Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Quisiera volver a sentir lo que vivimos ayer, desnudando tu piel y sentir tu vida en mi estremecer. Tu cuerpo besar, las horas tienen que seguir...— Juegos de amor, Moenia

Estuvo observándolos hasta que vio que la Saiyajin se fue, parecían muy felices. Al menos saber que él era feliz la reconfortó. En algún momento pensaron que podrían ser algo más, pero pronto se dieron cuenta que nunca funcionaría así.

Pepper espero hasta ver que ya se hallaba absolutamente solo y que Caulifla no estaba a la vista. Salió a pasó seductor de las sombras, esa era su marca, de ella y de Celery, caminaban con mucha seguridad conscientes de su belleza.

—¿Hablaste con ella? ¿Te creyó? Preguntó tranquila mientras se colgaba del brazo del saiyan. Kyabe la abrazó, siempre se sintieron a gusto el uno con el otro.

Lo que Nappa mal interpretó como caricias demasiado íntimas como de amantes, no eran más que caricias de amigos de largo tiempo, de casi hermanos. Kyabe la miró con afecto.

—No le dije nada— en cuanto él confirmó esto, escuchó a la saiyan resoplar molesta—¿Pero que demonios? —Incrédula lo veía —¿Porqué hiciste tal estupidez? ¡Debes de decirle antes de que Nappa lo haga!

El saiyan le sonrió, — Él te dijo que nos dará hasta su regreso. Hablaré con ella, le contaré pero todo a su tiempo Pepper, no voy a apurar nada. Necesito primero que me crea.

—¿Y si no lo hace? — incrédula veía al saiyan, ahora él la miró arrogante con la misma confianza que derrochaban todos ellos. —Lo hará— no había asomo de duda en su afirmación. Ella sonrió maliciosa, —Te escuchas muy confiado, quiero ver tu cara cuando te rechace— Se rió descaradamente.

—Le diré, pero antes me aseguraré de que ella confíe en mí. — Pepper solo se rió, —Puedo hablar con ella— Se ofreció amable la saiyan, él solo resopló, —¡Olvídalo! Si tú le dices será como asegurar mi muerte.

Ella solo se rió y se fue, dejando a Kyabe con sus pensamientos.

—No entiendo por tanto alboroto por la Saiyajin de clase baja— Apareció Celery, quién había estado escuchando todo, — ¿Que le tienes que decir a esa y porque Nappa te está exigiendo hacerlo? — Kyabe vio la cara de molestia de su hermana quien cruzaba los brazos y pateaba rítmicamente el suelo esperando su respuesta.

—No pasa nada Celery, Nappa mal interpretó algo y quiere que me aleje de Caulifla, solo un malentendido— la saiyan resopló, deberías de hacerle caso, es una clase baja, ya te dije que te conviene más Pepper, además es parte de nuestra familia, casi como una hermana para mí y de clase alta, como la saiyan que mereces— él solo se rió —Pepper está interesada en alguien más fornido que yo —fue todo lo que dijo, sonriente al ver la cara contrariada de la saiyan.

Celery solo se masajeó las sienes, esos dos la iban a volver loca — Eso es solo un gusto menor, deberías estar con ella —Kyabe abrazó cariñosamente a su hermana, —¿Sigues preocupada no? Hermanita nada malo pasará y si algo sucediera Basil sabe que su prioridad es ponerte a salvo— Ella lo confrontó — ¿Y tú y Pepper qué? ¡Se quedarán aquí y arriesgarán estúpidamente sus vidas solo por esos tontos de clase baja que ni siquiera confían en nosotros!

Kyabe solo abrazó a su hermana, sabía que los celos por sentir que perdía a su hermanito pues era la primera vez que se sentía interesando realmente en alguien y ella lo percibía. —Todo estará bien Celery...— acarició su cabello y se fueron juntos caminando en silencio.

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Esperó hasta tarde en la madrugada para volver, no quería que nadie lo viera de esa forma, humillado y golpeado, además se lo merecía. Las horas qué pasó a la intemperie le hicieron reflexionar lo mal que estuvo lo que hizo.

Además, la hermosa hada que pudo tener brevemente había querido liberarse de sus brazos y él hizo caso omiso, le dolió su rechazo.

Radditz caminaba lo más recto que podía tratando de evitar que se notara la leve cojera que traía, aunque si alguien lo llegara a ver en esas condiciones de inmediato sabría que le habían metido una tremenda golpiza, pues venía muy herido y sangrando fuertemente; llegó al ala científica y preparó el tanque de curación. Tenía poco tiempo, debía de curarse bien y después irse a tan pronto pudiera para llegar a la cita pactada.

