriagaba.
A pesar de que la científica sentía que ardía, quemándose en la hoguera, no iba a suplicar. Sabía lo que el saiyan estaba haciendo, a ese juego podían jugar dos. Le encantaba sentir al hombre estremecerse de impaciencia por hacerla suya y pensaba hacerlo perder la cabeza.
Posó su delicada mano sobre la de él, que seguía recorriendo traviesamente sus muslos interiores, comenzó a guiar la mano de este, mientras lo besaba y lo veía directo a los ojos.
¡Ah! Esos ojos, ¡Cómo la mataban! De ese negro intenso que la llevaba al borde de la locura. Mientras seguía guiando la mano del hombre por sus muslos; tomó la otra mano desocupada del varón, que descansaba en su cintura y la llevó a sus pechos, haciéndolo que la tocara sugestivamente, mientras con un grácil movimiento ella lo guiaba.
Sin avisarle condujo las caricias del hombre de sus muslos a su centro de placer. El saiyan estaba asombrado, la mujer usaba las manos del guerrero para su propia satisfacción.
La escuchaba jadear, gemir, la vio cerrar los ojos mientras se mordía el labio y encajaba los fuertes dedos del guerrero en su femineidad; la sintió suspirar entreabriendo los sensuales labios rojos, mientras lo obligaba a masturbarla, sintió cuando sus firmes dedos se adentraron en esa suave y caliente cavidad mientras su otra mano presionaba aquellos deliciosos senos.
La sintió temblar, mientras echaba la cabeza hacia atrás y abría más las piernas, jadeante sentía los gemidos de ella salir sin pudor alguno.
El saiyan no resistió más, comenzó a manejar el ritmo de las embestidas que hacía con los dedos y mientras su otra mano masajeaba y apretaba ese rosado y sublime pezón.
La ojiazul todavía con los ojos cerrados llevó la mano del guerrero que seguía jugando con sus pechos, a la altura de sus labios y metiendo los dedos del hombre a su boca comenzó a hacerlo que la embistiera con estos, en una falsa penetración oral. Al mismo ritmo y tiempo que lo hacía la otra mano, que la embestía con fuerza encendiendo aún más las sensaciones dentro del cálido sexo de la mujer.
Decir que el encuentro era erótico era poco.
El saiyan, al sentir el néctar de la boca de la fémina en los dedos de una mano, mientras con la otra mano la sentía temblar en su caliente humedad, lo hizo perder todo rastro de pensamiento, el instinto animal lo dominó.
Teniendo a semejante hembra dándole ese tremendo espectáculo, masturbándose a placer, le voló la cabeza, verla retorcerse disfrutando, usándolo impúdicamente para lograrlo. Sintió su orgullo de hombre inflamarse, vanidoso se sabía el dueño de los gemidos de la fémina, al verla estremecerse gracias a sus manos. No pudo más, la acomodó sobre él abrazándolo, de frente uno al otro y la penetró.
Tan pronto lo sintió entrar en ella, gimió alto y escandalosamente, el solo gruñía. Con ella siempre pasaba, era demasiado estrecha, demasiado sensual, no les importó que con la fuerza de las embestidas el agua salpicara sin control fuera del Jacuzzi.
Solo importaba el disfrute mutuo. El fuego se apoderó de ella, devorándola.
Sí fuego, era fuego absoluto el que la abrasaba, la quemaba, la poseía.
Sus gemidos escandalosos salían de su sensual boca, la cual fue nuevamente apresada por la boca demandante del saiyan que quería beberse los sensuales gemidos que emanaban de ella.
Él la miraba, esos negros carbones de un Onix intenso la traspasaban, ¡Cómo lo amaba! Le encantaba sentirse plena, sentirse llena de él, comenzó a sentir dentro de sí espasmos que la recorrían completamente y que se traducían en contracciones por el fuerte orgasmo que la golpeaba, mientras sus gemidos seguían saliendo sin filtro, escandalosos.
El saiyan cual animal en celo no paró, la sentía convulsionar en sus brazos, pero quería sacar hasta el último gemido de ella, apoderarse de todo su ser; siguió bombeando fuertemente dentro de ella, hasta que con un gutural y vibrante gemido derramó su semilla dentro de la mujer.
