Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Era ese sabor en tu piel, a azufre revuelto con miel,así que me llene de coraje y me fui a caminar por el lado salvaje. Pensé "no me mires así". Ya sé lo que quieres de mí, que no hay que ser vidente aquí. Para un mal como tu no hay cuerpo que aguante... —Lo hecho está hecho, Shakira
Nappa halló a Radditz cuando éste regresó, y antes de que pudiera decir algo fue el pelinegro quien habló — He pensando en lo qué pasó y estoy avergonzado, no tienes que cubrirme Nappa, iré a hablar con Vegeta, merezco que me castigue por hacer lo que hice y lo lamento.
Un golpe en la boca del estómago recibió al desprevenido pelinegro — ¿Ah si? Con que quieres decirle tú a Vegeta— Se escuchó su risa sarcástica — ¿Que mentira le contarás? ¿Que te caíste sin querer en los labios de su mujer? — Otro golpe ahora a la quijada, que lo hizo tambalearse.
Se limpió la sangre que escurría de su boca— No pienso excusarme de nada Nappa, le diré la verdad y asumiré mis consecuencias. — Agachó la cabeza avergonzado, sabía que se merecía el desprecio de Nappa, su príncipe jamás confiaba en nadie y era la primera vez que lo hacía con él y ¿Que había hecho? Abusar de su confianza y besar los labios de la mujer que Vegeta había puesto por encima de todos.
—Tienes razón Nappa, no merezco ni siquiera ese honor de ser muerto a manos de Vegeta, pero quiero decirle la verdad.
El calvo saiyan se sorprendió con esa repentina muestra de arrepentimiento de Radditz, quién podía ser muchas cosas pero jamás se arrepentía de las fechorías que cometía, evaluó lo que este dijo y encontró sinceridad en su voz, aún así era importante que aprendiera su lección.
Lo golpeó fuertemente aventándolo al piso, —No mereces una muerte tan honrosa, no mereces morir por su mano. Aún así te daré el honor de confesar tu crimen delante de él.— Le lanzó un puntapié que le quebró dos costillas, a pesar del dolor el pelinegro no se quejó.
Avanzaron por los pasillos, llegaron a una de las salas, que era la favorita del peliflama —Quédate aquí idiota, si intentas huir te despedazaré, iré por Vegeta.
Nappa avanzó y llegó a donde estaba Vegeta entrenando con Chard, —¿Pasa algo? — la voz sorprendida del peliflama le dejaba ver que no esperaba ninguna visita.
— Quería informarte que ya todo está listo, podremos salir mañana a primera hora, ya informé a la científica también. — fue todo lo que dijo.
—Bien, Te veo mañana entonces— El peliflama estaba por meterse a la cámara de gravedad cuando fue interrumpido nuevamente.
—Príncipe hay algo importante que quiero decirte, es sobre Radditz — Nappa lucía incómodo y no sabía como abordar la situación.
—¿Que hizo ese idiota ahora?— alegre se rió Vegeta, la realidad es que estaba bastante feliz pues solo faltaba un día para tener a su musa azul sólo para él, podía imaginarse la tontería que de seguro hizo el pelinegro, a veces era muy idiota y sabía que sacaba muy fácilmente de sus casillas al otro saiyan. Pero esta vez el buen humor que tenía Vegeta era tanto que pensaba dejar pasar sus habituales metidas de pata.
Sin dejarle contestar la pregunta que él mismo realizó continuó — Lo que sea que haya hecho da lo mismo, es un idiota pero es leal. Tenle paciencia Nappa, a veces puede ser muy imbécil pero si en alguien confío aparte de ti es en él. Además piensa en Bardock que debe de estarse revolcando en su tumba, ya tiene con la desgracia de hijo que fue Kakaroto, ayudémosle a no sufrir también por tener otro idiota como hijo. Sopórtalo y no seas tan duro en su castigo.
Vegeta se rió y despidió al saiyan e ingresó de nueva cuenta a la cámara. Nappa no tuvo el valor de interrumpir de nuevo al peliflama. Muy en el fondo le creía a Radditz, que jamás intentaría nada de nuevo.
Suspiró. — Solo espero no equivocarme— fue todo lo que en un susurro se dijo y emprendió a paso lento su regreso a donde estaba el otro saiyan esperando su condena a muerte.
Al entrar lo vio ahí parado esperando. Lo molió a golpes hasta cansarse, para luego sólo decir —Te creo, no hay necesidad de molestar a Vegeta ya suficiente presión tiene con Kale... Y enterarse de algo así sería poner en peligro a Bulma— Se acercó al otro saiyan que se hallaba tendido bastante malherido en el suelo. —¡Vuelves a hacer una estupidez así y yo mismo te sacaré el corazón y te arrancaré la cola! Aunque antes me encargaré de cortarte tu patética hombría, ¿Esta claro?
Radditz se levantó tambaleándose, — Te juro por la memoria de mi padre que no volveré a hacer una estupidez así, gracias por creer en mí— Nappa no Dijo nada más simplemente salió de ahí...
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Saldrían al amanecer, eso lo tenía sumamente contento, porfin pondría su plan en marcha, solo unas pocas horas más y tendría a Bulma sólo para él. Se sentía cansado, y mucho. Las pesadillas plagaron su intermitente sueño.
No lo comprendía, Trunks igual que su madre lo mantenían seguro, libre de sus demonios internos, había estado seguro que lo mismo pasaría con su otro hijo.
"... Caminaba reconociendo que estaba en la nave de Freezer, nuevamente como cuando era un esbirro del lagarto, escuchó el grito de miedo de la peliazul y su pulso se aceleró, avanzó con rapidez para hallarla tomada por parte de Freezer quién apretaba salvajemente a la mujer por el cuello con su cola y la tenía sostenida sin tocar el suelo.
