Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
"Tócame ahora, no te molestes si a cada segundo me haces sentir más débil, sólo tu puedes salvarme del hombre en que me he convertido... Mirando las cosas que he hecho, estaba intentando ser alguien más, jugué mi parte manteniéndote en la oscuridad, ahora déjame mostrarte la forma de mi corazón. Estoy aquí con mi confesión, no tengo nada más que esconder, no sé dónde comenzar, para mostrarte la forma de mi corazón... — Shape of my heart, Backstreet Boys"
Vegeta había pasado toda la noche pensando en lo que haría, le costó cada onza de su voluntad volar de regreso a la base, tener que dar la cara y enfrentar a esa débil terrícola que sin tener un Ki guerrero lo tenía sometido, había sido algo difícil de aceptar para su orgullo pero por fin lo había procesado.
Por desgracia para el peliflama también había aceptado que la perdería, la única forma de lograr que ella volviera a confiar en él era dejarla volver a la Tierra, el solo pensarlo le generaba un dolor punzante en el pecho que ni Freezer con todos sus juegos mentales cuando intentó quebrar sus voluntad pudo lograr.
Si ella decidía irse, ¿Qué le quedaba? Por fin llegó frente a la nave, vio a Tottepo quien de inmediato se mantuvo a una distancia prudente de la nave para no estar a la vista del príncipe, el semblante serio que traía no auguraba nada bueno.
Al entrar la vio sentada en el comedor de la nave, había llegado el momento de hablar. Bulma estaba distraída, disfrutando el aroma delicioso que emanaba del desayuno que sus robots estaban realizando, mientras una taza humeante de café era sostenida entre sus delicadas manos, su cara mostraba los signos de sueño inconstante al que seguramente se vio sometida en la noche, una bonita pijama a juego era lo que tenía: vestida con pants y una camiseta formaba su atuendo, a pesar de no tener un gramo de maquillaje encima se veía preciosa.
Se sentaron frente a frente, nuevamente el azul y el negro chocaban, pero esta vez esa danza sensual de cortejo faltaba, ambos lo sentían, presente como una sombra maligna o un fantasma, se hallaba un adiós no dicho con palabras.
— Mujer, tenemos que hablar...
Ella supo desde que lo vio que la suerte estaba echada y que le gustara o no hablarían, definirían su futuro en esa conversación. La ansiedad se apoderó de ella, odiaba la sensación de desasosiego que el hombre le estaba generando.
Y para no enfrentarse tan pronto con su destino decidió ser ella quien empezará a hablar.
— ¿Como está Radditz?— fue la primera pregunta a quemarropa que Bulma hizo, a él le dolió que no le preguntara a donde había pasado la noche ni si él estaba bien, su primera palabra fue de preocupación por un hombre que no era él.
—Sobrevivirá, pero eso no es de lo que vengo a hablar, ya tendrás tiempo de verlo por ti misma...
No pudo continuar pues Bulma lo interrumpió de nueva cuenta —¿Que pretendes hacer? ¿Piensas matarlo?
Frustración e irritación llegaba por partes iguales al saiyan, — Lo que suceda con Radditz no es asunto tuyo mujer, has dejado claro que no te importa ser parte de la cultura saiyajin, y que no deseas reinar a mi lado como mi consorte. Por tanto el destino de Radditz no es asunto tuyo.
La voz del saiyan no sonaba dura ni rencorosa, más bien carecía de toda emoción, fría e indiferente. La peliazul se mordió el labio. Quería rebatir lo dicho por él, pero en términos puros lo que el peliflama indicaba era cierto. Al negarse a ser su consorte no tenía injerencia en las decisiones que él tomara con su pueblo.
Su corazón latió dolorosamente, a pesar de ser lo que necesitaba, el alejarse de ahí; Comenzaba a dudar que fuera lo que realmente debía hacer...
El príncipe saiyajin se sentía decidido, pero al intentar hablar su garganta se cerró, el tan solo saber que debía decirle que era libre de volver a la tierra le revolvía el estómago.
Y tan pronto su voz por fin halló camino en su boca, las palabras que fueron pronunciadas nada tenían que ver con lo que él pretendía decirle. Los ojos de la ojiazul se abrieron enormes al escuchar la varonil voz:
—Quédate conmigo... No te vayas... Por favor Bulma... Déjame demostrarte que puedo hacerte feliz...
Una risa sardónica interrumpió su ruego. Ciertamente el mismo Vegeta se había sorprendido de sus palabras, jamás pensó que su orgullo pudiera ser dejado del lado de esa forma, Bulma lo miró de mala manera.
— ¿Hacerme feliz dices? Jamás consideraría ni por error que darme en este lugar infernal, donde solo he conocido humillación y dolor.
Antes de que ella continuara Vegeta habló nuevamente —Bulma yo...— Cerró los ojos, se arrojaría como último recurso, algo que en otros tiempos hubiera sido impensable para todos que el príncipe saiyajin hiciera: Se tragaría su orgullo completamente y admitirá su enorme error.