Ahí estaría la extraña mujer rubia, le daría el encargo prometido y con eso saldaría cuentas con la ojiazul.

«Y con eso espero te mantengas lejos de mí condenada terrícola»

Sonrió brevemente para después hacer una mueca al desnudarse e ingresar su adolorido cuerpo en el tanque, se colocó la máscara y el tanque se cerró comenzando el ciclo de curación programado. El sueño inducido estuvo plagado de pesadillas...

Terminaron de entrenar, el saiyan estaba sumamente feliz, le había costado aceptar debido a su gran orgullo que el hijo que tuvo con una terrícola resultó ser más fuerte que el que tuvo con la Saiyajin de clase alta con la que se había emparejado. Aquello le tomó largo tiempo aceptarlo, pero ahora estaba en paz con la situación.

Entendiendo esa diferencia comenzó un entrenamiento al nivel que Chard tenía y que estaba dando excelentes resultados. Volteó a ver a su pequeño crío — ¿Quieres comer mocoso?— El pequeño jamás había obtenido una sonrisa así de su regio padre, eso lo emocionó, el que finalmente no lo viera con ojos molestos. Estaba muy cansado pero inmediatamente contestó tratando de evitar sonar tan emocionado, pues a su tierna edad ya sabía que un buen Saiyajin no dejaba ver sus emociones tan fácilmente.

— Si pade, tengo hambe—Vegeta lo vio tratar de mostrarse serio, la forma en que el pequeño intentaba parecer más adulto lo hizo sonreír.

— Entonces vamos al comedor— dijo alegre el saiyan mientras caminaba por el pasillo. Chard jamás había caminado al lado de su padre. Ese acto lo emocionó demasiado.

En el fondo el pequeño creía que era una deshonra para su papá, quién cada vez que entrenaba con él terminaba de mal humor. Era por eso que le encantaba entrenar con Paragus. El maestro de su madre, quién aunque también era muy exigente era más amable y sentía que lo entendía.

Lo que más odiaba Vegeta de tener que dormir en sus aposentos dentro de la base, eran las constantes pesadillas que tenía.

Era curioso, se había percatado que había días que Trunks se escabullía a su recámara, él fingía no darse cuenta y lo dejaba dormir a su lado.

Curiosamente cuando eso sucedía Vegeta podía descansar sin pesadillas, lo mismo que sucedía cuando dormía al lado de la peliazul.

No sabía si era el aroma a bebé, que de su pequeño crío todavía se desprendía o si era esa sutil esencia, mezcla de él y de la peliazul que del pequeño emanaba, pero algo en el niño lo mantenía alejado de esos malos sueños.

«Seguramente con Chard será lo mismo»

Llevó al crío a la habitación donde él debería de descansar cada noche y en la cuál tenía demasiado tiempo que no ponía un pie.

—¿Quieres dormir acá mocoso?— el tono alegre emocionó al pequeño Saiyajin, quién había aprendido a dormir solo desde muy temprana edad.

Su madre lo había obligado a dormirse en la habitación destinada para él y solamente a veces había llegado a descansar en compañía de Paragus. Pero no era algo que ocurriera en forma recurrente.

Su emoción fue demasiada al saber que su papá estaba feliz y lo dejaría dormir a su lado. —¡Si pade! Mimir juntos — emocionado comentaba.

El pequeño se acostó cercano a su padre, aunque sin tocarlo y ambos se sumieron en un sueño profundo, esperando descansar de esa forma.

Llevaba poco tiempo que se había permitido hundirse en el mundo de los sueños cuando un ruido en la puerta lo despertó...

Radditz llegó al planeta acordado, era uno diferente al que escogieron la vez anterior. Era un planetoide, apenas de unos cuantos cientos de kilómetros de circunferencia, esta vez no era un lugar lleno de hielo y frío. Por el contrario era un planeta con poca o casi nada de vegetación color marrón, casi en su totalidad plano y con pocos relieves apenas lo suficientemente altos para ser consideradas pequeñas colinas.

Llegó media hora antes, como todo Saiyan prefería ser quién llegara primero y tener oportunidad de reconocer el lugar por si después lo necesitaba. A pesar de saber que la mujer terrícola era débil prefería no correr ningún riesgo.

