Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Y yo que no creía en cuentos de hadas ni en princesas encantadas, no me pude defender. Y eres tú, solo tú, la que me lleva a la luna, la que calma mi locura, la que me quema la piel. Y eres tú, siempre tú, ángel de la madrugada, el tatuaje de mi alma, para siempre te encontré... - Angel, Elefante.

Los días que había durado la travesía hasta llegar a Zerk habían sido los más felices que el saiyajin recordaba haber tenido desde que había llegado a nuevo Vegita a vivir. Si bien el avance había sido muy lento, notó un cambio agradable por parte de la peliazul, además de poder disfrutar tiempo entrenando con Trunks.

¡Cómo había extrañado esos entrenamientos! —¡Mocoso! Piensa bien tus movimientos – lo retaba a maquinar estrategias para vencerlo en el juego, eran entrenamientos rudos pero excitantes para el infante. Quien emocionado solo quería demostrarle a su padre cuánto había avanzado.

El pequeño sabía que necesitaba distraer a su papá. Hacía poco que había comenzado a expulsar pequeñas pulsaciones de ki, nada fuerte ni controlado, aún no sabía bien cómo lo hacía. Sobre todo sucedía cuando se enojaba mucho. Así que estaba frustrado porque no sabía de qué forma a veces lograba eso ni como lo podía controlar.

Vegeta había comenzado a entrenarlo con respecto a esas pulsaciones de Ki pero no habían podido avanzar mucho.

El pelilila analizó la situación, intentaría algo muy arriesgado que seguramente enojaría a su padre pero le daba una oportunidad de lograr que él dejara de custodiar el banderín que mantenía a una elevada altura del suelo y que le estaba presionando por lograr quitarle.

Sabía que sería una locura suicida pero lo intentaría. Corrió alrededor de Vegeta, el príncipe lo miró burlón, el crío ya había intentado eso de abalanzarse y brincar alto para tratar de obtener el banderín. Pensaba que haría el mismo movimiento de nuevo, cuando Trunks en lugar de saltar con todas sus fuerzas se lanzó contra el tobillo de su padre, el impacto fue el suficiente para hacerlo perder la concentración.

Por un instante el saiyan pensó que el crío habría aprovechado su distracción para impulsarse y saltar sobre el banderín, grande fue su sorpresar al voltear nuevamente la vista y no verlo. Se había escurrido entre sus piernas y cuando lo notó estaba escalando por detrás sobre su espalda.

Esperaba que subiera más por su espalda y saltara por detrás de él rumbo a su objetivo para poder atraparlo en el acto.

«Cachorro inteligente pero aun eres muy pequeño, para quitármelo de las manos...»

Para su sorpresa el pequeño no hizo nuevamente lo esperado, cuando estaba subiendo por la parte trasera de sus piernas, aprovechó y en lugar de saltar e impulsarse a la espalda de su padre, saltó al suelo jalando con fuerza su cola, sorprendiéndolo; pues al no esperar el ataque se desestabilizó, lo que el pequeño aprovechó para ahora sí saltar sobre la espalda de su progenitor y abalanzarse sobre el banderín cayendo pesadamente al suelo con este mientras de su emocionado pecho gritaba con su infantil voz:

—¡AHHHHHH!—

El príncipe estaba asombrado, su hijo claramente sabía cuál era el punto más débil de los saiyans, y lo usó. A pesar de su corta edad había sido capaz de crear una estrategia bastante buena. Si bien no le hizo daño, jaló de su cola lo suficiente para aturdirlo con el ataque sorpresa y usar esa distracción para ganar.

Emocionado reconocía para sí mismo el Saiyan.

Trunks abrió los ojos, y miró con emoción el preciado botín que tenía en las manos, para luego voltear a ver a su padre con angustia en los ojos, seguramente estaría enfadado por haber atacado su cola. Sabía que se había excedido y estaba por disculparse cuando escuchó la firme voz de su padre.

—Mírame Trunks —ordenó tranquilo, la profunda voz de su papá lo puso inquieto, estaba seguro que le diría que su estrategia había sido deshonrosa.

Vegeta sentía nuevamente sentimientos encontrados. Se hallaba sumamente orgulloso del pequeño cachorro que había logrado terminar un reto que a su edad no era fácil de lograr. Pero le molestaba darse cuenta que el niño rehuía su mirada. Eso lo enfureció, no entendía porque su hijo le temía, aquello le hizo estrujarsele el pecho.

—Mírame — Ordenó con voz suave, el pequeño lo miró angustiado, estaba por disculparse por su actuar cuando el saiyajin se puso en cuclillas al nivel del crío y para Trunks fue un momento sumamente importante con su padre, lo vio sonreírle orgulloso mientras le despeinaba el cabello y le gruñía sonriendo de satisfacción.

—Mocoso, ¿Cuándo aprendiste que la cola de un saiyajin es vulnerable? — Sin darse cuenta, la mirada que le daba en esos momentos al infante no solo era de mucho orgullo sino estaba mezclada con el afecto. Sus ojos brillaban emocionados.

El pequeño inocente y emocionado solo dijo — Aditz papá — Vegeta se sorprendió, ¿Qué le hiciste a Radditz, mocoso? ¿Lo mordiste? —Vegeta feliz lo cargó en sus brazos, mientras se acercaba al tablero de control de la cámara de gravedad para eliminar la gravedad aumentada que habia asignado, que si bien no era nada para él, era muy significativa para el pequeño semisaiyan.

Como si hubiera sido descubierto en una graciosa travesura el pequeño se echó a reír —¡Sí!— Confirmó. Sin darse cuenta Vegeta se rió fuertemente, contagiado de la fresca e infantil risa de su cachorro.

