Atención este capítulo puede contener algunas escenas con contenido sexual explícito. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Y sigue todo igual, sigue lento sigue frío, sigue sin parecer tener algo divino, es un rompecabezas de miles de piezas que ya no quiero armar ya no pretendo armar, no. Y cuando pude estar seguro, de que sería yo o ninguno, volaste como arena con el viento, trataste de taparlo con un dedo... - Rompecabezas, Concorde

El príncipe Saiyajin había decidido que pasarían varias semanas en ese lugar, parte importante de estar de visita en Zerk, consistía precisamente en asistir a otros planetas cercanos y que estos aceptaran estar dentro de su "alianza".

El Rey de Zerk lo acompañaría, pero eso sería en 3 días más. Tenían pues, algunos días para poder descansar y dedicarle a la peliazul y a su cachorro, tal como les había prometido.

Así que los usaría para acercarse a ella y ganarse su confianza tal como lo había ideado. Aprovecharía los mismos, para avanzar en sus planes de reconquista y llevar a la ojiazul al paseo prometido.

Por primera vez se hallaba muy nervioso, la humana estaba resultando ser todo un reto y sabía que no debía dar nada por sentado, ese había sido su principal error con ella, creyendo que reaccionaría como las demás razas débiles lo hacían y cada vez lo había sorprendido.

Se sentía por primera vez muy vulnerable pues jugaba en terreno desconocido, siempre había despreciado los sentimientos y se había burlado de ellos y ahora... Debía aprender a entenderlos, a interpretar miradas, silencios y sonrisas para poder comprender si iba por buen camino o si lo había vuelto a estropear.

Nunca antes se sintió tan estresado por tratar de entender a alguien y es que de hecho, nunca le importó realmente conocer a otro ser o siquiera tomar un poco en cuenta los sentimientos de alguien más, siempre fue un egoísta por excelencia. La mujer peliazul era el mayor reto al que se había enfrentado.

Bulma era un completo enigma que lo volvía por ratos loco, lo frustraba. Pero nunca antes se había sentido tan feliz, ni había valorado como ahora, el tener una sonrisa de la mujer de los ojos celestes.

Suspiró.

«No cabe duda que mi padre se debe estar revolcando en el infierno por mi comportamiento...»

El peliflama sonrió para sí mismo.

«¡Oh sí, "mi queridísimo Padre"! Ese que me dejó con Freezer. Sin duda estará revolcándose en el infierno, maldiciéndome y desconociéndome»

Una sonrisa malvada se formó en su rostro, sabía que estaba siendo injusto con la memoria del rey pero de cierta forma lo culpaba. Sentía que si él no hubiera sucumbido a la presión de hacer realidad el sueño de su progenitor, las cosas no estarían tan mal con la terrícola.

«Bueno PADRE, el bastardo como seguramente tú llamarías a Trunks, resultó ser el mejor de mis cachorros»

El orgullo saltaba en él. Lo sabía perfectamente que él, Vegeta IV, había resultado ser una total deshonra para su raza. Pero jamás se había sentido más orgulloso de un cachorro como lo estaba de Trunks, ni se había sentido tan vivo como cuando había tenido a esa ninfa azul entre sus brazos y no se mentiría sobre eso.

Sonrió para sí mismo, era un hecho fuera de toda discusión, necesitaba recuperarla, sabía que volvería a ser "él" cuando ella descansara nuevamente entre sus brazos. Debería enfurecerle el ser tan débil y dejarse dominar por la hembra pero no se mentiría más, la necesitaba desesperadamente a su lado.

Se sentía seguro en esos momentos, incluso mucho más que la noche anterior cuando después de la cena con los reyes de ese lugar se fue a buscarla y hablaron, dio un profundo respiro calmando todo rastro de emoción y abrió la puerta que conectaban ambas habitaciones...

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Bulma estaba nerviosa, el día anterior Vegeta había pasado a verla en la noche, se sentía confundida pues por más que ella quisiera no podía dejarse de emocionar con su cercanía y su atenciones.

Se había despertado esa mañana muy temprano. Estaba ya arreglada, esperando en su habitación en lo que él aparecía, tal como acordaron el día anterior. Se perdió en sus memorias de la noche previa:

"...Estarían aproximadamente un mes en ese lugar así que al llegar y en cuanto le asignaron su habitación se dedicó a curiosear en la misma.

La ojiazul había terminado de arreglar toda la ropa que llevaba en el amplio closet, la recámara era bastante espaciosa y cómoda, además de destilar lujo en toda ella, se preguntaba si todas las habitaciones eran así o le habían asignado a todos ellos las mejores, especialmente por ser parte del grupo de los Saiyajines.

Las paredes eran de un inusual blanco, con destellos dorados, el dosel de la cama era un poco más alto de lo que esperaba, esta era mullida y bastante cómoda y muy espaciosa.

Le llamó la atención el falso cielo que tenía la misma. Éste simulaba al que existía en ese planeta, de acuerdo a la hora del día cambiaba conforme cambiaba en el exterior; tenía los mismos colores que durante el día sus soles proyectaban en ese lugar.

Una cálida luz dorada con destellos plateados alumbraba, y nubes en colores pastel atravesaban imitando perfectamente el atardecer.

La científica estaba segura que a la noche el techo de su cuarto reflejaría las estrellas que se veían al caer la noche en ese sector de la galaxia.

A pesar de todo, esa travesía la emocionaba. Cómo científica que era, conocer nuevos planetas y nuevas formas de vida era algo excitante. Además, tenía un espacio bastante lujoso, le agradaba saber que Trunks y ella dormirían ahí.

Se dejó caer emocionada en la cama, actuaba como chiquilla aprovechando que su pequeño hijo no estaba a la vista.

El pequeño se hallaba ahora en el cuarto de baño, jugando con los aviones de juguete que su abuelo había construido largo tiempo atrás antes de que ellos dejaran la tierra.

La científica escuchó que alguien llamaba a la puerta, sin embargo como ella no esperaba visitas y seguía desconfiando de todos, decidió hacer caso omiso, pero un golpeteo suave y persistente siguió escuchándose proveniente de la entrada. Lo cual hizo difícil ignorar el sonido, la desesperó y decidió acercarse a ver de quién se trataba.