—¡Vegeta ayúdame!— gritó asustada, mientras Freezer lo veía y le sonreía sádicamente. —¡Ahhh! mi mono favorito ya esta aquí, te traje un regalo para que lo uses enfrente de mí— La mirada diabólica de Freezer miraba atentamente al saiyan.
—¿No te gusta acaso monito? Tiene casi la fisonomía Saiyajin, seguramente querrás aparearte desagradablemente como el animal que eres— se rió de su propio chiste.
—¿Soldado Zarbon, no soy un emperador magnánimo?— vio al peliverde sonreírle con desprecio antes de agregar — En efecto lo es lord Freezer— Vegeta no dejaría que viera su debilidad por ella, estaba pensando cómo lograr sacarla de ahí pero decididamente tendría que actuar como si ella no le importara de lo contrario, solo lograría darle una debilidad que él explotaría y por tanto solo conseguiría que la matara agónicamente.
— Me tiene sin cuidado lo que hagas a esa vulgar terrícola...— ni bien había dicho esto simplemente vio la irritación en la cara del tirano quien sin mediar palabra simplemente la desintegró en un instante frente a sus ojos..."
El peliflama despertó sudando, seriamente alterado, se recostó tratando de calmar su respiración, volteó a ver a su hijo que seguía profundamente dormido. Era el segundo día que descansaba con él, la primera vez que lo hizo días atrás no habían podido descansar demasiado tiempo cuando escuchó ruidos afuera de su habitación...
"... Abrió la puerta bastante irritado, esperaba hallar a Kale ahí, en cambio encontró a un muy nervioso Tarble. — ¿Que demonios quieres?— fue el rudo comentario que lanzó.
Tarble no estaba muy seguro de si confiaba o no en Bulma, pero todo lo que había pasado últimamente lo había hecho reconsiderar su postura, así que pensó que si lograba convencer a su hermano de dejarlos ir con ellos en la nave, tendría oportunidad de conocerla mejor y decidir si en verdad era una víctima o alguien de cuidado.
—Estuve pensándolo Vegeta, lo mejor es que vaya contigo en la misma nave al viajar— No pudo decir nada más cuando fue groseramente interrumpido.
— Me tiene sin cuidado lo que pienses ¡Irás en la otra nave!— Sin darle tiempo a contestar, le cerró la puerta en la cara, una vena a punto de explotar se remarcó en su frente. Se hallaba irritado, nadie interrumpiría el viaje solo para tres que con tanto esmero había preparado.
Miró a la cama y vio a Chard, quién aún con ojos adormilados se levantó para tratar de ayudar a su papá. — descansa...— fue todo lo que dijo, sintiendo remordimiento por dejarlo atrás, vio al pequeño dormir de nuevo e intentó hacer él lo mismo..."
Un suspiro salió de él, estaba intentando cerrar los ojos de nueva cuenta; cuando los ruidos en la habitación obscura lo pusieron en sobre aviso, su hijo dormía tranquilo a su lado. Y a pesar de parecer que el silencio reinaba, en un instante estaba fuera de la cama y sostenía del cuello al intruso que estaba en su habitación.
Reconoció a la Saiyajin y la bilis subió por su garganta, —¿Que demonios haces en mi cuarto Kale?— susurró muy molesto. Ella lo miró y le sonrió, hasta ese momento él se percató que la mujer se hallaba técnicamente desnuda.
Haciendo caso omiso a su forma poco cortés de tratarla lo abrazó y se pegó a él, —Chard está durmiendo, vamos a mi cuarto a reconfortarnos mutuamente— fue en lo que un susurro implorante le dijo, mientras lo abrazaba y lo besaba sin permiso.
Ella enterró sus manos en esa rebelde cabellera, evitando de esta forma que él lograra separarse de ella, decidió encaramarse sobre él y pasó sus piernas sobre la cintura del saiyan evitando de esta forma que pudiera escapar de ella y restregando su cálida intimidad sobre ese abdomen perfecto y su cola hacía arrumacos a la extremidad peluda del varón.
El beso lo irritó bastante, no quería hacer una escena con el niño dormido ahí, —Vamos a mi habitación príncipe...— fue lo que sugerente ella indicó al oído.
No dijo nada simplemente la cargó tal y como estaba abrazada sobre él y salieron rumbo a la habitación de la saiyan. Solo estaba vestido con un pantalón corto así que los firmes y turgentes senos de la saiyan se pegaban sin pudor alguno a su fornido pecho.
Entraron a la habitación, él no decía nada simplemente sentía los cálidos labios de la fémina sobre su cuello. Ella ya saboreaba su victoria, a pesar de lo mucho que lo odiaba, lo deseaba, Vegeta era un excelente amante y ella lo sabía, quería disfrutar del sexo con él y de alguna forma amarrarlo a ella.
Se acercó a la cama y la aventó a esta sin ningún cuidado y luego se alejó de la misma, lo miró confundida —¿Vegeta?— Volteó a verla, estaba tendida en ese mullido lecho, desnuda.
Su cálida piel cobriza lucía hermosa, se veía espléndida ahí en su cama, desnuda y perfecta. Cualquier Saiyajin mataría por tener una guerrera de su calibre en su lecho, deseosa; esperando por él.
Era su mujer ante las leyes Saiyajines, pero él no sentía absolutamente nada más que fastidio. Siguió caminando hasta llegar a la puerta, ni siquiera volteó a verla — te traje de vuelta a tu habitación, no vuelvas a entrar a la mía sin mi permiso, la próxima te atacaré— cerró la puerta y se fue directo a intentar seguir descansando.
La voz frustrada de Kale lo detuvo — ¿Soy TU mujer Vegeta, es mi derecho intimar contigo, acaso no eres lo suficientemente hombre?
Detuvo su andar pero no volteó a verla, sabía que quería provocarlo — Tú y yo teníamos un acuerdo, voy a cumplirlo pero eso no incluía que estuvieras en mi cama.
—¡Mírame!— Exigió enojada.
