Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Si fueras un rey allá en su trono, ¿Serías lo suficientemente sabio como para dejarme ir? Porque esta reina que tú crees que tienes, quiere volver a ser una cazadora, quiere ver el mundo sola de nuevo. Para arriesgarse en la vida otra vez, así que déjame ir, déjame partir... - Hunter, Dido.
Kale avanzó, entrando al comedor molesta. Usualmente la saiyajin solía ser menos explosiva, pero la humana siempre la llevaba al límite de su paciencia con nada de esfuerzo.
El verla ahí, sentada como si fuera la reina del lugar la sacó de sus casillas.
Paragus iba llegando con el pequeño Chard, había estado de acuerdo con Kale que ese movimiento: El de comer con los demás Saiyajines, era bastante inteligente y necesario.
Sin embargo, al llegar a su lado se sorprendió, por la rabia poco disimulada que mostraba la saiyan al proferir algunos insultos por lo bajo.
Siguió la dirección a donde apuntaba la mirada colérica de la Saiyajin y se percató del origen de su enojo.
Sin que se percataran de eso los comensales, eran evaluados desde afuera del área de comida por una bastante furiosa Kale, que veía cómo todos le sonreían y parecían pasarla a gusto al lado de esa sucia terrícola.
En ese momento tomó una decisión que, convulsionaría la de por si frágil estabilidad entre los Saiyajines.
— Paragus llévate a Chard a su dormitorio — Era una clara orden que, Paragus no podía desobedecer.
—¿Estas segura? — Preguntó dudoso el saiyan. La conocía y esa mirada de enfado le decía que posiblemente haría una estupidez, sabía que en ese momento la saiyajin no estaba siendo racional ni objetiva. Ella volteó a verlo furiosa.
—¡Es una orden! — fue todo lo que exclamó con claro que enfado antes de avanzar rumbo al comedor.
El saiyan obedeció a regañadientes, sin embargo regresó casi de inmediato al entender que pronto habría un enfrentamiento entre Kale y la concubina del príncipe.
Bulma lo supo tan pronto vio a Kale entrar al comedor. No era tonta, sabía que la saiyan jamás se rebajaba a venir a comer a la hora que estaban el resto de los saiyans comiendo. Que estuviera ella ahí, no era una inocente coincidencia.
Su instinto de supervivencia se activó, —¿Caulifla, puedes llevar a Trunks a la nave? — Sin perder la calma preguntó.
Caulifla quien no entendió la repentina ansiedad y cambio de actitud de la científica solo dijo — Pero Trunks no ha comido aún Bulma, lo llevaré después de comer...— No pudo decir nada más cuando fue interrumpida por la peliazul.
— Lo llevarás ¡Ahora! Es importante… No discutas ahora por favor— la forma firme y tajante de hablar de Bulma la hizo notar el ambiente tenso que de pronto se generó en el lugar.
— ¿Mami?— Preguntó suspicaz el pequeño, no entendía que pasaba pero de repente sintió el cambio en el ambiente.
— Irás con Caulifla mi amor, yo llegaré en unos minutos más contigo ¿Sí? — Trató de sonar ecuánime para evitar que su pequeño se asustara.
El pequeño Trunks vio que su mamá estaba tranquila, pero le inquietaba ver a la mujer que había llegado, él sabía que ella no los quería, aún recordaba cuando llegaron que ella se enojó con su papá porque él y su mamá estaban en ese lugar. No entendía porqué, pero sabía que ella no los quería ahí.
—No mami, Tunks contigo ¿Sí? — angustiado pedía el pequeño niño mientras extendía sus manitas pidiéndole que lo abrazara y pusiera en su regazo. Ella sonrió para tranquilizarlo.
— Sí mi amor tu estarás conmigo, solo voy a llevar el postre y llegaré en un ratito más ¿De acuerdo?
Le dio una mirada significativa a Caulifla y esta salió rápidamente rumbo a la nave con el crío en brazos.
Ella programó desde su reloj la seguridad de la nave tan pronto tuvo la notificación en su sistema que la sayajin salió de la misma.
Entendió que el enfrentamiento largamente postergado con esa simia engreída había de llevarse pronto y no quería que su pequeño viera eso. Aun cuando era una débil terrícola no se iba a dejar intimidar, ella era Bulma Briefs y daría pelea, aunque se le fuera la vida en ello.
Nappa tan pronto se dio cuenta de la mirada de Kale entendió que necesitaba a Vegeta ahí, mandó sin que Kale se diera cuenta un mensaje por el canal directo que tenía con Vegeta por medio de su comunicador.
— Vegeta ven pronto, Kale está en el comedor y no está contenta porque halló a Bulma comiendo aquí, con nosotros. No se cuánto tiempo pueda detenerla.
Fue lo que el saiyan en un susurro dijo, rogando que Vegeta lo hubiera escuchado y llegara antes de que algo realmente malo pasara entre esas dos. Al final Kale tenía un rango mayor, no podrían poner una mano sobre ella.
—¡Qué vergüenza me dan todos ustedes! Relacionarse así con la servidumbre — fue lo que Kale dijo riéndose de la científica.
Kale miró el lugar, todos los saiyajines incluidos los nuevos estaban ahí. Pero en la mesa de la científica estaban Radditz y Nappa. Los únicos que faltaban eran Vegeta y Tarble.
—No sabíamos que hoy comerías con Nosotros Kale, seguramente Nappa hubiera pedido algo mejor de comida de haberlo sabido — Tranquilamente Kyabe comentó.
Ella solo resopló mostrando su molestia, pero antes de que pudiera decir algo más Kyabe volvió a hablar.
—¿Acaso nos darás "el honor" de cenar hoy con nosotros?— lanzó una enigmática mirada.
Kale no pudo determinar si eso dicho por el saiyan era una velada provocación, ofendiéndola deliberadamente o si ella estaba sobre reaccionando.