Vio su nave aterrizar, y sonrió fanfarronamente pagado de sí mismo. Esta vez sin la ojiazul de por medio pensaba molestar un poco a esa altanera terrícola; haría que la rubia aprendiera su lugar, la haría temblar de miedo.

«De todos modos ya estoy muerto, así que aprovecharé y me divertiré un poco a costa de esa atrevida mujer»

Sabía que aunque aún respiraba, era mera cuestión de tiempo antes de que Nappa le dijera a Vegeta y este lo matara por la estupidez cometida.

La vio bajar de su pequeña nave espacial, la adrenalina por quebrarla y verla suplicar de miedo prevaleció, estaba eufórico de emoción. Pensaba entretenerse un rato molestándola. Una última travesura antes de ser condenado a muerte.

«Veamos de que estás hecha y si sigues fanfarroneando después de que que te enfrentes a mí. Dudo que sigas con esa sonrisa estúpida y confiada en tu cara...»

Tights bajó y caminó moviendo sus caderas segura de sí misma, cuando su hermana le comentó su plan y quién sería el contacto que le llevaría la cápsula con todo lo necesario estaba escéptica, pero ahí estaba el sujeto.

Por supuesto que jamás creyó que el tipo iría, se notaba demasiado hosco, y malhumorado, su actitud le llamaba la atención.

«Un tipo así de arrogante es un buen reto para fastidiar...»

Sonrió maliciosa para sí misma, —Pero mira nada más a quien tenemos aquí, don músculos vino a verme ¿Tanto me extrañaste nene, que tuviste que usar cualquier pretexto para volverme a ver?— La mirada burlona y arrogante de la fémina colmó la poca paciencia del saiyan.

Radditz sintió una vena latir e hincharse en su frente por el enojo que comenzaba a engullirlo.

«¡Qué demonios está sugiriendo esta vulgar terrícola!»

La miró despectivo y arrogante —Ya quisieras vulgar humana tener el "honor" de fornicar con una raza tan superior como la mía.

Tights torció los ojos en señal de claro fastidio y le aventó unos cuantos billetes del dinero universal del Imperio que aún se usaba. —Mira toma este dinero y cómprate ¡Tantita humildad! Tal vez así encuentres a alguien que de verdad piense que eres atractivo, y así dejes de ser virgen porque...— Sonrió mas burlonamente — es demasiado claro que estás desesperado por tener a alguien que por fin acepte tener un polvo contigo.

El saiyan sonrió, —Soy demasiado valioso para perder mi tiempo con un ser tan inferior como tú— fue todo lo que dijo, dándole la espalda haciéndole claramente ver que ni siquiera temía quedar vulnerable frente a ella. Simplemente no era rival.

—¡Relájate grandote! Qué poco sentido de humor tienes — Decía Tights mientras se apretaba con su mano derecha arriba de sus fosas nasales evitando que un resoplido fastidiado saliera de ella para después, masajearse las sienes cansada — Hoy no es tu día de suerte musculitos y esta preciosura —Decía mientras se señalaba así misma— no está interesada en ti— Soltó una risa descarada mientras lo retaba burlonamente.

Radditz le dio una sonrisa malvada —La otra humana fastidiosa no está aquí, no necesito comportarme — extendió su mano derecha mostrando la palma de su mano para después generar energía, — Dame un motivo para no desaparecerte ahora por atreverte a ofender a un ser tan superior como soy yo.

Tights lo vio enojada, había pensado que sería buena idea juguetear un rato y hacerlo enfadar un poquito, pero era claro que el saiyan no tenía sentido del humor.

«Mi hermana tiene razón, malditos simios descerebrados, ¡Que poco aguantan! me preguntó si cumplirá su amenaza y me desintegrará si le muestro una banana, ¿Valdría la pena morir por esa inocente broma?»

Tights sonrió pícaramente, imaginándose la cara del saiyan si ella hiciera eso «¡Demonios que sí! Valdría la maldita pena morir de esa forma»

Lo vio avanzar amenazadoramente y aunque le encantaría llevarlo al límite de su tolerancia por el simple placer de molestarlo, tenía algo más en que trabajar y lo primero que necesitaba era que le diera la cápsula antes de que se diera cuenta que ésta no solo llevaba fotos y recuerdos para sus padres.

—Se buen chico y entrégame ya la cápsula que mandó Bulma, y podrás deshacerte de mí — fue su "inocente" y risueño comentario.

Pero ahora era él quien quería hacerla pagar por su osadía, se había hecho el propósito de verla temblar de miedo como a cualquier otro ser de raza débil y eso era lo que haría.