El se mantuvo de espaldas, — ¿No te das cuenta? ¡No es más que una ramera!, ¿Crees que solo te tiene a ti así? ¡Juega contigo Vegeta! A diferencia de mí de ella no puedes estar segura que te sea fiel, sabes que cuando no hay vínculos hay formas de llegar a esconder el aroma.
Lo vio seguir aguardando en silencio, impasible. Aún así no se amedrentó, no esperaba que le creyera, pero sembraría la semilla de la duda.
— Tanta devoción de los otros Saiyajines seguramente es porque comparte sus favores a ellos también...
A pesar de lo que ella dijera en esos momentos, nada importaba, no voltearía a verla. — Te saqué de mi cuarto sin hacer escándalo para no despertar a Chard, no vuelvas a entrar a mi habitación o esta vez no seré amable.
Enojada lo increpó —¿Es una amenaza?
El solo rió, — ¿Amenaza? No Kale, es una promesa.— Acto seguido siguió caminando, dejándola furiosa, sobre todo porque en todo momento se mantuvo de espaldas a ella, despreciándola nuevamente.
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Llevaban un día de travesía, estaba emocionada, pues después de hablar con su hermana sabía que sus oportunidades de huir se amplificaban con este viaje y pensaba usar todo su arsenal para lograrlo. Para eso sabía que tendría que cambiar de nuevo la estrategia.
Recordó la última comunicación que tuvo con Tights:
"... — ¿Tienes los drones que te pedí que crearas?— Tights preguntó tan pronto se pusieron en contacto, las llamadas debían ser breves así que no podían darse el lujo de perder el tiempo preguntando cosas banales.
—Usaré algunos que ya tenía solo los estoy modificando para que tengas las especificaciones que indicaste —Tranquila contestó la ojiazul.
Tights aprovechó para tocar un tema que la preocupaba mucho: la pésima relación que su hermana tenía con el dichoso príncipe saiyajin.
—B.B, es importante que dejes de cabrear a ese sujeto, necesitamos que te dé libertad y si sigues enfadándolo te pondrá guardias que te sigan a todos lados. Necesitamos que una vez que estés en Zerk, logres escaparte a la ciudad, el éxito del plan depende que puedas lograr liberar a nuestros drones ahí.
Bulma estaba enojada, sabía que su hermana tenía razón y que ella no tenía derecho a reclamar, había sido enteramente su culpa la situación actual y debía hacer un cambio de estrategia. Suspiró resignada, no había tenido más remedio que contarle a Tights la forma en que molestó a Vegeta lo cual era técnicamente a su punto de vista lo único por lo cual la estaba arrastrando a ese viaje.
—Tienes que hacer que baje la guardia hermanita —Le recordó la rubia, el silencio de la ojiazul le hizo entender que la científica seguía empecinada, podía ser muy ogullosa.
—No voy a rebajarme T.B no voy a tener nada que ver con él —orgullosa declaró la científica, era su ego herido el que hablaba, ella no le daría el placer de volver a caer en sus encantos, ese hombre era peligroso para su fuerza de voluntad.
A veces la rubia tenía deseos asesinos de ahorcar a su hermana menor, como en ese momento que se estaba portando sumamente obstinada —Eres una de las mujeres más inteligentes y atractivas que conozco B.B, algo se te ocurrirá, no insinué que tenías que acostarte con él, solo que hagas "tu magia" para que él deje de estar tan pendiente de lo qué haces.
Un silencio prolongado fue todo lo que obtuvo por respuesta. Suspiró, Bulma podía ser tan cabezota a veces...
— Venga B.B sabes que es necesario.
Bulma por fin exhaló cansada, sabía que su hermana tenía razón, pero le avergonzaba reconocer ante ella su poca fuerza de voluntad, porque con todo y el daño que Vegeta le había hecho ella seguía terriblemente enamorada de él.
Un paso en falso y caería en sus redes nuevamente y entonces de ser la cazadora se volvería de nueva cuenta la presa.
—No confío en mi T.B. Tengo miedo de caer en sus mentiras de nuevo.
Sintió simpatía por su hermanita, no la culpaba, debía de ser algo sumamente difícil, conocía el gran corazón que la científica tenía, Bulma nunca hacía las cosas a medias, amaba con todo o con nada.
— Nunca dije que sería fácil— dijo en tono suave — Pero eres la mujer más intrépida e inteligente que conozco, algo se te ocurrirá para no caer en la tentación. De verdad necesitamos que él no mantenga una vigilancia estricta sobre ti o todos nuestros esfuerzos se verán arruinados.
La peliazul suspiró resignada, sabía que su hermana tenía razón..."
Sí, el recordar esa conversación con Tights, solo le generaba más estrés del que ya de por sí tenía. Iban solo ellos tres en esa nave: Vegeta, Trunks y ella. Y le estaba costando demasiado portarse indiferente al saiyan.
Se dirigió hacia el cuarto de mando de la nave, sabía que ahí lo hallaría. Suspiró, debía portarse bien con él, cuando sólo quería aventarle lo que tuviera a la mano, lo cual la irritó más. Mientras seguía caminando rumbo a la cabina de mando del capitán, se resignó: Gritarle a la cara que lo odiaba y que escaparía, no era la solución.
Lo mejor era mostrarse un poco más "sumisa" frente a Vegeta y hacerle creer que estaba de acuerdo en ese viaje y por tanto que lo estaba disfrutando, para ganarse su buena voluntad de nueva cuenta.
«Esto no es jugar limpio» Se reprendía a ella misma, esa no era la forma en que fue educada. Jugar con los sentimientos de los demás nunca era una buena idea, aunque por el momento no tenía otro plan mejor.
No era su estilo jugar así de sucio y sin embargo se sentía desesperada, y ante situaciones así se debían tomar riesgos y tener actitudes que en otras situaciones jamás tendría.
«El fin justifica los medios, ¿Él me usó antes no? Qué más da si ahora la que lo engaña soy yo...»