Al asomarse por la mirilla de la puerta, se sorprendió de la persona que encontró esperando pacientemente por ella.

Abrió la puerta con la sorpresa pintada en el rostro. —¿Qué haces aquí?

La cara de incredulidad de la ojiazul ofendió un poco a Vegeta y lo hizo avergonzarse de haber ido tan pronto a verlos, pero llevaría a cabo su plan conforme a lo que había ideado.

Sintió el ki de su pequeño crío en el baño, supuso que estaría jugando en la bañera como acostumbraba a hacer.

No supo que contestar, pero veía la clara sorpresa pintada en la cara que la peliazul al abrir la puerta y hallarlo de frente, no lo esperaba ahí.

Decidió comenzar por cuestionar si estaban cómodos para no tener que explicar que estaba ahí porque después de haber pasado tantos días juntos en la nave, le estaba generando ansiedad el no saber de ellos o verlos, sabía que era irracional su comportamiento pues apenas había pasado unas cuantas horas lejos de ellos, así que su actitud no estaba para nada justificada.

Sin embargo, prefería mil veces que le cortaran la cola a tener que aceptar semejante debilidad frente de ella, así que ante su pregunta sólo sonrió, dándole una de sus clásicas sonrisas ladinas.

¡Sí! La hembra lo tenía dominado, había caído bajo su embrujo, y no había forma de salir de el, no podía ni quería hacerlo. Sin embargo, no le dejaría saber que tan de rodillas lo tenía.

— Sólo quería saber cómo se hallaban, y si el lugar es lo suficientemente cómodo para ti.

Encogió los hombros con indeferencia mientras entraba a la habitación con la mujer, mientras ella aún lo veía con sorpresa por hallarlo ahí de frente, él se había detenido a observar la habitación, parecía estarla escrutando a detalle, hasta qué tal vez se sintió a gusto con lo que vio.

La ojiazul lo miró curiosa y sorprendida, se reflejaba en su cara que era escéptica a creer que simplemente había ido a su habitación solo a ver si ésta le había gustado a Bulma.

— La habitación es cómoda...— contestó dudosa.

Un silencio se extendió entre los dos, a pesar de la cara segura del Saiyajin, la realidad es que estaba muy nervioso no sabía cómo hacer que la conversación fluyera casual y no parecer desesperado, que era en realidad como se sentía.

— Todo está muy bien Vegeta, gracias por preguntar ¿Qué necesitas?

El suspiró, ¿Que qué necesitaba? Pues a ella y Trunks pero no le diría eso o seguramente se pondría a la defensiva.

— Mañana temprano saldremos, Trunks, tú y yo. En algunos días más partiré a visitar planetas cercanos, mientras ustedes permanecen aquí, protegidos por Radditz y Tarble. Así que quiero aprovechar para cumplir la promesa que te hice de mostrarte Zerk. Estoy seguro que te encantará.

Trató de sonar lo más casual que pudo, pero notando la confusión en la cara de la fémina su nerviosismo comenzó a crecer más.

El corazón de Bulma se aceleró, estaba eufórica de saber que podría tan pronto comenzar a poner en marcha su plan. Sin embargo, si ella aceptaba tan pronto su oferta cuando había estado rechazándolo todo ese tiempo, él podría sospechar; cierto que se había acercado un poco más a él y no era tan dura ni fría, pero tampoco podía dejarle ver su emoción por ese paseo, si algo le concedía al saiyan es que era muy astuto, un paso en falso y dudaría de ella.

— No necesitas llevarnos a ningún lado Vegeta, estamos bien y te agradezco todo lo que haces por nosotros. Seguramente el "gran príncipe de los Saiyajines" tiene mejores cosas que hacer que pasear con una insulsa terrícola...

El tono irónico en la voz de la hembra le dejaba muy en claro su burdo intento por provocar su ira.

Se sonrió a sí mismo. Si la hembra quería jugar... Bueno a ese juego podrían jugar dos. Contestó algo diferente, ignorando su intento de irritarlo.

— Pedí que fueran alojados a mi lado, si necesitas algo puedes simplemente avisarme. Mañana pasaré por ustedes en cuanto amanezca, espero estén preparados.

Ella lo miró irritada, sabía que debía contenerse y que realmente esa salida era esencial para ella, pero su mal genio le ganó y trató nuevamente de dejarle claro que no necesitaban pasar tiempo juntos.

—Pero Vegeta no es necesario nosotros podemos pasar tiempo aquí...— no alcanzó a terminar de completar la frase con la que pretendía cortar toda cercanía con el príncipe. Este la calló poniendo sus varonil dedo sobre los labios de la mujer.

—Shhhh— fue su único comentario. — Mañana estaré aquí a primera hora por ustedes.

Y sin dar tiempo a replicar, salió de la habitación de la mujer, dejando a una confundida peliazul..."

Al recordar el actuar del día anterior del príncipe saiyajin se dejó caer sobre el colchón, —Ahhhh estúpido mono arrogante— frustrada decía la peliazul.

Estaba enojada con él pero sobretodo con ella misma, porque a pesar de lo mucho que se dijo que debería hacerse del rogar y no ir en esa ocasión a la ciudad con él para quitarle lo arrogante, su curiosidad pudo más que su mesura, y se justificó con el hecho de que necesitaba esa salida.

«Esto es importante, Tights necesita que lo haga»

Y ese pensamiento en mente le permitía excusarse y no aceptar que lo hacía porque deseaba ir y en su lugar se mentía diciendo que era necesario para su plan.

Ahí estaba ella arreglada para ese paseo y su pequeño hijo igualmente arreglado, sentadito en la cama esperando a que su papá llegara por ellos.

—¿Mono? — preguntó con el ceño fruncido Trunks. Mientras la peliazul veía con ternura a su pequeño niño. — Sí mi amor, tú padre es un mono desconsiderado— decía la ojiazul mientras le acariciaba tiernamente la cabecita pelilila a su pequeño niño.

La científica comenzaba a desesperarse,

«Dijo que vendría por nosotros a primera hora»

Estaba enfadada, llevaba media hora esperando y Vegeta no aparecía.

