Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

"Lo primero es lo primero, voy a decir todas las palabras que tengo dentro de mi cabeza. Estoy enfadado y cansado de cómo ha ido las cosas Ohhh.

Lo segundo es lo segundo, no me digas lo que crees que puedo ser, soy el que maneja las velas, el dueño de mi mar Ohh, sí el dueño de mi mar Ohh.

Me destrozaron cuando era joven, llevando mi alma a las masas. Escribo mis poemas para los pocos que me miraron, me cogieron cariño, se estremecieron conmigo, me entendieron. Cantando desde el dolor del corazón. {...}

¡Dolor! Tu me hiciste un, me hiciste un creyente, creyente... — Believer, imagine dragons."

Planeta Vegita

Después de aquella devastadora plática con la científica, Vegeta salió como pudo de ese lugar, apenas dejó la nave puso de nuevo la protección y se dirigió a la cámara de gravedad que ella había instalado en el planeta base, y que era más potente de la que existía en la nave.

Necesitaba poner distancia, un saiyajin no sentía, un saiyajin no suplicaba. Un guerrero saiyan jamás se quebraba. Disciplina y entrenamiento solo eso importaban.

El príncipe estaba perturbado, no entendía cómo podía dolerle el que la científica ya no quisiera estar más a su lado. Quería mentirse decir que no le importaba, pero el dolor no se iba. Decidió hacer como cuándo estaba en el ejército de Freezer, apagar cualquier vestigio de sentimientos en él a través de enfocarse en el entrenamiento.

No salió de la cámara durante una semana entera más que esporádicamente a comer algo. Tarble estaba muy preocupado, aún con el dolor de su cuerpo por las múltiples y graves heridas que aún tenía sobre él, pues al igual que el resto de los saiyans ninguno quiso la cámara de recuperación para sanar antes, aún con lo mucho que le costaba moverse, lo había estado esperando, había interceptado a su hermano en una de esas ocasiones en que este salió un instante de la cámara y decidió confrontarlo.

— Entrenar hasta que desfallezcas no va a solucionar tu problema actual con Bulma, hermano— Al escucharlo dirigirse a él, el peliflama decidió detener su andar, iba rumbo al comedor. — ¿Necesitas algo Tarble?— cuestionó serio sin siquiera voltear a verlo.

— Que recuperes el sentido común Vegeta, ¿Es cierto entonces lo que me dijeron? ¿La dejarás volver a su planeta?— El peliflama cerró lo ojos mientras asentía con la cabeza, estaba muy cansado y no quería tener esta plática con Tarble.

Le lanzó el collar que le había lo dado a Bulma y que ésta le había regresado la última vez que hablaron —Guárdalo por mí, llegado el momento cuando Chard demuestre su poder...— tragó duramente saliva mientras cerraba los ojos, el solo decirlo le era difícil, se sentía incorrecto como si estuviera a punto de profanar algo sagrado— Llegado ese momento yo... Se lo entregaré a Kale, tenías razón cuando hace mucho dijiste que no podía tener a ambas.

Ninguna emoción salía del peliflama y aún así Tarble era perfectamente consciente de lo mucho que su hermano en su forma estoica estaba sufriendo por la humana.

— Vegeta...— No pudo decir nada más pues fue interrumpido por el susodicho — En dos meses partirá una nave donde irás junto con Bulma a la Tierra, permanecerás allá un tiempo para revisar que no haya riesgos para ella.

Inseguro aún el príncipe menor preguntó — ¿Entonces estás decidido? ¿Seguirás con Kale?— Vegeta no contestó directamente, — Nunca fue algo realista el que ella estuviera acá, somos lo que somos Tarble, ella es humana y nosotros Saiyajines, jamás podré atender correctamente esa parte de amor que su raza tan apegada a sentimientos requieren y necesitan.

Fue todo lo que dijo antes de avanzar, no quería seguir hablando ni con su hermano ni con nadie más.

.

.

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El dolor me cegaba. No debía sentir esto que siento, las cosas eran como debían ser. Yo escogí mi destino, una mujer y un hijo de mi raza. Estaba furioso y dolido, quería demostrarme que no me importaba, pero al escuchar de su propia boca que lo único que deseaba era alejarse de mí y que deseaba verme muerto... Me hizo sentir algo muy extraño, dolor y furia golpeaban en mi pecho; desesperación y lo más difícil de todo: Miedo, las pesadillas que me habían estado acosando los últimos meses se cumplían, por fin la había perdido, se alejaba de mí.

Incrementé al máximo la gravedad de la cámara, quería fustigar y castigar lo más posible a mi cuerpo, llevarlo a los límites. Sabía que tarde o temprano esto pasaría y que mi deber para mi futuro imperio me haría alejarme de ella. Creí que era yo quien la gobernaba, pero no es así, nunca fue así... Y ahora debo vivir con las consecuencias de mis actos.

—¡Es mejor así! — Expulsé ki desesperado. Mi padre me lo advirtió, todo eso de los sentimientos no era algo para los saiyans.

Por algo jamás dejé que algo como eso que sentía por esa condenada humana avanzara. La única persona aparte de ella por la que llegué a sentir algo fue... Mi madre.

Y a pesar de lo mucho que ella pudo significar no se si fue lo mismo para esa, hermosa y orgullosa guerrera, poderosa, y digna reina, de su parte jamás hubo nunca una real palabra de amor dirigida a mí, no que yo recordara...

Me enfurecí... ¿Por qué justamente ahora pensaba en ella? Madre llevaba demasiado tiempo muerta, y no es como si la humana revoltosa quisiera mezclarse conmigo, cómo para que le fuera a hablar de ella a esa terrícola.

De todas formas era mejor así, sin apegos ni puntos débiles por donde un enemigo pueda atacar...

— Tsk— No es como si importara, nunca recibí una palabra de abierto cariño y crecí fuerte y poderoso, viví todo ese tiempo sin eso que la terrícola llama amor, ni madre en el pasado me lo dió abiertamente ni Bulma ahora... Sentí un dolor crecer en el pecho, un vacío... — Basta de estupideces... — Apreté los dientes con furia.

Comencé a lanzar ráfagas de ki, esquivando los más avanzados robots, realmente podrían ser letales si no me concentraba, estaba tan ensimismado que no noté que la cámara comenzó a vibrar, mi mente solo volvía a cada instante al momento en que ella decía que me odiaba y que deseaba mi muerte.