Y a pesar de todo no se sentía nada bien hacer esas cosas, ella no era como él, si tomaba esas decisiones, ¿Qué la separaba de ser igual de infame de lo que había sido el saiyajin? Bulma cerró los ojos, cansada:
«Algún día me voy a arrepentir de lo que voy a hacer, pero ¡Kami perdóname! Hoy no es ese día...»
Se acercó al control de mando de la nave, vio al peliflama navegar, se mordió en forma inconsciente sus carnosos y suaves labios al verlo ahí, serio y apuesto; se notaba concentrado mientras revisaba la ruta y veía que todo fuera en orden, sintió la escena como si de un deja vù se tratase y le golpeó fuertemente la reminiscencia de una situación similar, un escalofrío recorrió su cuerpo y tuvo que acallar un gemido al sentir la escena tan familiarmente igual a cuando ellos viajaron rumbo al planeta Vegita.
Ahí estaba el saiyan, tan ajeno al escrutinio que ella hacía de su persona, «Kami ¿por qué tiene que ser tan jodidamente sensual?»
Tan solo con verlo su pulso se aceleraba, ella no quería reaccionar así, pero su cuerpo la traicionaba.
Había apartado la vista de él para recobrar la sensatez antes de continuar.
De pronto, volteó a verlo de nuevo y se quedó sin respiración al notar que él la contemplaba también, la mirada penetrante y seria del saiyan se iluminó y una sonrisa radiante se asomó al verla, ella sentía como si hubieran regresado en el tiempo, parecía nuevamente aquel saiyan del viaje que la terminó de enamorar.
Su corazón latió dolorosamente al pensar eso, debía ser cuidadosa, un paso en falso y la que se enamoraría más sería ella y saldría seguramente de nuevo lastimada.
—Hola Vegeta, ¿Que haces que te tiene tan concentrado? — Preguntó en forma inocente para romper la tensión y el silencio que de pronto sintió.
—Estoy asignando la ruta —decía tranquilo mientras con su cálida sonrisa la invitaba a acercarse, continuó hablando — No quiero que alguna zona no detectada de asteroides nos tome desprevenidos, esta zona por la que navegamos suele tener materia obscura y a veces es complicado confirmar que la ruta realmente está despejada.
La curiosidad de la ojiazul pudo más que ella y se acercó a ver la ruta trazada, estaban peligrosamente cerca, uno del otro — ¿Vez esta zona? —Señaló el saiyan casual —Parece estar despejada pero no es así, he revisado y he hecho algunos cambios a nuestra ruta actual, una pequeña desviación, que nos evitará tener un montón de problemas.
Ella se quedó estudiando los rasgos del saiyajin, sabía que lo que estaba haciendo con él era algo vil, pero necesitaba mantenerlo con la guardia baja, necesitaría que él tuviera la vigilancia relajada una vez llegando a Zerk y eso solo lo podría llevar a cabo si lograba hacer que Vegeta creyera que ella pensaba seguir a su lado, era una artimaña sucia y desleal pero usaría todas las estrategias necesarias, inclusive de ser necesario, el hacerle creer a Vegeta que volvería con él, todo sería válido con tal de obtener una oportunidad de escapar.
«Que Kamisama me perdone por lo que haré»
Había estado esquivándolo demasiado así que no podía simplemente hacer como si nada hubiera pasado, iría de a pocos, pero ya tenía decidida su estrategia: Usaría estos días de travesía antes de llegar a ese planeta para ganarse la confianza y voluntad de él.
Vegeta estaba contento, sabía lo mucho que le intrigaría el viaje a la científica, cuando la vio sonreírle no pudo evitar que su corazón latiera al ver por primera vez en mucho tiempo que la sonrisa y la alegría llegaban a los ojos de la peliazul.
Le costó muchísimo no sonrojarse al verla darle esa maravillosa sonrisa otra vez. Estaba feliz por ese tiempo que pasarían en la nave, ahora más que nunca tenía la esperanza de recuperarla y de fortalecer su lazo con Trunks.
Ambos estaban felices, él por el tiempo que pasarían juntos y ella por tener una oportunidad real de escaparse, siempre que lograra engañarlo y obtener ventaja de eso.
De pronto, el pequeño interrumpió las miradas alegres que compartían sus padres que casi hasta parecían estarse mirando en forma cómplice —¡Mami! Comida, Tunks tiene hambe, ¿Sí? — se quejó el niño, realmente le dolía el estómago ante la falta de comida, no quería llorar enfrente de su padre, pero su apetito era voraz.
Vegeta quien ya había acabado de asignar la ruta, solo se rió, mientras veía a Bulma tomar a su cachorro y cargarlo —Vamos a desayunar pues, pequeño tragón —decía amorosa ella, mientras el peliflama reía al verla reprenderlo, y los acompañó viendo la interacción de lejos.
El niño podía ser bastante inquieto, estaba muriendo de hambre así que le robaba pedazos de comida a su madre, lo cual no hacía más fácil la tarea de Bulma en intentar hacer algo para comer —¡Trunks deja de comerte las cosas crudas! — se quejaba ella, volteó a ver al peliflama quien muy ladino se reía de su predicamento.
—¿Puedes ayudarme con él al menos? —El corazón se le aceleró al verla involucrarlo, le dio una media sonrisa, le hubiera encantado poder decirle que no para hacerla rabiar como en los viejos tiempos, pero estaba muy emocionado de que lo involucrase así que no echaría a perder su oportunidad.
Aún así no pudo resistir el impulso de molestarla solo un poco. —¿Y yo que gano con eso mujer?
La sonrisa ladina y ese brillo juguetón en los ojos le indicó a Bulma que Vegeta estaba disfrutando molestarla, —Pues si quieres ser alimentado "Príncipe", más vale que tú y tu hijo desaparezcan de mi vista de inmediato.
Altiva contestaba mientras le sonreía también.