Su inseguridad la hizo irritable — ¿Encuentras divertido que quiera pasar tiempo con ustedes Kyabe? — La Saiyajin entrecerró los ojos mientras su lectura corporal dio una clara muestra de irritación.
El saiyan simplemente sonrió, negando con la cabeza — Nada de eso majestad, siempre será un placer para nosotros comer contigo — mientras hacía una profunda reverencia respetuosa.
La saiyan aún no muy convencida cuestionó abordando el tema que la irritaba más — Si tanto les hace feliz comer conmigo, entonces ¿Por qué la servidumbre está aquí compartiendo nuestra mesa?
Kyabe sonrío enigmáticamente de nueva cuenta y antes de poder contestar fue Celery quién se le adelantó en contestar a la bastante enojada Saiyajin:
—No sabíamos que las científicas estaban consideradas como servidumbre, sabemos que son muy importantes, además de que la humana está catalogada como la "favorita" del príncipe y cuenta con su favor. Sin embargo, estamos felices de contar con tu presencia, ¿Nos honrarías sentándote con nosotros?
La sonrisa amable de Celery y sus agradables palabras casi la hicieron olvidar el enojo, aún así necesitaba que esa patética humana fuera echada de ahí, ella no podría atreverse a querer sentarse a comer en el mismo lugar que Kale estaba. No podría ser tan cínica, no eran iguales.
— La quiero fuera de aquí — dijo en tono autoritario a los Saiyajines que tenía cerca, mientras fruncía la boca en claro disgusto.
Basil le sonrió a su futura reina y en forma amable y respetuosa la contradijo — Lamentó tu incomodidad Kale, si gustas esperamos y comemos más tarde contigo, nosotros no podemos echarla, no tenemos ese nivel de autorización, el príncipe la autorizó a venir— su tono sonaba amistoso y apenado.
Nappa miraba de lejos, atento todo; al igual que Radditz, ninguno se perdía nada del intercambio del palabras en esa conversación. Cuando de pronto escuchó a Basil hablar, comenzó a ponerse nervioso.
De los cuatro Saiyajines era el que se escuchaba más sincero y menos provocador pero esa "aparente" gentileza y calma, le generaba escalofríos al calvo Saiyajin. Algo le decía que su amabilidad tenía una segunda intención.
De pronto, lo escuchó seguir su charla:
— Ese es el motivo por el que Celery te comenta eso, sin embargo nuestras restricciones no pesan sobre ti... — dejó el enunciado a medias entre una sugerencia y una clara invitación a hacer lo que ellos no podían.
Los ojos de la Saiyajin relucieron emocionados, tenía tan cerca de ella el poder realizar la acción que había querido desde cuándo hacer: Humillar públicamente a la científica, pero se había detenido debido a la incertidumbre que le generaba la reacción de Vegeta.
Ahora con las palabras de Basil calentándole la cabeza, se veía tan sencillo todo, que sintió que se quemaba en ascuas por querer hacerlo de inmediato.
Radditz y Nappa se vieron entre sí alarmados, el calvo saiyan maldecía a esos saiyajines no entendía cuáles eran sus intenciones provocando a Kale de esa forma pero nada bueno saldría de ahí.
Kale volteó a ver a la peliazul. Había intentado calmarse para enfrentar a la humana, pero su sola presencia la ofendía, quería aplastarla.
— ¿No te han enseñado cuál es tu lugar ramera? —Ella dejó salir con todo el desprecio que pudo, mientras se acercaba arrogante a la mesa donde la científica estaba sentada.
Bulma ignoró el grosero comentario de Kale deliberadamente, pues no se dio por aludida y siguió comiendo como si nada pasara.
Eso hizo enfurecer a la Saiyajin, quién se acercó amenazadoramente a la mesa donde estaba la científica, mientras esta con inocencia fingida, en la forma más descarada que pudo, solo dijo:
—Disculpe "Alteza", ¿Me hablaba a mí? Soy científica, calentar la cama del príncipe es trabajo SUYO no mío y el comer con los demás aquí y no con la servidumbre, fue expresamente CONCEDIDO por el príncipe Saiyajin ¿Necesita que le preguntemos?
Le dijo retadoramente Bulma mientras se levantaba de su asiento para quedar a la misma altura que Kale, mientras Radditz y Napa se paraban a ambos lados de la humana, rodeando en forma protectora a la científica.
Por un momento, todos los Saiyajines que se hallaban en el comedor, con excepción de Kale, sintieron unos escalofríos recorrer su cuerpo, estaban asombrados. Admiraron la valentía o locura que esa débil mujer tenía. Para atreverse a encarar con ese temple y esa seguridad a una saiyan tan fuerte como era la consorte de Vegeta.
Kale era más poderosa que la mayoría de ellos y tenía a su fiel perro guardián con ella. Los únicos que podrían hacerle frente en fuerza, puesto que eran quienes custodiaban a Bulma y respondían ante el príncipe Saiyajin con su vida si algo le pasaba a la humana, eran Radditz y Nappa, pero sería inconcebible que siquiera ellos se atreviesen a atacarla.
Alzar la mano en contra de Kale, aún cuando fuera por defender a Bulma sería considerado alta traición.
Era terreno complicado, no sabían que hacer. Los cuatro nuevos saiyajines veían todo expectantes, manteniéndose al margen.
Kyabe vio llegar a Caulifla quién de inmediato avanzó tratando de ponerse protectoramente frente a la científica, pero fue detenida por éste, jalándola del brazo.
La acercó a él y en un susurro casi imperceptible para los demás le dijo: —Si la tocas será traición Caulifla, ella es la mujer de Vegeta, Nappa ya lo mandó a llamar.
Caulifla lo miró, sabía que Kyabe tenía razón, pero posiblemente él llegara tarde. Vio desesperada la situación: La mirada de Kale era de enojo absoluto, no dudaría en atacarla.