—¡MALDICIÓN!

Incrementé mi ki por la furia que sentía, el exceso de esos estúpidos sentimientos me hicieron sentir que mi cuerpo se desbordaba, no podía controlar mi propia energía, comencé a sentir que un poder extraño, extraordinario burbujeaba bajo mi piel, como si algo quisiera explotar en mi interior.

No escuché las alertas, no escuché las sirenas que se activaron, el dolor me hacía vibrar en energía, sentía ese poder bajo mi piel queriendo emerger, pero no lo hacía y eso me frustraba más, incrementé con un grito mi ki, furioso y comencé a lanzar ataques sin sentido al resto de robots de entrenamiento, sin embargo algo pasó, un sonido extraño como de alarma más insistente me distrajo y uno de esos miserables robots me dio de lleno en el hombro derecho.

—¡Argh!— lancé un rayo de ki destruyendo a esas insignificantes chatarras, sentí el piso cimbrarse pero seguí sin hacerle caso, en ese momento el entrenamiento estaba dando resultados, la furia contra esas estúpidas máquinas y el dolor producto de la batalla tenían mis sentidos tan embotados que no me percaté que los niveles de seguridad de la misma se habían completamente excedido, sentía ese burbujeante poder debajo, mi furia me cegaba, liberé más ráfagas de ki destruyendo el resto de los robots de entrenamiento y de pronto... Alcancé a percibir un estallido, mucho dolor, sentí una explosión fuerte que me quemaba , mientras pedazos de algo que asumo eran trozos de metal rasgaron mi cuerpo, el dolor cuál una ola en crescendo se volvió insoportable, luego en mi mente solo vi su hermoso rostro.

«¡Bulma ...!»

Ella fue todo lo que vi, sus abrumadores ojos color del cielo terrestre, sus ojos… Los mismos ojos de mi hijo…Trunks…

Fueron las últimas imágenes que ví antes de perder la consciencia... Obscuridad y silencio me envolvieron...

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Corrí lo más rápido que mis piernas me permitieron. Mi corazón latía desbocado, al llegar vi a todos los saiyajines buscando desesperados dentro de los escombros de lo que fuera la cámara de gravedad.

Aquella escena era inverosímil, ¡Diseñé esa cámara con los mismos estándares que la que tenemos en la nave, e incluso agregué mejoras a la seguridad que hacían imposible que eso sucediera! Debía ser una maldita mentira, de pronto escuché a Tarble:

—¡HERMANO!— comenzó como enajenado a buscar entre los escombros —¡Nappa lo he hallado! ¡AYÚDAME!

Nos acercamos rápidamente a donde se hallaba, ví cómo Nappa levantaba los escombros más grandes mientras Tottepo comenzaba a ayudarlo, y un gemido de dolor involuntario salió de mí al verlo, mis ojos no querían aceptar lo que veían: A Vegeta sumamente lastimado, lleno de sangre y muy mal herido.

«¡Kami no por favor!»

Me sentía asustada y responsable de su estado, a mi mente vino la mirada fría e impersonal del último encuentro donde me prometió que volvería a la tierra.

Cerré los ojos,

«¡Por favor Kamisama! Sólo estaba enojada, no puedes hacer caso a lo que pedí, nunca has hecho caso a mis deseos antes, yo… No comiences en este momento.»

Comencé a sentir que el pecho se me estrujaba, lo último que le dije es que deseaba verlo muerto y ahora pasaba esto, necesitaba tranquilizarme o en cualquier momento comenzaría a hiperventilar.

Volteé a ver al resto de los saiyans, todos estaban en shock, al ver a Suzuke llegar corriendo reaccioné.

— ¡De prisa a la enfermería! —Levanté mi voz para que todos la escucharan y salieran del estupor en el que nos hallábamos —¡Suzuke activa la cámara de recuperación! —ordené de inmediato.

De pronto, ví la cara pálida de la científica cuando con palabras entrecortadas me dijo —Bulma, yo... Eh ... E-so no p-pue-de ser... Co-como nadie quiso usarla yo.. l-la la pu-puse en mantenimiento —agachó la cabeza al decirlo.

Me quedé petrificada ¡ESO NO PODÍA SER CIERTO! Nada ocurría en el laboratorio ni en el ala médica sin que yo lo aprobase y ¡Menos un mantenimiento! algo así necesitaba de mi autorización y yo no la había otorgado. Mil dudas pasaron por mi mente pero ahora no era el momento de analizarlo, mi único objetivo era salvar a Vegeta.

Sin la cámara de recuperación, las posibilidades de Vegeta se reducían drásticamente excepto por una alternativa que ninguno de ellos conocía y prefería que se mantuviera así.

—Nappa, sin la cámara necesitaremos tratar de sanar sus heridas a la brevedad, en la nave tengo mejor equipo médico de lo qué hay en el ala médica de aquí, llévalo a la nave, ¡DE PRISA!

Mi mente comenzó a trabajar como si estuviera en una vorágine, algo no me hacía sentido, la cámara de gravedad era a prueba de fallas que ocasionaran explosiones, precisamente temiendo que un día Vegeta se excediera en el poder que la cámara podría soportar, fue que asigné ciertos niveles de protección.

Si la computadora detectaba que el ki de Vegeta excedía la zona de seguridad en automático detendría el programa de entrenamiento y enviaría la energía extra a las zonas de la cámara donde se hallaba la maquinaria para evitar que la explosión se hiciera más intensa al resguardar los elementos químicos volátiles del motor.

Adicional a eso existían otra anomalía más: La máquina de recuperación no debería estar en mantenimiento, demasiadas coincidencias que no me gustaron, mi padre siempre me dijo que las casualidades no existen.

Así que tenía que ponerme a indagar y encontrar la verdad, si embargo tenía en esos momentos otra prioridad: El lograr estabilizarlo, sacarlo de la zona de peligro. Corrí rumbo a la nave, solo había una opción para lograrlo.

Llegamos a la nave, sin preguntar nada Nappa acomodó a Vegeta en mi habitación, con lo estresada que estaba no me importó siquiera. Antes de que los demás llegaran tomé del brazo a Nappa y Tarble, necesitaba probar su lealtad al príncipe postrado y malherido y su nivel de confianza en mí.