«¿Y si se arrepintió y decide no venir?»

Se sentía tonta esperándolo, y comenzaba a enfadarse realmente, pero no con el idiota saiyajin sino con ella por emocionarse por esa estúpida salida.

Vegeta estaba divertido viéndola hacer berrinche porque él no aparecía aún. Ella esperaba impaciente por que él llamara a la puerta, la veía ver insistentemente hacia la puerta sin saber que el llevaba media hora viéndola divertido desde la puerta abierta que conectaba ambas habitaciones, de la cual la peliazul desconocía su existencia.

La vio pararse furiosa, dándole la espalda al lugar donde él la observaba divertido, mientras con el tono de voz enfadado y furioso decía:

— Bueno Trunks en vista de que el idiota de tu padre NO piensa aparecer, saldremos de paseo tú y yo, ya estamos arreglados y no pienso quedarme aquí.

—¿Papá no va?— preguntó con duda en la voz el pequeño crío. —Tu padre tiene cosas más importantes que hacer, solo iremos tú y yo— decía molesta mientras metía en un pequeño bolso varías cápsulas entre ellas una con una moto para que ella y Trunks se movieran rápido.

No se percató del saiyajin que con paso felino se acercaba más y más a ella acechándola con cada paso que daba.

—¡Papi!— gritó emocionado Trunks mientras sus manitas se estiraban y emocionado se paraba sobre la mullida cama.

—No se donde está tu padre Trunks, ese simio desconsiderado debe estar entrenando o haciendo alguna otra cosa que sea más importante que nosotros— El resentimiento en la voz de la peliazul era notable.

—No mamá, papi aquí — Corría emocionado Trunks en la cama rumbo a donde estaba su madre, para su sorpresa el pequeño niño salto más lejos de donde la científica estaba, cayendo por detrás de ella.

—¡Trunks!— Fue el grito asustado de la fémina al voltear exaltada rumbo al lugar donde su pequeño debió caer.

Se asombró al ver que era sostenido por los fuertes brazos del peliflama quien con mirada entretenida sostenía al cachorro mientras la veía mirarlo como si de una aparición se tratase.

—¿Así que soy un mono desconsiderado?— preguntaba divertido mientras las mejillas de la mujer se coloreaban en tono rojizo.

—Ve...Vegeta, ¿Cómo entraste aquí? — Nerviosa preguntaba la ojiazul, cuestionándose cuánto había visto el saiyajin.

El varón avanzaba con la mirada felina en la cara mientras en la otra cargaba a su cachorro.

— ¿Eso es lo que soy para ti mujer? — decía mientras paso a paso se acercaba a ella, quién en forma inconsciente empezó a caminar hacia atrás hasta que no pudo retroceder más pues sus piernas chocaban contra la base de la cama.

—S...sí eso eres y ni creas que me asustas saiyajin— decía mientras con la terquedad pintada en su cara, la peliazul alzaba digna su mentón, mostrándole lo poco que la afectaba.

El varón dejó ver una de sus clásicas sonrisas antes de dejar que el crío saltara de sus brazos a la cama. Siguió avanzando hasta estar exactamente de frente, muy pegado al cuerpo de la fémina, la sintió estremecerse, pero altanera como era no cejó en verlo de frente.

Viéndose libre del crío decidió someter a su forma, a la altanera humana. En un rápido movimiento se abalanzó sobre ella aventándola de esta forma a la cama, cayendo ambos a la misma; quedando ella debajo, encerrada entre el colchón y ese musculoso y varonil cuerpo.

La cara del saiyajin quedó demasiado cercana a la mujer, sus bocas solo separadas por centímetros de distancia.

El aire se enrareció mientras ella sentía el color carmín dominar su antes blanco rostro. Sus pupilas azules se dilataron pensando que él la besaría.

—Hay una puerta que conecta nuestras habitaciones mujer, llevo rato viéndote rabiar por este "mono"— fue todo lo que dijo para después obligarse a separarse de ella.

Sería tan fácil cruzar la poca distancia que quedaba pero no quería estropear la salida. Se levantó mientras ella aún mareada por la cercanía hacía lo propio.

—Está puerta conecta nuestras habitaciones— decía el peliflama mostrándole la misma , abriéndola. Revelando de esta forma la habitación continua, haciéndola jadear por el lujo excesivo que destilaba.

Si bien la decoración era muy similar a la suya y con un falso cielo también, era más amplia, la cama del doble de tamaño que la suya así como una sala de estar y área completa de entretenimiento y un balcón más grande que el suyo.

— Wow— fue todo lo que ella exclamó al curiosa entrar a la habitación del saiyan.

Pensaba hacerla que ella durmiera ahí cuando él estuviera de viaje con el rey, en el cuarto que le asignaron como huésped principal, pero primero debía bajar sus defensas.

— ¿Lista para irnos?— preguntó sacándola de sus pensamientos. Ella tomó a su hijo en brazos — Estamos listos— confirmó sonriendo.

La peliazul comenzó a caminar a la puerta para que salieran del cuarto del príncipe, estaba nerviosa y esperaba que ninguno de los otros Saiyajines los viera salir del cuarto de él o podrían malinterpretar todo, cuando fue detenida por el peliflama.

— Volaremos desde el balcón — comentó tranquilo. Ella se puso nerviosa. Eso solo significaba una cosa.

—Nos llevarás en brazos entonces ¿Verdad?— resignada preguntaba mientras el nerviosismo se apoderaba de ella.

Él no le contestó directamente solo se dedicó a ver su cuerpo, estremeciéndola, no sabía cómo lo lograba, pero con solo una mirada el saiyan podía tener el control sobre su cuerpo, eso la aturdía y enojaba.

«¡Ten dignidad!» Molesta se reprendía, no esperaba actuar como una boba adolescente enamorada, no con él.

Al menos había decidido ponerse unos jeans y una blusa ligera, su otra opción había sido un vestido vaporoso, agradecía a Kamisama no haberlo hecho, tener una prenda como el vestido solo entre ella y el saiyajin la podría hacer cometer una locura.