Ciertamente si hace unos años atrás cuando aún seguía siendo un esbirro más del tirano de Freezer le hubieran dicho que él mismo se arrastraría alguna vez admitiendo sus fallos y pidiendo una nueva oportunidad ante una simple y débil humana, le hubiera arrancado la lengua a quien osara siquiera a insinuarlo para después desmembrarlo lentamente para que jamás nadie más dijera semejante estupidez.
Exhaló mientras abría los ojos —Yo... me equivoqué mujer...
Una carcajada amarga se escuchó —¿Te equivocaste dices? ¿En que crees que te equivocaste vegeta? ¿Calculaste mal al pensar que después de que me enterara de tu traición podría resignarme y te perdonaría pronto?— La voz de ella era dura e hiriente.
El la miró, por primera vez no quería ganar una discusión para que lo obedecieran, por primera vez quería explicar para que ella le creyera:
—Me equivoqué en lo que hice Bulma— trago duro — Jamás debí escoger a Kale como consorte, no la necesitaba y tampoco nunca me importó en ninguna otra forma.
Enojada lo interrumpió — Eso lo dices ahora que no es lo que esperabas, ¿Tal vez era mejor intentarlo con Caulifla?— Irónica le rebatió.
Vegeta se acercó peligrosamente a ella, mientras le tomaba en delicado mentón, haciendo que el azul océano de esos ojos miraran de frente al abismo de sus ojos, al acercarse tanto el delicado aroma de la fémina lo envolvió, deseaba abrazarla con todas sus fuerzas para que nunca más se fuera de su lado, su voz era una varonil y suave súplica — No mujer... No debí hacerlo por qué te tenía a ti, porque ella significaba nada, nunca significó y jamás significará lo que tú significas para mí...
Quiso desesperado expresar en voz alta lo que él ya sabía. Que había sido vencido, conquistado. No por la fuerza, si no por medio de la ternura, por aquel sentimiento que desde que la conoció aprendió a conocer y por el cual huyó de su lado, aquella vez, cuando la dejó embarazada para ir a ver a Radditz y a Nappa, el sentimiento que lo atormentaba y del cuál huía: Amor.
Por primera vez en su vida Vegeta se reconocía que había sido vencido, que el gran príncipe de los saiyajin estaba enamorado, que no le importaba tener un imperio si ella no estaba a su lado, que daría la vida por ese ser puro que le dio amor a manos llenas sin exigir nada a cambio, que lo venció si una un gramo de fuerza y estaba por decirlo en voz alta cuando ella furiosa lo empujó.
—¡Basta! ¡Maldita sea! No te atrevas a ir por ahí. ¡No se te ocurra decirlo! Tu no tienes corazón ni consciencia, no juegues ahora a hacerme creer que de verdad algo te importa. ¡Porque NO es así! Nunca ha sido así y nunca lo será.
La respiración exhaltada de ella le dejaba ver el enorme sentimiento de furia que ella tenía.
— Mujer yo... te am...—fue interrumpido abruptamente por ella, quien aterrada, furiosa, exhaltada, enloquecida.
Consumida por un mar de sentimientos tan diversos y contrarios entre sí, la hacían huir aterrada de la declaración que él pretendía hacer. Simplemente no quería, no podía escucharlo decir tal cosa.
Lo empujó con todas sus fuerzas alejándolo de ella, más por que él había cedido a su intención a que porque ella en sí pudiera moverlo.
— ¡No te atrevas de hablarme de lo que significa amar! Ni se te ocurra hablarme de amor Vegeta, tú NO conoces que es ese sentimiento, me viste como un arma, ¡Una vil herramienta que usar a tu beneficio! Has visto a tu propio hijo, a TUS propios hijos como unas herramientas más para obtener poder. Así que no me vuelvas siquiera a insinuar que tú amas a alguien, por que si alguna vez llegas siquiera conocer esa palabra será del amor que tienes de TI para TI.
— Jamás vuelvas a atreverte a insultarme diciendo que tu sabes siquiera el significado de la palabra amor... Un maldito asesino, un cobarde como tú no sabe lo que esa palabra significa. No vuelvas a ensuciar su significado insinuando que sabes a que se refiere eso...
El rencor destilaba de cada una de las palabras que ella expresaba. El saiyan respiró profundamente, cerró los ojos conteniendo todo lo que sentía, todo el mar de desbordantes sentimientos que se jactó jamás llegaría a sentir, y ahora que por fin los había conocido, demasiado tarde los había aceptado, y ese mar de sentimientos que él quería derramar sobre ella, ahora eran rechazados.
No deseados en su totalidad, aborrecidos por ser él quién los profesaba. Inhaló profundamente recuperándose, intentando evitar que su siempre inalterable armadura se resquebrajara con los golpes que las palabras de esa humana le causaron. Había expuesto sus sentimientos y habían sido aventados de regreso hacia su cara, como si fueran la cosa más repugnantes que existiera.
No la culpaba, solito se había ganado su repulsa a mano. Y ahora... ahora debía contener con un dique a punta de voluntad todos esos sentimientos que se desbordaban de él hacia ella, y que eran repulsivos para la mujer de ojos azules.