—¿Confían en mí? – Dije con voz seria y mirada severa.

Ambos me miraron perplejos no entendían de que iba mi pregunta, volví a repetir:

—¿Confían en mí lo suficiente para poner la vida de Vegeta en mis manos?

Ambos se me quedaron viendo por segundos que parecieron una eternidad, luego asintieron con la cabeza.

—Bien de ser así, Tarble irás a avisar a Kale pero necesitaré todo tu apoyo, ya que por ningún motivo entrará a verlo hasta que lo considere prudente, la prioridad sin ese tanque de regeneración es estabilizarlo.

El príncipe menor sin decir nada más salió de la habitación a cumplir con lo indicado. Gure había llegado en ese momento, preocupada vio cómo Tarble salía del lugar sin siquiera voltear a verla.

— Por favor Gure, lleva a Trunks a la cámara de gravedad qué hay en la nave y quédense dentro de ésta hasta que vaya por ustedes— extendí mi mano con un estuche lleno de cápsulas — encontrarás una pequeña casa donde dormir y alimentos que van a necesitar.

Entregué a mi bebé y le pedí que se encerrara en el lugar más seguro en esos momentos existía para ellos.

—Nappa, pon el campo de energía alrededor de la nave y no dejes absolutamente a nadie pasar hasta que te lo informe, mantente afuera custodiando y evita que cualquier saiyajin entre, haré lo imposible por salvarlo, pero necesito completa concentración.

Nappa hizo una reverencia y salió de la nave poniendo el campo de energía tal como se lo pedí y haciendo la guardia requerida.

Un dolor oprimió mi pecho al verlo tan lastimado, necesitaba que reaccionara un poco para poder pasarle la semilla del ermitaño. Nadie conocía la existencia de estas y en este momento que mi cerebro empezaba a entender la situación, me di cuenta de que este "accidente" pudiera no serlo y hasta no estar segura de eso, no dejaría que nadie supiera la existencia de dichas semillas.

Con delicadeza comencé a limpiar su rostro, estaba magullado, lastimado, con rastro de sangre, lo mismo que sus labios…

Tan pronto sintió mi tacto algo en él reaccionó, creo que solo fue instintivo al sentir a alguien cerca, pero sus siguientes palabras me hicieron estremecer.

—B-Bu..Bul...Bulma...- fue el llamado suave que entre su dolor e inconsciencia hacía, pude ver su herida mano buscarme, tomé delicadamente entre mis manos la muy lastimada mano de mi guerrero y me lleve la misma a la boca, depositando con mucha ternura un suave beso en esta.

—B...Bul...Bulma... — mi corazón se estrujó, en sus desvaríos había un solo nombre como un ruego, como un rezo que se mantenía en su boca, clamando como un ser perdido buscando el camino.

Sabía lo que tenía que hacer, la única forma de lograr que él comiera la semilla era haciendo que la pasara. Acerqué mi cara hasta quedar a la altura de su lastimado pero hermoso rostro. Aún con las magulladuras y raspones se veía tan varonil y guapo como siempre.

Mi corazón tonto no lo pudo evitar, palpitó desbocado, emocionado y las mariposas de mi estómago revivieron, revolucionándose, tan solo por la expectativa de volver a besarlo. Como una ladrona que va a tomar el tesoro prohibido, terminé de cerrar la distancia entre nuestras bocas.

Yo sabía que él tal vez seguiría inconsciente y aun así debía intentarlo. Tomé su lastimado mentón y me hundí en esos labios que me perdían. Tan pronto nuestras bocas hicieron contacto sentí electricidad correr entre ambos, y como si lo volvieran a la vida con el simple contacto, escuché un gemido de placer y dolor gutural salir de su garganta, sus brazos me rodearon anhelantes, sus labios desesperados se asieron a mí.

Sus ojos se abrieron con sorpresa, clavándose en mi mirada azul como si intentaran asegurarse de que eso no era un delirio, sentí la desesperación de ese beso, era como el último festín que un condenado a muerte toma antes de partir, aferrándose a la vida.

Cuando profundizamos más el beso mi lengua predadora invadió su boca, reclamando lo que es y será por siempre mío y con pericia empujé la semilla dentro de su boca al fondo de su garganta.

Pude sentir como se renovaba su muy lastimado cuerpo, me di cuenta cuando su cuerpo se curó completamente, el beso siguió, no paró, me atrajo hacía él, sin soltar en ningún momento mis labios como si temiera que tan pronto lo hiciera desaparecería.

Sentí sus manos temblar al recorrer mi nívea espalda, sus dedos encontrando mi piel, estaba mareada, intoxicada por su sensual sabor, sentí su cola instalarse en mi cintura, y no supe en qué momento ya me tenía debajo de él, fuertemente abrazada y besándome.

Terminamos el beso y ambos teníamos las mejillas fuertemente sonrosadas, el aire nos faltaba, arremetió con un nuevo beso que después llevó por mi cuello, mi cuerpo traidor no me obedecía, sonrojada gemía mientras echaba la cabeza hacía atrás y mis dedos se enterraban en esa azabache cabellera.

De pronto y antes de que lo entendiera sintió un leve piquete en el cuello, abrió los ojos con sorpresa y tocó su cuello. Encontró mi mano junto con una jeringa, inyectándole anestesia, su boca no pudo formular la pregunta que sus ojos me hacían ¿Por qué? Antes de caer inconsciente...

El peso de su cuerpo se recargó sobre mí. A pesar de que debía separarme inmediatamente y continuar con mi plan, no pude. Respiré su olor, lo abracé y me aferré a su cuerpo de la única forma que yo sabía jamás volvería a hacer en esta vida.

Sollocé aferrada a su piel, le di un suave y delicado beso y lo acomodé en la cama. Lo vendé de tal forma que pareciera que realmente seguía lastimado. Si lo que sospechaba era cierto necesitaba tiempo y no confiaba en nadie salvo en Nappa y en Tarble, dentro del suero que le comencé a inyectar vía intravenosa, le agregué un medicamento para inducir el sueño, aparte de vitaminas, así permanecería inconsciente al menos 3 días para no levantar sospechas y nadie supiera de las semillas...

.

.

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Cuando Kale por fin pudo entrar a ver a Vegeta quién se hallaba sedado, entró hecha una furia.