—¿Quieres esta cápsula? — arrogante sonrió mientras mostraba la misma a la rubia. — Tendrás que convencerme y dudo que lo logres, tal vez si imploras de rodillas podría considerarlo...

Ella lo miró y levantó una ceja —¡Ah! Así que "musculitos" siempre sí usa la materia gris que tiene en el cerebro ¿Eh? Y cree que me puede doblegar...— Se echó descaradamente a reír —Buena suerte con eso grandulón.

En un instante antes de que ella se percatara, Radditz estaba demasiado cerca de ella en forma amenazante, la acorraló entre su nave y él, sus musculosos brazos parecían cerrarse como una jaula a los costados de la fémina, dejando la cara de él peligrosamente cerca de ella.

Tights no pensaba dejarse amedrentar, ella era una mujer aún más osada que su hermana en muchas cosas, así que sonrió con confianza, —¿Crees que me asustas? ¡Por favor grandulón! Tócame un solo cabello y Bulma hará de tu vida un infierno — Cruzó sus brazos a la altura de su pecho y alzó su mentón dándole una mirada de evidente desafío.

Radditz la escaneó, la humana era atractiva, si bien sus curvas eran menos marcadas que las de su hermana, esa vena rebelde que tenía era igual o más indomable que la que tenía la peliazul y eso le atraía y le hacía gracia —Ja, ja, ja. ¿De verdad crees que la otra terrícola te puede salvar?— se acercó hasta que su boca quedó al lado del oído de la rubia.

—Voy a contarte un pequeño secreto, por si tu hermanita no te puso en contexto. Estas peculiares visitas a verte, no han sido notificadas a Vegeta... Así que tu hermana no podrá acusarme de nada. ¿Vine aquí no? Si desapareces no será mi culpa— La sonrisa malvada se extendió en el rostro del saiyan.

Ella alzó una ceja en señal de claramente no creer su amenaza, y después también sonrió, —Quieres negociar ¿Eh? Está bien grandote veamos qué tienes para mí— Acto seguido se agacho con rapidez y salió de la prisión de esos deliciosos brazos musculosos.

Tomó de su bolsillo una cápsula y la arrojó al suelo. Tights había pensado después de obtener la cápsula en ese planetoide muerto y estéril, acercarse a un planeta gaseoso en el cual orbitaba un pequeño satélite natural que tenía lagos con agua termal, un lugar escondido que halló por casualidad, no tenía fauna peligrosa, era su pequeño rincón interestelar al que solía escabullirse para tener un picnic en solitario.

Pensaba analizar el lugar pues si todo fallaba, había considerado cómo el plan de respaldo, llevar a su hermana a esconderse ahí. Por tanto tenía que meditar para elegir la estrategia correctamente.

Sin embargo, viendo que el saiyan frente a ella pensaba hacerle difícil la entrega de la cápsula que tenía en su poder, usaría ese pequeño picnic para conseguir sus propósitos y tal vez le serviría para saber más de esa esquiva raza guerrera.

—Ya que piensas ser un idiota, y no veo que tengas ganas de entregarme la cápsula, tomaré un descanso— en forma relajada comentó. Aventó la cápsula al suelo y una hermosa alfombra se extendió por el suelo revelando varios platillos y frutas exóticas que de inmediato atrajeron la atención del guerrero.

Tights se sentó en uno de los almohadones y comenzó a morder algunas fresas rojas y tentadoras que había, el jugo se resbaló entre sus labios regándose sobre su cuello y llegando casi a sus pechos. —¡Ahhhh! Que delicioso sabe esto — Miró al saiyan quien la veía embobado.

«Si este tipo es como Gokú seguramente el olor a comida lo hará distraerse»

Sonrió con fingida amabilidad—¡Vamos grandulón! Siéntate, no muerdo —Le guiñó al decir esto— ¿Qué dices? ¿Tienes hambre?

Usualmente Radditz se hubiera negado pero realmente el olor de la comida lo sedujo y se sentó, comenzaron a comer, —Entonces chico rudo, cuéntame ¿Cómo es mi cuñado?— El saiyan la miró confuso sin dejar de atragantarse con la comida.

Ella torció los ojos, —Me refiero al príncipe Vegeta, ¿Cómo es? ¿Es amable con mi hermana o debo ir y patearle su principesco trasero? — Sonrió alegre y presuntuosa.