Bulma lo vio darle una mirada, que no era altanera ni arrogante, ni fría, la oscura y escrutadora mirada se veía melancólica, triste... fue un instante en que esos profundo ojos color de la noche le dejaron ver claramente el fondo de su alma y todo lo que está contenía, un momento tan ínfimo, antes de que la mirada penetrante e ilegible regresara a él.
Sentía mil dardos atravesarlo, desgarrarle la garganta mientras pronunciaba las palabras que desde un inicio debió decir, él lo sabía: Había llegado el momento de dejarla ir... Tal vez en algún punto más adelante el milagro que tanto deseaba pasaría y ella le daría una segunda oportunidad... Tal vez.
— Si no deseas… estar más aquí no te obligaré mujer, las cosas ha ido demasiado lejos, en dos meses coordinaré todo para que Tarble y Nappa te acompañen a la Tierra, aunque solo mi hermano se quedará allá contigo como protección — el solo decirlo le dolía demasiado pero no quería seguir haciéndole daño o tal vez nunca lo perdonaría.
— No me iré sin mi hijo Vegeta— rápidamente se puso a la defensiva, esperando que él la amenazara. Su miedo no era injustificado ya habían tenido una charla similar antes, cuando recién llegó a ese lugar.
El peliflama odio el sentimiento de pérdida que ya comenzaba a crecer en él, — Trunks se irá contigo, sin embargo, en cuanto crezca un poco más enviaré a Nappa o a Radditz a entrenarlo o tal vez vaya yo...
— ¡Déjanos en paz Vegeta! ¡Quédate muy lejos de nosotros...! Tu ya tienes a TU heredero y a tu linda esposa Saiyajin así que ¡Déjanos fuera de todo! — la mirada azul ahora era un mar tempestuoso que lo fulminaba, y lo retaba.
El semblante del guerrero no varió un ápice. Bulma quería hallarle desperfectos a las perfectas formas del varón pero ¡Kamisama! Ese hombre era guapo, era todo lo que su mente siempre soñó.
La varonil voz la sacó de sus cavilaciones — ¿En verdad esto es lo que quieres mujer? ¿Que me aleje para siempre de ti?— nuevamente la voz era plana sin emociones, cuando quería el saiyan sabía esconder lo que sentía realmente .
Decir las palabras en voz alta fue mucho más difícil de lo que esperó — Si Vegeta, quiero volver a la tierra y no volver nunca más a tener nada que ver contigo ni yo ni mi hijo. – esos hermosos diamantes azules que adornaban su mirada eran duros ahora, y sus palabras se clavaban como dagas en el pecho del saiyan.
— Y así será, sin embargo habrá alguien siempre protegiéndolos, al menos hasta saber que Kakaroto se ha recuperado. Cuando el momento de entrenar a Trunks llegue y yo deba de ir no me verás, me aseguraré de que sea alguien más quién vaya por él a la corporación... — No pudo continuar en un arrebato la peliazul lo empujó nuevamente en el pecho enfrentándolo.
— ¡Nos dejarás en paz a mi hijo y a mi! ¡Trunks no será parte de tu salvaje imperio!— Su voz se alzó varios decibeles por encima de lo tolerable para no ser considerado un grito.
— ¡No te quiero cerca de mi hijo! Si Trunks necesita ser entrenado lo será por Piccolo, Ten Shin han, el
Maestro Roshi o Gohan. Hay muchos guerreros viviendo en la tierra que pueden perfectamente hacerlo. ¡Aléjate de Trunks!
Vegeta la miró serio, ¿Acaso quería que se olvidara
Completamente de ellos? Podría fingir y alejarse de ella si eso la hacía feliz, pero Trunks era su hijo.
—¿Quieres que deje de ver a mi hijo? ¿Te has parado a pensar qué le dirás cuando pregunte por mí? Hacer eso es causarle un daño innecesario al crío, ¿Dices que esos payasos pueden entrenarlo?— un exclamación de hastío salió de su boca antes de seguir.
—Tal vez Gohan, si no fuera criado tan blandamente, y aunque el insecto verde pudiera ser una opción, solo lo es para un saiyajin de clase baja. No se te olvide que Trunks es mi hijo, la sabandija de Piccoro jamás podría darle el entrenamiento adecuado que necesita.
La peliazul no pensaba ceder, la rabia se apoderó de ella, el dolor jamás ha sido un sabio consejero. Y lejos de hacerle pensar que tomar decisiones precipitadas lastimarían también a su hijo, decidió dejarle claro que lo quería no solo completamente fuera de su vida, sino también de la de su pequeño hijo.
—¡No te quiero cerca nuestro Vegeta! ¡Déjanos en paz! Ya tienes tu gran imperio en expansión, todo lo
que has deseado, mi hijo ni siquiera es saiyajin puro, ya tienes a Chard y él cumple con lo que requieres para ser tu heredero.