—¡Pero quien te has creído estúpida zorra! ¡Por tu culpa y tus inventos basura el príncipe casi muere! — exaltada quería golpear a la peliazul. Pero Tarble y Nappa no se lo permitieron, la detuvieron antes de que lograra lastimarla.

—¡Kale basta! Cuando mi hermano despierte él revisará con Bulma lo que pasó. —Tarble tratando de conservar la calma intentaba mantener a raya a su cuñada.

—Mientras Vegeta esté inconsciente las órdenes las daré YO— decía fúrica la saiyan para después seguir arremetiendo contra la peliazul — Y ESA — señalaba despectiva a la científica — pagará con SU SANGRE el daño hecho al príncipe, no me fío de ella. ¡Muevan a Vegeta a mi cuarto! ¡Nada tiene que hacer en la cama de esta ramera!— fue la altiva y despectiva respuesta de la saiyajin.

A pesar de lo que la saiyan dijera, Bulma no pensaba amedrentarse por nada. No dejaría que esa bruja lo tuviera a solas. Por algún motivo la extrema "preocupación" que Kale de pronto había mostrado por el estado de Vegeta, puso en alerta a la científica.

Sabía que era un disparate, le habían dicho hasta el cansancio que Kale era leal a Vegeta y aún así algo dentro de ella la ponía en guardia. Lo tenía decidido, no diría nada de sus sospechas hasta no tener nada en concreto. Ahora más que nunca estaba a merced del enemigo. Pero daría batalla.

—En este momento, en el estado convaleciente en que el príncipe se halla, no es conveniente moverlo —dijo tranquila la ojiazul.

— ¡Tú no me vas a decir que hacer o que no hacer! Por tu culpa él esta lastimado — siseó molesta la guerrera.

—Si buscas culpables de que no se pueda recuperar, la primera en señalar es TU científica. Suzuke no tenía MI autorización de dar mantenimiento a la cámara de recuperación, pero lo hizo, según me informó hace un rato fue por orden TUYA, cuando la instrucción del príncipe fue clara: ¡SÓLO YO! autorizo qué se hace o no en el laboratorio. Deberás explicarle cuando despierte porqué desobedeció esa instrucción , ¡M a j e s t a d! — Escupió colérica Bulma.

—¿Cómo te atreves a hablarme así? ¡Maldita zorra! — Kale estaba a punto de incrementar su Ki.

— A mí no me insultes maldita simia subdesarrollada, ¿Zorra yo? ¡Por favor! Sabías que él estaba con alguien, cuando llegó aquí, sé que con tu olfato de perro, podías oler un aroma ajeno a él en SU CUERPO. Caulifla pudo percibir otro aroma, ¡Mi aroma! ¡Y si ella pudo, tú también! — Bulma estaba furiosa, y esta vez pensaba decirle sus verdades a la Saiyajin.

—¿Acaso mi olor sobre él no era suficiente? ¡Y aun así no te importó y te metiste con él!

Fue interrumpida por una furiosa saiyajin que altiva y petulante le contestó — ¿Acaso el olor de una ramera sobre él debía importarme? No le importabas a Vegeta, tan pronto me vio deseó unirse con una saiyajin de mi nivel y belleza— Altiva contestaba.

Siguió arremetiendo contra la científica —Solo cargó contigo por lástima y para que sirvieras al imperio… ¡Nunca fuiste nadie y nunca lo serás!

La voz de la saiyan destilaba rabia. La peliazul sin inmutarse contestó —¿Por qué me odias tanto Kale? Es porque a pesar de haberte metido en su cama y ser la "futura reina", ¿Soy YO la que tiene el hijo primogénito? O ¿Acaso es porque Trunks con todo y que es un "híbrido" es más fuerte que tu hijo? O tal vez es ¿Por que por más que te has arrastrado como la zorra descarada y sin dignidad que eres, Vegeta no te ha vuelto a tocar y duerme todas las noches donde YO esté a pesar de las veces que lo corra de aquí y que no lo deje tocarme?

Por primera vez la científica escupió todo cuanto tenía ganas de decirle a la saiyajin y que siempre por su hijo se había detenido.

Tarble estaba impresionado, la humana no se amilanaba ante nada, incluso ante la saiyajin quién solo buscaba un descuido de él y de Nappa para romperle el cuello a la científica.

Kale estaba pálida jamás pensó que esa mujerzuela como ella la llamaba se atreviera a ofenderla así —Eres una...— no pudo terminar de decir el improperio cuando Bulma la interrumpió.

—¿Una qué? ¿Una Zorra? ¡No más que tú! Y te pese lo que te pese el título lo llevas tú, pero ¡EL PUESTO ES MÍO! Y tengo más respeto y lealtad de los saiyajines que tú ¡Majestad!, ¡Nappa! —gritó altanera la peliazul.

El calvo saiyan estaba anonadado, pero ante ese grito de mando sin saber porqué no pudo más que cuadrarse esperando órdenes

—lleva a la "futura reina" a descansar, tanto estrés por el accidente del príncipe la tiene mal, asegúrate que descanse toda la tarde y que no salga de ahí hasta que esté relajada.

Kale estaba hecha una furia.

—¿¡Cómo te atreves a querer dar órdenes!? — enojada siseó la saiyan. De pronto, Nappa la tomó del brazo delicadamente, pero con firmeza.

—Vamos majestad, el accidente del príncipe nos tiene a todos nerviosos — dijo sereno el calvo saiyan y se la llevó de ahí acompañado de Tooma a quién llamó y entre los dos escoltaron a Kale.

Paragus había salido antes a una "misión" para evitar sospechas, así que no había nadie que la secundara. Por lo que a Kale no le quedó más remedio que irse de ahí.

Cuando por fin la científica se quedó en compañía del príncipe inconsciente y con Tarble, por fin pudo sentarse, las piernas le temblaban.

—¡Wow! Bulma recuérdame jamás ser tu enemigo, ahora entiendo la fascinación de mi hermano por ti y porque está tan enamorado — acotaba un divertido Tarble.

—No digas tonterías —fue toda la réplica de ella, realmente no sabía de donde había sacado el temple para encarar a esa maldita mona de circo, pero no dejaría que nadie se acercara a Vegeta.