El sonrió, —Pregúntale a tu hermana y deja de ser tan curiosa— fue todo lo que contestó para seguir comiendo. Ella miró la botella de vino que llevaba, era un tesoro, una rareza. De esos pocos lujos que tenía escondidos y reservados solo para ella pues era vino terrestre por tanto un bien muy difícil de hallar en esa parte del universo, además el mismo era de una excelente cosecha.

Lo meditó, tal vez ese vino le soltara la lengua, sirvió dos copas y le pasó una al saiyan. El vino era tinto y especiado, su sabor dulce tenía un dejo amaderado y al final un rastro de especias combinadas se sentía.

Radditz lo saboreó, jamás había bebido algo tan exquisito, además en el estómago le caía bien y sentía que le producía un calor agradable, se quedó viendo a la rubia, quién después de la segunda copa lucía un adorable sonrojo en las mejillas. El calor comenzó a extenderse y pasó a ser más fuerte extendiéndose hacia su virilidad.

La terrícola era hermosa, le había gustado su olor, tal vez pudieran hacer algún trato que le gustara más al saiyan. Se había prometido hacerla gritar, pero bien podría cambiar los gritos de horror por los de placer.

—¿Así que quieres negociar eh?— La sonrisa en el rostro del saiyan era más natural y menos presuntuosa. Tights Asintió con la cabeza, —Podemos llegar a un acuerdo que nos convenga más grandulón— fue todo lo que alcanzó a decir pues en un rápido movimiento el saiyan estaba sobre ella, enjaulándola nuevamente entre sus fornidos brazos.

Radditz sonrió, la mujer era descarada y tenía agallas, iba siendo hora de darle una lección: Si juegas con fuego te quemas...

La pegó a su cuerpo abrazándola, inhaló el aroma qué de la fémina se desprendía y luego pegó nuevamente sus labios a su oído — ¿Estás segura que quieres negociar? Tal vez el precio que exija sea algo que no estés dispuesta a pagar...— su descarada proposición tenía toda la connotación sexual que definitivamente quería insinuar.

Ella se mordió el labio inferior para no proferir un gemido, debido a la forma descarada con que él se repegó a su cuerpo. La rubia lo miró, y sonrió en forma cómplice, había una diferencia entre Bulma y ella, su hermana a pesar de lo descarada que parecía ser, realmente solo se involucraba sexualmente cuando había sentimientos de por medio, en cambio ella... No es que fuera una libertina sin moral pero el vivir tantos años fuera de la tierra le había abierto la mente y no necesariamente involucraba a su corazón cuando lo hacía su cuerpo.

El saiyan le había llamado la atención desde que lo conoció la vez anterior, lo escaneó con la mirada.

«Si ya voy a ser prófuga próximamente, debería intentarlo... ¡Ahh que demonios! Probablemente muera pronto por culpa de mi hermana y el lunático de mi cuñado, así que... ¡Quiero probar sexo salvaje y peligroso...!»

Se mordió el labio y descaradamente se abrazó a él, repegándose al hombre. —¿Dime Grandulón, qué es lo que quieres que te dé a cambio de la cápsula que te dió mi hermana?— Su mirada provocadora tan descarada solo consiguió prender más al saiyan, quién metió sus manos por dentro de la delgada blusa que la rubia vestía, tocando la suave y delicada piel blanca de la mujer.

Él le sonrió para después adueñarse de sus labios color carmín, se sentía demasiado bien, su sabor era decididamente adictivo, y notó que no era el único con ansias de explorar la boca del otro, el beso comenzó a ser más y más demandante, —Te haré cosas que te harán sonrojar cada vez que te acuerdes— fue todo lo que dijo Radditz antes de seguir atacando los sonrojados labios de la fémina.

Cuando la falta de aire en sus pulmones les exigió separarse, fue ella quien se rió para descarada decir —¡Ahhh cariño! Serás TÚ el que suplicará volver a tener algún día acceso al paraíso que solo hoy probarás...— Se paró y separó de él para quitarse la blusa mientras sus encantadores ojos chocolate le daban una lasciva mirada al saiyan invitándolo a pecar con ella.

Radditz no tardo absolutamente nada de tiempo en quitarse su armadura, Tights tuvo que hacer un esfuerzo sobre humano para tragarse el jadeo que de ella pugnaba por salir.

«El tipo es un completo adonis, ¡Maldita sea! Por supuesto que no me voy sin probarlo»

Tuvo la firme decisión de ser jodidamente sucia en su juego sexual.

«Dudo volver a ver a musculitos otra vez así que... ¡Activando modo perra total!» Sonrió para si misma, cuando quería podía ser tan impúdica y desvergonzada que sonrojaría a cualquier cortesana experimentada.