Se quedaron largo tiempo abrazados, descansando en la bañera. El guerrero no podía precisar porque, pero en ese momento todo lo que deseaba era quedarse eternamente así con ella.
No entendía que era lo que le sucedía con la mujer, pero sabía que la necesitaba demasiado, era su droga personal.
Una vez que la lujuria les dejó salir de la ducha, la tomó en brazos y la cargó, secó el cuerpo de ambos al elevar solo un poco el ki, para después acomodarse junto a ella en forma gentil en la cama.
A pesar de lo amplia que era nunca dejaba que ella estuviera muy lejos de su cuerpo, su cola de inmediato la apresaba. Le encantaba dormir a su lado, piel contra piel, sin molesta ropa que le restara contacto con la suave piel de la humana.
En un gesto inusual la tomó delicadamente del mentón acercando lentamente su boca a la de ella.
Con el pulso acelerado la ojiazul terminó de acercar su boda a la del hombre y después de un suave y seductor beso que la dejó mareada por la intensidad del mismo, apenas si prestó atención cuando el Saiyan comentó:
— ¿Cuánto tiempo necesitas para preparar una nave?
Los ojos de la mujer se abrieron sorprendidos.
—¿Te irás?— ella no quiso que su voz se escuchara tan desesperada como había sonado.
La miró con ternura, no pudo evitarlo, algo se removía dentro de él al sentirla alterada, un instinto de protección se activaba.
—Antes de que el crío y tú me acompañen tengo que ir a hacer algunas revisiones a la nueva base.
Estaba sorprendida, ciertamente no esperaba que él se fuera tan pronto, sin embargos se hallaba feliz en saber que en poco tiempo ella y Trunks se le unirían, así que sonrió y confirmó.
—dame 3 días príncipe y tu nave estará lista.
Emocionada pensaba en las fantásticas aventuras que viviría al lado de su amado saiyan y su pequeño; Vegeta solo pensaba en su plan de dominación y que las piezas finales casi estaban en su sitio...
¡Cuán distintos pensamientos tenían ambos! Mientras en la misma cama, cuerpo a cuerpo abrazados descansaban...
El día acordado para la partida del Saiyajin llegó, esta vez ella no tenía dudas, él regresaría por ellos; por otro lado el saiyajin no entendía por qué sentía la misma ansiedad que tenía la vez anterior al alejarse de ella y eso lo perturbaba.
No quería aceptar que todo lo que negoció con los androides fue por ella y que quería llevarla lejos de los guerreros Z porque realmente odiaba que la científica dedicara su tiempo a otro ser que no fuera él.
Jamás lo aceptaría, pero detestaba ese sentimiento que por momentos crecía en su interior, odiando a los demás que alejaban las atenciones de la mujer de su persona.
Con horror llegó a la conclusión de que en verdad necesitaba hacer ese viaje.
«Estar rodeado de sabandijas me está debilitando»
Fue el enojado pensamiento que tuvo. Se sintió pusilánime.
Bulma esperó hasta que Vegeta partió hacia el espacio para pensar la forma en que anunciaría a todos sus amigos que en un futuro próximo ella se iría un tiempo con él.
Ciertamente en su cabeza las palabras irse para toda la vida no estaban. Cuando hablaron de que ella lo acompañaría ninguno de los dos estableció un tiempo definido.
Ella pensaba que podrían irse a tener aventuras por el espacio un periodo no mayor de 3 a 5 años. Pero que después y sin lugar a dudas regresarían. En su aún inocente mente ella se veía con el guerrero como una familia feliz y que vivirían en el futuro en la tierra, ¡Cuán ilusa era!
No quiso explicar nada de su viaje antes de que él se fuera, pues sabía lo poco que todos confiaban en él y no quería tener que enfrentar comentarios negativos frente al saiyan.
Conocía lo poco tolerante que era a los comentarios de los demás y lo que menos quería es que se arrepintiera de llevarlos en un futuro próximo, para ella era una aventura; no sabía que estaba cayendo en la boca del lobo directamente.