Trunks jamás había pasado un momento tan alegre como en ese instante, su padre, lo había felicitado y le había compartido su secreto de haber mordido a Radditz y no estaba enojado, para el pequeño no había un momento de mayor felicidad que ese.

De pronto Vegeta se preocupó, el niño era muy inteligente, pero si había mordido a Radditz posiblemente el otro podría haberlo lastimado, sin mostrarse sentimental simplemente preguntó:

—¿Radditz te hizo daño? – Trunks solo lo miró, recordó lo que había pasado aquella vez.

Fue cuando Radditz había lastimado a su mamá y él había tenido mucho miedo, antes de que el saiyajin le prometiera no volver a lastimar a su mami, pero después se hicieron amigos.

Vio a su papá, sabía que él no era ningún cobarde, Nappa y Radditz ahora eran sus amigos y él no se quejaría como un bebé, así que orgulloso solo dijo —Tunks niño gande, papá. Additz y Nappa entenan conmigo, no soy bebé.

El saiyan se rió, —Mañana entrenaremos más, debes demostrarme que eres el digno hijo del príncipe saiyajin— mientras salían de la cámara, el pequeño lo seguía feliz, amaba salir de viaje con sus padres, era cuando más tiempo su papá estaba con ellos y podía sentir como su familia volvía a ser solo ellos tres, el pequeño no entendía de los diversos mundos, pero le hacía feliz la complicidad que se generaba cuando solo ellos viajaban.

Vegeta estaba sumamente contento, en días recientes la relación con la peliazul había mejorado muchísimo. Si bien seguía siendo distante a él, ya no le daba miradas frías, ni se portaba tan cortante. Sabía que aun debía avanzar a paso muy lento, o ella se cerraría de nuevo.

Trunks había sido un gran aliado en ello. Pero el avance seguía siendo mínimo. Por lo menos ya no lo dejaba con la palabra en la boca.

¡Sí! definitivamente las cosas iban bien para él, y ahora que iban a llegar a Zerk sentía que las cosas sólo podían mejorar, en su felicidad él saboreaba el hecho de poder por fin recuperar a su familia. Confiado sentía que las cosas en el futuro, solo podían ir a mejor. ¡Cuán equivocado estaba!

—Bulma — La llamó, mientras ella volteaba tranquila a verlo, se hallaba reparando unos robots domésticos que había llevado y que Trunks había encontrado gracioso destrozar. El niño, aunque seguía siendo pequeño tenía mucha fuerza. Detuvo, su trabajo para escucharlo, sabía que estaban por aterrizar.

—Los gobernantes de este lugar son nuestros aliados, acordaron enseñarnos sus tecnologías con las cuáles han hecho sus naves el doble de rápidas que las nuestras –La azul mirada llena de emoción lo hizo sentirse menos nervioso.

—Es un planeta con una tecnología increíble, una vez que lleguemos quiero enseñarte el lugar antes de que comiences a revisar su tecnología— La ojiazul simplemente sonrió —¡Eso me encantaría! Gracias Vegeta — Se acercó sigiloso a ella, parecía un felino a punto de atacar, ella vio el avance del guerrero y a pesar de querer reprimir la emoción, esta la asaltaba. Era un impulso, una reacción natural de su cuerpo a su cercanía y aunque quisiera reprimirla, estaba ahí.

Se acercó tanto a ella que, pudo percibir la masculina esencia del varón, mientras sentía su corazón acelerarse por tanta cercanía, se sorprendió al escuchar la varonil voz hablarle en un tono suave susurrante, como si quisiera acariciarla con sus palabras.

—Te prometí protegerte, sé que no confías en mí, pero lo haré mujer… — Él no estaba mejor que ella, estaban frente a frente, separados por una mínima distancia, ella sintió un leve mareo, parecía que el aire se hubiera enrarecido, por el cariz que la situación comenzaba a tener.

El saiyajin no podía evitarlo, sus ojos bajaban sin obedecerle a los labios rojos y apetitosos de la mujer, para luego volver a los ojos celestes. Se sentía tentado a cerrar la pequeña distancia que los separaba, cargas eléctricas se sentían en el ambiente, él deseaba cerrar esa minúscula brecha de centímetros que los separaban, pero no quería precipitarse y asustarla.

Bulma no se había dado cuenta que había retenido el aliento hasta que un mareo la golpeó ante la falta de aire en sus pulmones. Tuvo que recordarse porqué hacía lo que hacía, un paso en falso y caería envuelta en los brazos de esa tentación hecha hombre, sin poder evitarlo. —Gracias príncipe...— fue la simple repuesta que dio, para dar un paso atrás y romper la conexión tan fuerte que tenían.

El saiyan tuvo que reprimir un gruñido de frustración, sus músculos le dolían, deseaba como nunca antes, poder acercarse a esa deliciosa y dulce boca, y morder eso labios color granada, disfrutar de ese elixir que aguardaba tras estos, sintió su garganta seca y su corazón latir desbocado, necesitaba calmar los sentimientos revueltos que tenía, debía ir muy despacio, se prometió que así lo haría.

Los días anteriores en la nave habían sido grandiosos, poco a poco habían comenzado a tratarse como antaño sucedía, ella lo veía cuando juguetón intentaba molestarla, mientras ella esquiva le devolvía los ataques verbales, que más parecían una danza de cortejo entre ellos.

La científica lo sabía, él la deseaba, lo notaba en esos profundos ojos negros como la noche, que refulgían por momentos por el deseo. Trunks era el más feliz de todos, pues emocionado veía como volvían a ser la familia que habían sido cuando cuándo viajaban ellos tres anteriormente.