—¡Trunks! Ven conmigo, comenzaré a enseñarte a formar ki en tu mano a voluntad, en lo que tu madre acaba de hacer el desayuno, ¡Vamos! — Emocionado el pequeño semisaiyan, se bajó de la silla donde lo habían sentado, olvidó el hambre al escuchar que su papá quería enseñarle algo.
—Si ¡Papá! Vamos a entenar — feliz confirmó.
Bulma sonrió ampliamente al ver a su pequeño hijo tan feliz irse rumbo a la cámara de gravedad con su padre, —Saiyajin tenía que ser... — fue todo lo que dijo antes de ponerse a hacer el desayuno...
Mientras las cosas día a día mejoraban en la nave para los 3 habitantes de ésta, los engranajes de los planes que los demás estaban creando seguían rodando, creando diversos caminos, diversas alternativas para un mismo objetivo: La peliazul y su hijo.
Cierta rubia había aprovechado ese tiempo para ir a buscar a un colega suyo que había vivido muchos años en Yardrat y que sabía convenientemente usar la teletransportación, tenía la certeza que no se negaría a ayudarla, era uno de su antiguos amantes, el hombre era muy guapo, su nombre era Filt y provenía del planeta Kurk, pensó aprovechar después de acabar con su misión el revivir antiguas emociones a su lado, pues últimamente se le venía a la cabeza con demasiada frecuencia cierto engreído saiyajin.
—¿Estás lista?— Preguntó atento el hombre, le gustaba su tono de piel cerúleo era agradable a la vista, no era tan musculoso cómo Raddditz pero era bastante fornido.
«Tengo que dejar de pensar en ese idiota» Molesta resopló, de alguna forma su mente traicionera la llevaba a él.
«Ni siquiera fue el mejor amante que tuve» Estaba segura en su interior que esa era la mentira más grande que se había dicho así misma pero no pensaba claudicar, no había futuro con el saiyan, no valía la pena siquiera seguir pensando en él.
—¿Cariño?— Era la forma seductora con que Filt siempre se dirigía a ella cuando estaban a solas. — ¿Estás lista? — Ella solo sonrió saliendo de su ensimismamiento, se abrazó a él — Vamos— fue todo lo que decidida confirmó.
Y de esta forma se teletransportaron al templo de Kamisama, llegó envuelta con una larga capucha con capa que la guarecía de mostrar su identidad, para que nadie que Tights no quisiera se diera cuenta de quién era ella.
Mr. Popo se sorprendió al ver a dos personas desconocidas aparecer de improviso en el templo, aún así no parecían una amenaza, una de esas figuras venía cubierta y más se sorprendió al escuchar una voz femenina debajo de la misteriosa capa que escondía a la persona — Necesito hablar con Dendé, el nuevo kamisama de la tierra por favor...
El moreno sirviente se percató que quienes fueran estas personas, no eran hostiles, en su atípico acento dijo — Esberen aquí un momentos, Kamisamas vendrá a verlos.
Amigable como era confirmó esto, para después retirarse a buscar a Dendé que en ese momento meditaba.
Tights sentía que habían pasado horas desde que el curioso Mr. Popo se fuera en busca de Dendé y le daba inseguridad, se preguntaba si llamarían a alguien de los guerreros Z, rogaba que no lo hicieran, su viaje debía mantenerse en absoluto secreto.
La situación era irónica para Tights, a diferencia de su hermana y de su madre ella no era una fiel creyente de Kamisama, vivir en el espacio había abierto su mente, sabía que aparte de él existían más deidades y algunos con poderes mayores, para ella todos ellos eran tan egoístas como el resto de los mortales.
«Que ironía, soy la mayor hereje que puede haber y aquí estoy a punto de pedirle ayuda al dios en el cual no tengo mucha fe ni confianza... Todo sea por Bulma y Trunks»
No le pesaba hacer lo que tuviera que hacer con tal de ayudar a su hermanita, con excepción de que debido a eso ya no volvería a verlo. La imagen de cierto salvaje y sensual Saiyajin le llegó a la mente nuevamente.
«Venga Tights sabías que eso era una historia imposible desde un principio»
Sonrió con tristeza, a pesar que desde el principio se hizo a la idea que era solo sería sexo casual, la realidad es que el guerrero se le había metido dentro de la piel.
Después de aquella vez dónde en un acto temerario y de locura se dejaron llevar por la pasión y por el deseo no se habían vuelto a ver hasta que un día antes de la salida que tenían preparada los saiyans rumbo a Zerk. Bulma la había contactado, quería que Tights contará con algunos drones también así como con algunas armas pero no tenia forma de enviárselas.
"...— Talvez podría ir directamente yo, no sería más que ir, dejar las cosas y volver. No creo que se den cuenta de mi salida.
La rubia podría ser temeraria, pero no suicida y hasta para ella ese plan de su hermana sonaba descabellado y con muchas posibilidades de que saliera todo mal, — No lo creo B.B, se me ocurre algo mejor, porque no le dices a tu guardaespaldas, ya me conoce...— escuchó a su hermana resoplar.
—Radditz ya no me va a ayudar me dejó claro la última vez que no volvería a hacerme ningún favor.
«Auch eso dolió, pensé que ese idiota usaría cualquier pretexto para volver a verme... ¡Cretino!»
A la rubia le quedó claro que al saiyan poco le importó el revolcón que se dieron, ni siquiera presumió del mismo, juraba que con lo pagado de sí mismo que era, seguramente le habría contado a Bulma, la realidad es que veía que mientras ella fantaseaba con él, el otro había pasado página sin mayor problema.
Su ego de femme fatale se sintió herido, —Ponme en comunicación con ese idiota y yo me encargo de que acceda B.B— Bulma dudó, conocía el malhumor del Saiyajin y no quería que fuera rudo con su hermana.