Lo empujó rumbo a la alfombra del picnic, el saiyan entendiendo lo que ella quería se dejó caer, pues de otra forma difícilmente podría haberlo movido de su lugar. Ella terminó de quitarse la ropa, mientas él la miraba embelesado. Tenía que admitirlo la hembra tenía un descaro y una confianza que la hacía abrumadoramente atractiva, si bien su cuerpo era más delgado que el de su hermana y sus senos más pequeños esa forma tan obscena de mostrarse con ese desparpajo la hacía sumamente deseable.

Se acostó a su lado, quedaron frente a frente, la sensualidad que irradiaba Tights por su increíble seguridad lo hacía desearla más, quería tocarla, morderla, lamerla y probarla de todas las formas posibles; pero algo en él se sentía cohibido, ella hizo el primer movimiento, sus delicadas y blancas manos se movieron vagando sobre el fornido pecho del varón.

—Vaya, vaya — era todo lo que ella decía mientras su mano deambulaba por los pectorales del saiyan y bajaban por su marcado abdomen. Quien simplemente cerró los ojos al sentir la caricia suave de la hembra.

La suave mano traviesa de ella siguió bajando, sus ojos brillaba hambrientos viendo el pedazo de carne bastante bien dotada que el hombre tenía por virilidad entre sus piernas.

«Parece que hasta en eso son temibles estos tipos, dudaría y casi apostaría que "eso" no podría caber en mí, de no ser porque mi hermana está con el príncipe de este sujeto... así que si ella pudo...»

Su delicada y pequeña mano se cerró sobre esa palpitante virilidad, Radditz gruñó excitado ante ese contacto — ¿Eso te gusta?— en tono muy bajo, muy suave y seductor ella dijo.

El movimiento de sus blancas manos comenzó a hacerse más rítmico mientras que el jadeo del saiyan iba en crescendo, de pronto la detuvo y la acorraló nuevamente, dejándola de espaldas al suelo, atrapándola entre sus brazos.

Los besos salvajes bajaron por el blanco cuello femenino, para después apresar con su boca la delicia que eran esos hermosos pechos desnudos. Tights echó la cabeza hacia atrás mientras un gemido salía de ella y pegaba más su seno a la boca demandante que se amamantaba, succionando y mordiendo suavemente su pezón.

—Ahhh— gemidos y suspiros salían de la boca de la fémina, pero el vino había calentado demasiado las entrañas del hombre y ahora viendo ese hermoso cuerpo tan dispuesto para él, escuchando esos deliciosos sonidos que de ella salían, se volvió codicioso y quería escuchar más.

Siempre había sido un egoísta, enfocado solo en su propio placer, pero ahora... simplemente quería seguir escuchando el desvergonzado gemido satisfecho que la hembra producía, siguió bajando sus besos, cuál conquistador que encuentra un nuevo universo y lo quiere solo para él.

Trató de esmerarse tanto, que ella no olvidara aunque quisiera el placer que él le estaba produciendo. Sus besos bajaron al abdomen terso de la rubia, enterró su lengua en el sensual ombligo de ella, haciendo falsa embestida, sacándole más y más jadeos. Podía oler la necesidad de la hembra, sabía cuánto lo deseaba.

Bajo los besos llegando a la zona deseada, a la zona más íntima de ella, abriendo descaradamente esas blancas y bien tornedas piernas. La vista era celestial.

—¿Te gusta lo que vez? — El impúdico tono de la hembra lo excitó aún más. Y antes de que el pudiera acceder a probar la zona más sensible de la rubia vio la mirada lujuriosa de ésta, quién se recargó sobre sus codos y abrió más esas deliciosas piernas blancas mostrando impúdicamente si centro de placer.

Radditz escuchó como un gemido de placer salió de su traicionera boca al mirar aquel rosado capullo y aquellos hermosos pétalos abiertos para él, ella no perdió tiempo y comenzó a bajar lentamente una de sus ágiles manos, pasando por sus redondeados senos, siguió bajando tocándose a ella misma hasta que llegó a ese suave centro de placer, y comenzó a amarse así misma.

El saiyan se sentía como hechizado, había tenido muchísimas experiencias sexuales antes, pero realmente jamás le había interesado ver a una mujer darse placer a sí misma, lo único por lo que le interesaban las hembras era para fornicarlas y descargar su propio placer sexual.