Sin inmutarse ante los comentarios furiosos contestó — El crío es mitad Saiyajin, te guste o no, si tú no quieres ser parte del imperio, si no me quieres más en tu vida, lo respeto y... — Pausó un momento
Mientras respiraba para decir esas palabras que tanto daño le hacían — me haré aún lado...— Su pecho dolió al igual que su garganta al contener un nudo de sentimientos que tuvo que tragarse, y se obligó a continuar —y respetaré la decisión que Trunks tome llegado el momento en que él deba de decidir.
Hizo una pausa intentando tomar el valor que comenzaba a flaquear en él para continuar con lo que ella pedía —Por mientras será entrenado, deberá estar listo para enfrentar cualquier desafío, aún cuando rechace tener que ver con su linaje y conmigo, algún día algún enemigo poderoso llegará a la tierra y tal vez no esté ahí para defenderlos, no puedes vivir esperanzada a que Kakaroto podrá vencerlos, Trunks deberá entrenar para estar listo ante cualquier adversidad. Solo te pido dos meses, para poder llevarte, no puede ser antes.
El príncipe fiel a su forma se paró, a pesar de lo mucho que le dolía era el mayor acto de bondad y de amor que podía hacer: Dejarla ir.
Ni un músculo de su rostro reflejaba la tormenta interna que sentía, sin ya nada más que decir comenzaba a retirarse cuando de pronto, la risa burlesca de la mujer a la que desesperadamente quería seguir rogando a que se quedara detuvo su andar.
—¿Crees que por que al fin nos dejarás ir, te perdonaré Vegeta?— el enojo fluía en la dulce voz.
—No espero nada Bulma, las cosas son como son y nada puedo hacer para cambiarlas, y aunque lo intentase... No quieres creerlo y no te obligaré a nada.
Ella también se levantó y lo encaró — ¡Quieres hacerme sentir como la mala del cuento pero te equivocas! Y no sabes cuánto rogaré a Kamisama para que esos dos meses pasen pronto, ¡Te odio!
Una vena remarcada en la frente del peliflama era todo lo que mostraba el enojo, sus ojos permanecían inalterables, impasibles. —Pasarán pronto y ya no tendrás que estar acá.
— Y así por fin tu "querida esposa" podrá ser lo que siempre quiso, la reina.— Sabía que eso a ella no debía importarle pero lo hacía. Y por más que intentó no pudo detener su comentario.
El saiyan solo alzó los hombros indiferente, — Nada de eso importa ya, tú te irás lo que pase aquí conmigo y con ella no será algo que deba de preocuparte.
No sabía ni porqué pero le dolía, odiaba pensar en ellos juntos como familia. Y ella y Trunks olvidados.
«Es lo mejor Bulma»
Aún así le dolía, su mano se alzó para abofetearlo, el detuvo su delicada mano en el aire. —No te entiendo mujer, quieres irte ¿Porqué te importa lo que yo haga después de que ya no estés?
A pesar de no querer aceptarlo la esperanza resurgió en él, tal vez aún le importase a su ninfa azul. De pronto las palabras que soltó Bulma acabaron con cualquier ilusión que pudiera haber albergado.
— No te hagas ilusiones, solo me preocupo por mi hijo, seré feliz el día que sepa que esa mujer y tú están muertos, no puedo borrar el pasado pero ¡Ojalá y te murieras y nos dejarás en paz! No eres más que un maldito asesino, egoísta, me arrepiento de mi estupidez al creer que alguien como tú cambiaría.
¡No mereces tener un hijo como Trunks! Y espero algún día recibas todo el daño que has ocasionado, no vales nada Príncipe Vegeta.
Quiso decir más cosas hirientes pero cuando golpeó desesperada el musculoso pecho de Vegeta mientras soltaba todo el enojo que traía, algo cambio en el semblante del guerrero, por breves instantes pudo ver el dolor que aquellas palabras le ocasionaban.
Pero el momento fue tan breve pues de inmediato el volvió a poner la máscara de frialdad que la ojiazul dudó si de verdad pasó o fue algo que su mente quiso hacerle creer.
— Lamento que sean dos meses, pero pasarán pronto, te di mi palabra y la cumpliré— el tono frío y monótono la puso nerviosa, con delicadeza la apartó de su camino y procedió a caminar para salir lo más pronto posible del lugar.
—Antes de que salgas de aquí quiero devolverte algo— La voz de Bulma volvió a detener su andar, se volvió para mirarla, ella se quitaba de encima el collar que él le había regalado, el que debía de ostentar la reina de los saiyans.
Se lo quitó mirándolo a los ojos para después alzarlo para que lo viera bien y en seguida aventárselo, él lo capturó en el aire sin mayor esfuerzo. El saiyan le dio una última mirada, mientras a punta de pura voluntad se marchaba para evitar quedarse, hincarse y suplicarle que lo perdonara.
De alguna forma ella no quería acabar la discusión ahí, y motivada por su impulsividad hizo eso, tan pronto como le aventó el collar se sintió todo el suceso incorrecto, pero ya nada podía hacer. La mirada obsidiana del saiyan no transmitía nada, y lo vio irse sin decir nada más. Dejándole un vacío en el pecho, sintiendo un dolor que atenazaba su garganta y comenzaba a desbordarse en forma de lágrimas por todo su rostro.