—No lo sé T.B, Radditz puede ser un reverendo zopenco cuando quiere y no me gustaría que se porte grosero contigo...— Escuchó la risa fresca y alegre de su hermana — B.B créeme se como negociar, tengo algunas botellas de licor de un planeta que el conoce y estoy segura que sabré negociar con él y eso será un buen incentivo para ayudarnos.
Bulma dudosa contacto en línea directa con el saiyan — ¿Que demonios quieres terrícola?— Fue la forma áspera y nada amable de saludar de Radditz. Lo que ellas no sabían es que el saiyan seguía adolorido por las dos costillas rotas que Nappa le había dejado y si bien el daño no era tan grave, necesitaba meterse a la máquina de curación para resarcir el daño hecho a su cuerpo y por ese motivo estaba más gruñón que de costumbre.
—¡No seas grosero conmigo Radditz! — molesta gritaba Bulma —Además mi hermana está en la línea, ¡Compórtate!
El saiyan se tragó un gemido que casi salió de su boca al saber quién estaba escuchándolo, se quedó callado, atento a escuchar de que iba todo esto.
—¡Hey musculitos!— La voz fresca y espontánea de Tights lo dejó sin aliento, con tan sólo escucharla —necesitamos de tu ayuda, Bulma olvidó algunas muestras de materiales para mi papá y necesito recibirlas antes de que se vayan — A pesar de que la voz de la rubia lo desbalanceó en un principio, en cuanto escuchó lo que pretendían decidió rechazar en forma tajante que lo involucraran.
Sin embargo, antes de poder contestar ella continuó —Y antes de que te niegues si me traes las cápsulas al lugar de la vez pasada te entregaré a cambio 7 botellas de vino especiado, ¿Qué dices? — Solo escuchó una maldición en un idioma que no entendieron — ¿Acaso tengo opción?— soltó irónico el Saiyajin. —No la tienes — Se rió descarada..."
Miró a los hermosos jardines, de vuelta a la realidad, veía como Filt admiraba el lugar también en silencio, aún no habi rastro de Dendé, regresó a sus recuerdos. Había jurado que esta vez no se metería con el saiyan, ambos parecían empecinados a no ceder:
"...— Hasta que llegaste— molesto comentó Radditz, decidió no darse por aludida ante su tono poco amistoso. Le extendió la mano y deliberadamente ignoró su tono hosco, —Entrégame la cápsula que mandó mi hermana, esta vez no tengo ganas ni tiempo que perder contigo— mientras ella arrogante le comentaba esto, el saiyan la miraba de mala manera.
En un rápido movimiento le aventó la cápsula que fue apenas atrapada a tiempo por la rubia, —¡Oye ten más cuidado! Casi se me cae— se quejó. Él solo la miró con aire de suficiencia — No tengo la culpa de que seas tan torpe— fue lo que mordaz añadió.
Muy en el interior de Tights había esperado un poco más de juego por parte del saiyajin, no quería aceptarlo a sí misma pero se sintió desilusionada con la rápida entrega de la cápsula por parte de él y también se sintió ofendida y un poco dolida. Esperaba poder tener un poco de acción pero tal parecía que para él había sido suficiente de ella la vez pasada.
«Una pena el tipo no es nada malo en la cama, lástima que sea un completo idiota, pensándolo bien es mejor así»
Lo miró alegre, —bueno ya que me la entregaste, aquí tienes tu recompensa —Le aventó la cápsula con los vinos — me voy — Dio media vuelta para irse pero la risa burlona de Radditz la hizo detenerse de golpe. —¿A que se debe tú irritante risa? — preguntó molesta.
«Una cosa es que este idiota se crea muy bueno y otra que se burle en mi cara» No pensaba tolerar su actitud.
El pelinegro ensanchó mas su socarrona sonrisa — ¿No sabía que fueras tan cobarde?— eso la irritó más — ¿Así que ahora la cobarde soy yo?— alzó una ceja al cuestionarlo. El saiyan sintió su pulso acelerarse.
Al igual que ella se había hecho el profundo propósito de no ceder a la tentación, había decidido ir y entregarle la cápsula y dejar que se fuera sin interactuar con ella, demostrando con su indiferencia lo poco que había significado el revolcón anterior que ambos se dieron. No había sido más que sexo mediocre. O eso era lo que él quería hacerse creer a sí mismo.
La realidad es que después de haberse acostado con la rubia no había dejado de pensar en ella, de desear su sabor, de sentirla estremecerse debajo de él al conquistar sus entrañas. Radditz fue a los asteroides de placer, para así sacarse de una vez a la mujer de encima, probar otros sabores, otros cuerpos que mandaran al olvido a la insignificante humana.
Para su infortunio, todo sexo que tuvo no lo llenó, descargó su semilla pero no satisfizo de ninguna forma su líbido, ni las más voluptuosas y caras cortesanas que anteriormente lo dejaban profundamente satisfecho lograron sacarla de su memoria.
Así que, cuando Bulma y la rubia lo contactaron, hizo como que de mala gana iría pero la verdad es que estaba desesperado de tan solo volver a verla, al menos una vez más.
Sólo una vez, «Lo único que pasa es que he idealizado a la terrícola, que estupidez. En cuanto la vuelva a ver confirmaré que no es más que un cuerpo más al cual fornicar»
Y así se juró y se convenció a sí mismo que lo que decía era la verdad. Sin embargo, al volver a verla tuvo que reprimir sus ganas de saltarle encima. La notó distante y le dolió su indiferencia.
—Tal parece que me tienes miedo, te entregué lo que me pediste y ahora huyes como cobarde. Dime, ¿Ya encontraste a alguien que te deje la mitad de satisfecha de lo que yo te dejé?— su voz sonaba egocéntrica, la realidad es que la pregunta se escapó de sus labios antes de que él detuviera su lengua, los celos que hasta ahora no sabía que tenía dentro de él, hablaron. Pues, al imaginarse a la rubia en brazos de alguien más perdió el control de sus pensamientos y solitos escaparon de sus labios en forma de pregunta.