Ya estaban cerca del planeta destino, podían ver sus bellas formas, era un planeta de gran tamaño que tenía 5 lunas que lo protegían y un fino anillo que lo envolvía, se podían ver nubosidades que escondían al planeta, el cual era de un tono amarillo, casi oro, con grandes partes del planeta en tono azul.

Era un gran espectáculo de ver, sobre todo porque el sistema solar donde estaba Zerk solo contenía otros dos planetas, ninguno tan bello como éste. Adicional, contaban no con una sino con dos estrellas, Zerk se encontraba dentro de un sistema binario de soles.

El saiyan escuchó a la fémina jadear en el momento en que pudo ver como se acercaban a ese hermoso planeta.

—¡Oh Kami es precioso!— Emocionada decía.

Como quién pisa sobre hielo muy quebradizo, el saiyan se acercó sigilosamente a ella, quien veía embelesada el hermoso espectáculo que brindaba ese planeta al irse acercando, no quería dar un paso en falso y espantarla, de por sí era escurridiza. Aunque últimamente le dejaba estar cada vez más tiempo a su lado y reía con él.

Había comenzado en días recientes a corresponder a sus sonrisas, y comenzaba a identificar aquellas miradas como las que antiguamente le daba. Se emocionó, se colocó detrás de la peliazul, con cuidado de no tocarla, aunque ganas no le faltaban, de pegarse a ese cálido y hermoso cuerpo.

A pesar de las ganas apremiantes por abrazarla se mantuvo firme a su lado, acercó su boca al oído de la fémina y con voz ronca pues la cercanía de ella le afectaba, solo dijo con un susurro suave y varonil a su oído – Es hermoso ¿No crees?

Ella que no esperaba tenerlo tan cerca sintió el rubor expandirse sobre sus mejillas. El guerrero disfrutó de la vista, que ella le ofrecía. Paseó lentamente sus ojos sobre el delicado y bien formado cuerpo de la mujer que hacía mucho consideraba como suya y que anhelaba como nunca volver a tener entre sus brazos.

—llegando iremos los tres a recorrer los principales puntos de interés de ese planeta, conociéndote te van a encantar... — Su voz era un suave ronroneo que no hacía más que hacer latir furiosamente el corazón de la mujer, quien intentaba ralentizar su agitada respiración.

«¡Contrólate Buma!» Se reprendía mentalmente la científica, pero tal parecía que hoy su cuerpo estaba desconectado de su lado racional, simplemente no lograba hacerlo funcionar con coherencia.

El saiyajin estaba complacido y emocionado, sencillamente ella se veía adorable y exquisita con ese delicado rubor en su cara. La mirada azul se posó en la suya, y le costó reprimir el gruñido de excitación que del fondo de su pecho quiso salir al ver esos profundos ojos conectar a los suyos, y más cuando con su suave y grácil toque ella acarició por un instante su mejilla para después solo agregar.

—Sería fantástico ese recorrido Vegeta— la voz de la mujer sonaba suave, celestial, como si de música sacra se tratara. A pesar de que las chispas que se sentían nuevamente en el ambiente y que ambos sentían esa electricidad fluir entre ellos, después de eso, decidieron no tentar su suerte y solo se quedaron viendo en silencio el espectáculo natural que ese hermoso planeta ofrecía al irse acercando.

Pronto Vegeta fue a ocupar su lado como capitán de la nave mientras Bulma sentaba a su pequeño niño en una silla de tripulación y ella se sentaba en la del copiloto. Realmente ella no necesitaba hacer nada, Vegeta era muy bueno manejando y controlando la nave, así que solo se dedicó a ver el regio perfil del varón.

La científica se mordió el labio inferior al pensar en lo maravilloso que sería ese planeta. Estaba más que feliz y emocionada de ir a ese lugar, pues ella tenía sus propios motivos para ir. La emocionaba ese lugar, sus razones eran tan distintas a las del saiyan: Estaba más que decidida a tomar su oportunidad para escapar.

Se perdió en sus pensamientos admirando la bien trabajada espalda y los fuertes brazos de Vegeta, éste se mantenía inconsciente del hambriento escaneo que hacía la mujer de él, mientras maniobraba para comenzar el aterrizaje.

" ...Horas antes la peliazul había estado en su cuarto encerrada; mientras Vegeta seguía entrenando con Trunks, ella se hallaba meditando sus alternativas una vez llegando a ese misterioso planeta.

Había obtenido por parte de Thights un mapa un poco antiguo de Zerk, al ser un planeta con demasiada tecnología, era sumamente difícil que alguien externo al planeta pudiera obtener información reciente del interior de la ciudad, asi que ese antiguo mapa debía servir.

—He señalado en el mapa los lugares importantes Bulma, pero es algo muy viejo no estoy segura si esos lugares siguen ahí— comentaba la rubia. —Vegeta me prometió un recorrido a la ciudad...—dejó caer la científica.

—¡Eso es fantástico para nuestro planes Bul!— Escuchó la voz emocionada de Tights. —Pídele que te lleve cerca de los lugares que te marqué en el mapa, así podrás liberar los drones y tendremos un mapeo mejor de la ciudad, para poder de mejor forma coordinar nuestro encuentro y la extracción de ahí...

Después de esa llamada con su hermana, Bulma estaba nerviosa, revisó cual podría ser la mejor ruta de lo marcado en el mapa por Tights, dio un respiro profundo.