Suspiró y comenzó con la siguiente parte de su plan. A pesar de todo lo que antes sucedió con Tarble, de los malos entendidos iniciales, ella sabía lo mucho que este respetaba al Peliflama y que jamás se prestaría a una traición. Por eso confiaba en él.

— Tarble, necesito un gran favor — Intentaba sonar lo más segura posible. —Es importante que busques una caja negra resistente que debe estar enterrada entre los escombros de la cámara, es crucial para poder determinar que ocasionó la explosión. No digas a nadie acerca de esta y tráemela por favor.

El príncipe menor, que había aprendido a entender a la humana, sabía que había algo más que ella no decía, pero decidió confiar en ella y obedecerla. Conocía a Kale y trataría de usar el accidente para deshacerse de la científica y de Trunks.

Por el momento la habían mantenido a raya, debido a que su fiel perro guardián estaba fuera, pero eso podría cambiar tan pronto él regresara.

La científica se aseguró de mantener a Trunks y a Gure en la nave, no saldrían de ahí hasta que ella no permitiera que Vegeta recobrara la consciencia y en caso de permitirlo estarían con Nappa todo el tiempo. Lo que pensaba hacer era en extremo peligroso, le pidió a Tottepo quedarse vigilando la nave y Nappa se convirtió en su guarda espaldas oficial en ese momento.

Fueron al laboratorio y aprovechando que no estaba Suzuke, entró al sistema, descargó un virus que había creado tiempo atrás para romper la información de seguridad del planeta base, era hora de revisar qué le ocultaban Suzuke y Kale y no pensaba echarse atrás.

Mientras terminaba de descargar el virus, Caulifla llegó para hablar con ella,

—¿Cómo sigue el príncipe? — La guerrera trató de sonar lo más amable que pudo, había sido notificada ya del enfrentamiento entre Kale y Bulma y lo que menos quería era mortificarla.

—Estable, de seguir recuperándose al ritmo que va espero en 3 días estará recuperando la consciencia— fue lo que tranquila comentó Bulma.

—Bulma no quiero presionarte, pero la cámara de gravedad estaba bajo tu cuidado exclusivo, en cuanto pueda Kale te acusará de traición, ¿Sabes que fue lo que pasó?— Una preocupada Caulifla preguntaba.

—Es lo que estoy tratando de revisar, no hay parámetros en la información que demuestren que halla sido una negligencia de mi parte, aunque sé que eso no le va a importar a ella. ¿Sabes cuando regresará Paragus? — La ojiazul trataba de ocultar la ansiedad que sentía, intentaba sonar lo más tranquila posible.

Caulifla le dio una cálida sonrisa entendiendo lo difícil que era toda la situación para la humana.

— Si todo va bien, por muy rápido que regrese, necesitará de 4 días para estar aquí, pues ahora va en camino del lugar e irá en hibernación. Cuando llegue al lugar, si Kale le envió un mensaje con la situación seguramente regresará para apoyarla, así que esperemos que el príncipe esté despierto para entonces.

Bulma no dijo nada, pero se aseguraría que así fuera, le pasó una lista a Caulifla de cosas que debían de buscarse entre los restos de la cámara, aunque el único que estaba buscando la caja negra era Tarble. A pesar de creer que ellos no la traicionarían en este momento no confiaba realmente en nadie.

Intuía que Vegeta la protegería, al menos su corazón de aferraba a esa esperanza, en estos momentos no sabía que tanta influencia tenía la saiyajin sobre él. Al final era su mujer oficial y tenían un hijo, eso debía de influir y ella tenía miedo de que las responsabilidades pesaran más y por fin decidiera deshacerse de ellos.

No confiaba completamente en nadie, y jugaría sus cartas de la forma que mejor le conviniera a ella y a su hijo. Tenía el instinto de supervivencia activado a tope y no dejaría que nadie pusiera en peligro su vida y la de Trunks. Tenía un objetivo claro, escapar de ahí y de ser posible volver a la tierra y lo conseguiría a cualquier costo.

Regresó a la nave en compañía de Nappa. Se sentía más segura de estar cerca de su hijo y del príncipe, no sabía que sucedería en el futuro, pero debía buscar una manera de salir de ahí, sus pensamientos sombríos fueron interrumpidos por el sonido de su computadora, por fin el virus le había dado acceso a la información, ahora sería cuestión de buscar entre todo el contenido que existía; sabía que la otra científica no era tonta así que si le ocultaban algo debería estar bien camuflajeado.

En este momento ella buscaría esa información bien escondida, era un fantasma, su virus la volvía indetectable, seguramente lo que le escondían también lo era. Puso por mientras a correr la información de los récords diarios de la cámara de gravedad, estaba segura de que no hallaría nada fuera de lugar.

Si en verdad como sospechaba Kale estaba detrás de eso, seguramente debió asegurarse de que no hubiera evidencias. Por mientras ella navegaba dentro de los archivos de Suzuke.

—Vamos a ver qué esconden, Veamos...

Se perdió en sus pensamientos al recordar que días atrás había pasado un episodio bastante raro con la científica tsufuru-jin

"... Bulma había sido informada del programa para tratar de mejorar el rendimiento de los saiyans y que estaba liderando Suzuke. Sabía que ese proyecto estaba activo desde antes de que ella llegara.

Y a pesar de saber del mismo, no había podido involucrarse como quisiera, con todo el trabajo que había tenido había sido casi imposible.

Parte importante de dicho programa, era revisar la salud actual de cada saiyajin, para eso le habían tomado sangre a todos ellos incluido Trunks, y por orden de Vegeta, ella misma había sido incluida.

De pronto vio a Suzuke tambalear con el maletín lleno de muestras.

—¡Suzuke cuidado! — Corrió para auxiliarla antes de que se cayera con todas ellas.

—¿Estás bien? — decía mientras tomaba el pesado maletín, sabía que se dirigía al área médica para ponerlas en el frigorífico donde debían almacenarse, ahora que habían sido colectadas todas las muestras.

—¡Estoy bien gracias! —decía la otra científica, nerviosa mirando a todos lados, como si no quisiera ser vista con ella.

Trató de evitar que la peliazul la ayudara —Oh Bulma no te preocupes yo las llevo —le dijo nerviosa tratando de quitarle de nuevo el maletín con las muestras.