Forcejeó contra él — ¡Suéltame Kyabe! Tengo que ayudar a Bulma, ¡la va a matar!— susurraba furiosa entre dientes la saiyan desesperada.
Intentó quitarse la mano del saiyajin de encima, y a pesar de que el agarre de Kyabe no la lastimaba era firme, por primera vez se dio cuenta que la fuerza del joven saiyan era inmensa, comparada con su propia fuerza.
—No quiero lastimarte, pero lo haré si con eso consigo mantenerte fuera de la furia de Kale—susurró el pelinegro, mientras mantenía a Caulifla a su lado firmemente agarrada.
La futura reina, estaba furiosa, harta de la ineptitud de Radditz y de Nappa y de la falta de respeto de esa sucia terrícola, alzó la mano y empezó a generar una bola de ki.
Napa en forma rápida se puso frente a la terrícola y en forma prudente dijo – Kale, entiendo que estés molesta, yo mismo hablaré con el príncipe para buscar un castigo adecuado a la humana por contestarte de esa manera, pero no podemos prescindir de ella hasta que el príncipe lo decida —fue como trató de razonar con ella.
Kale estaba furiosa, el simple hecho de que la mujerzuela terrícola existiera ensuciaba hasta el aire que respiraba.
Impulsada por el odio que sentía, y sin pensar en las consecuencias de sus actos, lanzó el ataque y Radditz junto con Napa se pusieron como muro enfrente de la ojiazul para recibir el ataque directo y de esa forma evitar que el impacto fuera mortal para ella.
No podían responderlo, pero evitarían que este dañara en forma catastrófica a la científica.
Vegeta iba entrando justo en esos momentos, y sintió pánico al ver a Kale lanzar un ataque a Bulma, vio a Nappa y Radditz recibirlo sin intentar responderlo.
Todo sucedió tan rápido y a la vez tan lento, sin detenerse a pensar nada, en una fracción de segundo el príncipe saiyajin se puso frente a Bulma, la protegió con su cuerpo, rodeando su cintura con el brazo izquierdo mientras la jalaba y pegaba a su cuerpo y con el derecho detenía el ataque de la enfurecida saiyajin.
Bulma vio todo sin poder hacer nada, sabía de sobra que nadie podría detenerla, no era tonta vio a los dos saiyans ponerse en frente pero de sobra sabía que no atacarían a Kale.
Tan pronto vio a la saiyajin lanzar el ataque, no cerró los ojos, decidió enfrentar la muerte de frente. Teniendo en mente sólo los enormes ojos azules de su pequeño y su adorable pelo lila.
«¡Oh Kamisama! Cuida a mi bebé»
Fue la única súplica mental que hizo, entre un pedido y una oración. Cuando de pronto, sintió el firme pero gentil abrazo de Vegeta, supo que era él incluso antes de verlo. Pues, aunque se había movido muy rápido, esa forma de sujetarla y su varonil aroma al haberla pegado firmemente contra su cuerpo se lo hicieron saber.
Miró la cara del hombre que había sido todo para ella, su cara era furia total; miraba desencajado por el enojo que tenía a la saiyan que tenían enfrente, pero antes de arremeter contra ella sus profundos ojos obsidiana voltearon a ver a la peliazul y la mirada de ira se transformó a una de profunda preocupación, mientras gentil tocaba de la forma más delicada posible su mentón y la hacía verlo directo a los ojos.
—¡Mujer! ¿Estás bien? ¿Te hiciste daño? ¿Kale te lastimó de alguna forma?
La voz del príncipe de los Saiyajines era aflicción pura, mientras hacía un escaneo general de la científica.
La peliazul cómo pudo negó con la cabeza y buscó su voz que ese momento se hallaba ausente, le había costado mucho esfuerzo poder articular las palabras, pues el miedo de dejar a su hijo solo en ese bárbaro mundo de los Saiyajines, la había llevado a sentir terror extremo. Como pudo encontró la entereza que le faltaba:
— Estoy bien Vegeta— y a pesar de lo confirmado para el saiyan no era suficiente. Aún la miraba preocupado para después voltear a enfrentar a Kale.
En ningún momento el peliflama hizo amago de querer soltar a la científica, aún abrazándola, pegándola firmemente a su costado, enfrentó a la muy embravecida Kale.
A la científica le sorprendió la rapidez del cambio en la mirada del saiyan quien pasó de estar afligido a estar furioso en fracción de segundos, al dirigir ahora su mirada a Kale. Dicho cambio de actitud, no pasó desapercibido para el resto de los Saiyajines tampoco.
—¿Qué demonios sucede aquí? Dame una razón válida para no acabar contigo Kale…— Fue todo lo que Vegeta en forma ruda dijo, tuvo que refrenar todos sus impulsos, pues en esos momentos lo que quería era arrancarle la cabeza a la saiyan.
La saiyajin estaba más que furiosa al verlo defender de esa manera a la mujerzuela terrícola, decidió exigir la cabeza de la zorra humana. Altanera como solo ella sabía ser decidió explicar a su cónyuge el motivo de su arrebato.
—La furcia que tienes por concubina me ha faltado el respeto, osa sentarse a comer en el mismo lugar en el que pienso comer, y cuando he pedido que se vaya con la servidumbre me ha contestado, ¡No voy a tolerar tal falta de respeto! y esos imbéciles se pusieron enfrente de esa zorra para evitar que la castigue como se merece, al parecer sus "favores" se van extendiendo... — dijo en forma venenosa Kale.
Vegeta estaba a punto de perder el control por lo furioso que estaba, únicamente lo mantenía cuerdo el tener en esos momentos a la ojiazul abrazada a él.
Sin embargo, de tan solo pensar que la saiyan hubiera lastimado de alguna forma a la peliazul, aceleraba su corazón que latía aterrado y le daban ganas de acabar de una vez por todas con Kale.