—¡Venga Bulma tú puedes! Sólo necesitas lograr que ese obstinado saiyajin baje la guardia, no debe de ser tan difícil — se decía así misma mientras seguía caminando en círculos por la habitación. —Bien veamos, posiblemente necesitaré más de un paseo para que ese saiyajin no sospeche —La peliazul detuvo su caminar.

Sabía que pasar mucho tiempo cerca del saiyan era un pésima idea, iba en detrimento de su propia dignidad y fuerza de voluntad —¡Kami! ¿A quién engaño? Esto es muy complicado, casi beso a ese egoísta vanidoso hace rato— Frustrada se dejó caer sobre una cómoda —¡Ahhhhh! ¡Tienes que ser más inteligente Bulma! — Se regañó así misma como si eso evitara que su cuerpo reaccionara al guerrero cada vez que estaba tan peligrosamente cerca de ella.

Recordó la tentadora cercanía que tuvieron algunas horas antes y lo mucho que deseó que él terminara de cerrar el espacio entre ellos, de solo pensarlo el calor se le subió a la cabeza y se sonrojó. Pensar en volver a besar esos varoniles labios, la llevó al límite y la hizo boquear como un pez fuera del agua.

—¡Contrólate Bulma!, ¡Ten dignidad! —Se levantó de la cómoda y siguió dando vueltas preocupada... —¡Oh Kamisama! ¿Cómo demonios pienso lograr mi plan si tan solo imaginármelo dándome un beso me hace perder el control?

Resopló molesta... —Bien piensa Bul... Si o sí necesito salir con Vegeta— miró el mapa descargado que envió su hermana con todos los lugares que debía recorrer — ¡Vaya! Son muchos sitios, no sé si lograré verlos todos de una sola

vez, mmm, tal vez pueda convencer a Tarble que me acompañe. Seguramente no se negará — Una sonrisa feliz se extendió por el rostro de la fémina mientras daba saltitos de alegría —¡Sí! Tarble es una opción segura.

Se perdió en sus pensamientos, a su mente vino el recuerdo de cierto príncipe guapo y enigmático que conoció tiempo atrás – ¡Cierto! Lo había olvidado tal vez pueda ser él quien me acompañe— emocionada se sonreía al espejo pues después de todo el plan empezaba a tener forma.

De pronto la ojiazul frunció su ceño al analizarlo a más detalle, su plan tenía muchos huecos... —No se como contactarlo, ¿Y si solo quiso ser amable?— Ciertamente para la científica no era esa una idea descabellada, ella sabía que a ella ese misterioso y guapo príncipe le había dejado una profunda impresión, recordó nuevamente las palabras con las que se despidió galante al besarle la mano al final.

Sus palabras le habían parecido que tenían otro significado, se sonrojó de imaginarlo y al verse en el espejo se avergonzó de sí misma —¡Por Dios Bulma contrólate! El Tipo solo fue muy amable y caballeroso como dictaba la etiqueta y tú ya te estas haciendo ideas raras... Esta no es la tierra y aquí no soy más que una esclava que trabaja como científica.

Se rió de sí misma —¿Hubiera sido lindo que un tipo como ese se fijara en mi eh? Bueno tampoco tengo tiempo para coquetear, tengo un escape legendario que realizar...

Ella sabía que no podía perder tiempo pensando en ese guapo príncipe. Aún así algo en él le generaba mucha curiosidad, parecía un aliado importante de los saiyajines, pero ¿Hasta dónde llegaría su lealtad?

«Tal vez nunca logre saber que piensa ese tal Sekket de Vegeta, ¡Bah! Qué importa eso, ya está decidido Tarble será quien me acompañe a ese segundo recorrido que posiblemente necesitaré»

Estaba feliz, si bien el plan actual seguía teniendo muchos huecos y debía de pulirse bastante, era un jodido plan y ella se aferraría a la esperanza con uñas y dientes..."

Hacer que Vegeta bajara la guardia no sería lo difícil, ¿lo realmente difícil para ella sería no sucumbir a los encantos del saiyajin. De pronto, salió de sus pensamientos al sentir el movimiento más brusco de la nave, iban entrando a la atmósfera del planeta.

Escuchó la voz de Nappa, quien se contactaba con ellos desde la otra nave que iba delante de ellos —Nosotros ya estamos aterrizando Vegeta, todo en orden.

Vegeta solo confirmó, y mientras la ojiazul veía su regio perfil y pensaba en sus planes de escape, el saiyan volteó a verla y darle una mirada de confianza para tranquilizarla, pues al momento de ir descendiendo en el planeta, fuertes vientos los movían generando vibraciones bastante bruscas.

—Ya casi aterrizamos— dijo tranquilo y confiado mientras su mirada brillaba emocionado, como hacía mucho no se sentía. La ojiazul simplemente sonrió.

El aterrizaje fue tranquilo, antes de salir de la nave, ella observó y admiró al saiyan quien portaba gallardo la armadura digna para la ocasión, el príncipe saiyajin se veía imponente vestido con su traje de la realeza y su capa roja ondeante, el símbolo de su raza se hallaba presente en la armadura a la altura del corazón.

—Mantente a mi lado —le comentó en un susurro el varón mientras ella no entendía porque le pedía eso. Él se percató de esto al ver su mirada confundida y decidió explicar un poco más. —Te presentaré como mi consorte, tienes el mismo status que Kale.

Vio la cara de ella cerrarse, eso le dolió; odiaba el rechazo en los ojos de la fémina. —Solo quiero que sepan tu status para que entiendan que cualquier intento de daño los mataré, solo quiero protegerte mujer...—Su voz sonada como si tuviera que justificar todas sus acciones.