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Celery llegó a donde su hermano estaba descansando, después de que éste pudo caminar en forma decente, se había retirado de la sala médica y Caulifla lo había obligado a ir a las habitaciones de ella, donde lo había estado cuidando.
Unos golpes impacientes en la puerta despertaron a la saiyan que se había quedado dormida al lado de Kyabe mientras lo cuidaba. Aún estaba adormilada cuando abrió la puerta, la otra saiyan pasó cuál misíl a su lado, sin saludarla ni nada. Simplemente se fue directo hasta la cama donde su hermano descansaba.
— ¡Kyabe!— Su voz sonó bastante fuerte y aterrada, mientas se abalanzaba a la figura aún adormilada de su hermano. —¡No sabía que habías vuelto ya hermanita!— La voz del saiyan sonaba casual y alegre.
—¿Estás bien? Qué fue exactamente lo que pasó y porque Vegeta te golpeó. ¡Que demonios hacías metiéndote en problemas de Radditz! ¿Qué hizo ese idiota ahora que casi le costó la vida a todos ustedes? ¡Me va a oír!
Kyabe vio con ternura a su hermana, su voz terminó casi a gritos, mientras la veía respirar toda alterada. Sabía que lo único que usualmente podía romper su orgullosa manera de ser era todo lo relacionado con él y con Basil.
— Aghh, estaba bien hasta que saltaste sobre mí y mis costillas— trató de aligerar la situación. Caulifla veía todo sin decir nada, no tuvo hermanos pero Tottepo y Tooma habían sido para ella durante mucho tiempo como si lo fueran, los únicos con los que contaba.
—¡Idiota! ¡Me asustaste, me vas a decir AHORA que fue lo qué pasó!
Kyabe no quería decir nada de lo ocurrido, conocía a su temperamental hermana y no quería hacer las cosas más grandes, — No pasó nada hermanita, unos cuantos golpes...
— Puedes hacer esto por las buenas o por las malas Kyabe ya conoces a tu hermana— la gruesa y varonil voz de Basil fue la que se escuchó, estaba en el borde de la puerta recargando.
—Me hizo acelerar nuestras naves individuales para llegar de inmediato, Kale se enteró que hubo algún disturbio y todos venimos preocupados.
Caulifla y Kyabe se miraron preocupados, nada bueno saldría si Kale estaba enterada.
— Radditz hizo una estupidez e hizo enojar a Vegeta y Nappa, Tarble, Tooma y Kyabe ayudaron para evitar que lo asesinaran— Caulifla decidió dar una versión muy resumida de los hechos.
Basil comenzó a cuestionar en voz alta lo que Caulifla comentó, más para él que para los demás — Me preguntó ¿Qué habrá hecho Radditz para colmar la paciencia de Vegeta? Lo único que pudo ser debe estar relacionado con...— Celery lo interrumpió —...Bulma— mientras entrecerraba los ojos y apretaba los puños.
Furiosa se paró de la habitación y salió sin decir más, Kyabe y Caulifla se quedaron fríos con la deducción tan rápida de los saiyans, la voz de Basil los sacó de su letargo — Caulifla harías bien en acompañar a Celery, lo que más puede molestarla es ver a Kyabe o a mí lastimados, no la dejaría ir a buscar a la terrícola en ese estado, yo me quedaré cuidando a mi cuñado.
Tranquilo comentaba Basil mientras se acomodaba en el cuarto, la voz adolorida y desesperada de Kyabe sacó a la saiyan de su estupor — ¡Caulifla Ve!
Ella salió corriendo tratando de alcanzar a la furiosa saiyan para que no cometiera una locura.
Bulma había salido de la nave y se había dirigido a su laboratorio, aprovechando que un adolorido Nappa se había llevado a Gure y a Trunks, para seguir entrenando a su hijo.
La otra científica no estaba, sabía que debía estar con Kale, había escuchado las naves aterrizar hacía poco tiempo. Tottepo estaba fuera de la nave custodiando, ella aprovechó que no había nadie para contactar al príncipe de Zerk.
Recordó cuando había aceptado el trato:
"... —¿Entonces cuando podrás ayudarme a escapar?— miraba hacia las zonas de aterrizajes del puerto espacial, seguían en la oficina a la que se había metido después del terrible malentendido con uno de los oficiales que custodiaban ahí.
— Deberá ser después de que regreses a Vegita hermosa Bulma— a pesar de quererse resistir no podía y terminó acariciando el delicado rostro de la fémina.
—Ahhh eres tan Perfecta, quisiera probar esos hermoso labios— decía mientras su mano no podía evitar tocar suavemente los labios color carmín de la mujer, quién en ese momento tenía sonrojado el rostro, culpa de la cercanía de Sekket.
— Sekket yo... — trató de poner distancia, el mismo príncipe fue quién se separó.
— Lo lamento Bella Bulma, sabré esperar y conquistarte, mientras un cálido beso era depositado en la mejilla de la ojiazul, uno muy candoroso y que se mantuvo algunos segundos más de lo necesario.