No entendía el porqué de su reacción, ella no le pertenecía y no le importaba de esa forma... o eso quería creer.
Ella lo miró con arrogancia y encogió los hombros en clara muestra de importarle poco su opinión — No eres malo en el sexo pero tampoco eres el mejor— fue lo que indiferente dijo.
— Y contestando a tu pregunta, de hecho por eso me voy, iré a ver a un amante que es el mejor con el que he estado... — No terminó de hablar cuando el saiyan haciendo gala de su rapidez y fuerza descomunal ya la tenía pegada contra la pared de la nave y la tenía tomada de sus caderas, la había alzado y ambas pelvis chocaban, se encajaban entre sí.
Los Saiyajines eran sin duda alguna guerreros poderosos, fuertemente sexuales y demasiado territoriales. Pudo haberla dejado ir y no detenerla de no ser porque sugirió que había alguien mejor que él y eso, no lo iba a aceptar. La dominaría, ahora era cuestión de orgullo, la haría gritar de placer hasta dejarla afónica.
— Si querías que te dejara ir no debiste retarme Tights...— fue todo lo que Radditz dijo antes de que su mirada encendida de deseo la traspasara. Ella no fue capaz de decir nada más pues la agresiva boca del varón invadió la suya, quitándole todo intento de poder pensar coherentemente, mientras la ropa de ambos salía despedida.
Sintió la peluda extremidad del saiyan tocar impúdicamente sus piernas, recorreslas en forma posesiva.
Aún tenía su ropa interior, al menos la parte de abajo, con nada de esfuerzo se la quitó de las piernas, en voz suave y susurrante le dijo — abre tus piernas para mi Tights— ella quiso resistirse, decirle que no pero la cola del saiyan fue más rápida que sus pensamientos.
Cuando de pronto sintió esa traviesa extremidad, ya jugaba con su clítoris, solo suaves gemidos salían de su boca. Ella trató de alejarse, pero el saiyan fue más rápido, la abrazó por detrás y el carmín tiñó la cara de la mujer al sentir el miembro duro del saiyan chocar con sus nalgas.
Nuevamente esa cola traviesa atacó su punto sensible mientras el besaba y continuaba atacando su blanco cuello con besos demandantes y de pronto un jadeo más profundo salió de ella al sentir como sin permiso esa peluda extremidad comenzaba a penetrarla, mientras él se apoderaba de sus labios y sus manos masajeaban sus sonrosados pechos. Las manos de Tights comenzaron a masajear la virilidad del saiyan y un gemido gutural salió de él.
—¿Así que otro hombre puede hacerte suspirar así?— satisfecho decía, mientras su cola embestía dentro de ella y él atormentaba sus sensibles senos.
—No eres malo pero tampoco eres el mejor— fue lo que pudo decir mientas sentía que el placer la invadía, esa peluda extremidad hacía estragos en su interior, de pronto el saiyan la cargo, dejó su suave sexo a la altura de su boca, —pero que demonios...— fue todo lo que alcanzó a decir mientras aquella ardiente y varonil boca atacaba su clitoris hinchado y palpitante, se convulsionó al sentir la lengua del guerrero penetrar sus pliegues, la tenía técnicamente cargada en el aire, y parecía que sostener todo su peso no lo afectaba, con sus blancas piernas rodeó el cuello del guerrero y se abrazó a él, sujetándolo de esa forma.
Descansando sus deliciosos muslos en los hombros del varón y enterrando de esa forma esa deliciosa y caliente boca a su sexo sumamente humedecido por su propia excitación. —Ahh Radditz...— fue todo lo que alcanzó a balbucear mientras enterraba sus manos en la frondosa cabellera del saiyan.
Radditz estaba extasiado, el sabor del néctar de la fémina lo tenía flotando de felicidad y a pesar de lo que esa boca mentirosa dijera, con respecto a que que no era el mejor amante que tuviera, la forma en que la hizo estremecerse, convulsionar para él le dejaba en claro que era el único que la hacía gritar de esa manera.
Sacó una segunda cápsula que había llevado consigo y la aventó, un mullido lecho de pieles suaves apareció en el suelo.
La aventó al lecho y la besó nuevamente para después colocarse sobre ella, pero la rubia fue más rápida, y se colocó nuevamente encima de él, comenzó a besarlo en forma suave y seductora y poco a poco fue ella quien bajó con su boca y lengua por ese fornido cuerpo, tomó el grande miembro del saiyan entre sus manos y le dio una lujuriosa mirada para después con maestría llevarse ese enorme falo a la boca.
El Saiyajin jamás había sentido que le otorgaran tanto placer usando la boca, como ella lo hacía, no pudo evitarlo lo hizo soltar gemidos guturales y a pesar de querer evitarlo derramó su semilla en la dulce y cálida boca de la desvergonzada rubia.
Convulsionó de placer, ella lo vio satisfecha, sin embargo no contaba con la rapidez con que el saiyan se podía reponer a un encuentro sexual, cuando se percató ya la tenía debajo, atrapada entre sus musculosos brazos —Eres una traviesa gatita— fue todo lo que en un gruñido bajo y varonil comentó.
Lo sintió acomodarse encima, sabía que no tardaría nada en comenzar a bombearse dentro de ella y lo deseaba, tocó la muy sensible cola del Saiyan, acariciandola sugestivamente, lo cuál lo hizo técnicamente ronronear.
La besó desesperado, para distraerla pues él sabía lo grande que era para el delicado cuerpo humano, pero quería conquistar su pequeño y frágil cuerpo de nuevo, poco a poco comenzó a ingresar en ella.
Ambos gimieron de placer —Estas tan apretada — decía mientras marcaba ese delicado cuello con chupetones, quería de alguna forma marcar esa piel que no pudiera en mucho tiempo mostrarse sin que los demás notaran los signos de su entrega.