—Podemos discutirlo más tarde tú y yo Vegeta, por el momento prefiero que Trunks y yo no seamos presentados así, por favor— La mirada azul suplicante lo vulneraba, no podía negarle un deseo así, además solo sería temporal, acudiría a hablar con ella tan pronto acabara la cena protocolar inicial y le haría entender la importancia de que la reconocieran como su consorte también.

Ella tomó a su pequeño hijo del asiento, un horrible deja vú la golpeó, recordándole lo escalofriantemente parecida que era la escena a cuando ellos llegaron a la base. Solo que esa vez ella no sabía a donde se metía, en esta ocasión tenía más conocimiento de todo.

Inhaló profundamente y tomó su lugar detrás del saiyan. Curiosa vio donde habían aterrizado, trató de no jadear por la expresión de sorpresa que se llevó. Si cuando se acercaban al planeta se le había hecho una vista hermosa, ahora viendo el cielo del lugar con sus lunas adornando que apenas comenzaban a verse en el cielo crepuscular y los anillos que rodeaban el planeta, los cuales se veían perfectamente y que lanzaban todo un arcoíris al cielo mientras se empezaba a difuminar y los dos soles que estaban a similar distancia mientras desaparecían en el ocaso, uno muy cercano al horizonte, casi oculto y el otro aun iluminando débilmente mientras seguía a su otro hermano bajando hasta casi desaparecer del horizonte.

Aterrizaron en una pista, en uno de los patios traseros de un hermoso castillo. Le impactó ver que el material del que estaba hecho el mismo parecía transparente y brillante, los muros eran impresionantes como si fueran hechos de diamante y dejaban ver hacía el interior de algunas secciones de esa hermosa construcción... no sabía que término le quedaba mejor, si castillo o palacio pero el lugar era alucinante.

La peliazul se acomodó al lado de Nappa, mientras veía a Vegeta y a Tarble ambos ataviados con su armadura saiyajin avanzar confiados a saludar a los gobernantes de ese lugar quienes esperaban a una distancia prudencial a que ellos se acercaran,

Bulma estaba más que curiosa, la gente de ese extraordinario y hermoso sitio era tan bella como su planeta, no cabía duda. Por un momento ella había considerado que tal vez se imaginó de más la belleza del príncipe zerkiano, ahora que veía de lejos a los padres de éste y a los guardias y damas de compañía de la reina que estaban ahí al lado de esta se dio cuenta de que en efecto, eran una de las llamadas razas hermosas y con justificada razón.

Todos ellos con facciones finas y agradables a la vista, mientras veía embelesada como su piel lucía hermosa, delicada y muy blanca a la luz del atardecer de eso dos impactantes soles.

Cuando Vegeta y Tarble llegaron frente de ellos fue algo curioso y épico de ver para Bulma, fijó su vista en los dos hombres que estaban frente a frente. Pues el saiyajin se había colocado de frente a donde el príncipe de Zerk estaba, lo cual, a la luz de ese incandescente atardecer binario, daba un impacto mayor a la escena.

Era impresionante verlos cara a cara, pudo notar el contraste entre ambos, eran como el día y la noche. Mientras Vegeta portaba su traje con capa roja roja el zerkiano tenía el suyo de un blanco impoluto con finos hilos dorados que los bordaban, y una hermosa capa blanca ondeaba.

Uno era Moreno, con cabello azabache, facciones firmes y varoniles, su porte arrogante y con los ojos de Onix que le daban un aspecto fiero y amenazador aun cuando estaba en calma, El otro tenía rasgos mas suaves si bien no eran afeminados, más bien varoniles pero delicados, la blancura de su piel y el tono de su rubio cabello casi blanco así como esos hermoso ojos grises con un toque acquamarina en el iris lo hacia contrastar tanto con el otro príncipe. El príncipe de Zerk a pesar de ser más alto en estatura, sus músculos no eran tan remarcados como los del príncipe saiyajin.

Y a pesar de la diferencia de estaturas la fuerza arrebatadora de la personalidad del saiyajin imponía. Era como ver el fuego y el agua, como ver la luz danzando mientras la obscuridad la rodeaba. Era como ver un ángel hermoso y rubio frente a un sensual y fuerte demonio. Cielo contra infierno de frente.

Bulma sintió su corazón palpitar con fuerza, al darse cuenta de algo que, aunque no pensaba aceptar nunca en voz alta sabía que era cierto

«¡Kami! Creo que ya enloquecí... Y, que me quemen si miento pero quiero ser consumida por el infierno...»

Su corazón le latía dolorosamente... pues la escena era tal que eso parecía como si la guerrera celestial estuviera por empezar. Los angeles frente a los demonios, y a pesar de todo ella seguía apostando por ese ser de obscuridad... No lo aceptaría en voz alta pero su corazón la aventaría de cabeza al abismo por seguirlo y se quemaría en el infierno por él.

Los vio de lejos darse la mano en saludo formal:

— Bienvenido a Zerk nuevamente príncipe Vegeta — Amable saludó Sekket, al igual que su padre el rey.

A pesar de no existir motivo alguno, algo en el interior de Vegeta lo ponía en guardia. Existía algo en ese principito insignificante de poca monta, que le generaba desconfianza.

A diferencia del rey de Zerk, no veía en él la mirada de temor. Y eso lo irritaba, Vegeta odiaba la forma en que el otro príncipe lo veía como si de iguales se trataran.

«Tsk, maldito insecto. Te quitaré lo fanfarrón y aprenderás a bajar la cabeza...»

Sekket se percató que algo en la postura del príncipe le dejaba entrever que estaba irritado con él. Esa forma arrogante de verlo, de hablar y hasta de caminar lo demostraban. Debía hacer lo que fuera más prudente aunque no pareciera muy valiente de su parte.