—¡Venga no pasa nada! — fue la relajada respuesta de Bulma.

—Yo llevo las muestras al área médica a guardarlas y tú lleva todos esos documentos que tienes en los brazos al laboratorio— Bulma le guiñó el ojo y se fue tranquila a dejar las cosas..."

Si lo pensaba ahora, aquella actitud de la otra científica se le hacía bastante sospechosa, pero ¿Sospechaba de qué? Suspiró, ella era una científica, aun cuando su intuición le decía que algo grave estaba pasando debajo de sus narices y que era importante descubrirlo, no tenía en estos momentos nada. Y como científica se rehusaba a solo seguir su "intuición"

—Venga, donde estás, se que hay algo por aquí —siseaba entre dientes la científica mientras buscaba desesperadamente entre la información de Suzuke.

De pronto recordó otra cosa pasada semanas atrás:

"...Después de dejar las muestras debía ir con Caulifla y Nappa a ver el entrenamiento de su hijo, Kale y Paragus estaban fuera en misión así que no era necesario estar custodiada por ninguno de los otros saiyajines.

Y a pesar de que sabía que ese asqueroso saiyajin estaba lejos, se le enchinaba la piel pues su mente a cada momento que ella se encontraba a solas, le recordaba que podría llegar él, como si no pudiera aceptar que estaba a salvo en ese momento.

Aún en las noches se levantaba asustada, cuando en las pesadillas sentían como aquellas asquerosas manos la acechaban y aquella cochina mirada libidinosa la atravesaba.

Aunque no quería aceptarlo, desde que Vegeta dormía con ellos las pesadillas habían disminuido considerablemente, no lo aceptaría, pero se sentía segura teniéndolo junto a ellos.

Recordó que por ayudar a Suzuke no traía su laptop a la mano así que regresó rápidamente al laboratorio, al llegar y antes de abrir la puerta escuchó que la científica hablaba con alguien dentro del laboratorio, pero hablaba muy bajo como queriendo que nadie escuchara, eso alertó a la peliazul, quien no abrió de inmediato la puerta, pegó el oído a la misma y escuchó los susurros tratando de descifrar lo que decían.

Las voces de escuchaban muy suaves por lo que no se entendía muy bien lo que decían; hablaban otro idioma, había escuchado otras veces maldecir a Suzuke cuando algo no le salía en ese dialecto así que sabía que era el tsufuru-jin, recordó que traía el comunicador de Caulifla en el bolsillo pues se lo había dado horas antes para que calibrara unas cosas en él, lo encendió y activó canal privado, y escucha abierta para traducir el idioma.

La información se empezó a desplegar en el lente delcomunicador

Idioma detectado: Tsufur... Traduciendo:

Voz 1 -La última prueba falló

Suzuke -¿De nuevo? Es imposible esta vez la muestra era 100% certera.

Voz1- Hay algo que no estamos viendo, estamos pasando algo por alto.

Suzuke-¿Pero qué? Si no tenemos pronto resultados habrá consecuencias.

Voz 1- Lo sé, debemos volver a analizar. Te enviaré los resultados, aunque debemos centrarnos en ver qué lo hace diferente. El secreto está en su sangre, ¡Oh! Rayos, debo irme ahora, te mando la información usaré el nombre mencionado en el mismo. Chécalo

Suzuke — Escuchó maldecir a la tsufur quien desesperada habló — ¡No te vayas aún! Espera...

Fin de la comunicación..."

Bulma suspiró al recordarlo, se masajeó las sienes. Recordaba que guardó esa información y la eliminó del comunicador de Caulifla, no sabía con quién hablaba la otra científica, pero parecía voz de hombre.

—El secreto está en su sangre... ¿Qué significará eso?

Decidió ejecutar la búsqueda con la palabra sangre, realizó la ejecución y el virus revisaría toda la información que existía y que concordara con esa palabra dentro de la base de datos.

Gure entró junto con su pequeño niño a la habitación donde Vegeta seguía inconsciente y donde Bulma trabajaba.

—¡Mami! — Chilló Trunks, su vocecita infantil le calmaba y alegraba. La alejaba de la pesadilla en la que estaban.

—¡Mi amor! ¿Cómo te portaste hoy con Gure?— con una sonrisa preguntaba la ojiazul. De pronto, vió que su hijo miraba serio, frunciendo el ceño mientras se acercaba a su padre quien seguía sedado y cubierto de vendas.

Al mirarlo subirse a la cama y acercarse a su padre con el gesto adusto, observándolo, no pudo evitar compararlo con el saiyan

«¡Kami son como dos gotas de agua!»

Por más que quisiera negarlo era imposible no darse cuenta de cuál era la procedencia de su hijo, a pesar de la diferencia de tono de cabello y ojos, la estampa de Vegeta estaba en su pequeño niño.

De pronto, un pensamiento se coló en su mente:

«El secreto está en su sangre...

Secreto... Sangre...»

Se quedó viendo fríamente a su retoño y al saiyan que estaba inconsciente en la cama... Si ella lo comparara con Chard... ¿Sería lo mismo? ¿También el otro niño se parecería tanto a Vegeta?

Tenía mucho que no veía al otro hijo de Vegeta, lo vio fugaz cuando regresaron de Zerk, pero no estaba segura de lo que vio; de lo poco que llegó a verlo juraría que no era así, lo cuál era extraño. Recordaba que Nappa dijo que el padre de Vegeta era idéntico a él, y a su vez éste era muy parecido al abuelo de Vegeta.

El mismo Trunks que tenía una mezcla de razas tenía un parecido intimidante, no podía negar hijo de quién era...

«Su sangre...»

Una teoría empezaba a perfilarse en su mente, pero de ser lo que creía, sería alta traición... Debería aprovechar ahora que no estaba Paragus para poder conseguir lo que necesitaba y salir de dudas...

«¡Kami por favor ayúdame!»

La puerta se abrió era Nappa quien entraba con Tarble, después de que ella les hubiera dado acceso.

—Bulma tengo lo que me pediste —fue todo lo que Tarble comentó mostrando la caja negra.

Ella solo asintió con la cabeza, su corazón palpitaba fuertemente

Debía actuar con cautela, si la llegaban a descubrir no dudaría que Kale la mataría en ese mismo instante, todo debía hacerse a la perfección, pero ella descubriría lo que sucedía antes de marcharse de ahí, demostraría que su teoría era cierta, y nadie mucho menos esa engreída Saiyajin, la iba a detener...