Esas acciones la perturbaban, ella no era de piedra y el príncipe zerkiano era demasiado guapo, aún así cada vez que sentía que quería claudicar cierta mirada felina aparecía en su memoria y la hacía detenerse de cualquier locura.
— Cuando estés allá márcame —asignó la ruta de llamada en el comunicador que ella usaba con Tights, — y veremos la mejor fecha para tu escape..."
Su mente regresó al presente. A pesar de que Vegeta le dijo que él la llevaría, ella no le creía y aún si él cumplía y la dejaba regresar a la tierra siempre seguiría siendo su rehén de alguna forma.
—Lo siento Vegeta, lo mejor es desaparecer completamente de tu radar, es la única forma de mantener a mi hijo seguro— Se justificó así misma por la decisión tomada y marcó el número dado por Sekket en su pulsera-comunicador.
—Hola Bella Bulma...— la voz suave del príncipe zerkiano hizo latir su corazón.
— Es tiempo de que salga de aquí — confirmó ella.
— ¿Estás completamente segura? Una vez que lo hagamos no habrá marcha atrás— a pesar de todo el príncipe de Zerk buscaba que ella comprendiera la envergadura de la acción que harían.
El corazón de Bulma latía desbocado «Kamisama, ayúdame a tomar la decisión correcta...»
Inhaló profundamente «no hay vuelta atrás, si dejo que Vegeta me lleve jamás seré libre, y mi hijo menos lo será. Trunks merece crecer feliz, Vegeta jamás nos dejará en paz»
Después de un silencio, donde ella meditó su respuesta dijo las palabras que serían el inicio del fin de todo cuanto había existido entre ella y el Saiyajin hasta ahora — Estoy segura Sekket, ayúdame a mí y a mi hijo a escapar de este lugar.
Un silencio en el otro lado de la línea antes de que el príncipe de Zerk continuara — Sabes hermosa Bulma que te ayudaré, pero escapar solo será el comienzo, ¿Estás dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias con tal de lograr tu libertad? Tal vez nunca logres volver libremente a la tierra, yo estaré contigo ayudándote, pero hacer frente a los saiyajines es cosa sería. Una vez que lo hagamos no habrá marcha atrás.
La ojiazul estaba decidida, se hallaba cansada de no poder ser ella quien tomara sus decisiones, Vegeta podría darle su palabra mil veces y aún así jamás le creería.
— Estoy decidida Sekket, lo haré e iremos hasta las últimas consecuencias con mi decisión.
El príncipe de Zerk estaba complacido y feliz, — Mi hermosa dama, espera un poco más, pronto tendrás noticias mías y podremos sacarte de ese horrible lugar, a ti y a tu hijo...
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Celery iba furiosa caminando, casi cuando llegaba al pasillo del laboratorio donde seguramente hallaría a la humana, se encontró a Pepper que también iba furiosa caminando en la misma dirección, acababa de hablar con Tooma y a pesar de la renuencia del saiyan a hablar, tampoco fue difícil para ella lograr hacer que Tooma terminara confesando lo que había sucedido; Le comentó en forma breve a Celery lo que ella sabía y sin decir nada más, ambas se pusieron de acuerdo con la mirada, mientras Caulifla venía más atrás corriendo tratando de alcanzarlas.
Tottepo vio a las dos Saiyajines caminar en dirección laboratorio, por la mirada de la furia desencajada que se veía en ambas, no necesitaba ser un adivino para entender que no estaban nada felices de hallar a Kyabe y a Tooma en las condiciones en que los hallaron, de inmediato se interpuso entre la puerta y ellas, fue Pepper quien habló — Yo me hago cargo de él Celery, ajusta las cuentas pendientes con esa tonta humana inconsciente.
Para desgracia de Tottepo la saiyan era de clase alta y sabía pelear bastante bien, que fuera tan pequeña y menuda la hacía condenadamente escurridiza, pronto la ayuda llegó.
—¡Basta Pepper no hagan una estupidez! — desesperada imploraba Caulifla. La saiyan solo se rió, — Celery no la matará solo aclarará un par de cosas con la humana.
Bulma acababa de terminar de hablar con Sekket cuando la puerta se abrió de golpe, el sonido repentino y brusco la sobresaltó, Celery avanzó de forma tan rápida que apenas pudo ver quién era cuando ya la tenía de frente. Un golpe seco se escuchó, y Bulma fue lanzada con fuerza al suelo, cuando el mareo pasó entendió que la Saiyajin la había abofeteado.
Sangre escurría de su labio, y a pesar de esto la realidad es que la saiyan se había contenido y apenas si había echo más que acariciarla.
Se acercó a la peliazul que yacía aún en el suelo y que seguía sintiendo la cabeza mareada.
— Escúchame bien Bulma, no me importa si crees que Vegeta es un maldito que te tiene aquí secuestrada, tus comportamientos infantiles están poniendo en riesgo al resto de los saiyans.
La ojiazul trató de justificarse, no tenía que ser la más inteligente para saber lo que pasaba y que la furia de Celery se derivaba del estado en el que seguramente Kyabe se hallaba.