Bulma los vio a lo lejos, hablar un rato, las miradas de las acompañantes de la reina sobre el príncipe Saiyajin, como si estuvieran hambrientas, y el fuera un apetitoso pedazo de carne, le molestó profundamente.

«¡Controla tu imaginación Bulma! Y si al final alguna de ellas quiere acercársele a mí no me importa, no tenemos nada...»

Tratar de convencerse a sí misma, que no estaba celosa de cómo esas preciosas mujeres que parecían hermosas apariciones, estaban casi babeando por el padre de su hijo, y que eso no debía de importarle, estaba siendo un fracaso absoluto.

Las escuchó reír a lo lejos «debí hacerle caso y dejarlo presentarme como su mujer»

A veces se odiaba a sí misma por ser tan testaruda. Lo peor, se sentía avergonzada por pensarlo así pero el aguijón de los celos comenzaba a picar con mayor intensidad.

Las risas tontas de las mujeres se hicieron más fuertes, luego vio a los reyes y al príncipe de ese lugar escoltar a los dos saiyajines con ellos, viéndolos desaparecer a la distancia al entrar al castillo, mientras ellos eran llevados a los aposentos donde se estarían quedando.

Durante el tiempo que estuvieron esperando el arribo de los saiyajines, el príncipe de Zerk había tenido tiempo de pensar cuales serían sus próximos pasos a dar en el futuro cercano una vez que los saiyajines se instalaran para poder tener contacto con las científicas.

Para Sekket fue toda una sorpresa ver que Bulma no se hallaba en la primera nave que arribó donde estaban todos los saiyajines y la primer científica. Había estado ansioso de poder verla de lejos mientras pacientes esperaban que la nave que albergaba al príncipe saiyajin mayor llegara.

Le sorprendió bastante ver que ella descendía de la nave donde iba Vegeta y que en sus manos llevaba un pequeño niño. Sin embargo, nunca relacionó que ese pequeño pudiera ser descendiente de ella y el príncipe Saiyajin. Al final él sabía que ella trabajaba directamente para él, supuso que el peliflama prefirió llevar a su científica personal en su propia nave, por si algún desperfecto surgía.

Había estado tan metido en sus cavilaciones que no se dio cuenta cuando tenía ya de frente al príncipe saiyajin y solo se percató de esto cuando escuchó la calurosa bienvenida de su padre:

—Príncipe Vegeta, bienvenido a Zerk —Decidió seguir el ejemplo de su padre y también le dio la bienvenida, se asombró que esta vez Kale no lo acompañara, tenía la impresión de que ella asistiría para ayudarle a facilitar el acercamiento con la científica, pero evitó preguntar, ya luego seguramente se enteraría.

Así también tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para no volver a voltear a ver hacia la dirección de la científica peliazul. No quería que el peliflama sospechara y se diera cuenta de sus planes antes de tiempo.

Sin voltear a mirarla de nuevo, centró toda su atención en Vegeta y Tarble mientras caminaban rumbo al palacio.

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Mr. Poppo se hallaba sumamente feliz de ver a Piccoro, sabía que en su momento el anterior Kamisama se había fusionado por fin con su otra mitad y a pesar de ser él quien fue absorbido, algo en su forma de mirar le demostraba que aún existía ahí, dentro del ex demonio la otra mitad, su lado bueno.

—Señor Piccoros, esbere un momentos por favor— el alegre Mr. Poppo fue en búsqueda de Dendé, quien desde aquella extraña visita, había estado más retraído de lo normal.

Cuando por fin Dendé apareció frente a él, Piccoro lo miró entre alegre y aliviado. Había estado teniendo esos presentimientos acerca de Kamisama y verlo sano y salvo le regresó la tranquilidad que le estaba faltando.

— ¡Me alegra que vinieras Piccoro! Cuéntame cómo va todo con el resto de los guerreros, sobre todo con mi buen amigo Gohan por favor.

Estuvieron hablando más de dos horas, donde el

Ex demonio informó de todas las expectativas superadas por parte de los hijos de su ex enemigo.

Al notar la falta de atención inusual en el joven Dios, el namek decidió preguntar directamente —¿Hay algo que te perturba Dendé? Por lo general eres muy comunicativo, pero hoy no.

El joven kamisama rió despreocupado.— ¿Me preguntaba qué pasaría si un nuevo enemigo apareciera ahora, seríamos capaces de hacerle frente sin Gokú?

El ex demonio rió, —Todos hemos estado entrenando Dendé y Gohan cada vez se fortalece más, en el peor de los casos llamaríamos a Vegeta, no es que crea que quiera ayudarnos realmente, pero es un Saiyajin, le emocionará pelear además sería cuestión de orgullo para él.

A pesar de lo mal que Piccoro y Vegeta siempre se llevaron, si algo le quedaba claro al namek es que el Saiyajin jamás rechazaría una batalla, además esperaba que el hecho de que Bulma estuviera con él, contribuiría a su decisión en ayudar.

Mr. Poppo supuso que Dende pediría consejos a Piccoro, pero nada ocurrió y aunque le encantaría poder ayudar, jamás preguntaría, sabía que el buen dios tendría sus motivos para no compartir aún información alguna.

—Vegeta ahora debe estar muy ocupado para acordarse de la tierra, creo que lo prefiero así...

Fue todo lo que en un suspiro comentó Dendé. La mirada de Piccoro era de confusión, tenía el presentimiento que algo tenia preocupado al joven Dios, pero ante la mirada amable de Mr. Poppo decidió no cuestionarse demasiado. Conocía a Dendé, si llegara a necesitar su ayuda, él se lo pediría directamente...