Planeta Tierra

— ¿Estás listo Gohan?— Milk pregunto a su bondadoso hijo, — Si mamá, Goten por fin se dejó vestir correctamente.

El semisaiyan sonrió a su madre, alegre. La pelinegra lo miró con una mezcla de orgullo maternal, su pequeño niño había crecido, salido casi de la pubertad y pronto entraría de lleno a la adolescencia. Ya tenía casi 14 años, y a pesar de lo orgullosa que ella estaba de él, y de lo fuerte que era, no salía de su asombro que su otro pequeño niño de poco más de dos años y fracción a veces metiera en aprietos a su adolescente hijo.

Vio a sus dos retoños, el segundo de sus hijos era una copia casi exacta de su esposo, mientras su hijo mayor aunque era muy parecido sus facciones eran una mezcla de ella y su querido Gokú.

— ¿Piccoro irá?— relajada pregunto a su hijo la enérgica mujer.

— Nos alcanzará allá— Sonriente la veía Gohan mientras se metía a la nave que tiempo atrás Bulma regaló a su madre antes de irse con Vegeta.

Gohan iba alegre, tenía largo tiempo sin hablar con los demás guerreros, y esta vez su madre había estado entusiasmada en que él asistiera, cosa poco usual, pero agradecía el gesto.

Al llegar a Kamehouse lo primero que escuchó fueron las risas de todos los guerreros y los gritos de Lauch mientras golpeaba al maestro roshi. Milk había estado tejiendo en sus tiempos libres algo de ropa de bebé, que feliz entregó a número 18. Hacía casi 9 meses que la hermosa hija que la androide tuvo con Krillin a la cuál llamaron Marron había nacido, y no se cansaba de ver lo hermosa y pequeña que era.

Si bien no era cercana a la androide y seguía cuestionando la cordura de Krillin, por hacer familia con una asesina y villana, intentaba entenderlo, después de todo era el mejor amigo de su esposo, viéndolo de lejos el más cuerdo de esos tres grandes amigos había sido su Goku al casarse con ella, Krillin y Bulma en algún punto habían perdido al parecer el sentido común al unir sus vidas con semejantes personajes, pero lo hecho, hecho estaba y nada se podía cambiar, solo le quedaba apoyar a los mejores amigos de su querido Gokú.

Y ahora intentaba hacer migas con la fría androide. — Espero te gusten, no son de marca pues como sabes ante la falta de Goku el dinero no es algo que nos sobre demasiado... pero los tejí yo misma y espero te agraden.

Trato de que su voz no reflejara la ansiedad que sintió de pensar qué tal vez a número 18 no le gustara.

La androide se impactó con el regalo, ciertamente no era algo que esperara para nada, a pesar de lo amables que todos ellos habían sido, sabía que el hecho de que ella comenzara en un principio como su enemiga, la fría asesina que estuvo a nada de acabar con ese mundo sin remordimiento alguno, no era algo fácil ni de olvidar ni de dejar de lado.

Lo peor que aún no sabía cómo responder a esos pequeños detalles espontáneos, — Yo... gr- gracias...

Trató de mostrar una sonrisa que no pareciera amenazadora. Vio como Krillin emocionado también le agradecía a la esposa de su mejor amigo.

Vio a su pareja tomar a la pequeña niña rubia y de delicadas facciones entre sus manos, aún a ella misma le costaba pensar que algo tan puro, bello y frágil, haya salido de ella, que hubiera sido gestado en su impuro cuerpo, manchado de sangre de inocentes. Aún le costaba asimilar que ese hombre al que amaba con todas sus fuerzas la adorara tanto y la cuidara y protegiera como si ella fuera frágil. Escuchó la voz de su amor interrumpir el hilo de sus pensamientos.

— Es hermoso todo lo que nos trajo Milk, mira que trajecitos tan más monos.— Lo vio emocionado, y eso la hacía feliz aunque no lo demostrara en forma más efusiva.

— ¿Puedo cargarla?— Tímida preguntó Milk, dieciocho asintió levemente y Krillin le entregó a su pequeña niña, mientras veía la cara de emoción que la pelinegra ponía.

Escuchó a Milk cantarle a su hija, mientras ella se perdió en sus pensamientos nuevamente, veía a todos reír alegres, cuán buena era a veces la ignorancia, ella por desgracia sabía la verdad, había escuchado aquella plática entre esa rubia que decía ser hermana de Bulma y el namekiano que fungía como Dios de la tierra.

¿Qué debía hacer? Podía cerrar los ojos a la verdad que conocía, y quedarse ciega a lo que acontecía hasta que los problemas tocaran a su puerta, podía ser egoísta, quería ser egoísta y no pensar en nada.

Quería quedarse encerrada en esa burbuja de felicidad que tenía ahora, en esa aparente y falsa calma. De pronto, escucho la risa de su pequeña niña y eso la sacó de su burbuja de fantasía.

Vio a Tenshin han cargarla en alto mientras Krillin y Yamsha reían, suspiró.

«Debería cerrar los ojos, es una guerra que no nos interesa... Pero por ella, solo por ella... por mi inocente Maaron lo haré»

Se decidió, la llamarían a ella egoísta pero no importaba, solo lo importante era salvaguardar el futuro de su hija y nada más.

De pronto, vio que emocionado Gohan se levantaba — ¡Señor Piccoro ya llegó! — vio al casi adolescente salir corriendo para saludar a su maestro.

— ¿Habló con Dendé? ¿Sabe cómo está mi papá?

Emocionado preguntaba el semi saiyan, vio a la

madre del joven acercarse esperanzada también al Namek.

— Dendé les manda saludos a todos, Milk puedes ir en unos días más a ver a Gokú como querías, poco a poco sus fuerzas van recobrándose y tal vez dentro de un poco de tiempo más salga de ese estado de hibernación en que está su cuerpo.

Emocionada Milk le preguntó — ¿Entonces pronto despertará? —el Namek vio la cara de todos, todos los guerreros Z estaban felices, emocionados.

Esperanzados a que su amigo por fin despertara, y eso le causó un poco de incertidumbre, ¿Entonces porque parecía como si Dendé no estuviera tan feliz de que eso pasara?