Vegeta pegó a Bulma a su cuerpo, mientras esta a su vez abrazaba a Trunks, quién emocionado aplaudía, feliz de salir de paseo con sus padres.

Él volaba a una velocidad realmente baja, ella sabía que lo hacía para no incomodarla, su hijo como buen guerrero podría soportar un vuelo más agresivo, pero su blanca y delicada piel no tanto.

Iba asombrada viendo ese hermoso planeta, el palacio estaba en las afueras de la ciudad, volaron a través de un valle dorado, mientras un río con aguas color azul se veía al fondo, iba curiosa mirando ese hermoso paisaje cuando de pronto, la ciudad se abrió ante ellos.

Un jadeo de asombro salió de la mujer, mientras el príncipe sonreía y al oído en forma suave solo susurró, —es hermoso ¿No?

Ella solo asintió con la cabeza mientras sus hermosos ojos azules se abrían asombrados viendo todo a su paso.

La ciudad era preciosa, había muchísimos edificios todos ellos parecían de cierta forma estar hechos de materiales parecidos al cuarzo y al cristal, calles en tonalidades nacaradas, árboles azules y flores de diversos colores.

Parecía una ciudad de cristal. El asombro se reflejaba en las azules miradas de madre e hijo, mientras el príncipe saiyajin descendía en una plaza y los miraba satisfecho — ¿Te gusta?

Ella solo lo miró emocionada mientras le sonreía. Bulma no supo lo que esa simple y sencilla sonrisa ocasionó en el alma del guerrero. Su corazón galopó intoxicado de felicidad.

Ella le había dado una de "esas" sonrisas que siempre debieron ser solo para él. Con una simple y sencilla sonrisa, robó toda fuerza de voluntad que aún existiera en él para resistirse a la hembra terrícola. Si en ese momento ella se lo pidiera, pondría todo el imperio que quería forjar a sus pies y él sería su simple y fiel sirviente y la adoraría para toda la eternidad.

Le extendió la mano, esperando que ella le diera la suya, y se sintió demasiado emocionado cuando ella lo hizo, dándole su delicada mano, la tomó y tuvo que resistirse al impulso de acariciarle el dorso de la misma y llevarse esa femenina y delicada mano a los labios.

—Te mostraré el lugar — fue todo lo que comentó, tratando de ocultar la emoción en su ronca voz.

Mientras Bulma y Trunks paseaban asombrados, él se deleitaba viendo el asombro y la felicidad que ambos irradiaban.

En cuanto ella tan solo veía algo con deseo o interés, el príncipe inmediatamente solicitaba lo que sea que ella hubiera requerido, gracias a las cuentas escondidas que tenía de su época de mercenario te irá un monto de exagerado de dinero en la moneda del imperio que al día de hoy se seguía usando como moneda estándar para el comercio.

Ni siquiera necesitaba tomar algo del dinero que por su parte su hermano había comenzado a obtener de los acuerdo con los planetas que recientemente habían hecho.

Bulma estaba emocionada, sabía que no debería dejar que él comprara todo cuánto a ella le parecía interesante, pero en esos momentos su corazón estaba embriagado de emoción de tan solo pensar que eso solo lo hacía por ella, y que realmente él sufría por recuperar su amor.

Muy en el fondo su parte racional y testaruda le decía que dejara de soñar tonterías y se enfocara en su misión.

En un momento dado que él la vio muy emocionada en una tienda, aprovechó para dejarlos por un momento a solas e ingresar a una de las tiendas de joyería más reconocidas en ese sector de la galaxia.

Los maestros artesanos encargados de la creación de joyería eran muy reconocidos y respetados en Zerk, y precisamente el maestro artesano de esta tienda era el que el rey había comentado era el mejor.

Bien podía Vegeta pedirle al rey que solicitara eso al artesano, pero era algo que quería hacer por sí mismo. Odiaba que extraños se entrometieran en sus asuntos.

No había sido sencillo conseguir ese material, era un tipo de mineral mezcla de platino y Diamante muy raro y escaso en el universo; en su lengua se llamaba Isk-haa y era el material que usaban los reyes Saiyajines para poder hacer la joya que regalarían a la futura reina de su raza, al ser presentada cómo consorte.

El sabía que debería haber regalado ya dicha joya a Kale, sin embargo, en su momento se juró no hacerlo hasta que Chard no demostrara su valía.

Durante el viaje a Zerk, mientras iban en la nave, había hallado un planeta que prometía tener este material, así que decidió conseguirlo. Recordaba el entusiasmo de Bulma cuando bajaron un momento a la superficie del mismo.

"...La ojiazul vio con sospecha cómo la velocidad de la nave disminuía y se acercaban a un pequeño planeta, al parecer aterrizarían en este.

—¿Por qué nos detenemos en este lugar Vegeta?

Curiosa preguntaba, mientras veía el relieve de ese pequeño planeta, predominaban las planicies, el tono azulado con manchas color blanco del planeta era curioso de ver y la escasa vegetación lo hacían ver triste, en apariencia parecía muerto.

Cuando bajó de la nave intrigada por el lugar fue detenida por el príncipe saiyajin. — Necesito conseguir ciertas muestras de minerales de este lugar — comentaba el peliflama mientras le señalaba una cadena montañosa a la distancia.

—¿Irás a ese lugar?— Curiosa preguntaba la fémina.

—Son volcanes inactivos mujer, y sí, ahí es a donde iré. Escúchame bien Bulma, la mayoría de este lugar es agua, señaló el piso bajo sus pies, este suelo no es más que hielo de una consistencia diferente a la que conoces. Debajo de nosotros hay monstruos marinos, solo mantente en las zonas donde el suelo parezca tierra azul.

Le mostró otras zonas donde parecía un suelo más blanquecino, asemejándose más al hielo que ellos conocían.

— Ahí las capas de hielo son más delgadas, los monstruos marinos puede detectar las vibraciones.

Si caminan en un lugar así, ellos se percatarán de su presencia y romperán el hielo y saldrán, son altamente mortales, puedo encargarme de ellos pero estaré muy lejos de aquí y no podré darme cuenta si ellos atacan. Solo no te acerques a esas zonas y mantente cerca de la nave, si llega a suceder algo que te haga sentir peligro ingresa a la

Nave y pon el escudo protector ¿Has entendido?— asustada solo confirmo con la cabeza.