Se sintió terriblemente culpable, por lo sucedido — Celery yo... No fue mi intención, no sabía lo que Vegeta haría, ha perdido la razón...
La risa irónica de la saiyan le generó escalofríos, — No me importa lo que hayas creído o supuesto Bulma, ¡Es el príncipe de una de las razas más poderosas que tiene este maldito universo! ¿Que esperabas? ¿Acaso crees que se tomaría a risa el que coquetearas con otro hombre? ¡Te ha puesto en un lugar que cualquier guerrera saiyajin desearía! ¡Le has arrebatado el lugar a Kale! Lugar que ella se ganó en una pelea limpia contra Caulifla. Vegeta ignoró su derecho y te enalteció sobre ella, ¡Sobre todos! Y a cambio, ¿Qué es lo qué haces? ¡Humillarlo!
Antes de que la saiyan pudiera continuar su diatriba, la ojiazul la interrumpió —!Esa no fue mi intención Celery! Y antes de que hagas una tontería debes saber que Vegeta me llevará a mi planeta en dos meses y ya no habrá más problemas.
Una mirada de profunda decepción cruzó el rostro de la saiyan. — A pesar de todo realmente esperaba que pudieras valer la mitad de lo que el príncipe cree que vales, es una lástima que no seas más que una patética cosa bonita, mantente alejada de lo saiyans el tiempo que sigas aquí.
Fue todo lo que dijo para pararse y salir de la puerta, al verla Pepper dejo de pelear con Caulifla y Tottepo, sin decir nada más se retiraron ambas del lugar.
Caulifla entro corriendo, — ¡Ohh! Lo lamento tanto Bulma — Abrazó a la delicada terrícola que seguía se hallaba aún perpleja por la forma tan brusca en que había sido abordada, no podía culpar a Celery, pues ella tal vez hubiera actuado igual si hubiera visto también a su hermana lastimada.
Caulifla se veía asustada, evaluando los daños en su rostro. Tottepo también la vio horrorizado, un leve moretón se empezaba a formar en su mejilla y la sangre seguía saliendo de su labio partido producto el golpe.
— Le diremos a Vegeta, esto no debió pasar— angustiada indicaba, pero la ojiazul no quería mas sangre sobre sus manos, — ¡No Caulifla no dirás nada promételo! —La saiyan la miró confundida, — Pero Bul...
La ojiazul no la dejó terminar — ¡PERO NADA!
Zanjó la cuestión y después se aplicó un ungüento especial desarrollado por la corporación cápsula para desinflamar en forma acelerada los efectos del golpe, miró la cara dolida de la saiyan, suavizó su tono nuevamente — Solo son dos meses Caulifla, pasarán pronto... Ademas no quiero más sangre en mis manos. Si Vegeta se entera las castigará, y no quiero mas culpa sobre mi consciencia... Por favor...
La saiyan miró indecisa a Tottepo... El saiyan sabía que atentar contra la integridad de la Científica bien podría equivaler a una sentencia de muerte, y si bien no estaba contento con el actuar de Celery, podía entenderla, después de todo era una saiyajin.
Su pequeño hermano había sido lastimado todo por culpa de la humana. Era lógico que la saiyan reaccionará de esa forma.
A pesar de lo que Caulifla quisiera, él estaba de acuerdo en algo con la terrícola, no era una buena idea decirle a Vegeta; de enterarse posiblemente las castigaría por atreverse a lastimar a la mujer que seguía siendo su consorte y a la que expresamente le dio su protección.
— ¿Estás mejor? —Preguntó el saiyan para evitar contestar directamente a la guerrera.
Bulma solo sonrió mientras confirmaba con la cabeza,
— Todo en orden Tottepo.
De pronto, Nappa entró junto con Trunks al laboratorio, de sólo verlo un profundo pensar le embargaba, el calvo saiyan no se quejaba pero se miraba fatal — Este crío cada día se vuelve mas fuerte— fue la forma de saludarla del saiyan.
De pronto se detuvo al darse cuenta que la mejilla derecha de la peliazul se veía un poco inflamada y enrojecida —¿Que te pasó humana?
Alarmado preguntó mientras delicadamente la tomaba del mentón para revisar mejor el golpe.
Bulma previendo que Caulifla diría la verdad se adelantó — Me caí, pero por favor no dramatices.
Suficiente tengo con Caulifla y Tottepo. ¿Mejor dime como sigues?— Nappa volteó a ver a los otros dos saiyans que lo miraron riéndose nerviosamente, no sabían que decir y no querían mentir.
Bulma cambió rápidamente el tema, enfocándolo en él y a que claramente estaba muy lastimado para que no ahondara más en el golpe que claramente tenía ella e la mejilla y en cómo se lo había provocado — ¡No deberías estar entrenando a Trunks, sigues muy lastimado Nappa!
Nappa le sonrió, — Oh vamos no estoy tan mal—
Ella lo miró de mala manera — ¿Que no estás tan mal? Nappa hasta yo podría lastimarte en estos momentos, volteó a ver así pequeño niño que la miraba curioso — Y tú jovencito deja de aprovecharte de Nappa solo porque está muy lastimado.