Parecía como si el buen dios de la Tierra sintiera pesar porque eso pasara, Piccoro suspiró.

«Debo dejar de pensar disparates, no hay motivos para que Dendé no quisiera que Gokú despertara»

— No puedo asegurarlo, pero las expectativas de Dendé es que eso pase tal vez en el transcurso de este mes. Si todo sale bien, te llevaré a ti y a Gohan al templo de kamisama pronto...

No pudo terminar de hablar pues sus sensibles oídos fueron lastimados por el tremendo grito de alegría de Milk, quien abrazaba emocionada a Gohan.

— ¿Escuchaste Gohan? ¡Pronto veremos a tu padre!— emocionada cargo a su pequeño hijo menor— Goten ahhhh que felicidad pronto verás a tu papá...

El pequeño niño no sabía que sucedía pero estaba igual de feliz siendo abrazado por su mamá mientras se reía. Los demás alegres festejaban.

El Namek sintió una vena a punto de estallar que palpitaba en su frente, realmente la esposa de Gokú lo exasperaba, odiaba sus gritos y su forma de ser pero intentaba llevarse bien por Gohan.

El maestro Roshi interrumpió sus pensamientos al alegre acercarse a Milk — Finalmente volveremos a verlo, avísanos cuando vayas, no nos puedes dejar sin decirnos cómo está, tiene tanto que no lo vemos.

Yamsha y Ten shin Han también pidieron ser avisados.

De pronto Krillin interrumpió la alegria al nostálgico comentar, — ¡Ahhhh! Si Bulma estuviera aquí estaría tan feliz con la noticia como nosotros.

Los demás asintieron en silencio, igual de nostálgicos. A pesar de no reconocerlo abiertamente todos la extrañaban a montones.

— Dudo mucho que se acuerde de nosotros, ahora debe estar feliz viviendo al lado del lunático ese, ni siquiera se comunica con nosotros— Molestro cruzó los brazos Ten shin Han, quien nunca estuvo de acuerdo en esa relación, jamás podría confiar en el

Príncipe saiyajin, así como tampoco confiaba en la rubia androide.

Launch lo golpeó en el brazo por su infantil actuar, — Yamsha ya nos dijo que el papá de Bulma le explicó que la comunicación hasta ese lado de la galaxia es muy dificil hay interferencias, su hermana apenas la vio, y estuvo en contacto con su papá, cuando Goku se recupere seguramente irá a verlos, o tal vez ellos vengan antes no seas amargado Ten.

Número dieciocho los miró atenta.

«Así que la hermana no ha dicho nada aún...»

Bueno, a ojos de la androide eso debía cambiar. Volteó a ver a Krillin, quien se acercó solícito a ella — ¿Estás bien dieciocho? ¿Necesitas que te traiga algo? — La androide se sonrojó, no entendía porque era tan atentó, la niña había nacido ya mucho tiempo atrás, ya tenía 9 meses con ellos además que su cuerpo fue hecho para regenerarse rápidamente, no había razón lógica para que él la tratara como a una inválida.

— Ya te dije que estoy bien, no necesito nada— Su voz sonaba fría e indiferente, ese no era su sentir real, pero no sabía de que forma expresarse. Y Krillin que la conocía más lo sabía. Él le acarició con cariño la mejilla,

— ¿Q-que haces? Hay gente cerca— molesta y sonrojada comentó.

El ex monje le sonrió cariñosamente, — Simplemente admiro lo bonita que eres...

Ella tragó fuertemente, pasando apenas la saliva, inconscientemente apretó su puño. Se había estado cuestionando si involucrarse era lo correcto, ahora lo sabía: Ellos dos lo valían.

Krillin y su hija eran lo único bueno que tenía en esa vida, tal vez su decisión podría parecer egoísta a ojos de los demás, incluso su mismo esposo seguramente iba a estar en desacuerdo, pero ella sabía lo que tenía que hacer. Y una invasión de saiyajines a la tierra no era algo que iba a permitir que pasara, no mientras ella estuviera ahí...

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¡Holaaa a todos!

Ya se ahora si me pase mucho tiempo pero ya, finalmente pude publicar. Fue un poco complicado por que han sido días caóticos en esta semana.

Ok las cosas cada vez se ven más tensas... y ese vistazo a la tierra me deja confusa... ¿Qué creen que viene?

El próximo capítulo si todo sale bien y no tengo que salir de viaje estará en dos semanas más, crucemos deditos

Déjenme saber sus teorías, y una vez más agradezco a aquellos que me hacen feliz con sus comments

Rápida contesto comentarios:

Xxlalalulu: Jajajaja malvada mujer espero ya estes feliz con su sufrimiento... eres feliz con tanto dolor? (Sale corriendo y llora D: ) by the way morí de risa con tu denme dos conos de venganza con chispas de furia Jajajaja.

Yenaiv Brief: Ahh yo tmb sufrí con eso de que si deseo que Bulma se vaya o no, a veces creo lo disfrutaré y otras casi lloro... De cómo se vota, mis disculpas aquí solo se puede Poner un corazón y comentar, se me fue demas lo del voto (es en otra app de lectura).

Beccamarins:Jajaja cómo amo tus análisis, tienes razón a ratos Bulma nos desespera y quisiéramos que ente diera razones, pero toma en cuenta que esta muy dolida y la confianza muy dañada, cuando nos traicionan preferimos no creer, tene esperanza puede matarnos si nos vuelven a traicionar y ella no ma ha tenido fácil.

Y tienes razón tristemente quién pagará las consecuencias si no cambia el rumbo será el pequeño Trunks :(

Por cierto tal vez tus teorías puedan ser acertadas :D ... o tal vez no D: veamos qué pasa ;).

Invitado: x2 este capítulo dolió y mucho ,(

Bealtr: Yo también creo que el pobrecito ya pagó mucho, pero... Bulmita sigue sin creerle... Lo ama pero la confianza está rota ,(

Airyisabel : Ohh si, nuestro querido príncipe empieza a a cosechar lo que sembró :( y si en efecto la regó como pareja aunque es cierto que ha estado buscando como redimirse sin éxito alguno y también creo que lo dejé sin ver a Trunks ni es lo mejor... pero Bulma ahora está dolida y de alguna forma buscará alejarse y a su hijo de él :(