Respiró profundamente calmándose antes de contestar:
—Bulma tiene autorización de comer aquí ¡YO! Se la concedí y Nappa y Radditz tiene la consigna de mantenerla con vida y alejada tus ridículos caprichos so pena de muerte por mi parte — fue lo que un furioso Vegeta contestó.
El saiyajin sabía que debía manejarse de mejor forma, que debía intentar una solución diplomática entre ellas, pero en ese momento su capacidad de razonar en forma fría y pragmática estaba lejos de él.
No le importaba que todos se dieran cuenta de su claro interés por el bienestar de la científica que excedía el interés profesional con el que se había estado excusando todo este tiempo.
El solo deseaba que todos se dieran cuenta de una vez, y entendieran lo intocable e importante que era ella y lo mucho que significaba para él.
Importándole poco la opinión de Kale y lo mucho que esto complicaría las cosas. Actuó por instinto, perdía la capacidad de mantenerse frío al ver a la ojiazul en peligro.
Kale estaba decidida en obtener un pago por la ofensa hecha a ella:
—¿Quieres conservar a tu juguete? ¡Adelante! Pero ¡El híbrido debe morir! — exclamó furiosa la saiyan.
Bulma aterrada se dio cuenta que la maldita simia no dejaría pasar las cosas y que buscaría lastimarla a cómo diera lugar.
Sabía que si no se arriesgaba y lanzaba ella la primera jugada, un día tal vez por fin Kale convencería a Vegeta de matar a su hijo, recordó las palabras de Nappa de que Vegeta estaba buscando que Chard fuera el más fuerte y decidió arriesgar el todo por el todo.
Con el corazón en la garganta sintiendo cómo se desgarraba por dentro tomó su decisión – ¿A qué le teme majestad? — fue lo que retadora Bulma dijo.
Vegeta estaba asombrado y orgulloso de la valía y temeridad de la peliazul, quién en esos momentos debería estar temblando asustada y en cambio estaba haciéndole frente a una saiyajin poderosa.
Sintió cuando ella abandonó su regazo, le costó dejarla ir, quería seguir sosteniéndola firmemente como hasta ahora había hecho. La peliazul salió detrás del peliflama para plantarle cara a la princesa saiyajin.
La saiyan la miró con desprecio —Ja, ja, ja ¡No digas estupideces zorra! — fue lo que Kale dijo, entonces Bulma a pesar de por dentro sentir todo el miedo del mundo, lanzó los dardos que marcarían el destino de los pequeños infantes.
—Si no le teme a nada, ¿Por qué insiste en querer matar a un mestizo, sin derecho a reclamar el trono y que es más "débil" que el príncipe heredero? ¿Acaso teme que el príncipe de raza pura un día pueda ser vencido por el bastardo real, como ustedes le llaman a mi hijo? — Dijo altiva la científica.
Vegeta sonrió a lo que decía la humana, había que reconocer que la hembra tenía agallas, acababa de acorralar a la futura reina.
Kale estaba furiosa, ¿Cómo se atrevía esa cualquiera a retarla?
—No digas estupideces— siseó molesta Kale, mientras se acercaba más amenazadoramente a la científica.
— ¡Oh! Pero si no son tonterías "majestad", ¿Acaso teme que en un enfrentamiento el heredero no venza a Trunks? — volvió a retar altiva Bulma. Mientras se paraba separando ambas piernas y cruzando los brazos a la altura del pecho en una pose muy al estilo de Vegeta y la miraba arrogante.
Nappa veía con espanto lo qué pasaba, la terrícola había perdido la cordura estaba exponiendo a las fauces del lobo al pequeño cachorro híbrido.
Por el contrario Vegeta veía todo tranquilo, se dio cuenta de que Bulma era mucho más inteligente de lo que alguna vez incluso él pensó. La conocía bien, y sabía que si ella estaba apostando por Trunks de ese modo era porque ya se había dado cuenta de que su hijo tenía la ventaja.
—Hagamos un trato "Majestad"- Siguió hablando Bulma — ahora los niños apenas pasan de los dos años, pero en tres años más tendrán la edad correcta para poder pelear entre ellos y mostrar su valía. — Dijo retadoramente Bulma.
Sabía que las próximas palabras condenarían la vida de ella y Trunks o les daría el boleto de salida, pero en ese mundo brutal de saiyajines no encontró otra forma de ganar tiempo para poder escapar antes de que el plazo llegara.
Kale se vio acorralada, todos estaba expectantes, había sucedido algo inaudito para ella. Ningún ser de raza débil jamás se había enfrentado a ella así con ese descaro, ella solo rió antes de mirar con desprecio a la peliazul.
— Si lo que quieres es que tu bastardo muera adelante, podemos matarlo ahora — dijo tranquilamente mientras endurecía más la voz — pero el príncipe heredero ¡No se rebajará a pelear con un bastardo!
Fue ahí donde Vegeta interrumpió — no digas tonterías Kale, tuviste tu oportunidad de cerrar el trato, ahora seré yo quién decida —fue lo que serio dijo con aura amenazante. Parándose de nueva cuenta a la misma altura que la ojiazul.
De alguna forma él buscaría el beneficio de eso —Ambos críos tienen mucho potencial. En un duelo entre ambos, Chard al ser Saiyajin puro debería ganar, sin embargo si no lo hace y Trunks es quién gana, entonces él será declarado heredero.
Un revuelo se escuchó, Tarble que había llegado tarde, estaba asustado, se dio cuenta de que no habría forma de detener lo que sea que su hermano quisiera hacer. Había escuchado solo lo último que Vegeta decía, miró espantado la situación.
Vegeta continuó tranquilo, sin prestar atención al revuelo que se había generado entre los saiyans.
—Cuando Chard cumpla 5 años, ambos niños se enfrentarán — La voz tranquila de Vegeta daba escalofríos a todos.
—¿Qué pasará con el crío que pierda?— Preguntó tranquilo Tarble, por fuera aparentaba una calma que realmente el príncipe menor no sentía. La situación entre las dos mujeres se había salido de control.