Antes de hablar con todos decidió empezar con sus padres.
—Mamá, papá hay algo importante que quiero decirles— inhalo aire profundamente antes de soltar la bomba frente a las expectantes caras de sus padres.
—Iré a un viaje por el espacio un tiempo con Vegeta y Trunks— nunca se sintió más ansiosa, estaba aterrada de que sus padres no lo aprobaran, eran uno de sus pilares siempre.
Los padres de Bulma se miraron entre ellos sorprendidos.
—Bueno eso si no me lo esperaba, pero si es lo que quieres, te apoyamos hija— respondió el científico, ocultando la tristeza de ver a su brillante hija menor irse de aventura a lo desconocido.
Pero jamás le prohibiría ir, su hija estaba realmente enamorada y verla feliz era lo que importaba.
—¡Oh Bulmita, que emocionante es eso que cuentas hija! Estoy segura que el apuesto Vegeta cuidará muy bien de ti— su madre le agarraba las manos emocionada al decirlo.
Al ver el apoyo de sus padres se sintió dichosa y agradeció a Kamisama, era tan afortunada de tener tan maravillosos seres como papás.
Si bien sabía que su padre la extrañaría a horrores sobre todo por los nuevos inventos, se percató que ellos entendían que tenía derecho a vivir un poco de aventuras al lado de su pareja antes de retornar a la CC y asumir el mando de ésta.
Bulma amaba a sus padres, siempre hallaba en ellos el apoyo esperado, pero sabía que no sería así de fácil con los demás.
El primer gran encontronazo fue con la enérgica Milk. Una vez que lograron reunir las esferas del dragón y regresaron todo a la normalidad y consiguieron la cura, fueron directamente a darle ésta a Gokú.
Dendé quien ya se desempeñaba como el nuevo Kamisama los acompañó cuando se reunieron en la CC donde seguían atendiendo a Gokú; el medicamento tomaría un tiempo en hacer efecto, por lo que temían por su amigo ya que el daño generado a su corazón era tan grave que necesitarían de mínimo dos años de tiempo para que él se restableciera.
Esta noticia terminó de quebrar a Milk quien finalmente después de tanto tiempo rompió en llanto.
El nuevo Kamisama les informó que, para ayudar a su amigo, lo llevarían a una habitación especial dentro del templo donde residía como nuevo Kamisama. Allí su cuerpo se iría restableciendo gradualmente con dicha medicina, sin que resintiera el estar prácticamente en coma, mientras que su alma sería trasladada al planeta de Kaiosama para seguir entrenando.
Dendé se fue, llevando el cuerpo del Saiyajin criado en la tierra, junto con Piccoro. Quedando un triste Gohan y una desolada Milk en compañía de la científica.
– Milk, tienes que ser fuerte, en dos años él estará de regreso con nosotros- la abrazaba Bulma tratando de dar ánimos a la desconsolada mujer.
De repente Milk rompió a reír amargamente – ¡Es tan fácil para ti decir eso Bulma, no tienes que preocuparte por nada! Tienes un futuro asegurado, a tu hijo no le faltará nada en cambio yo... aún no sé qué voy a hacer sin Gokú, él iba a sacar la cosecha de este año ¿Quién me ayudará con eso? Gohan debe estudiar, ¡No todos nacimos en cuna de oro como tú! Que puedes darte el lujo de jugar a la casita con un asesino y engendrar con él un hijo porque al final nada te falta— mientras daba un manotazo de frustración a la mesa, el enojo se transmitía en su voz.
Antes de que la científica pudiera responder algo, la mujer de su mejor amigo continuó:
—¿Y qué pasará cuando mi Gokú despierte? Deberá pelear con esos 3 androides que quieren matarlo y si ellos no lo matan... ¡El despiadado asesino que escogiste para padre de tu hijo lo hará!, ¿No te das cuenta? Aun cuando él vuelva siempre habrá alguien que vendrá y me apartará de él, ¡Odio todo esto de verdad!— Reclamó airada la peli negra para después taparse la cara con las manos y sollozar.