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Tarble estaba intrigado, había llegado a la habitación que le habían asignado hacía algunos minutos atrás. Sin embargo, su mente no dejaba de analizar toda la situación que estaban viviendo.

La actitud de su hermano había distado mucho de lo que él esperaba, se había mantenido distante en el recibimiento, y a pesar de que se portaba tan serio como siempre, él notaba lo que otros no podían, la atención de su hermano se mantuvo ausente durante la recepción que les dieron, tampoco estuvo concentrado durante la cena con los gobernantes del lugar.

A primera instancia nadie se daría cuenta, Vegeta era muy bueno enmascarando sus emociones, solo parecía un poco fastidiado, y cualquiera podría pensar que era producto del tiempo del viaje.

Podía engañarlos a todos pero no a él, no a Tarble. Que había pasado años viendo los viejos videos que de él habían tomado cuando era un infante y entrenaba, pues en la cápsula que viajó al planeta Tech tech, una de las cosas que había aprendido era todo con respecto a su hermano, y en todos esos años en ese lugar analizó cada gesto del peliflama, memorizándolos.

Ahora que lo había hallado podía notar aquello que los demás no podían. Y a pesar de saber esto, seguía sin entender que era lo que pasaba por la mente del saiyan, pero él apostaba que tenía que ver con cierta científica peliazul que se hallaba con ellos en ese viaje.

No entendía como era posible que a pesar de ser Kale la que tenía la marca, no parecía tener ningún efecto sobre Vegeta. Eso lo confundía, había estudiado todo con respecto a la unión y lo que estaba pasando en estos momentos con Kale y Vegeta era algo inverosímil.

Sabía que, con el hecho de marcarla, debería predisponerlo a elegirla para cubrir sus necesidades sexuales sobre el resto de las hembras.

«Pero no es así... la humana lo desestabiliza»

Era extraño, ella le intrigaba. A pesar de estimar a Kale, algo en la mirada de su cuñada cuando atacó a Bulma lo alertó. Tenía una mirada llena de odio, tan vacía y egoísta. No le gustó lo que vió y por eso decidió analizar a fondo el plan de la pelinegra. Él sabía que, de ser exitoso el plan, Sekket enamoraría a Bulma; en un principio creyó que sería lo correcto.

Sin embargo, a la luz de los acontecimientos recientes se daba cuenta del error que cometerían, desestabilizarían la cordura de su hermano lo harían perder el control.

«¿De verdad quiero eso?»

Meditaba serio la situación, suspiró — Esto es difícil, Kale está sola, necesita protección, pero Bulma es inocente y si algo pasa con ella, Vegeta saldrá perjudicado también... — Se detuvo a observar por la ventana de la habitación.

La determinación llegó a él — Lo siento Kale, no puedo ayudarte más — no si eso afectaba de alguna forma a su hermano, no si eso le causaría dolor.

Se sintió hipócrita al pensarlo, él tenía su propia agenda, sus propios planes e intereses, y para cuando su hermano se enterara de esto... De lo que quería para su futuro...

—Solo será otra decepción más que añadir del débil, el deshonroso Tarble... lo siento hermano pero eso es lo que soy. — su voz denotaba tristeza al decirlo en voz alta.

Aún así intentaría que Vegeta no saliera afectado de ninguna forma.

«¡Cobarde!Eso es lo que soy... debí decirle la verdad a Vegeta cuando lo ví por primera vez»

Apretó los puños molesto por su cobardía, siguió con su monólogo — Las desiciones fueron tomadas tiempo atrás. Hermano... lamento tanto mi falta de apoyo a Bulma. Sé que cuando te enteres, seré un hipócrita ante tus ojos y despreciarás tu lazo sanguíneo conmigo.

Se sentó y se cubrió el rostro avergonzado con las manos. Había intentado por todos los medios ser un buen hermano y un buen saiyajin. De aceptar su destino, pero había fallado miserablemente.

—Egoísta, ¡Traidor!— Casi podía escuchar los reclamos de su hermano y lo peor de todo es que tendría mucho de verdad.

Las últimas interacciones de Kale y Bulma y la forma en que Vegeta se había comportado le habían dado esperanza.

—Una egoísta esperanza— Para que él pudiera llevar a cabo su propio plan.

Tomó entre sus manos el comunicador con el que cada determinado tiempo se comunicaba... Quería llamarle y explicarle el giro que habían dado las cosas, pero no sabía si el canal de comunicación era seguro. Las comunicaciones seguramente estarían monitoreadas en el cielo de Zerk. Esperaría algunos días hasta estar seguro que no era rastreado y le llamaría.

Siguió pensando en la inusual manera de comportarse de Vegeta, investigó lo más que pudo con respecto a la unión, y estaba bastante seguro de no equivocarse: Esta aunque fuera a la mitad, debería de afectar en cierto grado a ambos saiyajines, lo cual parecía no estar funcionando, al menos no con Vegeta.

«¿Influirá que ella es humana y que tuvo a Trunks antes que se uniera a Kale? Tal vez como no es saiyajin, la mitad de la unión no está haciendo efecto para dejarla fuera de la mente de Vegeta. ¿Acaso esa leyenda de la Heshias era cierto? ¡Imposible! Él no es tan débil... No pudo enamorarse de ella..»

Siguió caminando en círculos, alterado; mientras veía la hermosa habitación que le habían dado, tenía un bello balcón y decidió salir a este, para contemplar la preciosa vista del cielo nocturno que ese hermoso planeta ofrecía y tranquilizarse de nuevo.