Vegeta tranquilamente caminó, con parsimonia se acercó a la mesa donde estaban Kyabe y los demás, tomó una copa de la mesa y la extendió a Pepper, quién se acercó a servirle, tomó tranquilamente agua, tomándose el tiempo suficiente para tener a todos expectantes de sus palabras.
Miró a Bulma, la ojiazul sintió un escalofrío recorrerla, no era una mirada que la hiciera temer por el contrario sintió el fuego en ella, tuvo que recordarse mantenerse parada, pues algo en esa mirada la hizo sentir como si una corriente la traspasara, haciendo que sus piernas de pronto no fueran capaces de sostenerla.
Era una mirada intensa, el miedo por haber lanzado a su hijo al ruedo de pronto cesó. Había algo en esa profunda y obscura mirada penetrante que la hacía sentir seguridad.
Se comunicaron con la mirada. Ese breve pero intenso intercambio no pasó desapercibido para el resto de los Saiyajines.
De pronto, se dieron cuenta y quedó más que claro que la peliazul no era la concubina del príncipe, era algo más intenso y profundo que eso, ella la otra reina, la real; la que sometía sin mover un dedo la voluntad del voluntarioso y peligroso príncipe Saiyajin.
Vegeta rompió el intenso contacto visual que tenía con la peliazul, casi se había perdido en ese profundo mar azul que era la mirada de la humana.
Volteó a ver a Kale para encararla y dejarle saber las nuevas reglas del juego. —Chard es el heredero, pero si él es vencido por Trunks, perderá su lugar y deberá ser entrenado duramente para poder estar a la altura de su hermano.
Kale estaba atónita, no creía lo que estaba escuchando. Furiosa, se dio cuenta de lo peligrosa que era la situación, y cuánto ella había subestimado a la taimada zorra humana.
Algo le decía que Vegeta estaba seguro de que el mestizo podría darle pelea a si hijo y esa situación la alarmaba. Aún así no se dejaría amedrentar.
—Y si, como sospecho Chard gana, ¿Qué pasará cuando el bastardo pierda? — La voz de la saiyajin demostraba el asco que sentía por él pequeño crío.
Vegeta la miró si ocultar su molestia por la forma tan despectiva en que Kale se refería a trunks.
—Si Trunks pierde, él y su madre serán desterrados de aquí, el destino de ambos será el que yo decida.
Kale no estaba contenta con eso, se jugaría el todo por el todo, ella necesitaba que la mujerzuela terrícola y su horrible hijo desaparecieran para siempre de la faz del universo — ¡NO! Si el bastardo pierde ¡Exijo su cabeza! Si quieres quedarte con la zorra me da igual, ¡Pero el crío deberá morir!
Todos miraban expectantes, sabían que ella tenía el derecho de exigirlo, antes de que Vegeta pudiera contestar fue Bulma quien habló.
—¿De verdad quieres eso Kale? ¿Tanto miedo tienes de nosotros? — Altiva la ojiazul la miraba y caminó para quedar en frente de ella y de Vegeta.
«Kamisama perdóname, pero necesito tiempo para salir de aquí...»
En el fondo Bulma deseaba creer desesperadamente que aún le importaran tan solo un poco al saiyajin, lo suficiente para protegerlos, durante el tiempo que faltaba para ese enfrentamiento entre los pequeños infantes.
Inhaló fuerte, mientras sentía que su estómago se revolvía por la decisión que estaba tomando , si tan solo fuera su vida la única en riesgo, no lo dudaría, pero le generaba náuseas el saber que estaba por hacer un trato que podría en peligro a su pequeño niño.
Frente a frente con Kale, se enfrentaba el azul con el negro nuevamente —Aceptaré que nos mates si mi hijo pierde, siempre que estés dispuesta a correr la misma suerte si Chard pierde…— El corazón de la peliazul latía con fuerza, sentía las manos que le sudaban. Pero se mantuvo firme. Mientras altiva desafiaba a Kale.
Sus ojos azules resplandecieron, se veía segura. Su belleza avasalladora simplemente se duplicaba, y el peliflama no hacía más que mirar con respeto y admiración a la mujer que deseaba desesperadamente recuperar.
Nappa y Radditz la miraban con ojos espantados como si hubiera perdido la razón. El calvo saiyan volteó a ver a Vegeta, implorándole con la mirada que detuviera esa locura.
Un escalofrío recorrió a Kale, de pronto se dio cuenta que todos observaban expectantes su respuesta, no había forma de que ella rechazara eso, sería como aceptar que Chard no podría contra ese bastardo. Y sin embargo, algo en la mirada segura de la meretriz humana la alertaba, molesta se rió.
— No digas estupideces zorra, tú y tu hijo ¡No deberían si quiera existir! Dejar que ese bastardo tenga oportunidad siquiera de pelear contra Chard para ser heredero ¡Es un acto demasiado honroso para dárselo a escorias como ustedes!
Acto seguido levantó la mano en forma muy rápida para claramente abofetear a la científica; sorprendiendo a Bulma en el acto, quién a pesar de todo no retrocedió ni cerró los ojos, esperando de frente el golpe que seguramente la mataría.
Todos se sorprendieron al no escuchar el mismo, Vegeta se había mantenido al margen hasta que vio a Kale levantar la mano contra Bulma, todos vieron expectantes que él sostenía la mano de la saiyajin que de acuerdo a sus leyes era su mujer, pero que claramente él no consideraba así; su cuerpo se interponía entre Kale y Bulma, protegiendo a esta última.
Molesto trato de modular su voz. Sin embargo, el enojo era tanto que el agarre contra la saiyan era duro, haciéndole daño a esta. —Suficiente Kale, Bulma aceptó tu reto, si ella gana lo mismo que le pediste aplicará para ti.