Quería tenerla todo el tiempo que pudiera entre sus brazos, oírla gritar de placer, se perdieron en las sensaciones y ambos llegaron al clímax juntos. No supieron en que momento se quedaron profundamente dormidos, el saiyan despertó antes, la tenía fuertemente abrazada, sus brazos y su cola se cernían sobre el menudo cuerpo femenino.
Ella tardó más de una hora en despertar, todo ese tiempo el la contempló, cuando ella reaccionó no tuvo mucho tiempo antes de volver a ser sometida por el ardiente guerrero. Por más que quería no lograba formular un pensamiento coherente, simplemente el Saiyajin volvía su cerebro gelatina.
Nuevamente sentía la magnífica virilidad dentro de ella, sentía como la ensanchaba por dentro, pero no podía ni gritar, todos sus gemidos era absorbidos por esa demandante boca, sintió un orgasmo explosivo destruirla y después escuchó el gruñido gutural del hombre mientras sentía la cálida semilla del saiyan invadirla.
Agradecía tener un anticonceptivo activo en ella, usualmente habría exigido el uso de algún preservativo, si bien los de la tierra eran muy primitivos, los que se podían conseguir en algunos distritos comerciales espaciales eran extremadamente buenos. Sin embargo ni en ésta ni en la anterior vez su mente le permitió exigirlo.
Se quedaron largo tiempo abrazados, ninguno dijo nada, no rompería la perfecta armonía del silencio con frases tontas y trilladas que no ayudarían en nada. Lo suyo tenía fecha de caducidad y ambos lo tenían muy presente.
Se vistieron y aunque ambos sabían qué tal vez esa era su despedida, decidieron no decirse adiós, con la esperanza de qué tal vez pudieran verse algún día en un futuro cercano nuevamente ..."
A pesar de lo bien que aquello se sintió ella sabía que era algo que no podía ser, estaba justamente ahora buscando la forma de ayudar a su hermana a dejar al príncipe de ese sujeto, cuando se percatara de la huida de Bulma, sin duda se daría cuenta de su participación y la odiaría.
«No hay nada que hacer, Bulma y Trunks son primero, extrañare tu hermoso trasero y tu enorme p...»
Se sintió culpable, por las cosas que pensaba estando justamente en la casa del dios de la Tierra y teniendo a Filt a su lado.
«La mayor hereje de la tierra, sin duda eso es lo que soy...»
Suspiró, se sentía la mayor hipócrita que existía, no creía en Kamisama, ni pensaba nunca en él, pero ahí estaba ella justamente ahora, en espera de ser atendida por el buen dios en el cuál ella no tenía mucha fe.
Pero, qué se le podía hacer, su vista se paseó por el hermoso templo, solamente una vez tiempo atrás había acompañado a su hermana a ese lugar. Y siempre le impresionó, de lejos se veía pequeño, pero una vez dentro era enorme, inmenso.
Sabía que no tenía caso pensar en cómo era eso posible por algo era el templo de Kamisama, el lugar tenía hermosos jardines, pájaros y mariposas que volaban felices y libres por ahí, había fuentes armoniosas que bajaban y creaban arroyuelos en esos jardines colgantes tan fantásticos, sí definitivamente, el lugar rezumaba paz y tranquilidad.
«El digno lugar donde viviría el dios de la tierra...»
De pronto sus cavilaciones fueron interrumpidas por una joven voz, muy distinta al kamisama que había ella conocido tiempo atrás.
—Buen día, Mr. Popo me avisó que querían verme.
Amable comentó Dendé, Tights emocionada solo sonrió y dándose cuenta que el joven Kamisama estaba solo, pues al parecer el simpático Mr. Popo se había quedado dentro del templo para darles privacidad, pues no acompañaba al dios, sonrió aliviada, no habían avisado a nadie de los guerreros Z, eso la hizo sentirse más segura.
Pudo respirar tranquila y decidió quitarse la capucha para revelar su identidad y poder hablar con él.
— Hola Dendé, soy Tights Briefs, no habíamos tenido el gusto de conocernos aún...
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Hola!!!! Casi que no alcanzó a actualizar, tarde en la noche pero seguro. Una disculpa fue un día bastante complicado.
Ok!!! Ahora si estoy estresada, bueno al menos Radditz no murió y ahora en el viaje ¿Que pasará? Y ¿De qué querrá hablar Tights con Dendé?
Aprovecho para recomendar las páginas de FB: Es tu mundo fanfics y es tu mundo fanfics Inuyasha y ranma. Ambas páginas son fantásticas y siempre recomiendas geniales fics (sobre todo los vegebul!!) y avisan de actualizaciones de fics en curso!
Síganlas, sin duda les van a gustar.
Aprovecho para saludar a todas mis paisanas Mexicanas y a las lectoras de Guatemala, hoy se anda celebrando la independencia de nuestros países así que a festejarlo!!!!
Contesto rápidamente comentarios:
Xalalulu: las ensaladas de carne de Radditz son las mejores, ohh si que si baby jajajajajaa estoy de acuerdo contigo yo tmb pensé lo mismo, de esto es una ganga XD jajajaja
Calay: y tanto les gustó que repitieron jajajajaja ahora hay que ver cómo se pone todo con la partida rumbo a Zerk.
An R. Tendo: Radditz vivió ahora hay que ver cómo le hace Bulmita para no caer en el encanto del príncipe.
Yenaiv Brief: tus plegarias fueron escuchadas y Nappa se apiadó de Radditz, ahora veamos qué pasa en ese viaje. Gracias por leer y comentar, me hace muy feliz recibir sus fantásticos reviews :)
Bealtr: Pues tienes boca de profeta en este ya hubo mejor interacción entre Vegeta y Bulma, veamos quien de los dos cae en su juego :O
Beccamarins : Gracias como siempre por tu fantástico análisis. Por cierto acertaste en tu teoría de Radditz. Y también de quién entró a la habitación, veamos que pasa con tus demás teorías en los próx caps ;)