Bulma estaba en shock, si hacía justicia a la verdad el reclamo de Milk tenía mucho de cierto, ella nunca tuvo que preocuparse por dinero; no sabía lo que eran esa clase de preocupaciones mundanas y con respecto a la pareja que escogió: El príncipe Saiyajin... bueno era algo que ya veía venir.
Un Gohan muy apenado con Bulma a quien adoraba como la tía que nunca tuvo intervino desesperado tratando de calmar a su madre.
– ¡Mamá, por favor tranquilízate! Bulma solo quiere ayudar, ella no tiene la culpa de las cosas que han pasado y si seguimos vivos, si yo sigo vivo es gracias al señor Vegeta, no es el tipo más amable de todos, pero al final nos ayudó – Fue lo que un inocente Gohan decía.
Viendo con tristeza a la esposa de su amigo, por primera vez la científica se tragó su orgullo y la abrazó:
– Milk no estás sola, yo te voy a ayudar este tiempo hasta que Gokú se restablezca, es lo menos que puedo hacer por ti.
Una desolada Milk rompió a llorar fuertemente durante varios minutos en su hombro, cuando por fin se calmó le mostró a Bulma un ultrasonido.
– ¡Oh, Kamisama!- la científica estaba en shock al entenderlo – Dime Milk, ¿él lo sabía?
La pelinegra la miró tristemente – Pensaba decirle ese día cuando regresara victorioso de su pelea, tengo 2 meses.
Gohan emocionado, entendió que tendría un hermanito y abrazo a su mamá. Ahora más que nunca Bulma decidió dejar todo arreglado para que ella no sufriera económicamente mientras su amigo regresaba.
Sabía que su saiyan estaría fuera casi 4 meses al menos. Lo que le daba suficiente tiempo para dejar todo preparado. Con los planos encontrados dentro del laboratorio del malvado doctor, sería muy fácil desactivar las bombas y quitar la programación de los 3 androides.
Haría una pequeña fiesta con el pretexto del cumpleaños de Trunks y aprovecharía para anunciarles a todos su próximo viaje.
Bulma pensaba que si les decía a todos de una sola vez evitaría mayores confrontaciones. Se armó de valor y comenzó a arreglar todo para su partida...
Cuando el Saiyajin regresó a "Nuevo Vegita" como habían llamado a la colonia base que crearon en ese planeta rojizo, ya lo esperaban fuera de la nave Kale, Nappa y Radditz y el resto de los saiyajines.
La melodiosa voz de su futura reina lo recibió alegremente —Bienvenido majestad— mientras coqueta se acercaba al príncipe y se colgaba de su brazo.
—Quiero verlo— fue toda la exigencia que demandó ni bien llegó.
Orgullosa Kale le mostró a su hijo.
Sonrió feliz al verlo por primera vez, ahí estaba frente a él: un pequeño guerrero de raza pura, con la apariencia 100% de un saiyajin como debía ser.
Una sonrisa ladina se dibujó en el rostro de Vegeta al ver al crío.
«Es fuerte, con el físico correcto, un perfecto espécimen digno de ser mi descendiente. Ja, ja, ja, ¡Por fin mi heredero ha nacido...!»
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Esto no pinta nada bien... en este cap recibimos mucha inform pero, no se a ustedes pero a mí no me hace nada de gracia que el Saiyajin esté en el mismo lugar que Kale. Esperemos se arrepienta de sus actos antes de que sea muy tarde...
¿Ustedes que opinan? Me gustaría saber sus opiniones.
Respondo brevemente a los comentarios:
Belen.b189: sin duda tienes razón la cosa va a ser horrible creo cuando se entere ella realmente cómo puedes ver cree ciegamente en él... con respecto a Kale si en efecto estaba embarazada y cómo viste su hijo nació y ha sido presentado al Saiyajin, veamos que va a pasar :O ... Mil mil gracias x siempre leer de verdad agradezco tus comentarios 3
Calay: un gran saludo para ti, me alegra recibir tus comments :). Si!! Opino va a ser la cosa más horrible del mundo creo que ahora si lo inevitable va a pasar... veamos que depara el futuro :O