El palacio se hallaba sobre una montaña, cercano a este en el valle que los rodeaba estaba la gran ciudad, la metrópolis del lugar. Y a pesar de lo hermosa que era la vista de esta, lo que más lo enamoraba era ver el magnífico cielo nocturno.

Se quedó anonadado viendo la magnificencia de ese cielo saturado de estrellas, las lunas estaban bajas en el horizonte lo que dejaba que la mayoría del manto nocturno se alcanzase a apreciar, era impresionante pues el anillo que rodeaba el planeta brillada suave e incandescente, y a lo lejos en la negrura del manto nocturno destellos de nebulosas se veían como borrones rosáceos, la vista definitivamente era algo impresionante.

Seguía admirando la belleza de ese cielo nocturno cuando una verdad inefable le golpeó fuertemente. La emoción refulgió en él...

—¿Será posible que mi hermano sea capaz de enamorarse, de tener ese tipo de sentimientos? — Eso lo preocupó bastante, — No creo que Vegeta sepa mucho del amor...¿Cuánto puede saber si creció con Freezer?

De ser ciertas sus conjeturas, su hermano no era aún consciente de sus sentimientos. Eso era grave y muy, muy malo para todos.

Él mismo apoyó el plan de su cuñada, para alejar a Bulma de Vegeta. Pero, ahora con lo que había pasado entre las dos mujeres a Tarble le quedaba claro que esa fachada de ser frío y calculador que su hermano utilizaba se había resquebrajado; dejando en su lugar a un aprehensivo Saiyajin que la tenía extremadamente cuidada, si el zerkiano se acercaba a Bulma, y su hermano se daba cuenta, no dudaba que le mataría.

No podían ponerse en guerra con Zerk, si bien podrían fácilmente someterlos, les convenian más de aliados sobre todo por la tecnología que tenían. Matar al príncipe de ese lugar solo lograría generar caos en sus avances.

De cierta forma entendía e intuía lo que estaba pasando con su hermano mayor. El mismo había pasado por esa negativa antes, anteponiendo su orgullo y su raza, dejó de lado la vida que planeó en cuanto supo de su hermano y decidió hacer lo que se esperaba de él. Sin embargo, el conocer a la científica le había dado un poco de esperanzas que ahora se habían reavivado con las situaciones recientes.

—¡Ahh! Hermano me encantaría que fueras feliz... Bulma habría sido una excelente reina...—

Sin embargo, en el caso del peliflama existía la marca sobre Kale y eso sería algo que no se podría eliminar.

«Será interesante ver a Vegeta con Bulma estas semanas»

Estaba decidido, se daría el tiempo de conocer a la peliazul realmente. No sabía cómo podrían hacer funcionar eso, Kale no aceptaría hacerse a un lado y Vegeta no podría marcar a Bulma. Pero si su hermano aceptaba a la científica para gobernar a su lado, eso podría ayudar a los propios intereses de Tarble también.

Se sonrió, lo primero que tenía que hacer era acercarse a ella y conocerla más, ganarse su confianza. Vegeta estaría fuera, él se encargaría de pasar tiempo con Bulma y Trunks, de conocerlos más y de mantenerla segura.

«Y Alejada de Sekket»

Contento con la resolución que había tomado, el príncipe menor decidió descansar, sabía que los próximos días serían convulsos y necesitaría buscar la manera de ganarse su confianza.

Con ese pensamiento se hundió en el mundo de los sueños...

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Hola a tod@s. Espero estén bien. Ya se Que es tarde pero sigue siendo miércoles. Intente actualizar antes lo juro pero este día fue demasiado difícil. Aún así logre cumplir. Ok este capítulo fue de alguna manera más tranquilo que los anteriores, pero creo que trajo varias situaciones a considerar a escena. Por cierto, Bienvenidos a Zerk.

Me encantaría saber sus impresiones, ¿Que creen que va a pasar? Cuénteme sus teorías.

Por cierto, no recuerdo si les dije antes pero l@s invito a seguirme en redes sociales:

Página de FB, DesertRose: https/Desert-Rose-106556841381917/

O bien la personal la hallan a nombre de Joyce Rose

https/joyce.rose.18294053

Ojalá puedan darse una vuelta por mi página en FB para que puedan ver un Fanart comisionado que requerí a la Artista Digital: Art su yuu para este fic.

Frente a frente Vegeta, Sekket y en segundo plano Bulmita. Me emocioné muchísimo con este Fanart, quería de alguna forma plasmar a mi OC en este cara a cara que habrá entre estos dos. Ojalá lo puedan ver y me dejen saber sus impresiones.

Usualmente en la página informo cuando actualizo entre otras cosas. Si todo sale bien el próx capítulo sale el otro miércoles, no es una promesa pero lo Intentaré. Sino max en dos semanas estará la actualización. Contesto comentarios rápidamente:

Beccamarins: en efecto esa lealtad al príncipe cada vez está más en entredicho... y sii veamos en estos Juegos de amor quién cae primero, aunque siento que Bulmita empieza a dudar de poder jugar y veamos qué sucede con tus teorías lo iremos sabiendo en los próx caps ;)

XXlalalulu: Uy esa Bulmita por más que quiere nada más no logra ser inmune... creo que lleva las de perder hahahaha pero con Vegeta ¿Quién no?

Yenaiv Brief: Veamos si tu teoría es cierta, pues en Zerk tiene probabilidades de escapar :O

Invitado: espero este cao te haya gustado

Invitado Mila: como viste la situación entre Bulmita y Vegueta esta vez... ¿crees que Bulma logre escapar?

¡Nos leemos pronto!