Vegeta volteó a ver a todos, estaba feliz pues sin quererlo Kale le había dado la excusa perfecta para hacer por fin lo que había deseado en los últimos días: Declarar a Trunks y a Bulma con el estatus que siempre debieron tener y que muy tarde entendió, que nunca debió quitarles.
—Hasta que los críos no tengan 5 años, no podrán enfrentarse. Por mientras, ambos serán considerados con el mismo estatus— en forma tranquila comentó.
Sorprendido Tarble solo dijo — Hermano, ¡Eso no es posible! Eso significaría que ambos... — fue interrumpido por el peliflama quien solo indicó — ¡Sí! Trunks será reconocido a partir de ahora como un hijo legítimo. Él y Bulma tendrán el mismo estatus y protección que Kale y Chard tienen.
¡Acabaré con la sabandija que intente hacerles daño!
Kale estaba atónita. Sin importarle nada le gritó a Vegeta — ¡TÚ NO PUEDES HACER ESO! ¡Yo soy tu mujer y mi hijo es el único que puede ser considerado heredero!
La mirada de Vegeta era de claro fastidio hacia la saiyan— En el momento en que decidiste desafiar mis órdenes y exigir la cabeza de Trunks, tú misma abriste la posibilidad Kale— Indiferente comentó el príncipe.
La mirada desorbitada de Kale le indicaba lo inverosímil que era para ella esa situación. La saiyajin miró a todos los saiyan reunidos, en todos ellos veía la clara sorpresa reflejada en sus rostros por el rumbo que estaban tomando los acontecimientos, pero estaba segura que ninguno intercedería por ella.
—¡No me vas a rebajar a considerar igual que a tu zorra! — Quiso decir más improperios, pero fue el propio Vegeta quien la detuvo.
El peliflama ya harto de soportar todos los insultos que la saiyan destinaba a la peliazul decidió detener estos de una vez por todas.
—¡Su nombre es Bulma! Y no quiero volver a escuchar ofensas en contra de ella. ¡Ni tuyas ni de nadie! Cualquiera de ustedes que se atreva a hacer daño a Bulma o a Trunks enfrentarán la muerte.
Sabía que esa amenaza detendría a los Saiyajines de lastimarlos pero no a Kale, así que decidió llevar las cosas un poco más lejos, pues sería cuestión de tiempo que ella intentara deshacerse de ellos.
—¡Nappa y Radditz! A partir de ahora su deber será defender a Bulma y a Trunks de cualquier agresión, si alguien atenta contra ellos más vale que ataquen de vuelta, no importa quién sea, así sea Kale, deberán defenderlos y matar a quien intente hacerles daño o yo mismo los destruiré si algo les pasa.
Todos vieron conmocionados a Vegeta, Tarble pensaba que su hermano había perdido la cordura, en esos momento había dejado claro que la única intocable de las dos mujeres, era la mujer de la mirada oceánica, la que sin corona reinaba sobre los demás, la otra reina.
—¡Tarble, Paragus! acompañen a Kale a su habitación, en un rato iré con ella — fue todo lo que ordenó.
Paragus estaba furioso, ardía en deseos de atacar al peliflama, pero el momento de deshacerse del príncipe Saiyajin aún no llegaba.
Los tiempos no era aún propicios, así que muy a su pesar se mordió la lengua e hizo una inclinación a modo de reverencia y tomó a Kale del brazo para obligarla a retirarse de ahí.
Tarble no estaba mejor, estaba claramente sorprendido por el giro que los acontecimientos habían tenido, pero no cuestionaría la autoridad ni las decisiones de su hermano frente a los demás. Decidió hacer lo exigido por el peliflama.
Acto seguido Vegeta tomó a Bulma suave pero firme de su brazo, —Ven conmigo — Fue todo lo que dijo en forma gentil pero firme y salieron rumbo a la nave donde se alojaba la científica.
La ojiazul caminó con él sin poner resistencia, seguía en shock. Cuándo por fin llegaron a la nave, antes de poder hablar él se le adelantó, pues Trunks estaba esperándolos en el comedor de la nave, sentadito.
— Hablaremos en cuanto lleve a Trunks a su habitación — dijo en forma tranquila el saiyan. El peliflama no quería que la peliazul dijera algo que preocupara al crío.
—¡Papi!— chilló emocionado el pequeño mientras emocionado se acercaba a ellos.
Al verlo acercarse, el varón colocó a la peliazul recargada en la pared en forma gentil y decidió llevarse al niño en brazos a su recámara.
Ella seguía en shock, estaba en el mismo lugar donde el saiyan la había dejado; se sentía la peor madre del mundo. Se derrumbó, cayendo sentada pues sus piernas se quedaron sin fuerzas al por fin comprender lo que había hecho
Impactada por el giro que habían tomado las cosas.
«¡Oh! Kami ¿Qué he hecho?»
Miraba con horror sus manos, las sentía llenas de sangre. Sabía que su hijo era más fuerte que Chard pero faltaba mucho tiempo y aún si Trunks ganaba acababa de condenar a un pequeño niño a la muerte, no era mejor que Kale en ese aspecto.
Así la halló Vegeta, tirada en el piso, con lágrimas en los ojos viendo sus manos horrorizada, en shock.
Él sabía que ella no quería nada con él en estos momentos, pero era importante sacarla de ese estado. Odiaba verla así, le quemaba verla mal.
No sabía que estaba pasando con él, pues cada vez le costaba más ver que algo le hacía daño a la ojiazul sin reaccionar en forma agresiva, le enfurecía ver que algo la lastimaba.
Se acercó a ella con cuidado, no sabía cómo reaccionaría; Podría odiarlo más y lo que menos quería era que ella se alejara aún más de él.
Se sentó en cuclillas quedando a la altura de la ojiazul pero ella no lo veía, seguía ida viendo sus manos con terror —Bulma mírame — demandó suavemente.
Ella lo miró y como si el muro que contenía sus emociones se hubiera roto, comenzó por fin a llorar. Se abalanzó sobre él golpeándolo en la cara.