Trunks se echo a reír como si lo hubiera descubierto en una fechoría — Soy fuerte mami— Orgulloso decía.
Nappa se rió del pequeño pilluelo — Eres un aprovechado mocoso— mientras revolvía el cabello del
Peli-Lila y este se reía de la acción.
La científica miró preocupada al saiyan, parecía que le hubiera caído un meteorito encima, entendía al verlo el motivo del enojo de las saiyans. Si Nappa estaba así de mal, se imaginaba como estaban el resto de los saiyajines. No podía culparlas por reaccionar de esa forma con ella.
Además estaba preocupada, desde que habló con Vegeta no había sabido más de él y temía que fuera desquitarse nuevamente con los saiyans. —¿Donde está Vegeta ahora? — Trató de que la ansiedad no se reflejara en su voz.
El saiyan dejó de jugar con Trunks para contestar más serio, —en la cámara entrenando, es lo mejor en estos momentos. Cuando esté de mejor humor se dará un descanso — ella solo asintió y se fueron juntos a la nave, para platicar acerca del avance actual que llevaba Trunks.
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Habían pasado demasiados días desde que toda la tragedia y confrontación sucedió, la científica empezaba a inquietarse, pues ninguno de esos días supo del príncipe Saiyajin. Sabía que desde la dura plática entre ellos, él se la había pasado encerrado, entrenando como poseso, le preocupaba que estaba llevando rutinas muy extremas de entrenamiento.
Y sentir tanta preocupación por él la frustraba, sus sentimientos oscilaban entre preocuparse por su salud y querer golpearlo. Por ese motivo ella también se había enfrascado en un mundo de trabajo, procurando de esta forma no pensar en él más de lo indispensable; intentaba arreglar un satélite, de nueva cuenta estaba sola en el laboratorio con solo Tottepo fuera del mismo haciendo guardia, pero al estar tan lejos de ella, no contaba realmente como compañía.
— Ese maldito mono se va a terminar lastimando no debería de entrenar tanto...— enojada decía mientras. Con un desarmador en mano quintaba tornillos para desarmar el panel del satélite.
«Y a ti que te importa Bulma, de todas formas tú ya te vas»
Se reprendía a sí misma.
Suspiró, ¿A quién engañaba? Se iba a seguir preocupando por ese desagradecido incluso cuando ya no estuviera ahí...
Horas más tarde, el calvo saiyan llegó por ella, después del entrenamiento de su pequeño hijo. Tal como había estado haciendo los últimos días.
Mientra Vegeta siguiera entrenando y no diera otra instrucción, Tottepo cuidaba de ella en el día mientras el calvo saiyan lo hacía por las noches.
Mientras Bulma salía del laboratorio junto con Nappa y Trunks, platicando alegremente; un estallido cimbró todo el lugar. La explosión fue tan fuerte que las ondas expansivas los tiraron. Nappa cubrió y protegió a la frágil científica y al pequeño heredero.
Como pudo y después de la explosión, ella se levantó tambaleante con el corazón golpeándole con fuerza, vio con horror que humo y caos se divisaba en dirección donde anteriormente estaba la Cámara de gravedad.
De pronto, al ver a Tarble, y al resto de los saiyajines correr hacia ese lugar con el rostro preocupado lo entendió... La cámara de gravedad había sufrido un accidente y estallado.
Su corazón golpeó dolorosamente mientras se quedaba sin aire al entender lo que estaba pasando, mientras como pudo sacó fuerzas y corrió tambaleante hacia ese lugar
«¡Kamisama, no por favor!, ¡Vegeta...!»
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Hola a todos, lo prometido es deuda y aquí está este nuevo cap!!!
Y bueno… Lo que muchas han estado deseando pronto pasará y Bulma se irá… claro depende de lo que haya sucedido con Vegeta…
Sé que él se merecía todo lo que ella dijo, aún así… a mí me dolió
¿Que creen que vaya a pasar?
Por cierto la próx semana estaré fuera del país y posiblemente sea más de dos semanas, debido al exceso de trabajo, así que no se que tanto podré avanzar, intentaré en dos semana actualiza roeor sino, maximo en tres está el nuevo cap todo depende de cuanto logre avanzar.
Rápidamente contesto comentarios:
Xxlalalulu: Siii mi hermoso Broly, si se pasó de mala gente Kale con él, seduce a su papá y luego lo pone en contra del hijo, la saiyan resultó ser bien malvada jajajaja Soraya se queda corta jajajajaaja.
Yenaiv Brief. Gracias a ti linda por leer!!! Me emociona saber que si te va generando esos sentimientos Roa y tienes razón ambos hermanos: Broly y Chard son victimas ahi :(. Pobrecitos.
Beccamarins: Ya se que fue en días pasados pero Feliz cumpleaños!!!!!
Déjenme saber sus comentarios y nuevamente gracias a todos los que leen y comentan y/o Votan.
Realmente me ayuda a saber cómo van sintiendo la historia. Y me dan ánimos para buscar tiempo de donde no hay para seguir.
Un abrazo