—No tardaré...— y después voló rumbo a la cadena de volcanes inactivos.

Vegeta no tardó gran cosa, le preocupaba el bienestar de la humana, con lo curiosa que era, se volvía un imán para los problemas; No fue fácil volver rápido pues el volcán era peligroso aún inactivo, pues para conseguir el material tuvo que meterse muy profundo llegando al fondo donde existía magma.

Le alegró ver que esta vez ella le había hecho caso y no se había metido en problemas, decidió mostrarles lugares hermosos de ese lugar, le gustaba verla sonreír..."

Ahora llevaba el metal precioso a ese famoso artesano. En su mente solo una mujer merecía una joya de ese calibre y mostrar el escudo de la familia real, y esa era la ojiazul que lo acompañaba. Sabía que no estaba pensando cómo el hombre de estado que debería de ser.

Que ella no debería ser quien tuviera el emblema de la raza saiyajin, pero nadie más que ella merecía portarlo.

—En cuanto esté la joya se la enviaré al castillo alteza— comentó amable el zerkiano.

Todos conocían quién era él. No solo por la capa roja ondeante y la armadura con su emblema, cualquiera reconocería al príncipe de los Saiyajines. Y a pesar de verse de buen humor, infundía temor con su sola

Presencia a quien no lo conocía. Por desgracia para él su cruel forma de ser cuando era un mercenario al servicio de Freezer, lo precedía.

La mayoría de los zerkianos y demás razas que pululaban por las calles aledañas a donde él y la ojiazul paseaban sabían quien era él. Y miraban intrigados a la hermosa y delicada fémina que lo acompañaba y al peculiar pequeño que tenía ella entre los brazos.

Suponían que era alguna concubina, la falta de cola en ella y la cría tan similar en apariencia a la hembra les indicaba que no eran Saiyajines, además la mujer era exquisita y delicada.

Les llamaba la atención que el mismísimo príncipe Saiyajin estuviera con una simple concubina paseándola, ¿Quién sería esa mujer?

No sabían y todos alrededor se intrigaban, la única ajena a esas dudas era la misma humana quién feliz paseaba por las tiendas admirando todo.

Si a ella le gustaba algo de inmediato lo seleccionaban para ella, habían intentado cargar por ella las cosas pero los había asombrado con algún tipo de magia que hacía desaparecer las cosas, no entendían que no era magia, simplemente ponía las cosas en cápsulas vacías.

—¿Te diviertes?— la sonrisa del príncipe lo hacía ver tan atractivo. —Es muy hermoso Vegeta, gracias por traernos.— fue su sencilla respuesta.

A decir verdad, Bulma estaba ocupando más que bien su tiempo, cuando el príncipe saiyajin se había descuidado yendo a la joyería, Ella aprovechó y saco dos robots que le ayudarían a mapear en forma rápida las calles, necesitaría ese mapa actualizado para poder compartirlo con Tights y acordar un punto de encuentro. Aprovecharía la salida de Vegeta fuera del Planeta para contactar a su hermana y de ser posible huir de ahí.

Pensamientos y objetivos tan distintos que era lo que ambos tenían: Mientras Vegeta pensaba en la joya que demostraría el estatus de la terrícola frente a los saiyans y el resto de sus aliados, ella buscaba la forma de asegurar un escape con éxito de ahí.

De pronto, la peliazul miró a su alrededor, y notó lo que antes no, la mayoría de los aliens que pululaban por ahí los miraban, a ella con curiosidad y con miedo a él. Al menos los hombres, pues en las mujeres podía notar la mirada de deseo mal ocultada que lanzaban hacia el príncipe saiyajin.

Y algo en ella se activó, unos celos primitivos de los que desconocía su origen, sintió unas ganas enormes de marcar su territorio. Se horrorizó con su pensamiento, una cosa era tontear por ratos con él, otra besarlo.

Vegeta notó su cambio de actitud que no supo cómo interpretar, un momento sonreía despreocupada y al siguiente se quedó seria y pensativa, vio su ceño fruncirse como si se concentrara en pensar algo que definitivamente la molestaba mucho.

—¿Estas bien mujer? — preguntó dubitativo por el cambio tan drástico de actitud.

Ella simplemente sonrió — Estoy bien Vegeta pero creo que ahora quiero ir a un lugar más tranquilo con menos bullicio.

El peliflama sonrió contento, ahora que la ojiazul satisfizo su curiosidad decidió llevarla a otro lugar que había notado durante su vuelo nocturno de reconocimiento en la zona; no tardó nada en complacerla y llevarla a otro lugar, quería tenerla para él, lejos de la mirada curiosa de los zerkianos.

Volaron hasta llegar a un manantial de aguas azules, Bulma estaba emocionada, el hermoso manantial estaba rodeado de árboles de corteza negra y hojas azules, y el pasto era dorado, un viento cálido corría, desprendiendo la fragancia floral de las diversas flores que crecían alrededor.

—¿Este lugar esta bien?— Trató de sonar indiferente pero la realidad es que le emocionaba mucho esa salida de solo ellos tres.

Trunks contento se bajó de los brazos de su madre y se acercó emocionado al manantial, el agua era fresca más no fría, el pequeño de inmediato se desnudó y saltó al agua.

—¡Papá ven!— animado pedía el pelilila. El saiyan no pudo más que reír ante la emoción de su cachorro y comenzó a quitarse la ropa para entrar con éste al agua.

—¡¿Qué crees estás haciendo Vegeta?!— Alarmada preguntó la ojiazul, y mientras el peliflama se quitaba la camisa, quedando solo en pantalones, mientras mostraba su fornido pectoral. El saiyan solo alzo una ceja antes de decir — Iré a nadar con Trunks.

Para luego quitarse el resto de la ropa en forma descarada mientras Bulma volteaba a otro lado la mirada, y su cara se tornaba de un violento color carmesí.

—Eres un descarado— Se quejaba la científica, mientras el guerrero sonreía en forma pretenciosa — Nadie te dijo que tenías que ver terrícola, podías voltear a otro lado.