—¡Todo esto es tu culpa maldito! ¡TE ODIO! ¡Y ojalá que seas feliz cuando Trunks y yo muramos! — Era tanto el dolor y la rabia que sentía que siguió golpeando la cara del saiyan sin percatarse que el daño se lo hacía más a ella que a él.
—Mujer ¡Basta! Te lastimas las manos — Trataba de detenerla, pero ella estaba como poseída; el dolor y el odio en sus ojos azules le hacían más daño que los golpes que le daban que no le lastimaban en absoluto.
Le quemaba verla mirarlo con tanto desprecio, y se dio cuenta de lo rojas que tenía ella las manos, en un intento por no lastimarla y de que reaccionara la detuvo y la abrazó jalándola hacia él mientras en forma firme solo dijo —¡Bulma Basta!
Bulma solo lo miró horrorizada mientras sentía las manos de Vegeta rodearla. la abrazó, la escuchó llorar mientras la veía perder la fuerza y desmayarse en su regazo.
Miró preocupado el rostro de la ojiazul, ahí estaba ella, la mujer que sin un gramo de fuerza lo dominaba.
La cargó en sus brazos y la llevó gentilmente a su habitación. La acomodó en la cama, la contempló embobado; sus hermosos cabellos azules se habían desperdigado sobre la almohada. Había colocado con delicadeza su frágil figura al dejarla sobre la cama.
Miró su delicado perfil, se conmovió al verla, acostada inconsciente, se veía tan vulnerable. Vio su rostro y notó la tristeza y el dolor en él reflejado en el, a pesar de estar inconsciente.
Su ceño se frunció, ¿Por qué ella tenía reflejado tanto dolor en el rostro?
«No es feliz»
Ese pensamiento, era en realidad una certeza que le molestaba realmente. Ella era infeliz en ese lugar, estaba sufriendo, y eso no le gustaba. Era egoísta lo sabía, porque ella sufría, pero no podía imaginar que ella se fuera de su lado. Era suya, aunque ahora no lo quisiera, era suya.
Ahora que descansaba inconsciente podía admirarla, era hermosa, acarició con la yema de sus dedos su delicado perfil, recorriendo suavemente la textura suave de sus labios.
La humana resultaba siempre ser un enigma, nunca actuaba como él esperaba, era brava e indomable, no permitiría que nada malo le pasara ni a ella ni a su hijo, algo dentro de él le decía que una mujer así no volvería a encontrar ni buscándola en mil galaxias.
Sí, una mujer como ella, hermosa, frágil y aguerrida. Una ninfa encantadora que había sido capturada, que se volvía fuego y pasión y que le hacía frente a todos y a todo, incluido él.
Sabía que tenía que hablar con Kale, tenía que calmarla y a todos los saiyans pero no le importó, nada le importó más que quedarse ahí, velando por ella y por Trunks.
Supo lo que tenía que hacer, tomó su comunicador —Nappa, avísale a Tarble que mañana hablaré con Kale. Ahora no puedo — El calvo guerrero, no estaba seguro de lo que estaba pasando, pero la voz de Vegeta por el comunicador no daba opción a réplica. Aun así, era importante que los demás saiyan lo vieran con Kale. Intentó hacerlo razonar.
— Sería conveniente que te vieran ir con Kale, les daría certeza a todos Vegeta. Habla con ella, es tu consorte, ella tiene derechos, concedidos cuando la hiciste tu mujer…
Vegeta cerro los ojos, estaba cansado, harto de que le dijeran eso. Sólo le recordaban algo que él ya comenzaba a cuestionarse. Había cometido un error con la consorte que escogió, sabía que Nappa no guardaba afecto alguno por Kale, que no la toleraba, pero era su deber obligarlo a cumplir con ella.
Entendía porque Nappa le decía eso, sin embargo todo su cuerpo se negaba . Había tomado su decisión, al día siguiente la iría a ver, tan pronto la ojiazul estuviera mejor. En este momento Bulma lo necesitaba y no la dejaría sola en ese estado.
—¿Papi?— le llamó desde la puerta el pequeño Trunks mientras el peliflama veía al pequeño mirar inseguro en dirección a su madre quien yacía inconsciente acostada en la cama —¿Mami está bien?
El pequeño se acercó a la cama y Vegeta simplemente lo cargo sentándole al lado de la mujer quien inconsciente, yacía dormía.
Miró largamente a Trunks, quién lo miraba con ojos preocupados pero esperando a que su padre le contestara, no se había dado cuenta antes pero su cachorro definitivamente era una mezcla perfecta entre su madre y él. La azul mirada seguía cuestionándolo en silencio.
—Tu mamá está bien mocoso, sólo está dormida ¿Quieres dormir con nosotros? — preguntó y vio como la cara del pequeño se iluminó con alegría.
—¡Si papá! — Fue todo lo que dijo abrazándolo emocionado.
Le hizo gracia y causó ternura al peliflama la reacción de su pequeño crío, ¡Cómo había extrañado esas muestras tan humanas de sentimentalismos que por ratos su cachorro tenía! Pero que él sabía que no mostraba con nadie más.
Había aprendido a conocer la naturaleza orgullosa y retraída en cuestión de sentimientos que su cachorro tenía.
Había llegado a conocer mejor a su vástago y sabía que a nadie más que a su madre le mostraba afecto realmente, con excepción de él.
El pequeño peli-lila estaba realmente emocionado. Hacía mucho que no dormía con sus padres y era algo que añoraba hacer.
Vegeta sabía que tan pronto la peliazul se despertara armaría un escándalo si lo veía ahí, pero no pensaba esa noche dejarla sola, y esperaba que cuando viera a Trunks a su lado se tranquilizara.