Sin embargo ver aquellas ágiles y pequeñas manos tocar con maestría ese dulce centro mientras veía el cuerpo de la hermosa mujer temblar de placer mientras escuchaba el coro de gemidos que de ella salían, como si de música sacra se tratara y al ver el deseo y satisfacción pintando en esa hermosa cara, que le daba la viva imagen del pecado, le hicieron perder la poca capacidad de razonar que le quedaba.

Acomodó su cabeza a la altura de la entrepierna de la rubia, detuvo sus pequeñas manos y monopolizó con su boca el placer de la hembra. Los suaves gemidos que habían estado saliendo cambiaron para ser más altos casi gritos.

Tights tiró su cabeza hacia atrás mientras sentía la boca de ese grande, rudo, sexy y musculoso guerrero conquistar toda su intimidad, se estremeció y tembló de placer al sentir la lengua del hombre dominarla y penetrar la profundidad de su sexo.

Los jadeos continuaban y ella simplemente no lograba poner coherencia a sus pensamientos, el placer la invadía, él sintió cuando ella llegó, el adictivo néctar del hembra de hizo más abundante, lo cual le fascinaba, quería más de ella, lo quería todo.

Se separó un poco permitiéndole recuperarse del tremendo orgasmo al que la había sometido, solo unos instantes de recuperación cuando en forma malvada como sólo un saiyan sabía ser, invadió la cavidad de sus sexo con sus dedos, para Tights simplemente fue demasiado, y lanzó y grito de placer, pues no esperó tremendo ataque, él se acomodó sobre ella imponiéndose así, la rubia mordió sus labios sabiéndose indefensa y deseando se sometida por ese hermoso y bien dotado espécimen.

Tratando de distraerla, pues sabía que en un inicio podría ser un poco doloroso para ella pues su tamaño era por seguro Mayo que el

De cualquier amante que ella hubiera tenido antes; besó acaloradamente, la reminiscencia suave del sabor salado de su propio deseo, que aún perduraba en la boca del saiyan la excitó más, él la continuaba besando —Me gusta como sabes, podría beber de ti todo el día... —la voz ronca del guerrero le mostraba cuán excitado se hallaba y lo difícil que estaba siendo contenerse.

—Te haré gritar mi nombre...— fue todo lo que declaró antes de volver a besarla pasionalmente, el beso la distraía y la nublaba en sensaciones intensas, cuando de pronto, sintió la misma endurecida virilidad del varón comenzar a abrirse camino en su cuerpo.

Un jadeo fue atrapado entre beso y beso, trató de relajarse lo más que pudo.

«¡Hijo de puta! Este tipo me va a matar es demasiado grande para mí»

Jadeó emocionada mientras sentía que el saiyan la abría realmente por dentro, cuando por fin se pudo acomodar comenzó a bombear cada vez más y más fuerte en ella. La hembra gritaba extasiada mientras sus desnudos pechos se bamboleaban entre sí

Radditz no estaba mejor maldecía en su lengua materna mientras gruñía, casi quería acabar cuando apenas habían comenzado. Seguía penetrándola tan fuerte como podía sin dáñarla, sintió las contracciones de ella, deducía que faltaba poco para que ella terminara.

—Di mi nombre Tights —Fue la exigencia del Saiyajin con una voz que era más un gruñido, los gemidos y gritos de placer de ella no cesaban, lo había escuchado pero no quería darle el gusto de escucharla gemir su nombre.

El saiyan la miró alzando la ceja, —Si así quieres jugar humana...— fue todo lo que dijo para detener sus embestidas, la rubia que ya casi llegaba a su clímax protestó —¡Oye! ¿Qué demonios crees qué haces? — mientras golpeaba sus pecho, él acarició el sudoroso rostro de la fémina, —Di mi nombre o no te dejaré llegar, ella le dio una mirada envenenada, pero antes de poder decir nada más lo embistes salvajes de él comenzaron —¡Di mi nombre!— exigió.

Ella comenzaba a volar en el placer excelso que sentía —¡Ahhhhhh! ¡Radditz!— gritó mientras encajaba sus uñas en la espalda del guerrero. El continuó salvaje atacando, —¿Te gusta lo que te hago? ¿Quieres que te de más duro humana?— fueron las crudas palabras de él mientras ella sentía estallar de gozo.—¡Radditz no pares por favor! ¡AHHH!

De pronto sintió las contracciones del cálido sexo de Tights contraerse, mientras los gritos de satisfacción de la rubia colmaban de alegría sus oídos y por más que quiso retrasar su entrega no pudo, la mujer se sentía y sabía demasiado bien, entregó su semilla, quería dejar su aroma en ella.