Por más que quiso evitarlo no dejó de notar el glorioso y fornido cuerpo desnudo del saiyan.

Se mordió por dentro el cachete para no delatarse de lo mucho que le gustó esa vista ofrecida por él.

Ese maldito saiyajin tenía un cuerpo de adonis y él lo sabía, se maldijo internamente, sobre todo porque alcanzó a verlo no solo desnudo sino con una erección en todo su esplendor que casi la hizo jadear de deseo.

Cuando de pronto escuchó que el saiyan estaba en el agua con su hijo jugando. Le emocionaba escuchar la risa alegre de su pequeño niño, quién exultante de alegría comenzó a llamar por ella.

—¡Mami, mami ven! — Llamaba el pequeño semisaiyan emocionado, mientras su padre lanzaba una malévola sonrisa invitando a la peliazul a despojarse de su ropa.

—Ven a nadar con nosotros mujer, te prometo no morderte...— mientras una sonrisa malvada se extendía en la cara del saiyan.

Ella lo miró molesta, así que pensaba que la asustaría... le mostraría lo contrario.

«Bien principito arrogante vas a ver quien termina abochornado, ¿Acaso cree que la gran Bulma Briefs tiene miedo de él? ¡Ja! ¡Por favor!»

Le dio una sonrisa maliciosa y procedió a quitarse la ropa, sin pudor alguno frente a él. El saiyan tuvo que reprimir un gemido que estuvo a punto de soltar al ver la espléndida piel blanca de la mujer al descubierto, no pudo evitar jadear.

—Eres tan vulgar... — Fue todo lo que dijo tratando de contener las emociones de ver el cuerpo de la mujer que su sangre reclamaba como suya.

Podía sentir los ojos del peliflama devorándola, sintió esa mirada recorrerla, escalofríos pasaban por su espalda mientras sentía caricias dadas a través de las miradas.

Ella entró sin parsimonia al agua, moviendo cadenciosamente sus caderas, mientras poco a poco la fresca agua cubría su generoso cuerpo, solo dejando un poco de su espléndido pecho al descubierto, pero que su cabello le cubría en forma estratégica

—¡Mami juega con Tunks! — Decía emocionado el pequeño niño mientras reía y nadaba de uno de sus padres al otro en forma inocente, sin entender la tensión sexual que entre estos había. Pues cada uno lanzaba al otro sonrisas desafiantes mientras los ojos de uno devoraban al otro.

El agua de color azul no dejaba ver demasiado de sus desnudos cuerpos, pero el saberse ambos así, siendo sólo cubiertos por la misma, los hacía más consciente de su desnudez. La científica agradecía que su pequeño estaba ahí con ellos o la poca cordura que tenía se desvanecería y terminaría sucumbiendo a los encantos del guerrero.

—Mami atapame— gritaba alegre su pequeño mientras dejaba la seguridad de los brazos de su padre y se lanzaba hacia los brazos de su hermosa madre tratando de nadar. Mientras una Bulma emocionada lo alentaba:

—Tu puedes mi amor, ¡sigue pataleando!

Sentía al saiyan acercarse peligrosamente a ella mientras esa traviesa cola se enrollaba en uno de los muslos de la fémina, quién sonrojada lo miraba molesta.

Sentía su corazón acelerarse, no quería cometer un error.

«¡Vegeta es peligroso Bulma! Y tiene una mujer, que no eres tú, y dicha mujer ¡Te quiere muerta! A TI Y A TU HIJO.»

Odiaba hacerse esas cosas así misma, pero cuando sentía que podía estar peligrosamente cerca de ceder se obligaba a recordarse quién era Vegeta y la traición cometida. Le dolía en el alma recordarlo pero necesitaba seguir con su plan, caer en las redes del príncipe Saiyajin no era opción.

A pesar de la estupenda tarde como familia, Bulma logró mantenerse estoica ante los encantos del Saiyajin. Necesitaba más que ese burdo intento de seducción para que ella cediera...

Cuando por fin Trunks se cansó de nadar; ambos salieron desnudos, ella estaba sonrojada y trataba de evitar ver ese glorioso cuerpo masculino.

Ambos comenzaron a vestirse en silencio pero las miradas de deseo que cada uno tenía al ver el cuerpo del otro eran difíciles de obviar. Regresaron a la habitación del Saiyajin en silencio, mientras el pequeño Trunks iba dormido en los brazos de su madre, el vuelo lo había arrullado.

Al llegar a la habitación del Saiyajin el pequeño aún adormilado despertó para aventarse a la cama de su padre y acomodarse para dormir.

— Gracias por el día, no sabes lo importante que es para Trunks que salgas con él.— Fue lo que en forma suave la peliazul comentó.

El deseaba decir mil cosas, sin embargo escogió cuidadosamente una sencilla respuesta — Ustedes son mi familia Bulma...

Ella solo sonrió amable —No príncipe, no lo somos, ya hemos hablado esto antes, tú escogiste tu familia y esos no somos nosotros, pero Trunks siempre será tu hijo y te agradezco que pases tiempo con él.

Eres su más grande orgullo, aunque él no sea el tuyo...

Algo se removió dolorosamente en el pecho del saiyan, —Solo me importan ustedes mujer... — trató de hacerle entender lo mucho que significaban para él.

—No Vegeta, Kale es TU mujer y Chard TU heredero. Algún día tendrás que dejarnos ir, no pertenecemos a ese mundo.

La voz de Bulma no era de reclamo, era suave y cálida, sonaba amable y compresiva, mientras en forma tierna acarició la mejilla de saiyan al decir esa duras palabras, dichas en forma tan dulce que le partían al hombre el corazón...

El saiyan cerró los ojos al sentir esa caricia, quería abrazarla y pedirle que lo perdonara, pero todo sería en vano sino lograba demostrarle que podía cuidar de ellos y que eran su prioridad.

—Te demostrare que te equivocas mujer.— La mirada decidida del peliflama hizo flaquear las piernas y determinación de Bulma.

Decidió cambiar de tema, no se sentía lo suficientemente fuerte para hacer frente al peliflama. —Ayúdame a llevar a Trunks a mi cama por favor.