El pequeño se acomodó entre sus padres y abrazó a su mamá, mientras Vegeta velaba el sueño de ambos y sin poderlo evitar cayó en un profundo sueño, tenía tanto que no compartía el lecho de ella que no pudo evitar sentirse en casa y que su corazón se calmara al escuchar las suaves respiraciones de aquellos dos que dormían a su lado.
Bulma despertó en la mañana, para encontrarse con una escena que hacía mucho había dejado de soñar. Al abrir sus hermosos ojos azules se encontró que a su lado Trunks se acurrucaba sobre su pecho y pegado a él estaba Vegeta dormido.
Contuvo la respiración para no despertarlos, ambos se veían tan tranquilos, sin el eterno ceño fruncido, y lo que más le llamaba la atención es que Vegeta abrazaba por la espalda protectoramente a Trunks.
De pronto se dio cuenta que la cola del saiyan estaba firmemente anclada en su cintura
«¿En qué momento me quedé dormida?»
A su mente le llegaron los recuerdos de lo pasado el día anterior y comenzó a agitarse, las lágrimas se agolparon en sus hermosos ojos azules, cerró los ojos en un intento por restringir que estas se escaparan, pero fue imposible.
Sus ojos eran como un dique roto que no podía contener los raudales de tristeza que escapaban por ellos. De pronto, sintió la tibia delicadeza de la mano del saiyan al recorrer su mejilla al quitar las lágrimas que manchaban sus delicadas facciones.
El príncipe había sentido cuando ella había despertado, a pesar de que había sido la mejor noche de sueño que había tenido en mucho tiempo, se mantuvo pendiente del ki de la terrícola aún dormido. Sin embargo, al sentir la variación del mismo se percató que había despertado, él hizo lo mismo.
Odió escucharla llorar en silencio, esa mujer exótica había sido hecha para el amor, para la vida para la sensualidad. Le molestaba mucho escucharla sollozar en silencio, ella no había nacido para sufrir. Y lo que más le molestaba es que él era el responsable de su sufrimiento.
Dubitativo, se armó de valor y decidió tomar su hermosa cara entre sus manos, lo hizo expectante; pues no sabía que reacción tendría ella. De pronto ella abrió sus ojos conectándolos con su obscura mirada, intentó decirle en forma clara y suave a través de su mirada que no quería lastimarla.
Pero sabía que esta vez no bastaba, respiró profundamente inhalando el aroma intoxicants de la delicada ninfa y en un susurro bajo y con voz grave le dijo —No dejaré que te hagan daño mujer, ni a ti ni a Trunks.
Sus miradas se conectaron. Ella sabía que él hablaba en serio, y a pesar de querer perderse en él, de volver a confiar en él, no podía. Sabía que la promesa del saiyajin no se refería a que la amara. Sí, Trunks era su hijo y era fuerte lo más probable es que quería reconocerlo por su fuerza solamente.
Aun así, ella le sacaría esa promesa de que velaría por ellos, para que mientras siguieran en ese lugar estuvieran protegidos, pero jamás se quedaría.
—¡Prométemelo Vegeta! Promete que nadie intentará matarnos, que nos protegerás — Fue todo lo que la peliazul seria dijo.
El corazón del saiyan latía dolorosamente rápido por la cercanía de la fémina que quería abrazar y besar desesperadamente. —Te lo dije desde un inicio mujer, si alguien intenta dañarte lo mataré, te di mi palabra y la cumpliré.
Ella asintió con la cabeza. Aún el tenía su rostro delicadamente tomado con sus dos manos, mientras el cuerpo durmiente de Trunks los separaba.
Él sabía que tenía que dejarla ir, sobre todo al verla separarse de sus manos, a regañadientes obligó a su cola a que abandonara esa estrecha cintura y la vio irse rumbo al baño.
Ella había emprendido la retirada encerrándose en este para tomar un respiro, decidió desvestirse y tomar un baño para enfriar la mente, se sentó dentro de la ducha mientras el agua le caía. Por un momento cuando él le dio la promesa y vio sus ojos pudo leer a través de su alma y vio que él lo decía de verdad, los protegería.
Su corazón latió desbocado, emocionado. Ella no quería ser ilusa y hacerse falsa ilusiones, pero era imposible no pensarlo.
«¿Acaso el nos ama?»
Tal vez bajo toda esa fachada él de verdad los considerara su familia... se sonrió así misma mientras se abrazaba las piernas. Seguía sentada en la ducha del baño con el agua tibia cayéndole encima, que le ayudaba a lavarle las penas. Suspiró.
«Eso no cambia nada»
En lo más profundo de su ser lo sabía, no importaba, incluso si descubría que realmente Vegeta se preocupaba por ellos, no cambiaba nada de las acciones atroces que él había cometido, ni del engaño y el perjurio al que la había sometido.
Eso no cambiaba el hecho de que él los abandonó ahí en ese lugar a su suerte y que por su culpa, por dejarlos atrás ella casi había sido abusada y había estado a punto de tener un destino final peor que la muerte.
Dio otro largo suspiro y a paso tambaleante se levantó, comenzó a lavar su cuerpo, haría lo que tenía que hacer.
Tomaría esa promesa para obtener tiempo para escapar. No importa lo que él dijera, ella sabía que, de quedarse, tarde o temprano los matarían.
Aprovecharía las buenas intenciones actuales del saiyan, usaría esos destellos de nobleza de caracter que veía en él.
Así como él la usó a ella, lo usaría esta vez, y no por venganza, pero ella estaba determinada de salir de ese lugar a como diera lugar. Tomaría esa promesa de protección que él les diera, y una vez que la oportunidad se presentase Trunks y ella huirían lejos, muy lejos de Vegeta y de los saiyajines…
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¡Hola a tod@s!
Espero estén bien, lo prometido es deuda aquí está el nuevo cap. Y espero les guste, y me cuenten que opinan del mismo.
¿Intenso, no? Estoy súper cansada por el trabajo pero ojalá les guste.
Déjenme saber que sus comentarios, :)