Sus gemidos, su cuerpo le pertenecía; descansaron sus sudorosos cuerpos abrazados, y cuando por fin abrieron los ojos ambos vieron la misma hambre aún no saciada...

Varias horas después se vistieron, ambos se reían, —Bueno eso fue... intenso— fue todo lo que la rubia dijo, a pesar de que podía perfectamente afirmar que era el mejor amante que jamás había tenido, no estaba loca para hacérselo saber, el saiyan no necesitaba que le inflaran más el ego tan enorme que ya de por sí tenía.

Radditz la miró arrogante, para ambos había sido demasiado intenso pero ambos creían que esto era simplemente un revolcón, una buena experiencia para guardar solo entre ellos. Él le aventó la cápsula que ella atrapó.

—He cumplido entregándote esa cosa— presuntuoso dijo, para luego agregar —Dudo que halles mejor sexo del que te he dado, si algún día necesitas que te vuelva a hacer gritar ya sabes dónde hallarme — Sonrió satisfecho de sí mismo.

Ella torció los ojos al cielo, «Sí definitivamente estaba en lo correcto, este imbécil no necesita que le infle más el ego, solito lo hace muy bien»

Ella le sonrió — Claro como digas— él resopló —puedes negarlo humana pero tus gritos de placer me decían otra cosa— sonrió malicioso.

Ella se rió y movió su cabeza de un lado para otro — Pero qué pagado de ti mismo estás "cariño"— sonrió segura de sí misma— jamás dije que no lo disfruté, eres lo suficientemente bueno para estar entre los primeros puestos pero no en primer lugar — su risa fresca y el guiño lo hicieron casi enojarse.

Ella se dio cuenta que logró su cometido, —Hey chico rudo sin enojarse— lo golpeó juguetonamente en el hombro, — Lo tengo, si no hay nadie más y necesito un buen orgasmo, yo te busco.— Se alejó riéndose y antes de subir a su nave le guiñó de nuevo el ojo y le lanzó un beso, haciéndole una seña con la mano como si después ella le llamara, acto seguido se metió a la nave y despegó de ahí.

Él vio la nave de Tights partir, se quedó largo rato más viendo a la nada, al vacío. Había probado el cielo y la gloria. Cómo si de un condenado a muerte se tratase, sentía que algún dios generoso le había dado la oportunidad de tener su última comida antes de pasar al paredón.

Ahora más que nunca estaba decidido a pedirle a Nappa le permitiera hablar con Vegeta para disculparse apropiadamente. Después de tener a una mujer como Tights en sus manos se dio cuenta cuán mal estuvo su acción.

— Soy un idiota— avergonzado se reprendió. Y entendiendo lo aberrante de su acto, solo sentía una profunda vergüenza por su mal actuar. A pesar de todo Vegeta siempre lo consideró y no había excusa que justificara su mala acción.

Subió a su nave decidido a llegar y conseguir que Nappa le permitiera pedir perdón directamente al príncipe Saiyajin...

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Hola a todos!!!! Espero estén muy bien. Wooow Qué pasó aquí, eso estuvo algo intenso y loco. ¿Qué les pareció esa locura entre esos dos?

Y de verdad pobre Radditz casi se siente sentenciado a muerte :( , el Prox cap sabremos qué le depara el destino.

Por cierto malas noticias babies, se me vinieron de improviso un buen de viajes por el trabajo y este tipo de viajes son demasiado pesados. Así que estaré casi un mes fuera de casa.

Por lo que lamento que sea así pero intentaré cada dos semanas actualizar. No esperaba esto, pero realmente ese tipo de viajes me deja agotada y no sé cuánto pueda avanzar.

Rápidamente contesto a los comentarios:

An. R. Tendo: Jajajaja ya see Que eres una corazon de pollo, pues esperemos dendé te escuche y Vegeta lo deje vivo :(

XXlalalulu: Jajaja Que me pusiste en La idea la idea perversa de imaginarme al buen Radditz siendo untado por aceitito... pones ideas pecaminosas en mi cabecita hahajajaja.

Calay: si También me cae muy mal Kale y solo espero pronto alguien me de una buena golpiza... jajaja no la soporto. Y de Radditz yo solo espero Vegeta se apiade de él :(

Invitado: siiii muero por que Bulma y Vegeta vuelvan a reencontrar su camino, pero Bulmita está muy renuente :(