Trato de sonar indiferente mientras hacía ese cambio de tema. El saiyan quería pedirle que se quedara con él, pero sabía que era imposible que ella aceptara. Con delicadeza cargó a su crío en brazos. Trunks abrió sus azules ojitos adormilados.

—¡No papá! Tunks y mamá aquí contigo ¿Sí?— pedía el pequeño mientras se aferraba a los fuertes brazos de su padre.

—Es hora de dormir mi amor, no podemos molestar a tu padre— Decía amorosa la peliazul, mientras le pedía con la mirada a Vegeta que continuará caminando.

El pelilila, no entendía porque su mamá no quería que durmieran los tres juntos pero él simplemente adoraba dormir en medio de ellos dos. —¡Papá! Tunks y mamá contigo ¿sí?

Angustiado pedía, el peliflama sonrió y miró a la peliazul más que feliz, su cachorro estaba siendo una ayuda invaluable en su inocente requerimiento.

—La cama es muy grande mujer, quédense Aquí...

La voz suave y grave del saiyan acababa con el buen juicio de la peliazul. Ella suspiró resignada, no contestó pues estaba enojada de ceder a ese pedido, fue por su pijama para acostarse con ellos.

Y a pesar de las ganas enormes de Vegeta de pegar ese delicado cuerpo al suyo simplemente se permitió disfrutar de la cercanía de ella y de su delicioso aroma, durmiendo feliz al saber que por fin en su cama descansaba la mujer y su cachorro como siempre debió ser.

En la noche Trunks que dormía entre ellos despertó para ir al baño, adormilado se movió.

Vegeta dormido al no sentir el cuerpo infantil de su hijo se movió buscando aún en sueños el cuerpo de la ojiazul, inconsciente se repegó a ese delicado cuerpo y la abrazó por detrás. Su cola alegre se enroscó en esa diminuta cintura.

Dormido no se percató de la forma tan protectora en que la abrazaba, su nariz se enterró en ese delicado cuello femenino. Cuando Trunks volvió a la cama vio a su papá firmemente abrazando a su madre y él se acostó al lado de ella.

El saiyan despertó antes que ella, había dormido espectacularmente bien y entendió la razón al verla entre sus brazos.

Su pecho se hinchó de orgullo, lo sabía ella pertenecía ahí, no se movió y se mantuvo casi una hora más despierto en esa posición hasta que ella se despertó. Notó cuando ella estuvo despierta pues su Ki varió levemente, ella se mantuvo casi media hora así antes de moverse y salir de la cama.

Ninguno hizo mención del hecho de haber dormido abrazados, ambos prefirieron omitir cualquier comentario por miedo a la reacción del otro.

Los dos días siguientes el saiyajin trató de pasar el mayor tiempo posible con ellos, sabía que en cuanto él se fuera, Suzuke y Bulma estarían ocupadas aprendiendo de la tecnología de Zerk pero por el momento disfrutaría de su mujer y de su hijo, odiaba el tener que irse para hacer acuerdos políticos aburridos pero necesarios.

El último día antes de la partida de Vegeta, Trunks en su inocencia se volvió un gran aliado de su padre. — Es hora de dormir jovencito hoy si nos vamos a nuestra cama a descansar — Expuso la peliazul, ella prefería poner la mayor distancia posible con el saiyajin.

—No mamá, cama aquí con papá— Se quejaba el pequeño.

Ella lo miró enojada — Llevamos dos días abusando de la paciencia de tu padre hoy dormiremos en mi recámara.

— No mamá Tunks aquí— molesto la miraba con el ceño fruncido mientras se dejaba caer en la cama con los bracitos cruzados en claro gesto desafiante.

Vegeta estaba contento de haber logrado que los últimos dos días ella durmiera en su cama.

Los dos días había amanecido aferrado a ella. Y estaba desesperado por esa última noche volver a repetir la experiencia, tenerla descansando entre sus brazos comenzaba a convertirse en una adición para él.

—Mujer quédate hoy, mañana salgo de viaje, deja que el crío se sienta feliz por ahora, Mañana no te molestaré.

Para Bulma habían sido los días más difíciles de sobrellevar pues con cada hora que pasaba, le costaba más mantener su convicción. Aún así lo que la animaba a continuar era saber que de no irse, en algunos años su pequeño debería tener un enfrentamiento a muerte con su medio hermano.

No, ella jamás dejaría que su hijo se siguiera criando en un mundo tan salvaje y cruel. Debía alejar a su pequeño hijo de su padre y de todo lo que esté y su cultura representaban. Ella le sonrió amablemente dejando que él creyera que ella confiaba en él...

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Kale estaba de mal humor, sin Vegeta cerca, ella no tenía que informar a nadie a donde iban. Aún así dejaron en la bitácora que irían a Regulus130, como Paragus le había pedido. Sin embargo, no era allí adonde se dirigieron, en lugar de eso había aterrizado en un asteroide de gran tamaño.

Miró con desagrado a su alrededor. Estaba de malas y sentía calor. El lugar era bastante hostil para la vida. Además que el olor sulfuroso del azufre le confirmaba que era un lugar repleto de pequeños geiseres y a lo lejos se veían muchos volcanes activos.

Odiaba ese lugar, la saiyan hizo una mueca de asco mientras se quejaba:

—Cuánto tiempo esperaremos aquí a esas sabandijas, ¿Paragus? —La molestia se denotaba en su tono de voz. Él solo la miró tranquilamente antes de contestar. — Son mercenarios, Kale, no tardan en llegar. Déjame lidiar con ellos.

De pronto un alien de extraña complexión parecido a un pulpo apareció frente a ellos. —Me disculpo por el atraso —haciendo una formal reverencia ante Kale. Paragus lo calló inmediatamente, no tenía ganas de pasar más tiempo del indispensable ahí.

El saiyajin sabía que Kale estaba de malhumor y no quería que estropeara todo, al matar al infeliz mercenario que estaba frente a ellos para negociar. —¿Trajiste la droga? — Fue su escueta y concisa pregunta. El alien asintió, antes de hablar — Bastante efectiva, es incolora y sin sabor, se mezcla perfectamente, si le hacen a la persona un examen de toxinas no saldrá ninguna droga en su torrente sanguíneo.

Por primera vez Kale volteó a verlos, miró con interés el pequeño frasco que tenía frente a ella. Emocionada preguntó. —¿Es la droga para la zorra humana? — Expectante esperaba una confirmación de Paragus quien solo confirmo meneando en forma positiva la cabeza.

La futura reina sonrió. Por fin los planes se iban acoplando. Salió de su ensimismamiento al escuchar la voz de Paragus dirigirse al mercenario —¿Tienes el contacto que podrá llevarlo hasta Zerk? Necesito que la entregues a un elemento valioso allá, quien se lo dará como obsequio al príncipe de ese planeta.

El sujeto veía con recelo a los saiyajines, sabía que de quererlo ellos podrían matarlo, sin embargo, su maestro había dicho que ellos no lo harían por el acuerdo que tenían con él. Decidió contestarles para evitar que se enojaran y le hicieran daño. — Yo mismo lo llevaré, viví muchos años en ese lugar y estuve al frente de la mafia que hay en ese planeta y jamás me detectaron, mi maestro nunca quiso que lo ligaran a los actos ilícitos en ese lugar se cometían, por eso era yo quien estaba ahí, aún así no hay forma que me reconozcan pues jamás nadie sospechó de mí. Tengo forma de llegar a su contacto.

Paragus sonrió, aprobó el contacto que le enviaron para esa tarea, no esperaba menos de la eficiencia de Jitzu, desde que lo conoció aquella desafortunada vez y decidió mantenerlo con vida, supo que sería un acierto, le servía más vivo y consiguiéndole en el bajo mundo las cosas que él quería, funcionaba mejor así que muerto.

Al terminar la reunión el saiyajin iba muy feliz pilotando la pequeña nave de dos plazas, habían dejado la nave nodriza orbitando la atmósfera de ese planetoide, había sido algo arriesgado, pues por la naturaleza del viaje solo habían viajado él, Kale y Chard. Así que habían dejado al pequeño niño solo a bordo de la nave, confió en los escudos protectores de la misma y para su buena fortuna ningún pirata espacial se atrevió a acercarse.

Llevaban la más preciada carga en esa nave: Chard, y en todo momento el saiyan estuvo inquieto hasta que volvieron y comprobó que el pequeño descansaba tranquilo en su habitación.

—¿En cuanto tiempo llegaremos con Sook?— Indiferente preguntaba Kale, mientras él aprovechando que Chard dormía, la jalaba a su regazo, mientras lentamente desnudaba a esa diosa esculpida en bronce y fuego.

—llegaremos en 2 días, el piloto automático está puesto y Chard está dormido...— Fue todo lo que dijo mientras lentamente sus manos y su cola recorrían el perfecto cuerpo de la guerrera.

Ella no estaba de humor en esos momentos y lo empujo, sabía que él la deseaba, pero le gustaba atormentarlo. —No me molestes ahora Paragus, no estoy de humor para tus tonterías— malhumorada decía mientras se alejaba de su toque.

Desesperado buscaba convencerla —Por favor Kale...— El ruego era hecho con una voz ronca, pues la excitación por parte del varón era demasiada. La adoraba y ella lo sabía. Aprovecharía para demostrarle que ella era quien lo gobernaba.

Lo empujó hasta hacerlo caer a sus pies, el gruñó frustrado. —Kale... no juegues.

Fue todo lo que dijo mientras ella altanera lo retaba con la mirada, caminó hasta la cama y se sentó en la orilla de esta, desnuda mientras el seguía de frente, arrodillado en el suelo.

—Kale...— Fue todo lo que en un susurro casi suplicante volvió a decir. —Te deseo... —Fue su forma de seguir imploranto por que ella le permitiera el acceso a su cuerpo.

Ella solo se sonrió y abrió las piernas mostrándose, mientras él tragaba despacio y altamente excitado,

—Harás lo que yo diga Paragus, ¿Te quedó claro? Soy la que tiene la última palabra — Fue todo lo que en forma tajante dijo antes de jalar la cabeza del guerrero a su intimidad, pues su satisfacción iba antes que la de él.

Paragus pletórico adoraba por medio de besos y caricias el centro de esa diosa, idolatraba ese cuerpo de reina que le permitía acceso a su cielo, mientras ella gozaba de un orgasmo placentero y en su mente se formaba la victoria sobre Vegeta y la mujerzuela terrícola...

—Dilo Paragus, júrame que me darás la cabeza de Vegeta y de su zorra, que nos darás ese regalo a mi y a nuestro hijo— fue todo lo que dijo cuando por fin pudo hablar después de su explosivo orgasmo, mientras el saiyan seguía adorándola.

— Te daré todo lo que quieras Kale— fue todo lo que confirmó, mientras ella se sentaba a horcajadas sobre él, fundiéndose en uno solo y los gemidos de ambos acallaban cualquier otro intento de plática...

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¡¡Hola a todos!!

Espero le haya gustado este capítulo, yo lo amé muchísimo. No iba a publicar hoy, la verdad apenas si acabe de corregirlo a tiempo.

Como ya me faltaba poco para acabar la revisión hice un super mega esfuerzo para acabarlo en tiempo.

Por desgracia el próx cap si definitivamente necesitare al menos dos semanas para poder publicar ya que mi trabajo está bastante demandante y no me da tiempo avanzarle a la historia. Así que esta vez si los veo en dos semanas más, agradezco mucho a aquellos que me dejan sus comentarios, de verdad estos son súper importantes para su servidora, ojalá me cuenten cómo vieron este cap.

Rápida contesto comentarios:

Yenaiv Brief: ahhh yo tambien amo la convivencia padre- hijo. Y nose tu pero este cap aún los amé más :)

XXlalalulu: ahhh OMG cuál botón tocar... yo creo que el que toques generará un problemon marca acme :O. Ni cómo ayudar a Vegeta.

An. R. Tendo: wiiii Tarble ya está siendo buenito de nuevo... pero bastará para tener segura a Bulmita?

Bealtr: No Estás tan mal en lo que piensas porque a Bulmita ya le está costando... qué pasará?

¡Nos leemos pronto!